Tribunal Cero Papel Tribunal Cero Papel Guía práctica Conferencia de Ministros de la Justicia de los Países Iberoamericanos Afonso Gonçalves da Silva Primera Edición, junio 2009 Versión en español y portugués 1 Tribunal Cero Papel 2 Tribunal Cero Papel Índice 1. Marco y vocación del documento ..................................................................................................5 2. Tribunal Cero Papel: ¿producto, proceso o ambos?..........................................................................6 3. Una iniciativa multidimensional y multidisciplinaria .........................................................................7 3.1. Procesos ...................................................................................................................................8 3.2. Aplicaciones ............................................................................................................................11 3.3. Información de Gestión ............................................................................................................14 3.4. Organización ...........................................................................................................................16 3.5. Legislación ..............................................................................................................................18 3.6. Infraestructura tecnológica .......................................................................................................18 3.7. Infraestructura física ................................................................................................................20 3.8. Gestión del cambio ..................................................................................................................20 3.8. Gestión del Programa...............................................................................................................24 4. Aspectos genéricos .....................................................................................................................26 4.1. Pilotar y consolidar antes de expandir .......................................................................................26 4.2. Dar espacio al “proceso”, no perdiendo de vista el “producto”.....................................................27 4.3. Otros ingredientes ...................................................................................................................28 3 Tribunal Cero Papel 4 Tribunal Cero Papel 1. Marco y vocación del documento Este documento surge en un ámbito concreto y como concreción de la iniciativa “Tribunal Cero Papel” llevada a cabo por el Poder Judicial de Costa Rica, con la colaboración de la Conferencia de Ministros de Justicia de los Países Ibero-Americanos (COMJIB), con miras a la concreción de un nuevo paradigma de funcionamiento y mejoras de la eficacia y la eficiencia del sistema judicial de aquel país. Lo que pretende ser este documento... Pretende ser un instrumento de referencia simple, no exhaustivo y de consulta rápida, en el contexto de iniciativas de introducción de soluciones basadas en tecnologías de información en sistemas judiciales, muy específicamente en lo relativo a la reformulación de la tramitación de procesos por parte de un Tribunal y la agilización de la interacción entre los participantes internos y externos del sistema. Pretende, pues, constituirse en: • una colección sintética de reflexiones, sugerencias y recomendaciones sobre lo que se considera que son aspectos tendencialmente comunes a los cuales estarán sujetos (y serán vulnerables) los programas de modernización y simplificación basados en la introducción de las tecnologías de la información; • apuntar dimensiones de intervención y líneas de acción para corregirlas, así como algunas opciones relativas a la propia implantación y transición hacia un nuevo modelo. ¡y lo que no es! Este documento no es, ni podría tener pretensiones de serlo, un manual hermético de “buenas prácticas” o recetas cerradas e infalibles para mejorar cualquier sistema judicial – sobre todo porque ello no existe, ni puede existir tal cosa, dada la diversidad y heterogeneidad de prácticas existentes en cada país (a veces, incluso en cada jurisdicción) que harían de un instrumento con esa pretensión una inutilidad abstracta. No tiene tampoco la finalidad de multiplicar las opciones tecnológicas o metodológicas específicas. No es, por tanto, un “Manual Técnico” de descripción y / o comparación de soluciones tecnológicas existentes para soportar el funcionamiento del modelo, ni ofrece detalles de metodologías específicas para corregir aspectos diversos de una iniciativa multidimensional como la presente. En el ámbito de la Justicia, en el mejor de los casos, puede considerarse la reutilización de experiencias (buenas y malas) como elementos de referencia e inspiración útil, pero no dogmática, de caminos de reformulación y modernización análogos. Raramente (si es que alguna vez aconteció), se reutilizan o reproducen “elementos” o modelos con un formato inmutable. 5 Tribunal Cero Papel 2. Tribunal Cero Papel: ¿producto, proceso o ambos? Si buscáramos una definición expedita para la iniciativa “Tribunal Cero Papel”, se nos ocurre instantáneamente una realidad cuasi-utópica en que el Tribunal, y todos sus participantes internos (magistrados y funcionarios) y externos (partes, mandatarios, público en general), interactúan y tramitan un proceso judicial de forma totalmente electrónica, desmaterializada y evitando el recurso de soportes físicos en papel. En resumen, no hay elementos procesales en papel, precisamente por haber sido posibilitada la desmaterialización del papel por la adopción de herramientas y opciones tecnológicas adecuadas, sin pérdida de contenido, derechos, garantías, validez y legitimidad legal. El proceso pasa a ser, en un escenario “perfecto”, una colección de elementos en formato electrónico, relacionados entre sí, consultables individualmente pero mantenidos en el contexto aglutinador del proceso. El flujo y manejo del proceso pasa a ser más expedito, precisamente por haberse evitado el movimiento del papel y de los agentes que lo “desplazan” (los afectados, las partes, los funcionarios, los magistrados, etc.). Punto previo –pregunta simple: ¿Será esto una realidad alcanzable? La respuesta es, en abstracto, ¡sí! Existen hasta la fecha soluciones y soportes tecnológicos totalmente posibilitadores de un Tribunal Cero Papel tal como simplemente definido arriba. Siguiente pregunta: ¿Será posible una realidad de estas inmediatamente, de aquí a poco? La respuesta es, según la humilde opinión del autor, siendo realistas, no. ¿Por qué? En una situación normal, el simple hecho de que exista un Tribunal antes de transformarse en Cero Papel presupone la existencia de procesos en soporte físico, que siguen existiendo y teniendo una tramitación tradicional hasta su conclusión. Aún pudiendo afrontarse la digitalización de parte o de la totalidad de esos procesos, esa no es necesariamente o siempre la mejor opción. El Tribunal no es una entidad abstracta y aséptica, a menos que ya hubiera sido totalmente creado desde sus cimientos con ese enfoque y solo tramitase, desde su génesis, procesos electrónicos conforme con el nuevo modelo. Aún partiendo de esa hipótesis, la ejecutabilidad de la interacción y tramitación totalmente electrónicas, de inmediato, depende de factores de las circunstancias y la realidad concretas del país de que se trate (niveles de cobertura de acceso y de alfabetización digital, marco legislativo de soporte a la validez legal de la virtualización, entre otros). Puede aún darse simplemente el caso de una opción transitoria por la coexistencia “redundante” entre circulación física y electrónica del proceso como mero instrumento de suavización del cambio de hábitos y rutinas introducido. Hay siempre, por tanto, un periodo de transición en que la conquista de terreno por el nuevo modelo se va consolidado gradualmente. Las cuestiones antes referidas condicionan e influyen 6 Tribunal Cero Papel (decisivamente) en la velocidad y ritmo de concreción plena del modelo Cero Papel, que puede no ser inmediata, pero no alejan la bondad y enormes ventajas de buscar su concreción, con la seguridad de que la conquista gradual de espacio para el nuevo paradigma es una parte del proceso. El “Tribunal Cero Papel”, antes y más que ser un “producto”, es un importante y utilísimo “proceso” de cambio, de conquista, de alteración de paradigmas y mentalidades. Hay algo correcto en ello: la magnitud de la tarea y el hecho de que posiblemente no se obtengan resultados plenos de forma inmediata no debe disuadirnos de su implementación. Comenzar más tarde significará solo aplazar la obtención de resultados, teniéndose que vivir probablemente la misma experiencia, aunque tan solo más tarde. 3. Una iniciativa multidimensional y multidisciplinaria Desde el primer momento, la definición de Tribunal Cero Papel sugiere como algo absolutamente esencial un uso ingente de sistemas y tecnologías de la información, como instrumentos de viabilidad, entre otros, de: • • • Desmaterialización de soportes tradicionalmente físicos, sustituyéndolos por formularios y componentes electrónicos; Circulación y reparto entre los participantes, así como exceso de uso y tramitación por estos, de las elementos que componen el proceso, individualmente y como un todo. Captura, estructuración y consolidación de información de naturaleza estadística y de apoyo a la decisión y a la planificación a varios niveles. Esta significativa importancia de la tecnología no pocas veces conduce a un casi “endiosamiento” de la misma, provocando la peligrosa ilusión de que “introduciendo tecnología, todo lo demás se mueve por inercia”. La tecnología suele ser vista, aunque erróneamente, como el “remedio de todos los males”. La tentación, por ejemplo, de digitalización de todo como solución para la “erradicación” del papel puede no ser, por lo menos en todas las situaciones o momentos, la mejor solución. La tecnología es, a buen seguro, un catalizador fundamental, pero no el motor único de la iniciativa. Es un enorme riesgo verla como tal. La pura y simple inyección de tecnología en el sistema concretiza muy probablemente la nefasta realidad de la “burocracia electrónica”, en que los procesos de trabajo se mantienen esencialmente inalterados, manteniendo sus ineficiencias intactas, pero además reforzada con herramientas electrónicas. No se revisan en realidad los aspectos estructurales, se adornan con la sofisticación propia de las nuevas herramientas. Esta “miopía tecnológica” conduce a la configuración de programas, de modo que muchos otros aspectos fundamentales son descuidados o hasta ignorados, con resultados que no pueden 7 Tribunal Cero Papel ser sino parciales y casi ciertamente insuficientes. Como dijo en otros tiempos un Ministro de Justicia en Portugal, el sistema judicial es un complejo mecanismo de relojería. De hecho, si el mecanismo no está concebido y articulado de forma integrada y ponderada, el reloj casi con certeza se atrasará (y mucho). Las páginas siguientes recogen de forma sucinta, aunque no exhaustiva, los principales aspectos que se deben tener en cuenta, relacionados con las demás dimensiones del programa: • • • • • • • • • Procesos Aplicaciones Información de Gestión Organización Legislación Infraestructura tecnológica Infraestructura física Gestión del Cambio Gestión del Programa 3.1. Procesos Aprovechar las posibilidades generadas por la introducción de tecnología para reformular, paso a paso, siempre que sean aplicables, los procesos de trabajo es una de las más valiosas dimensiones de cambio. Dejar de introducir tecnología cuando se puede es perder una gran oportunidad. Promover la desmaterialización desde mismo inicio del proceso El recurso de la virtualización en el inicio del proceso de “elementos” documentales como la petición inicial y, preferentemente, todos los otros expedientes procesales, es un instrumento que contribuye enormemente a la viabilidad de la tramitación electrónica. Cuanto antes se alcance el proceso de virtualización, ya sea la interacción, ya sean los soportes, menos espacio se deja a la circulación de papel. El proceso “nace” electrónico sin siquiera necesidad de digitalización (escaneo) de elementos desde su inicio. El propio soporte es, ya de entrada, electrónico (documentos en word, pdf o formatos equivalentes, o incluso rellenado en internet de formularios preformateados). Podrán existir excepciones en ciertos casos en que no se consiga exigir o estimular suficientemente la circulación de elementos en soporte exclusivamente electrónico, pero incluso así, se habrán reducido las necesidades de digitalización y archivo. 8 Tribunal Cero Papel Esta opción facilita incluso la reutilización de “fragmentos” de texto constantes de los elementos electrónicas, en otras fases de la tramitación (toma de decisiones o acuerdos, por ejemplo), ahorrando esfuerzo y tiempo, sobre todo a los participantes internos del Tribunal, en concreto a los magistrados. Densificación de normas, estructuras y formatos de las procesales… La recogida electrónica de documentos, sobre todo si se basa en la opción de rellenado de formularios preformateados en internet, presupone un esfuerzo previo de estructuración y uniformización de reglas de rellenado y formatos para las partes en la presentación de elementos. Algunos datos característicos del proceso (autor, reo, domicilio, etc.), así como otros elementos más libres (descripciones, por ejemplo) deberán ser recogidos en campos propios, sujetos a la validaciones consideradas adecuadas y exequibles. Este esfuerzo de estructuración y normalización aumenta la capacidad de validación en tiempo real de la corrección de los elementos entregados, evitando que esa validación sea hecha a posteriori (con devolución, si fuere necesario), suponiendo pues un consumo de tiempo y recursos. Reformular, cuestionando la contribución y valor de cada etapa para el resultado final… La simple “inyección” de tecnología en el sistema sin reformulación y reestructuración de los procesos introduce el riesgo de cristalización de las ineficiencias ya existentes. La burocracia se fortalece, volviéndose electrónica. Suprimir la tramitación de etapas que no añadan valor, eliminar redundancias, promover simultaneidades (en vez de actividades secuenciales más consumidoras de tiempo), tratar la “materia” tan a tiempo como sea posible (preferentemente sin tiempos de espera entre cada eslabón de la cadena productiva), y automatizar el soporte de “trámites” (distribución de procesos, notificaciones, etc.) son algunas de las optimizaciones típicamente promovidas en la reformulación procesal. Se identifican cuestionando, paso a paso, cada una de las etapas y actividades de la tramitación procesal en cuanto al valor efectivo que tienen para la obtención del resultado final y, en los casos en que se confirme que lo tienen, si existiese alternativa más eficiente posibilitada por la utilización de tecnología. 9 Tribunal Cero Papel (Re)modelar con enfoque y pragmatismo: cuantificando limitaciones y beneficios El proceso de reconfiguración de un nuevo modelo puede basarse en metodologías y abordajes diversos, con mayor o menor base científica, reconocimiento en los medios empresarial y académico, de utilización más universal (metodologías comúnmente reconocidas) o más específico (metodologías específicas desarrolladas por empresas consultoras, por ejemplo). Existen naturalmente diferencias, pero también méritos comunes; se trata en general de que las metodologías engloban por lo menos 3 grandes fases, que enunciamos muy sintéticamente: • La caracterización y diagnóstico de la situación actual. Entre otras cosas, en esta fase se identifican las limitaciones, dificultades e insuficiencias existentes, y se sistematizan oportunidades y opciones de mejora. Normalmente se base en el trabajo de campo intensivo (entrevistas, recogida de datos cuantitativos y percepciones cualitativas, visita in loco a la instalaciones e infraestructuras, etc.). • La configuración del nuevo modelo. Una vez ubicadas las limitaciones y las oportunidades de mejora que se deben alcanzar, se rediseñan los flujos procesales y se derivan los ajustes necesarios que cabe efectuar a todos los demás aspectos para que el modelo pueda ser concretado (legislación, sistemas de información, organización y procedimientos, infraestructuras físicas y técnicas, etc.). Se cuantifican y sistematizan los beneficios del cambio preconizado. El resultado de esta fase es “lo que cabe implementar”. • El plan de acción y seguimiento. En la última fase previa a la implementación, sabiendo “qué implementar” en las diversas vertientes, se programan acciones y proyectos de implementación, interrelacionados, se establecen prioridades e interdependencias de implementación, se desarrolla un calendario, y se valoran los recursos necesarios para concretizar la implementación (recursos humanos, técnicos, infraestructurales, financieros y temporales). El resultado de esta fase es el plan de concretización: “como y cuando materializar el cambio”. Independientemente de la metodología de abordaje utilizada, se recomiendan la toma en consideración de algunos aspectos: • Más que realizar un abordaje canónicamente perfecto y exhaustivo, lo importante es concentrar esfuerzos de la primera y segunda fases en la discusión sobre limitaciones y oportunidades de mejora previamente consideradas entre las que más valor tienen. Las limitaciones son normalmente conocidas (y reconocidas) y las alternativas de cambio también, y por lo menos ya son revisadas en algún momento. Es menester centrar la atención en dichos elementos, reduciendo y concentrando esfuerzos y tiempo en el proceso exhaustivo y “registral” de la situación actual. 10 Tribunal Cero Papel • Cuantifíquense, sea el impacto de las limitaciones, sean los beneficios estimados. Es esencial disponer de elementos que hagan inequívocos los beneficios que el cambio puede proporcionar (sea en reducciones de tiempo total de resolución, de tiempo, de recursos empleados, tanto materiales como financieros, o ambos). Estos serán elementos fundamentales que favorezcan el empuje y “defensa” del cambio. Será difícilmente aceptable mantener oposiciones a ella si los beneficios son inequívocos y las limitaciones inaceptables o hasta absurdas. • En casos de duda o imposibilidad de fundamentación sólida, son más útiles las cuantificaciones más conservadoras, pero indiscutibles, que las órdenes de grandeza más sonantes, pero vulnerables en cuanto a su credibilidad. La suma de más pequeñas ganancias parciales que sean indiscutibles será más creíble que ganancias mucho mayores que sean dudosas, introduciendo el riesgo de pérdida de credibilidad de toda la iniciativa. • La validación/confirmación de la insostenibilidad de las limitaciones y de las ventajas de las “tesis”, opciones y ajustes a efectuar debe ser hecha, desde el primer momento, sobre el terreno con los agentes con los que se discute el nuevo modelo. Es la forma de “construir” y obtener un testimonio de apoyo a las recomendaciones efectuadas y reunir apoyos de los propios participantes (magistrados, funcionarios, etc.) desde las primeras fases del proyecto. Cuanto más tarde tenga lugar la confrontación, más de “laboratorio” parecerán las conclusiones. 3.2. Aplicaciones En lo relativo a los componentes aplicacionales de apoyo al nuevo modelo, se recomienda prestar atención a los siguientes aspectos: Posibilitar la obtención de elementos estructurados en formato electrónico, con validez legal Como ya queda dicho, favorecer la recogida en formato electrónico de elementos estructurados lo antes posible para su tramitación es algo ventajoso. Así pues, los módulos aplicativos deben disponer de funcionalidad de interfaz, obtención, validación y tratamiento de estos elementos entregados por las partes o sus mandatarios, así como los mecanismos que aseguren el reconocimiento de firmas digitales (o figuras equivalentes) y la aposición del sellado del tiempo de recepción y envío, exquisitamente respetuosas con los requisitos legales en vigor. Estos requisitos podrán tener mayor o menor nivel de exigencia, en función de la realidad nacional en concreto, de modo que el respeto de su cumplimiento será esencial para la concreción de un programa con esta naturaleza. Sin ellos, la “virtualización” no será posible. 11 Tribunal Cero Papel … manteniendo la posibilidad de captura de digitalizaciones… La adopción preferencial de elementos en formato electrónico no dispensa, como también ya quedo dicho, la necesidad de digitalización (escaneo) de documentos que no sean, por algún motivo, entregados en ese formato. Estos documentos, así como los restantes, son proceso y clasificados como elementos integrantes del mismo. La digitalización requiere, no obstante, cuidados especiales. No tiene por qué ser regla necesariamente que todo lo que no venga en formato electrónico sea digitalizado. El problema aquí puede estar especialmente en las fases iniciales de explotación de los nuevos instrumentos, sobre todo por los magistrados. La consulta de un documento con decenas o centenares de páginas en soporte electrónico, por ejemplo, no es ergonómico ni natural, por lo menos de entrada. Podrá darse una tendencia a la impresión masiva de estos documentos, aunque se pretenda consultar tan solo una pequeña parte de ellos. Formarán parte del proceso de transición, muy probablemente, este tipo de situaciones, con las cuales es preciso convivir y asumir una mejora gradual (con la entrega de soportes electrónicos, existencia de herramientas de búsqueda eficaces y… con tiempo). … del registro excepcional del archivo físico… Aunque la situación preferencial sea la de mantenimiento por el “autor” de cada documento en sus archivos, quedando el Tribunal solo con el registro electrónico (el soporte electrónico original o la digitalización de un documento físico, según sea el caso), habrá situaciones, por lo menos en la fase transitoria, en que no sea posible o ventajoso devolver al autor documentos remitidos físicamente al Tribunal. En estos casos, podrá ser necesario mantener el archivo físico y posibilitar por tanto la aplicación del registro de localización de ese documento en archivo, sin perjuicio de su digitalización y propensión a entrar en el proceso de forma electrónica. Estas situaciones deben constituir excepción y pueden inclusive quedar dispensadas en cuanto esté legalmente consagrada la posibilidad de mantenimiento de archivos exclusivamente digitales por el Tribunal, con equiparación a los físicos, y posibilidad de destrucción de los documentos correspondientes. … y recogida de testimonios orales… La aplicación de tramitaciones debe proporcionar la captura y la integración en el proceso de soportes electrónicos de audio, en situaciones en las que la legislación lo permita. Más allá de la más clásica grabación de audiciones, la utilización de este tipo de soportes como sustitutos de la presentación de elementos escritos son especialmente simplificadores y relevantes 12 Tribunal Cero Papel para posibilitar a los participantes su presentación directa en el Tribunal sin representación obligatoria de un mandatario, lo cual aumenta el acceso y disminuye los requisitos formales. Flexibilidad y simplicidad de uso: máximo denominador común de requisitos… La tentación de cobertura de todos los requisitos funcionales, con la sofisticación proporcionada por las tecnologías, puede redundar en una complejidad indeseada y perjudicial para la adopción del nuevo modelo de participación de los participantes, usuarios de las nuevas aplicaciones. Es preferible, pues, que las aplicaciones cubran el “máximo denominador común” de requisitos funcionales, por oposición a un nivel automatización de todos los flujos y expedientes que casi ciertamente serán limitativos de la flexibilidad de utilización y motivos de potencial (y arriesgado) rechazo por parte de los usuarios. Dependencia de la estructura infalible vs. “libertad controlada”… Sirva como ejemplo la disponibilidad de plantillas como apoyo a la producción de partes del expediente que no debe ser totalmente cerrada. Las hojas de trabajo pueden dar la pauta y simplificar formatos, pero permitiendo la “personalización” puntual por parte de cada usuario sin perjuicio del rigor y coherencia estructural comunes, para así evitar resistencias innecesarias. El propio redireccionamiento del flujo del proceso (workflow) debe ser conducido por cada participante hasta el próximo trámite (y participante responsable del mismo). La tentación de redireccionamiento totalmente automático de la tramitación hará dependiente el funcionamiento de la aplicación, resultando muy complicada su gestión cuando concurran excepciones, o alteraciones legislativas que obligarían a que la aplicación soportara varios flujos procesales simultáneamente. Funcionalidad sí, pero sin pérdida de usabilidad… Tan importante como la simplicidad de los requisitos cubiertos es la usabilidad de la aplicación para el conjunto de usuarios. El manejo de aplicaciones por parte de los participantes no puede hacerse más lenta o “pesada” para estos (una vez más, bajo pena de correr riesgo de rechazo) de lo que ya era en el escenario anterior. En este contexto, el diseño de pantallas de acceso simple y preferentemente directo por el usuario a la información más relevante (acciones por realizar, procesos, documentos, participantes, consultas, etc.) es importante para asegurar una utilización productiva de la aplicación. La aplicación deberá tener una especie de “panel de mando” para el usuario de donde este pueda acceder fácilmente a la principales entidades de información que le sean relevantes. 13 Tribunal Cero Papel En otro ejemplo, el uso más generalizado de elementos orales debe ser acompañado por la existencia en la aplicación de una funcionalidad de indexación e investigación expedita de fragmentos de audio relevantes para fases posteriores, dispensando la consulta más engorrosa de todo el fragmento para encontrar lo que se busca. Este tipo de funcionalidad puede ser asegurada, de forma más o menos sofisticada, por herramientas de software existentes en el mercado (como el DAM – Digital Asset Management, por ejemplo). La usabilidad es tan decisiva que, a veces, puede tener sentido optar por dotarla de formas “canónicamente” menos correctas. Por ejemplo, su menor facilidad de consulta y visualización simultánea de varios documentos de un proceso por un juez en su ordenador (en vez de físicamente) puede justificar la adquisición de monitores de mayores dimensiones en las salas de trabajo o colocar más de un monitor para facilitar las cosas. Obtención desde el primer momento de los elementos necesarios para la gestión de la información… Uno de los requisitos fundamentales que no pueden faltar en las nuevas aplicaciones operativas es la recogida, a lo largo del proceso, de los elementos de información necesarios para la producción de información estadística, de gestión y de monitorización de la actividad. La aplicación debe, por tanto, ser modelada y diseñada para asegurar tal recogida, teniendo presentes las “preguntas” a las cuales es necesario dar respuesta a nivel de la gestión. Los elementos “granulares” de información básica tienen que ser recogidos por la aplicación a medida que el proceso evoluciona (desde su inicio, pasando por la tramitación y hasta el final), de forma transparente para el usuario. Solo de esta forma se podrá evitar la recogida de boletines solo con fines estadísticos, que se realizan muchas veces solo tras el cierre del proceso. 3.3. Información de Gestión La información de gestión es fundamental a todos los niveles. Tan solo presentando una forma clara, fidedigna y expedita será posible a cualquier sistema judicial planear y gestionar capacidades de respuesta en vez de solo reaccionar tras comprobar el daño. Al nivel macro, es preciso conocer cuántos son los procesos, en qué jurisdicciones, en qué zonas, para qué materias/especies de proceso, con qué tipo de participantes, con qué tiempos de tramitación globales, qué evolución tienen los conflictos, etc., todo ello es fundamental para la definición de políticas y gestión de la “oferta” de justicia de un país. A nivel micro de cada Tribunal, es igualmente esencial la información que permita la monitorización de los resultados del propio Tribunal como una “unidad productiva de Justicia” (volumen de procesos, tiempos de tramitación, desvíos de plazos existentes, etc.), así como la caracterización de esos procesos. 14 Tribunal Cero Papel Análogamente, en plan aún más micro, esta información es también relevante para cada participante (magistrado u funcionario judicial) en la planificación y monitorización de su propia actividad cotidiana. La información de gestión es por tanto simultáneamente un instrumento de planificación, soporte a la productividad, monitorización y control. Es tan importante en una iniciativa de concepción de un nuevo modelo, antes de la introducción de tecnología, reestructurar y reformular los procesos como sistematizar las preguntas (en español, no en jerga informática) que deben ser respondidas de forma expedita y completa, para que las aplicaciones puedan ser preparadas para recoger, tratar y consolidar la información necesaria. “¿Cuántos procesos de la especie X en el área Y se iniciaron el año Z? ¿Y en cada uno de los meses de ese año?”; “¿Cuál es la evolución de los conflictos a lo largo de los últimos 10 años? ¿Globalmente y por tipos de proceso o de materia?“; “¿Cuál es la duración media de los procesos de la especie W en todo el país? ¿Y solo en el Tribunal X?“ “¿Cuál es el porcentaje de procesos que están “fuera de plazo?”; “¿Hace más de 3 meses, 6 meses, 1 año, o más de 1 año?“; entre muchas otras, son ejemplos de preguntas que pueden y deben ser sistematizadas ab initio. En este sentido, he aquí algunas recomendaciones de base: • Más valen pocos, pero buenos indicadores de gestión, que centenares de ratios a las cuales después no se hace ni caso; ello no quiere decir que no sea posible obtener la información detallada que se pretende, pero la presentación de un panel de control debe ser selectiva y simple, so pena de resultar ilegible e inasumible. Poca, pero buena, información es mejor que muchos datos con poco significado semántico. • La explotación de la información de gestión, mediante herramientas adecuadas (normalmente utilizando software actualizado de almacenaje e inteligencia comercial para la consolidación y explotación centrales, así como módulos locales en las aplicaciones operativas), debe favorecerse de forma versátil y multidimensional para cualquier combinación de volumen, tiempo, localización, materia, plazos, entre otras dimensiones. • La información debe ser modelada y tratada para permitir la explotación de lo general hacia lo particular, con capacidad de hacerlo en cascada. Del indicador general de volumen de procesos de determinada especie, por plazos de resolución, por ejemplo, en cascada, para el Tribunal y proceso en concreto, si fuera necesario. 15 Tribunal Cero Papel • No hay tortillas sin huevos. Es esencial prever la recogida de información en las aplicaciones operativas de tramitación diaria, a lo largo de todo el proceso, y desde su inicio, de lo contrario: o habrá “materia prima” en la “cadena de producción” que solo será conocida (¿mucho?) tiempo después…); o podrán quedar imposibilitados o limitados ciertos análisis según sus dimensiones para los que no se hubiese recogido la información detallada necesaria. Será como mínimo paradójico que la realidad estadística de un sistema judicial tenga un desfase (posiblemente de años) de conocimiento de los procesos que ya fluyen en ese sistema, pero que por el simple hecho de solo pasar a ser estadísticamente relevantes, normalmente, cuando finalice el proceso, nada más entonces se puedan relevar para planear en el plan macro las capacidades necesarias para tratarlos (después de haberlos tratado…). 3.4. Organización La dimensión organizativa puede requerir ajustes de mayor o menor significado en este tipo de iniciativas. Normalmente, es de esperar que las alteraciones más estructurales requieran bases para dicho ajuste también más estructurales, concretamente en el plano legislativo (por ejemplo, actualización de la revisión de los Códigos de Proceso de las Leyes de Organización y Funcionamiento de determinadas jurisdicciones). Pero aún partiendo del hecho de que se pretenda cambiar lo menos posible la legislación, existen alteraciones que pueden y deben ser tenidas en cuenta a la hora de asegurar que el modelo fluye. Es fundamental ajustar y dimensionar la capacidad organizativa de respuesta para que, al proclamar la implementación de un nuevo modelo, no se den insuficiencias de tratamiento en este campo. Por ejemplo, si se “acelera” la entrada en el Tribunal de componentes electrónicos, y si estos requieren un tratamiento por parte de los funcionarios, la capacidad de usarlos debe estar proporcionada y hasta ligeramente sobredimensionada (por lo menos temporalmente), para despachar las nuevas cargas existentes. De lo contrario, se podrá haber creado un cuello de botella en un nuevo punto de tramitación del proceso o haber desplazado un cuello de botella de un lado para otro, pero manteniéndolo “dentro de casa”. En este sentido, se deberán realizar ajustes como los siguientes: • Movilización interna hacia puntos clave de la “nueva” tramitación de recursos afectos a otras tareas que pasan a ser gradualmente sustituidas. ¿Dónde habrá menos cargas? ¿De dónde se podrán reasignar recursos para el tratamiento de cualquier nueva tramitación? • Creación, siempre que sea posible, de capacidades aumentadas de apoyo a los jueces, liberándolos lo más posible de actividades y tareas de naturaleza administrativa. El tiempo de los jueces va normalmente rozando el punto crítico de la capacidad productiva de la Justicia. 16 Tribunal Cero Papel Por ese motivo, será de gran utilidad, siempre que sea posible, la creación de capacidades de apoyo técnico-jurídico (gabinetes o figuras equivalentes), para investigación y compilación de jurisprudencia, asistencia en la preparación previa de los elementos básicos de despachos, acuerdos y sentencias, así como de expediente rutinario, expresamente con la reutilización ahora posibilitada de elementos del proceso en formato electrónico, “cortando y pegando” cuando y donde sea necesario. • El sistema ganará siempre que se potencie la utilización de bolsas de recursos, sea en el plano global, regional o ya sea por comarcas, móviles de forma flexible y expedita en función de las cargas de trabajo e incrementos de busca según sea menester en cada momento en las diversas unidades operativas. Estos recursos, gestionados en “modo proyecto”, podrán ser de enorme importancia para afrontar temas tan generales como la resolución de conflictos o la simple afectación más equitativa en los Tribunales, no afectados por barreras organizativas existentes, de los recursos a afectar en la tramitación de cada proceso en el Tribunal (la división estanca de recursos en Secciones no siempre garantiza esa gestión eficiente). • Dependiendo de la arquitectura de la organización judicial de cada país y de su red geográfica de implantación de “puestos judiciales” (Tribunales u otros), y en la medida en que estos lo hagan posible y adecuado, aumentar la capilaridad de la red por atribución a determinados organismos de atribuciones que no le pertenecerían. Como ejemplo en el caso de Costa Rica, ¿podrán los órganos con mayor presencia en el territorio (como la Defensoría Pública) hacer más fácilmente accesible y dispersa geográficamente la posibilidad de recogida de testimonios orales? Se podrán así superar las dificultades de acceso a tecnologías por parte de la población y las necesidades de desplazamiento a los Tribunales marcados a tal efecto. • Otros aspectos, de naturaleza bastante más amplia, que transcienden a la esfera estricta de la organización, pero que son de la mayor relevancia, y también complejidad, como el establecimiento de “niveles de servicio” (objetivos de previsibilidad de la capacidad productiva), evaluaciones más indexadas del resultado obtenido tal como el “cliente” de la justicia lo ve (resoluciones justas, pero a tiempo) y diferenciación de tareas más consistentes, entre otros. No siendo requisitos sine qua non para la reformulación de un modelo de funcionamiento y, en concreto, de la introducción de la tecnología como catalizador de cambio, son aspectos cruciales para considerar si se pretende una renovación total de paradigma de “servicio de Justicia”. 17 Tribunal Cero Papel 3.5. Legislación En cuanto a la dimensión legislativa, aun siendo de los más importantes pilares de cualquier iniciativa de este tipo (siempre y cuando no resulte algo impeditivo), no hay, a pesar de todo, mucho que decir: • Preferentemente, si se pudiera comenzar sin que ello requiera ajustes estructurales y bruscos, mejor. Será, sin embargo, útil señalar cuáles son los aspectos de un programa de reformulación integrado que quedan (temporalmente) inalterados y planificar las alteraciones legislativas necesarias para que puedan hacerse realidad en el futuro. • Existen aspectos básicos de la iniciativa “Tribunal Cero Papel” donde el soporte legislativo puede aún ser impeditivo. Son los casos, por ejemplo, de la legitimidad de la firma digital, de la existencia de entidades certificadoras y de la entidad acreditadora. Dependiendo del nivel de complejidad y exigencia requerido en el país en concreto de que se trate, la verdad es que poco se puede avanzar en el dominio del uso masivo de componentes electrónicos por parte de todos los participantes (incluyendo las partes y los mandatarios) si no estuviera legitimado esa componente. • Aun en aspectos que requieran la alteración de la Ley para los cuales se estime gran beneficio, puede ser compensador un compromiso sobre el “tiempo de espera” necesario para viabilizar legalmente esas alteraciones, por oposición al lanzamiento del programa renunciando a esos beneficios, o corriendo el riesgo de “cristalizar” modelos de “burocracia electrónica”. • La opción por alteraciones de carácter parcial, gradual o estrictamente reglamentario en primer lugar, y no al nivel de todo un Código o Ley global de Organización y Funcionamiento del plan macro, pueden viabilizar el inicio de las iniciativas y la concreción de “Caballos de Troya”, permitiendo ganar tiempo para su puesta en marcha. Este abordaje frena el proceso, pero resulta más global, evitando el riesgo de de dejar por el camino las opciones restantes y más estructurales (sea por interrupciones de ciclo político, de patrocinio y liderazgo, u otros). 3.6. Infraestructura tecnológica El correcto aprovisionamiento y dimensionamiento de la infraestructura tecnológica es un requisito esencial, sobre todo para que los esfuerzos en otras direcciones no sean desperdiciados. El hecho de disponer de una aplicación con excelente cobertura funcional a nuevos procesos reformulados, pero que después no pueda “desempeñar” por no tener condiciones técnicas de base para el efecto, será un esfuerzo inútil. 18 Tribunal Cero Papel Metafóricamente, será cómo pretender pilotar un Ferrari en un “camino de cabras”, limitando insuperablemente su potencial, y defraudando las expectativas creadas en torno al viaje. Así, deberán ser estimados y ajustados, entre otros, los siguientes aspectos: • • • • • • La capacidad de procesamiento y almacenamiento de servidores centrales, locales y estaciones de trabajo. La anchura de banda asegurada por las comunicaciones para el funcionamiento de las redes globales y locales. Los periféricos y dispositivos necesarios para funcionalidades como la recogida de testimonios orales o para eventuales incrementos de uso, tales que monitores de mayores dimensiones, por ejemplo. Las capacidades para asegurar disponibilidades (uptimes) adecuadas de acceso al sistema, distribución de cargas y de contingencia (balance de carga, copias de seguridad, recuperación de datos), etc. Las estructuras organizativas de soporte de gestión y explotación de esta infraestructura tecnológica y de escritorio de ayuda para alcanzar un uso pleno. Deberá ser efectuada la simulación de pruebas del sistema en condiciones de normalidad, en situación de excepción / interrupción y en situación de carga (stress test). Este dimensionamiento y ajuste deberá efectuarse antes del inicio de cualquier experiencia, aunque sea piloto, para no dejar huecos a un potencial rechazo de los usuarios por falta de condiciones de base. Las capacidades dimensionadas no tienen que existir desde el primer día para la totalidad del universo estimado, debiendo sin embargo estar planeados los refuerzos de capacidad con la propia evolución del programa planificado y antes de que cada momento de nueva expansión tenga lugar. Si la aplicación no “responde” o es muy lenta por parón en la red o en las comunicaciones, para el usuario será siempre la aplicación la que “no funcione”. Este riesgo de rechazo, sobre todo se estamos ante ámbitos resistentes al nuevo modelo y a los cambios, pueden exigir esfuerzos de recuperación de la confianza de los usuarios que se deben evitar a toda costa. Por otro lado, el coste del esfuerzo aumentado de gestión del cambio (y del propio riesgo de fracaso) será tendencialmente muy superior al de una mayor inversión en la contingencia de capacidades de la infraestructura tecnológica, cuyos costes relativos han venido sufriendo actualizaciones a la baja a lo largo del tiempo. 19 Tribunal Cero Papel 3.7. Infraestructura física Los principios referidos a la infraestructura tecnológica son casi íntegramente válidos para la infraestructura física. Se trata de una dimensión menos vistosa de los procesos de cambio y que frecuentemente es objeto de subvaloración y olvido. La infraestructura no será nunca motor de ninguna iniciativa, pero si no es debidamente atendida, puede limitar su éxito. Dependiendo en gran medida de cada caso en concreto, los aspectos que se deben vigilar varían según el punto de partida y el nivel de ambición del propio programa. En programas de recomposición del propio mapa judicial global o de determinada jurisdicción, normalmente se crea el espacio y la oportunidad para la construcción y/o renovación integral de edificios, con condiciones de accesibilidad y funcionalidad pensadas desde la raíz, y también normalmente acompañadas de renovaciones de imagen, señaléctica, etc. Aun sin ser ese el caso, habrá siempre aspectos básicos para considerar en el ámbito de iniciativas “Cero Papel”. Por ejemplo, al promover la recogida gradualmente creciente de la oralidad como medio procesal a elegir, tienen que crearse condiciones mínimas para que la recogida de los testimonios pueda darse con calidad. Hacerlo en una sala de tribunal donde exista un ruidoso ventilador de techo, o junto a un pasillo de paso frecuente será una opción equivocada y que inevitablemente tendrá que ser revisada. Que así sea, por tanto, antes de verificarse su mal funcionamiento. Lo mismo es de aplicación a la salas de audiciones, que deben existir en número suficiente para no constituir un atolladero en el Tribunal. La práctica relativamente regular, sobre todo en Tribunales de mayores dimensiones, de que haya de una escala de sesiones semanales (o quincenales, o incluso mensuales) por cada juez para la utilización de las salas puede llegar a ser un elemento muy negativo para los tiempos totales de resolución. 3.8. Gestión del cambio La gestión del cambio es una dimensión fundamental en iniciativas llevadas a cabo en el seno judicial, así como en cualquier medio donde los métodos de trabajo, creencias y mentalidades tienen normalmente la solidez de llevar enraizados años, o incluso décadas. La resistencia al cambio es un dato adquirid, y el esfuerzo para combatirla tiene que ser proporcional… • Cualquiera que sea el alcance y ambición de la reformulación pretendida, la crítica va a existir siempre, natural e inevitablemente. Aunque se pretendan introducir solo pequeñas alteraciones casuísticas, la fuerza de la consolidación de prácticas y hábitos existentes de muchos años es normalmente alta y, por tanto, alta será también la resistencia al cambio (por lo menos, inicialmente). 20 Tribunal Cero Papel • El esfuerzo de gestión del cambio es inevitable e imprescindible en el plano micro, siempre conjuntamente, en la medida y con la dimensión adecuada, para alcanzar el éxito de la iniciativa. Pensar en “legislar” e imponer el cambio y dar “acciones de formación” (lo que podría ser válido para realidades menos complejas) no será ciertamente una opción suficiente. • El esfuerzo de implicación, movilización y apoyo en la conquista del ámbito de participantes es inversamente proporcional al nivel de preparación, motivación y aceptación de ese ámbito enfocado al cambio. Cuánto menor sea la motivación y preparación, mayor ciertamente el esfuerzo de implicación, apoyo y consecución. La implicación de los participantes no debe ser postergada… la solución tiene que ser construida como suya. • La implicación de los participantes internos y externos debe ser iniciada muy pronto en el programa. Concebir en “laboratorio” y solo después validar puede ser fuente de conflictos y potencialmente, de retroceso evitables. Conviene pues: o Anticipar la discusión de los porqués de la iniciativa, de la inevitabilidad del cambio (normalmente asociada a la reconquista de credibilidad y eficacia de la propia Justicia) y de los pilares fundamentales de las alteraciones a promover junto con los foros y los interlocutores correctos. o Movilizar el programa “campeones” del cambio, confiados en la necesidad y valor del mismo y con la energía y reconocimiento inter pares suficiente para apoyar el atractivo de la iniciativa. o Estimular (y en su caso, provocar) reacciones de los “escépticos”, para que sus objeciones puedan ser oportunamente esclarecidas y/o tenidas en cuenta en la implementación del programa. o Diseñar y validar las opciones y probar la funcionalidad (cobertura de requisitos) y la usabilidad (facilidad de utilización) de las aplicaciones desarrolladas, en un entorno restringido, pero representativo de los usuarios, para de esta forma incorporar los ajustes considerados útiles y justificables en la versión a implementar. Esta será una fase previa en el debilitamiento de resistencias. Comunicar las intenciones, los éxitos, pero también los “retrocesos” necesarios. La dimensión comunicativa del programa es también de enorme importancia en momentos clave. Muchas de las acciones y objetivos de implicación de los participantes son iniciadas en acciones o sesiones de comunicación (presentación y discusión) con representación de los mismos. Con estas acciones de comunicación, se consigue: 21 Tribunal Cero Papel • En las fases iniciales: o o • movilizar a los participantes (campeones y escépticos) referidos arriba y anticipar el debate, permitiendo la identificación de objeciones a debatir. legitimar el programa con la presentación de las intenciones y beneficios esperados, de las limitaciones para superar, de los esfuerzos necesarios y también del “espacio” para “no hacer todo bien a la primera” (¡quien no lo intenta no se equivoca!). Es importante que este espacio para corrección exista, so pena de “condena sumaria” al primer percance. Durante el pilotaje: o o capitalizar éxitos; anunciar necesidades de ajuste, en caso de “fallos”: para eso sirven los pilotos, para ensayar, contrastar, corregir y mejorar. • En general, mantener vivo el programa, con la publicación, por ejemplo, de boletines de noticias que refieran las evoluciones de programa y la promoción de sesiones de comunicación dirigida al público interno (participantes y agentes del cambio) o para el público en general (con cobertura de la prensa). • Será probablemente ventajosa la realización de sesiones de comunicación: o o o en primer lugar, con la(s) comunidad(es) “piloto”; en una fase de mayor solidez, después de la obtención y consolidación de resultados “piloto”, con la comunidad judicial en general (incluyendo otras jurisdicciones); para el público en general, a través de los medios habituales (comunicación social, web de la Autoridad Judicial del país en cuestión, etc.). La capacitación del conjunto de usuarios es vital en la asimilación de los nuevos instrumentos… • Planificar, antes de la implementación o incluso del pilotaje, la realización de acciones de formación (no solo de aclaración o demostración, sino que permitan la utilización efectiva) que incidan en: o Los pilares fundamentales del nuevo modelo de funcionamiento, las principales alteraciones existentes, los beneficios e impactos de cada una en la vida cotidiana del sistema judicial. 22 Tribunal Cero Papel o o La funcionalidad y utilización del sistema de información. No se puede asumir la utilización del sistema como algo banal y mezquino, pues una menor capacitación, junto con la falta de una eventual desgana en cuanto a su uso, podrá constituir la fuente del más que probable de rechazo de uno de los “elementos” más importantes de la nueva “cadena productiva”, minando pues el funcionamiento de todo el sistema. Estas acciones de formación servirán también, sobre todo en las primeras sesiones realizadas, para contrastar el uso y niveles de “ergonomía” de uso percibidos por los usuarios. Serán momentos de recopilación de pequeños ajustes para analizar y eventualmente efectuar de forma planificada el refuerzo de la aplicación. • La planificación de las acciones de formación exigirá la definición y preparación de los contenidos (nuevo modelo, organización y procedimientos, aplicaciones), la designación de formadores y la preparación de infraestructura al efecto (sala(s) bien provistas tecnológicamente). En la fase de expansión masiva del modelo, la preparación de dicha estructura podrá ser más o menos compleja y exigente. • La eficacia de la propia formación y el respectivo modelo de guía deberán ser contrastados en la fase inicial de pilotaje, para que pueda también, en su caso, sufrir ajustes de contenido antes de la expansión masiva. • Dependiendo de la configuración de la red judicial de que se trate, se podrá optar por modelos de guía de formación distinguidos - más centralizada (en un único polo o en polos regionales, por ejemplo) o por dirección de sesiones de formación locales (municipales o por Tribunal). La opción de otro modelo será función de la “cadencia” de formación que se pretende asegurar y de la disponibilidad de recursos (humanos, infraestructurales y financieros) para asegurar tal cadencia. La preparación de esas condiciones tiene que ser realizada cuidadosamente, lo cual puede requerir una planificación y concretización logísticas exigentes. ¿Apoyo presencial en los momentos iniciales de pilotaje y consolidación? ¡En caso de duda, a redoblar esfuerzos! El apoyo presencial, in loco, casi “hombro con hombro” en las fases iniciales de pilotaje y contacto real con el nuevo modelo y utilización de las aplicaciones es absolutamente decisivo: • Siendo posibles otras alternativas, como la existencia de escritorios de ayuda remotos (telefónicos), en la fase inicial de explotación de la aplicación se considera que solo este tipo de apoyo no sería suficientemente eficaz. Debe, eso sí, ser considerado complementario. • Una duda o cuestión técnica no resuelta en el momento correcto, aunque para una cuestión que pueda aparentar ser básica, puede estimular rechazo del sistema por un determinado 23 Tribunal Cero Papel usuario. Tal rechazo será, en principio, tanto más rápido e irreversible cuanto menor sea la predisposición y apertura del individuo en concreto en relación a la iniciativa y al nuevo modelo. • Si la “orfandad” de apoyo resulta recurrente, entonces, es casi lógico que el divorcio ocurrirá, no solo con la aplicación, sino también con la iniciativa. • El impacto del rechazo por parte de un usuario es normalmente muy negativo, hasta el punto de que significa su alejamiento individual. Los usuarios insatisfechos son, por lo general, más “expresivos” que aquellos cuyo grado de satisfacción es bueno o hasta medio. Y normalmente acaban por conseguir contagiar negativamente otros elementos. Se dice que “diez gritando hacen más ruido que mil callados!”. Es natural, cuando todo va bien, no hay noticia; pero cuando algo está apenas, la noticia es (solo) eso. Por eso es tan importante el acompañamiento presencial durante los primeros días de utilización (semanas, si es posible): • • • Como elemento de conquista en favor del modelo de los usuarios y, al mismo tiempo, de contención del riesgo de rechazo y contagio negativo del entorno. Como fuente privilegiada de obtención de críticas y sugerencias de mejora en relación a la aplicaciones; Como agentes de testimonio real y de resolución de incidencias de naturaleza técnica que ocurran. Por eso se requiere, utilizando una metáfora bastante común, estimar las capacidades necesarias y “multiplicarse por dos”. 3.9. Gestión del Programa Un programa con la multidisciplinaridad referida exige una guía con varias líneas de acción en paralelo, con precedencias y conflictos entre sí, y movilizando valencias y habilidades técnicas diversas. La coordinación para la obtención de resultados coordinados y sintonizados recomienda la existencia de una estructura de gestión del programa que sea suficientemente eficaz para gestionar avances y prevenir desvíos, corrigiendo también, siempre que sea necesario, cualquier problema de forma ágil y expedita. Muy resumidamente, y sin perjuicio de la adecuación a la situación en concreto de que se trate, se considera recomendable la existencia de tres niveles de gestión y de mecanismos simples de acompañamiento: 24 Tribunal Cero Papel • A nivel operativo, estructuras de Dirección de Proyecto, para cada una o varias de las acciones a desarrollar, de forma articulada, en las dimensiones arriba referidas: revisión procesal, organizacional, legislativa, diseño, desarrollo e implementación de sistemas de información, infraestructuras tecnológicas, infraestructuras físicas, formación, comunicación, etc.). Son las estructuras “clásicas” de Dirección de Proyecto, con planificación y coordinación detalladas de las actividades a desarrollar en cada flujo de trabajo. Dirigirán reuniones acerca del progreso de los proyectos respectivos con periodicidad típicamente semanal o quincenal, elaborando informes de progreso (trabajos efectuados en el periodo, a efectuar en el periodo siguiente, puntos pendientes o retrasados, puntos que requieran decisión o intervención superior). • A nivel táctico, una estructura de Gestión del Programa, que articule las contribuciones y dependencias de cada uno de los proyectos desarrollados a nivel operativo. Será una instancia de “encolado de las varias elementos” y de resolución de cuestiones que transciendan las cualificaciones de las estructuras de Dirección de Proyecto. La Gestión de Programa (y, en concreto, el Gestor de Programa) deberá tener el reconocimiento, “altura”, autoridad de actuación suficientes que le permitan tomar decisiones rápidamente en relación a materias de naturaleza operativa, con el fin de desbloquear enseguida cuestiones que puedan surgir en la planificación de cada uno de los proyectos. La Comisión de Dirección de Programa podrá reunirse con una periodicidad, como mínimo, mensual, y contará con la presencia, más allá del Gestor de Programa y de los Directores de Proyecto. • A nivel estratégico, un Comité de Dirección, que será el órgano de liderazgo estratégico y política del programa. Definirá los grandes objetivos, involucrará y asegurará la representación de los principales agentes del cambio y de los agentes interesados al más alto nivel y supervisará los avances del programa y la obtención de resultados también al más alto nivel. Se reunirá con una periodicidad, como mínimo, bimestral o siempre que se requiera la toma de decisiones en relación a aspectos de naturaleza estratégica, siendo en las primeras fases del proyecto recomendable y previsible la necesidad de acompañamiento más regular del programa (mensualmente, por ejemplo). • Es importante que estas estructuras estén compuestas y vengan embestidas de responsabilidades inmediatamente ya desde el inicio del Programa, y sean designados los respectivos responsables y miembros integrantes. La elaboración del macro-plano del 25 Tribunal Cero Papel programa, con la definición de cada línea de acción estimativas de recursos, priorización relativa y calendarización, definición de los hitos para la obtención de resultados intermedios y finales, etc., debe ser ya elaborada y aprobada por dichas estructuras. 4. Aspectos genéricos 4.1. Pilotar y consolidar antes de expandir La realización de experiencia(s) piloto es imprescindible en este tipo de iniciativas. Es una pieza clave de toda la iniciativa, y en la cual se juega mucho de su éxito global. Por oposición a un abordaje Big Bang de aplicación universal o más dispersa, solo de esta forma se consigue: • La focalización de recursos y esfuerzos como un “globo sonda”, preferentemente en una jurisdicción de dimensiones reducidas (menor número de procesos y tribunales), pero con impactos y conclusiones extrapolables a otras. • El control del riesgo que existiría de desvío en varios frentes, si fuera mayor el universo para abarcar. • La delimitación de una “área experimental” para la realización de una prueba conceptual. • La existencia de una fuente de recogida en vivo de mejoras y ajustes para efectuar. Como ya quedó referido, para que la realización del plan piloto se realice con éxito, deben estar aseguradas: • La estabilización mínima, antes del “tiro de salida”, de las opciones estructurales que se pretenden introducir y probar. Comenzar, exclusivamente por imperativos de tiempo, por introducir opciones que no sean las que vendrán a constituir el modelo, que podrían dar lugar a demasiada inestabilidad y ajustes “sobre la marcha” que no son beneficiosos. Puede ser útil comenzar más tarde, pero con un modelo más estable, que avanzar con una experiencia que se sabe que puede llegar a estar (significativamente) alterada. La flexibilidad de la organización y de los participantes en cuanto al rechazo no es ilimitada. • La capacidad (“redoblada”) de acompañamiento en el terreno de toda la experiencia, con el doble objetivo de suavización de resistencias previsibles al cambio y de búsqueda de oportunidades de mejora in loco . 26 Tribunal Cero Papel • La capacidad de respuesta rápida en la incorporación de nuevos requisitos (ej.: alteraciones a la aplicaciones con base en el resultado de la observación y retroalimentación real obtenidas durante el/los proyecto(s) piloto(s). • La naturalidad de la posible existencia de fallos, aunque no sistemáticos, y del espacio para la iteración. Es claro que el/los proyecto(s) piloto(s) no pueden ser verdadero(s) desastre(s) en que nada corra bien, ni lo serán si las actividades previas de preparación de los mismos llevan articulado debidamente varias dimensiones. Es preciso tener espacio de movimiento suficiente para que no todo sea perfecto, e incluso que quede constancia de que el proyecto piloto es medio para la identificación de mejoras. 4.2. Dar espacio al “proceso”, no perdiendo de vista el “producto” Como ya fue abordado inicialmente, la tolerancia ante elementos de convivencia transitoria entre distintos modelos (el actual y el futuro) puede ser una de las piedras de toque de la viabilidad de la concreción del nuevo modelo. Se debe, por tanto, prestar atención a ejemplos como los referidos anteriormente, que podrán ser inevitabilidades del proceso de transición: • • • • redundancia inicial del flujo de elementos físicos y electrónicos, para conseguir la aceptación de los magistrados; archivo físico de documentos en situaciones en que no sea posible o racional “devolverlas” al autor, ni destruirlas después del archivado electrónico; mantenimiento de soportes físicos de documentos que no sea necesario digitalizar, por su enorme volumen y por falta de uso electrónico posterior; instrumentos de resistencia al uso, menos correctos canónicamente, como son la existencia de más de una pantalla para visualización u otros. Prohibir su uso de forma dogmática puede forzar un punto de interrupción de la viabilidad del modelo que es prudente evitar. Se perderá lo “producto” Tribunal “Cero Papel”, quizá de forma irremediable durante muchos años, por no proveer datos suficientes al “proceso” Tribunal “Cero Papel”, como camino para desarrollar el “producto”. 27 Tribunal Cero Papel El Tribunal Cero Papel puede que tenga que ser, durante algún tiempo, un Tribunal “Cero coma algo Papel”, sin perjuicio de las normas definidas para nuevos procesos y de los estímulos de adopción de nuevos modelos basados en soportes electrónicos de documentos que gradualmente convergen en la eliminación del papel. 4.3. Otros ingredientes A modo de conclusión, sin pretender ser ni extenso, ni exhaustivo, mencionamos, a vuela pluma, algunos factores esenciales a lo largo de todo el recorrido: • Realismo y ejecutabilidad - Adecuar las soluciones diseñadas a la realidad concreta (población, niveles de acceso y alfabetización digital, calidad de las infraestructura, niveles de preparación y motivación o resistencia al cambio, etc.). No hay recetas únicas y más vale conseguir un modelo menos ficticio, pero que se concrete, que uno perfecto que no prescinda del papel. • Presión externa - Impulsar el cambio “de fuera hacia dentro”. Las motivaciones del cambio deben resultar atractivas, tal vez no solo eso, pero seguramente también, por la necesidad e inevitabilidad de la (re)credibilidad de la Justicia y la adopción de un nuevo paradigma de “servicio” que debe ser compartido y vivido por sus agentes. • Implicación de los involucrados desde el principio - Obtener contribuciones para configurar el propio modelo y argumentar las objeciones es algo lento y lleno de exigencias. Por ese motivo, cuanto antes se afronte, mejor. • Tiempo - El que sea necesario, pero siempre de una manera planificada. No vale aplazar sine die la implantación, no estableciendo fechas, pero compensa el revisar la temporalización si fuera necesario y de forma aceptable, para ganar confianza y conquistar a los participantes. Se dice que “la prisa es enemiga de la perfección”. En este caso, si no está correctamente gestionada, puede “ser enemiga de la propia viabilidad”. • Margen para el desvío y la corrección - El programa no puede ser gestionado de forma sana si cada pequeño percance genera crítica mejor o peor intencionada en relación a su ejecutabilidad. El margen asumido para el error tiene que ser “establecido” y anunciado como parte del proceso desde su inicio. • Liderazgo político y judicial - El empeño e implicación visibles de personalidades responsables al más alto nivel de la administración de la Justicia del país en cuestión son marcas y elementos de coherencia esenciales a los programas. El soporte del programa en momentos controvertidos, el protagonismo en sesiones de comunicación de capitalización del éxito, pero también la eventual necesidad de asunción de pasos atrás, así como el volver a poner en marcha el proceso tras un punto muerto, es de enorme importancia. 28 Tribunal Cero Papel • • • • Coherencia y ritmo operativo - La ejecución del programa debe sucederse de acuerdo con el macro-plano concebido y anunciado, y sin interrupciones relevantes que faciliten la acomodación, el olvido y el terreno fértil para la pérdida de credibilidad por parte de quien pueda estar interesado en ello. Inmunidad a ciclos políticos - El programa debe ser duradero y, en la medida de lo posible, inmune a alteraciones o interrupciones del ciclo político. De ahí la importancia de la cuantificación de los beneficios de los cambios preconizados con el nuevo modelo, y de la insostenibilidad de mantenimiento del status quo. Estando estos elementos claros y presentes, difícilmente podrán ser abandonadas o estructuralmente modificadas las iniciativas. Perseverancia y tenacidad - Los reveses del recorrido, los avances y retrocesos y también el propio periodo de tiempo envuelto en este tipo de programas (“procesos”, no solo “productos”, recuérdese) exige el mantenimiento del punto de insistencia, la tenacidad y la perseverancia propias de los corredores de fondo, inasequibles al desaliento. Capacidad de inversión - Un programa multidimensional y multidisciplinar como el presente requiere la movilización significativa y continua de recursos humanos, técnicos, materiales, infraestructurales y financieros. Así pues, debe estar asegurada la disponibilidad de dichos recursos en los momentos adecuados. De lo contrario, ocurrirán inevitablemente fracturas y brechas en la conducción del programa que lo debilitarán. 29 Tribunal Cero Papel 30 Tribunal Cero Papel Tribunal Zero Papel Guia Prático Conferência de Ministros da Justiça dos Países Ibero-Americanos Afonso Gonçalves da Silva Primeira Ediçao, Junho 2009 31 Tribunal Cero Papel 32 Tribunal Cero Papel Índice 1. Enquadramento e vocação do documento..............................................................................35 2. Tribunal “Zero Papel” – Produto, Processo ou ambos? ...........................................................36 3. Uma iniciativa multidimensional e multidisciplinar.................................................................37 3.1.Processos..........................................................................................................................38 3.2. Aplicações........................................................................................................................42 3.3. Informação de Gestão .....................................................................................................44 3.4. Organização .....................................................................................................................46 3.5. Legislação ........................................................................................................................47 3.6. Infra-estrutura tecnológica ..............................................................................................48 3.7. Infraestrutura física .........................................................................................................49 3.8. Gestão da mudança .........................................................................................................50 3.8. Gestão do Programa ........................................................................................................54 4. Aspectos genéricos ..................................................................................................................56 4.1. Pilotar e consolidar antes de expandir ............................................................................56 4.2. Dar espaço ao “processo”, não perdendo de vista o “produto” ......................................57 4.3. Outros ingredientes .........................................................................................................57 33 Tribunal Cero Papel 34 Tribunal Cero Papel 1. Enquadramento e vocação do documento Este documento surge no âmbito e em simultâneo com a concretização da iniciativa “Tribunal Cero Papel” conduzida pelo Poder Judicial de Costa Rica, com a colaboração da Conferência dos Ministros da Justiça dos Países Ibero-Americanos (COMJIB), tendo em vista a concretização de um novo paradigma de funcionamento e melhorias de eficácia e eficiência do sistema judicial daquele país. O que pretende ser este documento?... Pretende ser um instrumento de referência simples, não exaustivo e de consulta rápida, no contexto de iniciativas de introdução de soluções baseadas em tecnologias de informação em sistemas judiciais, muito especificamente no que toca à reformulação da tramitação de processos por um Tribunal e a agilização da interacção entre os intervenientes internos e externos do sistema. Pretende, assim, constituir-se, como: • uma colecção sintética de reflexões, sugestões e recomendações sobre o que se considera serem aspectos tendencialmente comuns aos quais estarão sujeitos (e serão vulneráveis) os programas de modernização e simplificação baseadas na introdução de tecnologias de informação; • apontar dimensões de intervenção e linhas de acção para as endereçar, bem como algumas opções relativas à própria implantação e transição para um novo modelo. e o que não é! O documento não é, nem poderia ter pretensões a ser, um Manual hermético de “boas práticas” ou receitas fechadas e infalíveis para melhoramento de qualquer sistema judicial - quanto mais não seja porque não existe, nem pode existir, tal coisa, dada a diversidade e heterogeneidade de práticas existentes em cada país (por vezes, mesmo em cada jurisdição) que tornariam um instrumento com essa pretensão numa inutilidade abstracta. Não tem também o objectivo de densificar opções tecnológicas ou metodológicas específicas. Não é, portanto, um “Manual Técnico” de descrição e / ou comparação de soluções tecnológicas existentes para suportar o funcionamento do modelo, nem de detalhe de metodologias específicas para endereçar vertentes de uma iniciativa multidimensional como é a presente. No domínio da Justiça, na melhor das hipóteses, pode considerar-se a reutilização de experiências (boas e más) como elementos de referência e inspiração útil, mas não dogmática, de caminhos de reformulação e modernização análogos. Raramente (se é que alguma vez aconteceu), se reutilizam ou reproduzem “peças” ou modelos num formato “off the shelf”. 35 Tribunal Cero Papel 2. Tribunal “Zero Papel” – Produto, Processo ou ambos? Se procurarmos uma definição expedita para a iniciativa “Tribunal Zero Papel”, ocorre-nos instantaneamente uma realidade semi-utópica em que o Tribunal, e todos os seus intervenientes internos (magistrados e funcionários) e externos (partes, mandatários, público em geral), interagem e tramitam um processo judicial de forma totalmente electrónica, desmaterializada e dispensando o recurso a suportes físicos em papel. Em suma, não há peças processuais em papel, precisamente por ter sido possibilitada a desmaterialização do papel pela adopção de ferramentas e opções tecnológicas adequadas, sem perda de conteúdo, direitos, garantias, validade e legitimidade legal. O processo passa a ser, no cenário “perfeito”, uma colecção de peças em formato electrónico, relacionadas entre si, consultáveis individualmente mas mantidas no contexto aglutinador do processo. O fluxo e manuseamento do processo passa a ser mais expedito, justamente por ser dispensada a “deslocação” de papel e dos agentes que o “deslocam” (os mandatários, as partes, os funcionários, os magistrados, etc.). Ponto prévio pergunta simples: Será uma realidade destas possível? A resposta é, em abstracto, sim! Existem à data soluções e suportes tecnológicas totalmente viabilizadores de um “Tribunal Zero Papel” tal como simplesmente definido acima. Pergunta seguinte: Será uma realidade destas possível imediatamente, de um momento para o outro? A resposta é, na humilde opinião do autor, realisticamente, não! Porquê? Numa situação normal, o simples facto de um Tribunal existir antes de se “transformar” em “Zero Papel” pressupõe a existência de processos em suporte físico, que continuam a existir e a ter tramitação até à sua conclusão. Mesmo podendo encarar-se a digitalização de parte ou da totalidade desses processos, essa não é necessariamente ou sempre a melhor opção. O Tribunal não é uma entidade abstracta e asséptica. A menos que seja totalmente criado de raiz e só tramite, desde a sua génese, processos electrónicos de acordo com o novo modelo. Mesmo partindo dessa hipótese, a exequibilidade da interacção e tramitação totalmente electrónicas, de imediato, depende de factores da envolvente e realidade concretas do país de que se trate (níveis de cobertura de acesso e de literacia digital, enquadramento legislativo de suporte à validade legal da virtualização, entre outros). Pode ainda dar-se tão simplesmente o caso de opção transitória pela coexistência “redundante” entre circulação física e electrónica do processo como mero instrumento de amortecimento da mudança de hábitos e rotinas introduzida. Há, portanto, sempre, um período de transição em que a conquista de terreno pelo novo modelo é gradualmente consolidado. As questões atrás referidas condicionam e influem 36 Tribunal Cero Papel (decisivamente) na velocidade e ritmo de concretização plena do modelo “Zero Papel”, que pode não ser imediata, mas não afastam a bondade e enormes vantagens de prossecução da sua concretização, na certeza de que a conquista gradual de espaço para o novo paradigma é uma parte do processo. O “Tribunal Zero Papel”, antes e mais do que ser um “produto”, é um importante e utilíssimo “processo”. De mudança, de conquista, de alteração de paradigmas e mentalidades. Uma coisa é certa: a magnitude da tarefa e o facto de porventura não se obterem resultados plenos de forma imediata não deve dissuadir da sua realização. Começar mais tarde será só adiar a obtenção de resultados, tendo-se provavelmente de viver, de igual forma, mas apenas mais tarde, com a transição. 3. Uma iniciativa multidimensional e multidisciplinar Desde logo, a definição de Tribunal “Zero Papel” sugere como absolutamente essencial a forte utilização de sistemas e tecnologias de informação, como instrumentos de viabilização, entre outros, de: • • • Desmaterialização de suportes tradicionalmente físicos, substituindo-os formulários e peças electrónicas; Circulação e partilha entre os intervenientes, bem como manuseamento e tramitação por estes, das peças que compõem o processo, individualmente e como um todo. Captura, estruturação e consolidação de informação de natureza estatística e de suporte à decisão e ao planeamento a vários níveis. Esta significativa importância da tecnologia, não raras vezes, conduz a um quase “endeusamento” da mesma, conduzindo à perigosa ilusão de que “introduzindo tecnologia, tudo o resto ocorre por arrasto “. A tecnologia é, frequente mas erradamente, vista como o “remédio para todos os males”. A tentação, por exemplo, de digitalização de tudo como solução para a “erradicação” do papel pode não ser, pelo menos em todas as situações ou momentos, a melhor solução. A tecnologia é, sem dúvida, um catalisador fundamental, mas não o motor único da iniciativa. É um enorme risco vê-la como tal. A pura e simples injecção de tecnologia no sistema concretiza muito provavelmente a nefasta realidade da “burocracia electrónica”, em que os processos de trabalho se mantêm essencialmente inalterados, com as suas ineficiências intactas, mas agora suportados por ferramentas electrónicas. Não se revêem na realidade os aspectos estruturais, adornam-se com a sofisticação de novas ferramentas. Esta “miopia tecnológica” conduz à configuração de programas em quem muitas outras vertentes 37 Tribunal Cero Papel fundamentais são descuradas ou mesmo ignoradas, com resultados que não podem ser senão parciais e quase certamente insuficientes. Como disse em tempos um Ministro da Justiça em Portugal, o sistema judicial é “um complexo mecanismo de relojoaria”. De facto, se o mecanismo não for concebido e articulado de forma integrada e ponderada, o relógio quase certamente atrasa-se (e muito). As páginas seguintes elencam, de forma sucinta e não exaustiva, os principais aspectos que se considera deverem ser tidos em conta, relacionados com as seguintes outras dimensões do programa: • • • • • • • • • Processos Aplicações Informação de Gestão Organização Legislação Infraestrutura tecnológica Infraestrutura física Gestão da Mudança Gestão do Programa 3.1. Processos Aproveitar as possibilidades proporcionadas pela introdução de tecnologia para reformular, passo por passo, sempre que aplicável, os processos de trabalho é uma das mais valiosas dimensões da mudança. Introduzir tecnologia sem o fazer é perder uma enorme oportunidade. Promover a desmaterialização a montante tão cedo quanto possível O recurso à virtualização a montante de “peças” documentais como, desde logo, a petição inicial e, de preferência, todos os outros expedientes processuais, é um instrumento de enorme contributo para a viabilização da tramitação electrónica. Quanto mais cedo no processo se conseguir virtualizar, quer a interacção, quer os suportes, menos espaço se deixa à circulação de papel. O processo “nasce” electrónico sem sequer haver necessidade de digitalização (scanning) de peças desde o seu início. O próprio suporte é, de raiz, electrónico (documentos em word, pdf ou formatos equivalentes, ou mesmo preenchimento na internet de formulários pré-formatados). Poderão existir excepções, em casos em que não se consiga exigir ou estimular suficientemente a circulação de peças em suporte exclusivamente electrónico, mas mesmo assim sendo, ter-seão reduzido as necessidades de digitalização e arquivo. 38 Tribunal Cero Papel Esta opção facilita ainda a reutilização de “trechos” de texto constantes das peças electrónicas, noutras fases da tramitação (produção da decisão ou acórdão, por exemplo), poupando esforço e tempo, sobretudo aos intervenientes internos do Tribunal, em particular os magistrados. Densificação de normas, estruturas e formatos das peças processuais… A recolha electrónica de documentos, sobretudo se baseada na opção de preenchimento de formulários pré-formatados na internet, pressupõe um esforço prévio de estruturação e uniformização de regras de preenchimento e formatos a seguir pelas partes na apresentação de peças. Dados caracterizadores do processo (autor, réu, moradas, etc.), bem como elementos mais discricionários (descrições, por exemplo) deverão ser recolhidos em campos próprios, sujeitos às validações consideradas adequadas e exequíveis. Este esforço de estruturação e normalização aumenta a capacidade de validação em tempo real da correcção das peças entregues, dispensando que essa validação seja feita a posteriori (com devolução, se necessário), com consumo de tempo e recursos. Reformular, questionando o contributo e valor de cada etapa para o resultado final… A simples “injecção” de tecnologia nos sistema sem reformulação e reequacionamento dos processos introduz o risco de cristalização das ineficiências existentes. A burocracia fortalece-se, tornando-se electrónica. Suprimir da tramitação etapas que não acrescentem valor, eliminar redundâncias, promover simultaneidades (em vez de actividades sequenciais mais consumidoras de tempo), tratar a “matéria” em modo tão “just in time” quanto possível (preferencialmente zero tempos de espera entre cada elo da cadeia produtiva), e automatizar o suporte de “trâmites” (distribuição de processos, notificações, etc.) são algumas das optimizações tipicamente promovidas na reformulação processual. Identificam-se questionando, passo por passo, cada uma das etapas e actividades da tramitação processual quanto ao efectivo valor que têm para a obtenção do resultado final e, nos casos em que se confirme que o têm, se existe alternativa mais eficiente possibilitada pela utilização de tecnologia. (Re)modelizar com foco e pragmatismo… quantificando constrangimentos e benefícios O processo de reconfiguração de um novo modelo pode basear-se em metodologias e abordagens variadas, com maior ou menor base científica, reconhecimento nos meios empresarial e académico, de utilização mais universal (metodologias comummente reconhecidas) ou mais proprietário (metodologias específicas desenvolvidas por empresas consultoras, por exemplo). 39 Tribunal Cero Papel Existindo naturalmente diferenças, mas também méritos comuns, em geral, as metodologias englobam pelo menos 3 grandes fases, que se enunciam muito sinteticamente em seguida: • A caracterização e diagnóstico da situação actual. Entre outras coisas, nesta fase identificam-se os constrangimentos, estrangulamentos e insuficiências existentes, e sistematizam-se oportunidades e opções de melhoria. Está normalmente envolvido trabalho de campo intensivo (entrevistas, recolha de dados quantitativos e percepções qualitativas, visita in loco às instalações e infraestruturas, etc.). • A configuração do novo modelo. Sistematizados os constrangimentos e as oportunidades de melhoria para os ultrapassar, são redesenhados os fluxos processuais e derivados os ajustamentos necessários a efectuar a todas as restantes vertentes para que o modelo possa ser concretizado (legislação, sistemas de informação, organização e procedimentos, infraestruturas físicas e técnicas, etc.). Quantificam-se e sistematizam-se os benefícios da mudança preconizada. O resultado desta fase é “o que implementar”. • O plano de acção e seguimento. Na última fase prévia à implementação, sabendo “o que implementar” nas várias vertentes, configuram-se acções e projectos de implementação, inter-relacionados, estabelecem-se prioridades e interdependências de implementação, desenvolve-se um calendário, e estimam-se os recursos necessários para concretizar a implementação (recursos humanos, técnicos, infraestruturais, financeiros e temporais). O resultado desta fase é o plano de concretização - “como e quando materializar a mudança”. Independentemente da metodologia de abordagem utilizada, recomendam-se a consideração de alguns aspectos: • Mais do que ter uma abordagem canonicamente perfeita e exaustiva, importa focar esforços da primeira e segunda fases na discussão de constrangimentos e oportunidades de melhoria já à partida percepcionadas como sendo as que mais valor aportam. Os constrangimentos são normalmente já conhecidos (e reconhecidos) e as alternativas de mudança também pelo menos já equacionadas nalgum momento. Centre-se as atenções nesses elementos, reduzindo e focando esforços e tempo de levantamento exaustivo e “cadastral” da situação actual. • Quantifiquem-se, quer o impacte dos constrangimentos, quer os benefícios estimados. É essencial dispor de elementos que tornem inequívocos os benefícios que a mudança pode proporcionar (seja em reduções de tempo total de resolução, de tempo de recursos envolvidos, em recursos materiais, financeiros, ou ambos). Estes serão elementos fundamentais para o reboque e “advocacia” da mudança. Será dificilmente aceitável manter oposições a ela se os benefícios forem inequívocos e os constrangimentos 40 Tribunal Cero Papel “inaceitáveis” ou até absurdos. • Em casos de dúvida ou impossibilidade de fundamentação sólida, são mais úteis quantificações mais conservadoras, mas indiscutíveis, do que ordens de grandeza mais sonantes, mas vulneráveis quanto à sua credibilidade. A soma de mais pequenos ganhos parciais que sejam indiscutíveis será mais credível do que muito maiores ganhos que sejam atacáveis, introduzindo o risco de perda de credibilidade de toda a iniciativa. • A validação/confirmação da insustentabilidade dos constrangimentos, e das vantagens das “teses”, opções e ajustamentos a efectuar deve ser feita, desde logo, no terreno com os agentes com quem é discutido o novo modelo. É a forma de “construir” e obter testemunho de sustentação das recomendações efectuadas, e reunir suporte junto dos próprios intervenientes (magistrados, funcionários, etc.) desde as primeiras fase do projecto. Quanto mais tarde a confrontação for feita, mais de “laboratório” parecerão as conclusões. 3.2. Aplicações No que respeita às componentes aplicacionais de suporte ao novo modelo, recomenda-se a atenção aos seguintes aspectos: Possibilitar a obtenção de peças estruturadas em formato electrónico, com validade legal… Como já referido, a promoção de recolha em formato electrónico de peças estruturadas o mais cedo possível na tramitação é vantajosa. Assim sendo, os módulos aplicacionais devem dispor de funcionalidade de interface, obtenção, validação e tratamento destas peças entregues pelas partes ou seus mandatários, bem como os mecanismos que assegurem o reconhecimento de assinaturas digitais (ou figuras equivalentes) e aposição de “timestamping” de recepção e envio, integralmente respeitadoras dos requisitos legais em vigor. Estes requisitos poderão ter maior ou menor nível de exigência, em função da realidade nacional em concreto, e o respeito pelo seu cumprimento será essencial para concretização de um programa com esta natureza. Sem eles, a “virtualização” não será possível. … mantendo a possibilidade de captura de digitalizações 41 Tribunal Cero Papel A adopção preferencial de peças em formato electrónico não dispensa, como também já foi referido, a necessidade de digitalização (scanning) de documentos que não sejam, por algum motivo, entregues naquele formato. Estes documentos, bem como os restantes, são apensos ao processo e classificados como peças dele integrantes. A digitalização requer, não obstante, cuidados especiais. Não tem necessariamente de ser regra que tudo o que não vier em formato electrónico seja digitalizado. O problema aqui pode estar especialmente nas fases iniciais de exploração dos novos instrumentos, sobretudo pelos magistrados. A consulta de um documento com dezenas ou centenas de páginas em suporte electrónico, por exemplo, não é ergonómico nem natural, pelo menos “à primeira”. Poderá existir tendência para a impressão massiva destes documentos (por mais de uma vez), mesmo que se pretenda consultar só uma pequena parte deles. Farão parte do processo de transição, muito provavelmente, este tipo de situações, com as quais é preciso conviver e assumir melhoria gradual (com a entrega de suportes electrónicos, existência de ferramentas de pesquisa eficazes e… com tempo). … do registo excepcional de arquivo físico… Embora a situação preferencial seja a de manutenção pelo “autor” de cada documento nos seus arquivos, ficando o Tribunal apenas com o registo electrónico (o suporte electrónico original ou a digitalização de um documento físico, consoante o caso), situações haverá, pelo menos em fase transitória, em que não seja possível ou vantajoso devolver ao autor documentos remetidos fisicamente ao Tribunal. Nestes casos, poderá ser necessário manter arquivo físico e possibilitar portanto na aplicação o registo de localização desse documento em arquivo, sem prejuízo da sua digitalização e apensação ao processo de forma electrónica. Estas situações devem constituir excepção e podem mesmo ser dispensadas desde que esteja legalmente consagrada a possibilidade de manutenção de arquivo exclusivamente digital pelo Tribunal, com equiparação ao físico, e possibilidade de destruição dos documentos correspondentes. … e recolha de peças orais… A aplicação de tramitação deve proporcionar a captura e integração no processo de suportes electrónicos áudio, em situações em que a legislação o permita. Para além da mais “clássica” gravação de audiências, a utilização deste tipo de suportes como substitutos da apresentação de peças escritas são especialmente simplificadores e relevantes para possibilitar aos intervenientes apresentação directa em Tribunal sem representação obrigatória de mandatário, o que aumenta o acesso e diminui os requisitos formais. 42 Tribunal Cero Papel Flexibilidade e simplicidade de utilização… máximo denominador comum de requisitos… A tentação de cobertura de todos os requisitos funcionais, com a sofisticação proporcionada pelas tecnologias, pode redundar em complexidade indesejada e prejudicial para a adopção do novo modelo de operação pelos intervenientes, utilizadores das novas aplicações. É melhor, assim, que as aplicações cubram o “máximo denominador comum” de requisitos funcionais, por oposição a um nível automatização de todos os fluxos e expedientes que quase certamente serão limitativos da flexibilidade de utilização e motivos de potencial (e arriscada) rejeição pelos utilizadores. Escravização por estrutura infalível vs. “liberdade controlada”… Como exemplo, a disponibilização de templates como suporte à produção de peças de expediente, não deve ser totalmente “fechada”. Se as minutas puderem disciplinar e simplificar formatos, mas permitindo a “customização” pontual por parte de cada utilizador sem prejuízo do rigor e coerência estrutural comuns, evitar-se-ão resistências desnecessárias. O próprio encaminhamento de fluxo do processo (workflow) deve ser conduzido por cada interveniente para o próximo trâmite (e interveniente responsável por ele). A tentação de encaminhamento totalmente automático da tramitação escravizará o funcionamento da aplicação de forma muito complicada de gerir quando ocorram, ou excepções, ou mesmo alterações legislativas que obrigariam a que a aplicação suportasse vários fluxos processuais em simultâneo. Funcionalidade sim, mas sem perda de usabilidade… Tão importante como a simplicidade dos requisitos cobertos é a usabilidade da aplicação para o universo de utilizadores. O manuseamento da aplicação pelos intervenientes não pode tornar-se mais demorada ou “pesada” para estes (mais uma vez, sob pena de haver risco de rejeição) do que o cenário anterior. Neste contexto, o desenho de écrans de acesso simples e preferencialmente directo pelo utilizador à informação mais relevante (acções por realizar, processos, documentos, intervenientes, consultas, etc.) é importante para assegurar uma utilização produtiva da aplicação. A aplicação deverá ter uma espécie de “painel de comando” para o utilizador de onde este possa aceder facilmente às principais entidades de informação que lhe sejam relevantes. Noutro exemplo, o uso mais generalizado de peças orais deve ser acompanhado pela existência na aplicação de funcionalidade de indexação e pesquisa expedita de troços audio de relevo para fases posteriores, dispensando a consulta mais morosa de toda a peça para encontrar o troço 43 Tribunal Cero Papel pretendido. Este tipo de funcionalidade pode ser assegurada, de forma mais ou menos sofisticada, por ferramentas de software existentes no mercado (de DAM – Digital Asset Management, por exemplo). A usabilidade é tão decisiva que, por vezes, pode fazer sentido optar por assegurá-la mesmo de forma “canonicamente” menos correctas. Por exemplo, a menor facilidade de consulta e visualização simultânea de vários documentos de um processo por um juiz no seu computador (em vez de fisicamente) pode justificar a adopção de monitores de maior dimensão nas estações de trabalho ou mesmo em mais do que um monitor para atenuar essa situação. Obtenção na base dos elementos para informação de gestão Um dos requisitos fundamentais de que não devem abdicar as novas aplicações operacionais é a recolha ao longo do processo dos elementos de informação necessários para a produção de informação estatística de gestão e de monitorização da actividade. A aplicação deve portanto ser modelizada e desenhada para assegurar essa recolha, tendo presentes as “perguntas” às quais é necessário dar resposta ao nível da gestão. Os elementos “granulares” de informação básica têm de ser recolhidos pela aplicação à medida que o processo evolui (desde o seu início, passando pela tramitação e até final), de forma transparente para o utilizador. Só desta forma poderá ser dispensada a recolha de boletins apenas com fins estatísticos, que ocorrem muitas vezes apenas com o fecho do processo. 3.3. Informação de Gestão A informação de gestão é fundamental a todos os níveis. Só a existência dela de forma atempada, fidedigna e expedita permite a qualquer sistema judicial planear e gerir capacidades de resposta em vez de apenas reagir depois de verificado o dano. Ao nível macro, saber quantos são os processos, em que jurisdições, em que geografias, para que matérias/espécies de processo, com que tipo de intervenientes, com que tempos de tramitação globais, que evolução das pendências, etc., é fundamental para a definição de políticas e gestão da “oferta” de justiça de um país. Ao nível micro de cada Tribunal, é igualmente essencial a informação que permita a monitorização do desempenho do próprio Tribunal como “unidade produtiva de Justiça” (volume de processos, tempos de tramitação, desvios de prazos existentes, etc.), bem como a de caracterização desses processos. Analogamente, em plano ainda mais micro, esta informação é também relevante para cada interveniente (magistrado ou funcionário judicial) no planeamento e monitorização da sua própria actividade quotidiana. 44 Tribunal Cero Papel A informação de gestão é portanto simultaneamente um instrumento de planeamento, suporte à produtividade, monitorização e controlo. É tão importante numa iniciativa de concepção de um novo modelo, antes da introdução de tecnologia, reequacionar e reformular os processos como sistematizar as perguntas (em português, não “informatiquês”) que devem ser respondidas de forma expedita e completa, para que as aplicações possam ser preparadas para recolher, tratar e consolidar a informação necessária. “Quantos processos da espécie X na geografia Y se iniciaram no ano Z? E em cada um dos meses desse ano?”; “Qual a evolução de pendências ao longo dos últimos 10 anos? Globalmente e por espécie de processo ou tipo de matéria?”; “Qual a duração média dos processos da espécie W em todo o país? E só no Tribunal X?” “Qual a percentagem de processos que estão “fora de prazo”? Há mais de 3 meses, 6 meses, 1 ano, ou mais de 1 ano?”; entre muitas outras, são exemplos de perguntas que podem e devem ser sistematizadas ab initio. Neste domínio, algumas recomendações de base: • Mais valem poucos, mas bons indicadores de gestão, do que centenas de rácios para os quais depois não se olha; não quer dizer que não deva ser possível obter a informação detalhada que se pretender, mas a apresentação de um tableau de bord deve ser selectiva e simples, sob pena de se tornar ilegível e ingerível. Pouca, mas boa, informação é melhor que muitos dados com pouco significado semântico. • A exploração da informação de gestão, mediante ferramentas adequadas (normalmente utilizando software de data warehousing e business intelligence para a consolidação e exploração centrais, e módulos locais nas aplicações operacionais), deve ser possibilitada de forma versátil e multidimensional - qualquer combinação de volume, tempo, geografia, matéria, prazos, entre outras dimensões. • A informação deve ser modelizada e tratada para permitir exploração do geral para o particular, com capacidade de “drill down”, em cascata. Do indicador geral de volume de processos de determinada espécie, por prazos de resolução, por exemplo, em cascata, para o Tribunal e processo em concreto, se necessário. • Não há omeletes sem ovos. É essencial prever a recolha da informação nas aplicações operacionais de tramitação diária, ao longo de todo o processo, e desde o seu início, caso contrário: o o haverá “matéria prima” na “cadeia de produção” que só é conhecida (muito?) tempo depois…); poderão ficar impossibilitadas ou limitadas análises segundo dimensões para as 45 Tribunal Cero Papel quais não tenha sido recolhida a informação detalhada necessária. Será no mínimo paradoxal que a realidade estatística de um sistema judicial tenha uma décalage (possivelmente de anos) de conhecimento dos processos que já fluem nesse sistema, mas que pelo simples facto de só passarem a ser estatisticamente relevantes, normalmente, quando findo o processo, só nessa altura possam relevar para planear no plano macro as capacidades necessárias para os tratar (depois de tratados…). 3.4. Organização A dimensão organizativa pode requerer ajustamentos com maior ou menor significado neste tipo de iniciativas. Normalmente, será de esperar que alterações mais estruturais requeiram bases para esse ajustamento também mais estruturais, nomeadamente no plano legislativo (por exemplo, a par da revisão dos Códigos de Processo os das Leis de Organização e Funcionamento de determinadas jurisdições). Mas mesmo partindo-se do pressuposto que, de preferência, se pretende mudar o menos possível a legislação, existem alterações que podem e devem ser consideradas para assegurar que o modelo flui. É fundamental ajustar e dimensionar a capacidade organizativa de resposta para que, ao proclamar a implementação de um novo modelo, não ocorram insuficiências de tratamento neste domínio. Por exemplo, se se “acelera” a entrada no Tribunal de peças electrónicas, e se estas requerem tratamento por funcionário(s), essa capacidade deve estar dimensionada, e até contingentada (ligeiramente sobre-dimensionada, pelo menos temporariamente), para despachar as novas cargas existentes. Caso contrário, poder-se-á ter criado um estrangulamento num novo ponto de tramitação do processo ou transferido um estrangulamento de um lado para outro, mas mantendo-o “dentro de casa”. Neste plano, dever-se-ão equacionar ajustamentos como os seguintes: • Mobilização interna para pontos chave da “nova” tramitação de recursos afectos a outras tarefas que passam a ser gradualmente substituídas. Onde passará a haver menos cargas? De onde se poderão reafectar recursos para o tratamento de nova tramitação? • Criação, sempre que possível, de capacidades acrescidas de apoio aos juízes, libertandoos o mais possível de actividades e tarefas de natureza administrativa. O tempo dos juízes está normalmente no caminho crítico da capacidade produtiva da Justiça. Por esse motivo, será de grande utilidade, sempre que possível, a criação de capacidades de apoio técnicojurídico (Gabinetes ou figuras equivalentes), para pesquisa e compilação de jurisprudência, assistência na preparação prévia dos elementos básicos de despachos, acórdãos e sentenças, bem como de expediente rotineiro, nomeadamente com a reutilização agora possibilitada de peças do processo em formato electrónico, “cortando e colando” quando e onde necessário. 46 Tribunal Cero Papel • O sistema ganhará se for possibilitada a utilização de pools (bolsas) de recursos, seja no plano global, regional ou mesmo por comarca, mobilizáveis de forma flexível e expedita em função das cargas de trabalho e acréscimos de procura sentidos em cada momento nas diversas unidades operativas. Estes recursos, geridos em “modo projecto”, poderão ser de enorme importância para temas tão gerais como a resolução de pendências ou a simples afectação mais equitativa nos Tribunais, não afectadas por barreiras organizacionais existentes, dos recursos a afectar à tramitação de cada processo no Tribunal (a divisão estanque de recursos em Secções nem sempre garante essa gestão eficiente). • Dependendo da arquitectura da organização judiciária de cada país e rede geográfica de implantação de “postos judiciais” (Tribunais ou outros), e na medida em que estes o tornem possível e adequado, aumentar a capilaridade da rede por atribuição a determinados organismos de atribuições que não lhe pertenceriam. Como exemplo no caso da Costa Rica, poderão órgãos com maior presença no território (como a Defensoria Pública) tornar mais facilmente acessível e dispersa geograficamente a possibilidade de recolha de peças orais? Poder-se-ão assim esbater dificuldades de acesso a tecnologias pela população e necessidades de deslocação a Tribunais especificamente par o efeito. • Outros aspectos, de natureza bastante mais ampla, que transcendem a esfera estrita da organização, mas que são da maior relevância, e também complexidade – o estabelecimento de “níveis de serviço” (objectivos de previsibilidade da capacidade produtiva), avaliações mais indexadas ao resultado como o “cliente” da justiça o vê (resoluções justas, mas em tempo) e diferenciação de desempenhos mais consistente, entre outros. Não sendo requisitos sine qua non para a reformulação de um modelo de funcionamento e, em particular, da introdução de tecnologia como catalisador da mudança, são dos mais importantes aspectos a considerar se se pretender uma renovação total de paradigma de “serviço de Justiça”. 3.5. Legislação Quanto à dimensão legislativa sendo dos mais importantes pilares de qualquer iniciativa deste tipo (quanto mais não seja por poder ser impeditivo), não há apesar de tudo, muito a dizer: • De preferência, se se puder começar sem que isso requeira ajustamentos estruturais e morosos, melhor. Será, no entanto, útil elencar e assinalar quais as vertentes de um programa de reformulação integrado que ficam (temporariamente) inalteradas e planear a promoção 47 Tribunal Cero Papel das alterações legislativas necessárias para que possam tornar-se uma realidade futura. • Existem aspectos básicos de um iniciativa de “Tribunal Zero Papel” dos quais o suporte legislativo pode mesmo ser impeditivo. São os casos, por exemplo, da legitimidade da assinatura digital, da existência de entidades certificadoras e de entidade credenciadora. Dependendo do nível de complexidade e exigência requerido no país em concreto de que se trate, a verdade é que pouco se pode avançar no domínio da utilização massiva de peças electrónicas por todos os intervenientes (incluindo as partes e mandatários) se não estiver legitimada essa componente. • Mesmo em aspectos que requeiram a alteração da Lei para os quais se estime grande benefício, pode ser compensador o compromisso com o “tempo de espera” necessário para viabilizar legalmente essas alterações, por oposição ao lançamento do programa abdicando desses benefícios, ou correndo o risco de “cristalizar” modelos de “burocracia electrónica”. • A opção por alterações de carácter parcial, gradual ou estritamente regulamentar em primeiro lugar, e não ao nível de todo um Código ou Lei global de Organização e Funcionamento do plano macro, podem viabilizar o início das iniciativas e a concretização de “Cavalos de Tróia”, permitindo ganhar tempo de colocação em marcha. Esta abordagem, face às alterações mais morosas, mas mais globais, encerra o risco de poderem ser deixadas pelo caminho as restantes e mais estruturais opções (seja por quebras de ciclo político, de patrocínio e liderança, ou outros). 3.6. Infra-estrutura tecnológica O correcto apetrechamento e dimensionamento da infra-estrutura tecnológica é um requisito essencial, sobretudo, para que os esforços noutras dimensões não sejam desperdiçadas. Disporse de uma aplicação com excelente cobertura funcional a novos processos reformulados, mas que depois não possa “desempenhar” por não ter condições técnicas de base para o efeito, será um esforço inglório e inútil. Metaforicamente, será como pretender pilotar um Ferrari num “caminho de cabras”, limitando insuperavelmente o seu potencial, e defraudando as expectativas criadas em torno da viagem. Assim, deverão ser estimados e ajustados, entre outros, os seguintes aspectos: • • A capacidade de processamento e armazenamento de servidores centrais, locais e estações de trabalho. A largura de banda assegurada pelas comunicações para funcionamento das redes global 48 Tribunal Cero Papel • • • • e locais. Os periféricos e dispositivos necessários para funcionalidade como a de recolha de peças orais ou mesmo para eventuais acréscimos de usabilidade, como sejam monitores de maiores dimensões, por exemplo. As capacidades para assegurar disponibilidades (uptimes) adequadas de acesso ao sistema, distribuição de cargas e de contingência (load balancing, backup e disaster recovery), etc. As estruturas organizacionais de suporte à gestão e exploração desta infra-estrutura tecnológica e de help desk à sua utilização plena. Deverá ser efectuada a simulação de testes do sistema em condições de normalidade, em situação de excepção / quebra e em situação de carga (stress test). Este dimensionamento e ajustamento deverá ser efectuado antes do início de qualquer experiência, mesmo que piloto, por forma a não abrir espaços para potencial rejeição pelos utilizadores por falta de condições de base. As capacidades dimensionadas não têm de existir desde o primeiro dia para a totalidade do universo estimado, devendo no entanto estar planeados os reforços de capacidade com a própria evolução do programa planeada e antes que cada momento de nova expansão ocorra. Se a aplicação não “responder” ou for muito lenta por estrangulamento na rede ou nas comunicações, para o utilizador, será sempre a aplicação que “não funciona!”. Este perigoso fenómeno de rejeição, sobretudo se estivermos perante universos resistentes ao novo modelo e à mudança, podem exigir esforços de recuperação da confiança dos utilizadores que devem a todo o custo ser evitadas. Por outro lado, o custo do esforço acrescido de gestão da mudança (e do próprio risco de insucesso) será tendencialmente muito superior ao de um maior investimento na contigentação de capacidades da infra-estrutura tecnológica, cujos custos relativos têm vindo a sofrer actualizações em baixa ao longo do tempo. 3.7. Infraestrutura física Os princípios referidos para a infra-estrutura tecnológica são quase integralmente válidos para a infra-estrutura física. Trata-se de uma dimensão menos nobre dos processos de mudança e que frequentemente é objecto de sub-valorização e esquecimento. A infraestrutura não será nunca o motor de nenhuma iniciativa, mas se não devidamente acautelada, pode limitar o seu sucesso. Dependendo muito de cada caso em concreto, os aspectos a acautelar variam com a situação de partida e com o nível de ambição que o próprio programa ambicione globalmente. Em programas de recomposição do próprio mapa judiciário global ou de determinada jurisdição, normalmente 49 Tribunal Cero Papel cria-se o espaço e a oportunidade para construção e/ou renovação integral de edifícios, com condições de acessibilidade e funcionalidade pensadas de raiz, e também normalmente acompanhadas de renovações de imagem, sinalética, etc. Mesmo não sendo esse o caso, haverá sempre aspectos básicos a considerar no âmbito de iniciativas “Zero Papel”. Por exemplo, ao promover a recolha gradualmente crescente da oralidade como meio processual elegível, têm de se criar condições mínimas para que a recolha desses elementos possa ocorrer com qualidade. Fazê-lo uma sala de um Tribunal onde exista um ruidoso ventilador de tecto, ou junto a um corredor de passagem e utilização frequente será uma opção à partida errada e que inevitavelmente terá de ser revista. Que o seja, então preferencialmente, antes de se verificar o mau funcionamento. O mesmo se aplica às salas de audiências, que devem ser em número suficiente para não constituir ponto de estrangulamento no Tribunal. A prática relativamente regular, sobretudo em Tribunais de maior dimensão, de existência de uma escala de slots semanais (ou quinzenais, ou mesmo mensais?) por Juíz para a utilização das salas de audiência pode constituir-se, em si mesma, como um elemento muito penalizador dos tempos totais de resolução. 3.8. Gestão da mudança A gestão da mudança é uma dimensão fundamental em iniciativas levadas a cabo no seio judicial, como em qualquer meio onde os métodos de trabalho, crenças e mentalidades têm normalmente a solidez de enraizamento de anos, ou mesmo décadas. A resistência à mudança é um dado adquirido, e o esforço para a combater tem de ser proporcional • Qualquer que seja a abrangência e ambição da reformulação pretendida, o escrutínio vai sempre existir… natural e inevitavelmente. Ainda que se pretendam introduzir apenas pequenas alterações casuísticas, a força da consolidação de práticas e hábitos existentes de muitos anos é normalmente alta, e portanto alta a resistência à mudança (pelo menos, inicial). • O esforço de gestão da mudança é inevitável e imprescindível, no plano micro, de forma acompanhada, na medida e com a dimensão adequadas, para o sucesso da iniciativa. Pensar em “decretar” e impor a mudança e dar “acções de formação” (o que poderia ser válido para realidades menos complexas) não será certamente uma opção suficiente. • O esforço de envolvimento, mobilização e apoio na conquista do universo de intervenientes é inversamente proporcional ao nível de preparação, apetência e aceitação desse universo para essa mudança. Quanto menor a apetência e preparação, maior certamente o esforço de envolvimento, apoio e conquista. 50 Tribunal Cero Papel O envolvimento dos intervenientes não deve ser diferido a solução tem de ser construída como sua. • O envolvimento dos intervenientes internos e externos deve ser iniciado muito cedo no programa. Conceber em “laboratório” e só depois validar pode ser fonte de choque e potencialmente, de retrocesso evitáveis. É importante: o Antecipar a discussão dos “porquês” da iniciativa, da inevitabilidade da mudança (normalmente associada à reconquista de credibilidade e eficácia da própria Justiça) e dos pilares fundamentais das alterações a promover junto dos foros e com os interlocutores certos. o Mobilizar para o programa “campeões” da mudança, crentes da necessidade e valor do mesmo e com a energia e reconhecimento inter pares suficiente para apoiar a tracção da iniciativa. o Estimular (se necessário, provocar) reacções dos “cépticos”, para que as suas objecções possam ser oportunamente esclarecidas e/ou tidas em linha de conta na implementação do programa. o Desenhar e validar as opções e testar a funcionalidade (cobertura de requisitos) e a usabilidade (facilidade de utilização) das aplicações desenvolvidas, com um universo restrito, mas representativo de utilizadores, por forma a incorporar os ajustamentos tidos por úteis e justificáveis na versão a implementar. Este será um investimento prévio no amortecimento de resistências. Comunicar as intenções, os sucessos, mas também os “retrocessos” necessários. A dimensão de comunicação do programa é também de enorme importância em momentos marco. Muitas das acções e objectivos de envolvimento de intervenientes são iniciadas em acções ou sessões de comunicação (apresentação e discussão) com representação dos mesmos. Com estas acções de comunicação, consegue-se: • Em fases iniciais: o mobilizar os intervenientes (campeões e cépticos) referidos acima e antecipar o debate, permitindo a identificação de objecções a mitigar. 51 Tribunal Cero Papel o • legitimar o programa com apresentação das intenções e benefícios esperados, dos constrangimentos a ultrapassar, dos esforços necessários e também do “espaço” para “não fazer tudo bem à primeira” (só não erra, quem não tenta!). É importante que este espaço para correcção exista, sob pena de “condenação sumária” ao primeiro percalço. Durante a pilotagem: o o capitalizar sucessos; anunciar necessidades de ajustamento, em caso de “falha”… para isso servem os pilotos, para ensaiar, aferir, corrigir e melhorar. • Em geral, manter vivo o programa, com a publicação, por exemplo, de newsletter com evoluções de programa e promoção de sessões de comunicação direccionada para públicos internos (os intervenientes e agentes da mudança) ou para o público em geral (com cobertura da imprensa). • Será provavelmente vantajosa a realização de sessões de comunicação: o o o em primeiro lugar, com a(s) comunidade(s) “piloto”; em fase de maior solidez, após a obtenção e consolidação de resultados “piloto”, com a comunidade judicial em geral (incluindo outras jurisdições); para o público o público em geral, através de meios correntes (comunicação social, site da Autoridade Judicial do país em causa, etc.). A capacitação do universo de utilizadores é vital na assimilação dos novos instrumentos… • Planear, antes da implementação ou mesmo da pilotagem, a realização de acções de formação (não só de esclarecimento ou demonstração, mas que permitam a utilização efectiva) que incidam sobre: o Os pilares fundamentais do novo modelo de funcionamento, as principais alterações existentes, os benefícios e impactes de cada uma na vida quotidiana do sistema judicial. o A funcionalidade e utilização do sistema de informação. Não se assuma a utilização do sistema como algo banal e corriqueiro - uma menor capacitação, aliada à falta de eventual apetência para utilização, poderá constituir fonte mais do que provável de rejeição de uma das “peças” mais importantes da nova “cadeia produtiva”, minando o funcionamento de todo o sistema. 52 Tribunal Cero Papel o Estas acções de formação servirão também, sobretudo nas primeiras sessões conduzidas, para (re)aferir a usabilidade e níveis de “ergonomia” de utilização percepcionados pelos utilizadores. Serão momentos de colecção de pequenos ajustamentos a analisar e eventualmente efectuar de forma planeada, para fortalecimento da aplicação. • O planeamento das acções de formação exigirá a definição e preparação dos conteúdos (novo modelo, organização e procedimentos, aplicações), a designação de formadores e a preparação de infra-estrutura para o efeito (sala(s) apetrechadas tecnologicamente). Na fase de expansão massiva do modelo, a preparação dessa estrutura poderá ser mais ou menos complexa e exigente. • A eficácia da própria formação e respectivo modelo de condução deverão ser aferidos em fase inicial de pilotagem, para que possa também, se for o caso, sofrer ajustamentos de conteúdo antes da expansão massiva. • Dependendo da configuração da rede judicial de que se trate, poder-se-á optar por modelos de condução de formação distintos - mais centralizada (num único pólo ou em pólos regionais, por exemplo) ou por condução de sessões de formação locais (municipal ou por Tribunal). A opção por um outro modelo será função da “cadência” de formação que se pretende assegurar e da disponibilidade de recursos (humanos, infra-estruturais e financeiros) para assegurar essa cadência. A preparação dessas condições tem de ser feita atempadamente, o que pode exigir planeamento e concretização logísticas exigentes. Apoio presencial nos momentos iniciais de pilotagem e consolidação? Na dúvida, a dobrar!... O apoio presencial, in loco, quase “ombro a ombro” nas fases iniciais de pilotagem e contacto real com o novo modelo e utilização das aplicações é absolutamente decisivo: • Sendo possíveis outras alternativas, como a existência de help desks remotos (telefónicos), na fase inicial de exploração da aplicação considera-se que só este tipo de apoio não seria suficientemente eficaz. Deve, sim, ser considerado como complementar. • Uma dúvida ou questão técnica não resolvida no momento certo, mesmo que para uma questão que possa aparentar ser básica, pode estimular rejeição do sistema por um determinado utilizador. Essa rejeição será, em princípio, tanto mais rápida e irreversível quanto menor for a predisposição e abertura do indivíduo em concreto em relação à iniciativa e ao novo modelo. • Se a “orfandade” de apoio for recorrente, então, é quase certo que o divórcio ocorrerá, não só com a aplicação, mas com a iniciativa. 53 Tribunal Cero Papel • O impacte da rejeição por um utilizador tem um impacte negativo normalmente superior ao que significa apenas o seu afastamento individual. Utilizadores insatisfeitos são, em regra, mais “expressivos” do que aqueles cuja satisfação seja boa ou mesmo mediana. E normalmente acabam por conseguir contagiar negativamente outros elementos. Diz-se que “dez a gritar fazem mais barulho do que mil calados!”. É natural quanto tudo está bem, não há notícia; mas quando algo está mal, a notícia é (só) isso. Por isso é tão importante o acompanhamento presencial durante os primeiros dias de utilização (semanas, se possível): • • • Como elemento de conquista para o modelo dos utilizadores e simultaneamente, de contenção do risco de rejeição e contágio negativo o universo. Como fonte privilegiada de obtenção de críticas e sugestões de melhoria em relação às aplicações; Como agentes de testemunho real e resolução de incidências de natureza técnica que ocorram. Por isso se refere, com o desconto metafórico exigido, estimem-se as capacidades necessárias e “multipliquem-se por dois”. 3.9. Gestão do Programa Um programa com a multidisciplinaridade referida exige a condução de várias linhas de acção em paralelo, com precedências e interdependências entre si, e mobilizando valências e skills técnicos distintos. A orquestração da obtenção de resultados coordenados e síntones recomenda a existência de uma estrutura de gestão do programa que seja suficiente eficaz para gerir avanços e prevenir desvios, corrigindo também sempre que necessário de forma ágil e expedita. Muito resumidamente, e sem prejuízo da adequação à situação em concreto de que se trate, considera-se recomendável a existência de três níveis de gestão e de mecanismos simples de acompanhamento: • Ao nível operacional, estruturas de Direcção de Projecto, para cada uma ou várias das acções a desenvolver, de forma articulada, nas dimensões acima referidas - revisão processual, organizacional, legislativa, desenho, desenvolvimento e implementação de sistemas de informação, infraestruturas tecnológicas, infraestruturas físicas, formação, comunicação, etc.). São as estruturas “clássicas” de Direcção de Projecto, com planeamento e coordenação detalhados das actividades a desenvolver em cada workstream. 54 Tribunal Cero Papel Conduzirão reuniões de progresso dos projectos respectivos com periodicidade tipicamente semanal ou quinzenal, elaborando relatórios de progresso (trabalhos efectuados no período, a efectuar no período seguinte, pontos em aberto ou em atraso, pontos que requeiram decisão ou intervenção superior). • Ao nível táctico, uma estrutura de Gestão do Programa, que articule os contributos e dependências de cada um dos Projectos desenvolvidos ao nível operacional. Será uma instância de “cola” das várias peças” e de resolução de questões que transcendam as competências das estruturas de Direcção de Projecto. A Gestão de Programa (e, em concreto, o Gestor de Programa) deverá ter o reconhecimento, “latitude”, autoridade de actuação suficientes que lhe permitam a tomada de decisão rápida em relação a matérias de natureza operacional, por forma a desbloquear rapidamente questões que possam surgir no plano de cada um dos projectos. A Comissão de Direcção de Programa poderá reunir tipicamente com periodicidade no mínimo mensal, e contará com a presença, para além do Gestor de Programa, dos Directores de Projecto. • Ao nível estratégico, um Steering Committee, que será o órgão de liderança estratégica e política do programa. Definirá os grandes objectivos, envolverá e assegurará representação dos principais agentes da mudança e da envolvente (stakeholders) ao mais alto nível e supervisionará os avanços do programa e obtenção de resultados ao mais alto nível. Reunirá com periodicidade, no mínimo bimestral ou sempre que necessária a tomada de decisão em relação a aspectos de natureza estratégica, sendo nas primeiras fases do projecto recomendável e previsível a necessidade de acompanhamento mais regular do programa (mensal, por exemplo). • É importante que estas estruturas sejam compostas e investidas de responsabilidades logo no início do Programa, e sejam designados os respectivos responsáveis e membros integrantes. A elaboração do macro-plano do programa, com a definição de cada linha de acção, estimativas de recursos, priorização relativa e calendarização, definição dos milestones para obtenção de resultados intermédios e finais, etc, deve ser já elaborada e aprovada por estas estruturas. 55 Tribunal Cero Papel 4. Aspectos genéricos 4.1. Pilotar e consolidar antes de expandir A realização de experiência(s) piloto é imprescindível neste tipo de iniciativas. É uma peça chave de toda a iniciativa, e na qual se joga muito do seu sucesso global. Por oposição a uma abordagem Big Bang de aplicação universal ou mais dispersa, só desta forma se consegue: • A focalização de recursos e esforços num “balão de ensaio”, preferencialmente em jurisdição de reduzida dimensão (menor número de processos e tribunais), mas com impactes e conclusões extrapoláveis para outras. • O controlo do risco que existiria de deslize ou desvio em várias frentes, se fosse maior o universo a abranger. • A delimitação de uma “redoma” para realização de uma prova de conceito. • A existência de uma fonte de recolha ao vivo de melhorias e ajustamentos a efectuar. Como já referido, para que a realização do(s) piloto(s) possa ser efectuada com sucesso, devem estar asseguradas: • A estabilização mínima, antes do “tiro de partida”, das opções estruturais que se pretende introduzir e testar. Começar, nomeadamente por imperativos de tempo, por introduzir opções que não são as que virão a constituir o modelo, poderá conduzir a demasiada instabilidade e ajustamentos “sobre a marcha” que não são benéficos. Pode ser útil começar mais tarde, mas com um modelo mais estabilizado, do que avançar com uma experiência que se sabe poder vir a ser (significativamente) alterada. A elasticidade da organização e dos intervenientes para a rejeição não é ilimitada. • A capacidade (“redobrada”) de acompanhamento no terreno de toda a experiência, com o duplo objectivo de amortecimento de previsíveis resistências à mudança e captura de oportunidades de melhoria in loco. • A capacidade de resposta rápida na incorporação de novos requisitos (ex: alterações às aplicações com base no resultado da observação e feedback real obtido durante o(s) piloto(s). • A naturalidade da possível existência de falhas, desde que não sistemáticas, e do espaço para iteração. É claro que o(s) piloto(s) não podem ser verdadeiro(s) desastre(s) em que nada corra bem, nem o serão se as actividades prévias de preparação dos mesmos tiverem articulado devidamente as várias dimensões. O que deve é ter-se o 56 Tribunal Cero Papel espaço suficiente para que nem tudo seja perfeito, e inclusivamente ser explicitamente anunciado que o piloto é uma sede de identificação de melhorias. 4.2. Dar espaço ao “processo”, não perdendo de vista o “produto” Como já abordado inicialmente, a tolerância a aspectos de convivência transitória entre modelos (actual e futuro) pode ser uma das pedras de toque da viabilidade de concretização do novo modelo. Deve assim, ser dado espaço a exemplos como os referidos anteriormente, que poderão ser inevitabilidades do processo de transição: • • • • redundância inicial de fluxo de peças físicas e electrónicas, para conquista da aceitação dos magistrados; arquivo físico de documentos em situações em que não seja possível ou racional “devolvê-las” ao autor, nem destruí-las após arquivo electrónico; manutenção de suportes físicos de documentos que não seja compensador digitalizar, pelo seu enorme volume e falta de manuseabilidade electrónica posterior; instrumentos de combate à resistência de usabilidade, menos correctos canonicamente, como sejam a existência de mais de um écran para visualização ou outros. Proibir a sua existência de forma dogmática pode forçar um ponto de quebra da viabilidade do modelo que é prudente evitar. Perder-se-á o “produto” Tribunal “Zero Papel”, quiçá de forma irremediável por muitos anos, por não se der dado suficiente espaço ao “processo” Tribunal “Zero Papel”, como caminho para o “produto”. O Tribunal “Zero Papel” poderá assim ter de ser, durante algum tempo, um Tribunal “Zero Vírgula Algo Papel”, sem prejuízo das normas definidas para novos processos e os estímulos de adopção de novos modelos baseados em suportes electrónicos de documentos que gradualmente convergem para a eliminação do papel. 4.3. Outros ingredientes À laia de conclusão, sem se pretender ser nem extenso, nem exaustivo, mencionam-se, ao correr da pena, alguns factores essenciais ao longo de todo o percurso: • Realismo e exequibilidade - Adequar as soluções desenhadas à realidade concreta (população, níveis de acesso e literacia digital, qualidade das infraestrutura, níveis de preparação e apetência ou resistência à mudança, etc.). Não há receitas únicas e mais vale 57 Tribunal Cero Papel conseguir um modelo menos ficcionário, mas que se concretize, que um perfeito que não passe do papel. • Pressão externa - Rebocar a mudança “de fora para dentro”. As motivações da mudança devem ter tracção, talvez não só, mas seguramente também, pela necessidade e inevitabilidade da (re)credibilização da Justiça e de adopção de um novo paradigma de “serviço” que deve ser partilhado e vivido pelos seus agentes. • Envolvimento dos stakeholders desde o início - A obtenção de contributos para configuração do próprio modelo e o combate a objecções são demorados e exigentes. Por esse motivo, quanto mais cedo, melhor. • Tempo – O que for preciso, desde que de forma planeada. Não vale adiar sine die a implantação, não estabelecendo datas, mas é compensador rever timings, se necessário e de forma aceitável, para ganhar em confiança e conquista dos intervenientes. Diz-se que “a pressa é inimiga da perfeição”. Neste caso, se não correctamente gerida, pode “ser inimiga da própria viabilidade”. • Margem para o desvio e correcção - O programa não pode ser conduzido de forma sã, se a cada pequeno percalço existir escrutínio melhor ou pior intencionado em relação à sua exequibilidade. A margem assumida para o erro tem de ser “estabelecida” e anunciada como parte do processo desde o seu início. • Liderança política e judicial – O empenho e envolvimento visíveis de personalidades responsáveis ao mais alto nível pela administração da Justiça do país em presença são marcas e elementos de coerência essenciais aos programas. O suporte do programa em momentos controversos, o protagonismo em sessões de comunicação de capitalização de sucesso, mas também da eventual necessidade de assunção de retrocessos, bem como na resolução de impasses, é de enorme importância. • Coerência e ritmo operacional - A execução do programa deve ocorrer de acordo com o macro-plano concebido e anunciado, e sem quebras relevantes que facilitam a acomodação, o esquecimento e o consequente espaço para descredibilização por quem nisso possa estar interessado. • Imunidade a ciclos políticos - O programa deve ser tanto quanto possível perene, imune a alterações ou quebras de ciclo político. Daí a importância da quantificação dos benefícios das mudanças preconizadas com o novo modelo, e da insustentabilidade de manutenção do status quo. Estando estes elementos claros e presentes, dificilmente poderão ser abandonadas ou estruturalmente modificadas as iniciativas. • Preserverança e tenacidade - Os revezes do percurso, os avanços e recuos e também o 58 Tribunal Cero Papel próprio período de tempo envolvido neste tipo de programas (“processos”, não só “produtos”, relembra-se) exige a manutenção de foco, tenacidade e preserverança próprias de corredores de fundo, não vulneráveis ao esmorecimento. • Capacidade de investimento - Um programa multidimensional e multidisciplinar da natureza do presente requer a mobilização significativa e contínua de recursos humanos, técnicos, materiais, infra-estruturais e financeiros. Deve, assim, ser estimada a assegurada a disponibilidade desses recursos nos momentos adequados. Caso contrário, ocorrerão inevitavelmente hiatos e “brechas” na condução do programa que o enfraquecerão. 59