DIÁLOGO, ÉTICA E DEMOCRACIA LA COMUNICACIÓN AFECTIVA Y EFECTIVA O LA DIALOGICIDAD DE LA EDUCACIÓN OS DIREITOS HUMANOS COMO PAUTA DE UMA AGENDA DE MÍNIMOS ÉTICOS. CRÓNICAS DE MUERTE Y VIDA DE LOS DERECHOS HUMANOS Y DE LA PRÁCTICA DEMOCRÁTICA EN NUESTRA SOCIEDAD Boletín del Proyecto Interinstitucional DDHH Juntos N° 36 - Novembro de 2007 CENTRO POVEDA C/PINA 210, CIUDAD NUEVA TELS.: 689-5689 / 686-021 FAX: (809) 685-4635 [email protected] SANTO DOMINGO, REP. DOM. YACHAY TINKUY AVENIDA GENERAL GALINDO 1223 CASILLA 2419 TEL.: 42925 [email protected] COCHABAMBA, BOLÍVIA NOVAMERICA RUA DEZENOVE DE FEVEREIRO, 160 BOTAFOGO 22280-030 RIO DE JANEIRO RJ BRASIL TEL/FAX: (55) (21) 2542-6244 [email protected] Este número foi elaborado pela equipe da NOVAMERICA. Diálogo, Ética Ética e e Democracia Democracia Diálogo, Mais uma vez nos chega às mãos o nosso boletim “DDHH Juntos”. Sempre com o objetivo de compartilhar reflexões e práticas desde nossas realidades, seja na Bolívia, no Brasil ou na República Dominicana. Este último número de 2007, organizado sob responsabilidade de Novamerica, traz três artigos que nos permitem uma leitura sobre os direitos humanos no contexto latino-americano a partir de conceitos chaves que, nestas páginas, entrelaçam-se. São eles: diálogo, ética e democracia. percepções foi realizado por estudantes do curso “Educação para Democracia”, alguns meses depois dos confrontos entre população campesina-indígena e população urbana, em Cochabamba, de dezembro de 2006 a janeiro de 2007, e nos revela avanços e contradições da democracia no contexto latinoamericano. Desde República Dominicana, Rita Ceballos nos propõe uma reflexão sobre a dialogicidade utilizando como referencial teórico a obra do educador brasileiro Paulo Freire. A partir de textos bíblicos que apresentam dois paradigmas de comunicação - a Torre de Babel e o Pentecostes - a teóloga e educadora nos propõe uma chave de leitura sobre a instrumentalização da comunicação em tempos neoliberais. Sem dúvida, há pontos de interseção entre os artigos. Ceballos e Andrade coincidem na ênfase sobre o diálogo, a teóloga dominicana a partir de Freire e o filósofo brasileiro a partir da ética do discurso. Terán e Andrade convergem na ênfase dada para a significação e a definição sobre dignidade humana. Por fim, Ceballos e Terán encontram nas crônicas cotidianas os elementos para repensar a comunicação e o campo democrático. Ela a partir da percepção de uma menina de oito anos e o advogado boliviano a partir da percepção elaboradas pelos jovens estudantes. Desde Brasil, Marcelo Andrade apresenta os direitos humanos como pauta de uma agenda mínima no campo da ética. Utilizando a obra dea filósofa espanhola Adela Cortina, o autor retoma as percepções sobre a centralidade do dever no campo da moralidade e a importância do diálogo intersubjetivo na construção dos normas éticas. Não acredito que tal afinidade nas leituras seja obra da coincidência ou do acaso. Talvez seja mais um sinal visível do caminho construído junto, dos sonhos partilhados, da certeza de um horizonte comum, que o Projeto Interinstitucional realizado entre Yachay Tinkuy, Novamerica e Centro Poveda - ajuda a realizar. Desde Bolívia, Mário Terán nos convida a refletir sobre as percepções sobre o conceito de democracia e dignidade humana. O levantamento das Marcelo Andrade 05 de Novembro de 2007. Rio de Janeiro, Brasil. DDHH Juntos 1 LA COMUNICACIÓN COMUNICACIÓN AFECTIVA AFECTIVA LA Y EFECTIVA EFECTIVA Y O LA LA DIALOGICIDAD DIALOGICIDAD O DE LA LA EDUCACIÓN EDUCACIÓN DE 1 Rita Maria Ceballos SANTO DOMINGO - REPÚBLICA DOMINICANA Nuestro punto de partida Se habla mucho de la comunicación afectiva y efectiva, pero se dice menos que ha sido Paulo Freire, nuestro más destacado educador latinoamericano quien nos ha situado ante el desafío de la comunicación en los procesos educativos. A este desafío Freire le llama la dialogicidad de la educación y lo entiende como la esencia de la educación como práctica liberadora, diferenciando entre una educación alienada y anestesiadora que construye objetos del sistema y una educación liberadora-crítica que forma sujetos autónomos y comprometidos con la transformación del mundo. (Freire, 2002: 106 y ss.) puedan hablar y dicen lo que sienten, entonces se ponen alegres”. Le preguntamos qué pasaría en el mundo si no hubiera comunicación, ella responde “bueno, no habría amigos, no habría familia, viviríamos en soledad”. Para Anabel es evidente que la comunicación parte del sentido afectivo - encuentro entre personas -, evita la soledad y la tristeza, crea lazos familiares, afectivos. Pero esta relación tiene unos resultados positivos - es efectiva - las personas no se sentirían solas, habría amigos y alegría. Al preguntar a Anabel, una niña de 8 años, del 3er grado, sobre qué es “eso” de comunicación, ella comienza diciendo que es cuando las personas hablan entre si, y va directo a los medios de comunicación. A la pregunta para qué sirve la comunicación, Anabel responde: “cuando las personas se sienten solas y encuentran otra persona con la que 1 Teologa y educadora. Miembro del equipo de Centro Cultural Poveda República Dominicana. DDHH Juntos 2 La respuesta de Anabel nos sitúa ante una realidad: el ser humano es un ser integrado. Y denuncia la dicotomía sentimientos/sensibilidad y razón/ciencia, subjetividad y objetividad, tan discutida por las ciencias desde hace siglos. De ahí que Freire ante el planteamiento de la dialogicidad proponga una relación dialéctica entre estos polos. (Freire, 2001: 99 y ss.) En esta reflexión además de reconocer los aportes de la comunicación afectiva y efectiva, cuestionamos el sentido con que se emplea en los procesos de enseñanzaaprendizaje y/o de mediación. Como alternativa a la comunicación afectiva y efectiva proponemos la dialogicidad de la educación, que trata de un proceso, una estrategia, una propuesta pedagógica preventiva, la que forma sujetos capaces de convivir en armonía y solidaridad; y que no es ajena al sistema que promueve la antidialogicidad. La comunicación afectiva y efectiva en el contexto neoliberal. El concepto “comunicación afectiva y efectiva” va teniendo diversos usos, algunos relacionados entre sí. Cada contexto define su uso y su intencionalidad, según sean el ámbito comercial, eclesial, laboral, etc. Todos estos espacios donde se crean relaciones de competencia, de autoridad, de poder. Llama la atención el énfasis actual que se hace en este nuevo concepto de comunicación. A pesar de haber constatado que el ser humano se constituye en su relación dialógica con otro ser humano, los humanos hemos desarrollado proyectos que niegan este principio dialógico. Las políticas y prácticas neoliberales de los países ricos dominan la vida de la mayoría de los pueblos empobrecidos, entre los que está el nuestro, la República Dominicana. Nuestra práctica se sitúa en este contexto y se debe al mismo. El sistema neoliberal toma el control de las dimensiones económica, cultural y política de nuestros pueblos. Bajo el falso slogan de la apertura, las tecnologías al servicio de la comunicación y la globalización. Un síntoma común de esta pérdida de control y del empobrecimiento causado por estas políticas económicas es que la gente experimenta un sentimiento de desesperanza en el futuro, perdiendo así el incentivo para fortalecer los vínculos sociales de su comunidad. Está pérdida de vínculos se manifiesta en la dificultad de entrar en relación con lo diferente, siendo lo diferente encontrado inclusive en nuestras propias casas. Valores como la solidaridad, la cooperación van perdiendo fuerza en medio de la competencia que promueve el mercado totalizado, una economía que reduce todas las relaciones al mercantilismo y al interés medio-fin. La efectividad -eficacia del sistema neoliberal que reduce los valores humanos a la competitividad, relega a un segundo plano el valor de la vida humana. (Hinkelammert y Mora, 2001: 12). DDHH Juntos 3 El desafío de la dialogicidad/ comunicación en el contexto neoliberal: entre Babel y Pentecostés Muchos hemos aprendido que este relato es una explicación sobre la diversidad de países y lenguas, y que tal diversidad es castigo de Dios. El relato sobre la Torre de Babel nos confronta con la actitud de Yavé que no deja de sorprendernos. ¿Por qué negarse a que todos tengamos el mismo idioma, por qué negarle al pueblo esta “oportunidad” de entenderse y comunicarse? ¿No estará atentando Dios contra la comunicación eficaz? El texto en verdad es una denuncia; denuncia la pretensión de dominación de un único imperio sobre todos los pueblos. Denuncia además cómo el sistema dominante - opresor usa falsamente la supuesta apertura a la comunicación (para el poder dominante en la época del texto, el hecho de un mismo labio era visto como una posibilidad y no como una reducción). El texto más que de “palabras” se refiere a pensamiento político, lo que hace referencia a un sistema de dominación económico, político y cultural. Tal vez lo que hoy podríamos llamar neoliberalismo y globalización. La actitud de Yavé es un acto liberador; Dios “baja del cielo” denuncia ese sistema imperialista de dominación y libera al pueblo del yugo del imperio. Por eso cantamos “contra la torre de Babel tendemos puentes lazos que invitan a entender”. Otro texto bíblico que nos sitúa ante el desafío actual de la comunicación y que parecería que responde a la pregunta “¿y qué pasó después de Babel con toda Génesis 11,1-9 “ El mundo entero hablaba la misma lengua con las mismas palabras (toda la tierra era un único labio). Pero al emigrar los hombres desde Oriente, encontraron una llanura en la región de Sinear, y se establecieron allí. Entonces se dijeron unos a otros: «Vamos a hacer ladrillos y cocerlos al fuego.» El ladrillo reemplazó la piedra y el alquitrán les sirvió de mezcla. Después dijeron: «Construyamos una ciudad con una torre que llegue hasta el cielo. Así nos haremos famosos, y no nos dispersaremos por todo el mundo.» Yavé bajó para ver la ciudad y la torre que los hombres estaban levantando, y dijo Yavé: «Veo que todos forman un solo pueblo y tienen una misma lengua. Si esto va adelante, nada les impedirá desde ahora que consigan todo lo que se propongan. Pues bien, bajemos y confundamos ahí mismo su lengua, de modo que no se entiendan los unos a los otros.» Así Yavé los dispersó sobre la superficie de la tierra, y dejaron de construir la ciudad. Por eso se la llamó Babel, porque allí Yavé confundió el lenguaje de todos los habitantes de la tierra, y desde allí los dispersó Yavé por toda la tierra”. Hechos 2,1-13 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban, y aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y fueron posándose sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía que se expresaran. Estaban de paso en Jerusalén judíos piadosos, llegados de todas las naciones que hay bajo el cielo. Y entre el gentío que acudió al oír aquel ruido, cada uno los oía hablar en su propia lengua. Todos quedaron muy desconcertados y se decían, llenos de estupor y admiración: «Pero éstos ¿no son todos galileos? ¡Y miren cómo hablan! Cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa. Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, del Ponto y Asia, de Frigia, Panfilia, Egipto y de la parte de Libia que limita con Cirene. Hay forasteros que vienen de Roma, unos judíos y otros extranjeros, que aceptaron sus creencias, cretenses y árabes. Y todos les oímos hablar en nuestras propias lenguas las maravillas de Dios.» Todos estaban asombrados y perplejos, y se preguntaban unos a otros qué querría significar todo aquello.» Pero algunos se reían y decían: «¡Están borrachos!»” DDHH Juntos 4 esa gente dispersa y diversa?” El desafío consiste en reconocer que es desde las diferencias y la diversidad desde donde necesitamos crear espacios significativos de relación, de encuentro, de diálogo. Sin el reconocimiento del otro, de la otra como sujeto, como persona con valores y dignidad, no hay posibilidad de comunicación. Y siempre habrá quienes renieguen de este entrar en comunión. Siempre encontraremos muchos “babeles” en nuestro caminar por la vida, personas dominantes, dominadores, egocéntricas y egoístas, gente que no entenderán y malinterpretaran nuestro andar en comunión. La comunicación afectiva y efectiva no se plantea estos preámbulos. Va al efecto del problema, pero no ataca sus causas. De ahí la necesidad de recrear el concepto. La dialogicidad de la educación en diálogo con la comunicación afectiva y efectiva Comunicar viene de communicatio que significa “poner en común”, es decir interactuar con el otro, la otra e intentar una comprensión reciproca (Saló Lloveras, 2006: 45). El relato nos coloca ante el gran desafío de la comunicación hoy día y ante las primeras claves que se nos ofrecen desde la propuesta de dialogicidad. El punto de partida para el proceso dialógico es el conocimiento del contexto. Se trata de ver y reconocer la realidad propia, del otro o de a otra persona o personas, de la realidad donde estamos situados. Qué historias hay en ese ser humano con quien comparto la palabra. Nos situamos en un contexto común marcado por un mundo excluyente, discriminatorio, patriarcal y adultocéntrico. El hombre-varón adulto ha sido reconocido por mucho tiempo como quien tiene el poder de la palabra. Esto nos obliga a reconocer el derecho de la mujer, de los/as niñas, de los/as jóvenes de dar la palabra y entrar en relación. El reconocimiento del otro ser humano con sujeto es el punto de partida para iniciar la comunicación y entrar en comunión. Por esta razón con una mentalidad opresora, en una realidad oprimida no hay posibilidad alguna de diálogo o de dialogicidad. Fuera de la comunicación es imposible el conocimiento humano. La comunicación crea relación entre dos subjetividades, lo que Freire llama intersubjetividad: “Sin la relación comunicativa entre sujetos cognoscentes, en torno a un objeto cognoscible, desaparecería el acto cognoscitivo”. (Freire, 1973: 73). La comunicación implica una reciprocidad que no puede romperse. Comunicar es comunicarse en torno al significado - significante. De esta forma, en la comunicación, no puede haber sujetos pasivos. Según Freire, lo que caracteriza la comunicación, es que ella es diálogo, así como el diálogo es comunicativo. En relación dialógicacomunicativa, los sujetos interlocutores DDHH Juntos 5 se expresan a través de un mismo sistema de signos lingüísticos. Para que el acto comunicativo sea eficiente, es indispensable que los sujetos, recíprocamente comunicantes, estén de acuerdo y se reconozcan entre sí como interlocutores y reconozcan como sujetos situados en un determinado contexto, lo que es conocer la realidad del otro/a (Freire, 1973: 75-76). Por lo tanto, “Si no hay acuerdo en torno a los signos, como expresiones del objeto significado, no puede haber comprensión entre los sujetos, lo que imposibilita la comunicación” (Freire, 1973: 76). Reconociendo los límites y dificultades para un diálogo real Freire propone el diálogo problematizador (Freire, 2002: 103 y ss.) Por ejemplo, una charla no sería un método eficiente, al decir de Freire, pues nuestro juego lingüístico puede que no sea comprendido y no tenemos el espacio ni el tiempo para descodificarnos. El diálogo problematizador permite disminuir la distancia y crear puentes, es un proceso. Freire clasifica los actos comunicativos en: a) objeto de la comunicación pertenece al dominio de lo emocional; b) el acto comunica conocimiento o estado mental. La comunicación debe estar articulada dialécticamente con ambos aspectos, emocional y gnoseológico, para que sea crítica (Freire, 2002: 79). Las personas nos comunicamos a través del lenguaje. Junto al tradicional lenguaje oral y escrito debemos considerar el lenguaje “no verbal”, o sea, la risa, el llanto, el gesto, la mirada, la respiración, el movimiento y todo nuestro cuerpo. La comunicación también transmite sentido. El sentido se transmite con la propia vida y en el día a día (Torralba, 1998: 40-41). La dialogicidad: una apuesta por la educación problematizadora y liberadora La dialogicidad es un proceso y una estrategia. No es un instrumento ni una técnica. La dialogicidad es una exigencia de la naturaleza humana. No existe comunicación sin dialogicidad y en la comunicación está el núcleo del fenómeno vital, afirma Freire (1997: 100). El diálogo es un fenómeno humano: “Existir, humanamente, es pronunciar el mundo, es transformarlo” (Freire, 2002: 106). Las personas no se hacen en el silencio ni en la soledad, sino en las palabras, afirma Freire. Y continúa: “El diálogo es este encuentro de los hombres, mediatizados por el mundo, para pronunciarlo no agotándose, por lo tanto, en la mera relación yo-tú” (Freire, 2002: 107). Esta propuesta rompe con la búsqueda individualista de compañía, para que como nos dijo Anabel, la comunicación nos evite la soledad. De esta forma estar en compañía de un perrito y hablarle haciéndonos la ilusión de “que bien me entiende”, no responde a esta propuesta diálogica. El “jau jau” que recibimos como respuesta afectiva y efectiva a nuestro pedido no se corresponde con la dialogicidad. La DDHH Juntos 6 dialogicidad es un hecho exclusivo de los seres humanos y tiene como condición el que se reconozca al otro ser humano como un /una igual. El diálogo es un acto creador. Por eso su eficacia no depende del resultado, como en la comunicación efectiva. El mejor resultado del diálogo es el diálogo en si mismo y no necesariamente el haber convencido al otro/a de mis propuestas. unidad. En este sentido Freire interpela nuestra capacidad como educadores y educadoras para el diálogo y aporta lo que él entiende como los ejes de este acto comunicativo: ¿Cómo puedo dialogar, si alieno la ignorancia, esto es, si la veo siempre en el otro, nunca en mí? ¿Cómo puedo dialogar, si me admito como una persona diferente, virtuosa por herencia, frente a otros, meros objetos en quienes no reconozco otros “yo”? ¿Cómo puedo dialogar, si me siento participante de un “ghetto” de hombres puros, dueños de la verdad y del saber, para quienes todos los que están fuera son “esa gente” o son “nativos inferiores”? ¿Cómo puedo dialogar, si parto de que la pronunciación del mundo es tarea de hombres selectos y que la presencia de las masas en la historia es síntoma de su deterioro, el cual debo evitar? Afirma Freire “Siendo el amor fundamento del diálogo, es también diálogo […] El amor es un acto de valentía, nunca de temor; el amor es compromiso con los hombres [y mujeres]. Dondequiera exista un hombre [y mujer] oprimido, el acto de amor radica en comprometerse con su causa […] Este compromiso por su carácter amoroso, es dialógico” (Freire, 2002: 108). “Si no amo el mundo, si no amo la vida, si no amo a los hombres [y mujeres], no me es posible el diálogo” (Freire, 2002: 109). No hay diálogo si no hay humildad. El acto arrogante rompe la ¿Cómo puedo dialogar, si me cierro a la contribución de los otros, la cual jamás reconozco y hasta me siento ofendido con ella? ¿Cómo puedo dialogar, si temo la superación y si, sólo con pensar en ella, sufro y desfallezco? La autosuficiencia, la falta de fe en las personas, la desesperanza y el pensar ingenuo impiden la relación dialógica y son incompatibles con está. No hay diálogo si no existe una intensa fe en las personas, en el otro, en la otra. Feconfianza en su poder de hacer y rehacer. De crear y recrear. Fe en su vocación. La fe en la persona es una condición necesaria que antecede el DDHH Juntos 7 diálogo. Es una fe crítica y no ingenua (Freire, 2002: 109). La relación dialógica es esperanzadora. El encuentro con el otro abre horizontes, enciende utopías y alimenta el sueño. La desesperanza deshumaniza el mundo y aleja al ser humano de su capacidad creadora y transformadora. No hay diálogo si no existe un pensar crítico. El pensar ingenuo no genera comunicación; es estático e indiferente. “La relación dialógica -comunicación e intercomunicación entre sujetos […] es indispensable al conocimiento […], el antidiálogo autoritario ofende a la naturaleza del ser humano, su proceso de conocer y contradice la democracia” (Freire, 1997: 109). trata de educar la sensibilidad de las personas. Necesitamos desarrollar el ingenio, la curiosidad y la creatividad. Se trata de promover la capacidad inventiva y del buen decir en la manifestación de n u e s t r a s i d e a s y se n t i m i e n t o s . Necesitamos formarnos en una convivencia dialógica y democrática que favorezca la solución de conflictos. Se trata del respeto a las diferencias de criterios e identidades, la búsqueda del entendimiento y la construcción de consenso. Necesitamos desarrollar valores y actitudes que afiancen el sentido y el valor de la vida (Guevara, 2002: 6-7). Es importante para este proceso desarrollar la escucha. Por algo, dicen en la sabiduría popular, Dios nos creó con dos oídos y una boca. La auténtica escucha implica, no sólo los oídos, sino también el corazón. Esta escucha supone, como hemos dicho anteriormente, confianza en la persona. Apuntes para concluir Todo ser humano es esencialmente un ser que por necesidad entra en relación con otro ser humano. Esta relación, llamada también “alteridad” implica el reconocimiento de que quien está delante de mi “diciéndome” algo, es también otro ser humano. Necesitamos desarrollar y ejercitar la competencia comunicativa dialógica. Se trata de comprender y actuar coherentemente en cada situación de comunicación. Necesitamos aprender a cultivar emociones, sentimientos. Se Podríamos afirmar entonces que el ser humano por naturaleza es un ser de relaciones y es en esas relaciones que el ser humano se va “haciendo” y va “siendo” persona (Freire, 1973). La comunicación necesariamente implica un estar en comunión. DDHH Juntos 8 Freire destaca como fundamental para la dialogicidad la humildad, la confianza-fe en las personas, la esperanza y el pensamiento crítico. Supone el conocer el contexto, los valores, los prejuicios, todo aquello que promueve la antidialogicidad; ser consciente de los límites nos ayuda a vigilar nuestras actitudes ante las personas. Para un buen proceso comunicativo es importante reconocer el sentido del lenguaje inclusivo, en el enfoque de género, ya que promueve las relaciones de igualdad y equidad entre hombres y mujeres; el enfoque de juventudes, donde se reconoce lo juvenil como positivo y con valores a destacar; el enfoque intercultural y el enfoque intergeneracional. Comunicar, poner en común con, supone un entrar en relación con el otro, con la otra, a partir de la experiencia del amor. Bibliografía: F r e i r e , P. ( 1 9 7 3 ) , ¿ E x t e n s i ó n o Comunicación? La concientización en el medio rural. México: Siglo XXI. Freire, P. (1997), A la sombra de este árbol. Barcelona: El Roure. Freire, P. (2001), Pedagogía de la indignación. Madrid: Morata. Freire, P. (2002), Pedagogía del oprimido. México: Siglo XXI. Guevara, N. (2002), El aprendizaje de la lengua en perspectiva. Santo Domingo: Centro Cultural Poveda. El educador y la educadora están expuestos a la comunicación diaria. No obstante no siempre nos planteamos la necesidad de pensar nuestra actitud d ia ló g ic a . C omo educador e s / a s estamos llamados a revisar nuestra manera de interactuar con nuestros alumnos/as, preguntarnos si realmente estamos favoreciendo relaciones cercanas, fraternales, de reconocimiento del otro/a. Preguntarnos si con nuestro cuerpo, nuestras palabras, nuestra mirada, nuestros gestos, también estamos favoreciendo procesos de aprendizajes significativos y liberadores. Hikelammert, F. y Mora, H. (2001), Coordinación social del trabajo, mercado y reproducción de la vida humana. San José: Departamento Ecuménico de Investigaciones. Saló Lloveras, N. (2006), Estrategias de comunicación en el aula. El diálogo y la comunicación interactiva. Barcelona: Ceac. Torralba, F. (1998), Pedagogía del sentido. Madrid: PPC. DDHH Juntos 9 OS DIREITOS DIREITOS HUMANOS HUMANOS OS COMO PAUTA PAUTA DE DE UMA UMA COMO AGENDA DE DE MÍNIMOS MÍNIMOS ÉTICOS. ÉTICOS. AGENDA Marcelo Andrade * RIO DE JANEIRO - BRASIL O presente texto apresenta três movimentos distintos e interligados. O primeiro, mais breve, é uma circunscrição sobre o campo da ética filosófica, distinguindo-a principalmente do que denominamos de moral ou moralidade. O segundo é uma apresentação das razões suficientes que me levam a optar por um tipo específico de reflexão sobre a ética, a saber: a ética do discurso a partir da concepção de uma ética mínima proposta pela filósofa Adela Cortina. O terceiro é uma reflexão sobre a possibilidade de fundamentos éticofilosóficos para a defesa dos direitos humanos a partir da proposta da ética mínima e dentro do atual do contexto, que entendo ser de pluralismo de idéias, identidades e ideologias. 1 - Ética e moral: uma tentativa de distinção. Segundo Adela Cortina, a diferença entre ética e moral está nos níveis de 1 reflexão e nem tanto em sua etimologia . * A moral ou “as distintas morais” estão vigentes na vida cotidiana e tratam de oferecer orientações práticas e diretas para a ação humana. A ética não tem como objetivo central orientar a conduta humana, ainda que o faça de maneira indireta. Sua tarefa central consiste em refletir sobre os fundamentos racionais 2 do fenômeno moral . A moral seria o fenômeno presente na vida cotidiana; a ética, por sua vez, a reflexão filosófica sobre o fenômeno moral. Entretanto, a principal diferença no trânsito da moral para a ética está na mudança qualitativa do nível de reflexão. A moral seria uma orientação prática para a ação cotidiana, enquanto que a ética uma teoria filosófica da ação. Sendo a moral algo que não podemos renunciar, a ética - como filosofia moral ou moral pensada - tem que dar um fundamento racionável para o fenômeno moral. A ética “como reflexão filosófica se vê obrigada a justificar teoricamente porque há moral e deve havê-la, ou bem a confessar que não há razão alguma Licenciado em Filosofia, Mestre em Educação e Doutor em Ciências Humanas (PUC-Rio). Professor do Departamento de Educação da PUC-Rio e membro da equipe Novamerica (Rio, Brasil). DDHH Juntos 10 3 para que haja” . A segunda hipótese seria, obviamente, uma contradição intrínseca ao caráter irrenunciável do fenômeno moral. No primeiro nível, a moral refere-se aos códigos e juízos que pretendem regular as ações concretas. Este nível é sempre normativo e tem como questão central: O que devo fazer? No segundo nível, a ética ou filosofia moral, é o exercício da reflexão crítica sobre os juízos morais existentes na vida cotidiana e suas questões são um pouco mais complexas: “É racionável que existam juízos morais? E quais são as 4 razões suficientes desses juízos?” . Ora, se a ética fundamenta criticamente a moral e se fundamenta a si própria, então ela se consolida reflexivamente como um saber rigoroso e distinto da simples opinião. Além do mais, a ética legitima que é racionável que exista um saber específico a cerca dos juízos que orientam a vida prática e que chamamos de juízos morais. Neste sentido, importa destacar a aplicabilidade da ética como uma fundamentação filosófica do fenômeno moral. Esta argumentação - sobre a reflexão filosófica dos fenômenos relativos ao que é certo e/ou errado - se faz fundamental se aqui pretendo oferecer uma reflexão sobre a moralidade dos direitos humanos enquanto uma pauta legítima para ordenar o político e o jurídico em nosso contexto. da vida prática. Em realidade, para a autora, a ética é filosofia prática. Adela Cortina entende a ética como um saber 5 para e desde o agir cotidiano . Como saber prático, a ética surge a partir da reflexão da vida cotidiana e a ela se destina, ainda que não de maneira tão direta como a moral, mas tampouco se poderia entendê-la como um saber desinteressado e meramente especulativo. Podemos identificar até aqui duas definições de ética. Primeiro, a ética é filosofia moral, um discurso filosófico acerca do fenômeno moral, a moral pensada. Segundo, a ética é filosofia prática, que se ocupa tanto da moral, mas também da religião, da política e do direito, entre outros. Apesar da aplicabilidade da ética estar listada como uma tarefa posterior ao da fundamentação do fenômeno moral, isso não significa uma submissão do âmbito da vida cotidiana ao âmbito do pensamento especulativo, pelo contrário, a autora defende que “a reflexão da ética aplicada - apesar do nome que ostenta - funciona mais 'de baixo para cima' que 'de cima para baixo', mais desde a base republicana das distintas esferas que desde a 6 monarquia do saber filosófico” . Se, por um lado, destaquei que Adela Cortina considera a ética como uma fundamentação filosófica sobre a moral, por outro, devo também registrar que esse discurso filosófico não é compreendido como algo desconectado DDHH Juntos 11 2 - O dever e a intersubjetividade discursiva. A ética do discurso visa, entre outras coisas, superar a razão monológica do imperativo categórico que Kant impôs como marco da filosofia prática. Segundo Adela Cortina, trata-se do necessário câmbio do “eu penso” para o 7 “nós argumentamos” . Como toda ética deontológica, a ética do discurso busca os fundamentos racionáveis para o fato de que exista e de que deva existir juízos normativos centrados no dever. Há, no entanto, éticas que colocam no centro da fundamentação dos juízos morais a busca pela vida boa. Para estas éticas, o âmbito da moral se mede pela felicidade que podem proporcionar. Estas propostas éticas são chamadas teleológicas, pois estão centradas nos fins (teleo) que se deve alcançar. Há outras éticas que colocam no centro de sua argumentação as normas e a realização da autonomia legisladora do ser humano. Estas éticas se iniciam com o estoicismo e ganham sua mais reconhecida e refinada versão com Kant. Para a ética kantiana, o âmbito da moralidade humana não é o do julgamento das ações humanas à luz da felicidade que produzem ou podem produzir, é pois o da ação segundo às leis que o ser humano impõe a si mesmo e que, portanto, tem como centro o dever e não a busca da felicidade. A força das éticas deontológicas estaria em destacar que nem a felicidade individual e nem a coletiva - ainda que constituam um bem subjetivo dos seres humanos - podem se impor ao que é valioso em si mesmo ou absolutamente valioso: a pessoa humana. A partir daqui cumpre fazer um esclarecimento fundamental, ou seja, explicitar o que significa entender a pessoa humana como um ser absolutamente valioso dentro da argumentação das éticas deontológicas. Esse é um ponto crucial para se argumenta eticamente pelos direitos humanos. A vantagem das éticas deontológicas estaria na valorização da pessoa humana como um ser absolutamente valioso, contra o qual não se pode opor nem a felicidade subjetiva de um ser humano e tampouco a felicidade do maior número possível de seres humanos. Absolutamente valioso significa o contrário de relativamente valioso. Há seres valiosos em si mesmos e seres nos quais o valor é relativo porque servem para outra coisa. Relativamente valiosos são seres que têm o seu valor em função das necessidades às quais eles respondem, como, por exemplo, instrumentos e mercadorias. É no âmbito dessa reflexão que se apresenta a fórmula do imperativo categórico kantiano: Age de tal forma que a humanidade, tanto em sua pessoa quanto na pessoa de qualquer outro, seja considerada como um fim e nunca somente como meio. A idéia forte do imperativo categórico kantiano é que a humanidade constitui um fim em si e, portanto, não pode ser reduzida ao nível de um instrumento 8 para qualquer fim alheio a ela mesma . O imperativo kantiano da dignidade humana e da não instrumentalização do ser humano começa, segundo Angelo 9 Papacchini , pela auto-estima e pela valorização da própria pessoa, o que impediria que um ser humano se rebaixasse a uma situação de meios ou instrumentos para outros fins. DDHH Juntos 12 Seres relativamente valiosos possuem um determinado valor, que pode ser um valor de uso e/ou um valor de troca (compra e venda). E, por isso mesmo, geralmente, possuem um preço. Os seres absolutamente valiosos não possuem preço e ninguém pode lhes estipular um valor de uso ou um valor de troca. Para eles não há um equivalente, ou seja, não existe no universo algo que tenha valor igual a um ser absolutamente valioso, nem mesmo outro ser absolutamente valioso. Conclui-se, então, que os seres absolutamente valiosos não têm preço e sim dignidade, e que, portanto, merecem respeito, do qual se seguem obrigações morais. Já podemos vislumbrar aqui as relações entre fundamentação ética - do tipo deontológica - para o campo dos direitos humanos, o que retomarei no terceiro movimento deste artigo. Se por valor absoluto entendemos aquilo que não é relativo a nenhuma situação e se por fim incondicionado entendemos o que não é meio para nenhum outro fim, concluímos, no marco da deontologia kantiana, que não podemos conceber a moralidade sem a existência de um ser que seja ao mesmo tempo um valor absoluto e um fim incondicionado. Cabe então a pergunta: a que tipo de seres podemos atribuir ambas as categorias? A existência de pessoas é pois a razão de que haja obrigações morais; porque, como são valiosas em si mesmas, não há equivalente para cada uma delas, assim como não há possibilidade de fixar-lhes um preço. Mas têm dignidade, e quem tem dignidade não é trocável, mas 10 respeitável. Tendo em vista o objetivo de apontar fundamentos ético-filosóficos para os direitos humanos, faço aqui mais um destaque: o que tem dignidade é 11 respeitável. Note-se bem que todo discurso sobre dignidade humana e sobre o respeito aos direitos humanos são devedores da concepção que identifica o ser humano como um ser absolutamente valioso e fim incondicionável, concepção que nem sempre esteve clara e distintamente delineada no âmbito do pensamento ético e, lamentavelmente, em alguns casos talvez ainda não esteja. Devo retomar, então, à ética do discurso que corrobora a perspectiva kantiana na medida em que antepõe o justo ao bom, o dever à felicidade, a obrigação ao prazer. Não obstante, a proposta da ética discursiva trata-se de um deontologismo matizado, que não está de costas à felicidade humana. É importante recordar que a ética do discurso visa oferecer algumas correções no percurso das éticas deontológicas, buscando a superação de uma racionalidade monológica e demasiadamente rígida. E é isso que t e n t a r e i d e m o n s t r a r a s e g u i r, destacando a centralidade de uma lógica intersubjetiva na dimensão do dever, propiciada pelo diálogo em condições ideais. DDHH Juntos 13 Uma das principais contribuições da ética do discurso, senão a mais importante, é a ênfase no caráter intersubjetivo da racionalidade moral, que tem o consenso racional como finalidade hipotética e o diálogo como procedimento. Trata-se da mudança do eu penso para o nós argumentamos na tarefa de apresentar uma fundamentação racionável para os juízos morais. A racionalidade práticomoral é, de fato, sempre intersubjetiva e nunca monológica. Se a ética do discurso valoriza uma racionalidade intersubjetiva através do diálogo, será fácil supor que sua regra de ouro é distinta do imperativo kantiano, que é formulado, recordemos aqui uma vez mais, como uma norma individual que pretende ser universal: age de tal forma que o princípio de sua ação possa 12 valer como norma para todos . Para a ética do discurso, o novo princípio de ação deverá incorporar de maneira mais explícita a racionalidade intersubjetiva. Sendo assim, o princípio da ética discursiva seria o seguinte: só são válidas aquelas normas de ação com as que estão ou poderiam estar de acordo todos os possíveis afetados como participantes num discurso prático, celebrado em condições ideais. Sendo assim, uma norma só é justa, ou encontra sua validade, se todos os implicados pela ação desejam (ou desejariam) a norma ou pelo menos estão (ou estariam) de acordo com ela, mediante um diálogo celebrado em condições de simetria. No entanto, os acordos celebrados por meio do diálogo não podem invalidar os princípios básicos que garantem à pessoa humana um valor absoluto e um fim incondicionado. Suponhamos que, mesmo após um diálogo em condições ideais, uma pessoa admitisse uma regra na qual ela fosse explorada por outra. Em qualquer circunstância, essa regra ainda que consensuada - não seria justa, pois estaria em desacordo com os pontos de partida demonstrados anteriormente: o ser humano como ser absolutamente valioso e fim incondicionado. A fim de melhor entender o princípio da ética do discurso é necessário indicar agora sobre o que venha a ser um diálogo em condições ideais. Por condições ideais, em primeiro lugar, considera-se o diálogo celebrado em simetria, ou seja, no qual todos os interlocutores são considerados igualmente válidos, tem o mesmo valor e os mesmos direitos; ademais, o único poder que é concedido aos interlocutores é o do melhor argumento. Em um diálogo ideal, “não se exercerá coação alguma que não seja a do melhor argumento, e, por conseguinte, fica excluído todo outro motivo que não consista na busca cooperativa da 13 verdade” . O diálogo na ética do discurso não tem simplesmente a função de verificar a validade de normas morais. A ética do discurso, lembro, é uma filosofia prática. Neste sentido, visa uma fundamentação racionável dos juízos morais. Isso implica, ainda que de maneira indireta, uma orientação para o mundo da vida. O diálogo busca a validez de uma norma e a sua aplicabilidade, isto é, as decisões que tanto nos esperam na vida cotidiana, às vezes, de maneira dramática e urgente. Na ética do discurso, as decisões do mundo da vida devem ser tomadas pelos implicados em cada caso, ou seus representantes, desde um DDHH Juntos 14 marco deontológico que os considere como interlocutores válidos de um diálogo celebrado em condições de simetria. As decisões a serem tomadas dão às normas uma outra proporção, na qual o consenso racionável passa ser o fator de legitimação e não somente a vontade do indivíduo em cumprir um dever que seja universalizável. Assim, para além do valor absoluto da pessoa humana e sua condição como fim último (ética kantiana), é acrescentado como critério de validade das normas morais o consenso racionável (ética discursiva). Tendo em vista o objetivo que aqui persigo: uma fundamentação éticofilosófica para os direitos humanos, a dimensão do diálogo, tal como apresentada a cima, é de fundamental importância, pois retira os direitos humanos do campo da norma que deve ser imposta a todos e os coloca no campo da construção coletiva. 3 - Os direitos humanos no enfoque da ética mínima. Para avançar um pouco mais nas possíveis relações entre a ética discursiva e os direitos humanos, cumpre retomar alguns pressupostos levantados até aqui. Sendo assim, uma ética discursiva repousa basicamente em cinco convicções, a saber: (1) os seres humanos são absolutamente valiosos e são fins em si mesmos; (2) os seres humanos têm dignidade e não preço e por dignidade só se pode exigir respeito; (3) os seres humanos são autônomos, auto-legisladores e possuidores de uma racionalidade irrenunciável sobre as exigências dos juízos normativos, isto significa afirmar que a dimensão do dever cobra centralidade no agir moral; (4) as normas morais só possuem validade se elaboradas num consenso racionável que se obtêm a partir de um diálogo celebrado em condições ideais de simetria e inclusão; (5) as normas morais formam um marco indispensável para o agir moral, mas não ofertam felicidade tal como os seres humanos a buscam e a necessitam. O último ponto desse recorrido de temas - a ausência da temática da felicidade nas concepções das éticas deontológicas - nos leva a uma questão chave para a reflexão sobre os direitos humanos: seria possível propor uma filosofia prática que permita conciliar as exigências irrenunciáveis de justiça com a pluralidade de projetos de vida feliz? DDHH Juntos 15 Para responder a esta questão, Adela Cortina propõe a ética mínima como resposta, na qual visa incorporar como procedimento as propostas da ética discursiva e promover um entendimento entre as éticas deontológicas (dever) e as teleológicas (felicidade). A ética mínima é uma proposta que visa articular o justo e o bom. Ela cumpre esta tarefa discutindo o que seriam éticas de justiça e éticas de felicidade , que são respectivamente éticas de mínimos e éticas de máximos. É interessante notar que não se trata de uma proposta meramente teórica ou nascida de contradições internas de um campo filosófico. A proposta nasce de um fato inegável: vivemos em sociedades plurais, nas quais encontramos diferentes - e, às vezes, opostos projetos de vida feliz. Estes projetos (religiosos, culturais, políticos, identitários etc.) muitas vezes se chocam de maneira conflitiva. A questão, então, responde a uma demanda do mundo da vida cotidiana: como promover a convivência pacífica de diferentes propostas de máximos felicitantes com mínimos irrenunciáveis de justiça? Assim, a ética mínima responde aos contextos de diversidade de códigos morais e de uma demanda histórica de elaborar, no marco de um pluralismo axiológico, uma proposta ética que articule os mínimos de justiça, que devem ser resultado de um consenso racionável, e as concepções de vida boa ou projetos de vida feliz, dado inerente à condição humana. Neste sentido, a ética mínima é justamente o ponto de articulação entre princípios de justiça e máximos de felicidade, entre o justo e o bom: De fato a convivência de distintas morais que pretendem universalidade tem sido, e é, possível sobre a base de 14 uma ética cidadã , que se compõe de uns mínimos compartilhados entre as distintas ofertas de “máximos”, entre as distintas propostas de felicidade. À felicidade se convida, enquanto que os mínimos de justiça da ética cidadã se exigem. Ninguém pode exigir do outro que viva segundo um modelo de felicidade: pode convidá-lo a segui-lo. Porém uma sociedade sim pode exigir dos cidadãos que vivam segundo umas orientações de justiça. Por isso é possível de fato o pluralismo moral: porque já há uns mínimos de justiça (liberdade, igualdade, diálogo, respeito) compartilhados pelas morais de máximos. E esta moral cidadã orienta a legalidade, que não só se exige, mas que se impõe, se for 15 necessário, mediante sanção. Reconhecendo a necessária interrelação entre o bom e o justo, Cortina defende também a delimitação dos conceitos. Argumenta que o justo tem a ver com o que é exigível e como tal se torna obrigação moral para qualquer ser racional que queira pensar e agir moralmente. Moralmente justo é algo que se faz sempre necessário e assim universalizável para todo ser racional que queira ser moral, isto é, que não queira estar aquém de uns mínimos de justiça que garantam a dignidade humana. Necessário e universal significam os mandatos que se fazem obrigatórios para todos e todas que se queiram morais. Moralmente justo é algo que está fora da contingência, da efemeridade; trata-se de algo que deve ser, porque se não for, estaremos abaixo da estatura moral que requer a dignidade humana. DDHH Juntos 16 Por sua vez, o bom é aquilo que causa felicidade, ou seja, auto-realização por alcançar os fins que nos propusemos intencionalmente ou não. O bom não pode ser exigido dos outros seres racionais, pois se trata fundamentalmente de uma realização subjetiva, pessoal e intransferível. Como tão bem sabemos, o que é bom para um pode não ser bom para outros. O que causa felicidade em um pode não causar em outros. Sendo assim: As éticas de justiça ou éticas de mínimos ocupam-se unicamente da dimensão universalizável do fenômeno moral, isto é, daqueles deveres de justiça exigíveis de qualquer ser racional, e que, efetivamente, só são constituídos de exigências mínimas. Ao contrário, as éticas de felicidade pretendem oferecer ideais de uma vida digna e boa, ideais que se apresentam hierarquizadamente e englobam o conjunto de bens que os homens usufruem como fonte da maior felicidade possível. São pois, éticas de máximas, que aconselham a seguir o modelo e convidam-nos a tomá-lo como norma de conduta, mas não podem exigir ser seguidos, visto que a felicidade é tema de aconselhamento 16 e convite, e não de exigência . Neste sentido, é no campo das exigências mínimas que se encontram os direitos humanos, como uma agenda necessária e moralmente exigível para a convivência social entre os diversos outros de nossas sociedades pluralistas. Mesmo me colocando no campo de defesa dos direitos humanos como exigência mínima de justiça, não acredito que os mínimos sejam mais eficientes que os convites e aconselhamentos de máximos de felicidade. Não quero deixar transparecer aqui que fraternidade e solidariedade - enquanto máximas de felicidade, por exemplo - representariam ilusões que devam ser ignoradas por serem inocentes ou tolas demais. Todo o contrário. O que pretendo é defender que junto com as utopias devemos buscar uma agenda mínima de ação, que deve ser entendida como deveres de uma ética de justiça e por isso mesmo exigível de qualquer ser racional que se pretenda moral. Aposto muito mais numa relação dialética entre o justo e o bom, entre mínimos e máximos, entre justiça e felicidade, do que numa oposição binária entre os conceitos. Enfim, acho que a ética do discurso na perspectiva cortiniana oferece uma sólida argumentação ético-filosófica para se pensar os direitos humanos como uma estrutura mínima e exigível de justiça que se configuraria como um esteio para a elaboração e a busca de projetos de vida feliz. Tal argumentação não só garante um estatuto privilegiado e central para a temática dos direitos humanos para as sociedades democráticas como também se apresenta como um eixo possível de manutenção do pluralismo político, cultural e identitário que as sociedades contemporâneas nos exigem. DDHH Juntos 17 NOTAS BIBLIOGRÁFICAS: 1 CORTINA, Adela. Ética mínima: introducción a la filosofía práctica, Madrid: Editorial Tecnos, 1986, p. 80. 2 CORTINA, Adela. Alianza y contrato: política, ética y religión , Madrid: Trotta, 2001, p.133. 3 CORTINA, Adela. 1986, op. cit., p. 31. 4 CORTINA, Adela. 1986, op. cit., p. 81. 5 CORTINA, Adela. 1986, op. cit., p. 21. 6 CORTINA, Adela. Ética aplicada y democracia radical, Madrid: Tecnos, 1993, p. 165. 7 CORTINA, Adela. 1993, p. 170. 8 Papacchini, Angelo. Filosofía y derechos humanos, Santiago de Cali, Colombia: Editorial Universidad del Vale, 1995, p. 241. 9 Papacchini, Angelo, op. cit. 10 CORTINA, Adela. Ética civil e religião, São Paulo: Paulinas, 1996, p. 85. Grifos da autora. 11 Grifos meus. 12 Grifos meus. 13 CORTINA, Adela. 1986, op. cit., p. 129. 14 A autora usa a expressão “ética cívica”, que prefiro evitar no contexto brasileiro para que sua proposta não seja associada à malfadada moral cívica do obscuro período da ditadura militar no Brasil. 15 CORTINA, Adela. 1986, op. cit., p. 167. Grifos da Autora. 16 CORTINA, Adela. 1996, op.cit., p. 62. DDHH Juntos 18 CRÓNICAS DE DE MUERTE MUERTE Y Y VIDA VIDA CRÓNICAS DE LOS LOS DERECHOS DERECHOS HUMANOS HUMANOS Y Y DE DE LA LA PRÁCTICA PRÁCTICA DEMOCRÁTICA DEMOCRÁTICA DE EN NUESTRA NUESTRA SOCIEDAD SOCIEDAD EN 1 Mario Terán Montaño COCHABAMBA - BOLÍVIA 1 En los acontecimientos que vivimos en nuestra ciudad, Cochabamba, los meses de diciembre de 2006 y enero de 2007, nos preguntamos ¿Quiénes eran los actores? La respuesta es los movimientos sociales: La CSUTCB (Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia), la COB (Central Obrera Boliviana), las federaciones de campesinos cocaleros del trópico; pero también y directamente estuvieron presentes y en primera línea el gobierno nacional, el Prefecto y el Comité Cívico del Departamento. ¿Cuál fue el papel de la población campesina? Y Cuál el de la población citadina? nacional, del poder liberal empresarial contra el poder estatal. Ante tal situación, considerando como “provocación”, en fecha 19 de diciembre, sectores sociales populares declaran movilización contra el Prefecto del gobierno local. Declarando por el momento, tratando de ser consecuentes con el espíritu navideño de fiestas de fin de año que se viven en todas las capas sociales, un cuarto intermedio en las luchas “políticas”. Postergando por un corto tiempo las confrontaciones direccionadas claramente a precipitar la renuncia de la autoridad política del departamento. En fecha 15 de diciembre de 2006, en el “Cabildo” de Cochabamba, reunido en la “Plaza de las Banderas”, a convocatoria del Comité Cívico, el Prefecto del Departamento, Manfred Reyes Villa, propone la realización de un nuevo “Referéndum Autonómico”. Tal propuesta constitucionalmente es inviable pero tiene una fuerte carga política e ideológica, es simbólica en la pulseta del poder local contra el poder Pasadas las fiestas navideñas, después de las expresiones y abrazos de “paz”, “amor”, “fraternidad”, “prosperidad”, se van sucediendo los hechos. En fecha 4 de enero, sectores afines al partido de gobierno (MAS), se concentran en Cochabamba y piden la renuncia del Prefecto por haber pedido la autonomía departamental. Campesinos de distintas provincias y campesinos cocaleros empiezan una vigilia en la Licenciado en Derecho y Maestría en Educación Superior. Profesor de filosofía en el Instituto Normal Superior Sedes Sapientiae y en la Universidad Salesiana. DDHH Juntos 19 plaza 14 de Septiembre exigiendo que el Prefecto abandone el cargo. El día 8 de enero campesinos y cocaleros queman parte del edificio prefectural. La Policía, que en principio reprime los excesos incendiarios, se repliega por orden del gobierno. Movilizaciones y contradicciones de autoridades nacionales y locales de por medio inciden en el relevo del Comandante de la Policía, ampliándose la tensión al sector de las fuerzas del orden a nivel local. La agrupación popular de “regantes” amenaza con cortar por la fuerza el suministro de agua potable a la ciudad. Sectores cocaleros arriban a la ciudad y realizan marchas portando palos para defenderse de “las agresiones de la Policía”. En fecha 10 de diciembre, el Comité Cívico, frente a las “provocaciones” y amenazas de los movimientos sociales, convoca a una marcha y concentración ciudadana “pacífica”, para exhortar a “la paz” y “al entendimiento”. La reacción de los grupos populares cocaleros, que se anticipan a ocupar el lugar señalado como punto de concentración de los “kh´aras” - gente de tez blanca, a quienes califican como agentes del “neoliberalismo” y continuadores de la cultura “neocolonialista” -, obliga al Comité Cívico, para evitar confrontaciones y en aras de la pacificación, a suspender la concentración anunciada para la jornada. En el mismo día el Prefecto anunciaba que retiraba su propuesta de realización de “referéndum autonómico” Fotografía: LOS TIEMPOS 12/01/2007 (1) DDHH Juntos 20 departamental. De todas maneras, para pacificar la región, la consigna extendida entre los movimientos sociales era que Manfred renuncie y se vaya. El día 11 de enero se marca como el día de la vergüenza para los moradores de la ciudad, del departamento y de la nación entera. A través de distintos medios de comunicación, algunos de alcance masivo como radios y canales de televisión; pero también por vías más restringidas como teléfonos, celulares, correo electrónico; con una carga de connotaciones contradictorias, se llama a la población citadina a la realización de marchas desde distintos puntos de la ciudad para confluir en la Plaza de las Banderas. La intención de la marcha no aparece clara. Algunos sectores llaman a un encuentro pacífico y por lo mismo acudir con “pañuelos blancos”. Otros sectores, con el pretexto de defenderse de las amenazas de los “invasores de la ciudad”, “cocaleros chapareños”, y aún de escarmentar a los destructores de los bienes y ornato público de su “bella ciudad”, “construida con el trabajo y los impuestos de sus moradores”, se aprestan a acudir a la cita portando palos, garrotes y bates. Desde las primeras horas de la tarde, del día señalado, se inician los desplazamientos y reuniones. Entonces se van produciendo los “encontronazos”, de centenares de personas que se arremeten por ambos lados. En el sector cocalero es notoria la presencia de indígenas y campesinos pobres, varones y mujeres de distintas edades, portando hondas y palos. En el sector “citadino”, bajo el lema “Jóvenes por la democracia”, se congregan en una amplia mayoría muchachos adolescentes, aunque no faltan adultos, más varones que mujeres. Hay odio racial de un lado y del otro. El resultado de las agresiones es el de centenares de personas apaleadas, garroteadas, lesionadas y con las cabezas partidas. Lo más lamentable, la muerte de un joven estudiante del nivel secundario por un lado y por el otro la de un campesino venido del trópico cochabambino. Los heridos en amplia mayoría pertenecen al grupo indígena-campesino. Es claro que detrás de los hechos hubo manoseos e incitaciones, de un lado y del otro. Desde el sector oficialista del gobierno y del municipio por un lado, y desde el sector prefectural y opositor por el otro. Las confrontaciones sociales que vivimos en la ciudad de Cochabamba en los meses de diciembre (2006) y enero (2007) nos plantean grandes cuestionamientos: ¿Cuáles son los móviles de estos hechos?, ¿Cuáles son los intereses y consignas subyacentes a tales confrontaciones?, ¿Cuál es la conciencia de nuestra población en torno del respeto de los Derechos Humanos?, ¿Qué ha quedado después de estos aciagos hechos?. Ante tales sucesos, de sangre y de luto, de guerra entre partes encontradas de un mismo vecindario, de un mismo pueblo, de una misma región y nación; cabe afirmar de manera categórica que lo que se ha perdido es el respeto a la DDHH Juntos 21 dignidad humana, se han pisoteado los derechos de la persona humana y de los pueblos. Se han perdido de una u otra manera no solamente la cordura, la sensatez, el equilibrio, el respeto, la capacidad de diálogo; sino también las ilusiones, las esperanzas de construcción de una sociedad abierta e inclusiva, integradora de lo diverso, de lo multicultural, promotora de vida equitativa y armónica. Pero, por sobre todo, el impacto más nefasto, de estos aciagos hechos, es la lesión provocada en la mentalidad y conciencia de niños, niñas y jóvenes de nuestra población, de nuestros hijos e hijas, de nuestros estudiantes. ¿Son edificadores tales testimonios de “defensa” violenta, irascible, descontrolada y agresiva de unos derechos sociales, civiles y políticos no comprendidos? ¿Cómo trabajar, qué hacer, para recuperar las ilusiones perdidas? El calendario escolar marca la fecha 3 de febrero como el día de inicio de clases en las unidades integradas en el sistema educativo nacional. Es el retorno de estudiantes y profesores a las labores escolares. En el inicio de la gestión se respira un cierto clima de incertidumbre, la atmósfera social aún está contaminada con las tensiones, intolerancias y violencias vividas en los días anteriores. Las interrogaciones se repiten ¿Qué ha pasado?, ¿Qué viene ahora?, ¿Qué nos queda, vivir o hacer, a nosotros?, ¿A dónde vamos?; y, más aún ¿Quiénes somos? Son más las preguntas que las respuestas. Las preguntas rebasan nuestra capacidad de respuesta. En los hechos ¿da la escuela respuesta a estos cuestionamientos? ¿Cómo educar en la concienciación, interiorización y práctica de valores consecuentes con el respeto a los derechos humanos? Todas estas preguntas que resuenan con tonalidades variadas en los ambientes escolares, se repitieron y repiten entre estudiantes y catedráticos del Instituto Normal Superior Católico “Sedes Sapientiae” de la ciudad de Cochabamba. Con la particularidad de que, en dicho centro de formación inicial de profesores, se acentúa la cuestión sobre ¿Dónde nos ubicamos nosotros y nosotras? También toca en el fondo de la conciencia la interpelación acerca de ¿Cuál es nuestra identidad como personas y como pueblo? Son muchas, o muy complejas, las preguntas. Por cierto, no nos es posible abordarlas y responderlas en el espacio de un artículo escrito más con la intención de plantear interpelaciones, que con el propósito de efectuar argumentaciones definitivas y concluyentes. A continuación, vemos como oportuno plantear una interrogante que subyace en el fondo de los acontecimientos vividos. DDHH Juntos 22 Fotografía: LOS TIEMPOS 12/01/2007 (2) ¿Cuánto ha avanzado la práctica democrática en nuestro país? DDHH Juntos 23 En el presente artículo se recoge el sondeo de opiniones y expresiones críticas que, respecto de la vigencia y práctica de la democracia a nivel local y nacional, en los meses de febrero y marzo de la presente gestión, han efectuado estudiantes del Instituto Normal Superior Católico, que concurren al curso sobre temas transversales en lo que respecta a “Educación para la Democracia”. La cuestión de indagación, luego de un intercambio de criterios efectuado entre discentes y docente, se resolvió por “avances y desafíos de la práctica democrática en nuestro país”. El enfoque temático a ser abordado debía circunscribirse a un esquema y guía de trabajo expresado en formulaciones problematizadoras, tal como se detalla a continuación: 1. ¿Cuáles son los conceptos de democracia usuales en nuestro medio local? 2. ¿Cuáles son los avances de la práctica democrática, que estimamos como efectivos, en nuestro país, en los últimos años?. 3. ¿Qué desafíos plantea la práctica democrática hoy, en nuestro país? Siguiendo el esquema planteado y recogiendo las indagaciones efectuadas por nuestros jóvenes estudiantes en el contexto local, que se extiende a las unidades escolares donde realizan prácticas de aprestamiento docente, a las personas que se integran en sus familias y vecindarios, y a la población del mismo Instituto, efectuamos una exposición resumida de las conclusiones a las que se arribaron en cada uno de los grupos de trabajo. 1. Los conceptos de democracia más usuales en nuestro país. Las expresiones recogidas nos revelan las siguientes comprensiones más frecuentes acerca de “democracia”: - Participación del pueblo en comicios electorales por medio del sufragio, para elegir gobernantes y representantes nacionales. - Sistema que establece poderes que privilegian a pocos, desconociendo los derechos de sectores marginados de la sociedad. - Respeto a los derechos de todos y cada uno de los miembros de la sociedad. - Derecho de actuar libremente en la sociedad, dentro del orden legal, sin someterse a otro poder. Igualdad de derechos y deberes, sin discriminación de ninguna índole. Las distintas acepciones de “democracia” que se resumen en las expresiones formuladas, revelan que esta es concebida más como un mecanismo de sufragio electoral o como DDHH Juntos 24 un sistema que privilegia y perpetúa privilegios y poderes de clase y no precisamente como una forma de práctica abierta a la participación social, efectiva y orgánica del pueblo en cuestiones políticas, menos como una auténtica práctica de soberanía popular, que esté orientada a construir un Estado con la participación de todos, donde impere una auténtica justicia, equidad social, y pleno respeto a los derechos humanos. 2. Avances de la práctica democrática en Bolivia, en los últimos tiempos. Las opiniones recogidas referentes a los avances de la práctica democrática en Bolivia, en los últimos años, nos lleva a reconocer que las luchas promovidas y protagonizadas por el pueblo contra “regímenes militares dictatoriales”, contra “gobiernos corruptos”, contra modelos y sistemas socioeconómicos y políticos “capitalistas, neoliberales”, que favorecían más a las élites; han hecho posible avances significativos en la vida y práctica democrática en nuestro país, como los que se reconocen a continuación: - La participación popular, que surge como un reconocimiento a las organizaciones populares de base, como son los pueblos originarios, las comunidades campesinas, las juntas de vecinos; que a través de las organizaciones Territoriales de Base, OTBs, encausan y fiscalizan las funciones de los municipios; procurando el desarrollo local, dando apertura al protagonismo de sectores marginados, de mujeres y jóvenes. - La toma de conciencia respecto de la “equidad de género”, reconociendo la igualdad en dignidad y derechos de hombres y mujeres, llamados a participar de manera equitativa en la vida privada y pública, en la sociedad civil y política. - La inclusión del “Referéndum” en la Constitución Política del Estado, como una forma de práctica democrática directa, que propicia la consulta al pueblo y la consecuente toma de decisiones políticodemocráticas sobre cuestiones de intereses estratégicos del Estado. - La convocatoria y realización de la “Asamblea Constituyente”, y consecuente elección de “asambleístas y constituyentes”, para debatir, definir y elaborar, en representación genuina del pueblo, una nueva Constitución Política del Estado, que allane la refundación y recreación de un nuevo orden, que supere viejas estructuras y privilegios de poderes elitistas, favoreciendo a los marginados de los bienes y servicios del Estado. Todo lo anterior muestra que efectivamente, aunque no pocas veces con dolorosas confrontaciones sociales, DDHH Juntos 25 se ha avanzado en nuestro país hacia situaciones más propicias de práctica democrática. 3. Desafíos que plantea la práctica democrática en nuestro país. Ciertamente que el parto a la vida democrática resulta ser altamente doloroso y conflictivo, dada la confrontación ideológica y de intereses que surgen en el entramado social. Sin embargo, viendo el escabroso camino recorrido en la historia republicana del país, es posible afirmar que en los últimos tiempos, en nuestra sociedad, se ha arraigado una conciencia más consecuente con la vigencia y avance de una cultura democrática. - Que la democracia no sea meramente formal, que se reduce a la letra muerta de la Constitución, de las leyes de la República y de la Declaración Universal de los “Derechos Humanos”. Más por el contrario, que sea una práctica viva de participación y de consenso, resultado de una cultura que se inicia en el hogar, que continua en la familia, en la escuela y que se practica en todas las esferas de la sociedad civil y política. En fin, que la democracia sea el estilo de vida de la sociedad abierta al diálogo, a la inclusión, al pluralismo, a la justicia y a la equidad. No resulta fácil predecir el rumbo democrático de nuestro país integrado por lo diverso y lo heterogéneo; reconocemos que los desafíos para el avance democrático son múltiples, entre estos es posible referirnos a los siguientes: - Promover y profundizar la cultura democrática del pueblo consecuente con principios y derechos fundamentales de las personas. - Que la democracia sea real y no esté al servicio de pequeños grupos de poder. Que todos tengan acceso al trabajo y a los bienes y frutos del trabajo. DDHH Juntos 26