En esta nueva Edición de la Revista de la ULAPSI... Mario Molina Coordinador editorial Consejero Ulapsi Argentina Asociación de Psicólogos de Bs.As. (Argentina) Avaliação de ações de redução de danos no sistema penitenciário brasileiro Omar Alejandro Bravo Universidade Federal Rio Grande do Sul Postgraduación en Psicología Social (Brasil) VIDAS DE PRAÇA: Flanelinhas e Exclusão Social. Square Lives: Flanelinhas and Social Exclusion Helder Barros e Souza Psicólogo graduado pela Universidade Estácio de Sá. Volta Redonda – RJ (Brasil) A PSICOLOGIA DO ESPORTE NA INICIAÇÃO ESPORTIVA INFANTIL Letícia Macedo Gabarra Psicóloga, Mestre em Psicologia pela Universidade Federal de Santa Catarina (UFSC), Especialista em Psicologia do Esporte pelo Instituto Sedes Sapientiae Kátia Rubio Psicóloga, Doutora pela Universidade de São Paulo (USP), Professora – Organizadora da Especialização em Psicologia do Esporte do Instituto Sedes Sapientiae. Luciana Ferreira Ângelo Psicóloga do Instituto do Coração - INCOR, Mestre pela Universidade de São Paulo (USP), Professora – Organizadora da Especialização em Psicologia do Esporte do Instituto Sedes Sapientiae. Motivação de idosos para a adesão a um programa de exercícios físicos Meurer, Simone Teresinha Benedetti, Tânia Rosane Bertoldo Universidade Federal de Santa Catarina Mazo, Giovana Zarpellon Universidade Estadual de Santa Catarina (Brasil) La violencia psicológica al anciano en la familia Romelia Pérez Aguilera Raiza Rodríguez Ramírez Licenciadas en Enfermería. Especialistas de 1er Grado en Enfermería Comunitaria José Rafael Escalona Aguilera Doctor Especialista de Primer Grado en Pediatría; Policlínico “Jose Marti” (Cuba) Prontidão Escolar e Estresse Parental Edla G. C. Andrada Doutora em Psicologia pela Universidade Federal de Santa Catarina, com estágio na Université Du Quebéc à Montreall, Canadá. Professora da Universidade para o Desenvolvimento do Alto Vale do Itajaí Gabriela Belling Idonézia Collodel Benetti Bárbara Rezena Universidade para o Desenvolvimento do Alto Vale do Itajaí - UNIDAVI (Brasil) Instrumento de Classificação da Complexidade Emocional dos Pacientes Internados em Hospital Geral: Relato de Experiência Rita de Cássia Calegari Juliana Reis Paula Soares Vanessa Menon Hospital e Maternidade São Camilo Pompéia São Paulo (SP) (Brasil) Dificultades que se presentan en el trabajo terapéutico al emplear imágenes de ascensión y descenso Isabel Stange Espínola Universidad Autónoma de Puebla (México) Utilidad del sociograma como herramienta para el análisis de las interacciones grupales Isaura Pineda Leslie Renero Yamel Silva Emma Casas Universidad del Valle de México – Campus Lomas Verdes Eliseo Bautista Centro de Educación y Desarrollo Humano (CEDH) José Manuel Bezanilla Psicología y Educación Integral A.C. (México) El papel de la Inteligencia Emocional en Jóvenes Mexicanos Carmen María Salvador Ferrer Area de Psicología Social Departamento de Ciencias Humanas y Sociales Universidad de Almería Juan Morales Jiménez Campus Postgraduados de Ciudad de Puebla (México) Comprensión Empática y Estilos de Negociación en la relación de pareja. Herramientas de mediación Aguilera, Varela M. I. Asesora de Tesis: Mtra. Claudia López Becerra. Sinodales: Dr. Juan Lafarga Corona, Mtra. María Sánchez Quintanar, Mtra. Claudia López Becerra, Mtra. Ofelia Pazos, Mtra. Teresa Reyes. La presente investigación forma parte de la Tesis de Maestría, con el honor que representó la presencia del Dr. Juan Lafarga Corona como sinodal de la misma. María Sánchez Quintanar, es Maestra en Desarrollo Humano y Fundadora de COPHAC, siendo además sinodal de la presente investigación. Colaboraron la Maestra Claudia López Becerra como asesora de tesis, la Maestra. Ofelia Pazos, la Maestra Consuelo Lara, la Maestra. Teresa Reyes Canchola, todas ellas Maestras egresadas de COPHAC, docentes y terapeutas de familia, pareja y terapia individual. Dictaminadores de este número Diana Lesme (Paraguay) Humberto Giachello (Uruguay) Sebastián Tchukrán (Argentina) Yenny Aguilera (Paraguay) Albertina Mitjans (Brasil) En esta nueva Edición de la Revista de la ULAPSI... Mario Molina () Coordinador editorial Consejero Ulapsi Argentina Asociación de Psicólogos de Bs.As.(Argentina) Licenciado en psicología, egresado de la Universidad de Bs. As., Magister en Salud Pública (UBA), con tesis en elaboración. Es especialista en Educación y Nuevas Tecnologías (FLACSO) y profesor de psicología (UBA). Fue presidente de la Federación de Psicólogos de la República Argentina hasta el 2005, y es actualmente presidente de la Asociación de Psicólogos de Bs. As. (APBA). Ha desempeñado numerosos cargos y funciones en entidades profesionales, como el Colegio de Psicólogos de Bs. As., y la Confederación de Profesionales de la República Argentina. Ha participado y presentado numerosos trabajos en diferentes Congresos y encuentros profesionales, referidos al ejercicio profesional del psicólogo. Es socio fundador de la ULAPSI y de la Federación Iberoamericana de Asociaciones de Psicología (FIAP). Actualmente se desempeña como sub director de la Dirección de Psicología Comunitaria y Pedagogía Social del Ministerio de Educación de la Provincia de Bs. As. En esta nueva Edición de la Revista de la ULAPSI, ponemos a disposición de los lectores artículos que reflejan la producción y las experiencias en el ejercicio profesional de los psicólogos y psicólogas de América Latina y que contribuyen a difundir los avances teóricos, prácticos y de investigación de la psicología latinoamericana. Y aún esperamos artículos de varios países que no han participado o no lo hacen muy frecuentemente en esta Revista. Persistimos en convocar a que esta Revista testimonie la presencia de una Psicología de América Latina y para los latinoamericanos, en concordancia con los propósitos de la ULAPSI. Producir conocimiento como psicólogos en el contexto de nuestros paises y como profesionales universitarios latinoamericanos, es un paso para alcanzar un espacio propicio en las iniciativas conjuntas y convertirlas en instrumentos movilizadores que generen sinergias al interior del colectivo profesional y para beneficio. Por esto es que espertamos más artículos y participación de todos...!!. Una vez más, muchas gracias a todos los que participan y hacen posible la aparición de esta Revista. Avaliação de ações de redução de danos no sistema penitenciário brasileiro Omar Alejandro Bravo ([email protected]) Universidade Federal Rio Grande do Sul Postgraduación en Psicología Social (Brasil) Resumo Este trabalho pretende avaliar as ações de redução de danos desenvolvidas em alguns estabelecimentos penitenciários brasileiros, com o apoio do Ministério da Saúde. Para esse fim, foram entrevistados detentos, agentes penitenciários, autoridades e profissionais da saúde de cada instituição. As iniciativas de redução de danos, que partem do principio de diminuir as conseqüências danosas derivadas do consumo de drogas, sem partir necessariamente da exigência da abstinência, encontram resistências particulares neste tipo de instituições. Entre a população entrevistada, os médicos e os agentes penitenciários se mostraram mais resistentes a apoiar e se envolver nestas ações. Os detentos participam e apóiam estas iniciativas, permitindo assim conseguir alguns resultados significativos. O consumo de crack, que vem progressivamente substituindo o uso de cocaína por via injetável, demanda formas de intervenção mais originais e particulares, que devem ser discutidas junto à população interessada. Palavras chave: Drogas, redução danos, prisões, políticas. Resumen Este trabajo pretende evaluar las acciones de reducción de daños desarrolladas en algunos establecimientos penitenciarios brasileños, con el apoyo del Ministerio de la Salud. Para este fin, fueron entrevistados presos, agentes penitenciarios, autoridades y profesionales de la salud de cada institución. Las iniciativas de reducción de daños, que parten del principio de disminuir las consecuencias perjudiciales derivadas del consumo de drogas, sin partir necesariamente de la exigencia de la abstinencia, encuentran resistencias particulares en este tipo de instituciones. Entre la población entrevistada, los médicos y los agentes penitenciarios se mostraron más resistentes a apoyar y comprometerse en estas acciones. Los presos participan y apoyan estas iniciativas, permitiendo así conseguir algunos resultados significativos. El consumo de crack, que viene progresivamente substituyendo al uso de cocaína por vía inyectable, demanda formas de intervención más originales y particulares, que deben ser discutidas junto con la población interesada. Palabras clave: Drogas, reducción daños, prisiones, políticas. Abstract This paper pretends to evaluate the actions of harm reduction developed in some brazilian penitentiaries, with the support of the Ministry of Health. For this aim, prisoners, penitentiary agents, authorities and health professionals of each institution were interviewed. The actions of harm reduction, that emerge of the proposal of diminishing the harmful consequences from the consumption of drugs, without necessarily require the abstinence, facing particular resistances in this type of institutions. In particular, the penitentiary doctors and agents were the most resistant to support and involve in these actions. The prisoners participate and support these initiatives, thus allowing to obtain some significant results. The consumption of crack, which comes gradually substituting the use of cocaine in its injectable kind, demand more original and particular forms of intervention that must be discussed with the interested population. Key words: Drugs, harm reduction, prisons, policies. Introdução Existem, em linhas gerais, três estratégias de controle do uso de drogas: a da redução da oferta, que tem como propósito a repressão ao tráfico e os delitos associados; a de redução da demanda, que tenta diminuir ou desestimular o consumo; e a de redução de danos, que trabalha desde a prevenção das conseqüências danosas do consumo de drogas (Brasil, Ministério da Saúde, 2001) A Associação Internacional de Redução de danos (IHRA) define a redução de danos como as políticas e programas que tentam principalmente “reduzir, para os usuários de drogas, suas famílias e comunidades, as conseqüências negativas relacionadas à saúde, os aspectos sociais e econômicos decorrentes de substâncias que alteram o comportamento”, principalmente a infecção pelo vírus HIV e HCV entre usuários de drogas por via intravenosa (www.ihra.net, 2008) As políticas de redução de danos têm como princípios o resgate da cidadania e a reinserção social dos usuários de drogas através da promoção da melhoria da qualidade de vida destes. As mesmas enfatizam a prevenção, incorporando os próprios interessados e a comunidade no planejamento e execução das ações, sem colocar como objetivo único a abstinência total, já que parte da base de considerar que boa parte dos usuários de drogas não quer ou não pode parar de consumir. Andrade (1995) mostra como, no Brasil, os usuários de drogas injetáveis passaram a ser a primeira população de risco em relação ao contágio do HIV: 38% no Rio de Janeiro, 53% em Santos e 66% em São Paulo dos portadores do vírus adquiriram-no por essa via, acompanhando um fenômeno que aconteceu em escala mundial, mas que teve uma ênfase particular na década dos 90 nos países do Cone Sul (Argentina, Uruguai e Brasil, em particular). Entre outras estratégias, a redução de danos promove a diminuição do risco de infecção entre usuários de droga intravenosa a través da entrega de kits de prevenção que incluem seringas e outros elementos que permitem um consumo mais seguro, assim como a entrega de preservativos e material informativo sobre os riscos e danos derivados do consumo de drogas e as formas de manter práticas sexuais seguras. Estas iniciativas tentam de-construir a figura do usuário de drogas ilegais como ligado à marginalidade, delinqüência e falta de controle sobre os seus atos, e não diferencia as drogas legais das ilegais na hora de planejar e executar suas ações. As estratégias de redução de danos se inscrevem em uma forma diferente de prevenção, que se acrescenta às tradicionais (primária com a comunidade em geral, secundária com a população, e terciária com os diretamente afetados). Estas políticas permitem atingir uma população geralmente excluída dos sistemas de saúde e submetida a condições de vulnerabilidade particulares. Breilh (2003) define três tipos de vulnerabilidade: social, institucional e individual, sendo este conceito mais amplo e abrangente que a noção tradicional de risco que a epidemiologia tradicional sustentava. No caso das pessoas privadas de liberdade, a utilização deste tipo de estratégias se faz mais necessária, dada a condição geral de vulnerabilidade derivada da situação em que se encontra a população carcerária e a falta de acesso a formas de prevenção e cuidados. A partir desta realidade, no final do ano 2004, o Programa Nacional de DST/AIDS do Ministério de Saúde brasileiro definiu como prioridades o trabalho com a população carcerária e com os jovens, por serem ambas consideradas populações vulneráveis em relação à transmissão do vírus do HIV e outras DSTs e, no caso particular da primeira, constituir um setor de difícil acesso, tanto pelas condições institucionais nas quais se encontram como pelas características particulares do laço social que se estabelece entre os próprios detentos e com as autoridades e agentes penitenciários. Um estudo realizado entre os detentos portadores do vírus HIV na Central Médica Penal da Bahia indicou que 70% deles tinham contraído a infecção por meio do uso compartilhado de seringas (Alves, 1999). Na Penitenciaria Feminina de Espírito Santo, o 46,1% das detentas portadoras do vírus reconheceram o uso de drogas por via injetável como a causa da infecção (Miranda, 1998) A tendência atual a aumentar as condenações e formas de punição e a noção derivada dos princípios da “Tolerância Zero”, de que a pena aponta a punir um tipo de personalidade e não ao fato ilegal cometido, dificulta a inclusão de um olhar mais compreensivo e tolerante ao respeito dos sujeitos infratores a lei, como os que a redução de danos defende. Por outra parte, estas políticas repressivas têm contribuído a aumentar a população carcerária de forma alarmante, produzindo na maioria dos países uma superlotação dos estabelecimentos penitenciários, o que leva a piorar as condições de saúde dessa população (Waqcuant, 2001) Por outra parte, a Portaria N 1777, publicada no ano 2003 e assinada pelos Ministérios da Saúde e da Justiça brasileiros (Brasil, 2003), prevê ações de redução de danos entre a população carcerária e os apenados que estão sob o regime legal de medidas de segurança. Esta inclusão, ao mesmo tempo em que torna oficiais essas políticas nesses âmbitos, obriga a aprofundar o conhecimento desta população de modo que permita estabelecer pautas de ação específicas. A população carcerária do Brasil era, segundo dados do Departamento Penitenciário Nacional, de 422.590 detentos. Existem, no total, 1431 estabelecimentos carcerários. A relação é de 168 presos por cada 100.00 habitantes, aproximadamente (www.mj.gov.br, 2007) A população penal brasileira é uma das maiores do mundo, equivalente a população total de 13 países. Com o propósito de oferecer subsídios teóricos e práticos a essa prioridade de intervenção definida, foi realizada esta investigação, dirigida a avaliar os projetos de redução de danos nos estabelecimentos penitenciários indicados, os sucessos obtidos e os entraves e dificuldades institucionais encontradas. Definição da amostra e metodologia de coleta de informação Para este fim, selecionaram-se 12 projetos que, com o apoio do Ministério da Saúde, desenvolveram ações de redução de danos nos estados de Paraná (2), São Paulo (2), Amazonas, Acre, Roraima, Pernambuco, Alagoas, Bahia e Santa Catarina (2). Os 12 projetos considerados nesta pesquisa abrangeram uma população de quase 7500 detentos, sendo 6750 homens e 730 mulheres, aproximadamente. Considerando a distribuição por regiões, três dos projetos analisados são da região Norte, dois da região Sudeste, três da Nordeste e quatro da região Sul do Brasil. Foram definidos três modelos de entrevistas, de caráter semi-aberto, destinados aos detentos, aos agentes penitenciários, as autoridades das prisões e aos profissionais do setor de saúde de cada instituição. Uma certa repetição nas falas dos entrevistados permitiu considerar a possibilidade de reduzir o número de entrevistas considerando que os critérios da metodologia qualitativa indicam que a saturação da informação coletada é o que define uma amostra como abrangente. O número de entrevistados originalmente previstos (10 ou 12 entre os detentos, 5 ou 6 entre os agentes) diminui, em função deste critério para 3 ou 4 detentos e 2 ou 3 agentes por cada estabelecimento. Na definição do perfil da amostra, misturaram-se sujeitos relacionados de forma ativa aos projetos com outros de nenhuma ou menor participação ou engajamento nos mesmos. A metodologia de pesquisa utilizada foi de caráter qualitativo, que possibilita uma riqueza e flexibilidade analítica maior, assim como permite não ficar sujeito de forma restrita a um modelo prévio de levantamento de informação. A própria interpretação da informação tem aqui um caráter particular já que "...qualquer resultado produzido no nível instrumental adquire seu sentido dentro de um processo de interpretação, que se expressa numa temporalidade teórica essencialmente diferente dos resultados empíricos, definidos pela utilização de técnicas e procedimentos da ciência" (González Rey, 1997, p. 75) No total, foram feitas 99 entrevistas, sendo 17 com os agentes penitenciários, 12 com as autoridades, 10 com os profissionais da área de saúde e 60 com os presos. Análise geral da informação Nos estabelecimentos penitenciários visitados, não foi possível desenvolver ações que incluíssem a oferta de seringas e agulhas para usuários por via injetável, dado que essa prática é ainda considerada ilegal pelas autoridades. Em alguns presídios, foi possível trabalhar com folhetos que explicam as vias seguras de injeção e, eventualmente, mostrar aos detentos os kits de redução de danos, que incluem seringas, agulhas, preservativos e outros elementos de injeção segura e cuidados. O uso de drogas por via intravenosa não apareceu como uma prática relevante nos locais visitados e entre a população consultada. Esta consideração se refere somente ás instituições aqui consideradas e não ao resto do sistema penal brasileiro. Alguns dos entrevistados referiram que essa modalidade de uso ainda permanece em outros estabelecimentos carcerários. A infecção através de essa via de consumo foi muito alta no começo da epidemia, como relata Varella (1999) O uso de crack parece ter substituído o consumo de cocaína por via injetável, segundo o relatado pelos próprios detentos e o que foi constatado em alguns presídios (Recife, por exemplo). Muitos dos entrevistados destacaram o controle que a população carcerária mantém sobre o uso de drogas por via injetável, por ser uma via de contágio privilegiada do HIV e DSTs (existe um elevado grau de consciência de esta realidade) assim como também por chamar mais a atenção dos agentes penitenciários e expor muito aos usuários e aos fornecedores do produto e do material de injeção. A relevância das ações de prevenção em torno das práticas de tatuagem e barbearia manifestaram-se acordes a uma das principais vias de contágio presentes nas instituições analisadas (a tatuagem em menor medida em alguns presídios) e estão relacionadas ao crescimento do número de detentos infectados pelo vírus da hepatite C, que aparece como a nova ameaça epidemiológica para a população carcerária. A barbearia, em particular, é uma prática exigida pelas autoridades dos presídios, sendo que muitas vezes não entregam os aparelhos de barbear com a freqüência necessária. A persistência e a continuidade das ações permitem conquistar o apóio das autoridades aos programas de redução de danos. Mesmo mantendo na maioria dos casos um caráter ideológico conservador em linhas gerais, a maioria dos diretores dos presídios entrevistados manifestaram o seu compromisso com estes projetos, destacando a mudança que operou neles a partir de entender e assimilar esta perspectiva de intervenção em saúde. Entre os agentes apareceram algumas resistências relacionadas com alguns preconceitos particulares sobre os direitos dos detentos e a reclamação da falta de políticas desse tipo dirigidas aos próprios agentes penitenciários. Por outra parte, quando convidados a participar das atividades dos projetos, uma quantidade muito reduzida deles mostrou-se interessada, o que marca a diferencia entre uma queixa (como parece ser este caso) e uma demanda, que implica uma real necessidade e um compromisso de assumi-la. Entre esta população em particular apareceram muitos relatos de problemas de estresse e saúde mental, com elevados índices de consumo abusivo de álcool. Cabe destacar o apóio que a iniciativa de formar uma comissão de saúde na Penitenciaria de Londrina conseguiu entre os agentes, por colaborar também de alguma forma com o seu trabalho. Esta comissão é um exemplo interessante de como conseguir a institucionalização das ações e a possibilidade de ter interlocutores reconhecidos para a discussão dos objetivos e forma de execução dos projetos, assim como de outras questões institucionais dos presídios. Por outra parte, esta comissão acabou atuando como mediadora das diferenças entre a população presidiária e as autoridades, fato que possibilita também diminuir os índices de violência dentro da prisão. Entre os detentos em particular, o apoio e o envolvimento com estas iniciativas são altos, destacando-se a disposição geral de colaborar com os programas. Entre esta população parece operar também um fenômeno particular: muitos dos sujeitos formados como multiplicadores adotam um discurso de características conservadoras, que destaca a proibição ou o limite (do sexo, do uso de drogas, da tatuagem) como forma de prevenção. De fato, muitos dos multiplicadores entrevistados acharam que a distribuição de seringas para usuários de drogas injetáveis constituiria um incentivo ao consumo, a pesar de concordar com a necessidade de distribuição desses insumos. Cabe aqui uma especulação: sendo que a instituição carcerária está atravessada pelos discursos que o direito penal crítico (Zaffaroni e Pierangeli, 1999) define como "re" (resocializadores, reinserção) em termos de que aspiram a uma transformação íntima e essencial do sujeito e sua suposta redenção perante a sociedade, a proposta de participar nestas iniciativas de redução de danos parece produzir em alguns dos multiplicadores um efeito de assimilação com estes supostos, fato que indica um limite na sua prática, dada a não admissão do uso de drogas ou de determinadas práticas sexuais que este discurso conservador incorpora. O direito penal, ao menos na sua versão mais progressista, indica que um infrator a lei deve ser punido pela sua ação, entanto contrária à lei, e não pelo que ele é, por alguma característica essencial ou traço de caráter. Porém, os discursos que atravessam o sistema penal, apontam a conseguir a “conversão” dos presos em sujeitos socialmente adaptados, identidade que dificilmente suportaria o uso de drogas, por exemplo. A resistência mais significativa aos programas de redução de danos aqui considerados se origina nos médicos das instituições penais analisadas. Esta oposição metódica e decidida que chega a ser hostilidade aberta aos programas, leva a pensar, face à ampliação das equipes de saúde nos presídios que a Portaria Interministerial 1777 prevê, os futuros mecanismos de formação e controle destes profissionais. Esta última questão relaciona-se também a sustentabilidade das ações, ainda dependentes de uma intervenção externa para sua continuidade. Os médicos entrevistados se colocaram com freqüência no lugar de juízes, opinando sobre o direito do acesso a saúde que um infrator a lei mereceria. Os enfermeiros e os psicólogos parecem ser as classes profissionais mais dispostas a se engajar neste tipo de trabalho e sobre os quais parece necessário investir, em termos de condução e execução das ações. O trabalho de educação baseado na entrega de material informativo, é necessário e provoca resultados, como foi comprovado nas entrevistas, mas não tem a sustentabilidade e alcance de aqueles que envolvem diretamente a participação da população na elaboração e execução das ações de prevenção. Esta diferença aparece nas demandas de continuidade dos detentos. Os que se identificam como multiplicadores (responsáveis por difundir ações de redução de danos entre os pares) centram sua demanda de continuidade na necessidade de dispor de insumos e material educativo para desenvolver seu trabalho; os que se identificam com um lugar mais passivo, de meros receptores de informação, mas sem o compromisso ou a disposição para desenvolver esse trabalho de prevenção, limitam seus pedidos à continuidade dos cursos e palestras. A demanda de continuidade das ações por parte dos presos nem sempre significa que a mesma esteja dirigida aos objetivos do programa nem é um sinal da necessidade da continuidade do mesmo. Muitas vezes, parece ser apenas o laço social implícito nesses cursos o que provoca estes pedidos por parte de uma população em geral carente de espaços de escuta e cuidados. Muitos referiram que as palestras dos projetos eram boas porque permitiam ocupar o tempo. Por último, em relação aos hospitais de custódia e tratamento, destinados a população que se encontra sob o regime legal conhecido como medida de segurança (dirigido aos infratores a lei declarados inimputáveis), as políticas de redução de danos devem se orientar a diminuição da administração de drogas psiquiátricas e a substituição do tratamento medicamentoso por outro que aponte ao retorno dos sujeitos que estão cumprindo essas medidas ao convívio social pleno. Para este fim, deve ser eliminada também a figura forense da periculosidade, etiqueta pseudo-clínica cuja aplicação torna as medidas de segurança penas de prisão perpetua. Considerações finais Sobre as informações obtidas, sugerem-se algumas questões para discussão: ¨ É necessário pensar ações de redução de danos que permitam obter resultados positivos entre usuários de crack, dado que esta droga e a modalidade de consumo e danos associada requerem formas particulares de abordagem. ¨ Existe a necessidade de organizar ações de sensibilização junto à justiça, diretores de presídios e outros atores institucionais, prévios ao começo dos projetos. ¨ É preciso estender as ações às pessoas que aguardam julgamento nas delegacias e cadeias. As mesmas não estão incluídas nas ações previstas no Plano Nacional de Saúde no Sistema Penitenciário e são as que padecem as piores condições jurídicas e de saúde. ¨ Deve-se insistir no direito dos multiplicadores presos em ter direito a desconto de pena pelo seu trabalho. ¨ Devem ser oferecidos cursos de capacitação em redução de danos para os profissionais da saúde (principalmente os médicos), considerando as resistências encontradas entre esta população e a futura contratação de equipes profissionais previstas na Portaria 1777. Referências bibliográficas Alves, C. (1999) Levantamento interno da incidência de infecção pelo HIV na Central Médica Penal do Sistema Prisional da Bahia. Salvador. Andrade, T. (1995) As Abordagens preventivas. In: Ministério da Saúde. Drogas, Aids e Sociedade. (pp. 36-52) Brasília: CDIC. Brasil, Ministério da Saúde (2001) Manual de redução de danos. Brasília: Ministério da Saúde. Breilh, J. (2003) Epidemiologia crítica e interculturalidad. Buenos Aires: Lugar Editorial. Departamento Penitenciário Nacional do Brasil. Recuperado em 22/05/2008, de www.mj.gov.br/depen Gonzalez Rey (1997) La investigación cualitativa en psicología: rumbos y desafíos . Sâo Paulo: EDUC. International Harm Reduction Association. Recuperado em 18/05/2008 de www.ihra.net. Miranda, O. (1999) Relatório de pesquisa sobre prevalência de infecção pelo HIV e HCV na Penitenciária Feminina de Espírito Santo. Vitória. Portaria Interministerial nº 1777 (9 de setembro de 2003). Plano Nacional de Saúde no Sistema Penitenciário. Brasília: Presidência da República. Varella, D. (1999) Estação Carandiru. São Paulo: Cia. Das Letras. Wacquant, L. (2001) As prisões da miséria. Rio de Janeiro: Zahar. Zaffaroni, E. e Pierangeli, J. (1999) Manual de direito penal brasileiro. São Paulo: Ed. Revista dos tribunais. VIDAS DE PRAÇA: Flanelinhas e Exclusão Social. Square Lives: Flanelinhas and Social Exclusion Helder Barros e Souza ([email protected]) Psicólogo graduado pela Universidade Estácio de Sá. Volta Redonda – RJ (Brasil) Resumo O artigo questiona a legitimação do discurso excludente, a criminalização e desqualificação do trabalho informal em espaço público. Tomamos como ponto de partida o estudo de um período de acontecimentos no município de Volta Redonda, estado do Rio de Janeiro, quando uma série de operações policiais visou coibir a atuação de ‘flanelinhas’ em pontos de um dos bairros centrais da cidade. Foi realizada contextualização a partir da análise de informações e artigos jornalísticos divulgados em publicações oficiais e veículos de comunicação em massa. Para apreciação de dados subjetivos, realizamos pesquisa de campo junto a flanelinhas em um dos pontos mais atingidos pelas operações citadas, coletando material por meio de entrevistas, o que foi submetido à análise de conteúdo. Os resultados apontam para a tenuidade da fronteira entre o discurso da ordem pública e a exclusão social, e o sofrimento ético-político de indivíduos marginalizados durante/após uma trajetória marcada por violências silenciosas. PALAVRAS-CHAVE: Exclusão Social, Ideologia, Trabalho Informal, Cidadania. Resumen El artículo cuestiona la legitimidad del discurso excluyente, la criminalización y descalificación del trabajo informal en el espacio público. Tomamos como punto de partida el estudio de un periodo de acontecimientos en el municipio de Vuelta Redonda, estado de Río de Janeiro, cuando una serie de operaciones policiales destinadas a frenar la actuación de “flanelinhas”1 en puntos de uno de los dos barrios céntricos de la ciudad. Fue realizada contextualizada a partir del análisis de informaciones y artículos periodísticos divulgados en publicaciones oficiales y medios de comunicación masiva. Para observar los datos subjetivos, realizamos investigación de campo junto la flanelinhas en uno de los puntos más alcanzados por las operaciones citadas, recolectando material por medio de entrevistas, lo que fue sometido al análisis de contenido. Los resultados apuntan para la fragilidad de la frontera entre el discurso del orden público y la exclusión social, y el sufrimiento ético-político de los individuos marginados durante/después de una trayectoria marcada por violencias silenciosas. PALABRAS CLAVES: Exclusión social, Ideología, Trabajo Informal, Ciudadanía Abstract The article questions the legitimacy of exclusionary discourse, the criminalization and disqualification of informal work in public space. We took as its starting point the study of a period marked by events in the city of Volta Redonda, State of Rio de Janeiro, when a series of police operations aimed to cohibit the activities of 'flanelinhas' at one of the central districts of the city. A contextualization was done from the analysis of information and journalistic articles divulged in official publications and vehicles of mass communication. For valuation of subjective data, we conducted a field research with flanelinhas in one of the sites more affected by the operations mentioned, collecting material through interviews, which was submitted to content analysis. The results indicate the tenuity of the frontier between the discourse of public order and social exclusion, and the ethical-political suffering of individuals marginalized during/after a career marked by silent violences. KEYWORDS: Social Exclusion, Ideology, Informal Work, Citizenship. 1. A SITUAÇÃO Na edição de 26 de maio do ‘Jornal Foco Regional’, publicado semanalmente na cidade de Volta Redonda, um colunista registrava: “Os flanelinhas que trabalham na Vila Santa Cecília, em Volta Redonda, estão distribuindo agora um panfleto aos motoristas durante suas abordagens. O material destaca, em letras garrafais, que "a lei garante (o trabalho deles)", e que "Cidadania é para todos". (...) No texto eles afirmam que são perseguidos, sempre sofrem calados todo tipo de discriminação e injustiça, que são confundidos com criminosos e rotulados como cúmplices dos furtos de veículos. Quem assina a carta aberta à população é o Movimento dos Flanelinhas de Volta Redonda. Sem comentários.” Foi neste mesmo dia 26 que estivemos pela primeira vez em contato com os trabalhadores informais da Vila Santa Cecília, considerado o bairro mais importante da cidade. Nosso interesse partia de uma díade de matérias noticiadas em 22 e 29 de março, no ‘Jornal Aqui’, outra publicação semanal da cidade, onde denunciava-se que flanelinhas 3 atuavam, durante o horário de funcionamento do parquímetro oficial, acrescentando novos tickets antes que os fiscais verificassem o tempo excedido, o que angariava gorjetas de motoristas. Na primeira das reportagens, os flanelinhas eram representados como uma formação corporativa, rotulados de achacadores, e pedia-se intervenção do poder público para impedi-los de atuarem. Na semana seguinte, na outra matéria, os flanelinhas figuravam como “praga urbana”, nomeação de autoria atribuída ao Coronel Comandante do batalhão da Polícia Militar local, que dizia: “Sem denuncia formalizada, resta à PM mandar os flanelinhas se retirarem da área. Os que reclamam ou insistem são colocados num ônibus e levados a uma delegacia, para identificação e verificação de possíveis antecedentes criminais.” O que suscitava curiosidade era a direção taxativa tomada desde a primeira matéria, que asseverava a ilicitude da atuação dos trabalhadores em geral: “De fato, alguns motoristas até gostam da idéia, mesmo sabendo que a atividade dos flanelinhas é uma espécie de achaque, um crime.” Em certo momento da segunda reportagem, eram conferidas afirmações do Comandante que declarava a preocupação em evitar abusos nas operações coercitivas e ainda expunha a crença em benefícios que derivariam da regulamentação da profissão de flanelinha. Afirmava que era ‘claro’ que existia a participação de algum flanelinha nos furtos na região: “Ele acredita que muitos podem ter ligação direta ou indireta com o número elevado de furtos na Vila Santa Cecília, principalmente, na Praça Brasil” A matéria relatava que em duas operações da Polícia Militar, acontecidas nos dias 25 e 28 de março, 3 pessoas haviam sido encaminhadas à delegacia, uma por suspeito de furto, e que foram todas liberadas por não possuírem antecedentes criminais. Segundo o divulgado nos dias 03 e 04 de abril no ‘Diário Virtual do Programa Dário de Paula’, no dia 02, em nova operação, 23 flanelinhas foram levados à delegacia. No dia 03, última operação considerada pelos veículos de comunicação que acessamos, 8 flanelinhas foram detidos e encaminhados. Nenhum possuía antecedentes criminais. No dia 29 de maio, data precisada pelos sujeitos entrevistados, a guarda municipal iniciou um trabalho de coibição do trabalho dos flanelinhas, com presença em tempo integral em alguns pontos da Vila Santa Cecília, incluindo a Praça Brasil, um dos “cartões postais” da cidade, que foi escolhida para nossa pesquisa 4. 2. INTRODUÇÃO A Constituição da República Federativa do Brasil (1988) versa: Art. 5º Todos são iguais perante a lei, sem distinção de qualquer natureza, garantindo-se aos brasileiros e aos estrangeiros residentes no País a inviolabilidade do direito à vida, à liberdade, à igualdade, à segurança e à propriedade, nos termos seguintes: (...) II - ninguém será obrigado a fazer ou deixar de fazer alguma coisa senão em virtude de lei; (...) XIII - é livre o exercício de qualquer trabalho, ofício ou profissão, atendidas as qualificações profissionais que a lei estabelecer; A atividade dos flanelinhas apenas coloca-se como ilícita ao vincular-se a alguma contravenção (Costanze, 2007), tal como a extorsão, loteamento do espaço público ou colaboração em furtos. A Constituição orienta: “LVII - ninguém será considerado culpado até o trânsito em julgado de sentença penal condenatória;” Uma rápida análise em arquivos de jornais eletrônicos nacionais ainda nos apresenta que não raro flanelinhas são autuados por “exercício ilegal da profissão”. Exercício “ilegal” de uma profissão não regulamentada. A exclusão social pode ser minimamente caracterizada como a perda da cidadania, que é o conjunto de direitos e deveres que uma sociedade reserva aos seus membros. Jodelet (2004) atribui várias possibilidades de modelação desse processo de exclusão, que é constituído nas relações interpessoais ou intergrupais e pode ocorrer material ou simbolicamente. Segundo esta, os instrumentos de operacionalização da exclusão são a Segregação, que é o distanciamento topológico do indivíduo; a Marginalização, ou manutenção do indivíduo à parte, no bando (Sequeira, 2006); e a Discriminação, que consiste no cerceamento de acesso a recursos, bens, status, etc.. A nomeação de “processo” se deve ao entendimento de que exclusão e inclusão aparecem como faces dialéticas de um mesmo fenômeno, como alude Souza (2004): “A exclusão é um processo cujo sentido só pode ser encontrado na vida social, onde se constitui em torno de interesses que lutam para se impor como interesses dominantes, como normas de convivência, como reguladores das relações sociais, culturais, políticas e econômicas. (p.64)” Os indivíduos são constituídos historicamente e a subjetividade é resultado de um entrecruzamento de determinações coletivas (Guattari, 1996). Segundo Jodelet (2004), indivíduos engajados e implicados emocionalmente em um grupo tendem a investir sua própria identidade neste, o que promove uma quase indiferenciação entre a auto-imagem e o grupo. A categorização social é a divisão social que é efetuada cognitivamente para organizar e simplificar nossas representações sobre as pessoas e grupos. A assimilação entre iguais e contraste de diferentes, tendência fundamental da percepção social, estimula a categorização do “nós”, seguido da diferenciação e exclusão daqueles que não pertencem à mesma categoria. Dois perigos desse processo podem ser levantados: A responsabilização viciosa do outro, contra a proteção do um, pode gerar o distanciamento e descompromisso com a solução do problema, rematado com a penalização do outro (Souza, 2004); e a tendência a selecionar e interpretar informações congruentemente com a categoria na qual colocamos algum indivíduo ou grupo pode gerar distorções e vieses a respeito dos mesmos (Jodelet, 2004). Para Carone (2004), a isonomia política é um mecanismo tímido na busca da igualdade, que apenas se estabeleceria através da resolução das disparidades econômicas e sociais. A diferenciação proposta pela autora é entre a Igualdade Política, que é apenas formal e garante somente o uso efetivo da liberdade e singularidade; e a Igualdade Material, que é a igualdade real, mas que não pode ser alcançada pela inquestionabilidade da noção de propriedade privada dos meios de produção. Na batalha socialismo-capital, o resultado do impasse é a noção de justiça social, que na democracia corresponde à proposta de igualdade de condições, o que não existe. O poder econômico influencia, ou, não raro, regula o poder político. Os agrupamentos dominantes do nosso contexto social são uma minoria demográfica que acumula a maior fatia da economia e mantém o controle dos veículos de informação, assim como da cena política formal. Segundo Guattari (1996), a norma dominante enquadra o diferente, que é marginalizado – controlado, vigiado, assistido, apassivado. Com o domínio das informações que podem circular, pode-se passar para além do controle dos meios de produção: Pode-se produzir subjetividades. O resultante é a manutenção e reprodução da estrutura social vigente, o modelo dominante. O aspecto inovador dessa ótica é que se entende que o poder não é uma dialética simplesmente unidirecional. O statu quo é reproduzido tanto a nível dos dominantes, quanto dos dominados. Segundo Guareschi (2004), sem legitimação ideológica (Psicológica e Social), as relações de exclusão não conseguem perpetuar por longo tempo. Sua crítica é a respeito dos pressupostos do liberalismo e neo-liberalismo, como a Competitividade, que exige a exclusão, e a Culpabilização Psicológica, no qual as pessoas são responsabilizadas individualmente por sua situação econômica adversa e injusta. Jodelet (2004) sublinha ainda os efeitos das atitudes discriminantes nos grupos excluídos, como a interiorização de imagens negativas, sentimentos de inferioridade e baixa auto-estima. Esta dinâmica pode ser articulada com o que Guattari (1996) entende por fatores de inibição do que foge ao dominante, como a vergonha e a culpabilização, que se inserem como instrumentos de castração do singular. O dominado adentra ao vício de desgostar-se. Citando um texto de Agnes Heller, Sawaia (2004) define culpa e vergonha como “sentimentos morais generalizados e ideologizados com a função de manter a ordem social excludente, de forma que a vergonha das pessoas e a exploração social consistem as duas faces de uma mesma questão” (p.102). A direção proposta pela autora insere a afetividade no estudo da exclusão social, pretendendo quebrar a neutralidade da reflexão científica, sem perder o rigor metodológico. O questionamento sobre a felicidade ou sofrimento na exclusão humaniza a discussão e supera a concepção do pobre unicamente preocupado com sua sobrevivência. 3. APRESENTAÇÃO E ANALISE DOS DADOS OBJETIVOS De acordo com Sawaia (2004): “Não basta definir as emoções que as pessoas sentem, é preciso conhecer o motivo que as originaram e as direcionaram, para conhecer a implicação do sujeito com a situação que as emociona” (p. 110). Segundo os trabalhadores da Praça Brasil, a principal acusação sofrida era a de colaborarem em furtos e roubos ocorridos, o que era confirmado por outros personagens, assim como os jornais. Escolhemos para análise quantitativa: o ‘jornal A Voz Da Cidade’, publicação regional, o ‘diário virtual do Programa Dario de Paula’, um dos programas de rádio mais populares da cidade, e dados do ‘Instituto de Segurança Pública do Estado do Rio de Janeiro’. Na figura 01 são demonstrados os furtos de veículos no período de Janeiro a Julho dos anos 2007 e 2008. Figura 01 – Furtos de veículos segundo dados do Instituto de Segurança Pública do Estado do Rio de Janeiro. Em 04 de junho de 2008, o ‘A Voz da Cidade’ veicula a seguinte informação, proferida em reunião do comandante da Polícia Militar com o presidente da Associação dos Moradores da Vila Santa Cecília: “O coronel, por sua vez, garante que em relação ao número de veículos roubados no ano passado no local houve uma redução de 62% já nos primeiros meses deste ano e que em todos os dias a Polícia Militar realiza operações visando coibir a ação de flanelinhas e das quadrilhas especializadas nesse tipo de delito na Vila” Segundo os dados do Instituto de Segurança Pública, no ano de 2007 foi registrada a média de 37,41 furtos de veículo por mês na cidade de Volta Redonda. No período de Janeiro a Julho de 2008, essa média foi de 36,71 furtos, ou seja, queda de aproximadamente 2%. Comparando com os ditos 62% de queda dos crimes restritos ao local, parece que o que aconteceu foi uma mudança de endereço dos furtos, e não realmente uma diminuição. Na figura 02 estão representadas as ocorrências de furto de veículos relatadas pelo diário virtual do Programa Dario de Paula no período de Março a Julho de 2008 . Figura 02 - Furtos de veículo segundo Diário Virtual do Programa Dário de Paula Os números não coincidem inteiramente com as estatísticas oficiais, mas através de tabulação dos dados é possível aproximarmos de uma comparação entre os furtos de veículo na cidade e a parcela de ocorrências restritas à Vila Santa Cecília. Após as operações da polícia militar, observa-se declínio significativo, tal como nos dados oficiais, e os furtos na Vila Santa Cecília prosseguem diminuindo nos meses conseguintes. Já o número de furtos gerais em Volta Redonda inversamente aumenta. Se as operações policiais ostensivas de março e abril foram revestidas da visibilidade e alcance amplo dos meios de comunicação social, a iniciativa do dia 29 de Maio teve exposição limitada aos poucos lugares na qual a Guarda Municipal se instalou. O possível efeito inibidor das operações espetaculares não fez parte da segunda incursão, o que parece refletir a partir de maio, quando os números rebaixados de abril voltam ao nível da média do ano. A presença da Guarda se faz notar nos espaços urbanos movimentados e valorizados do bairro, tais como a Praça Brasil. A Praça Brasil foi uma das primeiras beneficiadas pelo monitoramento por câmeras de vídeo, serviço implantado em diversos pontos da cidade em 2001, e conta com um Posto Avançado da Guarda Municipal instalado em suas adjacências. Esse aparato neo-panótipo parece exercer uma forte influência pelo menos em relação aos furtos de veículos estacionados na praça. O levantamento dos registros de ocorrência noticiados nos dois veículos de comunicação supracitados constatou que a Vila Santa Cecília comportou 19,14% e 29,73% do total de furtos de veículos ocorridos na cidade no período de janeiro a julho de 2008. Destes, nenhum aconteceu nas imediações da Praça Brasil, ao contrario do divulgado. A última consideração, talvez a mais importante, diz respeito às características do cerceamento da atuação dos flanelinhas pela Guarda Municipal. É nesse ponto que o mérito em relação ao controle de contravenções corre o risco de se confundir com meros interesses estéticos. Os flanelinhas da Praça Brasil eram proibidos sem exceção de apenas uma atividade: lavar carros. Podiam permanecer no local e, após o horário de funcionamento do parquímetro, oferecer serviços de vigia e receber dinheiro pelo trabalho. No entanto, tinham seus instrumentos apreendidos caso tentassem lavar veículos. O que expunha o trabalho em via pública, baldes, panos, tapetes, era proibido. O que se nomeou como ‘achaque’, permitido. 4. TRABALHO DE CAMPO E METODOLOGIA Com interesse em compreender melhor a realidade vivida pelos flanelinhas de Volta Redonda, realizamos entrevistas de livre estruturação (Tavares, 2000). Após o contato inicial, o período de entrevistas aconteceu no ínterim entre 02 de junho e 22 de julho, sem cronograma prévio. Estas foram realizadas durante o horário de trabalho dos sujeitos da pesquisa e se concentrou no território da Praça Brasil. 05 sujeitos participaram de entrevistas, 04 do sexo masculino e 01 do sexo feminino, com idades entre 20 e 50 anos. Os relatos foram gravados em arquivos de áudio. Nossas intervenções consistiam em respostas compreensivas empáticas (Rogers, 1976) e pedidos de esclarecimento ou aprofundamento em assuntos emergidos que nos parecessem contributivos para nossa compreensão daquela realidade. Por acontecerem durante o horário de trabalho, as entrevistas eram intrometidas pelo cotidiano do espaço público. As entrevistas gravadas foram transcritas e submetidas à análise categorial (Bardin, 2000), numa primeira etapa. Utilizamos temas como unidades de registro. A segunda etapa consistiu em recorte feito no interior das categorias formadas, a partir do qual falas descritivas foram eliminadas, restando apenas as enunciações que abordavam explicitas significações a respeito de algo. Nesta direção, aproximamo-nos da noção de componentes atitudinais, conforme Rodrigues (2003, p. 98): “Podemos definir atitude social como sendo uma organização duradoura de crenças e cognições em geral, dotada de carga afetiva pró ou contra um objeto social definido, que predispõe a uma ação coerente com as cognições e afetos relativos a este objeto.” Atemos-nos às falas com explicitações de elementos cognitivos e, em especial, afetivos, com vistas a caracterizar óticas subjetivas sobre os acontecimentos. Os temas que tiveram representatividade mínima de 60% sobre o conjunto de falas dos entrevistados foram Trabalho, Autoridades, Honestidade e Sofrimento ético político, e são discutidos em análise. 5. ANÁLISE COM OS DADOS SUBJETIVOS Embora alternativo ao mercado de trabalho oficial, o trabalho em espaço público pode ser realizado não como “biscate”, mas como profissão, incluindo preocupações éticas. A freguesia muitas vezes é conquistada, formando um vínculo informal entre prestador de serviços e a clientela. Muitos exercem a função de flanelinha como carreira, há vários anos ou décadas. A história pessoal chega até mesmo a confundir-se com a do cenário urbano. Problematizando a idéia do ‘não-trabalho’, atribuído aos exerceres profissionais autônomos, e supondo ser a norma dominante intelectualizada, instruída, fichada ou formalmente contratada, entenderíamos o processo de desqualificação de um grupo oposto, de baixa escolaridade e sem carteira assinada. A naturalização das características instituídas do “emprego”, com horários e honorários determinados, parece impedir o reconhecimento do trabalho em via pública, nomeando de “vagabundos” pessoas que trabalham até 12 horas por dia. O embate entre grupos sociais fica bem claro na desqualificação efetuada sobre as autoridades políticas. Contrastando a partir do referencial próprio, baixa renda e luta diária para custeio da subsistência, os flanelinhas encaixam o prefeito em categoria extrema oposta ao de trabalhador e consumidor, atribuindo-lhe o desconhecimento do valor real e encarecido dos gastos domiciliares. O guardas, mais próximos desses referenciais identitários, são considerados trabalhadores sem poder de escolha, submetidos a ordens superiores que não podem ser questionadas, sob pena de desemprego. A culpa ganha um ícone centralizador: o Príncipe. O poder público, às vezes personificado na figura do prefeito, às vezes nomeado no genérico “eles”, corresponde a esse Príncipe, incompassível e arbitrário, que cobra deveres e nega direitos cidadãos. Os flanelinhas não se sentem representados, amparados ou empoderados; mas totalmente marginalizados, submetidos. O crime é sedutor em um grupo marginalizado, que acaba por conviver em ambientes onde circulam valores e convites para a contravenção. O trabalho é a alternativa ao mundo ‘fácil’ e ‘rápido’ do delito, que seria o único caminho além dos subempregos possibilitados pela baixa escolarização. A inibição de sua atuação é percebida pelos flanelinhas como derivadas do descaso da sociedade e estado, empurrando-os para a exclusão final: prisão ou morte. Este é um processo que pode ser extremamente sutil, tal qual o que Jodelet (2004) apresenta como efeitos auto-realizadores do preconceito, que, interiorizados pelos alvos, geram comportamentos que reificam o fado, confirmando expectativas. A baixa escolarização faz com que indivíduos tramitem entre a pena e o descarte, excluídos do mercado de trabalho oficial e lançados à uma vida degradante, não raro culpabilizados pela própria sorte. Essa lógica, lembrada por Guareschi (2004), extremamente conveniente à manutenção do statu quo, parte de um discurso naturalizante da educação formal como inerente ao ser humano. Enquanto membro de uma instituição construída historicamente, o dispositivo escolar promove a modelação do corpo dócil. Investe a norma e adestra os seres para ordenar as multiplicidades humanas (Foucault, 1998). Esse processo disciplinar é parte fundamental da subjetivação que garante a crença na escolarização como um dever, e possibilita a permanência de um indivíduo em classes educacionais mórbidas e maçantes durante anos seguidos. O rompimento deste processo por intercorrências de vida torna dificultadas as relações com o sistema educacional, estagnando indivíduos solapados pelas exigências do mercado formal. Os entrevistados mais velhos não se vêem mais na escola, os mais jovens ainda “podem correr atrás”. Mas não correm. São narrados insucessos nas tentativas de retomar a formação. A escolarização é idealizada, mas distante, não apropriada. A fala é dominada por uma série de imagens bem recebidas, valorizadas, reconhecidas coletivamente pela referência dominante, mas que não fazem parte de suas subjetividades, seus desejos. Não há legitimação em dizer que não ‘gostem’ de estudar, e embasar uma ótica meritocrática liberal. Eles não tiveram contexto para fazer do estudo ‘gosto’ e ‘exigência’ integrantes de suas vidas. Desde cedo, privados do suporte familiar, alguns dos entrevistados foram exigidos de autonomia para a sobrevivência nas ruas. Outros, em instituições ou no convívio familiar, romperam enquanto adolescentes. As novas configurações de vida foram acompanhadas da cisão com o sistema escolar e a exigência de independência financeira. Alguns se aventuraram em subempregos, concomitante ou anteriormente ao trabalho informal em espaço público. Outros, só fizeram isto a vida inteira. Ajustamento Criativo é um conceito Perlsiano que diz respeito a respostas que um sujeito operacionaliza para lidar da melhor forma possível com as demandas que lhe são oferecidas por sua experiência (Perls, Hefferline & Goodman, 1997). O sofrimento presente na situação investigada está atrelada à desconsideração cidadã dos indivíduos, não nas características laborais, o que compromete a responsabilização da informalidade profissional como o único elemento excludente do processo. A manobra inclusiva através da alocação em empregos ‘fixos’, geralmente subempregos destinados para a população desqualificada profissionalmente, apenas transparece a face oculta do processo de exclusão. A integração das classes populares no mercado formal, sem no entanto expandir as possibilidades de ascensão econômica e estatutária, propõe apenas a manutenção da estrutura social vigente, revestida do discurso ideológico de valorização do trabalho formalizado, ainda que degradante. Por fim, recordamos a denúncia da exclusão do “feio”, do que não se enquadra nos anseios estéticos dominantes. Exclusão do anti-pompa, anti-chique, anti-técnico ou anti-óbvio. Campanha anexada astuta e silenciosamente no alicerce dos discursos verossímeis, justificando a moldagem superficial dos sintomas de violências excludentes tão mais profundas e anteriores. Escondendo-os para fingirmos não existirem. 7. CONSIDERAÇÕES FINAIS Se a sociedade estrutura-se de forma a facilitar o convívio e conforto de cidadãos, o controle do pacto social é um fundamento para a preservação de direitos individuais instituídos. Aos contraventores, rege-se, portanto, as políticas de coerção, penalização, re-educação e re-integração, que, embora altamente questionáveis , ainda são pilares necessários para a vida conjunta em nosso cenário atual. Qualquer pessoa pode cometer delitos, ao que deverá responder aos ditos penais da legislação, caso a responsabilidade e culpa seja comprovada. Mas deve-se entender a extrema complexidade comportada nessa trama, sob o risco de condenar pessoas não pelo que fizeram; mas pelo que são (Sequeira, 2006). E como, no crime, não pensar nas motivações, necessidades criadas, injustiças que direcionam à contravenção; ou, no menos doloso, o descaso conjuntural na construção de um sujeito que introjetasse a lei, norma que é externa ao indivíduo. Assim, como negligenciar a parcela de culpa da impunidade, contida mesmo nas ações sem foco que diluem a responsabilidade entre honestos e desonestos; ou, mesmo, cruelmente, honestos e somente honestos. E, na honestidade, quais não são os inúmeros pontos a serem repensados em nossa ‘certeza’ característica, como em que momento o poder público se torna uma instância independente, ao invés de ouvir e representar a população nas suas verdadeiras vontades e necessidades; qual foi a participação do conjunto social no caminho em que pessoas foram sutilmente encaminhadas para os espaços e atividades que hoje temos vontade de esconder; e, principalmente, quê é que tanto nos incomoda em pessoas quererem ser (e serem) simplesmente diferente de nós. Os flanelinhas incomodam, ou somos nós que nos sentimos incomodados por eles? REFERÊNCIAS AQUI, Jornal. Edições nº. 575 e 576. Disponível em: <http://www.jornalaqui.com.br>. BARDIN, Laurence. (2000). Análise de conteúdo. Lisboa: Edições 70. BRASIL. Constituição da República Federativa do Brasil. Brasília, 1988. Disponível em: <https://www.planalto.gov.br/ccivil_03/Constituicao/Constituiçao.htm>. Acesso em: 16 Nov. 2008. CARONE, Iray. (2004). Democracia e Exclusão Social. In: SOUZA, Lídio de & TRINDADE, Zeide. A. (Orgs.). Violência e exclusão: Convivendo com paradoxos. 1. ed. (pp. 07-20). São Paulo: Casa do Psicólogo. CONSTANZE, Bueno Advogados. (2007). Os flanelinhas sob a ótica penal. Guarulhos: Bueno e Costanze Advogados. Disponível em: <http://www.buenoecostanze.adv.br/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=317>. Acesso em: 21 Nov. 2008. DÁRIO DE PAULA, Diário virtual do programa. Disponível em: <http://programadariodepaula.blogspot.com>. Posts de 02 Jan. 2008 à 31 Jul. 2008. FOCO REGIONAL, Jornal. Edições nº. 369 e 372. Disponível em: <http://www.focoregional.com.br>. FOUCAULT, Michel. (2000). Vigiar e punir: nascimento da prisão. Petrópolis: Vozes. GUARESCHI, Pedrinho A. (2004). Pressupostos Psicossociais da Exclusão: Competitividade e Culpabilização. In: SAWAIA, Bader (Org). As Artimanhas da Exclusão: Análise psicossocial e ética da desigualdade social. 5. ed. (pp. 141-156). Petrópolis: Vozes. GUATTARI, Felix; ROLNIK, Sueli. (1996). Micropolítica: Cartografia do desejo. 4. ed. Petrópolis: Vozes. ISP. Resumo das Principais Incidências Criminais do Estado do Rio de Janeiro. Rio de Janeiro: Instituto de Segurança Pública do Estado do Rio de Janeiro. Disponível em: <http://www.isp.rj.gov.br/Conteudo.asp?ident=58>. Último acesso em: 12 Nov. 2008. JODELET, Denise. (2004). Os Processos Psicossociais da Exclusão. In: SAWAIA, Bader (Org). As Artimanhas da Exclusão: Análise psicossocial e ética da desigualdade social. 5. ed. (pp. 53-66). Petrópolis: Vozes. PERLS, Frederick S.; HEFFERLINE, Ralph; GOODMAN, Paul. (1997). Gestalt-terapia. São Paulo: Summus. RODRIGUES, Aroldo. ASSMAR, Evelize, M. L. JABLONSKI, Bernardo. (2003). Psicologia Social. 22. ed. Petrópolis: Vozes. ROGERS, Carl R. (1976). Tornar-se Pessoa. 2. ed. São Paulo: Martins Fontes. SAWAIA, Bader B. (2004). O Sofrimento ético-político como categoria de análise da dialética Exclusão/Inclusão. In: SAWAIA, Bader (Org). As Artimanhas da Exclusão: Análise psicossocial e ética da desigualdade social. 5. ed. (pp. 97-118). Petrópolis: Vozes. SEQUEIRA, Vânia S. (2006). Uma Vida que Não Vale Nada: Prisão e Abandono Político-Social. Psicologia: Ciência e Profissão, 26(4), 660-671. SOUZA, Lídio de. (2004). Processos de Categorização e Identidade: Solidariedade, Exclusão e Violência. In: SOUZA, Lídio de & TRINDADE, Zeide. A. (Orgs.). Violência e exclusão: Convivendo com paradoxos. 1. ed. (pp. 57-74). São Paulo: Casa do Psicólogo. VOZ DA CIDADE, Jornal A. Edições de 03 Jan. 2008 à 30 Jul. 2008. Disponível em: <http://www.avozdacidade.com>. TAVARES, Marcelo. (2000). A Entrevista Clínica. In. CUNHA, Jurema A. & Col. Psicodiagnóstico V. 5. ed. (pp. 45-56). Porto Alegre: ARTMED. Notas 1 Traducción: cuidadores o guardias (Nota del Editor) 2 Trabalho apresentado como exigência para a conclusão do Curso de Graduação em Psicologia da Universidade Estácio de Sá, no segundo semestre do ano de 2008. 3 Não utilizaremos “flanelinhas” (entre aspas) por entendermos ser uma nomeação há muito consolidada. 4 A pesquisa e o tratamento dos dados de campo foram realizados em conjunto com Lauriane Martins Santana, também graduanda em Psicologia à época. 5 Meio de comunicação escolhido para apresentação de dados por ter maior cobertura e detalhamento dos delitos, dentre os veículos analisados. 6 Discussão importante, mas que foge ao foco do nosso trabalho. A PSICOLOGIA DO ESPORTE NA INICIAÇÃO ESPORTIVA INFANTIL Letícia Macedo Gabarra ([email protected]) Psicóloga, Mestre em Psicologia pela Universidade Federal de Santa Catarina (UFSC), Especialista em Psicologia do Esporte pelo Instituto Sedes Sapientiae Kátia Rubio Psicóloga, Doutora pela Universidade de São Paulo (USP), Professora – Organizadora da Especialização em Psicologia do Esporte do Instituto Sedes Sapientiae. Luciana Ferreira Ângelo Psicóloga do Instituto do Coração - INCOR, Mestre pela Universidade de São Paulo (USP), Professora – Organizadora da Especialização em Psicologia do Esporte do Instituto Sedes Sapientiae. Resumo A Psicologia do Esporte e da Atividade Física possui diversos campos de intervenção, como a reabilitação, alto rendimento, iniciação esportiva. Este trabalho buscou refletir sobre a atuação do psicólogo na iniciação esportiva infantil, visto a pouca literatura encontrada sobre essa possibilidade de intervenção. Para tornar a reflexão possível retomaram-se conceituações sobre o termo iniciação esportiva, considerando-a como um processo e um produto, que podem ter como finalidade o esporte recreativo, o alto rendimento e o educativo. O professor, a família e a criança foram descritos como os componentes principais deste processo, formadores da tríade principal. A partir das características da iniciação esportiva infantil e da tríade, refletiu-se sobre as possibilidades de atuação do psicólogo do esporte neste contexto. Considerando-o como mediador e facilitador das relações sociais, entendendo o esporte como um instrumento para o desenvolvimento do indivíduo, na busca da autonomia, fortalecendo sua auto-estima, proporcionando a educação e a saúde. Palavras chave: psicologia do esporte, iniciação esportiva, infância, tríade rofessor-família-criança. Abstract Sport and physical activity psychology have several intervention fields, such as rehab, self performance and sport initiation. This work intends to analyze psychologist’s actions towards child sport initiation, since there is so little literature about the possibility of intervention. For this analysis, a study was made on concepts of sport initiation, considering it a process and a product that can have recreation, education and high performance as its goal. Teacher, family and child were described as the main components of this process, which fill the main triad. Considering child sport initiation and triad characteristics, a reflection about the possibility of a sport psychologist action was made. He would be the mediator and facilitator of social relations, and use sport as an instrument for a person’s development. As a result, the person, in search for autonomy, would empower his/her self-esteem and acquire education and health. Keywords: sport psychology, sport initiation, childhood, teacher-family-child triad. Resumen La Psicología del Deporte y de la Actividad Física posee diversos campos de acción, como la rehabilitación, el alto rendimiento y la iniciación deportiva. Éste trabajo ha buscado reflexionar sobre la actuación del psicólogo en la iniciación deportiva infantil debido a la poca literatura encontrada sobre esa posibilidad de acción. Para tornarla posible, fueron repensados los conceptos sobre el término iniciación deportiva, considerando ésta iniciación como un proceso o un producto que puede tener como objetivo el deporte recreativo y el educativo. El profesor, la familia y el niño fueron descriptos como los componentes principales de este proceso, como formadores de la tríada principal. A partir de las características de la iniciación deportiva infantil y de la tríada, se ha reflexionado sobre las posibilidades de la actuación del psicólogo del deporte en este contexto como un mediador y facilitador de las relaciones sociales, comprendiendo el deporte como un instrumento de desarrollo del individuo en la búsqueda de la autonomía, fortaleciendo su autoestima y proporcionando la educación y la salud. Palabras clave: psicología del deporte, iniciación deportiva, niñez, tríada profesor-familia-niño. 1. INTRODUÇÃO A Psicologia do Esporte possui várias frentes de atuação, dividindo-se em educação, intervenção e pesquisa. A educação refere-se ao ensino da Psicologia do Esporte nos curso de graduação de Psicologia ou Educação Física. A área da pesquisa possui um campo amplo, que pode estar relacionado com as áreas de intervenção, auxiliando no suporte teórico da intervenção. Na área da intervenção pode-se pensar em várias formas de atuação do psicólogo, como o alto rendimento, a reabilitação, o esporte escolar, a recreação, a clínica, a iniciação esportiva. Dentro destes é possível atuar em diversos locais e momentos, como por exemplo, na reabilitação esportiva, intervindo para prevenção ou para suporte de atletas lesionados, bem como com pessoas portadoras de alguma patologia orgânica que encontre no esporte o auxílio ao tratamento (RUBIO, 2000a, 2000b; BRANDÃO, 2000; SAMUSKI, 2002). No entanto, o trabalho do psicólogo do esporte mais divulgado pela mídia e, em geral o mais conhecido pelas pessoas, é o relacionado com o esporte de alto rendimento, remetendo à imagem do psicólogo auxiliando técnicos e atletas para o melhor desempenho. As outras formas de atuação não possuem uma imagem tão conhecida pela população e nem mesmo entre os pares de profissão. Na grande parte das vezes desconhece-se o que o psicólogo do esporte realiza também suas atuações na recreação, na reabilitação ou no esporte infantil. Rubio (2000a) descreve que a Psicologia do Esporte no Brasil começou com atuações junto ao esporte de alto rendimento, com o psicólogo João Carvalhaes no futebol, na década de 50. Talvez esse tempo mais longo, dos anos 50 até hoje, juntamente com os interesses políticos e econômicos em relação ao esporte de alto rendimento tenham favorecido à maior visibilidade e conhecimento neste campo. Assim, as demais áreas de atuação são recentes e buscam seu espaço e sua solidificação. Na literatura encontram-se menções sobre outras possibilidades de intervenção, como na reabilitação (CAMPOS, ROMANO e NEGRÃO, 2000; MARKUNAS, 2000) e na iniciação esportiva (MARQUES e KURODA, 2000; MARQUES, 2000, RUBIO et al, 2000). Essa literatura aponta para importância do trabalho do psicólogo e desperta interesses e inquietações sobre a abrangência da Psicologia do Esporte. O curso de especialização em Psicologia do Esporte fornece subsídios para a reflexão deste campo, mostrando que há muito a ser pensado e estudado. Dentro destas opções para um estudo mais aprofundado e pormenorizado encontra-se a atuação psicológica junto às crianças que praticam esporte, seja nas escolas esportivas, nos projetos sociais ou nas escolas infantis. O esporte na infância é bastante abrangente, isso pode ser verificado na amplitude de assuntos e estudos relacionados como a iniciação esportiva (MACHADO e PRESOTO, 1997; MARQUES, 2000, MARQUES e KURODA, 2000; CONTRERAS, LA TORRE e VELAZQUEZ, 2001), o esporte escolar (DURAND, 1988; BLÁZQUEZ SÁNCHEZ, 1999), o esporte competitivo (BECKER, 2000; DE ROSE JR, 2002), a especialização precoce (RUBIO ET AL, 2000), as lesões e burnout (BECKER, 2000, PERSONNE, 2001), os projetos sociais (DIAS, CRUZ e DANISH, 2000), a participação dos pais (SOUZA e SILVA, 2002), as motivações dos pais e das crianças (DURAND, 1988; BELLÓ, 1999). Dentro dessa complexidade esse trabalho visa refletir sobre a atuação do psicólogo do esporte na iniciação esportiva infantil, no “como” pode-se intervir nesse local, considerando os assuntos relacionados e adjacentes, sem ter a pretensão de esgotar o tema. Buscar-se-á pensar e, talvez, contribuir para o debate sobre a construção e extensão da Psicologia do Esporte no Brasil. Para alcançar esta reflexão, serão discutidos conceitos sobre iniciação esportiva, seus objetivos e suas possibilidades, bem como o papel dos educadores neste processo, considerando como tal o professor de educação física e os pais; e também o papel da criança, observando como ela chega ao esporte e o que ela busca. 2. INICIAÇÃO ESPORTIVA INFANTIL O foco deste trabalho serão as crianças no esporte, ou seja, a iniciação delas nesse contexto, seja este a escola, o projeto social ou a escolinha de esportes. A iniciação esportiva (IE) contém em si características importantes para o desenrolar da vida infantil no mundo esportivo e para compreender esse momento considera-se importante conhecer sua conceituação e abrangência do termo iniciação esportiva. Na literatura autores como Blázquez Sánchez, (1999); Moreno et al, (2000); Contreras, La Torre e Velazquez, (2001) descrevem-no de maneira bastante diversa, dividindo-o em definições que consideram a IE como um o processo, outras como um produto e as mais amplas como ambas, ou seja, produto e processo. Moreno et al (2000) definem iniciação esportiva como um processo de ensino- aprendizagem para a aquisição da capacidade de execução prática e conhecimento de um esporte, considerando este conhecimento o contato com o esporte até a capacidade de praticá-lo com adequação à sua estrutura funcional. Blázquez Sánchez (apud MORENO et al, 2000) retira o foco da definição de IE do início da prática esportiva, ampliando para o início de uma ação pedagógica que considera as características da atividade, da criança e dos objetivos a serem alcançados. Na definição deste autor a IE possui 4 características essenciais vinculadas ao processo de ensino-aprendizagem, sendo estas: “un processo de socializacion, de integración de los sujetos com las obligaciones sociables respecto a los demais; ser un processo de enseñanza-aprendizaje progressivo y optimizador que tiene como intención conseguir la maxima competencia en una o varias actividades deportivas; ser un processo de adquisición de capacidades, habilidades, destrezas, conocimiento y actitudes para desenvolverse lo más eficazmente en una o varia prácticas deportivas; ser una etapa de contato y experimentación en la que se debe conseguir unas capacidades funcionales aplicadas y prácticas.” (BLÁZQUEZ SÁNCHEZ, 1999, p.24) A propósito, Contreras, La Torre e Velazquez (2001) afirmam que a iniciação esportiva é um processo de socialização dos indivíduos, e possui implicitamente determinados valores, conhecimento, condutas, rituais e atitudes próprios do grupo social no âmbito que se realiza a iniciação. Desta forma, a iniciação não é apenas o momento de início da prática de um esporte, mas a totalidade de uma ação que envolve o processo e o produto. Nesse sentido há um direcionamento interferindo no seu produto, decorrente de sua finalidade. Sendo assim, Sánchez Blázquez (1999) afirmará que a IE pode ser destinada para três fins: o esporte competitivo, o esporte educativo e esporte recreativo. Esporte recreativo O esporte recreativo conhecido, também, como esporte-participação, tem como finalidade o bem-estar dos seus participantes, realizado pelo prazer e pela diversão (TUBINO, 2001). Sánchez Blázquez (1999) coloca que o desenvolvimento da recreação surge como uma reação contra o esporte de rendimento, na busca de uma nova cultura esportiva, baseada no sentido democrático do esporte, ou seja, valorizando as possibilidades individuais de cada pessoa e descentralizando o resultado. Segundo Tubino (2001) no Brasil o esporte recreativo seria o chamado esporte popular, ligado ao tempo livre e lazer da população, no qual as pessoas praticam por diversão, descontração e relacionamento pessoal e social. O autor acredita que este esporte possibilita o processo de democratização, promovendo a participação e oportunidades esportivas para todos. Esporte educativo O esporte educativo busca colaborar para o desenvolvimento global e potencializar os valores da criança. O esporte educativo encontra-se no meio destes dois extremos, constituindo-se como uma atividade cultural, possibilitando a formação básica e contínua através do esporte (SÁNCHEZ BLÁZQUEZ, 1999). Esta possibilidade da IE busca proporcionar o desenvolvimento de atitudes motrizes e psicomotrizes em relação com os aspectos afetivos, cognitivos e sociais, respeitando os estágios de desenvolvimento humano. Lima (apud TUBINO, 2001) coloca que a orientação educativa no esporte vincula-se a três áreas: a integração social, o desenvolvimento psicomotor e as atividades físicas educativas. Na primeira área, seria assegurado a participação autêntica, possibilitando aos educandos a oportunidade de decisões sobre a própria atividade a ser desenvolvida. No desenvolvimento psicomotor seria oferecer oportunidades para atender as necessidades de movimento, bem como desenvolvimento de habilidades críticas, como a auto avaliação. E as atividades físicas educativas englobaria a concretização das aptidões em capacidades. Assim, considera-se o esporte educativo como um caminho para o pleno desenvolvimento da cidadania no futuro das pessoas (TUBINO, 2001). No entanto o autor ressalva que a iniciação esportiva escolar que deveria proporcionar o esporte educativo vem reproduzindo o esporte de alto rendimento, com todas as suas características perdendo o conteúdo educativo. Esporte competitivo O esporte competitivo ou de rendimento é a prática esportiva com a finalidade de alcançar a vitória, buscando o movimento mais correto tecnicamente, realizando muitas repetições para o aperfeiçoamento da técnica o que leva o praticante a vencer o adversário (BLÁZQUEZ SÁNCHEZ, 1999). Essa forma de lidar com o esporte requer muito cuidado, visto que esta pode se tornar uma réplica do esporte de alto rendimento adulto, no qual a criança é tratada como um adulto em miniatura. Isso faz com que esta dimensão do esporte tenha um forte impacto social por exigir uma rede de organizações complexas, envolvendo investimentos financeiros, mesmo em se tratando de um público infantil (TUBINO, 2001). A propósito Vargas (1999) pontua que os esportes infantis acabando se adaptando ao “esporte dos grandes” com as mesmas formas, finalidades e valores, muito embora a imensa maioria dos discursos sobre ele seja apelando para a necessidade da prática regular e da participação. Complementando, Tubino (2001, p.35) descreve que no esporte escolar realizam-se competições infantis que “reproduzem as competições de alto rendimento, com todas as suas características, inclusive os vícios”. Assim, a especialização precoce é apontada como um grande risco do esporte competitivo durante a iniciação esportiva infantil. A busca incessante pelo prestígio conduz professores e familiares a exporem as crianças a situações de grande exigência e tensão, de treinamentos intensivos e precoces em busca de altos rendimentos. É importante ressaltar que poucas dessas crianças que iniciam treinamentos e competições precoces alcançam a vitória e o sucesso. O que prevalece é uma maioria denominada derrotados, que irão se frustrar com os resultados, além do elevado porcentual de praticantes que acabam por desenvolver problemas de saúde e transformar o esporte em atividade laboral (BLÁZQUEZ SÁNCHEZ, 1999). A propósito Personne (2001) aponta para os riscos à saúde que certos exercícios realizados de forma repetitiva podem gerar como seqüelas de ordem locomotora, cardiovascular, endócrina, além de repercussões psíquicas. Rubio e all (2000) descrevem que a especialização esportiva na infância substitui o lúdico pela competência e a recreação torna-se competição; inserindo a criança precocemente no mundo adulto. Em relação aos aspectos de risco à saúde, Becker (2000) cita as lesões e o estresse, sendo que este último pode chegar a acarretar o burnout nos atletas infantis. “Burnout é uma resposta psicofisiológica exaustiva que se manifesta como um resultado de uma freqüência, muitas vezes excessiva, e geralmente com esforços ineficazes na tentativa de conciliar um excesso de treinamento com exigências da competição” (SAMULSKI, 2002, p. 349). Apesar disso, Blázquez Sanchez (1999) aponta que o esporte competitivo também pode potencializar o desenvolvimento pessoal do indivíduo, simulando situações que todos enfrentarão no futuro. O professor pode ensinar a ganhar e a perder, esta aprendizagem pode proporcionar o desenvolvimento de habilidades pessoais enriquecedoras para a vida, como lidar com o fracasso, com a frustração, com a vitória e com o sucesso. O autor faz a ressalva que o esporte não possui nenhuma virtude mágica, não é bom, nem mal. Assim, a competição só será prejudicial ou benéfica se for direcionada para tal, dando à prática um significado distinto. 3. A TRÍADE PROFESSOR-FAMÍLIA-CRIANÇA 3.1. O papel do professor de educação física - educador Neste processo de iniciação a postura do profissional da Educação Física é fundamental, uma vez que irá direcionar todo o processo de aprendizagem. Korsakas (2002) aponta para o fato de que o esporte não possui em si nenhuma virtude mágica, e como qualquer outra atividade pode ser utilizado para várias finalidades, dependendo da intencionalidade com que ele é ensinado e praticado. O esporte não é por si só saudável ou educativo, ele é aquilo que se fizer dele. Desta forma, o esporte proporciona um contexto de grande potencial educativo, podendo servir como um instrumento para o desenvolvimento de atitudes necessárias na vida social e individual da criança, como aprender a lidar com as experiências como confiança e auto-imagem, ou como um instrumento de alienação (MARQUES e KURODA, 2000; CONTRERAS, LA TORRE e VELÁZQUEZ, 2001). A prática permanece diretamente ligada à concepção que o adulto tem sobre a criança, sobre educação e sobre esporte (KORSAKAS, 2002). Entende-se por adulto todo o grupo de pessoas próximas na vida da criança, que proporcionam a circulação de valores, como os pais, familiares, os professores na escola, o professor de educação física, enfim, todos aqueles que podem exercer o papel de educadores para a criança. Na iniciação esportiva o professor de educação física tem uma proximidade direta com o praticante, e além de exercer o papel de educador ele também desempenha o papel de agente renovador e transformador da comunidade na qual está inserido, podendo promover uma reflexão crítica e da ação (MEDINA, 1990). Complementando Korsakas (2002) afirma que quando a criança é considerada um sujeito que se constrói a partir de suas experiências, educar significa possibilitar situações de aprendizagem, cabendo ao adulto a condição de facilitador desse processo. Assim, não se oferece à criança a resposta pronta, mas perguntas e desafios, dando a ela possibilidade de pensar, de utilizar a sua criatividade, de desenvolver sua capacidade de resolver problemas e dificuldades, proporcionando a construção de sua autonomia, pensamento crítico e do seu papel ativo na suas experiências. Cabe então ao professor de educação física a função de otimizar as ações realizadas, fazendo uso de métodos e programas coerentes com o objetivo, para que desta maneira, o esporte possa se tornar um objeto e meio de educação (SÁNCHEZ, 1999). Ayats (1999) argumenta que a intencionalidade pedagógica do educador é fundamental, pois caracteriza o processo educativo, junto com a estruturação dos conteúdos, a sistematização dos métodos didáticos, as atividades, as tarefas e a evolução do processo esperado. O objetivo da atividade dentro dessa perspectiva será então o desenvolvimento e a aquisição de habilidades motoras, além de desenvolver aspectos biológicos, psicológicos e socioafetivos do aluno. 3.2. O papel da família Considerar o que motivou a criança a iniciar a prática esportiva é altamente relevante para planejar estratégias que facilitem a permanência e continuidade da prática. Neste sentido, a família é o ponto crucial na vida da criança, uma vez que compete a ela a decisão sobre a entrada do filho no esporte e o auxílio no momento da decisão sobre a prática. E antes mesmo disso terá competido à família as condições para o desenvolvimento das habilidades motoras básicas da criança como engatinhar, andar, subir e descer escadas, correr, jogar bola. Será também creditada ao núcleo familiar a responsabilidade inicial e principal na aprendizagem de hábitos saudáveis e na valorização destes costumes, que vão desde a alimentação e sono, até a prática de exercícios físicos (MARQUES, 2000). Embora esses hábitos servirão de modelo para as crianças e um estímulo para a prática posterior, não se pode ter a certeza de que aqueles não tiveram o modelo do exercício físico em casa não praticarão exercícios. A prática desportiva é o resultado de um conjunto complexo de fatores, onde a influência familiar não deve ser considerada um determinante, mas sim um facilitador. Segundo Belló (1999) o fator mais importante no momento da criança praticar esportes é a determinação dos pais. O autor coloca que em geral isso ocorre por volta dos 6 a 8 anos; já a modalidade esportiva escolhida depende das condições de horário, instalações, possibilidades econômicas, dos gostos e da moda presente, além da influência da mídia e do círculo de amizades. Nesse momento de escolhas e decisões, nem sempre o desejo e gosto da criança são considerados. Os pais podem influenciar na opção da escolha do esporte para os seus filhos por diversos motivos, entre eles educacionais, saúde, busca de ascensão social (MARQUES e KURODA, 2000). Há casos nos quais ocorre uma recomendação médica, para auxiliar no tratamento e/ou prevenção de doenças da criança; ou também pais que associam a prática do exercício físico como algo saudável para a vida do filho (PERSONNE, 2001). Em alguns casos a iniciação esportiva ocorre para preencher o tempo livre da criança. Becker (2000) cita que alguns pais colocam o filho na prática esportiva sem consultá-lo, informando-o apenas quando devem comparecer ao local das aulas. Nestes casos o local da iniciação esportiva aparece como um “depósito de criança” em seus tempos livres. Em outros casos os pais procuram no esporte a ascensão social vinculando-o ao alto rendimento e a aquisição de ascensão econômica e social. Pode ocorrer nesses casos uma expectativa pelo bom desempenho da criança, gerando exigências excessivas conferindo a essa prática um caráter obrigatório (MARQUES, 2000). Há também os pais que vêem no esporte uma forma de educação, exercitando o físico e o mental da criança. Confirmando esse mito há o apoio da mídia, vinculando a idéia de educação pelo esporte sugerindo que “quem pratica esporte não usa droga”. Becker, 2000; Weinberg e Gould (2001) e Becker e Götze (2003) mostram que os pais têm expectativas e necessidades diferentes das crianças sobre o motivo que as levam à prática esportiva. As crianças apontam a alegria, o aperfeiçoamento e aprendizagem de habilidades, a encontro com amigos e a conquista de novas amizades, sentir emoções e aquisição de forma física como os motivos para iniciar a prática esportiva. Já a continuidade da prática por crianças e jovens envolve outras razões como a necessidade de diversão, pelo gosto pela atividade esportiva e pela capacidade de proporcionar contatos sociais (BELLÓ, 1999). Dessa forma é possível observar que a família pode ser um facilitador ou um complicador na iniciação esportiva. A condição de facilitador acontece se entender que a família a principal responsável pelo desenvolvimento inicial das habilidades motoras da criança, além de ser a facilitadora do contato com hábitos de atividade física de recreação bem como com a atividade esportiva de forma lúdica (RÚBIO et al, 2000). Porém, algumas vezes a expectativa dos pais sobre a capacidade de rendimento do filho pode ser um complicador, por gerar ansiedade e angústias na criança, na expectativa de um resultado positivo, levando ao abandono da prática esportiva. 3.3. O papel ativo da criança A infância é um período fundamental de desenvolvimento físico, cognitivo, afetivo e social. As experiências deste período auxiliarão na formação de características e no desenvolvimento de aptidões, que repercutirão em outras fases do ciclo vital (KREBS, COPETTI e BELTRAME, 2000). Diversos estudos apontam que a brincadeira é um aspecto comum na infância em diferentes culturas e sociedades e de grande importância no ciclo vital dos seres humanos (CAILLOIS, 1990; CARVALHO e PONTES, 2003; HUIZINGA, 1990; WINNICOTT, 1975). Nessa perspectiva Bichara (1994) e Bjorklund (1997) apontam que a brincadeira faz parte do repertório comportamental da espécie humana, seja com o uso de instrumentos – brinquedos – ou usando a imaginação. Acredita-se que a existência da brincadeira ocorre, principalmente, durante a infância e é por meio dessa linguagem, do lúdico, que a cognição das crianças se desenvolve. Dentro dos estudos sobre etologia humana (BICHARA, 1994) é possível observar que a brincadeira é considerada como uma forma de desenvolver habilidades que irão preparar a criança para a maturidade. Dessa forma, o brincar seria uma oportunidade para a interação social, sendo esse o caminho para o desenvolvimento da criança e uma maneira de expressar a sua percepção do mundo. Winnicott (1975, p.63) afirma que é no brincar, e talvez apenas no brincar, que a criança ou o adulto fruem sua liberdade de criação. Acredita que a brincadeira por si só é uma terapia, e entende que “a brincadeira que é universal e é própria da saúde: o brincar facilita o crescimento e, portanto a saúde; o brincar conduz aos relacionamentos grupais; o brincar pode ser uma forma de comunicação na psicoterapia”. Assim, percebe-se na brincadeira uma forma de desenvolver habilidades comportamentais e motoras, aprender habilidades úteis para a vida posterior, uma oportunidade de interação social e desenvolvimento de habilidades sociais, bem como o desenvolvimento da criatividade e da imaginação. Decorrente disso, a educação física utiliza-se da brincadeira na iniciação esportiva infantil, tornando a prática esportiva mais próxima do mundo das crianças, além de buscar o desenvolvimento motor, cognitivo, social e psíquico daquele que pratica. A utilização do lúdico neste momento de iniciação no esporte parece ser fundamental para que a criança sinta prazer na atividade. É importante ressaltar que a motivação intrínseca para o esporte na infância é um fator preponderante para a permanência na prática, reforçando a importância do lúdico como favorecedor da motivação. Esta é a razão da afirmação de Carvalho (1987) sobre a importância das experiências esportivas na infância no sentido da busca do prazer e da adesão livre, colocando a criança como protagonista do gesto, proporcionando a ela, e não apenas ao educador, o significado de sua ação. Essa perspectiva favorece uma atitude ativa da criança no processo da iniciação esportiva, desenvolvendo a sua autonomia, criatividade e espontaneidade, além de proporcionar desde a infância o conhecimento e apropriação do próprio corpo, das suas capacidades, da sua necessidade de cuidado. Outro ponto a ser destacado na iniciação esportiva infantil é a possibilidade da socialização que se dá na prática das atividades físicas coletivas ou realizadas em grupos. Boixadós, Mimbrero e Cruz (1998) apontam que o ambiente social da prática esportiva pode ser muito importante na socialização das crianças, mas que os agentes de socialização – estrutura, filosofia dos programas esportivos, a família e o treinador – podem afetar diretamente a qualidade da experiência. Daí a importância da qualificação do profissional que irá atuar que essa população. O ambiente no qual a criança está inserida exerce influência no seu desenvolvimento. A teoria ecológica desenvolvida por Bronfrenbrenner (1986, 1996) demonstra que não só o ambiente familiar é um contexto de desenvolvimento, mas também as instituições infantis. Nesta perspectiva o ambiente ecológico é formado por sistemas: microssistema, mesossistema, exossistema e macrossistema. O microssistema engloba as relações imediatas, como casa e creche. O mesossistema seria o vínculo entre os contextos que a pessoa vive, como as relações em casa e com os amigos da comunidade. O exossistema são os contextos nos quais a pessoa não participa ativamente, mas que interferem em sua vida e podem estar sendo influenciados, como o trabalho dos pais da criança. E o macrossistema contém os valores, crenças, cultura e subculturas presentes na vida das pessoas. Krebs, Copetti e Beltrame (2000) salientam que o contexto engloba fatores como alimentação, proteção física, estímulo psíquico e cultural da criança. Nesta perspectiva, considera-se que a atividade física e o esporte sejam relevantes neste processo de desenvolvimento, visto que ocorrem nos microssistemas da criança, tais como a escola, clubes, projetos sociais, escolas de esporte. 4. REFLEXÕES SOBRE O PAPEL DO PSICÓLOGO DO ESPORTE O contexto da iniciação esportiva infantil constitui-se numa rede complexa de relações e de possibilidades de desenvolvimento, como foi apresentado nos itens acima, suscitando questões como: qual é o papel do psicólogo do esporte na iniciação esportiva infantil? Nesta tríade professor-família-criança qual seria a atuação do psicólogo do esporte? Essas questões permeiam a reflexão a respeito da diferença entre um psicólogo do esporte e outro psicólogo neste contexto. Para buscar respostas para todas essas dúvidas, necessita-se pensar no olhar do psicólogo do esporte e o que o diferencia dos demais profissionais da área da psicologia, bem como a forma que esse olhar pode contribuir na IE infantil. O psicólogo do esporte entende o esporte como um instrumento que pode ser utilizado na busca de autonomia dos indivíduos, na transmissão de educação, na manutenção ou no alcance da saúde, no desenvolvimento da auto-estima. Essa forma de compreender o esporte pode auxiliar no desenvolvimento das crianças na iniciação esportiva, ocupando o lugar de mediador das relações da tríade, professor-família-criança, ou seja, buscando facilitar as relações, realizando um trabalho interdisciplinar com os professores de educação física, aproximando a família deste contexto de desenvolvimento infantil, auxiliando na compreensão das necessidades da criança, proporcionando a esta mais autonomia e conhecimento sobre si mesmo. Desta forma, acredita-se que o psicólogo do esporte pode intervir nas várias sub-áreas do esporte, seja no alto rendimento, na recreação ou na educação, adequando-se às necessidades e as especificidades de cada um destes. Para pensar sobre “como” executar esta atuação necessita-se de fundamentação teórica sobre o tema, bem como flexibilidade na ação considerando a complexidade do assunto, que carrega em si uma teia de inter-relações e contextos. A intervenção precisa permear a tríade, de forma que o psicólogo “circule” entre professores, familiares e crianças. Além de conhecer a tríade é preciso conhecer e entender o contexto da iniciação esportiva, visto que os contextos são locais de desenvolvimento, principalmente na infância. Sendo assim, se faz necessário um amplo conhecimento sobre o local da prática, seja ele uma quadra, um parque, uma piscina, uma pista de atletismo, um ginásio; onde se encontra este local em termos geográficos – próximo a casa da criança, distante; como é este local – conservado, deteriorado, novo; a quem ele pertence, ou seja, é público, privado; no caso de ser uma instituição, quais as características dela é uma escola, um clube; qual os objetivos propostos pela instituição e pelos profissionais para a iniciação esportiva infantil. Também é importante considerar se é uma atividade gratuita ou não e os horários em que ela ocorre. Todas essas características darão as nuances específicas da iniciação esportiva para cada criança. O psicólogo conhecendo as especificidades do contexto e das relações da tríade pode pensar em formas de intervenção. Pensando em formas de atuação será possível propor intervenções que favoreçam a potencialização e a compreensão das experiências psicológicas, afetivas e sociais (fracassos, derrotas, medo, euforia, ansiedade) pela criança, pela família e pelo profissional da educação física. Para isso, acredita-se ser importante observar os momentos da prática, como a criança lida com experiências psicológicas, afetivas e sociais, bem como qual é a postura do profissional que está com ela e a forma que a família se coloca nessas situações. Acredita-se que auxiliar a criança a lidar com as diversas situações que ocorrem no esporte pode ser útil para outros momentos da sua vida, na medida que oferece instrumentos para familiares e equipe técnica perceberem essas situações, ajudando a criança no seu desenvolvimento. O trabalho interdisciplinar perpassa toda a intervenção do psicólogo e torna essa atuação abrangente e complexa. Desta maneira, a intervenção junto às crianças torna-se rica quando o trabalho é realizado juntamente com o professor de educação física, ou seja, utilizando o esporte como instrumento de socialização, de educação e de saúde. Assim, é preciso que seja realizado um planejamento conjunto, psicólogo e professor de educação física, traçando objetivos e estratégias de ação, considerando a importâncias das atividades lúdicas nesse processo. Neste trabalho conjunto, o psicólogo acompanha o profissional da educação física nas atividades de desenvolvimento de habilidades motoras básicas, auxiliando-o a desenvolver concomitantemente as habilidades sociais, cognitivas e psicológicas, preparando-a física e emocionalmente. Por outro lado acolhe as demandas do professor naquilo que é observado das atitudes da criança frente os desafios da atividade em si e na relação interpessoal, tanto com os colegas como com os professores. Também é possível pensar em atuações junto aos familiares para se ter conhecimento sobre o momento de desenvolvimento da relação pais/filhos, as expectativas da família em relação à prática esportiva da criança e sobre o passado dos pais em relação à prática esportiva. Esses procedimentos têm por objetivo auxiliar os pais ou outros familiares a identificarem essas expectativas buscando diminuir a ansiedade e frustração decorrentes principalmente de atividades competitivas. A decisão sobre o “como” atuar irá depender do conhecimento explicitado anteriormente pela tríade, sobre o contexto e sobre a iniciação esportiva. Somente a partir daí será possível pensar, refletir, escolher e criar formas de intervenção, atendendo às demandas do praticante e ampliando o universo da prática profissional do psicólogo do esporte. 5. CONSIDERAÇÕES FINAIS Conforme apontado, o esporte, entendido na sua dimensão lúdica e de cultural corporal de movimento é uma prática fundamental para desenvolvimento infantil. Neste sentido, a iniciação esportiva nas crianças mostra-se relevante para a promoção do desenvolvimento saudável e global. Para que isso ocorra a capacitação profissional de todos os envolvidos na área torna-se essencial: educadores físicos, psicólogos, nutricionistas, médicos e outros. Estes objetivos serão alcançados desde que todos esses profissionais envolvidos tenham clareza de seu papel no desenvolvimento infantil e possam orientar os pais/responsáveis/familiares sobre a importância da prática e seu contexto para o desenvolvimento das crianças. Considera-se relevante novos estudos nesta área, focado em ações multi/interdisciplinares, englobando todas as pessoas participantes do processo de iniciação esportiva – criança, familiares, profissionais da saúde e da educação. 6. REFERÊNCIAS BIBLIOGRÁFICAS AYATS, J.C. (1999) Características pedagógicas del deporte. In: D. Blázquez Sánchez (Org.) La iniciación deportiva y el deporte escolar. 4ª edição. Barcelona, Espanha: INDE Publicaciones. p. 49-59. BECKER JR, B. (2000) Manual de Psicologia do Esporte e do Exercício. Porto Alegre: Nova Prova, 1ª edição. BECKER JR, B E GÖTZE, M.M. (2003) A comunicação entre as crianças, os pais e os treinadores em uma escolinha esportiva de basquetebol, em relação à motivação e a proposta pedagógica. Resumo do X Congresso Brasileiro de Psicologia do Esporte e III Congresso Internacional de Psicologia do Esporte, Rio de Janeiro, p. 39. BELLÓ, A.P. (1999) Por qué llevan los padres a sus hijos a hacer deporte. Madrid, Espanha: Ediciones Internacionales Universitarias. BICHARA, I.D. (1994) Um estudo etológico de brincadeira de faz-de-conta em crianças de 3-7 anos. Tese de doutoramento. Instituto de Psicologia da USP. BJORKUND, D.F. (1997) The role of immaturity in human development. Psychological Bulletin, 122 (2), 153-169. BLÁZQUEZ SÁNCHEZ, D. (1999) A modo de introduccion. In: D. Blázquez Sánchez (Org.) La iniciación deportiva y el deporte escolar, p. 19-45. 4ª edição. Barcelona, Espanha: INDE Publicaciones. BRANDÃO, M.R.F. (2000) A formação e profissionalização do psicólogo do esporte. In: K. Rubio (Org.) Encontros e desencontros: descobrindo a Psicologia do Esporte. São Paulo: Casa do Psicólogo. (p. 37-43). BRONFRENBRENNER, U. (1986) Ecology of the family as a context for human development: reserch perspectives. Development Psychology, 22 (6), 723-742. BRONFRENBRENNER, U. (1996) A ecologia do desenvolvimento humano: experimentos naturais e planejados. Porto Alegre: Artes Médicas. CAILLOIS, R. (1990) Os jogos e os homens. Lisboa: Edições 70. CAMPOS, R., ROMANO, B.W. E NEGRÃO, C.E. (2000) Psicologia do Esporte de reabilitação. In: K. Rubio (org) Encontros e desencontros: descobrindo a Psicologia do Esporte. São Paulo: Casa do Psicólogo. (p. 97-103). CARVALHO, A. M. A.; PONTES, F. A. R. (2003) Brincadeira é cultura. In.: A. M. A. Carvalho, C. M. C. Magalhães, F. A. R. Pontes, I. D. Bichara (orgs) Brincadeira e cultura: viajando pelo Brasil que brinca. Vol. 1. São Paulo: Casa do Psicólogo. CARVALHO, A.M. (1987) Desporto escolar: inovação pedagógica e nova escola. Lisboa - Portugal: Editora Caminho. CONTRERAS, O.R., LA TORRE, E. DE, VELÁZQUEZ, R. (2001) Iniciación deportiva. Madrid, Espanha: Ed. Síntesis. DIAS, C., CRUZ, J.F. E DANISH, S. (2000) El deporte como contexto para el aprendizaje y la enseñanza de competencias personales. Programa de intervención para ñinos y adolescentes. Revista de Psicologia del Desporte, 9 (1-2), 107-122. DE ROSE JR, D. (2002) A criança, o jovem e a competição esportiva: considerações gerais. In: D. De Rose Jr. (org.) Esporte e atividade física na infância e na adolescência: uma abordagem multidisciplinar. Porto Alegre: Artmed Editora. p. 67-76. DURAND, M. (1988) El niño y el deporte. Barcelona, Espanha: Ediciones Paidós. HUIZINGA, J. (1990) Homo Ludens. São Paulo: Perspectiva. KORSAKAS, P. (2002) O esporte infantil: as possibilidades de uma prática educativa. In: D. De Rose Jr (org.) Esporte e atividade física na infância e na adolescência: uma abordagem multidisciplinar. Porto Alegre: Artmed Editora. p.39-49. MACHADO, A.A. E PRESOTO, D. (1997) Iniciação esportiva: seu redimensionamento psicológico. In: M.A. Buriti (Org.) Psicologia do esporte. Campinas, SP: Editora Alínea. p. 19-48. MARKUNAS, M. (2000) Reabilitação esportiva ou esporte como reabilitação? In: K. Rubio (Org.) Psicologia do esporte: interfaces, pesquisa e intervenção. São Paulo: Casa do Psicólogo. p. 139-153. MARQUES, J.A.A. (2000) A iniciação esportiva como meio educacional e o trabalho interdisciplinar. In: K. Rubio (org) Encontros e desencontros: descobrindo a psicologia do esporte. São Paulo: Casa do Psicólogo. p. 87-95. MARQUES, J.A.A., KURODA, S.J. (2000) Iniciação esportiva: um instrumento para a socialização e formação de crianças e jovens. In: K. Rubio (Org.) Psicologia do esporte: interfaces, pesquisa e intervenção. São Paulo: Casa do Psicólogo. p. 125-137. MEDINA, J.P.S. (2001) A educação física cuida do corpo... e “mente”: bases para a renovação e transformação da educação física. 17ª edição. Campinas: Papirus. MORENO, J.H. (2000) La iniciación a los deportes desde su estrutura y dinámica: aplicación a la educacion física escolar y al entrenamiento deportivo. Barcelona, Espanha: INDE Publicación, 1ª ed. PERSONNE, J.(2001) Nenhuma medalha vale a saúde de uma criança. Lisboa: Livros Horizonte. RUBIO, K. (2000a) O trajeto da Psicologia do Esporte e a formação de um campo profissional. In: K. Rubio (Org.) Psicologia do esporte: interfaces, pesquisa e intervenção. São Paulo: Casa do Psicólogo. p. 15-28. RUBIO, K. (2000b) Quem sou? De onde vim? Para onde vou? In: K. Rubio (Org.) Encontros e desencontros: descobrindo a Psicologia do Esporte. São Paulo: Casa do Psicólogo. p. 123-132. RUBIO, K.; KURODA, S.; MARQUES, J.A.A.; MONTORO, F.C.F.; QUEIROZ, C. (2000) Iniciação esportiva e especialização precoce: as instâncias psico-sociais presentes na formação esportiva de crianças e jovens. Revista Metropolitana de Ciências do Movimento Humano, 4 (1). SOUZA, S.R., SILVA, M.K.P.V.F.P (2002) A participação dos pais em eventos competitivos infantis: algumas orientações. Psicologia Pediátrica, 38 (6), 290-293. TUBINO, M.J.G. (2001) Dimensões sociais do esporte. 2ª edição revisada. São Paulo: Cortez. VARGAS, F.S. (1999) Valores educativos del deporte. In: D. Blázquez Sánchez (org.) La iniciación deportiva y el deporte escolar. 4ª edição. Barcelona, Espanha: INDE Publicaciones. p. 61-75. WEINBERG, R.S., GOULD, D. (2001) Fundamentos do esporte e do exercício. Trad. Maria Cristina Monteiro, 2ª edição. Porto Alegre: Artmed Editora. WINNICOTT, D.W. (1975) O brincar e a realidade. Rio de Janeiro: Imago. Motivação de idosos para a adesão a um programa de exercícios físicos Meurer, Simone Teresinha ([email protected]) Benedetti, Tânia Rosane Bertoldo Universidade Federal de Santa Catarina Mazo, Giovana Zarpellon Universidade Estadual de Santa Catarina (Brasil) Resumo Considerando a importância da adesão e manutenção a um estilo de vida ativo entre a população idosa, evidencia-se a necessidade de ampliar os conhecimentos em relação aos fatores motivacionais à prática de exercícios físicos deste grupo. Objetivou-se analisar os fatores e índices motivacionais para a adesão de idosos a um programa de exercício físico. Participaram 42 idosos iniciantes em um programa de exercícios físicos. Foi utilizado o Inventário de Motivação para a prática regular de atividades físicas. Os fatores motivacionais evidenciados pelos idosos foram: a saúde, o prazer pela prática e a sociabilidade, classificados como sendo de motivação alta ou média. Os fatores motivacionais destacados podem ser classificados como de motivação intrínseca ou como fatores de motivação extrínseca de integração, representando comportamentos autônomos em relação à prática de exercícios físicos. O estudo traz um importante avanço no entendimento da motivação de idosos para a inserção em programas de exercícios físicos por meio da teoria da autodeterminação. Palavras-chave: motivação, exercício físico, idosos. Abstract Considering the importance of the adoption and the maintenance of an active lifestyle among the elder people, it is evidenced the needs of broadening the knowledge in relation to the motivation factors to the physical activities in this group. The present paper aimed at analyzing the factors and motivational indexes for the adoption of physical exercises by elder people in a program. 42 elder people participated in a program of physical exercises. It was utilized the Motivation Inventory for the regular practice of physical activities. The motivation factors evidenced by the elder people were the health, the pleasure for the practice and sociability, classified as being of high or medium motivation. The highlighted motivational factors can be classified like either of intrinsic motivation or of extrinsic integrative motivation, representing autonomous behaviors in relation to the physical exercises practice. Thus, the study is an important advance in the understanding of the motivation of elder people for the insertion in physical exercises program by means of the theory of self-determination. Keywords: motivation, physical exercises, elder people. Resumen Considerando la importancia de la adhesión y de la manutención de un estilo de vida activo por la población anciana, se detecta la necesidad de extender los conocimientos acerca de los factores que la motivan a la práctica de ejercicios físicos. Se buscó analizar los factores e índices de motivación y de adhesión de ancianos a un programa de ejercicios físicos. Participaron 42 ancianos, iniciantes de un programa de ejercicios físicos. Fue usado el Inventario de Motivación para la práctica regular de estas actividades. Los factores de motivación evidenciados en los ancianos fueron: la salud, el placer por la práctica y la sociabilidad, clasificados como de motivación alta o mediana. Estos factores pueden ser clasificados como de motivación intrínseca o como de motivación extrínseca de integración, representando comportamientos autónomos respecto a tales prácticas. El estudio aporta un importante avance en la comprensión de la motivación de ancianos para la inserción en programas de ejercicios físicos a través de la teoría de la autodeterminación. Palabras-clave: motivación, ejercicios físicos, ancianos. INTRODUÇÃO Os dados demográficos demonstram que o Brasil passa por um processo de envelhecimento populacional (IBGE, 2000) e as preocupações centram-se em possibilitar que o envelhecimento seja com boa qualidade de vida, enfocando, especialmente, a promoção da saúde, prevenção de doenças e acesso a cuidados primários e de longo prazo (WHO, 2005). A atividade física vem sendo apontada como um dos fatores comportamentais que contribui para um envelhecimento saudável, prevenção da morbidade e mortalidade em idosos (BOOTH et al., 2000), uma vez que reduz o risco de doenças coronárias, diabetes, osteoporose e hipertensão, entre outras (BOUCHARD & DESPRES, 1995); atuando positivamente na saúde mental (NETZ et al., 2005) e na prevenção de quedas (BARNETT et al., 2006). Ao mesmo tempo em que as evidências mostram benefícios decorrentes da atividade física, estudos indicam que a inatividade física entre os idosos tem alta prevalência. A partir de amostras representativas e de base populacional, estudos realizados em São Paulo, apontam para a prevalência de inatividade física em torno de 70% (ZAITUNE et al., 2007). A inatividade física atinge grande parte da população idosa, representado nos 50,3% das mulheres e 65,4% dos homens acima dos 65 anos, em pesquisa realizada nas capitais brasileiras (BRASIL, 2007). Diante desta problemática, diferentes estudos vêm investigando quais são os fatores determinantes para a adesão de idosos a programas de exercícios físicos. Dentre os principais resultados, estudos mostram a saúde e aptidão física como fatores motivacionais para a prática de exercícios físicos (KIRKBY et al., 1999; KOLT et al., 2004; MAZO, CARDOSO & AGUIAR, 2006; FREITAS et al., 2007), a sociabilidade (CARDOSO et al., 2008) e a auto-eficácia (TANG & WONG, 2005). Outros estudos têm focado as investigações nas barreiras para a prática de exercícios físicos, identificando, por exemplo, os problemas de saúde (SANTARIANO et al., 2000; DERGANCE et al., 2003; CROMBIE et al., 2004); a falta de companhia e de interesse, a fadiga (SANTARIANO et al., 2000); o ambiente e a falta de conhecimento sobre a relação atividade física e saúde (SCHUTZER & GRAVES, 2004). A partir do momento que o idoso começa a participar de um programa de exercício físico, pode-se identificar um passo significativo para uma mudança positiva de comportamento. Porém, são necessários esforços por parte dos gestores e professores do programa para evitar o abandono/desistência, uma vez que há registros de desistência significativamente altos nos programas de exercício físico e/ou reabilitação, especialmente, nos primeiros três a cinco meses (RAMOS, 2001; CARDOSO et al., 2008). Desta forma, o presente estudo preocupa-se em identificar e compreender os fatores motivacionais para a adesão de idosos iniciantes em um programa de exercícios físicos. Este fato permitirá avanços na proposta do programa investigado, no sentido de voltar-se aos interesses dos idosos e acompanhar de forma mais próxima aqueles com maior propensão à desistência. Diferentes modelos teóricos da motivação já foram desenvolvidos para esclarecer o comportamento relacionado ao exercício físico, sendo que se evidenciam estudos que empregaram a Teoria da Autodeterminação (TAD), que compreende a motivação em diferentes níveis (intrínseca ou extrinsecamente), ou ainda, ser amotivado durante a prática de uma atividade (RYAN & DECI, 2000). A TAD propõe que quando os indivíduos são motivados de forma autônoma em suas ações (intrinsecamente), experimentarão mais interesse e confiança, manifestada no desempenho e na persistência. Já na motivação extrínseca, o comportamento é regulado por contingências externas, referindo-se às ações controladas, tais como recompensas ou motivações estimuladas por meios externos, mas que passam a ser importantes para o indivíduo. A amotivação, caracteriza-se como aquela em que o indivíduo não visualiza nenhuma razão importante para a realização da atividade, podendo não participar ou participar sem interesse (RYAN & DECI, 2000). Nesse contexto, o presente estudo tem como objetivo geral analisar os fatores e índices motivacionais para a adesão de idosos a um programa de exercício físico realizado nos Centros de Saúde de Florianópolis, Santa Catarina, Brasil. Destaca-se que a identificação e análise destes fatores a partir da TAD, mostram-se de suma importância para a interpretação do comportamento dos idosos. Como objetivos específicos, procurou-se identificar os fatores e índices motivacionais dos idosos para a adesão ao programa de exercício físico e verificar se existe relação entre os fatores e índices motivacionais para a adesão ao programa de exercício físico e o sexo (feminino e masculino), a faixa etária e o estado civil dos idosos. METODOLOGIA Esta pesquisa foi aprovada pelo Comitê de Ética de Seres Humanos da Universidade Federal de Santa Catarina, projeto nº 078/2008. Os idosos foram informados sobre a pesquisa e assinaram o Termo de Consentimento Livre e Esclarecido – TCLE em duas vias, ficando uma de posse dos idosos e outra dos pesquisadores. Todos os participantes do estudo foram idosos iniciantes do Programa Floripa Ativa – Fase B, no ano de 2008, com exceção de um idoso, que manifestou desinteresse em participar. Assim, os sujeitos do estudo foram 42 idosos, 33 do sexo feminino e 9 do sexo masculino, iniciantes no programa Floripa Ativa, fase B, nos Centros de Saúde (CS) de João Paulo, Lagoa da Conceição, Estreito e Santo Antônio de Lisboa. A idade dos participantes variou entre 60 e 87 anos, com média de 65 anos (dp=1,26). Na classificação por sexo, 33 eram mulheres e n=9 homens. Destes, n=39 idosos eram casados; n=11 eram viúvos e n=2 separados ou solteiros. Assim, identificou-se que, em sua maioria, estes idosos eram do sexo feminino, casados (as) e idosos jovens. O programa Floripa Ativa da Secretaria Municipal de Saúde de Florianópolis, SC, acontece nos CS do município de Florianópolis/SC e teve seu início em junho de 2006. Neste programa, existem três fases A, B e C, que estão relacionadas a programas de exercício físico com os pacientes e idosos. A fase A refere-se à reabilitação cardiovascular, pulmonar e metabólica; a fase B a prevenção secundária e terciária; e a fase C com a prevenção primária, secundária e promoção em saúde. A fase B do programa Floripa Ativa tem como principal objetivo a prevenção secundária e terciária e atende idosos com comorbidades leves a moderadas, e aqueles já reabilitados na Fase “A”. Consiste em aulas de ginástica realizadas três vezes/semana, com duração de 60 minutos/sessão, enfatizando as diferentes qualidades físicas, principalmente, força, equilíbrio, flexibilidade, coordenação e resistência aeróbia. Atualmente, esse programa acontece em 8 (oito) CS, sendo que 4 (quatro) destes iniciaram suas atividades no ano de 2008, estando ainda em processo de implementação e consolidação. Para identificar os fatores motivacionais dos idosos para a adesão ao programa Floripa Ativa – Fase B, foi utilizado o Inventário de Motivação para a Prática Regular de Atividades Físicas – IMPRAF 54 (BALBINOTTI & BARBOSA, 2006) que foi construído nos pressupostos da teoria da autodeterminação. Este instrumento, validado para diferentes faixas etárias, desde adolescentes a idosos (Alpha de Cronbach superior a 0,82 em todas as dimensões avaliadas), tem a proposição de medir os seis fatores (controle de estresse, saúde, sociabilidade, competitividade, estética e prazer) associados à motivação para a prática regular de atividades físicas que aparecem citadas na literatura (CAPDEVILA et al., 2004; Gaya & Cardoso, 1998; MARKLAND & INGLEDEW, 1997; RYAN et al., 1997). É constituído por 54 itens, agrupados em 9 blocos e que são, de forma individual, avaliados por meio de uma escala Likert de 5 pontos, “isso me motiva pouquíssimo” a “isso me motiva muitíssimo”. Por meio desta escala são identificados os fatores que são considerados mais motivadores para a prática de atividade física. Para contextualizar os resultados, são utilizadas tabelas normativas, fornecidas no manual de aplicação do instrumento, sendo que os escores brutos são transformados em percentis que permitem comparar o desempenho do avaliado com seu grupo de acordo com sexo e idade. Portanto, permite comparar os resultados, fornecendo índices de motivação que podem ser classificados em motivação alta, média ou baixa. A coleta de dados foi realizada por meio de entrevista individual no local onde são realizadas as aulas, sendo agendados horários antes e após as mesmas. As coletas foram realizadas por profissionais de Educação Física e acadêmicos bolsistas, devidamente treinados para a aplicação do instrumento. Os dados foram analisados com auxílio do programa SPSS for Windows 15.0. Utilizou-se o teste de Shapiro Wilk para verificar a normalidade dos dados. Identificados os dados não-normais, utilizou-se o teste não paramétrico de Kruskall-Wallis e Mann-Whitney. O objetivo foi verificar a diferença entre a pontuação do Inventário de Motivação para a Prática Regular de Atividades Físicas e as variáveis sociodemográficas (estado civil, sexo e extratos etários). Também foi utilizada a estatística descritiva com as medidas de tendência central, dispersão, freqüência e tabelas de contingência. RESULTADOS Foram pesquisados 42 idosos, iniciantes em um programa de exercícios físicos em 4 CS na cidade de Florianópolis. A média de idade dos participantes foi de 65 anos (dp=8,18) e n=33 eram mulheres e n=9 homens. Na Tabela 1, apresenta-se o perfil motivacional do grupo, identificando que as dimensões saúde, prazer e sociabilidade são os principais fatores pelos quais os idosos iniciaram a participação no programa de exercícios físicos, enquanto que competitividade e estética foram os fatores menos pontuados. Tabela 1. Perfil motivacional dos idosos iniciantes em um programa de exercícios físicos. Fatores Mínimo Maximo Média DP Ordem Controle de Stress 13 40 30,56 6,78 4º Saúde 23 40 35,98 3,93 1º Competitividade 8 40 19,07 9,64 6º Estética 8 40 27,59 8,52 5º Prazer 21 40 33,68 4,88 2º Sociabilidade 16 40 33,63 5,99 3º Os fatores motivacionais podem ser assim interpretados: controle de estresse: alívio das angustias; saúde: refere-se ao interesse nos possíveis benefícios decorrentes do exercício físico para a saúde; competitividade: fator que mede o interesse em competir, concorrer e ganhar prêmios; estética: querer ter ou ficar com o corpo bonito ou definido; prazer: a atividade física é vista como uma fonte de satisfação, sensação de bem-estar e sociabilidade, oportunidade para encontrar, estar ou reunir com amigos (BALBINOTTI & BARBOSA, 2006). Ao lançar os valores atribuídos à cada fator na tabela normativa, foi possível localizar cada um dos participantes na tabela percentílica. Desta forma, pode-se identificar se os fatores motivacionais saúde, prazer e sociabilidade, apontados como motivos para a adesão à prática de exercícios físicos representam índices de motivação alta, média ou baixa, quando comparado às pessoas do mesmo sexo e faixa etária. Na Tabela 2, apresenta-se a distribuição dos participantes nas três categorias (saúde, prazer e socialização) e o índice de motivação (baixo, médio e alto) destes. Tabela 2. Distribuição percentílica das dimensões saúde, prazer e sociabilidade de acordo com o índice de motivação (baixo, médio e alto). Índices/ Saúde Prazer Socialização Motivação F (%) F (%) F (%) Baixo 11 (26,2) 12(28,6) 5 (11,9) Médio 14 (33,3) 18 (42,9) 22 (52,4) Alto 17(40,5) 12 (28,6) 15 (35,7) Total 42 (100) 42 (100) 42 (100) Conforme a Tabela 2, os fatores motivacionais evidenciados (saúde, prazer e sociabilidade) quando localizadas na tabela percentílica, são classificados, pela maioria dos participantes, como sendo índices de motivação média ou alta. Na análise individual das respostas dos participantes, identificou-se que 26 participantes classificaram pelo menos dois (2) fatores nos percentis considerados como motivação alta; 10 apresentaram um (1) fator dentro da categoria motivação alta e 6 dos participantes, não classificaram nenhum dos fatores dentro dos percentis de motivação alta. Na Tabela 3, pode-se visualizar a distribuição percentílica (F e %) das dimensões saúde, prazer e sociabilidade de motivação de acordo com o índice de motivação e o sexo (feminino e masculino). Tabela 3. Distribuição percentílica das dimensões saúde, prazer e sociabilidade de acordo com o sexo. Índice de Motivação/Sexo Baixa Dimensões Média Alta Fem Masc Fem Masc Fem Masc F (%) F (%) F (%) F (%) F (%) F (%) Saúde 11 (33,3) 0 (0) 11 (33,3) 3 (33,3) 11 (33,3) 6 (66,7) Prazer 12 (36,4) 0 (0) 15 (45,5) 3 (33,3) 6 (24,2) 6 (66,7) Sociabilidade 5 (15,2) 0 (0) 20 (60,6) 2 (22,2) 8 (24,2) 7 (77,8) Pode-se identificar que nenhum dos participantes do sexo masculino apresentava índices de motivação baixa nos fatores analisados. A freqüência maior do sexo masculino foi localizada na categoria motivação alta, enquanto que a freqüência maior do sexo feminino esteve na média. Na Tabela 4, são apresentados os resultados obtidos quando os fatores motivacionais foram comparados entre os sexos. Tabela 4. Comparação do rank dos fatores motivacionais entre os sexos. Sexo/fatores motivacionais Média Masc Média Fem Mann-Whitney Saúde 28,94 19,47 0,03* Prazer 29,33 19,36 0,03* Sociabilidade 28,28 19,65 0,59 *p<0,05 Conforme apresentado na Tabela 4, identificam-se diferenças estatisticamente significativas para os ranks das dimensões saúde e prazer entre os sexos, enquanto que em relação à sociabilidade, não houve diferenças. Já em relação ao estado civil e faixa etária, nenhuma diferença significativa foi identificada em relação à pontuação obtida no Inventário de Motivação para a Prática Regular de Atividades Físicas. DISCUSSÃO A maioria dos participantes do estudo são mulheres e todos são iniciantes no programa de exercícios físicos oferecidos pela prefeitura, fato que pode estar relacionado ao fenômeno da feminização do envelhecimento. Com a diminuição das taxas de mortalidade materna e de fertilidade por mulher, associado às melhorias do padrão de vida das pessoas de meia idade, houve a extensão da sobrevida na velhice, principalmente das mulheres, que já vinham mais protegidas em relação aos fatores de risco (NERI, 2007). A feminização da velhice também vem sendo apontada no Brasil por dados da Pesquisa Nacional por Amostras de Domiciliares (PNAD), na qual foram identificados 8.839 homens e 11.116 mulheres na faixa etária de 60 anos ou mais (PNAD, 2008). O envelhecimento é acompanhado por muitas perdas e, dentre estas, as perdas biológicas que acarretam conseqüências negativas para a saúde, uma vez que o aparecimento de doenças é muito comum dentre os idosos. No perfil motivacional apresentado, a saúde foi apontada como o principal fator de adesão ao programa de exercícios físicos e este resultado corrobora outras investigações realizadas com idosos, quando a maioria é motivada pela manutenção da saúde e de bom nível de aptidão física para a saúde (KIRKBY et al., 1999; KOLT et al., 2004; FREITAS et al., 2007; STIGGELBOUT et al., 2008). A divulgação positiva dos meios de comunicação e científicos sobre a importância da prática de exercícios físicos para a saúde, pode ser uma das razões pela qual o fator motivacional saúde recebeu maior pontuação (MOTA, 2004). Todos os participantes do presente estudo tiveram recomendação do médico do CS para iniciarem o programa de exercícios físicos por enquadrarem-se nas características de sujeitos com comorbidades leves ou moderadas. Portanto, considera-se a possibilidade de que a “falta” de saúde dos participantes possa ter influenciado sobre a elevada pontuação recebida pelo fator saúde. Assim, a evidência recebida pelo fator saúde pode ter relação com a indicação médica e com o enfoque que esta vem recebendo no entendimento público e científico. Pode-se identificar que, nesse caso, acontece uma integração, ou seja, as motivações extrínsecas passam a fazer parte do comportamento do indivíduo e passam a ser consideradas como importantes para este. De acordo com Ryan & Decy (2000), a integração é a forma mais autônoma de motivação extrínseca. O prazer pela prática, representando a possibilidade de bem-estar e satisfação obtida a partir da participação em exercícios físicos, foi o segundo fator mais apontado pelos idosos do presente estudo. Um sujeito intrinsecamente motivado é aquele que ingressa na atividade por vontade própria, diga-se, pelo prazer e pela satisfação de conhecer uma nova atividade (RYAN & DECY, 2000). Em estudo realizado com idosos da cidade de Belo Horizonte (BR), o prazer pela prática foi apontado como um motivo para ingressarem em um programa de exercício físicos (LINS & CORBUCCI, 2007). Os autores destacam que ter o prazer como o motivo mais referenciado para ingressar em programa de exercícios físicos, é uma motivação intrínseca que evidencia o desejo pessoal associado à realização e satisfação em estar em um grupo social, com manifestações de respeito, cumplicidade e reconhecimento social, desejos que se tornam importantes, principalmente, nesta fase da vida. Muitas vezes, em outros contextos sociais, há exclusão dos idosos. A evidência recebida pelo fator prazer como motivo para a inserção no programa de exercícios físicos pode ter relação com o fato das coletas de dados terem sido realizadas em período inicial (1 à 3 meses) de inserção no programa. Assim, a sensação de bem-estar proporcionada pelo exercício, especialmente, para idosos que eram sedentários, pode ter interferido sobre esta pontuação, sendo que os efeitos benéficos do exercício físico se evidenciam com maior ênfase no período inicial. Outra perda evidenciada pelo envelhecimento é o espaço social, principalmente, após o evento da aposentadoria e os programas de exercícios físicos podem representar esta convivência entre amigos (Weinberg & Gould, 2001). O fator sociabilidade, pontuado como um motivo importante para inserção no programa de exercícios físicos pode apresentar uma relação com novas possibilidades de amizades. A sociabilidade foi um fator de grande importância para a inserção de idosos em um programa de hidroginástica, os idosos parecem ser carentes de contato social (CERRI & SIMÕES, 2007). O fator sociabilidade tende a contribuir positivamente sobre o tempo de permanência no programa (MARKLAND & INGLEDEW, 1997), ao contrário de fatores como perda de peso e aparência. A sociabilidade corresponde a uma necessidade psicológica do indivíduo, a de ser aceita num grupo, e a satisfação dessa necessidade está associada à motivação intrínseca do indivíduo, representando um aspecto favorável para a manutenção dos idosos no programa de exercício físico. Ao considerar os três fatores motivacionais (saúde, prazer, sociabilidade), identificados pelos idosos como mais relevantes para a inserção no programa de exercícios físicos, pode-se identificar que, mesmo quando o fator saúde está associado à indicação médica, a pontuação recebida pelos fatores prazer e sociabilidade evidencia que os idosos apresentam interesses autônomos para esta prática. Ainda, analisando esses fatores de acordo com os índices de motivação, identificou-se que para a maioria dos idosos a saúde, o prazer e a socialização são fatores que representam motivação alta ou média. Os iniciantes do programa de exercícios físicos apresentam grandes chances de permanecer no mesmo. Foi observado, ainda, que 26 idosos se localizaram dentro de percentis que os classificam na categoria de motivação alta para mais de um fator. O índice motivacional desses sujeitos é alto, quando comparados a outros do mesmo sexo e faixas etárias por meio de tabelas normativas. Ao apresentar um ou mais fatores na categoria motivação alta, o participante apresenta mais de uma razão importante para sua permanência no programa. Ao mesmo tempo, evidencia a importância de fornecer suporte e incentivo aos idosos que não pontuaram nenhum dos fatores como aspectos de motivação alta (6 idosos), o que os coloca numa condição de risco para a desistência. Foram identificadas diferenças estatisticamente significantes entre as médias de pontuação que foram atribuídas ao fator saúde e prazer entre os sexos, sendo que os homens tiveram uma pontuação mais positiva nesses fatores. Também, na análise dos índices motivacionais, pode-se perceber que nenhum dos participantes do sexo masculino se enquadrou em “motivação baixa”. Dentre as razões que podem estar relacionadas a este fato, aponta-se que as mulheres tendem a ter auto-conceito e percepção de bem-estar menor que os homens (PINQUART & SÖRENSEN, 2001). Newsom et al. (2004) identificaram que as mulheres apresentaram maior tendência a indicar a falta de saúde e a falta de habilidade como barreiras para mudanças de comportamento em relação à atividade física. Desta forma, os resultados do presente estudo, mostram maior índice motivacional do sexo masculino, o que pode ter relação com a percepção do auto-conceito e das barreiras para a inserção na prática de atividades físicas. Em relação à faixa etária e o estado civil, não foram encontradas diferenças estatisticamente significantes dos fatores motivacionais, fato que pode estar atrelado ao pequeno número de idosos pesquisados e baixa variabilidade no que se refere à faixa etária e o estado civil, sendo a maioria, idosos jovens e casados. Os comportamentos relacionados à saúde, tal como a prática de exercício físico, são influenciados não somente por motivações do indivíduo, mas igualmente pelas estruturas, pelas oportunidades e pelas políticas que existem dentro de suas comunidades (DAMUSH et al., 2005). Os achados deste estudo demonstram que os idosos apresentam diferentes fatores e altos índices motivacionais para a inserção em um programa de exercícios físicos. Porém, a inserção na prática acontece de forma associada a uma oportunidade, ou seja, para que haja inserção em programas de exercícios físicos, há necessidade de serem oferecidos tais programas para os idosos. CONSIDERAÇÕES FINAIS Os fatores motivacionais evidenciados pelos idosos iniciantes em um programa de exercícios físicos foram: a saúde, o prazer pela prática e a sociabilidade. Ao considerar os índices motivacionais, estes fatores foram classificados como sendo de motivação alta ou média, ou seja, os idosos apresentaram altos índices de motivação para aderir a um programa de exercícios físicos. De acordo com a TAD, pode-se considerar que os idosos apresentam grandes possibilidades de se manterem no programa, pois a maioria apresenta mais de um fator motivacional dentro da categoria motivação alta. Ainda, os fatores motivacionais destacados podem ser classificados como de motivação intrínseca ou como fatores de motivação extrínseca de integração, como no fator saúde, representando comportamentos autônomos em relação à prática de exercícios físicos. Os homens apresentaram índices motivacionais mais elevados do que as mulheres e, em relação à faixa etária e o estado civil, nenhuma diferença foi identificada. O estudo traz um importante avanço no entendimento da motivação de idosos para a inserção em programas de exercícios físicos por meio da teoria da autodeterminação. Ela permite a identificação e compreensão dos fatores e índices motivacionais e auxilia no delineamento do trabalho com os idosos participantes, podendo colaborar na manutenção deste grupo no programa de exercícios físicos, recentemente implantado. Além disso, aponta-se para a possibilidade de estender o presente estudo para os demais participantes do programa, o que permitiria o delineamento do perfil motivacional destes e posteriores intervenções no programa, objetivando a permanência dos idosos no programa de atividade física para a manutenção de sua capacidade funcional. REFERÊNCIAS BIBLIOGRÁFICAS BALBINOTTI, M. A. A. & BARBOSA, M. L. L (2006). “Inventário de Motivação à Prática Regular de Atividades Físicas (IMPRAF – 126)”. Manual Técnico de Aplicação. Laboratório de Psicologia do Esporte – Universidade Federal do Rio Grande do Sul: Porto Alegre. BARNETT, A., SMITH, B., LORD, S. R., WILLIAMS, M., & BAUMAND, A. (2003) “Community-based group exercise improves balance and reduces falls in at-risk older people: A randomised controlled trial”. Age and Ageing. Vol. 32, p. 407-414. BOOTH, F.W., GORDON, S.E., CARLSON, C.J., HAMILTON, M,T. (2000) “Waging war on modern chronic diseases: primary prevention through exercise biology”. Journalof Applied Physiology. v.88, n.2, p. 774-787. BOUCHARD, C. & DESPRES, J. (1995). “Physical activity and health: Atherosclerotic, metabolic and hypertensive diseases”. Research Quarterly for Exercise and Sport. Vol. 66, p. 268-275. BRASIL (2007). MINISTÉRIO DA SAÚDE. “Vigitel Brasil 2006: vigilância de fatores de risco e proteção para doenças crônicas por inquérito telefônico”. Brasília. CAPDEVILA, L.; NIÑEROLA, J.; PINTANEL, M. (2004) “Motivación y actividad física: el autoinforme de motivos para la práctica de ejercicio físico (AMPEF)”. Revista de Psicología del Deporte, v.13 n.1 p.55-74. CARDOSO, A. S. et al. (2008) “Fatores influentes na desistência de idosos em um programa de exercício físico”. Movimento. Vol.14, n.1, p. 225-239. CERRI, A.S; SIMÕES, R. (2007). “Hidroginástica e Idosos: por que eles praticam?”. Movimento.Vol.13, n. 01, p.81-92. CROMBIE, I.K. et al. (2004). “Why older people do not participate in leisure time physical activity: A survey of activity levels, beliefs and deterrents”. Age and Ageing, Vol. 33, p. 287-292. DAMUSH, T.M. et al. (2005). “Motivational Factors Influencing Older Adults Diagnosed With Knee Osteoarthritis to Join and Maintain an Exercise Program”. Journal of Aging and Physical Activity. Vol. 13, p. 45-60. DERGANCE, J.M. et al. (2003). “Barries to and benefits of leisure time physical activity in the elderly: differences across cultures”. Journal of American Geriatrics Society. Vol. 51, no. 6, p. 863-868. FREITAS, C.M.S.M et al. (2007). “Aspectos motivacionais que influenciam a adesão e manutenção de idosos a programas de exercícios físicos”. Revista Brasileira de Cineantropometria e Desempenho Humano, Florianópolis. Vol. 9, no. 1, p. 92-100. Gaya, A.; Cardoso, M. (1998). “Os fatores motivacionais para a prática desportiva e suas relações com o sexo, idade e níveis de desempenho desportivo”. Revista Perfil, v.2 n.2 p.40-51. INSTITUTO BRASILEIRO DE GEOGRAFIA E ESTATÍSTICA (IBGE) (2000). Censo demográfico 2000. Rio de Janeiro. INSTITUTO BRASILEIRO DE GEOGRAFIA E ESTATÍSTICA (IBGE). Pesquisa Nacional por amostra de Domicílios (PNAD) 2007. Disponível em: www.ibge.gov.br/home>. Acesso em 10 de setembro de 2008. KIRKBY, R. J., KOLT, G. S., HABEL, K., & ADAMS, J. (1999). “Exercise in older women: Motives for participation”. Australian Psychologist. v. 34, p.122-127. KOLT, G. S., DRIVER, R. P., & GILES, L. C. (2004). “Why older Australians participate in exercise and sport”. Journal of Aging & Physical Activity. Vol. 12, p. 185-198. LINS, R.G.; CORBUCCI, P.R. (2007). “A importância da motivação na prática de atividade física para idosos”. Estação Científica Online. n. 4. MARKLAND, D.; INGLEDEW, D. K. (1997). “The measurement of exercise motives: Factorial validity and invariance across gender of a revised Exercise Motivations Inventory”. British Journal of Health Psychology. Vol. 2, p.361–376. MAZO, G.Z.; CARDOSO, F.L.; AGUIAR, D.L. de. (2006). “Programa de Hidroginástica para idosos: motivação, auto-estima e auto-imagem”. Revista Brasileira de Cineantropometria & Desempenho Humano. Vol.5, n. 2, p. 67-72. MOTA, J. (2004). Desporto como Projecto de Saúde. In: Gaya, A.; Marques, A.; Tani, G. (Org.) Desporto para Crianças e Jovens: razões e finalidades. Porto Alegre, Editora da UFRGS, p. 171-186. NERI, A.L. (2007). Feminização da velhice. In: Idosos do Brasil: vivências, desafios e expectativas na terceira idade. Anita Liberalesso Néri (org). São Paulo: Editora Fundação Perseu Abramo, Edições SESC. NETZ, Y., WU, M. J., BECKER, B. J., & TENENBAUM, G. (2005). “Physical activity and psychological well-being in advanced age: A meta-analysis of intervention studies”. Psychology and Aging. Vol. 20, p. 272-284. NEWSOM, JT; KAPLAN, M.S; HUGUET, N; MCFARLAND, B.H. (2004). “Health Behaviors in a Representative Sample of Older Canadians: Prevalences, Reported Change, Motivation to Change, and Perceived Barriers”. The Gerontologist. Vol. 44, no. 2, 193–205. PINQUART, M.; SÖRENSEN, S. (2001). “Gender Differences in Self-Concept and Psychological Well-Being in Old Age: A meta-Analysis”. Journal of Gerontology: psychological sciences. Vol. 56B, no. 4, p.195–213. RAMOS, J.H. (2001). “Determinantes de adesão, manutenção e desistência de um Programa de prevenção e reabilitação cardiovascular”. Revista Brasileira de Cineantropometria e Desempenho Humano. v. 3, no. 1, p. 112. RYAN, R.M.; DECI, E.L. (2000). “Intrinsic and Extrinsic Motivations: Classic Definitions and New Directions”. Contemporary Educational Psychology. Vol.25, n.1 p.54-67. RYAN, R.M.; FREDERICK, C.M.; LEPES, D.; RUBIO, N.; SHELDON, K.M. (1997). “Intrinsic Motivation and Exercise Adherence”. International Journal of Sport Psychology. v.28, p.335-354. SANTARIANO, W.A.; HAIGHT, T.J.; TAGER, I.B. (2000). “Reasons given by older people for limitation or avoidence of leisure time physical activity”. Journal of the American Geriatrics Society. Vol. 48, p.505-512. SCHUTZER, K.A.; GRAVES, B. (2004). “Barriers and motivations to exercise in older adults”. Preventive Medicine. Vol. 39, p. 1056–1061. STIGGELBOUT, M; HOPMAN-ROCK, M; MECHELEN, W. (2008). “Entry Correlates and Motivations of Older Adults Participating in Organized Exercise Programs”. Journal of Aging and Physical Activity. Vol. 16, p.342-354. TANG, C.S; WONG, C.Y. (2005). “Psychosocial Factors Influencing the Practice of Preventive Behaviors Against the Severe Acute Respiratory Syndrome Among Older Chinese in Hong Kong”. Journal of Aging and Health. v.17, p. 490 – 506. Weinberg, R. S.; Gould, D. (2001). Fundamentos da Psicologia do Esporte e do Exercício. 2a edição. Porto Alegre: Artmed Editora, 560p. WORD HEALTH ORGANIZATION (WHO) (2005). Envelhecimento Ativo: uma política de saúde. Tradução de Suzana Gontijo. – Brasília: Organização Pan-Americana da Saúde. ZAITUNE; M.P.A et al. (2007) “Fatores associados ao sedentarismo no lazer em idosos, Campinas, São Paulo, Brasil”. Caderno de Saúde Pública. Vol. 23, n.6, p.1329-1338. La violencia psicológica al anciano en la familia Romelia Pérez Aguilera Raiza Rodríguez Ramírez Licenciadas en Enfermería. Especialistas de 1er Grado en Enfermería Comunitaria José Rafael Escalona Aguilera ([email protected]) Doctor Especialista de Primer Grado en Pediatría; Policlínico “Jose Marti” (Cuba) RESUMEN Se realizó un estudio acerca del tema La violencia psicológica al anciano en la familia, en la biblioteca del Policlínico Docente "José Martí Pérez", del Hospital General "Gustavo Aldereguía Lima", del Hospital Pediátrico Provincial “Octavio de la Concepción y de la Pedraja”, Biblioteca de la Unioverswidad de Ciencias Médicas “Mariana Grajales” de Holguín y en el Centro Provincial de Información de Ciencias Médicas de Holguín, en el período comprendido entre 2005-2007. En la actualidad existe un gran auge en las investigaciones sobre la ancianidad, así como la preocupación del estado por la promoción de estilo de vida saludable para la protección del anciano. La violencia psicológica al anciano existe en casi todos los hogares de nuestro país, cuyo objetivo fue ampliar los conocimientos a cerca de la violencia psicológica familiar en el anciano. ABSTRACT A study on the subject to psychological violence in the family elder, in the library of Teaching Polyclinic "José Martí Pérez" General Hospital "Gustavo Lima Aldereguía, Provincial Children's Hospital" Octavio de la Concepción and the Pedraja "Unioverswidad Library of Medicine" Mariana Grajales "Holguin and Provincial Information Center of Medical Sciences Holguin, in the period 2005-2007. There is currently a boom in research on old age and the concern of the state by promoting healthy lifestyles to protect the elderly. Psychological violence to the elderly exists in almost every household in our country that aimed at enhancing knowledge about family psychological violence in the elderly. RESUMO Um estudo sobre o assunto para a violência psicológica da família mais velhos, na biblioteca da Policlínica de Ensino "José Martí Pérez" General Hospital "Gustavo Lima Aldereguía, Children's Hospital Provincial" Octavio de la Concepción de la Pedraja "Unioverswidad Library of Medicine" Mariana Grajales "Holguin Provincial de Informação e Centro de Ciências Médicas Holguin, no período 2005-2007. Há atualmente um "boom" na investigação sobre velhice e da preocupação do Estado através da promoção de estilos de vida saudáveis para proteger os idosos. A violência psicológica para os idosos existe em quase todas as famílias em nosso país, que visa aumentar os conhecimentos sobre a família de violência psicológica no idoso. INTRODUCCIÓN La violencia es una enfermedad tan antigua como el hombre mismo, sus manifestaciones a nivel social se recogen a diario bajo múltiples explicaciones y justificaciones. La violencia fue reconocida como problema de salud a finales de los años del siglo pasado, tomándose mayor interés para su estudio en la última década, debido al número creciente de víctimas que provoca, a su asociación con accidentes, suicidios, homicidios, lesiones, a la gran incapacidad que muchas veces genera y a los años de vida perdidos por sus víctimas. Los niños, las mujeres y los ancianos son los mayores grupos de riesgo, según se evidencia en un número importante de investigaciones. Las distintas formas de expresión individual y colectiva de la violencia, los factores que la originan y las consecuencias sociales que generan hacen de ella un fenómeno complejo. Se estima que la violencia tiene un carácter cambiante en función de la dinámica del poder y de la distribución de los roles y recursos, es por ello que pueden establecerse diferentes tipos de violencia. Referirse a la violencia en el ámbito familiar cuesta trabajo, ya que la familia es el lugar donde nace, crece y se desarrolla el ser humano y constituye el núcleo de toda sociedad. La violencia intrafamiliar tiene formas solapadas de manifestarse, bajo la justificación de que lo que sucede en el marco familiar es privado y que cada grupo impone sus reglas de respeto y de relación entre sus miembros, por lo que bajo ese tapiz existe un número importante de víctimas. Se puede focalizar en las conductas violentas el empleo de la fuerza para resolver conflictos interpersonales. Es una forma del ejercicio del poder para eliminar aquellos obstáculos que se interponen en nuestras decisiones, acciones y se usa la fuerza. Por lo general, la conducta violenta es posible dadas las condiciones de desequilibrio de poder o por el contexto o producido por maniobras en las relaciones interpersonales de control en la relación. Ese desequilibrio de poder dentro de la relación puede ser permanente o momentáneo. Cuando es permanente, las causas son culturales, institucionales, etc., y cuando es momentáneo se explica por sí solo (contingencias ocasionales), por lo que conceptualmente, la violencia se caracteriza por forzamiento (fuerza, poder) que no es sólo fuerza física, sino también cuando hay coacción, presión verbal, emocional, sexual, entre otros. Toda persona con independencias de raza, sexo o edad puede ser objeto de conducta maltratante. Esto ha ocasionado que los estudios sobre el tema de violencia se hayan dirigido a diferentes grupos, entre ellos a los adultos mayores. El estudio de este fenómeno como problema social y sus diferentes manifestaciones, ha sido en los últimos años un tema de gran interés para numerosos investigadores. Si bien los ancianos han sido venerados y respetados como seres con una vasta experiencia, el abuso contra los mismos se remonta a Mesopotamia y algunas tribus del África del Sur y del Centro, donde eran sacrificados cuando llegaban a ese período de la vida. En el mundo actual hay una tendencia creciente a la violencia, un 7,15% de los maltratados son ancianos. Alrededor de un 8% de la población mayor de 65 años es maltratada en los Estados Unidos, sorprende el hecho de que más del 20% de los ancianos no sólo son maltratados en sus hogares, sino también en diversas instituciones nacionales destinadas a su cuidado y en centros donde laboran largas horas de trabajo. En nuestro país con una población que excede a los 11 millones de habitantes tenemos algo más del 12,5% de la población por encima de los 60 años. La población cubana ha ido envejeciendo debido al aumento de la esperanza de vida, al desarrollo demográfico y a los movimientos migratorios. González y colaboradores demostraron en su investigación como los ancianos que vivían en hogares con un funcionamiento familiar de tipo disfuncional y un alto índice de hacinamiento sufrieron 3 veces más algún tipo de maltrato en relación a aquellos que vivían en condiciones favorables. El maltrato a ancianos es el trato indebido o negligente a una persona de la tercera edad por otro individuo que le cause daño o lo exponga al riesgo de sufrir daño a su salud, su bienestar o sus bienes. A pesar de que el tema de la violencia ha sido tratado con bastante frecuencia, la violencia hacia los adultos mayores por parte de los familiares ha sido virtualmente ignorada hasta años recientes. Aunque resulta inconcebible que los adultos mayores, débiles, dependientes, discapacitados sean objeto de conductas mal tratantes en el seno de la familia, principalmente por sus propios hijos e hijas, estos en nuestros días continúan siendo víctimas de la violencia familiar. En Cuba las doctoras Ortiz y Morales estudiaron la "Violencia intrafamiliar percibidas por mujeres de edad mediana" y encontraron que el 55% la percibió de tipo psicológico. La violencia como un problema social y de salud afecta a todos sin distinción de capas o de clases sociales, ha tenido resonancia social en los últimos tiempos no es porque ocurra con mayor frecuencia sino porque hoy son más conocidas y estudiadas este tipo de conductas. La violencia, en general, es considerada como un problema que incumbe más a los policías que a los profesionales de la salud, pero actualmente se ha demostrado que esto es un fenómeno que afecta la salud, la cual tiene su epidemiología y que si estudiamos y tratamos de conocer mejor las causas y sus efectos podemos prevenirlos. DESARR0LLO La violencia en el domicilio es un problema social que afecta a millones de seres humanos en todo el mundo; es reflejo de relaciones de poder que jerarquizan y colocan lo masculino como eje de toda experiencia en el saber y qué hacer a escala social y se reproduce a escala microsocial en el espacio familiar. Dado el desarrollo alcanzado por nuestro sistema nacional de salud, cada día es mayor la población que llega a los 60 años de edad y además su expectativa de vida es superior que en décadas anteriores. Los datos obtenidos están en concordancia con la expectativa de vida actual de nuestro país que es de más de 77 años planteándose en la literatura revisada que las personas que llegan a los 60 años tienen una expectativa de vida geriátrica de 20,5 años y los que cumplan 75 años tienen una expectativa de vida de 10 años. El hecho de que la esperanza de vida sea más alta en las mujeres puede explicarse por la existencia de enfermedades que aparecen en edades tempranas de la vida y son más frecuentes en el hombre, el cual está expuesto a realizar trabajos que requieren mayor esfuerzo físico lo que traduce un mayor riesgo en su actividad diaria. También por factores relacionados con el estilo de vida como el tabaquismo y el alcoholismo que son más frecuentes en este sexo. En nuestro país, según las estadísticas se espera que en el año 2025 cuando casi el 24% de la población esté comprendida en este grupo, alrededor del 55% sean mujeres. Tuesca y Fierro Herrera en su estudio en Colombia donde el 30,6% tenían este mismo nivel de escolaridad. Al compararlos con estudios en la población cubana coincidimos con Rodríguez Constantín en su estudio en Santiago de Cuba. Estos resultados quizá tengan relación con algunos factores como la procedencia rural, la necesidad de trabajar para el sustento de la familia y presencia de prejuicios que todavía estaban arraigados a la población, cuando ellos fueron jóvenes. Pérez Duporte que obtuvo un 88,67% de convivencia familiar en un estudio realizado en la comunidad de Pastorita. Resultados similares fueron obtenidos por Azpiazu Garrido en Madrid. Otros autores muestran datos similares. El hecho de que la mayoría de nuestros adultos mayores convivan con familiares está en concordancia con la prioridad que se le ha dado a la familia como célula fundamental de nuestra sociedad, ya que casi siempre se establece una relación de ayuda mutua entre el anciano y su familia. La vejez es una etapa de la vida donde los mecanismos de defensa y equilibrio de la personalidad se hallan amenazados por menores tensiones, la familia puede proporcionar, como en otras etapas de la vida, un medio favorable para mantener la identidad personal y evitar los peligros del medio ambiente. El aislamiento físico y emocional es un factor de elevado riesgo que afecta la salud y el bienestar de las personas, en tanto el apoyo social, emocional y material tiene efectos favorables en la salud, como mejora de la autoestima, autoeficacia o la capacidad de afrontar las situaciones problemáticas y puede incluir cambios en el sistema inmunitario o en la reactividad cardiovascular. En Cuba el adulto mayor no vive marginado ni solo, tampoco sin amparo filial, aspecto de gran importancia para lograr una longevidad fisiológica pues para el anciano la comunidad con sus hijos, cónyuge y familiares posee gran significación. Las necesidades de compañía, de ser interpretado en sus convicciones, valores, sentimientos y otros aspectos de la vida influyen positivamente en la etapa final de sus vidas. La mayoría de nuestros adultos mayores conviven con familiares y en la actualidad con el surgimiento de la familia nuclear, se crea una serie de mitos alrededor de la vejez, como deterioro económico, físico y mental que genera una pérdida de la autonomía, donde los familiares se consideran como fuente de apoyo directo de los ancianos. Esto provoca que la familia en la mayoría de las ocasiones no cumpla con algunas de sus funciones básicas y los ancianos parezcan cargas pesadas que deben llevar, lo que puede ser causa de conflictos y problemas de convivencia que unido a la existencia de factores como procedencia rural, nivel escolar y situación económica pueden influir de forma indirecta en la relación familiar. La violencia psicológica no es dañina solamente para las personas implicadas, lo es también para el resto de las personas que conviven alrededor de donde se genera. Entre las manifestaciones de violencia psicológica se aprecia cuando el sujeto es humillado, ignorado, desvalorizado, amenazado de la pérdida de algo significativo, al limitar los contactos con otras personas, la prohibición de la participación del sujeto en determinadas actividades, intimidación o intento de ésta a través de miradas, gestos, movimientos violentos que tienen como objetivo provocar el temor y el sometimiento. En nuestra sociedad las ofensas verbales y gesticulares se hacen cada vez más frecuentes sobre los ancianos ya que la población desconoce que estas constituyen un modo de violencia, es decir, sólo entienden por violencia el maltrato físico (golpes) y le restan importancia a los daños psicológicos que estos ocasionan. En Washington septiembre 2001, Hyman D J realizó una investigación sobre el tipo de violencia hacia el anciano y señala como más significativo y frecuente la violencia psicológica y entre las manifestaciones de violencia más usadas encontró las ofensas verbales, ofensas gesticulares, el impedimento de los ancianos a plantear sus problemas y participar en decisiones familiares. Roca Bruno Mederos en su tratado de "Gerontología y Geriatría" (1999) al hablar sobre la violencia familiar plantea que esta trae aparejado sobre el anciano trastornos psicológicos como la depresión y demencia provocados por los diversos sentimientos que manifiesta el mismo ante los actos de violencia y encontró como más frecuente la tristeza, la depresión, la inconformidad, e incluso, hasta pensar en el suicidio. El abuso emocional continuado aún sin violencia física, provoca consecuencias muy grave desde el punto de vista del equilibrio emocional. Muchos psiquiatras llegan a diagnosticar cuadros sicóticos en personas que en realidad están sufriendo las secuelas del maltrato psicológico crónico, las personas sometidas a situaciones crónicas de violencia dentro del hogar presentan un debilitamiento gradual en sus defensas físicas y psicológicas, lo cual se traduce en un incremento en el problema de la salud, principalmente, enfermedades psicosomáticas y depresión. Otra razón por la que pueden aparecer este tipo de trastorno, se aprecia en el estudio realizado por Cardona donde el 57% de los adultos mayores estudiados por él no tienen participación activa en la toma de decisiones del hogar situación que además de aislarlos de su vínculo familiar, los lleva a retraerse y a deprimirse, causando en muchas ocasiones, sentimientos de pérdida, tristeza, desinterés por las actividades, merma de la energía, pérdida de la confianza y autoestima, sentimientos injustificados de culpabilidad, ideas de muerte y hasta el suicidio. CONCLUSIONES Predominó en el estudio el sexo femenino, siendo las ancianas de 60-69 años las más afectadas. Como manifestaciones más usuales de violencia encontramos: mala contestación cuando preguntan, uso de palabras groseras para responderle y la ofensa con gesto. Las reacciones psicológicas más encontradas en las mujeres estudiadas fueron el disgusto, tristeza en todos los casos. La conducta que asumieron los ancianos fue el silencio, la aceptación y el aislamiento. Los ancianos son maltratados psicológicamente por sus hijos. La violencia psicológica al anciano existe en casi todos los hogares, y esta en ocasiones no es bien percibida. Se recomienda preparar a la población joven y adulta de hoy, que serán los viejos del mañana, para que adopten actitudes positivas ante la vida y ante el proceso natural al que se enfrentaran. BIBLIOGRAFÍA Álvarez Solar M, Benítez del Rosario MA, Espinosa Almendo JM, Gorroñogoitia Iturbe A, Martín Losende Y, Muños Cobos F et al. Aspectos demográficos. En: Programa del anciano. Evaluación Geriátrica. Madrid: Editorial Doyma; 2000. Álvarez Solar M, Benítez del Rosario MA, Espinosa Almedo JM et al. Ansiedad en el anciano. En: Programa del anciano. Síndromes geriátricos. Madrid: Doyma; 2000. T(8). p.87. Ares, Muzio, P. Cultura familiar comunitaria versus cultura de mercado en un mundo globalizado. ¿Solidaridad o pragmatismo? Rev. Sexología y Sociedad 2002; (18): 15-27. Artiles de León I. Violencia. Violencia y sexualidad. La Habana: Ed. científico-técnico 2001. p.24-33. Aspiazu GM, Cruz JA, Villagrasa FJR et al. Factores asociados a mal estado de salud percibido o a mala calidad de vida en personas mayores de 65 años. Rev. Española de Salud Pública nov-dic 2002; 76(6): 683-699. Barea Payueta C. El maltratador: ¿enfermo o delincuente? Rev. FMC Atención primaria 2004; 11(6): 308. Badillo M, Reyes J. Paradigma en salud mundial. Rev. Fortuna 2004; 2(21). Bueno B, Navarro AB. Identificación de los problemas, afrontamiento y relación con la satisfacción vital en personas muy mayores. Mapfre Medicina 2003; 14 (1): 37-49. Cardona Arango Doris, Estrada Restrepo Alejandro, Agudelo García Héctor B. Aspectos subjetivos del envejecimiento: redes de apoyo social y autonomía de la población adulta mayor de Medellín. En: Investigación y educación en Enfermería: sep. 2003; 21(2): 80-91. Carrete P, Augusto VSKI F. Validación de una encuesta telefónica para el diagnóstico de depresión en los ancianos. Evidencias en Atención Primaria 2001; 4(6): 172. Delia SC. Abuso y maltrato en personas ancianas. San Juan: Editorial Aries; 2001. Delia SC. Comportamiento de la violencia intrafamiliar en el adulto mayor. San Juan: Editorial Aries; 2001. p. 112-8. Devesa E. Fisiología del envejecimiento. En: Geriatría y gerontología. La Habana: Ed. Científico técnica; 1992. p.10-15. Díaz BE, Martínez Lozano AJ, Núñez Rodríguez V. Características biopsicosociales de una población anciana. Rev Cub Enferm 2003; 19(3). Doy Agata K. Psychiatric distress and related risk factors of family caregivers who cave for demented elderly at home. Nippon Kosho Eisei Zasshi 2000;47(1): 32-46. Duanny NA,Ravelo PV. Violencia intrafamiliar en un área de salud. Rev Cub Med Gen Int 2005; 21:1-2. [on line] [con acceso: 13/01/2006]; URL disponible en: http//: www.sld.cu.ur/ Dyer CB, Pauhk V N, Murphy KP, Hyman DJ. The height prevalence of depresión and dementia in elder a abuse or neglect I am geriatric. Soc 2000; 48(2): 205-208. Echeburva Odriozola E, del corral P. Violencia doméstica ¿Es el agresor un enfermo? Rev. FMC Atención Primaria 2004; 11(6): 293. Evans JG. Prevention of Age-associated less of Autonomy. Epidemiological Approahes J. Chronic Dis 2003; 37: 353-58. Figueredo Ferrer N, Sotolongo Castillo I, Arcias MR, Díaz Pita. Caracterización del adulto mayor en la comunidad. Rev Cub Enferm sept-dic 2003; 19(3). Franco Agudelo S. Momentos y contexto de la violencia en Colombia. Rev. Cubana Salud Pública año 2003; 29(1): 18-36. González SR; Fleitas FL, Rodríguez FM, Rodríguez SR. Evaluación Médico Social de los ancianos de dos consultorios pertenecientes al Policlínico “California”. Rev Cubana Med Gen Integr 1998; 14(3); 221-4. Herrera Víctor F. Entrenamiento cognitivo en adultos mayores. Evidencia. Actualización práctica ambulatoria 2003; 6 (5): 140. Hiatt SW, Jones AA. Volunteer services for vulnerable familias and risk. Elder y child abuse negl 2000; 24 (1): 141-148. Hijar Medina M, Flores Reguta L, Valdez Santiago R, Blanco J. Atención Médica de lesiones intencionales provocadas por la violencia familiar. Rev. Salud Pública Mexicana 2003 45(4):252-258. Hogstel MO, Carry LC. Elder abuse revisited. I gerontology nurse 1999; 25(7): 10-18. Leman K. El maltrato en el anciano. [on line] [con acceso: el 3 de marzo del 2004] 2003; (16): 4. URL disponible en: http//: www.Google.com.ur/ Loredo GI, Cabrero JH. Actitudes hacia los ancianos. Barcelona: Editorial Salvat; 2001. p. 43-50. Lozano R. Efectos de la violencia doméstica en la salud: Ciudad México. El costo del silencio. Violencia Doméstica en las Américas. Washington DC: Banco interamericano de desarrollo; 2000: 20-58. Macedo AC, violencia e desigualdades sociales: Mortalidade por homicidios e condicoes de vida em Salvador, Brazil. Rev. de Saúde Pública 2001; 35 (6): 516-522. Marcilla Fernández A, Ávila Carretero I. Intervención grupal para el cambio de actitudes vitales en personas mayores. Rev. Latín de Psico 2002; 34(3): 251-57. Martínez Almanza L, Menéndez Jiménez J, Cáceres Manso E, Baly Baly M, Vega García E, Prieto Ramos O. Las personas de edad en Cuba. Principales tendencias demográficas y morbimortalidad. Resumed 1999; 12 (2): 77-90. Mesa C. Depresión en la persona mayor. Tiempos Médicos 2003;(604): 19-24. Montoya Henao JC. Los ancianos ante la cercanía de la muerte. Investigación y educación en enfermería. Univ. de Antioquía 2003; 21(1): 78-85. Montorio I, Nuevo R. Prevalencia de trastornos de ansiedad y depresión en una muestra de personas mayores residentes en la comunidad. Mapfre Medicina 2001; 12(1): 19-26. Moreno Jiménez MA. El médico de familia ante la violencia verbal de los pacientes. Rev. FMC Atención primaria 2004; 11(5): 225-228. Nebot M, Lafuente JM, Zoa T et al. Efecto protector del apoyo social en la mortalidad en población anciana: un estudio longitudinal. Rev. Española de Salud Pública 2002; 76(6): 673-82. Ortiz GM, Morales AL. ¿La violencia doméstica es percibida por mujeres de mediana edad? Rev Cubana Med Gen Integr 1999;15(5): 503-8. Pérez Duporte J, García Megret E. Influencia de algunos factores sociales en la tercera edad en la comunidad de Pastorita. Rev Cub Enf. 2003; 19 (1). Pino MJ, Herruzo J. Consecuencias de los malos tratos sobre el desarrollo psicológico. Rev. Latinoamericana de psicología 2000; 32 (2): 265-266. Poveyer C. La violencia ejercida sobre las mujeres españolas y cubanas. Rev. Sexualidad y Sociedad 1999(12): 31-35. Proveyer Cervantes C. Identidad femenina y violencia doméstica. Rev. Sexología y sociedad 2000 (14):36-38. Predez Fernández Y. Un acercamiento a la violencia masculina desde las representaciones sociales. Rev Sexología y Sociedad 2002; (8)19: 28-33. Prieto RO. Temas de Gerontología. 2ª Ed. La Habana: Editorial Científico Técnica; 2000. Ramírez JC, Uribe G. Mujer y violencia un hecho cotidiano. Rev. Salud Pública Méx 1993; (35): 148-160. Roca Bruno Mederos JC. Tratado de Gerontología y Geriatría clínica. La Habana: Ed. Científico Técnico; 1999. (I):12-16. Rodríguez Constantín A, Couso SC, Orozco GMI, del Pino Boytel, Tintores TA. Factores de riesgo asociados a la demencia degenerativa en pacientes geriátricos. Rev Cub Med Gen Int. mar-abr 2003; 19(2). Rodríguez M. Factores de riesgo que predisponen al maltrato en el adulto mayor. [on line] [consultado el 13 de enero del 2005]; 2004; (2)11. URL disponible en: http//:www.sld.cu.ur/ Salgado de Snyder VN, González-Vázquez TT, Jáuregui-Ortiz B, Bonilla-Fernández P. No hacen viejos los años, sino los daños: envejecimiento y salud en varones rurales. Salud Pública de México julio-agosto 2005; 47(4): 294-302. Saz P. El Anciano de la perspectiva de la medicina psicosomática. Una visión dirigida hacia la Atención Primaria. Tiempos Médicos 2003; (599): 35-43. Serby M, Yu M. Overview: depression in the elderly. Mount Sinal J Med. 2003; 70(1): 38-44. Tuesca MR, Fierro HN et al. Los grupos de socialización como factor protector contra la depresión en personas ancianas. Rev. Española de Salud Pública sep-oct 2003; 77(5): 595-604. Unutzer J, Wayne V. El modelo de atención colaborativa Impact fue más efectivo que los cuidados usuales en el tratamiento de la depresión en ancianos. Evidencias (Actualización Práctica Ambulatoria) 2004; 7(3): 72. Valdés Y, Otaño Y. Algunas reflexiones sobre la violencia familiar en la comunidad. [on line] [con acceso: 13/01/2005]. 2003;17(9) URL disponible en: http//: www.sld.cu.ur/ Willians J, Barret J. Paroxetina, placebo y psicoterapia en la distimia y la depresión menor en adultos mayores. Evidencias en Atención Primaria 2002; 5(2): 42. Prontidão Escolar e Estresse Parental Edla G. C. Andrada ([email protected]) Doutora em Psicologia pela Universidade Federal de Santa Catarina, com estágio na Université Du Quebéc à Montreall, Canadá. Professora da Universidade para o Desenvolvimento do Alto Vale do Itajaí Gabriela Belling ([email protected]) Idonézia Collodel Benetti ([email protected]) Bárbara Rezena ([email protected]) Universidade para o Desenvolvimento do Alto Vale do Itajaí - UNIDAVI (Brasil) Resumo O presente trabalho levantou dados junto a 130 famílias da cidade de Rio do Sul para verificar a prontidão escolar de crianças entre 5 e 6 anos de idade, matriculadas, no ano de 2007 em sete (07) Centros de Educação Infantil, bem como o estresse dos pais destas crianças. Os resultados mostraram que existe diferença na prontidão escolar de crianças de famílias com maior ou menor nível de estresse, quando observados os grupos acima e abaixo da média de estresse parental. A escolaridade das mães foi estatisticamente significante com a prontidão escolar das crianças. O Estresse Global está correlacionado às famílias com menor número de filhos, que apresentaram maior prontidão escolar. Os resultados também revelaram que quanto maior o número de fatores estressores dos cuidadores maior é a prontidão escolar das crianças, e que as crianças pertencentes ao grupo acima da média de prontidão escolar são filhas de pais com maior nível de Estresse Global. Palavras-chave: prontidão escolar, estresse parental, família, risco. Abstract The present paper presents the results of data collected from 130 families in Rio do Sul, in order to verify the School Readiness of children between 5 and 6 years old, enrolled in 7 educational centers, in 2007, as well as their Parents’ Stress. The results revealed that exist difference related to the school readiness among families with many and few stressor factors, when analyzed the groups above and beneath the statistic mean. The educational level of mothers in this study was statistically significant. The Global Stress is correlated to those families with few children, which presented higher levels of school readiness. The results also revealed that the higher was the parents’ stress the higher was the school readiness, and that those children, who were among the ones in the group above the statistic mean for school readiness, are sons and daughters of parents with higher global stress. Key-words: school readiness, parental stress, family risk. Resumen El presente trabajo há levantado datos de 130 famílias en la ciudad de Rio do Sul (Rio del Sur) en el estado de Santa Catarina, Brasil, para verificar la prontitud (estado de quién está pronto o listo para hacer determinada tarea; preparado) escolar de niños entre 5 y 6 años de edad, matriculados en 2007 en siete (07) Centros de Educación Infantil, bién así el estrés de los padres de estos niños. Los resultados muestran que existe diferencia en la prontitud escolar de niños de famílias con mayor o menor nivel de estrés, cuando observados los grupos arriba y abajo de la média de estrés de los padres. La escolaridad de las madres fué estadísticamente significante. El estrés global está correlacionado a las famílias con menor número de hijos, que presentaron mayor prontitud escolar. Los resultados también revelaron que cuanto mayor el estrés de los que cuidan ("los cuidadores") mayor és la prontitud escolar de los niños, y que los niños pertenecentes al grupo arriba de la média de prontitud escolar son hijas de padres con mayor nivel de estrés global. Palabras-clave: prontitud escolar, estrés de los padres, familia, riesgo. 1 INTRODUÇÃO Atenção e cuidados parentais podem causar ansiedades e estresse. Frente às expectativas relacionadas ao processo de escolarização, algumas situações como o impacto do primeiro dia de aula, a adaptação da criança ao processo de transição lar/escola, atividades escolares podem gerar situações de estresse nas interações pais e filhos. Dessa forma, o estresse parental pode exercer influências significativas na prontidão escolar das crianças. A importância desta pesquisa está em investigar se o índice de estresse parental influencia a prontidão escolar constituindo-se em fator de risco ou proteção para o processo ensino-aprendizagem de crianças na faixa de 5 e 6 anos. Partindo da hipótese de que existe diferença na prontidão escolar de crianças com pais com maior ou menor nível de estresse, os objetivos da pesquisa foram: a) Identificar a correlação entre Estresse parental e a Prontidão escolar, b) Identificar a prontidão escolar em crianças na faixa etária compreendida entre 5 e 6 anos. c) Averiguar o nível de estresse parental nas famílias pesquisadas, d) Verificar a correlação entre Estresse Parental e as variáveis: Níveis de Escolaridade, Idade e Média Salarial, e d) Investigar se o estresse parental é fator de risco para a prontidão escolar em crianças de cinco a seis anos de idade. 2 O ESTADO DA ARTE 2.1 PRONTIDÃO ESCOLAR A prontidão escolar tem sido alvo de inúmeras pesquisas (Carlton & Winsler, 1999; Parker; Boak; Griffin; Ripple & Peay,1999; Meisels, 1999; Pianta & Walsh, 1996). De acordo com Parker et al. (1999), os Estados Unidos articulam iniciativas desde 1988 acerca de fatores que promovem ou dificultam a prontidão escolar em crianças pré-escolares, tornando a prontidão escolar uma prioridade nacional no planejamento de estratégias de ensino-aprendizagem e mediacionais com famílias (Robbinson, 2001; DeLapp, 2002). A fim de que essas estratégias tenham resultados positivos no desenvolvimento da criança, as pesquisas têm apontado alguns fatores que demonstram a condição de uma criança que se encontra pronta para a escola: contato com pessoas que investiram emocionalmente nela, exposição a um ambiente físico previsível e seguro, rotinas regulares e atividades que apresentaram ritmos, contato com pares competentes e com materiais que estimularam sua capacidade de explorar e apreciar os objetos do mundo que a cerca (Pianta & Walsh, 1996). Dessa forma, como um microssistema de maior importância no desenvolvimento de crianças, a família passa por uma série de mudanças nesse período do ciclo de vida, sendo inundada de tarefas que requerem tempo e dinheiro, tais como estimular a criança com jogos, atividades extras, passeios, materiais diferenciados, etc. Além de tudo, ainda os pais e mães precisam estar emocionalmente envolvidos com essas tarefas, de uma forma saudável e funcional, com menor estresse possível. 2.2 ESTRESSE DOS PAIS Etimologicamente a palavra “stress”, de acordo com o Webster’s International Dictionary (1996),se origina da palavra Latina “strictus/stringo/stringere”, dando idéia de compressão, aperto. Porém, novos rumos apontaram para diferentes percepções daquilo que antes vinha sendo caracterizado como estresse, deixando para trás uma orientação de natureza tradicional para uma perspectiva mais abrangente. O modelo Biopicossocial (Bernard & Krupat, 1994), que envolve componentes não somente internos (ansiedade, medo), mas também externos (eventos de vida estressores – acontecimentos cotidianos), incluindo a interação entre ambos. Este modelo prevê o envolvimento do meio e seus eventos nas demandas geradoras de respostas ao estresse e sua influência na experiência individual em lidar com os fatores que desencadeiam processos estressores. Assim, mais recentemente o estresse tem sido definido "[...] como uma reação do organismo, com componentes físicos e/ou psicológicos, causada pelas alterações psicofisiológicas que ocorrem quando a pessoa se confronta com uma situação que, de um modo ou de outro, a irrite, amedronte, excite, confunda ou mesmo que a faça imensamente feliz". (Lipp, 2001, pp.20). Dentro do modelo bioecológico de desenvolvimento humano proposto por Bronfenbrenner (2002), a comunidade, a escola, a família e a criança seriam microssistemas. No círculo maior, estaria o macrossistema, que se caracteriza pelo conjunto de valores, pela cultura, pelos sistemas econômico, social e político de uma determinada sociedade. Muitas destas relações podem ser vividas em uma condição retroalimentativa, o que implica não somente no reflexo do nível de estresse de um sobre o outro, mas também na possibilidade da reação, como uma forma refratária de alcance do processo. 3 MÉTODO Faz parte do contexto dos participantes, enquanto exossitema, a cidade de Rio do Sul, que possui uma área total de 262 Km², e uma população que compreende 55.391 habitantes, segundo dados encontrados no site da prefeitura municipal da cidade. Considerada a capital do Alto Vale apresenta traços migratórios europeus, oriundos principalmente da Alemanha. A periferia é composta de família de agricultores, o que faz a cidade ter características rurais: as casas têm quintal/horta, jardins,etc. As famílias, mesmo com baixa renda, possuem casas construídas dentro de padrões de espaço e conforto, se comparadas a outras localidades onde os habitantes têm a mesma renda mensal. Estes detalhes são importantes, pois mesmo com salários mais baixos, as crianças desta localidade têm um ambiente familiar diferente daquelas cujos pais têm piso salarial igual, mas não têm a mesma cultura (Andrada, 2007). Os participantes da pesquisa constituíram-se de alunos entre 5 e 6 anos de idade, matriculados no ano de 2007 em Centros de Educação Infantil de Rio do Sul. Foram entrevistados 130 pais/responsáveis e as crianças, entre 5 e 6 anos. Destas 130 crianças, sessenta e três (63) foram meninas e sessenta e sete (67) meninos. Para a coleta de dados foram usados três instrumentos específicos a saber: 1- Questionário sócio-demográfico aplicado aos pais abordando as variáveis clássicas da sociologia. 2- Teste de Prontidão Escolar Lollipop: tradução Pirulito. TESTE DE AVALIAÇÃO DIAGNÓSTICA DE PRONTIDÃO ESCOLAR-REVISADO (Chew, A.L., 1981). Avaliou a identificação das habilidades dos sujeitos da pesquisa nas seguintes áreas: matemática; português; identificação de cores, formas e formas copiadas; descrição de figuras, posição e reconhecimento espacial. 3- Índice de Stress Parental (ISP): (Abdin, 1983) se destinada a identificar os fatores de estresse no relacionamento pais/criança. É constituído por 36 itens no modelo de uma escala do tipo Likert com cinco alternativas que visam a avaliar as fontes de estresse dos pais em diferentes situações. Foi enviada através da escola uma carta convite para os pais, com questionário sócio demográfico e com a hora e data para aplicação do ISP, que aconteceu nas dependências da Escola. O teste Lollipop foi administrado com as crianças, individualmente, nas dependências da escola. Os dados foram analisados através de programa de computador denominado SPSS (Pacote Estatístico para as Ciências Sociais), versão 15. Consideraram-se como critério para rejeição da hipótese de igualdade entre as variáveis, valores de p=0,05. 4 RESULTADOS Este estudo revelou uma média de Estresse Parental de 124,83, e uma média de Prontidão Escolar no valor de 47,59. Quanto à renda mensal, a maioria das famílias (60,97 %) está na faixa mensal de até quatro salários mínimos. Os resultados também evidenciam que 18,7% das famílias pesquisadas recebem mais de seis salários mínimos mensalmente, considerada uma renda privilegiada para a realidade da região. Os dados mostraram que as mulheres possuem escolaridade maior que seus companheiros: 20,68% completaram o ensino fundamental e 35,71% completaram o ensino médio. Entretanto, a escolaridade da mãe, no que se refere ao ensino superior, é menor do que a do pai. Os homens também obtiveram formação de nível fundamental e médio, porém em percentuais mais baixos, 25 % para o ensino fundamental e 28, 7% para o ensino médio. A maioria das famílias entrevistadas (79,53%) possui até 2 filhos. Verificou-se que a correlação entre o Estresse Global, a Prontidão Escolar e o Número de Filhos, apresentou números estatisticamente significantes (p<0,01), sinalizado quanto maior o Estresse Global, menor o Número de Filhos. E, nas famílias que têm menor número de filhos, as crianças tendem a ter uma maior prontidão escolar. Os resultados apontam para uma média de 37,05 anos para pais e 33,04 anos para mães. Ao comparar-se a idade dos pais e as variáveis Prontidão Escolar das crianças e o Estresse Parental Global, ambas correlacionaram negativamente com a idade do pai, indicando quanto mais velho o pai, menor é o número de fontes estressoras e menor é a prontidão escolar da criança (p<0,05). Ainda conforme a tabela 1, o número de filhos apresentou-se inversamente proporcional com o estresse parental global e a prontidão escolar das crianças, numa forte correlação (p<0,01 Quanto à escolaridade de pais e mães, somente a escolaridade das mães foi estatisticamente significante (p<0,05), indicando que quanto maior a escolaridade das mães, maior a prontidão escolar dos filhos. A escolaridade não apresentou correlação com o estresse parental. Pôde-se perceber uma correlação positiva e estatisticamente significante (p<0,05), entre o Estresse Parental e a Prontidão Escolar total das crianças, revelando que quanto maior o número de fontes de estresse dos cuidadores – pais e mães – maior é a prontidão escolar das crianças. Os resultados apontaram uma tendência de que quanto maior o nível de estresse, maior a prontidão escolar das crianças. Porém ao avaliar as diferenças entre o grupo de famílias com maior e menor número de fontes estressoras e as variáveis de prontidão escolar, percebeu-se que apenas em dois domínios Identificação de números, contagem (* p<0,05) e Identificação letras e escrita (** p<0,01 ), há. Uma diferença expressiva. Como demonstrado na tabela 4, as diferenças mais expressivas estão relacionadas aos domínios Identificação de números, contagem (*p<0,05) e Identificação letras e escrita (**p<0,01), apontando que estes itens da prontidão escolar das crianças estão nos grupos de pais com fontes de estresse acima da média. 5 DISCUSSÃO Pesquisas têm afirmado que o estresse parental tem influência direta na relação pais-criança, bem como no desenvolvimento das mesmas (Pereira-Silva & Dessen, 2006; Brandth & Kvande, 2002; Lewis & Dessen, 1999). A média de estresse global de 124,8 revelou-se como um índice bastante alto, se comparado aos pais da amostra canadense (94,5), e da amostra do Distrito Federal, Brasília (96,5) (Dessen & Szelbracikowski, 2004). Estes dados apurados em Rio do Sul, superiores aos dados canadenses e brasileiros do Distrito Federal, se mostram bastante interessantes, pois o sul do país é reconhecidamente privilegiado socialmente, com menor índice de violência (maior segurança), menos caos no trânsito e nas ruas, etc., que caracterizam as cidades de menor porte. As condições do macrossistema canadense relacionadas à qualidade de vida, à segurança, à educação – com taxa de alfabetização de mais de 99% - e às condições operacionais das políticas públicas, etc., acabam oferecendo às pessoas situações privilegiadas, se comparadas às brasileiras e, consequentemente, as probabilidades de atenuar as fontes de estresse são maiores lá do que aqui. Todavia, apesar de esta pesquisa ter sua amostra coletada no sul do país, com condições de urbanidade diferentes de Brasília, há que se considerar ainda, e sobretudo, o macrossitema (Bronfenbrenner, 2002). Em Rio do Sul há preocupações com transporte, quase sempre difícil, com pouca oferta, pouca diversidade e instabilidade no emprego, etc. Observando a região do Alto Vale da perspectiva do macrossitema, grande parte do comércio e das microempresas locais depende das safras provenientes da agricultura. Em outras palavras, o poder aquisitivo da população citadina aumenta ou diminui de acordo com a sasonalidade e as condições climáticas. Assim, este resultado sugere que, além das características peculiares dos pais e da criança, em cada família, o macrossitema, neste caso, tem oferecido fatores estressores independentes (Kessler, 1997) e fontes externas (Lipp, 1996; Lipp & Malagris, 1998), em quantidade suficiente para o alcance deste índice. Associada ao Estresse Parental foi possível visualizar a Prontidão Escolar das crianças investigadas com média 47,59, considerada inferior à média encontrada nos estudos de Andrada (2007), que pontuam a prontidão escolar das crianças em 56,75. Há que se salientar, porém, que as crianças com média superior têm também maior idade, sete anos. É interessante enfatizar, porém, que o Estresse Global teve correlação positiva com a Prontidão Escolar das crianças (p<0,05), sinalizando que, apesar de os pais e mães apontarem fontes estressoras presentes na família, as crianças tendem a ter prontidão na escola, refutando a idéia de que um número tão alto de fontes estressoras poderia ser prejudicial à prontidão escolar da criança. Para compreender esta correlação, foram feitos testes estatísticos para avaliar as correlações entre as pontuações de cada domínio da Prontidão Escolar em relação ao Estresse Global. O resultado mostrou que a Prontidão Escolar esteve mais positivamente correlacionada com dois dos domínios do teste Lollipop, a saber, os domínios da Identificação e contagem de números (p<0,05), e da Identificação de letras e escrita (p<0,01), mostrando a prontidão das crianças principalmente para a alfabetização. Em relação ao “risco e proteção à prontidão escolar”, a escolaridade dos pais tem se destacado na literatura como fator que pode prover e também dificultar a vida escolar dos filhos (Bradley & Corwyn, 2002). Desta maneira, a escolaridade dos pais aparece nos resultados das pesquisas como forte aliada à proteção da criança, ao promover a prontidão escolar, uma vez que tem se mostrado como o indicador socioeconômico mais fortemente associado ao desempenho escolar , na fase da meninice . Apesar de a literatura apontar a escolaridade paterna como fator de proteção para o desenvolvimento da criança (Santa Maria-Mentel, 2007; Andrada, 2007), nesta pesquisa somente a escolaridade da mãe mostrou-se com correlação significativa (p<0,05). Curiosamente, as mães do grupo com fontes estressoras acima da média apresentam maior escolaridade, com uma diferença estatística significativa (p<0,01). Assim, mães com mais tempo de estudo parecem se envolver mais com a vida escolar dos filhos, e esse envolvimento está diretamente associado à prontidão escolar deles. Stevenson e Baker, (1987) ancoram esta idéia, advogando que mães que possuem mais anos de estudo são mais envolvidas na vida acadêmica das crianças, promovendo, desta maneira, um melhor desempenho da criança. Na realidade, este quadro não é novo, uma vez que pesquisas (Heubeck, Watson & Russel, 1986) têm mostrado que, tanto os pais quanto as mães se preocupam com os problemas dos filhos, mas são as mães que freqüentemente procuram ajuda profissional, quando tem dificuldades com as crianças. Assim, cabe à mãe o papel de resolver os problemas com as crianças, já que o pai se mostra pouco inclinado a assumir a responsabilidade de procurar ajuda e também se mostra pouco engajado em esforços para remediar essas dificuldades. Nesta linha de pensamento, visto que, de acordo com os resultados obtidos nesta pesquisa, pode-se depreender que a mãe exerce um papel fundamental na vida escolar dos filhos e a tendência é que as mães mais escolarizadas tenham filhos com maior prontidão escolar. Pode-se, assim, inferir que as mães devem acumular, além da educação dos filhos, outras atividades que demandam tempo para conciliar obrigações familiares e profissionais. A intercorrelação das variáveis Idade dos Pais e Estresse global com o Número de Filhos trouxe descobertas interessantes com uma correlação negativa de ambos os sexos sendo estatisticamente significante para os homens (p<0,05). A Prontidão Escolar das crianças esteve relacionada à Idade dos seus pais e a hipótese sob investigação sugeriu que pais (do gênero masculino) mais velhos afirmam ter menos fontes de estresse e tem filhos e filhas com maior prontidão: quanto mais velho é o pai, menor é a prontidão escolar do filho. A relação Estresse e Número de filhos, de acordo com os dados da pesquisa, que apontou também uma correlação negativa sinalizaram, surpreendentemente, que quanto maior o Estresse Global, menor é o Número de Filhos. Este dado pode ser consideradamente inesperado uma vez que o que se pressupõe é que famílias com mais filhos tendem a ter mais fontes de estresse. A diluição dos afazeres cotidianos entre os irmãos mais velhos é comum principalmente nas classes economicamente menos favorecidas, onde há um maior envolvimento e o compartilhamento dos membros da família nas tarefas domésticas (Quiñones, 2006). Culturalmente as famílias numerosas e com renda mensal mais baixa tendem a ações coletivas, no que se refere às tarefas domésticas, inclusive apresentando a condição de os irmãos mais velhos cuidarem dos mais novos, assumindo muitas vezes uma hierarquia equiparada à hierarquia paterna. Assim, a dinâmica familiar no dia-a-dia se volta para o benefício e o bem-estar coletivo, conforme apontado por Goodnow (1988, citado por Quiñones, 2006). Compartilhadas as tarefas, dividida a responsabilidade e minimizada a sobrecarga, pode-se inferir que, provavelmente, em uma relação de colaborativismo, a família mais numerosa tende a lidar melhor com os fatores estressores. Já nas famílias que têm menor número de filhos, provavelmente por razões opostas às previamente mencionadas, as crianças tendem a ter famílias que apresentam mais fontes de estresse. Há, também, nestas famílias, uma maior prontidão escolar das crianças, o que é compreensível, já que a prole em menor número favorece uma dedicação maior dos pais que, de acordo com os resultados, são cuidadores mais jovens. O fator “juventude” aparece aliado ao estresse mostrando, como já visto anteriormente, que quanto mais jovens os pais, maiores as fontes estressoras apontadas e maior a prontidão escolar das crianças. Considerando o ciclo familiar, segundo Carter e McGoldrick (1995), os índices mais altos de estresse são encontrados nos momentos de transição de uma etapa para outra, dentro do ciclo vital das famílias. Fica então justificada, em parte, a razão para as fontes de estresse dos pais mais jovens, uma vez que, nesta fase da vida, os casais ainda estão trabalhando arduamente preocupados com o futuro financeiro da família. Pode-se associar a estes fatos, também, o fator salarial, sendo que a maioria das famílias mais jovens, em fase de estabilização financeira , ainda conquistando autonomia, revelou ter salários mais baixos. Em parte, este dado explica os pisos salariais mais baixos, uma vez que, neste momento do ciclo de vida familiar, os casais, além de estarem cuidando dos filhos, estão trabalhando, e muitos estudando, tentando melhorar as condições sócio-econômicas e construir um patrimônio, objetivando ter ascendência financeira. Assim, com base nos resultados desta pesquisa, pode-se afirmar que fatores estressores fazem parte da prontidão escolar das crianças, como um elemento constitutivo de trajetórias escolares bem sucedidas. Este resultado, associado aos demais fatores interventores abordados neste estudo, oferece respaldo para assegurar que os fatores estressores, per se, sem a interferência de variáveis socioeconômicas, não configuram riscos à prontidão escolar das crianças; ao contrário do que foi esperado na pesquisa, os fatores estressores tem influenciando, positivamente, na qualidade das práticas familiares de escolarização. Ainda neste fluxo de pensamento, é plausível pontuar que não se pode reduzir o campo explicativo da prontidão escolar de crianças entre 5 e 6 anos à variável renda. Certamente ela é um componente importante do problema mas não explica totalmente a questão. Há que levar em consideração as questões pertinentes à cultura e ao macrossistema no qual a criança está inserida. Concluindo, ao verificar se existe diferença na prontidão escolar de crianças com famílias com mais ou menos fontes de estresse, esse estudo apresenta um achado científico bastante importante e, ao mesmo tempo, intrigante para a cidade de Rio do Sul. Confirmou-se que de fato há diferenças entre os grupos de famílias com mais ou menos fontes de estresse, porém diferente do esperado, ou seja, as crianças com maior prontidão escolar são filhos e filhas de pais que estão no grupo que apresentou fontes de estresse acima da média. Outrossim, pode-se afirmar que, no caso deste estudo, o mesmo não apresentou evidências sobre o estresse parental nem como fator de risco nem como fator de proteção para a prontidão escolar das crianças investigadas. Apesar de ter se correlacionado positivamente à prontidão das crianças, e se correlacionado com outras varáveis como idade dos pais, renda familiar, número de filhos, etc., os resultados sugerem que os fatores estressores, por si só, não constituem um fator de risco para o desenvolvimento escolar das crianças desta faixa etária. Assim, pode-se inferir que as fontes de estresse sozinhas não parecem ser um fator de risco para a prontidão escolar das crianças. Seria imprudente e leviano considerar que somente estes fatores seriam suficientes para colocar o estresse como fator de proteção à prontidão escolar do grupo investigado. Há outros fatores envolvidos na questão da prontidão escolar que este estudo, por ter o objetivo de uma investigação mais focalizada, não teve o alcance necessário para conseguir resultados que possibilitassem colocar o estresse como fator de proteção à prontidão escolar. 6 CONCLUSÃO Sabe-se que o estresse é um fenômeno que pode ser um fator agravante para vários outros fenômenos experienciados ao longo da vida. Porém, nesta pesquisa, verificou-se que as fontes de estresse, per se, sem a contribuição de outras variáveis envolvidas neste estudo, não constitui fator de risco para a prontidão escolar das crianças, não representando nenhum agravante para o desenvolvimento acadêmico das mesmas, e nem se colocando como obstáculo à entrada das crianças pesquisadas na primeira série do ensino fundamental. Seguindo esta mesma linha de raciocínio, é provável que, em decorrência de uma escolaridade mais alta, o suporte nas tarefas escolares esteja mais presente e com maior eficácia e eficiência, no momento de dar acompanhamento aos filhos. Nesse contexto, a família, como maior transmissora de significados e da cultura para a criança, acaba passando a representação social do que é “escola” e, por extensão, do que é educação. É prudente salientar que os determinantes socioeconômicos e culturais, quando somados aos vários contextos ambientais (microssistemas e macrossistema), favorecem o repasse e a perpetuação de valores que são agregados ao cotidiano das famílias. 8 REFERENCIAS Abdin, R. R. (1990). Indice de Stress Parental - Manual. Charlotsville. VA: Pediatric Psychology Press. (3ed). Andrada, E. G.C. (2007) O Treinamento de Suporte Parental (TSP) como promotor do suporte parental e do desempenho escolar de crianças na primeira série. Tese de Doutorado – Programa de Pós-Graduação em Psicologia. Universidade Federal de Santa Catarina, Florianópolis. Bernard, L.C. & Krupat, E. (1994). Healthy Psychology Biopsychossocial factors in Health and Ilness . Orlando: Harcourt Brace Publishers. Biasoli-Alves, Z. M. M. (1998). A Pesquisa em Psicologia – análise de métodos e estratégias na construção de um conhecimento que se pretende científico. In Romanelli, G. Diálogos metodológicos sobre prática de pesquisa (pp.135-157). Ribeirão Preto: Legis Summa. Bradley, R. H. & Corwyn, R. F. (2002). Socioeconomic status and child development. Annual Review of Psychology, 53, 371-399. Brandth, B. & Kvande, E. (2002). Reflexive fathers: Negotiating parental leave and working life. Gender, Work and Organization, 9(2), 186-203. Bronfenbrenner, U. (2002). Ecologia do desenvolvimento humano: Experimentos naturais e planejados. Porto Alegre: Artmed. Carlton, M. P. & Winsler, A. (1999). School readness: the need for a paradigm shift . School Psychology Review, Edwardsville, v. 28, n.3, p. 338 - 352. Carter, A. B., & Mcgoldrick, M. (1995). As mudanças no ciclo de vida familiar: uma estrutura para a terapia familiar. (2º ed.) Porto Alegre: Artes Médicas. Chew, A.L. (1981). Teste Lollipop: um teste diagnóstico para a prontidão escolar .Atlanta, GA: Humanics Limited. DeLapp, L. (2007). Accountability Systems: Improving Results for Young Children. Washington, DC: Finance Project. Recuperado em 28 de março de http://www.ufrgs.br/agronomia/manualcap1.htm Dessen M. A., & Szelbracicowski, A. C. (2004). Crianças com problemas de comportamento exteriorizado e a dinâmica familiar. Interação em Psicologia. 8(2), 171-180. Heubeck B., Watson, J., & Russel L, G. (1986). Father involvement and responsibility in family therapy. In M. E. Lamb (Ed.). The father's role: Applied perspectives. New York: Wiley. IBGE . Número médio de anos de estudo, por gênero, cor e região geográfica - Brasil. Recuperado em l25 dfe setembro,2007, em http://www.fapesp.br/indct/tab/tab/ta0207.pdf. Kessler, R. C. (1997). The effects of stressful life events on depression. Annual review of psychology, 48, 191-214. Lewis, C. & Dessen, M. A. (1996). O pai no contexto familiar. Psicologia: Teoria e Pesquisa, 15(1), 9-16. Lipp. E. N. Stress: conceitos básicos. (2001). In M. E. N. Lipp (Ed.), Pesquisas sobre o stress no Brasil: saúde, ocupações e grupos de risco (pp.17-29). Campinas: Papirus. Lipp. N., & Malagris, L. N. (1988). Manejo do stress. In B. Rangé (Ed.), Psicoterapia comportamental e cognitiva: pesquisa, prática, aplicações e problemas (pp.279-291) Campinas: Editorial Psy. Maia, J.M.D., & Williams, L.C. A. (2005). Fatores de risco e fatores de proteção ao desenvolvimento infantil: uma revisão da área. Temas em Psicologia. 13(2), 91-103. Marturano, E.M. (1997). A criança, o insucesso escolar precoce e a família: condições de resiliência e vulnerabilidade In: Marturano, E. M.; Lourenço, S.R.; & Zuardi, A. W. Estudos em saúde mental (pp.132-151) Ribeirão Preto: Universidade de São Paulo. Meisels, S.J. (1999). Assessing Readiness. In Pianta, R.C. & Cox, M.J. Cox (Eds) The Transition to Kindergarten. (p. 39-66). Baltimore: Paul Brookes Parker, F.L.. et al. (1999). Parent-relationship, home learning environment, and school readness. School Psychology Review, New York, 28(3) 413 - 425. Pereira-Silva & Dessen, M. A. (2006). Famílias de crianças com síndrome de Down: sentimentos, modos de vida e estresse parental. Interação em Psicologia. 10(2),183-194. Pianta, R.C. & Walsh, D.J. (1996). High-Risk children in schools: Constructing sustaining relationships . New York: Routledge. Quiñones, G R. C. (2006). As competências parentais no mundo contemporâneo como fator de proteção no desenvolvimento humano: um desafio para pais e profissionais. Dissertação de Mestrado – Programa de Pós-Graduação em Enfermagem, Fundação Universidade Federal de Rio Grande, Rio Grande. Robinson, S. Improving Children’s Lives: A Toolkit for Positive Results. Denver, CO: National Conference of State Legislatures. www.ncls.org. 2001. Santa Maria-Mengel, M.R. (2007). Vigilância do desenvolvimento em programa de saúde da família: triagem para detecção de riscos para problemas de desenvolvimento. Tese de Doutorado, Universidade de São Paulo, São Paulo. Stevenson, D. J., & Baker, D. P. (1987). The family-school relation and the child’s school performance. Child Development, 58, 1348-1357. Webster, M. 1966).Third New International Dictionary. Chicago, Enciclopedia Britanica Inc. Notas http://www.riodosul.sc.gov.br/portal/principal.php?pg=1757 . Prefeitura Municipal de Rio do Sul – Administração 2005/2008. Dado encontrado no site Wikipédia – http://pt.wikipedia.org/wiki/Canad%C3%A1 Temo cunhado pela Dra. Edna Marturano, o qual aparece em várias produções científicas da autora (Ver bibliografia) Instrumento de Classificação da Complexidade Emocional dos Pacientes Internados em Hospital Geral: Relato de Experiência Rita de Cássia Calegari Juliana Reis Paula Soares Vanessa Menon Hospital e Maternidade São Camilo Pompéia ([email protected]) São Paulo (SP) (Brasil) RESUMO O presente artigo tem por objetivo descrever a experiência na elaboração e implantação de um instrumento eletrônico que possibilita classificar a complexidade emocional dos pacientes atendidos em um hospital geral pelo Setor de Psicologia. A metodologia utilizada é o relato da experiência. O instrumento desenvolvido dinamiza a assistência psicológica, assegura o acompanhamento dos casos de maior gravidade emocional durante a hospitalização, favorece a comunicação entre a equipe multiprofissional, contribui no controle dos riscos institucionais e facilita o planejamento da assistência psicológica. Os resultados alcançados demonstram que o instrumento possibilita melhor gerenciamento dos esforços e dos recursos humanos, aprimora a comunicação entre membros da equipe multiprofissional e clarifica a atuação do Setor de Psicologia no acompanhamento dos casos atendidos. PALAVRAS CHAVE: complexidade emocional, Psicologia Hospitalar, padronização, prontuário eletrônico, evolução psicológica ABSTRACT This article aims to describe the experience in developing and implementing an eletronic instrument which can classify the emotional complexity of patients seen by a psychology departament in a hospital. The methodology used is the report of the experience. The developed instrument make psychological care faster, assures the assistance in severe emotional cases while hospitalized, benefits the communication amongst the multiprofissional team, contributes in controling institutional risks and also helps to plan psychological care. The results demonstrate that it is possible to better manage the energy and human resource, enhance the communication among the multiprofissional team and clarify the performance of psychological departament in the recorded cases. KEYWORDS: emotional complexity, psychological hospital care , standardization, electronic document, psychological development. RESUMEN Este trabajo tiene como objetivo general la descripción de la construcción e implementación de un instrumento electrónico que permite ordenar a la complexidad emocional de los pacientes asistidos por el equipo de psicología del hospital general. Para poder cumplir con el objetivo establecido, se utilizo de apuntes de los relatos realizados con respecto a la experiencia encontrada. El instrumento racionaliza la asistencia psicológica, asegura la vigilancia en los casos de mayor gravedad emocional durante la hospitalización, favorece la comunicación entre la equipe multiprofesional, contribuí en el control de riesgos institucionales y facilita la planificación de la asistencia psicológica. Los resultados muestran que el instrumento permite mejor gestión de los esfuerzos y de los recursos humanos, mejora la comunicación entre miembros del equipo multiprofesional y aclara la acción del Sector de Psicología en la vigilancia de los casos atendidos. PALABRAS CLAVE: complexidad emocional, asistencia psicológica, estandarización, prontuario electrónico. 1.INTRODUÇÃO Muitas reflexões e teorias descrevem a influência dos aspectos emocionais do ser humano que padece de uma doença. “Há evidentes efeitos da mente sobre o corpo e deste sobre a mente. Uma intensa dor física interfere na mente. (...) Uma forte emoção interfere no físico e lhe tira a força.”( Mezzomo, 2003) A Psicologia busca a compreensão da subjetividade do ser humano e estuda com interesse o adoecimento físico e suas repercussões emocionais e vice-versa. A primeira publicação brasileira que reconhece a atuação do psicólogo hospitalar foi em 1983 (Camon,1996). A Psicologia Hospitalar utiliza o referencial clínico sem ser Psicologia Clínica por excelência. Sendo uma especialização da Psicologia, a prática hospitalar se concentra em torno dos aspectos relacionados ao adoecimento e hospitalização. Na prática hospitalar o foco da assistência não é a cura, mas sim, o amparo e a resignificação do sofrimento. O adoecimento é considerado um evento potencialmente traumático, visto que além do sofrimento físico, há a ruptura da rotina, limitações impostas pela hospitalização, sentimentos de despersonalização, ansiedade, medo e insegurança. Pode-se afirmar que a maioria dos pacientes hospitalizados, apresentarão algum grau de sofrimento emocional, variando de acordo com suas características pessoais, gravidade da doença, repercussão e impacto do tratamento. “Conferir prioridade aos problemas biomédicos por interpretá-los como essenciais á existência, a ponto de não dispensar a devida atenção aos eventos mentais por interpretá-los como fenômenos secundários resulta em medicina de má qualidade.” (Lopez, 2001) Na atuação diária da equipe de Psicologia, observa-se a necessidade de estabelecer critérios claros e objetivos para o sucesso do trabalho psicológico proposto: o de apoiar, orientar e auxiliar tanto pacientes e familiares como a equipe multiprofissional , sem desviar a atenção dos casos onde este indivíduo doente encontra-se frágil e instável, incapaz de contribuir para o próprio tratamento e recuperação ou ainda, dificultá-lo com seus temores e angústias. O psicólogo hospitalar está inserido nesta relação de cuidado ao doente, sem esquecer que o sofrimento despertado pelo adoecimento atinge não somente o paciente, mas seu círculo familiar e social. “A psicologia hospitalar define como objeto de trabalho não só a dor do paciente, mas também a angústia declarada da família, a angústia disfarçada da equipe e a angústia geralmente negada dos médicos.” (Simonetti,2004) A assistência e suas técnicas são parte da rotina do psicólogo no hospital. Outras responsabilidades se somam a ela: a de se comunicar (eficaz e eficientemente) com a equipe multiprofissional, a busca de melhorias continuadas nos processos de trabalho, otimizar recursos, desenvolver novas abordagens, pesquisar, propagar conhecimento e capacitar os futuros profissionais. Diante da adoção do processo de acreditação hospitalar e da implantação dos programas de qualidade nos hospitais, a padronização dos procedimentos assistenciais com a preocupação na excelência de serviços e da gestão exige das diversas áreas de atuação hospitalar o refinamento dos seus processos de trabalho. O hospital passa a ser gerenciado como uma empresa, assegurando sua qualidade e sustentabilidade através do gerenciamento detalhado dos seus recursos, uso de ferramentas administrativas e visão de negócio. “O gerenciamento da rotina é a base da administração da empresa, devendo ser conduzido com o máximo cuidado, dedicação, prioridade, autonomia e responsabilidade.”(Campos, 2004) Com esta preocupação, desenvolver um instrumento de avaliação da complexidade emocional que possa direcionar o número de visitas da equipe de Psicologia, otimizando a assistência sem perder o que lhe é mais precioso (a subjetividade humana) tornou-se um desafio para as autoras. Clarificar para a equipe de saúde as condições emocionais observadas (do paciente, da família e da relação destes com a equipe), incluindo as reações frente ao adoecimento, a dinâmica familiar, mecanismos de adaptação utilizados e o sucesso ou falha destes, é um dos papéis atribuídos ao psicólogo hospitalar. A comunicação entre os membros da equipe de saúde é apontada como fator chave de sucesso na assistência multiprofissional e neste aspecto, é necessário compartilhar a assistência psicológica realizada (sem quebra do sigilo ético) para facilitar e melhorar a comunicação da equipe de Psicologia com os outros profissionais, oferecendo-lhes subsídios para melhor assistir o paciente e sua família. “A comunicação é um processo imprescindível na ação administrativa, pois permite a realização de ações coordenadas entre os seus demais níveis, minimizando as diferenças e aproximando as pessoas pela compreensão do porquê das variadas percepções. Envolve, portanto, as relações de intercâmbio de informações, idéias, ordens e fatos.”(Silva, 1996) Boa comunicação se reflete na diminuição dos “ruídos” comuns entre os membros da equipe de saúde, que confundem, estigmatizam, propiciam desentendimentos e enfraquecem a atuação em conjunto da equipe, o que se reflete inevitavelmente na relação do paciente e de seus familiares com a experiência da hospitalização. Para tanto, o prontuário com seus diversos documentos, necessita de clareza e objetividade na comunicação das informações. 2. METODOLOGIA Trata-se de um relato de experiência da atuação do Setor de Psicologia no Plano de Assistência Integrada (PAISC) desenvolvido pela Direção Assistencial, no desenvolvimento de um instrumento que classifica a complexidade emocional associando-o ao controle de riscos institucionais num Hospital Geral privado de 220 leitos no Município de São Paulo (SP), Brasil, no período de novembro de 2007 a novembro de 2008. 3. RELATO DE EXPERIÊNCIA 3. 1. O Desenvolvimento de Instrumento (apêndice A) O Setor de Psicologia desenvolveu o instrumento “Acompanhamento do Setor de Psicologia” com objetivo de classificar de forma clara e objetiva a complexidade emocional do caso atendido, definir o nº de visitas para o paciente/familiar e para auxiliar o controle de riscos institucionais, contribuindo desta forma com a qualidade e a segurança da assistência prestada ao paciente enquanto hospitalizado na instituição. O consenso entre os membros do Setor de Psicologia foi que o instrumento não estabeleceria o psicodiagnóstico do caso atendido, pois muitas vezes o período de internação e as condições hospitalares tornam o psicodiagnóstico impreciso e impraticável. O primeiro modelo do instrumento foi desenvolvido entre janeiro e março de 2008 – com a participação da equipe de Psicologia composta por uma psicóloga e três estagiárias de graduação, que se reuniram para estudar e discutir a teoria e a prática hospitalar e sua aplicação dentro da proposta de trabalho. Foram realizadas 07 reuniões totalizando 14 horas entre discussão e treinamento do uso do instrumento. Esta fase foi importante para capacitar as estagiárias de graduação para o preenchimento do instrumento e principalmente na correta aplicação dos primeiros cuidados psicológicos ao paciente/familiar hospitalizado. Após a aprovação da diretoria do hospital, o instrumento foi apresentado aos enfermeiros e médicos, com objetivo de orientar sobre o mesmo, ouvir sugestões e esclarecer dúvidas. A aceitação do instrumento foi imediata e positiva. Durante um mês (abril), o instrumento foi testado, sendo preenchido 313 vezes pela equipe de Psicologia. Fluxogramas detalhando a assistência psicológica para cada unidade de internação, foram descritos, estabelecendo a rotina do trabalho implantado. Nesta fase de testes, foi detectada a necessidade de realizar algumas inclusões no instrumento, para que ele pudesse atender plenamente à equipe de Psicologia em relação à assistência prestada. Foram incluídos os itens: “repercussão emocional relevante associada ao tratamento” e “evidência de instabilidade na evolução do quadro clínico e/ou emocional”, na classificação da complexidade emocional do caso. Esses dois novos itens possibilitaram a inclusão dos aspectos clínicos como variáveis importantes nos aspectos emocionais apresentados pelo paciente/familiar e adequaram a classificação ao suporte psicológico e o número de visitas requerido em determinadas situações. Como a instituição preconiza entre seus valores, a segurança do paciente e o controle dos riscos institucionais, foram incluídos no instrumento sintomas considerados relevantes para o acionamento da equipe de Psiquiatria. Na observação de um ou mais destes sinais ou sintomas, é sinalizado no instrumento a sugestão da solicitação da avaliação do psiquiatra (sendo este acionamento opção do médico responsável pelo paciente). Este item foi previamente discutido com os psiquiatras do hospital, que sugeriram os sintomas que a equipe de Psicologia pudesse observar. São eles: sinais ou sintomas de risco de suicídio; sinais de previsão de comportamento violento; alterações do pensamento e mudança intensa de humor. A partir de maio de 2008, com o instrumento já testado, alterado, treinado e apresentado aos membros da equipe de saúde o mesmo foi oficialmente incluído no prontuário do paciente (eletrônico e de papel). O prontuário eletrônico com seus diversos documentos possibilita agilidade e facilidade no registro e acesso ás informações do prontuário pelos membros da equipe de saúde, em tempo real e de qualquer unidade de internação do hospital. Assim, o médico ou outro profissional da equipe de saúde pode obter informações sobre os pacientes, mesmo quando realiza assistência em outra unidade do hospital. O acesso eletrônico às informações agiliza a tomada de decisão em relação a condutas, manejo e acompanhamento do caso, contribuindo para o alcance da excelência dos serviços. A Assessoria Jurídica do hospital e o Conselho Regional de Psicologia foram consultados previamente à oficialização do instrumento, para opinarem em relação ao mesmo e em relação a participação das estagiárias. Ambos os órgãos consultados foram favoráveis desde que sendo respeitando a legislação vigente no país (código de ética dos psicólogos, contrato firmado entre hospital e entidade de ensino, capacitação e supervisão das estagiárias). 3.2. – Detalhamento do instrumento: O instrumento primeiramente estabelece quem é o foco da visita: paciente ou familiar. Na seqüência é assinalado o motivo da visita: compulsório para trauma, compulsório para longa permanência, solicitação da equipe de saúde, solicitação do paciente/familiar, rotina do setor e antecipação via equipe. O termo “compulsório para trauma” e “compulsório para longa permanência” são as situações descritas no Plano de Assistência Integrada São Camilo – PAISC, onde a atuação do Setor de Psicologia se dá compulsoriamente para casos de: acidentes automobilísticos, ferimentos por arma branca (FAB), ferimentos por arma de fogo (FAF), amputações, óbitos, abortos, intoxicação exógena, tentativas de suicídio, estupro (definidos como situações traumáticas) e internações com período superior a 15 dias. Em seguida, selecionam-se as opções que definem o contexto observado: -Alteração emocional grave do paciente -Alteração emocional grave do cuidador/familiar -Relacionamento com equipe de saúde hostil -Evidência de instabilidade na evolução do quadro clínico e/ou emocional -Alteração emocional moderada do paciente -Alteração emocional moderada do cuidador/familiar -Relacionamento com equipe de saúde prejudicado -Repercussão emocional relevante associada ao tratamento -Alterações emocionais leves do paciente -Alterações emocionais leves do cuidador/familiar - Sem alterações emocionais perceptíveis no paciente -Sem alterações emocionais perceptíveis no cuidador/familiar -Relacionamento com equipe de saúde adequado A definição da classificação é sempre pelo item de maior gravidade, logo um único item assinalado em “alta complexidade” é o suficiente para classificar o caso como “A” (alta complexidade) mesmo que outros itens assinalados sejam de baixa, comum ou sem demanda (ver apêndice). De acordo com a classificação (“A”, “B”, “C” ou “D”) a conduta é definida, compreendida não como a ação terapêutica a ser desenvolvida, mas sim o dimensionamento de visitas do Setor de Psicologia para o caso. Casos classificados como “Alta Complexidade Emocional”, serão visitados pelo membro da equipe de Psicologia diariamente até o rebaixamento da complexidade ou alta hospitalar do paciente. Casos classificados como “Baixa Complexidade Emocional”, serão visitados pelo membro da equipe de Psicologia de duas a três vezes por semana ou alta hospitalar do paciente. Casos classificados como “Comum/Esperado pela Situação”, serão visitados pelo membro da equipe de Psicologia uma vez por semana ou alta hospitalar do paciente. Casos classificados como “Sem demanda atual”, serão reavaliados quinzenalmente pelo membro da equipe de Psicologia ou alta hospitalar do paciente. É importante ressaltar que a conduta de visitas pode ser alterada a qualquer momento, mediante simples comunicação da equipe multiprofissional com o Setor de Psicologia e que, a cada nova visita, o caso é reavaliado, mantendo-se ou não a classificação anterior. Após a classificação da complexidade do caso, a próxima visita será programada (pelo membro da equipe de Psicologia, em agenda específica para este fim). Finalizando o instrumento, há um espaço reservado para o registro da visita, que conterá o resumo dos aspectos relevantes observados, respeitando-se o sigilo das informações. Quando preenchido pelos estagiários, a evolução da visita finaliza com o nome do estagiário e o nome do psicólogo supervisor. O documento é emitido com o nº do conselho da psicóloga do hospital, que diariamente lê, supervisiona e efetua, quando necessário, as correções dos instrumentos preenchidos, assinando-o mais a estagiária para finalmente o instrumento ser anexado ao prontuário do paciente. 4. CONSIDERAÇÕES FINAIS Ao ser incluída nas áreas de cuidados aos pacientes hospitalizados, a Psicologia pode enriquecer com sua escuta diferenciada, atenção à subjetividade de cada ser humano e vocação para amparar diante de crises muitas vezes insolúveis, a assistência hospitalar oferecida ao paciente e seus familiares. Na relação do profissional da Psicologia com seus parceiros de assistência, o psicólogo agrega valor para a equipe multiprofissional e também “deixa-se” agregar, quando compartilha experiências e saberes. Veio da relação diária com a equipe de Enfermagem, parte da inspiração para o desenvolvimento do instrumento apresentado, já que é referência em dimensionamento dos recursos humanos na assistência hospitalar. “A literatura apresenta vários instrumentos de classificação de pacientes, que possibilitam a identificação do grau de dependência dos pacientes em relação à equipe de enfermagem.” (Bordin, 2008) Facilitar a compreensão da análise e da prática psicológica é uma idéia com a pretensão de fortalecer a atuação do psicólogo nos hospitais.Muitas vezes, nossos parceiros de assistência apresentam dificuldades para a compreensão da dinâmica do trabalho psicológico e nós, psicólogos, não a clarificamos e nos comunicamos de forma subjetiva e compreensível somente para outros psicólogos. Tal como uma fotografia, o instrumento mostra a condição situacional dos principais aspectos psicológicos do caso atendido e sua evolução no decorrer dos atendimentos seguintes, contribuindo para o manejo da problemática observada, direcionando a equipe de Psicologia para os casos de maior complexidade emocional e apoiando a tríade paciente-família-equipe nas etapas mais angustiantes da hospitalização. Na leitura do instrumento, a equipe de saúde pode obter informações acerca dos aspectos observados e analisados pelo membro da equipe de Psicologia que visitou o paciente e qual o nível de “atenção” que será dispensado à problemática observada, que estará associada às respostas do paciente e/ou familiares frente ao processo da hospitalização. O instrumento não expõe aspectos do paciente e sua família que não sejam relacionados diretamente à hospitalização, preservando o sigilo de informações, papel básico do psicólogo. Sistematizar a assistência psicológica e direcioná-la para os casos em que paciente e familiares vivenciam o adoecimento com gravidade, tornando-se (mesmo que temporariamente) incapazes de lidar com as angústias despertadas com seus próprios recursos internos ou quando esses recursos não são suficientes diante da intensidade do sofrimento, torna o apoio emocional centro da assistência psicológica oferecida. “Durante muito tempo as organizações sobreviveram atendendo a promessa de produzir mais e melhor.Hoje, além disso, elas necessitam produzir mais barato, mais rápido e apresentar o seu diferencial.” (Ruthes e Cunha, 2008) O instrumento possibilita a adequação de recursos humanos do Setor de Psicologia, pois oferece um panorama da complexidade dos casos em atendimento, auxiliando a dimensionar os esforços da equipe. As antecipações da visita do Setor de Psicologia via equipe de saúde ocorreram na maioria das vezes pelo agravamento das condições clínicas, comportamentais ou por solicitação espontânea do paciente/familiar. Este evento é pouco controlável e exige da equipe de Psicologia flexibilidade para se adequar à demanda imprevista. Outra informação que as antecipações solicitadas pela equipe de saúde puderam fornecer é a respeito da própria eficácia da classificação realizada pela equipe de Psicologia já que mais antecipações podem sugerir que a classificação não foi adequada. Nestes casos, esse item pode contribuir para a mensuração de possíveis falhas, propiciando correções e treinamento interno. Observou-se neste período que em todos os casos sinalizados com a sugestão de avaliação do psiquiatra, o médico responsável pelo paciente acionou a equipe de Psiquiatria, que avaliou o caso e manteve o acompanhamento durante o período de hospitalização, evidenciando que os sintomas ou sinais apontados no instrumento foram adequados para indicar aspectos psíquicos patológicos. Utilizar para a aplicação do instrumento o recurso eletrônico disponível na instituição foi essencial para gerenciar as informações obtidas. “A utilização de recursos da informática é de vital importância para dar confiabilidade, velocidade e segurança na fluidez das informações, para o processo de tomada de decisões.”( Borba, 2006) Dada sua característica eletrônica, é possível obter informações dos instrumentos preenchidos diariamente, o que permite à psicóloga responsável e aos gestores do hospital, acessar por unidade de internação informações como: nº parcial e total de casos atendidos (mês/ano),motivos de atendimentos (compulsórios, solicitação equipe, solicitações paciente/familiar, rotina do setor e antecipação da visita),sinais/sintomas assinalados para sugestão da avaliação psiquiátrica e complexidade emocional dos casos. O instrumento é “jovem” e amadurecerá com o tempo. No presente, os bons frutos estimulam as autoras a continuarem firmes em seu propósito de contribuir para uma assistência de qualidade com melhorias contínuas dos seus processos de trabalho, fortalecendo o papel do psicólogo junto à equipe multiprofissional. 5. REFERÊNCIAS BIBLIOGRÁFICAS BORDIN,L.C.,2008,“Distribuição do tempo das enfermeiras:identificação e análise em unidade médico cirúrgica”, São Paulo, Brasil, Dissertação de Mestrado USP. BORBA, V.R., 2006, “Do planejamento ao controle de gestão hospitalar: instrumento para o desenvolvimento empresarial e técnico”, Rio de Janeiro, Brasil,Ed. Qualitymark. CAMOM, V.A.A. e colaboradores, 1996,”O doente, a Psicologia e o Hospital”, São Paulo, Brasil, Ed.Pioneira. CAMPOS, V.F., 2004, “Gerenciamento da rotina do trabalho do dia-a-dia”, Rio de Janeiro, Brasil, Ed. INDG tecnologia e Serviços Ltda. LOPEZ, M., 2001, “O processo diagnóstico nas decisões clínicas: Ciência – Arte – Ética”, Rio de Janeiro, Brasil,Ed. Revinter. MEZZOMO, A.A. et al., 2003, “Fundamentos da humanização hospitalar: uma versão multiprofissional”, Santos, SP, Brasil, Local:Editora. RUTHES, R.M e CUNHA, I.C.O., 2008, “Gestão por competências nas instituições de saúde”,São Paulo, Brasil,Ed. Martinari. SILVA, M.J.P., 1996,”Comunicação tem remédio: a comunicação nas relações interpessoais em saúde”, São Paulo, Brasil, Ed.Gente. SIMONETTI, A., 2004, “Manual de Psicologia Hospitalar: o mapa da doença”,São Paulo, Brasil, Ed.Casa do Psicólogo. APÊNDICE A Dificultades que se presentan en el trabajo terapéutico al emplear imágenes de ascensión y descenso Isabel Stange Espínola ([email protected]) Universidad Autónoma de Puebla (México) RESUMEN En este trabajo se presentan una serie de reflexiones acerca del empleo de imágenes de ascenso y descenso que se pueden presentar en una narración con fines terapéuticos. El emplear imágenes de ascenso es de gran utilidad, cuando se trabaja con hipnosis Ericksoniana y Ensueño dirigido, aunque se requiere que el terapeuta tenga presente algunos aspectos que pueden impactar de manera negativa en los usuarios y prepararse para una adecuada intervención. El utilizar imágenes de descenso es más complejo, requiere que el terapeuta tenga muy clara la finalidad para la cual las va a emplear y cuáles son los posibles problemas que pueden presentarse cuando una caída o descenso brusco sorprende al terapeuta el cual detiene la caída, a través de la narración, provocando un problema mayor en el usuario, en lugar de dejar que el usuario continúe libremente con su proceso. Finalmente se presenta el reporte de un trabajo terapéutico realizado en el Centro Clínico de Psicología (CECLIPSI), con 20 usuarios, empleando imágenes de ascenso. Palabras claves: Hipnosis, imágenes, ascenso, descenso, terapia Abstract In this work are presented a series of reflections about the use of ascent and descent images that can be displayed in a narration with therapeutic aims. Using ascent images is very useful, when is used with Ericksonian hypnosis and directed Daydream, although is required that the therapist remembers some aspects that can affect the users in a negative way and be prepared for a suitable intervention. Using descent images is more complex, requires that the therapist have very clear the purpose for using them and the possible problems that can appear when a fall or abrupt descent surprises the therapist who stops the fall, through the narration, causing a greater problem in the user, instead of leaving the user to continue freely with the process. Finally is presented the report of a therapeutic work realized in the Clinical Center of Psychology (CECLIPSI), with 20 users, using ascent images. Key words: Hypnosis, images, ascent, reduction, therapy; Sumário Neste trabalho são apresentados uma série de reflexões sobre o uso das imagens da subida e da descida que podem ser indicadas em uma narração com alvos terapêuticos. Usar imagens da subida é muito útil, quando é usado com hipnose de Ericksonian e Daydream dirigido, embora esteja exigido que o terapeuta recorda alguns aspectos que podem afetar os usuários em uma maneira negativa e ser preparados para uma intervenção apropriada. Usar imagens da descida é mais complexa, exige que o terapeuta tem muito desobstruído a finalidade para usar as e os problemas possíveis que podem aparecer quando uma queda ou uma descida abrupta surpreendem o terapeuta que para a queda, através da narração, que causa um problema maior no usuário, em vez de deixar o usuário para continuar livremente com o processo. É apresentado finalmente o relatório de um trabalho terapêutico realizado no centro clínico da psicologia (CECLIPSI), com 20 usuários, usando imagens da subida. Palavras chave: Hipnose, imagens, ascensão, redução, a terapéutica. Ante la complejidad humana de exquisitos matices, los sabios, investigadores y estudiosos del ser humano, han sido sobrepasados llegando a percibir con humildad que la aproximación hacia el conocimiento del ser humano es constante, se pueden elaborar teorías, elaborar hipótesis, establecer supuestos pero difícilmente se podrían establecer certezas. La capacidad de enfrentar y superar situaciones adversas, de asimilar la realidad, de entender el mundo, de dejarse caer ante las dificultades y emprender nuevamente el camino, señalan que la riqueza individual es tan variada que las generalizaciones pasan a ser consideradas como simples aproximaciones, como intentos por entender una realidad y esa realidad del sujeto sólo puede ser entendida a partir de su mundo interior, las interacciones que establece y el contexto en el cual se desenvuelve. Tres aspectos son considerados por O´Hanlon (2001) como esenciales en el trabajo terapéutico que se realiza basándose en la terapia de posibilidades: “1. Validar a la persona y sus experiencia, 2. Cambiar el hacer del problema 3. Cambiar el ver del problema.” Esta perspectiva del trabajo terapéutico, desde la terapia de posibilidades, en el que se considera al usuario como persona, desde una perspectiva integral, el cual es aceptado con sus experiencias pasadas, realidades presentes y sueños futuros, dentro del cual puede promoverse el cambio por medio de la creación conjunta (terapeuta y usuario) de nuevos relatos, y la programación, también conjunta, de posibilidades diferentes de acción. El aspecto central pasa a ser que la persona recobre la confianza en sus capacidades y recursos para enfrentar las situaciones adversas y salir adelante de manera adecuada, de manera saludable. En este mismo sentido se ubica la propuesta de Erickson, quien “consideraba que los clientes tienen todos los recursos necesario en su interior, en sus sistemas sociales, o en los dos, para provocar los cambios que necesitan. La tarea del terapeuta es acceder a estos recursos y ayudar al cliente a aplicarlos en las áreas apropiadas de su vida” (O´Hanlon, 2001. p. 28) en términos de Desoille (1973, p. 37) el proceso que se produce en terapia es de “una colaboración perfecta entre psicólogo y paciente, y es indispensable que el ensueño no provoque el efecto de una intrusión en la intimidad del individuo y que la `directividad´ del terapeuta mantenga un respeto auténtico por la personalidad del paciente. En consecuencia, nunca deben imponerse imágenes inaceptables para el paciente.” Autores como Desoille (1973), Erickson y Rossi (1992) Abia (1993), Zeig (en Robles, 1990) depositan en el sujeto la esencia del cambio a través del estado de sugestión consciente del paciente (presentación de una idea), al cual se le pueden narrar diversas situaciones que permitirán el surgimiento de imágenes nuevas, que relacionadas a las imágenes del mundo interior o subjetivo, favorecerán el proceso del cambio. Cualquier cosa que presente la persona, puede ser considerado como el inicio de una psicoterapia exitosa y se incorpora al servicio del objetivo que se espera alcanzar. Desoille (1973, p. 29) define la imagen como “una representación que puede desplazarse y que suscita intercambios recíprocos entre el afuera y el adentro, estos intercambios provocan metamorfosis asombrosas en el seno de una realidad permanente”. La comunicación puede ser desarrollada de mejor forma dependiendo de las características en las que se establece. En primer lugar, es necesario considerar el ritmo de trabajo que presenta tanto el terapeuta como el paciente, si coinciden los ritmos de trabajo el entendimiento es mayor que cuando difieren. También es un elemento significativo el que la persona esté en una actitud receptiva o defensiva a las sugerencias, que haya ido a la sesión terapéutica de manera voluntaria y no presionada por una persona o una institución. Tener deseo y confiar en su capacidad de cambio y en el beneficio o utilidad del trabajo terapéutico, puede favorecer el cambio y el ritmo que se va a establecer. El empleo de una imagen placentera como una manera de producir un trance ha sido utilizado como una forma de focalizar la atención, lo mismo el empleo de la respiración tranquila. Para Desoille y Erickson la manera de promover un trance difiere de manera significativa, para Desoille es necesario “contar con un ambiente tranquilo, semioscuro, silencioso, que diera al paciente la posibilidad de concentrarse en su mundo interno hasta el punto de poder expresarse en medio del diálogo mediante imágenes verbales o visuales, y, siguiendo las sugerencias del psicoterapeuta, desplazarse verticalmente en un espacio imaginario en el cual pudiera concebirse actuando” (Desoille, p. 32), en cambio para Erickson, el trance puede presentarse en muy diversas situaciones, incluyendo una conversación cotidiana, y le atribuye amplias posibilidades a los cambios que se producen, como se refleja en la siguiente frase. “El estado de trance es aquel en que más probabilidades hay de que se produzca el aprendizaje y la apertura al cambio; no se refiere a un estado inducido de somnolencia. Los pacientes no son “sometidos” ni dirigidos por la voluntad del terapeuta, ni pierden el control de sus actos. En realidad el trance, es un estado natural, que todos experimentamos”. (Rosen, p.26) Es posible emplear en el trabajo terapéutico las imágenes de ascenso y de descenso. Las imágenes de ascenso son más sencillas de trabajar debido a que tienden a provocar bienestar, mayor energía, sensación de logro, tranquilidad y alegría a la persona que las está vivenciando. En cambio las imágenes de descenso, el descender bajo tierra provoca temores, tristeza, angustia, cosas que se quieren ocultar o no se aceptan. Así como situaciones temidas, que pueden haber sido olvidadas o tenerse presente y que pueden o no haberse generalizado a diversas situaciones. Las imágenes de descenso requieren mucho más cuidado en su elaboración y trabajo por la complejidad de respuestas que puede desarrollar la persona, sobre todo el nivel de compromiso afectivo, por ello se sugiere que después de haber trabajado una situación de descenso, se trabaje de manera consecutiva una imagen de ascenso, para promover un cambio emocional del paciente y que a partir de estos recursos pueda encontrar significados no encontrados o confusos durante el trabajo de descenso Desoille (1973, p.123) señala que las imágenes de descenso, sugeridas por el terapeuta, que se pueden trabajar pueden ser entre otros: el descenso a las profundidades del mar, la gruta del brujo, el dragón de la fábula. También hay que tener presente que las imágenes de descenso pueden surgir de manera espontánea o bien ser sugeridas por el paciente. Tanto las imágenes de ascenso como las de descenso se relacionan con estados afectivos. El terapeuta requiere una constante observación de la persona con la cual está trabajando para evaluar el estado emocional que se encuentra viviendo y, si es necesario, solicitar información inmediata al usuario del proceso que está viviendo e intervenir si la imagen es muy angustiante, promoviendo bienestar y tranquilidad de manera directa, enfrentando de manera decidida la imagen perturbadora a través de palabras de bienestar y calma. Si el temor o ansiedad experimentado por el paciente es muy grande de manera que dificulta el trabajo terapéutico, es posible suspender el descenso darle a la persona a través de las palabras o de imágenes de ascenso la tranquilidad requerida, terminar la sesión y luego en una sesión posterior retomar la escena de descenso nuevamente. Uno de los errores más frecuente de los terapeutas es detener de manera inmediata la caída imaginaria del paciente, como una forma de protegerlo y evitar la angustia, pero este tipo de intervención es bastante desafortunada ya que incrementa el temor y la ansiedad del paciente. Si la persona expresa que está teniendo una caída imaginaria, el terapeuta requiere expresar apoyo constante al usuario. Si es posible el terapeuta intentará ubicarse en el lugar del paciente, compartir la vivencia de éste, asumir sus temores, y por muy sorpresiva que sea la caída, será necesario que el terapeuta evite detenerla y no sólo eso, tendrá que fomentar la caída de manera que la persona enfrente la situación temida en mejores condiciones, con el apoyo del terapeuta y fortaleciendo sus habilidades, de esta manera a través del trabajo terapéutico será posible trabajar en resolver adecuadamente esa situación. Es posible que si el terapeuta mantiene esa actitud de apoyo firme y decidido pueda observar que poco a poco las imágenes temidas van cambiando, a medida que va avanzando el paciente en el esclarecimiento de la situación y desarrollando sus posibilidades y recuperando su equilibrio y bienestar. Las imágenes propuestas por Desoille (1973) para evaluar la forma que la persona asume su virilidad o masculinidad, generalmente promueve en la persona una sensación de bienestar y fortaleza y al expresar las características que él o ella percibe en su imagen entregará elementos que le permitan, al terapeuta, entender la imagen que tiene de sí mismo. Entre las imágenes de ascenso se encuentran: subida de una cima, la espada, la copa. De la misma forma que las imágenes varían si se trabaja ascenso y descenso, los movimientos de izquierda y derecha tiene relación con el aspecto cognitivo y emocional de la persona. Tanto las imágenes de ascenso como las de descenso requieren ser trabajadas de manera natural, que el paciente no se sienta forzado a vivir esa experiencia, que perciba la libertad para trabajar sin provocar angustia o temor y si aparecen en el trabajo terapéutico requiere ser resuelto en ese momento. El proponer elementos que ayuden al paciente, como por ejemplo recurrir al “aire, a las nubes, a un sabio, a una luz, a animales del bosque, a una varita mágica, a duendes o hadas” dependerá del criterio del terapeuta así como de las imágenes con las cuales se esté trabajando y del estado emocional del paciente. Desoille y Erickson señalan, como parte de trabajo terapéutico, que es el paciente quien tiene que hablar de las características de cada sesión, así como de las características de las imágenes que el paciente elaboró durante el ensueño o el trance hipnótico y que el terapeuta debe abstenerse de interpretar estas imágenes, se debe dejar libremente a la persona para que encuentre sus propios significados y modos de resolver sus problemas. En ocasiones en sesiones posteriores se retoman estás imágenes y son trabajadas de manera más detallada. Considerando que la actividad psicoterapéutica del psicólogo es bastante compleja y que de manera constante se buscan alternativas que permitan desarrollar un trabajo eficaz que promueva la solución del problema presentado o la aceptación cuando no pueda ser modificado de manera que lleve al usuario a un mayor bienestar, se realizó una investigación con la finalidad de obtener información relacionada con el desarrollo de recursos personales del usuario a través del empleo de la hipnosis y la narrativa que le permitan enfrentar en mejores condiciones los problemas de la vida cotidiana. Objetivos: Analizar el empleo de la narrativa en la modificación de la autoestima de pacientes en psicoterapia. Objetivo particulares: 1. El objetivo principal de este estudio fue determinar el efecto de una narración empleando hipnosis ericksoniana y ensueño dirigido, en la modificación del autoconcepto. 1. Un segundo objetivo fue analizar las respuestas posthipnóticas de los usuarios ante una misma narración escuchada en trance hipnótico y detectar de acuerdo a su información cambios en su autoconcepto. Metodología: 1. Tipo de estudio: Descriptivo 2. Población: 20 usuarios que solicitaron psicoterapia 3. Técnicas utilizadas: Hipnosis Ericksoniana Ensueño dirigido Narración de una historia Procedimiento. Fases de la terapia: 1. Entrevista inicial, establecimiento de la empatía y confianza, compresión mutua. 2. Recopilación y sistematización de la información a través de todo el proceso terapéutico. 3. Detección de creencias autoimpuestas o ideas irracionales acerca del problema. 4. Realización del trance hipnótico. 5. Presentación de la narración. 6. Registro de la información del usuario, retroalimentación. 7. Relación de las aptitudes y habilidades de la persona con el contexto del problema. 8. Establecimiento de directivas cuando sea requerido. 9. Término del trabajo terapéutico y seguimiento de la terapia. Elementos presentes en la historia: 1. Un camino ( sin señalar características) 2. Ascenso de una montaña (Desoille) 3. Imaginarse en la cima 4. Ver un árbol y dirigirse hacia él 5. Dejar en el árbol lo que no es necesario 6. Descenso 7. Ubicarse en el lugar que se está trabajando Resultados y discusión: De los 20 usuarios con los cuales se trabajó empleando la narración señalada, 19 de ellos pudieron desarrollar trance hipnótico, modificando la imagen inicial a medida que avanzaba el trabajo. Una usuaria no pudo seguir las indicaciones entregadas en el trance hipnótico debido a que parte del conflicto por el que iba a consulta era su esposo, a él le agradaba el alpinismo, por lo cual se negó a imaginar que subía a una cima. Con esta persona se trabajó relajación obteniendo buenos resultados. En las gráficas siguientes se muestran algunas características de los sujetos con los cuales se trabajó y las respuestas de ellos en la situación de trance. Análisis de las respuestas: En relación al proceso hipnótico, la totalidad de los sujetos lograron el trance hipnótico, se les sugirió que podían trabajar con los ojos abiertos o cerrados para que ellos decidieran su particular forma de trabajar. Los 19 sujetos pudieron imaginar fácilmente el camino de ascenso, refirieron que el camino tenía diversos grados de dificultad, para algunos el sendero era muy marcado y podían caminar sin problemas. Unos señalaron que había pasto y flores a los lados, otros no veían el camino y tenían que subir entre piedras y/o maleza muy crecida. Cuatro de los 19 usuarios solicitaron el apoyo de algún animal del bosque para llegar a la cima, el animal escogido fue diferente para cada uno de ellos. Todos reportaron un gran bienestar al estar en la cima, algunos señalaron la existencia de una luz brillante que los protegía, otros una sensación de libertad y calma. Ninguno señaló que estar en la cima fuera incómodo o desagradable. El camino de regreso, para todos fue más fácil que el ascenso, aunque también tuvieron diferencias, todos regresaron al lugar de inicio del trabajo. Un elemento importante es que el terapeuta realice las modificaciones necesarias que les permita adaptar la narración al lenguaje del usuario con la finalidad de promover un ambiente más adecuado de trabajo y obtener mejores resultados. Bibliografía 1. Abia, J. y T. Robles (1993) Autohipnosis. México: Instituto Milton Ericsson. 2. Bandler, R. (2006) Las aventuras de cualquiera. España: Hernán Cerna Training (HTC). 3. Desoille, R. (1973) Lecciones sobre ensueño dirigido en psicoterapia. Argentina: Amorrortu. 4. Erickson, M. y E. Rossi (1992) El hombre de Febrero. Argentina: Amorrortu. 5. Hudson O`Hanlon, W. (1995) Raíces profundas. Argentina: Paidós. 6. O´Hanlon, B. (2001) Desarrollando posibilidades. España: Paidós. 7. Rosen, S. (1991) Mi voz irá contigo. Argentina: Paidós. 8. Watzlawick, P., Beavin, J. y D. Jackson (1991) Teoría de la comunicación humana. Barcelona: Herder. Utilidad del sociograma como herramienta para el análisis de las interacciones grupales Isaura Pineda Leslie Renero Yamel Silva Emma Casas Universidad del Valle de México – Campus Lomas Verdes Eliseo Bautista Centro de Educación y Desarrollo Humano (CEDH) José Manuel Bezanilla Psicología y Educación Integral A.C. (México) RESUMEN El objetivo del presente estudio es demostrar la utilidad del sociograma como herramienta de análisis de las interacciones sociales. Para el logro del objetivo, se definieron actividades que permitieran la modificación de las interacciones. Se trabajó con un grupo formado por 27 alumnos. En la pre-evaluación como en la post-evaluación se empleo el sociograma como medio para la visualización del cambio en las interacciones. De manera general, los resultados demuestran que después de la aplicación de actividades al interior del grupo, se puede apreciar una mayor cohesión del mismo. Se resalta la aportación del sociograma como una herramienta útil para analizar interacciones sociales en distintos contextos. Palabras clave.- sociograma, interacciones sociales, sociometría, medición ABSTRACT The aim of the present study is to demonstrate the utility of the sociogram as tool of analysis of the social interactions. For the achievement of the objective, there were defined activities that allowing the modification of the interactions. One worked with a group formed by 27 pupils. In the pre-evaluation as in the post-evaluation the sociograma was used for the visualization of the change in the interactions. In general, the results demonstrate that after the implementation of activities within the group, it is possible to estimate a major cohesion of the same one. The contribution of the sociograma is highlighted as a useful tool to analyze social interactions in different contexts. Key words.- sociogram, social interactions, sociometry, measurement RESUMO O objetivo do estudo atual é demonstrar a utilidade do sociogram como a ferramenta da análise das interações sociais. Para o lucro do objetivo, as atividades foram definidas que permitiram a modificação das interações. Um trabalhou com um grupo dado forma por 27 estudantes. Na pre-avaliação como no sociogram do uso da borne-avaliação como meios para o visualização da mudança nas interações. Da maneira geral, os resultados demonstram que após a aplicação das atividades ao interior do grupo, uma coesão maior do mesmos pode ser apreciada. A contribuição do sociogram como uma ferramenta útil é emfatizada para analisar interações sociais em contextos diferentes. Palavras chave.- sociogram, interacções sociais, sociometria, medida La sociometría, campo de la sociología que en psicología ha sido utilizada por la llamada psicología social (López, 2000), proviene de los términos latinos socius (amigo, compañero) y metrum (medida) y ha sido aceptada como la medida de las relaciones sociales entre los miembros de un grupo (Alonso, Alonso, Balmori & Gappa, 2002). En su mayoría, su aplicación se ha concentrado en el ámbito educativo; aunque se ha utilizado en una gran variedad de contextos sociales (Barrasa & Gil, 2004). Una forma de poder visualizar las relaciones es a través del sociograma, que además de ser la técnica sociométrica más conocida, es la que se utiliza para representar la estructura del grupo pretendiendo obtener una radiografía grupal; es decir, buscan obtener de manera gráfica los lazos de influencia y de preferencia que existen en el mismo, mediante la observación y contextualización de las distintas relaciones entre sujetos que conforman un grupo (en un sentido técnico, el sociograma es la representación gráfica del test sociométrico). Este tipo de relaciones no son necesariamente formales, en la mayoría de los casos son informales. Es una herramienta creada por el Psiquiatra Rumano Jacob Levy Moreno a principios del siglo XX, se creó con fines exploratorios y diagnósticos. Desde su creación, parafraseando a Moreno (1954), la sociometría aparece como una de las estrategias más avanzadas y ordenadas para describir y medir la dinámica de los grupos, pues permite el estudio cuantitativo de las relaciones interpersonales en los grupos. En esencia, permite estudiar las preferencias interpersonales existentes en un grupo de personas. El test sociométrico es un instrumento que sirve para medir la importancia de la organización que aparece en los grupos sociales, estudia las estructuras sociales a la luz de las atracciones y los rechazos manifestados en el seno de un grupo. El test ha sido construido para el estudio de los grupos familiares, de los grupos de trabajo y de los grupos escolares. Este instrumento que utilizan los sociómetras, consiste en pedir al sujeto que elija, en el grupo al que pertenece o al que podría pertenecer, los individuos a quienes querría tener como compañeros, realizando sus elecciones libremente. Gracias a estas elecciones o rechazos que hace el individuo de determinadas personas, podemos tener a la vista las configuraciones sociales de un determinado grupo. Este instrumento ha revelado así mismo que la estructura psicológica subyacente de un grupo difiere profundamente de sus manifestaciones sociales; que la estructura de un grupo varía en razón directa de la edad de sus miembros y que los diferentes criterios de elección son susceptibles de producir agrupamientos diferentes o semejantes de las mismas personas (Moreno, 1954). El criterio sociométrico es aquel estímulo común que motiva a los individuos en un mismo impulso espontáneo para elegir o rechazar a los miembros de su grupo. Para realizar el análisis sociométrico de cualquier grupo, es de fundamental importancia elegir cuidadosamente el criterio que se va a emplear, ya que de esto depende, en gran medida, la validez del estudio, debido a que con base en la determinación del criterio sociométrico, se construirá el instrumento que contendrá los reactivos para clarificar la tele estructura del grupo (Arruga, 1992). El método sociométrico se fundamenta en la teoría de la espontaneidad creatividad y uno de sus conceptos fundamentales es tele (Moreno, 1959). La tele (del griego “lejos”) se refiere a las relaciones elementales que establecen los individuos tanto con personas como con objetos (la finalidad). Por otro lado, un grupo es un conjunto humano cuyos elementos se conocen, se influyen mutuamente y poseen objetivos en común. Al referirse a las características de un grupo, Worchel, Cooper, Goethals & Olson (2002), señalan que es: “un todo dinámico y diferente de la suma de sus partes: no es ni más ni menos que esas partes, pero es distinto que el conjunto de sus integrantes. En general, los miembros sienten que forman parte del grupo; consideran que son una unidad. Este sentimiento de unidad es el resultado de compartir ideas y opiniones y aceptar las normas del grupo. Los integrantes también tienen por lo menos un objetivo en común” (pág. 414). Algunas otras características por las cuales se pueden identificar a un grupo, son, por ejemplo, la generación de un sentimiento de pertenencia y de unidad, al interior del mismo; lo cual redundará en una cohesión que será una mejor vía de encaminarse al logro del objetivo en común. En los grupos pequeños, los miembros suelen ejercer una influencia directa sobre los demás como cuando una persona le grita a otra, le sonríe o la elogia. Garrison & Loredo (1996; 2002) señalan que para el logro de la cohesión, los integrantes del grupo deben compartir los mismos valores. En algunos casos, la unión entre personas es posible porque descubren que comparten ideas, actitudes y metas. En otros casos, las personas son atraídas por un grupo porque la ideología les proporciona otra forma de percibirse a sí mismos e interpretar los acontecimientos. Además, también comparten un nuevo conjunto de metas y medios para alcanzarlas. Hasta aquí resulta posible resumir que los grupos comparten características que propician la integración y cohesión; sin embargo, existen condiciones que auspician la desintegración. Por ejemplo, en el entorno escolar cuando dos grupos ya constituidos se unen para formar un solo grupo más grande, los cuales tienen orígenes distintos y en consecuencia reglas, normas, valores, etc., diferentes, es plausible considerar que la integración se torne difícil, áspera; desembocando en la división de los mismos, en el incumplimiento de objetivos (no hay adquisición de conocimientos), la conformación de subgrupos, entre otros. Esta es una condición que puede ocurrir prácticamente en cualquier ámbito social y resulta de suma importancia analizar los lazos débiles (Granovetter, 1973) existentes entre los grupos pues al no existir cohesión e integración, se imposibilita la conformación de grupos primarios y el cumplimiento de los objetivos, compartir normas, valores, etc., aspectos implícitos del grupo y por ende, se puede llegar a conflictos y a la no conformación del grupo (Alonso, Alonso, Balmori & Gappa, 2002). Aún cuando existen casos, como el señalado por Moreland y Levine (citado en Worchel et al. 2002), en el que se reconocen que al entrar al grupo el individuo inicia en la categoría de miembro nuevo, el grupo intenta cambiarlo para que dé su máxima contribución y, al mismo tiempo, este nuevo miembro querrá cambiar al grupo para que satisfaga sus necesidades; en condiciones inadecuadas para la estructuración de relaciones de intercambio social (como las arriba expuestas), es menester establecer dinámicas que involucren actividades encaminadas a la re-estructuración del grupo. En este punto, una herramienta ideal para detectar las preferencias, estructura e interrelaciones del grupo es el sociograma, ya que permitiría generar actividades que permitieran su modificación. Precisamente, el objetivo del presente trabajo es coadyuvar en la demostración de la utilidad del sociograma como herramienta de análisis de las interacciones grupales, aplicado al caso de un grupo de estudiantes de Licenciatura. MÉTODO Participantes 27 alumnos de la carrera de psicología de la Universidad del Valle de México – Campus Lomas Verdes, pertenecientes a la Licenciatura “Ejecutiva” (programa definido para personas que trabajan), de los cuales 25 son mujeres y 2 son hombres, cuyas edades fluctúan entre los 25 y 50 años y pertenecen a los cuatrimestres 6°, 7°, 8° y 9°. Los porcentajes de cada cuatrimestre son: 3.7% de 9º, 7.4% de 8º, 51.8% de 7º y 37.1% de 6º. Materiales y/o Instrumentos Test sociométrico: De acuerdo con Moreno (1954), consiste en preguntar a los miembros de un grupo con quién desearían trabajar para lograr algún objetivo. El criterio sociométrico empleado fue: “Elige a las personas con quienes te gustaría hacer un trabajo”. Sociograma: Según Moreno (1954), es un diagrama que permite explorar gráficamente la posición que ocupa cada individuo dentro del grupo, así como todas las interrelaciones establecidas entre los diversos individuos. Procedimiento Las sesiones tuvieron lugar cada quince días y se desarrollaron de la siguiente manera: Primera Sesión. Las integrantes del equipo aplicaron el test sociométrico, con el criterio “elige a las personas con quienes te gustaría hacer un trabajo”, procediendo a formar equipos diferentes, no se limito el número de elecciones, pero por lo general no son más de cinco por persona. A los miembros de los equipos se les dio la instrucción de enumerarse del 1 al 4 a cuyo termino se agruparon de acuerdo al número que les correspondía. Con base en la información proporcionada, se procedió a analizar los datos y realizar el sociograma (ver figura 1). Segunda Sesión. Se intervino en el grupo dividiéndolo en equipos, numerándose del 1 al 4. Se colocó una tarjeta en cada papelera con el nombre de cada alumno, para que se identificaran, enseguida se procedió a llevar a cabo la discusión del tema correspondiente. Cada miembro del equipo hablaba sobre el tema de reflexión programado sin interrupción durante 1 minuto, el moderador del equipo anunciaba cuando había cambio, y otro miembro del equipo tomaba la palabra, así hasta que todos los miembros del equipo lo hacían. Uno de los miembros de cada equipo se encargo de dar a conocer las conclusiones al resto del grupo. Una vez terminado esto, se procedió a seguir con la clase. Tercera Sesión. Se numero al grupo dividiéndolo en equipos, numerándose del 1 al 4. En esta sesión también se colocó una tarjeta en cada papelera con el nombre de cada alumno, para que se identificaran. Ya divididos en equipos se procedió a llevar a cabo la discusión del tema correspondiente. Cada miembro del equipo hablaba sobre el tema de reflexión programado, sin interrupción durante 1 minuto, el moderador del equipo anunciaba cuando había cambio, y otro miembro del equipo tomaba la palabra, así hasta que todos los miembros del equipo lo hacían. Uno de los miembros de cada equipo se encargo de dar a conocer las conclusiones al resto del grupo. Una vez terminado esto, se procedió a seguir con la dinámica habitual. Cuarta Sesión Se aplicó el post-test sociométrico y después se escogió a los miembros de los equipos intencionalmente. Cada miembro del equipo hablaba sobre el tema de reflexión programado, sin interrupción durante 1 minuto, el moderador del equipo anunciaba cuando había cambio, y otro miembro del equipo tomaba la palabra, así sucesivamente hasta que todos los miembros del equipo lo hacían. Después cada equipo escogió a un integrante para manifestar en voz alta las opiniones de todos los miembros. Una vez que todos los equipos lo hicieron se procedió con la discusión del tema de reflexión. Previo a la conclusión de la clase, se procedió a aplicar nuevamente el criterio sociométrico (“elige a las personas con quienes te gustaría hacer un trabajo”) y, con base en los datos arrojados (pos-test) se procedió al análisis de los datos y la elaboración del sociograma correspondiente (véase figura 2). RESULTADOS El análisis de los datos se llevo acabo por medio de los sociogramas como unidad de análisis y para visualizar las posibles diferencias que se pueden presentar en la estructura grupal a partir de interacciones sociales definidas. El sociograma de elecciones recíprocas construido a partir del pre-test (figura 1), muestra la existencia de 22 elecciones recíprocas en el grupo, distribuidas principalmente en dos subgrupos (j, i, d, k, m, n, u; x, e, g, f, c, h y p), una tercia (r, y, z) y dos parejas (o-w y v-A), lo que implica al 74% de los miembros del grupo, con una cohesión del 33%. El 25% de miembros del grupo no mantuvieron ninguna reciprocidad durante esta aplicación. Reciprocidades en Pre-test Fig. 1.- Sociograma correspondiente al pre-test en el cual se pueden apreciar 22 elecciones reciprocas 2 subgrupos, una tercia y dos parejas. Posteriormente, se aplicó el pos-test para obtener la segunda radiografía (Fig. 2), donde se observa un incremento del 22.7% en las reciprocidades, y la implicación del 85.1% de los miembros en alguna elección recíproca lo que es un considerable incremento en relación a lo observado en el pre-test. Se observa interconexión entre subgrupos, por medio de L en sus elecciones bidireccionales con E, U, M y N; y en menor medida la relación entre O y J, situación que no se presentaba. Reciprocidades en Pos-test Fig. 2.- Sociograma correspondiente al pos-test en el cual se pueden apreciar 27 elecciones reciprocas y la desaparición de los subgrupos. El efecto y el incremento de las interacciones también se ven reflejados al interior de los subgrupos, ya que es posible observar un considerable incremento en las reciprocidades al interior de estos. Otro elemento importante de resaltar es la disminución en el porcentaje de personas que no mantienen elecciones recíprocas en el grupo, del 25% al 14.8%. Por otro lado se observa un incremento en la cohesión del grupo, del 33 al 41%. DISCUSIÓN Según ha sido expuesto por Moreno (1954), cuanta mayor relación e interacción hay entre los miembros de un grupo, cualesquiera que sea el origen de este, habrá mayor fortalecimiento de la tele entre los que lo conforman, que se reflejará en un incremento de la cohesión y en modificaciones la estructura sociométrica de dicho grupo. En el momento del pre-test sociométrico, la relación entre los miembros del grupo era casi nula (cohesión del 33%), apreciándose esto en la figura 1, las elecciones se mantuvieron casi exclusivamente de forma centrípeta al interior de cada subgrupo; posterior a las sesiones reflexivas, se observó un importante incremento en la relación entre los participantes (cohesión del 41%) así hubo una modificación en la dirección de las elecciones lo que permitió que se interconectarán de forma evidente los subgrupos principales (figura 2). Un aspecto importante en relación al entrenamiento, es que las actividades definidas y planificadas en la fusión de grupos, continúa siendo una estrategia eficaz para la pronta integración de estos, lo que permite optimizar la ejecución de tareas cuando se compactan grupos disímiles. En relación al sociograma, se puede decir que, en tanto técnica integrante del método sociométrico, es una herramienta útil pues permite el análisis de las interacciones grupales, por lo que el presente trabajo es coincidente con otras aplicaciones en ámbitos diferentes (por ejemplo, Granovetter, 1973; Héau & Giménez, 2004; Hoffman, Chris, Wilcox, , Gómez & Hollander, 1992; López, 2000; Morera & Rodríguez, 2001; ) y; su uso dentro del análisis psicológico de los grupos debe ser continuo, constante; ya que permite reconocer gráficamente el establecimiento de las relaciones de cambio y afectación recíproca entre sus integrantes, antes y después de algún tipo de tratamiento. Como señala López (2000), “tiene el poder de mostrar gráficamente el sentido y peso relativo de las elecciones de un grupo” (pág. 123). REFERENCIAS Alonso, J. I. Alonso, A., Balmori, A. & Gappa, G. (2002). Psicología. España: McGraw-Hill. Arruga,A. (1992). Introducción al test sociométrico. Barcelona: Herder. Barrasa, A. & Gil, F. (2004). Un programa informático para el cálculo y la representación de índices y valores sociométricos. Psicothema. 16(2), pp. 329-335 Garrison, M. & Loredo, H. O. (1996). Psicología para bachillerato. México: Mc Graw Hill. Garrison, M. & Loredo, H. O. (2002). Psicología. México: Mc Graw Hill. Granovetter, M. (1973). The strength of weak ties. American Journal of Sociology . 78(6), pp. 1360-1380 Héau, C. & Giménez, G. (2004). La representación social de la violencia en la trova popular mexicana. Revista Mexicana de Sociología, 4, pp. 627-659 Hoffman, Chris, Wilcox, L., Gomez, E. & Hollander, C. (1992). Sociometric Applications in a Corporate Environment, Journal of Group Psychotherapy, Psychodrama & Sociometry, 45, 3-16. López, G. (2000). Richard y sus amigos. Sociometría de las relaciones en la escuela: Michoacán y Chicago. Relaciones. XXI (83), pp 120-138 [En red]. Disponible en:http://www.revistarelaciones.com/index.php?option=com_content&task=view&id=39&Itemid=28 Moreno J. L. (1954). Fundamentos de la Sociometría: Buenos Aires: Paidós. Morera, D. & Rodríguez, A. (2001). El sociograma: Estudio de las relaciones informales en las organizaciones. Madrid: Pirámide Worchel, S., Cooper, J., Goethals, G. R. & Olson, J. M. (2002). Psicología Social. México: Thomson Editores. El papel de la Inteligencia Emocional en Jóvenes Mexicanos Carmen María Salvador Ferrer ([email protected]) Area de Psicología Social Departamento de Ciencias Humanas y Sociales Universidad de Almería Juan Morales Jiménez Campus Postgraduados de Ciudad de Puebla (México) Resumen El objetivo de este trabajo se centra en conocer el papel de la inteligencia emocional en una muestra de jóvenes mexicanos. Se trata, principalmente, de averiguar cuáles son los componentes que más valoran. Para tal propósito, se cuenta con una muestra de 58 participantes, residentes en México. Los datos obtenidos revelan que todos los componentes de la inteligencia emocional se consideran relevantes, siendo mejor valorada, tanto en hombres como en mujeres, la dimensión relacionada con la atención emocional. En el otro extremo, descubrimos que la claridad emocional es la categoría que presenta un peso menor. Palabras clave: Inteligencia emocional. Atención a los sentimientos. Claridad emocional. Abstract The objective of this work is based in knowing the paper of the emotional intelligence in a sample of Mexicans. It is, mainly, of discovering which they are the components that more values. For such a purpose, it is had a sample of 58 participants. The obtained data reveal that all the components of the emotional intelligence are considered excellent, being valued better, as much in men as in women, the dimension related with the emotional attention. In the other end, we discover that the emotional clarity is the category that presents a smaller weight. Keywords: Emotional intelligence. Attention to the feelings. Emotional clarity. Resumo O objetivo do presente trabalho enfoca o papel da inteligência emocional em uma amostra de jovens mexicanos. Isto é principalmente para descobrir o que os componentes são mais valorizados. Para este efeito, temos uma amostra de 58 participantes que vivem no México. Os dados obtidos mostram que todos os componentes da inteligência emocional são considerados relevantes, sendo mais valorizados, tanto nos homens como nas mulheres, a dimensão emocional relacionado com cuidado. No outro extremo, nós descobrimos que a clareza emocional é a categoria que tem um peso menor. Ala-chave: Inteligência Emocional. Atenção para os sentimentos. Emocional clareza. Introducción El concepto de Inteligencia emocional ha sido definido como “una parte de la inteligencia social que incluye la capacidad de controlar nuestras emociones y las de los demás, discriminar entre ellas y usar dicha información para guiar nuestro pensamiento y nuestros comportamientos” (Salovey y Mayer, 1990, p.239). El hecho de que este término facilite la adaptación del individuo en su entorno socio-cultural es lo que ha supuesto que en la última década se incremente sustancialmente el número de estudios realizados sobre este término (Salovey, Meyer, Goldman, Turvey y Palfai, 1995; Salvador, 2008). Salovey y Mayer (1990) consideran que la inteligencia emocional se apoya en cinco aspectos cruciales. En primer lugar, conocer las propias emociones, esto es, la conciencia de uno mismo y la capacidad de controlar sentimientos (Auto-conocimiento). En segundo lugar, manejar las emociones, entendida como la capacidad de manejar sentimientos para que sean adecuados, este aspecto se basa en la conciencia de uno mismo (Auto-control). En tercer lugar, la propia motivación, es decir, la capacidad de ordenar las emociones al servicio de un objetivo esencial (Auto-motivación). En cuarto lugar, reconocer las emociones de los demás, se trata de la empatía (Autoconciencia de las emociones de los otros). Por último, en quinto lugar, manejar las relaciones, entendida como la capacidad de manejar las emociones de los demás y, también, de uno mismo. Recapitulando, dada la importancia de la inteligencia emocional, especialmente si tenemos presente que ésta determina cómo nos comportamos, se hace necesario conocer minuciosamente este término. En este contexto, y continuando con la línea de trabajo iniciada por Salvador (2008), el objetivo del presente estudio consiste en conocer en qué medida cada uno de los componentes de la inteligencia emocional influye en la percepción de una muestra de jóvenes mexicanos. Concretamente, las hipótesis propuestas son las siguientes: Hipótesis 1. Los componentes de la inteligencia emocional en el contexto mexicano tienen un peso relevante. Hipótesis 2. El sexo muestra relaciones significativas con los componentes de la inteligencia emocional, siendo más estrecha la relación con atención emocional. Hipótesis 3. No existen diferencias significativas en la percepción de la inteligencia emocional entre hombres y mujeres mexicanas. Hipótesis 4. Pronosticamos que la atención de las emociones será el componente más relevante en el caso de los mexicanos. Muestra. La investigación presenta un carácter descriptivo y transversal, donde la elección de la muestra se obtuvo mediante un diseño aleatorio, contando con un conjunto muestral final compuesto por 58 participantes, estudiantes universitarios mexicanos procedentes de un Centro de Postgrado, de los cuales un 50% son hombres y el resto mujeres. Las edades se encuentran comprendidas entre los 22 y 58 años, siendo la edad media de 34.81 años (desviación típica de 9.95). Instrumentos. Este instrumento engloba todos los items utilizados para evaluar la inteligencia emocional, procedentes de las dos herramientas tradicionales en su versión en castellano (TMMS y SWLS), aplicadas en el trabajo de Salvador (2008). En este sentido, el total de preguntas de esta escala asciende a 53, de las cuales 24 corresponden a la primera y el resto a la segunda. En ambos casos, se evalúa el grado de acuerdo sobre una escala tipo likert de 5 puntos, indicando el valor 1 “un desacuerdo absoluto” y el valor 5 todo lo contrario. Las variables de las que partimos son las obtenidas por Salvador (2008), en concreto, atención, claridad, manejo y utilización de las emociones. Siendo un poco más precisos, la atención a los sentimientos, se trata del grado en que las personas creen prestar atención a sus emociones y sentimientos. La claridad emocional, entendida como la percepción que creen tener las personas sobre sus propias emociones. Mientras que el manejo hace referencia al control de las emociones personales y, también, a la posibilidad de entender y ayudar a los demás a través de la percepción de sus emociones. Por último, la utilización de las emociones se basa en el uso de las propias emociones como vía de auto-motivación. Téngase en cuenta que el coeficiente de fiabilidad en México es de .835. Procedimiento. El presente estudio se integra en el marco de una investigación internacional realizada en el Campus de la Ciudad de Puebla (México) en colaboración con la Universidad de Almería. La implantación se llevó a cabo por un grupo de investigadores, presentada en una única sesión cuya duración ascendía a unos 40 minutos en promedio. Considérese que las instrucciones que se ofrecían a los respondientes aseguraban la absoluta confidencialidad y anonimato. Finalmente, los datos fueron analizados con el paquete estadístico Spss 15.0. Resultados A continuación analizaremos las tendencias mostradas por la muestra de jóvenes mexicanos. En el gráfico 1 se resumen los valores de tendencia central de las escalas correspondientes a los componentes de la inteligencia emocional. En general, se observa que las puntuaciones finales son elevadas y, además, se encuentran muy próximas, o sea, estos resultados reflejan la disposición de los usuarios a valorar favorablemente determinadas las dimensiones de la inteligencia emocional. De manera más detallada, podríamos decir que la dimensión que desprende un peso más bajo es la correspondiente a la atención de las emociones. Tal como se desprende de la figura 1, todas las variables se encuentran estrechamente relacionadas entre sí. En lo concerniente a la variable sexo, descubrimos la fuerte relación que existe con la atención emocional y el manejo de las emociones (r=.00, respectivamente). Por su parte, en la intra-relación observamos que, pese a que todas las vinculaciones son significativas, las relaciones claridad-utilización y manejo-utilización son los pares que obtienen datos más llamativos (r=.00, respectivamente). Figura 1. Path diagram de la relación entre la variable sexo y los componentes de la inteligencia emocional Luego a la vista de los datos podríamos decir que, presumiblemente, el sexo influye en la percepción de la inteligencia emocional en mexicanos. Pues bien, esto plantea una segunda cuestión, en concreto, ¿perciben igual los hombres y las mujeres los componentes de la inteligencia emocional? o, a la vista de los datos obtenidos, sólo podemos decir que el sexo tiene que ser tenido en cuenta para estudiar la inteligencia emocional. En este sentido, para poder contrastar esta cuestión presentamos la tabla 1. Cuando observamos los resultados obtenidos en la tabla 1, apreciamos que tanto los hombres como las mujeres valoran más elevado la categoría de atención, seguido de manejo y utilización de las emociones (hombres, media=3.81, desviación típica=.60; media=3.35, desviación típica=.66; media=3.25, desviación típica=.611, respectivamente; mujeres, media=3.80, desviación típica=.49; media=3.14, desviación típica=.83; media=3.11, desviación típica=.52, respectivamente). Además, la puntuación más baja, tanto para los hombres como para las mujeres, se desprende de la categoría claridad emocional (hombres, media=3.24, desviación típica=.55; mujeres, media=2.36, desviación típica=.52). Con objeto de conocer si existen diferencias significativas entre ambos grupos se realizaron análisis de t-student. Así, tal como muestran los datos, podemos decir que no hay diferencias significativas entre hombres y mujeres mexicanas en la percepción de las emociones. Tabla 1. Estadísticos descriptivos y t-student de la inteligencia emocional HOMBRES MUJERES Dimensiones Media Desviación Media típica Desviación t-Student Sig. típica 1. Atención 3.81 .60 3.80 .495 .034 .973 2. Claridad 2.24 .551 2.36 .52 -.829 .410 3. Manejo 3.35 .66 3.14 .83 1.04 .301 4. Utilización 3.25 -61 3.11 .53 .942 .350 Conclusiones Partiendo de los resultados obtenidos y reconociendo las limitaciones del presente estudio, motivadas principalmente por la muestra del mismo y sus características inherentes, se han analizado el papel de los componentes de la inteligencia emocional y su relación con el sexo de los participantes. Para llevar a cabo tal finalidad planteamos cuatro hipótesis de trabajo, las cuales se corroboran íntegramente. Siendo un poco más precisos diremos que los cuatro componentes de la inteligencia emocional tienen un peso importante en el contexto mexicano (hipótesis 1). En la segunda hipótesis nos planteábamos que el sexo muestra relaciones significativas con los componentes de la inteligencia emocional, siendo más estrecha la relación con atención emocional. En este sentido, los resultados no sólo vienen a confirmar este argumento, sino que, además, reflejan que existe una fuerte relación con el componente de claridad emocional. Por su parte, en la tercera hipótesis, proponíamos que no existen diferencias significativas en la percepción de la inteligencia emocional entre hombres y mujeres mexicanas. Pues bien, este argumento también se confirma. Aún más, observamos que tanto los hombres como las mujeres valoran en la misma medida todas las dimensiones de la inteligencia emocional, siendo atención la categoría que desprende la puntuación más elevada y, contrariamente, claridad emocional la más baja. Por último, pronosticamos que la atención de las emociones será el componente más relevante en el caso de los mexicanos (hipótesis 4). En este sentido, y según los datos, convendría resaltar que este argumento se confirma, siendo atención emocional el componente más importante en esta muestra. Resumiendo, los resultados indican que en el contexto mexicano los componentes de la inteligencia emocional son relevantes, además resulta necesario estudiar la relación entre el sexo y cada uno de estos aspectos. Por otro lado, la atención emocional resulta ser el aspecto más valorado, dato este que coincide con los resultados obtenidos por Salvador (2008). Como principal conclusión empírica de este trabajo, quisiéramos subrayar la necesidad de trabajar con atención a los sentimientos, se trata del grado en que las personas creen prestar atención a sus emociones y sentimientos. De igual manera, resultaría adecuado promover cursos para que las personas logren identificar sus propias emociones (claridad emocional). No quisiéramos cerrar este apartado sin señalar algunas de las limitaciones encontradas en el desarrollo del presente ensayo, así como ofrecer una serie de recomendaciones futuras. Un aspecto a considerar en lo que al primer punto se refiere está relacionado directamente con las características de la muestra, es decir, edad, sexo, formación, etc., a ello se le suma el hecho del carácter aún exploratorio de la escala utilizada. Por tanto, los futuros trabajos deberían estar encaminados a ampliar la muestra, buscando principalmente la heterogeneidad, consiguiéndose al mismo tiempo la validación de la escala. Referencias bibliográficas Salovey, P. y Mayer, J.D. (1990). Emotional intelligence. Imagination, cognition and personality, 9, 185-211. Salovey, P., Mayer, J.D., Goldman, S.L., Turvey, C. y Palfai, T.P. (1995). Emotional attention, clarity, and repair: Exploring emotional intelligence using the Trait Meta-Mood Scale. En J. W. Pennebaker (Ed.) Emotion, Disclosure, & Health (p. 125-151). Washington: American Psychological Association. Salvador, C. (2008). Impacto de la inteligencia emocional percibida en la autoeficacia emprendedora. Boletín de Psicología, 92, 65-80. Comprensión Empática y Estilos de Negociación en la relación de pareja. Herramientas de mediación Aguilera, Varela M. I. Asesora de Tesis: Mtra. Claudia López Becerra. Sinodales: Dr. Juan Lafarga Corona, Mtra. María Sánchez Quintanar, Mtra. Claudia López Becerra, Mtra. Ofelia Pazos, Mtra. Teresa Reyes. La presente investigación forma parte de la Tesis de Maestría, con el honor que representó la presencia del Dr. Juan Lafarga Corona como sinodal de la misma. María Sánchez Quintanar, es Maestra en Desarrollo Humano y Fundadora de COPHAC, siendo además sinodal de la presente investigación. Colaboraron la Maestra Claudia López Becerra como asesora de tesis, la Maestra. Ofelia Pazos, la Maestra Consuelo Lara, la Maestra. Teresa Reyes Canchola, todas ellas Maestras egresadas de COPHAC, docentes y terapeutas de familia, pareja y terapia individual. Introducción En la convivencia de pareja, la forma de comunicarse, el estilo de negociación utilizado en la resolución de los conflictos existentes y la visibilidad del otro, son aspectos que hoy se vuelven a revisar. Branden (2000) explica como una relación intima en la que nos sentimos plenamente percibidos por otra persona siempre implica en algún momento, la percepción de unas capacidades de las que no éramos conscientes, de una potencialidad latente, de rasgos que nunca ascendieron al nivel de la percepción explícita. La visibilidad implica a menudo, el descubrimiento de uno mismo. En lo específico a la psicología de la pareja, Carter y Sokol (2000) se han percatado de que para crear y mantener un verdadero vínculo, los dos miembros de la unión deben esforzarse por darse a conocer, cuestión bien diferente a la de compartir rituales y relaciones mediante estereotipos y conductas adquiridas. Dentro del ámbito de la terapia de pareja es frecuente observar como a los miembros de una relación, se les dificulta incluso un diálogo en que ambos puedan comprender el punto de vista de su interlocutor. Los distintos autores expertos en negociación y conflicto, suelen proponer una estrategia basada en la consideración de ambas partes, como salida funcional a un conflicto interaccional. Así, en un afán por contribuir con una revisión teórica a desarrollar alguna ayuda de carácter preventivo para complementar el trabajo terapéutico, se llevó a cabo la siguiente investigación, que tuvo como objetivo determinar en que medida el grado de comprensión empática en el vínculo de pareja puede estar relacionado con la forma de negociar. Justificación Los conceptos de comprensión empática y los distintos estilos de negociación que son de interés para este proyecto de investigación, han sido abordados desde distintos paradigmas o “círculos epistemológicos”, en diferentes momentos históricos. El concepto de empatía ha evolucionado desde la figura sobresaliente C.Rogers (1985), hacia concepciones actuales que resaltan su funcionalidad en el manejo de conflictos desde el punto de vista de la comunicación, de la subjetividad, o de la calidad de la relación desde una perspectiva emocional, intercultural o como parte de la sinergia o inteligencia social. Así mismo, hoy se considera una herramienta en la solución negociada de conflictos. Recientemente Armenta, (2002) ha descrito como para la teoría centrada en la persona, el recorrido terapéutico significa ir facilitando una reestructuración o reacomodación de las experiencias, de manera que el si mismo pueda expandirse para poder aceptar todas aquellas vivencias que se han rechazado, desplazado o han tenido una simbolización inadecuada. Por otro lado, Velasco Alva (2004) desde un modelo psicodinámico constructivista, realiza una propuesta intersubjetiva, empleando la empatia y la identificación proyectiva, a partir del eje transferencia y contratrasferencia. Explicando los vínculos humanos mediante ambas, en donde ésta es vista como un proceso identificatorio transitorio que permite comprender los estados emocionales del otro, así como un mecanismo necesario para la recepción del material del paciente. Desde las herramientas para la mediación, Plutchik en 1992 considera la empatía como un proceso en el que dos o más individuos comparten experiencias emocionalmente significativas. Sin atribuir un rol cognitivo para las emociones, lo que hace que la falta de la misma esté en la base de los conflictos de relaciones personales. (Citado en Redorta, 2004) De acuerdo con Rogers, el concepto de empatía forma parte de lo que éste autor consideró como fuente de conocimiento, en el que intervienen tanto un marco de referencia interno, la empatía en sí misma y un marco de referencia externo. Desde su punto de vista, es importante el papel del aprendizaje significativo o vivencial, en el cual intervienen tanto los aspectos cognitivos como los afectivos, siendo este aprendizaje mucho más que una mera acumulación de datos. El grado de comprensión empática puede ir desde un nivel inicial de empatía que no se corresponde con los sentimientos y experiencia del otro implicando una patente falta de respeto, permitiendo una conversación en términos generales, vagos y anónimos o manteniendo despegado al otro, sin autodescubrimiento de los sentimientos o de la personalidad. Hacia un nivel más profundo en donde el grado de empatía exige mucha atención y respeto profundo, ayudando a expresar matices y multitud de sentimientos o experiencias personales de modo específico, concreto, global, con indicios de respuestas auténticas de modo constructivo. C.Rogers, comenzó hablando de la labor del terapeuta como un reflejar empático, para acabar concibiéndolo como un encuentro interpersonal, de la mano de la congruencia. Más adelante, sobre las base de las condiciones terapéuticas descritas por Rogers, G.T. Barret-Lennard (1962) desarrolló un inventario de la relación que evaluase el grado en que dichos elementos se hayan presentes, incluyendo distintos elementos de la calidad de la entrevista y la relación de ayuda, entre otros el nivel de aprecio. Para este autor, es valioso evaluar la percepción en la relación, del grado en que dichos elementos se hayan presentes como un intento de profundizar en el proceso terapéutico. Por su parte, los modelos cognitivos o motivacionales, se centran en la motivación altruista o egoísta para la conducta de ayuda. La mayoría de las veces separan el componente afectivo y cognitivo en el concepto, incluyendo la simpatía como parte de los componentes de la empatía. Más recientemente, el interés en la solución de conflictos desde una perspectiva intercultural, se refiere a la empatía como una competencia alocéntrica que condiciona particularmente la capacidad de comunicar. Lo que incluye la necesidad de considerar aptitudes como la suspensión del yo, la consideración hacia el otro y la disposición para entrar en contacto, la flexibilidad y tolerancia psicológica y la comprensión del otro en sus necesidades, sentimientos y opiniones. Marandón, (2003). Las teorías sociales del desarrollo moral abordan el concepto de empatía, en las figuras de Kolhberg (1975) y Piaget (1962), como la habilidad de ver las cosas desde la perspectiva del otro, proponiendo un enfoque constructivista y socio-cognitivo en el cual el desarrollo de la identidad está determinado por el desarrollo moral. Por su parte, hoy en día, dada la complejidad de la cultura de la cooperación o autocomposición se habla del modelo de Harvard como aquella negociación colaborativa asistida por un tercero, dirigida a la satisfacción de intereses o necesidades que son incompatibles. A modo de conflicto en donde se conducirá a un camino de transacción, basado en el acuerdo entre las partes. El modelo transformativo, se basa en un enfoque terapéutico propuesto para potenciar el cambio en las personas, a partir de las relaciones humanas desde sus propias habilidades. Caminando hacia el crecimiento moral, la revalorización y el reconocimiento de cada persona. No busca tanto el acuerdo. Se basa en la comunicación y las relaciones interpersonales entre las partes. El modelo narrativo impulsado por Sara Cob, parte de las aportaciones de M. White proponiendo un análisis de la historia alternativa, teniendo en cuenta las relaciones, el contexto cultural, los mitos, los valores, la incidencia en la identidad y en el self. Pone el acento en la comunicación y en la interacción entre las partes. Redorta (2004), Muñoz Hernán (2003), Díez Tapia (2006). El concepto de comprensión empática y los distintos estilos de negociación, constituyen una posibilidad de describir la calidad de una relación intersubjetiva y por otro lado valorar los costes y beneficios de una negociación que implica un pronóstico a corto y largo plazo en el mantenimiento de una relación de pareja. Metodología Muestra Participaron 50 sujetos concertados de manera individual con el único criterio de que en el momento de aplicar el inventario mantuvieran una relación de pareja, encontrándose en distintas etapas de la relación. El 54% eran mujeres y el 46% hombres con una edad que fluctuó entre los 17 y 52 años, y el tiempo de relación en pareja iba de 1 año hasta 35 años. Instrumentos 1. Se partió del Inventario de la relación de ayuda de G.T Barret-Lennard, en su versión OS-M_64, adaptado al español por A.Celis (1998), con marco teórico en C. Rogers. A partir de las preguntas del inventario correspondientes al grado de comprensión empática, se elaboró un cuestionario tipo likert, escogiendo los 16 ítems relacionados con la misma, añadiendo otros 16, invirtiendo la dirección de la pregunta. Los primeros referidos al grado en que en la relación de pareja se percibe empatia y los siguientes al grado en que se manifiesta empatia. 2. Se tomó el Inventario de estilos de negociación elaborada por Reyes (2002) que consiste en un cuestionario tipo likert con 48 reactivos que evalúa los tres estilos básicos de negociación: distributivo, posicional (duro y suave) e integrativo. El cual se había sometido a una validación por jueces con estudiantes de maestría de la materia “Negociaciones Internacionales” del ITAM. 3. Se añadió una ficha de identificación con las variables de clasificación sexo, edad, escolaridad, ocupación y tiempo de relación en pareja. Procedimiento Se requería contactar con personas con características particulares y se procedió a solicitar el acceso a una escuela de educación especial nivel de primaria, y a una empresa privada donde era factible contactar a personas que en el momento de la aplicación tuvieran pareja. Antes de iniciar se preguntó a las personas si deseaban participar explicándoles que era un inventario sobre pareja y que la información seria manejada de manera confidencial. La aplicación se realizó de manera individual y en promedio los participantes tardaron un promedio de 30 minutos en contestar. Resultados Los resultados de la investigación fueron analizados aplicando una t de Student y el estudio Anova para conocer la existencia de diferencias significativas entre grupos. También se realizó un análisis de correlación de Pearson, para responder a la cuestión de si existe una relación entre el grado de comprensión empática en la relación de pareja y el uso de diferentes estilos de negociación, dependiendo de su sexo, escolaridad, ocupación y tiempo de relación. La comprensión empática se define como el grado en el cual una persona es consciente de lo que en este momento le ocurre a otra persona internamente. Como un intento activo por conocer enteramente lo que vivencia, un esfuerzo por captar su comunicación y el significado de ésta y por traducir sus palabras y señales en significados experienciales que coincidan el menos con aquellos aspectos que le son más importantes en este momento. Un percibir lo que vivencia el otro “detrás” de lo que comunica explícitamente, pero teniendo presente que este vivenciar se origina y procede del otro. Celis (1999). El estilo de negociación Distributivo, Coercitivo o de suma cero es aquel proceso donde lo que un negociador gana, significa la perdida del otro. Se obtiene mediante estrategias de dominar al oponente a través de tácticas aceptadas socialmente y otras no aceptadas o “sucias” para lograr su propósito. El estilo de negociación por posiciones o posicional se define como aquel proceso en donde los negociadores toman posturas de duro o suave para lograr su propósito en el acuerdo. Donde a veces lo más importante es la postura del negociador más que los intereses que se están acordando, motivando que lo que se gane es defender la propia postura personal en lugar de los puntos o intereses en disputa en la negociación con independencia de perjudicar a la otra parte. O no llegando a nada en el proceso. Se denomina también transacción o regateo. El estilo de negociación integrativo, denominado colaborativo, con base en los méritos o basado en intereses es aquel proceso donde las personas son resolutotas de problemas a través de conocer los intereses y características de la otra parte y proponer alternativas que satisfagan esos intereses de acuerdo a la perspectiva de cada negociador. Reyes (2002). Se establecieron los factores de la investigación, a partir de los cuales se realizó un diseño no experimental correlacional, lo que se muestra en la figura 1. Figura 1. Diseño de la investigación A continuación se presentarán en primer lugar los resultados de la investigación respecto a la existencia de diferencias significativas, y en segundo, el análisis del estudio de correlación entre las variables. Como se puede observar en la gráfica 2, no se encontraron diferencias significativas en función del sexo, ni en la manera de percibir y manifestar empatia, como en el uso de los distintos estilos de negociación., utilizando todos ellos de manera similar. Tabla 2. Descripción por sexo. sexo Integradora 1.250 .217 3.9358 1.270 .210 3.3152 .465 .644 3.2407 .465 .644 3.6522 1.087 .282 3.4630 1.090 .281 2.9810 -1.387 .172 3.2222 -1.410 .165 3.9701 -.546 .587 4.0347 -.535 .595 Hombre Mujer Empatizo 4.1942 Hombre Mujer Me Empatiza Significancia Hombre Mujer Distributiva Valor t Hombre Mujer Posicional Media Hombre Mujer Gráfica 2. Distribución por sexo La mayoría de estudios confirman una diferencia en relación al género en la empatia a favor de las mujeres. El modelo de aflicción de Hoffman, reporta estudios en donde hombres y mujeres difieren menos cuando se contempla la empatía como un constructo congnitivo, como una toma de perspectiva. Es posible que el nivel de comunicación de los participantes sea el mismo. La comunicación puede tener lugar en cuatro niveles diferentes del menor al más productivo. Diferenciando entre diatriba, discusión, debate, o un diálogo que consiste en hablar uno con otro siendo mucho más satisfactorio. Cuando el diálogo progresa, ambos interlocutores están conectados tanto emocionalmente como mentalmente y el resentimiento y la frustración dejan paso a la esperanza y afabilidad. Ambos miembros de la pareja sienten cual es la postura del otro y se interesan por lo que experimenta. Houston y Goldberg (2002). Marándon (2003) desde el punto de vista intercultural, Redorta (2004), y Moore (1995) describen como la confianza se vincula a la tipologia del conflicto y como es necesario cultivar inicialmente un clima de confianza, para poder empatizar. Respecto al grado de empatia que se percibe y manifiesta en la relación de pareja y el empleo de los distintos estilos de negociación distributivo, posicional o integrativo en función de la escolaridad o dependiendo de la ocupación, los resultados obtenidos son similares. Lo que sugiere la idea de lograr realizar un estudio con diferentes niveles de ocupación y escolaridad debido a que en la presente investigación las personas participantes tenían un nivel análogo siendo la mayoría profesionistas, psicólogos y maestros como se manifiesta en la tabla 3. Tabla 3. Distribución por ocupación. OCUPACION FEMENINO MASCULINO FRECUENCIA PORCENTAJE Hogar 4 0 4 8% Obrero 1 2 3 6% Comerciante 2 1 3 6% Profesionista 20 20 40 80% Total 27 23 50 100% Al respecto Rivera Aragón y Díaz Loving (2002), informan de investigaciones recientes en donde parece darse un cambio en el cual las mujeres al obtener una escolaridad de licenciatura, aprenden otra manera de afrontar el conflicto, buscando un poder más asimétrico en las relaciones. Díaz Guerrero (1982, citado en Rivera Aragón y Díaz-Loving), explica como las personas con mayor escolaridad tienden a alejarse de la cultura tradicional que prescribe formas diferentes para hombres y mujeres, cambio que se debe al aumento de la participación femenina en el ámbito laboral, situación que en algunas de sus investigaciones se ha presentado. Jung (1923) describió un uso constructivo de las diferencias y como se manifiesta el ego a través de los tipos psicológicos, explicando cuatro grados de crecimiento en el hombre y en la mujer. Rogers (1985) asignó un papel relevante al aprendizaje significativo. Así, los sujetos participantes en esta investigación pueden estar ubicados en un proceso de crecimiento psicológico equivalente como afirman Piaget (1962) y Kolhberg (1975) respecto al desarrollo moral. El tiempo de relación en pareja no causó impacto respecto a las variables estudiadas. Se observó una ligera tendencia a usar un estilo de negociación posicional en aquellos sujetos que se encuentran en la etapa de diferenciación y realización con un tiempo de convivencia de 8 a 14 años. Esto coincidió con los resultados que encontró Reyes (2002) en donde se encontraban diferencias en el estilo de negociación empleado dependiendo del número de años de vivir juntos. La seguridad en sí mismo en la resolución de conflictos aumenta ligeramente de los cuatro a los siete años de vivir juntos, aunque la tendencia es a ir disminuyendo según aumenta el tiempo de convivencia en pareja. Podría ocurrir dadas las características de la muestra, que ésta sea la tendencia o que llegue un punto en la relación en donde los individuos comienzan a ceder en etapas posteriores. Resulta muy interesante el análisis del ciclo básico del conflicto que ha realizado Redorta (2004) considerando que no se trata solo de ver el proceso en el tiempo, sino de entender que un conflicto tiene una dinámica en parte previsible y que seguirá un esquema central de tensión, culminación y distensión o en otras palabras escalada, estancamiento y desescalada. Cuando una relación de poder se sostiene muy igualada y la balanza coste/beneficio de mantener el conflicto comienza a cuestionarse porque se ha mantenido en el tiempo o porque consume muchos recursos y energía se llega al estancamiento como punto critico del proceso en donde se puede pasar de actividades competitivas a actividades colaborativas y se reconoce al otro. Redorta (2004). El grupo que utiliza un estilo de negociación integrativo confiando en la mutualidad de la pareja para resolver conflictos sin ceder, de una manera creativa lo constituyo el conformado por los sujetos que se encontraban en la etapa denominada de reafirmación como pareja y paternidad que transcurre de los cuatro a los siete años de convivencia. En relación a los hijos Winter (1973) y Díaz Loving (2002) afirman que pueden ser una variable importante en las tácticas de poder de una persona así como en la manera de cómo es expresado pudiendo canalizar o dirigir el modelo de poder hacia una forma socialmente responsable. También explican como existen parejas en matrimonios duraderos que utilizan estrategias diferentes que aquellas parejas de corta duración. Redorta (2004) describe los ejes de la escalada de un conflicto manifestando como al inicio se pueden utilizar tácticas suaves incrementando la coerción hasta llegar a tácticas más duras ampliando los problemas en este proceso y desplazando los problemas hacia las personas surgiendo una motivación individual egoísta y competitiva, acabando finalmente por implicar a terceros. Ponti (2005) resume los costes y beneficios de una negociación posicional e integradora y su nexo con los resultados a corto y largo plazo en el mantenimiento de las relaciones. Respecto al análisis de correlación se encontró que cuanto más considera el sujeto que es percibido empáticamente, menos uso hace de una negociación colaborativa. El hecho de que en la relación de pareja se considere que se percibe el punto de vista del sujeto se convierte en un elemento de desconfianza a la hora de resolver los conflictos con mutualidad. Lo que puede comprenderse ya que el uso de una negociación colaborativa suele generar sospechas. Usualmente suele pensarse que sólo se colabora en los cuentos de hadas, con lo que se percibe la negociación desde una perspectiva competitiva, con desconfianza. Ponti (2005). Jota (1998) relata que el uso de una negociación posicional suele ser el método más habitual en la resolución de conflictos de pareja. Lo cual no es de buen pronostico y a la mayoría de los acuerdos se debe llegar regateando. En este estilo el negociador desea evitar los conflictos personales con lo que o hace concesiones de inmediato o ve cualquier situación como una disputa de voluntades en donde la parte que toma las posiciones más duras o extremas durante más tiempo, obtiene más. A medida que la confianza desciende en una relación, las actitudes pasan de ser cooperativas a competitivas y basadas en la desconfianza mutua. Los implicados en el proceso tienden a maximizar sus ganancias o minimizar sus pérdidas. Redorta (2004). La otra cara de la estrategia cooperativa es su vulnerabilidad a la explotación lo que explica la mayor desconfianza en que las soluciones se busquen entre los dos. En la presente investigación el grado de empatia que percibe el sujeto lo lleva a usar más un estilo de negociación posicional. La empatia se convierte en un elemento de seguridad y confianza personal a la hora de enfrentar los conflictos aunque con el riesgo de generar una estrategia que se convierte en un ganar-perder. Rivera Aragón y Díaz Loving (2002) se refieren a un estudio de Scanzoni en función del tipo de matrimonio, en donde la negociación de poder entre los esposos puede ser mayor cuando la esposa incrementa sus recursos por medio del empleo siendo más propensa a retos maritales en papeles, reglas y arreglos negociando por un balance igual de poder dentro del hogar. Es posible que se de una negociación posicional dependiendo de las áreas de conflicto y una negociación colaborativa si se trata de preservar la relación en el tiempo como afirma la propuesta situacional, cuestión que se puede investigar. Como se aprecia en la figura 3 los sujetos de este estudio cuanto más utilizan un estilo de negociación posicional como elemento de seguridad personal partiendo del conocimiento de la pareja para enfrentar los conflictos, usan más un estilo de negociación colaborativo. Figura 4. Análisis de correlación Esto sugiere la idea expresada por Muñoz Hernán de que existen dos actitudes en la negociación. La actitud posicional dura implica la defensa de la propia postura personal y la tendencia a ganar, deslindándose de los riesgos de explotación que conlleva una actitud más integrativa. Es posible que al aprender a defender su postura personal adquieran una experiencia en el manejo de la negociación, sus beneficios y costes, que los lleve a desarrollar el mayor uso de una negociación colaborativa, lo cual se ha relacionado con la asertividad necesaria en este estilo, en donde se manifiesta mayor confianza en resolver los conflictos entre los dos, aceptando las diferencias. Es necesario un buen análisis del conflicto implícito en la discrepancia. Aprender a negociar, puede que implique atravesar las distintas caras de la negociación, desarrollando las distintas facetas mas funcionales o disfuncionales. Como indica Sánchez (2003) a veces es necesario recorrer todo el ciclo del conflicto. Identificar los desencadenantes y partir de ciertas hipótesis de trabajo previas, que permitan cuestionar las actitudes, formas de conducta o la relación estructural de los litigantes. Lo cual puede servir de pronóstico en la resolución de conflictos, de costes y beneficios en los resultados y en la calidad de las relaciones de convivencia mantenidas en el tiempo. Conclusiones finales El concepto de comprensión empática es una variable importante en el estudio de la intersubjetividad, de la calidad de una relación y el establecimiento de relaciones más significativas. La investigación es reciente y sugiere tendencias, sin embargo abre nuevos interrogantes. La investigación presente, con sus límites, confirma la hipótesis de trabajo que planteaba una posible relación entre el grado de comprensión empatica y el uso de diferentes estilos de negociación. Aunque no se pueden extrapolar los resultados y son necesarias muestras más amplias y diversificadas, se observó una correlación entre el grado de compresión empatica y el empleo de estilos de negociación específicos. Además los individuos pueden salir fortalecidos si son capacitados en ponerse en lugar del otro, establecer un diálogo y aprender a relacionarse de una forma significativa y negociar a favor de la relación. Por lo que se realiza una propuesta de nuevas líneas de investigación e incide en la necesidad de realizar un trabajo terapéutico con las parejas que incluya los elementos socioafectivos de reconstrucción en la mediación de conflictos comunitarios y la negociación más profunda cuando un conflicto está polarizado y afecta a los miembros de una relación de pareja. Bibliografía Armenta, J. (2001). Empatía y Psicoterapia: Las vicisitudes del acompañamiento centrado en la persona. Revista de Psicología Humanista y Desarrollo Humano, Prometeo, 28, 60-63. Branden, N (2000) La psicología del amor romántico. Paidós. México. Carter, S, Sokol, J. (2000). Del Amor al Compromiso. Para alcanzar una relación de pareja estable. Barcelona. Ediciones Urano. Celis, H. (1999). Proceso de Adaptación del Inventario de la Relación de Ayuda de G.T. Barrett-Lennard. Revista de Psicología de la Universidad de Chile, Vol VIII, N° 1, Santiago de Chile. Diez, F, Tapia, G. (2006) Herramientas para trabajar en mediación. Paidós Mediación. Buenos Aires. Cuarta reimpresión. Marandón, G. (2001). Más allá de la empatía hay que cultivar la confianza: claves para el encuentro intercultural. Revista Cidob D’affers Internacionals, 61-62. Mayo-Junio. Redorta (2004). Como analizar los conflictos. La tipologia de los conflictos como herramienta de mediación . Barcelona Paidós Mediación. Reyes, T (2002) Relación entre estilos de negociación en la pareja y la satisfacción de necesidades afectivas. Tesis de Maestría. COPHAC. México. Rivera, A.S y Díaz-Loving, R (2002). La cultura del poder en la pareja. Facultad de Psicología. UNAM. México. Rogers, C. (1985) Terapia, Personalidad y Relaciones Interpersonales . Buenos Aires. Nueva Visión. Moore, C. (1995). El proceso de mediación. Métodos prácticos para la resolución de conflictos. Barcelona. Granica. Muñoz- Hernán, Y. (2003). Buscando respuestas. ¿Qué es la mediación y la negociación? ¿Por qué esta de moda? ¿Cómo se hace? Disponible en: www.gernikagogoratuz.org Velasco, Alva, F. (2004). Parejas en Conflicto, Conflictos de Pareja: Manual Psicodinámico Constructivista para su tratamiento. ETM. México. Notas La presente investigación forma parte de la Tesis de Maestría, con el honor que representó la presencia del Dr. Juan Lafarga Corona como sinodal de la misma. María Sánchez Quintanar, es Maestra en Desarrollo Humano y Fundadora de COPHAC, siendo además sinodal de la presente investigación. Colaboraron la Maestra Claudia López Becerra como asesora de tesis, la Maestra. Ofelia Pazos, la Maestra Consuelo Lara, la Maestra. Teresa Reyes Canchola, todas ellas Maestras egresadas de COPHAC, docentes y terapeutas de familia, pareja y terapia individual. María Isabel Aguilera Varela es psicóloga y realizó sus estudios de Doctorado en Psicología Clínica y de la Personalidad en la Universidad de Psicología del País Vasco UPV-EUH. Ha sido becaria de colaboración por el Gobierno Vasco en la asignatura de Teoría de la Comunicación y Comunicación Clínica, elaborando un diccionario de términos y casos clínicos, bajo el asesoramiento del Dr. Don José Luís De la Mata Impuesto, en el Departamento de PETRA de la misma Universidad, desde la perspectiva en clínica constructivista vincular. Se formó en conflictos sociales y movimientos sociales, en victimología y en antropología a lo largo de su Doctorado. Actualmente imparte diferentes conferencias y talleres sobre mediación, bullying escolar y psicología de la pareja. Es Maestra egresada de COPHAC, México en Orientación y Desarrollo de Parejas. Es colaboradora docente de esta institución, contribuyendo en la impartición de Talleres en Desarrollo Humano y diferentes Diplomados.