DIÁLOGO, ÉTICA E
DEMOCRACIA
LA COMUNICACIÓN
AFECTIVA Y EFECTIVA
O LA DIALOGICIDAD
DE LA EDUCACIÓN
OS DIREITOS HUMANOS
COMO PAUTA DE UMA
AGENDA DE MÍNIMOS
ÉTICOS.
CRÓNICAS DE MUERTE Y
VIDA DE LOS DERECHOS
HUMANOS Y DE LA
PRÁCTICA DEMOCRÁTICA
EN NUESTRA SOCIEDAD
Boletín del Proyecto Interinstitucional DDHH Juntos
N° 36 - Novembro de 2007
CENTRO POVEDA
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Este número foi elaborado pela equipe da NOVAMERICA.
Diálogo, Ética
Ética e
e Democracia
Democracia
Diálogo,
Mais uma vez nos chega às mãos o
nosso boletim “DDHH Juntos”. Sempre
com o objetivo de compartilhar reflexões
e práticas desde nossas realidades, seja
na Bolívia, no Brasil ou na República
Dominicana.
Este último número de 2007,
organizado sob responsabilidade de
Novamerica, traz três artigos que nos
permitem uma leitura sobre os direitos
humanos no contexto latino-americano a
partir de conceitos chaves que, nestas
páginas, entrelaçam-se. São eles:
diálogo, ética e democracia.
percepções foi realizado por estudantes
do curso “Educação para Democracia”,
alguns meses depois dos confrontos
entre população campesina-indígena e
população urbana, em Cochabamba, de
dezembro de 2006 a janeiro de 2007, e
nos revela avanços e contradições da
democracia no contexto latinoamericano.
Desde República Dominicana, Rita
Ceballos nos propõe uma reflexão sobre
a dialogicidade utilizando como
referencial teórico a obra do educador
brasileiro Paulo Freire. A partir de textos
bíblicos que apresentam dois
paradigmas de comunicação - a Torre de
Babel e o Pentecostes - a teóloga e
educadora nos propõe uma chave de
leitura sobre a instrumentalização da
comunicação em tempos neoliberais.
Sem dúvida, há pontos de interseção
entre os artigos. Ceballos e Andrade
coincidem na ênfase sobre o diálogo, a
teóloga dominicana a partir de Freire e o
filósofo brasileiro a partir da ética do
discurso. Terán e Andrade convergem na
ênfase dada para a significação e a
definição sobre dignidade humana. Por
fim, Ceballos e Terán encontram nas
crônicas cotidianas os elementos para
repensar a comunicação e o campo
democrático. Ela a partir da percepção
de uma menina de oito anos e o
advogado boliviano a partir da
percepção elaboradas pelos jovens
estudantes.
Desde Brasil, Marcelo Andrade
apresenta os direitos humanos como
pauta de uma agenda mínima no campo
da ética. Utilizando a obra dea filósofa
espanhola Adela Cortina, o autor retoma
as percepções sobre a centralidade do
dever no campo da moralidade e a
importância do diálogo intersubjetivo na
construção dos normas éticas.
Não acredito que tal afinidade nas
leituras seja obra da coincidência ou do
acaso. Talvez seja mais um sinal visível
do caminho construído junto, dos sonhos
partilhados, da certeza de um horizonte
comum, que o Projeto Interinstitucional realizado entre Yachay Tinkuy,
Novamerica e Centro Poveda - ajuda a
realizar.
Desde Bolívia, Mário Terán nos
convida a refletir sobre as percepções
sobre o conceito de democracia e
dignidade humana. O levantamento das
Marcelo Andrade
05 de Novembro de 2007.
Rio de Janeiro, Brasil.
DDHH Juntos
1
LA COMUNICACIÓN
COMUNICACIÓN AFECTIVA
AFECTIVA
LA
Y EFECTIVA
EFECTIVA
Y
O LA
LA DIALOGICIDAD
DIALOGICIDAD
O
DE LA
LA EDUCACIÓN
EDUCACIÓN
DE
1
Rita Maria Ceballos
SANTO DOMINGO - REPÚBLICA DOMINICANA
Nuestro punto de partida
Se habla mucho de la comunicación
afectiva y efectiva, pero se dice menos
que ha sido Paulo Freire, nuestro más
destacado educador latinoamericano
quien nos ha situado ante el desafío de la
comunicación en los procesos
educativos. A este desafío Freire le llama
la dialogicidad de la educación y lo
entiende como la esencia de la
educación como práctica liberadora,
diferenciando entre una educación
alienada y anestesiadora que construye
objetos del sistema y una educación
liberadora-crítica que forma sujetos
autónomos y comprometidos con la
transformación del mundo. (Freire, 2002:
106 y ss.)
puedan hablar y dicen lo que sienten,
entonces se ponen alegres”. Le
preguntamos qué pasaría en el mundo si
no hubiera comunicación, ella responde
“bueno, no habría amigos, no habría
familia, viviríamos en soledad”. Para
Anabel es evidente que la comunicación
parte del sentido afectivo - encuentro
entre personas -, evita la soledad y la
tristeza, crea lazos familiares, afectivos.
Pero esta relación tiene unos resultados
positivos - es efectiva - las personas no
se sentirían solas, habría amigos y
alegría.
Al preguntar a Anabel, una niña de 8
años, del 3er grado, sobre qué es “eso”
de comunicación, ella comienza
diciendo que es cuando las personas
hablan entre si, y va directo a los medios
de comunicación. A la pregunta para qué
sirve la comunicación, Anabel responde:
“cuando las personas se sienten solas y
encuentran otra persona con la que
1
Teologa y educadora. Miembro del equipo de Centro Cultural Poveda República Dominicana.
DDHH Juntos
2
La respuesta de Anabel nos sitúa ante
una realidad: el ser humano es un ser
integrado. Y denuncia la dicotomía
sentimientos/sensibilidad y
razón/ciencia, subjetividad y objetividad,
tan discutida por las ciencias desde hace
siglos. De ahí que Freire ante el
planteamiento de la dialogicidad
proponga una relación dialéctica entre
estos polos. (Freire, 2001: 99 y ss.)
En esta reflexión además de
reconocer los aportes de la
comunicación afectiva y efectiva,
cuestionamos el sentido con que se
emplea en los procesos de enseñanzaaprendizaje y/o de mediación. Como
alternativa a la comunicación afectiva y
efectiva proponemos la dialogicidad de
la educación, que trata de un proceso,
una estrategia, una propuesta
pedagógica preventiva, la que forma
sujetos capaces de convivir en armonía y
solidaridad; y que no es ajena al sistema
que promueve la antidialogicidad.
La comunicación afectiva y
efectiva en el contexto neoliberal.
El concepto “comunicación afectiva y
efectiva” va teniendo diversos usos,
algunos relacionados entre sí. Cada
contexto define su uso y su
intencionalidad, según sean el ámbito
comercial, eclesial, laboral, etc. Todos
estos espacios donde se crean
relaciones de competencia, de
autoridad, de poder. Llama la atención el
énfasis actual que se hace en este nuevo
concepto de comunicación.
A pesar de haber constatado que el
ser humano se constituye en su relación
dialógica con otro ser humano, los
humanos hemos desarrollado proyectos
que niegan este principio dialógico. Las
políticas y prácticas neoliberales de los
países ricos dominan la vida de la
mayoría de los pueblos empobrecidos,
entre los que está el nuestro, la
República Dominicana. Nuestra práctica
se sitúa en este contexto y se debe al
mismo. El sistema neoliberal toma el
control de las dimensiones económica,
cultural y política de nuestros pueblos.
Bajo el falso slogan de la apertura, las
tecnologías al servicio de la
comunicación y la globalización. Un
síntoma común de esta pérdida de
control y del empobrecimiento causado
por estas políticas económicas es que la
gente experimenta un sentimiento de
desesperanza en el futuro, perdiendo así
el incentivo para fortalecer los vínculos
sociales de su comunidad. Está pérdida
de vínculos se manifiesta en la dificultad
de entrar en relación con lo diferente,
siendo lo diferente encontrado inclusive
en nuestras propias casas. Valores como
la solidaridad, la cooperación van
perdiendo fuerza en medio de la
competencia que promueve el mercado
totalizado, una economía que reduce
todas las relaciones al mercantilismo y al
interés medio-fin. La efectividad -eficacia
del sistema neoliberal que reduce los
valores humanos a la competitividad,
relega a un segundo plano el valor de la
vida humana. (Hinkelammert y Mora,
2001: 12).
DDHH Juntos
3
El desafío de la dialogicidad/
comunicación en el contexto
neoliberal: entre Babel y Pentecostés
Muchos hemos aprendido que este
relato es una explicación sobre la
diversidad de países y lenguas, y que tal
diversidad es castigo de Dios. El relato
sobre la Torre de Babel nos confronta
con la actitud de Yavé que no deja de
sorprendernos. ¿Por qué negarse a que
todos tengamos el mismo idioma, por
qué negarle al pueblo esta “oportunidad”
de entenderse y comunicarse? ¿No
estará atentando Dios contra la
comunicación eficaz?
El texto en verdad es una denuncia;
denuncia la pretensión de dominación de
un único imperio sobre todos los
pueblos. Denuncia además cómo el
sistema dominante - opresor usa
falsamente la supuesta apertura a la
comunicación (para el poder dominante
en la época del texto, el hecho de un
mismo labio era visto como una
posibilidad y no como una reducción). El
texto más que de “palabras” se refiere a
pensamiento político, lo que hace
referencia a un sistema de dominación
económico, político y cultural. Tal vez lo
que hoy podríamos llamar
neoliberalismo y globalización. La
actitud de Yavé es un acto liberador; Dios
“baja del cielo” denuncia ese sistema
imperialista de dominación y libera al
pueblo del yugo del imperio. Por eso
cantamos “contra la torre de Babel
tendemos puentes lazos que invitan a
entender”.
Otro texto bíblico que nos sitúa ante el
desafío actual de la comunicación y que
parecería que responde a la pregunta
“¿y qué pasó después de Babel con toda
Génesis 11,1-9
“
El mundo entero hablaba la misma lengua con las
mismas palabras (toda la tierra era un único labio).
Pero al emigrar los hombres desde Oriente,
encontraron una llanura en la región de Sinear, y se
establecieron allí. Entonces se dijeron unos a otros:
«Vamos a hacer ladrillos y cocerlos al fuego.» El
ladrillo reemplazó la piedra y el alquitrán les sirvió
de mezcla. Después dijeron: «Construyamos una
ciudad con una torre que llegue hasta el cielo. Así
nos haremos famosos, y no nos dispersaremos por
todo el mundo.»
Yavé bajó para ver la ciudad y la torre que los
hombres estaban levantando, y dijo Yavé: «Veo que
todos forman un solo pueblo y tienen una misma
lengua. Si esto va adelante, nada les impedirá
desde ahora que consigan todo lo que se
propongan. Pues bien, bajemos y confundamos ahí
mismo su lengua, de modo que no se entiendan los
unos a los otros.» Así Yavé los dispersó sobre la
superficie de la tierra, y dejaron de construir la
ciudad. Por eso se la llamó Babel, porque allí Yavé
confundió el lenguaje de todos los habitantes de la
tierra, y desde allí los dispersó Yavé por toda la
tierra”.
Hechos 2,1-13
Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos
reunidos en el mismo lugar. De repente vino del
cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de
viento, que llenó toda la casa donde estaban, y
aparecieron unas lenguas como de fuego que se
repartieron y fueron posándose sobre cada uno de
ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y
comenzaron a hablar en otras lenguas, según el
Espíritu les concedía que se expresaran.
Estaban de paso en Jerusalén judíos piadosos,
llegados de todas las naciones que hay bajo el cielo.
Y entre el gentío que acudió al oír aquel ruido, cada
uno los oía hablar en su propia lengua. Todos
quedaron muy desconcertados y se decían, llenos
de estupor y admiración: «Pero éstos ¿no son todos
galileos? ¡Y miren cómo hablan! Cada uno de
nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa.
Entre nosotros hay partos, medos y elamitas,
habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, del
Ponto y Asia, de Frigia, Panfilia, Egipto y de la parte
de Libia que limita con Cirene. Hay forasteros que
vienen de Roma, unos judíos y otros extranjeros,
que aceptaron sus creencias, cretenses y árabes. Y
todos les oímos hablar en nuestras propias lenguas
las maravillas de Dios.» Todos estaban
asombrados y perplejos, y se preguntaban unos a
otros qué querría significar todo aquello.» Pero
algunos se reían y decían: «¡Están borrachos!»”
DDHH Juntos
4
esa gente dispersa y diversa?” El desafío
consiste en reconocer que es desde las
diferencias y la diversidad desde donde
necesitamos crear espacios
significativos de relación, de encuentro,
de diálogo. Sin el reconocimiento del
otro, de la otra como sujeto, como
persona con valores y dignidad, no hay
posibilidad de comunicación. Y siempre
habrá quienes renieguen de este entrar
en comunión. Siempre encontraremos
muchos “babeles” en nuestro caminar
por la vida, personas dominantes,
dominadores, egocéntricas y egoístas,
gente que no entenderán y
malinterpretaran nuestro andar en
comunión.
La comunicación afectiva y efectiva
no se plantea estos preámbulos. Va al
efecto del problema, pero no ataca sus
causas. De ahí la necesidad de recrear el
concepto.
La dialogicidad de la educación en
diálogo con la comunicación afectiva
y efectiva
Comunicar viene de communicatio
que significa “poner en común”, es decir
interactuar con el otro, la otra e intentar
una comprensión reciproca (Saló
Lloveras, 2006: 45).
El relato nos coloca ante el gran
desafío de la comunicación hoy día y
ante las primeras claves que se nos
ofrecen desde la propuesta de
dialogicidad.
El punto de partida para el proceso
dialógico es el conocimiento del
contexto. Se trata de ver y reconocer la
realidad propia, del otro o de a otra
persona o personas, de la realidad
donde estamos situados. Qué historias
hay en ese ser humano con quien
comparto la palabra. Nos situamos en un
contexto común marcado por un mundo
excluyente, discriminatorio, patriarcal y
adultocéntrico. El hombre-varón adulto
ha sido reconocido por mucho tiempo
como quien tiene el poder de la palabra.
Esto nos obliga a reconocer el derecho
de la mujer, de los/as niñas, de los/as
jóvenes de dar la palabra y entrar en
relación. El reconocimiento del otro ser
humano con sujeto es el punto de partida
para iniciar la comunicación y entrar en
comunión. Por esta razón con una
mentalidad opresora, en una realidad
oprimida no hay posibilidad alguna de
diálogo o de dialogicidad.
Fuera de la comunicación es
imposible el conocimiento humano. La
comunicación crea relación entre dos
subjetividades, lo que Freire llama
intersubjetividad: “Sin la relación
comunicativa entre sujetos
cognoscentes, en torno a un objeto
cognoscible, desaparecería el acto
cognoscitivo”. (Freire, 1973: 73).
La comunicación implica una
reciprocidad que no puede romperse.
Comunicar es comunicarse en torno al
significado - significante. De esta forma,
en la comunicación, no puede haber
sujetos pasivos. Según Freire, lo que
caracteriza la comunicación, es que ella
es diálogo, así como el diálogo es
comunicativo. En relación dialógicacomunicativa, los sujetos interlocutores
DDHH Juntos
5
se expresan a través de un mismo
sistema de signos lingüísticos. Para que
el acto comunicativo sea eficiente, es
indispensable que los sujetos,
recíprocamente comunicantes, estén de
acuerdo y se reconozcan entre sí como
interlocutores y reconozcan como
sujetos situados en un determinado
contexto, lo que es conocer la realidad
del otro/a (Freire, 1973: 75-76). Por lo
tanto, “Si no hay acuerdo en torno a los
signos, como expresiones del objeto
significado, no puede haber
comprensión entre los sujetos, lo que
imposibilita la comunicación” (Freire,
1973: 76).
Reconociendo los límites y
dificultades para un diálogo real Freire
propone el diálogo problematizador
(Freire, 2002: 103 y ss.) Por ejemplo, una
charla no sería un método eficiente, al
decir de Freire, pues nuestro juego
lingüístico puede que no sea
comprendido y no tenemos el espacio ni
el tiempo para descodificarnos. El
diálogo problematizador permite
disminuir la distancia y crear puentes, es
un proceso.
Freire clasifica los actos
comunicativos en: a) objeto de la
comunicación pertenece al dominio de lo
emocional; b) el acto comunica
conocimiento o estado mental. La
comunicación debe estar articulada
dialécticamente con ambos aspectos,
emocional y gnoseológico, para que sea
crítica (Freire, 2002: 79).
Las personas nos comunicamos a
través del lenguaje. Junto al tradicional
lenguaje oral y escrito debemos
considerar el lenguaje “no verbal”, o sea,
la risa, el llanto, el gesto, la mirada, la
respiración, el movimiento y todo nuestro
cuerpo. La comunicación también
transmite sentido. El sentido se
transmite con la propia vida y en el día a
día (Torralba, 1998: 40-41).
La dialogicidad: una apuesta por la
educación problematizadora y
liberadora
La dialogicidad es un proceso y una
estrategia. No es un instrumento ni una
técnica. La dialogicidad es una exigencia
de la naturaleza humana. No existe
comunicación sin dialogicidad y en la
comunicación está el núcleo del
fenómeno vital, afirma Freire (1997:
100).
El diálogo es un fenómeno humano:
“Existir, humanamente, es pronunciar el
mundo, es transformarlo” (Freire, 2002:
106). Las personas no se hacen en el
silencio ni en la soledad, sino en las
palabras, afirma Freire. Y continúa: “El
diálogo es este encuentro de los
hombres, mediatizados por el mundo,
para pronunciarlo no agotándose, por lo
tanto, en la mera relación yo-tú” (Freire,
2002: 107). Esta propuesta rompe con la
búsqueda individualista de compañía,
para que como nos dijo Anabel, la
comunicación nos evite la soledad. De
esta forma estar en compañía de un
perrito y hablarle haciéndonos la ilusión
de “que bien me entiende”, no responde
a esta propuesta diálogica. El “jau jau”
que recibimos como respuesta afectiva y
efectiva a nuestro pedido no se
corresponde con la dialogicidad. La
DDHH Juntos
6
dialogicidad es un hecho exclusivo de los
seres humanos y tiene como condición el
que se reconozca al otro ser humano
como un /una igual.
El diálogo es un acto creador. Por eso
su eficacia no depende del resultado,
como en la comunicación efectiva. El
mejor resultado del diálogo es el diálogo
en si mismo y no necesariamente el
haber convencido al otro/a de mis
propuestas.
unidad. En este sentido Freire interpela
nuestra capacidad como educadores y
educadoras para el diálogo y aporta lo
que él entiende como los ejes de este
acto comunicativo:
¿Cómo puedo dialogar, si alieno la
ignorancia, esto es, si la veo
siempre en el otro, nunca en mí?
¿Cómo puedo dialogar, si me
admito como una persona
diferente, virtuosa por herencia,
frente a otros, meros objetos en
quienes no reconozco otros “yo”?
¿Cómo puedo dialogar, si me
siento participante de un “ghetto”
de hombres puros, dueños de la
verdad y del saber, para quienes
todos los que están fuera son “esa
gente” o son “nativos inferiores”?
¿Cómo puedo dialogar, si parto de
que la pronunciación del mundo es
tarea de hombres selectos y que la
presencia de las masas en la
historia es síntoma de su deterioro,
el cual debo evitar?
Afirma Freire “Siendo el amor
fundamento del diálogo, es también
diálogo […] El amor es un acto de
valentía, nunca de temor; el amor es
compromiso con los hombres [y
mujeres]. Dondequiera exista un hombre
[y mujer] oprimido, el acto de amor radica
en comprometerse con su causa […]
Este compromiso por su carácter
amoroso, es dialógico” (Freire, 2002:
108).
“Si no amo el mundo, si no amo la
vida, si no amo a los hombres [y
mujeres], no me es posible el diálogo”
(Freire, 2002: 109). No hay diálogo si no
hay humildad. El acto arrogante rompe la
¿Cómo puedo dialogar, si me cierro
a la contribución de los otros, la
cual jamás reconozco y hasta me
siento ofendido con ella?
¿Cómo puedo dialogar, si temo la
superación y si, sólo con pensar en
ella, sufro y desfallezco?
La autosuficiencia, la falta de fe en las
personas, la desesperanza y el pensar
ingenuo impiden la relación dialógica y
son incompatibles con está. No hay
diálogo si no existe una intensa fe en las
personas, en el otro, en la otra. Feconfianza en su poder de hacer y
rehacer. De crear y recrear. Fe en su
vocación. La fe en la persona es una
condición necesaria que antecede el
DDHH Juntos
7
diálogo. Es una fe crítica y no ingenua
(Freire, 2002: 109). La relación dialógica
es esperanzadora. El encuentro con el
otro abre horizontes, enciende utopías y
alimenta el sueño. La desesperanza
deshumaniza el mundo y aleja al ser
humano de su capacidad creadora y
transformadora. No hay diálogo si no
existe un pensar crítico. El pensar
ingenuo no genera comunicación; es
estático e indiferente.
“La relación dialógica -comunicación
e intercomunicación entre sujetos […] es
indispensable al conocimiento […], el
antidiálogo autoritario ofende a la
naturaleza del ser humano, su proceso
de conocer y contradice la democracia”
(Freire, 1997: 109).
trata de educar la sensibilidad de las
personas. Necesitamos desarrollar el
ingenio, la curiosidad y la creatividad. Se
trata de promover la capacidad inventiva
y del buen decir en la manifestación de
n u e s t r a s i d e a s y se n t i m i e n t o s .
Necesitamos formarnos en una
convivencia dialógica y democrática que
favorezca la solución de conflictos. Se
trata del respeto a las diferencias de
criterios e identidades, la búsqueda del
entendimiento y la construcción de
consenso. Necesitamos desarrollar
valores y actitudes que afiancen el
sentido y el valor de la vida (Guevara,
2002: 6-7).
Es importante para este proceso
desarrollar la escucha. Por algo, dicen
en la sabiduría popular, Dios nos creó
con dos oídos y una boca. La auténtica
escucha implica, no sólo los oídos, sino
también el corazón. Esta escucha
supone, como hemos dicho
anteriormente, confianza en la persona.
Apuntes para concluir
Todo ser humano es esencialmente
un ser que por necesidad entra en
relación con otro ser humano. Esta
relación, llamada también “alteridad”
implica el reconocimiento de que quien
está delante de mi “diciéndome” algo, es
también otro ser humano.
Necesitamos desarrollar y ejercitar la
competencia comunicativa dialógica. Se
trata de comprender y actuar
coherentemente en cada situación de
comunicación. Necesitamos aprender a
cultivar emociones, sentimientos. Se
Podríamos afirmar entonces que el
ser humano por naturaleza es un ser de
relaciones y es en esas relaciones que el
ser humano se va “haciendo” y va
“siendo” persona (Freire, 1973). La
comunicación necesariamente implica
un estar en comunión.
DDHH Juntos
8
Freire destaca como fundamental
para la dialogicidad la humildad, la
confianza-fe en las personas, la
esperanza y el pensamiento crítico.
Supone el conocer el contexto, los
valores, los prejuicios, todo aquello que
promueve la antidialogicidad; ser
consciente de los límites nos ayuda a
vigilar nuestras actitudes ante las
personas.
Para un buen proceso comunicativo
es importante reconocer el sentido del
lenguaje inclusivo, en el enfoque de
género, ya que promueve las relaciones
de igualdad y equidad entre hombres y
mujeres; el enfoque de juventudes,
donde se reconoce lo juvenil como
positivo y con valores a destacar; el
enfoque intercultural y el enfoque
intergeneracional.
Comunicar, poner en común con,
supone un entrar en relación con el otro,
con la otra, a partir de la experiencia del
amor.
Bibliografía:
F r e i r e , P. ( 1 9 7 3 ) , ¿ E x t e n s i ó n o
Comunicación? La concientización en el
medio rural. México: Siglo XXI.
Freire, P. (1997), A la sombra de este árbol.
Barcelona: El Roure.
Freire, P. (2001), Pedagogía de la
indignación. Madrid: Morata.
Freire, P. (2002), Pedagogía del oprimido.
México: Siglo XXI.
Guevara, N. (2002), El aprendizaje de la
lengua en perspectiva. Santo Domingo:
Centro Cultural Poveda.
El educador y la educadora están
expuestos a la comunicación diaria. No
obstante no siempre nos planteamos la
necesidad de pensar nuestra actitud
d ia ló g ic a . C omo educador e s / a s
estamos llamados a revisar nuestra
manera de interactuar con nuestros
alumnos/as, preguntarnos si realmente
estamos favoreciendo relaciones
cercanas, fraternales, de
reconocimiento del otro/a. Preguntarnos
si con nuestro cuerpo, nuestras
palabras, nuestra mirada, nuestros
gestos, también estamos favoreciendo
procesos de aprendizajes significativos y
liberadores.
Hikelammert, F. y Mora, H. (2001),
Coordinación social del trabajo, mercado y
reproducción de la vida humana. San José:
Departamento Ecuménico de
Investigaciones.
Saló Lloveras, N. (2006), Estrategias de
comunicación en el aula. El diálogo y la
comunicación interactiva. Barcelona: Ceac.
Torralba, F. (1998), Pedagogía del sentido.
Madrid: PPC.
DDHH Juntos
9
OS DIREITOS
DIREITOS HUMANOS
HUMANOS
OS
COMO PAUTA
PAUTA DE
DE UMA
UMA
COMO
AGENDA DE
DE MÍNIMOS
MÍNIMOS ÉTICOS.
ÉTICOS.
AGENDA
Marcelo Andrade
*
RIO DE JANEIRO - BRASIL
O presente texto apresenta três
movimentos distintos e interligados. O
primeiro, mais breve, é uma
circunscrição sobre o campo da ética
filosófica, distinguindo-a principalmente
do que denominamos de moral ou
moralidade. O segundo é uma
apresentação das razões suficientes
que me levam a optar por um tipo
específico de reflexão sobre a ética, a
saber: a ética do discurso a partir da
concepção de uma ética mínima
proposta pela filósofa Adela Cortina. O
terceiro é uma reflexão sobre a
possibilidade de fundamentos éticofilosóficos para a defesa dos direitos
humanos a partir da proposta da ética
mínima e dentro do atual do contexto,
que entendo ser de pluralismo de idéias,
identidades e ideologias.
1 - Ética e moral: uma tentativa de
distinção.
Segundo Adela Cortina, a diferença
entre ética e moral está nos níveis de
1
reflexão e nem tanto em sua etimologia .
*
A moral ou “as distintas morais” estão
vigentes na vida cotidiana e tratam de
oferecer orientações práticas e diretas
para a ação humana. A ética não tem
como objetivo central orientar a conduta
humana, ainda que o faça de maneira
indireta. Sua tarefa central consiste em
refletir sobre os fundamentos racionais
2
do fenômeno moral . A moral seria o
fenômeno presente na vida cotidiana; a
ética, por sua vez, a reflexão filosófica
sobre o fenômeno moral.
Entretanto, a principal diferença no
trânsito da moral para a ética está na
mudança qualitativa do nível de reflexão.
A moral seria uma orientação prática
para a ação cotidiana, enquanto que a
ética uma teoria filosófica da ação.
Sendo a moral algo que não podemos
renunciar, a ética - como filosofia moral
ou moral pensada - tem que dar um
fundamento racionável para o fenômeno
moral. A ética “como reflexão filosófica
se vê obrigada a justificar teoricamente
porque há moral e deve havê-la, ou bem
a confessar que não há razão alguma
Licenciado em Filosofia, Mestre em Educação e Doutor em Ciências Humanas (PUC-Rio). Professor
do Departamento de Educação da PUC-Rio e membro da equipe Novamerica (Rio, Brasil).
DDHH Juntos 10
3
para que haja” . A segunda hipótese
seria, obviamente, uma contradição
intrínseca ao caráter irrenunciável do
fenômeno moral.
No primeiro nível, a moral refere-se
aos códigos e juízos que pretendem
regular as ações concretas. Este nível é
sempre normativo e tem como questão
central: O que devo fazer? No segundo
nível, a ética ou filosofia moral, é o
exercício da reflexão crítica sobre os
juízos morais existentes na vida
cotidiana e suas questões são um pouco
mais complexas: “É racionável que
existam juízos morais? E quais são as
4
razões suficientes desses juízos?” .
Ora, se a ética fundamenta
criticamente a moral e se fundamenta a
si própria, então ela se consolida
reflexivamente como um saber rigoroso
e distinto da simples opinião. Além do
mais, a ética legitima que é racionável
que exista um saber específico a cerca
dos juízos que orientam a vida prática e
que chamamos de juízos morais. Neste
sentido, importa destacar a
aplicabilidade da ética como uma
fundamentação filosófica do fenômeno
moral. Esta argumentação - sobre a
reflexão filosófica dos fenômenos
relativos ao que é certo e/ou errado - se
faz fundamental se aqui pretendo
oferecer uma reflexão sobre a
moralidade dos direitos humanos
enquanto uma pauta legítima para
ordenar o político e o jurídico em nosso
contexto.
da vida prática. Em realidade, para a
autora, a ética é filosofia prática. Adela
Cortina entende a ética como um saber
5
para e desde o agir cotidiano . Como
saber prático, a ética surge a partir da
reflexão da vida cotidiana e a ela se
destina, ainda que não de maneira tão
direta como a moral, mas tampouco se
poderia entendê-la como um saber
desinteressado e meramente
especulativo.
Podemos identificar até aqui duas
definições de ética. Primeiro, a ética é
filosofia moral, um discurso filosófico
acerca do fenômeno moral, a moral
pensada. Segundo, a ética é filosofia
prática, que se ocupa tanto da moral,
mas também da religião, da política e do
direito, entre outros. Apesar da
aplicabilidade da ética estar listada como
uma tarefa posterior ao da
fundamentação do fenômeno moral, isso
não significa uma submissão do âmbito
da vida cotidiana ao âmbito do
pensamento especulativo, pelo
contrário, a autora defende que “a
reflexão da ética aplicada - apesar do
nome que ostenta - funciona mais 'de
baixo para cima' que 'de cima para
baixo', mais desde a base republicana
das distintas esferas que desde a
6
monarquia do saber filosófico” .
Se, por um lado, destaquei que Adela
Cortina considera a ética como uma
fundamentação filosófica sobre a moral,
por outro, devo também registrar que
esse discurso filosófico não é
compreendido como algo desconectado
DDHH Juntos 11
2 - O dever e a intersubjetividade
discursiva.
A ética do discurso visa, entre outras
coisas, superar a razão monológica do
imperativo categórico que Kant impôs
como marco da filosofia prática.
Segundo Adela Cortina, trata-se do
necessário câmbio do “eu penso” para o
7
“nós argumentamos” . Como toda ética
deontológica, a ética do discurso busca
os fundamentos racionáveis para o fato
de que exista e de que deva existir juízos
normativos centrados no dever.
Há, no entanto, éticas que colocam no
centro da fundamentação dos juízos
morais a busca pela vida boa. Para estas
éticas, o âmbito da moral se mede pela
felicidade que podem proporcionar.
Estas propostas éticas são chamadas
teleológicas, pois estão centradas nos
fins (teleo) que se deve alcançar. Há
outras éticas que colocam no centro de
sua argumentação as normas e a
realização da autonomia legisladora do
ser humano. Estas éticas se iniciam com
o estoicismo e ganham sua mais
reconhecida e refinada versão com Kant.
Para a ética kantiana, o âmbito da
moralidade humana não é o do
julgamento das ações humanas à luz da
felicidade que produzem ou podem
produzir, é pois o da ação segundo às
leis que o ser humano impõe a si mesmo
e que, portanto, tem como centro o dever
e não a busca da felicidade.
A força das éticas deontológicas
estaria em destacar que nem a felicidade
individual e nem a coletiva - ainda que
constituam um bem subjetivo dos seres
humanos - podem se impor ao que é
valioso em si mesmo ou absolutamente
valioso: a pessoa humana. A partir daqui
cumpre fazer um esclarecimento
fundamental, ou seja, explicitar o que
significa entender a pessoa humana
como um ser absolutamente valioso
dentro da argumentação das éticas
deontológicas. Esse é um ponto crucial
para se argumenta eticamente pelos
direitos humanos.
A vantagem das éticas deontológicas
estaria na valorização da pessoa
humana como um ser absolutamente
valioso, contra o qual não se pode opor
nem a felicidade subjetiva de um ser
humano e tampouco a felicidade do
maior número possível de seres
humanos. Absolutamente valioso
significa o contrário de relativamente
valioso. Há seres valiosos em si mesmos
e seres nos quais o valor é relativo
porque servem para outra coisa.
Relativamente valiosos são seres que
têm o seu valor em função das
necessidades às quais eles respondem,
como, por exemplo, instrumentos e
mercadorias. É no âmbito dessa reflexão
que se apresenta a fórmula do
imperativo categórico kantiano: Age de
tal forma que a humanidade, tanto em
sua pessoa quanto na pessoa de
qualquer outro, seja considerada como
um fim e nunca somente como meio. A
idéia forte do imperativo categórico
kantiano é que a humanidade constitui
um fim em si e, portanto, não pode ser
reduzida ao nível de um instrumento
8
para qualquer fim alheio a ela mesma . O
imperativo kantiano da dignidade
humana e da não instrumentalização do
ser humano começa, segundo Angelo
9
Papacchini , pela auto-estima e pela
valorização da própria pessoa, o que
impediria que um ser humano se
rebaixasse a uma situação de meios ou
instrumentos para outros fins.
DDHH Juntos 12
Seres relativamente valiosos
possuem um determinado valor, que
pode ser um valor de uso e/ou um valor
de troca (compra e venda). E, por isso
mesmo, geralmente, possuem um
preço. Os seres absolutamente valiosos
não possuem preço e ninguém pode lhes
estipular um valor de uso ou um valor de
troca. Para eles não há um equivalente,
ou seja, não existe no universo algo que
tenha valor igual a um ser absolutamente
valioso, nem mesmo outro ser
absolutamente valioso. Conclui-se,
então, que os seres absolutamente
valiosos não têm preço e sim dignidade,
e que, portanto, merecem respeito, do
qual se seguem obrigações morais. Já
podemos vislumbrar aqui as relações
entre fundamentação ética - do tipo
deontológica - para o campo dos direitos
humanos, o que retomarei no terceiro
movimento deste artigo.
Se por valor absoluto entendemos
aquilo que não é relativo a nenhuma
situação e se por fim incondicionado
entendemos o que não é meio para
nenhum outro fim, concluímos, no marco
da deontologia kantiana, que não
podemos conceber a moralidade sem a
existência de um ser que seja ao mesmo
tempo um valor absoluto e um fim
incondicionado. Cabe então a pergunta:
a que tipo de seres podemos atribuir
ambas as categorias?
A existência de pessoas é pois a razão
de que haja obrigações morais;
porque, como são valiosas em si
mesmas, não há equivalente para
cada uma delas, assim como não há
possibilidade de fixar-lhes um preço.
Mas têm dignidade, e quem tem
dignidade não é trocável, mas
10
respeitável.
Tendo em vista o objetivo de apontar
fundamentos ético-filosóficos para os
direitos humanos, faço aqui mais um
destaque: o que tem dignidade é
11
respeitável. Note-se bem que todo
discurso sobre dignidade humana e
sobre o respeito aos direitos humanos
são devedores da concepção que
identifica o ser humano como um ser
absolutamente valioso e fim
incondicionável, concepção que nem
sempre esteve clara e distintamente
delineada no âmbito do pensamento
ético e, lamentavelmente, em alguns
casos talvez ainda não esteja.
Devo retomar, então, à ética do
discurso que corrobora a perspectiva
kantiana na medida em que antepõe o
justo ao bom, o dever à felicidade, a
obrigação ao prazer. Não obstante, a
proposta da ética discursiva trata-se de
um deontologismo matizado, que não
está de costas à felicidade humana. É
importante recordar que a ética do
discurso visa oferecer algumas
correções no percurso das éticas
deontológicas, buscando a superação
de uma racionalidade monológica e
demasiadamente rígida. E é isso que
t e n t a r e i d e m o n s t r a r a s e g u i r,
destacando a centralidade de uma lógica
intersubjetiva na dimensão do dever,
propiciada pelo diálogo em condições
ideais.
DDHH Juntos 13
Uma das principais contribuições da
ética do discurso, senão a mais
importante, é a ênfase no caráter
intersubjetivo da racionalidade moral,
que tem o consenso racional como
finalidade hipotética e o diálogo como
procedimento. Trata-se da mudança do
eu penso para o nós argumentamos na
tarefa de apresentar uma
fundamentação racionável para os
juízos morais. A racionalidade práticomoral é, de fato, sempre intersubjetiva e
nunca monológica.
Se a ética do discurso valoriza uma
racionalidade intersubjetiva através do
diálogo, será fácil supor que sua regra de
ouro é distinta do imperativo kantiano,
que é formulado, recordemos aqui uma
vez mais, como uma norma individual
que pretende ser universal: age de tal
forma que o princípio de sua ação possa
12
valer como norma para todos . Para a
ética do discurso, o novo princípio de
ação deverá incorporar de maneira mais
explícita a racionalidade intersubjetiva.
Sendo assim, o princípio da ética
discursiva seria o seguinte: só são
válidas aquelas normas de ação com as
que estão ou poderiam estar de acordo
todos os possíveis afetados como
participantes num discurso prático,
celebrado em condições ideais. Sendo
assim, uma norma só é justa, ou
encontra sua validade, se todos os
implicados pela ação desejam (ou
desejariam) a norma ou pelo menos
estão (ou estariam) de acordo com ela,
mediante um diálogo celebrado em
condições de simetria.
No entanto, os acordos celebrados
por meio do diálogo não podem invalidar
os princípios básicos que garantem à
pessoa humana um valor absoluto e um
fim incondicionado. Suponhamos que,
mesmo após um diálogo em condições
ideais, uma pessoa admitisse uma regra
na qual ela fosse explorada por outra.
Em qualquer circunstância, essa regra ainda que consensuada - não seria justa,
pois estaria em desacordo com os
pontos de partida demonstrados
anteriormente: o ser humano como ser
absolutamente valioso e fim
incondicionado.
A fim de melhor entender o princípio
da ética do discurso é necessário indicar
agora sobre o que venha a ser um
diálogo em condições ideais. Por
condições ideais, em primeiro lugar,
considera-se o diálogo celebrado em
simetria, ou seja, no qual todos os
interlocutores são considerados
igualmente válidos, tem o mesmo valor e
os mesmos direitos; ademais, o único
poder que é concedido aos
interlocutores é o do melhor argumento.
Em um diálogo ideal, “não se exercerá
coação alguma que não seja a do melhor
argumento, e, por conseguinte, fica
excluído todo outro motivo que não
consista na busca cooperativa da
13
verdade” .
O diálogo na ética do discurso não
tem simplesmente a função de verificar a
validade de normas morais. A ética do
discurso, lembro, é uma filosofia prática.
Neste sentido, visa uma fundamentação
racionável dos juízos morais. Isso
implica, ainda que de maneira indireta,
uma orientação para o mundo da vida. O
diálogo busca a validez de uma norma e
a sua aplicabilidade, isto é, as decisões
que tanto nos esperam na vida cotidiana,
às vezes, de maneira dramática e
urgente. Na ética do discurso, as
decisões do mundo da vida devem ser
tomadas pelos implicados em cada
caso, ou seus representantes, desde um
DDHH Juntos 14
marco deontológico que os considere
como interlocutores válidos de um
diálogo celebrado em condições de
simetria. As decisões a serem tomadas
dão às normas uma outra proporção, na
qual o consenso racionável passa ser o
fator de legitimação e não somente a
vontade do indivíduo em cumprir um
dever que seja universalizável. Assim,
para além do valor absoluto da pessoa
humana e sua condição como fim último
(ética kantiana), é acrescentado como
critério de validade das normas morais o
consenso racionável (ética discursiva).
Tendo em vista o objetivo que aqui
persigo: uma fundamentação éticofilosófica para os direitos humanos, a
dimensão do diálogo, tal como
apresentada a cima, é de fundamental
importância, pois retira os direitos
humanos do campo da norma que deve
ser imposta a todos e os coloca no
campo da construção coletiva.
3 - Os direitos humanos no enfoque
da ética mínima.
Para avançar um pouco mais nas
possíveis relações entre a ética
discursiva e os direitos humanos,
cumpre retomar alguns pressupostos
levantados até aqui. Sendo assim, uma
ética discursiva repousa basicamente
em cinco convicções, a saber: (1) os
seres humanos são absolutamente
valiosos e são fins em si mesmos; (2) os
seres humanos têm dignidade e não
preço e por dignidade só se pode exigir
respeito; (3) os seres humanos são
autônomos, auto-legisladores e
possuidores de uma racionalidade
irrenunciável sobre as exigências dos
juízos normativos, isto significa afirmar
que a dimensão do dever cobra
centralidade no agir moral; (4) as normas
morais só possuem validade se
elaboradas num consenso racionável
que se obtêm a partir de um diálogo
celebrado em condições ideais de
simetria e inclusão; (5) as normas morais
formam um marco indispensável para o
agir moral, mas não ofertam felicidade tal
como os seres humanos a buscam e a
necessitam.
O último ponto desse recorrido de
temas - a ausência da temática da
felicidade nas concepções das éticas
deontológicas - nos leva a uma questão
chave para a reflexão sobre os direitos
humanos: seria possível propor uma
filosofia prática que permita conciliar as
exigências irrenunciáveis de justiça com
a pluralidade de projetos de vida feliz?
DDHH Juntos 15
Para responder a esta questão, Adela
Cortina propõe a ética mínima como
resposta, na qual visa incorporar como
procedimento as propostas da ética
discursiva e promover um entendimento
entre as éticas deontológicas (dever) e
as teleológicas (felicidade). A ética
mínima é uma proposta que visa articular
o justo e o bom. Ela cumpre esta tarefa
discutindo o que seriam éticas de justiça
e éticas de felicidade , que são
respectivamente éticas de mínimos e
éticas de máximos. É interessante notar
que não se trata de uma proposta
meramente teórica ou nascida de
contradições internas de um campo
filosófico. A proposta nasce de um fato
inegável: vivemos em sociedades
plurais, nas quais encontramos
diferentes - e, às vezes, opostos projetos de vida feliz. Estes projetos
(religiosos, culturais, políticos,
identitários etc.) muitas vezes se
chocam de maneira conflitiva. A questão,
então, responde a uma demanda do
mundo da vida cotidiana: como
promover a convivência pacífica de
diferentes propostas de máximos
felicitantes com mínimos irrenunciáveis
de justiça?
Assim, a ética mínima responde aos
contextos de diversidade de códigos
morais e de uma demanda histórica de
elaborar, no marco de um pluralismo
axiológico, uma proposta ética que
articule os mínimos de justiça, que
devem ser resultado de um consenso
racionável, e as concepções de vida boa
ou projetos de vida feliz, dado inerente à
condição humana. Neste sentido, a ética
mínima é justamente o ponto de
articulação entre princípios de justiça e
máximos de felicidade, entre o justo e o
bom:
De fato a convivência de distintas
morais que pretendem universalidade
tem sido, e é, possível sobre a base de
14
uma ética cidadã , que se compõe de
uns mínimos compartilhados entre as
distintas ofertas de “máximos”, entre
as distintas propostas de felicidade. À
felicidade se convida, enquanto que os
mínimos de justiça da ética cidadã se
exigem. Ninguém pode exigir do outro
que viva segundo um modelo de
felicidade: pode convidá-lo a segui-lo.
Porém uma sociedade sim pode exigir
dos cidadãos que vivam segundo
umas orientações de justiça. Por isso é
possível de fato o pluralismo moral:
porque já há uns mínimos de justiça
(liberdade, igualdade, diálogo,
respeito) compartilhados pelas morais
de máximos. E esta moral cidadã
orienta a legalidade, que não só se
exige, mas que se impõe, se for
15
necessário, mediante sanção.
Reconhecendo a necessária interrelação entre o bom e o justo, Cortina
defende também a delimitação dos
conceitos. Argumenta que o justo tem a
ver com o que é exigível e como tal se
torna obrigação moral para qualquer ser
racional que queira pensar e agir
moralmente. Moralmente justo é algo
que se faz sempre necessário e assim
universalizável para todo ser racional
que queira ser moral, isto é, que não
queira estar aquém de uns mínimos de
justiça que garantam a dignidade
humana. Necessário e universal
significam os mandatos que se fazem
obrigatórios para todos e todas que se
queiram morais. Moralmente justo é algo
que está fora da contingência, da
efemeridade; trata-se de algo que deve
ser, porque se não for, estaremos abaixo
da estatura moral que requer a dignidade
humana.
DDHH Juntos 16
Por sua vez, o bom é aquilo que causa
felicidade, ou seja, auto-realização por
alcançar os fins que nos propusemos
intencionalmente ou não. O bom não
pode ser exigido dos outros seres
racionais, pois se trata
fundamentalmente de uma realização
subjetiva, pessoal e intransferível. Como
tão bem sabemos, o que é bom para um
pode não ser bom para outros. O que
causa felicidade em um pode não causar
em outros. Sendo assim:
As éticas de justiça ou éticas de
mínimos ocupam-se unicamente da
dimensão universalizável do
fenômeno moral, isto é, daqueles
deveres de justiça exigíveis de
qualquer ser racional, e que,
efetivamente, só são constituídos de
exigências mínimas. Ao contrário, as
éticas de felicidade pretendem
oferecer ideais de uma vida digna e
boa, ideais que se apresentam
hierarquizadamente e englobam o
conjunto de bens que os homens
usufruem como fonte da maior
felicidade possível. São pois, éticas de
máximas, que aconselham a seguir o
modelo e convidam-nos a tomá-lo
como norma de conduta, mas não
podem exigir ser seguidos, visto que a
felicidade é tema de aconselhamento
16
e convite, e não de exigência .
Neste sentido, é no campo das
exigências mínimas que se encontram
os direitos humanos, como uma agenda
necessária e moralmente exigível para a
convivência social entre os diversos
outros de nossas sociedades pluralistas.
Mesmo me colocando no campo de
defesa dos direitos humanos como
exigência mínima de justiça, não
acredito que os mínimos sejam mais
eficientes que os convites e
aconselhamentos de máximos de
felicidade. Não quero deixar
transparecer aqui que fraternidade e
solidariedade - enquanto máximas de
felicidade, por exemplo - representariam
ilusões que devam ser ignoradas por
serem inocentes ou tolas demais. Todo o
contrário. O que pretendo é defender
que junto com as utopias devemos
buscar uma agenda mínima de ação,
que deve ser entendida como deveres
de uma ética de justiça e por isso mesmo
exigível de qualquer ser racional que se
pretenda moral. Aposto muito mais numa
relação dialética entre o justo e o bom,
entre mínimos e máximos, entre justiça e
felicidade, do que numa oposição binária
entre os conceitos.
Enfim, acho que a ética do discurso na
perspectiva cortiniana oferece uma
sólida argumentação ético-filosófica
para se pensar os direitos humanos
como uma estrutura mínima e exigível de
justiça que se configuraria como um
esteio para a elaboração e a busca de
projetos de vida feliz. Tal argumentação
não só garante um estatuto privilegiado e
central para a temática dos direitos
humanos para as sociedades
democráticas como também se
apresenta como um eixo possível de
manutenção do pluralismo político,
cultural e identitário que as sociedades
contemporâneas nos exigem.
DDHH Juntos 17
NOTAS
BIBLIOGRÁFICAS:
1
CORTINA, Adela. Ética
mínima: introducción a la
filosofía práctica, Madrid:
Editorial Tecnos, 1986, p. 80.
2
CORTINA, Adela. Alianza y
contrato: política, ética y
religión , Madrid: Trotta,
2001, p.133.
3
CORTINA, Adela. 1986, op.
cit., p. 31.
4
CORTINA, Adela. 1986, op.
cit., p. 81.
5
CORTINA, Adela. 1986, op.
cit., p. 21.
6
CORTINA, Adela. Ética
aplicada y democracia
radical, Madrid: Tecnos,
1993, p. 165.
7
CORTINA, Adela. 1993, p.
170.
8
Papacchini, Angelo.
Filosofía y derechos
humanos, Santiago de Cali,
Colombia: Editorial
Universidad del Vale, 1995,
p. 241.
9
Papacchini, Angelo, op. cit.
10
CORTINA, Adela. Ética civil
e religião, São Paulo:
Paulinas, 1996, p. 85. Grifos
da autora.
11
Grifos meus.
12
Grifos meus.
13
CORTINA, Adela. 1986, op.
cit., p. 129.
14
A autora usa a expressão
“ética cívica”, que prefiro
evitar no contexto brasileiro
para que sua proposta não
seja associada à malfadada
moral cívica do obscuro
período da ditadura militar no
Brasil.
15
CORTINA, Adela. 1986, op.
cit., p. 167. Grifos da Autora.
16
CORTINA, Adela. 1996,
op.cit., p. 62.
DDHH Juntos 18
CRÓNICAS DE
DE MUERTE
MUERTE Y
Y VIDA
VIDA
CRÓNICAS
DE LOS
LOS DERECHOS
DERECHOS HUMANOS
HUMANOS Y
Y
DE
DE LA
LA PRÁCTICA
PRÁCTICA DEMOCRÁTICA
DEMOCRÁTICA
DE
EN NUESTRA
NUESTRA SOCIEDAD
SOCIEDAD
EN
1
Mario Terán Montaño
COCHABAMBA - BOLÍVIA
1
En los acontecimientos que vivimos
en nuestra ciudad, Cochabamba, los
meses de diciembre de 2006 y enero de
2007, nos preguntamos ¿Quiénes eran
los actores? La respuesta es los
movimientos sociales: La CSUTCB
(Confederación Sindical Única de
Trabajadores Campesinos de Bolivia), la
COB (Central Obrera Boliviana), las
federaciones de campesinos cocaleros
del trópico; pero también y directamente
estuvieron presentes y en primera línea
el gobierno nacional, el Prefecto y el
Comité Cívico del Departamento. ¿Cuál
fue el papel de la población campesina?
Y Cuál el de la población citadina?
nacional, del poder liberal empresarial
contra el poder estatal. Ante tal situación,
considerando como “provocación”, en
fecha 19 de diciembre, sectores sociales
populares declaran movilización contra
el Prefecto del gobierno local.
Declarando por el momento, tratando de
ser consecuentes con el espíritu
navideño de fiestas de fin de año que se
viven en todas las capas sociales, un
cuarto intermedio en las luchas
“políticas”. Postergando por un corto
tiempo las confrontaciones
direccionadas claramente a precipitar la
renuncia de la autoridad política del
departamento.
En fecha 15 de diciembre de 2006, en
el “Cabildo” de Cochabamba, reunido en
la “Plaza de las Banderas”, a
convocatoria del Comité Cívico, el
Prefecto del Departamento, Manfred
Reyes Villa, propone la realización de un
nuevo “Referéndum Autonómico”. Tal
propuesta constitucionalmente es
inviable pero tiene una fuerte carga
política e ideológica, es simbólica en la
pulseta del poder local contra el poder
Pasadas las fiestas navideñas,
después de las expresiones y abrazos
de “paz”, “amor”, “fraternidad”,
“prosperidad”, se van sucediendo los
hechos. En fecha 4 de enero, sectores
afines al partido de gobierno (MAS), se
concentran en Cochabamba y piden la
renuncia del Prefecto por haber pedido la
autonomía departamental. Campesinos
de distintas provincias y campesinos
cocaleros empiezan una vigilia en la
Licenciado en Derecho y Maestría en Educación Superior. Profesor de filosofía en el Instituto Normal
Superior Sedes Sapientiae y en la Universidad Salesiana.
DDHH Juntos 19
plaza 14 de Septiembre exigiendo que el
Prefecto abandone el cargo. El día 8 de
enero campesinos y cocaleros queman
parte del edificio prefectural. La Policía,
que en principio reprime los excesos
incendiarios, se repliega por orden del
gobierno. Movilizaciones y
contradicciones de autoridades
nacionales y locales de por medio
inciden en el relevo del Comandante de
la Policía, ampliándose la tensión al
sector de las fuerzas del orden a nivel
local. La agrupación popular de
“regantes” amenaza con cortar por la
fuerza el suministro de agua potable a la
ciudad. Sectores cocaleros arriban a la
ciudad y realizan marchas portando
palos para defenderse de “las
agresiones de la Policía”.
En fecha 10 de diciembre, el Comité
Cívico, frente a las “provocaciones” y
amenazas de los movimientos sociales,
convoca a una marcha y concentración
ciudadana “pacífica”, para exhortar a “la
paz” y “al entendimiento”. La reacción de
los grupos populares cocaleros, que se
anticipan a ocupar el lugar señalado
como punto de concentración de los
“kh´aras” - gente de tez blanca, a
quienes califican como agentes del
“neoliberalismo” y continuadores de la
cultura “neocolonialista” -, obliga al
Comité Cívico, para evitar
confrontaciones y en aras de la
pacificación, a suspender la
concentración anunciada para la
jornada. En el mismo día el Prefecto
anunciaba que retiraba su propuesta de
realización de “referéndum autonómico”
Fotografía: LOS TIEMPOS 12/01/2007 (1)
DDHH Juntos 20
departamental. De todas maneras, para
pacificar la región, la consigna extendida
entre los movimientos sociales era que
Manfred renuncie y se vaya.
El día 11 de enero se marca como el
día de la vergüenza para los moradores
de la ciudad, del departamento y de la
nación entera. A través de distintos
medios de comunicación, algunos de
alcance masivo como radios y canales
de televisión; pero también por vías más
restringidas como teléfonos, celulares,
correo electrónico; con una carga de
connotaciones contradictorias, se llama
a la población citadina a la realización de
marchas desde distintos puntos de la
ciudad para confluir en la Plaza de las
Banderas. La intención de la marcha no
aparece clara. Algunos sectores llaman
a un encuentro pacífico y por lo mismo
acudir con “pañuelos blancos”. Otros
sectores, con el pretexto de defenderse
de las amenazas de los “invasores de la
ciudad”, “cocaleros chapareños”, y aún
de escarmentar a los destructores de los
bienes y ornato público de su “bella
ciudad”, “construida con el trabajo y los
impuestos de sus moradores”, se
aprestan a acudir a la cita portando
palos, garrotes y bates. Desde las
primeras horas de la tarde, del día
señalado, se inician los desplazamientos
y reuniones. Entonces se van
produciendo los “encontronazos”, de
centenares de personas que se
arremeten por ambos lados. En el sector
cocalero es notoria la presencia de
indígenas y campesinos pobres,
varones y mujeres de distintas edades,
portando hondas y palos. En el sector
“citadino”, bajo el lema “Jóvenes por la
democracia”, se congregan en una
amplia mayoría muchachos
adolescentes, aunque no faltan adultos,
más varones que mujeres. Hay odio
racial de un lado y del otro. El resultado
de las agresiones es el de centenares de
personas apaleadas, garroteadas,
lesionadas y con las cabezas partidas.
Lo más lamentable, la muerte de un
joven estudiante del nivel secundario por
un lado y por el otro la de un campesino
venido del trópico cochabambino. Los
heridos en amplia mayoría pertenecen al
grupo indígena-campesino.
Es claro que detrás de los hechos
hubo manoseos e incitaciones, de un
lado y del otro. Desde el sector oficialista
del gobierno y del municipio por un lado,
y desde el sector prefectural y opositor
por el otro.
Las confrontaciones sociales que
vivimos en la ciudad de Cochabamba en
los meses de diciembre (2006) y enero
(2007) nos plantean grandes
cuestionamientos: ¿Cuáles son los
móviles de estos hechos?, ¿Cuáles son
los intereses y consignas subyacentes a
tales confrontaciones?, ¿Cuál es la
conciencia de nuestra población en torno
del respeto de los Derechos Humanos?,
¿Qué ha quedado después de estos
aciagos hechos?.
Ante tales sucesos, de sangre y de
luto, de guerra entre partes encontradas
de un mismo vecindario, de un mismo
pueblo, de una misma región y nación;
cabe afirmar de manera categórica que
lo que se ha perdido es el respeto a la
DDHH Juntos 21
dignidad humana, se han pisoteado los
derechos de la persona humana y de los
pueblos. Se han perdido de una u otra
manera no solamente la cordura, la
sensatez, el equilibrio, el respeto, la
capacidad de diálogo; sino también las
ilusiones, las esperanzas de
construcción de una sociedad abierta e
inclusiva, integradora de lo diverso, de lo
multicultural, promotora de vida
equitativa y armónica.
Pero, por sobre todo, el impacto más
nefasto, de estos aciagos hechos, es la
lesión provocada en la mentalidad y
conciencia de niños, niñas y jóvenes de
nuestra población, de nuestros hijos e
hijas, de nuestros estudiantes. ¿Son
edificadores tales testimonios de
“defensa” violenta, irascible,
descontrolada y agresiva de unos
derechos sociales, civiles y políticos no
comprendidos? ¿Cómo trabajar, qué
hacer, para recuperar las ilusiones
perdidas?
El calendario escolar marca la fecha 3
de febrero como el día de inicio de clases
en las unidades integradas en el sistema
educativo nacional. Es el retorno de
estudiantes y profesores a las labores
escolares. En el inicio de la gestión se
respira un cierto clima de incertidumbre,
la atmósfera social aún está
contaminada con las tensiones,
intolerancias y violencias vividas en los
días anteriores. Las interrogaciones se
repiten ¿Qué ha pasado?, ¿Qué viene
ahora?, ¿Qué nos queda, vivir o hacer, a
nosotros?, ¿A dónde vamos?; y, más aún
¿Quiénes somos?
Son más las preguntas que las
respuestas. Las preguntas rebasan
nuestra capacidad de respuesta. En los
hechos ¿da la escuela respuesta a estos
cuestionamientos?
¿Cómo educar en la concienciación,
interiorización y práctica de valores
consecuentes con el respeto a los
derechos humanos?
Todas estas preguntas que resuenan
con tonalidades variadas en los
ambientes escolares, se repitieron y
repiten entre estudiantes y catedráticos
del Instituto Normal Superior Católico
“Sedes Sapientiae” de la ciudad de
Cochabamba. Con la particularidad de
que, en dicho centro de formación inicial
de profesores, se acentúa la cuestión
sobre ¿Dónde nos ubicamos nosotros y
nosotras? También toca en el fondo de la
conciencia la interpelación acerca de
¿Cuál es nuestra identidad como
personas y como pueblo?
Son muchas, o muy complejas, las
preguntas. Por cierto, no nos es posible
abordarlas y responderlas en el espacio
de un artículo escrito más con la
intención de plantear interpelaciones,
que con el propósito de efectuar
argumentaciones definitivas y
concluyentes.
A continuación, vemos como oportuno
plantear una interrogante que subyace
en el fondo de los acontecimientos
vividos.
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Fotografía: LOS TIEMPOS 12/01/2007 (2)
¿Cuánto ha avanzado la práctica democrática en nuestro país?
DDHH Juntos 23
En el presente artículo se recoge el
sondeo de opiniones y expresiones
críticas que, respecto de la vigencia y
práctica de la democracia a nivel local y
nacional, en los meses de febrero y
marzo de la presente gestión, han
efectuado estudiantes del Instituto
Normal Superior Católico, que concurren
al curso sobre temas transversales en lo
que respecta a “Educación para la
Democracia”.
La cuestión de indagación, luego de
un intercambio de criterios efectuado
entre discentes y docente, se resolvió
por “avances y desafíos de la práctica
democrática en nuestro país”. El
enfoque temático a ser abordado debía
circunscribirse a un esquema y guía de
trabajo expresado en formulaciones
problematizadoras, tal como se detalla a
continuación:
1.
¿Cuáles son los conceptos de
democracia usuales en nuestro
medio local?
2.
¿Cuáles son los avances de la
práctica democrática, que
estimamos como efectivos, en
nuestro país, en los últimos años?.
3.
¿Qué desafíos plantea la práctica
democrática hoy, en nuestro país?
Siguiendo el esquema planteado y
recogiendo las indagaciones efectuadas
por nuestros jóvenes estudiantes en el
contexto local, que se extiende a las
unidades escolares donde realizan
prácticas de aprestamiento docente, a
las personas que se integran en sus
familias y vecindarios, y a la población
del mismo Instituto, efectuamos una
exposición resumida de las conclusiones
a las que se arribaron en cada uno de los
grupos de trabajo.
1. Los conceptos de democracia
más usuales en nuestro país.
Las expresiones recogidas nos
revelan las siguientes comprensiones
más frecuentes acerca de “democracia”:
- Participación del pueblo en
comicios electorales por medio del
sufragio, para elegir gobernantes y
representantes nacionales.
- Sistema que establece poderes
que privilegian a pocos,
desconociendo los derechos de
sectores marginados de la
sociedad.
- Respeto a los derechos de todos y
cada uno de los miembros de la
sociedad.
- Derecho de actuar libremente en la
sociedad, dentro del orden legal,
sin someterse a otro poder.
Igualdad de derechos y deberes,
sin discriminación de ninguna
índole.
Las distintas acepciones de
“democracia” que se resumen en las
expresiones formuladas, revelan que
esta es concebida más como un
mecanismo de sufragio electoral o como
DDHH Juntos 24
un sistema que privilegia y perpetúa
privilegios y poderes de clase y no
precisamente como una forma de
práctica abierta a la participación social,
efectiva y orgánica del pueblo en
cuestiones políticas, menos como una
auténtica práctica de soberanía popular,
que esté orientada a construir un Estado
con la participación de todos, donde
impere una auténtica justicia, equidad
social, y pleno respeto a los derechos
humanos.
2. Avances de la práctica
democrática en Bolivia, en los
últimos tiempos.
Las opiniones recogidas referentes a
los avances de la práctica democrática
en Bolivia, en los últimos años, nos lleva
a reconocer que las luchas promovidas y
protagonizadas por el pueblo contra
“regímenes militares dictatoriales”,
contra “gobiernos corruptos”, contra
modelos y sistemas socioeconómicos y
políticos “capitalistas, neoliberales”, que
favorecían más a las élites; han hecho
posible avances significativos en la vida
y práctica democrática en nuestro país,
como los que se reconocen a
continuación:
- La participación popular, que surge
como un reconocimiento a las
organizaciones populares de base,
como son los pueblos originarios,
las comunidades campesinas, las
juntas de vecinos; que a través de
las organizaciones Territoriales de
Base, OTBs, encausan y fiscalizan
las funciones de los municipios;
procurando el desarrollo local,
dando apertura al protagonismo de
sectores marginados, de mujeres y
jóvenes.
- La toma de conciencia respecto de
la “equidad de género”,
reconociendo la igualdad en
dignidad y derechos de hombres y
mujeres, llamados a participar de
manera equitativa en la vida
privada y pública, en la sociedad
civil y política.
- La inclusión del “Referéndum” en
la Constitución Política del Estado,
como una forma de práctica
democrática directa, que propicia la
consulta al pueblo y la consecuente
toma de decisiones políticodemocráticas sobre cuestiones de
intereses estratégicos del Estado.
- La convocatoria y realización de la
“Asamblea Constituyente”, y
consecuente elección de
“asambleístas y constituyentes”,
para debatir, definir y elaborar, en
representación genuina del pueblo,
una nueva Constitución Política del
Estado, que allane la refundación y
recreación de un nuevo orden, que
supere viejas estructuras y
privilegios de poderes elitistas,
favoreciendo a los marginados de
los bienes y servicios del Estado.
Todo lo anterior muestra que
efectivamente, aunque no pocas veces
con dolorosas confrontaciones sociales,
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se ha avanzado en nuestro país hacia
situaciones más propicias de práctica
democrática.
3. Desafíos que plantea la
práctica democrática en nuestro
país.
Ciertamente que el parto a la vida
democrática resulta ser altamente
doloroso y conflictivo, dada la
confrontación ideológica y de intereses
que surgen en el entramado social. Sin
embargo, viendo el escabroso camino
recorrido en la historia republicana del
país, es posible afirmar que en los
últimos tiempos, en nuestra sociedad, se
ha arraigado una conciencia más
consecuente con la vigencia y avance de
una cultura democrática.
- Que la democracia no sea
meramente formal, que se reduce a
la letra muerta de la Constitución,
de las leyes de la República y de la
Declaración Universal de los
“Derechos Humanos”. Más por el
contrario, que sea una práctica viva
de participación y de consenso,
resultado de una cultura que se
inicia en el hogar, que continua en
la familia, en la escuela y que se
practica en todas las esferas de la
sociedad civil y política.
En fin, que la democracia sea el estilo
de vida de la sociedad abierta al diálogo,
a la inclusión, al pluralismo, a la justicia y
a la equidad.
No resulta fácil predecir el rumbo
democrático de nuestro país integrado
por lo diverso y lo heterogéneo;
reconocemos que los desafíos para el
avance democrático son múltiples, entre
estos es posible referirnos a los
siguientes:
- Promover y profundizar la cultura
democrática del pueblo
consecuente con principios y
derechos fundamentales de las
personas.
- Que la democracia sea real y no
esté al servicio de pequeños
grupos de poder. Que todos tengan
acceso al trabajo y a los bienes y
frutos del trabajo.
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diálogo, ética e democracia la comunicación afectiva