EXPERIENCES
Road Trip
DOCE
DESERTO
DE SAL
Dulce desierto de sal
Do sul da Bolívia ao norte do Chile, uma expedição desbrava
o Salar de Uyuni como se fosse uma cruzada por um
planeta estranho – com cores próprias, fenômenos naturais
peculiares e fauna exótica. E depois de quatro dias de
acampamentos confortáveis, termina em um oásis de luxo
Desde el sur de Bolivia hasta el norte de Chile, una expedición
explora el Salar de Uyuni como una cruzada por un extraño
planeta – con sus propios colores, fenómenos naturales
peculiares y fauna exótica. Y, después de cuatro días en
cómodos campamentos, termina en un oasis de lujo
por Iara Crepaldi
fotos Chema Llanos
Viajantes aproveitam uma das
paradas da expedição para contemplar
a brancura do Salar de Uyuni
Los viajeros aprovechan una parada
de la expedición para contemplar
la blancura del Salar de Uyuni
72 RED Road Trip
73
EXPERIENCES
Road Trip
75
Cactos com até 12 metros de altura se destacam na paisagem
habitada por lhamas (acima, ao centro) e raramente cortada
por veículos (no alto, à esq.). Entre os poucos habitantes
está Santos Quispe (na foto, dentro da tumba que construiu
para si), criador do museu de esculturas (na pág. oposta)
Cactus de hasta 12 metros sobresalen en el paisaje habitado
por llamas (arriba, al centro) donde raramente se ven coches
(en la parte superior, a la izq.). Entre los pocos habitantes está
Santos Quispe (en la foto, dentro de la tumba construida para él
mismo), creador del museo de esculturas (en la pág. opuesta)
O
sol é tão intenso quanto o frio, a altitude, o vento e a paisagem. Com dificuldade para respirar a 3.967 metros do
nível do mar, chegamos à cidade mais alta do mundo
por uma estrada íngreme e sinuosa. Potosí, no altiplano
andino da Bolívia, é o ponto de partida da nossa jornada
de nove dias até o deserto do Atacama, no Chile. Riquíssima em 1611,
essa sucessão de ruas de pedra com mais de 20 igrejas coloniais viu a
prata de suas montanhas ser escoada para a Espanha, e hoje parece
parada no tempo. Dali viajaríamos mil quilômetros como nômades:
dormindo, comendo e bebendo no meio do nada, mas munidos de comunicação via satélite e acompanhados por guias e chef.
Um imponente Toyota Land Cruiser 4X4 chega para nos buscar. Enquanto nos afastamos das montanhas, o guia Javier Valdivia explica: o
importante nessa viagem é o caminho e a forma de percorrê-lo, e parte
do roteiro se formatará ao longo do trajeto. Todas as despesas estão
incluídas na experiência de 8 mil dólares por pessoa, do passeio de cavalo no deserto ao drinque no bar do Hotel Larache, onde passaríamos
os quatro últimos dias. Nossa rota é uma das quatro viagens nômades
da Explora, empresa que faz 40 travessias anuais pela América Latina
misturando aventura e conforto e que tem quatro hotéis-base (dois na
Patagônia, um na Ilha de Páscoa e o do Atacama, onde ficaríamos).
Em meio a estradas desertas e amontoados de pedras, vamos
parando para fotografar, cear ao ar livre e observar pastores e seus
rebanhos. O Salar de Uyuni surge no horizonte, após sete horas de
viagem, bem no momento em que o sol se põe a oeste e a lua nasce
a leste. Fora do carro, sem ligar para o frio, somos silenciados pelo
impacto visual dos mais de 10 mil quilômetros quadrados de superfície salgada a 3.665 metros de altitude. O maior e mais alto deserto
de sal do mundo reflete as cores do céu. Dá vontade de provar um
pedacinho do chão para ter certeza de que esse solo branco e gelado
não está coberto de neve, e sim de 10 bilhões de toneladas de sal do
lago pré-histórico Michin, que evaporou deixando ilhotas repletas de
estromatólitos (os fósseis mais antigos do planeta) e cactos gigantes
de 600 anos (com até 12 metros).
El sol es tan intenso como el frío, la altitud, el viento y el paisaje. Con
dificultad para respirar a 3.967 metros sobre el nivel del mar, llegamos
a la ciudad más alta del mundo por una carretera escarpada y sinuosa.
Potosí, en el altiplano andino de Bolivia, es el punto de partida de
nuestro viaje de nueve días hasta el desierto de Atacama, en Chile.
Rica en 1611, esta ciudad con calles de piedra, con más de 20 iglesias
coloniales, ha visto la plata de sus montañas drenada a España, y hoy
parece congelada en el tiempo. Desde allí, íbamos a viajar mil kilómetros
como nómadas: dormir, comer y beber en medio de la nada, pero con
comunicación por satélite y acompañados por guías y chef.
Un imponente Toyota Land Cruiser 4x4 viene a buscarnos.
Mientras nos alejamos de las montañas, nuestro guía Javier Valdivia
explica: lo importante es el camino y la forma de recorrerlo, y parte
del itinerario se formará a lo largo del trayecto. Todos los gastos
están incluidos en la experiencia de 8 mil dólares por persona, desde
el paseo a caballo por el desierto hasta el trago en el bar del Hotel
Larache, en el que pasaríamos los últimos cuatro días. Nuestro
itinerario es uno de los cuatro viajes nómadas de Explora, compañía
que hace 40 travesías al año por Latinoamérica mezclando aventura
y confort y que cuenta con cuatro hoteles base (dos en la Patagonia,
uno en Isla de Pascua y el otro en Atacama, donde nos quedamos).
Entre carreteras desiertas y montones de piedras, nos detenemos
para tomar fotos, cenar al aire libre y ver a los pastores y sus
rebaños. El Salar de Uyuni aparece en el horizonte, tras siete horas
de viaje, justo cuando el sol se pone en el oeste y la luna surge en
el este. Fuera del coche, sin importarnos el frío, el impacto visual
de más de 10 mil kilómetros cuadrados de sal a 3.665 metros
de altitud nos deja en silencio. El desierto de sal más grande y
más alto del mundo refleja los colores del cielo. Me dan ganas de
probar un poquito del suelo blanco para asegurarme de que no
se trata de nieve, sino de 10 mil millones de toneladas de sal del
lago prehistórico Michin, que se evaporó dejando islotes llenos
de estromatolitos (los fósiles más antiguos del planeta) y cactus
gigantes de 600 años (con hasta 12 metros).
EXPERIENCES
Road Trip
Já no escuro, chegamos ao primeiro acampamento, um refúgio no
povoado de Tahua construído em casas de pedra e com banheiros individuais. No jantar servido à luz de lampiões, vinhos chilenos e receitas
locais – o charque de lhama e fruta de cactos, por exemplo – acompanham pratos contemporâneos, como pato ao brie. “É preciso conhecer
o Salar para não ficar atolado”, revela o guia Felix Urrelo Miranda, nativo de Uyuni. Na estação chuvosa, entre dezembro e março, o Salar
se torna um espelho d’água intransitável. Foi a mulher de Felix, a chef
Hortencia Véliz Ramos, quem preparou a comida com ingredientes
adequados para as exigências da viagem: temperaturas entre -10°C e
25°C, caminhadas sob sol forte e noites geladas em abrigos isolados.
Enquanto conversamos sobre as raposas que vimos no caminho e os
pumas da região, os ajudantes Arturo e Romer abastecem nossas camas com bolsas de água quente para os pés. Hora de dormir, pois as
pilhas das lanternas dos quartos acabarão em pouco tempo.
Por la noche, llegamos al primer campamento, un refugio en el
pueblo de Tahua, construido en casas de piedra con baños individuales.
Para la cena, a luz de linternas, vinos chilenos y recetas locales –
charque de llama y frutas de cactus, por ejemplo –, acompañan platos
contemporáneos, como pato con brie. “Hay que conocer el Salar para no
estancarnos”, dice el guía Felix Urrelo Miranda, nativo de Uyuni. En la
temporada de lluvias, entre diciembre y marzo, el Salar se convierte en
un espejo de agua intransitable. Fue la esposa de Felix, la chef Hortencia
Véliz Ramos, quien preparó la comida con ingredientes adecuados para
las exigencias del viaje: temperaturas entre -10°C y 25°C, caminatas
bajo el sol fuerte y noches frías en refugios aislados. Mientras hablamos
de las zorras que vimos en el camino y los pumas de la región, los
ayudantes Arturo y Romer nos ponen bolsas de agua caliente para los
pies en nuestras camas. Hora de acostarnos, ya que las baterías de las
linternas de las habitaciones terminarían pronto.
IMENSIDÃO BRANCA
O dia seguinte começa antes das 7h, com uma escalada íngreme de
uma hora até o topo da Ilha do Pescado – e em meio a uma vegetação
rasteira habitada por viscachas (roedores parentes da chinchila e do
coelho). Com uma dúzia de viagens exóticas para contar, o viajante
americano Scott Flower chama a atenção para as aves cor-de-rosa no
horizonte. “Parece que estamos em um safári na América do Sul”, diverte-se. O voo dos flamingos é uma cena constante na travessia, assim
como o encontro com lhamas. E é justamente um pastor desses animais típicos o primeiro nativo com quem fazemos contato, à tarde, no
povoado de Chantani, em uma das margens do Salar.
Aos 65 anos, Santos Quispe é o homem por trás do Museo de Arqueología y Etnología e do Parque de las Esculturas del Viento. Em
uma casa feita de pedras, ele coleciona animais empalhados, objetos
tihuanacos milenares e até múmias, além de ter criado um surreal
jardim de esculturas. “Fiz tudo inspirado nos sonhos que tenho desde
que voltei ao Uyuni, após morar 40 anos na cidade”, diz, sorridente,
ao posar para uma foto dentro da estrutura que construiu para ser
enterrado como as múmias.
Inmensidad blanca
El día siguiente empieza antes de las 7h, con una pesada escalada
de una hora hacia la cima de la Isla del Pescado – y en medio de
una vegetación baja habitada por vizcachas (roedores parientes de
las chinchillas y los conejos). Con una docena de viajes exóticos de que
hablar, el viajero estadounidense Scott Flower llama la atención para
las aves color rosa en el horizonte. “Parece que estamos en un safari en
Suramérica”, dice. El vuelo de los flamencos es una escena constante
en la travesía, así como las llamas. Y es justo un pastor de estos
animales típicos el primer lugareño con el que hacemos contacto, por
la tarde, en el pueblo de Chantani, en una de las márgenes del Salar.
A los 65 años, Santos Quispe es el hombre responsable del Museo
de Arqueología y Etnología y del Parque de las Esculturas del Viento.
En una casa hecha de piedras, colecciona animales taxidermizados,
objetos tihuanacos milenarios e incluso momias, además de haber
creado un jardín surrealista de esculturas. “Lo hice inspirado en los
sueños que tengo desde que regresé a Uyuni, tras vivir 40 años en la
ciudad”, dijo, sonriendo, mientras posaba para una foto en el interior
de la estructura que construyó para ser enterrado como las momias.
76 RED Road Trip
A Laguna Colorada, que vive
pontilhada por flamingos rosados,
e a Laguna Verde (na pág. oposta),
que surge em outro ponto da
travessia: cores impressionantes
La Laguna Colorada, que vive
salpicada de flamencos rosados,
y la Laguna Verde (en la pág.
opuesta), que surge en otra parte de
la travesía: colores impresionantes
77
EXPERIENCES
Road Trip
Pausa para almoço diante de
casa abandonada, caminhada
em meio à fumaça de um campo
de gêiseres ativos, aglomerado
de planta chamada de iareta e
trekking até o alto da cratera do
vulcão Tunupa: outro planeta
mapa: nik neves
Pausa para el almuerzo frente a una
casa abandonada, caminata a través
del humo de un campo de géiseres
activos, plantas llamadas iareta y
senderismo hacia la cima del cráter
del volcán Tunupa: otro planeta
Nossa próxima parada, por sinal, é um dos locais preferidos dos
tihuanacos para sepultar seus mortos: o extinto vulcão Tunupa. Leva-se três horas para caminhar um quilômetro até o alto da cratera, a
quase 5.000 metros de altitude. Lá de cima, o Salar e o céu se fundem,
as ilhas de cactos e os povoados se tornam pequenas manchas pretas
e as cores das pedras do Tunupa se destacam em meio a tanto branco.
À noite, sozinhos nos quartos do refúgio de Chituca, isolado a 3.750
metros de altitude, escutamos animais pesados forçando as portas e
janelas. “Parecia até ser gente. Mas só se for o fantasma do pastor que
era dono dessa fazenda”, brinca o guia Javier na manhã seguinte, no
trajeto para buscar as baterias de nossas câmeras fotográficas na casa
do prefeito de San Pedro de Quemes, Omar Véliz Ramos, irmão da
chef Hortencia. A cidade, com 600 habitantes, foi construída a poucos
metros das ruínas da vila original, queimada em um conflito entre os
índios e os colonizadores. Seu museu exibe artefatos milenares – como
a múmia de uma criança – encontrados pelo diretor Hugo Tejerina.
Ao chegarmos ao refúgio de Canapa, feito de contêineres de navios
a 4.300 metros de altitude, duas raposas se aproximam. Estamos muito longe de qualquer cidade, queimados do sol e do frio, apesar das
camadas de roupas para neve e do filtro solar. O termômetro chega a
-10°C durante a noite no acampamento mais selvagem de todos, onde
os pássaros põem seus ovos entre os espinhos dos cactos. Em nosso
último dia na Bolívia, o destino é a Laguna Colorada, tingida pelo vermelho dos mesmos micro-organismos invertebrados ricos em caroteno
que colorem a plumagem dos flamingos. Para chegar bem perto dos
pássaros, acompanhamos um rebanho de lhamas até a margem, onde
as aves bebem a água doce que brota, quente, ao redor da lagoa salobra.
Um bom lugar para almoçar. A cena impressiona e inebria os olhos a
ponto de, mesmo quando fechados, continuarem a reproduzir a visão
dos flamingos na água cor-de-rosa. A experiência quase ofusca a beleza
da próxima parada: a Laguna Verde, com água verde-azulada.
Nuestra próxima parada, por cierto, es uno de los lugares favoritos de
los tihuanacos para enterrar a sus muertos: el extinto volcán Tunupa.
Tardamos tres horas en caminar un kilómetro hacia la cima del cráter,
a casi 5.000 metros de altitud. Desde arriba, el Salar y el cielo se funden,
las islas de cactus y los pueblos se convierten en manchitas negras y los
colores de las piedras del Tunupa sobresalen entre tanto blanco.
Por la noche, solos en las habitaciones del refugio de Chituca, aislado
a 3.750 metros de altitud, escuchamos animales pesados que forzaban
puertas y ventanas. “Parecía ser alguien. A lo mejor el fantasma del pastor
que era dueño de esta finca”, bromeó el guía Javier la mañana siguiente,
mientras íbamos a buscar las baterías de nuestras cámaras en la casa
del alcalde de San Pedro de Quemes, Omar Véliz Ramos, hermano de
la chef Hortencia. La ciudad, con 600 habitantes, se construyó a pocos
metros de las ruinas de la aldea original, quemada en un conflicto entre
indígenas y colonizadores. Su museo exhibe piezas milenarias – tales
como la momia de un niño – encontradas por el director Hugo Tejerina.
Cuando llegamos al refugio de Canapa, hecho de contenedores de
barcos a 4.300 metros de altitud, dos zorras se acercaron. Estamos lejos
de cualquier ciudad, quemados del sol y del frío, a pesar de la ropa
para la nieve y el protector solar. El termómetro alcanza -10°C durante
la noche en el campamento más salvaje de todos, donde las aves ponen
sus huevos entre las espinas de los cactus. En nuestro último día en
Bolivia, el destino es la Laguna Colorada, teñida de rojo por los mismos
microorganismos invertebrados ricos en caroteno que pintan el plumaje
de los flamencos. Para acercarnos a los pájaros, seguimos a un rebaño
de llamas hacia la margen, donde las aves beben el agua dulce que
brota, caliente, alrededor de la laguna salobre. Un buen lugar para
almorzar. La escena impresiona y embriaga los ojos hasta el punto de
que, incluso cuando los cerramos, siguen reproduciendo la visión de los
flamencos en el agua color rosa. La experiencia casi eclipsa la belleza de
la próxima parada: la Laguna Verde, con agua verde azulada.
79
EXPERIENCES
Road Trip
VIVA LA CIVILIZACIÓN
Uma nuvem de fumaça branca acaba com o silêncio dentro do veículo:
um campo de gêiseres ativos surge no meio do caminho. Atravessamos
as poças de lama explosivas a pé, sufocados pelo cheiro de enxofre e
alvejados por respingos em ebulição. Essa é nossa última experiência
com os fenômenos naturais da Bolívia antes de cruzarmos a fronteira
em Hito Cajón, no sudoeste do país, a caminho do oásis de San Pedro
de Atacama, no Chile. A 2.500 metros de altitude, o povoado é cercado
por lagoas, vulcões, salares e gêiseres. “Os primeiros nômades chegaram aqui há 10 mil anos”, diz Javier. De fato, San Pedro foi um dos centros da cultura licán antai (denominada atacamenha pelos espanhóis)
e um importante ponto de intercâmbio comercial entre a Argentina e a
Bolívia do século 4 a.C. ao 10 d.C.
Desembarcamos com a cidade mais charmosa do deserto alaranjada pelo pôr do sol e enfeitada com bandeiras chilenas. É
véspera da celebração da independência no país (no dia 18 de setembro), quando vários festejos tomam a praça principal, cercada
por cafés. Os quatro dias seguintes são puro deleite: conhecemos
a cidade e o deserto do Atacama baseados no Larache, um dos
hotéis sofisticados da Explora.
Passamos os dias andando a cavalo no deserto, percorrendo a região
dos lagos de bicicleta e vendo animais e aves, como o condor, pela primeira vez. Mas é difícil trocar as sessões de massagem e os recantos
paradisíacos do Hotel Larache por algum dos 50 passeios organizados
pelos guias. Afinal, até a banheira de hidromassagem dos quartos tem
janela panorâmica para o deserto. Os espaços comuns (salas, restaurante, bar etc.) são elevados a quatro metros do solo, para também facilitar
a visão do cordão montanhoso vulcânico do Atacama. E o complexo de
piscinas, saunas e jacuzzis funciona até à noite, quando os hóspedes se
reúnem no bar ou no observatório astronômico do hotel – que tem o
teto reversível e um telescópio de ótica avançada. Após vivermos como
nômades, percorrendo regiões desérticas em condições extremas de
altitude e temperatura, nada nos parece melhor do que deitar à beira
das piscinas e ser servido sob a luz do sol forte ou da lua cheia. Viva la civilización
Una nube de humo blanco acaba con el silencio en el coche: un
campo de géiseres activos surge en el camino. Cruzamos los charcos
explosivos a pie, asfixiados por el olor a azufre y alcanzados por
las salpicaduras en ebullición. Ésta es nuestra última experiencia
con los fenómenos naturales de Bolivia antes de cruzar la frontera
en Hito Cajón, en el suroeste del país, en camino hacia el oasis
de San Pedro de Atacama, en Chile. A 2.500 metros de altitud, el
pueblo está rodeado de lagos, volcanes, salares y géiseres. “Los
primeros nómadas llegaron aquí hace 10 mil años”, dice Javier. De
hecho, San Pedro fue uno de los centros de la cultura licán antai
(llamada atacameña por los españoles) e importante punto de
comercio entre Argentina y Bolivia entre los siglos 4 a.C. y 10 d.C.
Cuando llegamos, la ciudad más encantadora del desierto tiene color
naranja por el ocaso y está decorada con banderas chilenas. Es la víspera
de la independencia del país (el 18 de septiembre), cuando algunas
fiestas ocupan la plaza principal, rodeada de cafés. Los próximos cuatro
días son de pura delicia: conocimos la ciudad y el desierto de Atacama
con base en el Larache, uno de los hoteles sofisticados de Explora.
Pasamos los días montando a caballo en el desierto, recorriendo
la región de los lagos en bici y mirando animales y aves, como el
cóndor, por primera vez. Pero es difícil cambiar las sesiones de masaje
y los rincones paradisíacos del Hotel Larache por cualquiera de las
50 excursiones organizadas por los guías. Al final, incluso la bañera
de hidromasaje de las habitaciones tiene una ventana panorámica
al desierto. Los espacios comunes (salas, restaurante, bar etc.) están
a 4 metros del suelo, también para facilitar la visión de la cordillera
volcánica de Atacama. Y el complejo de piscinas, saunas y jacuzzis
funciona hasta la noche, cuando los huéspedes se reúnen en el bar
o en el observatorio astronómico del hotel – que cuenta con techo
reversible y un telescopio óptico avanzado. Tras vivir como nómadas,
recorriendo zonas desérticas con altitudes y temperaturas extremas,
nada parece mejor que acostarse en el borde de las piscinas y ser
servido bajo la fuerte luz del sol o de la luna llena. A charmosa San Pedro de Atacama é
o ponto final da travessia, depois de
várias paradas para lanche no deserto
(à esq.): hotel, restaurante e piscina
da Explora formam oásis de requinte
La encantadora San Pedro de
Atacama es el punto final de la
travesía, tras varias paradas para
comer en el desierto (a la izq.): hotel,
restaurante y piscina de Explora
forman un oasis de sofisticación
AGRADECIMENTOS/AGRADECIMIENTOS ESPECIALES: Explora (explora.com, tel. +55 11/3805-3726)
80 RED Road Trip
81 RED ADVENTURE TOURISM
Download

DE SAL - Chema Llanos