Sistemas agroalimentarios localizados: evolución del
concepto y diversidad de situaciones.
J. Muchnik
(GIS SYAL - INRA)
Comunicación aceptada por el Comité Científico del III Congreso
Internacional de la Red SIAL
“Alimentación y Territorios”
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III Congreso Internacional de la Red SIAL
“Sistemas Agroalimentarios Locales”
Alimentación y Territorios “ALTER 2006”
Baeza (Jaén), España, 18 – 21 de Octubre 2006
Sistemas agroalimentarios localizados: evolución
del concepto y diversidad de situaciones
José Muchnik
Director de Investigaciones INRA SAD /
(Montpellier Francia), Director del GIS SYAL.
UMR
Innovation
Palabras clave : Sistemas agroalimentarios, alimentos, territorios, identidad territorial,
procesos de innovación.
Resúmen : los sistemas agroalimentarios localizados constituyen una forma de
organización de las actividades agroalimentarias en las cuales las dinámicas territoriales
juegan un rol determinante para la coordinación entre actores y el desarrollo de las
actividades productivas. La presente comunicación tiene como objetivo analizar : (i) la
evolución de la noción de SIAL (ii) la pertinencia de esta noción frente a los procesos de
localización / deslocalización de actividades; (iii) la diversidad de situaciones , los límites
y la especificidad de la noción de SIAL. Con respecto a otras formas de organización
territorial (SPL, Clusters, …), tres especificidades de los SIAL merecen ser destacadas :
(i) las interacciones con el medioambiente y con el mundo rural ; (ii) las relaciones con el
consumidor y los alimentos, bienes que construyen referencias identitarias específicas, ya
que son los únicos que se in-corporan (se introducen en el cuerpo) durante el acto de
consumo ; (iii) su rol catalizador en el desarrollo territorial.
Introducción
La noción de « sistema agroalimentario localizado » (SIAL) surge en el
año 1996 en un contexto de agudización de las crisis de las sociedades
rurales, de agravamiento de los problemas medioambientales y
alimentarios. Se definieron entonces los SIAL como “organizaciones de
producción y de servicios (unidades de producción agrícola, empresas
agroalimentarias, comerciales, de servicios, gastronómicas....) asociadas
por sus características y su funcionamiento a un territorio específico. El
medio, los productos, las personas, sus instituciones, su saber hacer, sus
comportamientos alimentarios, sus redes de relaciones se combinan en un
territorio para producir una forma de organización agroalimentaria en una
escala espacial dada”. (Cirad-SAR 1996; Muchnik J. Sautier D. , 1998).
Diez años después constatamos que la noción de SIAL ha tenido una
amplia difusión, la constitución en Francia de un Grupo de Interés
1
Científico (GIS)1 focalizado sobre este tema y la realización de dos
congresos internacionales2 han contribuído a este proceso caracterizado
entre otras cosas por : (i) la diversidad de disciplinas y marcos
conceptuales mobilizados; (ii) la diversad de situaciones abordadas; (iii)
las crecientes solicitaciones institucionales concernientes la utilidad, o no,
de la noción de SIAL, como herramienta de orientación / acción de los
procesos de innovación.
Frente a la evolución general, en el plano económico y social, surge como
cuestión prioritaria el análisis de los fenómenos de localización /
deslocalización de las actividades productivas : qué actividades locales son
competitivas?, cuáles deben ser deslocalizadas?, con qué criterios? .... La
noción de SIAL se ve en consecuencia cuestionada sobre las
especificidades (o no) de los procesos de localización / deslocalización de
actividades en el sector agrícola y agroalimentario y sobre su carácter
operacional es decir para organizar y orientar procesos de innovación.
La presente comunicación tiene como objetivo : (1) analizar la evolución
de la noción de SIAL (2) interrogarse sobre la pertinencia de la noción de
SIAL frente a los procesos de localización / deslocalización de actividades;
(3) apreciar la diversidad de situaciones , los límites y la especificidad de
la noción de SIAL
I La construcción de la noción de Syal y su evolución.
1 ) Los interrogantes
Los cambios en el mundo rural, en la agricultura, en la producción
agroalimentaria y en el consumo de alimentos plantean a los
investigadores y a los organismos de investigación la necesidad de
elaborar nuevos conceptos para estudiar estos nuevos fenómenos y
enfrentar los nuevos desafíos. La noción de SIAL fue el resultado de una
construcción progresiva, con interrogantes que también fueron
evolucionando frente a los acelerados procesos de cambio que
presenciamos.
Durante la década de los años ochenta nuestros trabajos en América
Latina nos llevaron a constatar la existencia de concentraciones espaciales
de pequeñas empresas de transformación de alimentos, denominadas
agroindustrias rurales (AIR ). La panela en Colombia, la tapa de dulce en
Costa Rica, el chuño o la moraya en Bolivia o Perú, la farinha de mandioca
1
GIS SYAL (Systèmes agroalimentaires localisés) creado en el año 2001 por seis instituciones : INRA, CIRAD,
Universidad de Versailles - Saint Quentin, Universidad de Montpellier I, Sup Agro de Montpellier et Agropolis
International.
2
a) Congreso SIAL : productos, empresas y dinámicas locales, Montpellier - Francia, octubre 2002 ; b)
Congreso « Agroindustria rural y territorios » (ARTE), Toluca – México, diciembre 2004.
2
en Brasil o las queserías rurales en Ecuador, podrían citarse como
ejemplo. ¿Porqué ocuparse de esos sectores atrasados condenados a
desaparecer? fue la pregunta clásica formulada por el pensamiento
económico neoliberal en plena efervescencia, los no competitivos debían
reconvertirse. Nos interrogamos entonces sobre la importancia real de ese
sector “atrasado”, ya que no figuraba en las estadísticas nacionales, y
comenzamos una ambicioso programa de investigación : identificar y
diagnosticar las agroindutrias rurales en diversos países de América Latina
(F. Boucher, J. Muchnik, 1995). Las conclusiones fueron sorprendentes :
apoyadas en un saber hacer y en tecnologías locales, esas AIR permitían
(i) mejorar sensiblemente el valor agregado retenido por lor productores
campesinos; (ii) mejorar los ingresos de las economías familiares (iii)
crear una cantidad de empleos considerables en las zonas rurales, (iv)
contribuir a la seguridad alimentaria de la población, tanto rural como
ubana.
Si bien las AIR son formas productivas históricamente constituídas era
necesario, frente a la rápida evolución del contexto económico y social,
interrogarse sobre los procesos de innovación que permitirían
posicionarlas en el marco de las nuevas especializaciones espaciales de las
actividades productivas.
Los procesos de innovación, la articulación de
las dinámicas locales con otros espacios socio económicos fueron entonces
los principales interrogantes planteados ¿Cómo combinar los saberes
tácitos específicos del territorio, con saberes genéricos, codificados, para
valorizar los recursos agroalimentarios locales? ¿qué formas de
aprendizaje colectivo permitirían llevar a cabo dichos procesos de
innovación?. En la medida que dichas producciones locales eran
destinadas progresivamente al consumo fuera del territorio, apareció
como problema importante la certificación del orígen de las mismas. Las
normas en uso en Europa (AOC, IGP y otras) son a veces difícilmente
aplicables en contextos institucionales diferentes, en particular con
productos no destinados a la exportación que dependen de instancias de
control locales ¿cómo valorizar en estos casos los productos con
reputación territorial?. Los quesos locales constituyen un buen ejemplo en
ese sentido, diversas investigaciones, sobre el queijo de coalho en Brasil o
el queso de Cajamarca en Perú, entre otras, aportaron respuestas
parciales a este cuestionamiento (Requier-Desjardins D., Boucher F.,
Cerdan C.,.2003.)
En la década de los años noventa aparecen como cuestiones mayores, los
problemas medioambientales, el “desarrollo sostenible”, la reproducción
de la biodiversidad, la producción orgánica, la multifuncionalidad de la
agricultura y de los espacios rurales ... Las modalidades de calificación y
de certificación de los productos se diversifican. ¿En qué medida el
enfoque SIAL es pertinente para tratar estas situaciones?, para usarlo
como marco de referencia en la valorización de una variedad de tomate
local en las costas del río de La Plata (INTA, INRA,UNLP, 2003) para el
3
desarrollo de la producción de tomates “de proximidad” en los pirineos
orientales franceses, o para valorizar la biodiversidad en un parque
natural regional. Dos acepciones de SIAL comienzan a superponerse : (i)
el SIAL como un objeto concreto, un conjunto de actividades
agroalimentarias territorialmente constituidas y visibles; (ii) el SIAL como
un enfoque, como una manera de abordar el desarrollo de los recursos
locales, aunque el “sistema” no exista como tal. En ambos casos el SIAL
puede constituir una referencia metodológica para la construcción y
orientación de proyectos de desarrollo local.
Más recientemente, la aceleración de los procesos de localización /
deslocalización llevan a plantearnos ¿cómo el territorio puede servir de
factor de ensamblaje de actividades productivas diversas? (valorización de
las producciones locales, actividades turísticas, actividades culturales ...)
¿qué sinergías pueden existir entre dichas actividades de manera a
reforzar sus anclajes territoriales?. Una tercera acepción del SIAL
comienza a plantearse : el SIAL como figura jurídica o institucional, que
pueda ser considerada por los organismos administrativos como objeto de
planificación.
2) Objetos de investigación y nociones mobilizadas
La construcción de los objetos de investigación fue el fruto de un enfoque
empírico que partió del análisis de diversas experiencias de campo en
América Latina. Este análisis se estructuró fundamentalmente en cuatro
dimensiones : (i) una dimensión histórica, a través de la cual se podía
apreciar el proceso de formación de las experiencias de campo estudiadas
(ii) una dimensión institucional que ponía su acento en las relaciones entre
los actores sociales, sus estrategias individuales y colectivas (iii) una
dimensión técnica, centrada en la observación, descripción y análisis de
los saberes y de las técnicas utilizadas (iv) una dimensión alimenticia,
focalizada en las relaciones (sociales, culturales, económicas ...) entre el
producto y el consumidor
A partir de este análisis formulamos la siguiente representación
4
Fig. N°1
SIAL - Objetos de investigación
A - Coordinación de los actores
(Sistemas de acción, redes sociales ...)
D
B- Calificación de los
productos
(tramas institucionales,
reglas, normas ...)
C
- Gestion de recursos
(patrimonialización,
formas de apropriación
...)
-Dinámica de los saberes y competencias
(Fuente : Muchnik J., de Sainte Marie Ch., 2000, projet PIDAL, INRA-SAD)
Esta modelización cualitativa sirvió para apreciar las interacciones entre
los diversos objetos de investigación y para estructurar las
complementaridades entre diversas disciplinas científicas. Para pasar de
un discurso sobre la interdisciplinaridad a una acción de investigación
interdisciplinaria es importante delimitar los objetos de investigación
comunes. Si tomamos por ejemplo los vinos del Languedoc en Francia
(Touzard J.M, 2005) : el proceso de mejora de la calidad implicó el
establecimiento de nuevas reglas para el pago de la uva [B] la definición
de nuevas reglas y su aplicación exige nuevas modalidades de
coordinación entre los actores [A] y procesos de aprendizaje técnico de los
productores para la adquisición de nuevas competencias [C].
Para
avanzar en el conocimiento de los SIAL, articulando investigación y
acción, es imprescindible desarrollar complementaridades entre las
ciencias sociales (sociología, anthopología, economía ...) y las ciencias
técnicas y biológicas (agronomía, fitopatología, tecnología de alimentos
...).
5
Nociones mobilizadas
La noción de SIAL se apoyó en un inicio sobre las corrientes de la
economía no convencional que estudiaban las concentraciones de
empresas ligadas a un territorio. En particular las nociones de “distrito
industrial”3 y
de “sistemas productivos locales”4. Estas formas de
concentración
de
empresas
fueron
denominadas
de
manera
diversa (distritos industriales,
sistemas productivos localizados,
« clusters » …), teniendo en común ciertos activos específicos (saber
hacer, instituciones territoriales, formas de coordinación …) que les
permiten producir externalidades positivas y en consecuencia un mejor
posicionamiento en el mercado.
La noción de « territorio » como « un espacio elaborado, construido
socialmente, marcado culturalmente y regulado institucionalmente»
(E.Lopez, J.Muchnik, 1997). Noción indisociable de la « territorialidad »,
ese « sentimiento de pertenencia a un territorio » (Ph. Tizon, G.Di Meo,
1996) sobre el cual se fundan las relaciones sociales que explican, en
buena medida, los comportamientos económicos, difíciles de comprender
si se consideran solamente los mecanismos de mercado. El proceso de
territorialisation es en consecuencia un proceso material y cultural en el
cual los individuos transforman el espacio que habitan guiados por
representaciones y valores que le dan sentido a sus vidas en sociedad.
La nocion de referencias identitarias « bases sensibles y memoriales
sobre las cuales se construyen nuestras diversas maneras de habitar el
mundo según diversas modalidades de relación a sí mismo y al otro » (E.
Ortigues 1989). Dichas referencias identitarias están a la base del
sentimiento de territorialidad y simbolizan dos niveles de relaciones, las
referencias sociales (idioma, lugar de orígen, religión … ) que definen la
pertenencia del individuo a una comunidad y las referencias individuales
(nombre, apellido, oficio …) que permiten diferenciar los individuos entre
ellos. Precisemos que la noción de identidad, tomada de manera estática,
puede constituir un arma de doble filo, por eso privilegiamos en nuestro
enfoque el análisis de las identidades en movimiento, de los procesos de
identificación, la déconstrucción / reconstrucción de las identidades a
3
Hacia fines de la década del setenta, algunos investigadores italianos, apoyándose sobre la
observación y el análisis del desarrollo económico de ciertas regiones del norte de Italia, han
contribuído al « aggiornamento" de los trabajos de A. Marshall sobre los distritos industriales :
"(...) es el medio local, punto de convergencia de una historia natural y humana, que provee a la
organización productiva algunos inputs esenciales, como el trabajo, e lespírituempresario, las
infraestructuras materiales e inmateriales, les infrastructures matérielles et immatérielles, la
cultura social y la organización industrial" (Becattini, Rullani, 1995).
4
En Francia, l'Institut de Recherche Economique sur la Production et le Développement (IREP-D),
de l'Université de Grenoble-2, abordó también esta problemática … « el acento está puesto sobre
las relaciones de colaboración entre las empresas, las relaciones entre el sistema productivo y el
sistema socio-institucional, el saber-hacer y la mobilidad de los trabajadores en la aglomeración de
la producción, el rol de las instituciones locales y de los
recursos específicos del territorio »
(Courlet, Pecqueur, 1996).
6
través de los contactos e intercambios entre las diferentes culturas. La
evolución de las identidades alimentarias es un buen ejemplo al respecto.
La alimentación como un "hecho social total" (Marcel Mauss, 1935),
un hecho que pone en interacción el conjunto de relaciones sociales. En el
enfoque del fenómeno alimentario no podemos aislar los factores
biológicos de los factores sociales. El acto de comer pone en juego
variables de orden muy diferente : la composición y las características de
los alimentos, la salud del consumidor, su identidad cultural, la dinámica
de los territorios donde habita, la evolución de los productos y de los
productores agropecuarios. Los alimentos son los únicos bienes de
consumo que se in-corporan (literalmente se introducen en el cuerpo),
jugando un rol particular en los procesos de identificación de individuos y
sociedades. Este lugar específico que ocupan los bienes alimentarios
constituye una de las principales diferenciacias entre la noción de SIAL y
la de SPL.
II La localizacion / deslocalizacion de las actividades
productivas
1 El proceso de ... babelización, la lectura del lenguaje.
En los últimos veinte años hemos asistido a una reorganización en gran
escala de la producción y de los intercambios mundiales que se ha
acordado en llamar “mundialización” o “globalización”. Que el periodismo
use esta denominación de amplio uso parece normal, que la usemos en el
lenguaje administrativo para formular proyectos financiables también
parece normal, pero en el plano científico, sobre todo en el campo de las
ciencias sociales, debemos tener mucho cuidado con la manipulación del
lenguaje que constituye nuestra herramienta básica para la
conceptualización de los conocimientos.
La llamada “mundialización” se caracteriza por algunas grandes
transformaciones : (i) la liberalización progresiva del intercambio de
mercaderías y del flujo de capitales (ii) la revolución informática y sus
consecuencias en el plano de las comunicaciones, la gestión, el transporte
y la logística (iii) la numerización de diversas funciones (concepción,
producción, distribución ...) y la posibilidad para ciertas empresas de
decidir, según sus estrategias, sobre la implantación de dichas funciones
en diversos sitios del planeta, proceso de “fragmentación” o de
“modularización” (S. Berger, 2006). En ciertos sectores industriales como
el textil o la informática, podemos econtrar ejemplos típicos de este
proceso, en el cual las marcas ensamblan componentes de sus productos
fabricados en diversas localidades.
7
Paralelamente a la libre circulación de mercaderías y capitales
constatamos la imposición de barreras crecientes a la circulación humana.
En la medida en que la concentración de riquezas y las diferencias de
ingresos (entre países y al interior de cada país) se han agravado y que
esas diferencias son hoy conocidas y visualizadas a nivel mundial, han
aumentado sensiblemente las presiones migratorias. Entre México y
Estados Unidos pueden circular libremente los productos de las
maquiladoras pero cada vez con mayor dificultad los mexicanos.
Derrumbadas las “cortinas de hierro” en la década de los años noventa,
nuevas cortinas, erigidas sobre las líneas de fractura económica y social,
crecen bajo formas diferentes, en diversas latitudes. Muchos sueños
africanos de Europa terminan hundidos en la “cortina de agua” del
Mediterráneo. Cada palabra tiene su carga simbólica, su significado y
significante específicos, no es “mundialización” la palabra apropiada para
designar un proceso, en el cual el “derecho a mundo” de la mayoría de los
seres humanos se ve cada vez más limitado. Señalemos, sin alejarnos
demasiado de nuestra temática, que no es el único caso de distorsión del
lenguaje. La denominación “desarrollo durable” o “sostenible” se difunde
cuando más incierto se hace el futuro y cuando menos durable y
sostenible se hace el desarrollo; la denominación “comercio justo” o
“equitable” cuando más se pone de manifiesto el reparto injusto entre los
actores de las cadenas comerciales ... y así podríamos continuar. La
llamada “mundialización” designa también el fenómeno inverso,
denominaciones como fotos en negativo, que pueden leerse a contraluz,
que deben ser reveladas para poder apreciarlas. Los científicos se ven
atraídos a veces por estas fórmulas encantatorias y corren alrededor del
fuego pronunciándolas, para conjurar el peligro no pronunciado, para
exorcisar la realidad mas que para describirla, analizarla y comprenderla.
Sistemas agroalimentarios ... ¿locales o localizados? En el momento
de la creación del GIS SYAL surgió entre los miembros fundadores un
debate sobre su denominación, finalmente fue elegido el término
“localizados”. Podemos apreciar ahora, con mayor distancia, que el
debate, aparentemente banal en su momento, no lo fue tanto. El término
“local” está asociado a una cualidad sustantiva, inherente al sistema en un
momento dado. El término “localizado” está asociado a un proceso, a un
sistema que se localiza, que no siempre estuvo en ese lugar y que
tampoco hay garantías que ahí permanezca eternamente. Volviendo al
tema de las migraciones, la historia de la humanidad nos enseña que los
hombres y sus saberes, las especies vegetales o animales y los productos
de ellas derivados, nunca dejaron de viajar. Muchos productos que hoy
parecen tan típicos, como las carnes de la pampa argentina, los vinos de
Bordeaux o la polenta italiana, también fueron localizados un día. Un día
los hombres adaptaron, crearon,
saberes y técnicas para anclar
localmente esas producciones. Está demostrado históricamente que el
proceso contrario también es posible, producciones locales aparentemente
muy arraigadas pueden desaparecer, por eso preferimos la metáfora
8
“anclaje territorial” para designar este viaje incesante de hombres,
productos y saberes. La producción de trigo sarraceno (Fagopyrum
esculentum ), originairio del nordeste de Asia, fue introducido en Europa
por las cruzadas y ampliamente difundido ulteriormente. En Francia la
producción de sarrasin o blé noir alcanzó las 500.000 toneladas en el
siglo XIX , principalmente en Bretaña donde fue utilizado para preparar
las famosas “galettes bretonnes”, plato típico de esta región. Hoy en día la
producción de trigo sarraceno en Francia ha casi desaparecido
(aproximadamente 5.000 toneladas) y algunos proyectos tratan de
relanzar su cultivo. En América Latina podríamos citar la Quinoa
(Chenopodium quinoa), alimento de base de las poblaciones indígenas
(quechuas, aymaras ...). Su cultivo se redujo progresivamente luego de
la conquista hasta desaparecer de ciertas regiones (noroeste de Argentina
por ejemplo). Hace unos diez años la Quinoa fue redescubierta, gracias a
sus cualidades nutritivas, por los consumidores norte americanos y
europeos. La producción comienza a desarrollarse, el label “comercio
justo” hace su aparición en las góndolas de los supermercados, las
primeras investigaciones sobre el tema parecen indicar que no es tan
justo como lo proclaman y que comienza a detectarse un impacto
negativo sobre la fertilidad de los suelos en las zonas productoras con
vocación exportadora (Carimentrand A., 2006 ).
¿Qué culpa tiene el tomate?. Esta solanácea (Solanum lycopersicum),
proveniente de América, luego de siglos de duro esfuerzo para vencer los
tabúes europeos5, adaptarse a sus suelos y a sus
gustos, se ve
amenazada de expulsión en ciertas regiones de europa occidental. Las
nuevas técnicas de producción hidropónicas en invernadero han
contribuído a desligar la calidad del tomate de las condiciones edáficas del
lugar de producción y del saber hacer de los productores. Algunos de
ellos, con mayor capacidad financiera, han comenzado a deslocalizar la
producción hacia el norte de Africa (Marruecos, Argelia ...), conservando
las funciones de distribución y venta para responder al mercado europeo.
No exageramos si afirmamos que este proceso, de deslocalización de la
producción de tomate tiene cierta analogía
a
lo ocurrido con la
producción de ”tee-shorts”o de sandalias de plástico. En la región de los
Pirineos orientales en Francia muchos productores se resisten a esta
evolución, una franja de los consumidores dis-gustados por el sabor de los
tomates standard, constituyen un mercado potencial digno de interés.
Comienzan entonces a surgir proyectos de re-naturalización de la
producción de tomate y circuitos cortos productor-consumidor para su
comercialización.
5
El tomate (del nahuatl « tomatl ») llegó al sur de Europa en el siglo XVI, su color rojo y aspecto tentador
despertaron sospechas en cuanto a su contenido satánico, fué clasificado en consecuencia junto a la Belladona y
la Mandrágora . Temido por su supuesto carácter tóxico tardó dos siglos en llegar a las cocinas parisinas con la
revolución francesa, y aún en el siglo XIX los libros de recetas aconsejaban hervirlo dos o tres horas antes de
utilizarlo, aunque parezca inverosímil la ensalada de tomates frescos es una innovación culinaria reciente en una
escala histórica.
9
En la medida en que la Unión Europea deberá hacer concesiones
progresivas a la OMC en cuanto a la proteccion del sector agropecuario, el
fenómeno descripto en el caso del tomate se amplificará. Pero es
importante señalar que no se trata de un proceso fatal, ineluctable. Las
experiencias muestran que los procesos de localización / deslocalización
dependen en buena medida de las reacciones de los actores territoriales.
La noción de SIAL es en este sentido fuertemente solicitada, a la vez
como enfoque teórico para la comprehensión de los fenómenos en curso
de desarrollo, y como herramienta operacional para la orientación de
proyectos territoriales de innovación.
2)
SIAL y anclaje territorial de las actividades productivas
Las diversas experiencias estudiadas nos muestran que los lazos al
territorio de las actividades productivas pueden ser muy diversos, tanto
en el plano cuantitativo, como desde el punto de vista cualitativo
(Fourcade C., Muchnik J., Treillon R., 2005).
Lazos históricos, a través del orígen y las referencias identitarias de los
actores.
Como ya lo hemos señalado, ese sentimiento común de
pertenencia a una historia, a un lugar, constituye el fundamento afectivo
para la emergencia de voluntades, líderes y proyectos orientados hacia el
anclaje territorial de las actividades productivas. No se trata de la
proximidad geográfica entre los actores, que sin lazos, representaciones o
códigos compartidos, conduce con mayor frecuencia a conflictos que a la
cooperación entre los mismos. Se trata de un proceso histórico- cultural
de construcción de referencias identitarias comunes, que pueden cimentar
las diversas formas de coordinación territorial, facilitando la definición de
reglas para regular las acciones colectivas. La reactivación de las salinas
de Guerande, a partir de los años setenta, en la Bretaña francesa
(www.seldeguerande.com) puede ser considerada como una experiencia
ejemplar en este sentido. Precisemos que, desde este punto de vista, aún
aquellos actores que han emigrado y viven lejos del territorio pueden
participar de diversas maneras en estas dinámicas territoriales.
Lazos materiales, a través del tipo de suelos, del clima, de los
paisajes,de las técnicas productivas, de las carácterísticas de los
productos … Es importante subrayar el rol de las condiciones materiales
en los procesos de localización / deslocalización de actividades. Es una de
las especificidades de los SIAL con respecto a otros sectores productivos,
es una de la razones que justifican también una política diferenciada para
el sector agropecuario. Deslocalizar la producción de computadoras es una
cosa, deslocalizar la producción de naranjas españolas acarrea
planteamientos y consecuencias de otra dimensión. Especificar la relación
de la calidad de los productos al territorio, a través de denominaciones de
orígen o de indicaciones geográficas es una estrategia válida para enraizar
territorialmente las producciones, pero se haya limitada a ciertos
productos y regiones. Es necesario en consecuencia, según las condiciones
10
específicas de cada territorio, elaborar
diferentes estrategias de
localización, de relocalización o de reconversión de las diferentes
producciones. La reintroducción reciente del cultivo del azafrán en el
Quercy en Francia es una pequeña experiencia significativa al respecto. Se
trata de una producción que había desaparecido, que necesita pequeñas
superficies, que puede desarrollarse de manera complementaria a otras
actividades
con
un
producto
de
alto
valor
simbólico
(www.safranduquercy.com). Este ejemplo confirma que no hay producto o
producciones predestinados, sino que son los hombres y sus proyectos
para vivir en sociedad que construyen los lazos territoriales.
Lazos inmateriales, a través de la imágen del territorio, su cultura, sus
sabores, saberes y tradiciones … a través del llamado « patrimonio
intangible ». En muchos casos apoyándose en las condiciones materiales
un territorio puede afirmar la imágen de un producto y conservarla
aunque las condiciones materiales cambien radicalmente. Un ejemplo
interesante al respecto son los perfumes de Grasse en Francia que possen
una reputación mundial. La producción se inició en el siglo XVI cuando se
introdujo el cultivo de flores en esta ciudad y sus alrededores para
disimular los olores pestilentes de las curtiembres. Así comienza la larga
historia perfumera de Grasse que en esa época obtenía las escencias a
partir de flores producidas localmente. Cuatro siglos después, aunque los
perfumes se componen ahora a partir de escencias importadas, los savoirfaire cuidadosamente protegidos, la identidad de los empresarios del
sector y la imágen territorial, permiten de mantener la dinámica de este
sistema de producción. Numerosos ejemplos podrían ser citados sobre el
rol del patrimonio intangible, entre ellos el rol de las festividades
culturales asociadas a comidas locales. La Fiesta del Pimiento d’Espelette
en el país basco francés es interesante en ese sentido. La primera Fiesta
del Pimiento, organizada en 1967 y reproducida todos
los años en el
último fin de semana de octubre, ha sido un factor importante para la
construccion de la imágen territorial y el valor simbólico del producto, que
hoy goza de una AOC (denominación de orígen) y muestra el interés de
producciones, aparentemente secundarias, para la gastronomía local y el
desarrollo territorial.
La figura 2 esquematiza el análisis desarrollado
11
Fig. 2
Localización/deslocalización de las actividades
agroalimentarias
Contexto –
Evolución global
Liberalización del intercambio de
mercaderías y del flujo de capitales,
revolución informática
(comunicaciones, gestión, transporte,
logística ...), fragmentación y
reorganización de las funciones
productivas (I-D/Concepción /
Producción / Marketing /Distribución
/ Venta …)
Nuevos desafíos
Medioambientales, evolución de las
sociedades rurales, seguridad
alimentaria y calidad de los alimentos
…)
Evoluciones sectoriales
(Políticas públicas, normas y reglamentaciones,
cambios tecnológicos, subvenciones,
compensaciones ….)
Estrategias de los actores locales
(Proyectos, dinámicas de innovación, organización, acciones colectivas …)
Dinámicas territoriales
localización / deslocalización de las actividades
(Lazos histórico-culturales ; lazos materiales, lazos inmateriales … )
12
3 – SIAL, territorio y evolución de las cadenas agroalimentarias.
El enfoque cadena, concebido como una « cadena producto » (« filière
produit ») a perdido relativamente su capacidad análitica. En mucho casos
es más pertinente hoy en día referirse a las cadenas de funciones. El
productor, de carne o de frutas, a menudo ya no trata con un negociante
de carne o de frutas, agentes específicos de esa cadena, sino con actores
que concentran funciones estratégicas (logística, distribución, venta …), y
para los cuales las carnes o las frutas representan una mínima parte del
volúmen de sus transacciones. El poder de negociación de los productores
se ve en consecuencia considerablemente reducido. La gobernancia de las
cadenas alimentarias (« governancy off the food chains ») constituye, en
ese caso, otro abuso de lenguaje, ya que el concepto de « gobierno »
debería estar asociado a mecanismos de elección y de concertación. En la
medida que dichas cadenas elijen ellas mismas sus autoridades y que la
concertación con otros actores se ve muy condicionada por las relaciones
contractuales, ya que el poder de decision está concentrado en las
funciones de logística y distribución, sería más apropiado referirse al
pilotaje (o al comando) de dichas cadenas alimentarias.
El enfoque SIAL, si bien tiene en cuenta el funcionamiento de las cadenas,
es un enfoque que parte del territorio, tanto desde el punto de vista
teórico, para conocer y comprender en qué medida el territorio constituye
un elemento significativo (o no) para la organización y la dinámica de las
actividades estudiadas. Como desde el punto de vista operacional, en cuyo
caso el territorio sirve de referencia para la combinación de actividades
territoriales diversificadas, para la organización de los productores, para
aumentar sus márgenes de maniobra y mejorar su posición en las
negociaciones con los « comandos » de las cadenas, o para la construccón
de circuitos alternativos, basados en otro tipo de relaciones productor –
consumidor.
III Diversidad de situaciones, límites y operacionalidad
de la noción de SIAL
1 La diversidad de situaciones suceptibles de ser abordadas lleva a
cuestionarse sobre la potencialidad de este enfoque y al mismo tiempo
sobre los límites del mismo.
Diversos por su historia
Existen SIAL enraizados en un largo período histórico, la producción de
aceite de oliva en la región mediterránea o de tortillas de maiz en la
región mesoamericana, podrían ser citados en ejemplo. También existen
13
sistemas agroalimentarios localizados de constitución relativamente
reciente, como la producción de queso de Cajamarca en Perú o las
rosquillas de Somoto en Nicaragua. En todos los casos es importante :
(i) periodizar el proceso histórico, definir las características de dichos
períodos, las grandes transformaciones ocurridas y las principales
variables (técnicas, sociales, económicas …) que han condicionado dichos
cambios cualitativos (ii) caracterizar la situación actual profundizando el
análisis de la diversidad de los sistemas que coexisten en un momento
dado (retomando los ejemplos citados, podemos constatar que el proceso
histórico ha conducido a una gran diversidad de sistemas de elaboración
de tortillas en mesoamérica o de aceite de oliva en el mediteráneo) (iii)
precisar aquellos sistemas que pueden ser, hoy en día, considerados
como localizados, es decir que los vínculos al territorio y las
coordinaciónes territoriales entre actores son determinantes para su
funcionamiento y evolución.
Diversos por su organización espacial
Las diversas escuelas y autores que han analizado los distritos
industriales, los SPL o los « clusters » (Becattini, 1987 ; Courlet Cl.,
Pecqueur B. 1992, 1996 ; Schmitz H., Nadvi N.,1999) coinciden en un
punto : la concentración geográfica de dichos sitemas. En el caso de los
SIAL este aspecto merece ser relativizado, un estudio reciente sobre
nueve casos de SIAL en América Latina (C. A. Correa, 2004), muestra que
la densidad espacial de unidades productivas es muy variada, en el caso
del almidón agrio de mandioca en el Cauca – Colombia dicha densidad es
de 0,03 unidades productivas / Km² y en el caso de los quesos de Salinas
en Ecuador la densidad encontrada es de 0,04 unidades productivas /
Km², la concentración espacial se ve muy relativizada en dichos casos. Lo
que es importante es la delimitación territorial de los SIAL, ya que dichos
territorios pueden no situarse en un espacio continuo. En el caso del
queso de Cajamarca (Boucher F., 2004), los productores de quesillo
(cuajada compacta resultante de la primer fase de elaboración) se sitúan
en zona rural, los fabricantes de queso en zona urbana o periurbana, el
« territorio del SIAL » permite articular estos espacios discontínuos. Para
referirse a la « proximidad » en estos casos, habría que referirse a la
« proximidad territorial », la misma incluiría al mimo tiempo lo que ciertos
autores distinguen como « proximidad geográfica » y « proximidad
organizacional » (A. Rallet 2002 ; A. Torre, M. Filippi 2005). Para el
estudio de los SIAL, la noción de « referencia identitaria », revela tener
las cualidades heurísticas necesarias para explicar las diversas formas de
relación entre los actores sociales y los procesos de concertación que
permiten explicar la construcción de las normas y las reglas que regulan el
desarrollo y el funcionamiento de estos sistemas de producción. En última
instancia los diferentes tipos de proximidades reposan sobre estas
referencias identitarias comunes.
Diversos por su organización económica y social
14
Las articulaciónes con el mercado pueden ser muy diferente, abarcando
desde los sistemas que valorizan sus producciones en mercados locales,
hasta los que se dirijen a los mercados nacionale o de exportación. El tipo
de mercado, las normas de calidad exigidas, las reglas comerciales,
condicionan de manera importante la organización social, las formas de
coordinación y las estrategias de los productores. Cumplir, por ejemplo,
con los requerimientos de calidad para la exportación de « café orgánico »
obliga a que los productores se organicen, ya que es prácticamente
imposible afrontar individualmente estos desafíos. En otros casos la
necesidad de oganización no es tan perentoria, conduciendo a sistemas en
los cuales coexisten productores organizados y productores con
estrategias más individualistas, es el caso de muchos « quesos típicos »
con mercados locales y nacionales. El enfoque SIAL debe estudiar los
mecanismos de inclusión / exclusión social y analizar por lo tanto los
diferentes tipos de productores y estrategias. Los productores
« individualistas » pueden tener tanta significación como aquellos que
están organizados, desde el punto de vista de la comprensión del
funcionamiento de estos sistemas de producción.
La gama de actividades constituye otro factor de diversidad
importante, desde aquellos sistemas basados en una sóla rama de
actividad a aquellos que implican diversos tipos de actividades.
La
evolución del contexto (social, económico, medioambiental …) ha influído
en el desarrollo de la pluriactividad de las explotaciones agrícolas. Turismo
rural, restauración, festividades gastronómicas … han contribuído a esta
diversificación. Los productores deben en consecuencia adquirir nuevas
competencias para adaptarse a esta evolución que supone nuevas
funcionalidades de las explotaciones y de los espacios agrícolas (S. Lardon
y al. 2004), funciones que influyen de manera decisiva sobre las
evoluciones medioambientales y de los paisajes rurales.
Precisar los límites del enfoque SIAL es en consecuencia una cuestión
prioritaria, esto implica delimitar las unidades de análisis pertinentes
(territoriales, económicas … ), y sus articulaciones con otros espacios
económicos y sociales. Si tomamos por ejemplo una cadena de
exportación de café, sería inútil pretender abordarla con un enfoque SIAL,
los comandos y las coordinaciones de la cadena exceden ampliamente la
escala territorial. Pero podríamos utilizar este enfoque para estudiar un
sistema localizado de producción de café de calidad específica (orgánico,
con denominación de orígen …), en el cual las coordinaciones territoriales
juegan un rol determinante. Las interacciones con la cadena de
exportación dederán ser consideradas en dicho caso como variables del
entorno que condicionan la organización y funcionamiento del sistema de
producción localizado.
15
2 Operacionalidad del enfoque SIAL
Desde un punto de vista operacional el enfoque SIAL tiene un triple
interés.
La articulación de los elementos del sistema : todo sistema es
inestable, su evolución (consolidación / desagregación) dependerá de las
interacciones, de las fuerzas de cohesión o repulsión, entre los elementos
del mismo (Morin E., 1980). Contribuir a la articulación de dichos
elementos es una manera de aumentar su estabilidad y su eficacidad
sistémica. El enfoque SIAL puede constituir una herramienta metodológica
apropiada para reforzar dichas articulaciones en el caso de las
producciones
agroalimentarias
locales :
(i)
articulaciones
entre
productores y consumidores (visitas de las explotaciones, degustaciones,
ferias, festividades, venta directa …) ; (ii) articulaciones entre actores y
actividades territoriales diferentes (producción, servicios, turismo … ) ;
(iii) articulaciones entre dinámicas rurales y urbanas
Las especificaciones territoriales : dentro del actual contexto una de
las preguntas que se plantea es ¿cómo diferenciar la oferta ? ¿cómo
proceder para que esa diferenciación sea reconocida por el consumidor ?
(signos de calidad / signos de identidad) ¿qué diferencial de precio será
aceptado de manera a viabilizar económicamente las producciones ?.
Diversos elementos del sistema pueden estar concernidos por las
especificaciones territoriales : (i) los productos y el saber hacer, a través
de las diversas formas de calificación (orígen, modos de producción,
modos de conercialización …), (ii) los oficios (historia, habilidades …), (iii)
los paisajes rurales, (iv) el patrimonio (arquitectural, gastronómico …).
Especificar es una manera de contribuir a enraizar territorialmente las
actividades productivas y a posicionarlas en los diversos mecados.
La activación de los recursos territoriales Valorizar los recursos
locales implica situarse en un proceso dinámico. El desafío no consiste en
« volver a las tradiciones » sino en apoyarse en las mismas para
reinventarlas, para conferir modernidad a las tradiciones. Volver a hacer
un jamón de calidad a partir de una raza de cerdos locales, relativamente
« olvidada », implica un proceso de innovación en el plano técnico, social
y económico. Implica la organización de proyectos en torno a los cuales
los actores territoriales se organizan y se concertan de manera a pilotear
el proyecto en tiempo real y a replantear / renegociar los objetivos en
caso necesario.
16
Conclusiones
Sobre
la
especificidad
del
enfoque
SIAL :
los
sistemas
agroalimentarios localizados constituyen una forma de organización de las
actividades agroalimentarias en las cuales las dinámicas territoriales
juegan un rol determinante para la coordinación entre actores y el
desarrollo de las actividades productivas. Con respecto a los enfoques en
economía territorial (distritos industriales, Clusters, SPL …), utilizados en
general en otros sectores productivos, podemos destacar tres
especificidades de los SIAL.
En primer lugar las interacciones con el medioambiente y con el mundo
rural, tanto desde un punto de vista material : reproducción de la biodiversidad, ordenamiento espacial, transfomación de los paisajes rurales
… Como desde un punto de vista social : evolución de las sociedades
rurales, oficios de los agricultores, dinámica de las familias rurales. Las
relaciones entre el mundo rural y el mundo urbano plantean, en el
contexto actual, una cuestión central para el conjunto de la sociedad.
La segunda especificidad importante está relacionado con los alimentos,
bienes que tienen un estatuto particular, ya que son los únicos que se incorporan durante el acto de consumo. La dialéctica destrucción /
construcción adquiere en este caso un valor particular, ya que al ser
destruídos los alimentos participan de manera fundamental en la
construcción de las referencias identitarias de individuos y sociedades.
Podemos afirmar en consecuencia que las culturas alimentarias
representan una componente específica de las culturas territoriales. La
calidad de los productos, las formas de reconocimiento de dicha calidad
por parte de los consumidores y el precio que aceptan pagar por la misma
están estrechamente relacionados. Las culturas alimentarias influyen
también en la eficacidad económica de las actividades productivas.
La tercera especificidad concierne el lugar en las dinámicas territoriales.
Dados sus lazos particulares, tanto con el mundo rural como con los
consumidores, los SIAL pueden jugar un rol catalizador del desarrollo
territorial, con un impacto que puede ir mucho más allá del sector agroalimentario.
Sobre la localisation
productivas
/
deslocalización
de
las
actividades
El territorio es potencialmente un actor estratégico, un factor de
ensamblaje y de competitividad de las actividades productivas locales. En
este sentido tres cualidades del territorio merecen ser destacadas :
17
La inteligencia territorial entendida como una cierta capacidad a
reaccionar, a formular proyectos y a organizar estrategias para
conducirlos. Se trata de una forma de inteligencia colectiva, una
inteligencia sistémica fruto de las interacciones entre los diversos actores
territoriales, públicos y privados, y que no puede reducirse a la suma de
un conjunto de inteligencias individuales.
La solidaridad territorial : los actores locales se mobilizan para adaptarse
a un contexto en rápida mutación. La solidaridad entre dichos actores se
basa en sus identidades territoriales, en sentimientos de pertenencia y
valores que fundamentan las diversas formas de coordinación y de
constitución de las redes sociales.
La capacidad territorial de innovación : a poner en marcha procesos
dinámicos, articulados con otros espacios sociales y económicos y en el
curso del cual los actores locales de ven confrontados al desafío de
pilotear en tiempo real dichos procesos, a evaluar en permanencia los
objetivos alcanzados y a reformular en consecuencia los objetivos
iniciales. Sin la inteligencia y la solidaridad territorial sería imposible
conducir procesos de innovación, en particular resolver y superar los
conflictos que inevitablemente se plantean en el curso de los mismos.
Insistimos por último sobre
localización / deslocalización de las
actividades : no hay producto o producciones predestinados, son los
hombres y sus proyectos para vivir en sociedad que construyen los lazos
territoriales, jugando de esta manera un rol decisivo en la perennidad de
las actividades productivas o en la reconversión de las mismas.
18
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Sistemas agroalimentarios localizados: evolución del concepto y