73º PERÍODO ORDINARIO DE SESIONES
4 al 14 de agosto de 2008
Rio de Janeiro, Brasil
OEA/Ser.Q
CJI/doc.302/08
17 julio 2008
Original: portugués
INFORME SOBRE LA MISIÓN A LA REPÚBLICA DE HAITÍ
(presentado por el doctor Ricardo Seitenfus)
1.
Teniendo en cuenta “la posibilidad de cooperar con los esfuerzos de la Organización de
los Estados Americanos, en asuntos jurídicos con la República de Haití”, tema aprobado
por unanimidad e incorporado en la agenda del Comité Jurídico Interamericano en su 70°
período ordinario de sesiones (marzo de 2007), por medio de la CJI/RES. 121 (LXX-O/07)
en ocasión de la definición de los retos del CJI al llegar a su centenario;
2.
Considerando la CJI/RES. 133 (LXXI-O/07) que encomienda al relator “un informe sobre
las solicitudes y necesidades de Haití, según la perspectiva de sus autoridades para
iniciar un programa de cooperación jurídico-institucional” y solicita “la realización de todas
las gestiones pertinentes con las autoridades haitianas y otras entidades públicas u
organizaciones de la Sociedad Civil”, informo que:
Llevé a cabo la misión a Haití entre los días 13 y 25 de marzo de 2008. Estuve
acompañado por un grupo de 7 (siete) personas (dos profesores investigadores; dos
estudiantes de graduación en Derecho; una investigadora de postgrado y dos
profesionales de prensa, siendo una reportera y un fotógrafo).
3.
4.
Los trabajos científicos y periodísticos resultantes de esta Misión pueden consultarse en
el sitio www.brasilhaiti.com. Resalto la serie de reportajes “En el corazón de Haití”, así
como la exposición fotográfica correspondiente.
5.
La misión se realizó gracias al apoyo institucional y financiero de la Facultad de Derecho
de Santa Maria (FADISMA, Brasil), del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y
Tecnológico (CNPq, Brasil) y del Centro Internacional de Investigaciones para el
Desarrollo (IDRC, Canadá).
6.
Se realizaron entrevistas y audiencias con las siguientes personalidades:
- Arthur Gray (Representante de la OEA en Haití);
- Carlos Alberto dos Santos Cruz (Comandante de Fuerza de la MINUSTAH);
- Danielle Saada (Jefe de la Sección Justicia de la MINUSTAH);
- Gérad Le Chevallier (Director de Asuntos Políticos y de Planificación de la
MINUSTAH);
- Gervais Charles (Presidente del Colegio de Abogados de Haití);
- Hédi Annabi (Representante Especial del Secretario General de la ONU);
- Igor Kipman (Embajador de Brasil en Haití);
- Jean Baptiste Dorce (Departamento Penitenciario de la República de Haití);
- Jean Roland Crévilon (Director Administrativo de la Penitenciaria Nacional o
Prison Civile).
- Kelly Bastien (Presidente del Senado de la República de Haití);
- René Magloire (Ministro de Justicia de la República de Haití).
Expuse a todos los interlocutores el propósito de mi misión: reiterar la disposición de
Comité Jurídico Interamericano de la OEA (CJI/OEA) para auxiliar a las autoridades
constituidas de la República de Haití, en los términos y en condiciones establecidas
mutuamente, en la reorganización jurídico-institucional y penitenciaria del país.
7.
8.
Los interlocutores, sin excepción, subrayaron que la reforma pregonada constituye no
solamente una necesidad, sino que igualmente una urgencia. Demostraron vivo interés
por la cooperación que puede prestarse por CJI/OEA por varias razones, entre ellas la de
que la acumulada experiencia jurídica de las Américas puede adaptarse mejor a las
necesidades y condiciones de la República de Haití.
2
9.
Entre los temas de interés haitianos se encuentran los siguientes:
-
Acceso a la justicia;
Asistencia judicial gratuita y universal;
Reforma del Código Penal;
Reforma del sistema penitenciario;
Apoyo para la Escuela de la Magistratura.
10.
Existen problemas estructurales del sistema judicial haitiano reconocido por todos los
interlocutores: escasa eficiencia, ausencia de medios financieros, bajos salarios de la
Magistratura, autonomía restricta del Poder Judicial, normas desfasadas.
11.
El amplio campo de problemas incita a concentrar la interlocución en dos aspectos
considerados críticos. Por un lado, la práctica recurrente de la “Detención Provisoria
Prolongada (DPP)”. Generalizada, la DPP alcanza un índice superior al 90% del universo
penitenciario haitiano. La falencia del sistema judicial hace con que la gran mayoría de los
encarcelados no sea juzgada, permaneciendo en prisión durante varios años. Es
indispensable y urgente remediar esta situación.
12.
Por otro lado, la situación física de las cárceles haitianas retrata una condición inhumana
incompatible con el Derecho, la moral y los compromisos asumidos por el país a través de
las convenciones internacionales. Me convencí sobre la magnitud de este drama en
oportunidad de una visita a la Penitenciaria Nacional sobre la cual informo a continuación:
Informe sobre la visita hecha el día 24 de marzo de 2008 a la
Penitenciaria Nacional (Prison Civile) en Puerto Príncipe
en la esquina de las calles Centre y Champs de Mars
13.
Debidamente autorizado por las autoridades penitenciarias haitianas, la visita tuvo lugar
entre las 10h y las 10:45 horas, y estuve acompañado por la periodista Iara Lemos y por
el fotógrafo Fernando Ramos, ambos del Grupo Rede Brasil Sul de Comunicações (RBS).
Por evidente, destaco que no se tomó ninguna imagen del interior del presidio, solamente
de su entrada y de las proximidades donde se aglomeraban centenas de familiares de los
prisioneros, pues era horario de visita.
14.
Guiado por un guarda del presidio, recorrí el perímetro de la prisión caminando sobre el
muro que lo rodea. Tuve así una visión de conjunto a partir de lo alto donde se
encontraban las garitas de los guardas. Inicialmente pensé que tendría solamente una
percepción de la superficie ocupada por la prisión (que se encuentra, cabe resaltar, en el
centro de la ciudad), ya que vería únicamente los tejados de las celdas y el patio interno.
En verdad, la prisión cuenta con pocas celdas destinadas a aislar a los prisioneros
considerados más peligrosos, la parte del Dispensaire que reúne a los enfermos, la
cocina y la despensa. Por consiguiente la casi totalidad de los detenidos se encuentra
permanentemente en los patios propiamente dichos. La razón es simple: con previsión de
albergar a 800 presos, contaba en aquél momento con 3.341 detenidos, según el Director
Administrativo del presidio, Jean Roland Crévilon.
15.
El espacio de la cárcel se divide en varios patios rectangulares donde se reúnen entre
400 y 500 detenidos. En la extremidad interna del patio hay un pequeño tejado. Debajo
del mismo se encuentra un caño por donde sale, a veces, un hilo de agua. En aquel
momento, en uno de estos patios se estaba suministrando agua y la lucha entre los
detenidos, con baldes y latas para tratar de recoger el precioso y raro líquido, constituía
una visión dantesca. La gran mayoría estaba desnuda y se codeaban gritando. Al mismo
tiempo trataban de equilibrar su recipiente abajo del caño, tentativa la mayoría de las
veces infructuosa.
En uno de los lados del patio hay un pequeño muro de 1 m. de altura a lo largo de la
pared principal. Entre ellos, en un espacio de dos metros de ancho se encuentran
cavados agujeros en el suelo. Allí los detenidos hacen sus necesidades fisiológicas, a la
vista de todos. Los excrementos y orinas permanecen en aquel lugar, impregnando el
ambiente con un olor fétido y nauseabundo agravado por la alta temperatura.
16.
3
17.
18.
La cocina prepara dos comidas diarias, compuestas esencialmente de arroz. Tres veces
por semana se agregan pedazos o caldo de carne. Las condiciones de higiene del lugar
son lamentables.
El Dispensaire (enfermería) reúne a los enfermos hombres, tanto los adultos de la propia
Prison Civile cuanto los niños de la Prison des Mineurs localizada en Pétion-Ville. Las
principales enfermedades son: tuberculosis, tifus, fiebre amarilla, sífilis, SIDA, etc.
Muchas de ellas son infectocontagiosas. La enfermería se divide entre un patio y una
parte cubierta. No se visitó esta última por razones de seguridad. La enfermedad es un
agravante para quien se encuentra en la prisión.
19.
El caso de los menores es aún más dramático en la medida en que existen dos grupos de
razones que pueden conducirlos a la prisión. Según el propio Ministro de Justicia, Sr.
René Magloire, ella puede resultar de la comisión de un delito, así como en virtud de
problemas sociales, tales como el abandono por la familia, la necesidad de protección del
Estado, etc.
20.
No existe registro informatizado sobre los detenidos. Ellos son inscritos en un gran libro al
momento de la llegada y de la partida. El banco de datos organizado gracias al apoyo de
la OEA ha sido abandonado.
Consideraciones generales
Las instalaciones físicas de la Prison Civile constituyen una afrenta a los derechos
humanos más elementares de los detenidos. Ellas violan las normas mínimas previstas tanto
en la Declaración Universal de los Derechos Humanos cuanto en la Convención Americana
sobre Derechos Humanos (artículo 7). Además de ello, no son seguras (por ejemplo, el aparato
de detección de metal está descompuesto).
La gran mayoría de los detenidos se encuentra en “detención provisoria prolongada
(DPP)”. Según datos de abril de 2007 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,
en el universo de 2.582 detenidos en la Prison Civile, solamente 112 cumplían pena en razón
de condena (OEA/Ser.L/V/II.131, p. 11). Los demás forman parte de la inaceptable práctica de
la DPP. El Ministro Magloire declaró que se había hecho un movimiento público a fin de liberar
a los presos que ya hubieren cumplido pena, en caso de haber sido condenados (no lo fueron
pues no habían sido juzgados) con la aplicación de la mayor pena prevista. No obstante, el
aumento de casi mil detenidos en la Prison Civile entre abril de 2007 y marzo de 2008 indica
que este esfuerzo no produjo los efectos esperados.
El Secretario General Asistente para el Estado de Derecho de la ONU, Dmitry Titov, en
Informe no obstante optimista sobre la situación en Haití, presentado al Consejo de Seguridad
en marzo de 2008, calificó a las instalaciones penitenciarias haitianas como siendo de las
peores que ya ha visto. Alertó que se trata de un verdadero problema de derechos humanos.
A pesar del escándalo de esta situación, el Gobierno haitiano demuestra indiferencia y la
MINUSTAH su incapacidad en sensibilizarlo - confirmada por Danielle Saada (Jefe de la
Sección Justicia) y Gérard Le Chevallier (Director de Asuntos Políticos y Planeamiento).
Recomendaciones
a.
Proponer al Presidente Préval el cierre de la Prison Civile y la transferencia de los
presos para un campo de prisioneros cuya construcción estaría a cargo de la
MINUSTAH.
b.
Vincular la continuidad del apoyo brasileño al Gobierno haitiano a la solución
urgente de esta cuestión.
c.
Instar a las autoridades haitianas a dar término a la práctica generalizada de la
Detención Provisoria Prolongada.
Auxiliar para la creación de una estructura de acogida para los menores
abandonados.
d.
e.
Evitar que los detenidos que se encuentren enfermos en la Prisión de Menores de
Puerto Príncipe sean tratados en la enfermería de la Penitenciaria Nacional.
4
f.
Persistir con la Idea de colaborar con las autoridades haitianas a pesar de las
dificultades políticas con las cuales se enfrenta el gobierno.
Anexos: Diário de Santa Maria, sábado y domingo, 19-20 abr. 2008. Especial: Haiti – O presídio do
caos. p. 16-17.
Diário de Santa Maria, sábado y domingo, 19-20 abr. 2008. Especial. Tentativa de melhorar
o sistema. p. 18. (disponible en la Secretaría del Comité Jurídico Interamericano)
e302DII08 – Seitenfus – Missão ao Haiti.doc
mhl/ml - 9/9/2008- msg-25/11/2008
5
DIÁRIO DE SANTA MARIA
| 16 e 17 |
SÁBADO E DOMINGO, 19 E 20 DE ABRIL DE 2008
HAITI
O PRESÍDIO DO CAOS
Na prisão civil de Porto
Príncipe, mais de 3 mil
homens dividem um espaço
onde não há celas erguidas
IARA LEMOS (TEXTOS) E FERNANDO RAMOS
(FOTOS)
O grande relógio na sala de entrada da Prison Civile de
Port-au-Prince marcava 10h. Era segunda-feira, dia
24 de março, dia e horário combinados para a visita ao
centro de detenção considerado o mais calamitoso
das Américas: o presídio Civil de Porto Príncipe,
capital do Haiti. Do lado de fora, uma longa fila de
mulheres, com sacolas em mãos, formava- se sobre
uma proteção lateral da prisão. Elas levavam comida,
água e itens de higiene pessoal. Algumas levavam
livros, revistas, qualquer objeto que pudesse ajudar os
detentos na passagem do tempo.
As filas para as visitas se formam duas vezes ao dia, de
segunda a sexta-feira. As mulheres levam aos presos o
que a prisão não fornece. Apesar de a refeição no
presídio ser servida duas vezes ao dia, as restrições
alimentícias nutrem a peregrinação em frente à casa de
detenção. Lá dentro, onde a direção do presídio não
permitiu a realização de imagens, um refeitório com
sete fogões é o local onde é preparada a comida. O
modo de cozinhar contrasta com a realidade de fora das
grades. Na prisão o fogão é a gás, e não a carvão, o
principal combustível dos haitianos.
Nas panelas, uma refeição básica: o arroz cozido com
feijão, gengibre, e coco ralado. Tudo comido sempre
com a mão. Talher é objeto praticamente inexistente
até mesmo para quem vive em liberdade no Haiti.
Carne é servida no presídio três vezes por semana. A
primeira refeição vem logo ao nascer do sol, por volta
das 5h. A segunda, entre 12h e 14h. Depois, os presos
só comem se a família levar alimentos.
A água, artigo de luxo em todo o país caribenho, tornase verdadeiro ouro diante dos presos. As famílias
levam galões do líquido. Eles regressam de trás das
grades vazios. A ordem criada dentro
do caos é impressionante. Não há gritos nem
desrespeito com os visitantes. Nem com estrangeiros.
A equipe do Diário foi a primeira de brasileiros a
visitar o presídio – caminho aberto pelo conselheiro
jurídico da Organização dos Estados Americanos
(OEA), Ricardo Seitenfus.
Naquela segunda-feira, eram 3.341 homens para 600
vagas disponíveis, de acordo com o diretor
administrativo do presídio, Jean Roland Crévilon. Mais
de cinco vezes o que o espaço comportaria. Em Santa
Maria, por exemplo, são cerca de 400 detentos para 250
vagas. O que já é bem ruim. No Haiti, a superlotação
tomou níveis maiores desde o último colapso político
de 2004, quando muitas prisões foram queimadas e não
mais reestruturadas. Na Prision Civile de Port-auPrince, não há celas para a maioria dos presos. Os
doentes, principalmente com Aids e tuberculose,
dividem o mesmo espaço de isolamento
independentemente da idade. Até crianças e
adolescentes estão lá. Os demais presos ficam expostos
em um grande espaço, cercado por muros altos. Vistos
de cima, de um mirante, alguns se apertam próximo à
parede em busca de sombra. Outros ficam sentados no
chão.
Vendas – Sem um sistema judiciário completamente
formado (veja reportagem na página ao lado), pessoas
são encaminhadas para o presídio mesmo antes do
julgamento. Ficam por anos na prisão, no que deveria
ser apenas provisório. Envelhecem lá dentro. Ganham
mais respeito dentro da detenção. O direito de
freqüentar a ala da frente, onde até mesmo um
“marché” (mercado) é instalado. Vendem pequenos
objetos trazidos pelos familiares. Pasta de dente,
aparelho de barbear. O recurso circula entre os próprios
detentos. O dinheiro, contudo, não é suficiente para
evitar certos constrangimentos. Sem celas nem espaço
fechado para banho ou para fazerem suas necessidades,
alguns presos caminham nus pelo pátio. Apertam-se em
busca de gotas de água que jorram de um pequeno
orifício. Pegam o quanto podem, mas a água mal enche
um balde. A mesma água do banho é usada para beber
e escovar os dentes. A privada a céu aberto é mais um
constrangimento aos detentos. Os presos fazem suas
necessidades fisiológicas diante de todos os que estão
ali. Perderam o limite entre o que é digno e o que é
vergonhoso. O cheiro ruim se espalha
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Informe sobre la misión a la República de Haití