Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 2 Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía Francisco Ollero Lobato (Coord.) Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía Francisco Ollero Lobato (Coord.) 1a. edición Ediciones Abya-Yala Av. 12 de octubre 14-30 y Wilson Casilla 17-12-719 Telef: 2506-251 / 2506-247 Fax: (593 2) 2506-255 / 2506-267 e-mail: [email protected] http//: www.abyayala.org Diagramación: Ediciones ABYA - YALA ISBN: 978-9978- 22-813-5 Impresión: Producciones Digitales Abya - Yala Quito - Ecuador Impreso en Quito-Ecuador, febrero 2010. Esta publicación fue subvencionada con un incentivo para actividades de carácter científico y técnico concedido por la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía Convocatoria 2007. Se encuadra entre las actividades científicas desarrolladas por el Grupo de Investigación HUM-647 Quadratura de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Índice Presentación..................................................................................... 9 Evolución conceptual del Patrimonio Histórico y/o Cultural Español, y su reflejo monumental. 1933-1985 .............................. 15 Elisa Bailliet Fernández Os memorialistas do século XX e a memória das cidades ........... 35 Flávio Carnielli Patrimônio Cultural: Rheingantz – Uma Vila Operária em Rio Grande – RS ..................................................................................... 63 Vivian S. Paulitsch Ambiente urbano y ciudadanía. Lineamientos de interpretación y gestión de las plazas de la ciudad de La Plata - Argentina ........ 77 María Cristina Domínguez El patrimonio cultural como medio de aprendizaje integral a partir de la experiencia estética. Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, Ciudad de México.................................. 103 Ma. Estela Eguiarte Sakar 6 Francisco Ollero Lobato (Coord.) Os Rodeios Crioulos de Vacaria como Patrimônio Histórico-Cultural ........................................................................... 125 Maria Neli Ferreira Borges y Cristiane Lames Siota A Formação do Poder Político Local- Vacaria- RS- Brasil............ 145 Maria Neli Ferreira Borges y Homero Francisco Peixoto Camargo Do cinema à literatura, uma poética da condição humana: homenagem aos 75 anos da obra cinematográfica Limite de Mário Peixoto .................................................................................. 161 Aparecida do Carmo Frigeri Berchior Sobre patrimonio cultural y participación ciudadana ................. 177 Edna Hernández González La extensión universitaria como marco acción y promoción del desarrollo del patrimonio cultural y el afianzamiento de las identidades locales en Argentina.................................................... 195 María Liliana N. Herrera Albrieu de Carrère María Elena Babino María de las Mercedes Reitano Identidade nacional, patrimônio cultural e carnaval. (Brasil - 1930) .................................................................................. 219 Zélia Lopes Da Silva Archivos y bibliotecas como puntos de apoyo del patrimonio cultural ............................................................................................. 239 Mariana Mould de Pease La participación de Venezuela en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 ................................................................................ 263 Francisco Ollero Lobato Desarrollo urbano e inclusión social del ciudadano latinoamericano............................................................................... 281 Sandra de C. A. Pelegrini Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 7 Educação Patrimonial e Turismo Cultural em Cidades de Pequeno Porte do Rio Grande do Sul, Brasil: Estratégias de Identidade e Cidadania em Piratini ............................................... 303 Dr. Marcelo Ribeiro Participaciones interdisciplinarias, interinstitucionales y de la sociedad civil en la conservación y creación de conciencia ciudadana para la protección del Patrimonio Cultural Mexicano .. 317 Luis Alberto Torres Garibay El Cerrito, Querétaro. Patrimonio arqueológico en la construcción de identidad local ..................................................... 335 Daniel Valencia Cruz 8 Francisco Ollero Lobato Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 9 Presentación En la presente publicación se recogen un conjunto de estudios que fueron presentados como ponencias del Simposio “Patrimonio cultural, una caja de herramientas para construir cultura ciudadana” (Hist. 60) del 52º Congreso Internacional de Americanistas celebrado en la Universidad de Sevilla en el mes de julio de 2006. El tema que dio origen y sentido a aquel encuentro científico dentro del mencionado congreso reunió en Sevilla a una serie de especialistas relacionados con la gestión del patrimonio, investigadores y profesores universitarios de España y Latinoamérica, procedentes de variadas disciplinas, como la antropología, la historia, la historia del arte o la arquitectura. El título del simposio destacaba la importancia de los bienes culturales en la construcción de la idea de pertenencia, identidad y participación de los grupos humanos y sociedades en el pasado y en la actualidad. El reconocimiento y la apreciación de un conjunto de bienes culturales como constitutivo de la identidad de un territorio se consideran elementos integradores fundamentales. De ahí que desde una perspectiva histórica, se haya sugerido el análisis de su interpretación como un documento, síntoma o consecuencia de los procesos o problemas característicos de una sociedad. Además, la “revelación” de los aspectos significativos del patrimonio puede corresponder con un ejercicio del control político o con un aspecto del dominio de un grupo social. Forma parte de la visión de la historia, que puede utilizarse “como legitimadora de la acción y cimiento de la cohesión del grupo”1. Así se ha visto en la consideración “monumental” del patrimonio un mo- 10 Francisco Ollero Lobato (Coord.) do de identificación mental de las élites dirigentes con el producto de aquellas mismas que fueron protagonistas de tiempos pasados. La elaboración y difusión de imágenes, la construcción de imaginarios o la invención de tradiciones, con sus rituales y significados simbólicos, como han estudiado entre otros Peter Burke, Jacques De Goff o Eric Hobsbawn, constituye un modo de interpretación o de manipulación última de las formas y significados procedentes o relacionables con la valoración del patrimonio. En el presente volumen, un grupo de ponencias pretender abordar el análisis de la construcción de tales significados. Flavio Carnielli estudia los cronistas de ciudades brasileñas y el protagonismo de la interpretación procedente de estos relatos para el significado del patrimonio local. Zelia Lopes analiza las implicaciones sociales y políticas de la fiesta del carnaval y del tipo social sugerido por el mismo en Brasil; Nelli Ferreira y Homero F. Peixoto profundizan en la formación del poder local en la región de Vacarias con la adquisición y desarrollo del poder político por parte de los propietarios de tierras y la burguesía local, que vinculan sus intereses económicos con una particular acción política y un determinado discurso del desarrollo. Cidinha Frigeri nos introduce en el significado y particular poética de la obra cinematográfica de Mario Peixoto. Elisa Bailliet explica la evolución del concepto de patrimonio desde la Segunda República española hasta 1985 a partir de los textos legales y recomendaciones internacionales. Algunos de los trabajos incluidos en esta compilación analizan bienes culturales concretos, que junto a sus valores históricos, arquitectónicos o estéticos, sugieren un significado complementario para la configuración de una imagen de una sociedad, nación o territorio. Así, Daniel Valencia da noticias sobre un bien arqueológico que se convierte en hito de la antigüedad del poblamiento de un lugar, como El Cerrito, de Querétaro (México), con su papel para la constitución de una imagen e identidad local, más allá de la traumática distancia del mundo precolombino y colonial. El complejo fabril Rheingantz es investigado por Vivian Paulitsch, bien de naturaleza industrial que documenta y sugiere significados relacionables con esta etapa del crecimiento económico brasileño, estableciendo posibles pautas de conservación y usos para su recuperación. Francisco Ollero evalúa la participación de Venezuela en la Exposición Iberoamericana de Sevilla en 1929, estableciendo sugerencias sobre la imagen nacional proyectada, mientras se analiza la construcción de su Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 11 pabellón y su autoría. De nuevo Ferreira con Cristiane Lames explica los rodeos de Vacarias y su papel en la caracterización de la identidad regional, a través de sus elementos relacionados con una producción económica y un modo de vida determinado. Junto a la perspectiva histórica, otros contenidos de los trabajos de la presente publicación se relacionan con la vertiente social del patrimonio. El miedo a los efectos negativos de la globalización incluye la posible ruptura de tradiciones y costumbres que permitían una identificación con el grupo y unas pautas sociales asociadas al mantenimiento de muchos bienes patrimoniales, (en algunos casos, relacionados incluso con estrategias de conservación y uso sostenible de sus recursos2), con el consiguiente peligro que el abandono de significación de los mismos y de la identidad que su reconocimiento por la comunidad generaban. Tal proceso podría conllevar el alejamiento de la puesta en valor del patrimonio, y explica también la preocupación por aunar la formación y el ejercicio de los quehaceres ciudadanos con el reconocimiento de una identidad donde los bienes patrimoniales jueguen un importante papel3. Además, las potencialidades actuales del patrimonio americano, con la aparición en las últimas décadas de órganos de financiación, y de cooperación internacional, así como el desarrollo de agencias nacionales y locales del patrimonio, han permitido realizar acciones de restauración y recuperación, en algunos casos bajo criterios y procedimientos de desigual éxito. El abandono de las poblaciones genuinas, una mayor marginalidad de minorías y grupos indígenas, el vacío de significación, la pérdida de técnicas y artesanías tradicionales, o un modelo unívoco de aprovechamiento económico son ejemplos del lado oscuro de algunas de estas intervenciones. Por ello, no es de extrañar que uno de los problemas principales que se plantea en el panorama americano es el de utilizar, también desde el punto de vista económico, las posibilidades del patrimonio, incluyendo desde luego su inclusión en la dinámica del turismo cultural, pero de un modo donde su preservación se vertebre con el desarrollo de un uso sostenible del mismo. De este modo, se aúna el esfuerzo por la conservación y la recuperación material y comprensiva del patrimonio con la noción actual de ciudadanía crítica y participativa. Dentro de este concepto es fundamental el esfuerzo pedagógico por trasladar el conocimiento y la 12 Francisco Ollero Lobato (Coord.) valoración de los bienes culturales a los habitantes del territorio, mediante programas amplios de formación. Esta valoración no puede ser ajena a la participación de los mismos en los beneficios que su uso genere, incluyendo la mejora de las condiciones económicas, de habitabilidad o de inserción de la población interesada. Finalmente, se trata también de auspiciar la participación ciudadana no sólo en su percepción y disfrute, sino igualmente en las responsabilidades y decisiones que su gestión genera, mediante la implicación activa de los ciudadanos desde la escala más próxima a los propios bienes culturales. Las ponencias que tienen como contenido común tal inquietud suponen en algún caso aportaciones metodológicas, como la de Cristina Domínguez, que profundiza en la obtención y análisis de variables para la valoración de las plazas históricas de la ciudad de La Plata, (Argentina), entendidas como bienes patrimoniales ambientales y urbanos. En otros casos se trata de analizar el concepto de intervención y sus pautas en relación con la idea de ciudadanía, como corresponde al trabajo de Sandra C. A. Pelegrini, quién aborda el tema de la recuperación de los centros históricos de las ciudades americanas, y aboga por modelos interdisciplinares de intervención ante estos cambios urbanos, que posibiliten la perdurabilidad de su vecindario, la coexistencia de los nuevos usos con los de su economía tradicional, y la apertura hacia la participación ciudadana en su planeamiento y gestión. Edna Hernández analiza los cambios conceptuales de patrimonio y ciudadanía, comparando modelos de intervención en poblaciones francesas y mexicanas. El estudio de proyectos concretos promovidos desde distintas esferas de la administración, con el análisis de sus fines y resultados para la puesta en valor del patrimonio, lo afrontan los trabajos de Luis Torres y de Herrera Albrieu y sus colaboradores. Sendos trabajos analizan respectivamente varios casos de restauración del patrimonio edificado en Michoacán (México) y de proyectos de recuperación y musealización en Argentina. Las deficiencias en la protección del mismo en Perú y la región andina son descritas y denunciadas en la ponencia de Mariana de Paese. Por último, María Estela Eguiarte y Marcelo Ribeiro estudian la enseñanza y el aprendizaje de los contenidos para la valoración del patrimonio, desde el punto de vista de la gestión museística en el Museo Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 13 Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec (México) y de los itinerarios turísticos para el municipio de Piratini (Brasil). Francisco Ollero Lobato Notas: 1 2 3 Eric HOBSBAWN, “Introducción”, en E. HOBSBAWN y Terence RANGER (Eds.): La invención de la tradición. Barcelona, Crítica, 2002, p 19. José Pascual FERNÁNDEZ y David FLORIDO DEL CORRAL (coord): ¿Protegiendo los recursos?. Áreas protegidas, poblaciones locales y sostenibilidad. Sevilla: Fundación El Monte, Federaciones de Antropología del Estado español, Asociación Andaluza de Antropología, 2005, pp. 9-24. Preocupación recurrente en la actualidad americana la del valor del patrimonio para representar identidades. P. ej., Antonio DONINI: “Patrimonio, identidad y globalización” en A. DONINI et al.: La dimensión social del Patrimonio. Memoria, identidad; Itinerarios, rutas; paisaje cultural; participación, turismo; educación. Buenos Aires: Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio, 2006. 14 Francisco Ollero Lobato Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 15 Evolución conceptual del Patrimonio Histórico y/o Cultural Español y su reflejo monumental. 1933-1985 1 Elisa Bailliet Fernández Universidad Politécnica de Madrid Escuela Superior Técnica de Arquitectura E-mail: [email protected] Abstract The purpose of this article is to explore the keywords that confirm the “Spanish Cultural Heritage” evolution through the legal code, between the enactment of the “Defense, conservation and increasing National Heritage” (1933) and the “Spanish Heritage” (1985) laws. The conceptual exposition of the heritage situation that we present is organized in two different spheres, national and international. In the national scale, we explore idea of the conceptual evolution or “revolution” of the cultural richness between the laws we quoted. 16 Francisco Ollero Lobato (Coord.) In the international sphere, we will expose two supranational agreements. Firstly, the European Landscape Convention in 2000; and secondly, the Iberoamerican Cultural Charter of the OEI and Cultural Ministries. Both texts coincide of the cultural heritage multiplicity, and the necessity to establish recognition and protection actions with independence for its deriving or social compromise. Resumen El objetivo fundamental de esta comunicación, es examinar aquellas claves que conformaron el itinerario del “Patrimonio cultural español” a través de la ordenación jurídica en el período determinado por la promulgación de las Leyes sobre Defensa, Conservación y Acrecentamiento del Patrimonio Histórico Nacional de 1933 y del Patrimonio Histórico Español de 1985. Organizaremos la exposición conceptual de la situación patrimonial, en dos apartados, uno nacional y otro internacional. En el ámbito nacional, profundizando a través de la evolución o “revolución” conceptual del acervo o riqueza cultural, a partir de la Ley de 1933, hasta su configuración como Patrimonio Histórico Español de la Ley de 1985, incluyendo las aportaciones de las Comunidades Autónomas. En el ámbito internacional, nos remitimos a dos compromisos generados por dos organismos supranacionales, con el objeto de ejemplificar esta “revolución” del Patrimonio en el mundo. En primer lugar, la Convención sobre Paisaje Cultural del año 2000, del Consejo de Europa, y en segundo término, la Carta Cultural Iberoamericana de Organización de Estado Iberoamericanos y Ministerios de Cultura de países integrantes de dicha organización. Ambos textos fundamentales, concuerdan en la multiplicidad de patrimonios que albergaba el patrimonio cultural, y la necesidad de establecer las medidas para su reconocimiento y protección, con independencia de su origen y compromiso social. Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 17 ÁMBITO NACIONAL “El espacio, lo mismo que el tiempo, se reorganiza artísticamente en las ciudades, en las líneas periféricas y en las siluetas de los edificios. Al elegir los planos horizontales y los picos verticales, al utilizar o rechazar un lugar natural, la ciudad conserva la huella de una cultura y de un época y la relaciona con los hechos fundamentales de su existencia”. Mumford, L. (1945). A partir de la Ley de 7 de julio de 1911, sobre excavaciones artísticas y científicas y la conservación de las ruinas y antigüedades, así como de la Ley de 4 de Marzo de 1915, sobre conservación de Monumentos Arquitectónicos, comenzaban a intuirse los ajustes conceptuales que estarían presentes en la Ley sobre Defensa, Conservación y Acrecentamiento del Patrimonio Histórico Nacional de 13 de mayo de 1933. La Ley de 1911, se refiere casi con un siglo de antelación, al acervo cultural como “riqueza nacional”. Y rescata la labor ejercida a través de la Ley mejicana de 11 de mayo de 1897, en la que se manifiesta la preocupación de este pueblo por la conservación de sus “tradiciones”, y la defensa del “depósito sagrado de arte patrio”. En estas reflexiones subyace la intención de recalcar aspectos que aún tardarían más de una década en aparecer en la normativa española. Los conceptos relacionados con el Patrimonio –en sus aspectos técnicos y legales-, como la conservación y los Bienes Culturales, especialmente en países europeos con mayor antigüedad reglamentaria, como Italia, Francia y España, han evolucionado de forma notable en la reflexión sobre alcances, competencias y responsabilidades. Este proceso ha derivado, de forma sectorial, en la elaboración de un corpus doctrinal consistente. A nivel internacional, los resultados de estas acciones, han derivado en la creación de una extensa lista de Declaraciones, Cartas, Convenciones y Recomendaciones Internacionales, con la intención de fortalecer la conciencia por parte de las autoridades de gobierno2. 18 Francisco Ollero Lobato (Coord.) Patrimonio Una de las demandas de mayor presencia en el debate actual, es la adaptación y “precisión conceptual”3 de los parámetros que circunscriben y acotan el hecho patrimonial. Esta renovación conceptual está presente también en la nueva forma de entender el patrimonio cultural en la ciudad y el territorio. Resulta evidente que la “revolución” del concepto de patrimonio está provocada en cierta medida por esta interrelación entre bienes culturales con el territorio, ambiente o entorno en el cual se sitúan. El concepto de “Patrimonio”, tal y como lo entendemos en la actualidad, comienza a gestarse en el Real Decreto-Ley de 9 de Agosto de 19264, sobre protección y conservación de la riqueza artística, convertido en una “idea global y apreciativa”5, que sufriría tanto variaciones sustantivas como de contenido, a partir de la Ley de 13 de mayo de 1933, y a través de las sucesivas normas que la modifican y amplían hasta 1985. La norma de 1926, se refiere al aspecto cultural como valor a considerar para la protección del patrimonio6. En este valor conviven la indeterminación con las manifestaciones de la actividad del hombre expresadas mediante recursos plásticos-, el arte que conforma el ámbito cultural, la interpretación de un valor, que representa la vida, costumbres y desarrollo de un pueblo, a través de la cual se sintetizan valores artísticos, típicos, pintorescos, arqueológicos y documentales. La Ley de 1926 combina el concepto de Tesoro Artístico-Histórico con los términos “riqueza” y “acervo”, en lo que percibimos como un intento por conjugar la amplitud de los bienes y propiedades que formaban parte de la entidad del pueblo español. Si bien, a nivel internacional, esta norma fue pionera con respecto a los principios albergados en el concepto de bienes culturales, pasarían aproximadamente 80 años para que el valor de la “cultura” estuviera asociado en primer orden al patrimonio, y fuera considerada nuevamente como el ámbito donde subyacen la totalidad de valores apreciados de una nación. La acepción legal de “Patrimonio”, como el conjunto de bienes pertenecientes a una persona natural o jurídica, o afectos a un fin, susceptibles de estimación económica, ha sido aplicada por las leyes de protección a lo que se denominaba el Tesoro Artístico Nacional, enriqueciéndolo a través de calificativos tales como histórico, artístico y cultural. En Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 19 definitiva el conjunto de bienes de una nación acumulado a lo largo de los siglos, que, por su significado artístico, arqueológico, etc., son objeto de protección especial por la legislación, ha dejado de lado la definición literal del patrimonio, para asociarla a la cualidad histórica de los objetos. Por lo que, en algunos casos, esta categoría de legado se ha convertido en el valor fundamental de aquellos bienes que deban ser considerados parte del “acervo” cultural español. En estos primeros pasos del “Patrimonio histórico”, es la Ley de 1933 la encargada de referirse a él como “todos aquellos bienes que dadas sus características eran relevantes o significativos para el conocimiento de la historia del hombre, a través de su previa consideración como histórico, artístico, arqueológico o paleontológico, nociones que dado su carácter abierto e indeterminado dotaban al concepto Patrimonio Histórico de una gran amplitud”7. Esta apreciación extensiva, en la que el Patrimonio Histórico actúa como concepto aglutinador de las mencionadas nociones cualitativas, había sido planteada por Alöis Riegl8, en 1903. Gráfico I. Vigencia conceptual previa al Patrimonio Histórico Español. 1911-1985. Elaboración Propia. 20 Francisco Ollero Lobato (Coord.) En su obra “El culto moderno a los monumentos”, Riegl contaba con la cualidad intrínseca que posee todo valor histórico, aparte de suponer un eslabón en la cadena de acontecimientos que involucran la actividad humana, y ser uno de los factores fundamentales de su pensamiento evolutivo. Asumía que este valor histórico está representado por cada uno de los acontecimientos, imponiéndose la selección de aquellos en los que se sinteticen los valores que consideramos imprescindibles como testimonios de una época y/o lugar. Esta concepción se ha desvanecido en determinados momentos, dejando paso a un frenesí conservacionista. En tercer término, presupone la implicación histórica en los valores artísticos de los monumentos, por lo que juzga a la discriminación entre “monumentos históricos” y “artísticos”, como denominaciones “inexactas”. Como validación de tal expresión, podemos insistir sobre la vigencia del Patrimonio Histórico - Artístico Nacional, durante más de cincuenta años, tras los cuales quedaría sintetizado como Patrimonio Histórico Español por la Ley de 16 de junio de 1985. Esta Ley consagró la definición de Patrimonio Histórico con la intención de ampliar la extensión de su ámbito de injerencia y a partir de la cual estuvieran afectados “los bienes muebles e inmuebles que lo constituyen, el Patrimonio Arqueológico y el Etnográfico, los Museos, Archivos y Bibliotecas de titularidad estatal, así como el Patrimonio Documental y Bibliográfico”.9 Esta expansión no implica la aplicación uniforme de las medidas de protección y fomento, sino que establece niveles de protección relacionados con las categorías legales. La amplitud se sustenta en el texto del artículo 46 de la Constitución de 197810, donde se manifestan los objetivos principales del patrimonio y su independencia de régimen y titularidad de los bienes integrantes del patrimonio español. A partir de este punto, comenzaría una nueva etapa en la evolución conceptual del Patrimonio, en la cual el valor cultural parece ser la cualidad más destacable, por su ductilidad y temporalidad, mediante las cuales logra ajustarse a un patrimonio que muta y se transforma, amoldándose a nuevas tendencias y requerimientos sociales, artísticos, técnicos y científicos. En cuanto al valor histórico, comienza a ser considerado como parte consustancial del hecho cultural y, por ende, sometido a sus principios. A pesar de haber sido objeto de múltiples enmiendas y controversias durante el estudio del Proyecto de Ley de Patrimonio Histó- Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 21 rico Español, se optó por la aplicación del valor histórico, como denominador y sinónimo de cultura11. Las nuevas tendencias de especificidad del patrimonio, han incorporado factores que requieren mayor precisión. Este es el caso del Patrimonio Industrial, del que haremos referencia más adelante. Es imprescindible ajustar los parámetros, ya que como reflexiona Casannelles12, “Un objeto puede estar muy cerca en el tiempo, pero muy lejos conceptualmente”, lo que implica la redirección inevitable del concepto de bien patrimonial. Patrimonio Histórico. Implementación. Reflejo Monumental El Estado se sirve de determinadas herramientas o instrumentos, a través de los cuales implementa la tutela del Patrimonio Histórico Español, como grado genérico de protección. La legislación que instrumenta esta protección valora las características del objeto a salvaguardar, ya sea material o intangible, mueble o inmueble, y les atribuye valores según los cuales logra catalogarlos dentro del abanico “infinito” de posibilidades y cualidades atribuibles a estos bienes. La Administración clasifica estos bienes examinando y reconociendo cualidades, de manera individualizada o conjunta, tales como el valor histórico, artístico, arquitectónico, arqueológico, etnológico, paleontológico, científico o técnico. Pero esta valoración no conlleva la asignación positiva de derechos, sino sólo las que se les haya otorgado según el régimen de protección correspondiente. En el grado máximo de protección, se encuentran los Bienes de Interés Cultural, declarados por ministerio de Ley, cuya categorización prevista en la LPH de 1985, es la de Monumentos, Jardines Históricos, Conjuntos Históricos, Sitios Históricos y Zonas Arqueológicas. Para ejemplificar lo sucedido en el ámbito de la protección del patrimonio histórico español en el último siglo, hemos realizado un muestreo de las declaraciones de Monumentos Nacionales efectuadas durante el período de estudio. Cabe destacar, que a partir de la década de 1970, momento en el que comienzan a materializarse los traspasos de competencias del Estado a las Comunidades Autónomas, existe un punto de inflexión en las políticas de valoración del conjunto de bienes susceptibles de ser in- 22 Francisco Ollero Lobato (Coord.) Gráfico II. Declaraciones Monumentos Nacionales por provincias, entre 1930 y 1985. Elaboración propia según datos obtenidos de la Base de datos de bienes inmuebles inscritos en el Registro de Bienes de Interés Cultural, http://www.mcu.es. corporados como Patrimonio Histórico Español, en cualquiera de sus niveles de protección. Estos cambios en las políticas conllevarían la realización de nuevas legislaciones específicas, y la incorporación de los matices propios de cada región. El Patrimonio Histórico a través de las Comunidades Autónomas Al reajuste conceptual que estamos analizando, han contribuido las Comunidades Autónomas en sus Estatutos y en las normativas específicas sobre la protección del patrimonio, mediante la independencia de criterios y la necesidad de otorgarles entidad propia. La actualización terminológica de sus respectivos patrimonios, plantea las desigualdades de criterios latentes en el momento de precisar la justa denominación del patrimonio propio. De esta forma, cada autonomía ha conjugado su patrimonio como histórico, cultural, histórico cultural o artístico.13 Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 23 Gráfico III. Elaboración propia a partir de Normativa Autonómica sobre Patrimonio Histórico y/o Cultural.15 La incorporación expresa del patrimonio Etnográfico, Marítimo14, Macro-conjuntos y Conjuntos itinerarios, se ha realizado de forma paulatina. A pesar de estar recogido, de forma somera, en la normativa Estatal previa, han adquirido más entidad en las normas específicas de las Comunidades Autónomas, siendo necesario que se plantee una regulación concreta. En cuanto a la noción de Arqueología industrial o patrimonio industrial, a pesar de carecer de normativa específica en la legislación española, tanto del Estado como de las Comunidades16, se encuentra contenida en las líneas de protección generadas a través del Plan Nacional de Patrimonio Industrial llevado a cabo por el Instituto de Patrimonio Histórico Español17 (Dirección General de Bellas Artes. Ministerio de Cultura). Otra aportación de las leyes autonómicas es la reorganización del régimen de protección del patrimonio, para ajustarlas a las nuevas nociones de ámbito y expresión de lo “histórico” o lo “artístico”. En este sentido, y a modo de ejemplo, una de las normas más modernas, la Ley 7/2004 del Patrimonio Cultural, Histórico y Artístico 24 Francisco Ollero Lobato (Coord.) de La Rioja plantea una visión más amplia e innovadora, desde la que se redistribuyen los niveles de protección a partir del máximo nivel, el Gráfico IV. Declaraciones Monumentos Nacionales por Comunidades Autónomas, entre 1930 y 1985. Elaboración propia según datos obtenidos de la Base de datos de bienes inmuebles inscritos en el Registro de Bienes de Interés Cultural, http://www.mcu.es de Bien de Interés Cultural. Es en este nivel en el que se amplia a tres nuevos tipos, en respuesta a las nuevas tendencias que la actualidad obliga a considerar, como son el aspecto de lugares etnográficos y los paisajes cultural. Estos cambios se combinan con cambios orgánicos, que no atañen específicamente al desarrollo de los bienes que son objeto de tutela. En cualquier caso, el estudio comparado de las normativas autonómicas, correspondientes a la protección del Patrimonio Histórico, Artístico y/o cultural, debe ser objeto de una análisis más profundo en el que se incorporen todas las modificaciones realizadas hasta el momento, y las implicaciones jurídico-administrativas, como los aspectos técnicos derivados de ellas. Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 25 ÁMBITO INTERNACIONAL En el ámbito internacional, nos centramos en los nuevos Patrimonios, no tanto porque sean de nueva creación, como por su reciente reconocimiento. Con anterioridad, mencionábamos el patrimonio industrial, etnológico o marítimo, que conforman aquellos que aún no son objeto de normativa específica en la esfera nacional. En el ámbito internacional, existen varias vertientes, que, según sus radios de acción y sus características constitutivas, rigen o influyen sobre zonas geográficas y esferas temáticas. En conjunto, estos Convenios, Acuerdos, Recomendaciones, Tratados, Reglamentos y Protocolos, cada uno con sus implicaciones jurídicas, conforman lo que podríamos denominar un Mapa del Patrimonio Cultural. En distintas versiones, desde distintos ángulos de perspectiva, y desde hace varias décadas, todos tienen un denominador común, la conservación, protección y difusión del Patrimonio Cultural en todos sus territorios, representaciones, y extensiones. En esta oportunidad, sólo nos remitiremos a dos compromisos generados por dos organismos supranacionales, con el objeto de ejemplificar esta “revolución” del Patrimonio, que iniciábamos en la normativa nacional, pero que trasciende sus límites, y se entrelaza con la tendencia internacional. Convención sobre Paisaje Cultural- Consejo de Europa El Consejo de Europa, como es sabido, es la organización política intergubernamental que se encarga a través de la dirección de Educación, Cultura y Patrimonio, juventud y deporte, de la Secretaría del Consejo, desde 1949, de la promoción y desarrollo de la identidad cultural europea. Desde la apertura a la firma del Convenio Cultural Europeo, en 1954, se constituyó una base de diálogo y cooperación entre los Estados miembros, para la salvaguarda del patrimonio cultural. A su vez, y de forma progresiva, ha aportado a la ampliación del concepto de conservación, a través de la Resolución relativa a la reanimación de monumentos (1966), la Carta Europea del Patrimonio Arquitectónico (1975), el Convenio para la Salvaguarda del Patrimonio Arquitectónico de Europa (Granada, 1985), el Convenio para la protección del Patrimonio Arqueo- 26 Francisco Ollero Lobato (Coord.) lógico (La Valette, 1992), y la Declaración final de la 4º Conferencia Europea de Ministros responsables del Patrimonio Cultural (Helsinki, 1996). Uno de los últimos tratados internacionales elaborado dentro del contexto del Consejo de Europa, es la Convención sobre Paisaje Cultural (Florencia, 2000). Este primer tratado regional, concebido específicamente para “… promover medidas eficaces para la conservación no sólo de los monumentos aislados y de los conjuntos monumentales, sino también del entorno mismo en donde estos conjuntos se hallan”18, entró en vigor en marzo de 2004, tras ser ratificado por diez de los Estado miembros. Si bien, se trata de un modelo de creación reciente, y su valor conceptual aún se encuentra en desarrollo, no así su definición. Su evolución parte de la consideración específica que le otorgara UNESCO, mediante la Convención sobre Protección del Patrimonio Mundial de 1992. Un ejemplo de su flamante formación, es la declaración del primer paisaje cultural - Parque Nacional de Tongariro en Nueva Zelanda- en 1993. El paisaje cultural forma parte del patrimonio cultural, y dentro de éste último conviven todos los tipos de patrimonio, ya que es el resultado de la acción de la actividad humana en un determinado territorio, y está integrado por componentes naturales, culturales, materiales e inmateriales. Con el fundamento de la Convención del Consejo de Europa, y gestionado por el Instituto de Patrimonio Histórico Español, surge en el año 2004, el Plan Nacional de Paisajes Culturales, cuyo objetivo es la identificación y protección de los paisajes culturales, cubriendo aspectos fundamentales como definición, delimitación, análisis de componentes y gestión. Carta Cultural Iberoamericana- Organización de Estado Iberoamerica nos, Ministerios de Cultura de países Iberoamericanos.19 Con el objetivo de dirigir la mirada hacia los próximos pasos, nos referimos a la Carta Cultural Iberonamericana, cuya elaboración viene gestándose hace ya algún tiempo, para materializarse en un tratado de intenciones, comunes y acordes a una nueva realidad social y cultural de los países miembros de la Organización de Estados Iberoamericanos. A través de esta Carta, se expresa el convencimiento de que Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 27 los pueblos iberoamericanos comparten más que raíces y patrimonio, así como un acervo cultural común. En el ámbito cultural al que hace referencia la Carta, hay especial cabida para el patrimonio cultural común, y a la necesidad de establecer medidas preventivas para su reconocimiento, defensa, promoción y protección, sin importar que su origen y compromiso social.20 Dentro de su Base IV, la Carta afirma una concepción integral de la cultura, y para ello, plantea una serie de ámbitos y objetivos, como son el Patrimonio Cultural, los Derechos de Autor, las Industrial Culturales, las Culturas Tradicionales, Originarias y Afrodescendientes, la Cultura y Educación, la Cultura, Ciencia y Tecnología, y por último, la Cultura y Comunicación. En el apartado específico de Patrimonio Cultural, la Carta plantea la nueva tendencia hacia la conservación del patrimonio cultural, como la referencia básica de la identidad de los pueblos, y como condensador del “patrimonio material” y el “acervo inmaterial”, en la que se incluyen las manifestaciones culturales y lingüísticas, así como se mantiene abierta a la incorporación de “nuevos patrimonios”, como el industrial, urbanístico, ambiental, etc. Estas incorporaciones ratifican, una vez más, la evolución constante de la que es objeto el patrimonio, como un concepto dinámico que responde a la identidad de las comunidades. La inclusión de la promoción del turismo cultural en el apartado correspondiente al Patrimonio cultural, es una de las innovaciones planteadas como medio para el cumplimiento del objetivo de reconocimiento y protección del patrimonio cultural iberoamericano, con especial atención a su promoción sostenible. Conclusiones Hemos recorrido, someramente, la evolución experimentada a través de casi un siglo, y rescatado multitud de vaivenes etimológicos y conceptuales, generando una imagen global de un patrimonio que se acerca cada vez más a ser denominado como “cultural”. Asimismo, hemos identificado como posible causa, la especificidad del patrimonio, en las últimas décadas. La aplicación de denominaciones precisas, como patrimonio industrial o paisaje cultural, etc., ha modificado las 28 Francisco Ollero Lobato (Coord.) condiciones de protección, hecho que requiere la reformulación de las leyes vigentes hasta el momento, y la anexión de otras más específicas. En la actualidad, resulta casi imposible hablar de criterios puros, a favor o en contra de la restauración, conservación, rehabilitación o reconstrucción. Y cada vez estamos más cerca de la idea de que cada obra, monumentos o entidad patrimonial, así como es única, debe ser objeto de una norma lo suficientemente flexible como aplicable. La valoración del patrimonio, ya sea artístico, histórico o cultural, está supeditada a sus circunstancias, al contexto que en determinados casos la define, por ende, difícilmente podrán responder a las mismas pautas de conservación, restauración, o protección. Es evidente que la diversidad patrimonial, merece un conjunto normativo acorde a su riqueza e incalculable valor. Si reconocemos la existencia de un denominador común sobre la necesidad de unificar criterios, por medio de la participación de las naciones europeas y transatlánticas, en la protección de un patrimonio global, entonces, el panorama se muestra esperanzador. Si, como es el caso, esta labor se encuentra orientada y concebida por organismos supranacionales, podría generase un sistema de solidario, en el que países con políticas proteccionistas ineficaces o incompletas, o en el peor de los casos, inexistentes, podrían verse beneficiados. Así como en la 4ª Conferencia Europea de Ministros responsables del Patrimonio Cultural, celebrada en Helsinki, en 1996, se acordaron una serie de principios que reconocidos como punto de referencia común para el desarrollo de las políticas del patrimonio cultural en todo el espacio europeo, no resulta inconcebible que este modelo se expandiera a otros continentes, creando un tejido que permita el reconocimiento del patrimonio cultural, como reflejo de un mundo cada vez más heterogéneo y globalizado. En este sentido y a través de instrumentos extensivos, todos los documentos internacionales, ya sean Cartas, Convenios, Recomendaciones, Tratados o Informes generados por organizaciones regionales o mundiales, como Consejo de Europa, Organización de Estado Iberoamericanos (OEI), UNESCO, ICROM, ICOMOS, respectivamente, que tengan como propósito la protección, conservación y difusión del patrimonio cultural y natural de los pueblos a los que representan, conforman una red que abarca y relaciona continentes, yuxtaponiéndose a otros. Esta superposición, genera lo que podríamos llamar un Mapa del Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 29 Patrimonio Cultural, lo que podría asemejarse a la Cooperación Paneuropea para el Patrimonio Cultural, tal y como enuncia la 3ª Conferencia Europea de Ministros responsables del Patrimonio Cultural, celebrada en Malta en 1992. En la Resolución nº 2, relativa al marco institucional de esta cooperación multilateral, se plantea la posibilidad de abrir esta cooperación a un marco mayor, permitiendo organizar colaboraciones con Administraciones locales y regionales, y a las organizaciones no gubernamentales. Si la propuesta de esta Resolución, que concierne a la ampliación del radio de colaboración, y señala la conveniencia de una mejor coordinación de las actividades del Consejo de Europa y las Comunidades Europeas con el objeto de rentabilizar los recursos existentes y emplearlos en programas sobre patrimonio, se pudiera reproducir en otros continentes, no sería descabellado pensar en este Mapa como una realidad posible. Gráfico V. Mapa potencial del Patrimonio Cultural. Elaboración propia. En alguna etapa de la historia, lograr la cohesión de un continente y el compromiso de sus Estados, para construir una sociedad homogénea en cuanto a derechos culturales, resultaba una utopía. En 1997, en Francisco Ollero Lobato (Coord.) 30 la 2ª Cumbre de Jefes de Estado y Gobiernos, se pactaron los objetivos mencionados, la toma de conciencia del desafío a afrontar en cuanto a la educación y la cultura dentro de una sociedad diversa y la reafirmación de la importancia que constituye el patrimonio cultural y natural europeo. Notas: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 El presente paper fue elaborado para su presentación como comunicación en el 52º Congreso Internacional de Americanistas, celebrado en Sevilla en el mes de julio de 2006. En consecuencia, los datos reflejados en el presente documento corresponden a la reglamentación y documentación vigente en 2006, año de elaboración y exposición del presente paper. La autora ha procedido a la actualización de algunos elementos que se han visto modificados. No obstante, el desfase temporal de dos años, existente entre la presentación (2006) y la publicación del presente trabajo (2008), bajo el formato de Actas del Simposio, puede haber ocasionado la desactualización de algunos otros datos. Y. A. MARTINI, E. M. LEAL “Patrimonio Cultural y Economía: ¿una relación posible?”. En www.RevistaHABITAT.com · Reciclaje y Restauración Víctor FERNÁNDEZ SALINAS, “De la protección a la legitimación social del patrimonio urbano en España”. En Scripta Nova, Revista electrónica de Geografía y Ciencias Sociales. Universidad de Barcelona. Vol. IX, núm. 194, agosto 2005. Publicado en la Gaceta de Madrid Núm. 327 de 15 de Agosto de 1926. Página 1027. J. PRIETO DE PEDRO, “Concepto y otros aspectos del patrimonio cultural en la Constitución”, en Libro Homenaje dedicado a García Rentaría. Ed. Civitas, Madrid, 1991. C. BARRERO RODRÍGUEZ, “La ordenación jurídica del patrimonio histórico”. Ed. Civitas- Universidad de Sevilla. Madrid. 1990. (pp.63) C. BARRERO RODRÍGUEZ “La ordenación jurídica del patrimonio histórico”. Ed. Civitas- Universidad de Sevilla. Madrid. 1990. (pp.74) Alois RIEGL “El culto moderno a los monumentos”. Ed. Visor. Dis., S.A. Madrid, 1999. En 1996, la Declaración de la 4ª Conferencia Europea de Ministro encargados del Patrimonio Cultural, de Helsinki, plasmó lo que paulatinamente y de forma espontánea surgía hasta ese momento, y sentó las bases para la anexión al patrimonio arquitectónico y arqueológico, de los paisajes culturales, bienes muebles y patrimonio intangible. “Art. 46: Los poderes públicos garantizarán la conservación y promoverán el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico de los pueblos de España y de los bienes que lo integran, cualquiera que sea su régimen y su titularidad. La ley penal sancionará los atentados contra este patrimonio.” C. BARRERO RODRÍGUEZ “La ordenación jurídica del patrimonio histórico”. Ed. Civitas- Universidad de Sevilla. Madrid. 1990. Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 12 13 14 15 16 17 18 19 20 31 E. CASANELLES I RÓALA, “Por un nuevo marco legal del Patrimonio: el caso del Patrimonio Industrial”. En: Patrimonio Cultural y Derecho, nº 1. ED. B.O.E., Fundación AENA, Fundación de los Ferrocarriles Españoles, Hispania Nostra. Madrid, 1997. Para profundizar sobre este tema se puede consultar, el artículo de Dionisio FERNÁNDEZ DE GATTA “El régimen jurídico de protección del Patrimonio Histórico en la legislación autonómica”, En: Revista patrimonio Cultural y derecho. Nº 3. Madrid. 1999., y S. MUÑÓZ MACHADO, “Derecho Público de las Comunidades Autónomas. I.” Madrid, 1984. J. GARCÍA FERNÁNDEZ, “La protección jurídica del Patrimonio Cultural. Nuevas cuestiones y nuevos sujetos a los diez años de la Ley del Patrimonio Histórico Español”. En: Revista de Patrimonio Cultural y Derecho, nº 1. Ed. Madrid, 1997. En 2007, la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia optó por la denominación de “Patrimonio Cultural” para su patrimonio, según la Ley 4/2007, de 16 de marzo. Esta situación ha variado desde la fecha de elaboración del presente paper, realizado según la normativa vigente hasta julio de 2006, a raíz de la promulgación de la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, de Patrimonio Histórico de Andalucía, que incorporó a su clasificación la de “Lugares de Interés Industrial”. Recientemente El Instituto del Patrimonio Histórico Español ha pasado a denominarse Instituto del Patrimonio Cultural de España, mediante Real Decreto 1132/2008, de 4 de julio, por el que se desarrolla la estructura orgánica básica del Ministerio de Cultura. (BOE nº 165, 9 de julio de 2008). A. MARTÍNEZ-NOVILLO, “El paisaje cultural y la historia” En: Paisajes culturales. Colegio de Ingenieros de Camino, Canales y Puertos, 2005. “Para una Carta Cultural Iberoamericana” VIII Conferencia Iberoamericana de Cultura. Córdoba, España, junio 2005. Base I. Preámbulo: “Somos conscientes de los desafíos y retos que representan para la cultural iberoamericana los procesos de mundialización y la mutua y benéfica influencia que pueden generarse en estos ámbitos” (…) “Afirmamos que Iberoamérica es portadora de un patrimonio cultural común y diverso que es indispensable promover y proteger” (…) “Estamos convencidos de que las actividades, bienes y servicios culturales son portadores de valores y contenidos de carácter simbólico que preceden y superan la dimensión estrictamente económica” (…) “Destacamos el principio de igual dignidad de todas las culturas y que resulta preciso adoptar medidas preventivas para el reconocimiento, la defensa, la promoción y la protección de las culturas originarias y las de las minorías”. (…) “Reafirmamos la importancia de los instrumentos adoptados en el seno de la UNESCO en materia de cultura y, en particular, de los principios enuciados en la Declaración de la diversidad cultural de 2001 (y de las disposiciones del anteproyecto de la Convención sobre la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales), en las que se prevé el establecimiento de marcos de cooperación bilateral, regional e internacional”. 32 Francisco Ollero Lobato (Coord.) BIBLIOGRAFÍA 1997 Resolución 2ª Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno, Consejo de Europa, Estrasburgo. 1992 Resolución 3ª Conferencia de los Ministros responsables del Patrimonio Cultural, Consejo de Europa, Malta. 1996 Resolución 4ª Conferencia Europea de Ministros responsables del Patrimonio Cultural, Consejo de Europa, Helsinki. 1990 AA VV. “Monumentos y Proyectos. Jornadas sobre criterios de intervención en el patrimonio arquitectónico”. Edita Ministerio de Cultura. Madrid. ALEGRE ÁVILA, J. M. 1994 “Evolución y régimen jurídico del patrimonio histórico”. Tomo 1. Ministerio de Cultura, D.L. Colección Análisis y documentos. Madrid. ALVAREZ, J. L. 1989 “Estudios sobre el Patrimonio Histórico Español”, Ed. Civitas. Madrid. ALVAREZ, J. L. 1992 “Sociedad, Estado y Patrimonio Cultural”. Ed. Espasa-Calpe. Madrid. BARRERO RODRÍGUEZ, C. 1990 “La ordenación jurídica del patrimonio histórico”. Ed. Civitas- Universidad de Sevilla. Madrid. 1995 Bienes de Interés Cultural. Ministerio de Cultura. Ministerio de Cultura, Secretaría General Técnica, Madrid. 1970 Defensa del Patrimonio artístico y cultural de Europa. [Conferencia Internacional], Bruselas, noviembre 1969. Dirección General de Bellas Artes, Madrid. PAREJO ALONSO, L., 1979 “La ordenación urbanística. El período 1956-1975”. Editorial Montecorvo. Madrid. GARCIA FERNÁNDEZ, J. (ed) 1987 “Legislación sobre Patrimonio Histórico”, Editorial Tecnos, Madrid. GARCIA ESCUDERO, P. y PENDAS GARCÍA, B. 1986 “El Nuevo Régimen Jurídico del Patrimonio Histórico Español.” Ministerio de Cultura. Secretaría General Técnica. Madrid. HERNÁNDEZ HERNÁNDEZ, F. 2002 “El patrimonio cultural: la memoria recuperada”. Ed. Trea. Gijón. MARTÍNEZ JUSTICIA, M. J. 1996 “Antología de textos sobre restauración”. Universidad de Jaén, Jaén. Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 33 MARTINI, Y. A., Leal, E. M. “Patrimonio Cultural y Economía: ¿una relación posible?”. En s/f www.RevistaHABITAT.com. Reciclaje y Restauración. MUMFORD, LEWIS 1945 “La cultura de las ciudades”. Editorial Emecé, Buenos Aires. MUÑÓZ MACHADO, S. 2002 “La resurrección de las ruinas”. Ed. Cuadernos Civitas. Madrid. PRIETO DE PEDRO, J. 1991 “Concepto y otros aspectos del patrimonio cultural en la Constitución”, en Libro Homenaje dedicado a García Rentaría. Ed. Civitas, Madrid. RIEGL, Aloïs 1999 “El culto moderno a los monumentos”. Ed. Visor. Dis., S.A. Madrid. BIBLIOGRAFÍA ELECTRÓNICA · · · · · Ministerio de Cultura. www.mcu.es WEB Instituto del Patrimonio Histórico Español. Dirección General de Bellas Artes. http://www.mcu.es/patrimonio/MC/IPHE/index.html WEB Consejo de Europa. Cultura y Patrimonio. www.coe.int/T/ES/Com/About_Coe/Culture.asp WEB ICOMOS. www.esicomos.org WEB UNESCO. www.unesco.org/es 34 Francisco Ollero Lobato Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 35 Os memorialistas do século XX e a memória das cidades Flávio Carnielli1 Universidade Estadual de Campinas [email protected] “Evocar, repetir, sistematizar, divulgar – também é criar.” Norberto de Araújo – Peregrinações em Lisboa Resumen El propósito de este ensayo es ofrecer una nueva lectura de las zonas urbanas memorialistas del siglo XX con el fin de evitar una pérdida de la dimensión y de la importancia de su labor en la construcción de algunas de las muchas posibles historias de la ciudad. Por lo tanto, es necesario comprender los caminos de estos personajes como individuos contemporáneos (que tuvieran vida larga e innegable influencia como sujetos políticos en la construcción y difusión de una determinada memoria de la ciudad, un cierto pasado), al sabor de sus propias experiencias como “seres urbanos” y sus percepciones sobre la ciudad- una ciudad en constante cambio, moderna. Presentes en varias ciudades (en Brasil y Portugal, por ejemplo), estos “aficionados” de la historia local han ayudado, directa e indirectamente, a definir lo que debería ser preservado y guardado en la memoria de las ciudades, con sus peculiares lecturas de las zonas urbanas ( compuesta de recuerdos, reminiscencias, guías y libros). En esta Francisco Ollero Lobato (Coord.) 36 presentación, trataré con la labor de memorialistas urbanos de la ciudad de Campinas (José de Castro Mendes), Río de Janeiro (Vivaldo Coaracy), y también con parte de los escritos del periodista portugués Norberto de Araujo sobre la ciudad de Lisboa, con finalidad de detectar similitudes en sus trayectorias (lo que es esencial para comprender su trabajo) y en sus escritos Abstract The purpose of this essay is to offer a new reading of the 20th century urban memorialists to avoid the loss of the dimension and importance of their work in the constitution of some of the many possible histories of the city. Therefore, it is necessary to understand the trajectories of those characters as contemporary individuals who had long lives and undeniable influence as political subjects in the construction and diffusion of a particular memory of the city, of a certain past, at will of their own experiences as “urban beings” and of their perceptions about the city; a city in constant change, modern. Present in various cities (in Brazil and in Portugal, for instance), these “amateurs” of local history helped, directly and indirectly, define what should be preserved and kept in the memory of the cities, through their peculiar readings of the urban (composed by memories, reminiscences, guides and albums). In this presentation, I will deal with the works of urban memorialists of the city of Campinas (José de Castro Mendes), Rio de Janeiro (Vivaldo Coaracy), and also part of the writings of Portuguese journalist Norberto de Araújo, concerning the city of Lisbon, having the purpose of detecting similarities in their trajectories (essential to understand their works) and in their writings. “Uma caminhada afetuosa” algumas definições sobre o memorialismo urbano O verbete “memorialismo” da Grande Enciclopédia Portuguesa e Brasileira define esta atividade como: A posição de espírito de quem se deleita preferentemente em recordar e entesourar lembranças. É uma espécie de hipermnésia, que desistiu de adquirir mas se contenta em guardar e evocar (...) o memorialista tem olhos Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 37 no occiput,só vê seu caminho depois de percorrido, mas desenhado como recordação; vive na irrealidade , como um místico (...) para esse mal propugna a atitude de espírito contrária: o voluntarismo.2 Evocar e guardar, rememorar e registrar - atitudes de quem tem os olhos apenas “voltados para o passado” e gasta seu tempo no presente a viver na “irrealidade” e contar muito detalhadas porém acríticas histórias de antanho. Sua postura em relação ao tempo talvez revele um Angelus Novus tranqüilo e parcialmente despreocupado com a tempestade que o impele ao futuro; afinal, para ele, o passado estará sempre lá, montado e remontado, afixado como um presépio que pode ser visitado a qualquer momento.3 Uma posição como esta, ainda que saída de uma enciclopédia, é bastante esclarecedora no que concerne a forma como o memorialismo e um desdobramento dele, o memorialismo urbano (que será discutido nesse texto), são freqüentemente abordados pela historiografia que parte das universidades. A exemplo de outros movimentos nascidos fora do ambiente acadêmico, como o estudo do folclore e do antiquariato, o memorialismo é considerado um ramo menor do saber, confundido muitas vezes com o mero colecionismo de fatos, datas, documentos e curiosidades históricas.4 Comumente, os trabalhos ditos memorialistas têm como objetivo rememorar algum episódio ligado à vida do autor, ou mesmo à sua própria vida, aproximando-se assim da auto-biografia. A Enciclopédia Mirador, por exemplo, classifica o memorialismo como o “registro de fatos e acontecimentos que, organizados em uma ordem cronológica não muito rígida, estruturam como que uma história sobre o assunto do conhecimento pessoal do autor ou que guarde relação com suas fontes particulares de informação”5. O que chamo de memorialismo urbano são composições do século XX (produzidas sobretudo entre as décadas de 1930 e 1960), publicadas em diversos formatos (imagens, textos e palestras) e meios (jornais, revistas, álbuns, monografias, folhetos e livros), que carregam uma profunda conotação visual e misturam o rigor da pesquisa em arquivos (herança positivista) às memórias e experiências de quem as compôs e tendo nas cidades seu principal objeto de enfoque. É também uma produção desligada do ambiente acadêmico e realizada por pessoas que não freqüentaram uma faculdade “especia- 38 Francisco Ollero Lobato (Coord.) lizada” no assunto. Eram “intelectuais polivalentes”, ou seja, atuavam em alguma áreas de produção criativa: poetas, romancistas, cronistas, historiadores não diplomados, historiógrafos, compositores, pintores, jornalistas, colecionadores ou mesmo memorialistas de fato cujas obras a respeito das cidades carregam inúmeras semelhanças. De acordo com a mesma visão que permeia o estudo do memorialismo, do folclore ou do antiquariato, esses trabalhos muitas vezes também são vistos como coletâneas de curiosidades ou de informações não muito precisas recolhidas por “amadores” (no pior sentido do termo)6, perdendo assim cada vez mais o valor como bibliografia sem que, no entanto, se perceba seu valor enquanto documento e faça-se uma análise mais aprofundada de seus autores e de seus trabalhos ligados à história e à transformação urbana (especialmente no século XX), que, de uma forma ou outra, são parte importante da historiografia das cidades.7 Evidentemente, muito se escreveu sobre as cidades antes e depois do século XX, marco temporal que na verdade é apresentado mais como uma sugestão de periodização do que como uma regra. O fato é que nesse período mais trabalhos desse tipo foram produzidos do que em outros tempos, pois é durante este século que se intensifica, de acordo com Pierre Nora, a “aceleração da história”, alterando o equilíbrio entre o passado e o presente. A criação dos lugares da memória, o apego ao passado (ou a necessidade dele), tornam-se fundamentais para nos ligar a um tempo pretérito que, ainda que nosso, nos é estranho.8 Esse processo, de acordo com Jacques Le Goff, (...) levou as massas dos países industrializados a ligarem-se nostalgicamente às suas raízes: daí a moda retrô, o gosto pela história e pela arqueologia, o interesse pelo folclore, o entusiasmo pela fotografia, criadora de memórias e recordações, e o prestígio da noção de patrimônio.9 Nesse sentido, presencia-se uma febre de nostalgia (definida sabiamente por Lowenthal como “a memória com a dor removida”10). Cada vez mais vende-se e consome-se o passado, por meio de revistas, jornais, livros, coleções de fotografias e objetos. O culto à memória dos mortos se transforma11, todos escrevem sua história, almejam deixar um legado, buscam sua identidade coletiva. Parafraseando Nora, a obrigação de lembrar faz de cada homem historiador de si mesmo12. Portanto, a produção abordada aqui é aquela que traça uma leitura memorialística das cidades, algumas vezes mesclada com uma Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 39 leitura memorialística das próprias vidas dos autores. São trabalhos ao mesmo tempo de celebração e lamentação, nostálgicos e esperançosos, divididos entre as perdas e os ganhos próprios da modernidade urbana do século XX. Por este motivo, este ensaio não apresentará um recorte temporal exato, mas sim um que atende a um período de modernização e transformação na imprensa13 e, simultaneamente, a transformações ocorridas no campo de estudos da história das cidades, com a penetração cada vez maior das universidades e também com um certo resfriamento do interesse despertado pela (e para) a imprensa na apresentação de trabalhos desse tipo, além, é claro, de uma mudança no que é “ser” jornalista ou homem de imprensa. Para tanto, selecionei para este texto, quase que de forma exclusiva, três autores de três cidades diferentes: José de Castro Mendes, de Campinas (localizada no estado de São Paulo e distante cem quilômetros da capital), Vivaldo Coaracy, do Rio de Janeiro, e Norberto de Araújo, de Lisboa. Poderia elencar muitos outros, dentre os quais destaco: Ernani Silva Bruno e Jorge Americano, de São Paulo; Júlio Mariano e Benedito Barbosa Pupo, de Campinas; Paulo Freire, de Lisboa; e Luiz Edmundo, do Rio de Janeiro, que, assim como diversos outros autores de muitas outras cidades, fizeram parte de um mesmo campo de atuação. A escolha dos autores que servirão sobretudo como uma espécie de amostragem neste artigo, se em um primeiro momento parece aleatória, tem uma explicação bastante simples. O autor campineiro é tema da minha pesquisa de mestrado e quem talvez tenha me despertado para o universo do memorialismo urbano; o autor lisboeta revela sobretudo uma paixão pessoal pela cidade de Lisboa e o carioca é como um ponto de equilíbrio, uma espécie de escala de vôo para que a viagem seja mais tranqüila e segura e o argumento mais embasado. Arrisco-me a afirmar que no mundo ocidental não precisamos procurar muito para encontrar autores com o mesmo perfil daqueles abordados aqui. Separados por uma rua, uma estrada ou um oceano, em cidades de duzentos, quinhentos ou de mais de mil anos de vida, estes autores certamente compuseram um tipo de trabalho comum à sensibilidade urbana do século XX pois executaram, em grande parte, um mesmo exercício de criação e percorreram trajetórias um tanto semelhantes. 40 Francisco Ollero Lobato (Coord.) É claro que cada um desses autores é dono de especificidades diretamente unidas às trajetórias individuais ligadas à cidade descritas por cada um, porém, ao mesmo tempo, deve-se procurar a semelhança nos escritos pertencentes a esse mesmo campo e compreender a época em que seus trabalhos foram realizados, não com o objetivo de traçar um mero contexto, mas com a noção de que “cada geração reescreve a história e reconfigura temporalmente o passado a partir do momento em que vive” .14 José de Castro Mendes nasceu no ano de 1901 em Campinas, onde permaneceu até o fim da vida, em 1970. Jornalista do Correio Popular desde sua fundação (1927), pintor, músico, fotógrafo, colecionador e poeta, Castro Mendes, ou “Zeca”, como era conhecido, dedicou boa parte de sua vida à história de Campinas, empregando seus talentos na produção e coleção de escritos e imagens de uma “cidade que não mais existe”. De suas pesquisas saíram Efemérides Campineiras, livro com datas e fatos importantes da cidade, “Retratos da Velha Campinas”, publicado na Revista do Arquivo Municipal de São Paulo, o álbum de aquarelas Velhas Fazendas Paulistas e o enorme suplemento “História de Campinas” que circulou semanalmente no jornal Correio Popular entre 1968 e 1970. Organizador do Museu Carlos Gomes no Centro de Ciências e Artes da cidade, Zeca Mandes também foi um dos principais divulgadores da vida do maestro, descrevendo sempre que podia passagens da vida e da obra do autor de Il Guarany nos jornais afora. Tamanha era sua dedicação a Carlos Gomes e a Campinas, que, em seu elogio fúnebre, o companheiro de imprensa Luso Ventura disse que ele havia sido o homem de dois amores, “o amor de sua mãe e o amor de sua cidade”.15 Foi também um incentivador das atividades artísticas locais, mantendo colunas diárias no jornal Correio Popular, chamadas “Teatro e Cinema” e “Minaretes”. Como era ligado a vários grupos da intelectualidade local, auxiliou na divulgação e até mesmo na montagem de peças de teatro amador. Após sua morte, graças a essa sua ligação com as artes, teve seu nome emprestado ao então novo teatro municipal da cidade.16 Vivaldo Coaracy, ou “V.Cy”, como assinava seus trabalhos, nasceu no Rio de Janeiro em 1882. Engenheiro de formação, foi no jornalismo que passou a maior parte da sua vida, especialmente na sucursal carioca do jornal O Estado de São Paulo e posteriormente no diário Folha da Manhã, onde se destacou como analista político e cronista. Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 41 Combatente político, ficou exilado durante alguns anos após o golpe de 1930 que levou Getúlio Vargas ao poder.17 Foi autor de obras memorialistas (no sentido estrito do termo) como A Sala da Capela (1933), Todos Contam sua Vida (1959) e Encontros com a Vida (1962), mas também aventurou-se na ficção com A Rampa (1908) e Frida Meyer (1924) e nas crônicas, com livros como Zacarias (1936), Couves da Minha Horta (1949) O Contador de Histórias (1950) e Cata-Vento (1956), além de ensaios políticos e trabalhos técnicos ligados à engenharia. Mas é com Memórias da Cidade do Rio de Janeiro, publicado pela primeira vez em 1955, com apoio e incentivo do amigo e editor José Olympio, que Coaracy entra para o mundo do memorialismo urbano. Descrito pelo autor como um trabalho “leve” e destinado “ao público em geral”, esta obra, como veremos na segunda parte do texto, é simbólica por sintetizar vários elementos do campo e por ter no autor uma figura já reconhecida como um memorialista genuíno. Ainda a respeito da memória das cidades, escreveu também O Rio de Janeiro no Século XVII e Paquetá: Imagens de Ontem e de Hoje, a respeito da ilha de Paquetá, que “adotou” como lar em meados da década dos quarenta. Nessa mesma cidade faleceu em 1967, recebendo como homenagem a nomenclatura de uma rua e uma cadeira na academia de letras e arte local. Já Norberto de Araújo (1889-1952) foi autor de algumas obras importantes desse memorialismo urbano ligadas à cidade de Lisboa. Compôs os quinze volumes de Peregrinações em Lisboa, Legendas de Lisboa e o enorme Inventário de Lisboa. Como jornalista, trabalhou desde 1916 em diversos jornais da cidade, entre eles A Manhã, Diário de Notícias e Diário de Lisboa, onde permaneceu por muito tempo, defendendo causas referentes aos trabalhadores de Lisboa.18 A exemplo de Coaracy e Castro Mendes, Araújo misturava a função de “gazeteiro” com a de “amador da história local”, atuando, desta maneira, como homem ao mesmo tempo do presente e do passado, noção importante no momento da análise da confecção de suas leituras da cidade. Sua atuação como jornalista na defesa do patrimônio histórico da cidade era constante pelos jornais e seu discurso na câmara municipal, “Lisboa tem um Sentimento”, é reconhecido como um dos mais importantes manifestos feitos em defesa do patrimônio na cidade.19 42 Francisco Ollero Lobato (Coord.) Araújo também era um “intelectual polivalente”: escritor de dois romances (O Fado da Mouraria e Novela do Amor Humilde), teatrólogo mediano, poeta e compositor de fados em que muitas vezes colocava a cidade como elemento principal em suas composições, como em “Sinfonia de Lisboa”, composta para o 800º. aniversário da Lisboa cristã. Sua ligação com Lisboa era muito intensa. Como um dos fundadores do grupo Amigos da Cidade, tornou-se um dos principais autores e divulgadores da “Olisipografia”, como são conhecidos os escritos a respeito da cidade de Lisboa.20 Donos de uma grande produção a respeito de suas respectivas cidades, estes autores estamparam em seus trabalhos suas vivências e suas experiências do urbano. Suas obras não necessariamente falam de si, mas contêm muito de si, de suas trajetórias e sentimentos em relação à cidade, que é tanto o objeto de estudo como a morada, o local de vida. Torna-se então fundamental tentar compreender como se forma esse campo durante o século XX e quais são os objetivos de seus trabalhos - como e por que aparecem e quais são as leituras que eles traçam da cidade, leituras essas que, como já dito, vinculam memória e história na construção de símbolos (talvez lugares da memória) e histórias locais. Para entender esse campo é preciso, em primeiro lugar, pensar como estes autores, que não possuiam diplomas pendurados na paredes (ou seja, eram de fato amadores) puderam escrever sobre suas cidades e como acabaram tornando-se vozes importantes na história local. Como conseguiram a validação necessária, como era possível a estes memorialistas urbanos obter a legitimação perante o público enquanto vozes respeitadas, aptas a falar sobre a história de suas cidades? Stella Bresciani lembra que a opinião a respeito das cidades depende de verossimilhança, de uma “comunicação simbólica” que torna o reconhecimento possível21. Nesse sentido, o primeiro ponto importante é pertencer à cidade da qual se fala e demonstrar ao público tal pertencimento e comprometimento com ela. É necessário viver a cidade, em seu dia a dia, entender seus problemas e conhecer suas virtudes. De certa forma, isso é proporcionado pela imprensa, o grande palco do início do século XX para os aspirantes às letras e o cenário ideal para se “viver” a cidade dia após dia em suas mais variadas esferas, conferindo assim uma certa aura de respeitabilidade e de enraiza- Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 43 mento dentro da localidade.22 Assim, Castro Mendes foi de ilustrador a colunista cultural do Correio Popular, Vivaldo Coaracy de “sapo”23 do Estadão a conhecido cronista da Folha da Manhã e Norberto de Araújo de tipógrafo a famoso repórter e redator. A imprensa deu aos três “diplomas simbólicos” e especialmente - e longe de qualquer teleologia – foi o principal meio que os permitiu contar histórias da cidade. Além disso, para o memorialista urbano a imprensa será para o restante de suas carreiras o local da “veiculação sistemática da produção intelectual, nela incluída a produção historiográfica”, conforme nos relembra Angela de Castro Gomes24. Nesse sentido, a imprensa também oferecia amplo suporte a esses autores, possibilitando que fossem publicados, na maior parte das vezes em primeira mão, os artigos, crônicas, contos, desenhos que, como em um processo de avaliação, seriam testados e aprovados ou não pelo público. Torna-se de suma importância nascer na cidade ou declararse habitante dela “de coração”, tal qual um filho adotivo. Como afirma David Lowenthal, “associações íntimas ajudam a vender o passado”25. Surge uma relação quase familiar com a cidade, a mãe natural ou adotiva, que permite ao filho falar sobre ela. Para falar ou escrever sobre a “minha cidade”, é preciso conhecê-la, ser também um de seus filhos. Demonstrações de pertencimento são caras ao trabalho dos memorialistas urbanos. Para além de uma forma estilística, são elas que conferem aos trabalhos dos memorialistas a legitimidade necessária. Se fizermos uma busca específica nesses trabalhos, possivelmente encontraremos tais demonstrações em quase todos. Assim, Castro Mendes anuncia, no primeiro artigo da série “Retratos da Velha Campinas”, que os textos servirão também para que ele mostre “uma caminhada afetuosa pelos anos de minha juventude, relembrando coisas de Campinas, minha bem amada terra natal”26. Da mesma forma, Coaracy abre seu trabalho atestando que é “a única homenagem que posso prestar a essa cidade que foi o meu berço e a que dedico filial carinho”27, enquanto Araújo, na primeira página de Peregrinações, se diz “freire” de uma ordem que possui apenas um capítulo, “querer bem; amar a cidade”.28 São mais do que simples declarações, pois certamente constituem-se também em um alerta aos desavisados, um trunfo, a consolidação de que o autor possui uma relação “quente” e “viva” com seu objeto de estudo, expressa por meio da alusão a sentimentos normal- 44 Francisco Ollero Lobato (Coord.) mente incontestáveis como “amor”, “carinho” e “afeto”, que porém não podem ser mencionados por qualquer um. Ou seja, não se trata de um trabalho puramente científico, não basta ir aos arquivos, remexer em velhos papéis e publicar um texto. Para embrenhar-se na história das cidades, é preciso familiaridade e uma espécie de autorização não-escrita. Da mesma forma que se escreve sobre a vida de alguém, quanto maior a proximidade, maior será a aceitação e a validade do trabalho. Nesse ponto é que entra um dos ingredientes mais pitorescos da memorialística urbana: o bairrismo. O bairrismo é o patriotismo em escala regional, a repetição da história-pátria no microcosmo das cidades e é tanto uma atitude de quem escreve quanto a atitude que os permite escrever. Não me parece possível, nesses termos, que, por exemplo, um memorialista nascido e criado no Porto emplacasse – por mais fundamentada que fosse - uma história dos bairros de Lisboa, da mesma forma que certamente um paulistano “da gema”29 seria rechaçado ao escrever sobre a cidade do Rio de Janeiro. Uma posição quase chauvinista, que no entanto é a chave-mestra das leituras que os memorialistas tecem do urbano. É corrente na leitura urbana memorialista um certo “romanceamento” da história: onde a documentação e a memória não alcançam, completa-se o passado com trechos verossímeis, “histórias possíveis”. Conforme define o narrador de Esaú e Jacó, romance de Machado de Assis: Há, nos mais graves acontecimentos, muitos pormenores que se perdem, outros que a imaginação inventa para suprir os perdidos, e nem por isso a história morre.30 O memorialista urbano, ao mesclar em seus trabalhos os documentos oficiais, a própria memória e um tanto de ficção, ou “unir ao rigor da história o encanto do romance”31, torna também mais prolífica a difusão de seus trabalhos e de suas histórias ao grande público (notadamente seu público-alvo), especialmente quando estampados nas páginas de jornais, quando se parecem muito com crônicas, sabidamente um gênero de grande aceitação do público.32 Raquel de Queiroz, ao prefaciar Paquetá: imagens do ontem e de hoje, diz que Coaracy é capaz de juntar “as graças do talento espontâneo às riquezas do scholar”, pois combina “sabiamente a anedota com Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 45 a informação documentada, a memória com a crítica de costumes, a louvação patriótica com o retrato realista”, compondo, de acordo com a romancista, uma “crônica de ternura”.33 O mesmo poderia ser dito sobre os outros autores que também fazem parte do campo da memorialística urbana, que aborda basicamente duas cidades dentro de uma: a cidade que o memorialista “não conheceu” (dezenas ou centenas de anos atrás) e aquela que “conheceu” (a cidade de seu tempo, a “sua cidade”), que é justamente quando a biografia do urbano e a trajetória do autor se unem.34 Paradigmático nesse sentido foi o carioca Luiz Edmundo, que abarcou, em sua vasta obra a respeito do Rio de Janeiro, tanto a cidade do tempo dos vice-reis (século XVIII) quanto a de “sua época” (séculos XIX e XX).35 Nesse caso, ao estudar a cidade e “o seu tempo”, os autores buscam, mais do que efetivamente falar de suas próprias vidas, confirmar que fazem parte da vida citadina, que a conhecem e também viveram parte das transformações (estas tão aceleradas durante o final do século XIX e início do XX que o mais historicamente ínfimo período de décadas ou até mesmo anos torna-se impactante na vida urbana), revelando uma sensibilidade histórica própria, característica da memorialística urbana. A cidade como cartão-postal: os memorialistas urbanos e as leituras da cidade entre o passado e o futuro Conforme dito anteriormente, o memorialismo urbano existiu especialmente devido às grandes transformações urbanas e da necessidade de firmar, através da criação de lugares de memória, identidades para as cidades. Assim sendo, cabe analisar como esta característica se faz presente nos trabalhos dos memorialistas já citados, buscando em meio às especificidades de cada um aquilo que todos têm em comum e que permite que os enquadremos sob uma mesma categoria analítica. Planos de urbanismo, catástrofes naturais e o crescimento das cidades durante o século XX, com aumento da população e da circulação, a modernidade que traz consigo um sentimento de ruptura com o passado – todos esses acontecimentos marcam um “antes e depois” bastante significativo nas leituras das cidades executadas pelos 46 Francisco Ollero Lobato (Coord.) memorialistas urbanos. Para eles, é importante compreender essas mudanças, a fim de apontar permanências e rupturas.36 Assim, lembrar a passagem de Ítalo Calvino em Cidades Invisíveis é inevitável, visto que nos ajuda a compreender alguns aspectos das leituras executadas pelos nossos memorialistas urbanos: Em Maurília, o viajante é convidado a visitar a cidade ao mesmo tempo em que observa uns velhos cartões-postais ilustrados que mostram como esta havia sido: a praça idêntica mas com uma galinha no lugar da estação de ônibus, o coreto no lugar do viaduto, duas moças com sombrinhas brancas no lugar da fábrica de explosivos. Para não decepcionar os habitantes, é necessário que o viajante louve a cidade dos cartões-postais e prefira-a a atual, tomando cuidado, porém, em conter seu pesar em relação às mudanças nos limites de regras bem precisas: reconhecendo que a magnificência da Maurília metrópole, se comparada com a velha Maurília provinciana, não restituem uma certa graça perdida, a qual, todavia, só agora pode ser apreciada através dos velhos cartões-postais, enquanto antes, em presença de Maurília provinciana, não se via absolutamente nada de gracioso, e ver-se-ia ainda menos hoje em dia, se Maurília tivesse permanecido como antes, e que, de qualquer modo, a metrópole tem este atrativo adicional – que mediante o que se tornou pode-se recordar com saudades daquilo que foi.37 Em primeiro lugar, é essencial compreender que essas leituras são mediadas principalmente pela afetividade oriunda do bairrismo. Por esta razão, sua função primeira é a de comemorar a cidade, assim como explica Fernando Catroga, entendendo que comemorar (o rememorar posto em escala comum) é “sair da autarquia do sujeito (...) e integrar o eu na linguagem comum das práticas simbólicas e comunicativas”, aproximando memória dos ritos fúnebres de recordação38 e emprestando a alguns aspectos da cidade que não mais existe uma certa dignidade post-mortem.39 Para estes autores, as cidades, ou aspectos dela, são como entes queridos dos quais se traça uma biografia, o que os aproxima de um memorialista strictu sensu ou até mesmo de um biógrafo,40 pois seus textos normalmente são construídos segundo uma lógica biográfica, conforme explica Pierre Bourdieu: Essa vida organizada como uma história (no sentido da narrativa), desenrola-se segundo uma ordem cronológica que é também uma ordem lógica, desde um começo, uma origem, no duplo sentido de um ponto de Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 47 partida, de início, e também de princípio, de razão de ser, de causa primeira, até seu fim, que é também um objetivo, uma realização (telos).41 Nessa biografia, porém, o centro da narrativa é a cidade e não o próprio autor, que, entretanto, pode interagir com ela durante os períodos da vida em que “se encontram”. Talvez o memorialista urbano represente a “voz” da cidade contando sua história, relembrando seu passado e mostrando o que ainda conserva como “testemunho” de um tempo que passou, com o claro objetivo de guardar, lembrar, preservar e celebrar o “antes”, porque certamente ele é a raiz do “depois”, do agora e do futuro: uma previsão ao contrário, aquilo que Benjamin chama de “tempo messiânico”, uma teleologia herdada do positivismo e que notadamente é uma interpretação de cunho progressista mas ao mesmo tempo nostálgica.42 Para tanto, imagem e textos têm o mesmo objetivo. Fotos e desenhos não servem somente como um quadro ilustrativo do passado, mas, assim como os escritos, tratam sobretudo de buscar um direcionamento do olhar do leitor, o que enfatiza, como relembra Ana Cláudia Brefe, o caráter visual das histórias.43 Servem também para compor visões do “antes” e do “agora”, confirmando transformações e monumentalizando os lugares; são testemunhos e permitem que se veja como era a cidade antes de se transformar no que é hoje. São a prova do que “não mais existe”; ao “aprisionar o passado”, legitimam o discurso a respeito das cidades.44 As fotos a seguir, retiradas do suplemento “História da cidade de Campinas”45, não se ressentem de legendas mais elaboradas, uma vez que são parte integrante da retórica da memorialística urbana. Castro Mendes sempre lamentava em seus textos o fato de a “picareta do progresso” colocar abaixo diversos pontos importantes da cidade. Lamentava também com bastante freqüência a mudança nos costumes e o final de um tempo “pacato”. No entanto, não deixava de celebrar a “aparência metropolitana”. Em duas passagens, a praça Bento Quirino, considerada o marco zero da cidade, é capaz de mostrar aspectos da transformação urbana ocorrida em um pequeno espaço de tempo (não mais de quarenta anos). O ambiente tranqüilo, quase vazio, onde dois homens descansam (na figura 1), contrasta com o intenso movimento de pessoas e automóveis, compondo uma ambientação quase sonora (figura 2). 48 Francisco Ollero Lobato (Coord.) As cidades nascem com o futuro pronto (um destino) e, o memorialista urbano ainda que não aprove completamente as mudanças, deve, como bom bairrista, celebrar a “conquista ascensional da grandeza que lhe foi destinada”.46 Por essa mesma razão, Norberto de Araújo, ainda que lamente o fim do Passeio Público na Praça dos Restauradores, que fez “parte da crônica viva, pitoresca e social de uma Lisboa de que quase não restam traços nos costumes”, reconhece que é do encontro da cidade velha e da cidade moderna que “resulta, gloriosa e expressiva, a alma da cidade”.47 De acordo com Sandra Pesavento, “o progresso - e com ele a transformação urbana - é entendido como inexorável, ao passo que o conceito de tradição se relaciona com um alerta à consciência nacional para a preservação dos monumentos do passado, da memória e do patrimônio cultural da cidade”. Como diz a autora, essas duas concepções não precisam ser necessariamente excludentes, mas, ao contrário, podem aparecer “de forma combinada, no binômio conservação-mudança”.48 Na relação do jornalista (supostamente o homem do hoje) com o rememorador (o homem do ontem) compõe-se o memorialista Figura 1 urbano e é nessa dicotomia que reside a tumultuosa ambigüidade, que mistura a saudade com a crença no futuro próspero que constata o irrefreável desenvolvimento da cidade. O convívio de duas abordagens diferentes - progresso x tradição – é presença constante nos escritos; a constatação de que tudo pode acabar, ainda que demonstre a vocação da cidade para o progresso, leva esses autores a simbolicamente caminhar pela cidade, retratar o que nela ainda resta, expor sua trajetória e, ao mesmo tempo, relembrar aquilo que, nas palavras de Castro Mendes, “não mais existe”.49 De certa forma, é construída por eles a noção da cidade como “cartão-postal”, ressaltando o que deve ser admirado e guardado na memória ou preservado e fixado à posteridade. Normalmente, isso não ocorre somente com construções, edifícios, ruas e praças (como diz Ecléa Bosi, “as lembranças se apóiam nas pedras da cidade”), mas também com sentimentos, cheiros, barulhos, sensibilidades e costumes, expressos como o “clima” de antigamente.50 Figura 2 Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 49 O passado é fixado como uma terra distante que entretanto pode (e deve) ser visitado a qualquer momento, não por mera curiosidade, mas por ter um enorme potencial para ensinar, conforme mostra Araújo: É do gosto pelo passado, através da beleza e da ciência (nunca incompatíveis), que podem resultar o amor pelo presente e os esponsais dêste e do futuro (...) o arquitecto, o engenheiro, o artista, o municipalista, o paisagista – o próprio municipe – compreenderão melhor o dia de hoje e o de amanhã, ao tecerem a sua obra nova e explêndida, se conhecerem a alma antiga de Lisboa .51 Por esta razão, além de uma biografia das cidades, os trabalhos do memorialismo urbano aproximam-se bastante de uma visita guiada pela cidade, ensinando ao leitor o valor dos marcos urbanos a partir dessa trajetória quase humana – nascimento, vida e por vezes morte, ressaltando também aquilo que restou, as “testemunhas do passado”, como se afixassem placas imaginárias nos pontos descritos. Nesse sentido, a história dos pontos remanescentes da cidade tem o poder de mostrar e comprovar sua grandeza, pois “mediante o que se tornou pode-se recordar com saudades daquilo que foi”. É exatamente isso que Norberto de Araújo faz em Peregrinações em Lisboa, quando “caminha” com seu leitor pelas ruas, praças e bairros de Lisboa. Porém, seu trabalho, um guia “mais quanto a intenção e menos quanto a forma”, não é fundamentalmente diferente dos outros trabalhos da memorialística urbana52, nos quais as regiões centrais normalmente são as mais abordadas (por onde se passeia), tanto por serem as partes mais antigas e modificadas, como também por representarem o “coração” das cidades: os locais onde tudo começou e que contêm os elementos mais importantes para entendê-las. As figuras abaixo representam os bairros percorridos por Norberto de Araújo em Peregrinações em Lisboa (figura 3)53, uma planta da região central do Rio, estudada por Coaracy (figura 4)54 e um mapa de Campinas de 1890 (figura 5)55, que demarca, de forma muito precisa, a área da cidade que José de Castro Mendes “retrata” em seu trabalho. As três representam essas áreas ligadas ao início, pontos primeiros da dispersão urbana, sem os quais as cidades não seriam elas mesmas. O “passeio” pelo passado, quase como um ato religioso, de devoção, faz parte deste tipo de leitura da cidade e tem como objetivo, por meio da rememoração, guiar o leitor (um estrangeiro por excelên- 50 Francisco Ollero Lobato (Coord.) cia, no espaço e/ou no tempo) pelos caminhos do urbano. Tem também a incumbência de celebrar e o dever de alertar sobre o que pertence ao passado. Fica claro que, apesar de aceitar as transformações, o que ainda restou deve a todo custo ser preservado. O esquecimento definitivamente não faz parte da retórica do memorialismo urbano. Ao “caminhar” pelo Rio de Janeiro, Coaracy atenta para a existência de um grupo de casas antigas que, segundo ele, formam “dessas ilhas que as vezes ainda se encontram, testemunhos de um passado extinto”.56 Como guia, cabe também ao memorialista urbano criar ou disseminar identidades. São auto-representações que, como os estereótipos urbanos, podem ser associadas às cidades, tanto em relação ao seu estado/província como à sua pátria, uma vez que reúnem uma “seleção de características marcantes e evidentes dos lugares em causa”.57 Assim, por exemplo, se transformou Campinas em “terra das artes”, por ser a cidade natal de Carlos Gomes e Maria Monteiro, ou em “berço da república” por ter reunido alguns “papas” da formação do regime como Campos Sales e Francisco Glicério e ter sediado um clube republicano.58 No entanto, ocorre também a criação de micro-identidades. Refiro-me ao discurso que atribui, dentro das cidades, valores simbólicos para imóveis, ruas, praças e bairros, com o intuito de monumentalizar esses locais e fixar, por meio deles, diversas raízes que servem para compor a “alma” das cidades, por vezes apoiados nas demarcações clássicas da história de cada país, por vezes criando ou recriando periodizações particulares a cada local. Nesse sentido, ruas e praças servem como bom exemplo para este argumento. Por serem os elementos mais perenes, elas são encaradas como testemunhas da história das cidades, pois presenciaram o maior palácio e a menor casinha, o mais distinto dos homens e o menos valioso. O importante é que elas “vivenciaram” e normalmente “viveram” para contar. Além disso, são os locais públicos (compartilhados por todos) do trabalho, do descanso e da circulação representados fisiologicamente: artérias, pulmões e corações. Por estas razões nada é mais lamentado pela memorialística urbana do que a destruição ou transformação de ruas e parques: nelas a mudança significa, mais do que nunca, matar ou mutilar uma parte da cidade. Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 51 Figura 3 Talvez por esta razão Araújo busque a reprodução do conjunto das ruas da Baixa anteriores ao grande terremoto (fixado em seus escritos como um antes e depois de enormes proporções), mas lembra que, se ainda é possível imaginar seu traçado, imaginar seu “semblante” será “milagre de espírito robusto, fortalecido de leituras descritivas”.59 Vivaldo Coaracy bem define esse aspecto da memorialística urbana ao explicitar, em Memórias da Cidade do Rio de Janeiro, o porquê de abordar, durante quase todo o livro, ruas e praças: As ruas e praças têm a sua vida, a sua história (...) é existência tumultuosa, com os seus períodos de grandeza e de declínio (...) ruas e praças têm sua memória. Muitas vezes mais agitadas e variegadas (sic) do que a dos homens que as habitam ou que por elas transitam. e, por isso mesmo, mais interessantes.60 Os três excertos abaixo, de Norberto de Araújo, José de Castro Mendes e Vivaldo Coaracy (referentes, respectivamente, à rua do Chiado, em Lisboa, ao Largo do Rosário, de Campinas, e ao Largo da Francisco Ollero Lobato (Coord.) 52 Figura 4 Carioca, no Rio de Janeiro) nos permitem vislumbrar se não a criação, ao menos a disseminação dessas micro-identidades locais: Chiado abaixo, Chiado acima (...) passa-se pelo Chiado por obrigação, por devoção. Podia-se ir por outro sítio: desce-se o Chiado. Tributo da população à soberania citadina (...) O Chiado, com efeito, sempre foi a meridiana de Lisboa. A hora cíclica: a hora política, a hora literária, a hora mundana, a hora comercial (...) o bom tom, a novidade, a cavaqueira; a livraria, o café, as casa de moda (...) não é uma designação - é um código de costumes. Não é uma rua - é um índice de Lisboa.61 (...) é um local de convergencia quasi que obrigatória, de todos aqueles que procuram o centro da cidade, para seus afazeres e negócios. Moderno como esta, pavimentado de vistoso mosaico português, iluminada fartamente por artisticos lampadarios elétricos e arborisada de alecrins cuidadosamente tratados, tem ainda o Largo do Rosario, como nota artística de interesse, o monumento levantado em homenagem ao grande estadista que foi o dr. Manoel Ferraz de Campos Sales. Movimentado e fervilhan- Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 53 Figura 5 te, desde as primeiras horas da manha ate a noite, esse logradouro reune uma heterogenea massa de populares, constituida de jornaleiros, homens de negocios, camelots, engraxates, propagandistas, etc., numa promiscuidade curiosa, própria das grandes cidades. Na época das campanhas eleitorais, e ali que o povo se reúne para ouvir dos palanques vistosos, a palavra entusiasmada dos candidatos deitando promessas e mais promessas (...) O largo do Rosario, entretanto, esta ligado á história da cidade, pelo número e vulto dos fatos importantes ai desenrolados atravez do tempo.(...) Largo do Rosário, o coração da cidade! 62 Não foi o Largo da Carioca, como o Rossio, o Campo Sant´Ana e o Largo do Paço, teatro de acontecimentos memoráveis, cenário de fatos assinala- 54 Francisco Ollero Lobato (Coord.) dos na história nacional ou na crônica de costumes. As suas memórias são pacíficas e tranquilas. Está, entretanto, o logradouro indissoluvelmente integrado à vida da cidade. Pela sua situação, como centro de convergência – ou de irradiação – de numerosas ruas, que o tornaram ponto obrigatório de passagem quotidiana de grande parte da população; pela sua própria história modesta a que se entrelaçam atos da vida diária e rotineira (...) pelas recordações presas e edifícios que ali se localizaram no passado (...) a velha praça (...) ocupa um lugar de carinho no sentimento dos filhos do Rio de Janeiro (...) a sua história não pode ficar esquecida.63 Deste modo, marcam-se as identidades dos logradouros de acordo com seus “usos”, fixando assim no senso comum, diretamente e por oposição, sua função dentro da cidade. A rua do Chiado expressa, portanto, uma parte da “alma” de Lisboa, por carregar um código de conduta não-escrito que é merecedor da “devoção” de seus habitantes, enquanto o Largo do Rosário é o “coração” da cidade, o centro nervoso, por onde todos passam, onde acontecem as movimentações políticas, representando a “promiscuidade das grandes cidades” e que, ao mesmo tempo, foi palco, no passado, de “importantes acontecimentos no passado”. Já o Largo da Carioca, segundo Coaracy, se não foi “teatro de acontecimentos memoráveis” como outras praças, deve sempre ser lembrado por ser um “ponto de convergência” onde acontecem “atos da vida diária e rotineira”, pelas recordações dos prédios que ali existiram e, especialmente, por “ocupar lugar de carinho no sentimento dos filhos do Rio de Janeiro”. Claro que muitos outros elementos das cidades são potenciais “lugares de memória” para a memorialística urbana. Uma igreja pode simbolizar a nação tanto por ser uma das construções mais antigas, como por representar as “feições de seu povo”64, da mesma forma que um quartel pode representar um golpe político bem sucedido65 ou um prédio, em que outrora existiu um cassino, pode carregar em si parte da “efervescência cultural de uma época”66. Os elementos da cidade carregam memórias que ultrapassam com facilidade a área construída. Entretanto, as ruas e praças, mais do que qualquer outro lugar, permitem ao memorialista urbano expressar os tais sentimentos praticamente incontestáveis que norteiam sua própria relação com a cidade, como “devoção” e “carinho”. As diversas transformações urbanas são vistas como rupturas físicas que podem se transformar em espirituais. Cabe ao memorialista urbano trabalhar para que não se perca a “alma” da cidade Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 55 e dos logradouros, a despeito de todas as mudanças. Apesar de aceitarem, em parte, as transformações, cabe a eles lutar pela preservação dos lugares remanescentes da cidade, assim mantendo identidades locais e protegendo localidades urbanas, já que, tal qual a Lisboa de Araújo, as cidades “lidas” por seus memorialistas urbanos têm um “sentimento” que não pode ser perdido. Essas criações ajudam portanto a monumentalizar, ou seja, a criar monumentos a posteriori, emprestando um valor memorial afetivo. De acordo com Choay: A natureza afetiva do seu propósito é essencial: não se trata de apresentar, de dar uma informação neutra, mas de tocar, pela emoção, uma memória viva.67 Ou seja, ocorre uma reedificação simbólica de alguns elementos da cidade. Pode-se pensar inclusive em uma política de patrimônio própria da memorialística urbana, oriunda dessas leituras carregadas de emoção. A atuação direta e indireta desses autores no que concerne à preservação patrimonial das cidades demandaria estudos interessantes e prolíficos, uma vez que seus trabalhos tiveram por décadas (ou ainda têm?) grande força e influência nos discursos de preservação. Conclusão Teriam os memorialistas urbanos “vivido na irrealidade”, tal como mostra o senso comum de uma enciclopédia? Willi Bolle nos relembra, ao falar do Benjamin memorialista em “Infância Berlinense por volta de 1900”, que “preservar pressupõe um projeto de construção do presente”.68 Não existiriam dentro da memorialística urbana os dois lados de uma mesma moeda, que alia o homem do passado ao homem do presente, com projeções, anseios e temores? Pode-se pensar que os trabalhos destes memorialistas urbanos nos mostram uma profunda organização que mistura o discurso a respeito do passado com a intenção de construção de um presente e também de um futuro da cidade. Ainda que carregados de saudosismo, seus escritos sobre as cidades e suas próprias trajetórias enquanto seres urbanos revelam sempre a preocupação em preservar, não somente um prédio qualquer – marco do passado que já não mais existe – mas tam- Francisco Ollero Lobato (Coord.) 56 bém a identidade urbana. Esses autores compuseram seus trabalhos de forma extremamente vinculada às mudanças urbanas do período, traçando histórias carregadas de afeto, elegendo seus próprios “lugares de memória” e deixando suas marcas como construtores de uma das muitas imagens possíveis de suas respectivas cidades. Eles foram ao mesmo tempo produtores e produtos de um imaginário urbano. É importante entender seu tempo, não para mera contextualização, mas para compreender o quanto suas leituras do urbano possuem desse imaginário, normalmente fundado em mitos de origem e em uma ligação quase patriótica às suas cidades, como já dito anteriormente, talvez melhor definida pelo termo “bairrismo”. Seus trabalhos, por carregar essa profunda ligação pessoal com a cidade - objeto de estudo / lugar de vida - estão definitivamente desligados da ilusão de “distanciamento” do autor com seu objeto, seja ele temporal ou espacial, o que, todavia, não invalida essa produção como parte importante da historiografia das cidades. Ao alertar a respeito da atitude “antiquária”, Stephen Bann relembra que existe, nesta atitude, “um relacionamento específico, vivo, com o passado e que merece ser tratado nesses termos”.69 Talvez possamos pensar assim em relação a esses autores e suas produções enquanto memorialistas urbanos. Não é uma questão de certo ou errado. Ao contar as histórias da cidade, esses autores nos mostram tipos de leituras e de relações com o passado que possuem e despertam sensibilidades comuns às suas maneiras de historiar, rememorar ou biografar as cidades. De fato, como lembra Le Goff, o que fica do passado é também uma escolha daqueles que “se dedicam à ciência do passado e do tempo que passa”.70 Notas: 1 2 3 Aluno do mestrado de História no Instituto de Filosofia e Ciências Humanas (IFCH) da Universidade Estadual de Campinas, com o projeto “Uma caminhada afetuosa: os memorialistas urbanos de Campinas e as leituras da cidade (1930-1974)”, orientado pela Profa.Dra.Silvana Barbosa Rubino e financiado pelo CNPq. Grande Enciclopédia Portuguesa e Brasileira vol. XVI. Lisboa / Rio de Janeiro: Ed. Enciclopédia, p. 858. Cf. Walter BENJAMIN. “Sobre o conceito de história” in Obras Escolhidas Vol.1. Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 57 Magia e Técnica, arte e política. Ensaios sobre literatura e história da cultura. São Paulo: Brasiliense, 1987. O antropólogo brasileiro Luis Rodolfo Vilhena, ao estudar o movimento folclorista nacional, aborda com bastante propriedade a questão de como este é visto pela academia. Cf, Luis R. VILHENA. Projeto e Missão: o movimento folclórico brasileiro (1947-1964). Rio de Janeiro: FUNARTE / FGV, 1997, pp. 19-23. Apud. Ana Cláudia BREFE, A Cidade Inventada: A Paulicéia construída nos relatos Memorialistas (1870-1920). Dissertação de Mestrado, IFCH/Unicamp, 1993 , p. 5. De acordo com a definição do dicionário Houaiss, amador é aquele “que ama; que tem amor a alguma pessoa; amante que ou aquele que gosta muito de alguma coisa; amante, apreciador, entusiasta que ou quem se dedica a uma arte ou um ofício por gosto ou curiosidade, não por profissão; curioso, diletante”. Existe também o sentido pejorativo, no qual “amador” é a definição para “aquele que ainda não domina ou não consegue dominar a atividade a que se dedicou, revelando-se inábil, incompetente etc.” Obviamente, aborda-se a memorialística urbana à luz da segunda definição. Cf Antônio HOUAISS. Dicionário Houaiss da Língua Portuguesa. Editora Objetiva 2001. “O documento é monumento. Resulta do esforço das sociedades históricas para impor ao futuro – voluntária ou involuntariamente – determinada imagem de si próprio”. Jacques LE GOFF. “Documento/Monumento” in História e Memória: Campinas: UNICAMP, 2003, p. 548 Cf. Pierre NORA. “The end of Memory – History” in Realms of Memory. Vol.1 – Conflicts and Divisions. Columbia University Press, 1996. Jacques LE GOFF, op. cit., p. 225. David LOWENTHAL, The past is a foreign country. Cambridge University Press, 1985, p. 8. Alain CORBIN, “O segredo do indivíduo” in Phillipe ARIÈS e Georges DUBY (orgs), História da Vida Privada: da Revolução Frances à Primeira Guerra”. São Paulo: Ed.Schwarcz, 1995, p. 427. Pierre NORA, “General Introduction: Between Memory and History” in Pierre NORA (org) Realms of Memory: rethinking the French past (vol.1: conflicts and divisions). Columbia University Press, 1996. X. Envolvendo o desenvolvimento tipográfico e o maior espaço físico com a conseqüente ampliação do número de páginas, o que, claro, varia de acordo com o país e a cidade. Sandra PESAVENTO, O Imaginário da Cidade: visões literárias do urbano - Paris, Rio de Janeiro, Porto Alegre. Porto Alegre: Ed. Universidade/UFRGS, 1999, p. 284. Francisco SIQUEIRA. “Notas da província” in Correio Popular, Campinas: 29/07/1959. Também consultar: Célia S. FARJALAT. “Crônicas de um cotidiano esquecido” in Correio Popular , Campinas, 14 de Novembro de 1999 e Célia S. FARJALAT. “O cronista de Campinas: José de Castro Mendes, ou simplesmente Zek, foi escritor, artista plástico, compositor musical e pintor de talento”. Correio Popular , Campinas, 14 de Novembro de 1999. Vivaldo COARACY. Encontros com a Vida (memórias). Rio de Janeiro: José 58 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 Francisco Ollero Lobato (Coord.) Olympio, 1962. Appio SOTTOMAYOR. “Lisboa tem um sentimento” in Norberto de ARAÚJO, Peregrinações em Lisboa. Lisboa, Vega, 1993, pp. XI-XXIV. Conferir também: http://www.lisboa-abandonada.net/forum/read.php?f=1&i=2681&t=2681. Consulta em 20/03/2006. Idem, Ibidem. Ver a página que o grupo “Amigos de Lisboa” mantém na Internet – http://www.amigosdelisboa.pt/historia/historia2.htm. Consulta em 20/03/2006. Maria Stella BRESCIANI, “Cidade: espaço e memória” in BRESCIANI, Stella (org.). Imagens da cidade: séculos XIX e XX. São Paulo: Marco Zero/ANPUH; São Paulo/FAPESP, 1993, p. 164. Nesse sentido ver Ângela de CASTRO GOMES. História e historiadores: a política cultural do Estado Novo Rio de Janeiro: Ed. FGV, 1996 e Angel RAMA. A Cidade das Letras, São Paulo: Brasiliense, 1985, pp. 80-84. “Sapo” era o termo utilizado para definir o jornalista novato, aquele que só colabora com textos e reportagens que lhe são requeridos, não tendo muito espaço para contribuições regulares. Ângela de Castro GOMES. op. cit., p. 48. David LOWENTHAL, op. cit., p. 7. José de CASTRO MENDES. “Reminiscências da Cidade” in Correio Popular (série “Retratos da Velha Campinas”), 1945 (s/d específica). Vivaldo COARACY. Memórias da Cidade do Rio de Janeiro, São Paulo: EDUSP, 1988, p. 23. Norberto de ARAÚJO. Peregrinações em Lisboa (vol. XV). Lisboa: Vega, 1993. “Da gema” é uma expressão utilizada para simbolizar pessoas nascidas, criadas e extremamente identificadas com uma cidade, alguém que também carrega os estereótipos emprestados à essa cidade. Tal como a gema do ovo, constituem a parte central das cidades. Alguém que não é do centro das cidades raramente é considerado “da gema”. Machado de ASSIS. Esaú e Jacó. (cap.XX - “A Jóia”), p. 32. José Honório RODRIGUES, “A historiografia memorialista e o Rio de Janeiro” in Vivaldo COARACY, op. cit., pp.15-20. Cf. Sandra PESAVENTO, op. cit. Rachel de QUEIROZ. “Nota sobre Paquetá” in Vivaldo COARACY. Paquetá: imagens de ontem e hoje. Rio de janeiro: José Olympio, 1964, p.XVI-XVIII. “A memória individual é formada pela coexistência (...) de várias memórias (pessoais, familiares, grupais, regionais, nacionais, etc) em permanente construção devido à incessante mudança do presente em passado e às alterações ocorridas no campo das re-presentações do passado.” Cf. Fernando CATROGA. Memória, História e Historiografia. Coimbra: Ed.Quarteto, 2001, p. 16. De acordo com a página da Academia Brasileira de Letras, da qual Luís Edmundo (ou L. E. de Melo Pereira da Costa), nascido em 1878 e falecido em 1960, é patrono da cadeira 33, esse autor foi “jornalista, poeta, cronista, memorialista, teatrólogo e orador”. Vinculado ao movimento simbolista, compôs diversos livros de poesias como Nimbus, em 1899, Turíbulos, em 1900, e Turris eburnea, em Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 59 1902. No memorialismo urbano, escreveu, entre outros, O Rio de Janeiro no tempo dos vice-reis, A corte de D. João no Rio de Janeiro e O Rio de Janeiro de meu tempo. Outras informções em: http://www.academia.org.br/imortais/cads/33/edmundo.htm. Nas três cidades abordadas nesse texto ocorreram planos de urbanismo que acarretaram mudanças profundas em suas configurações, especialmente nas partes mais antigas. No Rio de Janeiro, o “bota-abaixo” posto em prática a partir de 1904, durante o mandato de Pereira Passos, reformulou a cidade a partir de uma concepção Haussmaniana. Em Lisboa, o plano de urbanismo posto a cabo no final do século XIX, início do XX pelo engenheiro Ressano Garcia é considerado um “arranque urbanístico”, por tirar a cidade do “ciclo da pobreza” e em Campinas as reformas oriundas do plano do urbanista Prestes Maia alargaram avenidas e demoliram “marcos” da cidade como a Igreja do Rosário, o Teatro Carlos Gomes e diversos palacetes da região central. Ítalo CALVINO, As cidades invisíveis. Trad. Diogo Mainardi. São Paulo: Companhia das Letras, 1990, pp. 32-33. Fernando CATROGA, op. cit., p. 25. Alain CORBIN, op. cit., p. 427. Nesse sentido ver a introdução de Sílvio Luís LOFEGO. Memória de uma Metrópole: São Paulo na obra Ernani da Silva Bruno. São Paulo: Annablume, FAPESP, 2001. Pierre BOURDIEU, op. cit., p. 75. Alfredo BOSI, “O tempo e os tempos”. in Adauto NOVAES. Tempo e História. São Paulo: Companhia das Letras / Secretaria Municipal de Cultura, 1992, p. 22. Ana Cláudia BREFE, op. cit., p. 5. Françoise CHOAY, A alegoria do patrimônio. São Paulo: Estação Liberdade / Editora da UNESP, 2001, p. 21. José de CASTRO MENDES. “A praça Bento Quirino” in Correio Popular (suplemento “História da Cidade de Campinas), 04/09/1969. José de CASTRO MENDES. “Documentário de duas épocas – Campinas de ontem e de hoje: contrastes, personagens e empreendimentos que figuram na história da ex-província de São Carlos – costumes e hábitos da gente de outros tempos”. 28/03/1954. Norberto de ARAÚJO, op. cit. (livro XIV), 1993, pp. 13-22. Sandra PESAVENTO, op. cit., p. 181. Nesse sentido ver, por exemplo, “Imagens da cidade em princípios do séculos que estamos vivendo in Correio Popular (série “Retratos da Velha Campinas”) 27/07/1952. Ecléa BOSI, op. cit. pp.198-211. Norberto de ARAÚJO,, op. cit. (livro XV), 1993, p.88. Norberto de ARAÚJO,, op. cit. (livro XV), pp. 86-87. Norberto de ARAÚJO,. Peregrinações em Lisboa. Lisboa (vol.XV). Lisboa: Vega, 1993, p. 89. Vivaldo COARACY. Memórias da Cidade do Rio de Janeiro. Rio de Janeiro, José Olympio, 1964. Edição comemorativa ao 4º centenário da cidade do Rio de Ja- 60 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 Francisco Ollero Lobato (Coord.) neiro. José de CASTRO MENDES. “Retratos da Velha Campinas”, in Revista do Arquivo Público Municipal, São Paulo, DMC, 1951, p. 12. Vivaldo COARACY, op. cit., p. 86. Carlos FORTUNA & Paulo PEIXOTO, “As novas e as velhas imagens das cidades: um olhar sobre a transformação identitária de cinco cidades portuguesas” in Anais do IV Congresso Português de Sociologia. Coimbra: 2000, pp. 1-22. Essas são alusões constantes na historiografia da cidade. No já citado suplemento “História da Cidade de Campinas”, José de Castro Mendes dedica alguns volumes à divulgação da cidade como “terra das artes”, ou “berço da república”. No entanto, basta uma pesquisa mais aprofundada em jornais e revistas, especialmente das décadas de 30 a 50, para percebermos tentativas de incluir outras novas identidades à cidade, como “grande pólo hospitalar” ou “pólo educacional”. Norberto de ARAÚJO, op. cit. (livro XII), p. 31. Vivaldo COARACY, op. cit., p. 22. Norberto de ARAÚJO. Legendas de Lisboa, Lisboa: Vega, 1994, pp. 176-177. José de CASTRO MENDES. “O largo do Rosário em 1890”, in Correio Popular (série “Retratos da Velha Campinas”), 04/09/1953. Vivaldo COARACY, op. cit., p. 107. A Sé de Lisboa é descrita por Araújo como “um monumento nacional por excelência, e , certamente, o mais antigo de Lisboa”. Sua fachada, “de ar vetusto”, carregaria, segundo o autor (ao parafrasear Reinaldo dos Santos), traços da índole portuguesa, “forte, rude, crente e sem requinte”. Cf. Norberto de ARAÚJO, op. cit., (livro II), p. 31. Coaracy relembra o quartel do Campo do Sant´Ana, local onde, segundo o autor, desenrolaram-se episódios importantes para a proclamação da república no Brasil. Cf, Vivaldo COARACY, op. cit., pp. 151-155. Trata-se do Cassino Carlos Gomes em Campinas. Para Castro Mendes, ele representa, em termos de diversão, o oposto de sua cidade atual, “paupérrima em diversões” e que vivia na “mesma pasmaceira de sempre”. Cf. José de CASTRO MENDES. “Interessantes reminiscências da cidade no passado” in Correio Popular (série “Retratos da Velha Campinas”, 20/07/1952. Françoise CHOAY, op. cit., p. 18. Willi BOLLE, “Cultura, patrimônio e preservação” in Antônio A. ARANTES (org) Produzindo o Passado. São Paulo: Brasiliense, 1984, p. 13. Stephen BANN, As Invenções da História: ensaios sobre a representação do passado. São Paulo: EDUNESP, 1994, pp. 132-140. Jacques LE GOFF, op. cit., p. 535. Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 61 Bibliografia BANN, Stephen 1994 As Invenções da História: ensaios sobre a representação do passado. São Paulo: EDUNESP. BENJAMIN, Walter 1987 “Sobre o conceito de história” in Obras Escolhidas Vol.1. Magia e Técnica, arte e política. Ensaios sobre literatura e história da cultura. São Paulo: Brasiliense, pp.222-232. BERMAN, Marshall 1986 Tudo que é sólido desmancha no ar: a aventura da modernidade. São Paulo: Companhia das Letras. BOLLE, Willi 1984 “Cultura, patrimônio e preservação” in ARANTES, Antônio A. (org) Produzindo o Passado. São Paulo: Brasiliense. BOSI, Alfredo 1992 “O tempo e os tempos”. In NOVAES, Adauto. Tempo e História. São Paulo: Companhia das Letras / Secretaria Municipal de Cultura, pp.19 – 33. BOSI, Ecléa 2003 “Memória da cidade: lembranças da cidade”. Estudos Avançados (na rede), vol.17, nº 47, pp.198-211. Disponível em http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0103401420030001000012&Ing=en&nrm=iso BOURDIEU, Pierre 2003 “A ilusão biográfica” in Razões Práticas: sobre a teoria da ação. Campinas: Papirus. BRESCIANI, Maria Stella 1993 “Cidade: espaço e memória” in BRESCIANI, Stella (org.). Imagens da cidade: séculos XIX e XX. São Paulo: Marco Zero/ANPUH; São Paulo/FAPESP. 2001 e NAXARA, Márcia (org). Memória e (res) sentimento: indagações sobre uma questão sensível. Campinas: Editora da Unicamp. 1993 (org.). Imagens da cidade: séculos XIX e XX. São Paulo: Marco Zero/ANPUH; São Paulo/FAPESP. CALVINO, Ítalo 1990 As cidades invisíveis. Trad. Diogo Mainardi. São Paulo: Companhia das Letras. CATROGA, Fernando 2001 Memória, história e historiografia. Coimbra: Ed. Quarteto. CHOAY, Françoise 62 Francisco Ollero Lobato (Coord.) 2001 A alegoria do patrimônio. São Paulo: Estação Liberdade / Editora da UNESP. CONNERTON, Paul 1989 How societies remember. Cambridge: Cambridge University Press. CORBIN, Alain 1995 “O segredo do indivíduo” in ARIÈS, Phillipe e DUBY, Georges (org), História da Vida Privada: da Revolução Frances à Primeira Guerra”. São Paulo: Ed.Schwarcz. FEATHERSTONE, Mike 1997 “Culturas globais e culturas locais” in FORTUNA, Carlos (org). Cidade, Cultura e Globalização: Ensaios de Sociologia. Oeiras: Celta Editora. FERNANDES, José Manuel 1994 “O Tempo moderno” (Lisboa no Século XX) in MOITA. Irisalva (org). O livro de Lisboa. Lisboa: Livros Horizonte, (pp.493-519). FORTUNA, Carlos e PEIXOTO, Paulo 2000 “As novas e as velhas imagens das cidades: um olhar sobre a transformação identitária de cinco cidades portuguesas” in Anais do IV Congresso Português de Sociologia. Coimbra. Disponível em http://www.aps.pt/ivcong-actas/Acta118a.PDF. GOMES, Angela de Castro 1996 História e historiadores: a política cultural do Estado Novo. Rio de Janeiro, Editora FGV. LAPA, José Roberto do Amaral 1996 A cidade os cantos e os antros: Campinas 1850-1900. São Paulo: EDUNSEP. LE GOFF, Jacques 2003 História e Memória. Campinas: Editora da Unicamp. LOWENTHAL, David 1985 The Past is a foreign country. Cambridge University Press. NORA, Pierre 1996 “General Introduction: Between Memory and History” in Nora, Pierre (org) Realms of Memory: rethinking the French past (vol.1: conflicts and divisions). Columbia University Press. PESAVENTO, Sandra 1999 O Imaginário da Cidade: visões literárias do urbano - Paris, Rio de Janeiro, Porto Alegre. Porto Alegre: Ed. Universidade/UFRGS. RAMA, Angel 1985 A Cidade das letras. São Paulo: Brasiliense. Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 63 Patrimônio Cultural: Rheingantz – Uma Vila Operária em Rio Grande – RS Vivian S. Paulitsch Universidade Estadual de Campinas Resumo Na cidade do Rio Grande, Rio Grande do Sul, o comerciante Carlos Guilherme Rheingantz, em novembro de 1873, funda a Cia. União Fabril (ex-Rheingantz) - a primeira no Rio Grande do Sul. A empresa ao longo dos anos estabeleceu uma política habitacional, constituindo assim uma Vila Operária com casas enfileiradas, isoladas para mestres, técnicos, um Grupo Escolar, Jardim de Infância, Cassino dos Mestres, Ambulatório Médico e Armazém Cooperativo. Tais construções evocam exemplos europeus na busca de uma “modernização” dentro da cultura internacional que estava disponível, inclusive, em periódicos e manuais. Busca-se conhecer a culturaa visual dos construtores daquela época e o diálogo que eles estabeleceram com as obras de referência, até mesmo anteriores à sua época. Abstract At Rio Grande city, Rio Grande do Sul State, the merchant Carlos Guilherme Rheingantz, in November 1873, founds the Cia. União Fabril (ex-Rheingantz) – the first at Rio Grande do Sul. The company, along 64 Francisco Ollero Lobato (Coord.) the years, established an habitational politics, so constituting Working Class Housing with semi-detached cottages, detached cottages to masters, technicians, a School Group, Kindergarten, Master’s Casino, Medical Clinic and Cooperative Grocery Store. So, they are part of an architectural culture from that time and can clearly observe that the builders, from the which we don’t have informations nowadays, knew these international models – because an ambitious draw exists inside of the context of this cottages. Through this search of comparisons, it could be enlarged the works in reference which is transported in this study of case. O presente artigo pretende abordar um patrimônio edificado no sul do Brasil denominado Complexo Cia. União Fabril (ex-Rheingantz & Cia.), que inclui, além das instalações da fábrica, uma vila operária. O complexo Rheingantz é um patrimônio cultural do país e compreende obras de arquitetos, criações anônimas de construtores surgidas da alma popular e um conjunto de valores histórico-culturais que dão sentido à vida desta específica vila neste período histórico. O conjunto encontra-se ainda totalmente edificado e está direta e materialmente ligado à história cultural da industrialização do sul do Brasil e das tradições de criação de animais que caracterizam a região do Estado do Rio Grande do Sul. Assim, faz parte de uma cultura arquitetônica daquele tempo, e pode-se claramente observar que os construtores, dos quais não temos informações, conheciam certos modelos internacionais, pois existe um ambicioso desenho dentro do contexto deste conjunto de habitações. O Complexo de Casas Rheingantz revela um importante intercâmbio de valores e experiências consideráveis do final do século XIX e começo do XX, tanto no âmbito da arquitetura, do planejamento e expansão urbanos da cidade do Rio Grande – RS, do desenho da paisagem, bem como da história da indústria do Rio Grande do Sul e do Brasil. A propriedade é única em termos de conjunto edificado, pois outras vilas que existiram nos bairros mais antigos da cidade de São Paulo, como Bom Retiro, Brás, Moóca, Belém, Belenzinho, Lapa, Ipiranga, que eram repletos de vilas construídas junto às fábricas, não mais existem, pois foram demolidas. A as propriedades do conjunto têm grave deterioração de materiais, alteração e deterioração da estrutura e de elementos ornamentais como óculos, frisos, festões e apliques. Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 65 Histórico Na cidade do Rio Grande, estado do Rio Grande do Sul, o comerciante Carlos Guilherme Rheingantz, em novembro de 1873, funda a Fábrica Nacional de Tecidos e Panos de Rheingantz & Vater, a primeira do Rio Grande do Sul, e que mais tarde passa a denominar-se Companhia União Fabril. A fábrica inicia suas atividades em 1874 em pequena escala e com pequeno capital. No Catálogo da Exposição de 1901 de Porto Alegre, obtém-se a informação de que a fábrica sofreu ampliações em 1876, e posteriormente, de 1882 até 1899, teria tido outros sucessivos aumentos de capital e material. Em 1891 foi transformada em sociedade anônima, com o nome de União Fabril e Pastoril, e em 8 de julho de 1895 a razão social novamente sofreu modificação, para Companhia União Fabril. A empresa foi pioneira na produção de tecidos e panos de lã, e tinha uma criação de ovelhas que na exposição Brasileira-Alemã de 1881, em Porto Alegre, recebeu oito medalhas. A fábrica contava com costureiras que trabalhavam fora e as órfãs do Asilo, que eram encarregadas de torcer as franjas dos chales. A mão-deobra da fábrica era constituída por dois terços de mulheres e um terço de homens. As mulheres trabalhavam na produção e os homens na manutenção. A fábrica fez o fornecimento de capas e cobertores para o Exército Nacional, atingindo seu auge de produção na época da Primeira Guerra Mundial, com intenso fornecimento. Para isso, chegaram a trabalhar 2.000 pessoas. Nessa época já assumia a denominação Companhia União Fabril. A fábrica obteve uma localização inicial em frente a uma das mais antigas cadeias da cidade, transladando-se mais tarde para a localização atual. Sua produção tinha abrangência regional, nacional e de exportação para os Estados Unidos e Europa. Em 1904, o Comendador Rheingantz1 toma uma iniciativa pioneira instalando a primeira fiação penteada do país, o que possibilitou a fabricação de tecidos finos, casimiras, etc. A busca por novas atualizações tecnológicas, principalmente na Europa, era uma constante na administração da empresa e do próprio Carlos Guilherme Rheingantz. A empresa, ao longo dos anos, estabeleceu uma política habitacional, constituindo assim uma vila operária com casas enfileiradas, casas isoladas para mestres e técnicos, um grupo escolar, jardim de infância, cassino ou clube dos mestres, ambulatório médico e armazém 66 Francisco Ollero Lobato (Coord.) cooperativo. As casas feitas para os operários desde 1884 são edifícios que estão presentes, ainda hoje, na composição da paisagem urbana. A “Cidade Nova”, onde está implantado o complexo, resultou de aterramento em terrenos pantanosos do leste da cidade devido às obras de dragagem do porto do Rio Grande, que foram concluídas em 1866. Em 1878, foram demarcados os alinhamentos e o arruamento da antiga Estrada da Mangueira, depois chamada Avenida Rheingantz. Um dos fatores que mais influenciou na escolha desse local para a implantação da nova fábrica foi a proximidade com a Estação Ferroviária Central de Rio Grande. A facilidade com que seriam entregues na fábrica o carvão, materiais de construção e matéria-prima, e se faria o escoamento da produção da empresa, favorecia essa opção não casual do novo lugar de implantação da empresa, bastante afastada do centro, sendo necessária a construção de casas para os funcionários, pois o transporte era muito precário naquela época. Os Relatórios anuais da empresa foram um instrumento importante para poder-se reconstruir a trajetória da fábrica e verificar o seu crescimento tanto de capital como patrimonial. No Relatório do ano social de 1884, a empresa já possuía a denominação de Sociedade Comanditária em Ações Rheingantz & Cia. Consta a compra na Inglaterra da cobertura e estrutura de ferro da nova fábrica, o motor, a transmissão e caldeira e os demais maquinismos necessários, o maquinário para a fábrica de tecidos de algodões, e é mencionada a conveniência de edificar casas para operários nos arredores da fábrica. Em fevereiro de 1885, ficou pronta a construção do novo edifício e a inauguração foi honrada pela presença de S.S.A.A. Imperiais, como foi relatado no jornal local Echo do Sul, datado de 7 de março de 1885. As casas eram alugadas para os operários a preços módicos. E nasceu assim a Avenida Rheingantz, tendo de um lado as casas destinadas aos funcionários de maior graduação, mais bem equipadas e isoladas no lote em sua grande maioria, e de outro as mais modestas, para operários de menor ordenado. Em termos de implantação, os lotes da Vila Operária são distribuídos uniformemente ao longo da Av. Rheingantz, ao lado do prédio principal da fábrica, de forma simples e geométrica, nos moldes do traçado xadrez provindo da cultura luso-brasileira, com lotes de testada pequenos e compridos. A casa se desenvolvia ao longo do lote, mas nas casas dos de maior graduação temos lotes com testadas maiores e o Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 67 Figura 1 – Desenho da implantação do complexo. uso de recuo frontal, e as casas são na maioria isoladas no lote. Entretanto, no decorrer da década de 1920, em função das dificuldades da empresa, houve uma paralisação na construção e nos reparos das moradias. O fornecimento de habitações alugadas para os operários perdurou até 1968, quando decretada a falência da empresa. Esta se deu Figura 2 Foto: Panorama das construções Maria Amélia Marasciulo, 2003 68 Francisco Ollero Lobato (Coord.) pela concorrência de confecções e magazines que importavam lãs e produtos do Uruguai com preços menores no mercado. A proposta apresentada pela fábrica Rheingantz era não só de construir casas para seus operários, também equipamentos comunitários que atendessem às necessidades dos funcionários. Esse tipo de assistência era freqüente em outras vilas operárias do país, como é o caso da Vila Maria Zélia, pertencente a uma fábrica de tecelagem e algodão situada na freguesia de Belenzinho, cidade de São Paulo, a Brasital S. A, que tinha o mesmo tipo de hierarquia que a Rheingantz, proporcionando também uma diferenciação de casas para mestres e operários; a Kronemberg Estate, na Alemanha, que data de 1872-74; Mulhouse, na França, projetada pelo engenheiro Émile Muller; a Vila Matarazzo, em São Paulo, que construiu somente postos de abastecimento, “embriões dos atuais supermercados”. Durante o tempo dedicado à pesquisa, foi montada uma ficha relativa a cada construção, com dados sobre a parte histórica, plantas, elementos arquitetônicos, estilo arquitetônico, grau de descaracterização e vários exemplos de edifícios que fazem referência a essas casas que pertenciam a essa cultura internacional desse período estudado. Além do uso de manuais de construção e periódicos para que se pudesse entender a técnica construtiva empregada nas casas, as fontes primárias estudadas foram baseadas em jornais da época, fotografias e principalmente os Relatórios da Diretoria da Companhia União Fabril. Casas da fábrica As casas eram feitas de tijolos, possuíam um partido formal muito simples, não tinham rede de esgoto nem de água. Em termos de questão de escala, a usada foi a do homem, a forma pura do retângulo foi utilizada tanto para maior aproveitamento dos materiais de construção como para otimização do espaço com parede compartilhada pelas habitações, criando assim uma linearidade no conjunto. Os ornamentos presentes neste caso limitam-se ao ático, frisos e cornija de entablamento separando a parede do ático. A estrutura do telhado é simples e compartilhada, possuindo duas águas e telhas do tipo capa-canal. A horizontalidade do conjunto dessas casas, enfatizada pelos áticos e ci- Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 69 malhas, é equilibrada pelas aberturas verticais das portas e janelas, dando um ritmo compassado à construção. Tentou-se dar um panorama geral do tipo de construções que compõem a Vila Operária, porém concentrado em um exemplo da análise de uma das casas de mestres considerada pelos moradores da cidade como “o edifício mais bonito da cidade” – a casa 194, denominada “Cassino dos Mestres”. Ademais, mostraremos o método de levantamento arquitetônico que foi utilizado neste trabalho para, de certa forma, salvaguardar as informações sobre esse patrimônio. As casas para mestres são isoladas no lote e têm recuo frontal de 4 m com um muro e gradis de ferro. Os estilos são os mais variados, mas estão dentro de uma cultura internacional daquela época. A ampliação das moradias operárias data da virada do século, quando foram construídos os outros prédios, como o Cassino dos Mestres, o Grupo Escolar, o Jardim de Infância, seis casas para mestres e mais seis para operários. Essas edificações formam um grupo de 13 fichas individuais. Figura 3 – Casa 194 – Cassino ou Clube dos Mestres Foto: Vivian Paulitsch, 2003 70 Francisco Ollero Lobato (Coord.) O Cassino dos Mestres era um edifício que pretendia atender às funções de lazer e habitação para alguns mestres e principalmente os recém-chegados da Europa. O projeto foi solicitado ao escritório de R. Ahrons2, que em maio de 1911 concluiu o trabalho. Segundo GuigouNorro3 (1994), as plantas originais atribuem a obra ao “Escritório de Engenharia R. Ahrons”, a maior empresa construtora de Porto Alegre. Responsável por obras significativas da arquitetura do Rio Grande do Sul e, especificamente, de Porto Alegre, a firma contava, na sua fase mais produtiva, com o arquiteto Theo Wiederspahn na chefia do Departamento de Arquitetura. Para justificar tal hipótese, diz Guigou-Norro4 (1994): É precisamente no período compreendido entre os anos de 1908, ano da contratação de Wiederspahn, até 1915, ano do fechamento do escritório, que a firma foi responsável por uma série de trabalhos que revolucionaram a arquitetura de Porto Alegre. O Cassino dos Mestres servia como ponto de encontro dos mestres da fábrica, com acomodações para convenções, sala de leitura com biblioteca, bilhar, podendo inclusive servir para o fornecimento de refeições para os mestres solteiros, e foi sede da Sociedade de Mutualidade e da Biblioteca da Fábrica Rheingantz. A edificação é construída em terreno de esquina, isolada no lote, com recuos frontais iguais nos dois cantos do mesmo. A casa salienta-se no entorno por sua posição devido a ser o lote de esquina. Ocupa uma localização de destaque em termos de marco visual e ponto focal, e, dos equipamentos da Vila Operária, é o de maior proximidade com o prédio da administração. Trata-se de uma edificação com um volume único retangular e algumas reentrâncias e saliências; com uma cobertura extremamente complexa com planos e distintos ângulos, assimétricos, suscitando uma movimentação nas formas plásticas da cobertura. As fundações são feitas de blocos de pedra, as paredes são duplas de alvenaria de tijolos maciços, estuque nos pisos do segundo pavimento; no térreo, sistema de barroteamento para prender o assoalho. A cobertura da edificação é toda estruturada em madeira com revestimento de telhas francesas, possui água furtada e várias inclinações do telhado assimétrico. O programa espacial original caracterizava-se por quatro salas no térreo, um banheiro, uma cozinha e área de serviço. No segundo Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía Figura 4. Desenho das plantas e implantação 71 72 Francisco Ollero Lobato (Coord.) pavimento havia três dormitórios e um compartimento habitável no canto ao lado da escada, apesar da inclinação do telhado. Atualmente, o nível de deterioração do prédio é bastante elevado, não havendo mais alguns elementos estruturais de piso, forro e a maioria das aberturas. A técnica construtiva do enxaimel5 é usada somente com função de ornamentação e não estrutural. Sobre o uso do enxaimel nas construções feitas no Rio Grande do Sul, Weimer diz que esse tipo de arquitetura é singular e autêntico da sociedade de imigrantes alemães do Estado. Conforme o autor6, Quando comparamos a extrema variedade do enxaimel na forma como era praticado na Alemanha com o do Rio Grande do Sul, chegamos à conclusão de que houve uma enorme simplificação e uma integração entre as diversas correntes formadas. Se tivéssemos examinado apenas as construções daqui, ignorando as alemãs, certamente teríamos chegado à conclusão de que se originaram de uma forma comum que evoluiu para variantes locais. Na realidade aconteceu o contrário. Na fachada da Avenida Rheingantz no segundo pavimento, temos escoras curvas na empena com tramos pequenos, esteios secundários, vergas (Sturzriegel), peitoris (Brustriegel) e peças inclinadas que formam uma triangulação. As esquadrias são todas de verga reta, em agrupamentos de três ou quatro, tipo guilhotina, com uma moldura em todo o seu contorno. O acesso principal, na rua Dois de Novembro, é marcado por um arco abatido com uma escadaria, por ser a casa do tipo de porão alto. Nessa fachada há os mesmos elementos de composição da fachada da Rua Rheingantz no segundo pavimento. Obtemos a mesma evocação do acesso principal com arco abatido e uma janela tripla com dois montantes de alvenaria. As esquadrias são todas de verga reta do tipo guilhotina e emolduradas. Podemos constatar a simetria e o rebatimento na composição dos elementos da fachada, em contraste com o telhado assimétrico. Atualmente a casa está sendo muito saqueada e não existem mais pisos, escada, basicamente restam os elementos de alvenaria e partes da cobertura. Da entrada principal tem-se acesso a um amplo distribuidor que intercomunica as três salas à esquerda, a escada ao fundo e uma sala à direita, um acesso aos serviços e a um compartimento menor que seria um banheiro. Nesse vão de acesso, que seria a parte de serviços, há Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía Figura 5. Foto: 73 Casa 194, frente ao Cemitério – Rua Dois de Novembro Maria Amélia Marasciulo, 2003. um compartimento amplo (provável cozinha), que se comunica a um distribuidor que se liga a uma porta de fundos e a uma sala de frente à rua principal. Um anexo, que seria parte da cozinha, foi fechado e aberta uma porta para acesso independente. Na parte de cima não é possível subir, pois não há piso – mas provavelmente caracterizava-se por um amplo distribuidor com acesso a um dormitório central que se comunica pela sacada a outro dormitório de esquina, o qual possui um compartimento como um closet e uma sacada, e mais um dormitório ao lado deste de mesma dimensão. O revestimento de paredes no projeto original contemplava molduras e lambris, mas atualmente não é possível verificar isso. Os pisos não existem mais, excetuando os da entrada principal, que são ladrilhos hidráulicos, uma parte dos forros de um compartimento, do tipo saia-camisa. As paredes do hall de entrada têm revestimento de azulejos até a metade. As instalações provavelmente seguem o padrão das demais casas, com manilhas de cerâmica e canos de ferro e fiação elétrica aparente. As portas internas possuem bandeira em arco abatido e são de madeira entalhada. 74 Francisco Ollero Lobato (Coord.) A aproximação desse tipo de solução com outros exemplos brasileiros pode ser vista em estudos residenciais feitos por Jader Passarinho7 no Rio de Janeiro, que datam de 1942, portanto posteriores ao Cassino mas com similaridades em termos de cobertura, ornamentação, de resolução em planta. Os desenvolvimentos no design de moradias operárias alemãs do século XIX – overseer’s house –possuem similaridades ao Cassino dos Mestres. No que concerne sobretudo ao pitoresco tratamento das águas do telhado e da estrutura de madeira do pavimento superior, é muito parecido com o utilizado no Cassino dos Mestres. Entretanto, contrasta com o utilizado nas demais casas de mestres, nas quais há simplicidade nos telhados. Em exemplos de moradias populares européias retirados de catálogos alemães8, pode-se notar que ali o enxaimel tem função estrutural e os telhados são simétricos e assimétricos. Alguns exemplos em São Paulo-SP-Brasil, também possuem telhados sofisticados, maior ornamentação no segundo pavimento, porão alto com fundação em pedra e uso de água furtada. Porém, o enxaimel usado aqui no Cassino dos Mestres é bem distinto, e essa integração vista em diferentes partes do País deve ser entendida como uma aproximação e não como uma unificação. A análise pontual de uma das casas que faz parte da Vila Operária teve como objetivo estudar as construções dentro de uma cultura arquitetônica daquele tempo. Pode-se claramente observar que os construtores (a respeito dos quais não foram obtidas informações) conheciam esses modelos internacionais, pois existe um ambicioso desenho dentro do contexto desse conjunto de habitações. Tais construções evocam modelos europeus na busca de uma “modernização” dentro da cultura internacional que estava disponível inclusive em periódicos e manuais. Buscou-se conhecer a cultura visual dos construtores daquela época e o diálogo que eles estabelecem com as obras de referência até mesmo anteriores à sua época. A vila representa um período industrial brasileiro do fim do século XIX, mas inserido numa cultura internacional da época, com estilos variados. A principal ferramenta para construir a cultura da cidadania deste sítio será atravé de uma dinâmica de educação patrimonial, atrelada a um programa de revitalização do patrimônio, a fim de promover a identidade local. Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 75 Há, de fato, carência de políticas de conservação e um perigo iminente causado por planos urbanísticos de várias gestões da Prefeitura local. Também os prédios abandonados trazem insegurança à população que mora nos arredores, pois servem de abrigo a ações criminosas. Há ocorrência freqüente de depredação dos elementos estruturais tais como barrotes, forros, portas e janelas pela ação de vandalismo. Evidentemente, também ocorre a perda de autenticidade histórica, quando os moradores das casas ainda habitadas fazem reformas, por falta de recursos financeiros para uma restauração e sem uma política e esclarecimento do valor do patrimônio histórico e cultural das edificações. Ocorrem alterações graduais devido a fatores climáticos como grandes períodos de chuva ou por ação da maresia, por ser Rio Grande uma cidade litorânea, aumentando ainda mais a deterioração das edificações. A maior causa desta ameaça às propriedades é a carência e inadequação de recursos financeiros, falta de implementação eficaz de um plano de gestão e de um inventário do patrimônio histórico e cultural da Vila Operária Rheingantz. Os obstáculos da implementação de um plano de gestão de proteção ao sítio são o descaso das autoridades, a falta de estudos teóricos e de levantamentos por parte dos órgãos competentes, além da falta de tombamento e de uma política de preservação. A identidade e o caráter da Vila Operária Rheingantz é de suma importância não só por sua estrutura física, mas também por suas características sociológicas. Ademais, podemos considerar a sua integração ao processo vivo do desenvolvimento urbano da cidade do Rio Grande. A situação atual do sítio é de deterioração grave tanto de estrutura como de materiais, por isso é imprescindível uma tarefa de restauração, conservação e reciclagem desse monumento histórico e arquitetônico. Notas: 1 2 3 Por ter recebido comenda da Intendência Municipal, Rheingantz era chamado Comendador. Escritório situado na época na capital do Estado, Porto Alegre. Foi o mais importante no período. Júlio GUIGOU-NORRO. A Vila Operária na República Velha: o caso Rheingantz. 76 4 5 6 7 8 Francisco Ollero Lobato (Coord.) Dissertação (Mestrado) – Faculdade de Arquitetura, Universidade Federal do Rio Grande do Sul, 1995. p. 183. Júlio GUIGOU-NORRO, A Vila Operária na República Velha …op. cit., p. 183. O imigrante trouxe a técnica do enxaimel em sua bagagem cultural, por isso ela é essencialmente germânica. Por contingências ambientais e existenciais, o enxaimel teve de ser recriado, por isso ele é totalmente brasileiro, em sua expressão.Gunther WEIMER. Arquitetura da imigração alemã: um estudo sobre a adaptação da arquitetura centro-européia ao meio rural do Rio Grande do Sul. Porto Alegre: Ed. da Universidade/UFRGS, 1983. p. 3. Gunther WEIMER, Arquitetura da imigração alemã…Op.cit.,1983, p. 42. Jarbas PASSARINHO. Estudos residenciais. Rio de Janeiro, 1942. Monografias da FAU. H. DEUTSCHER HOLHAUSBAU & F. Dickmann, Berlin. Abb. 1276/78; Abb. 1273. Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 77 Ambiente urbano y ciudadanía. Lineamientos de interpretación y gestión de las plazas de la ciudad de La Plata - Argentina María Cristina Domínguez Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Universidad Nacional de La Plata. E-mail: [email protected] Resumen El trabajo se orienta a profundizar en la interpretación de las variables tangibles e intangibles y sus interacciones presentes en el ambiente urbano, entendiéndolo como un bien cultural. Esto permitirá elevar el nivel de conocimiento de los elementos componentes del ambiente urbano y sus interacciones, potencialidades y limitaciones, tendente a la elaboración de lineamientos de interpretación que puedan generalizarse y aporten a un Plan de Manejo que armonice el fortalecimiento de los rasgos de identidad, el aprovechamiento responsable del ambiente urbano y el mejoramiento de calidad de vida y de ciudadanía. Francisco Ollero Lobato (Coord.) 78 Abstract The work is guided to deepen in the interpretation of the tangible and intangible variables and its present interactions in the urban environment, as a cultural well. This will allow to raise the knowledge level of the component elements of the urban environment and their interactions, potentialities and limitations, tending to the elaboration of interpretation outlines that can be generalized and contribute to a Management Plan that harmonizes the strengthening of the identity features, the responsible use for the urban environment and the improvement of the citizen life quality. 1. Introducción Se considera que el patrimonio es una construcción social definido por su “capacidad para representar simbólicamente una identidad”1 y que las plazas son el lugar de encuentro y ámbito igualitario por excelencia. En este sentido, a efectos de reflexionar acerca de una metodología -posible de ser generalizada- y de herramientas -participativas- capaces de recoger las multiplicidad de fenómenos que en ellas suceden, se presenta la plaza San Martín de la ciudad de la Plata -capital de la provincia de Buenos Aires, Argentina- . A fin de comprender la relación entre ideas y valores en la búsqueda de continuidad de los grupos sociales nos remontamos a la fundación de la ciudad: el siglo XIX, el cual se ha caracterizado por las grandes transformaciones urbanas. La idea de progreso indefinido repercute tanto en mejoras de la ciudad existente como en la ciudad nueva, deseable. El momento presenta dos valores manifiestos: belleza e higiene, y dos modelos: uno «estético prestigioso» de herencia barroca, con una transformación de lo existente abriendo la ciudad con puntos focales, y otro, «técnico racional» representado por la retícula ortogonal retomada en el siglo XIX para la ciudad nueva y ordenada, con canalizaciones subterráneas para las infraestructuras. Asimismo se expresan dos necesidades distintas: en Europa donde la labor era renovar, mientras que en América la labor era crear2. En tanto que el romanticismo representa una reacción frente a la razón y a los cánones ilustrados, la formación de los estados nacionales caracterizan el auge identitario del período para lo cual se recurre a sistemas simbólicos y de representación expresados en la ciudad de La Plata. Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 79 En la actualidad frente a la ciudad dispersa e informacional que propone el siglo XXI es fundamental la recuperación de la dimensión simbólica y concreta de los espacios públicos para identificar ambientes urbanos como referencias ciudadanas. En el plano local la fuerte renovación urbana, el predominio del mercado inmobiliario, la normativa confusa, los insuficientes mecanismos de gestión, la degradación de los espacios públicos y la falta de sensibilización en los valores empobrecen la calidad de vida de la población. En este sentido, dado que la ciudad es un sistema complejo, integrado por componentes de naturaleza diversa -natural y cultural-, con distintos comportamientos en el tiempo, un sistema vivo en constante cambio regido por valores de orden económicos, sociales, culturales y ambientales, la conservación se dirige entonces a «manejar» esos cambios de modo de garantizar y potenciar aquellos componentes que le otorgan su particular carácter que los distingue. Surgen, entonces, algunas preguntas: ¿Qué se debe conservar? ¿Cómo conciliar renovación urbana con conservación del patrimonio? ¿Cómo «manejar» la transformación? Teniendo en cuenta que la meta es el mejoramiento de la calidad de vida, el objetivo general es desarrollar lineamientos de interpretación y gestión del valor patrimonial de las plazas de la ciudad de La Plata, desde un abordaje participativo e integral. Entre los objetivos específicos se enuncian: i. conocer los tipos de plazas, su evolución, relación con el entorno, estado, modos de uso y memorias de la población, así como la normativa existente, como condición necesaria para la valoración y posterior intervención; ii. desarrollar pautas de análisis y de valoración que integren aspectos tangibles e intangibles subyacentes en cada ámbito; iii. elaborar un sistema de registro que facilite la identificación, integración y actualización, de los elementos necesarios tanto para la difusión, la educación, la investigación, como para la intervención, entre otros. Se acepta que “la destrucción del patrimonio puede no afectar el conocimiento histórico pero implica siempre una pérdida de la memoria social afectiva”3. Si bien esta pérdida es considerada un mal menor se pretende que, al fin, sea asumida. 80 Francisco Ollero Lobato (Coord.) Lo antedicho conduciría a considerar que: 1.- la intervención en áreas urbanas de uso público requiere una comprensión amplia de las manifestaciones que en ellas suceden, así como un método participativo de valoración; de modo de conciliar los cambios, con las preexistencias ambientales, particulares y diferenciadoras de cada lugar; 2.un instrumento integrador de cuestiones ambientales, sociales y culturales, es oportuno al momento de establecer políticas de acción, sensibilización, educación y difusión en los valores; y 3.- la conservación y puesta en valor de las plazas -componentes del ambiente urbano- fortalece aspectos decisivos del bienestar general, en lo físico; la contribución con el medio, en lo ambiental; la memoria social afectiva, en lo psico-social y la identidad urbana y ciudadana, en lo socio-político mejorando la calidad de vida4 de los habitantes. 2. Marco conceptual La ciudad es la gente, no sólo comprendida en la densidad sino también en la diversidad. Es un escenario público que cuanto más abierto esté a todos, más democrática será la sociedad. Es, también, un conjunto de lugares, de flujos y de intercambio. La ciudad es, entonces, un producto urbanístico -capaz de organizar el territorio, contener distintos usos y conformar lugares-, un producto político -dado que es el espacio de la expresión colectiva y manifestaciones ciudadanas- y un producto cultural -como referente urbanístico y símbolo de identidad5. Cabe mencionar que la dimensión cultural del espacio público no se limita a la monumentalidad y a los espacios vacíos, sino al conjunto de bienes, edificios, equipamientos e infraestructura; se trata de incorporar la vida cotidiana, la vida del hombre entero, con todos sus sentidos, sus capacidades intelectuales, sus habilidades, sus sentimientos, pasiones, ideas e ideologías; es incorporar la «rebelión del coro» de las tragedias griegas en contra de la concepción heroica del mundo clásico. En este sentido, la formulación del concepto de patrimonio constituyó una lenta y gradual evolución desde la valoración como «obra de arte» o «patrimonio artístico del Renacimiento, a la categorización de «patrimonio histórico artístico» con los avances científicos y los descubrimientos de Pompeya y Herculano en el siglo XIX, hasta la Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 81 amplitud de la actual denominación de «bien cultural» entendido como “cualquier manifestación o testimonio significativo de la cultura humana”6. Es de destacar el rol de la UNESCO como impulsor y difusor de una serie de principios establecidos y consagrados a través de documentos internacionales que refieren al marco teórico, siendo en la Convención de La Haya (1954) donde se comienza a utilizar el término «bien cultural» por primera vez. Dentro de los procesos legislativos que introducen este concepto de «bien cultural» ha sido relevante el trabajo desarrollado en Italia por la Comisión Franceschini (1964-1967) que introduce también la definición de «bienes ambientales» agrupando tanto paisajes naturales como paisajes culturales, considerando dos grupos: los «bienes paisajísticos» y los «bienes urbanísticos». En esta línea la Carta de Venecia (1964), primer documento teórico sobre la conservación del patrimonio explicita, en su artículo primero, que “la noción de monumento histórico comprende tanto la creación arquitectónica aislada, como el sitio urbano o rural que ofrece el testimonio de una civilización particular”; y la Carta de Washington (1986) define las ciudades como “la expresión material de la diversidad de las sociedades a lo largo de su historia” en tanto que el centro histórico integra los “bienes ambientales”; refiriéndose el término ambiente a las cualidades urbanas de la ciudad, remitiendo a la calidad estética y ambiental. El enfoque actual abarca “los paisajes, los sitios históricos, los emplazamientos y entornos construidos, así como la biodiversidad, los grupos de objetos diversos, las tradiciones pasadas y presentes, y los conocimientos y experiencias vitales”... tal como lo expresa la Carta del Turismo Cultural (2000). Ahora bien, la toma de conciencia en la década del ´60 de la progresiva destrucción del patrimonio, natural y cultural, fue imponiendo la necesidad de la adopción de un rol activo en su conservación. Una serie de Documentos internacionales refieren al mismo. En este sentido las Normas de Quito (1973) apuntan a la indefensión en que se hallan los monumentos y la necesidad de un plan sistemático de revalorización de los bienes patrimoniales en función del desarrollo económico - social; la Declaración de Ámsterdam (1975) destaca la importancia de la educación de los jóvenes para la 82 Francisco Ollero Lobato (Coord.) protección y salvaguardia del medio ambiente; la Carta de Burra (1979) ayuda a medir el significado del lugar y el grado de intervención que puede admitir, según su mayor o menor valor paradigmático, singular, único; expresando en su artículo 8vo. que: “Se debe excluir toda intrusión en el medio ambiente que tenga un efecto adverso sobre la apreciación y disfrute del lugar”; el Documento de Nara (1994) que marca la importancia, en un mundo globalizado, de la reivindicación de la identidad cultural; en tanto que la Carta de Brasilia (1995) afirma que el soporte de lo tangible no debe ser el único valor a conservar. En el marco de iniciativas relevantes para el desarrollo de políticas referidas al medio ambiente urbano se destaca como documento de referencia la Declaración de la Cumbre de Río (1992), el cual entre sus conclusiones se destacan: la importancia dada a los impactos urbanos en los problemas ambientales, exigiendo medidas de previsión y control en cada lugar y la necesidad de tratar conjuntamente las cuestiones ambientales y el crecimiento económico en las políticas urbanas. Continuando ésta línea la Organización de Naciones Unidas convoca a la conferencia sobre asentamientos humanos “Hábitat II”, de 1996 donde se plantean “Principios y Compromisos” y un “Plan de Acción Global” proponiéndose a los estados miembros ciudades y regiones la realización de Agendas 21 donde se consagran: desarrollo económico - medio ambiente - cultura de los pueblos. Llegados a este punto y entendiendo que la ciudad es la proyección sobre el terreno de una sociedad y es, además, la conjunción de un espacio y de un tiempo, ¿porque hablar de ambiente urbano?7 Porque hablar de espacio es hacer referencia sobre todo al ámbito, si a este espacio se lo carga de significado se habla entonces de lugar, en el sentido como lo define Marc Augé según rasgos comunes “identificatorios, relacionales e históricos”8, siendo este, un espacio concreto donde se desarrolla la vida humana. Ahora bien, si a esta carga social y cultural se le suma las condicionantes naturales - paisajísticas se hace mención al ambiente. Y decir tiempo, es hacer mención al vínculo de cada lugar con su historia, a la relación del hombre con el ambiente y con la colectividad a lo largo de los años, relación que implica una transformación y una adecuación a nuevas circunstancias. El ambiente urbano es, entonces, una obra combinada entre la naturaleza y la cultura del hombre que materializa la evolución de la Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 83 sociedad en el tiempo, contribuyendo a la formación de identidad y sentido de lugar. 3. Método Para alcanzar los objetivos propuestos se plantea un esquema metodológico desarrollado y nutrido de distintos aportes9 que incluye tareas en archivos, en gabinete y en campo; de recolección de información existente y desarrollo de información nueva. En el cual se sintetizan tres etapas: I. II. III. Conocimiento Recopilación de información -bibliográfica, documental, de campo, de percepción y opiniónProcesamiento Ingreso de datos. Análisis de la información Extracción de la información sistematización Lectura patrimonial. Cualificación de las variables. Sistematización. Valoración. Recomendaciones de protección El esquema metodológico enunciado requiere distintas estrategias, a saber: a.- Rastreos en archivos y repositorios: rastreo de datos y fenómenos. b.- Entrevistas y encuestas -el contacto con la gente-: rastreo de percepción y reconocimiento c.- Las publicaciones periódicas, -el pulso de los agentes sociales-: rastreo de opinión y acciones. d.- Observaciones de campo: registro de los elementos componentes 3.1 Ejes de análisis Para la interpretación del ambiente urbano se determinaron componentes y sus interacciones, en este sentido cabe mencionar el aporte que significó la visión bioclimática de Marta Romero Bustos10. Estos componentes sintetizan un conjunto de variables tangibles e intangibles de los cuales: 84 Francisco Ollero Lobato (Coord.) el medio natural comporta el suelo, el agua, el aire y todos aquellos factores naturales relacionados directamente con el confort humano, que importan al área urbana: climáticos -temperatura, humedad, vientos, lluvias- y lumínicos -radiación solar y luminosidad- y a los elementos vegetales no plantados por el hombre; el medio físico-cultural -lo construido- conformado por la base y la envolvente del espacio público urbano, está definido el lenguaje gráfico y arquitectónico, por formas, alturas, materiales y elementos componentes de origen natural o artificial; y, finalmente, el medio social que incorpora la noción de lugar al espacio definido por la base y la envolvente. Se observan los significados y las costumbres de uso del ambiente urbano público. Se considera también la contaminación (visual, aérea y sonora) generada por los usos y sus efectos sobre lo construido. 3.2 Construcción de herramientas De la interpretación y gestión del ambiente así definido, de la revisión bibliográfica efectuada11, entre otros, y sobre la base de la búsqueda de líneas de integración se desarrollan herramientas de registro en las distintas escalas, territorio, área, sitio y lugar, para el volcado de la información obtenida -descriptiva y material gráfico- que permita su sistematización y actualización La escala territorio comprende el partido o la región que integra la localidad en la cual esta inserto el lugar a analizar, para lo cual se propone registrar información sobre: características geográficas, síntesis histórica y esquemas gráficos. La escala área considera la localidad en la cual esta inserto el lugar, para lo cual se propone registrar información sobre: características urbanas, problemas ambientales, síntesis histórica y esquemas gráficos. La escala sitio contempla el entorno de implantación, para lo cual se propone registrar información sobre sus características barriales, paisaje urbano, síntesis histórica y esquemas gráficos. La escala lugar, portadora del mensaje que se pretende registrar, propone recabar información sobre características del lugar, características dominiales, calidad ambiental, síntesis histórica y esquemas gráficos. Esta escala comprende, además, dos herramientas de trabajo de campo -una de registro y una encuesta- y una de valoración: el re- Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 85 gistro tanto de la base como de la envolvente considera los usos, las características formales, el estado y las modificaciones; la encuesta a usuarios se destina a recabar información sobre: uso, percepción del ambiente, imágenes mentales, propuestas para el mejoramiento del lugar; finalmente la de valoración resume y pondera los datos registrados. Considera los usos, el estado de conservación, la calidad de las modificaciones realizadas, los valores histórico-social, arquitectónico-estético, paisajístico-ambiental y el carácter del lugar. Se desarrolla, asimismo, un «sistema de clasificación gráfico simbólica»12 -en soporte de tecnología digital tipo CAD- que codifica las características del medio cultural -base y envolvente- y del medio natural -vegetación arbórea-; permite ordenar las variables intervinientes; posibilita una rápida visualización de los componentes favoreciendo la comprensión global del espacio verde -su funcionamiento, su carácter, su estado, etc.-; y la comparación con otros espacios verdes. Cabe señalar que el mismo reconoce un antecedente en el “Sistema de Espacio Público Urbano”13 diseñado en el Instituto de Diseño de la Facultad de Arquitectura de Montevideo. La graficación contempla la base y la envolvente. En la primera se diferencian los tipos de superficies: absorventes y no absorventes; el equipamiento; la ornamentación y la vegetación, donde se evidencia: tipo, foliación, floración y densidad de follaje. En la envolvente se distinguen los bienes protegidos, los usos, el estado y la data. 4. Resultados Teniendo en cuenta los objetivos y método enunciados se propone un acercamiento al planteamiento urbano local y al significado de las plazas en nuestra identidad, como marco necesario previo al abordaje del análisis y valoración de la plaza elegida 4.1 Aproximación al planeamiento urbano local Marco geográfico El paisaje de la región en que se fundara La Plata formaba parte de tres zonas fitogeográficas principales y sucesivas14: la selva cos- 86 Francisco Ollero Lobato (Coord.) tera en las partes bajas junto al Río de la Plata; el talar, bosque xerófilo en el albardón de esas lomas y la estepa, las Lomas de la Ensenada o alta terraza con una altura de 20 m sobre la que se asienta la ciudad de La Plata. Se trata de una llanura donde el paisaje de lomas es el resultado de la erosión hídrica. Los suelos de pradera, con drenaje apropiado son óptimos para el cultivo. La vegetación que cubría la zona era una estepa de gramíneas. La ciudad está ubicada en la pampa húmeda, a 34° 55´ de latitud Sur y a 57° 17´ de longitud Oeste, y a 9,87 m sobre el nivel del mar. Su clima es templado cálido húmedo, con los siguientes valores anuales temperatura media 16° C, humedad relativa 79%, velocidad media del viento 11 km/hora, precipitación media 1022 mm y una heliofanía relativa de 55%. El Partido de La Plata cuenta hoy con una superficie aproximada de 940,38 km? y una población de 560.641 habitantes, de los cuales 186.527 habitan en el casco fundacional -según datos del Censo Nacional de Población 2001-. Varias son las funciones que se superponen en la ciudad posibilitando distintas lecturas urbanas: La administrativa y bancaria; la judicial y educacional; la comercial; la universitaria y cultural. En el área rural se destacan las actividades horti-florícola; la ganadera siendo la característica de la zona el tambo y una incipiente actividad industrial radicada en avenida 44. Marco histórico Hasta 1880 el gran problema geopolítico del país era resolver su capital. Los sucesos revolucionarios de junio de ese año, parecen haber reunido en un plan político al presidente saliente Dr. Nicolás Avellaneda, al presidente electo Gral. Julio A. Roca y al que iba a ser electo gobernador de la provincia Buenos Aires -el Dr. Dardo Rocha- y que asumiría con total convicción la construcción de la nueva capital provincial, al haberse federalizado la ciudad de Buenos Aires.15 Entre otros hechos que influirán en la elección del lugar, se destacan: la existencia desde 1871 de un gran saladero en la costa, propiedad de Juan Berisso; el desarrollo de los pueblos de Ensenada -en la costa- con 7000 habitantes y el de Tolosa -situado 6 km tierra adentrocon 700 habitantes, pueblos que servirán de apoyo para los primeros trabajos de la fundación, y que desde 1872 la Ensenada se encontraba comunicada con Buenos Aires por el Ferrocarril de la Boca y Ensenada. Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 87 El 19 de noviembre de 1882 se funda la ciudad e inmediatamente después de la fundación se comienzan las obras del Puerto. Su trazado continúa en una línea imaginaria al eje institucional de la ciudad de La Plata hasta la punta del Monte Santiago. La excavación del Dock Central del puerto significó la separación física de los territorios de Berisso y Ensenada. Puerto y ferrocarril serían los elementos claves de la impronta territorial. Imagen 1: Litografía del plano del “Municipio de la capital de la Provincia. La Plata”. En Anuario Estadístico de la Provincia de Buenos Aires. 1885 A ocho años de la fundación, La Plata ya contaba con 65.000 habitantes. El extenso Partido sufrió modificaciones en el tiempo que culminarían, en 1957, con la autonomía provincial de Berisso y Ensenada. Con respecto al crecimiento urbano cabe señalar que hasta finales del siglo XIX la mancha urbana no había rebasado el casco fundacional y que recién a partir de la década del ´60 aparece un tentáculo, bien definido, al Noroeste que une a La Plata con Buenos Aires. Marco urbano El urbanismo higienista -escenario en que La Plata emergía al mundo con una raíz hispana basada en Leyes de Indias y la influencia 88 Francisco Ollero Lobato (Coord.) de la experiencia europea y americana- promueve el verde como salud y como espacio igualitario. El proyecto de Benoit representa un hito para la historia de Argentina, ya que significó la concreción de ideales que marcaron una importante etapa del país. Cabe destacar que el proyecto fue premiado en la Exposición Universal de Paris (1889) con medalla de oro por su diseño y materialización urbano-arquitectónica. Imagen 2. Litografía del Plano Fundacional de la ciudad de La Plata. 1882. -identificación de la plaza San Martín-. En Museo y Archivo Dardo Rocha Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 89 Su concepción se basó en el equilibrio de dos facetas: la búsqueda de racionalidad y orden expresado en la calle recta y la simetría, por un lado, y su compensación en el elemento vivo y verde, por otro. La estructura urbana queda definida por: un eje monumental institucional -la pieza urbanística más importante- con una carga simbólica muy fuerte uniendo la pampa, la ciudad, el puerto y el mundo; dos diagonales principales orientadas a los cuatro puntos cardinales que unen los vértices del cuadrado permitiendo una rápida vinculación entre extremos de la ciudad; un sistema de avenidas con ramblas arboladas que estructuran fuertemente la ciudad, dividiendo en seis los lados del cuadrado, vinculando la producción fruti hortícola de las quintas periféricas con la zona urbana; ejes secundarios ortogonales y diagonales de circulación; un sistema de espacios verdes -plazas y parques- ubicados sobre la intersección de avenidas y diagonales principales; un bosque, sitio de recreación tradicional y la avenida circunvalación concebida como una muralla horizontal verde que delimita el cuadrado.16 En tanto que, la morfología espacial se materializa en la particular ubicación de los edificios en las manzanas, reflejando un concepto jerárquico e higienista a la vez. Por una parte la arquitectura de trama con una disposición perimetral de la edificación que genera un vacío interior «corazón de manzana»; por la otra, los edificios institucionales de la ciudad, donde la relación espacial se invierte ubicándose en el centro el edificio enmarcado por espacios verdes que le otorgan gran significación urbana. Marco legal Con respecto a la legislación, los derechos ambientales y en particular los referidos a la preservación del patrimonio natural y cultural se encuentran expresamente mencionados en el artículo 41 de la Constitución de la Nación Argentina y en el artículo 28 de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires. En ambas se menciona también la obligación de recomponer toda acción de degradación ambiental. En el plano local el Decreto 974 /1996 declara Bien de Interés Histórico Nacional el casco fundacional de La Plata y la Resolución Provincial CCPPC N° 21/1989 declara como sitio a preservar la traza de la ciudad de La Plata. 90 Francisco Ollero Lobato (Coord.) La Ordenanza 9231/2000 -actual Código de Ordenamiento Territorial y Uso del Suelo- propicia la conservación declarando cinco zonas de preservación dentro del casco fundacional, Dg 80 de 1 y 44 a plaza San Martín; Eje institucional; Parque Saavedra - Meridiano V; Avenida 1 entre 44 y 60 y Avenida 7 de plaza San Martín a plaza Italia e impulsa la confección del catálogo de bienes de interés patrimonial. Por último el Código de Ordenamiento de Espacio Público Ordenanza 9880/2005- y su articulación con la Ordenanza 9232/2000 de manejo de Sitio- rige el uso y ocupación del espacio público y su gestión urbana. 4.2 Acerca del significado de las plazas en nuestra identidad Ahora bien, retomando la consideración que en las plazas hay una especial apropiación del espacio y del tiempo se considera necesario comprender su significado en nuestra identidad. Habremos de remitirnos, entonces, a dos momentos: el colonial y el de la independencia. En la época colonial, la plaza, fue un factor clave en la organización urbana. Tal como explica Rojas Mix17, si bien la traza con plaza y retícula se aplica desde comienzos del XVI como consecuencia, entre otras cosas, de la tradición castrense medieval y de su existencia en algunos centros precolombinos; sólo se impone como principio urbanístico para toda la América española a partir de la Provisión de 1573 de Felipe II. Por otra parte la doctrina del libre albedrío, que inspira la política española en Indias, favorece la implantación de una ciudad abierta con un centro de convergencia y de relación de fieles y gentiles. Siendo la apertura y la congregación los dos principios básicos que se expresan en la estructura urbana y en la plaza. Se trata, la plaza, de una superficie rectangular, no edificada, rodeada por las construcciones más importantes y monumentales de la ciudad. En un frente los edificios asiento del poder urbano -Cabildo y Cárcel-; en otro la vida religiosa -Iglesia y Arzobispado-; en otro las recovas -asiento de los comercios- y algunas casas de los principales. El cuadro central se deja despejado como cruce y confluencia de personas, animales y vehículos -diferenciándose con las plazas de la Antigüedad y Edad Media que nunca fueron superficies de tránsito-, en el centro la fuente de agua -de la cual se abastecía la población-, a un costado el ro- Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 91 llo o la picota -desde la cual se administraba justicia- y finalmente el asentamiento del mercado. A mediados del siglo XIX esta fisonomía se altera consecuencia de las transformaciones sociales y técnicas producto del cambio económico. Si bien la «plaza de la independencia» conserva algunas funciones de la colonial pierde su carácter monopólico de centro vital. Se abren largas y espaciosas avenidas que rompen el tradicional esquema tablero y surgen los parques como lugares de paseo, para ver y ser vistos. La plaza se llena de jardines no permitiendo el tránsito de vehículos en su interior; la fuente -al tener agua potable las viviendas- se transforma en un elemento decorativo; el rollo es reemplazado por el kiosco de música y en el centro se levanta un monumento a algún prócer -según la plaza real francesa-. Pierde funcionalidad y adquiere monumentalidad y representatividad. Se presenta con canteros, veredas, hilera de árboles perimetrales y calles empedradas. 4.3 La Plaza San Martín Huellas, usos y significados Esta plaza ha tenido distintas denominaciones a lo largo del tiempo: Plaza de la Legislatura - Plaza de la Estación, Plaza Primera Junta y, actualmente, Plaza San Martín. Se encuentra delimitada por las calles 6, 50, 54 y avenida 7. A pocos meses de la fundación de la ciudad -el 19 de junio de 1883 por Decreto del Poder Ejecutivo- se integra una Comisión encargada del arreglo de las plazas públicas de la ciudad. La misma debía proponer un plan de trabajos y plantaciones para el arreglo de las plazas de la Policía, de la Legislatura y la Principal, todas pertenecientes al eje institucional. En 1884 comienza la forestación urbana con la plantación de árboles en las calles que circundan la plaza de la Legislatura: plátanos en la avenida 7; álamos y palmeras en las avenidas 51 y 53. Este año se asientan los poderes públicos en la ciudad y se instala la primera torre de alumbrado eléctrico con función urbana en la Argentina, siendo el centro de esta plaza el sitio elegido para el emplazamiento de la torre construida en Estados Unidos. 92 Francisco Ollero Lobato (Coord.) Por su ubicación la actual plaza San Martín, fue la elegida para paseos y reuniones por la primitiva comunidad platense. Las bandas de música resultaban una actividad convocante, por las cuales alrededor de seiscientas butacas que eran colocadas y ocupadas en su totalidad, según crónicas de la época. A partir de1897 se le incorporan juegos infantiles. En su origen estaba dividida en tres partes, el espacio central era conocido como plaza de la Legislatura, siendo el paño sobre calle 50 llamada plazoleta del Ferrocarril. Durante la administración de Carlos Monsalve (1902-06) fue reformada. Se suprimieron las empedradas avenidas 51 y 53 que la atravesaban, dándole la actual forma oval, se eliminaron las hileras de palmeras y se llevó a la práctica un plan de reforestación. También fue levantado un monumento a la Primera Junta de Gobierno obra del escultor Pedro Costa, Docente de la Real Academia de Bellas Artes de Italia. Se optó por emplazar el conjunto estatuario en el centro de la plaza razón por la cual comienza a llamarse «Primera Junta». En julio de 1911, debido a una campaña del periodismo platense, surge la idea de implantación un Kiosco para los conciertos de las bandas de música. En 1913 se inaugura la «Glorieta», adquirida en Francia en la Fonderie du Val D´Osne. A lo largo del tiempo fue escenario de música y pista de baile en el crepúsculo. Asimismo fue ámbito epicéntrico de los carnavales que desfilaban por avenida 7 desde Plaza Italia a Plaza Rocha, escenario para representaciones teatrales y tribuna política. Luego de duras críticas que recibiera en el Senado el monumento a la Primera Junta se autoriza al Poder Ejecutivo, en 1913, a desarmar dicho monumento y distribuir sus estatuas en distintas plazas de la ciudad, en tanto que en su emplazamiento debía erigirse un monumento al General San Martín, el cual impondrá su nombre a la plaza. El 25 de abril de 1914 fue inaugurado el monumento al Libertador, réplica del erigido en Boulogne Sur Mer, Francia, en 1910, obra de Enrique Allouard. El 17 de agosto de 1943 se procede a la plantación de un retoño del pino de San Lorenzo -protagonista en la gesta sanmartinianaen el cantero central del sector sobre calle 50, completándose la configuración del trazado. Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 93 Imagen 3: Vista Aérea de la Plaza San Martín. Año 1936. En Archivo General de la Nación Caracterización de sectores La Plaza San Martín cuenta con una superficie de 36000 m?. En su diseño, pueden identificarse tres sectores. Cada uno de ellos reconoce: hito, diseño, vegetación y usos diferenciados. El sector central se caracteriza por una organización centrípeta que confluye en el monumento. Las circulaciones, ortogonales y diagonales, definen canteros geométricos y simétricos. El fuerte predominio del espacio libre sobre lo arbóreo favorece la vinculación visual entre los edificios institucionales -Casa de Gobierno y Palacio Legislativo- y define un sector de sol que propicia el encuentro y el esparcimiento. En torno al monumento se desarrollan actos ceremoniales y dado su carácter gubernativo provincial es sede de distintas manifestaciones sociales. Los sectores de las calles 50 y 54 enmarcan espacialmente el área central. De carácter pasante, el primero se vincula con el Pasaje Dardo Rocha -primera Estación del Ferrocarril y actual Centro Cultural-, mientras que el segundo está contextualizado por el uso residen- 94 Francisco Ollero Lobato (Coord.) Imagen 4: Planta y entorno de la Plaza San Martín. 2006 cial. De diseño paisajista y libre, escapa de la rigidez en la búsqueda de espontaneidad. El predominio arbóreo perenne, genera un clima contrastante con el espacio central. En el sector de calle 54 se realizan actividades culturales en la glorieta y de recreación infantil en la zona de los juegos la cual se halla enlazada con el kiosco de comidas. En tanto en el sector de calle 50, si bien está identificado, el tercer hito -arbóreo- no es reconocido como tal por la población; es un sector de juegos infantiles y de reposo, ornamentado por el grupo escultórico relativo al combate entre los atletas griegos Creugas y Damoxenos. Las esquinas urbanas se recomponen con cuatro plazoletas: Alfredo Palacios, Cruz Roja Internacional, Federico della Croce y Obelisco, inaugurado para el cincuentenario de la ciudad en homenaje a los técnicos que intervinieron en el trazado de la ciudad. En su entorno, como ya se mencionara, se destacan distintos edificios de carácter monumental: Casa de Gobierno -1883/1887, obra dirigida por el arq. Jules Dormal, en neorenacimiento francés-; Palacio Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 95 Imagen 5: Vista de la Plaza San Martín. 2006 Legislativo -1883/1888, concurso internacional ganado por los arqs. G. Heine y G. Hagermann, de Hannover, en neorenacimiento alemán-, Pasaje Dardo Rocha -1883, Estación “19 de noviembre”, obra del arq. Francisco Pinaroli, en neorrenacimiento italiano; 1928, Centro de Exposiciones, reciclaje realizado por los arqs. E. Quincke y D. Cooke, en neoclasicismo francés-; y no monumental: Edificio de Rentas -1923; Casa Belou -1923, obra del Ing. A. Vilar-; Casa de España -1925, obra de los Ings Vilar y Urrutia, pertenecientes a la corriente nacionalista, entre otros. Estado de conservación El equipamiento ornamental «la glorieta», presenta signos de deterioro en los elementos metálicos y es objeto de depredación manifestada en la pérdida de la baranda y en la inscripción de grafittis. El grupo escultórico «los púgiles» restaurado en el año 2000 se encuentra nuevamente dañado. Gran parte de la añosa forestación presenta pro- 96 Francisco Ollero Lobato (Coord.) blemas sanitarios, lo que en algunos casos significa riesgo para la seguridad de los usuarios. Con respecto a la envolvente se presentan conflictos con las medianeras. En otro sentido, pero que hace también al disfrute del lugar, la magnitud del tránsito vehicular del sitio hace que el nivel sonoro sea superior a 75 Db, excediendo los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud. Modificaciones En 1906 se cerraron al tránsito vehicular las avenidas 51 y 53 que la atravesaban, como ya se explicara, y se marca la continuidad arbórea del eje institucional con la plantación de líneas de castaños de la India y magnolias. Si bien la plaza conserva el trazado original, se observa el cambio en las plazoletas -desde el cincuentenario (1932) a hoyque recomponen el rectángulo exterior, manteniendo la forma oval, interior, de la plaza. Finalmente, se destaca el ajardinamiento del sector del Pasaje con el hito vegetal. 4.4 Valoración Un dato importante a tener en cuenta en la valoración del ambiente urbano es la visión del usuario de ese ambiente. Para lo cual se realizaron encuestas con preguntas abiertas y cerradas que permitieron la participación del usuario. Se indagaron los modos de uso, la percepción del ambiente, los grados de satisfacción y las propuestas para el mejoramiento del lugar. Los datos obtenidos se cuantificaron y volcaron en cuadros de calidad ambiental a fin de registrar y comparar las opiniones en forma sistemática. Asimismo se registraron imágenes mentales logradas mediante el trabajo realizado, con alumnos de tercer año, en el Taller de Diseño Gráfico y Patrimonio Cultural del Colegio Ministro Luis R. Mack Kay dependiente de la Universidad Católica.18 La temática propuesta y desarrollada en el taller propendió al «reconocimiento y protección del lugar que habitamos», siendo de destacar la importancia de los hitos en los diseños de los alumnos. Tanto la encuesta, dirigida a conocer la percepción del lugar, como el registro de imágenes mentales, destinado a conocer la representación simbólica del lugar, tienen por objeto la participación del ha- Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 97 bitante de manera que puedan ser integradas sus opiniones respecto a la valoración del lugar sobre el que se esta trabajando. Un dato interesante respecto a estas dos técnicas empleadas, es que ambas arriban a resultados similares en cuanto a imagen representativa del lugar. Siendo de notar las referencias simbólicas en los hitos: monumento y traza y glorieta de esta plaza. Finalmente se recogió también la mirada de los pintores y fotógrafos en cuanto a la imagen urbana representada. Síntesis valorativa valor histórico-social: plaza cívica que sigue siendo el marco de los poderes gubernamentales de la provincia: Casa de Gobierno y Palacio Legislativo. Este hecho hace que las manifestaciones regionales de índole política y social se desarrollen en ella, y lo hicieran aún en épocas de dictadura. Además dada la ubicación sobre la avenida 7, una de las arterias más importantes de la ciudad por su actividad bancaria, administrativa y comercial, es un lugar muy concurrido para la recreación el encuentro y el ocio. valor arquitectónico-estético: la plaza conserva su trazado original, de tipo centrípeto que la emparentaría con la plaza colonial, con caminos y senderos convergentes en el monumento al General San Martín de fuerte contenido simbólico -héroe de la independencia latinoamericana-, refuerza esta situación espacial su enmarque con los edificios gubernamentales y los sectores paisajísticos de borde con importante vegetación arbórea. La ornamentación escultórica cuenta con la copia del grupo relativa al combate entre los atletas griegos “Creugas y Damoxenos” de Antonio Casanova, destacado escultor neoclásico italiano. Completa los elementos ornamentales el pabellón de hierro, «glorieta» -otro de los hitos reconocidos-, donde daban sus conciertos las Bandas de Policía y de Bomberos y aún hoy se sigue utilizando en manifestaciones culturales. valor paisajístico-ambiental: forma parte del eje fundacional de la ciudad. Se destaca en su contexto edificios de carácter monumental y nomonumental exponentes de las corrientes arquitectónicas eclécticas y nacionalistas. Presenta una sectorización con distintos tratamientos que favorecen el confort en las distintas épocas del año, zonas soleadas 98 Francisco Ollero Lobato (Coord.) y zonas de sombra: Con respecto a la percepción, el despejado sector central favorece la relación visual entre los poderes, Casa de Gobierno - Legislatura; su céntrica localización, el diseño y la gran concurrencia favorecen la seguridad; siendo esta situación céntrica a tener en cuenta dado los altos niveles de ruido provocados por el tránsito automotor. Cuenta con añosos ejemplares nativos y exóticos, con un hito arbóreo referencia simbólica de nuestras gestas patrióticas, y enmarcando el hito central se encuentran los ejemplares de seibo, también aportando el valor simbólico de ser la flor nacional. 5. Discusión Las sucesivas intervenciones en las plazas analizadas han conservado el tejido original. Si bien la traza urbana colonial era de carácter centrípeto mientras que la planificación de la ciudad de La Plata contempla un eje monumental, la plaza San Martín rescata la importancia del entorno en el carácter de la plaza Mayor de la época colonial, mantiene subyacente el significado de reunión político-social, respondiendo con un diseño «verde» y «geométrico» según las claves estéticas del momento de la fundación de la ciudad. Lugar de paseo, recreación y ocio, según el modelo francés, y de reunión de masas, rememorando la plaza del Cabildo. Es destacable como las ideas de los paisajistas franceses se incorporan en esta ciudad, ejemplo de la generación del ´80, con características propias. El diseño de rígidos paños verdes del sector central -centrípeto en el caso de la plaza San Martín- está contenido por paisajísticos sectores de borde con vegetación arbórea que le brindan un «clima» urbano particular, pudiendo conformar un tipo local, propio del eclecticismo del momento, esta dualidad de diseño geométrico y libre. Se recomienda mantener las características paisajísticas del sitio; conservar las especies arbóreas a fin de mantener las cualidades ambientales, entendiendo que toda reposición y renovación se hará atendiendo a valores paisajísticos e históricos; proteger los bienes de interés cultural localizados en las plazas, así como el espíritu del lugar que la circunda. Por otra parte se considera impresindible el tratamiento del tránsito automotor y la jerarquización del peatón, tanto facilitando el acceso a la plaza -hoy toda una aventura- cuanto al disfrute del am- Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 99 biente urbano. Con respecto a la envolvente se considera necesario la revisión de las alturas permitidas en la Ordenanza 9231/00 y establecer lineamientos para el tratamiento tanto de los linderos, como de las medianeras existentes en convivencia con bienes de interés cultural. Finalmente, es de rescatar las movilizaciones ciudadanas llevadas a cabo en defensa del patrimonio urbano en el año 2000, cuando agrupaciones ambientalistas convocaron a la comuna y centros de estudiantes secundarios realizaron una sentada de protesta en contra de la destrucción de las plazas San Martín y Moreno, frente al proyecto presentado en el Deliberativo sobre la construcción a cielo abierto de cocheras subterráneas; movilización popular que terminara en la justicia con un Recurso de Amparo y la decisión de no innovar. Ahora bien, ¿porqué no sucede lo mismo frente a la demolición o pérdida de significado de bienes de interés cultural, producto de malas intervenciones?; ¿será necesaria una mayor difusión y sensibilización en los valores?; ¿porqué no aprender de los ambientalistas y continuar en esa dirección? ¿por qué no ampliar la visión y considerar que el ambiente urbano es un todo? Conclusiones Si se acuerda que la ciudad es la impronta de una sociedad en el transcurrir del tiempo y que los lugares públicos deben ser apropiados por la gente, tanto la metodología planteada como las herramientas desarrolladas son un camino en esa dirección. El trabajo permitió: desarrollar métodos capaces de ser generalizados; desarrollar lineamientos integrales y participativos; combinar distintas técnicas en la recopilación y registro de información para posibilitar un acercamiento a las distintas apropiaciones y representaciones; integrar las visiones del especialista y del usuario en la búsqueda de consenso; validar las herramientas desarrolladas. Asimismo, se verificó la necesidad de contar con inventarioscatálogos -necesidad que surge de la dispersión, fragmentación y pérdida de la documentación- que encaminen las futuras intervenciones e incentiven nuevas investigaciones. Instrumento que permita, en definitiva, que las distintas Direcciones involucradas cuenten con información necesaria para actuar en su campo específico y en forma coordinada. Francisco Ollero Lobato (Coord.) 100 Se considera, finalmente, la falta de sensibilización de lo propio y lo ajeno en el uso del espacio urbano y la falta de comprensión del ambiente urbano como signo y símbolo de identidad local, por lo que se estima de suma importancia la difusión de sus valores, como generador de sensibilidad ciudadana, para su apropiación y defensa. Notas: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 Llorenç PRATS, Antropología y patrimonio. Barcelona, Ariel, 1997, p.22 Fernando DE TERÁN, “La lección de La Plata”. Conferencia dictada en el Congreso Internacional El patrimonio urbano del siglo XIX. La Plata, Argentina, noviembre de 2000 Alberto DE PAULA, “Cuando la autenticidad es sinónimo de identidad cultural” en Noticias del ICOMOS / ARGENTINA, 1, 1996, p.11 Salvador RUEDA, “Habitabilidad y calidad de vida” en Ciudades para un futuro más sostenible. La construcción de la ciudad sostenible: Fundamentos, junio de 1997. http://habitat.aq.upm.es/cs/p2/a005.html. Consulta: 25/11/2005 Jordi BORJAS y Zaida MUXÍ, El espacio público: ciudad y ciudadanía. Barcelona, Electa, 2003, pp.68-69 Ignacio GONZÁLEZ – VARAS, Conservación de bienes culturales. Teoría, historia, principios y normas. Madrid, Cátedra, 2000, 2da edición, p. 44 María Cristina DOMÍNGUEZ y Carlos FERREYRO, “Ambiente urbano de uso público. Hacia una reconciliación entre lo global y lo particular” en ESCALA..Revista de Arquitectura, 186-187, Bogotá, 2000. Marc AUGÉ, Los «no lugares». Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad. Barcelona, Gedisa, 1998, 3ra edición, p58. María Cristina DOMÍNGUEZ y Carlos FERREYRO, “Criterios para el análisis e intervención en el ambiente urbano de uso público”, en Actas del V International Congress on Restoration of Architectural Heritage, Firenze, Italia University of Florence – CICOP, 2000, versión CD Pablo DIAÑEZ RUBIO, “Metodología de la investigación científica sobre patrimonio”, en Curso de Doctorado: Gestión del patrimonio histórico, Sevilla, España, Universidad Pablo de Olavide, 2002/2003 Marta Adriana BUSTOS ROMERO, “Arquitetura bioclimática dos espaços públicos”, en Anais III Encontro Nacional, I Encontro Latino-Americano de Conforto no Ambiente Construído, Gramado, RS, Brasil, 4 al 7 de julio de 1995, pp. 179-184, donde explicita: “Para el tratamiento del espacio público proponemos dos grandes categorías (el ambiente y el espacio) dentro de una concepción bioclimática y, un conjunto tripartito de categorías para caracterizar sus partes (entorno, base y superficie frontera). En general podemos decir, que las necesidades ambientales de los diferentes espacios públicos externos que analizamos no son las mismas, así como, la distinción entre espacios de lo cotidiano, de pasaje y los simbólicos (y sus alternativas bioclimáticas) es una condición esencial para el tratamiento adecuado de los espacios públicos externos.” (traducción propia) Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 11 12 13 14 15 16 17 18 101 INSTITUTO DE HISTORIA Y PRESERVACIÓN DEL PATRIMONIO, Universidad Nacional de Córdoba, “EL inventario del patrimonio arquitectónico urbano como instrumento de preservación ”, en Colección Sumarios, 47, Buenos Aires, 1980. Edgar BURBANO, Pautas para la investigación en la arquitectura y el urbanismo. Segunda parte. Bogotá, Cuadernos de Arquitectura N°7, Escala, 1983. Carlos MORENO, Relevamiento e Inventario del Patrimonio Cultural Rural de Cañuelas. Buenos Aires, Boletín ICOMOS Argentina, 5, 1986. Carlos PERNAULT (Coord.) Sistema de Inventario y Registro Automatizado de Monumentos y Sitios. Buenos Aires, Boletín ICOMOS Argentina, 6, 1986. Freddy GUIDI, “Evolución de los criterios de intervención en el patrimonio”, en Preservación: más allá del discurso, Sumarios, 123, Buenos Aires, mayo - junio de 1988 pp 14-18. Julio MOROSI et al. Diseño de un sistema de registro del patrimonio paisajístico, urbanístico y arquitectónico bonaerense. Una aproximación al preinventario del partido de Chascomús. Buenos Aires, LINTA. CIC., 1996. Sonia BERJMAN et al., “Inventario de Espacios Verdes Públicos”, en Cátedra de Planificación de Espacios Verdes, Facultad de Agronomía, Universidad de Buenos Aires, 2000. Alejandro NOVACOVSKY, Felicidad PARIS BENITO y Silvia ROMA (Editores), Francisco Salamote en la Provincia de Buenos Aires “Reconocimiento Patrimonial de sus Obras”. Mar del Plata. Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica de la Secretaría para la Tecnología, la Ciencia y la Innovación productiva de la Presidencia de la Nación. 2001. María Cristina DOMÍNGUEZ y Susana STANGE. “Sistema gráfico simbólico del espacio verde urbano”. Unidad de Investigación N° 2, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad Nacional de La Plata, 2006, inédito Fernando DE SIERRA (Coord.). Montevideo a cielo abierto: el espacio público. Sevilla, Consejería de Obras Públicas y Transporte e Intendencia Municipal de Montevideo, 2003, pp. 268-275 Benito DÍAZ (Director general) La Plata. Una Obra de Arte. La Plata. Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y Universidad Nacional de La Plata, Posban SAL & Saltzmann,.1982, pp. 53- 56 Alberto DE PAULA, La ciudad de La Plata. Sus tierras y su arquitectura. Buenos Aires, Argentina Ed., Banco Provincia de Buenos Aires, 1987 Julio MOROSI (Director), La Plata, ciudad nueva, ciudad antigua. Madrid, Universidad Nacional de La Plata e Instituto de Estudios de Administración Local, 1983. Miguel ROJAS-MIX, LA PLAZA MAYOR. El urbanismo, instrumento de dominio colonial. Barcelona, Muchnik Editores, 1978. María Cristina DOMÍNGUEZ, “El taller de diseño gráfico y patrimonio cultural. Una experiencia educativa”, en Primeras Jornadas sobre La Escuela y la Preservación del Patrimonio Cultural. 102 Francisco Ollero Lobato Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 103 El patrimonio cultural como medio de aprendizaje integral a partir de la experiencia estética. Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, Ciudad de México. Ma. Estela Eguiarte Sakar. Universidad Iberoamericana. Instituto Nacional de Antropología e Historia Ciudad de Mexico. Resumen: Entre los problemas que faltan por abordar sistemáticamente respecto al patrimonio cultural, está el de la función educativa que representa. Abordar el patrimonio tangible e intangible como un medio de aprendizaje integral y significativo, que reafirme identidades individuales y colectivas, posibilita al mismo tiempo el desarrollo de habilidades de pensamiento relativas a la inteligencia cualitativa. En esta ponencia se presenta una propuesta de aprendizaje, a partir de la experiencia estética vinculada a una mayor conciencia de los espacios arquitectónicos y situación urbana del Castillo de Chapultepec, el cual alberga al Mu- Francisco Ollero Lobato (Coord.) 104 seo Nacional de Historia, del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Los ejercicios realizados como prueba piloto para establecer esta experiencia como parte de los Servicios Educativos del Museo, han mostrado que a partir de la experiencia estética se modifica la visión que se tiene del espacio y se despierta un mayor interés por la colección y la arquitectura del Museo. Summary: Among the problems that have to be systematically addressed with respect to cultural heritage, is the educational function that it represents. To approach the tangible and intangible heritage as a type of comprehensive learning, that reaffirms individual and collective identities, allows the development of thought process relative to qualitative intelligence. This paper presents a proposal for learning, based on the aesthetic experience linked to an increased awareness of the architectural spaces and urban location of the Castle of Chapultepec, which houses the National Museum of History of the National Institute of Anthropology and History. The exercises used for a pilot study to establish this experience as part of the Educational Services of the Museum, have shown that the aesthetic experience modifies the perception that one has of the space resulting in a deeper interest for the Museum’s collection and architecture. En el debate mundial sobre el significado del patrimonio cultural en la construcción de identidad y pertenencia, poco se ha abordado el papel que juega la experiencia estética. La apropiación simbólica que posibilita el patrimonio cultural, promueve la sensibilidad, la percepción y la creatividad, como proceso cognitivo que involucra habilidades de pensamiento. Con ello se logra un aprendizaje integral y significativo1. Por otro lado, se ha puesto poco interés en pensar el espacio museístico como instrumento vivo del patrimonio cultural, en este caso en particular del Museo Nacional de Historia del INAH, ubicado en el Castillo de Chapultepec, (fig.1) cuyo origen ancestral desde la época prehispánica lo convierte en un hito en la historia, no sólo por su ubicación geográfica sino por ser escenario de nuestro pasado y testigo presencial de nuestro presente. Los espacios del Castillo y de sus alrededores se asumen para los fines de este proyecto, como el patrimonio cultu- Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía Fig. 1. 105 Castillo de Chapultepec que alberga el Museo Nacional de Historia del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Ciudad de México. ral por medio del cuál propiciar experiencias que conlleven una sensibilización hacia los diferentes usos y formas del espacio, así como al significado simbólico de la colección de objetos culturales que alberga2. ¿Cómo lograr que el público se involucre y se apropie culturalmente del patrimonio histórico? ¿Cómo puede aprovechar el museo su propia condición de patrimonio para formar y transformar la experiencia del público en estos espacios y trascender, a partir de la experiencia lúdica y estética, los límites de exhibición de las colecciones sin mayor sentido? La hipótesis fundamental se basa en la idea de que los visitantes, al tener un mayor acercamiento a la propia historia y espacios físicos del Castillo y sus alrededores, aprehenderán un significado mayor de la colección en sala por la curiosidad de saber más respecto a la experiencia que ha sido vivida anteriormente a partir de la arquitectura y su ubicación dentro del contexto urbano y natural de la ciudad de México. La función educativa del patrimonio no puede limitarse a la transmisión de los valores y tradiciones que representa determinado legado, ya sea que se trate de patrimonio tangible o intangible, ya sea 106 Francisco Ollero Lobato (Coord.) desde su carácter de monumento o en términos del valor de lo doméstico y cotidiano. La función educativa del patrimonio incluye, pero al mismo tiempo trasciende el fenómeno de la identidad. La pluralidad cultural en los propios territorios de nuestros países, sería suficiente razón para plantear esta relación de educación integral e identidad individual frente a una identidad nacional, además de la problemática que se deriva de un mundo cada día más complejo de interrelaciones culturales3. Frente a los valores colectivos, incluso los consensuados como nacionales, el diálogo con el arte (como parte del patrimonio cultural) ofrece la libertad de criterio respecto al valor histórico y estético del arte4 y posibilita la educación del ser humano en todas sus capacidades. El Castillo de Chapultepec. Patrimonio y formación integral y significativa. El patrimonio histórico y artístico se conforma por tanto por las obras que permiten el desarrollo de habilidades de pensamiento, al tiempo que ofrecen elementos de identidad individual, comunitaria, nacional. La complejidad de los procesos sociales, además de las condiciones multiculturales constituye un reto para intentar incorporar estrategias de esta aproximación al patrimonio cultural e histórico de la humanidad: la paradoja que asume el respeto a la otredad, a la individualidad en un mundo que se asume globalizado. Por su condición de Museo Nacional de Historia, el Castillo de Chapultepec en la ciudad de México, es un caso en el que se han podido poner en juego algunos de los aspectos fundamentales para el planteamiento de su función como medio de un aprendizaje significativo e integral. La relevancia histórica de este espacio, desde tiempos prehispánicos hasta la actualidad, así como el resguardo y difusión de una inmensa variedad de objetos en su colección, representa un reto para incorporar las propuestas que se han mencionado. Además, el Museo Nacional de Historia es el segundo más visitado en México por diversidad públicos, especialmente por grupos de alumnos de las escuelas primarias y secundarias, entre 6 y 15 años. Por lo mismo, este espacio de exhibición representa una gran oportunidad para quienes pensamos que aún en la complejidad de las circunstancias antes señaladas, el patrimonio cultural puede ofrecer a la educación integral de estudiantes y del público en general, un apren- Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 107 dizaje construido significativamente, del que cada receptor -desde su subjetividad, desde su propia identidad-, podrá apropiarse del valor de los bienes culturales. El museo no puede sustituir la función de la escuela, pero es factible que complemente los sus objetivos pedagógicos, siempre y cuando exista un “diálogo” entre ambas instituciones. Los recursos museográficos son necesarios, pero sólo como elementos de apoyo: no representan la totalidad del proceso de comunicación de los mensajes que se intentan trasmitir con cédulas, carteles, cuadros sinópticos, sistemas interactivos. La actual administración el Museo ha propuesto ampliar el ámbito de su función didáctica, al modificar los medios tradicionales del recorrido o visita al museo y al uso de la colección, lo cual permite la incorporación de nuevas estrategias didácticas como la que aquí se propone. Es claro que esta museografía está pensada para que exista un diálogo entre los conjuntos de obras en cada sala, en un juego de libre experiencia de interpretación guiada por un discurso histórico y estético subyacente. El siguiente paso es el entrenamiento a personal de servicios educativos y de profesores de primarias y secundarias para lograr una mayor comprensión de las posibilidades didácticas que ofrece la colección, al tiempo que se establecen estrategias educativas en las que he trabajado en los últimos meses con grupos piloto, una de las cuales presento en este trabajo, después de establecer los criterios en los que me baso para la reflexión que abordo en esta investigación. La referencia al patrimonio cultural e histórico como medio de educación requiere de cuestionamientos, tales como:¿Qué aspectos del patrimonio cultural interesa resaltar y por qué?¿Cuál es el concepto de cultura que subyace a esta visión?¿Cómo resolver la paradoja entre patrimonio histórico nacional y la diversidad cultural que caracteriza al país?¿Qué papel juega un sentido de identidad individual en la conformación de la identidad no sólo colectiva sino nacional?¿Desde qué visión ontológica se conceptualizan los llamados valores nacionales que han protagonizado la selección del patrimonio histórico cultural, de la colección del Museo Nacional de Historia?¿Cómo insertar la problemática de definición del patrimonio cultural de una nación, en aras de apoyar la formación educativa, significativa para públicos tan diversos, como los que atiende este museo, sin caer en prejuicios que aún faltan por resolver en el campo de los bienes culturales? (“discri- 108 Francisco Ollero Lobato (Coord.) minación cultural” de manifestaciones alejadas de los cánones oficiales, por ejemplo) ¿Desde qué parámetros de interpretación puede conceptualizarse los bienes culturales como valores históricos, estéticos, comunitarios o individuales y para quién? El patrimonio cultural contiene en cuanto a su propia esencia, elementos de tradición, representaciones míticas, simbólicas que atañen directamente a la parte más íntima y sensible del ser humano: la expresión de su experiencia de vida, de su percepción del mundo, de su cosmovisión. Al hablar de patrimonio cultural, necesariamente nos referimos a un acervo de elementos culturales –definidos antropológicamente-, tangibles o intangibles que una sociedad determinada considera suyos y de los que echa mano para enfrentar sus problemas...; para formular e intentar realizar sus aspiraciones y sus proyectos; para imaginar, gozar y expresarse6. Los elementos culturales que conforman el patrimonio cultural restringidos al testimonio material del pasado: los monumentos arquitectónicos, las obras de arte, los objetos generalmente reconocidos como “de museo”; abarcan también costumbres, conocimientos, sistemas de significados, habilidades y formas de expresión simbólica que corresponden a esferas diferentes de la cultura. Derivado de los sistemas de representación simbólica, el patrimonio permite la interpretación desde el presente y desde la subjetividad del receptor, derivada de su propia condición de vida y visón de mundo. Esta concepción de cultura y de arte ofrece el enriquecimiento de los propios valores simbólicos individuales y colectivos, a partir de estrategias de sensibilización estética para la interpretación de las obras. Los valores intrínsecos, pretendidamente absolutos y universales, siempre son valores culturales, esto es, corresponden a la escala valorativa de una cultura particular; juzgados desde otra óptica cultural, tales valores pueden no ser reconocidos o, en todo caso, pueden ser jerarquizados de manera diferente7. Es indispensable reconocer la relatividad de las formas de legitimación de la cultura y del arte conforme a una valoración “universal” intrínseca de los objetos, ejercida como apropiación y configuración de sentido desde las elites políticas y culturales, o bien por el significado que representa para diversas comunidades, grupos o incluso por sectores sociales marginados. Las estrategias de educación a partir de los objetos definidos como patrimonio tendrán que contemplar la relación entre el sentido del “valor nacional” y el significado real que pueda ofrecer a los públicos dentro de una am- Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 109 plia gama de diversidad cultural. La interpretación que permite al público dialogar con las obras desde su propia condición sociocultural depende precisamente de la relación entre los valores simbólicos establecidos por una política cultural y los valores, en el aquí y ahora del receptor, se trate de una persona o una comunidad. En México, la construcción de un estado nacional después de tres siglos de colonización, exacerbó los ánimos por definir “lo nacional”, a toda costa y en todos los ámbitos de la vida social del país desde el siglo XIX, hasta nuestros días. Sin embargo, la desigualdad social, tanto al acceso a los medios de aprendizaje y producción de bienes y valores culturales, así como la propia diferenciación y la pluralidad cultural, se mantiene desfasada de ese imaginario nacional. De esta fragmentación surge la necesidad de hacer del patrimonio “nacional”, el centro del verdadero sentido de la democratización de la cultura en la propuesta de educación integral. Es decir, la educación integral requiere el acceso a los medios de aprendizaje y producción de bienes y valores culturales, así como al reconocimiento a la diferencia y pluralidad cultural. Como apoyo a la educación integral, el patrimonio en su connotación “nacional”, se considera sólo como referente de interpretación, frente al cual puede surgir un diálogo con la identidad individual del estudiante o público del museo. El significado del patrimonio no puede ser el mismo para los visitantes al museo, si aceptamos la pluralidad de perspectivas de acuerdo a la infinidad de grupos que viven dentro de un territorio geográficamente delimitado. ¿Cómo utilizar entonces la colección del Museo Nacional de Historia que es parte del patrimonio histórico nacional, dentro de la diversidad cultural a la que hacemos referencia? En la medida que exista una mediación adecuada entre los responsables de los servicios educativos del Museo y de los profesores que lo visitan con sus estudiantes, así como una clara metodología de acercamiento a este aprendizaje - sin perder de vista la relatividad de las interpretaciones de acuerdo al bagaje cultural del receptor-, la función del Castillo de Chapultepec como patrimonio cultural puede modificar el sentido de la educación tradicional en la que se da prioridad a la memorización pasiva de datos y acontecimientos. La indiferencia hacia el conocimiento en general de la historia, del arte y la cultura en particular que percibimos en la niñez, la juventud y una gran mayoría de los adultos, no es casual: mientras que el alumno o el público en general no encuentre un senti- 110 Francisco Ollero Lobato (Coord.) do personal a la experiencia del aprendizaje (¿para qué me sirve o interesa acercarme a estos objetos?), los museos no podrán cumplir con una verdadera misión educativa: la que transforme y enriquezca en la medida de lo posible, la experiencia de vida cotidiana al contacto con los objetos y sus múltiples significados. Es factible lograr la construcción de un conocimiento propio, enriquecido e integrador, aún teniendo como punto de partida los discursos oficiales, siempre y cuando no se pierda de vista la relación sujeto objeto en la interpretación de la historia social; se tenga presente la relatividad de los valores y creencias que dan cohesión a las comunidades y grupos sociales, sobre todo si las estrategias de educación establecen concientemente la confrontación de los diversos significados. De ahí la fundamentación en las estrategias de la pedagogía constructivista aplicada al arte y por ende al patrimonio cultural como medio para desarrollar un análisis crítico, en la confrontación del discurso oficial y la libertad que se adquiere para pensar la cultura y derivar su sentido de acuerdo a los rasgos de la identidad individual para formar seres humanos más libres y concientes de su lugar en el mundo8. El apoyo de estrategias didácticas basadas en la experiencia con el arte es fundamental para lograr una verdadera “apropiación” de los bienes culturales, del significado histórico, del sentido simbólico y estético desde la identidad personal: la aprehensión significativa del conocimiento que ofrecen los objetos, independiente o acorde con la “identidad nacional” que representa el propio discurso de la museografía del Museo. La apropiación del conocimiento está relacionado directamente con los aspectos que puedan “decirle algo” al receptor, que le sean significativos desde su perspectiva de vida. Esto sólo puede lograse desde una verdadera observación e interacción con los objetos. El aprendizaje artístico representa una forma de mediación y experiencia con el patrimonio cultural9. Estas mediaciones son la observación y el análisis crítico, la interpretación creativa y la utilización de diversas formas de lenguajes para la expresión y comunicación de contenidos. Así, la estrategia de aprendizaje significativo en la percepción del espacio, su vinculación con el aprendizaje de una historia y la transformación arquitectónica y urbana del propio museo –castillo, se centra básicamente en la relación del edificio como patrimonio histórico y Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 111 los objetos de su colección, con el objetivo de facilitar la comprensión del discurso museográfico con relación al propio espacio arquitectónico y urbano que representa el Castillo. La estrategia parte de la sensibilización mediante la experiencia estética y cognitiva de entre espacio-cuerpo-objeto que se desarrollará a lo largo de un ejercicio. Entre las habilidades y valores que tienen mayor relación con la estrategia del ejercicio espacial, arquitectónico se intenta en esta ponencia y que permiten desarrollar el museo, el edificio y los objetos, se encuentran: • El punto de partida en la estrategia es estimular la sensibilidad y percepción mediante el uso de la inteligencia espacial, sin dejar de tomar en cuenta que se entrelaza con las demás formas de inteligencia10. Así, la sensibilización respecto a valores arquitectónicos, urbanísticos, históricos y estéticos del patrimonio y su preservación, pueden ser fácilmente experimentados, apreciados, percibidos en el recorrido del espacio del Castillo y su posterior confrontación con los objetos de la colección al interior del mismo. • La identidad individual no se diluye ante la incomprensión de lo que puede representar una identidad comunitaria o nacional; ya que una identidad cultural creada desde la identidad individual permite un acercamiento significativo (conciente) al patrimonio, sin la pérdida del sujeto, ante los discursos oficiales de lo que significa el patrimonio en aras de la nacionalidad. • Los objetos definidos como patrimonio histórico pueden ser apreciados desde su valor como experiencia estética11, lo cual amplía el espectro de la experiencia del conocimiento histórico, a partir de la sensibilidad y percepción creativa del patrimonio cultural. • Las habilidades entendidas como formas de inteligencia cualitativa12, son punto de partida en la estrategia particular del ejercicio propuesto: la capacidad de ubicar y apreciar a las diversas formas de espacio que proporciona el edificio; la comprensión de las transformaciones en el tiempo que pueden aprehenderse con la permanente comparación entre las obras de la colección (en una etapa posterior del ejercicio), pero sobre todo exigir una reflexión crítica de las mismas. • La habilidad de observación para encontrar significados más allá de los datos o descripción del espacio o los objetos, sólo se logra con la 112 Francisco Ollero Lobato (Coord.) experiencia del contacto del cuerpo y todos sus sentidos, a partir del espacio arquitectónico, la naturaleza en la que se encuentra, las referencias simbólicas con la historia del lugar, enfatizadas por la pequeña bitácora que se les pide a los participantes, así como la expresión en otros lenguajes de la experiencia del recorrido. • La identificación, el análisis y la interpretación crítica a partir de la experiencia estética con el espacio arquitectónico y urbano mediante una acuciosa observación, y apertura a la percepción sensible facilitan la comprensión y aprehensión del proceso cognitivo que se refuerza con el cuestionamiento sugerido por quien guía la experiencia. La comparación y las opiniones críticas respecto a personajes, acontecimientos, relaciones de poder, situaciones culturales y contextos sociales diversos, hacen de la presencia en el Museo, una verdadera experiencia de aprendizaje significativo para el estudiante. • El diálogo que se establece con el público en esta experiencia pone mayor atención a la exploración que a la repetición, al factor sorpresa que al control de todos los hilos del conocimiento, enfatizar lo distinto y no lo estandarizado; proporcionar elementos que estimulen la imaginación sobre lo fáctico, y el pensamiento metafórico, más que el literal. • Logra un mayor número de posibilidades de interpretación que modificará paulatinamente la idea de la verdad única, y con mayor razón tratándose de la historia. Los procesos en el aprendizaje dejan mayor experiencia de vida y de “conocimiento”, que el intento de cubrir objetivos específicos con la presentación de cédulas y discursos acabados en los libros y los museos. Conocimientos que requiere el mediador: Para iniciar el ejercicio el mediador o guía debe resaltar la representación simbólica del Castillo a lo largo de la historia, así como de sus referentes representados en los objetos de la propia colección a fin de que la experiencia del espacio logre un aprendizaje significativo. El caso del Museo Nacional de Historia ubicado en el Castillo de Chapultepec de la ciudad de México, es particularmente importante debido a que es un monumento patrimonial como museo de sitio, ser la única construcción concebida como castillo en la ca- Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 113 pital, portador de una simbología espacial particular respecto al diseño urbano de la ciudad de México y a su añeja y fundamental historia como hito de poder, valor al cual se suma la colección de obras de arte y objetos de la historia nacional más grande del patrimonio histórico del país. Chapultepec, “Cerro del Chapulín”, en náhuatl fue morada de toltecas en el siglo XII y desde mediados del XIII de los mexicas, quienes erigieron muros de contención en el cerro, un templo (teocalli) en la parte alta, así como relieves con la efigie de sus gobernantes. Chapultepec era un vergel de abundante y variada vegetación y una nutrida variedad de animales; los mexicas construyeron acueductos por los cuales enviaban agua de los estanques de agua dulce, desde Chapultec hasta Tenochtitlán para solucionar los problemas de agua potable en aquellos tiempos hasta ser agotados en el siglo XIX. Durante la colonización española, se realizaron varias construcciones: una ermita en la parte superior de la colina, una pequeña mansión virreinal en las faldas del cerro y el nuevo palacio en lo alto del cerro mandado hacer por el Virrey Bernardo de Gálvez, entre 1785 y 1787. El sitio quedó abandonado después de la independencia de la colonia de España. Hasta 1841 se convirtió en Colegio militar; escenario de la invasión norteamericana en 1847. Hacia 1864 el emperador Maximiliano de Habsburgo encomendó al arquitecto Ramón Ramírez Arrangoiti la restauración del antiguo edificio y la construcción de un palacio de tres pisos con jardines a la italiana, al que se conoce como el Alcázar. Decorado por el pintor Santiago Rebull la residencia no fue ocupada debido al efímero gobierno de tres años. (fig. 2) En 1867, el presidente de la República Restaurada, Benito Juárez ordenó que volviera a funcionar como colegio militar. En 1877 en el primer periodo de presidencia del general Porfirio Díaz se inició el Observatorio Astronómico, Metereológico y Magnético, (construcción actualmente conocida como el Caballero Alto). En 1884 el Alcázar se convierte en la residencia presidencial durante el largo mandato de treinta y tres años, del general Díaz. Se ampliaron las habitaciones y se colocó un elevador y habitaciones para ayudantes, conserjes y cocheros. En 1913 el presidente que derrotara a Díaz, Francisco I. Madero, salió del Castillo escoltado por alumnos del Colegio Militar en la marcha de la Lealtad e inicio de la Decena Trágica. Al ser derrotado por Victoriano Huerta, éste mandó desintegrar el Colegio Militar y el lu- 114 Fig. 2 Francisco Ollero Lobato (Coord.) Vista del patio interior del Alcázar. Las pinturas de las Bacantes que decoran los pasillos, pintadas por Santiago Rebull, artista de la Academia de San Carlos en México y pintor de la corte, nombrado por Maximiliano. gar quedó nuevamente abandonado. Más adelante se hicieron remodelaciones y ampliaciones, al ser residencia del presidente Venustiano Carranza. El último presidente que utilizó el Alcázar como residencia fue Abelardo Rodríguez de 1932 a 193413. Convertido en museo en 1939 durante el gobierno del general Lázaro Cárdenas. El Castillo de Chapultepec, como vemos, fue sujeto de transformaciones arquitectónicas a lo largo de la historia, siempre considerado como un lugar privilegiado para residencia de nobles y poderosos. Pasos en la estrategia educativa. Experiencia espacial: arquitectura y urbanismo Con la siguiente estrategia, se pretende lograr una sensibilización corporal en el recorrido espacial, que facilite la comprensión de la historia de la construcción, sus diferentes usos, sus relaciones con el entorno físico y social, a partir de la propia percepción dentro de su propia arquitectura (fig. 3) y desde el Castillo, hacia la ciudad. (fig.4) Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 115 La experiencia de los recorridos permitirá tener una relación primaria, intuitiva con los espacios arquitectónicos, con la relación con la urbe desde las alturas, que facilitará al mediador o guía del ejercicio enfatizar las diversas funciones del castillo, a través de la historia, y los diferentes usos que cada cuerpo arquitectónico tuvo y tiene de acuerdo a las condiciones sociales, culturales y políticas de la historia de México. La experiencia en la percepción del recorrido del espacio arquitectónico y de su entorno inmediato, así como su ubicación en el cerro desde el que se contempla la gran ciudad, permitirá que el recorrido por las colección de las obras del Museo, adquieran un significado más cercano y personal, ya que permite la vinculación de los objetos que se observan con la experiencia de lo vivido corporal y espacialmente. La apropiación significativa de algunas de las obras de la colección cambia la actitud de indiferencia o falta de comprensión ante las obras, lo que permite un apoyo sustancial al aprendizaje significativo, en particular estudiantes de educación básica. Fig. 3 Entrada al Alcázar. Comparar el diseño y el estilo arquitectónico con el edificio anterior correspondiente a las oficinas de lo que fuera el Colegia Militar. 116 Fig.4. Francisco Ollero Lobato (Coord.) Vista del Paseo de la Reforma desde el Castillo de Chapultepec. En primer plano Monumento a los Niños Héroes, al fondo el Monumento a la Independencia. (El Ángel de la Independencia). Provocar desde la experiencia con el espacio monumento, la construcción del aprendizaje significativo, desde la identidad de cada quien, respecto al sentido histórico, estético y artístico del Castillo no sólo como escenario mudo de acontecimientos, sino en su interrelación con las formas de poder, lugar de encuentros cotidianos y sentidos simbólicos derivados de cada etapa histórica vivida en y desde este edificio. Cada uno de estos aspectos requiere de tiempos distintos; lo cual supone incorporarlos o no de acuerdo a los límites y objetivos del grupo que realiza la visita o de su mediador. La actividad que permitió llegar a las primeras conclusiones consistió en: 1. Dibujar el Castillo como se le recuerda de manera espontánea. Describir alguna experiencia o percepción precia (inclusive en la infancia) del lugar (fig. 5). Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 117 2. Realizar un recorrido de manera individual, agudizando la observación y experimentando el espacio con el cuerpo y todos los sentidos. Fig.5. Muestra del primer ejercicio. 118 Francisco Ollero Lobato (Coord.) 3. Escribir en la parte posterior del dibujo, la experiencia obtenida del recorrido. A partir de la experiencia sensorial y de la observación de las estructuras arquitectónicas y relaciones con el espacio interior, exterior del edificio, así como con la relación urbana que guarda, el mediador (guía), propicia el diálogo respecto a las transformaciones del uso, función y diversas formas arquitectónicas de acuerdo a la historia del edificio y de lo que representó en cada momento su ubicación en el entorno. El diálogo se establece en el espacio arquitectónico que se refiere a las diferentes etapas de construcción y uso del edificio, así como a los espacios que correspondieron al lugar en el que se encontraron los jardines botánicos, zoológico y estanques en tiempos prehispánicos. Regreso a salas en las que existan elementos de la colección que refieran visualmente los usos, formas e interpretaciones del edificio y su entorno en diferentes etapas de su historia. Conclusiones Los resultados obtenidos hasta el momento con grupos de estudiantes universitarios y con personal de servicios educativos, representan un punto de partida para precisar una estrategia de sensibilización estética, adecuada a las características del público con el que se lleve a cabo. Por lo pronto, los participantes expresaron haber tenido nuevas experiencias y significados respecto al devenir histórico del castillo, a su posición privilegiada desde su geografía y referencia urbana. Las opiniones e interpretaciones de su experiencia estética, está teñida por una idea de la historia, derivada de su formación cultural, (mayor coincidencia con la historia oficial en algunas personas vinculadas al sector público, más crítica en el caso de estudiantes de licenciatura y posgrado). Descubrieron nuevas percepciones del espacio arquitectónico y urbano, que no sólo los sensibilizó al sentido de los procesos históricos del lugar, sino respecto del modo en que cada participante vive o ha vivido la presencia del Castillo de Chapultepec. Su experiencia integró conocimiento, valores simbólicos personales e históricos, modos diferentes de ver después de la práctica. Una percepción mayor de todos los posibles significados del espacio. Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 119 Se cuestionaron las concepciones de la historia estudiada y las referencias múltiples que surgen de las múltiples interpretaciones que surgen del mismo grupo de participantes. Los comentarios coinciden en la comparación que hacen entre “su idea” del Castillo y la transformación de la misma con la experiencia del recorrido: enriquece la imagen y la relación con los diferentes espacios que ofrece el edificio; agudiza la visión de su presente con relación a la que pudieron tener quienes vivieron en diferentes etapas de la historia; percibieron, a partir de la relación corporal y espacialmente con los diferentes espacios (incluso olores, sonidos, texturas y cambios de ambientaciones) una cercanía sensible de contacto con el pasado. Esta percepción más cercana con el pasado favorece les permitió, según sus comentarios, una mayor comprensión con las piezas seleccionadas de la colección del museo, sintieron una mayor curiosidad por conocer la historia del Castillo desde su experiencia estética individual. La interpretación de las obras en sala adquiere una mayor riqueza y apropiación de conocimiento; experiencia en la cual coinciden en un grado de satisfacción mayor al participar lúdicamente en la construcción de su propio conocimiento. Del “diálogo” con las obras, hubo una apertura mayor de criterio al incorporar la propia experiencia estética al discurso histórico que ofrecen la museografía y los objetos, marcada por la identidad de cada participante. Integraron nuevos conocimientos del edificio y su entorno y de la historia del patrimonio en los comentarios en las salas de exhibición. Descubrieron relaciones entre las obras fotográficas, objetos, incluso los propios murales realizados posteriormente en las paredes de algunas salas del Museo. Aún queda mucho por trabajar en esta forma de aprendizaje, sin embargo los resultados cualitativos que se perciben en el comportamiento y actitudes de los participantes, indican que este puede ser un camino de cambios de paradigma en la educación en tanto una óptima apropiación del conocimiento desde el respeto a la subjetividad y a la diversidad cultural. Si bien la preocupación acerca de la función educativa de los museos en México ha ido en aumento, aún no se han modificado aspectos fundamentales del sentido y organización del conjunto de actividades que se llevan a cabo en estos espacios. La particularidad de cada museo obliga a un análisis específico de su misión educativa que permita detectar problemas y establecer estrategias de enseñanza aprendizaje para lograr un impacto significativo en su pú- Francisco Ollero Lobato (Coord.) 120 blico. La experiencia en el Museo Nacional de Historia intenta avanzar de manera fundamental en la educación integral del público como apoyo a los procesos educativos en las escuelas. Notas: 1 2 3 4 5 La integración de las capacidades cognitivas y la apropiación del conocimiento significativo de acuerdo a los procesos de construcción del mismo, según la pedagogía constructivista. La Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo de la UNESCO que estableció en 1997, la herencia de recursos culturales, tangibles e intangibles, no renovables como encarnación de la memoria colectiva de las comunidades en todo el mundo y conformación de su sentimiento de identidad en una época de incertidumbre, amplió la discusión hacia las prácticas culturales; el valor de la pluralidad y la diferencia; el énfasis a la equidad de géneros, de grupos y colectividades diversas en la producción de bienes y derecho al acceso a los medios de producción, así como hacia el reconocimiento de formas culturales desiguales. Se otorgó un mayor énfasis a las posibilidades creativas, artísticas y a la ampliación del valor estético de manifestaciones que no necesariamente han sido consideradas como tal por las elites del poder cultural. Sin embargo poco se ha planteado respecto al carácter educativo del patrimonio, salvo al referirse a la capacidad de éste para consolidar la identidad de los pueblos y comunidades. Amadou HAMPÂTÉ BÁ, “El patrimonio cultural al servicio del desarrollo”, en Javier PÉREZ DE CUELLAR (coord), Nuestra diversidad creativa. Informa de la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo. UNESCO, 1997. Mientras que los programas educativos no resuelvan el desarrollo de habilidades de pensamiento y comprendan que el aprendizaje tiene que ser significativo y participativo, para ser efectivamente apropiado por el alumno, la apatía, la desesperanza y la frustración seguirán siendo el denominador común de esta joven población, que por cierto no es exclusiva de grupos sociales marginados de las oportunidades de desarrollo económico, social, educativo o cultural, como podría pensarse. Los colegios y universidades particulares son testigos de la falta de sentido en las vidas de sus estudiantes. La marginación respecto a la educación integral no distingue sectores sociales. Entendiendo por manifestaciones artísticas no sólo las incorporadas a los sistemas artísticos legitimados por las cúpulas culturales y políticas de las sociedades, sino aquellas expresiones que representan significado de mundo y vida para individuos, grupos sociales o comunidades con sus propios procesos de aceptación e inclusión en espacios alternativos, ya sean rurales o urbanos. Director Lic. Salvador Rueda Smithers; subdirectora Lic. Mónica Martí Cotarelo. La nueva museografía, resultado del proyecto 2001-2003 buscó “ser atractiva visualmente y útil en sus discursos historiográficos”, pensada para facilitar la “lectura” del discurso sobre la historia de México basada en su colección. Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 6 7 8 9 10 11 12 121 Sin apartarse del “sentido primigenio marcado por los principios fundadores, el de explicar ordenadamente las correspondencias entre los hechos sobresalientes del pasado mexicano”, su función se entiende “básicamente con fines educativos”. Esta visón y práctica museística ofrece la oportunidad de terminar con la rutina de que las multitudes pasen por las amplias salas en las que se han seleccionado objetos y se ha eliminado el abigarramiento de datos, fechas, acontecimientos desarticulados que no dicen nada, porque a nadie le significa nada. Guillermo BONFIL BATALLA, Pensar nuestra cultura. México, Alianza Editorial, Estudios, 1997 (1991), p.129. Guillermo BONFILL BATALLA, Pensar… Op.Cit. Los principios de estas características culturales del país que, Bonfil Batalla considera en la obra citada, son fundamentales para comprender la disparidad cultural con la que debe enfrentarse quien lleve a cabo cualquier intento de difusión y aprendizaje, desde el patrimonio cultural en el país. Sólo considerando la diferencia es posible abordar el problema del aprendizaje significativo al que nos acercamos con esta propuesta. Basado en las teorías de Elliot EISNER. Ver Educar la visión artística. Barcelona, Paidós, 1972; El ojo ilustrado. Indagación cualitativa y mejora de la práctica educativa. Barcelona, Paidós, 1998; El arte y la creación de la mente. El papel de las artes en la transformación de la conciencia. Barcelona, Paidós, 2004. La observación y análisis crítico desarrolla la capacidad de relacionar cualitativa y satisfactoriamente contenidos diversos. El proceso creativo que se realiza en la interpretación, estimula la percepción, sensibilidad e imaginación al considerar las relaciones posibles que existen entre los elementos que intervienen en la lectura de los objetos. Lenguajes que son finalmente simbólicos y que pueden expresarse en objetos o cualquier tipo de acciones. El lenguaje metafórico permite el acercamiento desde otros niveles de percepción a la realidad. Debido a que no todo el conocimiento puede articularse por medio del lenguaje (oral), el arte, o los objetos culturales (patrimonio cultural), como una forma de expresión, particularizada en cada una de sus manifestaciones, implica la posibilidad de otros lenguajes y otras formas de expresión en la interpretación de los mismos. De acuerdo a la teoría de las inteligencias múltiples, una inteligencia puede servir tanto de contenido de la enseñanza como de medio empleado para comunicarse este contenido Howard GARDNER, Inteligencias múltiples. La teoría en la práctica. Barcelona, Paidós, 1995, p.49. Se entiende por experiencia estética aquella que desde la sensibilidad, percepción y creatividad interiorizada del sujeto, provoca cambios en las maneras de percibir, sentir e interpretar el mundo. De acuerdo con el pensamiento de Arnheim, en Pensamiento Visual, la experiencia estética se trata de una acción dinámica (aún en el proceso de contemplación), más que una “actitud”. Y en esa acción está la creación y recreación. Lo “artístico”, se considera para los objetivos de este trabajo, en su connotación de convención social, establecida por el sistema artístico dominante. Ver Elliot EISNER, Educar… Op.Cit., p.121; y Howard GARDNER, Inteligen- Francisco Ollero Lobato (Coord.) 122 13 cias… Op.Cit. La información basada en Rosalino MARTÍNEZ, et al., Guía Oficial. Museo Nacional de Historia. Castillo de Chapultepec Bibliografía ARNHEIM, Rudolf 1986 Pensamiento Visual. Barcelona, Paidós Estética. BONFIL BATALLA, Guillermo 1997 (1991) Pensar nuestra cultura. México, Alianza Editorial, Estudios. EISNER, Elliot 1972 Educar la visión artística. Barcelona, Paidós. EISNER, Elliot 1998 El ojo ilustrado. Indagación cualitativa y mejora de la práctica educativa. Barcelona, Paidós. EISNER, Elliot 2004 El arte y la creación de la mente. El papel de las artes en la transformación de la conciencia. Barcelona, Paidós. GARCÍA CANCLINI, Néstor 1997 “El Patrimonio cultural de México y la construcción imaginaria de lo nacional”, en FLORESCANO (coord.) El Patrimonio Nacional de México, t.I. México, Biblioteca Mexicana. GARDNER, Howard 1995 Inteligencias múltiples. La teoría en la práctica. Barcelona, Paidós. LARA, Ma. Eugenia (dirección) 1994 Tesoros del Museo Nacional de Historia en el Castillo de Chapultepec. México, INAH. MARTÍNEZ Rosalino, et al. 1984 Guía Oficial. Museo Nacional de Historia. Castillo de Chapultepec. México, INAH-Salvat. PÉREZ DE CUELLAR (comp.) 1997 Nuestra Diversidad Creativa. Informe de la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo. México, UNESCO. RUEDA SMITHERS, Salvador 2005 Una visita al Museo Nacional de Historia. Castillo de Chapultepec, Guía de exploradores. México, Editorial México Interactivo, CONACULTA y Miguel Ángel Porrúa. RUEDA SMITHERS, Salvador s/f La Museografía como historiografía. Criterios de reestructuración del Museo Nacional de Historia. Castillo de Chapultepec, (inédito). México-INAH. Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 123 TORRE, Mario de la (editor), FERNÁNDEZ, Miguel Ángel (textos) 1988 Chapultepec. Historia y Presencia. México, Smurfit. Cartón y Papel de México SA de CV. 124 Francisco Ollero Lobato Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 125 Os Rodeios Crioulos de Vacaria como Patrimônio Histórico- Cultural Maria Neli Ferreira Borges Universidade de Caxias do Sul Campus Universitário de Vacaria. Cristiane Lames Siota Universidade de Caxias do Sul - Vacaria. Resumo A história do Rio Grande do Sul, um dos estados do Brasil se caracteriza por um acentuado regionalismo, onde a chamada elite política que se consolidou no passado, construiu a identidade do Estado relacionada a vida campeira e pastoril. Esta questão está presente na cidade de Vacaria hoje que voltada para seu passado, reflete nos chamados Rodeios Crioulos Internacionais sua origem levada para a cidade através da cultura dos Centros da Tradições Gaúchas- os CTGs. Os jesuítas espanhóis na América do Sul e no Brasil fundaram vacarias e estâncias.Estas eram locais próximo aos povoados indígenas,onde o gado era trabalhado.A este trabalho dava-se o nome de rodeio, que foram com o tempo incorporados as lides das fazendas. Hoje os mesmos transformaram-se em festa, onde se reverencia a antiga cultura regional,aos quais foram agregados música e dança, trazidas pelos coloni- Francisco Ollero Lobato (Coord.) 126 zadores e que são cultuadas no Rio Grande do Sul dentro dos CTGs. Pelo que representa para Vacaria e o estado do Rio Grande do Sul, os Rodeios Crioulos Internacional de Vacaria foram transformados em Patrimônio Histórico e Cultural do Rio Grande do Sul. Resumen La historia del Rio Grande do Sul, uno de los estados de Brasil que se carateriza por un acentuado regionalismo, donde la llamada elite política que se consolidó en el passado, construyó la identidad del estado relacionada a la visón campera y pastoril. Esta cuestión esta presente em la ciudad de Vacaria hoy, que voltada para su pasado, reflege en los llamados “Rodeios Crioulos Internacionais”so origen llevada para la ciudad atraves de la cultura de los “Centros de Tradições Gaúchas” - los CTGs. Los jesuitas españoles en la America del sur y en Brasil fundaron baquerias y estancias. Estas fueron locales cerca a los poblados indigenas, donde el ganado era trabajado. Esto trabajo se llamava “rodeio”, que con el tienpo fueron agregados la musica e la danza, traidas por los colonizadores y que son cultuadas em el Rio Grande do Sul dentro de los CTGs. Por lo que representa para Vacaria y el estado del Rio Grande do Sul, los “Rodeios Crioulos Internacionais” de Vacaria se han transformado em Patrimonio Historico y Cultural del Rio Grande do Sul. Abstract Rio Grande do Sul state is located in South Brazil. This state has a characteristic history, it is formed by a strong regional feeling, that was consolidated in the past where the so called political elite built its identity related to the countryside life and pasture. Vacaria that is a city located in northeast Rio Grande do Sul, has its historical roots on this regional feeling. This relationship is present nowadays, as Vacaria turned about to its past reflects in an event called Rodeio Crioulo Internacional, its origin took to the city by the CTGs – Centro de Tradições Gauchas. The Spanish Jesuits at South America and Rio Grande do Sul founded ranchs. Those places where located next to indians villages, where they used grazing cattle. For this kind of handle they called “rodeio”, typical work that was afterwards incorporated to the farm´s work. Nowadays, the “rodeios” are typical events, where people honour the regional culture. They aggregated music and dance, brought by the settlers that are worshipped at the CTGs. Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 127 By the importance to Vacaria and to the state of Rio Grande do Sul, the International Rodeo of Vacaria has became a Rio Grande do Sul cultural and historical patrimony. Os Rodeios Crioullos de Vacaria- Brasil- como Patrimônio Histórico e Cultural Existem diversas formas do fato regional ser compreendido,estando entre elas a que consiste na caracterização do mesmo com traços próprios e singulares,devendo ser considerado no contexto as expressões, como regionalismo e identidade regional, no que diz respeito a relação entre o espaço regional e a sociedade que nele vive. Assim, por regionalismo pode-se definir a intensão de enfatizar as coisas e a realidade de uma região, e ou identidade regional , ou regionalidade, e a identificação das pessoas com a mesma. Os conceitos citados a respeito de identiidade regional,regionalismo,entre outros, apresentam-se cada um de modo bem distinto, quando reconstruídos pela explicação, mas na realidade estão mutuamente relacionados. Vários estudos refletem em diferentes abordagens a situação do gaúcho, como os do campo da literatura, que citam elementos do mundo vivido, e da memória popular para consagrar uma personalidade regional. Também há estudos antropológicos importantes sobre principalmente o tradicionalismo, que o coloca dentro do complexo produzido pelo mesmo no do conjunto da regionalidade dos gaúchos. Esse conjunto produz-se no campo das representações e das idéias, constrói-se no fazer político, transita tanto na ideologia, como na imaginação, e consolida-se como uma identidade cultural. A incidência com o caráter ambíguo desta identidade, não se determina de outro modo que não, na organizada pela realidade temporal, a que se refere. Neste contexto deve ser considerado o que hoje é chamado de identidade unificada,que perpassa a constituição ideológica, e origina-se no mito, que deve ser questionado,ou seja no Rio Grande do Sul existe a denúncia de que a tradição cultural referenda o latifúndio, de que o sistema simbólico centrado no mito do gaúcho, ao valorizar a estância, permite-lhe existência inquestionável, ao produzir o pensamento crítico,amplia o espectro das relações entre a cultura,a política e a economia. Aparece assim na caracterização do regionalismo político, a atuação da chamada elite gaúcha, que no enfrentamento com os inte- 128 Francisco Ollero Lobato (Coord.) resses das elites de outras regiões, e no vínculo direto com os seus interesses econômicos, traduz o processo como: ”interesse regional” .Nesta ótica argumentativa, pode-se dizer que a identidade no Rio Grande do Sul, possui a dimensão da construção fundamentada no interesse econômico, que vai se refletir depois na questão política. Pode-se dizer que a postura regionalista foi consolidada no estado gaúcho do Brasil, no passado, e também pelo fato do mesmo constituir-se na atualidade como economia ora em situação de periferia,ou subsidiária,ora privilegiada devido sua participação no PIB nacional. Alguns aspectos podem ser considerados nesta situação, como o que diz que a sociedade gaúcha originar-se de uma estrutura patrimonial de acesso ao poder, com ascensão na economia baseada na estância pastorial. O principal mercado gaúcho é centrado nas demais regiões do Brasil, o que o caracterizava como economia subsidiária. Disto gerou-se e foi gerado, os condicionantes que conduzem o interesse regional,com implantação de políticas para acompanhar este interesse. Outro aspecto a salientar, é que o Rio Grande do Sul diferenciava-se internamente através de dois aspectos: o político oligárquico e o de colonização tardia, relacionado com a imigração e localizado em pequenas propriedades. Com isto, rompe-se em algumas regiões o domínio oligárquicos, mas cria-se o argumento regionalista que atua dentro do estado, relembrando sua origem. Assim , o regionalismo por vezes extrapola o âmbito político, e refere-se a construção de uma identidade gaúcha campeira institucionalizada. Vacaria apresenta-se devido sua origem centrada no latifúndio relacionada a questão regionalista.Mas também relaciona-se,com a transformação do mesmo, quando a cidade começa a urbanizar-se. É neste processo de urbanização,que é fundado o CTG, e criado o hoje chamado Rodeio Crioulo Internacional ,como forma de levar para a cidade a cultura característica da vida no campo, que referencia a identidade gaúcha. A criação dos rodeios nos núcleos urbanos, liga-se a presença dos Centro de Tradições Gaúchas, que surgem principalmente a partir da década de 1940, quando há no Rio Grande do Sul um fluxo migratório de pessoas das áreas principalmente de pecuária extensiva, e de suas periferias, em direção aos centros urbanos. Isto porque eles são: Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 129 Tangidos pela modernização e mecanização incipiente em suas regiões de origem, e ao mesmo tempo são atraídos por oportunidades de ascensão social oferecidas pela crescente industrialização, e rápida expansão do setor de serviços, ou terciário da economia gaúcha. Muitos migrantes não são apenas peões ou deserdados sociais,mas procedem também de famílias de extratos inferiores das oligarquias,ou de regiões muito atrasadas da campanha. Eles estão em busca de novas chances, sendo que alguns conseguem estudar, e também fazer carreira como profissionais liberais ,pequenos empresários, entre outras coisas.1 Mas, segundo o próprio Decanal, muitos são marcados por seu passado ligado ao campo,sentindo-se estranhos nos centros urbanos, que na época sofriam influência direta ou de cidades como Rio de Janeiro,ou da rápida ascensão da cultura norte-americana. Precisavam assim buscar reconhecimento, ou o que chamamos anteriormente uma identidade que os ligasse ao seu passado .Ou seja recriam nas cidades um espaço cultural congregador e diferenciador. Segundo Decanal: É curioso, mas não de admirar, pois há uma lógica profunda nisso, que neste movimento de busca de sua própria identidade, há a recuperação de uma tradição bifronte: por um lado adota elementos culturais dos seguimentos no campo considerados inferiores (linguagem,vestuário, música.), mas também assimilam materiaizando-a em grande escala a ideologia auto-ajustadora e do estrato social da oligarquia rural do passado ,cuja cultura é rígida ,e marcada pela tradição européia.2 E assim nascem os CTGS: Recriando, estilizadamente as formas culturais dos deserdados do campo,mas também enquadrando-as no brete ideológico em que havia nascido, o que fica explícito nas palavras chaves do movimento que os criou- patrão, peão,prenda e galpão. Sob o olhar condescendente, algumas vezes sarcástico e irônico da elite intelectual urbana, que se diverte em especial com as cavalgadas, eles ficaram restritos inicialmente à capital, e algumas cidades do interior,reunindo migrantes, quase sempre de classe média ,mas sem excluir representantes dos segmentos sociais inferiores,desde que pudessem pagar o custo das pilchas , o que vai funcionar como barreira seletiva.3 É a partir desta época, e pelas décadas de 1950-60, que os CTGS começam a se multiplicar,crescendo a princípio de forma vegetativa, mas na década de 1970, se disseminam em todas as cidades do 130 Francisco Ollero Lobato (Coord.) Rio Grande do Sul, inclusive para fora do mesmo, onde quer que houvesse um emigrado do extremo sul do Brasil. Nesta conjuntura insere-se a cidade de Vacaria com o CTG Porteira do Rio Grande,criado a partir de discussões oriundas do Congresso Tradicionalista de Santa Maria,acontecido em 1955, do qual participou o vacariano Getúlio Marcantonio. Este nas férias de julho de 1955,em Vacaria iniciou a campanha para a fundação do CTG.Getúlio Marcantônio vai ter franqueado o microfone da antiga Rádio Difusora de Vacaria,onde inicia um programa tradicionalista junto com outros jovens.E, neste programa é que êle e seus colegas divulgam o objetivo de fundar um CTG na cidade.Depois de algumas discussões fundou-se o CTG Porteira do Rio Grande , que teve como lema:”palanque do passado,esteio do futuro Mas para que este lema seja entendido, é preciso que se conheça um pouco a origem da cidade de Vacaria,para podermos colocála como um centro irradiador da chamada cultura e identidade gaúcha, passível de tornar seu rodeio um Patrimônio Cultural. A região da atual cidade de Vacaria, no Estado do Rio Grande do Sul- Brasil, junto com as cidades vizinhas formaram a chamada Baqueria de los Piñares, que foi um dos últimos grande reservatório de gado das reduções jesuíticas , ou dos Sete Povos das Missões na América. O gado era a principal fonte de abastecimento das missões jesuíticas, pois os jesuítas temiam nos períodos de entre-safras agrícolas, o abandono por parte dos índios das reduções,para irem em busca de subsistência. Assim, com finalidade principalmente de alimentação garantida para os aldeados, é que foi introduzido o gado no atual estado do Rio Grande do Sul, e criadas as vacarias. Elas se localizavam em pontos distantes dos núcleos urbanos missioneiros, sendo que os locais das mesmos deviam apresentar condições de pastagem, e de limites naturais e seguros . Os caminhos e paragens que levavam os índios das reduções até elas, eram demarcados com o cultivo de plantas estranhas à região. Foram estes inclusive, usados pelos primeiros tropeiros que se adentraram no Rio Grande do Sul. Mas, além das vacarias, os jesuítas fundaram estâncias, que eram locais um pouco mais próximos dos povoados indígenas, onde o gado era trabalhado. A este trabalho, ou manejo do mesmo, era dado o nome de rodeio. Este envolvia um grande número de índios, com habilidades de cavaleiros e técnicas de trabalho com o gado .Segundo Cardiel : Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 131 El modo de hacer las vacas de cimarronas mansas ,es éste:Después de cogidas del modo dicho,se ponen em la estancia del pueblo cerrada por todas as partes com arroyos,pantanos,ó zanjas hechas á mano:aunque ninguna está cerrada ,por la incuria de los índios ,que nos tenga muchas partes por donde salir-se.Allí las dididen em tropas de á cinco ó seis mil:colocan cada tropa em sitio determinado algo cerrado,para que no se junten com outra tropa.Y esto llaman RODEO.4 Os rodeios posteriormente foram incorporados às lides das fazendas gaúchas, e à cultura do Rio Grande do Sul. Desde meados do século XX, período de intensa urbanização no Brasil, para manter viva a cultura das chamadas lides campeiras, começaram a acontecer, a partir da década de 1950, a cada dois anos, na cidade de Vacaria, uma festa que ficou conhecida como o “ Rodeio Crioulo Internacional de Vacaria.” Ele incorporou lidas tradicionais com o gado, música, danças e outras modalidades da cultura regional, ligadas a origem do estado Assim os rodeios de Vacaria hoje, podem ser considerados como Patrimônio Histórico- Cultural, pois são mantidos e referenciados através da festa, as características iniciais da economia gaúcha, centrada na atividade que motivou a ocupação do sul do Brasil, a partir do início do século XVIII, quando da descoberta do gado missioneiro. Sendo que é através dos rodeios hoje, como festa que as novas gerações, principalmente as que residem nos centros urbanos entram em contato com a cultura e história regional, contribuindo para sua preservação. Temos portanto, o Rio Grande do Sul rico em tradições, onde está presente seu passado referenciado pelo presente,sendo que uma das tantas tradições sempre relembradas são os Rodeios, realizados hoje em diversas cidades do Estado e também fora dele, em outros Estados do Brasil, onde existem pessoas nascidas ,ou descendentes dos gaúchos sulriograndenses. Como também em locais onde a economia teve origem nas atividades rurais, como é o caso de São Paulo, que tem algumas de suas regiões ligadas ao tropeirismo. Eles, os rodeios foram inspirados nas atividades dos índios missioneiros, nos grandes serviços de uma estância que eram: marcar, beneficiar e tropear o gado. Com o tempo, passaram a serem realizados três vezes ao ano, de forma obrigatória. Em alguns casos, parava-se todas as fazendas de uma só vez, em certa localidade com data pré -fixada. Os rodeios recebiam um nome de acordo com o local onde se achavam, ou eram realizados, como rodeio do gado manso ou da porta, da coxilha, da várzea, do cerro, do fundo, 132 Francisco Ollero Lobato (Coord.) entre outros nomes. Para exemplificar o que era um Rodeio será usado o autor Severino de Sá Brito, que escreveu o livro Trabalhos e Costumes dos Gaúchos. Ele assim se refere aos mesmos: É fim de maio e início da marcação. Em primeiro lugar era reunido no potreiro o maior número de cavalos. Em grandes fazendas, haviam tropilhas ou mesmo quadrilhas de cavalos para os grandes trabalhos no campo. Ficavam na mangueira um dia inteiro afim de adelgaçar , tosar, e aparar os cascos. Os posteiros eram avisados com antecedência para auxiliarem no trabalho. Era assim o início dos trabalhos em uma estância ou fazenda.5 Tudo isto hoje é simbolizado nos rodeios crioulos, como referência a antiga cultura gaúcha, entendendo-se que cultura é o resultado de tudo que o homem produz para construir sua existência. É o conjunto de símbolos elaborados pelo povo em determinado tempo e lugar. De sua origem ligada a exploração das antigas vacarias, e marcado em sua origem étnica pela mistura do colonizador espanhol e português, principalmente com o índio, temos o povo no Rio Grande do Sul, que devido sua origem vinculada as lides campeiras, é chamado também de gaúcho, principal figura humana dos rodeios, que possui as seguintes características, segundo Brito: O povo do Rio Grande do Sul é dotado de vitalidade exuberante, de índole galharda, comunicativa, cheia de ardor, de assomos de entusiasmo, que se faz sentir em todos os atos de sua vida, quer se trate de patriotismo, quer de demonstrações afetivas sociais.6 O tradicionalismo gaúcho portanto, é algo que marca a vida do povo do Rio Grande do Sul, que apesar das transformações científicas e tecnológicas ocorridas no decorrer dos tempos, atrai milhares de pessoas em suas festas típicas,devido a originalidade das, mesmo em época como a de hoje, de grandes transformações, devido a grande produção de conhecimento. Mesmo assim, a maioria dos gaúchos se agarra ao passado não abandonando suas raízes e tradição, conservando-as até os dias atuais, ou em seu dia a dia , ou participando de festas tradicionalistas, como os rodeios. O mundo cultural é, dessa forma, um sistema de significados já estabelecidos por outros, ou seja, a cultura dos Rodeios Crioulos de Vacaria é transmitida de geração para geração, ocorrendo evoluções dentro dessa mesma tradição, mas não perdendo sua essência. Vacaria, uma das povoações mais antigas do Rio Grande do Sul, tem sua história marcada pela relação direta com os movimentos Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 133 de ocupação do sul do Brasil, em conseqüência foram abertos em seu território os primeiros caminhos que levaram o homem ao interior do atual Estado. Assim, segundo o historiador vacariano Manuel Duarte, com a descoberta pelos portugueses, do que ele chamou, Babilônica Baquerie de Los Piñares, conhecida antes apenas por jesuítas, índios e alguns tropeiros, a mesma passou a ser freqüentada por lagunenses e paulistas, com o objetivo de prear o gado. Segundo Borges: A partir de 1740, a região começou a sofrer a ação de correntes migratórias, ponteadas por colonizadores e tropeiros que vinham de São Paulo, Laguna, Curitiba e até dos Açores,com o objetivo de povoar a região,seguindo o plano português de ocupação do sul do Brasil. A partir de 1752, os primeiros ocupantes tem suas posses requeridas por concessão de sesmarias.7 Assim ,com o estabelecimento do elemento português como povoador e colonizador, a região vai aos poucos tornando-se objeto de lucrativos negócios,devido à abundância do gado de origem missioneira e da terra, bem como de sua integração econômica com Sorocaba,entreposto de comércio ligado ao gado e seus produtos, e Minas Gerais, principal centro minerador do Brasil, na época. A partir de então, tem-se a chegada sempre mais de novos sesmeiros, para povoar e explorar a região. Entretanto: Nos primeiros tempos o povoamento foi lento. Atribui-se ao fato, os constantes ataques dos índios , e ao isolamento da população, espalhada por uma região muito grande, com falta de meios de locomoção, inclusive estradas. Os primeiros habitantes de Vacaria, portando enfrentaram enormes dificuldades, e viveram exclusivamente do gado. A maioria dos objetos que usavam, eram fabricados de couro. Dizia-se que a região, e o próprio Rio Grande do Sul, no período de seu povoamento viveu a idade do couro.8 Portanto,o tipo de economia que levou à fixação do homem na região de Vacaria,ligado as lides campeiras, pela presença do gado,perpetuou-se no cotidiano da população, e no imaginário popular, dando origem aos rodeios. Um ensaio publicado na revista dos Rodeios de Vacaria9 , escrito por João Kuse, fala dos rodeios de Vacaria, de sua origem, suas manifestações culturais, e da importância que o mesmo tem para a população local e regional. Com o título: Futebol... Tiro de Laço... Rodeio, o artigo começa assim: 134 Francisco Ollero Lobato (Coord.) Quando que, naquela velha Selaria do Carlon, na então Vila de Esmeralda,onde era presença certa aquela figura ampoluta do gaúcho,sempre bem trajado,quase sempre de lenço,bombacha e botas, um animador das charlas e causos, que lá eram constumeiros, nas tardes de sábado, a até noutras tardes,ao receber um convite para assistir uma partida de futebol, ninguém imaginou que ele fosse dar aquela resposta que deu.10 Foi assim, que uma idéia externada,quase em um repente,mas cultivada no dia a dia ,na alma nativista do velho gaúcho, materializouse em uma prática organizada. Idéia nascida naquele jogo de futebol, e até hoje repetida em um cenário completo, tendo como ator o homem que monta seu cavalo bem aparado, e se veste de cores virtuosos, em um cenário aberto, onde o gaúcho reencontra-se consigo ,nas asperezas da modernidade, preparando-se para as incertezas do futuro, através de sua participação, hoje nos Rodeios Internacionais de Vacaria. Quem poderia predizer que uma disposição momentânea para presenciar vinte e dois (22) homens, mostrando habilidades, ou garra para dominar,controlar,chutar,rolar,passar ou agarrar um balão de couro curtido, viesse a predispor tantos, e em pouco tempo, a instituir, o que já praticavam por necessidade, em seu dia a dia. Estes marcados por campereadas, onde marcação, domas ou gineteadas, eram levadas a cabo por uma imposição geo-econômica, da qual são parte enraizada. Assim, nasceu os tiro-de-laços,realizados sem espírito de competição organizada,na saída de uma mangueira de taipa,com porteira de tronqueiras e varas de roliças. Eles antecederam os torneios de laços regulares e organizados, para depois e rapidamente evoluírem para os rodeios,que hoje emolduram um quadro vivo,deslumbrando multidões,ao verem a figura do gaúcho, que fez parte de um importante capitulo da história do Rio Grande do Sul. E que hoje estamos, em um pensar mais romântico e subjetivo,escrevendo sempre o penúltimo capítulo de sua história, pois não queremos que a mesma, rica em detalhes caia no esquecimento do mundo pós-moderno. Estamos aqui nos referindo aos costumes e tradições que fazem parte do dia-a-dia de uma população, e que estão sendo perpetuados e relembrados no nosso caso específicos nos rodeios. Ou seja, é um estilo de vida que com o tempo passou a fazer parte do imaginário da população da cidade e região. Assim pensar em costumes, é antes lembrar que o estilo de vida de um povo, seu desenvolvimento e sua cultu- Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 135 ra tem ligação direta com o ambiente que o envolve, tanto no aspecto vivo quanto no aspecto histórico. Essa interferência no estilo de vida se desenvolve: no falar das pessoas umas com as outras, nos gestos, nos movimentos, nos espaços que ocupam e nos conflitos que participam. É de certa forma uma diversidade que se desenvolve em processo histórico múltiplo, onde os vários núcleos interpretam o utilitário da mesma, e o materialismo segundo sua concepção de mundo. Nisto está o lugar privilegiado da cultura, que constitui os diversos núcleos de identidade dos vários agrupamentos humanos, e ao mesmo tempo os diferencia um dos outros. Pensando também que costumes são procedimentos e comportamentos de uma determinada sociedade, sendo seus componentes prescritos do ponto de vista moral,pode-se dizer que eles são as atitudes e valores sociais consagrados, que se impõem aos indivíduos do grupo ,e se transmite pelas gerações. Transmissão essa que pode ser oral, ou através de eventos como no caso discutido aqui o Rodeio, esses transformaram-se em apego as tradições, em amor a determinados costumes, que se perpetuaram nos trabalho das fazendas, através dos peões simbolizados hoje pela figura do gaúcho, que participa dos rodeios. Pensar nestes conceitos no Rio Grande do Sul , é antes de tudo vincular os mesmos as questões de espaço físico. Uma formação autêntica que está ligada a própria cultura do Rio Grande do Sul, é a descrição que João Cezimbra Jacques faz do que ele chama de cósmico Riograndenses: Esplêndido e risonho apresenta-se o aspecto das plagas rio-grandenses: por entre suas verdejantes e aveludadas campinas, cobertas de pastagens, onde começam os pampas, não faltam gigantescas florestas, entre as quais se eleva rigorosamente a que cobre a parte da Serra Geral ou do Mar, que as atravessa, dividindo-as em duas grandes zonas desiguais; A de Cima da Serra, compreendendo os campos da Vacaria e a de Baixo da Serra. Como nas florestas que vegetam sob o Equador, não faltam nesta Serra excelentes madeiras de construção: o cedro, a cabriúva, a grapiapunha, o louro, a guajuvira, o ipê, o pinheiro, que ocupa, como a erva-mate, zonas de duas a três léguas quadradas de superfície e do qual além de se aproveitar o magnífico fruto, tira-se ótimo tábuas; e, além destas, existem variadíssimas qualidades de madeiras. Há também muito outros matos no interior do território, formando grandes capões e ormando as margens de seus lindos rios, ribeiros e restingas.11 136 Francisco Ollero Lobato (Coord.) Ele continua escrevendo de forma original o Rio Grande do Sul físico dizendo ainda que da Serra Geral partem diversas ramificações para diferentes pontos da província, formando cordilheiras de coxilhas, ligadas entre si e as vezes apresentando soluções de continuidade, as quais são, do mesmo modo que as planícies cobertas de pastagens e arbustos, e há algumas que são cobertas de matos como nas proximidades de Pelotas. Dessas cordilheiras erguem-se em certos lugares gigantescos cerros que, de perto, verdejam e ao longe apresentam a cor azul celeste, sendo os mais elevados o das Palomas, ao pé do Ibicuí-mirim, o de Bagé, o de Aceguá e o Botucaraí, perto do rio do mesmo nome.12 Escritores antigos chamam a região do atual Rio Grande do Sul, junto com o Prata de paraíso terrestre,pois ela é protegida pela natureza em diversos pontos de vista. Essa parte do extremo Sul do Brasil que segundo a descrição anterior é extremamente privilegiada, foi de forma ímpar, povoada por diferentes espécies de animais que servirão aos primeiros povoadores, os índios, e posteriormente aos ocupantes portugueses. Por falar em índios, antes da chegada dos colonizadores europeus, o território que depois vai fazer parte do espaço rio-grandense, foi habitando por diversas nações indígenas. Dentre elas podem ser citados os guaranis ,que habitavam do Chaco até o Atlântico,das capitanias do Sul até o rio da Prata,vivendo em uma imensa área ,que no século XVI incluía os estados brasileiros dos atuais Rio Grande do Sul, Santa Catarina, Paraná, São Paulo e Mato Grosso do Sul, como também partes dos países vizinhos a estas regiões. Mas: Apesar do quadro sugerido pelas primeiras fontes escritas , os Guaranis -conhecidos na época como Carijós, não ocupavam esta vasta região de modo homogêneo e exclusivo. A maior parte dos grupos locais encontrava-se nas florestas tropicais e subtropicais, ao longo do litoral e entre os principais rios do sistema Paraná-Praguai. Os extensos campos abertos e as florestas de araucárias que cobrem uma considerável parte da região ,por seu turno,eram habitadas por grupos caçador5es e coletores,destacando-se os Kaingang e Xokleng, e mais para o sul, os Charruas e Minuanos,entre outros.13 Voltando aos guaranis, sua distribuição espacial e as características demográfica dos grupos , apresentou-se na época da colonização um problema de difícil solução, pois eles possuíam uma unidade Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 137 cultural e lingüística abrangente, mas algumas fontes os apresentam com intensa fragmentação territorial e organização política. Neste contexto aparecem a figura dos Jesuítas interferindo principalmente junto aos guaranis, quando para mantê-los aldeados introduzem o gado vacum no Rio Grande do Sul, como meio de subsistência das reduções jesuiticas. É desta introdução que temos a origem das fazendas e estâncias coloniais.A formação das estâncias, difere da formação das vacarias, pois nestas o gado procriava selvagem. As estâncias ,que eram campos de criação de gado aos cuidados do homem começaram a serem criadas pelas reduções relacionadas com as vacarias e seus declínios. Após a descoberta das Vacarias, restavam aos povos Guaranis suas estâncias. Muitas delas eram extensas, como é o caso da de São Miguel ,que segundo Bruxel tinha de 20 a 30 mil quilômetros quadrados. Ela era apenas superada pela de Yapeyu, que se estendia pelas duas margens do Rio Uruguai. A finalidade destas estâncias era a multiplicação do gado. O aproveitamento dos rebanhos nas duas estâncias ficou proibido por um período de oito anos. A quantidade inicial de animais entre as duas chegava a 50.000 cabeças , e esperava-se alcançar um número de 200.000.14 Esta decisão diz respeito a garantir o abastecimento dos Trinta Povos Guaranis, sendo que as despesas e o trabalho dos índios estancieiros seriam pagos pelas demais reduções ,ao retirarem sua cota. Estas duas estâncias, são Miguel e Yapeju, foram chamadas segundo Bruxel impropriamente de vacarias. Ele sobre as estâncias ainda diz: Normalmente, as vacarias se transformaram ,pouco a pouco, em estâncias, por doações ou vendas parciais a proprietários particulares, por parte do governo, como administrador de terras devolutas. Todas as reduções tinham uma estância grande, mais distante do povoado, e uma ou mais estâncias pequenas(as invernadas ), mais próximas. Anualmente ,as grandes estâncias reabasteciam as invernadas com reses destinadas ao abate. As estâncias grandes da banda oriental eram limitadas pelo rio Uruguai, rio Negro, rio Jaguarão, Lagoa dos Patos e Encosta da Serra. As invernadas dos Sete Povoas Orientais ficavam todas no planalto, para onde o gado subia pelo desfiladeiro de Santa Maria da Boca do Monte ou de Santiago do Boqueirão.15 A criação da Colônia do Sacramento e a presença maior de colonizadores portugueses no Prata, cria um problema de fronteiras 138 Francisco Ollero Lobato (Coord.) ,interferindo na retirada de gado da região para evitar conflitos. Daí a retirada de gado, e a formação de muitas estâncias. Segundo Artur Barcelos as estâncias também diminuíam as distâncias entre os guaranis e suas reservas de gado, como também garantiam a posse dos rebanhos. A Vacaria dos Pinhais , assim como a presença das estâncias ,justificam-se pelo processo de esgotamento do gado na região, que inclusive ,levando a conflitos entre jesuítas e colonos. As estâncias devido suas relações com as Reduções crescem em importância , e estabelecem os limites de suas áreas . O padre Cardiel diz o seguinte sobre elas: Son tan grandes como las de España,ó más.Nelas leguas son chicas.Se miden à razón de seis mil varas .Son de aquellas que veinte entran em um grado com corta diferencia.Las estancias de Yapeyú y San Miguel son las Myores:las demás son de á ocho, diez , ó a lomás veinte laguas de largo.”16 Artur cita Furlong17 para dizer que as estâncias passaram a ser repartidas em postos, onde viviam os índios peões de gado com suas famílias, uma das origens do gaúcho riograndense. Estes postos podiam estar distantes uns dos outros de cinco a seis léguas. Os postos eram os responsáveis por distintos rebanhos de vacas, cavalos, mulas e ovelhas. Arnaldo Bruxel no livro Trinta Povos Guaranís referindo-se ao assunto diz: Que a criação de gado vacum, eqüino e lanígero fazia-se separado ,para facilitar o trabalho, e evitar problemas :como de cavalos xucros, que poderiam colocar em perigo ovelhas e vacas prenhas. A delimitação, hoje feitas por cercas de arame ,no tempo das Missões era de barreiras naturais, como rios, banhados ou matos intransitáveis. Passagens abertas eram obstruídas por valas, com cerca de espinhos ou de árvores derrubadas, ou ainda pela casa de algum posteiro.18 Para os índios a palavra posteiro, significava pessoas encarregadas de evitar a evasão do gado, bem como de efetuar os necessários rodeios. Estes tinham como finalidade amansar o gado, e acostumá-los ao homem a cavalo, para possibilitar a remoção para as invernadas. Normalmente os posteiros eram índios ou famílias indígenas. Em estâncias grandes, como São Borja, por exemplo, havia umas quinze capelas de posteiros. Com umas dez famílias por capela, esta estância contava com centenas de pessoas. O cura tinha que percorrer, algu- Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 139 mas vezes ao ano, toda a sua estância. Alguns tempos eram necessários até dois padres para o atendimento espiritual das estâncias.19 Sendo locais onde se localizavam diferentes tipos de gado, como já foi citado, o estabelecimento das estâncias devia observar diversas condições: Como pastagens e limites naturais. Também que o gado não era representado apenas pelo bovino ,que merecia cuidados especiais, mas havia os demais. Assim as pastagens tinham que ser suficientes para comportar diferentes rebanhos em áreas distintas. Em alguns casos era preciso cultivar alfafa para garantir pastagens em épocas der intenso frio e formação de geadas.20 Como as estâncias precisavam de sede para seus posto ,estes também deviam apresentar algumas condições .Brabo, apud Artur diz que quando as mesmas eram limitadas por arroios, rios, ou matas fechadas, possuíam poucos pontos de acesso. Os postos eram instalados para o controle do movimento do rebanho, sendo que em volta deles estabeleciam-se chiqueiros, currais, potreiros, galpões, hortas etc. Estes postos normalmente eram localizados em lugares altos ,com boa visão e próximos a locais onde havia água ,tanto para os habitantes, como para o gado. Ainda segundo Artur, não há informações precisas sobre a estrutura dos postos . Segundo ele “a julgar pelas casas estabelecidas pelos guaranis em suas roças ,é possível que as residências dos postos tenham sido construídas com técnicas indígenas, com estrutura de bambu, madeira e palha. Os índios dos postos ,além de lidar com a criação extensiva, tinham que realizar o rodeio”21. O padre Bruxel a respeito da questão dos rodeios realizados pelos indígenas das reduções diz o seguinte: A recolhida anual do gado, que podia levar uns dois meses, nunca se fazia por índios particulares, mas sempre pela comunidade que era encarregada desta tarefa ,uns 40 ou 50 tropeiros . Dando a cada um deles alguns cavalos e a necessária provisão (carne não faltaria na estância,)despedia-os , com muitos sinais de afeição e votos de feliz regresso. Chegados à estância, os índios deixavam algumas vacas mansas numa coxilha, para onde tocavam o gado xucro dos arredores Durante a noite acendiam fogueiras em volta das manada, para evitar sua dispersão. Um trovão ou uivo, que assustasse o gado, bastaria para provocar o estouro. Arrebanhadas umas 5 ou 10 mil reses para o consumo anual, os 140 Francisco Ollero Lobato (Coord.) vaqueiros as conduziam para as invernadas, de onde periodicamente , se retiravam algum gado para pequenos pastos nas cercanias do povoado, segundo as necessidades.22 Voltando ao trabalho de Artur Barcelos sobre São João Batista, ele para explicar a importância dos postos e dos próprios rodeios para as missões, e a manutenção de seus núcleos urbanos, faz uso de Cardiel: Elmodo de hacer las vacas de cimmaronas mansas ,és èste:Después de cogidas delmodo dicho,se ponen em la estâncias del pueblo cerrada por todas as partes com arroyos, pântanos, ó zanjas hechas à mano:aunque ninguna está cerrada, por la incuria de los indios ,que no tenga muchas partes por donde salir-se. Allí las dividen em tropas de á cinco ó seis mil:y colocan cada tropa em sitio determinado algo cerrado,para que no se junten com outra tropa.Y esto llama RODEO.Juntan este rodeo á los principios cada dia para que no se esparzan, que forcejean á ello, para volverse por donde vinieron, y porque este tan frecuente rodeo no les tiempo para pacer á gusto:después de algunas semanas juntam el rodeo sólo dos veces á la semana, y las tienen em él em laguna loma alto dos ó tres horas ,redeándolas por todas partes: y em partes las meten y hacen el rodeo em um gran coral de palos. Todos son allí de palos.No hay ninguno de piedra ó pared,ni aun em las tierras de las ciudades más adelandas.23 Sobre esta citação de Cardiel, Artur comenta que ele afirma que os currais eram de madeira, mas que nos postos das estâncias ,algumas possuíam curais de pedra, como foi comentado anteriormente, no trabalhos de BRUXEL, o que se presume aqui o surgimento dos mangueirões de tropeiros. Usando De Masy, Artur também diz que o rodeio envolvia grande número de índios, que desenvolviam habilidades de cavaleiros e técnicas de trabalho com o gado. Tal como Bruxel também comenta. Assim, segundo o próprio Bruxel: A pecuária foi de capital importância para os índios missioneiros. Mesmo em tempos de fartura agrícola, a carne era o alimento principal; em época de colheita escassas, subia inclusive a ração até pela a metade .Difícil não dize, que o sustento das reduções se deveu a abundância do gado, e em conseqüência da carne bovina.24 Também o sucesso das missões deveu-se a isto, pois com o binômio erva-mate/gado manteve-se a economia do sistema, a erva para Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 141 trocas comerciais e o gado para manter os povoados, segundo Artur Barcelos. Assim , apesar das críticas a respeito da questão referente a identidade gaúcha,não se pode negar que os Rodeios estão carregados de um referencial cultural, que trazem consigo um estilo de vida que foi aos poucos se adaptando a vida do Rio Grande do Sul, e regiões como Vacaria, que tem na sua origem as lides campeiras e pastoris,fazendo parte de sua herança histórica .Além disso, como sede da antiga Baqueria de los Piñares, ela possui em sua essência a ligação direta com os índios, primeiros vaqueiros do Rio Grande do Sul, e também primeiros a realizarem rodeios. Não vamos aqui discutir a questão política ligada a manutenção de tradições e identidades gaúchas que se tentam manter em momento de expansão urbana,pois é claro que se formos para este lado, logo veremos que o CTG Porteira do Rio Grande relaciona-se também com a tentativa de predomínio político na cidade, da classe social originária do campo ,ligada a manutenção das tradições. E sim, queremos dizer usando as palavras de Getúlio Marcantônio, com algumas colocações pessoais nossas: Começou simples ,sem saber de seu destino. Laçaram apenas três representações intermunicipais,mas ganhou dimensões,sendo que o segundo já era estadual, e o terceiro nacional. E o nome de Vacaria voou,nas asas da tradição, pela extensão do País e pelo exterior. O povo deu suporte e grandeza a uma iniciativa que nascera despretensiosa. E o rodeio tornou-se a festa do peão, da prenda,do artista de bombacha,do cavalo, e do sem bombacha também. Revive-se costumes do campo em uma festa na cidade que se tornou popular, saindo do círculo específico do homem do campo. Isto porque através de diferentes manifestações, hoje ela congrega o abraço amigo de diferentes visões do que seja realmente tradicionalismo,mas também é o olhar que atraí, o sorriso que aproxima os elos humanos que fecham o círculo em uma roda de chimarão.25 Hoje os Rodeios de Vacaria estão no imaginário popular, como oportunidade para muitas pessoas simples, da periferia, esquecendo suas implicações políticas e discussões a respeito de sua representatividade,apenas referenciarem uma cultura que aprenderam a amar, e que faz parte da diversidade cultural do Brasil. Francisco Ollero Lobato (Coord.) 142 Notas: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 José Hildebrando DECANAL, “Origens e funções dos CTGS” en Nós os Gaúchos. 4 ed. Porto Alegre,Ed. Universidade/UFRGS,1998, pp.85. José Hildebrando DECANAL, “Origens e funções... Op Cit. pp. 85 José Hildebrando DECANAL, “Origens e funções... Op Cit. pp. 85 José CARDIEL, Compendio de La História Del Paraguay (1780). Buenos Aires, Fundacion para Educacion, La ciências y la cultura, 1984, pp. 62. Severiano BRITO, Trabalhos e costumes de gaúchos. Porto Alegre, Ed.Globo, 1928, pp. 55-56. Severiano BRITO, Trabalhos e costumes... Op. Cit. pp. 95. Maria Neli F. BORGES, História de Vacaria: evolução urbana e formação de bairros. Caxias do Sul, EDUCS, 2001, pp.42. Maria Neli F. BORGES, História de Vacaria... Op. Cit. pp. 45. Revista dos Rodeios de Vacaria ,1974 p. 65.66 Revista dos... Op. Cit, pp. 65-66. João Cezimbra JACQUES, Costumes do Rio Grande do Sul. Porto Alegre, ERUS, 1979, pp. 15-16. João Cezimbra JACQUES, Costumes do... Op. Cit. pp. 15-16. João Cezimbra JACQUES, Costumes do... Op. Cit. pp. 477. Artut H. F. BARCELOS, Espaço e Arqueologia nas Missões Jesuíticas. Porto Alegre. EDIPUCRS, 2000, pp. 335. Arnaldo BRUXEL, Os Trinta Povos Guaranis, 1978, pp. 117. José CARDIEL,1994:62 apud Arthur BARCELOS ,Espaço e Arqueologia...Op Cit pp. 338 Guillermo FURLONG 1962: 179 apud Arthur BARCELOS ,Espaço e Arqueologia...Op Cit Arnaldo BRUXEL, Os Trinta Povos... Op Cit. pp. 117. Arnaldo BRUXEL, Os Trinta Povos... Op Cit. pp. 11. Artut H. F. BARCELOS, Espaço e Arqueologia... Op Cit. pp. 339. BARCELOS, Espaço e Arqueologia... Op Cit., p. 339. Arnaldo BRUXEL, Os Trinta Povos... Op Cit. pp. 118. José CARDIEL ,1994:66 apud Arthur BARCELOS,Espaço e Arqueologia...Op Cit pp. 340 Arnaldo BRUXEL, Os Trinta Povos... Op Cit. pp. 118. Getúlio MARCANTONIO, Vacaria dos Rodeios. Vacaria, 2006, pp. 58-61. Bibliografía BARCELOS, Artut H. F., 2000 Espaço e Arqueologia nas Missões Jesuíticas, Porto Alegre, EDIPUCRS. BORGES, Maria Neli F., 2001 História de Vacaria: evolução urbana e formação de bairros. Caxias Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 143 do Sul, EDUCS. BRITO, Severiano 1928 Trabalhos e costumes de gaúchos. Porto Alegre, Ed.Globo. BRUXEL, Arnaldo 1978 Os Trinta Povos Guaranis. CARDIEL, José 1984 Compendio de La História Del Paraguay (1780). Buenos Aires, Fundacion para Educacion, La ciências y la cultura. DECANAL, José Hildebrando 1998 “Origens e funções dos CTGS” en Nós os Gaúchos. 4 ed. Porto Alegre.Ed. Universidade/UFRGS. GOLIN, Tau 2004 “Identidades: Questões sobre as representações sociocultural no gauchismo. Passo Fundo, Clio, Méritos. JACQUES, João Cezimbra 1979 Costumes do Rio Grande do Sul. Porto Alegre, ERUS. MAESTRI, Mário 1998 Nós, os ítalos-gaúchos. Porto Alegre, Ed. Universitária UFGRS. MARCANTONIO, Getúlio 2006 Vacaria dos Rodeios. Vacaria. 144 Francisco Ollero Lobato Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 145 A Formação do Poder Político Local- Vacaria- RS- Brasil Maria Neli Ferreira Borges Universidade de Caxias do Sul Campus Universitário de Vacaria. Homero Francisco Peixoto Camargo Universidade de Caxias do Sul Campus Universitário de Vacaria. Resumo A Baqueria de Los Piñares, região onde está acentada a cidade de Vacaria no estado do Rio Grande do Sul-Brasil, caracterizava-se por ser uma reserva de gado dos Sete Povos das Missões. Esta sua origem enraizou-se na identidade regional, pois a posse de suas terras feitas por portugueses e seus descendentes foi através da doação de sesmarias que deram origem as estâncias. Este tipo de ocupação ligada a terra e ao gado refletiu-se na política e na sociedade,pois o tipo social que se formou vai dominar a política local e regional com características no chamado coronelismo.Ou seja, o líder local sob a influência da corrente positivista exercia o poder com marco autoritário, não admitindo transformações na hierarquia social. Vacaria e sua região vão inserir-se neste contexto ,através de duas correntes políticas, ambas com base no positivismo: uma comandada pelo Coronel Avelino Paim Filho, estancieiro e chefe dos chimangos; e a outra Francisco Ollero Lobato (Coord.) 146 comandada pelo coronel Libório Rodrigues, um doa maiores estancieiros da região de sua época , e chefe político dos maragatos Resumen La Baqueria de los Pinãres, región donde esta ubicada la ciudad de Vacaria en el estado del Rio Grande do Sul – Brasil, se caracterizava por ser una reserva de ganado de los “Sete Povos das Missões”. Esta su origen se ha enraizado en la identidad regional, pues la pose de sus tierras hechas por portugueses y sus descendientes fue atraves de la donación de sesmarias que originaran a las estancias. Esto tipo de ocupación junto a la tierra y al ganado se refletió en la politica y en la sociedad, pues el tipo social que se ha formado va a dominar a la politica local sob la influencia de la corrente positivista ejercia el poder con marco autoritario, no admitiendo transformaciones en la hierarquia social. Vacaria y su región van inserirse nesto contiexto, atraves de las dos correntes politicas, ambas con base en el positivismo: una comandada por el Coronel Avelino Paim Filho, estanciero y jefe de los chimangos; y la otra comandada por el coronel Libório Rodrigues, uno de los mayores estancieros de la region de su epoca, y jefe politico de los maragato Abstract Baqueria de Los Piñales, region where is located the city of Vacaria, is located in the state of Rio Grande do Sul in Brazil. It was formed being a cattle reserve of Sete Povos das Missões. The regional identity has its roots on this origin, because the ownership of the lands were made by portugueses and its inherits by donation of sesmarias (pieces of land that Portugal government gave to pioneers), those pieces of land became afterwards ranchs. This kind of settelment linked to the land and to the cattle, reflected on the political and social aspects, because the human element that was formed mastered the local and regional politics with characteristics of great authority, called “coronelismo”. Its kind of political domination based on the influence of positivism did not accept changing at social hierarchy. Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 147 Vacaria and its region belonged to this context, through two political chains, both based on positivism: Chimangos and Maragatos. Chimangos, under the leadership of Colonel Avelino Paim Filho, landowner and political chief. Maragatos under the leadership of Colonel Libório Rodrigues, one of the biggest landowner of the region on that age and political chief. A Formação do poder político local- Vacaria-Brasil Interesse, identidade, cultura, economia, poder e discurso se inter-relacionam, ou se interderteminam na trama da história brasileira, refletindo-se na política. No Rio Grande do Sul, um dos estados do Brasil isto reverteu-se em história de mentalidades, pois desenvolveu um regionalismo que se expressa no materialismo econômico, e ao mesmo tempo atua na base da sociedade, convertendo-se em sujeito coletivo. Isto deu, ao Estado no Rio Grande do Sul, uma identidade e referência regional ligada ao discurso ideológico que vinculou-se aos interesses econômicos e projetou-se na política. Assim, houve uma articulação regional, como forma de domínio social. Regiões como Vacaria identificam-se com o discutido acima, pois na sua essência está a origem da mesma, já Vacaria e a região onde ela está inserida, tem a sua história vinculada ao chamado no Brasil Quadrante Missioneiro. Ou seja, a região de Vacaria fez parte do território das Missões Jesuíticas Espanholas na América, quando em sua extensão abrigou o gado missioneiro, vital para a sobrevivência dos índios aldeados. Seu território fez parte da chamada Baqueria de Los Piñares, grande reserva de gado que abastecia principalmente os Sete Povos das Missões, no Rio Grande do Sul. Esta origem enraizou-se na identidade regional, criando o mito da vocação econômica voltada para o setor pecuário, que em sua extensão, vai refletir-se na questão política e social,já que o tipo social que surgiu na região, identificado com sua atividade econômica,vai dominar a política local, que tem características centrada no chamado coronelismo. Assim o tipo de ocupação que sofreu o Rio Grande do Sul e em conseqüência a região de Vacaria, centrada na posse da terra e do gado missioneiro, levou a doação de sesmarias por parte do governo colonial e a formação de estâncias, seguindo inclusive o exemplo dos 148 Francisco Ollero Lobato (Coord.) índios missioneiros. Em conseqüência disto, criou-se um poder de mando pelo grupo que ascendeu ao poder político com conotações regionais. Este tipo de poder econômico que vinculou-se ao político, na região de Vacaria, perpetuou-se com o tempo, quando as estruturas sociais e mentais se ajustaram ao mesmo, legitimando no poder a classe política originária do latifúndio. Nesta conjuntura, o positivismo vai encontrar espaço no Rio Grande do Sul e em cidades como Vacaria, com economia vinculada a terra e ao gado. Desta forma criou-se, uma identidade regional representada pelos senhores de terra, que se vinculam aos partidos políticos que surgem no Rio Grande do Sul, no final do século XIX, ligados às idéias positivistas. Sendo que, a forma de ocupação do espaço da região de Vacaria, vinculada a uma atividade econômica básica, manteve-se até 1930, trazendo reflexos para a cidade hoje, que se mantém muito voltada para o seu passado econômico e político, valorizando correntes ideológicas vinculadas ainda a questão da terra. Para que essa introdução seja compreendida, sobre a evolução histórica da região de Vacaria, precisamos nos reportar ao que foi o positivismo, e sua influência no Brasil republicano,e Rio Grande do Sul. A instalação da República no Brasil, foi precedida de discusões políticas, e transformações no campo econômico-social. No campo político,ela representou um ajuste às novas necessidades geradas pela economia e sociedade brasileira: Ao longo do século XIX, o desenvolvimento da agro-exportação, baseado no café, foi capaz de gerar uma série de transformações na estrutura tradicional montada no país,desde os tempos da colonização. Dominando o mercado mundial, as exportações nacionais do café foram capazes de fazer o Brasil acumular divisas, que se distribuíram internamente em efeitos multiplicadores e dinamizadores da estrutura econômica.Tais trasnformações econômicas-sociais acabariam por promover a internalização do capitalismo no Brasil.O pais jé se achava conectado, por laços comerciais, a um mercado capitalista desde a fase colonial, mas se tratava agora,da penetração do capitalismo na estrutura interna brasileira.1 Segundo a autora citada anteriormente, alguns fatores são indicadores desta penetração: Acumulação de capital,a introdução de relações assalariadas de produção,o surgimento da indústria, a construção de estradas de ferro, o apa- Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 149 relhamento dos portos, criação de bancos,companhias de seguros e novos serviços públicos para fazer frente ao volume de negócios.2 No centro das transformações que se processam,estão os novos grupos sociais que estão surgindo, e pressionam o sistema republicano, como a burguesia agrária cafeira,que lidera a renovação econômica,os segmentos médios urbanos e um novo exército que agora possui aspirações políticas. Todos esses segmentos se associam para criarem a República no Brasil. A nível nacional, a burguesia agrária paulista submete a máquina do estado,ou a política, aos interesses do setor dinâmico da economia central de exportação,exigindo mudanças para a continuidade do processo de acumulação capitalista. No Rio Grande do Sul, a transição do regime monárquico para o repúblicano, não fugiu as condições gerais,mas aconteceu com conotação específica, pois: “desde sua formação inicial, ele constituira-se nos moldes de uma economia agropecuária, subsidiária da agroexportadora, voltada ao abastecimento interno, e exportadora de gêneros alimentícios”. 3 As áreas de imigração, apresentaram-se com um processo mais dinâmico de capitalização, baseado no setor agrícola, mas de pequena propriedade,que proporcionou o surgimento do comércio e da indústria. Mas, apesar disto, foi o setor da pecuária que predominou no campo político estadual. O Partido Libertador era dominado por pecuaristas, e barganhava com o poder central, através de seu líder, Gaspar Silveira Martins, para a obtenção de favores para a província. No conjunto a dependência do Rio Grande do Sul em relação ao centro expressava-se em termos econômicos e politicos. Na sede do poder, no Rio de Janeiro, traçavam-se as diretrizes da política econômica, cobravam-se tributos e emanavam as ordens.4 Mas nesta conjuntura, havia uma parcela da classe dominante descontente com os acontecimentos, pois via principalmente na questão da dependência política, a falta de autonomia do Rio Grande do Sul para resolver seus problemas. E, esta dependência vai ser o entrave para o desenvolvimento econômico real.Assim, havia uma crítica em relação aos investimentos da monarquia no atual estado, e ao Partido Liberal,que era considerado incapaz para resolver os problemas da economia gaúcha.Diante da nova conjuntura republicana, criou-se 150 Francisco Ollero Lobato (Coord.) uma alternativa política,que foi o Patido Republicano RiograndensePRR, como instrumento político estadual: Tratava-se ,contudo da energência de um novo partido ,dentro dos quadros de uma situação política dominada pelo Partido Liberal.Era preciso,pois que além de realizar uma intensa propaganda,ele se propusese a oferecer novas soluções para os velhos problemas.A base social do partido foi constituída por elemtos do latifúndio pecuarista, a ala jovem do Partido Liberal,ou Conservador,que estavam descontentes,associados aos setores médios urbanos.5 Por outro lado, o PRR vai alargar sua base política, incorporando setores do colonato italiano, e os egressos do complexo colonial que enriqueceram, os comerciantes e industriais. Também realizou um outra união vantagosa, que foi com o exército.Esta última união deu a força que o partido precisava para impor-se. Mas o que conferiu ao novo grupo político que se formou no Rio Grande do Sul, o caráter suigeneris,foi a adoção do positivismo como ideologia política.Esta ideologia vai oferecer para a época, repostas aos problemas gaúchos,sendo que o novo grupo que ascendia ao poder vai apresentar os problemas e suas soluções em termos ideológicos, para a época. O positivismo ao surgir na Europa,era defensor da burguesia em ascenção,pois a ordem era sinônimo de progresso,ou seja o positivismo pretendia aliar o progresso economico com a conservação da ordem social. A conjunção dos dois princípios – ordem e progresso – são premissas fundamentais do positivismo,originando inclusive os dizeres na Bandeira Nacional Brasileira.A ordem, como o componente fundamental da qual o progresso é a continuidade, é o resultado natural de uma organização ordenada.Assim, contrapõe-se à teoria comtista à idéia de revolução, pelo que a perspectiva positivista nega o conflito social, procurando eliminá-lo como fonte de perturbação e transformação estrutural. Dentro de tal perspectiva, Comte se coloca tanto contra os reacionários, que querem fazer retroagir o progresso, como contra os revolucionários, que querem subverter a ordem. Tais noções básicas do positivismo, ordem estabelecida como base de progresso social e progresso como o desenvolvimento da ordem, pressupõem uma perspectiva de progresso material sem alteração de estratificação social, adequado portanto, às perspectivas de Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 151 grupos interessados na conservação de posições conquistadas. O Estado positivista tem um fim eminentemente social, que é o encaminhamento da humanidade, regulando a sociedade segundo uma ordenação lógica e estável. Enfim, dentro desta concepção, ao governo cabe promover a estabilidade, a ordem, o ajustamento do indivíduo à sociedade. A sociedade assim obtida será necessariamente hierarquizada, rígida, marcada pelo autoritarismo.O indivíduo é concebido como submisso à sociedade, reconhecendo-se que para cada um há um lugar definido dentro da ordem social, e o ajustamento a esta organização pré-estabelecida é a premissa para o progresso. Tais concepções se inserem dentro de uma perspectiva de classe dominante, interessada fundamentalmente na conservação da ordem em que exerce seu esquema de dominação. Inegavelmente, esta classe deverá estar possuída de um conteúdo progressista, mas este progresso é admitido dentro da ordem, sem subversão das estruturas – daí o progressismo conservador e a a adoção do sistema filosófico e político que oferecia um método para tornar o homem um elemento de ordem e não de perturbação social, debaixo de um governo estável, dotado de amplos poderes para tornar exeqüível a execução do objeto visado.Portanto esta perspectiva se adapata a política brasileira,da Republica Velha ,que continua centrada no poder mandonista dos coronéis. No Rio Grande do Sul, o cenário político do Império e da República Velha, foi ambiente para as idéias positivistas conseguirem se desenvolver.Elas estão ligadas a política chamada Castilhista.O Castilhismo caracteriza-se como uma filosofia política que, inspirando-se no positivismo, substituiu a idéia liberal do equilíbrio entre as diferentes ordens de interesse, como elemento fundamental na organização da sociedade, pela idéia da moralização dos indivíduos através da tutela do Estado. Para a filosofia política castilhista, como para todo o pensamento positivista, a falência da sociedade liberal consistia em basear-se nas transações empíricas ,fruto da procura dos interesses materiais.As críticas dos castilhistas aos liberais brasileiros inspiram-se nesse ponto. A polêmica sustentada por Castilhos no Congresso Constituinte (1891) é exemplo ilustrativo, o líder gaúcho propunha a instauração de um regime moralizador, baseado não na preservação de sórdidos interesses materiais, mas fundados nas virtudes republicanas. Como a proposta não foi ouvida pelos constituintes, decidiu encarnar sua idéia no 152 Francisco Ollero Lobato (Coord.) governo do Rio Grande do Sul, e o conseguiu, com a elaboração e a prática da Constituição Estadual de 14 de julho de 1891, que se perpetuaria no Rio Grande do Sul até 1930.Entender o castilhismo é de vital importância ,para a compreensão do fenômeno do autoritarismo que se consolidou no Rio Grande do Sul,após inclusive a República Velha, com o Estado Novo,pois Getúlio tinha como fonte inspiradora a política castilhista. Castilhos não foi um teórico da política. Foi mais um político que deu início a um “modus agendi” e a uma conceituação muito pessoal sobre o exercício do poder. As peculiaridades do autoritarismo castilhista não podem ser explicadas através de simples referências à filosofia de Augusto Comte. Castilhos inspirou-se nele, mas deu ao ao seu conceito de política traços inéditos, frutos de sua personalidade e das condições concretas que viveu o Partido Republicano Rio- Grandense, na sua luta com a antiga elite dirigente sul-rio-grandense. O castilhismo é caracterizado como uma filosofia política que, inspirando-se no positivismo, substitui a idéia liberal do equilíbrio entre os diferentes, como elemento fundamental na organização da sociedade, pela idéia da moralização dos indivíduos através de tutela do Estado. Para a filosofia política castilhista, como para o pensamento positivista, a falência liberal consistia em basear-se nas transações empíricas, fruto da procura dos interesses materiais.O conceito de bem público para os castilhistas fundamenta-se em torno de tais conceitos. Para os pensadores liberais, o bem público resultava da conciliação dos interesses individuais que se concretizavam no Parlamento, como organismo representativo dos mencionados interesses. Para Castilhos, o bem público só poderia encontrar-se onde se achasse a essência da sociedade ideal, que ele entendia,em termos de “reinado da virtude”. O bem público confude-se, para o castilhismo, como a imposição, por parte do governante esclarecido, dum governo moralizante, que fortaleça o Estado em detrimento dos egoístas interesses individuais e que zele pela educação cívica dos cidadãos, origem de toda moral social. Há, portanto, no castilhismo, a suposição de que esta acepção de bem público goza de uma situação privelegiada em face das outras posições, como a liberal por exemplo. A novidade em Castilhos consiste na suposição de que há um ponto de vista privilegiado, aquele que se baseia numa ciência social que afirma ter descoberto o curso da humanidade, a sua marcha ascensorial (ine- Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 153 lutável, determinada) no sentido da positividade (sociedade não maculada pelo interesse porquanto equivale a própria instauração da moralidade). A crença da situação privilegiada de seu ponto de vista é que explica o caráter missionário (sacerdotal) de que se revestiu o exercício do seu governo e dos castilhistas. Com a aspiração de conseguir a moralidade da sociedade, segundo a mentalidade castilhista, o governante deve exercer a tutela social, para que esta se amolde à procura do bem público, na acepção de Castilhos. Tanto ele como seus seguidores elaboraram os mecanismos constitucionais e legais adaptados à instauração da tutela moralizadora do Estado sobre a sociedade. No caso de Castilhos e Borges de Medeiros, tal empenho se refere ao Rio Grande do Sul, enquanto no caso de Pinheiro Machado e Getúlio Vargas amplia-se a nível nacional. O caráter tutelar e hegemônico do Estado castilhista leva os representantes desta corrente a rejeitar o tipo de governo representativo considerado como essencialmente anárquico. O castilhismo representa não só as teorizações do Apostolado Positivista, mas as teve por base,adquirindo forma definida através de uma prática autocrática no exercício do poder político, ao longo de quatro décadas. O castilhismo ficaria caracterizado desta forma, segundo salienta Antônio Paim, como o núcleo antidemocrático das idéias de Comte, ajustado a uma experiência concreta. Cabe salientar, que a crítica liberal gaúcha ao castilhismo é inferior ao que se poderia esperar, suposta a tradição liberal iniciada por Silvestre Pinheiro Ferreira. Os liberais da época republicana limitam-se a uma crítica do ponto de vista do direito constitucional, sem abranger o castilhismo como filosofia política contraposta às melhores manifestações da cultura brasileira, ao longo do século XIX. Contudo, os liberais gaúchos não deixam de se abeberar nas fontes do liberalismo anglo-americano, e de professar uma filosofia política liberal claramente reconhecível. Para fazê-lo sobressair, a análise do seu pensamento é precedida de síntese dos conceitos fundamentais do liberalismo de Locke e dos teóricos americanos. Logo, o castilhismo se caracteriza como uma filosofia política que inspira um governo autoritário, não-representativo, que pospõe a liberdade e as garantias dos indivíduos ante o supremo interesse da segurança do Estado, assumindo forte caráter tutelar-moralista e conservador. No cume de todo o sistema castilhista encontramos a figura 154 Francisco Ollero Lobato (Coord.) do líder carismático, que sabe para onde deve guiar os destinos da sociedade e é consciente do papel salvador que lhe cabe frente à crise em que o liberalismo suicida tem emergido os povos, após a Revolução Francesa. Essa concepção fica concretizada no pensamento e na obra política de Castilhos, sobretudo na Constituição de 14 de Julho de 1891. Em seus traços gerais, o castilhismo, reproduz a filosofia política exposta por Comte no Sistema de Política Positiva. No entanto, esse sistema político não está restrito ao contismo, nem por ele pode ser explicado em sua totalidade. Como filosofia política atuante, a concepção de Castilhos criou um modelo político que se perpetuou no Rio Grande do Sul mais de três décadas e exerceu forte influxo no contexto da República Velha e posteriormente, revestido de algumas características peculiares que o diferenciaram do comtismo, provenientes, sem dúvida, das condições históricas do Rio Grande do Sul e do caudilhismo de Castilhos, uma vez que, o Sistema de Política Positiva de Comte não passava de um modelo teórico, ao passo que os castilhistas realizaram na prática um regime político.E, este tipo de prática política vai deixar suas raízes,criando via o totalitarismo raízes de medo à liberdade. É que a descoberta desta esteve sempre associada à autoconsciência, à responsabilidade, à individualidade que fazem do homem um ser único, pertencente ao mundo, mas ao mesmo tempo contraposto a ele. O pensamento ocidental, desde os trágicos gregos, passando por Nietzsche, até os nossos dias, tem salientado que a liberdade é mais um peso e uma exigência do que uma regalia e tem vislumbrado a dor e a tragédia na base da individualização humana; porque a liberdade, ao mesmo tempo que se constitui como uma promessa de realização, é consciência da finitude do homem e de sua morte. Porém, ao mesmo tempo, tem ficado claro que só a partir dela o homem é pessoa e constrói a civilização. O totalitarismo é movido pela vontade de apagar a individualidade. Apela para a absorção de cada um , numa totalidade mística indiferenciada, na qual já não há lugar para a tragédia da decisão e da escolha. Como a conquista da liberdade tomou corpo nos regimes inspirados pelo liberalismo, o totalitarismo é uma reação violenta contra este e, paradoxalmente, brota de seu seio, ora como tendência polítio-filosófica que contesta a metafísica liberal – caso específico de Comte e de Castilhos – ora como fruto de um adormecimento do povo na procura do bem-estar. Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 155 É paradoxal que os ideólogos totalitaristas, ao mesmo tempo que negam a liberdade, aprogoam a libertação. Tal sucede com Castilhos, quando pretende livrar a sociedade sul-rio-grandense das tramas do parlamentarismo monárquico, justamente negando a liberdade mediante a implantação de um regime autocrático. Este despropósito é efeito de uma falta de compreensão do que realmente é a libertação. Esta não consiste em outra coisa senão no exercício da liberdade, de tal forma que, como menciona Spencer, “só se libera quem é livre”. A consolodação política do chamado PRR, vai acontecer na Revolução de 1893-5,caracterizada por uma luta eminentemente coronelista,onde os grupos políticos constituidos da época, ou os castilhistas (chefiados por Júlio de Castilhos) e gasparistas(chefiados por Gaspar Silveira Martins), ou PRR e PL lutaram pelo poder no Rio Grande do Sul. Ou a Revolução Chamada Federalista foi: Resultante do encaminhamento do republicanismo no Rio Grande do Sul. O grupo republicano,minoritário, que se viu de uma hora para outra no poder ,veio já da fase da fundação do partido e atividade de propaganda, não só estruturado,mas também ideologizado. Possuia também uma orientação autoritária e ditatorial, que vai ser visível após a atuação de Júlio de Castilhos.6 Estas características estão descritas anteriormente,mas as primeiras medidas tomadas por Júlio de Castilhos: Provocaram o descontentamento, ódio e ressentimento, gerando de imediato, não só instabilidade política, mas a reação armada do grupo alijado do poder,representado em grande parte, pelos maiores coronéis gaúchos do período imperial,e pela dissidência do PRR,dos que não aceitava, a orientação imprimida por Castilhos.7 Assim, desencadeia-se o movimento federalista de 1893, como reação dos representantes locais, mas que termina por cosolidar no poder exatamente a minoria liderada por Castilhos.E assim: Se a Revolução Federalista permitiu a consolidação do poder político do PRR, não émenos verdade que exigiu, para a estabilização deste a reestruturação do aparelho do Estado,montagem que se fez com uma proposta ideológica positivista,incluindo outro modelo de relacionamento do podert executivo estadual com o poder local.Articulou-se novo pacto ,onde se propiciaram novos papéis aos coronéis ,constituindo-se o coronelismo de modelo borgista.8 156 Francisco Ollero Lobato (Coord.) No Rio Grande do Sul, a historiografia que vincula a história do Estado, ao ideário positivista,está impregnada de forma subjetiva na atuação dos coronéis dentro da política e da economia. Segundo Felix não há referência de forma explicita ao coronealismo gaúcho pois: No contexto da seleção dos temas nobres que refletiam a visão que a classe dominante tinha de si e do mundo, tais como a glorificação do gaúcho, a democracia sulina, a Revolução Farroupilha, o sentimento de naionalidade do gaúcho, o espirito de partido, entre outros temas, não havia espaço para a presença do termo coronealismo.9 Reconhecer que ele existiu seria uma forma de nivelar o Rio Grande do Sul em igualdadecom os demais estados do Brasil, sendo assim: “Omitir um dado importante na evolução política gaúcha como o coronealismo resguardou a imagem de um gaúcho viril ao autóctone, um produto dos pampas.”10 Para entendermos a história como aconteceu e a sua dinâmica com conflitos e ajustes na luta pelo poder político e econômico, o conceito de coronealismo deve ser incorporado a historiografia gaúcha, para libertar a história do Estado do Rio Grande do Sul de seus mitos. O Rio Grande do Sul não só viveu a instituição coronelista da mesma forma que as demais regiões do Brasil na Primeira República como a teve de forma peculiar, por seu desenvolvimneto histórico próprio e seu comprometimento com a classe pecuarista gaúcha, ao contrário da maior parte dos casos conhecidos, que estão ligados a uma estrutura agrária. Portanto: O coronelismo gaúcho é produto da soma de semelhanças e diferenças, isto é, de situações que o aproximam dos demais casos de poder local do Estado brasileiro com os elementos oriundos das condições históricas peculiares do surgimento e formação do estado sulino. Duas variáveis nos parecem ser determinantes neste conjunto: a tradição militar de fronteira ligada à atividade pecuária e o componente ideológico do positivismo castilhista-borgista, com tudo que cada uma destas traz em decorrência.11 Além disso, já em meados do século XVIII, as relações locais de poder no Rio Grande do Sul,definiram-se com caráter coronelista,quando se estruturou a sociedade latifundiária-pastoril e patriarcal. Só Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 157 que ao estruturar-se ,o coronelismo gaúcho vai ter forte ascenção caudilhista, que é um dos traços gerais presentes na definição de qualquer estrutura coronelista. No Estado Gaúcho: O Caudilhismo passa a ser um ingrediente definidor e identificador ,embora varie sua conotação e valorização no decorrer da história riograndense.O caudilhismo no Rio Grande do Sul é tão acentuado,na sua ação e no seu relato,que chega a adquiri uma certa autonomia em relação ao coronelismo,isto é, passamos quase a visualizar duas situações diferentes,quando na realidade estamos diante de um mesmo elemento ,apenas levado aos níveis diferentes de ação/percepção.12 Na realidade, o caudilho é o líder carismático encontrado no século XIX, ligado as especificidades da nossa história, vinculada as questões cruciais de fronteiras. Mas a medida que a República é instalada, via ideário positivista através de partido político, o termo original passa por transformação, sendo que o termo coronel ,passa a ser um elemento significativo na trama das relações sociais e de dominação no seu núcleo básico, a estância, envolvendo um grande número de pessoas desenvolve-se uma relação coronel/estado, permanecendo o acento caudilhista. Em cidades como Vacaria ocupada a partir de meados do século XVIII, através da doação de sesmarias, onde gerou-se a mesma estrututra patriarcal criada no estado como um todo, aplica-se o que foi discutido até aqui, na formação do poder político local, ligado ao coronelismo e seu poder de mando. Define-se na região através da propriedade privada, acrescida da criação de estâncias, onde a atividade pecuária é o centro da economia, relações sociais patriarcais-autoritária, e uso do sistema de dominação em relação ao poder civil, político e milita.O líder, ou o grande sesmeiro, torna-se o coronel, representando a força política local. Assim nos deparamos na região de Vacaria, em meados do século XIX,com o elemento da configuração social do ciclo pastoril militar, que foi fundamental para o Império, tornando-se posteriormente ingredientes básicos das relações sósio-políticas da República Velha, que se centravam no coronel/dependente/coronel/estado. Assim, temos em Vacaria e sua região durante a República Velha, uma estrutura ssocial, política e economica voltada para os herdeiros de seu processo formador, ou para os migrantes que chegaram no final do século 158 Francisco Ollero Lobato (Coord.) XIX, e inserem-se na política local.Esta inserção vai acontecer,principalmente porque alguns torma-se grandes proprietários de terras.Como exemplo do citado temos, o Coronel Avelino Paim Filho, considerado pela historiagrafia atuaL, um dos meiores caudilhos gaúchos de seu tempo, e o Coronel Libório Rodrigues,que chegou à região migrado com a família de seu pai, mas vai tornar-se um dos maiores estancieros da região no início do século XX, o que lhe faleu tornar-se também chefe político dos maragatos. Isto em oposição a Firmino Paim Filho, chefe dos chimangos, durante o início do século XX, o que levou ao envolvimento dos dois, em campos opostos, na Revolução de 1923. O enfrentamento em campos opostos dos dois líderes e também estancieiros na época, rende inclusive para a cidade de Vacaria a edição de Jornais, onde os mesmos manifestavam suas convicção.Temos o exemplo do Jornal O Pátria, de cunho Federalistaque segundo seus editorestinha a seuinte linha: Publica-se aos domingos.A sua direção política está confiada a Cassiano Ricardo e André Carrazzoni-O Pátria consagra-se à defesa das idéias contidas no programa federalista. Aderiu uma porção de nomes consideráveis representativos do fedralismo.Daqui mesmo o nosso venerado e ilustre chefe:Coronel Libório Rodrigues13 Esta citação deixa claro que Libório Rodrigues,era na realidade o dono do jornal, que servia para a defesa dos ideias dos chamados “maragatos”. O envolvimento dos dois principais chefes políticos regionais nas questões estaduais, trouxe para a região de Vacaria discussões sobre implicações políticas que se perpetuaram através do que Bourdieu chama de Poder Simbólico: Que é um poder de construção da realidade que tende a estabelecer uma ordem supostamente intransponível,dando um sentido imediato do mundo, e em particular do mundo social,ou seja, o chamado conformismo lógico,que caminha para o campo da função social-economica.Há comisto através dos símbolos criados ,como instrumentos de integração,o consenso a cerca de sentido do mundo social,que leva a uma reprodução da ordem social.14 É esta reprodução e manutenção da ordem que passou a refletir-se na questão economica, criado o mito da vocação economica para a agropecuária na região,o que vai manter no topo das discussões Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 159 a mesma cultura dominante que deu origem a cidade, perpassou o tempo,ligou-se políticamente aos grupos ideológicos que passaram a comandar o poder no Estado.A questão é enraizada na sociedade local, que muitas vezes já no século XXI, ainda há manifestações a respeito das pessoas hoje definirem-se se preferiam os maragatos ou os chimanagos.Assim: A cultura dominante contribui para a integração real da classe dominamte ,assegurando sua distinção de outras classes,a defesa de seus interesses como interesses universais, a integração fictícia da sociedade em seu conjunto, e potanto a desmobilização, ou falsa consciência das classes dominadas, que legitimam no poder a ordem estabelecida.15 Assim para concluir este trabalho pode-se dizer que : A classe dominante é o lugar de uma luta pela hierarquia dos princípios de hierarquização: as fracções dominantes, cujo poder assenta no capital econômico,têm em vista impor a legitimidade da sua dominação quer por meio da própria produção simbólica, quer por intermédio dos ideólogos conservadores os quais só verdadeiramente servem os interesses dos dominantes por acréscimos, ameaçando sempre desviar em seu proveiro o poder de definição do mundo social que detêm por delegação;a fracção dominada (letrados ou intelectuais e artístas, segundo a época) tende sempre a colocar o capital específico a que ele deve a sua posição, no topo da hierarquia dos princípios de hierarquização.16 A partir desta citação podemos citar Foucault,na contracapa do livro Microfísica do Poder,quando ele diz: nada mudará a sociedade se os mecanismos de poder que funcionam fora, abaixo e ao lado dos aparelhos de Estado a um nível muito mais elementar,cotidiano,não forem modificados”. Torna-se com isto, importante também chegar até Michel de Certeau, em seu livro A Escrita da História quando este diz: A história atesta uma autonomia e uma dependência cujas proporções variam segundo os meios sociais e as situações políticas que presidem à sua elaboração.Sob a forma de um trabalho imanente ao desenvolvimento humano,assume o luigar dos mitos através dos quais uma sociedade representava as relações ambíguas com suas origens.17 Francisco Ollero Lobato (Coord.) 160 Notas: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 Sandra Jatahy PESAVENTO, História do Rio Grande do Sul. Porto alegre, Mercado Aberto, 2002, pp. 63. Sandra Jatahy PESAVENTO, História do Rio... Op Cit. pp.64. Sandra Jatahy PESAVENTO, História do Rio... Op Cit. pp.65. Sandra Jatahy PESAVENTO, História do Rio... Op Cit. pp.65. Sandra Jatahy PESAVENTO, História do Rio... Op Cit. pp.66. Loiva Otero FÉLIX, Coronelismo,Borgismo e Coopatação Política. Porto Alegre, Mercado Aberto,1987, pp. 52. Loiva Otero FÉLIX, Coronelismo,Borgismo... Op Cit. pp. 52. Loiva Otero FÉLIX, Coronelismo,Borgismo... Op Cit. pp. 61. Loiva Otero FÉLIX, Coronelismo,Borgismo... Op Cit. pp. 09. Loiva Otero FÉLIX, Coronelismo,Borgismo... Op Cit. pp. 10. Loiva Otero FÉLIX, Coronelismo,Borgismo... Op Cit. pp. 10-11. Loiva Otero FÉLIX, Coronelismo,Borgismo... Op Cit. pp. 21. JORNAL O Pátria,1921, pp. 01. PierreBOURDIEU, O Poder Simbólico.6ª ed. Rio de Janeiro, Bertrand Brasil, 2003, pp. 9-10. PierreBOURDIEU, O Poder Simbólico... Op. Cit., pp. 10. PierreBOURDIEU Poder Simbólico... Op. Cit., pp. 12. Michel de.A CERTEAU, Escrita da História Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 161 Do cinema à literatura, uma poética da condição humana: homenagem aos 75 anos da obra cinematográfica Limite de Mário Peixoto Aparecida do Carmo Frigeri Berchior1 Faculdades Integradas Fafibe Resumen: Mário Peixoto, en sus obras, independiente de código, coloca la condición humana en conflicto con el tiempo. En la película Limite (1931), la condición humana es vista, en su soledad y entrega, la tensión entre tiempo y espacio. En el aislamiento del mar, en un barco a la deriva, tres personajes, marcados por el pasado en la tierra, vivencian el conflicto de la travesía: vida o muerte. También, en dos romances, con el mismo título O Inútil de Cada Um, la condición humana encuentra la expresión en sus relaciones con el tiempo. En la primera obra, de 1934, embrión de la segunda, hay un narrador-personaje Orlando atado al pasado y viviendo ese conflicto. En la segunda obra, de 1984, una barca reanuda la travesía por el mar, que lleva el mismo Orlando a aportar en una isla, a realizar el aprendizaje del tiempo, por medio de la memoria, hasta alcanzar el proceso de creación, resultando en un Museo Francisco Ollero Lobato (Coord.) 162 de Esculturas, a cielo abierto, en la Isla de Abraão, RJ - Brasil, que fue generado a servicio de la ficción. Abstract: Mário Peixoto, in his works, independently of code, places the human condition in conflict with the time. In the film Limite (1931), the human condition is seen in its solitude and delivery, the tension between time and space. In the isolation of the sea, in a drifted boat, three characters, marked by the past in the land, live deeply the conflict of the passage: life or death. Also in two novels, with the same tittle O Inútil de Cada Um, the human condition finds expression in its relations with the time. In the first work (1934) a kind of embryo of the second one, Orlando, the narrator-character, is arrested to the past and lives this conflict. In the second work (1984) a canoe retakes the passage, through the sea, and makes the same Orlando arrive in an island, to carry out the learning of the time, by means of the memory, until reaching the creation process, resulting in a Museum of Sculptures, at opened sky, in the Ilha de Abraão, RJ - Brazil, that was generated to the service of the fiction. Mário Peixoto, escritor e cineasta brasileiro, é renomado por sua obra cinematográfica Limite2, pertencente ao cinema silencioso, lançada em 1931, contando, na época, com uma única apresentação pública. Sua divulgação, até hoje, não se estendeu ao grande público, estando, no momento, em processo final de restauração. A obra de Mário Peixoto encontra-se no Arquivo Mário Peixoto, graças à sensibilidade do cineasta Walter Salles Jr. e do amigo de Mário, Saulo Pereira de Mello, sendo possível pesquisá-la na cidade do Rio de Janeiro, Brasil. Nesta obra cinematográfica, a condição humana alicerça-se em seu limite e, nesse estágio, deflagra-se a narração em tempo de espera, a fim de propiciar a reflexão, diante da dor de existir. A condição humana é o material da criação de Mário Peixoto, que não se limita, de forma alguma, a um único filme. Possui uma criação literária vasta que, em sua maioria, encontra-se inédita. Nesta, destaca-se o primoroso romance intitulado O Inútil de Cada Um3, composto por seis densos volumes, em que somente o primeiro foi publicado em 1984 e encontrase esgotado. Os volumes diferenciam-se por subtítulos: volume 1- Itamar, 2 – Lins, 3 – Cádio, 4 – Hernani, 5 – Sonâmbulas gelatinas num Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 163 aquário, 6 – O escrima das profundezas. As características estruturais da obra remetem à compreensão de uma poética que se faz pelas relações com a memória, como forma de encontrar as relações com o tempo. Nesse processo, a existência é tecida no intervalo entre o tempo que se esvai e a memória que o reconstrói pelo fragmento. Apresenta uma estrutura circular, produzindo o efeito estético do inacabado, em um movimento contínuo de retomada, em que a existência tem sua tessitura no material captado pela memória. Diante da complexidade da obra e da proposta deste trabalho, o enfoque recai sobre o volume 01, que se apresenta: (trecho de diário) ‘O ruído persegue (romance), volume 1 Itamar. A primeira obra com o título O Inútil de Cada Um4 data de 1934/35 que se pode considerar o embrião desta que viria décadas depois. O romance-embrião estrutura-se pelos fragmentos da memória de um narrador-personagem chamado Orlando, tendo como expressão a linguagem modernista, em sua primeira geração, possuindo, também acentuada utilização de recursos próprios do código cinematográfico. O narrador-personagem Orlando encontra-se às voltas com o tempo, em suas complexas relações com o passado. Por se utilizar de material próximo à autobiografia e sem a experiência para o exercício de transmutação do material autobiográfico em artístico, pode-se considerar que o passado contém um “tempo contaminado”, com um distanciamento entre o tempo do autor, o então jovem Mário Peixoto, e o tempo registrado como material ficcional, que compromete, em alguns aspectos, o resultado estético. No entanto, as grandes questões a serem dissecadas, décadas depois, no segundo O Inútil... estão presentes: a criação, a memória, o tempo, a condição humana...A história tem início na juventude de Orlando, quando este retorna da Europa. Ou na juventude do próprio autor Mário Peixoto, em igual situação. Também a rememoração da infância do narrador-personagem encontra respaldo na infância do autor, sendo que existe uma lacuna temporal entre a infância do narrador-personagem e o seu retorno ao Brasil, isto é, o período que abrange a temporada de estudos na Europa de Orlando/Mário, considerada fundamental para a criação de Limite. No processo de estruturação do romance, a memória atémse, principalmente, ao registro das inter-relações entre o narrador-personagem Orlando e os outros personagens, saídos do fundo do tempo. 164 Francisco Ollero Lobato (Coord.) A narrativa, em sua composição, possui o efeito estético do inacabado, das sensações afloradas pela observação, que fluem, aparentemente, da forma como se manifestam na consciência, o que possibilita, em alguns aspectos, classificá-la como de “fluxo de consciência”, uma vez que, na narração, verifica-se uma “diversidade dos níveis de consciência, de sub-consciência e de inconsciência”, permitindo “a profusão dos desejos não formulados”5, que advém, justamente, do jogo entre narrador, personagem e marcas autorais. No conjunto dos procedimentos, é possível, também, constatar uma crise de identidade desse narrador-personagem e, em conseqüência, da própria narrativa. Dessa forma, esse ser ficcional tenta encontrar uma nova identidade, desencadeando, assim, uma busca que se reverte em um processo de continuidade. Ainda, a esse procedimento associa-se aquele advindo do projeto de criação de Mário Peixoto, que se apresenta por meio da metalinguagem, propiciando a continuidade pela escritura de um livro, O Inútil de Cada Um, que se desenvolve, e aquele que viria décadas depois, sendo anunciado, possuindo uma “técnica lenta, angustiada”, ambientada em um “lugarejo à beira-mar, na Ilha Grande: Abraão” - Praia do Morcego, município de Angra dos Reis - Rio de Janeiro, tendo como personagem principal, “um homem de Gênio esquisito” e solitário, que habita uma “casa, rodeada de casuarinas”6, na ilha, o mesmo Orlando/Mário Peixoto. No segundo romance O Inútil de Cada Um, é possível perceber o projeto proposto por Mário Peixoto, pois nesse há o retorno ao primeiro de 1934/35, com continuidade de muitos personagens e repetição de fragmentos. O espaço é aquele que se anunciava, pela metalinguagem, no primeiro romance: o espaço real, a Ilha de Abraão. O personagem principal é o mesmo Orlando, que se posiciona, agora, distanciado dos fatos, sendo o “homem de gênio esquisito” e solitário, o também Mário Peixoto, que passou a viver no isolamento da ilha. A linguagem desse segundo romance rompe com o estilo do primeiro, sendo densa, repleta de períodos longos e uso de parênteses, intercalando idéia e discurso, de forma que uma reflexão desencadeia outra e, assim, sucessivamente, em uma reescritura interminável, de “ruínas”. O segundo O Inútil de Cada Um, em seu volume 1, estrutura-se a partir de um diário encontrado, por um “narrador-autor”, que passa a transmutá-lo em material ficcional. Por outro lado, os registros sobre o tempo apóiam-se nas reminiscências, por onde se filtram o gra- Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 165 dativo suplantar do tempo e o gradativo predomínio da criação, até atingir os procedimentos de criação de um museu de esculturas. Os procedimentos adotados, para a elevação da imagem poética, fundamentam-se em dois eixos: um, presente nos procedimentos da narração, calcado no motivo de um diário encontrado, propiciando a duplicidade de narradores, que se posicionam em primeira pessoa; e um segundo eixo, que se volta para as relações dessa narração com o personagem Orlando que, psicologicamente, apóia-se em rituais de passagem, que se marcam por travessias, círculos de aprofundamento da memória, em busca da redescoberta do tempo. No eixo da narração, a obra assume a posição de um narrador em primeira pessoa, mas com nuances diferenciadas de focalização, merecendo destaque os vários momentos em que esse narrador posiciona-se como uma câmera, projetando, para um leitor incluso, o material colhido da memória. Em outros momentos, o narrador assume a postura de um “narrador-autor”, registrando o seu projeto de criação no decorrer dessa criação em andamento, a partir dos procedimentos de ficcionalização do diário encontrado. Esteticamente, resulta um conflito entre o “narrador-autor” e o narrador-personagem, fazendo emergir dois tempos narrativos: um do enunciado, advindo da memória do personagem Orlando; o outro da enunciação, o tempo do “narrador-autor”, esboçando a transmutação do diário em ficção. Procedimentos estes que colocam em confronto a estrutura do romance em si, enquanto uma odisséia de Orlando para redescobrir o tempo, e a de um ensaio sobre a própria criação, estabelecendo uma tensão entre a escritura da obra e a escritura projetada sobre a mesma, no decorrer de sua feitura. Na condução desta tessitura complexa, no jogo ficcional entre os dois gêneros – romance e ensaio -, o personagem Orlando conduz os rituais de passagem realizando a travessia simbólica do mar para a Terra prometida, a ilha, por meio de uma alegórica canoa. Na ilha, no isolamento, como acontece com os grandes heróis, Orlando irá realizar o aprendizado com o tempo, por meio do aprendizado com a criação, a fim de retornar com o feito para a sociedade: um museu de esculturas a céu aberto, o que faz da criação a elevação do herói, um Orlando solitário, em busca de uma forma de redescobrir o tempo. Um Mário Peixoto em igual situação, porém, agora, com maturidade e domínio sobre a criação, que lhe permite o distanciamento suficiente pa- 166 Francisco Ollero Lobato (Coord.) ra transmutar o material colhido da memória em material artístico. Estes procedimentos propiciam ao romance adquirir um tom eufórico, dado à condição humana pela obra de arte, propiciando o tempo redescoberto pela criação. Retomando a obra cinematográfica Limite, também a condição humana é matéria essencial à criação. Porém, na obra, predomina o tom disfórico, a entrega, isto é, o limite, marcado pelo drama de três personagens, à deriva, em um barco, no mar. Também há o motivo do simbólico ritual de passagem dado pela travessia. No entanto, esta ocorre em um movimento contrário: da terra ao mar, despojado da visão da terra prometida. Na terra está o drama que cada personagem carrega, levando ao mar. Não há busca, não há a memória a ser captada, mas somente um passado a atormentar. Assim, Limite se guia por uma estética de expressão trágica, tecida pelo drama. Os heróis não são vencedores, mas vencidos, são sobreviventes esgotados, realizando um movimento contrário ao do romance. O oceano, em sua imensidão exterior, é uma imagem poética do interior desses personagens desenraizados, universalizados em sua dor. O clímax do conflito é marcado pela decisão: voltar à vida, na terra, ou se entregar à morte, no mar. O movimento de retorno faz-se psicologicamente pela volta ao passado e, portanto, ao espaço do drama de cada um: a história deixada na terra, levando ao isolamento no mar. As primeiras imagens de Limite colocam o espectador frente ao insólito, causando um estranhamento, mas já perpassa o cenário de prisão, que predomina na criação. Em uma primeira cena, esse receptor depara-se com uma mulher em close e em primeiro plano, com as mãos algemadas. Essas mãos são masculinas e sobrepõem-se à composição do rosto feminino. Em seguida, um corte e a próxima cena: o cimo de uma montanha, elemento terra, em que abutres sobrevoam-na. Em seguida a essas metáforas, há um close nos olhos da mulher, que aparece inicialmente, e a esse se sobrepõe uma abertura que se expande até a frente de um barco, no mar, onde ela reaparece acompanhada de um homem, no meio do barco, e uma mulher, na outra ponta. Esses sobreviventes esgotados encontram-se no limite: o Nada. Nesse estado, têm início os processos que levam à restauração da Terra, por meio do retorno ao ato de narrar. Entretanto, as histórias a serem contadas trazem um tempo não reconciliado, pois no passado encontra-se o drama de cada personagem. Os personagens de Limite, portanto, diferem da- Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 167 queles do romance, que, ao sair em busca do paraíso perdido, aporta na Terra prometida, espaço de aprendizado do tempo. As histórias de Limite são narradas sem falas, uma vez que o filme pertence ao cinema silencioso. Esse procedimento acaba por ser um recurso de elevação da imagem poética, a partir da expressão corporal, advinda da tensão entre o mar, com cada personagem sendo focado contando a sua história, e a terra, espaço de cada história narrada, produzindo, na mente do espectador, um “choque psicológico”7, que se manifesta pelo efeito de desespero desses personagens. Ao narrar suas histórias, os personagens de Limite permitem a existência de duas instâncias narrativas: uma, apresentada pela propriedade do código cinematográfico, em que o sentido da imagem fazse em “função do contexto fílmico criado pela montagem”8; e a outra instância apresenta-se pelo jogo entre as cenas, enquanto manutenção da unidade de tempo e lugar, que se prende aos personagens no barco, no mar. Essa unidade entra em tensão com as seqüências, o que propicia trazer de volta um outro espaço e um outro tempo, fixados nas histórias contadas, mantendo a unidade de ação. Na narração da história da primeira mulher, a mesma da cena de abertura, o novelo da narrativa é desencadeado, levando-a de volta ao passado na terra, onde está o seu drama: era prisioneira, mas livra-se da prisão subornando o carcereiro. Tenta retomar a vida e seu cotidiano, metaforicamente tecido pelo ato de movimentar uma máquina de costura. Entretanto, no interior dessa mulher predomina o desespero, que se torna incontrolável, ao tomar conhecimento de que sua fuga está nas páginas de um jornal: ela se coloca frente a um caminho, metáfora recorrente na obra, que se reitera por estradas e ruelas, com efeito estético de extensão da imensidão interior, por meio do alongamento espacial. Por outro lado, a circularidade dos movimentos da máquina de costura contribui com a dramaticidade do texto. Nessa narrativa, o andamento da história é interrompido pela interferência de uma tesoura em close e em posição vertical, realizando cortes imaginários no texto visual. Essa metáfora marca a interrupção do tempo cronológico, horizontal, para se infiltrar, definitivamente, o tempo psicológico, o que provoca um jogo temporal auxiliador do ritmo, provocado pelo deslocamento espacial: o tempo presente é o espaço do mar, em que os personagens expressam uma profunda solidão e entrega; a terra é o espaço onde se encontram os dra- 168 Francisco Ollero Lobato (Coord.) mas íntimos geradores do estado psicológico desse presente, cujo desfecho trágico, na terra, leva ao isolamento no mar. Os efeitos psicológicos, que advêm do flashback, confrontam-se com a narrativa em andamento, no tempo presente, narrada em terceira pessoa, por ser essa uma câmera, que passa, também, a ser “uma personagem do drama”, impondo “seus diversos pontos de vista ao espectador”9. Dessa forma, o filme tem início na resultante do drama, “voltando atrás para expor o passado e então retomar o presente”10 e dar continuidade à narrativa em andamento. Assim, a obra mantém a unidade de seus eixos a partir da metáfora do barco. O barco é a raiz que mantém a possibilidade da volta à terra, ou, então, é o encaminhamento para o fim, levando à travessia para a barca de Caronte. Na obra, a cor, por ser em preto e branco, subsiste em função da intensidade dos dramas íntimos desses personagens, pelo contraste entre claro/escuro e de como esse se processa enquanto efeito de luz, o que, também, é corroborado por um cenário impressionista, em uma tensão entre o mar e a terra, na ambiência de um povoado praiano. O cenário passa a ser a paisagem escolhida “em função da dominante psicológica da ação”, que “condiciona e reflete ao mesmo tempo o drama dos personagens”11, que se expressa por uma profunda solidão e entrega. Outro elemento a ser destacado na composição da obra é a música. Ela provoca o efeito estético por reforçar “o poder de penetração da imagem”12 dramática no espectador. Por outro lado, suaviza a tensão presente no drama vivenciado pelos personagens sendo, também, um elemento que está em interação com o ritmo do filme, de forma a realçar o ritmo lento e fluido, com tempo de espera. Nos aspectos em que o movimento poético entra em interação com os elementos constitutivos do universo, deparamo-nos, primeiramente, com o reino do Fogo. Os personagens de Limite estão dominados por um interior em chamas: o Fogo queima suas entranhas. É sob o domínio do elemento Fogo, metáfora da expansão interior, que a mensagem desenvolve-se. Também, nesse processo, o receptor é arrebatado para dentro desse fogo íntimo e passa a habitar esse reino, juntamente com cada narrador-personagem. A imensidão íntima, esse fogo íntimo, ao se apagar, faz emergir a imagem do não fogo, indiciando o final trágico, como em uma cena no interior do barco: o personagem masculino segura em sua mão um graveto, que pode ser o fogo, que reacende a vida pelo retorno ao elemento terra, por meio do vegetal. Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 169 No entanto, a cena não evolui para esse procedimento: o graveto é jogado na água salgada, que invade o interior do barco, gerando a imagem da entrega do homem à sua própria sorte. Esse processo instaura uma tensão entre duas substâncias elementares à constituição do universo: Fogo e Água. A fusão desses dois elementos fecunda as imagens, tornando a água salgada uma água que arde, que queima, fazendo do mar um mar de fogo. Por outro lado, a união duradoura da água e do fogo, como expressão da dor íntima, é também o organismo que, na expressão cosmogônica, constitui-se como um princípio fundamental para que os demais elementos tenham existência na imagem poética. O domínio do elemento Água, que se mantém em constante oposição ao elemento Terra, é apresentado em Limite de duas formas: primeiro, pela oposição Terra versus mar, fortemente marcada na história da segunda mulher e também na do homem. Uma das imagens poéticas dessa dimensão íntima ocorre com mais força em uma cena no final da história contada pela segunda mulher: ela se encontra na terra, no cimo de uma pedra, que se divisa com o mar, em um profundo desespero. Opera-se, nesse momento, um jogo poético entre a história e o discurso: de um lado a história trágica da mulher, com seu casamento fracassado com um pianista bêbado; de outro, a câmera invade a história e domina-a, apresentando o movimento interno do conflito, por meio de movimentos rápidos e circulares, fundindo os elementos Terra e Água, universalizando as emoções humanas. A Água também apresenta-se na obra a partir de sua bipartição em água salgada e água doce. Em princípio, o domínio é da água salgada: os personagens encontram-se em um barco, isolados no mar. Nesse círculo, a água salgada é um elemento catalisador das angústias e a ela estão presos os personagens excluídos da terra. Entretanto, o mar não os acolhe, pois não há vínculos com essa água da não vida, com essa água inumana, que não possui “o primeiro dever de todo elemento reverenciado, que é o de servir diretamente os homens”13. No entanto, no isolamento do mar, é possível retomar cada história da Terra, mantendo, assim, pela narração, os vínculos com esse elemento e habitar um barco. Habitar um barco à deriva no oceano equivale a habitar a barca de Caronte, realizando a travessia para a morte. Porém, se a morte é vista como libertação, pela necessidade do Homem desenraizar-se da Terra e habitar a imensidão de água salgada do mar, ela é também a necessidade de habitar a fonte da memória, que faz o sal adoçar-se, ao 170 Francisco Ollero Lobato (Coord.) propiciar a travessia de retorno à Terra. Na terra recuperada, rememora-se um dos elementos primordiais para a manutenção da vida: a água doce, pois “a água doce é a verdadeira água mítica”14, detentora das imagens de conflito entre a vida e a morte. Uma das mais expressivas imagens desse embate apresenta-se pela tensão entre a água salgada, que circunda infinitamente o barco, penetrando em seu interior, e a ausência da água doce em uma vasilha, dentro do barco. Nesse momento, a vida encontra-se ameaçada, o que se observa pela expressão de desespero dos personagens, diante da ausência de água doce, até que um barril, sugerindo conter esse líquido, é visto no mar, ao longe, desencadeando a primeira travessia: o homem salta no mar infinito em busca da água doce, a vida, e desaparece. A água doce é destacada em três situações, na Terra: em um primeiro momento, o contemplador é apresentado à água do rio, destacando, nesse ambiente, a presença de dois personagens: o narradorpersonagem masculino e sua amante, em um encontro idílico. Em um segundo momento, a água doce aparece na história da segunda mulher, com maior tensão poética: a água jorra de uma fonte, que se encontra no alto, como se fosse um olho de água-doce primordial, confirmando o pensamento de Gaston Bachelard, para quem “o verdadeiro olho da terra é a água”15. Posteriormente, prenunciando o destino trágico, que se desenrola no oceano, a água doce vem do céu: chove, molhando uma cruz, em primeiro plano, várias vezes, enquanto metáfora do Homem entregue à sua sina, à cruz que carrega. Também por ela há o prenúncio da tempestade que se anuncia. Nesse embate entre os elementos, o Ar apresenta-se, em Limite, por meio do vento. A imagem do elemento vento dá movimento à dimensão íntima, uma vez que, na imaginação poética, o vento é capaz de humanizar-se. Na obra, ele está em interação ora com o elemento Terra, ora com o elemento Água. Em interação com a Terra, o vento materializa a dimensão íntima, a partir do movimento de transformação na natureza, que se curva diante de sua força. Assim, capinzais, galhos e arbustos, ao receberem o vento, dinamizam-se poeticamente, transmutando-se em imagens poéticas, que plasmam os dramas íntimos dos narradores-personagens. A mais forte expressão dessa imagem encontra-se, mais uma vez, em uma das cenas da história contada pelo narrador-personagem masculino: viúvo, passa a ser amante de uma mulher casada, até saber, pelo marido traído, que a mulher é leprosa. Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 171 Essa imagem apresenta-se como o clímax da sua história trágica: está no cemitério, visitando o túmulo da falecida esposa. O marido traído sai de casa para encontrar o amante de sua mulher. Em um ângulo de visão metonímico, passos nervosos confundem-se com o vento, tocando a natureza. Também a partir do movimento do vento instaura-se o conflito entre os movimentos externos, de conteúdo espacial, e os movimentos internos, do elemento humano. No cemitério, o marido traído revela ao amante de sua mulher que ela é leprosa e a história encaminha-se para o desenlace. Porém, não ocorre o esperado diante do triângulo amoroso, pois a vingança realiza-se pela dor, que ambos compartilham. Pela interação com o elemento água, o vento que se apresenta é um vento furioso, um vento de água salgada, expressando-se em tempestade, encaminhando o desfecho da narrativa que se desenrola no presente, no barco. Esse vento salgado é a expressão da não vida, arrastando as duas sobreviventes para a travessia definitiva: a rememoração do mito de Caronte. Nessa simbiose irada da água e do vento, o contemplador escuta a tempestade íntima dos personagens, bem como a sua própria, e “escutar a tempestade de uma alma tensa é alternadamente – ou ao mesmo tempo – comungar, no Pavor e na Cólera, com um universo furibundo”16. Para Saulo Pereira de Mello, “Limite é uma tragédia cósmica, um grito de angústia, uma lacinante meditação sobre a limitação humana, uma dolorosa e gelada constatação da derrota humana”17. Essa tragédia humana apresenta-se, nessa tempestade, por meio de uma imagem poética primordial, que faz retornar a urânida18. Por outro lado, essa tempestade pode ser vista como uma metáfora da criação, pois “pela cólera, o mundo é criado como uma provocação”, uma vez que ela “funda o ser dinâmico”: “a cólera é o ato que começa”. Nas cenas finais desse turbilhão cosmogônico, a segunda mulher desaparece no mar. A primeira mulher reaparece agarrada a destroços. A partir desse momento, a obra principia seu fechamento, rememorando em uma nova dimensão o círculo humano preso à sua tragédia, retomando a primeira cena da obra, em que o rosto dessa mulher aparece em primeiro plano, com mãos masculinas algemadas, reiterando a “tragédia cósmica universal”19. Após essa cena, segue-se também a mesma de abertura: um cimo de montanha, a Terra, com abutres a sobrevoá-la. Em seguida, o mar ressurge sem a mulher. Esse 172 Francisco Ollero Lobato (Coord.) mar ressurgido é um mar poético, é um mar de fusão dos elementos contrastantes: um mar calmo recoberto de luzes, plasmado em criação. Na obra literária O Inútil de Cada Um, os elementos constitutivos do universo são retomados a partir da restauração do elemento Terra, na dimensão em que o aprendizado atinge a esfera de um tempo reconciliado pela criação. A Terra é, nessa instância, ao contrário do que ocorre na obra cinematográfica, detentora de um movimento poético eufórico, em que o signo não é nem recordação nem lembrança de um passado distante: o signo é uma imagem e, portanto, traz em si o mérito do novo e do original: a dimensão de uma obra realizada, plasmada em criação: o museu de esculturas a céu aberto, na Ilha de Abraão, a terra prometida. Nesse espaço da criação, as esculturas reais, que compõem o museu, transmutam-se em objetos ficcionais. Essas esculturas, enquanto materiais reais, são referenciais, artesanais, de louça branca, fabricação em série da fábrica Miragaya. Como tudo na ilha, também estavam e para lá foram “plantadas” para servirem de modelagem à criação. Enquanto imagens, elas se definem por um espaço-geratriz de signos altamente motivados, em um processo de retorno a uma origem primordial, reascendendo o universo mitológico, em uma instância habitada, simultaneamente, pela mensagem poética e por sua recepção, pois propiciam “um verdadeiro despertar da criação poética na alma do leitor”20. No espaço poético do museu, não existe mais nenhum tempo anterior para se retornar, ficando de todos os tempos somente os resíduos de permanência. A estrutura do museu apresenta-se por uma distribuição seletiva das esculturas no espaço, elencadas de forma a rememorarem, simbologicamente, os deuses que trazem à tona a imagem do sentido do mundo, na interação entre os mitos cosmogônicos e escatológicos, dinamizando, poeticamente, os elementos primordiais Terra, Fogo, Água e Ar. No processo de seleção do museu, as esculturas anteriores às dos elementos constitutivos do universo, compostas por Baco, Mercúrio, Diana, Outono, Flora, África, Cybele e Vênus, ainda conservam vínculos com os procedimentos que se ligam às experiências e vivências com a memória, situando-se em um processo de compreensão da própria mensagem poética. Porém, os estágios que se interligam aos elementos Fogo, Água e Ar, expressos pelas esculturas O Fogo, A Chuva, A Água, O Sol e O Vento, individualizadas pelo artigo definido, desenca- Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 173 deiam, na mensagem poética, a experiência que ocorre no nível da recepção, a partir de diferentes estágios do ato contemplativo, fechando, assim, o círculo da criação: da mensagem à recepção da mesma. Nessa esfera, ora o narrador posiciona-se enquanto um contemplador da sua criação, ora posiciona-se desvendando os procedimentos adotados para essa criação. Os estágios referentes à recepção presentes nas esculturas A Chuva e A Água ocorrem a partir de um contemplador que, ainda, é um iniciado, realizando as primeiras travessias, encontrando-se na dimensão da admiração, a primeira porta de entrada para o prazer estético que viria depois. Assim, em A Chuva “era uma admiração sempre repetida e crescente – cada vez se renovando mais”21. Já, na escultura A Água, “naquele único golpe visual”, estava “o líquido – a água, como seria o corpo da intenção”22. A entrada da escultura de O Fogo, para ser contemplada, coloca esse receptor em sua segunda travessia, para dentro da mensagem poética. Esse estágio é marcado pelo contraste entre a louça branca, que dá forma ao elemento, e a expressão do fogo, enquanto imagem poética, levando o contemplador a conjugar o ser imaginante e o objeto imaginado, pois mesmo sendo “de louça branca”, “subia dessa figura a sensação realmente de uma fornalha”, “cujos raios vermelhos”, “ou labaredas ocultas”, sugeriam e traduziam-se “no que o próprio fogo com o seu poder destrutivo e abrasante obriga qualquer presença a senti-lo”23. Com a entrada da escultura O Sol para ser contemplada, o elemento fogo se renova e humaniza-se, iluminando a terra, como sua fonte de energia. No reino poético, há, por essa escultura, o renascimento do mito de Prometeu, trazendo luz à humanidade, buscando-a no carro do sol: a criação. O sol, o olho do mundo, que a tudo vê, doa luz à Terra, propiciando, nessa instância contemplativa, a retomada do elemento humano, com seu fazer na terra, pois as imagens prometéicas contribuem para o renascimento de uma poética do humano24, que se potencializa pela fricção para extrair o fogo, para aquecer a terra e fecundá-la, pois “luz direta” era “toda a luminosidade do astro plasmada na figura”: “Estava ali o sol”25. A partir da escultura O Sol, o contemplador é já um iniciado e a mensagem poética apresenta à recepção o processo de seleção e combinação de cada escultura no museu, desvendando, assim, os procedimentos da criação, participando de sua modelagem: Francisco Ollero Lobato (Coord.) 174 Ordenava de que o molde fosse levado para o lado que eu queria demonstrar, apontando-lhe suas vantagens. (...) Apenas um provisório sendo ensaiado. (...) Mas dali procurando em terra, a melhor estética do conjunto (...) o melhor efeito (...). E a coisa se mostrava – surgia (com aquela nossa insistência, a procurá-la ... tentando captar no aspecto do todo o máximo que aquela combinação de elementos podia nos produzir)26. Na esfera de contato com a contemplação da escultura O Vento, o receptor está apto a participar da mensagem poética. À luz da recepção, a escultura O Vento potencializa os desvendamentos da criação, bem como as relações que esses mantêm com os desvendamentos da condição humana. Essa escultura “era muito mais trágica” que as demais e, também, “era algo que podia sublevar um espectador”27, pois era: Tal como o vento – tal como os vendavais de um tufão onde o desencadeamento ficasse na mente de quem as pudesse encarar – mas naquele extremo poderio de suas possibilidades cerceadas – presas ao golpe da criação para ser exibida parada! Isso o artista o conseguira28. O Vento primordial, em sua origem mítica, reascende os movimentos da condição humana, que inicia um processo de aderência aos procedimentos da criação. Nessa dimensão poética, a imaginação dinâmica faz do elemento humano, em estado de movimento poético, plasmar-se em criação, na escultura Destino. Nessa escultura, “a valência do tempo decorrido parecia ali estática – quase sem valor”29, propiciando à condição humana, com seu Destino, elevar-se a quinto elemento constitutivo do universo, plasmando-se em obra de arte no Museu das Esculturas, estando, dessa forma, livre das amarras do tempo. Essa instância fecha o ciclo da narrativa, fazendo-a realizar um movimento de retorno à origem, o mar, na mesma alegórica canoa que, nessa dimensão poética, leva Orlando a uma nova travessia, um novo recomeço. Notas: 1 2 3 4 Contato: [email protected] Mário PEIXOTO, Limite. Rio de Janeiro, Funarte, (198-). (Tesouro do Cinema Brasileiro). Mário PEIXOTO, O inútil de cada um (trecho de diário) “O ruído persegue”: romance. Rio de Janeiro, Record, 1984, v.1. Itamar. Mário PEIXOTO, O inútil de cada um. 2.ed. Rio de Janeiro: Sette Letras, 1996. Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 175 Paul RICOEUR, Tempo e narrativa. Tradução de Marina Appenzeller. Campinas, Papirus, 1995. Vol. 1, pp. 19 Mário PEIXOTO, O Inútil..., Op.Cit., pp.83 Marcel MARTIN, A linguagem cinematográfica. Tradução Paulo Neves. São Paulo, Brasiliense, 2003, Tradução de: Le langage cinématographique, pp.93 Marcel MARTIN, A linguagem...Op.Cit., pp.28. Marcel MARTIN, A linguagem...Op. Cit., pp. 63 Marcel MARTIN, A linguagem...Op. Cit., pp. 226. Marcel MARTIN, A linguagem...Op. Cit., pp. 63 Marcel MARTIN, A linguagem...Op. Cit., pp. 25 Gaston BACHELARD, A água e os sonhos: ensaios sobre a imaginação da matéria. Tradução Antonio de Pádua Danesi. São Paulo, Martins Fontes, 1998, (Coleção Tópicos), Tradução de: L’ eau et lês réves, pp. 158. Gaston BACHELARD, A água...Op.Cit., pp.158. Gaston BACHELARD, A água...Op.Cit., pp. 33 Gaston BACHELLARD, O ar e os sonhos: ensaio sobre a imaginação do movimento. Tradução Antonio de Pádua Danesi. São Paulo, Martins Fontes, 1990, Tradução de: L’air et les songes, pp. 235. Saulo PEREIRA DE MELLO, Limite: angústia, Inédito, 2002, pp. 2 Gaston BACHELLARD, O ar...Op.Cit., pp. 234. Saulo PEREIRA DE MELLO, Limite...Op.Cit., pp. 01 Gaston BACHELLARD, A poética do espaço, Tradução Antonio de Pádua Danesi. São Paulo, Martins Fontes, 2000. (Coleção Tópicos), Tradução de: La poétique de l’espace, pp.07 Mário PEIXOTO, O inútil de cada um (trecho de diário) ...Op.Cit, pp. 321. Mário PEIXOTO, O inútil de cada um (trecho de diário) ...Op.Cit, pp. 321-322. Mário PEIXOTO, O inútil de cada um (trecho de diário) ...Op.Cit, pp. 322. Gaston Bachellard, Fragmentos de uma poética do fogo. Tradução Norma Telles. São Paulo, Brasiliense, 1990, Tradução de: Fragments d’une poétique du feu, pp. 91. Mário PEIXOTO, O inútil de cada um (trecho de diário) ...Op.Cit, pp. 324. Mário PEIXOTO, O inútil de cada um (trecho de diário) ...Op.Cit, pp. 325-326. Mário PEIXOTO, O inútil de cada um (trecho de diário) ...Op.Cit, pp. 327. Mário PEIXOTO, O inútil de cada um (trecho de diário) ...Op.Cit, pp. 328. Mário PEIXOTO, O inútil de cada um (trecho de diário) ...Op.Cit, pp. 352. 176 Francisco Ollero Lobato Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 177 Sobre patrimonio cultural y participación ciudadana Edna Hernández González. LTMU-Instituto Francés de Urbanisme/Paris Est Resumen El concepto de patrimonio cultural, al igual que un gran número de paradigmas, se encuentran en constante evolución debido a las nuevas tendencias en términos de: desarrollo durable, nuevas tecnologías, globalización, entre otras. De esta forma, la reformulación de lo que es considerado como Patrimonio Cultural se traduce en la creación de nuevas categorías propiciado no solamente la extensión del campo de salvaguarda y la protección de los bienes culturales, si no también, la integración de nuevos actores urbanos que favorecen e intensifican una participación ciudadana. Esta última ha llegado a ser una práctica recurrente y un factor clave en el diseño de las políticas de salvaguarda del patrimonio, sin embargo, En que medida el patrimonio cultural puede ser observado como una herramienta útil en la constitución de una participación ciudadana? A partir de un breve análisis sobre la evolución del concepto de patrimonio cultural del contexto internacional versus le contexto mexicano, formularemos una serie de reflexiones sobre la participación de la sociedad civil y la gestión del patrimonio cultural tomando como casos Francisco Ollero Lobato (Coord.) 178 de estudio dos contextos urbanos diferentes: la ciudad patrimonial de Lyon (Francia) y la ciudad patrimonial de Puebla (México) Palabras clave: Patrimonio cultural, participación ciudadana, Puebla, Lyon Abstract The concept of cultural heritage, as a great number of paradigms, is in constant evolution due to the new trends in terms of: sustainable development, new communication technologies, globalization, among others. In this way, the reformulation about what is considered like a cultural heritage reflects in the creation of new categories. This shift implies not only the adaptation of the field of preservation and safeguard of cultural goods, also the integration of new urban actors who encouraged and intensify the civil society participation. Thus, the civil society participation has been a current practice and a key factor in the innovative policies for heritage safeguarding, nevertheless, Can be the cultural heritage observed like a useful tool in the construction of civil society participation? From a brief analysis on the evolution of the concept of cultural heritage in the international context versus mexican context, the paper brings forward evidence to the questions of the civil society participation and the management of the cultural patrimony takes into account two urban contexts: the world patrimonial city of Lyon (France) and the world patrimonial city of Puebla (Mexico). Key words: cultural heritage, civil society participation, Puebla, Lyon. Introducción En las últimas décadas conceptos como, globalización, desarrollo durable y nuevas tecnologías, entre otros, han propiciado un reajuste y una evolución en gran parte de las ciencias. Sin duda, el concepto de patrimonio cultural es un claro ejemplo de dicha dinámica, en lo que se refiere a la construcción de nuevos paradigmas. En este sentido, la formulación de nuevas categorías del patrimonio cultural ha propiciado no solamente la extensión del campo de salvaguarda y la protec- Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 179 ción de los bienes culturales, si no también, la integración de nuevos actores urbanos que favorecen e intensifican la participación ciudadana en la producción de la ciudad1. El objetivo del documento es el de presentar una breve síntesis de la evolución del concepto de Patrimonio Cultural y su inscripción en el ámbito local. Este último es observado como una herramienta útil en la constitución de una participación ciudadana enfocada a jugar un rol clave en el diseño de las políticas de salvaguarda del patrimonio. El documento se estructura en tres apartados, en primer lugar realizamos una breve revisión sobre la evolución del concepto de patrimonio cultural en términos generales, para enseguida poder describir dicha evolución en el ámbito mexicano, con el objetivo de contextualizar el tercer apartado del documento donde se formula una serie de reflexiones sobre la participación de la sociedad civil y la gestión del patrimonio cultural en dos contextos urbanos diferentes, la ciudad patrimonial de Lyon (Francia) y la ciudad patrimonial de Puebla (México), para así concluir con una serie de consideraciones finales. i) Un concepto en construcción continua: el Patrimonio Cultural Como es bien sabido, el patrimonio cultural se enfocó en un primer tiempo en la protección y conservación de las manifestaciones culturales materiales producidas por la sociedad (el patrimonio cultural tangible). Monumentos, conjuntos arquitectónicos, sitios arqueológicos, que observaban un valor universal excepcional desde el punto de vista histórico, estético, arqueológico, científico, etnológico o antropológico, fueron protegidos por una jurisdicción especifica a nivel nacional e internacional2. Sin embargo la percepción sobre qué es y qué comprende el patrimonio cultural, fue modificada durante el último tercio del siglo XX, gracias al reconocimiento de nuevos conceptos como, el desarrollo de los pueblos, la tolerancia, la diversidad cultural y la conservación del medio ambiente. De igual forma, el concepto de “cultura” fue enriquecido por nuevos paradigmas como: el conjunto de conocimientos, valores, habilidades, símbolos, significados, formas de comunicación y organización social, entre otros, que modifican de forma significativa lo que hoy entendemos como cultura. 180 Francisco Ollero Lobato (Coord.) De esta forma, durante la reunión de expertos realizada bajo el auspicio de la UNESCO e ICOMOS en el 2001, se declara de manera sintética, que el Patrimonio Cultural “...es un receptáculo de la memoria, y encierra los valores simbólicos de la identidad cultural de los pueblos, nos ayuda a comprender a los otros y a nosotros mismos...”, englobando así, la mayoría de los conceptos antes mencionados. Actualmente, el patrimonio cultural es un concepto que abarca todas las manifestaciones tangibles como las intangibles de una cultura. En este sentido, el concepto de patrimonio cultural intangible designa los aspectos inmateriales de la cultura, las producciones efímeras como, las creencias, las lenguas, los valores, las tradiciones o los conocimientos técnicos transmitidos en forma oral de generación en generación, su amplio universo incluye, los cantos fúnebres, las danzas nupciales, las técnicas artesanales y los usos agrícolas, entre otros. De esta forma, el concepto de patrimonio intangible considera como tradición viva a la cultura transmitida oralmente como fruto de su esfuerzo de adaptación y configuración social en constante evolución3. En consecuencia preconizamos que el patrimonio intangible es formulado como respuesta al contexto contemporáneo con el objetivo de promover y garantizar las identidades locales, trastocadas por la dinámica actual en la que se inscriben las sociedades contemporáneas orquestadas por un mundo global. Si bien, en sus inicios la política de salvaguarda del patrimonio cultural favorecía la conservación de las manifestaciones materiales, debido a los altos riesgos de degradación, causados por los acontecimientos sociales o por la acción del tiempo. Hoy en día, la protección del patrimonio intangible se inscribe integralmente en dicha política, debido a la inminente amenaza de desaparición de ciertas manifestaciones culturales. Así, la evolución del concepto de patrimonio cultural y la formulación de nuevas categorías son un factor clave para la gestión del mismo4. El interés por revelar y sostener la gran diversidad de las interacciones de los hombres y su entorno, con el objetivo de proteger las culturas tradicionales y preservar las huellas de sus antiguos pobladores, han conducido a establecer una denominación especial a estos sitios, denominándolos Paisajes Culturales, que actualmente se inscriben en la lista de patrimonio mundial”5. Este concepto, se establece como la combinación de la actividad humana intencionada o no, vin- Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 181 culada estrechamente con la naturaleza, que ilustra la evolución de las sociedades y los establecimientos humanos a través del tiempo, así como su influencia dada por las ventajas y obstáculos de su entorno social y natural. Otra de los conceptos inscritos dentro del rubro de nuevas categorías es el espacio cultural, enunciada por la UNESCO en la Proclamación del 18 de mayo de 2001, la cual designa los lugares que concentran actividades culturales populares y tradicionales vinculadas a una temporalidad que permite repetir regularmente un acontecimiento, rituales cotidianos y procesiones anuales6. Así mismo, el concepto de patrimonio industrial tiene como objetivo la salvaguarda de los bienes e inmuebles generados por la cultura industrial con valor histórico, tecnológico, social, arquitectónico y científico. Su valor reside en ser un testimonio de las actividades productivas del hombre en el transcurso del tiempo, modificó de forma particular el paisaje rural y urbano, así como los modos de vida de sus pobladores. En esta metamorfosis continua del paisaje urbano se inscribe la categoría de patrimonio moderno (siglos XIX-XX), con la cual se logra salvaguardar las diversas manifestaciones arquitectónicas y urbanas producidas a partir del s. XIX, donde los avances tecnológicos, la composición arquitectónica, la optimización de los recursos han dado como resultado la construcción de importantes iconos de la arquitectura y del urbanismo moderno, v.gr., Ciudad Universitaria de la ciudad de México, la ciudad de Brasilia, entre otros. De esta forma, durante las últimas décadas el contexto urbano ha sido una las figuras predominantes en términos de patrimonio cultural” Sin embargo, actualmente podemos observar un creciente interés por la protección de las manifestaciones culturales realizadas en un contexto rural, las cuales se inscriben en la categoría de asentamientos y arquitectura vernácula, enfoca en la protección, conservación y catalogación de los sistemas constructivos tradicionales realizados por la comunidad local. La coherencia en su morfología arquitectónica, su estilo, así como, las soluciones adoptadas en respuesta a los requerimientos funcionales, sociales y ambientales de su entorno, conforman una manifestación cultural propia al contexto en el cual se inscribe. Uno de los principales objetivos de la salvaguarda y la conservación de la arquitectura vernácula, reside en la importancia que se otorga a la transmisión de un savoir-faire local en 182 Francisco Ollero Lobato (Coord.) términos de diseño, de auto-construcción y el bagaje cultural intrínsico que ello conlleva. Así mismo, la reciente categoría de sitios funerarios, incluye montículos, mausoleos, tumbas, cenotafios y cementerios, sin distinción del periodo histórico al que pertenece. En dicha categoría se realizó recientemente la inscripción de cementerios históricos, v. gr., el cementerio de la ciudad de Bogotá y el cementerio de Père Lachaise en París, los cuales conservan una serie de manifestaciones arquitectónicas, escultóricas y artísticas, de gran interés en el ámbito de la protección del patrimonio cultural. Otra nueva categoría es la arqueología subacuática, que se ubica como una ramificación de la salvaguarda del patrimonio arqueológico. En este sentido, el patrimonio cultural subacuático encierra las evidencias físicas de orden cultural, ubicadas en cenotes, cuevas inundadas, ríos, manantiales, lagos y lagunas. Finalmente, la categoría de rutas o itinerarios culturales protege los espacios creados a través de los movimientos poblacionales, siendo aquellos sitios de encuentro, de reproducción de valores y de intercambio donde se hacen materializan diversas manifestaciones culturales. En este concepto se integran aspectos del patrimonio tangible e intangible, los cuales observan una expresión de continuidad cultural y de intercambio entre pueblos. ii) El concepto de patrimonio cultural en el ámbito mexicano La diversidad del patrimonio cultural mexicano es el resultado de un importante proceso de transculturación, inscrito en las diversas categorías del patrimonio cultural y que refleja, en la mayoría de los casos, una simbiosis de las diferentes categorías (patrimonio tangible, intangible et natural). Tal es el caso de los sitios que reflejan técnicas constructivas específicas a su entorno natural, v.gr. las capillas abiertas de ciertos conjuntos arquitectónicos la arquitectura vernácula, ello favorece una continuidad de tradiciones y costumbres, sobre todo en los contextos rurales7 (Imagen 01, Técnicas constructivas tradicionales, México). Hoy en día, la puesta en valor de dicha herencia cultural coloca en primer plano la historicidad que ha marcado el contexto mexicano, dejando ver, cómo los usos y las costumbres se modifican, se remodelan y se adaptan a las nuevas dinámicas sociales. Las técnicas Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 183 constructivas dan muestra de una determinada época en el contexto urbano y rural a lo largo de siglos de ocupación, configurando un amplio abanico del patrimonio cultural mexicano. En un inicio, al igual que en el ámbito internacional, el concepto de patrimonio no observaba la totalidad de la diversidad cultural existente, tal y como lo menciona Florescano8, “aún cuando se subraya el carácter nacional de algún tipo de patrimonio, de ciertas herencias culturales, o se habla de una identidad común a todos los mexicanos, es un hecho que estos conceptos carecen de tal dimensión y no incluyen a todos los sectores, etnias y estratos, como tampoco pueden comprender sus particulares expresiones culturales”. Sin embargo, el concepto de patrimonio cultural no tardo en ser modificado, siguiendo las tendencias de orden internacional, logrando replantear un concepto más incluyente: “...lo que antes se consideraba casi exclusivamente como patrimonio nacional, esto es, el legado arqueológico, histórico y artístico de los grupos dominantes y de la alta cultura (templos, palacios, centros ceremoniales, objetos suntuarios), -el cual- hoy ha sido notoriamente ampliado a fin de que comprenda las poblaciones de campesinos, la diversidad ecológica, las ciencias tradicionales, la cultura material, las tecnologías y mentalidades populares”9. (Imagen 02: Sitio Arqueológico de Chichen Itza, México) Así, la valoración del patrimonio cultural confirma el principio de diversidad y diferencia existente en la producción de las diversas manifestaciones culturales, donde cada grupo social establece y define su patrimonio cultural a partir de una percepción local. En la medida que el concepto de diversidad cultural se logre consolidar, lograremos constituir un conjunto plural y heterogéneo de lo que hoy consideramos, patrimonio cultural. En el contexto nacional, una de las primeras leyes federales expedidas el 31 de enero de 1930, versaba sobre la protección y la conservación de monumentos y bellezas naturales, donde se establecieron normas para el cuidado de los monumentos arqueológicos, así mismo, por vez primera los monumentos históricos y los lugares de belleza natural fueron tomados en cuenta por esta ley. Posteriormente, se crea la “Ley sobre protección y conservación de Monumentos arqueológicos e históricos, poblaciones típicas y lugares de belleza natural”, expedida el 19 de enero de 1934. La reactualización de los criterios y diversos intereses han llevado a modificar la legislación fe- 184 Francisco Ollero Lobato (Coord.) deral, actualmente se encuentra vigente la “Ley federal sobre monumentos y zonas arqueológicos, artísticos e históricos”, expedida en 1972, de la cual derivaron las Declaratorias de Zonas de Monumentos tanto Arqueológicos como Históricos10. En lo que respecta a las Zonas de Monumentos Arqueológicos, de los más de 100 mil sitios arqueológicos que existen en el país sólo 31 mil están registrados, y de las 172 zonas arqueológicas abiertas al público, sólo 26 están protegidas con las declaratorias respectivas11. En lo relativo a las Zonas de Monumentos Históricos, hasta el momento existen Declaratorias de 56 localidades en 24 estados del país, con un total de 17,240 monumentos históricos protegidos en 182 km2 de área de protección, a cargo del Instituto Nacional de Antropología e Historia12. Tal diversidad cultural nos invita a interrogarnos sobre el discurso hegemónico existente en el ámbito de la gestión del patrimonio cultural, el cual versa sobre la inminente desaparición de un gran número de manifestaciones arquitecturales, urbanas y culturales, que en ciertas ocasiones, conlleva a una fiebre de “patrimonializaciôn”13 donde el principal riesgo es en convertir en “museo”14 los centros históricos, sustituyendo el “valor de uso” (habitacional) al “valor simbólico” (cultural y/o comercial)15. De esta forma, resulta primordial la adopción de mecanismos de concertación entre expertos, instituciones gubernamentales y la ciudadanía, con el objetivo de favorecer una participación ciudadana organizada. iii) Reflexiones sobre la gestión del patrimonio cultural y la participación ciudadana El contexto actual de salvaguarda del patrimonio cultural en el ámbito nacional, puede considerarse como una serie de acciones bien intencionadas que no logran resolver de manera efectiva la situación precaria en la que se encuentran un gran número de centros históricos mexicanos. Recientemente, el nuevo enfoque de la gestión del patrimonio cultural -hasta hace no más de diez años inexistente en el ámbito local, como tal- , anuncia una política cultural que debe integrar un extenso horizonte de necesidades, tareas, responsabilidades et colmar verdaderamente las implicaciones que el concepto de patrimonio cultural expresa. Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 185 De esta forma, la gestión del patrimonio cultural se define como: el conjunto sistemático de acciones, basadas en principios y criterios de las ciencias de la conservación, que tienen por objetivo regular, coordinar y promover, mediante políticas, ordenamientos jurídicos y diversos instrumentos legales y administrativos, las actividades de los diferentes sectores sociales involucrados con el objetivo de lograr una óptima conservación de los bienes patrimoniales, en beneficio del desarrollo integral de una comunidad, así como un uso de estos bienes adecuado a las exigencias sociales contemporáneas16. Así, podemos preconizar que el objetivo de la gestión del patrimonio cultural es el diseño de Planes de gestión integrales de salvaguarda adaptados a un contexto local, que observen la participación de los diversos actores urbanos. Sin embargo, más allá de la falta de especialistas en materia de conservación o de la poca precisión en las declaratorias de sitios17, uno de los factores que consideramos fundamentales en el diseño de políticas integrales en la gestión del patrimonio cultural es la existencia de una cultura ciudadana, que se traduzca en una participación ciudadana consciente del importante papel que juega en este rubro. Si bien, la integración del sistema institucional es un requisito básico para la gestión del patrimonio cultural; la movilización y la articulación de los diversos actores es indispensable para la ejecución y el acompañamiento de las acciones a realizar18. De esta forma, el ejemplo de diversas ciudades patrimoniales europeas dan muestra de una participación ciudadanía organizada, que ha favorecido un cierto equilibrio entre la salvaguarda del patrimonio cultural y el desarrollo económico del sitio, como ha sido el caso de ciudad de Lyon, Francia. La ciudad de Lyon que hasta finales de los años 80’s no figuraba como una ciudad interesada en la salvaguarda de su patrimonio cultural, decide iniciar una metamorfosis intensa en términos de su política cultural19. En 1989 se realiza la inscripción del “Antiguo Lyon” en la lista de patrimonio de la UNESCO; la particularidad de esta inscripción radica en la intensa movilización de la sociedad civil, acompañada de un fuerte soporte político voluntarista20 (Imagen 03: Plaza de Terreaux, Lyon). A partir de esta acción podemos identificar ciertos factores que marcan la importancia de la participación ciudadana entorno al patrimonio cultural observado como un útil de cohesión social, al mismo tiempo, que como un motor de desarrollo económico, en el caso del centro histórico de Lyon: 186 Francisco Ollero Lobato (Coord.) • La participación activa de la sociedad civil, es una participación Organizada, que logra posicionarse en el tiempo (continuidad en las iniciativas) y en el espacio (la presencia física diversas asociaciones civiles y su inscripción en la vida de los barrio históricos). • La participación ciudadana, se organiza a partir de la creación de “Comités de Intereses Locales”, donde los integrantes de dichos comités son los propios habitantes de la zona patrimonial, que practican de forma cotidiana el entorno urbano. • El “Comité de Intereses Locales” diseña y propone recorridos turísticos a la oficina de turismo la ciudad, los cuales son concertados previamente con los habitantes; ya que gran parte de la riqueza arquitectónica de los inmuebles patrimoniales se localiza en sus patios interiores. En consecuencia, la oficina de turismo de la ciudad se apoya en la información y en el conocimiento acumulado de los integrantes del comité. • El desarrollo de un sentimiento de pertenencia de los habitantes hacia su hábitat cotidiano (la zona patrimonial) promueve una participación comprometida no sólo entorno de la salvaguarda del patrimonio cultural, sino también con el desarrollo económico y social de la zona (v.gr la instalación de comercios turísticos, bares, restaurantes, boutiques de souvenirs, siguiendo una lógica de compromiso social). De igual forma, la instalación de casas-habitación de interés social en la zona patrimonial es fomentada, con el objetivo de conservar una diversidad de población y frenar el fenómeno de gentifrication en la zona21. La importancia de identificar ciertas características generales en el caso de la ciudad de Lyon, radica en el aspecto pedagógico como una experiencia que puede ser contrastada con el contexto urbano de la ciudad patrimonial de Puebla, México22, a fin de identificar a groso modo la situación que observa la participación ciudadana entorno a su patrimonio cultural. La zona patrimonial de la ciudad de Puebla fue inscrita en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1987, como resultado la política de salvaguarda del patrimonio cultural se ha convertido en una de las principales prioridades de la estrategia metropolitana23 (Imagen 04: Pasaje del Carolino, Puebla). Sin embargo, y a pesar de los múltiples intentos realizados a nivel gubernamental el panorama del Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 187 centro histórico continúa siendo contradictorio. En este sentido, la zona patrimonial muestra un bajo índice de uso habitacional y la fuerte presencia de un comercio terciario provoca frecuentes modificaciones arquitectónicas al interior de los inmuebles, con el objetivo de reutilizarlos como bodegas o áreas de servicio24. Así mismo, un sistema de transporte sin regulación alguna, y la ubicación de un gran mercado en los límites de dicha zona, son muestra de la necesidad imperiosa del diseño de un plan de gestión de salvaguarda del patrimonio que logre mitigar el panorama actual. En este sentido, resulta pertinente cuestionarnos sobre la configuración y el papel que juega la participación ciudadanía entorno del patrimonio cultural de la zona histórica, de esta forma identificamos las siguientes características: • La participación colectiva de la ciudadanía es esporádica, se realiza de forma puntual. Dicha participación se efectúa solo ante actividades o eventos que trastocan una identidad cultural colectiva25. • La organizaciones ciudadanas existentes son escasas, entre ellas podemos citar, el Patronato del Centro Histórico que es una organización sobre todo de carácter administrativo, por otra lado, la Asociación de Amigos del Centro Histórico, es una asociación conformada principalmente por especialistas que observa una escasa participación de la población civil. • El bajo índice de ocupación habitacional en la zona del centro histórico, provoca que la participación por parte de los habitantes en el diseño de las políticas de salvaguarda de la zona patrimonial, sea casi inexistente o no organizada. • En contra parte, un alto índice de asociaciones de comerciantes en el centro histórico son un factor de presión importante. Dichas asociaciones mantienen una relación estrecha con los diferentes actores políticos y económicos, con el objetivo de proteger los intereses de sus agremiados, colocando en un segundo plano un compromiso social, vis-à-vis, de la conservación del patrimonio cultural. • La presencia de asociaciones de habitantes están presentes sobre todo en los barrios tradicionales de la ciudad, los cuales se ubican en los límites de la zona patrimonial. 188 Francisco Ollero Lobato (Coord.) Consideraciones finales La evolución del concepto de patrimonio cultural, que incluye la formulación de nuevos categorías de patrimonio, es integrado rápidamente en la mayoría de los países. Sin embargo, el enfoque bajo el cual se efectúa la gestión del patrimonio cultural en las diferentes latitudes, confirma la enorme diversidad de las formas en que se percibe y perpetúa el legado cultural. En el ámbito mexicano, la salvaguarda, la gestión y la difusión del patrimonio cultural son realizadas por instituciones gubernamentales que frecuentemente se ven rebasadas en su capacidad de respuesta. Las actividades de coordinación entre las distintas instituciones se tornan difíciles, debido a la ausencia de un dispositivo normativo que permita coordinar eficientemente las acciones entre dichas instancias. Sin embargo, el reto principal continua siendo el de lograr una participación activa de la población que habita y practica cotidianamente las zonas del patrimoniales. En este sentido, podemos considerar que para el caso del centro histórico de Puebla, el bajo porcentaje de ocupación habitacional en la zona se convierte en un factor determinante en lo que se refiere a la participación por parte de los habitantes en las políticas de salvaguarda. Si bien, la existencia de organizaciones civiles evidencia en cierta medida una participación ciudadana, consideramos que el hecho de que sus integrantes no residan en la zona del centro histórico mitiga el sentimiento de pertenencia al sitio. De esta forma, favorecer el uso residencial en la zona permitiría la conformación de asociaciones de vecinos, que compartan intereses comunes referentes a la vida colectiva en un contexto urbano histórico, que participen de las decisiones y las estrategias relacionadas con la transformación, la conservación, y el desarrollo social y económico de la zona. Si bien la participación de la sociedad civil ha dejado de ser una práctica excepcional, aún resta transformarla en una practica habitual y perenne que se traduzca en el aumento de asociaciones, patronatos o juntas de vecinos26. De esta forma, el patrimonio cultural puede ser visto como una herramienta útil a la cohesión social y al desarrollo económico. Sin olvidar que debe existir identificación y una apropiación del patrimonio cultural por parte de los ciudadanos, lo cual se traduce en un com- Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 189 promiso social hacia su entorno inmediato y una participación organizada. En segundo lugar, es importante lograr un equilibrio entre el desarrollo económico – aumento del turismo cultural27- y la vida cotidiana de los habitantes. Ello requiere de una política sumamente voluntarista por parte de todos los actores que intervienen en la construcción diaria del espacio cultural. En esta medida, consideramos que podría desarrollarse una cultura ciudadana que participe del patrimonio cultural, que asuma la salvaguarda de dicho patrimonio, no solo como la tarea de las instituciones locales, nacionales e internacionales, si no, por el contrario como una tarea compartida con los ciudadanos, que a su vez podrán jugar un rol de presión, de equilibrio y un catalizador en la definición de políticas del patrimonio cultural a corto, mediano y largo plazo. Imagen 1. Técnicas constructivas tradicionales, México. 190 Francisco Ollero Lobato (Coord.) Imagen 2. Sitio Arqueologica de Chichen Itza Imagen 3. Plaza de Terreaux Lyon Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 191 Imagen 4. Pasaje del Carolino Puebla. Notas: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 François ASCHER, Métapolis uo l’avenir des villes, Paris, O. Jacob, 1995 Enrique FLORESCANO, (coord.), El patrimonio de México I, México, D.F., CONACULTA –FCE, 1997. UNESCO, Convención sobre el patrimonio intangible, 2003. www.unesco.org.culture Consulta 10/09/2008 ICOMOS, El Patrimonio Cultural Hoy, 2002. www.unesco.org.culture Consulta 19/09/2008 Cfr. http://portal.unesco.org/culture/fr/ev.php-URL ID=34323&URL DO=DO TOPIC&URL SECTION=201.htlm Consulta 23/09/2008 Declaración sobre de la UNESCO sobre la diversidad cultural, 2002, www.unesco.org/culture Consulta 19/09/2008 Luis F. GUERRERO & Luisa LEAL (Eds), Anuario de Estudios de Arquitectura 2003, Historia, Critica, Conservación, México, Universidad Autónoma de México, 2003. Enrique FLORESCANO, (coord.), El patrimonio nacional... p.18. Idid., p.25. 192 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 Francisco Ollero Lobato (Coord.) Guillermo BONFIL, “Nuestro Patrimonio cultural: un laberinto de significados”, en Flores, E. (comp), El patrimonio cultural de México, CONCULTA- FCE, México, 1993, pp. 19-39. http://www.conservacionyrestauracion.inah.gob.mx/html/Conservacionrestauracion.html Consulta 23/09/2008 El patrimonio cultural de México lo integran: nueve centros históricos, ocho sitios prehispánicos, cuatro declaratorias sobre monumentos, una pintura rupestre, una declaratoria de patrimonio intangible y dos reservas ecológicas, se encuentran inscritos en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, patrimonio que ha sido catalogado desde 1987 hasta el 2004. Cfr. http://www.inah.gob.mx/ Consulta 23/09/2008. Françoise CHOAY, L’urbanisme, utopies et réalités- une anthologie, Paris, Le Seuil, 1965. V.gr, el caso de la ciudad de Venecia o de ciertas Islas griegas, dónde el numéro de turistas duplica el numéro de habitantes. Courrier International, Num 933 du 18 sept au 23 septembre 2008. El caso del Proyecto de Salvaguarda del Paseo de San Francisco, Puebla, México, donde la salvaguarda del patrimonio industrial implico la desafectación del uso habitacional de vecindades y por ende el desalojo de múltiples familias, invita a una reflexión critica sobre la validez y el dialogo de los diferentes conceptos de patrimonio cultural (patrimonio industrial & patrimonio intangible – modos de vida específicos ligados a la vida cotidiana de la vecindad) y a la visión global que debe observar el desarrollo cultural, social y económico de los centros urbanos a carácter histórico. http://www.paseosanfrancisco.com.mx Consulta 23/09/2008 Ernesto BECERRIL, “La gestión jurídica del patrimonio cultural de México” en Gestión del patrimonio cultural, realidades y retos, ICOMOS, Guanajuato, Secretaría de Cultura de Puebla, 2003. UNESCO, Informe sobre el estado que observan los sitios de Patrimonio Mundial en América Latina, llevado a cabo en agosto de 2004. www.unesco.org/culture Consulta 10/09/2008 Nestor CANCLINI GARCIA, Consumidores y Ciudadanos. Conflictos multiculturales de la globalización. Grijalbo, México, 1995. El diseño de una nueva política cultural en la ciudad de Lyon forma parte de una planificación global de la ciudad, a nivel urbano, económico y social. Los factores de esta actividad fueron pautados por factores locales, nacionales e incluso por factores ligados a la creación de la Unión Europea. http://www.culture.lyon.fr/culture Consulta 22/09/2008 Alain BOURDIN, “Gentrification: un ‘concept’ à déconstruire”, en Revue Espaces et Sociétés No. 132-133, 2008, pp. 14-21. Es importante anotar que este ejercicio de comparación se inscribe en un trabajo de tesis doctoral en curso, inscrita en el Instituto Francés de Urbanismo, Paris VIII. Patrice MELE, «Historicité et espace Urbain, patrimoine et stratégies d’image dans les centres-villes mexicaines », Cahiers des Amériques Latines No.18, IHEAL, Paris, 1995, pp. 18-25. Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 24 25 26 27 193 Socorro SANTIN, El mercado Guadalupe Victoria, Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 1999. Una fuerte movilización de la sociedad civil se registro a partir del proyecto de creación de estacionamientos subterráneos en la Plaza de Armas de la ciudad de puebla, durante la gestión municipal 2000-2003, cfr. La Jornada de Oriente, viernes 12/04/2002. http://www.jornada.unam.mx/2002/04/12/oriente-a.htm Consulta 20/09/2008 Soledad LOAEZA, “La sociedad civil me da miedo”, Cuadernos de Nexos, 69, marzo 1994, pp.V-VI Mike DAVIS, City of Quarts, Verso, Londres 1990. 194 Francisco Ollero Lobato Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 195 La extensión universitaria como marco acción y promoción del desarrollo del patrimonio cultural y el afianzamiento de las identidades locales en Argentina María Liliana N. Herrera Albrieu de Carrère1 Lic. María Elena Babino2 María de las Mercedes Reitano3 Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología. Argentina Resumen El presente trabajo describe el desarrollo de una de las funciones universitarias esenciales, la extensión, impulsada por un organismo del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación Argentina. Las autoras abordan en particular, desde sus visiones y experiencias personales, el proceso de las convocatorias de proyectos de extensión, sus requisitos, marcos teóricos y análisis de casos. Las propuestas seleccionadas para esta oportunidad, evidencian la preocupación tanto del Ministerio citado como de las Universidades Nacionales, en priorizar propuestas consensuadas que a partir de la preservación del patrimonio cultural son generadoras de identidades Francisco Ollero Lobato (Coord.) 196 locales, de procesos de pertenencia, de participación comunitaria, de construcción de ciudadanía. Abstract This work describes the development of one of the main universitary function, extension, impeled by an organization from the Ministry of Education, Cience and Technology of Argentina’s Nation. The authors tackle in particular, from their visions and personal experiences, the process of extension proyects’ convocation, as well as their requirements, theorical frameworks and analysis of each case. The selected proposals in this opportunity, prove the concern of this Ministry and of the National Universities on assigning priority to consensual proposals. These, by the preservation of patrimonial estate, produce local identities, belongings process, comunitary participation as well as an idea of citizenship. Introducción La función de extensión cobra particular significación en la creación y multiplicación de vínculos con la sociedad, no sólo para transferir conocimientos sino también para aprender y reflexionar sobre su comportamiento y necesidades. La interacción con la sociedad facilita la elaboración de respuestas eficaces y a la vez contribuye a enriquecer la docencia y la investigación. Existe consenso en el sistema universitario argentino en considerar a la extensión como la transferencia de conocimientos que se generan y conservan en las universidades a la sociedad, al medio en la que ellas están insertas. Allí además se reflexiona, se aprende y se toman insumos que luego se vuelcan en la institución universitaria y que pueden reorientar a la investigación y la docencia. Este trabajo tiene como propósito vertir las apreciaciones personales de las autoras4, sobre las experiencias desarrolladas durantes los años 2003 y 2004, relativas al desarrollo de la extensión universitaria desde un organismo del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación. Una de ellas como coordinadora del programa y de los procesos evaluación, selección y posterior seguimiento de pro- Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 197 yectos financiados y las otras dos en sus calidades de evaluadoras en los mencionados procesos. Asimismo se consideran los objetivos y acciones emprendidas desde la Coordinación de Extensión Universitaria y se hace especial referencia a aquellos proyectos que a partir de la preservación del patrimonio cultural son generadores de identidades locales, de procesos de pertenencia, de participación comunitaria, de construcción de ciudadanía. Ejes que fundamentan el programa Los objetivos y actividades que se generan en la Coordinación de Extensión, se programan en base a los ejes que establece la Secretaría de Políticas Universitarias, organismo perteneciente al Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación para desarrollar sus políticas, entre ellos: la calidad y la pertinencia. En este sentido se realizará un breve tratamiento de estos dos ejes. Calidad Es sabido que existe una gran polisemia con respecto al concepto de calidad, en esta circunstancia se lo relacionará con el tratamiento de la extensión universitaria en los procesos de evaluación institucional y acreditación que establece el sistema universitario argentino. La extensión universitaria está contemplada en la vigente Ley de Educación Superior N° 24.521, por los artículos 28, 29, 44 y 73. Por ejemplo el artículo 44 relativo a la evaluación y autoevaluación, en su parte pertinente dice: “Las instituciones universitarias deberán asegurar el funcionamiento de instancias internas de evaluación institucional,…Abarcará las funciones de docencia, investigación y extensión,…”. Es de destacar además que todos los estatutos que rigen a las instituciones universitarias argentinas, contemplan la función de extensión. No obstante su reconocimiento, tanto por la citada ley como por los estatutos universitarios, no existen hasta hoy parámetros, criterios o indicadores comunes en el sistema para ponderar su calidad. A falta de parámetros, criterios e indicadores comunes, la Secretaría de Políticas Universitarias a través de la Coordinación de Extensión, a la hora de formalizar las convocatorias, determinó sus pro- 198 Francisco Ollero Lobato (Coord.) pios requisitos para la presentación de los proyectos y criterios de ponderación para la evaluación y selección. Los requisitos han sido de exigencia paulatina, los primeros que corresponden a la convocatoria 2003 con impacto en el año 2004, fueron amplios y flexibles. Las propuestas debían orientarse a contribuir a solucionar una situación social o socio cultural problemática o a desarrollar un aspecto, tema o área de la cultura nacional En la convocatoria del 2004 con impacto en el año 2005, se introdujeron otro tipo de requisitos, algunos de los cuales eran de naturaleza excluyente para la aceptación de la propuesta, como: la adecuación temática; la justificación teórica; la integración de funciones, relacionada con la capacidad para articular la extensión con la investigación y la docencia y por último la coherencia metodológica. El resto eran de condición necesaria por cuanto si estaban ausentes, o eran incompletos, confusos, o susceptibles de cualquiera otra observación podían ser subsanados en todos los casos y continuar con la ejecución del proyecto. Los criterios de ponderación para la evaluación y posterior selección también variaron, conforme los requisitos y condiciones de cada convocatoria. Pertinencia Es sabido que el concepto de pertinencia de la Educación Superior, ha sido considerado por numerosos documentos de la UNESCO a partir del año 1995. En oportunidad de realizarse la Conferencia Mundial de la Educación Superior convocada por la UNESCO, (París octubre de 1998), se concibió a la pertinencia “en el sentido de la adecuación entre lo que una sociedad concreta demanda y lo que las instituciones de la Educación Superior hacen”5. Desde esta perspectiva la idea de pertinencia enfatiza sobre la relación de la educación superior con la sociedad, con el exterior con las comunidades en donde se encuentran insertas las instituciones de la educación superior. Alega por la apertura, por el fortalecimiento de los lazos con el exterior circundante. La referida Conferencia (1998) fue precedida por otras cuatro de alcance regional, que fueron convocadas por las agencias regio- Patrimonio cultural, identidad y ciudadanía 199 nales de la UNESCO, una de ellas fue la de América Latina que se reunió en La Habana-Cuba, en noviembre de 1996. En esa ocasión se acordaron ciertos lineamientos que posteriormente tuvieron incidencia relevante en los documentos finales de la citada Conferencia Mundial. En este sentido, Rafael Guarga recuerda: “En ellos, el desarrollo futuro de la Educación Superior se enmarcó en el nuevo papel del conocimiento como instrumento fundamental para el desarrollo sostenible de las sociedades modernas y, con este enfoque, se jerarquizó el acceso a la Educación Superior como un derecho establecido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos (Art. 26) y como una herramienta esencial para la construcción del futuro de toda sociedad”. Las relatorías finales de la mencionada Conferencia del año 1998, realzan la importancia para que las instituciones fundamenten sus estrategias en objetivos y necesidades de la respectiva sociedad para lo cual habrán de contemplar el respeto por las culturas locales, la protección del medio ambiente y las demandas del mundo del trabajo. Otros aspectos que se han señalado en la noción de pertinencia, son: “…su relación más general con la sociedad y sus aportes a la ciudadanía política; su relación con la cultura y su dinamismo propio…” (UNESCO/1998). Es oportuno destacar, que uno de los rasgos fundamentales de la pertinencia es el de la obligación de democratizar el acceso a la educación superior, por lo cual no habrá discriminaciones fundadas en cuestiones de raza, género, idioma, religión, incapacidades físicas o consideraciones económicas, culturales o sociales, sino el sólo mérito de los aspirantes. La Coordinación de Extensión Universitaria Estos ejes rectores han sido el sustento de los objetivos y actividades que ha determinado la Coordinación de Extensión Universitaria, a partir del año 2002. Se realizará una somera referencia a las actividades y entre éstas sólo a las convocatorias de proyectos de extensión. La primera de ellas se concretó en el año 2003, se orientaba a dos ámbitos el social y el cultural y más allá de los objetivos que planteaba la convocatoria, la misma ha cumplido la finalidad de sensibilizar y obtener un diagnóstico aproximado acerca de las actividades y los temas sociales y culturales que las universidades priorizaban. 200 Francisco Ollero Lobato (Coord.) En la convocatoria del año 2004 se determinaron tres grandes módulos: social, cultural y de integración regional, con sus respectivas líneas temáticas. Las establecidas para el Módulo Cultural fueron las siguientes: Identidad y memoria; instituciones culturales; circuitos culturales; medios de comunicación; acceso a la información, a la cultura y al conocimiento y comunidades originarias. Varias de las propuestas presentadas, participaban en más de una línea temática pero había una que prevalecía sobre las otras y este ha sido el criterio sostenido para las evaluaciones. Tanto en una convocatoria como en la otra siempre han estado presentes los temas relativos a: la preservación del patrimonio, la identidad, acceso a la información, a la cultura y al conocimiento, entre otros, los cuales encuentran su fundamento en la construcción de ciudadanía. Este ha sido y es un tema recurrente en los talleres, jornadas y foros. En esta instancia es menester recordar algunos conceptos relacionados con la ciudadanía y en particular con su ejercicio garantizado a través de normas que el mismo Estado contempla en su ordenamiento jurídico. Conceptos que también han servido de sustento para evaluar los proyectos. Ciudadanía Algunos especialistas definen a la ciudadanía como “La relación que vincula a todos los miembros de un mismo cuerpo político. Estos sujetos adquieren la categoría de ciudadanos, en un sentido amplio (Gardella, 1997) cuando gozan de derechos humanos, es decir civiles, políticos, sociales, económicos, culturales y los derechos de solidaridad…”6. No obstante, en un sistema democrático por ejemplo para que exista ciudadanía, es necesario que el Estado la reconozca y permita su ejercicio, situación que se expresa en un primer momento a través de un sistema normativo. En nuestro país, Argentina, la Constitución Nacional dedica varios artículos a los derechos humanos e incluso, con la última Reforma de 1994, se han incorporado los derechos de tercera generación. Se hace necesario, como cuestión previa a la mención específica de algunos de estos artículos, particularmente lo relacionado con los aspectos culturales, hacer una pequeña referencia a la evolución de los derechos humanos desde una perspectiva teórica.