Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud (Vol. 12 no. 2 jul-dic
Titulo
2014)
Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud alianza de la Universidad de
Autor(es)
Manizal;
Manizales
Lugar
Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud alianza de la Universidad de
Editorial/Editor
Manizales y el CINDE
2014
Fecha
Colección
Imaginarios sociales; Politización; Políticas públicas; Juventud; Migración; Identidad
Temas
cultural; América Latina;
Revista
Tipo de documento
"http://biblioteca.clacso.edu.ar/Colombia/alianza-cinde-umz/20140827113919/rev.lat.V.12N.2jul-dec2014.pdf"
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REVISTA LATINOAMERICANA
DE CIENCIAS SOCIALES,
NIÑEZ Y JUVENTUD
Latin-American Review of Social Sciences, Childhood and Youth
Revista Latino-americana de Ciências Sociais, Infância e Juventude
Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud, del Centro Internacional de Educación y
Desarrollo Humano -Cinde- y la Universidad de Manizales
Doctorado en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Maestría en Educación y Desarrollo Humano
Maestría en Desarrollo Educativo y Social (Convenio Universidad Pedagógica Nacional-Cinde)
––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––––—––––––––––––
Manizales, Colombia. Vol. 12, Nº. 2, julio-diciembre de 2014
REVISTA LATINOAMERICANA
DE CIENCIAS SOCIALES,
NIÑEZ Y JUVENTUD
Latin-American Review of Social Sciences, Childhood and Youth
Revista Latino-americana de Ciências Sociais, Infância e Juventude
Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud, del Centro Internacional de Educación y
Desarrollo Humano -Cinde- y la Universidad de Manizales
Doctorado en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Maestría en Educación y Desarrollo Humano
Maestría en Desarrollo Educativo y Social (Convenio Universidad Pedagógica Nacional-Cinde)
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Manizales, Colombia. Vol. 12, Nº. 2, julio-diciembre de 2014
ISSN1692-715X
ISSN electrónico 2027-7679
Director Emérito DOCTOR CARLOS EDUARDO VASCO U.
O Diretor Emérito Doctorado en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud,
Director Emeritus Colombia
Director-Editor DOCTOR HÉCTOR FABIO OSPINA S.
Diretor-Editor Doctorado en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud,
Director-Editor
Colombia
Editoras Asociadas Doctora Sônia Maria da Silva Araújo
Editores Associados Universidade Federal do Pará, Brasil
Associated Editors Magíster Liliana Del Valle
Secretaría de Educación de Medellín, Colombia
Magíster Marta Cardona
Universidad Autónoma Latinoamericana, Colombia
Editora Emérita
Editora Emérita
Editor Emeritus
Comité Editorial
Comitê Editorial
Editorial Committee
DOCTORA ELOÍSA VASCO M. (In memoriam)
Doctorado en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud,
Colombia
Doctora Sônia Maria da Silva Araújo
Universidad Federal de Pará, Brasil
475
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Doctora Rocío Rueda Ortiz
Universidad Central, Colombia
Doctor José Amar
Universidad del Norte, Colombia
Doctor Guillermo Orozco
Universidad de Guadalajara, México
Doctor Alejandro Álvarez
Universidad Pedagógica Nacional
Comité Científico
Doctora Fernanda Saforcada
Comitê Científico
Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales-Clacso,
Scientific CommitteeArgentina
Doctora Silvia Borelli
Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo, Brasil
Doctora Martha Cecilia Herrera
Universidad Pedagógica Nacional, Colombia
Magíster Carlos González Quitián
Universidad Nacional, Colombia
Doctor André Noë-Roth
Universidad Nacional, Colombia
Doctor Wilson López López
Universidad Javeriana, Colombia
Doctor Álvaro Díaz Gómez
Universidad Tecnológica de Pereira, Colombia
Doctora Diana Marre
Universidad de Barcelona, España
Doctor Carles Feixa-Pàmpols
Universitat de Lleida, España
Doctora Beatriz San Román
Universidad de Barcelona, España
Doctor José González Monteagudo
Universidad de Sevilla, España
Especialista Ernesto Rodríguez
Centro Latinoamericano sobre Juventud-Celaju,Uruguay
Lectores pares de este número
Os leitores pares
do presente número
Peer readers of this issue
476
Doctora Nadia Ameghino
Conicet, Argentina
Doctora Agustina María Corica
Flacso, Argentina
Doctora Gabriela Krumm
Universidad Adventista de La Plata, Argentina
Doctor Luiz Gonçalves
Universidade Federal de São Carlos, Brasil
Doctora Daniela Ribas
Serviço Social do Comércio, Brasil
Doctor William Lazaretti
Universidad del Estado de Bahía, Brasil
Magíster Viviana García
Universidad Nacional de Colombia, Colombia
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
julio-diciembre de
2014
Magíster Viviana López Torres
Universidad Antonio Nariño, Colombia
Doctora María Ángeles Bilbao
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile
Doctor Omar Alejandro Salazar Provoste
Universidad de Concepción, Chile
Magíster Claudia Lourdes Saldivia Mansilla
Universidad Santo Tomás, Chile
Doctor Carlos Enrique Muñoz Labraña
Universidad de Concepción, Chile
Magíster José Luis Pino Villalón
Universidad Católica del Maule, Chile
Doctora María José Cervilla-Garzón
Universidad de Cádiz, España
Doctor Joseph Blanch-Ribas
Universidad Autónoma de Barcelona, España
Doctor Fernando Pablo Landini
Universidad de la Cuenca del Plata, España
Doctora Gladis Merma
Universidad de Alicante, España
Doctora Fanny Añaños
Universidad de Granada, España
Doctora Marta Ceballos-Fernández
Universidad de Oviedo, España
Doctor Carles Feixa- Pàmpols
Universidad de Lleida, España
Doctora Susana Ramírez Hita
Universidad de Rovira i Virgili, España
Doctor José Granero Molina
Universidad de Almería, España
Doctora Raquel Huete Nieves
Universidad de Alicante, España
Doctor José Antonio Piqueras Rodríguez
Universidad Miguel Hernández de Elche, España
Doctor Pedro Gil Madrona
Universidad de Castilla La Mancha, España
Magíster Rebelín Echeverría-Echeverría
Universidad Autónoma de Yucatán, México
Doctora Gabriela Rodríguez Hernández
Universidad Autónoma del Estado de México, México
Doctor Fernando Barrientos del Monte
Universidad de Guanajuato, México
Doctora María Jesús Pérez García
El Colegio de México, México
Doctor Jordi Nofre Mateo
Universidade Nova de Lisboa, Portugal
Doctor José Toro
Universidad de Puerto Rico, Puerto Rico
477
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Asesor Editorial
Doctor Wilson López
Profesor-investigador Facultad de Psicología
Editor Universitas Psychologica
Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia
Corrector de Estilo
Julio Roberto Arenas-Concha
Traducción al inglés
Nivaldo Negrín
Licenciado en lengua inglesa, especialidad traducción
Traducción al portugués
Doctora Isabel Orofino
Escola Superior de Propaganda y Marketing,
Sao Paulo, Brasil
Asistente Editorial
José Martín Rodas Valencia
Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud,
Cinde-Universidad de Manizales
Coordinación de sistemas
Especialista en redes Sonia Patricia Nieto
Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud,
Cinde-Universidad de Manizales
Administrador OJS
Tecnólogo en sistemas José Duván López Buitrago
Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud,
Cinde-Universidad de Manizales
Diseño libro y carátula
Martha Liliana Giraldo Gallego
Molano Londoño e Hijos Ltda.
Editorial Zapata, Manizales
Título
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y
Juventud
Preprensa e impresión
Molano Londoño e Hijos Ltda.
Editorial Zapata, Manizales
PeriodicidadSemestral
Enero y Julio
Tamaño
21,5 cms. X 28 cms.
Distribución Nacional e
Internacional
Cooperativa Editorial Magisterio
Carrera 21 No. 37-24 (La Soledad)
Bogotá, D. C. Colombia
PBX: 57-1-288-4818
Fax: 57-1-338-3606
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478
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
Precio (ejemplar)
julio-diciembre de
2014
Número suelto en Colombia para el volumen 12
(2014): $50.000
Suscripción en Colombia (dos números): $100.000
Exterior (incluye transferencia bancaria): US $ 110
Canjes y suscripciones
Centro de Estudios
Avanzados en Niñez y Juventud.
Cinde-Universidad de Manizales
Calle 59 Nº 22-24. Barrio Los Rosales
Teléfonos: (57-6) 8933180- (57-6) 8828000
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Juventud del Cinde y la Universidad de Manizales, sino que son responsabilidad de los autores, dentro de los principios
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comerciales, citando la fuente y el autor. Los artículos se encuentran texto completo en la web.
479
REVISTA LATINOAMERICANA
DE CIENCIAS SOCIALES,
NIÑEZ Y JUVENTUD
Latin-American Review of Social Sciences, Childhood and Youth
Revista Latino-americana de Ciências Sociais, Infância e Juventude
Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud, del Centro Internacional de Educación y
Desarrollo Humano -Cinde- y la Universidad de Manizales
Doctorado en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Maestría en Educación y Desarrollo Humano
Maestría en Desarrollo Educativo y Social (Convenio Universidad Pedagógica Nacional-Cinde)
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Manizales, Colombia. Vol. 12, Nº. 2, julio-diciembre de 2014
Contenido
Editorial493
Carles Feixa-Pàmpols
Héctor Fabio Ospina
Factor de impacto de la revista
511
Primera Sección: Teoría y Metateoría
519
¿Qué es un desafío? Estudio cualitativo de su significado subjetivo en adolescentes de Buenos Aires
María Julia Raimundi, María Fernanda Molina, Mariel Giménez & Claudia Minichiello,
Argentina
521
Música underground y resistencia cultural en las periferias de Rio de Janeiro-un estudio de caso
Alexandre Bárbara-Soares & Lucia Rabello-de Castro, Brasil
535
Segunda Sección: Estudios e Investigaciones
549
Juventud, políticas públicas y crisis en España: ¿Triángulo mágico o triángulo de las
Bermudas?
Anna Planas-Lladó, Pere Soler-Masó & Carles Feixa-Pàmpols, España
551
481
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Contraloría Social Juvenil: Rendición de cuentas en el Estado de México, 2009-2012
Rubén Alejandro Rosas-Longoria & Víctor Daniel García-García, México
565
Politización juvenil en las naciones contemporáneas. El caso argentino
Miriam Kriger, Argentina
583
Jóvenes y participación electoral en Chile 1989-2013. Analizando el efecto del voto voluntario
Gonzalo Contreras-Aguirre & Mauricio Morales-Quiroga, Chile
597
El imaginario juvenil urbano sobre la migración y la vida en Estados Unidos
Nicté Soledad Castañeda-Camey, México
617
La dependencia estatal en programas para jóvenes: ¿estigma o factor de protección?
Marina Medan, Argentina
631
Identidad homosexual y contexto familiar heteroparental: implicaciones educativas para la subversión social
Marta Ceballos-Fernández, España
643
Las políticas de bienestar: modelo de Ahmed y Jackson en el contexto brasileño
Luciana Flores-Battistella, Márcia Grohmann & Carolina Iuva-de Mello, Brasil
659
Graffiti: una expresión político-cultural juvenil en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México
Jesús Gómez-Abarca, México
675
Los (múltiples) centros de la esfera: cultura, juventud y educación como aventuras contemporáneas
Héctor Rolando Chaparro-Hurtado & Claudia Maritza Guzmán-Ariza, Colombia
691
Mujeres jóvenes: reflexiones sobre la juventud y el género del Movimiento Hip Hop
Maria Natália Matias-Rodrigues & Jaileila de Araújo-Menezes, Brasil
703
Tercera Sección: Informes y análisis
717
Índice acumulativo por autores
719
Índice temático
730
I Bienal Latinoamericana de Infancias y Juventudes: Democracias, Derechos Humanos y Ciudadanías
745
I Encuentro Internacional de Grupos de Investigación de La Universidad Mariana
759
Ciencia de la Sostenibilidad: una revolución científica
760
Cuarta Sección: Revisiones y recensiones
763
482
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
julio-diciembre de
2014
Martín Hopenhayn y la educación en América Latina: transformaciones y nuevos desafíos
Lorena Natalia Plesnicar (entrevistadora)
765
La producción de conocimientos sobre niñez y juventud en América Latina: aportes desde la trayectoria académica de Sara Victoria Alvarado
Lorena Natalia Plesnicar (entrevistadora)
774
Niños, niñas y jóvenes tienen la palabra… Collage de Vivencias y Retrospectivas
Carlos Alberto Gonzále-Quitian y Gloria Patricia Quintero-Serna
781
LLobet, Valeria (2013). Sentidos de la exclusión social. Buenos Aires: Biblos
Por Marina Medan
790
Cleghorn, Ailie, Prochner, Larry, Vivas-Hoyos, Luz Marina & Isaza-Merchán, Leonor (2014). Matices de la globalización en los entornos para la primera infancia. Puntos de
vista de India, Sudáfrica, Canadá y Colombia. Bogotá, D. C.: Concordia University,
University of Alberta, Cinde
Por Alejandro Acosta
792
Jóvenes en América Latina y el Caribe. Ejes y reflexiones para la investigación y la acción, desde Tijuana, México
Gloria Alcocer, Óscar Bueno, Jhonnatan Curiel, Jesús Cárdenas, Fabiana Espíndola, Maria I.
F. Victal, Natalia Galeano, Antonia Garcés, María Clara Márquez, María Nelcy Muñoz, César
Nureña y Cinthia Wanschelbaum
795
Tesis, artículos y libros en niñez y juventud de los centros de documentación del Cinde
800
Centro de documentación Cinde Manizales
800
Centro de documentación Cinde Medellín
803
Centro de Documentación Cinde Bogotá
806
Ética Editorial y Declaración Editorial de Buenas Prácticas de la revista
809
Editorial Ethics and Editorial Statement of the Publication’s Good Practices
812
Revisión de similitudes de artículos con otros documentos en la web
814
Guía para los autores y autoras
815
Guía específica para la elaboración de la lista final de referencias
820
Guia para os autores
822
Guia específico para a elaboração da lista final de referencias
827
Guide for Authors
830
483
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Formato para evaluación de artículos y documentos
833
Certificado de manuscrito inédito y no presentación simultánea
838
Cesión de Derechos de Autor
839
Suscripción
867
484
Table of Contents
Editorial499
Carles Feixa-Pàmpols
Héctor Fabio Ospina
Journal impact factor 511
First Section: Theory and Meta-Theory
519
What is a challenge? Qualitative study of its significance among Buenos Aires teenagers
María Julia Raimundi, María Fernanda Molina, Mariel Giménez & Claudia Minichiello,
Argentina
521
Underground music and cultural resistance in the peripheries of Rio de Janeiro-a case study
Alexandre Bárbara-Soares & Lucia Rabello-de Castro, Brasil
535
Second Section: Studies and Reseach Reports
549
Youth, public policies and crisis in Spain: Magic triangle or Bermuda Triangle?
Anna Planas-Lladó, Pere Soler-Masó & Carles Feixa-Pàmpols, España
551
Social Juvenile Comptrollership: Rendering of Accounts in the State of México, 565
2009-2012
Rubén Alejandro Rosas-Longoria & Víctor Daniel García-García, México
Youth politicization in contemporary nations. The Argentinean case
Miriam Kriger, Argentina
583
Young people and electoral participation in Chile 1989-2013. Analyzing the effect of the voluntary vote
Gonzalo Contreras-Aguirre & Mauricio Morales-Quiroga, Chile
597
The youth urban imaginarium of migration and life in United States
Nicté Soledad Castañeda-Camey, México
617
The state dependence on programs for the young: Stigma or protection factor?
Marina Medan, Argentina
631
485
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Homosexual identity and the hetero-parental family context: Educational implications for social subversion
Marta Ceballos-Fernández, España
643
Welfare State: Ahmed and Jackson’s model in Brazilian context
Luciana Flores-Battistella, Márcia Grohmann & Carolina Iuva-de Mello, Brasil
659
Graffiti: A political-cultural youth ful expression in San Cristobal de Las Casas,
Chiapas, Mexico
Jesús Gómez-Abarca, México
675
The (multiple) centers of the sphere: Culture, youth and education as contemporary adventures
Héctor Rolando Chaparro-Hurtado & Claudia Maritza Guzmán-Ariza, Colombia
691
Young women: reflections on youth and gender of the Hip Hop Movement
Maria Natália Matias-Rodrigues & Jaileila de Araújo-Menezes, Brasil
703
Third Section: Reporting and analysis
717
Cumulative authors’ index 719
Thematic index
730
I Latin American Biennial of Childhood and Youth: Democracies, Human Rights and Citizenry
745
I International Congress of Research Groups from the Mariana University
759
The Science of Sustainability: A scientific revolution
760
Fourth Section: Reviews and reviews
763
Martin Hopenhayn and education in Latin America: Transformations and new challenges
Lorena Natalia Plesnicar
765
The production of knowledge on childhood and youth in Latin America: Contributions
from the academic trajectory of Sara Victoria Alvarado
Lorena Natalia Plesnicar
774
The children and the young have the floor, Collage of Life Experiences and Retrospectives Carlos Albert González-Quitian and Gloria Patricia Quintero-Serna
781
LLobet, Valeria (2013). Senses of social exclusion. Buenos Aires: Biblos
by Marina Medan
790
486
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
julio-diciembre de
2014
Cleghorn, Ailie, Prochner, Larry, Vivas-Hoyos, Luz Marina and Isaza Merchán, Eleanor (2014). Shades of globalization in the environs for early childhood. Points of view from
India, South Africa, Canada and Colombia. Bogotá, D. C.: Concordia University,
University of Alberta, Cinde
by Alexander Acosta
792
Young people in Latin America and the Caribbean. Axes and reflections for research and action, from Tijuana, Mexico
Gloria Alcocer, Óscar Bueno, Jhonnatan Curiel, Jesús Cárdenas, Fabiana Espíndola, Maria
Victal, Natalia Galeano, Antonia Garcés, María Clara Márquez, María Nelcy Muñoz, César
Nureña and Cinthia Wanschelbaum
795
Thesis, articles and books on childhood and youth from the Cinde data centers 800
Manizales Cinde Data Center 800
Medellín Cinde Data Center 803
Bogotá Cinde Data Center
806
Editorial Ethics and Editorial Statement of the Publication’s Good Practices
812
Review articles similarities between documents on the web
814
Guide for Authors
830
Format for the evaluation of articles and documents
833
Certificate of unpublished manuscripts and non-simultaneous presentation
838
Assignment of copy rights 839
Subscription
867
487
Conteúdo
Editorial
Carles Feixa-Pàmpols
Héctor Fabio Ospina
505
Fator de impacto da revista 511
Primeira Seção: Teoria y Metateoría
519
O que é um desafio? Estudo qualitativo de seu significado em adolescentes de Buenos Aires
María Julia Raimundi, María Fernanda Molina, Mariel Giménez & Claudia Minichiello,
Argentina
521
Música underground e resistência cultural nas periferias do Rio de Janeiro-um estudo de caso
Alexandre Bárbara-Soares & Lucia Rabello-de Castro, Brasil
535
Segunda Seção: Estudos e Pesquisas
549
Juventude, políticas públicas e crise na Espanha: Triângulo mágico ou Triângulo das Bermudas?
Anna Planas-Lladó, Pere Soler-Masó & Carles Feixa-Pàmpols, España
551
Controladoria Social Juvenil: Prestação de contas no Estado do México, 2009-2012
Rubén Alejandro Rosas-Longoria & Víctor Daniel García-García, México
565
Politização juvenil nas nações contemporâneas. O caso da Argentina
Miriam Kriger, Argentina
583
Jovens e participação eleitoral no Chile 1989-2013. Analisando o efeito do voto voluntário
Gonzalo Contreras-Aguirre & Mauricio Morales-Quiroga, Chile
597
O imaginário juvenil urbano sobre a migração e a vida nos Estados Unidos
Nicté Soledad Castañeda-Camey, México
617
A dependência estatal em programas para jovens: estigma ou fator de proteção?
Marina Medan, Argentina
631
489
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Identidade homossexual e contexto familiar heteroparental: implicações educacionais para subversão social
Marta Ceballos-Fernández, España
643
Políticas Públicas de Bem-Estar: modelo de Ahmed e Jackson no contexto brasileiro Luciana Flores-Battistella, Márcia Grohmann & Carolina Iuva-de Mello, Brasil
659
Graffiti: uma expressão político-cultural juvenil em San Cristobal de Las Casas, Chiapas, México
Jesús Gómez-Abarca, México
675
Os (múltiplos) centros da esfera: cultura, juventude e Educação como aventuras contemporâneas
Héctor Rolando Chaparro-Hurtado & Claudia Maritza Guzmán-Ariza, Colombia
691
Jovens mulheres: reflexões sobre juventude e gênero a partir do Movimento Hip Hop Maria Natália Matias-Rodrigues & Jaileila de Araújo-Menezes, Brasil
703
Terceira Seçaõ: Relatórios e análises
717
Índice acumulativo por autores
719
Índice temático
730
I Bienal Latino-Americana de Infâncias e Juventudes: Democracias, Direitos Humanos 745
e Cidadanias
I Encontro Internacional de Grupos de Investigação da Universidad Mariana
759
Ciência da Sustentabilidade: uma revolução científica
760
Quarta Seção: Opiniões e comentários
763
Martín Hopenhayn e a educação na América Latina: transformações e novos desafios
Lorena Natalia Plesnicar
765
A produção de conhecimento sobre infâncias e juventudes na América Latina: aportes sobre a trajetória acadêmica de Sara Vitória Alvarado
Lorena Natalia Plesnicar
774
Meninos e meninas têm a palavra... Colagem de Vivências e Retrospectivas
Carlos Alberto González-Quitian y Gloria Patricia Quintero-Serna
781
Llobet, Valeria (2013). Sentidos da exclusão social. Buenos Aires: Biblos
Por Marina Medan
790
490
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
julio-diciembre de
2014
Cleghorn, Ailie, Prochner, Larry, Vivas-Hoyos, Luz Marina & Isaza-Merchán, Leonor (2014). Matizes da globalização em contextos de primeira infância. Ponto de vista a
partir da Índia, Africa do Sul, Canadá y Colômbia. Bogotá, D. C.: Concordia University,
University of Alberta, Cinde
Por Alejandro Acosta
792
Jovens na América Latina e Caribe. Diretrizes e reflexões para a investigação e ação a partir de Tijuana, México.
Gloria Alcocer, Óscar Bueno, Jhonnatan Curiel, Jesús Cárdenas, Fabiana Espíndola, Maria
I. F. Victal, Natalia Galeano, Antonia Garcés, María Clara Márquez, María Nelcy Muñoz,
César Nureña y Cinthia Wanschelbaum
795
Teses, artigos e livros em infâncias e juventudes dos Centros de Documentação do Cinde
800
Centro de Documentação Cinde Manizales
800
Centro de Documentação Cinde Medellín
803
Centro de Documentação Cinde Bogotá
806
Ética editorial e declaração editorial de boas práticas da revista
809
Revisão de semelhanças de artigos com outros documentos na web
814
Guia para os autores
822
Guia específico para a elaboração da lista final de referencias
827
Formato para a avaliação de artigos e de documentos
833
Certificado de manuscrito inédito e não-apresentação simultânea
838
Cessão de Direitos de Autor
839
Assinaturas
867
491
EDITORIAL
Presentación del Volumen 12 N° 2 de julio-diciembre de 2014
“MOVIMIENTOS JUVENILES, PARTICIPACIÓN POLÍTICA DE JÓVENES Y
POLÍTICAS PÚBLICAS DE JUVENTUD EN IBEROAMÉRICA Y EL CARIBE” En 2012 la revista Young, publicada por la red nórdica de investigadores sobre juventud,
convertida en un referente internacional en este campo, dedicó una special issue a América Latina. En
la introducción a dicho número, los editores distinguían tres grandes tradiciones de los estudios sobre
la juventud en el subcontinente (Feixa-Pàmpols & Oliart, 2012)1. La primera de estas tradiciones
ve a los jóvenes como actores políticos, y se centra en el estudio de los movimientos juveniles. El
movimiento de reforma universitaria en la Argentina en 1918, que inspiró una serie de reformas
universitarias en toda la región, se considera como el momento fundacional de la aparición de un
cambio generacional en el liderazgo de los movimientos sociales. Este escenario fue recurrente en las
décadas siguientes, lo que generó una serie de escritos, primero como ensayos filosóficos y políticos,
y más tarde como investigación social e histórica, que sin duda ha dejado una huella histórica,
pero también una tradición de estudios sobre los movimientos de jóvenes como protagonistas de
transformaciones políticas, que sigue viva en América Latina y el Caribe.
La segunda tradición ve a los jóvenes como problema social, y se centra en el estudio de la
exclusión y la inclusión social. La misma floreció en el contexto de la profunda crisis económica y
social de la década de 1980, pero sigue siendo actual. Grupos de jóvenes se consideraban tanto el
problema como las víctimas más vulnerables de la agitación social y la creciente violencia urbana.
Principalmente realizado por o para instituciones públicas, y publicado como literatura gris, este
corpus de investigación se ocupa de la juventud como objeto de políticas públicas. Después de 1985
(Año Internacional de la Juventud) agencias estatales y organizaciones no gubernamentales o agencias
de cooperación promovieron la investigación “aplicada” sobre la juventud, con el fin de “integrar” a
la juventud marginal o rebelde en procesos de cohesión social.
La tercera tradición ve a los jóvenes como ciudadanos, y se centra en el estudio de las culturas y
políticas emergentes. También surgió a finales de 1980 y en la década de 1990, paralela a la anterior,
pero en lugar de centrarse en los aspectos problemáticos de la juventud vulnerable, reconoció la energía
creativa, las prácticas críticas y estilos de vida alternativos promovidos por los jóvenes en búsqueda
de enfoques diferentes y la comprensión de las subjetividades juveniles y las culturas. En sintonía
con las tendencias actuales en la investigación social y cultural sobre los jóvenes, pero también muy
fundados, estos estudios analizan la relación dinámica entre la juventud y los cambios culturales.
Influenciados por renovados enfoques teóricos, los investigadores buscan una comprensión de la
diversidad de las realidades juveniles, los cambios y las tendencias en su comportamiento colectivo y
el manejo creativo de las tensiones entre las agendas locales y globales.
***
1
Feixa-Pàmpols, C. & Oliart, P. (2012). Youth studies in Latin America. Changes, Exchanges, Challenges. Editorial. Young, 20 (4), 327-328.
DOI: 10.1177/110330881202000401. http://you.sagepub.com.
493
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
El presente número de la Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud parte
de una convocatoria abierta en torno al tema “Movimientos juveniles, participación política de jóvenes
y políticas públicas de juventud en Iberoamérica y el Caribe”. Aunque finalmente se han incorporado
otras aportaciones, por lo que ha acabado siendo un número misceláneo, vale la pena retomar el texto
de la convocatoria, pues el mismo resume el contexto social, político y académico donde se enmarcan
los artículos contenidos en el mismo.
En los últimos treinta años, se han concretado avances relevantes en el campo de las políticas
públicas de juventud, pero las mismas no han logrado convocar efectivamente a las nuevas generaciones,
al ofrecer espacios exageradamente institucionalizados para la participación juvenil y no responder
con programas pertinentes y a la altura de los principales problemas que aquejan a las juventudes
de Iberoamérica, en diversas medidas y formatos. Alternativamente, se han ido gestando diversas
formas de participación juvenil autónoma, al margen de las correspondientes políticas públicas, que
han logrado canalizar más y mejor el creciente “malestar” existente en las nuevas generaciones, que
perciben crecientemente que aún en contextos de crecimiento económico sostenido, la exclusión que
los afecta no cede, y aunque las desigualdades sociales medidas en términos de ingresos también
comienzan a achicarse, ello no ocurre con otras desigualdades, especialmente las que separan a las
generaciones.
En el plano internacional, las protestas griegas, la primavera árabe y el movimiento Occupy
Wall Street constituyen tres ejemplos representativos del alcance de estos movimientos, que pese a
responder a causas locales y nacionales distintas, se enmarcan en dinámicas en red, en un contexto
de una crisis financiera global, que afecta con particular virulencia a los jóvenes. En el plano
iberoamericano, a la irrupción del movimiento de indignados en España y otros países altamente
desarrollados y de los estudiantes chilenos en la escena pública (seguidos incluso en otros contextos
nacionales, como Colombia y Brasil, entre otros, aunque en menor medida) se ha sumado la presencia
en las calles del movimiento “Yo soy 132” mexicano, mostrando claramente que la supuesta “apatía”
juvenil no era mucho más que un mito del que mucho se hablaba pero que poco reflejaba el estado
de ánimo de las nuevas generaciones, interesadas en la participación ciudadana, pero no dispuestas a
aceptar los “formatos” que se les ofrecían (a través de partidos políticos que no cuentan con niveles
de legitimidad ni siquiera mínimos para tales propósitos, por ejemplo). Los nuevos movimientos
juveniles muestran escasos parecidos con los más tradicionales, pero no por ello muestran menos
pujanza y entusiasmo al momento de expresar sus reivindicaciones, centradas en el reclamo de “una
educación pública, gratuita y de calidad” y/o mayor transparencia en la gestión pública, junto con una
mayor pluralidad de enfoques y puntos de vista en los medios masivos de comunicación. Se trata,
por tanto, de respuestas autónomas, gestadas desde los propios grupos juveniles, que rechazan -en
paralelo- las políticas públicas de juventud que sólo han pretendido “entretener” y/o “controlar” a las
nuevas generaciones, que han sido presentadas por las grandes cadenas mediáticas -además- como el
nuevo “enemigo” a combatir.
La propia gestión de las políticas públicas de juventud ha ido decantando “aprendizajes”
relevantes, asumiendo que el enfoque predominante hasta el momento, centrado en la creación de
espacios específicos para la juventud (casas de la juventud, tarjeta joven, etc.) ha fracasado, mientras
-en paralelo- los movimientos de mujeres han logrado más y mejores impactos, operando sobre la
base de incorporar la “perspectiva de género” en todas las políticas públicas, lo cual ha llevado a
proponer un modelo alternativo en el campo de las políticas de juventud, centrado en el objetivo de
dotar de una “perspectiva generacional” al conjunto de las políticas públicas, dándole la necesaria
continuidad a los esfuerzos que se despliegan en relación a niños, niñas, adolescentes y jóvenes,
buscando también las conexiones correspondientes con las políticas públicas destinadas a adultos y a
ancianos, siguiendo el ciclo de las edades correspondientes.
Pero entre las definiciones teóricas y las realidades efectivas, existen notorias distancias,
diferentes según los casos nacionales en los que se revisen estas particulares dinámicas. Ello justifica
e invita a reflexionar profundamente sobre las implicancias de fondo y de forma que tales variantes
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Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
julio-diciembre de
2014
implican, revisando los esfuerzos que se están realizando en los diferentes países de la región, teniendo
centralmente en cuenta los diversos contextos (económicos, sociales, políticos y culturales) en que
tales políticas públicas operan. En dicho marco, ya no tienen tanto sentido algunas preguntas que
fueron centrales en el pasado reciente (¿existen o no políticas de juventud?; ¿hay voluntad política
en los gobiernos para encarar respuestas diferentes a las tradicionales en este campo?) y en su lugar
surgen otras más fértiles en la búsqueda de modelos alternativos (¿cómo responder proactivamente a
las crecientes violencias relacionadas con jóvenes?; ¿cómo lograr más y mejores inserciones laborales
efectivas para las nuevas generaciones?; ¿cómo construir entornos más saludables para el desarrollo
juvenil?; ¿cómo canalizar más y mejor las evidentes energías juveniles hacia el desarrollo humano en
nuestras sociedades?) que comienzan a orientar estudios e investigaciones específicas.
En términos comparados, deberíamos poder responder si -por ejemplo- en el marco de países con
gobiernos “progresistas” se logran mejores resultados, en este campo, que en el marco de países con
gobiernos “conservadores”, o si en el marco de economías dinámicas se logran impactos más o menos
equitativos en los diferentes sectores poblacionales, comparando con aquellos países donde los efectos
de la crisis se han hecho sentir en mayor medida. En cuanto a las nuevas formas de participación
política, esta misma perspectiva comparada puede permitir poner de relieve las distintas tácticas y
estrategias utilizadas en los movimientos juveniles antes señalados, que aúnan antiguas formas de
movilización colectiva (herederas de los movimientos estudiantiles, urbanos y contraculturales del
siglo XX) con nuevas formas de protesta (que nacen y se expanden viralmente a partir de las redes
sociales y del ciberespacio, bajo la influencia de los movimientos por una globalización alternativa
del siglo XXI). Las preguntas de investigación pertinentes pueden ser: ¿Qué es lo que lleva a los
jóvenes a participar en estos movimientos? ¿Cuál es el papel de internet y de las redes sociales en
la organización social de la protesta? ¿Cómo reaccionan las instituciones frente a las demandas de
los jóvenes? ¿Cómo influyen dichos movimientos en las políticas públicas y especialmente en las
políticas de juventud?
***
Los trece artículos incluidos en este número pueden agruparse en las tres grandes tradiciones
señaladas al principio. En primer lugar, la visión de los jóvenes como actores está presente en
varios artículos que abordan la relación entre juventud y participación política en arenas como los
movimientos antiausteridad, la rendición de cuentas a nivel local, la politización a nivel nacional, y
la participación electoral. Anna Planas-Lladó, Pere Soler-Masó y Carles Feixa-Pàmpols presentan
y discuten la situación de las políticas de juventud en España en el contexto actual de austeridad
y drásticos recortes sociales; parten de los parámetros del triángulo mágico que unen las políticas,
la investigación y el trabajo social con jóvenes, señalando los riesgos de que este se convierta en
un triángulo de las Bermudas que lleve a la invisibilización de los jóvenes y a su exclusión del
poder. Rubén Alejandro Rosas-Longoria y Víctor Daniel García-García evalúan las políticas públicas
juveniles implementadas en tres municipios del Estado de México, México, concluyendo que las
administraciones municipales no lograron aprobar ejercicios ciudadanos de transparencia y rendición
de cuentas, como preconiza la contraloría, lo que pone cortapisas a la necesaria sinergia entre poderes
públicos y jóvenes. Miriam Kriger estudia la politización juvenil en las naciones contemporáneas, a
partir del caso argentino, cuestionando el pasaje de la despolitización a la politización de los jóvenes
en las últimas décadas. Gonzalo Contreras-Aguirre y Mauricio Morales-Quiroga estudian el efecto
del voto voluntario en Chile, descubriendo la paradoja de que en lugar de incentivar el voto juvenil,
en las últimas elecciones presidenciales la participación se redujo a niveles históricos y los jóvenes
siguen siendo el grupo con menor predisposición a votar.
En segundo lugar, la visión de los jóvenes como problema está presente en varios artículos que
exploran las barreras económicas, sociales, sexuales y emocionales que dificultan su inclusión social.
Nicté Soledad Castañeda-Camey aborda el imaginario juvenil de la migración, a partir de un estudio
495
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
de caso sobre la emigración de Guadalajara, México, a los Estados Unidos, mostrando como este se
forma a partir de expectativas laborales, económicas y educativas, pero también de deseos, ilusiones
y expectativas desde lo afectivo y lo emocional. Marina Medan evalúa el impacto de programas
para jóvenes de sectores desfavorecidos, a partir de un estudio de caso en el Gran Buenos Aires
(Argentina), señalando que la dependencia estatal puede servir para proteger a los usuarios de los
riesgos circundantes. Marta Ceballos-Fernández explora la construcción de la identidad homosexual
de jóvenes en el marco familiar heteroparental, a partir de un estudio de caso en España, apuntando
que la familia actúa como un factor de riesgo. Otros dos estudios desde la psicología transitan de la
visión patologizante clásica a otra que prioriza aspectos positivos y resilientes en la actitud de los
adolescentes. María Julia Raimundi, María Fernanda Molina, Mariel Giménez y Claudia Minichiello
analizan el significado subjetivo de los “retos” en el proceso de maduración social de adolescentes
de Buenos Aires, Argentina. Luciana Flores-Battistella, Márcia Grohmann y Carolina Iuva-de Mello,
tratan de evaluar las percepciones respecto de las políticas públicas de bienestar, a partir de un estudio
de tipo cuantitativo con estudiantes de la Universidad Federal de Santa Maria, Brasil.
En tercer lugar, la visión de los jóvenes como ciudadanos está presente en varios artículos que
abordan formas creativas de participación juvenil a través del grafiti, las nuevas tecnologías y la
música (lo que se denomina “culturas juveniles”). Jesús Gómez-Abarca se aproxima al grafiti como
expresión político-cultural juvenil, a partir de un estudio de caso en San Cristóbal de Las Casas,
México, mostrando como a través de estas prácticas culturales los jóvenes se (re)apropian de los
espacios públicos, cuestionan el ordenamiento socio-espacial y generan disputas por la definición del
paisaje urbano. Héctor Rolando Chaparro-Hurtado y Claudia Maritza Guzmán-Ariza analizan cómo
se construyen y reconstruyen las nuevas formas de identidad en relación con la cultura mediática en
sujetos jóvenes urbanos escolarizados en la ciudad de Villavicencio (Colombia); mostrando procesos
de subjetivación juvenil en los que las tecnologías digitales permiten nuevas formas de identificación
consigo mismos, con el entorno y con los otros. Alexandre Bárbara-Soares y Lucia Rabello-de Castro
enfocan la escena músical underground en la ciudad de Rio de Janeiro, exponiendo algunos de los
aspectos contemporáneos de la dominación y de los ejercicios posibles de la resistencia en el ámbito
cultural. Maria Natália Matias-Rodrigues y Jaileila de Araújo-Menezes discuten la experiencia de
mujeres jóvenes raperas, a partir de un estudio de caso en la ciudad de Recife, Brasil; a través de sus
músicas, consiguen espacios de visibilidad, pueden desafiar los códigos del género del Movimiento
Hip Hop, proponiendo nuevas formas de pensar y de tener voz y voto, en una sociedad marcada por
los valores machistas.
***
Este número de la revista se basa en investigaciones procedentes de varias disciplinas
(antropología, sociología, psicología, economía, educación, comunicación, ciencia política, etc.),
combina metodologías cuantitativas y cualitativas (encuestas, tests, estudios de caso, entrevistas en
profundidad, observación participante, etc.), y se aplica a seis países distintos (Argentina, Chile,
Brasil, Colombia, México y España). La mayoría de los estudios se ubican en los últimos cinco
años, por lo que indirectamente puede entreverse el contexto de la crisis financiera internacional y
de la emergencia de novísimos movimientos sociales, de nuevas modalidades de cultura juvenil y
de formas renovadas de subjetivación juvenil. Es importante recordar que el monográfico es fruto
del trabajo de la Red Iberoamericana de Posgrados en Infancia y Juventud, RedINJU de Clacso, del
grupo de trabajo Clacso “Juventudes, infancias: políticas, culturas e instituciones sociales en América
Latina” y ha contado con la cooperación de algunas de las principales revistas latinoamericanas sobre
juventud, como la chilena Última Década, la cubana Estudio, la Revista de Ciências Sociais-Política
& Trabalho, de Brasil y la Revista Argentina de Estudios sobre Juventudes, iniciativa de colaboración
editorial que se pretende tenga continuidad en el futuro.
***
496
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
julio-diciembre de
2014
En la Tercera Sección aparecen el Índice acumulativo por autores y el Índice temático seguidos de
la información completa sobre la I Bienal Latinoamericana de Infancias y Juventudes: Democracias,
Derechos Humanos y Ciudadanías, que se realizará del 17 al 21 de noviembre de este año en la ciudad
de Manizales, Colombia. Luego, la Universidad Mariana ubicada en la ciudad de Pasto, Colombia,
invita al I Encuentro Internacional de Grupos de Investigación y cuya preinscripción está activa desde
el 25 de abril. Al final de esta sección la revista se une y apoya el desarrollo de un nuevo dominio
científico que se inscribe en el manifiesto: “Ciencia de la Sostenibilidad: una revolución científica”,
mediante el cual la Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud se suma al
llamamiento dirigido a la comunidad científica y movimientos sociales para el desarrollo de una
Ciencia de la Sostenibilidad que contribuya a la necesaria y urgente superación de la actual situación
de emergencia planetaria y haga posible la transición a la Sostenibilidad.
La Cuarta Sección presenta dos interesantes entrevistas realizadas por Lorena Natalia Plesnicar
a dos investigadores latinoamericanos: Martín Hopenhayn y Sara Victoria Alvarado. Estas fueron
realizadas en el marco del Programa Posdoctoral de Investigación en Ciencias Sociales, Niñez y
Juventud, realizado en el mes de mayo de este año en Tijuana, México, y del cual los entrevistados
fueron profesores.
En esta misma sección y como un aporte a la I Bienal Latinoamericana de Infancias y Juventudes:
Democracias, Derechos Humanos y Ciudadanías se entrega un ejercicio creativo con narrativas
de niños, niñas y jóvenes publicadas en la Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y
Juventud. Esta coreografía testimonial y lúdica fue realizada por Carlos Alberto González-Quitian y
Gloria patricia Quintero-Serna.
Dos reseñas bibliográficas hacen parte del corpus de este número: “Sentidos de la exclusión
social”, realizada por Marina Medan con base en el trabajo del mismo nombre de Valeria Llobet. Del
libro “Matices de la globalización en los entornos para la primera infancia. Puntos de vista de India,
Sudáfrica, Canadá y Colombia”, publicado por Concordia University, University of Alberta y Cinde
con la autoría de Ailie Cleghorn, Larry Prochner, Luz Marina Vivas-Hoyos y Leonor Isaza-Merchán,
incluimos la presentación que hace Alejandro Acosta, Director general del Cinde.
Resultado de la comisión de trabajo “Democracia, Derechos Humanos y Ciudadanía: Infancias
y Juventudes en América Latina y el Caribe” que funcionó durante la IV Escuela de Posgrados,
organizada por la RedINJU de Clacso en la ciudad de Tijuana, México, en el mes de mayo del presente
año, publicamos con autoría de Gloria Alcocer, Óscar Bueno, Jhonnatan Curiel, Jesús Cárdenas,
Fabiana Espíndola, Maria Victal, Natalia Galeano, Antonia Garcés, María Clara Márquez, María
Nelcy Muñoz, César Nureña y Cinthia Wanschelbaum, la sistematización: “Jóvenes en América
Latina y El Caribe. Ejes y reflexiones para la investigación y la acción, desde Tijuana, México”.
Por último, se presenta una relación bibliográfica de tesis, artículos y libros en niñez y juventud
de los Centro de Documentación de las tres regionales del Cinde a nivel nacional (Bogotá, Medellín
y Manizales).
***
El 30 de junio de ese año se vence el plazo para el envío de artículos que aspiran a ser publicados
en la convocatoria “Infancias, instituciones sociales y contextos políticos en América Latina y el
Caribe”, Volumen 13 N° 1 de enero-junio de 2015.
En el marco de la I Bienal Latinoamericana de Infancias y Juventudes: Democracias, Derechos
Humanos y Ciudadanías se realizarán los encuentros de Editores de Revistas en Niñez y de Editores
de Revistas en Juventud con la participación de varias publicaciones de América Latina, el Caribe y
España (web bienal: http://bienal-clacso-redinju-umz.cinde.org.co/).
En el mes de mayo la revista fue reindexada en la Categoría A 2 de Publindex, Colciencias,
Colombia, con una vigencia hasta el 30 de junio de 2015. Esperamos en este segundo semestre del
año respuesta de Scopus y de Thomson Reuters para ser incluidos en Social Science Citation Index.
497
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
En este primer semestre del año 2014 la revista fue recibida en Left Index(the) Ebsco Host (Base
bibliográfica con comité de selección) y en las siguientes Bases de datos y Bibliotecas: Sherpa/Rome,
Base-Bielfeld Academic Search, Engine, Unam-Universidad Nacional Autónoma de México, BDCol:
Biblioteca Digital Colombiana, Google Académica, OCLC WorldCat, Copac, Recolecta-Recolector
de Ciencia Abierta, CC-Creative Commons.
Las acciones emprendidas por el equipo humano involucrado en la edición de la revista están
encaminadas al avance permanente de la producción del conocimiento generada en las universidades
y centros de investigación de América Latina, el Caribe, España y Portugal, con el fin de impactar
las políticas públicas, los programas y proyectos, que permitan una mejor calidad de vida de nuestras
niñas, niños y jóvenes; ese es nuestro principal objetivo.
El editor invitado,
Carles Feixa-Pàmpols
Universitat de Lleida, España
El director-editor,
Héctor Fabio Ospina
Editoras asociadas,
Sônia Maria da Silva Araújo
Universidade Federal do Pará, Brasil
Liliana Del Valle
Secretaría de Educación de Medellín, Colombia
Marta Cardona
Integrante del Colectivo Coordinador de la Maestría en Educación y Derechos Humanos de la
Universidad Autónoma Latinoamericana, Medellín, Colombia.
498
EDITORIAL
Presentation of Volume 12 Issue 2 July -December 2014
“YOUTH MOVEMENTS, THE YOUNG PEOPLE’S POLITICAL PARTICIPATION AND
YOUTH PUBLIC POLICIES IN LATIN AMERICA AND THE CARIBBEAN”
In 2012 Young Magazine, published by the Nordic network of researchers on youth, which
has become an international referent in this field, dedicated special issue to Latin America. In the
introduction to said issue, the editors distinguished three great traditions of studies on youth in the
subcontinent (Feixa-Pàmpols & Oliart, 2012).
The first of these traditions regards the young as political actors, and it focuses on the study of
the youth movements. The university reform movement in Argentina in 1918, which inspired a series
of university reforms in the whole region, is considered as the foundational moment of the emergence
of a generational change in the leadership of social movements. This was a recurrent scenario in the
decades that followed, which generated a series of papers, first as philosophical and political essays,
and later as social and historic research, which without a doubt have left not only a historical imprint,
but also a tradition of youth movement studies as the major figures of political transformations, which
is still alive in Latin America and The Caribbean.
The second tradition sees the young as a social problem, and it focuses on the study of social
exclusion and inclusion. It flourished in the context of the 1980’s profound economic and social
crisis, but it continues to be a current phenomenon. Groups of young people were considered both the
problem and the most vulnerable victims of social unrest and the increasing urban violence. Mainly
written by or for public institutions, and published as grey literature, this research corpus deals with
the young as an object of public policies. After 1985 (the International Year of Youth) government and
non-government organizations or cooperation agencies promoted “applied” research on youth, with
the aim of integrating marginal or rebellious youth in social cohesion processes.
The third tradition sees the young as citizens, and it focuses on the study of emerging cultures
and policies. It also emerged about the end of 1980 and in the 1990’s, parallel to the previous one, but
instead of focusing on the problematical aspects of the vulnerable youth, it recognized the creative
energy, the critical practices and the alternative ways of life promoted by the young in search of
different approaches and the understanding of the youth subjectivities and the cultures. Not only in
keeping with present-day tendencies in social and cultural research on the young, but also being very
well-founded, these studies analyze the dynamic relation between the young and cultural changes.
Influenced by renewed theoretical approaches, researchers seek an understanding of the diversity
of the youth’s realities, the changes and tendencies in their collective behavior and the creative
management of the tensions between the local and the global agendas.
***
The present issue of The Latin American Magazine of Social Sciences, Childhood and Youth
starts from a call presented in connection with the theme “Youth movements, political participation
of young people and youth public policies in Latin America and The Caribbean”. Although other
499
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
contributions have finally been incorporated, which is why it has ended up being a miscellaneous
issue, it is worthwhile to retake the text of the call, for it summarizes the social, political and academic
context where the articles contained therein are framed.
In the last thirty years, relevant advances in the field of the public policies on youth have
materialized, but they have not managed to effectively convoke the new generations, when offering
exaggeratedly institutionalized spaces for youth participation and not responding with pertinent
programs that were not up to the challenge of the main problems that afflict Iberian-American youth,
in different measures and formats. Alternatively, different forms of youth autonomous participation
have been gestating, on the margin of the corresponding public policies, which have managed to
further and better channel the increasing prevailing “malaise” in the new generations, who increasingly
perceive that even in the context of sustained economic growth, the exclusion that affects them does
not decrease in intensity, and even though social inequalities as measured in terms of income also
begin to diminish, this does not happen with other differences, mainly the ones that separate the
generations.
On the international level, the protests in Greece, the Arab spring and the Occupy Wall Street
movement are three representative examples of the reach these movements have, which even though
they are brought on by different local and national causes, they are framed in network dynamics, in
the context of a global financial crisis. In the Iberian-American context, the irruption of the Outraged
Movement in Spain and other highly developed countries as well as the Chilean students in the public
arena (even followed in other national contexts, such as Colombia and Brazil, among others, although
on a smaller scale) has been joined by the street presence of the Mexican movement “I am 132”,
showing clearly that the supposed youth “apathy” was but a myth about which a great deal was talked
but it was one that little reflected the state of mind of the new generations, who were interested in
citizen participation, but were unwilling to accept the “formats” that they were being offered (through
political parties that do not even have the minimal level of legitimacy for such purposes, for instance).
The new youth movements are not at all alike the most traditional ones, but that is no reason to believe
that they lack vigor and enthusiasm when it comes to expressing their demands, centered in the claim
for free and high-quality public education, and/or greater transparency in governance, along with
greater plurality of approaches and points of view in the media. They are, therefore, autonomous
responses, raised from the youth groups themselves, who refuse -in parallel- the youth public policies
whose sole objectives have been to entertain and/or control the new generations, who, in addition,
have been presented by the great media networks as the new “enemy” to fight against.
The management of youth public policies has been gradually choosing relevant “learnings”,
assuming that the approach prevailing so far, focusing on the creation of specific spaces for the young
(youth houses, young cards, etc.) has failed, while -at the same time- the women movements have
achieved more and better impacts, operating on the basis of building the “gender perspective” into
all the public policies, which has led to propose an alternative model in the field of youth policies,
centered in the objective of bestowing a “generational perspective” on the set of public policies,
giving the necessary continuity to the efforts that unfold in relation to children, teenagers and young
people, also seeking the corresponding connections with the public policies destined for adults and
the elderly, following the cycle of the corresponding ages.
But there are clearly visible distances between theoretical definitions and effective realities, which
are different according to the national cases in which these particular dynamics are revised. This fact
justifies and invites to deep reflection on the core and formal implications that such variants imply,
revising the efforts that are being made in the different countries in the region, especially taking into
account the various contexts (economic, social, political and cultural contexts) in which such public
policies operate. In said frame, some questions that used to be essential in the recent past no longer
make much sense ( are there or are there not youth policies?; Do the governments have the political
will to face responses different from the traditional ones in this field?) And in their stead others more
fertile emerge in the search for alternative models (How to respond proactively to the increasing
500
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
julio-diciembre de
2014
violence related with young people?; How to achieve more and better effective labor insertions for
the new generations?; How to construct healthier environs for the development of youth?; How to
better channel off the evident youth energy toward human development in our societies?) and they are
beginning to guide specific studies and research.
In comparative terms, we should be able to answer -for example- whether in the frame of
countries with “progressive” governments better results are achieved in this field than in the frame
of countries with “conservative” governments, or whether in the framework of dynamic economies
more or less equitable impacts are achieved in the different population sectors, as compared to those
countries where the effects of the crisis have been felt to a greater extent. As to the new forms of
political participation, this very compared perspective may allow us to highlight the different tactics
and strategies used in the above-mentioned youth movements, which unite old forms of collective
mobilization (as heirs of the student, urban and counter-cultural 20th Century movements) with new
forms of protest (which are born and expand virally from the social networks and the cyberspace,
under the influence of movements for an alternative 21st Century globalization). The pertinent
research questions can be: What causes the young to participate in these movements? What is the role
of the Internet and the social networks in the social organization of protest? How do the institutions
react before the requests of the young? How do said movements influence public policies, especially
youth policies?
***
The thirteen articles included in this issue can be grouped in the three great traditions pointed out
in the beginning. Firstly, the vision of the young as actors is present in several articles that discuss
the relation between youth and political participation in arenas such as the anti-austerity movements,
accountability at the local level, politicization at a national level, and electoral participation. Anna
Planas-Lladó, Pere Soler-Masó and Carles Feixa- Pámpols present and discuss the situation of
youth policies in Spain in the present-day context of austerity and drastic social cutbacks; they start
from the parameters of the magic triangle that unite policies, research and social work with young
people, pointing out the risks that this may become a Bermuda Triangle that may cause the young
to become invisible and excluded from power. Rubén Alejandro Rosas-Longoria and Víctor Daniel
García-García evaluate the youth public policies implemented in three municipalities from the State
of Mexico, Mexico, concluding that the municipal administrations did not manage to approve citizen
exercises of transparency and accountability, as advocated by the comptrollership, which conditions
the necessary synergy between public and young powers. Miriam Kriger studies youth politicization
in contemporary nations, from the Argentinean case, questioning the passage from de-politicization to
politicization of the young in the last few decades. Gonzalo Contreras-Aguirre and Maurice MoralesQuiroga study the effect of voluntary vote in Chile, discovering the paradox that instead of stimulating
the youth vote, during the last presidential elections the participation was reduced to historic levels
and the young continue to be the group with least predisposition to vote.
Secondly, the vision of the young as a problem is present in several articles that explore the
economic, social, sexual and emotional barriers that make their social inclusion difficult. Nicté
Soledad Castañeda-Camey tackles the youth imaginarium of migration, from a case study on the
Guadalajara, Mexico emigration to the United States, showing how it takes shape from labor,
economic and educational expectations, as well as desires, illusions and expectations from the
affective and emotional perspective. Marina Medan evaluates the impact of programs for the young
from underprivileged sectors, starting from a case study in Buenos Aires (Argentina), pointing out that
state dependence can serve to protect the users from the surrounding risks. Marta Ceballos-Fernández
explores the construction of the homosexual identity of young people in the hetero-parental family
framework, from a case study in Spain, pointing out that the family acts as a risk factor. Two other
studies from the perspective of psychology go from the classical pathologizing vision to another that
501
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
prioritizes positive and resilient aspects in teenagers’ attitude. María Julia Raimundi, María Fernanda
Molina, Mariel Giménez and Claudia Minichiello analyze the subjective significance of “challenges”
in the process of social maturation of teens in Buenos Aires, Argentina. Luciana Flores-Battistella,
Márcia Grohmann and Caroline Iuva de Mello, try to evaluate the perceptions in respect of the public
welfare policies, starting from a quantitative study with students from the Federal University of Santa
Maria, Brazil.
Thirdly, the vision of the young as citizens is present in several articles that discuss creative ways
of youth participation through graffiti, the new technologies and music (the so-called “youth cultures”).
Jesús Gómez-Abarca approaches graffiti as a political- cultural youth expression, starting from a
case study in San Cristobal de Las Casas, Mexico, showing how through these cultural practices the
young (re) appropriate the public spaces, they question the socio-spatial establishment and generate
disputes for the definition of the cityscape. Héctor Rolando Chaparro-Hurtado and Claudia Maritza
Guzmán-Ariza analyze how the new forms of identity are built and rebuilt in relation to the media
culture in young urban schooled subjects in the city of Villavicencio (Colombia); showing processes
of youth subjectivization in which digital technologies enable new forms of self-identification, as
well as identification with the surroundings and with each other. Alexandre Bárbara- Soares and Lucia
Rabello de Castro address the underground music scene in the city of Rio de Janeiro, exposing some
of the contemporary aspects of domination and the possible exercises of resistance in the cultural
space. Maria Natália Matias-Rodrigues and Jaileila de Araújo-Menezes discuss the experience of
young women rappers, from a case study in the city of Recife, Brazil; through their music, they access
visibility spaces, they can defy the gender codes of the Hip Hop Movement, proposing new ways of
thinking and new ways of having a say, in a society that is marked by macho values.
***
This issue of the magazine is based on research from several disciplines (anthropology, sociology,
psychology, economics, education, communication, political science, etc.), it combines quantitative
and qualitative methodologies (opinion polls, tests, case studies, in-depth interviews, participating
observation, etc.), and it applies to six different countries (Argentina, Chile, Brazil, Colombia,
Mexico and Spain). Most of the studies cover the last five years; therefore it is possible to make
out indirectly the context of the international financial crisis and the emergence of really new social
movements, of new modalities of youth culture and renewed forms of youth subjectivization. It is
important to remember that the monograph is the fruit of the work done by the Iberian American
Network of Postgraduate Courses on Childhood and Youth, RedINJU from Clacso, the work group
Clacso “Youth, Childhood: Latin American policies, cultures and social institutions” and it has had
the cooperation of some of the most important Latin American magazines on youth, such as Última
Década from Chile, Estudio from Cuba, Revista de Ciências Sociais-Política & Trabalho from Brazil
and the magazine of Estudios sobre Juventudes from Argentina, an editorial collaboration initiative
that is intended to be continued in the future.
***
The Third Section contains the cumulative authors’ index and the thematic index followed by
comprehensive information on the I Latin American Biennial on Childhood and Youths: Democracies,
Human Rights and Citizenry, which will be held from November 17th to 21st this year in the city of
Manizales, Colombia. Then, the Mariana University located in the city of Pasto, Colombia, announces
the International Research Groups Congress whose pre-registration is active since April 25th. At the
end of this section the magazine gets together and supports the development of a new scientific
domain that is inscribed in the manifesto: “The Science of Sustainability: A scientific revolution”, by
means of which the Latin American Magazine of Social Sciences, Childhood and Youth joins the call
502
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
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2014
addressed to the scientific community and the social movements for the development of a Science of
Sustainability that would contribute to the necessary and urgent overcoming of the current situation
of global emergency, making the transition to Sustainability possible.
The Fourth Section presents two interesting interviews made by Lorena Natalia Plesnicar to two
Latin American researchers: Martin Hopenhayn and Sara Victoria Alvarado. The interviews were
made in the context of Postdoctoral Program of Research in Social Sciences, Childhood and Youth,
held in May of this year in Tijuana, Mexico, where the interviewees worked as professors.
Right in this section and as a contribution to the I Latin American Biennial on Childhood and
Youths: Democracies, Human Rights and Citizenry, there is a creative exercise with narratives by
children and young people published in The Latin American Magazine of Social Sciences, Childhood
and Youth. This testimonial, ludic choreography was made by Carlos Alberto González-Quitian and
Gloria Patricia Quintero-Serna.
Two bibliographic reviews are part of the corpus of this issue: “Senses of social exclusion”,
written by Marina Medan based on the homonymous work by Valeria Llobet. From the book “Shades
of globalization in the environs for early childhood. Points of view from India, South Africa, Canada
and Colombia”, published by Concordia University, University of Alberta and Cinde with the
authorship of Ailie Cleghorn, Larry Prochner, Luz Marina Vivas-Hoyos and Leonor Isaza-Merchán,
we include the presentation made by Alejandro Acosta, General Director of Cinde.
Resulting from the work commission “Democracy, Human Rights and Citizenry: Childhood and
Youth in Latin America and The Caribbean” that operated during IV Postgraduate School, organized
by the Clacso RedINJU in the city of Tijuana, Mexico, in May of the present year, we published
the systematization: “Young people in Latin America and The Caribbean. Axes and reflections for
research and action, from Tijuana, Mexico” by the authors Gloria Alcocer, Óscar Bueno, Jhonnatan
Curiel, Jesús Cárdenas, Fabiana Espíndola, Maria Victal, Natalia Galeano, Antonia Garcés, María
Clara Márquez, María Nelcy Muñoz, César Nureña and Cinthia Wanschelbaum,.
Lastly, a bibliographic list of theses articles and books on childhood and youth from the data
centers from the three regional Cinde chapters (Bogotá, Medellín and Manizales).
***
June 30th this year is the deadline for turning in articles aspiring to be published in the call
Childhood, social institutions and political contexts in Latin America and The Caribbean, Volume 13
Issue 1 January-June, 2015.
In the context of the I Latin American Biennial on Childhood and Youth: Democracies, Human
Rights and Citizenry, a meeting will be held among Editors of magazines on Childhood and Youth
with the participation of several Latin American, Caribbean and Spanish publications, (web biennial:
Http://bienal clacso redinju umz.cinde.org.co).
In May the magazine was re-indexed into the A 2 Publindex Category, Colciencias, Colombia,
with validity up to June 30, 2015. We are expecting Scopus’s and Thomson Reuters’ answer in this
second semester of the year to be included in the Social Science Citation Index.
In this first semester of the year 2014 the magazine was received in Left Index (the) Ebsco Host
(bibliographic data base with a selection committee) and in the following Data Bases and Libraries:
Sherpa/Rome, Base Bielfeld Academic Search, Engine, Unam Autonomous National University from
Mexico, BDCol: Digital Colombian Library, Academic Google, OCLC WorldCat, Copac, RecolectaRecolector from Ciencia Abierta, DC Creative Commons.
The actions undertaken by the human team involved in the magazine’s edition are aimed at the
permanent advancement of the production of knowledge generated in the universities and research
centers from Latin America, The Caribbean, Spain and Portugal, with the end of making an impact on
public policies, programs and projects, which allow a better quality of life for our children and young
people; that is our main objective.
503
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Guest editor,
Carles Feixa-Pàmpols
Universitat de Lleida, Spain
The editing director,
Héctor Fabio Ospina
Associated editors,
Sônia Maria da Silva Araújo
Universidade Federal do Pará, Brazil
Liliana Del Valle
Ministry of Education, Medellín, Colombia
Marta Cardona
Member of the Coordinating Association for the Master’s in Education and Human Rights at the Latin
American Autonomous University, Medellín, Colombia.
504
EDITORIAL
Apresentação do Volume 12 N° 2 de julho-dezembro de 2014
“MOVIMIENTOS JUVENIS, PARTICIPAÇÃO POLÍTICA DE JOVENS E POLÍTICAS
PÚBLICAS DE JUVENTUDE NA IBERO-AMÉRICA E NO CARIBE” Em 2012 a revista Youg publicada pela rede nórdica de pesquisadores sobre juventude,
reconhecida como uma referência internacional neste campo, dedicou um special issue à América
Latina. Na introdução deste número, os editores identificam três grandes tradições nos estudos sobre
a juventude no subcontinente (Feixa-Pàmpols & Oliart, 2012)1. A primeira dessas tradições vê os
jovens como atores políticos e se concentra no estudo dos movimentos juvenis. O movimento de
reforma universitária na Argentina em 1918, que inspirou uma série de reformas universitárias em
toda a região é considerado como momento que funda o surgimento de uma mudança geracional e
na liderança dos movimentos sociais. Este cenário foi recorrente nas décadas seguintes. O que gerou
uma série de escritos, primeiro como ensaios filosóficos e políticos, e mais tarde como investigação
social e histórica que sem dúvidas deixou um rastro histórico, mas também uma tradição de estudos
sobre os movimentos de jovens como protagonistas de transformações políticas, que segue viva na
América Latina e no Caribe.
A segunda tradição vê os jovens como problema social e se concentra no estudo da exclusão e
da inclusão social. A mesma floresceu no contexto da profunda crise econômica e social da década
de 1980, mas continua atual. Grupos de jovens são considerados tanto o problema como as vítimas
mais vulneráveis da agitação social e da crescente violência urbana. Realizado principalmente por
ou para instituições públicas e publicado como literatura cinza, este corpus de investigação se ocupa
da juventude como objeto de políticas públicas. Depois de 1985 (Ano Internacional da Juventude)
agências estatais e organizações não-governamentais ou agências de cooperação promoveram a
pesquisa “aplicada” sobre a juventude, com o objetivo de “integrar” a juventude marginal ou rebelde
em processos de coesão social.
A terceira tradição vê os jovens como cidadãos e se centra no estudo das culturas e políticas
emergentes. Também surgiu no final de 1980 e na década de 1990, paralela à anterior, mas ao invés
de centrar-se nos aspectos problemáticos da juventude vulnerável, reconheceu a energia criativa, as
práticas críticas e os estilos de vida alternativos promovidos por jovens na busca de enfoques diferentes
para a compreensão das subjetividades juvenis e das culturas. Em sintonia com as tendências atuais
na investigação social e cultural sobre os jovens, e também muito bem fundamentados, estes estudos
analisam a relação dinâmica entre a juventude e a mudança cultural. Influenciados por renovados
enfoques teóricos, os investigadores buscam uma compreensão da diversidade de realidades juvenis,
as mudanças e as tendências em seus comportamentos coletivos e a condução criativa nas tensões
entre as agendas locais e globais.
***
1
Feixa-Pàmpols, C. & Oliart, P. (2012). Youth studies in Latin America. Changes, Exchanges, Challenges. Editorial. Young, 20 (4), pp. 327-328.
DOI: 10.1177/110330881202000401. http://you.sagepub.com.
505
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Este número da Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud resulta de
uma chamada aberta sobre o tema “Movimentos juvenis, participação política de jovens e políticas
públicas de juventude na Ibero-América e no Caribe”. Embora, ao final tenham sido incorporados
outros aportes o que resultou em um número miscelâneo, vale a pena retomar o texto da convocatória
pois o mesmo resume o contexto social, político e acadêmico o qual demarca os artigos contidos no
mesmo.
Nos últimos trinta anos, houve avanços relevantes no campo das políticas públicas de juventude,
mas as mesmas não alcançaram êxito em convocar efetivamente as novas gerações oferecendo espaços
exageradamente institucionalizados para a participação juvenil e não respondem com programas
pertinentes e à altura dos principais problemas que afligem as juventudes da Ibero-América em
diversas medidas e formatos. Alternativamente, são gestadas diversas formas de participação juvenil
autônoma, à margem das políticas públicas correspondentes, que tem conseguido canalizar mais e
melhor o crescente “mal-estar” que existe entre as novas gerações que percebem que mesmo em
contextos de crescimento econômico sustentado, a exclusão que os afeta não cessa, e embora as
desigualdades sociais medidas em termos de renda também começam a diminuir, o mesmo não ocorre
com outras desigualdades, especialmente aquela que separa as gerações.
No plano internacional, os protestos gregos, a primavera árabe e o movimento Occupy Wall Street
constituem três exemplos representativos do alcance destes movimentos que apesar de responderem a
causas locais e nacionais diferentes, se definem em dinâmicas de redes, em um contexto de uma crise
financeira global que afeta os jovens com particular virulência. No plano Ibero-Americano, a irrupção
do movimento dos indignados na Espanha e em outros países altamente desenvolvidos e dos estudantes
chilenos na cena pública (seguindo inclusive em outros contextos nacionais, como Colômbia e Brasil,
entre outros, embora em menos medida) se some a estes a presença nas ruas do movimento mexicano
“eu sou 132” mostrando claramente que a suposta “apatia” juvenil não era muito mais do que um mito
de que muito se falava mas que pouco refletia o estado de ânimo das novas gerações, interessadas em
participação cidadã, mas que não está disposta a aceitar os “formatos” que eram oferecidos (por meio
de partidos políticos que não contam com níveis de legitimidade sequer mínimos para tais propósitos,
por exemplo). Os novos movimentos juvenis mostram pouca semelhança com os mais tradicionais,
mas nem por isso mostram menos pujança e entusiasmo no momento de expressar suas reivindicações
centradas na luta por uma “educação pública, gratuita e de qualidade” e ou maior transparência na
gestão pública junto com uma maior pluralidade de enfoques e pontos de vista nos meios massivos
de comunicação. Trata-se por tanto de respostas autônomas, gestadas a partir dos próprios grupos
juvenis que recusam -em paralelo- as políticas públicas de juventude que pretendem “entreter” e ou
“controlar” as novas gerações, que têm sido apresentadas pelas grandes cadeias midiáticas como o
novo “inimigo” a ser combatido.
A própria gestão das políticas públicas de juventude tem oferecido “aprendizagens” relevantes,
revelando que o enfoque predominante até o momento, centrado na criação de espaços específicos para
a juventude (casas da juventude, cartão jovem, etc.) fracassou, enquanto -em paralelo- os movimentos
de mulheres têm alcançado mais e melhores impactos, operando sobre a base de incorporar a
“perspectiva de gênero” em todas as políticas públicas, o qual leva a propor um modelo alternativo
no campo das políticas de juventude, centrado no objetivo de dotar de uma “perspectiva geracional”
ao conjunto de políticas públicas, dando-lhe a necessária continuidade aos esforços dedicados em
relação às crianças, adolescentes e jovens, buscando também as conexões correspondentes com as
políticas públicas destinadas a adultos e velhos seguindo o ciclo das idades correspondentes. Mas entre
as definições teóricas e as realidades efetivas existem notórias distâncias, diferentes de acordo com
os casos nacionais nos quais tais particularidades se redefinem. Isto justifica e convida a refletirmos
profundamente sobre as questões de fundo e de forma em que tais variantes implicam, revisando os
esforços que estão sendo realizados em diferentes países da região, tendo centralmente em conta os
diversos contextos (econômico, social, político e culturais) em que tais políticas públicas operam.
Neste marco, certas perguntas já não fazem mais sentido e que foram centrais no passado recente
506
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
julio-diciembre de
2014
(existem ou não políticas de juventude?; há vontade política nos governos para encarar respostas
diferentes das tradicionais neste campo?) e em seu lugar surgem outras mais férteis na busca de
modelos alternativos (como responder proativamente às crescentes violências relacionadas aos
jovens?; como garantir mais e melhores inserções efetivas no trabalho para as novas gerações?; como
construir contextos mais saudáveis para o desenvolvimento juvenil?; como canalizar mais e melhor
as evidentes energias juvenis para o desenvolvimento humano em nossas sociedades?) que começam
a orientar estudos e investigações específicas.
Em termos comparados, deveríamos poder responder se - por exemplo - no marco de países com
governos “progressistas” são alcançados melhores resultados, neste campo, do que em países com
governos “conservadores”, ou se no marco de economias dinâmicas são alcançados impactos mais
ou menos equitativos nos diferentes setores da população, comparando com aqueles países onde
os efeitos da crise foram sentidos em maior medida. Com relação às novas formas de participação
política, esta mesma perspectiva comparada pode permitir destacar as distintas táticas e estratégias
utilizadas pelos movimentos juvenis antes mencionados, que combinam antigas formas de mobilização
coletiva (herdeiras dos movimentos estudantis, urbanos, contraculturais do século XX) com novas
formas de protesto (que nascem e se expandem viralmente a partir das redes sociais e do ciberespaço,
sob a influência dos movimentos por uma globalização alternativa do século XXI). As perguntas
de investigação pertinentes podem ser: O que leva estes jovens a participar destes movimentos?;
Qual é o papel da internet e das redes sociais na organização social dos protestos?; Como reagem as
instituições sociais diante destas demandas dos jovens?; Como estes movimentos influenciam nas
políticas públicas e especialmente nas políticas de juventude?
***
Os treze artigos incluídos neste número podem ser agrupados nas três grandes tradições destacadas
no início deste texto. Em primeiro lugar a visão dos jovens como atores sociais está presente em vários
artigos que abordam a relação entre juventude e participação política em arenas como os movimentos
antiausteridade, de prestação de contas em nível local, a politização em nível nacional e a participação
eleitoral. Anna Planas-Lladó, Pere Soler-Masó y Carles Feixa-Pàmpols apresentam e discutem a
situação das políticas de juventude na Espanha no contexto atual de austeridade e de drásticos cortes
sociais; partem dos parâmetros do triângulo mágico que une as políticas, a pesquisa e o trabalho
social com jovens sinalizando os riscos de que este se converta me triangulo das Bermudas que leve à
invisibilização dos jovens e a sua exclusão do poder. Rubén Alejandro Rosas-Longoria e Víctor Daniel
García-García avaliam as políticas públicas juvenis implementadas em três municípios do Estado do
México, México, concluindo que as administrações municipais não alcançaram realizar exercícios
cidadãos de transparência e prestação de contas, como preconiza a controladoria o que impede a
necessária sinergia entre poderes públicos e jovens. Miriam Kriger estuda a politização juvenil nas
nações contemporâneas a partir do caso argentino, questionando a passagem da despolitização à
politização dos jovens nas últimas décadas. Gonzalo Contreras-Aguirre e Mauricio Morales-Quiroga
estudam o efeito do voto voluntário no Chile, descobrindo o paradoxo de que ao invés de incentivar o
voto juvenil na últimas eleições presidenciais a participação se reduziu a níveis históricos e os jovens
seguem sendo o grupo com menos predisposição a votar.
Em segundo lugar, a visão dos joven como problema está presente em vários artigos que exploram
as barreiras econômicas, sociais, sexuais e emocionais que dificultam a inclusão social. Nicté Soledad
Castañeda-Camey aborda o imaginário juvenil sobre a imigração, a partir de um estudo de caso sobre
a emigração de Guadalajara. México, aos Estados Unidos, mostrando como este se forma a partir de
expectativas de trabalho, econômicas e educativas, mas também por desejos, ilusões e expectativas
desde o afetivo e o emocional. Marina Medan avalia o impacto de programas para jovens de setores
desfavorecidos, a partir de um estudo de caso na Grande Buenos Aires (Argentina), destacando que
a dependência estatal pode proteger os usuários de riscos circundantes. Marta Ceballos-Fernández
507
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
explora a construção da identidade homossexual de jovens no marco familiar heteroparental, a partir
de um estudo de caso na Espanha, apontando que a família atua como um fator de risco. Outros
estudos a partir da psicologia transitam da visão patologizante clássica a outra que prioriza aspectos
positivos e resilientes na atitude dos adolescentes. María Julia Raimundi, María Fernanda Molina,
Mariel Giménez e Claudia Minichiello analisam o significado subjetivo dos “desafios” no processo
de amadurecimento social do adolescente de Buenos Aires, Argentina. Luciana Flores- Battistella,
Márcia Grohmann e Carolina Iuva de Mello avaliam as percepções a respeito das políticas públicas de
bem-estar a partir de um estudo qualitativo com estudantes da Universidade Federal de Santa Maria,
Brasil.
Em terceiro lugar a visão dos jovens como cidadãos está presente em vários artigos que abordam
formas criativas de participação juvenil por meio do grafite, das novas tecnologias e da música (o
que se denomina “culturas juvenis”). Jesús Gómez-Abarca analisa o grafite como expressão políticocultural juvenil, a partir de um estudo de caso em San Cristóbal de Las Casas, México, mostrando
como, por meio destas práticas culturais os jovens se (re)apropriam dos espaços públicos, questionam
o ordenamento sócio-espacial e geram disputas em torno da definição da paisagem urbana. Héctor
Rolando Chaparro-Hurtado y Claudia Maritza Guzmán-Ariza analisam como se constroem e
se reconstroem as novas formas de identidade em relação à cultura midiática em sujeitos jovens
urbanos escolarizados na cidade de Villavicencio (Colômbia) mostrando processos de subjetivação
juvenil em que as tecnologias digitais permitem novas formas de identificação consigo mesmos,
com o entorno e com outros. Alexandre Bárbara-Soares e Lucia Rabello-de Castro enfocam a cena
musical underground contemporânea na cidade do Rio de Janeiro, expondo alguns dos aspectos
contemporâneos da dominação e dos exercícios possíveis da resistência no âmbito cultural. Maria
Natália Matias-Rodrigues e Jaileila de Araújo-Menezes discutem a experiência de mulheres jovens
rappers a partir de um estudo de caso na cidade do Recife, Brasil; por meio de suas músicas, conseguem
espaços de visibilidade, podem desafiar os códigos do movimento Hip Hop propondo novas formas
de pensar e de ter voz e voto, em uma sociedade marcada por valores machistas.
***
Este número da revista se ancora em pesquisas com origem em várias disciplinas (antropologia,
sociologia, psicologia, economia, educação, comunicação, ciência política, etc.), combina
metodologias quantitativas e qualitativas (pesquisas, testes, estudos de caso, entrevistas em
profundidade, observação participante, etc.), e cobre seis países diferentes (Argentina, Chile, Brasil,
Colômbia, México e Espanha). A maioria dos estudos se situa nos últimos cinco anos, por onde
indiretamente pode-se entrever o contexto da crise financeira internacional e da emergência de
novíssimos movimentos sociais, de novas modalidades de cultura juvenil e de formas renovadas de
subjetivação juvenil. É importante recordar que este número monográfico é fruto do trabalho da Rede
Ibero-Americana de Pós-Graduação em Infâncias e Juventudes, RedINJU do Clacso, do Grupo de
Trabalho Clacso “Juventudes e Infâncias: políticas, culturas e instituições sociais na América Latina”
e conta com a cooperação de algumas das principais revistas latino-americanas sobre juventude como
a chilena Última Década, a cubana Estudio, a revista de Ciências Sócio-Políticas e do Trabalho, do
Brasil e a Revista Argentina de Estudos sobre Juventudes, iniciativa de colaboração editorial que
pretende-se que tenha continuidade no futuro.
***
Na Terceira Seção estão o Índice acumulativo por autores e o Índice temático seguidos da
informação completa sobre a I Bienal Latino-Americana de Infâncias e Juventudes: Democracias,
Direitos Humanos e Cidadanias, que se realizará de 17 a 21 de novembro deste ano na cidade de
Manizales, Colômbia. E também a Universidade Mariana, localizada na cidade de Pasto, Colômbia,
convida ao I Encontro Internacional de Grupos de Investigação para o qual as inscrições estão abertas
508
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
julio-diciembre de
2014
desde 25 de abril. Ao final desta seção a revista se une e apoia o desenvolvimento de um novo domínio
científico que se inscreve no manifesto: “Ciência da Sustentabilidade: uma revolução científica” por
meio do qual a Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud se soma ao chamado
dirigido à comunidade científica e movimentos sociais para o desenvolvimento de uma Ciência da
Sustentabilidade que contribua com a necessária e urgente superação da atual situação de emergência
planetária e torne possível a transição para a Sustentabilidade.
A Quarta Seção apresenta duas interessantes entrevistas realizadas por Lorena Natalia Plesnicar
a dois pesquisadores latino-americanos: Martín Hopenhayn e Sara Victoria Alvarado que foram
realizadas no marco do Programa Posdoctoral de Investigación en Ciencias Sociales, Niñez y
Juventud, realizado no mês de maio deste ano em Tijuana, México, na qual os entrevistados são
professores. Nesta mesma seção e como aporte à I Bienal Latino-Americana de Infâncias e Juventudes:
Democracias, Direitos Humanos e Cidadanias é disponibilizado um exercício criativo com narrativas
de meninos, meninas e jovens publicadas na Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y
Juventud. Esta lúdica coreografia de testemunhos foi realizada por Carlos Alberto González-Quitian
e Gloria Patricia Quintero-Serna.
Duas resenhas bibliográficas fazem parte do corpus deste número: “Sentidos da exclusão
Social”, realizada por Marina Medan com base no trabalho de mesmo nome de Valeria Llobet. Do
livro “Matizes da globalização no contexto da primeira infância. Pontos de vista da Índia, África
do Sul, Canadá e Colômbia”, publicado pela Concordia University, University of Alberta e Cinde
com a autoria de Ailie Cleghorn, Larry Prochner, Luz Marina Vivas-Hoyos e Leonor Isaza-Merchán,
incluimos a apresentação que faz Alejandro Acosta, Diretor geral do Cinde.
Apresenta-se o resultado da comissão de trabalho “Democracia, Direitos Humanos e Cidadania:
Infâncias y Juventudes na América Latina e no Caribe” que funcionou durante la IV Escuela de
Posgrados, organizada pela RedINJU do Clacso na cidade de Tijuana, México, no mês de maio deste
ano, publicamos com autoria de Gloria Alcocer, Óscar Bueno, Jhonnatan Curiel, Jesús Cárdenas,
Fabiana Espíndola, Maria Victal, Natalia Galeano, Antonia Garcés, María Clara Márquez, María
Nelcy Muñoz, César Nureña y Cinthia Wanschelbaum, a sistematização: “Jovens na América Latina
e no Caribe. Diretrizes e Reflexões para a investigação e ação a partir de Tijuana, México”.
Por último apresenta-se uma relação bibliográfica de teses, artigos e livros sobre infâncias e
juventudes dos Centros de Documentação das três regionais do Cinde em nível nacional (Bogotá,
Medellín e Manizales).
***
Em 30 de junho deste ano vence o prazo para o envio de artigos que aspiram publicação pela
convocatória “Infâncias, instituições sociais e contextos políticos na América Latina e no Caribe”,
Volume 13 No. 1 de janeiro-junho 2015.
No marco da I Bienal Latino-Americana de Infâncias e Juventudes: Democracias, Direitos
Humanos e Cidadanias serão realizados os encontros de Editores de Revistas em Infâncias e Juventudes
com a participação de varias publicações da América Latina, do Caribe e da Espanha (web bienal:
http://bienal-clacso-redinju-umz.cinde.org.co/).
No mês de maio a revista foi indexada na Categoria A2 de Publindex, Colciências, Colômbia,
com vigência até 30 de junho de 2015. Esperamos neste segundo semetre a resposta de Scopus y de
Thomson Reuters para a inclusão no Social Science Citation Index.
Neste primeiro semestre do ano de 2014 a revista foi recebido no Left Index(the) Ebsco Host
(Base bibliográfica com comitê de seleção) e nas seguintes bases de dados e bibliotecas: Sherpa/
Rome, Base-Bielfeld Academic Search, Engine, Unam-Universidad Nacional Autónoma de México,
BDCol: Biblioteca Digital Colombiana, Google Académica, OCLC WorldCat, Copac, RecolectaRecolector de Ciencia Abierta, CC-Creative Commons.
As ações empreendidas pela equipe humana envolvida na edição da revista se orientam pelo
avanço permanente da produção de conhecimento gerada nas universidades e centros de investigação
509
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
da América Latina e do Caribe, Espanha e Portugal, com o fim de impactar as políticas públicas, os
programas e projetos que permitam uma maior qualidade de vida de nossas meninas e meninos e
jovens; esse é o nosso principal objetivo.
O editor convidado,
Carles Feixa-Pàmpols
Universitat de Lleida, Espanha
O diretor-editor,
Héctor Fabio Ospina
Editoras associadas,
Sônia Maria da Silva Araújo
Universidade Federal do Pará, Brasil
Liliana Del Valle
Secretaria de Educação de Medellín, Colômbia
Marta Cardona
Integrante do Coletivo Coordenadora do Mestrado em Educação e Direitos Humanos da Universidad
Autônoma Latino-Americana, Medellín, Colômbia.
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FACTOR DE IMPACTO DE LA REVISTA
Se recibieron para este número (Volumen 12 N° 2 de julio-diciembre de 2014), 26 artículos de los
cuales se aceptaron 13 y se rechazaron 13, lo que equivale a un 50% de artículos rechazados.
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Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Últimos bases de datos en las cuales aparece la revista
Bases de datos:
1. Recolecta: http://buscador.recolecta.fecyt.es/
2. COPAC:
http://copac.ac.uk/search?fs=Search&form=A%2FT&id=7226246&au=&cau=&ti=&pub=&isn=1692715X&date=&lang=4.
3. OCLC WordlCat: http://www.worldcat.org/title/revista-latinoamericana-de-ciencias-sociales-ninez-y-juventud/
oclc/769233175?referer=di&ht=edition
4. ZDB: http://dispatch.opac.d-nb.de/DB=1.1/SET=1/TTL=1/SHW?FRST=1
5. The Left Index: http://www.ebscohost.com/academic/the-left-index
518
Primera Sección:
Teoría y Metateoría
¿Qué es un desafío? Estudio cualitativo de su significado subjetivo en adolescentes de Buenos Aires
Referencia para citar este artículo: Raimundi, M. J., Molina, M. F., Giménez, M. & Minichiello, C. (2014). ¿Qué es
un desafío? Estudio cualitativo de su significado subjetivo en adolescentes de Buenos Aires. Revista Latinoamericana de
Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 12 (2), pp. 521-534.
¿Qué es un desafío? Estudio cualitativo de su
significado subjetivo en adolescentes de Buenos
Aires*
María Julia Raimundi**
Becaria Doctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), Argentina.
María Fernanda Molina***
Doctora en Psicología, Universidad Nacional de La Plata, Argentina.
Mariel Gimenez****
Universidad de Buenos Aires, Argentina.
Claudia Minichiello*****
Universidad de Buenos Aires, Argentina.
Artículo recibido en febrero 20 de 2014; artículo aceptado en abril 11 de 2014 (Eds.)
• Resumen (analítico): La visión patologizante del adolescente en la Psicología ha ido
desplazándose por otra más positiva, orientada al estudio de los factores que promueven el bienestar
en esta etapa. El objetivo de este trabajo fue indagar las concepciones de los desafíos desde la
perspectiva de los adolescentes. Se realizaron dos grupos focales y once entrevistas a adolescentes
de entre 12 y 17 años, de escuelas secundarias de Buenos Aires (Argentina). Mediante la utilización
de Teoría Fundamentada, se encontraron 16 categorías para explicar las “características de los
desafíos” y ocho categorías para las “tipologías de los desafíos”. Se logró un modelo conceptual
que permite relacionar las categorías encontradas. Estudiar los desafíos y las actividades que los
posibilitan implica una mayor compresión de los factores que promueven un desarrollo positivo en
la adolescencia.
Palabras clave: desafíos,actividades extracurriculares, desarrollo adolescente, Teoría
Fundamentada, Psicología Positiva (PsycInfoThesaurus).
*
Este artículo corto se deriva del proyecto “Experiencias óptimas en el deporte adolescente de alto rendimiento: la influencia de las fortalezas
personales y el contexto familiar”, financiado por el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Res. Nº002314/10, desde 1 de
abril de 2011; fecha de finalización, 31 de marzo de 2016) y por la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Universidad de Buenos Aires (Proyecto
UBACyT 052. Directora: Nora Leibovich de Figueroa. Co-directora: Vanina Schmidt). Área: Psicología; subárea: temas especiales.
Agradecimientos: Se agradece a los alumnos, padres, docentes y autoridades de la escuela que participaron en este estudio. Asimismo se
agradece a las Licenciadas Lucía Bugallo, Yésica Vargas, María Sottani, Karina Mignolo, Celina Selva, Pamela Parma, Silvana Cataldi y a
Nicolás Robles López su colaboración en la recolección de datos.
**
***
Lic. en Psicología (Universidad de Buenos Aires). Becaria Doctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).
Correo electrónico: [email protected]
****
Becaria Postdoctoral y Doctora en Psicología (Universidad Nacional de La Plata, Argentina). Correo electrónico: [email protected]
*****
Lic. en Psicología (Universidad de Buenos Aires). Correo electrónico: [email protected]
Doctora en Psicología (Universidad de Buenos Aires). Correo electrónico: [email protected]
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 521-534, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.1221110414
521
María Julia Raimundi - María Fernanda Molina - Mariel Gimenez - Claudia Minichiello
What is a challenge? Qualitative study of its significance among Buenos Aires teenagers
• Abstract (analytical): the pathologizing vision of the teenager in Psychology has been
gradually replaced by a more positive one, one oriented towards the study of the factors that promote
well-being at this stage. The objective of this work was to research the conceptions of the challenges
from the teenagers’ perspective. Two focal groups were formed and eleven interviews were conducted
to teenagers whose ages ranged from 12 to 17 years, all of them from high schools in Buenos Aires
(Argentina). By means of the utilization of the Well-Founded Theory, 16 categories were found
to explain the “characteristics of the challenges” and eight categories for the “typologies of the
challenges.”A conceptual model was achieved allowing us to relate the categories found. Studying
challenges and the activities that make them possible implies a greater compression of the factors that
promote positive development in adolescence.
Keywords: challenges, extracurricular activities, adolescent development, Well-founded theory,
Positive Psychology (PsycInfoThesaurus).
O que é um desafio? Estudo qualitativo de seu significado em adolescentes de Buenos Aires
• Resumo (analítico): A visão patológica do adolescente na Psicologia está se deslocando
por outra mais positiva, orientada para o estudo de fatores que promovem o bem-estar nesta
etapa. O objetivo deste estudo foi investigar as concepções dos desafios a partir da perspectiva dos
adolescentes. Foram realizados dois grupos focais e onze entrevistas com adolescentes com idades
entre 12 e 17 anos, do ensino médio em Buenos Aires (Argentina). Usando Teoria Fundamentada, 16
categorias foram encontradas para explicar as “características dos desafios” e oito categorias de
“tipos de desafios.” Um modelo conceitual que relaciona as categorias encontradas foi alcançado.
Estudar os desafios e as atividades que os possibilitem envolve uma maior compreensão dos fatores
que promovem o desenvolvimento positivo na adolescência.
Palavras-chave: desafios, atividades extracurriculares, desenvolvimento adolescente,Teoria
Fundamentada, Psicologia Positiva(PsycInfoThesaurus).
-1. Introducción. -2. Método. -3. Hallazgos. -4. Discusión. -Lista de referencias.
1. Introducción
La adolescencia es un proceso de desarrollo
hacia la adquisición de autonomía, que
comprende tres planos (Lehalle, 1990): el plano
afectivo implica el desasimiento de las figuras
parentales y la salida al mundo exogámico; en el
plano cognitivo, el desarrollo intelectual permite
al adolescente generar ideas y representaciones
desligadas de las situaciones concretas para
situarlas en el conjunto de lo posible; y el plano
social implica la búsqueda de independencia
económica y una integración en la sociedad, ya
no mediatizada por la familia. Por lo tanto, se
trata de una fase decisiva de desarrollo hacia
una independencia psicológica y se define más
por la movilidad del funcionamiento psíquico
que conlleva y como un proceso cultural, que
por una categoría de edad (Lehalle, 1990).
522
Es por esto que un desarrollo positivo
implica mucho más que la prevención de
conductas de riesgo. Las personas adolescentes
necesitan oportunidades para lograr desafíos,
como también necesitan resolver cuestiones
vinculadas con su identidad, desarrollar una
creciente autonomía y adquirir experiencias
necesarias para los roles adultos de trabajo
(Barber, Abbott, Blomfield & Eccles, 2009).
A partir del surgimiento de la Psicología
Positiva como nuevo enfoque en la disciplina
(Seligman & Csikszentmihalyi, 2000), los
trabajos se han orientado al estudio de las
experiencias subjetivas positivas, de las
fortalezas y de las virtudes humanas. La
importancia del estudio de las concepciones de
desafío en la población adolescente surge en el
marco propuesto por este enfoque.
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 521-534, 2014
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¿Qué es un desafío? Estudio cualitativo de su significado subjetivo en adolescentes de Buenos Aires
Se han identificado los desafíos como
una necesidad en el proceso de desarrollo
de la juventud (Benard & Slade, 2009), ya
que atravesarlos puede brindar mayores
oportunidades para el crecimiento personal
y para la realización del propio potencial
(Csikszentmihalyi & Shernoff, 2009), y
constituye un promotor del propósito en la
vida y oportunidades para la consecución de
metas (Keyes, 2009). Asimismo, es central
en el enfoque basado en la promoción de
fortalezas, ya que plantea que para disfrutar una
vida satisfactoria, es necesario desarrollar la
capacidad de superar desafíos (Park & Peterson,
2009). Por otro lado, dentro de este enfoque
se ha incluido el desafío como característica
del contexto familiar que facilita experiencias
positivas en niños, niñas y adolescentes
(Csikszentmihalyi, Rathunde & Whalen, 1993,
Rathunde, Carroll & Huang, 2000).
Se ha definido el desafío provisto por
los padres y madres como “la estimulación,
disciplina o entrenamiento que los padres y
otros miembros de la familia dan directamente
al adolescente. Su propósito es fomentar la
autonomía y la auto-dirección” (Rathunde et al.,
2000, p. 115). Algunos estudios han mostrado
que esta variable familiar se asocia a una
mayor autoestima (Dailey, 2008, Schmidt &
Padilla, 2003), a una implicación en actividades
extracurriculares y rendimiento escolar
(Schmidt & Padilla, 2003), y a la focalización
en metas importantes para el sujeto adolescente
(Rathunde et al., 2000).
A pesar de que estos estudios han resultado
de gran utilidad para incorporar el desafío como
una dimensión vinculada a las experiencias
óptimas y a otros indicadores de ajuste
psicológico en esta etapa vital, no queda claro
cuál es la concepción que sostienen los sujetos
adolescentes y sus padres y madres sobre lo
que significa un desafío, y eso implica una
limitación para comprender cómo las madres y
los padres pueden promoverlos en aquellos.
Hasta nuestro conocimiento, no hay
estudios que hayan indagado concepciones de
los individuos adolescentes, con respecto a los
desafíos y sus características. Rodham, Brewer,
Mistral y Stallard (2006) enfatizan la relevancia
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de trabajar con las concepciones adolescentes,
poniendo el acento en la importancia del
entendimiento de esta cuestión desde los propios
protagonistas, ya que la mirada adulta de los
investigadores e investigadoras muchas veces
sesga aspectos importantes para comprender la
conducta adolescente.
Aportes teóricos para la delimitación del
concepto de desafío
Es importante comenzar considerando
las definiciones de la lengua española, para
comprender el uso que se le ha dado a la
palabra desafío. El diccionario (Espasa Calpe,
2005) define la palabra desafío como un “reto,
empresa difícil a la que hay que enfrentarse”. El
verbo “desafiar” implica “afrontar o enfrentarse
a un peligro o dificultad”. En cuanto a los
sinónimos, el principal es la palabra “reto”, que
es definido como un “objetivo o empeño difícil
de llevar a cabo, y que constituye por ello un
estímulo y un desafío para quien lo afronta”.
Desde la Psicología, uno de los modelos
que ha incluido al desafío como una evaluación
cognitiva de los acontecimientos que
suceden en el entorno, ha sido el de Lazarus
y Folkman (1984). La evaluación cognitiva
de un acontecimiento es lo que determina
la consecuencia sobre el individuo. Esta
evaluación puede ser irrelevante, estresante o
benigna-positiva. Dentro de las evaluaciones
estresantes, se incluye la percepción del desafío.
Al igual que la amenaza, el desafío implica la
movilización de estrategias de afrontamiento,
pero la persona percibe que dispone de las
fuerzas necesarias para vencer la confrontación,
lo que hace que se caracterice por emociones
placenteras como impaciencia, excitación y
regocijo. El desafío hace referencia a aquellos
acontecimientos que significan la posibilidad
de aprender o ganar, en donde el individuo tiene
la sensación de control en la relación sujetoentorno. El placer se halla en la pugna de uno
mismo con algo superior, por lo que el desafío
no aparecerá si no se trata de algo importante a
alcanzar.
Rodham et al. (2006) intentaron
comprender los significados que para los sujetos
adolescentes tiene el riesgo, distinguiéndolo del
523
María Julia Raimundi - María Fernanda Molina - Mariel Gimenez - Claudia Minichiello
desafío. La diferencia fundamental entre estos
dos conceptos es que el desafío implica algo
difícil de conseguir, pero el adolescente conoce
hacia dónde quiere ir; en cambio en el riesgo no
se conoce ese resultado ni hay control sobre él.
Los adolescentes y las adolescentes consideran
que el riesgo implica tomar una decisión rápida.
En cambio, en el desafío hay un proceso para
poder conseguir lo que se ha planteado y por lo
tanto tiene un fuerte componente motivacional.
En el marco de la Psicología Positiva, ha
sido la teoría de la experiencia óptima -flow(Csikszentmihalyi, 1990) la que ha propuesto
acercamientos al concepto de desafío. Esta tuvo
su origen en el deseo de comprender el fenómeno
de actividades intrínsecamente motivadas
o autotélicas: actividades gratificantes en sí
mismas, separadamente de su producto final
o recompensa extrínseca (Csikszentmihalyi,
1990). En este contexto, el desafío implica un
nivel en el cual la persona está un paso más allá
de las habilidades que ya ha dominado en una
actividad determinada.
Una persona experimenta el estado óptimo
de flow cuando hay un equilibrio entre el desafío
que plantea la actividad que se está realizando
y la habilidad de la persona. Desde este modelo
se sugiere que la calidad de la experiencia es
dinámica: si el desafío de una tarea disminuye,
podría convertirse en aburrido; si el desafío
aumenta y las habilidades de uno no mejoran
para hacerle frente, entonces se entra en estado
de ansiedad (Pearce, Ainley & Howard, 2005).
De esta manera, el componente del desafío
resulta imprescindible para comprender este
estado de disfrute en las actividades de las
personas.
Con respecto a otros usos que se le ha dado
a la palabra desafío, encontramos que ha sido
aplicado a diferentes ámbitos. En el ámbito
educativo, Prieto (1993) señala al desafío como
uno de los determinantes de la motivación
intrínseca, entendiéndolo como un deseo que
muestra el alumno o alumna por alcanzar
las metas educativas que suponen un índice
de dificultad. El profesor o profesora, para
motivar al alumno o alumna, deberá fomentar
el sentimiento de desafío, competencia y
autoeficacia, es decir, la motivación del
524
logro. En el ámbito laboral se han realizado
recomendaciones para la prevención del
síndrome de burnout (Schaufeli, 2006), en las
que se incluye la estimulación a seguir buscando
nuevos desafíos que generen un clima favorable
en el trabajo de cada persona. Asimismo, autores
y autoras provenientes de la Psicología del
deporte, incluyen la percepción de situaciones
como desafíos entre las características que debe
poseer un deportista para lograr su máximo
rendimiento. El control de la energía negativa,
como una habilidad psicológica específica,
es definida como “la habilidad de percibir las
situaciones difíciles como un desafío en vez de
como una amenaza o problema” (Loehr, 1986).
Por lo tanto, en la mayoría de los ámbitos en
donde se define el desafío, el mismo implica
una posibilidad para el desarrollo y el logro de
objetivos.
Ahora bien, los constructos psicológicos
deben ser considerados construcciones
histórico-sociales, imbuidas en una cultura
que les imprime significados únicos. No es
recomendable extrapolar a otros el uso de
conceptos construidos y validados en un medio
social (Leibovich & Schmidt, 2010). En este
contexto, la metodología cualitativa brinda la
oportunidad de indagar las percepciones de los
grupos humanos sin restringirlas a categorías
generadas en contextos muy distintos del propio
investigador (Schmidt et al., 2008). A su vez,
es importante la indagación de los significados
subjetivos y de las concepciones desde los
propios sujetos protagonistas, dado que ellos
determinan en cierto grado su comportamiento.
Por lo tanto, el presente estudio indaga:
¿cuál es la concepción de desafío que poseen
los adolescentes y las adolescentes de la Ciudad
de Buenos Aires (Argentina)? ¿Qué actividades
o experiencias son las que posibilitan estos
desafíos? Según estas preguntas, el objetivo fue
explorar las concepciones y las características
de los desafíos desde la perspectiva adolescente
en el contexto de la Ciudad de Buenos Aires.
2. Método
Considerando que la investigación tuvo
por objeto de interés lo expresado por sus
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¿Qué es un desafío? Estudio cualitativo de su significado subjetivo en adolescentes de Buenos Aires
protagonistas, la metodología cualitativa
resultó ser la más adecuada en cuanto privilegia
la dimensión subjetiva, es decir, las maneras
en que los individuos representan la realidad
social (López, 2005). Para ello, utilizamos
el procedimiento de análisis de la Teoría
Fundamentada (Strauss & Corbin, 1990).
Participantes
Participaron 27 adolescentes (55.5%
varones), de entre 12 y 17 años de edad, que
concurrían a una escuela secundaria privada
de la Ciudad de Buenos Aires (Argentina), con
un nivel socio-económico medio (más de la
mitad de los padres y madres tenían estudios
universitarios). La muestra (de tipo opinática)
fue seleccionada intencionalmente en tanto que
su propósito no es la representatividad de los
datos sino la posibilidad de profundizar el sentido
de los fenómenos sociales (Maxwell, 2012).
Trabajamos con adolescentes escolarizados y
de clase media, por la accesibilidad a la muestra.
Técnicas de producción de la información
-Entrevistas individuales: realizamos once
entrevistas semi-estructuradas que tuvieron una
duración de 30 minutos, aproximadamente.
Orientamos los temas abordados a indagar la
conceptualización que poseen las personas
adolescentes respecto de los desafíos. El
guión temático lo estructuramos mediante las
siguientes preguntas: ¿Podrías decir cinco
palabras que se asocien con la palabra desafío
y por qué elegiste cada una? ¿Qué elementos o
características debe tener algo para que sea un
desafío? ¿Podrías relatar una historia, momento
o experiencia sobre un desafío? ¿Podrías dar
una definición de desafío?
-Grupos focales: realizamos dos grupos
focales, uno de ocho adolescentes y otro de
siete. Tuvieron una duración de 45 minutos
aproximadamente, e indagamos sobre los
mismos temas que en las entrevistas. En este
caso el propósito fue tomar conocimiento del
sentido dado a los desafíos desde la perspectiva
adolescente, pero a partir de una elaboración
grupal. Esto posibilita a su vez la triangulación
de la información, lo que otorga mayor
credibilidad al estudio.
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Procedimiento
Establecimos el contacto con la escuela
y explicamos a las autoridades los objetivos
del estudio. La participación de todos los
individuos adolescentes fue voluntaria,
previo consentimiento escrito por parte de
los padres o madres. Al comenzar cada grupo
focal y cada entrevista enfatizamos sobre la
confidencialidad de datos y presentamos el
objetivo de la investigación. Todas las sesiones
fueron grabadas.
Establecimos el formato del grupo focal
siguiendo los lineamientos propuestos por
Krueger (1991). Los grupos fueron conducidos
por un moderador y dos asistentes, quienes
registraron el comportamiento no verbal
y agregaron comentarios siempre que lo
consideraron necesario. Al finalizar cada sesión,
el moderador y el asistente presentaron los
principales puntos que los sujetos participantes
habían tratado, dejándose un espacio para
preguntas.
Análisis de datos
La tarea analítica constó de diferentes
momentos:
1. A partir de las grabaciones de los grupos
focales y entrevistas transcribimos tanto lo
comunicado verbalmente como lo no verbal.
Los integrantes del equipo de investigación
recibieron una copia de las transcripciones
de las entrevistas y de los grupos focales.
Cada uno, de modo independiente, identificó
unidades de significado relevantes para el
objetivo de la investigación y les asignamos
un código (codificación abierta). Otros
fragmentos fueron seleccionados en función
de aspectos conceptuales provenientes de las
teorías adoptadas en esta investigación para
comprender el objeto de estudio (categorización
mixta).
2. Asimismo, requerimos del desarrollo de
reglas explícitas para la lectura del material a
partir del establecimiento de códigos (libro de
códigos). De esta forma, quedó explicitado
cómo segmentar el corpus y el modo en que se
registraron los datos. Con base en las categorías
propuestas confeccionamos fichas de análisis
en las que consignamos una palabra clave o un
juicio extraído del texto en su literalidad.
525
María Julia Raimundi - María Fernanda Molina - Mariel Gimenez - Claudia Minichiello
3. Comparamos la selección de las
unidades de significado y la descripción de
categorías realizada por cada integrante del
grupo. Mantuvimos aquellas categorías que
resultaron fáciles de inferir y de aplicar, con
relevancia teórica, y resultantes del consenso
entre los investigadores e investigadoras.
4. El trabajo con las fichas de análisis
requiere, según Piñuel (2002), otro equipo
de sujetos colaboradores, denominados
“procesadores de datos”, a quienes se destina
las categorizaciones realizadas, para la
interpretación de los datos de segundo orden que
sirven para exponer y describir las conclusiones
del estudio. Tres individuos investigadores
realizaron de forma independiente una
reelaboración de las categorías conceptuales,
a partir de sucesivas tareas de definición
de las categorías propuestas por separado
y con relación a las restantes (codificación
axial). Todo el procedimiento lo orientamos
a establecer la “credibilidad”, “dependencia”
y “confirmabilidad” de los datos (Hernández,
Fernández-Collado & Baptista, 2010), como
criterios de rigor en la investigación cualitativa.
5. Por último, establecimos relaciones entre
las categorías emergidas de los datos, definiendo
un modelo teórico respecto del desafío desde la
percepción de los sujetos adolescentes de este
estudio (codificación selectiva).
3. Hallazgos
Características de los desafíos
A continuación, presentamos las categorías
encontradas con sus definiciones y ejemplos de
fragmentos de las entrevistas y grupos focales.
1. “Algo a superar”: todo desafío constituye un
reto, una prueba, un problema o un obstáculo
en tanto implica superar o afrontar algo. “El
desafío son pruebas que cada día te ponen o
te ponés vos misma” (mujer, 14 años). “Algo
que se interponga en el camino y que hay que
enfrentarlo” (varón, 11 años).
2. Meta: en todo desafío se propone alcanzar
un objetivo personal, un fin al que el sujeto
adolescente se orienta y esto es lo que permite
la movilización de energía para tratar de
conseguirlo.
526
“Desafío es algo que uno se propone y lo cual
quiere cumplir con el simple hecho de sentirse
bien o imponerse una meta para probarse a sí
mismo” (varón, 16 años). “Un objetivo al que
una persona se compromete a realizar” (varón,
14 años).
3. Percepción de dificultad: el desafío es
experimentado por la persona adolescente con
un necesario grado de dificultad. Tiene que
rozar lo imposible pero no dejar de ser algo
realizable. Esta categoría hace referencia a la
forma en que son percibidos los desafíos. “Tiene
que ser algo que sea posible, pero imposible a
la vez” (mujer, 15 años). “Debe tener pasos
difíciles que nos puedan dejar una enseñanza”
(mujer, 14 años).
4. Novedoso: algo nunca antes hecho por el
adolescente. “Nadar en aguas abiertas, porque
nunca lo había hecho. Siempre había nadado
en la pileta, y distancias mucho más cortas”
(mujer, 16 años). “Algo que te cuesta, que no
hiciste antes y que implica esfuerzo y sirve para
autosuperarse” (mujer, 17 años).
5. Incertidumbre de logro: un desafío es
una experiencia o actividad que posee un
componente de incertidumbre o expectativa por
lo que va a pasar. El adolescente o la adolescente
se “arriesga” a realizarlo, sin saber exactamente
si podrá alcanzarlo o no. “Es como tratar de
llegar a algo sabiendo que puede salir mal o
bien” (mujer, 16 años). “Pasar 4to año y… muy
complicado. Porque tenía muchas materias.
Corría el riesgo de repetir. Porque me costó un
montón, tuve que remontarlo y…, finalmente lo
vencí” (varón, 16 años).
6. Importancia personal: el desafío
constituye algo importante para el mismo
sujeto adolescente. No cualquier situación o
experiencia se convierte en desafío, esta debe
ser percibida y valorada como tal por uno
mismo.
“Sí, pasión porque te decidís a algo y lo querés
lograr y pones todo de vos para lograrlo, porque
lo querés hacer y te proponés algo personal, para
vos” (mujer, 15 años). “Te lo ponés vos mismo,
cuando lo resolvés es una cosa importante que
pudiste desbloquear” (varón, 16 años).
7. Temporalidad: los desafíos implican un
tiempo para asumirlos y para experimentarlos,
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¿Qué es un desafío? Estudio cualitativo de su significado subjetivo en adolescentes de Buenos Aires
atravesarlos, en pos de lograrlos. No se trata de
algo que es inmediato, sino que implica la idea
de proceso.
“No es algo que podés resolver en el acto, no es
inmediato” (varón, 16 años).
8. Cotidiano: un desafío es algo que puede
ocurrir en cualquier momento de la vida, es
decir que puede presentarse todos los días. “En
la vida todo el tiempo vas a tener desafíos,
cambios y cosas. Todo el tiempo tenés desafíos
y va a depender de vos qué decisiones tomar,
qué camino vas a seguir. Pero todo el tiempo,
no te hablo de elegir una carrera, por ejemplo.
No, sino cada día…” (mujer, 16 años).
9. Compromiso personal: asumir un desafío
implica un interés y compromiso personal con
ese desafío. El hecho de que implique el logro
de una meta hace que se requiera de actitud, de
voluntad y hasta de “pasión” para poder llegar
a él. “Que requiera un compromiso”, “Que
pongas actitud para hacerlo”, “Que a uno le
interese poder llegar” (varón, 13 años). “Y
bueno… para cumplir con tu desafío y cumplir
con tu objetivo tenés que comprometerte con
vos mismo para poder llegar a tu meta” (varón,
16 años).
10. Esfuerzo-costo subjetivo: se requiere de un
esfuerzo o voluntad para poder lograr lo que se
propone. Esta categoría se refiere a la forma en
que los adolescentes y las adolescentes realizan
sus desafíos, y se vincula con la categoría 3; en
tanto los desafíos son percibidos como difíciles
de lograr, su realización requiere de esfuerzo.
“Si no te esforzás nunca vas a pasar un desafío”
(mujer, 14 años). “Esfuerzo también, porque
si querés hacer algo vas a tener que poner
voluntad y esfuerzo… porque si querés hacer
algo necesitás fuerza, voluntad, estar decidido
a hacer algo” (varón, 15 años).
11. Habilidades o capacidades propias: el
desafío involucra la puesta en juego de las
capacidades o habilidades del individuo
adolescente. “Tenés que usar tu ingenio, te
reta a usar todo lo que tenés para resolverlo”
(varón, 16 años).
12. Apoyo para realizar el desafío: posibilidad
de recibir apoyo externo de otros significativos
(amigos, padres, profesores, etc.), que ayuda al
sujeto adolescente a poder realizar el desafío
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que él mismo se propuso. “El hecho de estar
todo el tiempo ahí, aunque no los necesite,
sabés que ellos están. Si jugás bien, te felicitan,
y si jugás mal, también” (mujer, 15 años). “Me
ayudan a que me vaya bien” (varón, 12 años).
13. Superación personal: alcanzar un desafío,
lograr la meta que se propuso el adolescente
o la adolescente, no solo implica superar
la situación o experiencia que constituía el
desafío (“algo a superar”) sino que lo lleva a
superarse a sí mismo. Involucra la sensación
que se consigue después de lograr el desafío,
alcanzando un nuevo nivel. “La superación es
la sensación que se consigue después de lograr
algún desafío” (mujer, 17 años).
“En un desafío que te ponés tratás de superarte
a vos mismo” (mujer, 14 años).
14. Emociones al lograr el desafío: el conseguir
alcanzar la meta, lograr lo que la persona
adolescente se propone, superar el desafío,
provoca emociones positivas, como sentirse
bien o sentirse “realizado”, “tranquilo” o
“libre”.
“Sí, al principio que no me salía nada, estuve
con bronca. Y después… bueno, la alegría de
haberlo logrado” (mujer, 15 años). “Me sentí
mucho mejor, ¡me sentía libre!” (mujer, 12
años).
15. Emociones que acompañan al desafío:
asumir un desafío puede implicar que el
adolescente sienta nervios o tensión.
“Ay, no sé, los re-nervios. Encima como que
siempre cuando practicabas en el escenario…
nunca estaban llenas las butacas pero sabías que
cuando ibas a estar ahí iba a estar todo de gente
y no sé. Encima a veces en la obra estaba todo
oscuro y la gente se ponía a sacar fotos y se
veían los flashes y se veía todo y te ponías muy
nervioso” (mujer, 16 años).
16. Propuesta externa de desafíos: puede haber
personas externas al individuo adolescente
(padres, amigos, otros) que le propongan
actividades o situaciones que se constituyan en
desafíos para él.
“Generalmente me alientan a que tenga un
objetivo. Dándome actividades, proponiendo
ítems a cumplir” (varón, 14 años).
“Sí, me proponen los desafíos para que tenga
que elegir” (varón, 16 años).
527
María Julia Raimundi - María Fernanda Molina - Mariel Gimenez - Claudia Minichiello
Tipología de los desafíos
A partir de las descripciones de las
diferentes experiencias o actividades que pueden
constituir un desafío para los adolescentes
y las adolescentes, surge una diferenciación
de los desafíos en función de las personas
involucradas en el logro de los mismos, el tipo
de actividad en la que se desarrollan, y la meta
que involucran.
-En función de las personas involucradas:
Desafío personal: los desafíos pueden tratarse
de situaciones, actividades o experiencias
personales, es decir, que son planteadas,
realizadas y alcanzadas por uno mismo.
Desafío grupal: se trata de un desafío que es
asumido de forma colectiva, en donde el grupo
funciona como un “todo” para el logro del
objetivo propuesto.
“Hay desafíos que son personales y otros que
son más en grupo. A veces te involucra solo
a vos y otras veces involucra un grupo. Por
ejemplo, el de teatro que yo decía, más bien
para mí era en grupo porque éramos siempre
todo un conjunto y siempre trabajábamos así en
conjunto… o sea, uno fallaba y ya está” (mujer,
16 años).
-En función de la actividad desarrollada:
Los deportes, las actividades artísticas o
creativas y las actividades escolares generan
espacios en los cuales los adolescentes y las
adolescentes pueden proponerse desafíos a
superar.
“Yo juego al Hockey, por ejemplo, y para mí
era un desafío… Era un desafío pegar de revés
para mí, y era un desafío para mí, porque todas
podían hacerlo menos yo. Entonces, nada…me
esforcé un montón y lo hice, lo logré” (mujer,
15 años).
“La primera vez que actué” (mujer, 16 años).
“A ver… un desafío… para mí un desafío son
las pruebas… los orales, porque tengo que
estudiar más y me cuesta” (mujer, 12 años).
-En función de la meta:
Las personas adolescentes identifican distintos
tipos de desafíos en función de la meta a
alcanzar.
Subjetivos: son aquellos que tienen como meta
producir modificaciones en la propia persona
528
del adolescente. Es decir, que el logro implica
un cambio interno, intrínseco a uno mismo.
“Creo que es más difícil la lucha con vos mismo
que la lucha contra algo que por ahí lo podés
manejar. Porque, qué sé yo, sacarte un tres en
Matemática, a lo sumo vas a profesor o algo así.
Lo podés manejar. Pero contra vos mismo creo
que es más difícil” (mujer, 17 años).
Físicos o Concretos: constituyen un desafío
personal pero tienen una consecuencia concreta
u observable (por ejemplo: bajar de peso).
“¿Puede ser el de bajar de peso? ¿Cuándo me
puse ese desafío? Cuando me di cuenta que ya
estaba muy sobre mi peso y que no solo por
algo estético sino que me podía hacer mal a las
rodillas en el deporte, me propuse bajar y lo
cumplí, me costó pero hasta yo me sorprendí de
que no aflojé” (mujer, 17 años).
Desafíos interpersonales: tienen que ver
con experiencias de desafío en el ámbito de
las relaciones interpersonales, propias de
la adolescencia (por ejemplo: tener novio o
hacerse amigos).
“Entrar al grupo fue un desafío, me empecé a
hacer amigas de a poco y la verdad que ahora
estoy bien” (mujer, 14 años).
“Yo tenía un novio que después me cortó y yo
quedé muy mal… entonces después ese chico
me venía insultando cada día y yo… para mí
era un desafío tratar de solucionarlo y decirle
que no me haga más eso porque no me gustaba.
Un día lo entendió y me trató como a una amiga,
normal y ahí nos hicimos amigos, nunca más
me insultó” (mujer, 14 años).
Modelo de red: proceso del desafío desde la
concepción de los adolescentes
Siguiendo a Suárez Relinque, del Moral
Arroyo y González Fernández (2013),
quienes recomiendan a los investigadores
e investigadoras que utilizan la Teoría
Fundamentada, la presentación de una teoría
como resultado y no solamente un conjunto de
enunciados descriptivos, elaboramos un modelo
de red (ver Figura 1). Este da cuenta del proceso
que implica la asunción y la realización de un
desafío por parte de los sujetos adolescentes,
incluyendo los elementos que lo componen y
sus consecuencias. Los óvalos muestran las
categorías de primer nivel, mientras que los
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¿Qué es un desafío? Estudio cualitativo de su significado subjetivo en adolescentes de Buenos Aires
rectángulos, las categorías de segundo nivel. Las
relaciones que se dan en horizontal, implican
relaciones temporales entre las categorías,
mientras que las relaciones verticales, implican
una relación conceptual.
Figura 1. Modelo de red: relaciones entre categorías de primer y segundo nivel
Percepción de un desafío
Un desafío es algo que hay que superar y
es valorado como una situación o experiencia
difícil y/o nueva. En esta percepción de la
situación, debido a sus características, hay una
incertidumbre de logro, es decir, el individuo
adolescente no sabe si lo podrá conseguir. Esto
puede provocar que muchas veces se puedan
sentir nervios o tensión. Siempre implica
una meta, algo a lo que el adolescente o la
adolescente se orienta, algo que quiere lograr
y siempre es importante para el mismo. Se trata
de un proceso y por eso implica temporalidad,
no es algo que se realice de inmediato, y puede
ocurrir en cualquier momento de la vida.
Realización de un desafío
Una vez que se percibe que se está frente
a un desafío, se emprenden acciones para
superarlo y alcanzar la meta planteada. Estas
acciones tienen que ver con el esfuerzo (debido
a la dificultad), con el compromiso (porque
implica una meta importante para el mismo),
y requiere poner en juego recursos personales
(habilidades y capacidades) y/o sociales (apoyo
de otros).
Consecuencias de un desafío
A través de la realización del desafío se
consiguen logros concretos, es decir, alcanzar
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la meta que el adolescente o la adolescente se
propuso, y además conlleva otras consecuencias:
la superación personal y las emociones positivas
como la alegría o la tranquilidad por haberlo
logrado.
4. Discusión
Nuestro objetivo en este trabajo fue
conceptualizar los desafíos y sus características
desde la perspectiva de un grupo de particular
interés: las personas adolescentes. Para ello
trabajamos con un grupo que concurre a una
escuela secundaria privada de la Ciudad de
Buenos Aires.
Según los individuos adolescentes entrevistados,
un desafío es algo que hay que superar, una
situación o experiencia difícil y/o nueva, y
que no se sabe si se podrá lograr. Siempre
implica una meta a conseguir. En cuanto a la
realización de los desafíos, los adolescentes y
las adolescentes comentan que es necesario un
esfuerzo y estar comprometido con él. A su vez,
es necesario poner en juego habilidades propias
y muchas veces puede haber “otros” (padres,
madres, amigos, profesores) que pueden ayudar
en el logro del desafío. La superación del
desafío implica alcanzar el objetivo propuesto
529
María Julia Raimundi - María Fernanda Molina - Mariel Gimenez - Claudia Minichiello
y, a su vez, sensaciones de superación personal
y emociones positivas.
Las concepciones y las características de
los desafíos, según estos sujetos adolescentes,
presentaron muchos puntos de encuentro con
los modelos teóricos revisados. Con respecto
al modelo de Lazarus y Folkman (1984), se
puede considerar que la concepción de las
personas adolescentes es muy cercana a la de
estos autores. La importancia personal que
posee un desafío, indicada por los individuos
adolescentes, es una de las características
implícitas en este tipo de evaluación cognitiva.
A su vez, se valora que se dispone de las fuerzas
necesarias para vencer en la confrontación. Los
adolescentes y las adolescentes se refieren al
compromiso e implicación que poseen cuando
asumen un desafío y a la puesta en juego de
diferentes recursos a la hora de afrontarlo:
sus capacidades y su “ingenio”, el esfuerzo
realizado y el apoyo social recibido. Por último,
el desafío implica una posibilidad de aprender
o ganar.
Sin embargo, la dificultad y novedad
inherente al desafío trae aparejado que este sea
vivido con cierta incertidumbre sobre si podrá
superarse el obstáculo y alcanzar la meta. Esta
característica lleva a preguntarse por su relación
con el concepto de riesgo. En el trabajo de Rodham et al. (2006), se
diferencia el riesgo del desafío, enfatizando
el componente de la motivación en el proceso
para conseguir lo que el sujeto adolescente se
plantea. A diferencia del riesgo, en el que se
toma una decisión rápida, el desafío implica
un proceso en el que se dirige hacia un fin, en
donde se conoce el resultado y se ha realizado
una planificación y preparación para ello.
Los individuos adolescentes del presente
estudio han resaltado la meta implícita
que conlleva todo desafío, que produce
movilización y lleva a la acción para superarlo.
No se trata de algo inmediato sino de un
proceso que requiere tiempo para afrontar
y lograr la meta propuesta. En este proceso,
los adolescentes y las adolescentes enfatizan
la incertidumbre o expectativa por lo que va
a pasar, por no saber exactamente si podrán
alcanzar la meta propuesta (“tratar de llegar
a algo que puede salir mal o bien”). Es decir,
530
la incertidumbre se asocia a la percepción de
un desafío; más específicamente, se vincula a
la posibilidad de superar el obstáculo para el
logro de la meta. Por lo tanto, se trata de una
incertidumbre que empuja a poner todos los
recursos personales en juego para el logro de
la meta importante para uno mismo, y lleva a
la percepción de una posible ganancia personal.
Estas características son las que lo diferencian
del riesgo y promueven que la superación de
desafíos se asocie a un desarrollo positivo del
sujeto adolescente.
Con respecto al modelo de la experiencia
óptima, el estado de flow implica un
indispensable equilibrio entre las habilidades
percibidas de una persona en una actividad
determinada y el desafío que esa actividad
le propone. Las personas adolescentes
de este estudio señalan claramente que el
desafío necesariamente posee un grado de
dificultad, pero que constituye algo realizable
o alcanzable. Abuhamdeh y Csikszentmihalyi
(2012) muestran la importancia del desafío
en el disfrute en actividades intrínsecamente
motivadas y con orientación de meta. Estos
autores encontraron que jugadores y jugadoras
de ajedrez disfrutaban más cuando competían
contra oponentes con un nivel superior y
cuando, durante el juego, llevaban una ventaja
leve sobre el oponente.
Por otro lado, el flow ocurre dentro de
actividades que se hallan dirigidas hacia una
meta y reguladas por normas, actividades que
requieren el empleo de energía psíquica y que no
pueden realizarse sin las habilidades adecuadas
(Csikszentmihalyi, 1990). Los individuos
adolescentes de este estudio consideran que
los desafíos implican una meta, un objetivo
a alcanzar, y que es necesario el esfuerzo, el
compromiso y la puesta en juego de habilidades
propias para superar ese desafío.
En el estudio del bienestar, se ha mostrado
que el perseverar frente a desafíos es uno de
los componentes necesarios para la superación
de metas (Kaufman & Beghetto, 2009) y se
ha encontrado que es el proceso de esforzarse
tras metas, más que el logro de metas por sí
mismo, lo que es crucial para la felicidad y para
la afectividad positiva (Watson, 2002). Por lo
tanto, este componente de los desafíos resulta
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¿Qué es un desafío? Estudio cualitativo de su significado subjetivo en adolescentes de Buenos Aires
de gran importancia para fomentar estrategias
que promuevan el bienestar en los adolescentes.
Asimismo, el flow se ha asociado a mayor
satisfacción vital en adolescentes (Bassi, Steca,
Monzani, Greco & Delle-Fave, 2013), por lo
que resulta interesante conocer cuáles son los
desafíos que pueden llevar a esta experiencia
que contribuye al bienestar.
Con respecto a los diferentes tipos de desafío,
encontramos desafíos que pueden ser planteados
y afrontados de forma personal o en grupo. En
los desafíos grupales, el grupo funciona como un
“todo” incluyendo a las personas involucradas
que asumen el desafío como propio.
En cuanto a las actividades en las que
los adolescentes y las adolescentes pueden
plantearse desafíos, aparecieron el deporte, las
actividades artísticas o creativas y las actividades
escolares. Estos ámbitos constituyen espacios
en los que los sujetos adolescentes pueden
desarrollar habilidades, formar su identidad y
relacionarse con otros. El rol de las actividades
extracurriculares en el desarrollo positivo
de la gente adolescente ha sido ampliamente
documentado en la literatura internacional
(Barber et al., 2009, Coatsworth et al., 2005). En
este sentido, el estudio de la conceptualización
del desafío desde la perspectiva adolescente,
apunta también a conocer las características
de las actividades que los posibilitan, que
podrían contribuir al bienestar subjetivo de los
individuos adolescentes de nuestro medio.
Aunque las actividades estructuradas
-como el deporte y la actividad escolar- son
los ámbitos en donde los adolescentes pueden
encontrarse con desafíos, otros tipos han
surgido a partir de los dichos de estos. Los
desafíos “subjetivos” implican situaciones
personales que afectan la realidad subjetiva del
sujeto adolescente, como por ejemplo, aprender
a manejar situaciones sociales, a “callarse”,
o “la lucha con uno mismo”. Por otro lado,
algunas personas adolescentes identificaron
desafíos que conllevan a una consecuencia
física o concreta, como plantearse bajar de peso
como un logro que implica una superación de
un obstáculo personal, o los desafíos que tienen
que ver con situaciones interpersonales, como
el hacerse amigos, entrar en un grupo nuevo o
tener novia.
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Muchos estudios han mostrado que la
promoción de desafíos por parte de los padres es
una característica asociada al desarrollo positivo
de los sujetos adolescentes (Csikszentmihalyi et
al., 1993, Dailey, 2008, Rathunde et al., 2000);
aun así, no queda claro en dichos estudios
cuál es la conceptualización que realizan los
adolescentes y las adolescentes sobre qué es
un desafío y qué situaciones, experiencias y
actividades pueden constituirlo. Por lo tanto,
este trabajo lo orientamos a dar luz sobre qué es
lo que las personas adolescentes consideran un
desafío. Esto es fundamental para determinar
cuáles serían las estrategias que pueden utilizar
los padres y madres y otros significativos para
promover estos desafíos y, en consecuencia, un
desarrollo positivo en la adolescencia.
Con respecto a la metodología utilizada,
en el enfoque cualitativo buscamos
profundidad conceptual. Esperamos que futuras
investigaciones promuevan una transferibilidad
de los resultados aquí encontrados a otras
unidades de análisis, para lograr una teoría
comprensiva formal. A su vez, se podrían adoptar
enfoques mixtos, utilizando una triangulación
de datos cualitativos y cuantitativos para
complementar el abordaje de esta compleja
temática.
Debido a la importancia que han ido
adquiriendo los constructos de la Psicología
Positiva en la predicción de indicadores de
salud mental en los individuos adolescentes
(Marques, Pais-Ribeiro & Lopez, 2011), podría
resultar interesante indagar los desafíos a través
de estudios longitudinales, para estudiar la
validez predictiva de los mismos con respecto
al bienestar en esta etapa.
Este trabajo fue realizado con adolescentes
con
características
sociodemográficas
particulares, dadas por su pertenencia a
una escuela privada de clase media de la
Ciudad de Buenos Aires. Sería interesante,
en el futuro, indagar las concepciones que
sostienen adolescentes de otros contextos
socioeconómicos.
¿Existirán
diferencias
en las conceptualizaciones que realizan los
adolescentes y las adolescentes en función del
nivel socioeconómico o cultural? ¿La tipología
de los desafíos identificados seguirá siendo la
misma o podrían aparecer otras experiencias
531
María Julia Raimundi - María Fernanda Molina - Mariel Gimenez - Claudia Minichiello
o situaciones? ¿Qué influencias podrá tener
el acceso a la realización de actividades
escolares y extracurriculares como los
deportes o actividades artísticas? Debido a las
particularidades de cada contexto, es importante
poder realizar más estudios para poder contar
con modelos culturalmente válidos. A su vez,
en este estudio se ha indagado la percepción
del sujeto adolescente sobre los desafíos. Sería
interesante, en el futuro, incorporar la visión
de los padres y madres, pues podría haber
discrepancias entre unos y otros.
Implicaciones prácticas del estudio
En este estudio mostramos la importancia
de las metas para los individuos adolescentes, y
el papel que estas tienen en los desafíos. Myers
y Diener (1995, citados en Watson, 2002)
postulan que la felicidad surge del compromiso
en actividades valoradas y en el progreso hacia
metas personales, más que de la experiencia
pasiva de circunstancias deseables. Favorecer
el establecimiento de metas en las personas
adolescentes se vuelve necesario para orientarse
hacia su bienestar personal.
Por otro lado, el conocimiento de aquellas
actividades que posibilitan el planteamiento
y asunción de desafíos brinda a los sujetos
profesionales, padres, madres, educadoras y
educadores, una herramienta para contribuir
al desarrollo positivo del colectivo de
adolescentes de nuestro medio. La juventud
es una etapa decisiva en la adquisición de
estilos de vida saludables (Jiménez, GodoyIzquierdo & Godoy, 2012), por lo que conocer
aquellas actividades que propician desafíos
para los sujetos adolescentes puede constituir
un dato importante para favorecer su práctica y
motivación hacia ellas.
En el presente estudio mostramos la
importancia que tienen los otros significativos,
en especial los padres y madres, en la propuesta
de actividades o situaciones que pueden
constituir un desafío para la gente adolescente.
De ahí que se considere que la familia es uno
de los grupos a través de los cuales se podría
intervenir, para concientizarlos de su papel en
la promoción de estas experiencias en sus hijos
e hijas.
En conclusión, esperamos poder contribuir
532
a un abordaje de los adolescentes y las
adolescentes desde sus potencialidades para
el desarrollo, que puede tener importantes
implicaciones para las políticas públicas
orientadas hacia este grupo.
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Música underground e resistência cultural nas periferias do Rio de Janeiro-um estudo de caso.
Referencia para citar este artículo: Bárbara-Soares, A. & Rabello-de Castro, L. (2014). Música underground e
resistência cultural nas periferias do Rio de Janeiro-um estudo de caso. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales,
Niñez y Juventud, 12 (2), pp. 535-547.
Música underground e resistência cultural nas
periferias do Rio de Janeiro-um estudo de caso*.
Alexandre Bárbara-Soares**
Doutorando Universidade Federal do Rio de Janeiro, Brasil.
Lucia Rabello-de Castro***
Professora Universidade Federal do Rio de Janeiro, Brasil.
Artículo recibido en junio 11 de 2013; artículo aceptado en noviembre 27 de 2013 (Eds.)
• Resumo (descritivo): Este artigo curto discute as noções de dominação e resistência como
aspectos do percurso profissional de dois músicos moradores da cidade de São João de Meriti, Baixada
Fluminense, região metropolitana e proletária próxima à cidade do Rio de Janeiro. Eles fazem parte
de um movimento cultural underground chamado Hardcore, oriundo da cultura punk. A partir de
um estudo de caso, discute as relações entre cultura e juventude sob a perspectiva da dominação
e levanta possibilidades de exercícios de resistência no âmbito cultural, neste contexto urbano. Os
resultados apresentados mostram que as resistências percorrem caminhos de tensionamento entre
constituir-se como ferramenta de tomada de consciência de si, de seu lugar no mundo e de abertura a
outras possibilidades de existência, assim como de recurso para produzir uma distância ou “pureza”
em relação a outros modos de existir.
Palavras-chave: juventude, resistência, ação cultural (Tesauro de Ciências Sociais da Unesco).
Underground music and cultural resistance in the peripheries of Rio de Janeiro-a case study
• Abstract (descriptive): This short article discusses the notions of domination and cultural
resistance as key aspects of the professional trajectory of two musicians who are part of an underground
cultural movement called Hardcore, and live at São João de Meriti City, a poor and working class
area near Rio de Janeiro. Based on a case study, the article discusses the relationship between youth
and culture from the standpoint of cultural domination, and interrogates about eventual practices
of cultural resistance in this urban context. The results presented show that the paths of resistance
oscillate between the tension of either favouring the conscientization of one self, of one’s position in
the world, and of one’s possibilities, or inducing the separation, the distance or “purity” between
one’s own and others’ ways of living.
*
Este artigo curto é parte da pesquisa de doutorado em curso que desenvolvemos no Programa de Pós-Graduação em Psicologia da Universidade
Federal do Rio de Janeiro, inscrito na área da Psicologia, na subárea da Psicologia Social. Apresenta resultados preliminares de pesquisa de
caráter qualitativo, realizada com entrevistas semi estruturadas, iniciada em Março de 2011, sob o título “Juventude, cultura e resistência: a
experiência juvenil nos movimentos culturais underground”. Tem apoio para seu desenvolvimento da Coordenação de Aperfeiçoamento de
Pessoal de Nível Superior (Capes), desde 31 de Agosto de 2012.
**
***
Doutorando do programa de Programa de Pós-Graduação em Psicologia da Universidade Federal do Rio de Janeiro, Mestre em Psicologia
Social pela Universidade do Estado do Rio de Janeiro, Psicólogo graduado pela Universidade Federal Fluminense (1998). Endereço eletrônico:
[email protected]
Doutora (Ph. D., 1988) e Mestrado (M.Sc., 1978) em Psicologia pela Universidade de Londres, Grã-Bretanha, Psicóloga graduada pela PUC-Rio
(1974). Atualmente é Professora Titular do Instituto de Psicologia da Universidade Federal do Rio de Janeiro, e professora do Programa de Pósgraduação em Psicologia desse Instituto. Endereço eletrônico: [email protected]
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 535-547, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.1222271113
535
Alexandre Bárbara-Soares - Lucia Rabello-de Castro
Key words: youth, resistance, culture action (the Unesco Social Science Thesaurus).
Música underground y resistencia cultural en las periferias de Rio de Janeiro-un estudio de
caso
• Resumen (descriptivo): Este artículo corto discute las nociones de dominación y resistencia
como aspectos de la trayectoria profesional de dos músicos residentes en la ciudad de São João
de Meriti, Baixada Fluminense, una región proletarizada próxima à la ciudad de Río de Janeiro.
Ellos hacen parte de un movimiento cultural underground llamado Hardcore, que és derivado de
la cultura punk. Desarollado a partir de un estudio de caso, se analiza la relación entre la cultura
y la juventud bajo la perspectiva de la dominación, y se levantan las posibilidades de ejercicio de
resistencia en el ámbito cultural de ese contexto urbano. Los resultados presentados muestran que las
resistencias recorren caminos de tensionamiento entre constituirse como una herramienta de tomada
de consciencia de si mismo, de su lugar en el mundo y de apertura en relación a otras posibilidades
de existencia, así como de recurso para producir una distancia o “pureza” en relación a otros modos
de existir.
• Palabras clave: juventud, resistencia, acción cultural (Thesauro de Ciencias Sociales de la
Unesco).
-1. Introdução. -2. Exercícios da dominação. -3. Dominação e resistência cultural. -4.
Percurso metodológico. -5. “O capital nos separa e a pobreza nos iguala”: o caso do Confronto.
-6. Concluindo: legado e aprendizados. -Referências bibliográficas.
1. Introdução
Neste trabalho buscamos explorar as tensões
entre resistência e dominação em termos de
três dimensões articuladas: o território físico,
as expressões culturais e as possibilidades
de encontros, tendo como base de análise
o percurso profissional de dois músicos da
Baixada Fluminense, estado do Rio de Janeiro,
Brasil. Eles fazem parte de um conjunto musical
oriundo de uma das mais pobres e precárias
cidades da região (São João de Meriti), que em
quinze anos se tornou um dos maiores grupos de
seu estilo na América Latina. Além de terem se
apresentado em diversas cidades do continente
e da Europa, são acompanhados por jovens
pelo mundo com um estilo musical considerado
underground e fora do roteiro reconhecidamente
popular da produção cultural. Suas letras tratam
de temas de difícil aceitação, como os limites
da propriedade privada, a ocupação de terras,
a reforma agrária, o veganismo e os direitos
dos animais. Com três discos lançados, quatro
tournées européias e três pela America do Sul,
tocando em Squats1 e em grandes festivais, um
1
536
Squats são ocupações feitas em prédios abandonados por jovens
da cultura punk que fazem destes espaços local de moradia e de
mobilização cultural em cidades, principalmente da Europa.
grande número de álbuns distribuídos em toda a
América latina, a banda de hardcore2 Confronto
é um ente estranho na cultura da Baixada
Fluminense, mas o alcance de seu discurso e de
sua música é uma incógnita. Seus integrantes,
desde o início, denominam o grupo como uma
“centelha de resistência da Baixada”. Mas
em que reside esta afirmação? Que elementos
podem apontar para tal resistência?
Pretendemos discutir algumas facetas
contemporâneas da dominação e de
possibilidades de exercícios de resistência no
âmbito cultural neste contexto urbano. O foco
sobre o percurso de vida de atores específicos,
no caso, estes dois músicos, busca explorar as
tensões e contradições de ações de oposição
por parte de indivíduos, em contraposição
às “grandes narrativas” dos movimentos
historicamente considerados revolucionários,
ou a ações de indivíduos que ganharam
visibilidade como referencias de luta, como
seus mártires (Freire-Filho, 2007). O foco
privilegia as possibilidades de um agir frente
a imposições coercitivas ou compulsórias da
estrutura social no cotidiano.
2
Estilo musical oriundo da cultura Punk que apresenta
características musicais mais agressivas que o punk original.
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 535-547, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.1222271113
Música underground e resistência cultural nas periferias do Rio de Janeiro-um estudo de caso.
Interrogamos se, por meio de dispositivos
culturais, diferentes e particulares falas
cotidianas podem dar visibilidade a conflitos e
tensões de nosso tempo histórico, provocando o
deslocamento do olhar da política institucional
ou representativa na direção da politização da
cultura. Este deslocamento promove a luta por
significados e representações configurando um
campo de conflito e disputa por sentidos que se
trava entre os jovens e as instituições sociais
hegemônicas (escola, família, etc.) Por esta via
percorremos as trajetórias destes dois músicos
no sentido de identificar possíveis elementos
da resistência que se faz como processo de
construção de si e de alternativas de vida.
2. Exercícios da dominação
Falar da dominação significa colocar em
cena valores. Tais valores constituem uma seara
que tende a produzir o outro como objeto na
qual se reduzem as possibilidades deste outro
resistir, uma vez que o processo de dominação
engendra dispositivos próprios de se passar
como natural e necessário. Os processos
de dominação demandam uma permanente
legitimação de valores, resultantes de um poder
que deve buscar continuamente formas novas
de se legitimar para sua manutenção (Rabello
de Castro, 2012).
Há, portanto, distintas formas de exercício
da dominação -algumas mais explícitas e outras
mais sutis e subjetivas. Scott (1990) propõe três
níveis de exercício do poder que justificam o
exercício da dominação: um seria o de coerção e
pressão; o segundo, o da intimidação; o terceiro
seria o desenvolvimento e a legitimação do
controle através de processos de subjetivação,
realizados pelos meios de comunicação e
pelas instituições de socialização. Cria-se
uma hegemonia ideológica que legitima e, até
certa medida, justifica a dominação: assim,
se faz valer uma única “história oficial” que
acarreta, por outro lado, uma invisibilidade dos
movimentos e momentos de lutas e resistências
dos subordinados.
Ao mesmo tempo, a construção da
dominação pela produção da submissão,
através do medo, da autoridade e da obediência
ao poder constituído não opera apenas marcas
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visíveis, comportamentos imediatos, mas
produz uma ancoragem na estrutura psíquica,
na constituição de certo sujeito e de seu
outro (Benjamin, 1988). Neste processo de
subjetivação o outro não somente valida
e reconhece minha existência, mas, pelo
poder de reconhecimento de que é portador,
se torna capaz de impedir a diferenciação e
a separação. Desta forma, o eu permanece
capturado pelo outro, e a ele submetido. O
processo de validação da existência depende do
reconhecimento do outro, o que implica aceitar
a dependência a ele tolerando a tensão entre
separação e dependência.
No entanto, tal reconhecimento pode
encontrar na cultura e nas manifestações
culturais uma poderosa ferramenta de
enfrentamento e resistência, quando elementos
culturais podem ser utilizados para simbolizar e
permitir dizer da captura do eu nas engrenagens
da dominação. As experiências de subordinação,
ao se tornarem “traduzidas” por manifestações
culturais que lhes dão visibilidade, encontram
respaldo na ação de grupos específicos. A
produção de textos e músicas, por exemplo, são
respostas de grupos a tensões ocasionadas por
experiências de subordinação.
A dominação também pode ser exercida
através da normatização de estilos de ser e estar
na cidade. Uma das formas de legitimação da
dominação seria por meio da ideia de uma ordem
social inevitável e natural a qual todos devem
se adequar e participar. A dominação ganharia
forma através da instituição de lugares aos quais
os indivíduos são remetidos e que apontam
para formas cristalizadas de agir coletivamente,
seja nos territórios, seja nas possibilidades de
deslocamento. Atualmente, os indivíduos se
subjetivam conformando seus estilos de vida,
aspirações e expectativas à crença de felicidade
depositada nos bens materiais e imateriais
-como arte e cultura. O lazer e o entretenimento
se tornaram formas de reconciliar a insatisfação
e a revolta com formas culturalmente aceitas de
ousar e aventurar-se. Adorno (1999) já havia
abordado a dimensão imaterial da dominação
em seus estudos sobre a indústria cultural, que
estaria transformando o homem em instrumento
de trabalho e consumo, moldando suas ações
segundo uma estrutura social dominante.
537
Alexandre Bárbara-Soares - Lucia Rabello-de Castro
Entretanto, nos interessa interrogar se são
possíveis movimentos de indagação sobre a
ordem fixa e cristalizada dos lugares que são
ofertados aos indivíduos no espaço urbano
contemporâneo. Para uma grande parcela de
moradores de regiões periféricas das grandes
cidades do Brasil, o bairro e a cidade de
moradia se tornam veículos de uma dominação
exercida sobre seus corpos desde muito cedo,
pela escassez de recursos físicos e simbólicos
e pela falta de um horizonte de possibilidades
de convivência. O depauperamento físico e
psicológico produz profundas transformações
nas maneiras como os indivíduos percebem a si
e ao outro no mundo.
Ao mesmo tempo, ancorados em um
território identificado por diversas “faltas”,
enraízam-se percepções comuns de como “ser
e estar” nestes lugares, em todas as dimensões
da vida cotidiana -por exemplo, no lazer e na
arte. A música funk e o pagode, por exemplo,
são ritmos musicais imediatamente associados,
no Brasil contemporâneo, aos grupos populares
e são manifestações dominantes nas cidades e
bairros periféricos, assim como o Reggaeton
no restante da America Latina. Existem poucos
espaços ou pouca penetração para outras
manifestações culturais além daquelas que
são “naturalmente esperadas” das camadas
populares.
Mas, em meio ao movimento de
homogeneização da cultura capitalista
contemporânea, podem emergir expressões de
resistência que Scott (1990) denomina de “gestos
mínimos”. A noção de resistência cultural trata
de alguns destes gestos e movimentos, que
podem ser motivadores de outras ações de
resistência quando não se configuram, por si só,
como um ato de resistir.
3. Dominação e Resistência Cultural
Diversos autores como Eagleton (2003)
e Williams (1979) se debruçaram sobre as
relações entre cultura e a vida social cotidiana,
suas expressões e conexões com a política.
Outros como Thompson (1998) exploraram os
conteúdos simbólicos das diferentes expressões
culturais e sociais dos indivíduos, como
maneiras de ser e estar visíveis socialmente.
538
A noção de violência simbólica (Bourdieu,
1975) tem sido útil para ilustrar e analisar as
relações de dominação, presentes entre as
pessoas e grupos sociais, que não implicariam,
necessariamente, em alguma forma de coerção
física. A matriz da violência simbólica se
materializaria nos símbolos e signos culturais,
a partir do reconhecimento de uma autoridade
exercida por certas pessoas e grupos sobre
outros, através das normas internas do mundo
social as quais os sujeitos aderem e que
terminam por se incorporar em seus hábitos.
Para nossa análise, recorremos a Duncombe
(2002) que trabalha com a noção de resistência
cultural de modo a articular a relação entre
política e cultura. Esta perspectiva se estrutura
em torno das ideias de dissidência dos jovens
e de seus movimentos em relação a normas
impostas, a padrões instituídos e a regras. Esta
noção aponta para a vivência da opressão e da
injustiça das quais os jovens se sentem vítimas
frente ao poder instituído. Entendem-se tais
movimentos como rotas possíveis frente à
ausência de perspectivas (de participação, de
trabalho e de expressão) de parte da juventude.
Para o autor, a cultura e, em especial, a criação
artística, podem ser profundamente políticas ao
expressarem tradições e experiências vividas
por um conjunto de pessoas. Esta noção abre
margem para um tensionamento inicial: a
cultura tanto pode ser um poderoso aliado
na reprodução de comportamentos e normas
adequadas ao bom funcionamento institucional
e macro político, quanto uma válvula de escape
para a expressão de grupos minoritários,
de enfrentamento ao establishment e de
confrontação ao status quo. Desta forma, a
política na cultura não seria predeterminada:
a cultura é maleável. Como é usada é o que
importa, para Duncombe, que pode ser como
um “campo de oferta e procura” de símbolos,
signos e identificação, como define Bauman
(1997).
A noção de resistência é tomada como
um conjunto de forças opostas ao poder
dominante, transcrições ocultas da fala e do
comportamento manifestando outras formas
de ver e perceber o mundo por trás da história
oficial e das transcrições públicas hegemônicas
(Duncombe, 2002). No mesmo compasso,
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Música underground e resistência cultural nas periferias do Rio de Janeiro-um estudo de caso.
Freire-Filho (2007) nos coloca as possibilidades
contemporâneas de pensar a noção de resistência
como plural, diversa e polimorfa, vinculada a
experiências temporárias de empoderamento,
de relativização de identidades e de recusa
das formas convencionais de comunicação e
de relacionamento cotidianos. Bleiker (2000)
caminha pela mesma trilha ao conceituar a
dissidência e a cultura de resistência como sendo
“localizadas em inúmeras práticas nada heróicas
que compõem a esfera do cotidiano e suas
múltiplas conexões com a vida contemporânea
em geral” (Bleiker, 2000, p. 278).
Duncombe (2002) sugere que a noção de
resistência cultural pode ser vista positivamente
como um espaço de desenvolvimento de
ferramentas para a ação política, um ensaio
geral para o ato político atual, ou, como uma
ação política em si, redefinindo a própria
noção de política em ato ou, por outra via,
reconfigurando suas possibilidades de impacto.
Equipados de novas ideias, habilidades,
confiança e comparsas, o passo adiante no
terreno da resistência política pode parecer
menos amedrontador, por esta perspectiva.
Nesse sentido, a resistência cultural
funciona como uma espécie de trampolim para
o ativismo político, através da ampliação do
arsenal lingüístico e intelectual fora dos canais
formais de transmissão -como a escola e a
família (Duncombe, 2002) Para Freire-Filho
(2007) a música underground ou alternativa
tem sido um elemento deste engajamento
juvenil, em especial na construção de elos entre
resistências microscópicas, cotidianas (um
evento, uma música, uma forma de vestir ou
uma ação pontual) e movimentos ampliados de
contestação a certa ordem global hegemônica.
Scott (1990) defende que os grupos
subordinados podem utilizar estrategicamente
a cultura como forma de expressar e construir
seus discursos e práticas em espaços “seguros”
como, por exemplo, os espaços culturais.
Desta forma, ele irá defender que o lazer e os
rituais coletivos podem se configurar como
nichos de autonomia onde se asseguram,
minimamente, a liberdade de expressão e a
segurança em relação ao que se pensa e se diz,
materializando discretas formas de resistência
através de formas indiretas de expressão, do
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uso subversivo da linguagem como arma de
defesa, das ambigüidades e discursos duplos.
Seriam, portanto, diferentes formas de diálogo
com o poder ou, como ele denomina, dizeres
ocultos, expressando tentativas das camadas
subordinadas de dialogar e negociar sua
existência, voz e expressão. A voz e a expressão
próprias, autônomas, de grupos subordinados
são entendidas aqui, portanto, como um
exercício político de tais grupos.
A ritualização de identidades através dos
eventos culturais, por exemplo, colocaria em
cena figuras simbólicas que permitiriam as
camadas subordinadas criarem momentos de
reconhecimento coletivo. Sandlin e Milam
(2010) irão caminhar por esta mesma percepção
defendendo que o engajamento político pode
advir destas experiências de participação
em grupos e coletivos culturais através da
formação, nestes, de uma consciência crítica de
sua condição coletiva, via o compartilhamento
de situações e percepções comuns. Esta
percepção comum seria expressa através de
diferentes formas, além dos canais institucionais
constituídos: música, teatralidade, estética,
rituais -configurando formas de falar e fazer
distintas. Rabello de Castro (2011), abordando
as possibilidades de atuação política dos jovens,
afirma que esta se daria por um processo de
produção e articulação de narrativas com
potencial de subverter o silenciamento destes
jovens na vida coletiva. A ação política estaria
articulada com as possibilidades de fala dos
diferentes atores sociais. Entendendo a noção de
fala como a articulação pública de um discurso
por parte de um sujeito coletivo, constituindo o
sujeito como político neste mesmo ato (Rabello
de Castro, 2011, p. 301). É, assim, a maneira
pela qual apostamos que a resistência cultural
pode se configurar como resistência política,
na medida em que esta se compõe de signos
e símbolos compartilhados, compreendidos
de maneira comum e disseminados entre
os coletivos: “compartilhando percepções,
sentimentos e saindo da posição de isolamento
para outra, comunitária” (Duncombe, 2002, p.
4).
Entretanto, tais expressões apresentam
limites e modulações. Qual seria, aqui, o marco
divisório entre uma expressão de oposição e
539
Alexandre Bárbara-Soares - Lucia Rabello-de Castro
uma ação política? Seria a própria dissidência
uma ação política? Duncombe (2002) começa a
oferecer pistas ao afirmar que, para ele, seria a
transição da transcrição oculta para a transcrição
pública que ofereceria a chave para a existência
de um impacto político significativo. FreireFilho (2007) contribui afirmando que, em
muitos casos, respostas individuais a opressão
tem sido hipervalorizadas terminando por
obscurecer ou desbancar modalidades coletivas
de solidariedade e luta política, processuais e de
longo prazo.
Os ritos coletivos culturais podem
servir justamente ao processo de reencontro
de indivíduos, tornados invisíveis, que
compartilham histórias comuns, fortalecendo
um sentimento de identificação. Assim
pequenos atos subversivos pontualmente
localizados podem obter ressonância social mais
ampliada a longo prazo. Não necessariamente
todos os atos expressam a recusa declarada
em obedecer a uma dada ordem política e
social hegemônica, mas podem expressar de
maneira sutil sentimentos de desobediência
e inconformismo. Se estes atos podem
reconfigurar o mapa político e a distribuição
de forças é que parece ser um dos entraves ou
encruzilhadas do debate. Freire-Filho (2007)
vai afirmar, por exemplo, em relação à música
punk, que esta pode operar como um chamado
ao combate contra o sistema social e as formas
de oposição institucionalizadas, encorajando a
constituição de novas comunidades de dissenso
artístico e político. Mas isso não é um fim em
si mesmo.
Desta forma, aderimos a perspectiva da
resistência cultural colocada a partir de dois
eixos que se tensionam: como um trampolim,
uma ferramenta, provendo a linguagem, as
práticas e os parceiros, ou a comunidade,
para facilitar o caminho até a atividade
política. No limite, ela pode ser pensada ela
mesma como uma atividade política, uma
ação da juventude sem intermediários, sem a
necessidade de aprendizagem de códigos de
acesso a participação, um campo de construção
cotidiana de relações entre os indivíduos e
suas possibilidades de expressão, diálogo e
negociação com a sociedade ampliada. Ou,
540
por outra via, uma fuga do mundo da política e
dos seus problemas concretos e determinantes,
um “refugio em um mundo sem coração”
(Duncombe, 2002, p. 8), um fechamento
em si mesmos demarcando fronteiras quase
intransponíveis entre “nós” e “eles”. Esta
tensão se estabelece sem, necessariamente,
ser uniforme ou permanente -pode-se oscilar
entre as diferentes perspectivas de acordo com
o momento, o contexto e as ações de cada
coletivo.
Diferentes caminhos podem conduzir tal
resistência cultural: o conteúdo (o que se diz),
a forma (como se expressa), a interpretação
(como as informações e as relações com o
mundo em geral se dão nas e a partir das
expressões culturais) e a atividade (a ação
de produzir cultura como uma forma mesma
de mensagem). Estes conteúdos aparecem
misturados e entremeados no discurso de dois
personagens de um território definido, que
apresentamos em seguida, oferecendo algumas
imagens que nos ajudam a avançar nas análises.
4. Percurso metodológico
Os
depoimentos
utilizados
nesta
análise foram colhidos em uma entrevista
semiestruturada, com membros da banda
Confronto3, transcrita e analisada através do
método da análise de discurso. Também foi
utilizado como elementos de análise parte
do documentário “Meriturope”4. Todas as
falas foram categorizadas e classificadas
por saturação, relacionando os assuntos que
se repetiam ou as falas que constantemente
retornavam no discurso dos entrevistados.
Algumas das falas dos jovens, transcritas ao
longo do texto, preservam o conteúdo original
da gravação, da forma como foram ditas, com
suas gírias, vícios de linguagem e expressões
particulares.
3
Entrevista realizada em 01/03/2013, na cidade do Rio de Janeiro
no Estudio Superfuzz, com Felipe Chehuan e Felipe Ribeiro.
4
Documentário realizado pelos próprios membros da banda
Confronto, ainda em fase de edição, sobre os contrastes
observados por eles entre seu local de origem e dos locais pelos
quais a banda passou em suas viagens de tournée.
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Música underground e resistência cultural nas periferias do Rio de Janeiro-um estudo de caso.
5. “O capital nos separa e a pobreza nos
iguala”5: o caso do Confronto
“Eles precisam que a gente saia da baixada,
vá lá pro centro do Rio, trabalhe, faça o capital
girar, o dinheiro circular, e volte pra baixada
-‘não venham muito pra cá não’. De Segunda a
Sábado ta bom, de oito as cinco, quando chegar
a hora, volta pra casa” (Felipinho, 33 anos,
músico, morador de São João de Meriti).
Felipe Chehuan, 31 anos e Felipe Ribeiro
(Felipinho), 33, se conhecem há 16 anos.
Ambos moradores da cidade de São João de
Meriti, Baixada Fluminense, município do
estado do Rio de Janeiro. Com uma população
de 459.356 habitantes, segundo dados do Ibge
(Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística)
(2010), é conhecido como “Formigueiro das
Américas”, pois sua densidade demográfica
(número de habitantes dividido pela área em
quilômetros quadrados) é uma das mais altas
do continente6.
Os dois rapazes fazem parte de um conjunto
musical chamado Confronto. A música que
tocam (o “Metalcore”, ou hardcore com
elementos de Thrash Metal) não é popularizado
maciçamente entre os jovens, não circula em
veículos de comunicação tradicionais, como
emissoras de tevê e rádios, nem é trilha sonora da
indústria de consumo, através de propagandas e
comerciais. Também não é de fácil aceitação por
produtores culturais em geral, devido ao caráter
extremo do som e o aspecto de contestação
de suas temáticas. Mas o Confronto, em 15
anos, conseguiu gravar três discos e um DVD,
feitos e lançados de maneira independente, sem
apoio de grandes corporações ou empresas e
efetivados através do esquema cooperativo
de membros do movimento underground. Já
realizou cerca de 180 shows mundo afora, em
países da America Latina e em quatro tournées
pela Europa. Tudo feito e viabilizado através do
esquema cooperativo e de forma independente.
Suas letras sobre vegetarianismo, direitos
dos animais, ativismo político do MST e dos
Zapatistas e pobreza repercutem entre jovens
5
Trecho da canção “Vale da Morte”, da banda Confronto.
6
Fonte: web Page Ibge - http://cidades.ibge.gov.br/xtras/perfil.
php?lang=&codmun=330510 Acessado em 05/03/2013
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de diferentes nacionalidades. Além disso, o
Confronto foi um dos conjuntos pioneiros
no meio da cultura underground brasileira
a levantar explicitamente a bandeira do
veganismo7, postura adotada pelos quatro
integrantes da banda e considerada por eles
uma das formas de enfrentamento, possíveis, às
grandes corporações.
Entretanto, Felipe e Felipinho continuam
morando em São João de Meriti. Sua música,
ancorada neste território e nas problemáticas
dele, ganha expressão para muito além. A cidade
e sua precariedade desde cedo produzem uma
percepção de valor nos indivíduos, naqueles que
nela habitam. Os elementos que se destacam no
seu discurso dão visibilidade tanto a distintas
esferas concretas e simbólicas da dominação,
quanto das possibilidades de emergência de
ações de resistência. A forma como ambos
narram este percurso nos oferece, daqui em
diante, algumas pistas sobre tais expressões de
opressão e resistência.
A cidade, seu contexto e seus habitantes
A contínua e maciça produção de
precariedade física das cidades periféricas
têm sido um forte aliado da dominação sobre
estas populações, legitimando a relação entre
(ausência de) condições materiais e condições
simbólicas
de
existência.
Esboçam-se
subjetivações subordinadas àqueles que detêm
as relações de produção e, principalmente,
parece criar-se um aprisionamento simbólico
ao território pela impossibilidade de encontro
com a diferença, com outra realidade viável,
possível. Estas condições, tanto de isolamento
físico e simbólico quanto de uma subordinação
material transparecem quando os dois músicos
falam de sua cidade de origem:
“A imagem que eu tenho da cidade é de ver
São João ser asfaltada. Só o centro era asfaltado.
7
Veganismo é um estilo de vida em respeito aos animais. Um
vegan não come alimentos de origem animal, carnes de todas as
cores e tipos, ou que contenham qualquer resíduo: leites, queijos,
salsichas, ovos, mel, banha, manteiga, etc. Também não veste
roupas ou sapatos feitos de animais: couro, seda, lã, etc., evita o
consumo de cosméticos e medicamentos testados em animais ou
que contenham componentes animais na formulação: sabonetes
feitos de glicerina animal, maquiagem contendo cera de abelha,
etc., profissionalmente não trabalha com exploração animal,
seja vivo ou morto. Fonte: site veganismo.org.br. Acessado em
15/05/2013.
541
Alexandre Bárbara-Soares - Lucia Rabello-de Castro
Lembro de gente saindo pra rua com saco de
supermercado amarrado no calçado pra sair pra
trabalhar no centro, por causa da lama e terra.
De 10 anos pra cá que começou a ter um pouco
mais de dignidade -ou não” (Felipe).
“Um lugar como esse, o que mais tem aqui
é loja de material de construção. As famílias
ganham um dinheiro, ele vai dar um jeito na
casa dele, vai terminar a cozinha, é assim que
as pessoas vivem. Quando sobra alguma coisa
é pra família, pra dentro de casa. E o sonho de
conhecer outros mundos, de viajar, de entrar em
um avião que seja já é uma conquista absurda”
(Felipe).
Aliada a este isolamento e somando novos
elementos a esta condição, ganha visibilidade
a série de precariedades que submetem desde
cedo os que moram ali, reforçando a associação
entre território e vida cotidiana ao discurso da
falta e do déficit:
“São João é uma cidade muito pequena. Aqui
não tem quadra, campo, nada que te ofereça
diversão, lazer. Um amigo nosso de Portugal,
quando veio ao Brasil e conheceu a baixada,
viu as casas, como as pessoas moram, ele disse:
‘eu sou o cara mais feliz do mundo, eu descobri
que eu não tenho problemas’” (Felipinho).
“Eu casei tem quatro anos e construí minha
casa -bem típico da Baixada isso, você mesmo
construir sua casa. Geralmente acontece nas
lajes das famílias, sempre pra cima. A cidade
tem uma densidade demográfica imensa,
quando eu era pequeno tinham campos de
futebol, hoje só tem casa com duas, três lajes.
Eu construí tudo do zero, da fundação da casa,
uma ‘obra eterna’, sem fim. As pessoas vivem
com nada, entram na casa vazia. E a gente vive
cercado disso” (Felipe).
Em meio a tal cenário emergem análises
produzidas pelo músico sobre os efeitos destas
condições de vida no cotidiano como as pessoas
se relacionam e nas alternativas que constroem
neste território:
“Você passa em uma rua de São João, tem em
uma rua, três, quatro igrejas e três, quatro bares,
na mesma rua. Vira a rua, tem mais três igrejas.
Vira a outra rua, tem mais quatro igrejas. E aí
mais três biroscas8. Céu e inferno, não tem real”
(Felipe).
8
542
Bares pequenos e geralmente de estrutura precária característicos
nas cidades periféricas e favelas das grandes cidades brasileiras.
Os primeiros encontros com a cultura
juvenil underground
Fanon (2005), falando de sua condição de
submissão pela raça, afirmava que “uma vez
que o outro hesitava em me reconhecer, só
havia uma solução: fazer-me conhecer” (Fanon,
2005, p. 13). Este caminho de fazer-se conhecer
pressupõe provocar uma ação, uma resposta
no mundo em forma de ação no mundo. A
alternativa que os dois músicos apresentados no
texto têm explorado para “fazer-se conhecer”
foi a da cultura e da música. Este caminho se deu
inicialmente sem uma razão lógica atravessando
as ações. Os caminhos foram espontâneos
e permeados por afetos -seus discursos são
repletos de “eu gostei”, “mexeu comigo”, “me
abriu a cabeça”- sem que necessariamente fosse
um movimento voluntário, lógico ou racional
motivado pelas condições de vida precárias e
subalternizadas:
“Meu primeiro contato com a cultura
rock foi no (bar do) Juvenal, um festival punk.
Tocaram várias bandas. Eu tinha 14, 15 anos.
Nesse dia mexeu comigo... foi meu primeiro
contato com o ‘faça-você-mesmo’, com fazer
música sem a necessidade de saber música,
com as pessoas que tocavam ajudando as outras
a montar palco, a preparar equipamento, tudo
aquilo era novo pra mim” (Felipe).
A perspectiva colocada por Duncombe
(2002) sobre as noções de comunitarismo
e símbolos compartilhados expressando
caminhos da resistência, etapas, começa a
ganhar contornos no percurso. Este autor
também vai afirmar que nem sempre os
indivíduos ou grupos têm plena consciência
de que seus atos se constituem, por exemplo,
em atos de resistência. Isto se dá a posteriori
da ação. Um dos elementos que motiva estas
ações pode ser a própria relação com distancias
e espaços. A ampliação das perspectivas de
encontros, descoberta de novos territórios e de
outras relações através da reconfiguração dos
significados dos espaços públicos e coletivos
por parte dos jovens através de atividades
artístico-culturais é uma possibilidade de
resistir ao isolamento físico e simbólico. O
quanto o ir e vir pela cidade e as formas de
ocupar seus espaços e o estabelecimento de
formas de comunicação e interação podem ser,
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 535-547, 2014
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Música underground e resistência cultural nas periferias do Rio de Janeiro-um estudo de caso.
em alguma medida, expressões de resistências
destes grupos. Esta perspectiva aparece no
discurso de Felipe:
“A gente vivia na baixada e tocava na baixada.
Aí quando uma banda da baixada tocava no
Garage9 eu ficava admirado com isso, eu ficava
pensando ‘um dia eu vou chegar lá, vou tocar
lá no Rio, no Garage’. O sonho era tocar no
Garage” (Felipe).
“A minha banda começou quando eu fui a
um show da banda do Max (guitarrista do
Confronto), o Detrito Urbano. Eu me amarrei
no show e a gente trocou fita demo. Aí beleza,
mas o Marcelo, que tocava no Detrito, aqui
de São João mesmo, me escreveu uma carta
e começamos a trocar cartas. Ele me mandou
200 flyers10, das bandas que se correspondiam
com ele na época. De 1996 a 1998 rolou muita
carta entre nós, eu entrei feroz nessa parada de
carta11” (Felipe).
Interessante perceber aqui que a troca de
cartas, em um período em que a internet ainda
iniciava sua expansão pelo país, se dava dentro
da própria cidade e também com atores de fora,
de outros estados. Esta forma de comunicação
foi uma das características da formação de
redes contraculturais underground nos anos 80
e 90 e possibilitou a expansão do que Uzcátegui
(2012) denomina “uma rede sem centro e de
fluxos livres, que, ao menos em sua arquitetura
básica e em sua intencionalidade, anteciparia a
internet” (Uzcátegui, 2012, p. 4).
Ao mesmo passo, a entrada em um universo
cultural de certa forma pouco conhecido, com
um apelo visual e estético muito forte, provocava
reações externas e promovia reconfigurações na
própria percepção de mundo e de si.
“Quando eu terminei a 8° serie, cada um dos
amigos meus foram para um lado. E meus amigos
não entenderam muito quando eu entrei pra esse
lance do rock. Foi mais por causa da parada da
atitude mesmo, sabe... tipo, era agressivo (...)
9
Casa de shows underground na Praça da Bandeira, centro da
cidade do Rio de Janeiro, que existiu entre 1991 e 2002.
10
Filipetas em que bandas e fanzines colocam suas informações e
contatos.
11
Na década de 90 do ultimo século se tornou comum a troca de
materiais (fanzines, releases, flyers de bandas) entre pessoas
ligadas a cultura underground através de cartas sociais -de valor
pequeno e destinatário pessoa-física.
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eu queria aquilo. Meus pais sempre estiveram
comigo, nunca ficaram preocupados nem nada,
mas sempre acompanharam de perto” (Felipe).
Informação e novas experiências
Alguns elementos que Duncombe
(2002) apresenta para discutir a noção de
resistência cultural se mostram, algumas
vezes timidamente, outras de forma mais
explícita, no discurso dos dois rapazes com
os quais dialogamos. Um deles é a ampliação
do arsenal lingüístico e intelectual, fora dos
canais tradicionais de transmissão cultural,
como a família e a escola. E também um canal
de interpretação da realidade. A experiência
enfatizada por eles da troca de cartas e da busca
no outro, naquele que vivencia as mesmas
experiências e sensações, de informação, apoio
e interlocução se configura como a tentativa
-precária, parcial, efêmera- de formulação de
uma direção, de um caminho alternativo de
circulação de conhecimento e de percepções.
Este percurso foi reforçado tanto pelo contato
com indivíduos quanto pelo encontro com
novos territórios -cidades e estados:
“Meu mundo era aquilo ali (São João do Meriti).
Eu só tive uma dimensão do que o mundo
pode te proporcionar no dia que eu peguei um
ônibus e fui pra São Paulo (tocar). Quando eu
conheci aquela cidade gigante, quando cheguei
lá, vi aquele caos, aquilo me instigou. Abriu (a
cabeça). Eu falei ‘quero ir mais longe, conhecer
outros lugares assim” (Felipe).
“Quando eu vi o primeiro zine falando sobre
anarquismo, já vinha junto anarquismo, o MST
ocupando, zapatismo, veio tudo de uma vez só.
Naquela de carta, chegava muito zine, muita
fita e eu passava tudo pros caras (que vieram a
ser da minha banda)” (Felipe).
“Eu nunca tinha pensado em viajar pra Europa,
pra Argentina, pra tocar. Só a música me
proporcionou isso, conhecer outras ideias,
outras culturas. Conhecer cidades do interior
da Alemanha, ser recebido na prefeitura de uma
cidade de 2.000 habitantes. Interior do Brasil
a gente conheceu menos, só no nordeste, mas
foi outra experiência forte. E me fez pensar pra
burro” (Felipinho).
A proposta de Duncombe de “escalas de
resistência” nos parece oportuna aqui. Ele
543
Alexandre Bárbara-Soares - Lucia Rabello-de Castro
defende que, dentro das ações de resistência
cultural, podem-se observar etapas na direção
da atividade política contra o poder instituído.
Entre elas, a apropriação de informação,
a construção de autoconsciência política,
uma caminhada do sentido individual para o
comunitário e, então, para um espectro social
mais ampliado. Esta perspectiva da apropriação
ganha contornos a partir do contato com novas
perspectivas e da adesão racional a algumas.
“E no final dos 90’s em comecei a curtir as
bandas mais sérias, mais políticas. As bandas
chamadas ‘for fun’12 não me cativavam tanto
quanto de outras bandas mais sérias, pela
mensagem. O contato com cartas me fez ter
contato com o lance mais libertário, anarquista,
me fez começar a ficar mais atento a essa coisa
política, a leitura de zines, etc. Ali comecei a
conhecer zapatismo, desigualdade, combate ao
racismo, vida livre de drogas... e eu comecei a
pensar ‘como assim, cara’? Abriu a mente, um
horizonte. E eu fiquei com sede de buscar mais
conhecimento sobre aqueles assuntos” (Felipe).
A música e a banda
A contestação também pode se dar através
de certos processos de distanciamento em
relação às estruturas tradicionais morais,
como defende Pinto-Tomás (2010). A relação
entre arte e lucro estabelece uma fronteira que
tensiona as noções de produção capitalística
e propõe outra forma de percepção do que se
denomina trabalho, atividade humana. O fato
de não ganhar a vida com a música sempre
se coloca como um questionamento, ora
para os jovens que a fazem, ora para aqueles
que os rodeiam e não entendem o porquê de
permanecerem fazendo arte sem ganhar por
isso -ao menos o suficiente para sobreviver.
“E aí teve aquele momento que meu irmão
saiu disso, saiu da banda, porque viu que não
ia dar grana. Eu fiquei porque eu gosto pra
caralho. Ele achava que em algum momento
a gente ia virar um ‘Raimundos’13. Eu, por
ter contato com muitas bandas, por carta, que
12
13
544
Eram chamadas “for fun” as bandas do universo do Rock
alternativo que apresentavam letras puramente lúdicas, sem
nenhum conteúdo político ou social.
Banda brasileira de grande apelo comercial.
eram ‘pé no chão’14, tinha mais contato com a
realidade. É difícil pras pessoas digerirem isso,
eu mostro meus vídeos pro meu pai tocando em
Quito pra 70.000 pessoas e ele me vê no Brasil
trabalhando em escritório e ele não entende.
Porque esta pergunta ‘você vive dessa porra?’
é sempre. Não incomoda responder a essa
pergunta, mas nego acha que estar bem é viver
disso, ganhar grana com isso. Pra mim a banda
e a música são outra coisa” (Felipe).
Segundo López-Cabello (2013) a música
punk funciona como uma tela que permite aos
jovens vislumbrar e reconhecer uma realidade
oferecendo recursos para nomear e distinguir
situações e sujeitos com quem se relacionam.
Aqui, a opção pela música e pela cultura como
forma de expressão de um discurso público que
se tornou próprio, autônomo, entra em conflito
constantemente com as visões e percepções
hegemônicas sobre este campo -a figura do
“artista” que “vence” ao ter uma superexposição
de sua obra e acumular muito ganho financeiro
é conflitada com outras percepções e formas
de pensar e conceber a arte e a cultura. O
constante incômodo em responder aos amigos
e familiares sobre “dar certo” com a música
encontram um elemento de tensionamento da
resposta negativa, mas que não se encerra em
uma conclusão, deixando uma dúvida no ar“porque eles ainda fazem isso?”
“Como a gente está a tanto tempo dentro
disso, vivendo a música e a coisa toda do
underground, as pessoas acham que isso dá
certo (financeiramente). As pessoas nos vêem
viajando pra Europa, fazendo muitos shows,
então na própria pergunta delas ta embutida a
resposta -tipo, isso aí dá certo (dá grana). Não
entra na cabeça deles que o sucesso pra gente
não é ir no Faustão15. Mas no fim eles chegam
à conclusão que ‘no mundo deles, isso aí dá
certo’, muda o conceito de ‘dar certo’ deles”
(Felipinho).
Finalmente, os músicos também dão grande
ênfase na entrevista ao papel de conhecer outros
países sobre a forma como viam o seu próprio
território, e ao mesmo tempo as implicações
difíceis que tais desafios colocavam.
14
Realistas e conhecedoras do cotidiano da cultura underground.
15
Programa popular televisivo de imensa audiência no Brasil.
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Música underground e resistência cultural nas periferias do Rio de Janeiro-um estudo de caso.
“Primeira vez que eu voltei da Europa eu voltei
triste. Dá vontade de chorar. Você vê que não
precisa ser assim, tem outra vida que dá pra
levar, sem tanto sofrimento pras pessoas”
(Felipinho).
“Da primeira vez que a gente foi pra Argentina
a gente foi só com o dinheiro da ida e 60
camisas pra vender e tentar grana pra voltar.
Conseguimos juntar pra volta e voltamos nos
dois anos seguintes pra tocar lá e no Chile”
(Felipinho).
As limitações da forma de vida VEGAN/
Straight Edge
Os dois músicos também são adeptos,
dentro da cultura underground, da corrente
Straight Edge16 e do veganismo. Em meados
dos anos 90, o veganismo passou a fazer parte
das reivindicações difundidas pelas culturas
underground. Para grande parte dos straight
edges, a abstenção do consumo de qualquer
produto de origem animal seria, principalmente,
uma expressão de boicote às grandes indústrias
capitalistas que lucram através da destruição
do meio ambiente (O’Hara, 2005, p. 59). Esta
atitude faz parte do arsenal de convicções e
referências coletadas ao longo do percurso
de ambos na cultura underground e os coloca
frente a impasses cotidianos para manterem-se
fiéis a tais princípios.
“Às vezes é mais caro pra mim comer verdura
que seria se eu comesse, sei lá, bife, fígado todo
dia ou porcaria de lata. Porque a feira é longe de
casa, no mercado é caro ou está estragado. Mas
eu estou nessa (veganismo) há muito tempo e
a gente se acostuma a viver nesse perrengue,
nesse constante embate com a indústria”
(Felipe).
“A Sadia lançou uma linha vegetariana. Mas daí
ela colocou os preços lá no alto e com poucos
mercados vendendo. Assim eles podem falar:
‘viu, essa parada não vende, não funciona’.
E eles continuam vendendo mais porcaria
industrializada, carne podre, pras pessoas”
(Felipe).
16
Movimento que prega um estilo de vida livre de drogas,
de oposição a atitude “hedonista” que caracterizava o
comportamento de inúmeros jovens que faziam parte do punk
- que incluíam no seu repertório, o consumo abusivo de drogas
(licitas e ilícitas) e um forte apelo à violência e ao que eles
denominam “autodestruição” (O’Hara, 2005).
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6. Concluindo: legados e aprendizados
Duncombe (2002) havia colocado uma
encruzilhada a respeito da noção de resistência
cultural: se constituir como uma ferramenta, ou a
própria resistência cultural sendo uma atividade
política, ou ainda, por outra via, uma fuga do
mundo da política e dos problemas concretos e
determinantes, um fechamento em si mesmos
demarcando fronteiras quase intransponíveis
entre “nós” e “eles”. Esta tensão permanece na
leitura do percurso dos integrantes da banda
Confronto e de suas percepções. Ao mesmo
tempo em que o contato proporcionado aos
jovens pela cultura underground com outras
pessoas e territórios se configurou, segundo
eles mesmos, em portas para outros mundos e
ações, as condições concretas de vida as quais
estão submetidos parecem se manter intactas
sob a procura de uma certa “pureza” em atos e
discursos. Como exemplo, estaria a rejeição aos
canais comerciais convencionais de difusão da
música que se torna um obstáculo ao acesso a
maiores públicos, ao passo que mantém o grupo
protegido do assédio uniformizante da indústria
do entretenimento.
“Desde aquela infância de canela na lama
na vila Roseli até agora e só ver a realidade
de fora e de outras culturas através dos filmes
até agora, pisar na Europa, conversar com as
pessoas, mudou minha vida. Isso faz com que
você tenha uma autoanálise da sua vida, da
sua sociedade, você descobre que tudo que
você achava que era verdade absoluta, não é.
No caso da gente, com muita informação, com
mais referência, a gente consegue discernir
melhor o que é bom e ruim pra gente. Antes,
quando eu era um simples fã das bandas que
eu curtia, e quando eu tive contato com o
D.I.Y. com essa ideia de que eu estou em uma
comunidade e podemos fazer juntos, na nossa,
as coisas sem depender do governo, dos caras
que tem o poder... esse universo da música,
me fez acreditar que é possível fazer as coisas
mesmo com todas as dificuldades” (Felipe).
Freire-Filho (2007) chama a atenção para
o fato de que o papel do posicionamento de
classe como elemento de diferenciação dentro
das culturas juvenis tem sido omitido, em vez
de analisado, na intersecção complexa com
545
Alexandre Bárbara-Soares - Lucia Rabello-de Castro
outros fatores sociais relevantes. Este parece
ser um elemento presente neste tensionamento
entre o que se fala, como se fala e as condições
concretas subjacentes a isso.
Se, para Scott (1990), na maior parte dos
casos na vida política o que está em jogo é a
conquista de outro mundo, de outras formas de
ser neste mundo que reconfigurem as relações
hegemônicas existentes (Scott, 1990, p. 130), o
ato de não conformidade com os padrões pode
ser o apontamento de uma direção. Ou seja,
se há legitimação do controle e da dominação
através de processos de subjetivação, também
podem-se afirmar outras possibilidades de viver
em sociedade como forma de resistência.
“A gente vive completamente fora da
realidade convencional, a gente não vive uma
vida igual a dos outros. A gente vive um outro
mundo, diferente da maioria das pessoas. E
tenta fazer com que eles entendam e aceitem
né, que como nós há muitos” (Felipinho).
A identificação de aliados (“Como nós
tem muitos”) reforça a posição de rejeição aos
padrões dominantes. Ainda que permeado pelas
contradições de um processo fragmentário
de construção de uma direção de resistência,
equilibrando-se entre um processo ativo e
um possível fechamento em torno de círculos
próprios “ensimesmados”, há no percurso e nos
relatos apontados uma tentativa de afirmar uma
potência de si frente às condições que procuram
dessubjetiva-los (Rabello de Castro, 2012, p.
84), mantendo-se vivos de uma maneira que
provoca, causa estranheza, não segue scripts
todo o tempo. Com sua banda Confronto e seu
estilo de vida, os dois rapazes tem se mantido
convictos em um caminho contra-hegemônico
pagando, em certos momentos de vida, um preço
afetivo e concreto por isso: os questionamentos
familiares, a ausência de recursos financeiros
estáveis, a permanência em seu território de
origem, enfrentando as dificuldades do local.
Mas, se um dos princípios da resistência é de
questionar a própria realidade, talvez tecer,
silenciosamente e entre poucos, inicialmente,
outras vozes e outros “modos alternativos
de conceber a historia” (Said, 2011, p. 338),
seja uma das apostas possíveis que ambos
estão trilhando. E conquistando aliados neste
caminho.
546
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DOI:10.11600/1692715x.1222271113
547
Segunda Sección:
Estudios e Investigaciones
Juventud, políticas públicas y crisis en España: ¿Triángulo mágico o triángulo de las Bermudas?
Referencia para citar este artículo: Planas-Lladó, A., Soler-Masó, P. & Feixa-Pàmpols, C. (2014). Juventud, políticas
públicas y crisis en España: ¿Triángulo mágico o triángulo de las Bermudas? Revista Latinoamericana de Ciencias
Sociales, Niñez y Juventud, 12 (2), pp. 551-564.
Juventud, políticas públicas y crisis en España:
¿Triángulo mágico o triángulo de las
Bermudas?*
Anna Planas-Lladó**
Profesora Universidad de Girona, España.
Pere Soler-Masó***
Profesor Universidad de Girona, España.
Carles Feixa-Pàmpols****
Catedrático Universidad de Lleida, España.
Artículo recibido en octubre 11 de 2013; artículo aceptado en marzo 7 de 2014 (Eds.)
• Resumen (analítico): En tiempos de crisis, las políticas de juventud están experimentando
enormes recortes y transformaciones hasta el punto que hemos llegado a preguntarnos si realmente
existen como políticas públicas con entidad propia. La situación en la que se encuentran muchos
sujetos jóvenes en España les lleva a preguntarse dónde están las redes de protección tradicionales:
la familia, las ONG’s o el Estado de Bienestar, cuando realmente se los necesita. Nuestro objetivo en
este artículo es presentar y discutir la situación de las políticas de juventud en España en el contexto
actual de austeridad y drásticos recortes sociales. Este análisis lo llevamos a cabo a partir de los
parámetros del triángulo mágico que unen las políticas, la investigación y el trabajo social con
jóvenes.
Palabras clave: juventud, recesión económica, trabajo social, España (Tesauro de Ciencias
Sociales de la Unesco).
Palabras clave autores: políticas de juventud, intervención social con jóvenes.
*
Este artículo de reflexión, desarrollo e innovación tecnológica se basa en nuestra experiencia en el Master Internuniversitario en Juventud y
Sociedad, parcialmente financiado por la Direcció General de Joventut de la Generalitat de Cataluña (www.udg.edu/masterjoventut ) a través de
un convenio anual de colaboración entre esta Dirección General y la Universidad de Girona como universidad coordinadora del Máster. Algunas
partes se inscriben en el proyecto GENIND, financiado por el Ministerio de Economía y Competividad, Gobierno de España [CSO2012-34415],
del 01-01-2013 al 31-12-2015 (www.lageneracionindignada.blogspot.com ). Área de conocimiento: Otras Ciencias Sociales, Subárea: Ciencias
Sociales, Interdisciplinaria.
**
Profesora Lectora del Departamento de Pedagogía de la Universidad de Girona. Doctora en Pedagogía por la Universidad de Girona.
Con experiencia como técnica de juventud en el sector público y privado. Profesora del Máster Interuniversitario Juventud y Sociedad.
Correo electrónico: [email protected]
Profesor Titular de Universidad del Departamento de Pedagogía de la Universidad de Girona. Doctor en Pedagogía por la Universidad de Girona.
Director del Máster Interuniversitario Juventud y Sociedad desde 2008. Correo electrónico: [email protected]
****
Catedrático de Antropología Social en el Departamento de Geografía y Sociología de la Universidad de Lleida. Doctor por la Universidad de
Barcelona y Honoris Causa por la de Manizales (Colombia). Profesor visitante en las universidades de Roma, México, París, Berkeley, Buenos
Aires, Santiago de Chile y Newcastle. Profesor del Máster Interuniversitario Juventud y Sociedad. Correo electrónico: [email protected]
***
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 551-564, 2014
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DOI:10.11600/1692715x.1223070314
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Anna Planas-Lladó - Pere Soler-Masó - Carles Feixa-Pàmpols
Youth, public policies and crisis in Spain: Magic triangle or Bermuda Triangle?
• Abstract (analytical): In times of crisis, the youth policies are experiencing enormous cutbacks
and transformations to the point that we are wondering whether they really exist as public policies
with their own entity. The situation in which many young people find themselves in Spain leads them
to wonder where the traditional protection networks are: The family, the NGO’s or the Welfare State,
when they are really needed. Our objective in this article is to show and discuss the situation of the
youth policies in Spain in the present context of social austerity and drastic cutbacks. We carry out
this analysis from the parameters of the magical triangle that unite policies, research and social work
with young people.
Key words: youth, economic recession, social work, Spain (the Unesco Thesaurus of Social
Sciences).
The Author’s Key words: youth policies, social intervention with young people.
Juventude, políticas públicas e crise na Espanha: Triângulo mágico ou Triângulo das
Bermudas?
• Resumo (analítico): Em tempos de crise, as políticas de juventude estão enfrentando enormes
cortes e transformações ao ponto de nos perguntarmos se as políticas públicas existem realmente
com entidade própria. A situação em que se encontram muitos jovens na Espanha faz que eles agora
se perguntem onde estão as redes tradicionais de segurança: a família, as ONGs ou o estado do bemestar, quando você realmente precisa delas. O objetivo deste artigo é apresentar e discutir a situação
na Espanha, em relação às políticas públicas para a juventude no contexto atual de austeridade e
de cortes drásticos de bem-estar. Analisamos a situação dos jovens e das politicas de juventude na
Espanha, através dos parâmetros do triângulo mágico ligando política, pesquisa e trabalho social
com jovens.
Palavras-chave: juventude, recessão econômica, trabalho social, Espanha (Tesauro de Ciências
Sociais da Unesco).
Palavras-chave autores: políticas de juventude, trabalho social com jovens.
-1. El triángulo mágico y las políticas de austeridad. -2. La investigación sobre la juventud ante
los efectos de la crisis. -3. Políticas de juventud: ¿Espejismo ante la crisis? -4. El trabajo social
con jóvenes: equilibrios en las trincheras. -5. Conclusiones. -Lista de referencias.
1. El triángulo mágico y las políticas de
austeridad
En el preámbulo del Renewed Framework
for European Cooperation in the Youth Field
[Marco Renovado para la Cooperación Europea
en el Campo Juvenil],1 resolución aprobada
en noviembre del 2009 por el Consejo de la
Unión Europea y que debe guiar las políticas
de juventud europeas de la década de 2010, se
plantea como objetivo general la promoción
de la integración profesional de las personas
jóvenes, y como reto principal la superación
1
552
http://eur-lex.europa.eu/LexUriServ/LexUriServ.do?uri=OJ:C:2
009:311:0001:0011:EN:PDF. [Consulta: 27-03-2014].
de las “turbulencias económicas” iniciadas en
2008, que entonces aparecían más coyunturales
que estructurales. El fundamento teórico
del nuevo marco legislativo es la noción de
“Magical Triangle”, es decir, las necesarias
sinergias que se establecen entre poderes
públicos, sociedad civil y academia (Chisholm,
Kovacheva & Merico, 2011). En el centro
del triángulo están los y las jóvenes a título
individual, o bien organizados colectivamente.
En el primer vértice están los poderes públicos,
encargados de formular, legislar y aplicar las
políticas de juventud. En el segundo vértice
está la academia, cuya función principal
es la generación de conocimientos sobre la
juventud. En el tercer vértice está la sociedad
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Juventud, políticas públicas y crisis en España: ¿Triángulo mágico o triángulo de las Bermudas?
civil, encargada de la intervención en el mundo
juvenil, en conexión con las organizaciones
juveniles y los sujetos profesionales del trabajo
social juvenil.
Entre los tres vértices tienen lugar
intercambios, no siempre simétricos, aunque
necesariamente multidireccionales, en los que
todos y todas aprenden de todas y todos. Cuando
estos intercambios son numerosos, fértiles o
positivos, el resultado es el fortalecimiento de
los espacios de participación juvenil. Cuando
estos intercambios son escasos, estériles o
negativos, el triángulo mágico puede llegar a
convertirse en un triángulo de las Bermudas,
en el que la juventud pasa de ser sujeto a objeto,
es invisibilizada o desaparece simbólica y
físicamente del centro del escenario: las políticas
de juventud sufren recortes o se subordinan
a las policías de juventud; la investigación se
reduce o se alimenta de estereotipos mediáticos;
el trabajo social con jóvenes subsiste a base
de voluntarismo y austeridad (Oliart & FeixaPàmpols, 2012). (Ver fig. 1).
A efectos prácticos, el triángulo se traduce
en la noción de “diálogo estructurado”, que es
la manera de establecer espacios periódicos de
intercambio entre los cinco actores principales:
los stakeholders (sujetos políticos y técnicos
responsables de tomar las decisiones referentes
a las políticas de juventud); las personas
representantes de las organizaciones juveniles
y ONGs; los profesionales y las profesionales
que trabajan en juventud; los investigadores e
investigadoras en juventud y la Universidad2.
Este triángulo es nuestro punto de partida
para analizar los efectos de la crisis y de las
políticas de austeridad en España en este
artículo. Exponemos algunos datos y otras
tantas reflexiones sobre cómo influyen tanto
la crisis como las políticas ortodoxas para
abordarla (las llamadas políticas de austeridad)
en los tres vértices del triángulo (los estudios,
las políticas y el trabajo juvenil), y en los
tres niveles administrativos sobre los que se
despliegan tales políticas (local, regional y
estatal).
Figura 1. Políticas de Juventud: ¿Triángulo
Mágico o Triángulo de las Bermudas?
2. La investigación sobre la juventud
ante los efectos de la crisis
Los efectos de la crisis en la juventud
española pueden resumirse en dos arquetipos
mediáticos convertidos en objeto de
investigación. Por una parte, los Ni-Nis,
jóvenes que supuestamente ni estudian ni
trabajan (versión española de los Neet - Not
in Education, Employement and Training):
metáfora de las dramáticas consecuencias del
desempleo para una parte de la gente joven,
engullida por el triángulo de las Bermudas de la
2
Fuente: elaboración propia
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 551-564, 2014
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Cabe decir que no existe una definición consensuada sobre la
juventud en la Unión Europea, variando los límites de edad
en función de los países y de los vértices del triángulo. En las
investigaciones sobre juventud -por ejemplo en las Encuestassuelen considerarse cuatro cohortes quinquenales (15-34 años),
aunque a veces se empieza con la mayoría de edad (18) y en
otras ocasiones se añade una quinta cohorte (35-39 años). En las
políticas de juventud, las leyes europeas no establecen límites
de edad, que varían según los distintos programas: por ejemplo
Youth in Action va de los 14 a los 28 años, Erasmus va de los
14 a los 35; etc. En cuanto al trabajo social con jóvenes, suele
centrarse en las personas adolescentes (de 12 a 17 años), aunque
en los últimos años se incluyen también los sujetos jóvenes
adultos (de 18 a 25 años) de sectores desfavorecidos.
553
Anna Planas-Lladó - Pere Soler-Masó - Carles Feixa-Pàmpols
crisis3. Por otra parte, los Indignados, jóvenes
y no tan jóvenes activistas del movimiento 15M, que en mayo de 2011 ocuparon las plazas
de la mayoría de ciudades españolas en protesta
contra la clase política, oponiendo a la imagen
del Ni-Ni la del Sí-Sí-Sí: la del sujeto joven que
además de estudiar y trabajar -precariamentele queda tiempo para comprometerse en una
salida solidaria de la crisis. En ambos casos,
en primer lugar la problemática social que tales
nociones ponían de manifiesto fue denunciada
por activistas (sindicalistas o militantes); su
difusión como etiqueta, en segundo lugar,
correspondió a los medios de comunicación;
la investigación científica llegó en tercer lugar,
para aportar datos e interpretaciones críticas
sobre el fenómeno.
2.1. De Mileuristas a Parados
Antes del estallido oficial de la crisis
financiera internacional (en otoño de 2008),
algunos estudios habían puesto de manifiesto
la vulnerabilidad social de amplias capas de
la juventud, en los ámbitos laboral, educativo,
residencial y reproductivo. Lo que se resumió
en un estereotipo generacional: el mileurista (el
sujeto joven sobradamente preparado que gana
menos de 1000 euros al mes y por ello tiene
dificultades para emanciparse de sus padres).4
El efecto más visible de esta situación es la
evolución del paro juvenil. Como muestran
los datos de la Encuesta a la Población Activa
(EPA) (Gráfico 1), las tasas de desempleo ya eran
elevadas antes del inicio de la crisis. Entre 2008
y 2012 las tasas aumentaron exponencialmente,
aunque de manera desigual según los grupos de
edad. Para los sujetos adolescentes de edades
entre 16 y 19 años, se pasó del 39,41% al
72,65%; para los jóvenes y las jóvenes entre 20 y
24 años de edad, se pasó del 20,40% al 49,13%;
para la gente joven ubicada en el rango etario de
25 a 29 años, aumentó del 13,60% al 32,19%; y
3
Para una panorámica europea sobre los NEET, véase el informe
del Eurofound (Mascherini et al., 2012).
4
La noción fue propuesta por una joven estudiante en una carta al
director publicada en el principal periódico español en 2005, y
asumida luego como emblema generacional (ver Freire, 2006).
Con el inicio de la crisis, en lugar de mileuristas los jóvenes
empezaron a ser nombrados como nimileuristas.
554
para la población en general se incrementó del
11,34% al 25,03%. En resumen: en el año 2012
están en paro 2 de cada 10 personas adultas, 5
de cada 10 jóvenes y 7 de cada 10 adolescentes.
Grafico 1. Evolución de las
de desempleo por grupos de
(España, 2005-2012).
tasas
edad
Fuente: elaboración propia a partir de datos de la Encuesta a la
Población Activa. Instituto Nacional de Estadística (www.ine.
es). Los porcentajes corresponden al primer trimestre de cada
año.
2.2. La Generación Ni-Ni
El modelo de una juventud desempleada,
precarizada y familiarmente dependiente
confluyó en la etiqueta del Ni-Ni. Originalmente
fue una fórmula de denuncia de los desajustes
entre el sistema escolar y el mercado laboral.
En 2005 la rama juvenil del sindicato UGT
(Unión General de Trabajadores) presentó un
informe (UGT, 2005), basado en datos sobre
Cataluña (Comunidad Autónoma del Estado
español) de la primera mitad de la década, en
el que reflexionaba sobre el elevado porcentaje
de jóvenes que habían abandonado el sistema
educativo pero no se habían incorporado
al trabajo. Sumando los sujetos activos
desocupados que no estudian con los inactivos
que tampoco estudian, representaban en torno
al 10% del total de la población juvenil. En
2008 el sindicato actualizó el informe (UGT,
2008), mostrando que la situación había pasado
de coyuntural a estructural. En total, los Ni-Nis
habían pasado a representar el 14,30% de la
población de 16 a 24 años de edad (o sea: uno
de cada 6 sujetos jóvenes ni estudia ni trabaja).
Para quienes elaboraron el informe, ello ponía
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 551-564, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
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Juventud, políticas públicas y crisis en España: ¿Triángulo mágico o triángulo de las Bermudas?
de manifiesto graves déficits del sistema
educativo y laboral, que iban del fracaso escolar
a la temporalidad en el empleo.
Aunque el informe no hablaba de Ni-Nis, la
categoría se convirtió en una etiqueta mediática,
invirtiéndose el eje culpabilizador: del sistema
educativo y laboral se pasó a culpar a los propios
individuos jóvenes de esta situación (si no
estudiaban ni trabajaban era porque eran unos
vagos con una vida cómoda, mantenidos por
las familias o por papá Estado). Es el periodista
José Luis Barbería, en un artículo en El País
publicado en junio de 2009, quien populariza
la etiqueta “generación ni-ni”, que ya no hace
referencia a los individuos que se encuentran en
esta situación particular sino al conjunto de la
población juvenil. El paroxismo llegó con un
programa televisivo, un reality show emitido a
principios de 2010 por una cadena privada, que
bajo el título de Generación Ni-Ni, convertía la
etiqueta en categoría. Pero la etiqueta empezó
también a utilizarse con un sentido político,
como denuncia de la inequidad generacional
padecida por la juventud española en el mercado
laboral, en la política y en los medios de
comunicación.5 Finalmente, fue implícitamente
asumida por las administraciones públicas.
Tras el ruido mediático llegó la hora de la
investigación académica. En 2011 el Instituto
de la Juventud publicó el informe Desmontando
a ni-ni (Navarrete, 2011). Como se expone en
la introducción, la categoría puede considerarse
como una cáustica metáfora de la crisis, una
imagen deformada de un colectivo juvenil
fuertemente estereotipado (Navarrete, 2011,
p. 12). Tras una revisión de las principales
estadísticas europeas y nacionales, el estudio
proponía una definición más precisa, según
la cual los Ni-Nis no llegaban al 2% de la
población juvenil española. El estudio se
completaba con un análisis cualitativo basado
en cuatro grupos de discusión con jóvenes, que
permitieron desentrañar la vivencia de “ser nini” y su correspondencia con las experiencias
educativas y laborales de los propios jóvenes.
En 2012 el Observatori Català de la Joventut
publicó otro estudio, en el que se analiza el
origen y evolución del concepto y se propone
5
Véase la interesante página web Generación Ni-Ni, que recoge
testimonios, diarios, estudios y debates en torno al tema: www.
ninis.org [Última consulta: 28/12/2012].
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 551-564, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
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un método de cálculo alternativo:‘Generació
Ni-Ni’. Estigmatització i exclusió social
(Serracant, 2012). Aunque no puede hablarse
de jóvenes Neet sino de jóvenes en situación de
Neet, lo cierto es que las estadísticas europeas
muestran que Cataluña y España son, junto
con Bulgaria, Irlanda e Italia (los países más
afectados por la crisis), las regiones donde hay
más jóvenes en tal situación.
2.3. La Generación Indignada
La otra cara de la moneda de los Ni-Nis
son los Indignados, también conocidos como
el movimiento 15-M. El primer apelativo hace
referencia al título de un libro de Sthéphane
Hessel (2010) considerado inspirador del
movimiento. El segundo tiene su origen en la
fecha en que se produjo la ocupación de la plaza
del Sol en Madrid (el 15 de mayo de 2011).
Desde el principio los Indignados se presentaron
a sí mismos como alternativa a los Ni-Nis,
rechazando tal etiqueta por estigmatizadora y
abusiva:
La actual crisis nos afectaba a los jóvenes de
una manera desmesurada y comenzábamos a
vislumbrar un futuro muy incierto cuando no
excluyente. Algunos medios decían que éramos
la Generación Perdida o la Generación Ni-Ni.
Yo no lo veía así. A mis veintitrés años, yo soy
un sí-sí. Estudio y trabajo (Gallego, 2011, pp.
24-25)
Los Indignados se convirtieron
en una imagen mediática, que a
diferencia de los Ni-Nis obtuvo un
fuerte apoyo popular, pues algunas de
sus reivindicaciones (como la dación en
pago de los pisos hipotecados, las críticas
al sistema bancario, a la corrupción
política y a los recortes sociales) eran
compartidas por amplias capas de la
población. Como sucedió con los NiNis, el apelativo pasó a designar a toda
una generación, que se reconocía en los
acampados. A raíz del primer aniversario
del movimiento, que se había replegado
en los barrios e iniciativas locales,
empezaron a publicarse varios estudios,
a menudo a cargo de activistas o de
jóvenes participantes en las protestas,
que abordaban temas como el papel de
las redes sociales y las tecnologías de
la comunicación, las nuevas formas de
555
Anna Planas-Lladó - Pere Soler-Masó - Carles Feixa-Pàmpols
participación política y sus conexiones
con otros movimientos similares, como
la protesta griega, la primavera árabe y
Occupy Wall Street6.
Finalmente, otro efecto de la crisis ha sido
la drástica reducción de las investigaciones
sobre juventud financiadas con fondos públicos:
cuando más necesario era tener datos reales
sobre la evolución de la juventud, los institutos
y observatorios dedicados a promover tales
investigaciones han padecido recortes muy
superiores a la media, lo que ha afectado al
número de investigaciones encargadas. Si a
ello le añadimos los recortes a la investigación
de la Secretaría de Estado de Investigación,
Desarrollo e Innovación del Ministerio de
Economía y Competitividad, el panorama para
los investigadores e investigadoras se convierte
en desolador. Globalmente y sin menospreciar
el esfuerzo y la labor realizada por parte de
las personas e instituciones interesadas y
vinculadas a esta temática (París et al., 2006),
hay que admitir que queda mucho camino
por recorrer y que seguramente la política
realizada en este sector no ha dado suficientes
frutos. En cambio, y como elemento positivo a
considerar, cabe citar la creciente participación
de investigadores e investigadoras en juventud
(tanto senior como junior) en proyectos de
investigación, revistas y redes internacionales,
en especial europeas y latinoamericanas.
3. Políticas de juventud:
¿Espejismo ante la crisis?
3.1. Estructuras y competencias de las
políticas de juventud
La consideración y el tratamiento de
las cuestiones juveniles en el conjunto de las
políticas públicas ha sido y es todavía un tema
objeto de debates y posicionamientos diferentes
(Wallace & Bendit, 2011). En la mayor parte
de los países europeos, las políticas de juventud
se desarrollan a partir de la evolución de sus
políticas sectoriales, configurándose desde
la acción de las políticas de educación, de
ocupación, de vivienda, de salud, de cultura,
etc. En España, la configuración de las actuales
6
556
Aunque no podemos citarlos a todos, destacaremos algunos en
los que hemos participado: Trilla et al., 2011, Feixa-Pàmpols et
al., 2012, Fernández-Planells, Figueras, Feixa-Pàmpols, 2012.
políticas públicas de juventud se origina en
1975 con el inicio de la transición democrática
y la estructuración del actual Estado Social
de Derecho (Comas, 2007, Martín, 2007). El
modelo que se implanta reconoce una estructura
orgánica propia para la juventud -como una
política sectorial más-, con una estructura
política y técnica específica. Esta opción
pretende reforzar la atención a la gente joven
y hacer visibles las acciones y las políticas
dirigidas a este colectivo, compensando a la vez
la falta de políticas específicas para los jóvenes
y las jóvenes desde las tradicionales políticas
sectoriales.
A nivel competencial, las políticas de
juventud son desarrolladas por diferentes
estructuras administrativas, aunque el criterio
de proximidad a los sujetos jóvenes acaba
imponiéndose y favoreciendo la planificación
política y la realización de programas juveniles
desde la administración local. La complejidad
de estas estructuras y competencias afecta el
despliegue de las mismas, y en algunos casos
ha acabado duplicando servicios, confrontado
administraciones y cuestionado el trabajo
transversal, la atención integral de la gente joven
y la consolidación de estructuras y proyectos.
La situación actual de austeridad y recortes,
más allá de obligar a actuar con racionalidad
extrema, está afectando de manera evidente en
la calidad de las políticas sociales y obliga a
revisar este modelo con sus virtudes y defectos.
La falta de recursos en todos los sentidos pone
en evidencia la poca solidez de las estructuras y
servicios creados a lo largo de estos años, y la
fragilidad de estas políticas, de sus estructuras
y de muchos de los servicios de juventud.
Hay que recordar que el futuro de los actuales
sujetos adultos depende del capital social de la
generación joven.
3.2. La evolución de los discursos y prácticas
en políticas de juventud
Las actuales políticas públicas de juventud se
estructuran en España a partir de la recuperación
democrática a finales de los años setenta, y se
implantan con las primeras administraciones
locales democráticas en los inicios de los años
ochenta. En estos primeros años las políticas
de juventud se identificaban fundamentalmente
con las políticas de ocio juvenil. A partir de
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 551-564, 2014
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Juventud, políticas públicas y crisis en España: ¿Triángulo mágico o triángulo de las Bermudas?
mediados de los años ochenta aparece en el
discurso de estas políticas el concepto de
integralidad, y con el se configuran políticas
de juventud que explícitamente apuestan por
facilitar la transición de los jóvenes y las
jóvenes hacia la vida adulta, y por tratar los
aspectos determinantes de la emancipación:
el trabajo, la vivienda, la educación, y la
salud, fundamentalmente. A pesar de todo, la
práctica de estas políticas continúa centrándose
mayoritariamente en programas de tiempo
libre y asociacionismo juvenil liderados por
las estructuras administrativas de juventud y
evidenciando la ausencia de políticas específicas
para los sujetos jóvenes desde las tradicionales
políticas sectoriales.
A finales de los años noventa se añade
al discurso de las políticas de juventud el
concepto de políticas afirmativas de la nueva
condición juvenil (Ajuntament de Barcelona
y Diputació de Barcelona, 1999). Desde esta
perspectiva, las políticas de juventud tienen que
ocuparse solo de aquello que es propio de la
gente joven: la afirmación de la cultura juvenil,
la identidad y el ocio, y tienen que dejar para
las políticas más generales (resto de políticas
sectoriales) los asuntos que corresponden a
la plena ciudadanía de los individuos o que
favorecen la emancipación del colectivo.
El objetivo de las políticas de juventud es,
según este nuevo discurso, proporcionar el
máximo de experiencias vitales a las personas
jóvenes y enriquecer su itinerario biográfico.
Esta distinción, sin embargo, también tiene
lugar fundamentalmente a nivel discursivo,
porque en la práctica las políticas de juventud
siguen concretándose mayoritariamente en los
programas de ocio juvenil y asociacionismo.
En la mitad de los primeros años 2000,
con la voluntad de conciliar estos dos enfoques
discursivos de las políticas de juventud (de
transición y afirmativas), se busca un discurso
integrador. ¿Hay que ayudar a los sujetos
jóvenes a ser jóvenes o hay que ayudarlos a
incorporarse al mundo adulto y, por lo tanto,
a dejar de ser jóvenes? ¿Es el objetivo de
las políticas de juventud el desarrollo de la
juventud o su rápida transición? ¿Qué sentido
puede tener ayudar a las personas jóvenes a ser
jóvenes si simultáneamente no se promueve su
acceso a los derechos de ciudadanía que son
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 551-564, 2014
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DOI:10.11600/1692715x.1223070314
considerados propios de la vida adulta? En este
nuevo escenario, la juventud se considera un
concepto multidimensional que se define como
una etapa de ciudadanía en la que las personas
adquieren y ponen en práctica los derechos y
deberes sociales. La cuestión es poder acceder
a todos los recursos para ejercer esta ciudadanía
(Benedicto & Morán, 2002). De esta manera, se
añade al discurso de las políticas de juventud la
idea de afirmación de la plena ciudadanía de los
jóvenes y las jóvenes. Se trata de poder acceder
a los recursos sociales, políticos, económicos
y culturales necesarios para su ejercicio, ya
que lo que convierte a las personas jóvenes en
ciudadanos y ciudadanas no es la posesión de
una serie de derechos, sino poder ejercerlos.
Esta evolución del discurso de las políticas
de juventud en España se ve interrumpida a
finales de la primera década de los años dos mil.
El diagnóstico de la realidad juvenil cambia en
pocos años de forma muy significativa y se
imponen las políticas de austeridad y los recortes
en todas las políticas públicas, y especialmente
en las políticas sociales. De algún modo se
puede afirmar que las políticas de juventud en
España han sido mayoritariamente políticas
periféricas, puesto que desde la especificidad
de unas políticas propias y explícitas se ha
creado un discurso particular sin llegar a
atender de verdad las cuestiones nucleares
de la juventud y, menos aún, modificarlas. El
discurso ha experimentado un recorrido que no
se ha correspondido con la práctica y la acción
en juventud. Se ha incidido de manera muy
desigual, intermitente y poco decidida en las
condiciones de vida de las generaciones jóvenes
(educación, trabajo, vivienda, etc.) Por ello, en
el mejor de los casos, las políticas de juventud
desarrolladas se podrían considerar como un
ámbito de actuación subsidiario de las políticas
sociales, culturales y educativas.
3.3. Viejos y nuevos retos para las políticas
de juventud
El Estado español ocupa la primera
posición en términos de fracaso escolar y de
mala inserción laboral de sus jóvenes, según
los datos recogidos por la Unesco (2012). Uno
de cada tres sujetos jóvenes españoles de entre
15 y 24 años de edad dejaron sus estudios antes
de acabar la enseñanza secundaria, frente a la
557
Anna Planas-Lladó - Pere Soler-Masó - Carles Feixa-Pàmpols
media europea de uno de cada cinco, de acuerdo
con este estudio que recoge el progreso de los
objetivos educativos fijados en Dakar en 2010
y cuya fecha tope de cumplimiento es 2015.
Este mismo informe de la Unesco apunta que
dotar de formación y recursos a estas personas
jóvenes en la actual situación de crisis, es más
esencial que nunca. Según los cálculos de
esta organización, se estima que cada dólar
invertido en educación y en competencias
supone un retorno de diez dólares para la
economía del país inversor. Parece, pues, que
uno de los objetivos de las políticas de juventud
debería ser incuestionable. Al mismo tiempo,
un reciente informe publicado por Intermón
Oxfam (2012), manifiesta que si no se corrigen
las medidas de austeridad y los recortes en
políticas sociales, España podría incrementar
sus cifras de personas en riesgo de pobreza
y exclusión social, llegando en el año 2022 a
casi un 40% de la población (dos de cada cinco
individuos españoles).
Según Pérez et al. (2010), en países
como España, con poca competitividad, baja
productividad, reducido nivel educativo,
escaso nivel tecnológico y mercado laboral
poco dinámico, la inadecuación y rigidez de
las estructuras e instituciones laborales está
generando efectos perniciosos, no solo sobre la
productividad y el crecimiento económico, sino
también sobre el bienestar de los ciudadanos
y ciudadanas, especialmente sobre los más
débiles, entre ellos y de manera especial, la
gente joven. Ante este escenario particular
es ineludible articular unas políticas públicas
que den respuesta a las acuciantes y urgentes
necesidades. En nuestro caso concreto, ¿cuáles
deben ser las prioridades de las políticas de
juventud ante este escenario?, ¿cómo pueden
atender de forma eficaz y eficiente las demandas
juveniles? Estas son cuestiones nada fáciles de
responder y que quizás no tengan una única
respuesta. Por otro lado, las limitaciones de
este artículo impiden una respuesta amplia
y argumentada como requeriría la toma de
posición. De todos modos, avanzamos algunas
ideas a modo de cuestiones para la reflexión al
respecto. La separación entre el discurso teórico
en políticas de juventud y la acción práctica de
estas políticas debe reducirse. Según Comas
(2011), la actual crisis determinará el fin del
558
trayecto para las retóricas de juventud. En este
sentido, ¿puede la actual situación de crisis y
austeridad impuesta acercar posiciones entre
ambas realidades y favorecer el diálogo y la
dialéctica entre estas dos esferas de la política
de juventud? Un acercamiento entre estas dos
realidades favorecería a ambas.
La complejidad de la acción transversal e
integral en las políticas públicas de juventud
es otro reto a afrontar. ¿Cuál ha de ser el
rol de las unidades específicas de juventud
existentes en el modelo español? ¿Cómo
articular la acción transversal que requiere una
atención integral, con la existencia de políticas
sectoriales dirigidas a atender las necesidades
de las personas, por un lado y, por el otro, con
la existencia de una política específica para
los jóvenes y las jóvenes? La delimitación de
competencias entre niveles administrativos
y distintas administraciones, y el trabajo
coordinado y transversal, siguen siendo un reto
en la administración pública. En momentos de
crisis y de austeridad, este reto se convierte en
una necesidad ineludible.
La legislación española actual no garantiza
la obligatoriedad de desarrollar servicios de
juventud ni establecer baremos o mínimos de
recursos necesarios en cada territorio. ¿Cómo
pueden subsistir las políticas de juventud
cuando el protagonismo real ha estado
liderado por las administraciones locales y en
la actualidad estas se encuentran sin recursos,
endeudadas y en algunos casos arruinadas
y sin ninguna obligación de atender estas
necesidades? Ante esta realidad compleja
y con emergencias evidentes habrá que ver
cómo se genera el consenso social suficiente
para que estas políticas sean percibidas como
imprescindibles. ¿Será esta situación, a pesar
de todo, una oportunidad única para reforzar y
consolidar las políticas de juventud? ¿Sabremos
aprovechar la oportunidad?
4. El trabajo social con jóvenes:
equilibrios en las trincheras
El trabajo social con jóvenes, como
práctica social pedagógica que media entre las
aspiraciones individuales y las expectativas
sociales (Coussée et al., 2010) debería ser
una herramienta fundamental para afrontar
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Juventud, políticas públicas y crisis en España: ¿Triángulo mágico o triángulo de las Bermudas?
situaciones de crisis como en la que estamos
inmersos. Desde esta perspectiva, el trabajo
social con jóvenes puede contribuir al
empoderamiento juvenil, dotando a los sujetos
jóvenes de herramientas para hacer frente
a los retos que plantea la nueva situación
socioeconómica
(temporalidad
de
los
empleos, paro de larga duración, dificultades
y demoras para la emancipación, etc.). Pero
también puede facilitar la integración social
y el trabajo de cohesión social, evitando el
enfrentamiento de “pobres contra pobres” que
puede darse en situaciones extremas. Según
el informe de Williamson (2013), el trabajo
social con jóvenes, la educación no formal, y
la participación juvenil, son aspectos centrales
para trabajar la exclusión social, contribuir
al desarrollo personal y a la educación, y
promover la ciudadanía activa. Si las políticas
de juventud se configuran a partir de la acción de
múltiples políticas sectoriales, la intervención
en el mundo juvenil se conforma con la acción
de múltiples agentes, objetivos y prácticas,
que deben adaptarse e incidir en una realidad
dinámica, que convierten a ese mundo en un
ámbito infinitamente fluido, móvil y flexible
(Bradford, 2011). Veamos más detenidamente
como se configuran algunos de los elementos
del trabajo con jóvenes en España.
Si nos centramos en los profesionales
de la intervención en juventud vemos como
estos aparecen y aumentan considerablemente
a lo largo de los treinta primeros años de
democracia española, aumentando sobre todo
en los entes locales, principales ejecutores de
las acciones destinadas a la gente joven. Según
el estudio realizado por la Asociación Catalana
de Profesionales de las Políticas de Juventud
(Viñas, 2010), el 62,1% de los profesionales
de juventud catalanes realiza sus tareas en un
ayuntamiento, respecto al 10,8% que lo hace
en una asociación, el 9,5% en un Consejo
Comarcal, o el 7,2% en una empresa privada. Las
ciencias sociales (educación social, pedagogía,
sociología, trabajo social y psicología) son el
ámbito formativo mayoritario de estos sujetos
profesionales, aunque no se identifican con una
especialización concreta, hecho que supone una
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amplia diversidad metodológica en el sector7.
También es en este periodo cuando se establecen
ciertos avances hacia un marco normativo para
la profesión y la estandarización de perfiles y
condiciones laborales para estos profesionales, y
cuando se construyen herramientas estratégicas
y metodológicas para mejorar la calidad de las
intervenciones (Planes Nacionales de Juventud
a nivel autonómico, guías para la elaboración
de planes locales, fórums jóvenes, etc.). Aun
así, actualmente prevalecen las incertidumbres
de identidad del colectivo y las cuestiones
en torno a los objetivos y metodologías de
las prácticas de intervención juvenil que la
diversidad de profesionales y la amplitud
del campo comportan. Estas incertidumbres
y cuestiones no difieren mucho de las que
se plantean sus homólogos en otros países
europeos, con imperativos políticos y énfasis
diferentes. Ejemplo de ello son las cuestiones
planteadas en los tres seminarios de historia del
trabajo con jóvenes (2008, 2009 y 2010), donde
se plantean para la discusión cuestiones como:
¿qué es el trabajo con jóvenes?, ¿qué significa
el trabajo con jóvenes para la gente joven y para
la sociedad?, ¿qué es la política de juventud?,
etc. (Schild & Vanhee, 2010).
4.1. Las consecuencias de la austeridad en el
trabajo social con jóvenes
Con las políticas de austeridad y los recortes
en las políticas sociales, los avances realizados
en este ámbito quedan inexorablemente
quebrantados. El gobierno estatal y los gobiernos
autonómicos tienen problemas de liquidez
de presupuesto. Retrasan el otorgamiento de
subvenciones a entes públicos y privados y
a entidades, y reducen considerablemente la
cuantía de las aportaciones. Ante esta situación,
los entes locales reducen cuantiosamente sus
presupuestos viéndose afectados los servicios
a la juventud. Estas son algunas de las
consecuencias más destacadas:
7
Datos similares aparecen en el reciente mapa de profesionales
de juventud en el País Valenciano, aún por publicar, pero del
que se pueden consultar algunos datos en las páginas Web de
la Associació de Professionals de Joventut de la Comunitat
Valenciana (http://professionalsjoventutcv.wordpress.com/) y en
la de la Associació Catalana de Professionals de les Polítiques de
Joventut (http://www.joventut.info/).
559
Anna Planas-Lladó - Pere Soler-Masó - Carles Feixa-Pàmpols
- A nivel de los sujetos profesionales
del trabajo social con jóvenes: recesión de
contratos, ampliación de competencias de áreas
afines (cultura, mujer, fiestas, deportes, etc.), o
reducción de la jornada laboral. Otro fenómeno
asociado es la reducción de categorías
profesionales de los técnicos y la convocatoria
de plazas con requerimientos formativos
inferiores a los que requerirían los cargos
(Associació Catalana de Professionals de les
Polítiques de Joventut, 2012). Esto permite
contratar con menores sueldos a personas no
siempre preparadas, de modo que se pone en
cuestión la calidad de los servicios prestados.
- A nivel de intervenciones: cierre de
servicios, disminución de las actividades y
reducción considerable de los proyectos e
intervenciones en juventud. Como ejemplo, el
cierre de dos locales para jóvenes en la ciudad
de Palma de Mallorca en julio de 2011, ante la
imposibilidad de afrontar el coste de alquiler de
los locales o el cierre del Espai Jove de Cunit,
en mayo del 2012.
A todo esto le acompaña la tendencia a
la privatización de los servicios públicos, no
siempre garantía de calidad y muy favorable
al mejor postor. O sea, a quien pueda dar,
no el servicio de mejor calidad, sino el más
beneficioso económicamente. Junto a ello, y
como efecto colateral, el decrecimiento del
número de pequeñas y medianas empresas
dedicadas a la intervención juvenil a favor de
las grandes empresas con capital suficiente para
soportar los baches financieros.
Ante esta situación tampoco salen
beneficiadas las organizaciones juveniles.
Por ejemplo, el descenso del presupuesto del
Consejo de la Juventud de España (CJE) (ver
gráfico 2), plataforma de entidades juveniles
formada por organizaciones juveniles de
ámbito estatal y por los Consejos de Juventud
de las Comunidades Autónomas. El CJE es una
entidad de derecho público de base asociativa
que promueve los intereses y la participación de
la gente joven en la sociedad y ante los poderes
públicos. El Consejo funciona desde 1983 y
aglutina unas 83 asociaciones juveniles que
cada dos años votan para elegir presidente, y
una comisión permanente de nueve miembros.
En enero de 2014, el Consejo de Ministros
560
aprobó el Proyecto de Ley de Racionalización
del Sector Público que contempla la supresión
del Consejo de la Juventud de España (CJE),
para integrar supuestamente sus funciones
a través del Instituto de la Juventud (Injuve).
El presidente del Injuve es nombrado por el
Gobierno, con lo que es probable que se pierda
la capacidad crítica y la independencia de las
acciones que se realizaban desde el CJE. Esta
medida ha sido criticada por las organizaciones
juveniles que ven como los jóvenes y las
jóvenes pueden quedarse sin la voz que ha
defendido sus intereses y derechos frente a la
administración.
Gráfico 2. Presupuesto del CJE 2007- 2013
(miles de euros)
Fuente: elaboración propia a partir de datos de los Presupuestos
Generales del Estado
Este panorama de “ausencias” deja
debilitadas las posibilidades de la intervención
en juventud. ¿Cómo podemos hacer
intervenciones de calidad sin el personal
suficiente? ¿Qué margen de acción van a tener
las organizaciones juveniles si se las debilita?
¿Cuáles son los objetivos prioritarios de
intervención?
4.2. Resistencia en las trincheras
Los agentes profesionales del ámbito de
la intervención juvenil deberán redefinirse
y reafirmarse para resistir a esta vorágine de
recortes. Esta redefinición deberá centrarse tanto
en las metodologías y objetivos de intervención
como en la comunicación del impacto de sus
prácticas. Veámoslo más detenidamente.
A nivel metodológico será imprescindible
buscar nuevas fórmulas para conectar con
una generación de jóvenes con un futuro
potencialmente abierto e incierto, y al mismo
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 551-564, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.1223070314
Juventud, políticas públicas y crisis en España: ¿Triángulo mágico o triángulo de las Bermudas?
tiempo inseguro. Jóvenes que se refugian
en proyectos a corto y muy corto término,
aferrándose al presente como área de referencia
temporal (Leccardi, 2011). Jóvenes poco
amantes de la participación institucional
pero con formas más individualizadas y
reivindicativas de participación (sirva como
ejemplo el movimiento del 15-M). Jóvenes
insertos en las tecnologías de la información
y con una cultura comunicativa centrada en
lo virtual. Pero sobre todo jóvenes a quienes
les afecta de primera mano la crisis en la que
estamos metidos, y que reclaman soluciones
a necesidades básicas como el empleo o el
derecho a una vivienda digna que les permita
emanciparse. O sea, el quid de la cuestión
será trabajar, en un contexto de restricciones
e incertidumbres, para facilitar la integracióninclusión y una mayor autonomía de la gente
joven (Rivera-González, 2011, p. 333). Frente
a esta situación, los sujetos profesionales de
la intervención juvenil deberían actuar como
potenciadores del empoderamiento juvenil,
trabajando colaborativamente con la juventud.
Deberían trabajar escuchando, dialogando y
explorando con los jóvenes y las jóvenes a partir
de metodologías centradas en la participación
entusiasta, la autorreflexión y la búsqueda de
ser alguien (Bradford, 2011). Será preciso, a su
vez, trabajar de forma coordinada y transversal
con otros agentes profesionales para hacer
intervenciones integrales y poder acompañar
a los sujetos jóvenes. Finalmente, pero no
menos importante, también será necesario
trabajar creativamente para buscar alternativas
a los déficits de recursos del sector: trabajar en
red, formar jóvenes formadores y formadoras,
aprovechar el potencial de las tecnologías de la
información, etc.
En relación con la comunicación, será
imprescindible mejorar la comunicación de las
buenas prácticas de intervención juvenil. Nos
referimos a la necesidad de aportar evidencias
de la relevancia de las prácticas para que
estas sean valoradas y se las impulse a nivel
político. Como apunta Spence (2011, p. 264),
“the creation of research-based, theoretically
developed and practice informed text is
necessary to the process of creating a discursive
field in which the meanings, values and potential
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 551-564, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.1223070314
of youth work as professional activity might
be effectively communicated”. Un ámbito
como el del trabajo social con jóvenes que
suele percibirse como suplementario de otros
servicios educativos y sociales, debe invertir
esfuerzos en evidenciar las buenas prácticas
y las incidencias que estas tienen, no solo en
los jóvenes sino también en la sociedad. Esto
requiere esfuerzos de la gente profesional,
pide escribir y difundir los resultados de
las prácticas, colaborar en investigaciones,
elaborar instrumentos de recogida de datos y
sistematizar procesos que aporten evidencias
del impacto de las acciones. Aparecen algunas
iniciativas al respecto, como el portal de
buenas prácticas que puso en funcionamiento
a principios del 2013 la Asociación Catalana
de Profesionales de las Políticas de Juventud
(http://www.joventut.info/bonespractiques/),
el libro de buenas prácticas de intervención
social con jóvenes en ámbitos de diversidad
social y cultural de la Dirección General de
Juventud del Gobierno de Canarias (Gobierno
de Canarias, 2009), o el Catálogo de Buenas
Prácticas del Instituto Asturiano de la Juventud
(Sánchez, 2003). A pesar de estos esfuerzos,
queda camino por recorrer.
En situaciones tan complejas como la actual,
donde las problemáticas sociales proliferan,
la administración debería invertir, como
nunca, en políticas sociales que contribuyan
a la prevención y bienestar de los colectivos
más vulnerables, entre ellos los jóvenes y las
jóvenes, primeros en sufrir las consecuencias
devastadoras de esta crisis.
5. Conclusiones
La situación actual de austeridad y recortes
está afectando de manera evidente las políticas
públicas en España y de forma drástica las
políticas sociales, y con ellas las políticas de
juventud. La falta de recursos en todos los
sentidos pone en cuestión la solidez de las
estructuras y servicios de juventud creados
en las épocas de bonanza económica. Este
panorama puede ser una invitación a la revisión
y reformulación de las actuales políticas de
juventud periféricas y subsidiarias de las
políticas sociales, culturales y educativas.
561
Anna Planas-Lladó - Pere Soler-Masó - Carles Feixa-Pàmpols
Las políticas de juventud -al menos en
España- siempre se han desenvuelto haciendo
malabares para incidir en la gente joven, desde
políticas alejadas de los aspectos nucleares de
las condiciones de vida de esta (información
juvenil, ocio o asociacionismo, entre otros).
Esta estrategia se ha puesto en evidencia por
su insuficiencia. En el mejor de los casos, se
ha intentado coordinar -sin demasiado éxitodistintas políticas sectoriales con incidencia
determinante en las condiciones de vida
de los jóvenes y las jóvenes (ocupación,
educación, vivienda o salud, entre otros),
pero la complejidad del trabajo transversal ha
limitado enormemente las posibilidades de
construir una auténtica política de juventud. La
coordinación o dirección de planes de juventud
ha sido un ejemplo claro en este sentido. Todo
esto, en el caso español, con unos recursos muy
limitados y con la dedicación de personal con
un reconocimiento no siempre en concordancia
con el nivel de exigencia y responsabilidad
otorgados.
En tiempos de crisis, estas mismas políticas
de juventud están intentando sobrevivir sin
poder asegurar que las redes de protección
tradicionales -la familia, las ONG y el Estado
de Bienestar- cumplan su función. Las
políticas de austeridad están llevando al límite
los programas y servicios de juventud. Se
reducen drásticamente los recursos destinados
a estas políticas y en su lugar se multiplican
exponencialmente las necesidades de los sujetos
jóvenes. Abordar la complejidad de una situación
como esta desde los posicionamientos actuales,
nos lleva inevitablemente a una posición propia
del “Triángulo de las Bermudas”, en donde la
juventud pasa a ser objeto, es invisibilizada o
desaparece simbólica y físicamente del centro
del escenario; donde las políticas de juventud
desaparecen o se subordinan a las políticas de
seguridad; donde la investigación se reduce
o se alimenta de estereotipos mediáticos y el
trabajo social con jóvenes subsiste a base de
voluntarismo y austeridad.
Ante el escenario presentado nos queda
resistir, confiar en la competencia de los
profesionales y las profesionales de juventud y
en la capacidad de los sujetos jóvenes y de las
organizaciones juveniles para reinventarse, y
562
confiar también en la ardua tarea de desvelar la
realidad oculta tras las desmesuradas políticas
de austeridad, a través de investigaciones y
comunicaciones que vayan proporcionando
datos y evidencias sobre los efectos devastadores
de unas políticas que no demuestran creer en
la gente joven. El futuro de las políticas de
juventud y el trabajo juvenil dependen en
buena medida de ello, y pasan por evidenciar
la inconsistencia de las actuales políticas de
austeridad malentendidas y por denunciar y
hacer visible los efectos demoledores que estas
tienen justamente entre la juventud. Todo ello
desde una necesaria política de juventud que ha
de subsistir, si no tiene más remedio, replegada
y más que nunca actuando en red y buscando
complicidades.
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Contraloría Social Juvenil: Rendición de cuentas en el Estado de México, 2009-2012
Referencia para citar este artículo: Rosas-Longoria, R. A. & García-García, V. D. (2014). Contraloría Social Juvenil:
Rendición de cuentas en el Estado de México, 2009-2012. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y
Juventud, 12 (2), pp. 565-581.
Contraloría Social Juvenil: Rendición de cuentas
en el Estado de México, 2009-2012*
Rubén Alejandro Rosas-Longoria**
Maestrante UAM-Azcapotzalco, Aguascalientes, México.
Víctor Daniel García-García***
Maestrante UPVM, México.
Artículo recibido en octubre 29 de 2013; artículo aceptado en marzo 12 de 2014 (Eds.)
• Resumen (analítico): En México, el derecho de acceso a la información pública gubernamental
está consagrado en la Constitución Política, lo cual ha permitido crear procedimientos y mecanismos
administrativos que han fortalecido las prácticas de transparencia y rendición de cuentas. A partir
de ejercer el derecho de acceso a la información pública y de la utilización de mecanismos de
rendición de cuentas, en este artículo recuperamos información de una investigación cuyo objetivo
fue evaluar las políticas públicas juveniles implementadas en tres municipios mexiquenses, en el
trienio comprendido entre los años 2009-2012. La metodología descansó en comparar variables que
los tres municipios compartieron. Los resultados evidenciaron que las administraciones municipales
de estudio no lograron aprobar ejercicios ciudadanos de transparencia y rendición de cuentas en lo
que respecta a las políticas públicas en materia de juventud.
Palabras clave: juventud, políticas públicas, comunicación política, participación juvenil,
organización juvenil, acceso a la información, administración municipal (Thesauro de Ciencias
Sociales de la Unesco).
Social Juvenile Comptrollership: Rendering of Accounts in the State of México, 2009-2012
• Abstract (analytical):In Mexico, the right of access to government public information is
consecrated in the Political Constitution, which has made it possible for procedures and administrative
mechanisms to be created, which has strengthened the practices of transparency and accountability.
From exercising the right toaccesspublic information and the use of mechanisms of rendering of
accounts, in this article we recover information from a research work whose objective was to evaluate
the public policies for the youth implemented in three Mexico City municipalities, in the 2009-2012
three-year period. The methodology consisted in comparing the variables that the three municipalities
shared. The results evidenced that the municipal study administrations did not manage to approve
civic exercises of transparency and accountability in regards to public policies on the subject of youth.
*
Este Artículo de Reflexión se basa en la Investigación titulada “Violencia, género y juventud para los municipios de la zona norponiente del
Estado de México (Tultitlán, Coacalco y Atizapán de Zaragoza), llevada a cabo por los autores, quienes nos encontramos adscritos al Colectivo
Juventud entre Tules A. C., con la financiación del Instituto Nacional de Desarrollo Social, México (PCS 2012 Folio no. CS-09-I-VI-071-12).
Inicio de Investigación febrero de 2012. Finalización de la Investigación diciembre de 2012. Área: sociología; subárea: temas especiales.
**
Sociólogo por la UAM-Azcapotzalco. Especialista y Maestrante en Estudios Urbanos por la UAM-Azcapotzalco. Aguascalientes, México.
Correo electrónico: [email protected]
Sociólogo por la UAM-Azcapotzalco. Politólogo por la FES Acatlán-Unam. Especialista en Alta Dirección por la UPVM. Maestrante en
Administración por la UPVM. Estado de México, México. Correo electrónico: [email protected]
***
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 565-581, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.1224120314
565
Rubén Alejandro Rosas-Longoria - Víctor Daniel García-García
Keywords: Youth, public policies, political communication, youth participation, youth
organization, access to information, municipal government (the Unesco Social Science Thesaurus).
Controladoria Social Juvenil: Prestação de contas no Estado do México, 2009-2012
• Resumo (analítico): No México, o direito de acesso à informação pública governamental
está consagrado na Constituição Política, a qual tem permitido criar procedimentos e mecanismos
administrativos que têm fortalecido as práticas de transparência e prestação de contas. A partir do
exercício de direito de acesso a informação pública e da utilização de mecanismos de prestação de
contas, neste artigo trazemos informações de uma investigação cujo objetivo foi avaliar as políticas
públicas juvenis implementadas em três municípios mexicanos, no triênio 2009-2012.A metodologia
se deteve em comparar variáveis que os três municípios compartilharam.Os resultados mostraram que
as administrações municipais do estudo não alcançaram êxito no que toca a os exercícios cidadãos
da transparência e prestação de contas com respeito às políticas públicas em matéria de juventude.
Palavras-chave: juventude, políticas públicas, comunicação política, participação juvenil,
organização juvenil, acesso à informação, administração municipal (Tesauro de Ciências Sociais da
Unesco).
-1. Introducción. -2. Metodología. -3. La transparencia y la rendición de cuentas: un
recuento del tema. -4. Resultados. -5. Conclusión. -Lista de referencias.
1. Introducción1
En este artículo reflexionamos en torno a la
importancia que cobran las acciones de rendición
de cuentas llevadas a cabo de forma autónoma
por organizaciones de la sociedad civil (0SC),
sobre políticas y programas gubernamentales
que se ofertan a las poblaciones juveniles.
Estas acciones se ubican dentro de las prácticas
ciudadanas alternas de incidencia en la política,
las cuales no necesariamente son bien vistas por
los Gobiernos y por las autoridades en turno,
pero que a final de cuentas, reflejan formas de
participación e incidencia política.
En este sentido, es pertinente mencionar
algunas propuestas teóricas que se han elaborado
sobre la influencia que tiene la participación
juvenil en la hechura de políticas públicas en el
contexto latinoamericano.
Para el caso colombiano destaca el estudio
de Henao y Pinilla (2009), donde a partir de
1
Imjuve
Imej
Ifai
Saimex
566
Tabla de Siglas
Instituto Mexicano de la Juventud
Instituto Mexiquense de la Juventud
Instituto Federal de Acceso a la Información y
Protección de Datos
Sistema de Acceso a la Información Mexiquense
un análisis de varios colectivos juveniles,
las autoras identifican el tipo de interacción
(alta o baja) que existe entre organizaciones
juveniles y la política pública en materia de
juventud ofertada por el Gobierno; por otro
lado, un estado del arte de los movimientos
estudiantiles y juveniles en Venezuela enfatiza
que estas formas de acción colectiva han sido
fundamentales para avanzar en las políticas
democratizadoras del país; sobresale la
referencia que hacen los autores respecto a
que las prácticas políticas que se llevan a
cabo por parte de dichos movimientos, no se
corresponden con las formas tradicionales de
participación política (Bermúdez & Martínez,
2010).
Una revisión de estudios en torno a la
participación política juvenil para el caso de
Chile, cuestiona la hipótesis que descansa
en torno a la idea simplista de la desafección
política, la cual está relacionada con un
desencanto de lo público, una decreciente
participación electoral, y un desinterés de las
gentes jóvenes en la política. En cambio se
argumenta que en Chile, las personas jóvenes
desarrollan nuevas prácticas políticas2,
2
Estas nuevas prácticas políticas se caracterizan: por impulsar la
democracia directa; por construir lo político en el campo de lo
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 565-581, 2014
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Contraloría Social Juvenil: Rendición de cuentas en el Estado de México, 2009-2012
que evidencian un desinterés, pero por los
mecanismos tradicionales de hacer política
(Equipo Centro de Estudios en Juventud, 2010).
En México, las prácticas de transparencia,
acceso a la información pública y rendición de
cuentas, son acciones que pocas autoridades
gubernamentales fomentan, principalmente
porque las consideran como prácticas de
intromisión a las acciones “eficaces” que se
llevan a cabo desde la administración pública. No
obstante lo anterior, estas prácticas ciudadanas
de control gubernamental han tenido avances
significativos, tanto desde el ámbito normativo
como desde el ámbito de la propia práctica;
sin embargo, son acciones que no terminan de
posicionarse en la agenda gubernamental ni en
la agenda ciudadana.
Por lo mismo, las prácticas de evaluación
y rendición de cuentas que se llevan a cabo de
forma independiente por OSC son de relevancia
sustancial para cualquier régimen democrático,
ya que a final de cuentas son el medio a partir
del cual se puede vincular la moral y la política
con el fin de sustentar la legitimidad del poder.
La experiencia que se presenta aquí es un
ejercicio de investigación, que tuvo como punto
nodal evaluar las políticas públicas en materia
de juventud que se diseñaron e implementaron
en tres municipios mexiquenses dentro del
periodo 2009-2012 (los municipios de estudio
fueron Tultitlán, Coacalco y Atizapán de
Zaragoza)3.
Es pertinente mencionar que hoy en día,
en el Congreso mexicano, se están impulsando
mecanismos4 a través de los cuales la ciudadanía
pueda evaluar las políticas públicas en materia
de juventud. La gran innovación de estos
mecanismos es que se han orientado hacia el
cultural; por inclinarse a la lógica de la acción directa; por darle
primacía al trabajo de base; por trabajar en red; por respetar la
diferencia; por promover la autogestión; y por generar vínculos
afectivos no instrumentales.
3
La conclusiones completas de la investigación se encuentran
en el libro “Exclusión Juvenil y de Género: Expresiones de una
violencia Velada” (García-García, Rosas-Longoria & Salazar,
2012).
4
Los mecanismos de los que hablamos son los Consejos de
Seguimiento de Políticas Públicas en materia de juventud. En
adelante haremos mención a esta propuesta legislativa como
Consejos Ciudadanos.
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 565-581, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.1224120314
ámbito municipal, cuestión que permitirá que
la ciudadanía tenga un mayor control sobre
las acciones dirigidas a la población joven
que se publicitan por parte de las respectivas
administraciones.
Sin embargo, frente a esta tardía propuesta
legislativa para impulsar Consejos Ciudadanos,
sobresale la práctica ciudadana que ha llevado
a cabo, de forma independiente, ejercicios de
rendición de cuentas gubernamentales a partir
de evaluar los cursos de acción administrativos
en términos holísticos que en el discurso
gubernamental están orientados a las personas
jóvenes.
En la argumentación, se encontrará una
reflexión en torno a que, si bien es cierto que las
propuestas legislativas representan un avance
para empoderar a la ciudadanía, estas prácticas
-de participación juvenil, rendición de cuentas
y evaluación gubernamental- ya son llevadas,
de forma autónoma e independiente, por
organizaciones juveniles, las cuales generan
propuestas ciudadanas con diagnósticos
pertinentes que no en pocos casos son
desechados por la autoridad en turno, cuestión
no menor que evidencia que los Gobiernos en
México persisten en una lógica de exclusión de
las propuestas y observaciones ciudadanas.
2. Metodología
En este artículo recuperamos algunos
resultados derivados del proyecto de
investigación Violencia, Género y Juventud
para los Municipios de la zona norponiente
del Estado de México, llevada a cabo en el
año 2012. Utilizamos una estrategia intensiva
de investigación, ya que de tres unidades de
análisis evaluamos algunas de sus propiedades
que nos permitieron llegar a nuestros resultados
(Bartolini, 1991).
Por ende, empleamos el método
cualitativo para comparar el conjunto de
políticas públicas en materia de juventud de
tres municipios mexiquenses (Tultitlán de
Mariano Escobedo, Atizapán de Zaragoza,
567
Rubén Alejandro Rosas-Longoria - Víctor Daniel García-García
y Coacalco de Berriozabal). Estos espacios
geográficos fueron elegidos debido al trabajo
previo que la Organización5, financiada para
esta investigación, había desarrollado en años
previos.
Esta selección expresa una causalidad
coyuntural en dichos municipios donde se
articulan factores como: trabajo organizacional
previo de monitoreo a las políticas públicas en
materia de juventud; interés de los investigadores
e investigadoras en los municipios de estudio;
cercanía entre los municipios; intervenciones
organizacionales previas con jóvenes.
Por otro lado, las técnicas de investigación
que utilizamos son las siguientes:
• Investigación documental:
La llevamos a cabo con el objetivo de
establecer las categorías que con calidad
y precisión cubrieran el perfil y enfoque
de la investigación en violencia, género
y juventud. Para ello exploramos en
teorías generales, estudios de caso,
artículos científicos, textos y bases
de datos de diferentes instituciones y
organizaciones.
• Análisis discursivo:
Lo realizamos con el objetivo de
entender la definición que las autoridades
municipales manejan respecto a los
temas de violencia, género y juventud,
y cómo, en consecuencia, se manifiesta
abordarlos
institucionalmente.
En
este sentido exploramos la página
oficial de cada Gobierno municipal,
de donde extrajimos datos cualitativos
y cuantitativos específicos sobre su
estructura, sobre los programas referidos
al tema de investigación, sobre los
canales y dispositivos de vinculación
social.
• Transparencia:
A partir de los datos obtenidos a través
del análisis discursivo gubernamental,
solicitamos información puntual por vía
del Sistema de Acceso a la Información
Mexiquense (Saimex), para ampliar datos
5
568
La organización financiada en el año 2012 para llevar esta
investigación fue el Colectivo Juventud entre Tules AC (Cojetac).
y/o cotejarlos frente a lo que se exponía
en las salas de prensa o en los planes de
desarrollo, entre otros documentos en los
que encontramos información referente
a temas de juventud, específicamente
sobre programas y políticas públicas
instrumentadas para atender a la
población juvenil.
• Análisis comparativo:
El objetivo fue definir las características
comunes y diferentes tanto en las
poblaciones como en los Gobiernos
municipales,
para
analizar
las
capacidades institucionales de procesar
las demandas de las jóvenes y los
jóvenes, como también para conocer
la estrategia que siguen los Gobiernos
municipales señalados para atender las
desventajas, o impulsar las fortalezas de
la gente joven, y los mecanismos para
revertir la desigualdad e inequidad entre
mujeres y hombres.
Enumeramos
las
diferencias
y
equivalencias
sustantivas
en
la
estructura de cada Gobierno municipal,
específicamente en las áreas de
responsabilidad vinculadas a la
población juvenil (análisis curricular).
Analizamos y comparamos las políticas
y programas operados a través de las
áreas de responsabilidad en los temas de
la investigación (cantidad de programas,
objetivos, mecanismos, dispositivos e
identificación de las políticas públicas
por constitutivas, correctivas y/o
paliativas).
Analizamos los canales y/o dispositivos
de vinculación con la población objetivo
(existencia, mecánica y tipo), para
entender sus alcances y/o límites.
• Entrevista:
Dispusimos entrevistar a los sujetos
titulares de la instancia de juventud
de cada municipio, para conocer el
panorama y diagnóstico sobre diversos
temas referidos a las juventudes, así
como para conocer el proceso de trabajo
de las instancias y cotejar sus estructuras.
• Pláticas talleres:
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 565-581, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.1224120314
Contraloría Social Juvenil: Rendición de cuentas en el Estado de México, 2009-2012
Dispusimos llevar a cabo intervenciones
en escuelas públicas dentro de los
municipios en observación, para obtener
datos cruciales para la investigación. De
este modo, diseñamos encuestas para
aplicarse en los talleres.
• Diseño de encuestas y de la muestra:
Elaboramos tres baterías con los nombres
E1, E2 y E36, cuyo objetivo general fue
obtener datos directos de parte de las
jóvenes y los jóvenes en torno al estado
de violencia que han experimentado en
su vida, su percepción sobre la misma,
la percepción sobre sus autoridades, el
conocimiento sobre estas autoridades, las
políticas públicas juveniles municipales,
y aquellos temas que son de primera
importancia para las personas jóvenes
estudiantes del nivel medio superior
en escuelas públicas, a través de un
catálogo de 12 temas colocados en lista
para que ellas decidieran cuáles eran los
tres más importantes.
Una vez diseñadas las baterías, decidimos
establecer una muestra aleatoria simple
desagregada por sexo, que involucrara
por igual a hombres y a mujeres, en aras
de hacer una recuperación incluyente y
basada en el balance.
De este modo, determinamos aplicar
50 encuestas a mujeres y 50 a hombres
de cada tipo (E1, E2 y E3), y por cada
municipio. El total ascendió a 900
encuestas aplicadas; 300 por cada
municipio y 450 por sexo.
3. La Transparencia y la Rendición de
Cuentas: Un recuento del tema
Toda información en posesión de
cualquier autoridad, entidad, órgano y
organismo federal, estatal y municipal, es
pública (Artículo 6°. Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos).
En México, una de las deficiencias que
siguen presentando diferentes Gobiernos
6
E1= encuesta 1, E2= encuesta 2 y E3= encuesta 3.
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 565-581, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.1224120314
-federal, estatales y municipales-, es aquella
que permitiría a la ciudadanía ejercer a plenitud
el artículo 6° Constitucional, posibilitando
con esto poner bajo control y vigilancia a la
función pública. Este artículo constitucional
establece que cualquier persona tiene el
derecho fundamental de “buscar o investigar
información del Estado y de sus órganos,
misma que está protegida por un derecho para
que el Estado o sus autoridades no le impidan
hacerlo” (López, 2009, p. 17).
La deficiencia a la que hacemos mención,
radica en que las prácticas y mecanismos que
posibilitan el acceso a la información pública,
la transparencia y la rendición de cuentas sobre
las acciones que llevan a cabo las instituciones
estatales7, aún no terminan de posicionarse en la
agenda de gobierno, ni en la agenda ciudadana.
En este orden de ideas, los Gobiernos en
turno tampoco suelen ser agentes que impulsen o
que estén interesados en reconocer los procesos
ciudadanos de contraloría social, entendida
esta última como las prácticas y acciones
ciudadanas de vigilancia y evaluación de los
cursos de acción institucional. Principalmente
porque la administración en turno estaría sujeta
a observaciones, críticas y recomendaciones
desde el ámbito de la sociedad civil organizada.
Se podría argumentar que el desarrollo del
derecho de acceso a la información en México
es algo reciente8; sin embargo, en la posición
teórica, el tema de la transparencia se presenta
desde el siglo XIX con pensadores como
Stuart Mills o Jeremy Bentham, para quienes
la transparencia y la publicidad servían como
contrapeso al poder político (Aguilar, 2008).
7
En México, los sujetos del derecho de acceso a la información
son todas aquellas personas interesadas en conocer información
pública generada por las instituciones gubernamentales;
mientras que el sujeto obligado o sujeto pasivo del derecho
de acceso a la información es el Estado, entendido este último
como “cualquier autoridad, entidad, órgano u organismo federal,
estatal y municipal” (López, 2009, p. 22).
8
Hay que tener presente que en México se carecía de un
procedimiento específico para ejercer el derecho de acceso a la
información, hasta que en el año 2002 se aprobó por el Congreso
la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información
Pública Gubernamental, gracias a la exigencia de movimientos
y organizaciones de la sociedad civil por transparentar y hacer
visible la forma como se toman las decisiones y acciones
gubernamentales (López, 2009).
569
Rubén Alejandro Rosas-Longoria - Víctor Daniel García-García
Desde distintos puntos de vista se ha
argumentado que los ciudadanos y ciudadanas,
al llevar a cabo prácticas de transparencia
y rendición de cuentas, se vuelven sujetos
vigilantes, censores ciudadanos que con
conocimiento de causa evalúan, controlan y, en
ciertos casos, castigan las acciones y decisiones
que los servidores públicos de cualquier orden
de gobierno llevan a cabo.
En este sentido, la transparencia se torna
un mecanismo que permite vigilar y a la vez
corregir las fallas y/o equivocaciones impropias
de los funcionarios públicos (Aguilar, 2008,
Vergara, 2008).
Por lo mismo, la transparencia es una
práctica que coadyuva -e impulsa a la vez- el
desempeño y eficacia de las organizaciones
públicas, ya que la participación de la ciudadanía,
traducida en publicidad, vigilancia, control y
observación de las acciones y decisiones de la
gestión pública, posibilita que las instituciones
gubernamentales corrijan aquello con rumbo
errado, o por el contrario, impulsen lo que ha
causado beneficio9.
Derivado de lo anterior, los argumentos
que postulan que la transparencia debilita
la función pública al abrir las decisiones al
escrutinio público, no se sustentan, debido a
que un Gobierno se fortalece, se legitima y se
vuelve eficaz, en el momento en que es capaz de
ser receptivo a las observaciones y correcciones
que ciudadanas y ciudadanos informados
realizan a la función pública.
Por lo general, las prácticas de transparencia
y de rendición de cuentas prestan atención a
temas de impacto nacional; sin embargo, la
participación ciudadana en la vigilancia y control
de la gestión pública requiere necesariamente
ser ejercida sobre áreas administrativas más
reducidas, locales y municipales, las cuales
son las que, en teoría, tienen contacto directo e
inmediato con la ciudadanía.
9
570
Dentro de este orden de ideas, la publicidad de las acciones
llevadas a cabo por la función pública -entendida a partir de
las lógicas de transparencia y los mecanismos de rendición de
cuentas- es el medio fundamental a través del cual se pueden
conciliar la opinión de los sujetos gobernados (ámbito privado)
con la justificación de las política pública (ámbito público),
permitiendo con esto la legitimidad del poder (Cruz, 2009).
En este sentido, es necesario indicar que
la transparencia no es una práctica orientada
a proporcionar información a un sujeto en
específico (particular o colectivo), sino que las
prácticas de transparencia y rendición de cuentas
responden a la transformación de la cultura
cívico-política de una sociedad, por lo cual
dichas prácticas -parafraseando a Habermasreflejarían el punto máximo de una cultura
cívico-política que puede experimentar una
sociedad al permitir que la ciudadanía: evalué
a los gobernantes; fortalezca la rendición de
cuentas ciudadana; controle el poder público;
fortalezca a la autoridad pública; y detecte y
corrija errores (Aguilar, 2008).
Dentro del debate que ha generado este
tema, es importante recordar que la publicidad
no es lo mismo que la transparencia; ambas son
acciones que cualquier Gobierno debe llevar
a cabo. Sin embargo, la transparencia tiene
un fondo más profundo y sustancial, ya que
implica que la gestión pública se abra en su
totalidad a la observación, vigilancia y control
de la ciudadanía, mientras que la publicidad se
queda en la publicación -en formas diversas- de
las acciones que se llevan a cabo por parte de la
función pública.
Para Estrada (2011), una forma como
desde el nivel político-administrativo se omite
proporcionar información pública, es la que
se conoce como transparencia simulada, que
en esencia refiere a que en los portales de
transparencia de diferentes ayuntamientos
aparecen los vínculos de la supuesta información
que se proporciona a la ciudadanía, y sin
embargo, al momento de hacer la consulta,
se puede comprobar que dichos vínculos no
contienen información o la liga aparece como
“rota”.
Por lo anterior, para que la transparencia
sea una realidad aquí y ahora, es necesario
que se imponga como una necesidad y como
una obligación administrativa en todas las
organizaciones públicas de los tres niveles de
Gobierno en México, a partir de la exigencia
continua, constante y permanente de la
ciudadanía.
En este sentido, destaca la reflexión
respecto a que hay cuatro funciones básicas que
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http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
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Contraloría Social Juvenil: Rendición de cuentas en el Estado de México, 2009-2012
son elementos fundamentales para evaluar la
transparencia municipal (Piotrowski, 2011):
1) La revelación anticipada (o proactiva)
de la información;
2) La realización de sesiones abiertas al
público;
3) La atención a solicitudes de documentos
y materiales; y
4) El manejo de documentos.
Derivado de lo anterior, y dado que
actualmente se ha propuesto una modificación
por parte del legislativo a la Ley del Instituto
Mexicano de la Juventud (Imjuve) para impulsar
la creación de Consejos Ciudadanos10, creemos
que es pertinente exponer nuestra experiencia
ciudadana de cómo ejercimos el derecho
de acceso a la información y realizamos la
evaluación de políticas públicas en materia de
juventud en tres municipios mexiquenses.
Desde nuestro punto de vista, es en el
ámbito social donde más se ha trabajado y
avanzado en este tema, ya que la sociedad
civil organizada con sus nuevos movimientos
sociales no se ha quedado en la lógica de la
publicidad de información pública, sino que ha
profundizado las exigencias, ocasionando con
esto que la transparencia sea más sustancial.
De lo anterior, se puede decir que estas
nuevas formas de acción colectiva, que han
sido estudiadas ampliamente en el contexto
latinoamericano (Acotto, 2003, Alfie, 1998,
Álvarez, 2004), han contribuido, frente a
la crisis de representatividad, legitimidad
y confianza de las instituciones estatales, a
politizar la sociedad y a desarrollar una cultura
política alterna, que no necesariamente se
expresa a través de los canales reconocidos por
las instituciones gubernamentales, pero que
al final de cuentas influyen e impactan en la
construcción de la democracia.
Esta tendencia ha ocasionado que las OSC
sean el escenario de prácticas políticas alternas
10
El proyecto de decreto que propone modificaciones a la Ley del
Imjuve se presentó el 19 de septiembre del 2013 en sesión de
Cámara de Diputados, por parte del Presidente de la Comisión de
Juventud de la LXII Legislatura. La iniciativa se puede consultar
íntegramente en http://cronica.diputados.gob.mx/ (Cámara de
Diputados, 2013b) http://gaceta.diputados.gob.mx/ (Cámara de
Diputados, 2013a).
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 565-581, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.1224120314
que permiten la puesta en circulación de las
propuestas ciudadanas que no encuentran eco
en las instituciones políticas formales (Henao
& Pinilla, 2009).
Un caso relevante de lo anterior, lo es el
movimiento #Yosoy13211, el cual aparece como
un movimiento estudiantil, juvenil, nacional y
político (Galindo & González-Acosta, 2013),
el cual cuestionó desde su propio origen las
prácticas anticuadas y antidemocráticas de los
medios de información y, por supuesto, del
Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Este movimiento estudiantil, juvenil y
político, alcanzó tanto impacto, que el 21
de mayo de 201212 Peña Nieto emitió su
Manifiesto por una Presidencia Democrática,
en donde se comprometía a respetar y acatar
las resoluciones del Ifai, así como a promover,
impulsar y fortalecer los mecanismos de
transparencia. Cuestión que no se cumplió, y en
cambio se hicieron modificaciones a la Ley de
Transparencia, las que, desde el punto de vista
de organizaciones especializadas en la temática,
evidencian un retroceso en la materia13.
Por otra parte, las organizaciones juveniles
también han tenido una importancia relevante
al momento de tratar de evaluar las acciones
que desde los Gobiernos se implementan,
dirigidas a la población juvenil, ya que al estar
directamente ubicadas en los contextos en
donde se llevan a cabo los cursos de acción
gubernamentales, tienen una mejor oportunidad
de evaluar los beneficios directos que dichas
acciones generan. Así, y aun y cuando pocas
11
De relevancia sustancial resulta considerar la génesis de este
movimiento, ya que se presenta en una de las Universidades
mexicanas más exclusivas y hasta cierto punto elitista
(Universidad Iberoamericana). No lo inician jóvenes estudiantes
de universidades públicas, expuestos a formación académica
pública, con inclinaciones a temas y/o asuntos sociales, sino que
se fragua por un grupo de jóvenes de familias acomodadas, que
tienen bien identificado el doble discurso y las limitantes del
candidato priista a la elección presidencial.
12
Pocos días después de que los estudiantes de la Universidad
Iberoamericana confrontaran al candidato presidencial que ahora
ejerce como Presidente de México.
13
En la última reforma a la Ley de Transparencia se establece que
el “Consejero Jurídico del Gobierno podrá interponer recursos
de revisión ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación”
(Secretaría de Gobernación, 2014) para impugnar resoluciones
IFAI cuando desde su punto de vista afecte casos de seguridad
nacional.
571
Rubén Alejandro Rosas-Longoria - Víctor Daniel García-García
veces son tomadas en cuenta las observaciones y
recomendaciones hechas por las organizaciones
juveniles, son fundamentales para comprobar
cómo las juventudes organizadas a nivel local
están trabajando para monitorear el trabajo que
realizan las autoridades en turno14.
En este punto, hay que destacar la relevancia
que cobra la participación juvenil, entendida
como el proceso donde los sujetos jóvenes
“toman parte en los procesos de decisión de
interés colectivo (ya sea que se haga o no en
las esferas público tradicionales)” (VázquezCeballos, 2011, p. 50), para la consecución de
sociedades altamente democráticas.
4. Resultados
A. La Rendición de Cuentas gubernamental
desde el trabajo de las Organizaciones Civiles
Para conocer si las políticas públicas
municipales dirigidas a las poblaciones
juveniles contaban con diagnósticos pertinentes
que permitieran identificar las necesidades
y problemáticas que enfrentan las personas
jóvenes15, a lo largo del año 2012 se realizó una
evaluación de las acciones que 3 Gobiernos
municipales mexiquenses llevaron a cabo en
su respectivo trienio, dirigidas a la población
juvenil.
Lo más importante -desde nuestra
perspectiva-, es que aparte de la evaluación
que realizamos como investigadores del tema
juvenil, se hizo una evaluación por parte de
mujeres y hombres jóvenes16, residentes en
cada uno de los municipios de estudio.
Derivado de lo antes expuesto, se puede
decir que los intereses que movieron esta
14
Dentro de los ejercicios que se realizan desde las organizaciones
civiles para incidir a través de evaluar las políticas públicas
emanadas desde los Gobiernos, se puede mencionar los ejercicios
realizados por el Colectivo por Municipios Transparentes
(Cimtra), o bien por la Red de Instituciones Especialistas en
Juventud y Desarrollo (RIE).
15 Vázquez-Ceballo (2011) Indica que los mecanismos de
evaluación y seguimiento a las políticas gubernamentales en
materia de juventud en México, están poco desarrollados y han
sido poco experimentados, cuestión que nos pone en desventaja
frente a otros países latinoamericanos.
16
572
Las jóvenes y los jóvenes participantes en esta evaluación fueron
un total de 673, de los cuales el 48% fueron mujeres y el 52%
hombres.
investigación trascendieron la visión individual,
situándose en la esfera pública, ya que estuvieron
orientados por “una preocupación por los otros,
el deseo de contribuir al desarrollo del país y
a la solución de sus problemas, o el propósito
de construir una sociedad justa, soberana
y verdaderamente democrática” (Henao &
Pinilla, 2009, p. 1419).
El incorporar la perspectiva y evaluación
de las jóvenes y los jóvenes, permitió que
este ejercicio de investigación adquiriera
más elementos a partir de los cuales elaborar
conclusiones respecto al accionar de estas
administraciones municipales, y a crear
propuestas de políticas públicas desde las
organizaciones juveniles que en todo momento17
recuperaron la voz, la opinión, los anhelos y
perspectivas de la población joven que radica
en cada uno de los municipios de estudio.
En este tenor, es importante recordar que
la teoría de la agencia juvenil indica que es
fundamental recuperar y visibilizar en todo
momento las voces y acciones de las juventudes
para la construcción de una sociedad incluyente.
A partir de entender la juventud como una
construcción relacional, se puede generar
un reconocimiento mutuo entre las culturas
juveniles y las culturas dominantes y parentales,
donde se destaque el rol participativo que tiene
la experiencia de las personas jóvenes en la
construcción de su vida, en la relación con
quienes las rodean y por supuesto sobre la
sociedad en la que viven (Urteaga, 2010).
Ahora bien, como ya lo indicamos líneas
arriba, para la investigación que realizamos en
el año 201218, las políticas públicas en materia
17
Las políticas públicas en materia de juventud que mencionamos
y que fueron presentadas a cada una de las autoridades de los
municipios bajo estudio, se pueden consultar en: cojetac.
wordpress.com/proyectos/ (Colectivo Juventud entre Tules A.
C., 2013).
18
Cabe mencionar que este ejercicio de evaluación y rendición
de cuentas, encontró sus inicios en el año 2010 con la creación
de la Contraloría Social Juvenil, integrada por 4 organizaciones
de la sociedad civil (Fundación Cívica para la Evolución
Ciudadana AC; Enlace Democrático de Organizaciones Sociales
AC; Fundación Yuian para Todos AC; Colectivo Juventud entre
Tules AC). Dentro del trabajo acordado a realizar como punto de
partida, destacaba la evaluación a las acciones que ofertaba el
Municipio de Tultitlán, dirigidas a la población juvenil de dicha
demarcación geográfica.
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DOI:10.11600/1692715x.1224120314
Contraloría Social Juvenil: Rendición de cuentas en el Estado de México, 2009-2012
de juventud que evaluamos fueron las de los
municipios de Atizapán de Zaragoza, Coacalco
de Berriozábal y Tultitlán de Mariano Escobedo,
los tres pertenecientes a la zona norponiente del
Estado de México.
Con base en el artículo 125 de la
Constitución Política del Estado de México, la
administración municipal de cada uno de los
125 municipios que integran la entidad, tendrán
una duración de tres años en sus funciones,
por lo que para cada uno de dichos entes el
periodo de análisis y evaluación fue el trienio
comprendido entre los años de 2009 a 2012.
En términos político-administrativos, los
tres ayuntamientos tuvieron las siguientes
semejanzas: una administración pública
municipal emanada, en su mayoría, por
funcionarios pertenecientes al PRI; contaron
con una instancia competente en materia de
juventud; presentaron un catálogo de políticas
públicas y programas orientados a las juventudes
que cubrían al menos el ámbito cultural,
el deportivo, el educativo y el recreativo;
manejaron un discurso oficial que incluía
a las juventudes como actores importantes
del entramado político; definieron recursos
destinados a la atención de las necesidades
juveniles.
En términos generales, se puede decir que
los tres municipios establecieron mecanismos
de interacción con las poblaciones juveniles,
los que posibilitaron, cuando menos, rastrear
en el discurso un tipo de tendencia específica
en la relación instituciones gubernamentalesjuventudes (Henao & Pinilla, 2009).
Por otra parte, los tres municipios
presentaron múltiples diferencias entre sí
en términos del tejido social; no obstante,
compartieron otros elementos sustantivos,
tales como que, en proporción, las juventudes
de entre 14 y 29 años de edad representaban
un tercera parte del total poblacional, o que
en los tres casos las juventudes se interesaron
por temas relacionados con el deporte, con la
necesidad de mayor educación, más temas sobre
prevención de adicciones, más oportunidades
laborales, mayor oferta cultural e incentivos
económicos para las jóvenes y los jóvenes
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 565-581, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.1224120314
estudiantes (becas) por mencionar los temas de
principal relevancia19.
A nivel económico, en las tres entidades
el sector de desarrollo fundamental se centra
en los servicios, seguido del industrial, y la
medición del Índice de Desarrollo humano los
ubica como municipios en los que se presentan
condiciones de desarrollo humano de medianas
a elevadas20.
Aunque es posible rastrear elementos
de diferenciación, como lo mencionamos
arriba, rescatamos elementos de similitud para
brindar un panorama general sobre la realidad
en la que se desenvuelven las juventudes en
los tres municipios y, de este modo, analizar
los resultados que nos ayudaron a evaluar
los procesos de transparencia y rendición de
cuentas, a propósito de la evaluación de las
políticas públicas orientadas a las juventudes
en los tres casos.
B. Contraloría Social Juvenil Municipal:
Algunos Resultados obtenidos
Una de las actividades que desde la
organización juvenil se han venido impulsando
es la de dar seguimiento puntual a las políticas
públicas que, en materia de juventud, se
llevan a cabo en el Municipio de Tultitlán, lo
que ha permitido desarrollar metodologías de
investigación y evaluación que paulatinamente
se han ampliado a los municipios mexiquenses
de Atizapán de Zaragoza y Coacalco de
Berriozábal.
Para la investigación del año 2012, tuvimos
la posibilidad de sistematizar el proceso de
búsqueda y solicitud de acceso a la información,
con la intención de llevar a cabo una evaluación
sobre el estado y los contenidos del acceso a
la información pública, la transparencia y la
rendición de cuentas.
19
Estos temas se obtuvieron después de realizar un levantamiento
de información a partir de tres encuestas de elaboración propia.
Los resultados completos se pueden revisar en el texto Exclusión
Juvenil y de Género: Expresiones de una Violencia Velada, que
se indica en la bibliografía.
20
Cabe aclarar que esta es una medición promedial que no permite
observar las lógicas contrastantes de la distribución del ingreso
per cápita, y es tan solo retomada para sentar como precedente
que, en lo teórico, se supone que estos municipios figuran
entre los primeros 15 del Estado de México en términos de
potencialidad de desarrollo humano.
573
Rubén Alejandro Rosas-Longoria - Víctor Daniel García-García
En este sentido, el primer paso en la ruta
crítica de esta investigación lo enfocamos
en revisar las páginas web oficiales de cada
municipio para conocer las políticas públicas
específicamente orientadas a las juventudes.
En este punto los indicadores fueron: 1)
reconocimiento de las políticas públicas
juveniles; 2) contenidos de las políticas
públicas; 3) mecánicas de operación; 4) recursos
humanos empleados; 5) recursos materiales
presupuestados y/o ejercidos; 6) objetivos
planteados; y 7) autoevaluación o resultados
obtenidos21.
Al respecto, de estos siete indicadores lo
que encontramos es que en las páginas web
la información se limitaba a la publicitación
de la gestión y no brindaban elementos de
transparencia sustantivos. En cada página
institucional, la acción pública establecía las
directrices de lo que “es ser joven”, por lo mismo
se utilizaba un lenguaje triunfalista sobre los
logros gubernamentales ya sea por el número de
personas beneficiadas directa o indirectamente,
por los acuerdos institucionales alcanzados, por
las inversiones hechas, entre otros datos que no
contaban con un contexto o punto de contraste,
principalmente con los números que es más
difícil conocer, como aquellos que tenían que
ver con los presupuestos. De este modo, la
cifra de 3 millones de pesos en infraestructura
educativa no brindaba un panorama ponderable
sobre el ejercicio presupuestal en la materia
si, después de diferentes solicitudes, no se
logró conocer el presupuesto oficial destinado,
etiquetado y ejercido para el caso en cuestión.
En este sentido hay que comentar
que, aparte de ser un discurso triunfalista,
encontramos que era un discurso fuertemente
cargado de perspectivas adultocéntricas y
político-centristas, que continúan visibilizando
a las juventudes como seres incompletos,
irracionales, que requieren ser vigilados
para que puedan desarrollar a plenitud sus
habilidades; por lo mismo, las políticas
públicas en materia de juventud que generaron
21
574
fueron prescriptivas, restrictivas, monolíticas
y autoritarias (Reguillo, 2010, Feixa-Pàmpols,
2010, Ortega, 2008).
Pero más allá de los presupuestos, que fue
uno de los temas que resultaron inconclusos
para la investigación, debido a la ya mencionada
dificultad de acceder a la información precisa,
en las páginas oficiales solo pudimos acceder
de manera parcial e incompleta al catálogo de
políticas públicas juveniles; esto es, de los siete
indicadores enumerados en las páginas, por lo
general solo se encontrábamos información
referente al nombre de las políticas públicas pero
no encontrábamos mecanismos que permitieran
conocer su planeación, ni mecanismos para
evaluar sus impactos. En algunos casos aparecía
el objetivo, en otros algunos resultados, pero en
ninguno de ellos pudimos encontrar detalles
que describiera puntualmente cada uno de los
siete indicadores.
Por lo anterior decidimos solicitar
información vía Saimex, para ampliar los datos,
y en un segundo momento agendar entrevistas
con los sujetos titulares de las instancias de
juventud de cada municipio para corroborar los
datos ya obtenidos.
Para comparar el discurso gubernamental
con los hechos en relación con las políticas
públicas en materia de juventud, recurrimos a
mecanismos de transparencia para conseguir
información, la sistematización de las
solicitudes de información es la que aparece en
la tabla 1.
Se enviaron 49 solicitudes entre los meses
de julio y octubre; de estas:
• 6% fueron dirigidas al nivel
federal vía IFAI;
• 24% al nivel estatal y el 70%
restante al nivel municipal vía Saimex.
Se aclara que este momento de la investigación se desarrolló
entre los meses de junio y agosto de 2012, esto es, ya al final de
cada trienio de gobierno.
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 565-581, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.1224120314
Contraloría Social Juvenil: Rendición de cuentas en el Estado de México, 2009-2012
Tabla 1. Control de Solicitudes de Información.
Fuente: Elaboración propia.
Después de diferentes consideraciones
decidimos que el criterio de mayor precisión
para evaluar la calidad de las respuestas debía
basarse en la experiencia que los investigadores
teníamos respecto a otros ejercicios de
rendición de cuentas, lo que permitiría derivar
conocimientos causales, por lo que dispusimos
calificar la información sobre la base de lo
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 565-581, 2014
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completo o incompleto; de este modo, la base
de datos arrojó un nivel de cumplimiento de
solo el 51% por 49% de solicitudes respondidas
de manera incompleta22.
22
Cabe señalar que, desde una perspectiva cualitativa, la calidad de
incompleto se tradujo casi totalmente en información inútil para
los objetivos de la investigación.
575
Rubén Alejandro Rosas-Longoria - Víctor Daniel García-García
Las instituciones gubernamentales que
fueron evaluadas a partir de sus páginas web
y de solicitar información pública fueron: el
Imjuve; el Imej; las Secretarías de Desarrollo
Económico, del Trabajo, de Educación, así
como la Procuraduría General de Justicia,
todas del Estado de México; y las instancia
de juventud y de la mujer de cada uno de los
municipios en estudio.
En este tenor hay que comentar que, en la
actualidad, pocas son las solicitudes de acceso
a la información que no son respondidas; sin
embargo, un hecho que no se puede dejar
de lado, es el que se presenta cuando la
información que se proporciona por parte de los
sujetos obligados no atiende o responde a las
especificaciones de la petición. Es decir, desde
un punto de vista formal se atiende la solicitud
de información, pero desde un punto de vista
sustancial se presenta una opacidad respecto a
dicha información (véase cuadro 1).
El ejercicio se inició a partir de conocer
cuál fue la relación que el Imjuve tuvo con las
instancias de juventud de los tres Ayuntamientos
de estudio; posteriormente realizamos el mismo
ejercicio con instancias de nivel estatal como el
Imej, las Secretarías del Trabajo y de Educación
Pública, o la PGJ del Estado de México; y para
terminar, con una revisión en detalle de las salas
de prensa ubicadas en las páginas web de cada
uno de los Ayuntamientos abordados (una ruta
principal de acceso a la información pública).
Con esta revisión obtuvimos información
que las respectivas administraciones publicitan,
información que los Ayuntamientos buscan que
sea conocida; desde el punto de vista de una
especialista en transparencia, es la “revelación
anticipada de la información” (Piotrowski,
2011, p. 1). Obviamente es una información
caracterizada por los logros alcanzados en temas
como educación, deporte, salud, orientación,
entre otras.
Según nuestra revisión, las páginas web
de los Ayuntamientos cuentan con información
sobre el conjunto de las unidades administrativas
pertenecientes a la administración municipal,
sus respectivos planes municipales, los servicios
y trámites que se ofrecen, algunos programas
de obras, así como información de algunas
actas de cabildos; sin embargo no se encuentra
576
información clara sobre la remuneración de
los representantes populares y/o servidores
públicos; del mismo modo, en lo referente a los
tabuladores de sueldos y salarios la información
es insuficiente y vaga23.
En términos generales, las administraciones
municipales abordadas no pudieron aprobar
un ejercicio ciudadano de evaluación de las
políticas públicas en materia de juventud,
principalmente porque: no se puede acceder a
plenitud al derecho de acceso a la información
pública
gubernamental;
adolecen
de
diagnósticos juveniles municipales; no se puede
rastrear una planeación estratégica adecuada
para la gestión trianual de sus políticas públicas,
en cambio encontramos acciones dispersas
y desarticuladas; no existen mecanismos de
rendición de cuentas, ni contralorías sociales
que vigilen y controlen el accionar de la
gestión pública en materia de juventud; hay
una imposibilidad de acceder a los titulares de
las instancias de juventud, lo que se traduce
en una ampliación de la brecha entre jóvenesGobierno.
C. Accesibilidad: ¿Tienen las jóvenes y los
jóvenes contacto con la Autoridad?
El Ayuntamiento de Atizapán de Zaragoza
es el caso que presentó mayor accesibilidad,
respecto de los otros dos. En este Ayuntamiento
se pudo establecer contacto directo con el
titular de la instancia de juventud, debido a
que la línea telefónica referida en la página
oficial coincidía y estaba en funcionamiento;
no obstante, es necesario mencionar que en la
página no se encontró información suficiente
sobre las actividades que se llevaban a cabo,
específicamente para las juventudes.
La información se reducía a describir los
objetivos y la operatividad de la instancia de
juventud, pero no se ponía atención en describir
y detallar la planeación de las políticas públicas
en dicha materia.
En lo que respecta a la accesibilidad de
la Dirección del Deporte y la Juventud del
23
Hay que mencionar que aunque sí existe información por parte
de los Ayuntamientos referidos, también se da una suerte de
transparencia simulada ya que, como indica Estrada, “aparecen
hipervínculos o links pero no contienen información o está rota
la liga” (Estrada, 2011, p. 128).
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 565-581, 2014
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Contraloría Social Juvenil: Rendición de cuentas en el Estado de México, 2009-2012
Ayuntamiento de Atizapán de Zaragoza desde
la página web, encontramos dos directorios que
manejan datos diferentes. No ubicamos una
página propia ni una cuenta en redes sociales;
esta se descubrió al explorar por la red social
Facebook.
La estructura particular de la instancia de
juventud no la encontramos en la página oficial
del Ayuntamiento de Atizapán de Zaragoza
<www.atizapan.gob.mx/>. Las oficinas de
la instancia de juventud se encontraban en
la matriz administrativa del Deportivo Ana
Gabriela Guevara.
El Ayuntamiento de Coacalco es el caso
que presentó accesibilidad media, respecto
de los otros dos Ayuntamientos. Pudimos
establecer contacto directo con funcionarios
de la instancia de juventud gracias a la visita
que realizamos a sus oficinas; no obstante, no
fue posible acceder al titular de la misma. Al
igual que en el caso anterior, en lo que respecta
a las políticas públicas en materia de juventud
no pudimos encontrar una planeación sobre las
actividades que llevaban a cabo, ni tampoco
indicadores que permitieran verificar su eficacia
y funcionamiento.
El Instituto de la Juventud de Coacalco se
encuentra vinculado a la Dirección General de
Desarrollo Social. En la información general se
enunciaba la estructura y se mencionaban las
personas adscritas a la misma; sin embargo, no
encontramos más información sobre ellas que
su nombre. Se presentaban datos de contacto
solo de la dirección general, la estructura y su
objeto de trabajo general.
Tampoco hallamos la estructura particular
de la instancia de juventud en la página oficial
del Ayuntamiento <http://coacalco.gob.mx/
portal>. La cuenta de la red social Facebook no
se exhibía en la página oficial24; las oficinas de
la instancia de juventud no se encontraban en la
cabecera municipal, pero pudimos corroborar
su existencia.
Para el caso del Ayuntamiento de Tultitlán,
buscamos por más de dos meses, y por varios
24
La dirección que se tenía habilitada para la red social Facebook
era
la
siguiente:
https://www.facebook.com/#!/icojuve.
coacalco?fref=ts
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medios, una cita para llevar a cabo una entrevista
al responsable de la instancia de juventud del
Ayuntamiento, sin conseguir agendarla25.
Es importante mencionar que durante la
periodicidad de la investigación buscamos
sin éxito la ubicación física de la instancia de
juventud en Tultitlán. Visitamos los espacios
donde se nos indicó por parte de las autoridades
municipales que se encontraba la instancia, sin
embargo no pudimos corroborar su existencia,
cuestión no menor si hacemos caso a los
convenios de colaboración con el Imjuve y el
Imej26.
Acceder a información sobre las autoridades
en Tultitlán, es decir, sobre quiénes eran (persona
y su sexo), las vías de contacto (teléfono,
correo electrónico, cuenta en redes sociales),
sus credenciales, su equipo o estructura, entre
otros elementos que se disponen para que la
ciudadanía pueda tener contacto directo con
sus funcionarios y funcionarias, es algo muy
complicado, pues algunas de las direcciones
ni siquiera aparecen en el directorio; solo
pudimos consultar el currículum de algunos de
sus responsables y en ninguno de los casos se
exhibe la estructura.
Tampoco se nos ofreció datos de contacto,
excepto por un directorio que no se encontraba
actualizado y al que solo se podía acceder a
través de una navegación más profunda por la
página, lo que obliga a que el vínculo tenga que
ser directamente en el Palacio Municipal, en
donde, y a partir de nuestra experiencia, solo se
puede triangular la comunicación a través de las
secretarias o secretarios.
Para el caso de los programas y/o políticas
públicas en materia de juventud del Municipio
de Tultitlán, debido a la imposibilidad de ubicar
el espacio físico del instituto de la juventud y de
su titular, no pudimos conocer su planeación,
25
Incluso se ingresaron por Oficialía Común de Partes del H.
Ayuntamiento de Tultitlán, peticiones al Presidente Municipal
(03/10/2012 007375) y al Secretario del Ayuntamiento
(22/10/2012 007917) para conseguir dicha entrevista, la cual
finalmente fue concedida para el 30 de noviembre del 2012
-más de dos meses después de que se comenzó a solicitar-, fecha
demasiado tardía para poder considerarla en esta investigación.
26
Es importante mencionar que el Ayuntamiento de Tultitlán signó
convenios de colaboración en el trienio de investigación, tanto
con el Imjuve como con el Imej, a través de los cuales recibió
recursos económicos para ofertar programas dirigidos a la
población juvenil tultitlense.
577
Rubén Alejandro Rosas-Longoria - Víctor Daniel García-García
objetivos, actividades ni indicadores de
impacto. Lo anterior lo tuvimos que hacer a
través de los mecanismos de transparencia
y rendición de cuentas antes indicados; sin
embargo las respuestas fueron vagas, repetitivas
e incompletas.
La tabla de comparación de variables
presenta una sistematización comparada
en términos de las unidades de análisis
que abordamos para los tres municipios
mencionados; como se puede ver, en términos
formales las administraciones públicas
contaron con las instancias competentes para
atender a la población juvenil. Sin embargo,
en términos sustantivos es muy complicado
acceder a los responsables de ejecutar las
políticas públicas municipales en materia de
juventud; no existen mecanismos de rendición
de cuentas que permitan hacer una evaluación
real de las políticas públicas que se ofertan a las
juventudes.
Tabla 2. Comparación de variables.
Fuente: Elaboración propia.
5. Conclusión
La investigación que sirvió de base a la
presente argumentación, a la par de evaluar las
políticas públicas juveniles del trienio 20092012, tuvo también por finalidad incidir en las
políticas públicas ofertadas a las juventudes
de los municipios ya mencionados para el
trienio 2013-2015, pero desde la sociedad civil
organizada; esto es, el trabajo realizado caminó
en paralelo de la gestión municipal, sin sujetarse
a las tradicionales lógicas de participación
política.
578
A partir de esta indagación de naturaleza
cualitativa y cuantitativa, pudimos mostrar un
conjunto de incongruencias en cuanto a la forma
en que se atiende, desde los tres Gobiernos
municipales de estudio, a las poblaciones
juveniles.
Derivado de ello, evidenciamos también
que dichos Gobiernos municipales se mostraron
incapaces de “aprobar” una evaluación
ciudadana respecto de políticas públicas en
materia de juventud. Motivo por el cual se
refuerza la argumentación sobre el descrédito
que las instituciones y la política formal tienen
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Contraloría Social Juvenil: Rendición de cuentas en el Estado de México, 2009-2012
en la población joven (Cuna, 2006, Henao &
Pinilla, 2009).
Desde nuestra perspectiva, uno de los
temas resultantes de mayor interés, es el que se
centra en el circuito de la comunicación entre
gobernantes y ciudadanía, en este caso las
juventudes, de tal modo que pudimos constatar
que el vínculo comunicativo entre ambos
actores se encontraba prácticamente quebrado,
ya que no existió una interlocución real entre
las necesidades y anhelos de las juventudes y
las propuestas que se ofertaron en las políticas
públicas operadas entre los años de 2009 a
2012.
Lo anterior, entre otros datos más, fueron
indicador de que el diseño de los cursos de
acción administrativos no respondieron a la
lógica de diagnóstico-diseño-implementación
de políticas públicas, sino que siguieron una
dinámica que en el estudio de García-García,
Rosas-Longoria y Salazar, se ha denominado
como políticas de la improvisación, las cuales
se entienden como “toda aquella acción pública
que, alejada de cualquier principio de inclusión
y planeación, elabora cursos de acción limitados
solo a evidenciar trabajo comunitario” (2012, p.
107).
Esta ausencia de interlocución real entre
la autoridad y la gente joven, desde nuestra
perspectiva, ocasiona que esta desarrolle sus
biografías en contextos caracterizados por
la exclusión, la discriminación, la violencia
institucional -la mayoría de las veces velada
y aceptada-, el desencanto y la omisión,
imposibilitando no solamente el diseño de
estrategias de simple contención, sino también
la generación de programas y políticas públicas
que respondan a plenitud a las necesidades,
anhelos y problemáticas de las personas jóvenes,
lo que genera que el riesgo y la incertidumbre
se vuelvan una dimensión constitutiva de la
vida de la gente joven (Reguillo, 2010).
Por otro lado, en lo que respecta al tema del
acceso a la información pública, la transparencia,
y la rendición de cuentas en torno a las
políticas públicas de juventud ofertadas por los
Ayuntamientos en el período de observación, se
puede concluir que estas prácticas ciudadanas
que fortalecen los principios democráticos, no
fueron compartidas por las autoridades en turno:
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la baja calidad en la atención a las solicitudes
realizadas a través de los mecanismos formales
de rendición de cuentas, y la negativa a acceder
a una entrevista por parte de los titulares de
las áreas de juventud -excepto en Atizapán de
Zaragoza-, así como la dificultad para contactar
a un funcionario público, brindan elementos
suficientes para suponer por qué los Gobiernos
locales suelen ser poco confiables y atractivos
para las juventudes.
Las evaluaciones realizadas a los
Ayuntamientos mencionados, evidenciaron que
no existe un reconocimiento de los derechos del
sujeto juvenil; que no hay un reconocimiento
de la diversidad y heterogeneidad de las
poblaciones juveniles; que no se observa en el
corto plazo contextos de inclusión y atención de
sus necesidades y expectativas; que no hay un
impulso a la agencia juvenil; en suma, la visión
que imperó en los Ayuntamientos es que las
juventudes se traducen en sujetos pasivos y no
en sujetos estratégicos y participativos (Cuna,
2006).
En este orden de ideas, la propuesta que
actualmente se encuentra en el legislativo
encaminada a impulsar la creación de Consejos
Ciudadanos es, sin lugar a dudas, un avance para
fortalecer el trabajo gubernamental dirigido a
esta franja poblacional; sin embargo, y a la luz
de los datos expuestos a lo largo de estas líneas,
las propuestas de evaluación y rendición de
cuentas actuales no nos brindarán elementos de
celebración sino hasta que ambas se conviertan
en un hecho cotidiano para los Gobiernos
municipales, ya que por ahora solamente son
ejercidas por un conjunto de OSC, las cuales
han demostrado, entre otras cosas, que no solo
hace falta legislar para que se reconozcan los
derechos ciudadanos de acceso a la información
pública y rendición de cuentas, sino que es
menester que se establezcan mecanismos
vinculantes para deslindar responsabilidades
por la simulación, la omisión o la incapacidad
gubernamental para reconocer las políticas de
la cultura juvenil (Feixa-Pàmpols, 2010).
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Rubén Alejandro Rosas-Longoria - Víctor Daniel García-García
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581
Politización juvenil en las naciones contemporáneas. El caso argentino
Referencia para citar este artículo: Kriger, M. (2014). Politización juvenil en las naciones contemporáneas. El caso
argentino. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 12 (2), pp. 583-596.
Politización juvenil en las naciones
contemporáneas. El caso argentino*
Miriam Kriger**
Investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), Argentina.
Artículo recibido en noviembre 13 de 2013; artículo aceptado en marzo 31 de 2014 (Eds.)
• Resumen (descriptivo): El presente artículo comienza con una revisión histórica de la
invención hegemónica y la construcción contra-hegemónica de las juventudes en los Estados
Nacionales y su relación con la política en diversos momentos, para llegar al contexto latinoamericano
actual. Se problematiza el pasaje de la despolitización a la politización de los jóvenes en las
últimas décadas, ofreciendo perspectivas teórico-metodológicas para el abordaje situado, basadas
en investigaciones recientes de la autora y en una revisión del estado de la cuestión empírica en su
ámbito. Finalmente, se proponen pautas para un abordaje psicosocial, pensando a la política como
una dimensión del vínculo más amplio con el “proyecto común” de la nación, y a la juventud como
categoría compleja, plural e histórica.
Palabras clave: juventud, nación, política, Argentina (Thesauro de Ciencias Sociales de la
Unesco).
Youth politicization in contemporary nations. The Argentinean case
• Abstract (descriptive): The present article begins with a historic revision of the hegemonic
invention and the counter-hegemonic construction of the youth in the National States and its relation
with politics at various moments, in order to come to the current Latin American context. The
passage from de-politicization to politicization of the young in the last decades is discussed, offering
theoretical-methodological perspectives for the placed approach, based on recent research by the
author as well as on a revision of the state of the empiric issue in its context. Finally, guidelines are
proposed for a psychosocial approach, considering politics as a dimension of the amplest link with
the nation’s “common project”, and considering the youth as a complex, plural and historic category.
Key words: youth, nation, politics, Argentina (the Unesco Social Science Thesaurus).
Politização juvenil nas nações contemporâneas. O caso da Argentina
Resumo (descritivo): O presente artigo começa com uma revisão histórica da invenção hegemônica
e da construção contra-hegemônica das juventudes em Estados Nacionais e suas relações com a
*
Artículo corto. Con base en investigaciones realizadas entre marzo de 2011 y diciembre del 2014: Proyecto PIP Conicet (112 201001-00307), del
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.Título: “Comprensión histórica, conocimiento social y formación política: Un estudio
empírico de las representaciones de jóvenes ciudadanos argentinos escolarizados”. (Directora: Dra. Miriam Kriger). Junio 2012 a Diciembre
2015: Proyecto UBACyT (GEF 20020110200204), de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Universidad de Buenos Aires, Facultad de Ciencias
Sociales. Título: “Juventud, Política y Nación. Un estudio empírico de las representaciones de jóvenes escolarizados sobre el proyecto común y
su comprensión histórico-política”. (Directora: Dra. Miriam Kriger). Julio 2012 a Julio 2015: Proyecto de Investigación Científica y Tecnológica
PICT 2012-2751, de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCyT).Título: “Juventud, política y nación: Un estudio
sobre sentidos, disposiciones y experiencias en torno a la política y el proyecto común”. (Directora Principal: Dra. Miriam Kriger; Directores
reponsables: Dra. Silvia Elizalde, Dr. Pedro Núñez, Dra. Miriam Kriger, Dra. Florencia Saintout, Dr. Pablo Vommaro). Área: Ciencias Políticas;
subárea: Ciencias Políticas.
**
Miriam Kriger es Doctora en Ciencias Sociales (Flacso) e Investigadora adjunta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
(Conicet-Argentina), Profesora de la Universidad de Buenos Aires (Facultad de Ciencias Sociales). Correo electrónico: [email protected]
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 583-596, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.1225310314
583
Miriam Kriger
política em diversos momentos, até o contexto latino-americano atual. Problematiza-se a passagem
da despolitização a politização dos jovens nas últimas décadas, oferecendo perspectivas teóricometodológicas para a abordagem situada com base em pesquisas recentes da autora e uma revisão
da questão empírica prévia em seu campo. Finalmente, são propostas pautas para uma abordagem
psicossocial, pensando a política como uma dimensão de relação mais ampla do que o “projeto
comum” da nação, e percebe o juventude como categoria complexa, plural e histórica.
Palavras-chave: juventude, nação, politica, Argentina (Tesauro de Ciências Sociais da Unesco).
-1. Introducción: Juventud, nación y política. -2. Las “invenciones” de la juventud en
la trayectoria de los Estados Nacionales. -3. La irrupción de los jóvenes en las sociedades
contemporáneas. -4. De la despolitización a la politización de los jóvenes. -5. La politización
en la Argentina actual: un abordaje psicosocial. -6. Conclusiones y perspectivas. -Lista de
referencias.
1. Introducción: juventud, nación y política
Tras un fin de siglo caracterizado a nivel
global por la apatía, la indiferencia e incluso el
rechazo de los jóvenes hacia la política (Coleman
& Hendry, 2003, Hahn, 2006, Sidicaro & TentiFanfani, 1998), el nuevo milenio comienza
-contra todas las previsiones- inaugurando “un
nuevo ciclo de movilización y radicalización
juvenil” (Seoane & Taddei, 2002). En sólo
una década el aumento de la participación y
de la visibilidad social de los jóvenes (Kriger,
2012) indican la creciente centralidad de la
juventud como agente colectivo. Esto genera
un amplio debate público y académico donde
se dirimen diversas interpretaciones que, del
“encantamiento de lo público” (Aguilera, 2011)
a “la consagración de la juventud” (Vázquez,
2013), confirman la necesidad de ampliar el
conocimiento empírico para viabilizar una
comprensión compleja y situada.
En pos de ello el presente artículo quiere
ante todo enfatizar el carácter histórico de la
categoría juventud, poniendo el eje en su relación
originaria y constitutiva con el Estado Nacional,
para luego y sobre esa base problematizar el
supuesto pasaje de la despolitización de los 90´ a
la politización actual de los jóvenes en América
Latina, y particularmente en Argentina. Vale
decir, en el período que va de la aplicación de
políticas neoliberales y el debilitamiento del
rol del Estado Nacional hasta el comienzo de
su recuperación tras las grandes crisis de final
584
de siglo, entre las cuales resulta emblemático el
caso argentino1.
De modo amplio, propondremos la
existencia de un contrapunto histórico entre
diversas etapas de la “invención” hegemónica
de la juventud llevada a cabo por el Estado
(desde arriba) y la construcción de la juventud
por los propios jóvenes como contestación
contrahegemónica (desde abajo). En este
proceso diferenciaremos esquemáticamente
tres momentos: a) el del nacionalismo belicista
o “auge del Estado Nación” entre finales
del siglo XIX y comienzos del XX; b) el del
Estado Nación debilitado por los procesos de
globalización, con la anunciada muerte de las
naciones y de la Historia en el último tercio del
siglo XX (Carretero, 2007); y c) el de la “renacionalización de los proyectos comunes y la
resurrección del Estado Nación” (Kriger, 2013,
p. 7) como estrategia de salida de las agudas
crisis con que comienza el nuevo milenio.
Comenzaremos realizando una breve
revisión histórica de la formación de las
juventudes en los Estados Nacionales y su
relación con la política, para luego focalizarnos
en el contexto latinoamericano actual. El
propósito que nos guía es problematizar el
pasaje de la llamada “despolitización” de los 90
a la “politización” de los jóvenes en las últimas
décadas en América Latina y en Argentina,
brindando pistas para su abordaje situado y
considerando a la política como una dimensión
1
Esto se debe a la profundidad que alcanzó la crisis, llevando a
un estallido social conocido como el “argentinazo” del 2001,
donde la ciudadanía destituyó al gobierno, y luego a la acefalia y
default integral del país.
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Politización juvenil en las naciones contemporáneas. El caso argentino
más del vínculo de los jóvenes con el “proyecto
común” de la nación (Kriger, 2010a).
2. Las “invenciones” de la juventud en la
trayectoria de los Estados Nacionales
Si bien la juventud como momento pletórico
de la vida humana se configura como leit motiv
de la literatura universal (“divino tesoro”), como
sujeto colectivo que logra una cierta visibilidad,
reconocimiento y legitimidad social, se trata
de una categoría bastante más reciente y aún
en construcción. Al respecto, Feixa-Pàmpols
(2006) plantea que si bien para la historiografía
canónica su “invento” se remonta al principio
de la era industrial, ella no se democratiza hasta
alrededor del 1900, aunque luego se potencia
tanto que “la historia del Siglo XX puede verse
como la sucesión de diferentes generaciones de
jóvenes que irrumpen en la escena pública para
ser protagonistas en la reforma, la revolución,
la guerra, la paz, el rock, el amor, las drogas,
la globalización o la antiglobalización” (FeixaPàmpols, 2006, p. 3).
En esta línea, la juventud sería un “invento”
de la modernidad, época en que lo social mismo
es también “inventado”, en tanto pensamiento
y mundo producido por los hombres por fuera
de la naturaleza y sus leyes (Carretero &
Kriger, 2004). En una dimensión política, ello
se expresa primero con el surgimiento de los
Estados ilustrados, cuando “el descubrimiento
de la infancia” (Ariès, 1987) y su singularidad
(Rousseau, 1760/1998) se vuelven claves
para el diseño de un proyecto civilizatorio
indisociablemente político y pedagógico. Y
posteriormente, con la fundación de los Estados
Nacionales y la “invención de las naciones”
(Gellner, 1983, Hobsbawm, 1990/2000),
donde proponemos que la juventud y la figura
del joven ciudadano habrían adquirido una
crucialidad similar2. A partir de entonces y hasta
la actualidad se estarían produciendo diversas
“invenciones” de la juventud, en estrecha
2
Recordemos en este sentido, que “la congruencia que funda
al Estado Nación no fue simultánea sino resultado de un largo
proceso de producción -cultural y política- de tal magnitud que
conllevó la redefinición radical de la condición humana y su
relación con el universo y la naturaleza” (Carretero & Kriger,
2004, p. 76).
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relación con el devenir histórico del “mundo de
las naciones” (Hobsbawm, 1990/2000).
Situamos el momento inicial de este proceso
entre fines del siglo XIX y mediados del XX -el
cenit de los nacionalismos- coincidiendo con
la interpelación estatal a la primera generación
escolarizada en clave nacionalizante (Escudé,
1990), abundante en estereotipos y rivalidades
con otras naciones, sobre todo vecinas (Vázquez
& Gonzalbo-Aizpuru, 1994)3. Esta primera
“invención” se basa en la “organización desde
el Estado” (Michaud, 1996) de una juventud
nacional belicista, patriótica y masculina4. A ella
contestan en las décadas siguientes los jóvenes
que se oponen al Estado y al establishment, en un
movimiento que -a partir del No a la Guerra de
Vietnam y con la consigna de “Paz y Amor”- se
expande como una revolución juvenil de escala
planetaria pero con características propias en
cada contexto (Carnovale, 2011). Así, mientras
en los países centrales logra ser absorbida en
gran medida por el mercado, en la periferia5 y
especialmente en nuestro continente toma una
forma más radical, que integra las consignas
de “amor y revolución” a la lucha armada
revolucionaria contra el Estado capitalista y el
imperialismo (Carnovale, 2011).
Una segunda “invención” de la juventud
data del último tercio del Siglo XX, cuando -en
el escenario de la caída de la URSS y el final
de la Guerra Fría- se profundizan los procesos
de globalización económica y política, con
la expansión del capitalismo trasnacional
(Arceo & Schorr, 2008) y el debilitamiento del
3
Citamos un fragmento de este trabajo, sobre la enseñanza de
la historia en Europa de entreguerras: “Mientras en Francia se
imponía el estudio de la historia nacional a lo largo de toda la
educación con el objetivo de generar el sentido de veneración
por la patria, los textos alemanes definían a esa nación como
‘una tierra enteramente rodeada de enemigos’” (Vázquez &
Gonzalbo-Aizpuru, 1994, p. 3)
4
Respecto del patriotismo, es utilizado aquí el término en la
acepción que ofrece de él el discurso nacionalista. Sin embargo,
es preciso aclarar que existen diferencias entre el concepto de
patria y nación, señaladas extensamente en diversos trabajos,
entre ellos el de Pérez- Vejo (1999). Este autor reivindica la idea
de patria por su impronta universal y más positiva, definida en
relación al amor por el terruño y al Pater, ajena a las implicancias
excluyentes y belicistas de la nación.
5 También en Europa encontramos estos movimientos
revolucionarios juveniles durante los 70, ligados a viejas o
profundas identidades nacionales (IRA, ETA, etc.), y en el
mundo árabe (Panteras Negras).
585
Miriam Kriger
Estado (Ortiz, 2002) como organizador de las
prácticas sociales a favor del mercado (GarcíaCanclini, 1999). En este contexto epocal en
que se anuncia el fin de la modernidad con
sus “Grandes Relatos” (Lyotard, 1979/1993)
y se proyecta un mundo “más allá del Estado
Nacional” (Habermas, 1995/1997), se produce
una nueva invención hegemónica de la juventud
que integra dos aspectos aparentemente
antagónicos. Por una parte, el que invisibiliza
a los jóvenes como sujetos de acción política,
mediante el discurso que describe sus prácticas
como “atomizadas y apáticas en términos
políticos” (Kropff & Núñez, 2009), no
casualmente en un momento de alta dificultad
para su inclusión social y laboral (y ya sin la
presencia del Estado Benefactor). Y por la
otra, el que los convierte en objeto de un nuevo
campo de estudios dedicado sólo a ellos: el de
las juventudes (para un estado de la cuestión
a nivel internacional, véase Hahn, 2006; para
América Latina: Alvarado & Vommaro, 2010,
Chaves, 2009), con alto impacto en las agendas
públicas.
La reacción a esta ambigua “invención”
-que en verdad viene a “des-inventar” tanto
al joven ciudadano nacional como al joven
político revolucionario de la etapa previa,
para objetivar una nueva figura de joven
ciudadano global, libre de anclajes identitarios,
territoriales o históricos unívocos- se produce
casi de modo simultáneo. Contra la mirada
hegemónica, aparece otra que comienza a leer a
las múltiples culturas y colectivos juveniles en
emergencia como portadoras de nuevos signos
de lo político (Alvarado, Botero & Luna, 2008,
Feixa-Pàmpols, 2000, Margulis, 1996/2008,
Urresti, 2000): “estrategias del desencanto”
(Reguillo, 2000) o resistencias micropolíticas
(Blase, 1999), en un paisaje de desilusión por
los endebles procesos de democratización de
la región (Pnud, 2004). Asimismo, también se
relevan prácticas alternativas con intención y
actuación propiamente política, como las que
se producen en el entorno de los movimientos
sociales (Feixa-Pàmpols, 2000, Zibechi, 2003)
y de los activismos juveniles populares y
territoriales (Vázquez & Vommaro, 2008).
A pesar de todo, la juventud como
sujeto social activo sólo recobra visibilidad
586
a comienzos del nuevo milenio, cuando los
jóvenes irrumpen en el espacio público,
especialmente como protagonistas de la
protesta social, en muy variados contextos
(Kriger, 2012). Y lo notable desde nuestra
perspectiva, es que comienzan a hacerlo con
una modalidad cada vez más política, que en
algunos contextos latinoamericanos llega a
incluir la recuperación de ámbitos tradicionales
tan rechazados en la década previa como los
partidos políticos, integrados cada vez más a las
militancias estudiantiles reactivadas (para un
enfoque regional véase: Vommaro, 2013; para
el caso argentino: Kriger, 2010a, 2010b, 2012,
2013; Núñez, 2012, Pérez & Natalucci, 2012,
Saintout, 2010)6.
Nuestra interpretación de estos procesos le
otorga un rol central a la dimensión identitaria y
al rescate de la nación/lo nacional como proyecto
común por parte de los jóvenes tras las agudas
crisis, que hallamos en las investigaciones
realizadas en Argentina entre el 2004 y la
actualidad (Kriger, 2007, Kriger, 2010ª, Kriger
& Bruno, 2013, Kriger & Dukuen, 2012, Kriger
& Fernández-Cid, 2011). Hemos propuesto
que ello puede pensarse como una “estrategia
generacional de supervivencia post-crítica”
(Kriger, 2010a), regida por la necesidad de los
jóvenes de apropiarse de un pasado, presente y
futuro común fuertemente amenazados7.
A
continuación,
problematizaremos
aspectos cruciales de lo que entendemos
6
En Argentina, encontramos que la organización de los jóvenes
va en aumento desde la salida de la crisis, por un lado como
correlato de políticas gubernamentales que favorecen su
inclusión y ampliación de derechos, y por el otro, estableciendo
sus propios desacuerdos, en particular en el ámbito estudiantil.
En la medida en que la educación pública se convierte en estos
años en un derecho asegurado, la conflictividad se desplaza de
la supervivencia a la disputa política, con creciente reclamo de
protagonismo de parte de los estudiantes en los espacios de poder
y decisión: desde lo referido a cuestiones edilicias hasta el propio
gobierno de las instituciones escolares y universitarias, pasando
por la elaboración e implementación de políticas educativas y
planes de estudio.
7
Surgió en ese contexto la hipótesis de la “generación
desheredada”, ampliamente sostenida por el discurso social
adulto, que marcó el debate crítico educativo de los 90 en
Argentina. Frente al endeudamiento creciente del país y
la privatización de sus recursos se formuló el concepto de
“vaciamiento” o “desfondamiento” de las instituciones,
particularmente del Estado y de la escuela, colocando en primer
plano la preocupación por los escasos recursos materiales y
simbólicos que heredarían los jóvenes.
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Politización juvenil en las naciones contemporáneas. El caso argentino
como
construcción
contra-hegemónica
de los jóvenes en respuesta a la segunda
“invención” hegemónica de la juventud, en
nuestro continente y con foco en la Argentina.
Tomaremos como referencia hallazgos de
investigaciones recientes, teniendo en cuenta
que ella comienza a superponerse en gran
medida con la “tercera invención” ya en curso,
que se produce desde arriba para recuperar a
las juventudes nacionales como protagonistas
de las reconstrucciones estatales del nuevo
milenio y generando políticas específicas que
reformulan la figura del joven en su dimensión
social y jurídica8.
Dentro de esta dinámica, observamos que
la mayor participación de los jóvenes favorece
el desarrollo de su auto-conciencia como
sujeto colectivo y su reconocimiento frente
a la sociedad adulta, lo cual se expresa en las
agendas públicas y en el interés creciente que
organizaciones ciudadanas y partidos políticos
muestran por la condición juvenil de sus
miembros. Precisamente, Vázquez (2013) ve
aquí un rasgo que diferencia nuestra época de
las políticas décadas de los 60 y 70, donde -dice“la juventud” no constituía necesariamente
la categoría principal por medio de la cual se
reconocían públicamente los grupos, activistas
y militantes, ni tampoco la que representaba el
término que definía prioritariamente su filiación
ideológica o adscripción a una causa colectiva.
En la actualidad es cuando se produce una
“consagración de la juventud como causa
militante, que promueve identificaciones,
reconocimiento y adhesión (…) como un valor
por el que vale la pena luchar” (Vázquez, 2013,
p. 22), pero que tiene menos que ver con la
propia intervención de la juventud en el campo
político que con la consagración de los adultos
de la condición juvenil.
Finalmente y para evitar el sesgo metonímico
que Feixa-Pàmpols (2006) señala como tan
8
En el caso argentino, la promulgación en el 2012 de la ley
26774 que habilita el derecho a votar a partir de los 16 años,
así como los debates públicos en torno a la baja de la edad de
imputabilidad, pueden ser ejemplos de tal “invención”, en una
dimensión jurídica ligada a la figura del joven. Casi todas fueron
y siguen siendo impulsadas por iniciativa adulta, con mejor o
peor recepción posterior entre los jóvenes, que de este modo en
las políticas públicas se siguen perfilando más como destinatarios
que protagonistas.
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común a nuestro campo de estudios, advertimos
que tanto la polémica despolitización de los 90
como la supuesta politización actual podrían no
ser atribuibles de modo exclusivo ni central a
los jóvenes sino caracterizar a las sociedades de
modo más general en cada momento. De modo
tal que la despolitización se podría asociar
con la “crisis de la representación política”
(Touraine, 1997) de las sociedades de fin de
siglo, y la politización con la reposición postcrítica de los proyectos e instituciones estatales
nacionales en la última década. Dicho esto,
remarcamos la necesidad de investigaciones
que permitan reconocer sentidos y prácticas
específicas de los jóvenes al interior de estos
procesos más amplios, e incluso singulares de
esta nueva generación.
3. La irrupción de los jóvenes en las
sociedades contemporáneas
A medida que en los diferentes países
colapsa el modelo neoliberal -en Argentina
tras el “argentinazo” del 2001, unos años más
tarde en Chile y Colombia (Vommaro, 2013),
y en Europa con la crisis financiera global- los
jóvenes salen a las calles y toman la vanguardia
en la protesta social, contra un ajuste que los
excluye precisamente en el momento de la
vida en que se espera que logren concretar su
inclusión plena al mundo social y laboral. Quizá
por ello, se puede observar que la organización
de los jóvenes y del movimiento estudiantil
se dinamiza más allí donde mayor es el daño
infringido por la crisis al Estado, y por ende a la
educación pública.
Asimismo, notamos que en el mundo
neo-colonial y en América Latina, donde el
nacionalismo se asocia a propuestas políticas
de signo progresista popular, la reconstrucción
del Estado en el plano material suele estar
acompañada y potenciada por la recuperación
de la nación en el plano simbólico-identitario.
En cambio, en Europa o Norteamérica, donde
el nacionalismo posee aún una impronta
conservadora, la profundización de la crisis
acentúa la desarticulación entre Estado y
nación. En ambos casos, no obstante, el Estado
sigue apareciendo pese a todo, como el único
posible garante histórico del bien común frente
587
Miriam Kriger
al avance del poder del mercado financiero
transnacional.
Volviendo a nuestra región, la irrupción de
los jóvenes y lo que hemos llamado su (auto)
construcción como contra-tendencia a esa
segunda “invención” de la juventud, genera
diversas lecturas que van de la cauta propuesta
de “encantamiento de lo público” (Aguilera,
2011) a la celebración de la re-politización de
los jóvenes. Advertimos asimismo respecto de
ciertas retóricas restitutivas que, al anunciar
el “retorno” o la “rehabilitación” no sólo de
ciertas prácticas sino de los propios jóvenes,
corren el riesgo de no interpelar a estos sujetos
aquí y ahora jóvenes, sino a la juventud como
categoría objetivada y por fuera de la historia.
Particularmente en Argentina, ello denota
el peso auto-referencial que puede adquirir
la memoria generacional de los 70, que en
su anhelo de reivindicar a aquellos jóvenes
sometidos a la violencia de Estado tiende a
forzar las continuidades con los del presente,
pasando por alto que estamos ante experiencias
históricas y generaciones diferentes. Para evitar
estos errores de perspectiva, recomendamos
atender a los siguientes puntos: a) desactivar
la mirada adultocéntrica (Chaves, 2009);
b) plantear múltiples ejes para el abordaje
plural de la juventud, por fuera del mito de
su homogeneidad (Braslavsky, 1986); c)
escuchar las voces de los jóvenes y reconocer
sus resistencias y acciones más allá de los
marcos formales y en expresiones micropolíticas; d) detectar nuevos modos de
participación y subjetivación política juvenil;
e) evitar interpelar moralmente a esta juventud
con mandatos ligados a la experiencia y
normativización de los rasgos de otras
juventudes, en particular con aquellas cuya
relación con la política suele idealizarse; y f)
integrar la conflictiva tensión entre la política
y lo político (Lefort, 1992/2007, Mouffe,
2007) como una relación en que lo social
mismo se instituye.
4. De la despolitización a la politización de
los jóvenes
Es posible advertir que se ha producido
una suerte de inversión moral del significado
588
y la valoración de “la política”: Hace diez
años ella era “mala” y destructiva, ahora es
“buena” y constructiva; antes era aquello con
lo que “mejor no meterse” y ahora es eso que
se mete en todo. Ahora bien, esto no implica
necesariamente un cambio sustancial de sus
sentidos profundos, ni de la capacidad real de
los ciudadanos de hoy para tolerar, negociar,
y/o convivir con el desacuerdo y el conflicto en
que se funda la política (Rancière, 1996).
Pero cuando el discurso social más
extendido convierte a la política casi en un
imperativo (moral) de su tiempo, la aseveración
de que los jóvenes se han politizado comienza
a parecerse demasiado en sus implicancias a
la que unos años antes anunciaba lo contrario:
su despolitización. Por ello, y para generar
una alternativa a la clausura que implica la
pura inversión de los términos, proponemos
reformular el problema y empezar a centrarnos
en el proceso que transcurre entre ellos,
teniendo en cuenta que ninguno de los dos
marca un estado final ni un punto de llegada
efectivo. Se trata más bien de un horizonte
conceptual e ideológico, en relación con el
cual se disponen procesos sociales complejos
y dinámicos que construyen el vínculo de los
jóvenes ciudadanos con la sociedad, justamente
en su pasaje al mundo adulto.
La politización sería entonces un proceso
psicosocial, de carácter individual y colectivo,
intra e intersubjetivo, en el cual se articulan
múltiples
dimensiones
(representacional,
cognitiva, afectiva, ético-moral, actitudinal,
etc.9) que permiten significar y actualizar la
vida en común de una sociedad.
Así planteada la cuestión, abrimos la noción
de política para pensarla como una dimensión
clave de la relación de los ciudadanos con el
“proyecto común”, que visto históricamente es
la nación, “comunidad imaginada” (Anderson,
1983/1993) y dotada de potencia proyectiva
(Kriger, 2010a). Pensarlo así nos puede resultar
muy útil para comprender más densamente el
pasaje entre lo que suele designarse como la
despolitización de los 90 y la politización de
9
Esta conceptualización de la politización ha sido trabajada en
un artículo reciente en el cual se presentan también resultados
empíricos en relación con variables psicosociales (véase Kriger
y Bruno, 2013).
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Politización juvenil en las naciones contemporáneas. El caso argentino
la última década en contextos neocoloniales10
como el nuestro, donde el sentimiento de
pertenencia a la nación juega un rol nodal en
la relación histórica con la política, a su vez,
subyacentemente atravesada por los imaginarios
de lo popular11.
Para justificar este punto, nos referiremos
a una investigación (Kriger, 2007) realizada en
Buenos Aires en el periodo posterior a la crisis
del 2001, entre estudiantes que habían vivido
el estallido social nominado “el argentinazo”
como un hito biográfico generacional12. Existía
entre ellos un radical rechazo a la política -a
la cual calificaban como: “sucia”, “corrupta”,
“mancha todo lo que toca”- que no se distinguía
de lo que otros investigadores describían en
países muy distintos (Hahn, 2006, Coleman &
Hendry, 2003). La única diferencia radicaba en
que en nuestro contexto el distanciamiento de
la política no cursaba con la indiferencia sino,
contrariamente, con un alto interés y sentimiento
de pertenencia de los jóvenes respecto de la
Argentina. Encontramos que para conciliar este
conflicto y salvar al proyecto del que se sentían
parte, su estrategia simbólica solía ser la de
hacerle pagar el costo de la crisis a la política,
mediante variaciones del siguiente argumento:
Si nuestra nación ha defaulteado integralmente
no es porque la Historia (Mayúscula) ha
fracasado, sino porque la política (y no sólo
10 Se hace referencia a la tensión entre colonia/metrópoli
reeditada como centro/periferia, o como norte/sur, ya que en
estas sociedades las pugnas dependencia/independencia han
marcado tensiones fundacionales en la historia y el pensamiento
político de las naciones. Los recientes procesos de globalización
reactualizaron y profundizaron las mismas, reeditando de modo
explícito la disyuntiva entre el poder nacional y el internacional
devenido en transnacional como disputa en la cual se juegan la
soberanía y el “progreso”.
11
12
En cuanto a lo popular, tomamos de Svampa el rol del dilema
Civilización Vs. Barbarie: “suerte de matriz que parece sostener
las recreaciones posteriores acerca del tema de la Argentina
dividida” (Svampa, 2006, p. 11), que se desplaza y reacondiciona
al imaginario de la masa, de la clase obrera, de los múltiples sujetos
e interpelaciones de lo subalterno, y cuya expresión discursiva
más brutal tal vez haya sido la del “aluvión zoológico”, frente
a la cual el peronismo implicó la “vehiculización del fantasma
de la barbarie” (Svampa, p. 283). Es crucial enfatizar lo que ha
significado el peronismo en términos de la singularidad histórica
de la Argentina en relación con otros procesos políticos de la
región, en cuanto a la incorporación de los sectores populares y
la integración de clases en un proyecto estatista modernizador.
Al respecto, hemos utilizado la metáfora de la identidad como
epifanía para describir la vivencia del 2001 entre muchos de
estos jóvenes (para ampliar, véase: Kriger, 2010a cap. 2).
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los políticos, ya que la política corrompe en sí
misma a los hombres) la desvió de su destino
ontológico triunfal.
Esto nos permite entender por qué los
jóvenes de aquel momento adoptaban a los
próceres decimonónicos -Belgrano y San
Martín a la cabeza del ránking mediático de
sus favoritos- como modelos propios, mientras
que subestimaban o ignoraban a los políticos
del presente y a los de casi todo el Siglo XX
(incluidos íconos como el Che Guevara). Es
decir: el sacrificio de la política en nombre
de la nación histórica y su recuperación en
clave de “Gran Narrativa” (Alridge, 2006),
fue un modo efectivo y accesible de cumplir
el deseo de proseguir el proyecto común al
cual se sentían convocados. Por último, ello
les ofrecía el beneficio adicional de poder
fugarse de un presente marcado por el fracaso
de la generación adulta a cargo (y por ende,
de su propia orfandad en términos simbólicos)
hacia un origen fundacional reconvertido así en
destino refundacional (lo cual no es otra cosa
que la nación teleológica13).
Por todo ello, entendimos que nuestro
punto de partida como investigadores no debía
ser la apatía de los jóvenes sino su altísimo
interés por la nación, y desde esa perspectiva
era posible decir que el rechazo de la política
era un problema genuino de los propios actores
(un problema de ellos y no sobre ellos), ya que:
¿Cómo harían para congeniar su auténtico anhelo
de ser parte de la Argentina como proyecto
común, prescindiendo al mismo tiempo de la
política y de la experiencia generacional previa
(el legado)?
Frente al déficit de herramientas cognitivas
que habilitaran un pensamiento político
potente, se hipertrofiaron las herramientas
afectivas disponibles para crear pertenencia.
13
Se alude aquí a una concepción de nación esencial proveniente
del romanticismo alemán y tributaria del motivo del Volheit
renneriano (el despertar de los pueblos y comunidades
lingüísticas dormidos por siglos, para la realización de su destino
como nación), donde el origen marca el destino de la nación,
y la idea de historia queda subsumida a esa predeterminación
ontológica (ampliar en Carretero & Kriger, 2011). De modo que
no hay agentes sociales que construyen la historia, sino sujetos
a los cuales la Historia les tiene reservado un lugar, y más que
sujetos, son objetos de la misma.
589
Miriam Kriger
Principalmente la identidad nacional, recurso
altamente disponible y de probada efectividad
tras doce años de escolarización con énfasis
patriótico (Carretero, 2007). El resultado fue
lo que entonces denominamos “hipertrofia
identitaria” (Kriger, 2007), que permitía a
los jóvenes continuar y retomar el proyecto
de nación con las herramientas disponibles;
aunque menos en la clave de la reconstrucción
política que la de la refundación nacional, ya
que la identificación no puede reemplazar a la
comprensión histórica, proveer la reflexividad
y el reconocimiento del carácter multifacético
del mundo, ni -sobre todo- la conciencia de la
propia intervención histórica en él. De modo que
-pensamos- si bien esta estrategia permitía a una
nueva generación salir del naufragio colectivo
en que estaba el país, muy pronto sería necesario
incorporar las herramientas faltantes para llegar
a buen puerto. En otras palabras: esos jóvenes
que reafirmaban la ilusión democrática tras el
“nunca más” y la ilusión nacional tras la “caída
del mapa”, no estaban aún suficientemente
provistos de los recursos necesarios para
realizar sus expectativas. En pos de convertir
el impulso refundacional en una construcción
política viable era crucial componer la
relación entre la ciudadanía y la política, tras
su divorcio en los sucesos del 2001. Mientras
tanto, debimos cambiar la mirada y tomar como
punto de partida no la imposibilidad sino la
potencialidad de los jóvenes: su interés y afecto
respecto de la nación.
Aquí se fundamenta la decisión de no
analizar abstracta ni restringidamente el
vínculo de estos jóvenes con “la política”, sino
a través de su relación más amplia y también
más intensa con el “proyecto común”. La
consideramos entonces como una dimensión
del mismo, que junto con la de “la ciudadanía”
y “la identidad nacional”, han ido articulando
relacional y constitutivamente sus significados
a lo largo de la historia y hasta la actualidad.
Surgen entonces diversas creencias y modos de
imaginar el pasado, presente y porvenir de esa
identidad colectiva histórica que es “la nación”
-en este caso Argentina- y en la que se imbrican
sentidos, trayectorias y experiencias vitales de
varias generaciones.
590
5. La politización en la Argentina actual: un
abordaje psicosocial
¿Cómo estudiar los procesos de politización
de los jóvenes en sociedades contemporáneas,
y articular sus diversas dimensiones? ¿Cómo
incorporar para la comprensión de estos
procesos, la problematización de las relaciones
entre lo individual/lo social, lo cognitivo/lo
afectivo, como términos que en la experiencia
se constituyen recíprocamente? ¿Cómo y por
qué -movidas por qué impulsos, motivaciones,
conocimientos, y/o afectos- las significaciones
y valoraciones de la política pueden devenir
en disposiciones, y éstas en prácticas
de participación? ¿Y qué “restricciones
sociales14” (Castorina & Faingelbaum, 2003) y
determinaciones objetivas (como por ejemplo,
la pertenencia de clase) operan sobre este
proceso?
Para comenzar a responder, debemos
interrogar las concepciones teóricas de la
política e investigar para construir nuevas
categorías empíricamente fundamentadas.
Desde una perspectiva psicológica cultural se
espera ahondar en la indagación y comprensión
de los procesos que -entre la individuación y la
socialización, entre lo cognitivo y lo afectivovan tejiendo transversalmente una terceridad,
en las que cobran sentido las subjetividades
políticas colectivas.
En esta línea, resituándonos en la que hemos
caracterizado como segunda construcción
de la juventud en la que los propios actores
recuperan los proyectos históricos de los que
forman parte, comentaremos algunos hallazgos
de una investigación más reciente (20102013) realizada en Buenos Aires con jóvenes
estudiantes (N=275) de 17 y 18 años de edad,
provenientes de 7 escuelas de diverso nivel
socioeconómico15.
14
El concepto de “restricciones sociales” tiene aquí un doble
significado: alude a que ciertos elementos (entre ellos: desarrollo
cognitivo, creencias colectivas, ideologías) limitan y posibilitan
a la vez los modos específicos de significar los objetos de
conocimiento.
15
Se trata de la investigación dirigida por la Dra. Miriam Kriger,
presentada en la primera nota de este artículo, cuyo trabajo
de campo se realizó en siete (7) escuelas de Buenos Aires y
Suburbano, de diverso nivel socioeconómico, sobre estudiantes
de ambos géneros, de 17 a 19 años de edad. Contempló una etapa
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Politización juvenil en las naciones contemporáneas. El caso argentino
Con el fin de relevar los aspectos que
consideramos importantes del vínculo de los
sujetos con la política, operativizamos variables
psicosociales para establecer relaciones
entre el plano de la representación y el de la
acción política (Kriger & Bruno, 2013). Más
específicamente: intentamos constatar si la
valoración de la política determinaba la acción,
y si la creencia en ella lograba generar una mayor
participación entre los jóvenes. Propusimos
entonces cuatro dimensiones, las dos primeras
ligadas a la motivación16: la creencia y la
valoración de la política, y las otras a la
actitud hacia la política, desde la disposición17
a la participación efectiva (pasada, presente y
potencial, llevada a cabo en ámbitos colectivos
con diverso grado y tipo de politicidad18).
Encontramos que tanto la creencia en la
política como su valoración tendieron a ser
positivas en términos relativos, restituyendo
legitimidad a la política al reconocerla
como herramienta clave de la democracia, y
distinguirla de los usos que le pudieran darle los
políticos. Dos datos significativos para ilustrar
este punto: un 61,9% de los entrevistados
consideró que “la política es buena pero suele
cuantitativa, basada en un cuestionario escrito autoadministrable
elaborado ad hoc para la investigación que fue aplicado a
la muestra total (N=275), y una cualitativa consistente en
entrevistas individuales, y actividades grupales de interpretación
y resolución de conflictos y dilemas.
16
Si bien hemos tomado como referencia empírica general la
operativización realizada por Hahn (2006), ambas se relacionan
conceptualmente con la confianza, entendida como productora
de “una ampliación de la calidad de legitimidad, agregando a
su carácter estrictamente procedimental una dimensión moral
(la integridad en sentido amplio) y una dimensión sustancial (la
preocupación por el bien común)” (Rosanvallon, 2006/2007, p.
22).
17
La noción de disposición la hemos trabajado posteriormente
y parcialmente desde una perspectiva bourdeana (Kriger &
Dukuen, 2012), pero para su indagación y su análisis en el
artículo mencionado (Kriger & Bruno, 2013) la consideramos
como variable psicosocial, dando tres opciones: a) disposición
baja, ligada al motivo de la preferencia/interés individual; b)
alta, ligada al motivo del compromiso con lo común; y c)
nula-inhibida, que refiere al miedo a participar y expresa la
transmisión intergeneracional de un mandato antipolítico,
ligado a la experiencia del pasado traumático dictatorial y la
desaparición de personas (Kriger, 2011).
18
Para esta variable categorizamos los ámbitos de participación
de acuerdo con su tradicionalidad y su distancia respecto del
desempeño social de los jóvenes, a partir de opciones sugeridas
por ellos: a) partido político, b) movimiento social, 3) centro de
estudiantes, 4) ONG’s y organizaciones ecologistas.
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usarse mal”, mientras que quienes tenían una
posición negativa absoluta, es decir que no
creían ni en una ni en los otros, no llegaron al
10%. En cuanto a las actitudes hacia la política,
encontramos que cuando pasábamos del plano
de la representación al de la acción, el vínculo
se debilitaba notablemente. Algunos datos al
respecto: un 60,4% de los jóvenes dijo que
“prefiero hacer otras cosas” y un 54,9% que “no
participó”, “no participa” y “no participaría” en
ninguno de los ámbitos propuestos.
De modo que aún cuando tenemos
elementos para señalar un cambio positivo en
los sentidos y percepción moral de la política,
lo cierto es que aún no lo vemos expresado
en las disposiciones explícitas, y menos
en la participación política efectiva de los
jóvenes (Kriger & Bruno, 2013). Asimismo,
e incorporando una mirada bourdeana que
analiza las disposiciones políticas en relación
con la composición del capital global (Kriger
& Dukuen, 2012), notamos que predominaba la
participación de tipo social sobre la propiamente
política, con más presencia en movimientos
sociales que en partidos políticos, en todas las
clases sociales y con acento en las populares.
Propusimos que esto podría deberse a “la
imbricación que en los modos de interpelación
política nacionales y populares (pensamos en
las diferentes variables del peronismo) tienen
partido(s) y movimiento(s) social(es) y su
carácter territorial en el sentido de Merklen
(2005)” (Kriger & Dukuen, 2012, p. 6).19
En suma, lo hallado contrasta con la
percepción social de una extendida politización
de los jóvenes, pero confirma que estamos
ante un proceso que va en esa dirección. Esta
idea se refuerza en los resultados ligados a
la percepción del presente por parte de los
jóvenes, que tendieron a construir modelos de
ciudadanía donde se valorizan las prácticas
cívicas individuales por encima de las políticas
19
De acuerdo a Pérez y Natalucci (2012), tal tendencia adquiere
rasgos singulares en la Argentina a partir del 2003 con el
kirchnerismo que, como emergente de la crisis del sistema político,
desarrolló la estrategia de fundar transversalidad absorbiendo
bajo un gran paraguas partidario a las organizaciones de todo
el espectro ideológico, recreando “una gramática movimentista”
(Pérez & Natalucci, 2012, p. 11).
591
Miriam Kriger
colectivas y de la acción directa (Kriger
& Fernández-Cid, 2011). En cuanto a las
representaciones sociales de la política fueron
más positivas, pero subyace su asociación con
“la corrupción” (Bruno, Barreiro & Kriger,
2011). Y en relación con el pasado reciente,
encontramos que si bien entre las “memorias
sociales emblemáticas de la dictadura”20
(Levin, 2008) ha ganado peso la “militante” y
lo ha perdido absolutamente la “militar”, ligada
a la “guerra sucia”, la que más presente estuvo
entre los jóvenes de nuestro estudio es la que
radicaliza los presupuestos de la “teoría de
los dos demonios”21, en una memoria singular
que
denominamos
“hiper-victimizante”22
(Kriger, 2011), muy poco apta para habilitar
una comprensión histórico-política del pasado
reciente.
Asimismo,
existieron
diferencias
significativas al pasar de la instancia de
indagación individual a la grupal. Utilizando una
propuesta metodológica de trabajo con dilemas
morales (Ruiz-Silva, 2009) pudimos notar que
la deliberación tendía a elevar la motivación y
favorecer la disposición a participar (Kriger,
2013). Adicionalmente, notamos que al cambiar
la interpelación de un registro intelectual a uno
emocional en actividades ligadas a la discusión
y resolución de situaciones de vulneración
de derechos sociales (Kriger & FernándezCid, 2011), se generaban nuevas estrategias
psicológicas de comprensión del conflicto,
de identificación y de posicionamiento, que
estimulaban la disposición y la acción común.
20 Las memorias emblemáticas que señala Levin (2008) son cuatro:
la militar, asociada a la “guerra sucia”, la de los “dos demonios”,
la victimizante que se expresa en el “Nunca más”, y la militante.
21
La teoría de “los dos demonios” es la que sostiene que la
sociedad resultó ser “espectadora y víctima de lo ocurrido, ya
que se sostenía que había resultado engañada y perjudicada por
una guerra entre dos grupos armados: los militares de un lado y
los guerrilleros del otro” (Amézola, 2010, p. 18)
22
Incorporamos una nueva categoría entre las memorias sociales
del pasado dictatorial desdoblando la memoria victimizante
asociada a la narrativa del Nunca Más en dos vertientes: una
que sigue estando ligada a teoría de los dos demonios, y otra
donde la culpabilidad es sólo militar y que podríamos llamar,
parafraseando a la anterior, de un solo demonio, pero no porque
reivindique la lucha revolucionaria sino porque la niega,
invisibilizándola de un modo radical.
592
6. Conclusiones y perspectivas
A lo largo de este artículo hemos podido
advertir que la relación de los jóvenes con la
nación ha sido casi tan determinante para la
configuración de las juventudes como sujeto
social, como para la propia continuidad y
resignificación del proyecto común. Lo que
se produjo en la primera etapa de “invención”
de la juventud desde arriba por los Estados
Nacionales, y de construcción desde abajo por
los propios jóvenes en relación con el belicismo/
el sistema y el pacifismo/la revolución,
pareció revertirse en un segundo momento.
Cuando el Estado des-inventó el vínculo
entre nación, política y juventud, los jóvenes
contestaron rescatando su herencia desde varios
eslabones atrás en la cadena intergeneracional,
desenterrándola -metafóricamente- como si
fuera un tesoro descubierto en el fondo de la
propia casa.
El problema es cómo lograr ir más allá de
la invención restitutiva o de una conservadora
“refundación” de la nación, hacia la recuperación
histórica del pasado, apropiándose de el y dando
lugar a la construcción progresista de un presente
político. Si no es así, la re-nacionalización y la
re-politización de los jóvenes puede generar en
la práctica una inadecuación: al no poder ser
ni soldados, ni pacifistas, ni revolucionarios,
corren el riesgo de quedar restringidos a ser
los intérpretes de místicas generacionales
ajenas. Para componer su propia canción y
ser protagonistas de su proyecto histórico, es
necesaria la re-significación (y no el retorno) de
la nación y la política.
Se trataría entonces de evaluar si más allá
de la reivindicación moral, voluntarista y mal o
bien intencionada de la política tras la crisis que
la desbancó en el ocaso del siglo, los actuales
jóvenes disponen de recursos y decisión para
reinventar políticamente lo común. Recordemos
-finalmente- que la juventud “no es más que
una palabra” (Bourdieu, 1984/1990), y es cada
generación la que viene a hacer el relevo de/
contra la anterior, la de los viejos. Se dice que
ella recibe el legado, a veces puede rechazarlo
y otras debe reclamarlo, pero sin dudas siempre
es la que trae lo nuevo (aún cuando no sea
novedoso): lo que aún no estaba, lo que se
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Politización juvenil en las naciones contemporáneas. El caso argentino
espera, lo que no se imagina siquiera, lo que
se teme, lo que se desea, y lo por-venir (todo
simultáneamente).
Debemos por ello atender a lo que hoy
estamos empezando a reconocer como una
tercera “invención” de la juventud, que ya no
refiere a los propios sujetos ni a una condición
o atributo de los mismos, sino a su objetivación,
también como una causa consagrada por los
adultos. La juventud deviene en arena de lucha,
pero no conocemos aún cuál será la construcción
contra-hegemónica que realizarán los propios
jóvenes; nos falta escuchar sus voces, las
respuestas que darán a esta interpelación
que -más allá de generar adhesiones o
estigmatizaciones- puede habilitar sus propias
posiciones e invitarlos a autocalificarse como
legítimos dueños de esa suerte de valor en alza
en que se han convertido para las sociedades
contemporáneas.
Lo dicho es un desafío no sólo para los
jóvenes, sino para la sociedad integralmente,
que cree y espera continuar en ellos su proyecto.
Esto nos convoca, como investigadores, a seguir
indagando los diversos aspectos del vínculo con
lo común; a saber: el modo en que los grandes
paradigmas de la nación subyacen y coexisten
en las concepciones políticas actuales de los
jóvenes, qué imaginarios de ciudadanía y de lo
popular vitalizan o paralizan sus disposiciones
a participar, cuáles son las herramientas
de que disponen, les han sido legadas y /o
acuñan por cuenta propia; qué relatos y qué
valores organizan el ethos solidario y político
generacional, etc.
Para terminar, queremos recordar que
los jóvenes no componen un sujeto colectivo
homogéneo sino que son muy diferentes
entre sí. Asimétricamente diferentes, en
correspondencia con las desigualdades de
clase, étnicas y culturales, además extremas en
América Latina. Por eso mismo es tan complejo
pero también tan relevante -casi indispensablepoder encontrar no solo rasgos comunes,
sino vivencias, horizontes, experiencias
generacionales en común, compartidos o a
compartir, que atraviesen y vertebren esta
apuesta por seguir viviendo juntos (Touraine,
1997), esta variante al fin de la “aventura
obstinada” (Badiou & Truong, 2012) que
seguimos llamando “proyecto común”.
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http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.1225310314
Jóvenes y participación electoral en Chile 1989-2013. Analizando el efecto del voto voluntario
Referencia para citar este artículo: Contreras-Aguirre, G. & Morales-Quiroga, M. (2014). Jóvenes y participación
electoral en Chile 1989-2013. Analizando el efecto del voto voluntario. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales,
Niñez y Juventud, 12 (2), pp. 597-615.
Jóvenes y participación electoral en Chile 19892013. Analizando el efecto del voto voluntario*
Gonzalo Contreras-Aguirre**
Investigador Universidad Diego Portales, Santiago, Chile.
Mauricio Morales-Quiroga***
Académico Universidad Diego Portales, Santiago, Chile.
Artículo recibido en enero 13 de 2014; artículo aceptado en abril 10 de 2014 (Eds.)
• Resumen (analítico): Según sus promotores, la adopción del voto voluntario en Chile
produciría un aumento en la participación electoral y un mayor involucramiento de los jóvenes
en política. Sin embargo, los resultados de las últimas elecciones presidenciales mostraron todo
lo contrario. La participación se redujo a niveles históricos y los jóvenes siguen siendo el grupo
con menor predisposición a votar. En un país donde la pobreza ha retrocedido, pero los niveles de
desigualdad prácticamente no han variado, la introducción del voto voluntario ha profundizado no
sólo el sesgo etario, sino que también el denominado sesgo de clase en el voto. Es decir, que las
personas con mayores ingresos votan más que las de menos ingresos. Probamos estas hipótesis con
datos individuales de las encuestas de la Universidad Diego Portales (UDP) y con datos electorales
desagregados hasta el nivel comunal.
Palabras clave: participación política, participación juvenil, elecciones, jóvenes (Tesauro de
Ciencias Sociales de la Unesco).
Young people and electoral participation in Chile 1989-2013. Analyzing the effect of the
voluntary vote
• Abstract (analytical): According to its promoters, the adoption of the voluntary vote in Chile
would produce an increase in electoral participation and a greater involvement of the young in politics.
However, the results of the last presidential elections evidenced quite the contrary. Participation was
reduced to historic levels and the young continue to be the group with least predisposition to vote. In
a country where poverty has shrunk, but the levels of inequality have remained virtually unchanged,
the introduction of the voluntary vote has deepened not only the age bias, but also the so-called class
*
Este artículo de investigación científica y tecnológica se basa en un estudio realizado por los autores dentro del marco del proyecto de
investigación denominado “A Crisis of Legitimacy: Challenges to the Political Order in Argentina, Chile and Uruguay”, financiado por el
International Development Research Centre (IDRC). Fecha inicio de investigación: Septiembre de 2013; Fecha término de investigación:
Diciembre de 2013. Código de institución que avala el proyecto (International Development Research Centre): 107015-001. Área: ciencia
política; subárea: ciencias políticas.
**
Cientista Político, Investigador
[email protected]
***
del
Observatorio
Político-Electoral,
Universidad
Diego
Portales,
Chile.
Correo
electrónico:
Doctor © y Magíster en Ciencia Política, Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC). Maestro en Ciencias Sociales Flacso-México. Cientista
Político Pontificia Universidad Católica de Chile y Periodista Universidad Nacional Andrés Bello. Actualmente, es Director del Observatorio
Político Electoral de la Universidad Diego Portales. Académico Jornada del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales (Icso), Facultad de
Ciencias Sociales e Historia, Universidad Diego Portales. Correo electrónico: [email protected]
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 597-615, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.1226100414
597
Gonzalo Contreras-Aguirre - Mauricio Morales-Quiroga
bias in the vote. That is, the people with the highest income vote more than the ones with the lowest
income. We tested these hypotheses with individual data from the opinion polls by the Universidad
Diego Portales (UDP) and with electoral data broken down to the communal level.
Keywords: political participation, youth participation, elections, young people (the Unesco
Social Sciences Thesaurus).
Jovens e participação eleitoral no Chile 1989-2013.Analisando o efeito do voto voluntário
• Resumo (analítico): Segundo seus promotores, a adoção do voto voluntário no Chile
produziria o aumento da participação eleitoral e um envolvimento maior dos jovens na política. No
entanto, os resultados das últimas eleições presidenciais mostraram o contrário. A participação foi
reduzida a níveis históricos e os jovens continuam sendo o grupo que apresenta menos disposição
para votar. Num país onde a pobreza retrocedeu, mas os níveis de desigualdade praticamente não
variaram, a introdução do voto voluntário aprofundou não somente no viés etário, mas também
no denominado viés de classe do voto. Isto é, as pessoas com maior renda votam mais do que as
pessoas com menor renda. Provamos essas hipóteses com dados individuais tomados de pesquisas da
Universidad Diego Portales (UDP) e com dados eleitorais distribuídos até o nível comunal.
Palavras-chave: participação política, participação juvenil, eleições, jovens (Tesauro de Ciências
Sociais da Unesco).
-1. El Problema. -2. Estudios sobre participación electoral en Chile. -3. Edad y generaciones
como explicación de la participación electoral. -4. El declive de la participación electoral en
Chile. -5. Método y datos. -6. La participación en las encuestas. -7. Participación a nivel comunal:
el sesgo de clase. -8. Conclusiones. -Lista de referencias.
1. El problema
La participación electoral en Chile ha
declinado progresivamente. Luego del altísimo
nivel de participación registrado en el plebiscito
de 1988, que puso fin al régimen autoritario del
general Pinochet, los chilenos y chilenas fueron
perdiendo interés en los procesos electorales
(Sierra, 2007, Toro, 2008). En las elecciones
presidenciales de 1989 votó el 84,2% de la
población en edad de votar (PEV). 20 años
después, para las presidenciales de 2009, lo
hizo solo el 59,6%. Esta elección fue la última
con inscripción voluntaria en los registros
electorales y voto obligatorio. En las recientes
elecciones presidenciales, en tanto, para la
primera vuelta de noviembre de 2013 votó poco
más del 49%, mientras que en la segunda vuelta
de diciembre de 2013 lo hizo el 42%. En otras
palabras, desde 1989 a 2013, la participación
electoral en Chile se ha reducido prácticamente
a la mitad.
A pesar de que el voto fue obligatorio hasta
el año 2009, en la práctica no había sanciones
598
efectivas para quienes, estando inscritos en los
registros electorales, no sufragaban (Navia,
2004, Huneeus, 2006). La progresiva caída en la
participación electoral llevó a la clase política a
proponer la modificación del régimen electoral
(Contreras-Aguirre, Joignant & MoralesQuiroga, 2014). En 2004, mediante el boletín
3544-07, senadores de la coalición de derecha
Alianza por Chile, junto al senador socialista
José Antonio Viera Gallo y el independiente
Antonio Horvath, enviaron un proyecto de
ley para instaurar el régimen de inscripción
automática y voto voluntario. Esta ley fue
aprobada en el año 2009. Luego de algunas
modificaciones a las leyes orgánicas referidas
a cuestiones procedimentales sobre el régimen
electoral (Contreras-Aguirre et al., 2012), el
voto voluntario tuvo su debut en las elecciones
municipales de 2012.
Los incentivos para modificar el régimen
electoral se pueden resumir en tres: en
primer lugar, la literatura sobre participación
señalaba que al disminuir las barreras de
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 597-615, 2014
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Jóvenes y participación electoral en Chile 1989-2013. Analizando el efecto del voto voluntario
entrada el volumen de votantes aumentaría
significativamente (Navia, 2004, Fuentes
& Villar, 2005, Mitchell & Wlezien, 1995,
Highton, 1997). Esto fue recogido por algunos
congresistas que promovían la inscripción
automática en los registros electorales. Es
decir, que al anular el “costo” de inscribirse, los
electores y electoras acudirían masivamente a
las urnas. El diagnóstico era que, en realidad,
las personas no votaban porque el hecho de
inscribirse implicaba ir a una junta electoral
y realizar un procedimiento administrativo y
burocrático.
En segundo lugar, la ciudadanía se inclinaba
por la voluntariedad del voto. De esto daban
cuenta los estudios de opinión pública de la
Universidad Diego Portales (UDP) y del Centro
de Estudios Públicos (CEP). La encuesta UDP
de 2010 indicaba que más del 70% prefería el
voto voluntario. Este ambiente favorable hacia
la voluntariedad del voto empujó a la elite a
acelerar la puesta en marcha del nuevo régimen
electoral (Morales-Quiroga, 2014).
En tercer lugar, se señaló que el voto
voluntario forzaría a los partidos a modificar
sus estrategias de campaña para motivar
políticamente a la ciudadanía (Larraín, 2009,
Von Baer, 2009ª, Leal, 2010, Tohá, 2009). Esto
iba dirigido principalmente a los grupos que
menos votaban: los sujetos jóvenes y los más
pobres. Existía un amplio consenso respecto
al acelerado proceso de despolitización de
los jóvenes y las jóvenes. Varios estudios
subrayaron que el declive de la participación
juvenil también estaba asociado a sus niveles
de ingreso. Es decir, que los individuos jóvenes
de segmentos pobres tenían tasas de inscripción
en los registros electorales sustancialmente más
bajas en comparación con la gente joven de
segmentos más acomodados (Corvalán & Cox,
2013, Toro, 2008).
Sin embargo, los resultados fueron muy
distintos a lo esperado. La participación
descendió drásticamente, los jóvenes y las
jóvenes siguieron marginados de los procesos
electorales y, por último, se mantuvo el
denominado sesgo de clase del voto (Corvalán,
Cox & Zahler, 2012, Contreras-Aguirre &
Morales-Quiroga, 2013). Con estos resultados
en mano, el caso de Chile sirve para discutir
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 597-615, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
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más específicamente algunos modelos teóricos
de la participación electoral.
Según lo anterior, en este trabajo
argumentamos que la introducción del voto
voluntario en Chile no ha corregido ninguno
de los problemas que se diagnosticaron al
momento de discutir la reforma. Para probar
esto analizamos las encuestas pre-electorales
de los años 2009 (con voto obligatorio) y 2013
(con voto voluntario). Constatamos que la
gente joven sigue siendo el grupo con menor
disposición a votar. Lo mismo sucede con los
estratos más pobres, que votan sustantivamente
menos que los más ricos. Esto lo respaldamos
tanto con datos de las mencionadas encuestas
de opinión, como con información agregada
por comuna.
El artículo se divide en cuatro secciones:
en la primera abordamos la discusión teórica
sobre los efectos del voto voluntario; en la
segunda detallamos el método y las técnicas
de investigación para el análisis de datos; en
la tercera sección comparamos los resultados
de las encuestas de los años 2009 y 2013 en
función de los determinantes de la participación
electoral en Chile. Finalmente, analizamos
los resultados de la participación a nivel de
comunas constatando el sesgo de clase del voto.
Nuestro trabajo se basa en el análisis de
encuestas de opinión y resultados electorales,
ambos con tratamiento cuantitativo. Creemos
que esta aproximación permite esbozar de
manera general el problema de la participación
juvenil. Pendiente queda profundizar en la
explicación y particularidad de la participación
política con técnicas cualitativas. Estas nos
permitirían comprender el sentido o los sentidos
de por qué los sujetos jóvenes se abstienen de
participar.
2. Estudios sobre participación electoral en
Chile
Existe
abundante
literatura
sobre
participación electoral en Chile (Parker &
Salvat, 1992, Lehmann, 1998, Parker, 2000,
2003, Navia, 2004, Instituto Nacional de
Juventud, 2004, 2008, 2011, Fuentes & Villar,
2005, Huneeus, 2006, Carlin, 2006, Fontaine
et al., 2007, Sierra, 2007, Toro, 2007, 2008,
599
Gonzalo Contreras-Aguirre - Mauricio Morales-Quiroga
Saldaña, 2009). Organizamos los trabajos entre
quienes estudian las variaciones de la votación
nula y blanca (Carlin, 2006, López & Pirinoli,
2009), la abstención electoral (Parker, 2003,
Cantillana, 2009), y el declive de la participación
en los sectores más pobres (Morales-Quiroga,
2011, Corvalán & Cox, 2010, 2013, ContrerasAguirre, Joignant & Morales-Quiroga, 2014,
Contreras-Aguirre
&
Morales-Quiroga,
2013, Corvalán, Cox & Zahler, 2012). La
preocupación central ha estado en explicar la
significativa caída de la participación electoral,
identificando algunas de sus causas.
Entre ellas se destaca el natural declive de
la participación después del plebiscito sucesorio
de 1988. En ese entonces, la lucha contra la
dictadura impulsó a la ciudadanía a asistir
masivamente a las urnas (Navia, 2004, Toro,
2008, Contreras-Aguirre & Navia, 2013). Lo que
estaba en juego era el tipo de régimen político
para Chile. Los ciudadanos y ciudadanas debían
optar entre la democracia y la continuidad de
la dictadura. De ahí en adelante y cuando la
democracia no estaba en juego, la participación
decayó. Poco a poco la ciudadanía dejó de
votar y, junto con ello, se instaló un malestar
generalizado frente a los partidos. De hecho,
las tasas de identificación partidaria también
disminuyeron de manera significativa. Sin
mediar una gran crisis económica ni una crisis
política de gran magnitud, el distanciamiento
de los ciudadanos y ciudadanas con los partidos
parecía irreversible (Morales-Quiroga, 2013).
Adicionalmente, y en comparación con las
democracias andinas, Chile tampoco presenta
serios problemas de estatalidad. Según el trabajo
de Mainwaring, Bejarano y Pizarro (2006), las
falencias de los Estados para proveer de bienes
y servicios básicos a la comunidad explica muy
sustantivamente la lejanía de la ciudadanía de
la política. En Chile no existe esa condición y
de todos modos la participación ha caído a un
ritmo preocupante.
Es cierto que los últimos años los chilenos
y chilenas han expresado su malestar por las
condiciones de algunos servicios básicos -tales
como la educación y la salud-, pero la realidad
chilena sigue siendo muy distante de la de
algunos países andinos. Una hipótesis alternativa
viene desde la teoría de la modernización.
600
Según Dalton (1999, 2000) y Dalton y Weldon
(2007), en las democracias industrializadas
avanzadas los ciudadanos y ciudadanas se
distancian de la política debido a que no ven
en los partidos agencias relevantes para su
progreso individual. En su lugar, prefieren a
los medios de comunicación como canales de
información e incluso de representación. No es
que exista un rechazo hacia los partidos o hacia
la actividad política. Simplemente, los partidos
pasan a ser instituciones poco relevantes. El
esfuerzo individual es suficiente para mejorar
las condiciones de vida y, desde esa perspectiva,
los partidos son innecesarios (Dalton, 1999).
Con motivo de la discusión sobre el voto
voluntario, la literatura fue más abundante aún.
El conocido trabajo de Flacso “Voto ciudadano”
(2005), apiló una serie de argumentos a favor
de ambas posturas. Asimismo, un trabajo
compilatorio de algunos centros de estudio
mostró los elementos normativos a considerar
para la implementación de un nuevo régimen
(Fontaine et al., 2007). Otros estudios mostraron
los beneficios de disminuir las barreras de
entrada propiciando la inscripción automática
(Navia, 2004, Huneeus, 2006). Para ello se
basaron, entre otras cosas, en la evidencia
comparada que avala los efectos positivos
del registro automático sobre la participación
electoral (Mitchell & Wlezien, 1995, Highton,
1997).
3. Edad y generaciones como explicación de
la participación electoral
Los estudios sobre participación electoral
consideran la edad como una de las variables
explicativas más significativas (Blais, 2008,
Goerres, 2007). La afirmación de que “los
jóvenes votan menos” es generalizada para
todas las democracias occidentales (Blais, 2008,
Blais & Rubenson, 2013, Blais & Loewen,
2011, Goerres, 2007, Wass, 2007, Lyons &
Alexander, 2000). Esto puede explicarse
por lo que Franklin (2004) llamó el young
initiation (iniciación política de la gente joven),
refiriéndose a que los jóvenes y las jóvenes
adquieren el derecho a votar en un momento
donde tienen otros intereses, tales como entrar
a la universidad, comenzar a trabajar, participar
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http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
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Jóvenes y participación electoral en Chile 1989-2013. Analizando el efecto del voto voluntario
en otro tipo de actividades, o simplemente
tienen otras prioridades. Con esto, Franklin
alude a que las configuraciones institucionales
-en este caso el umbral de edad para votardeterminan el nivel de participación. Por otra
parte, se afirma que el nivel de competencia
en las elecciones incide en la participación.
Johnston et al. (2007), en un estudio sobre la
participación en Canadá, hacen interactuar la
variable competencia con los votantes jóvenes
(voter initiation), demostrando que este grupo
vota menos que otras cohortes etarias. Las
explicaciones institucionales sobre por qué los
jóvenes y las jóvenes votan menos que otros
grupos etarios fueron denominadas por Blais y
Rubenson (2013) como the context school.
Durante los últimos veinte años el efecto
generacional (generational effect) ha tomado
fuerza como explicación de la baja participación
de los sujetos más jóvenes. En el trabajo
pionero de Miller y Shanks (1996), los autores
propusieron una novedosa explicación sobre la
alta abstención juvenil, según la cual no se trata
necesariamente de que la edad determine el
nivel de participación; más bien, parece ser que
existen diferencias generacionales que explican
el comportamiento político de las personas.
Las generaciones pueden ser entendidas como
grupos de personas que enfrentan ciertas
experiencias clave durante sus años formativos
(Wass, 2007). Así, para el caso norteamericano
se ha estudiado el efecto generacional que
tuvo el New Deal, separando entre quienes se
socializaron durante este periodo y quienes lo
hicieron después -generación nacida después
de 1964- (Miller & Shanks, 1996, Lyons
& Alexander, 2000). Blais et al. (2004), al
estudiar el declive de la participación electoral
en Canadá, demostraron la existencia de
generaciones políticas. Al diferenciar la
generación previa y posterior al baby-boom,
encontraron tres cuestiones relevantes: la
primera es la existencia de un “efecto del ciclo
de la vida” (life cycle-effect). Las generaciones,
a medida que envejecen, votan más. En segundo
lugar, al comparar el nivel de votación entre las
generaciones, la generación post-baby-boomer
participa significativamente menos. Finalmente,
los autores explican que las generaciones más
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 597-615, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.1226100414
recientes muestran menor predisposición a
votar debido a que prestan menor atención a la
política y porque no comparten el valor del voto
como un deber (Blais et al., 2004, p. 234, Blais,
2011). Siguiendo la misma lógica, Wass (2007)
estudió el efecto de la edad y de las generaciones
políticas en Finlandia, llegando a concluir que
los hallazgos encontrados por Blais et al. (2004)
se replican en el país europeo.
Para el caso chileno, varios autores han
puesto a prueba la tesis de las generaciones
políticas (Toro, 2008, Corvalán & Cox, 2013,
Contreras-Aguirre & Navia, 2013). Todos ellos
sugieren que existe un efecto generacional que
incide en los niveles de participación electoral.
Mientras las generaciones que votaron en el
plebiscito de 1988 tienen mayor predisposición
a votar y a identificarse políticamente, quienes
no participaron del plebiscito muestran tasas de
participación significativamente menores (Toro,
2008, Contreras-Aguirre & Navia, 2013), lo
que además se ve acentuado en la gente joven
de comunas con bajos ingresos (Corvalán &
Cox, 2013).
4. El declive de la participación electoral en
Chile
Como muestra el gráfico 1, la participación
se ha reducido de manera muy acelerada. Si en
las elecciones del año 1989 votó el 84,2% de la
población en edad de votar, en la segunda vuelta
presidencial del 2013 solo lo hizo el 42%. Las
diferencias siguen siendo abultadas al comparar
las elecciones del año 2013 con las del 2009,
donde aún estaba vigente el voto obligatorio.
Acá la participación sobrepasó el 59%.
Es cierto que la participación se redujo
incluso con voto obligatorio, pero es justo decir
que la caída se acentuó con la introducción
del voto voluntario. De hecho, al comparar la
segunda vuelta del año 2009 con la segunda
vuelta del 2013, la reducción fue de 18 puntos.
Por tanto, hay un claro efecto institucional. Si
bien las sanciones por no votar eran escasamente
aplicadas hasta el 2009, de todas formas la
vigencia del voto obligatorio y la percepción de
eventuales sanciones contribuían a que la gente
acudiese a las urnas.
601
Gonzalo Contreras-Aguirre - Mauricio Morales-Quiroga
Presidentes. Para otros, simplemente se trata de
una reducción en el apoyo político-electoral de
los mandatarios y mandatarias, que en ningún
caso daña la legitimidad del cargo. Esto, porque
la legitimidad se funda en la transparencia del
proceso electoral y en la libertad de ejercicio del
sufragio, más que en el volumen de ciudadanos
y ciudadanas que acude a las urnas el día de la
elección.
Esta baja participación también ha
generado un debate adicional. Como muestra
la tabla 1, el porcentaje de votos de cada
Presidente en función de la PEV, ha ido
cayendo de manera acelerada. Por ejemplo, en
el año 1989 Patricio Aylwin fue electo por más
del 45% de la PEV, mientras que en el 2013
Michelle Bachelet lo hizo solo con el 25,5%.
Para algunos, esto deprime la legitimidad de los
Gráfico N° 1.Porcentaje de participación electoral, elecciones presidenciales en Chile 1989-2013.
100
90
84,2
81,5
80
71,8
72,4
70
63,7
63,3
60
59,6
59,1
49,3
50
42,0
40
30
20
10
0
Presidencial
1989
Presidencial
1993
Presidencial
1999 1v
Presidencial
1999 2v
Presidencial
2005 1v
Presidencial
2005 2v
Presidencial
20091v
Presidencial Presidenciales Presidenciales
20092v
2013 1v
2013 2v
Fuente: Elaboración propia con datos de www.elecciones.gov.cl y www.servel.cl
Tabla N° 1. Votación por los sujetos presidenciables de Chile en función de la población en edad de
votar.
Año
Población en edad de votar
Votos
% votos PEV
Patricio Aylwin
1989
8.499.792
3.850.571
45,3
Eduardo Frei
1993
9.052.632
4.040.497
44,6
Ricardo Lagos
1999
10.126.098
3.683.158
36,4
Michelle Bachelet
2005
11.322.769
3.723.019
32,9
Sebastián Piñera
2009
12.180.403
3.591.182
29,5
Michelle Bachelet
2013
13.573.143
3.470.055
25,5
Fuente: Elaboración propia con datos de www.ine.cl, www.elecciones.gov.cl, www.servel.cl
5. Método y datos
Para probar nuestras hipótesis utilizamos
datos individuales y datos agregados. Los
datos individuales provienen de las encuestas
de la UDP en sus mediciones de 2009 y 2013.
Nuestro objetivo es identificar los principales
predictores de la participación electoral.
Naturalmente, la encuesta de 2009 se hizo en
602
el contexto del voto obligatorio, mientras que
la de 2013 se aplicó en un escenario de voto
voluntario. La idea es probar si, en efecto,
el cambio de régimen electoral tuvo algún
impacto en las características socioeconómicas
y sociodemográficas de los individuos votantes.
Como sostuvimos más arriba, nuestra hipótesis
es que no se producen diferencias en el perfil
de la gente votante, siendo la edad y el nivel
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Jóvenes y participación electoral en Chile 1989-2013. Analizando el efecto del voto voluntario
socioeconómico de las personas las variables
que más inciden a la hora de decidir votar.
El análisis con datos agregados, en tanto,
tiene como objetivo analizar los resultados de la
elección presidencial de 2013. Nuestra hipótesis
es que el cambio en el régimen electoral no
alteró la estructura de la participación en
términos socioeconómicos; es decir, que el
sesgo de clase se mantuvo a pesar del cambio
institucional. Los sectores con mayores recursos
votaron más que los sectores pobres. Para
probar esta hipótesis construimos una base de
datos con los 345 municipios de Chile. Luego
de calcular la porción de votantes en función
del total de población habilitada para votar, la
correlacionamos con el porcentaje de pobres
que arrojó la Encuesta de Caracterización
Socioeconómica Nacional (Casen) en su
medición del año 2012. Sobre la base de un
modelo estadístico de Mínimos Cuadrados
Ponderados (MCP), medimos el efecto de la
pobreza sobre el porcentaje de participación.
Ponderamos los datos porque los municipios
tienen desiguales magnitudes de votantes.
Hay municipios con menos de 500 personas
habilitadas para votar, y otros con más de 300
mil.
En síntesis, con los datos de las encuestas
de opinión medimos la predisposición a votar de
los chilenos y chilenas en un contexto de voto
obligatorio y voto voluntario. En particular, nos
interesa medir el efecto de la edad y el nivel
socioeconómico sobre la predisposición a votar.
Con los datos agregados, en tanto, calculamos
la participación comunal y, sobre la base de un
modelo estadístico, observamos el efecto de la
pobreza sobre esa porción de participación.
6. La participación en las encuestas
Como señalamos más arriba, uno de
los argumentos centrales para impulsar la
inscripción automática y el voto voluntario
fue anular los costos de la inscripción, para
así incluir a una gran masa de jóvenes que
jamás había votado (alrededor de 5 millones de
individuos electores). De esta forma, el padrón
electoral crecería de 8,2 millones a cerca de 13,4
millones. Adicionalmente, esta reforma traería
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como correlato un incremento de la población
joven dentro del padrón. Tal como muestra el
gráfico 2, si en el padrón previo a la reforma
los sujetos jóvenes representaban un 7,3%, en
el padrón posterior a la reforma esta cifra se
elevó al 26,4%. Es decir, un incremento de casi
cuatro veces. En 1988 los jóvenes y las jóvenes
representaban el 35% del padrón, cifra que se
redujo a 20% en 1996, y a 10% en 2005. Así, la
tendencia del padrón era evidente: los jóvenes
y las jóvenes no se inscribían en los registros
electorales.
A esto se sumó un ambiente favorable hacia
el voto voluntario en la opinión pública. Casi
un 71% lo prefería frente al voto obligatorio,
de acuerdo a la encuesta UDP del año 2010.
El apoyo era sustancialmente mayor en los
segmentos jóvenes (18 a 29 años), que optaban
por el voto voluntario en un 78,3%. Los
individuos encuestados de 61 años de edad,
y más, en tanto, preferían el voto voluntario
en un 60,2%. Este apoyo mayoritario al voto
voluntario dio el espaldarazo suficiente para
que la clase política en su conjunto aprobara
ampliamente la reforma. Si bien la Constitución
había sido modificada el año anterior, aún
restaba ratificar el cambio a la Ley Orgánico
Constitucional de Votaciones y Escrutinios
(Ley 18.700).
Aparte de este apoyo hacia el voto
voluntario, existía una alta predisposición a
votar. Ante la pregunta de si la inscripción en
los registros fuese automática, y el voto fuese
voluntario, más del 70% dijo que iría a votar si
las elecciones se realizasen el próximo domingo.
Eso implicaba, en la práctica, una participación
de más de 9 millones de electores y electoras.
Es decir, un nivel histórico, considerando
que el mayor volumen de participación había
bordeado los 7,4 millones en la presidencial
de 1993. El problema es que esta participación
declarada era sustantivamente mayor en la
población de 61 años y más que en los sujetos
jóvenes, alcanzando niveles de 81% y 62,2%,
respectivamente. Vale decir, casi 20 puntos de
diferencia.
603
Gonzalo Contreras-Aguirre - Mauricio Morales-Quiroga
Gráfico 2. Composición del padrón electoral pre y post reforma.
100
7,3
90
80
26,4
27,3
70
60
50
27,9
37,1
40
25,4
30
20
10
28,2
20
0
Padrón pre-reforma
60 y más
Padrón post-reforma
45 a 59
30 a 44
17 a 29
Fuente: Elaboración propia con datos de www.servel.cl
¿Hubo algún cambio en los determinantes
de participación previa y posterior a la reforma?
Los defensores y defensoras del voto voluntario
confiaban en que las personas jóvenes
participarían más y que, dada la eliminación de
las antiguas barreras para inscribirse, podrían
equipararse al resto de los grupos etarios (Von
Baer, 2009b, Larraín, 2009, Tohá, 2009). En otras
palabras, esperaban que la edad ya no fuera un
predictor de la participación electoral. Al mismo
tiempo, y dado el aumento de la participación
con voto voluntario, también podría eliminarse
el sesgo de clase. Sistemáticamente, en Chile
han votado más las personas ricas que las
pobres. Con esta reforma se suponía que no
solo se equilibraría la participación por edad,
sino también por ingreso.
Para probar esta hipótesis tomamos los
datos de las encuestas pre-electorales de la
UDP en los años 2009 y 2013. Mientras en el
año 2009 la encuesta se hizo en el contexto
de voto obligatorio, en el 2013 se hizo con
voto voluntario. Por esto mismo, en el año
2009 no se preguntaba por la predisposición
a votar, sino por la inscripción en los registros
electorales. Asumiendo que todos los sujetos
inscritos votaban, se consideraba innecesario
preguntar por la predisposición a votar. Bastaba
con que el individuo encuestado declarara si
estaba inscrito o no en los registros electorales.
En 2013, en tanto, el voto voluntario implicaba
otros desafíos. Fuera de preguntar por la
predisposición a votar, también se preguntaba
604
por la seguridad de hacerlo. Así, la encuesta
UDP construyó un indicador de “votante
seguro”. Había suficientes antecedentes
respecto a que los sujetos encuestados sobredeclaraban su intención de ir a votar cuando
se les formulaba solo la pregunta de si votaría
en las próximas elecciones presidenciales. De
hecho, el resultado de esta pregunta anunciaba
un 66,6% de participación, cuando en realidad
la participación fue de 49,3%.
Para corregir la sobre-estimación de
participación, la encuesta UDP adicionó dos
preguntas:
a) “¿Cuán seguro está de ir a votar en las
próximas elecciones presidenciales?”
(Totalmente seguro, seguro, poco seguro,
nada seguro)
b) “En una escala del 0 al 10, donde 0 significa
que usted definitivamente NO va a votar
en las elecciones para Presidente y 10 que
usted definitivamente SÍ va a votar, ¿qué tan
probable es que usted vote en las elecciones
presidenciales del 2013?”
La encuesta UDP consideró como “votante
seguro” a quienes declaraban ir a votar, que
estaban totalmente seguros o seguros de
hacerlo, y que en la escala de probabilidad
elegían los casilleros del 6 al 10. Al construir
esta nueva variable el porcentaje esperado de
participación fue del 51,4%, muy similar a la
participación real de la elección presidencial en
primera vuelta.
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Jóvenes y participación electoral en Chile 1989-2013. Analizando el efecto del voto voluntario
En síntesis, la participación se mide
de manera diferente en el contexto del voto
obligatorio y del voto voluntario. Sin embargo,
esto no afecta la caracterización de las personas
votantes. Nuestro objetivo es identificar los
principales determinantes de la participación y,
por cierto, asumimos que la forma de medirla
cambia dependiendo del tipo de régimen. Lo
importante, para efectos de este trabajo, es
verificar si la composición de la participación
varía o no comparando el año 2009 con el 2013.
Es decir, si el cambio de régimen electoral
afectó no solo el volumen, sino que también los
determinantes de la participación.
En la encuesta pre-electoral del año 2009
(previo a la reforma) tanto la edad como el
nivel socioeconómico eran fuertes predictores
de la participación electoral. La tabla 2
muestra un modelo de regresión probit. La
variable dependiente toma el valor de 1 si el
sujeto encuestado se encontraba inscrito en
los registros electorales, y de 0 si no estaba
inscrito. Como el régimen electoral era de voto
obligatorio, solo los individuos inscritos estaban
habilitados para votar. El modelo incluye como
variables independientes el sexo, la edad, el
nivel socioeconómico, la identificación política
y el hábitat. La identificación política es una
variable dummy que toma el valor de 1 cuando
el encuestado o encuestada elige algún peldaño
de la escala izquierda-derecha, y de 0 cuando
no lo hace. Naturalmente, la hipótesis es que los
sujetos identificados tienen mayor probabilidad
de estar inscritos en los registros electorales.
Luego, la variable hábitat toma el valor de 1
cuando la persona encuestada vive en la Región
Metropolitana, y de 0 cuando vive en otro lugar
del país; al igual que sexo, es una variable de
control.
El modelo, tal cual señalamos, muestra
que la edad tiene un efecto positivo sobre
la participación. Mientras tanto, el nivel
socioeconómico tiene un coeficiente negativo.
Es decir, que a mayor pobreza, menor
probabilidad de estar inscrito en los registros. La
identificación política tiene el efecto esperado,
indicando que los sujetos identificados tienen
mayor probabilidad de estar inscritos que los
no identificados.
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En síntesis, el diagnóstico era correcto.
Efectivamente, en el régimen de inscripción
voluntaria y voto obligatorio los jóvenes y las
jóvenes participaban menos que las personas
adultas, y los sujetos ricos votaban en mayor
medida que los pobres. De esta forma, había
un sesgo etario y socioeconómico del voto.
En este contexto, entonces, la inscripción
automática cobraba mayor sentido. Si el
problema era efectivamente de “costos”, el
hecho de incorporar una masa de 5 millones
de nuevos electores y electoras hacía pensar en
una corrección significativa de ambos sesgos.
Sin embargo, esto no ocurrió. La encuesta
pre-electoral del año 2013 no mostró cambios
significativos en la composición de la
participación (ver Tabla 3). Nuevamente la
edad y el nivel socioeconómico de las personas
encuestadas se mantuvieron como predictores
robustos de la participación y con el mismo
signo que en el año 2009. Es decir, menor
probabilidad de voto en los sujetos jóvenes y en
los segmentos más pobres de la población.
De esta forma, los promotores y
promotoras del voto voluntario fallaron en
ambos pronósticos. Primero, la participación
descendió a niveles históricos. Segundo, se
mantuvo una alta desafección en los segmentos
más jóvenes. En otras palabras, el volumen
de participación cayó drásticamente, pero la
composición de esa participación sobrevivió sin
grandes variaciones. Si bien a nivel descriptivo
se observa que la brecha de participación entre
ricos y pobres se reduce en los segmentos más
jóvenes en comparación con los de más edad,
el bajo número de casos no permite realizar
inferencias robustas. De hecho, la inclusión
de un término de interacción entre edad y
nivel socioeconómico no arroja un coeficiente
estadísticamente significativo.
605
Gonzalo Contreras-Aguirre - Mauricio Morales-Quiroga
Tabla N° 2. Determinantes de la participación electoral en el año 2009.
VARIABLES
1=Inscrito /
0=No inscrito
Sexo (1=Mujer; 0=Hombre)
Edad
NSE (1=ABC1; 5=E)
Identificados en escala ideológica
Hábitat (1=RM; 0=Resto del país)
Constante
0.122
(0.0892)
0.0734***
(0.00373)
-0.173***
(0.0417)
0.385***
(0.0923)
-0.123
(0.0907)
-3.260***
(0.256)
Observaciones
1,302
Errores estándar entre paréntesis
*** p<0.01, ** p<0.05, * p<0.1
Fuente: Elaboración propia con datos de la Encuesta UDP 2009.
Tabla N° 3. Determinantes de la participación electoral en 2013.
VARIABLES
Sexo (1=Mujer; 0=Hombre)
Edad
NSE (1=Alto; 3=Bajo)
Identificados en escala ideológica
Hábitat (1=RM; 0=Resto del país)
Constante
Observaciones
1=Vota/
0=No vota
-0.0281
(0.0726)
0.0130***
(0.00210)
-0.151***
(0.0540)
0.843***
(0.0775)
0.0369
(0.0729)
-0.770***
(0.226)
1,300
Errores estándar entre paréntesis
*** p<0.01, ** p<0.05, * p<0.1
Fuente: Elaboración propia con datos de la Encuesta UDP 2013.
606
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 597-615, 2014
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Jóvenes y participación electoral en Chile 1989-2013. Analizando el efecto del voto voluntario
Otra forma de analizar estos resultados
consiste en comparar, según generaciones
políticas. Una de las coyunturas más importantes
del proceso político chileno contemporáneo
fue el plebiscito sucesorio de 1988. En estos
comicios se decidía la continuidad o término
del régimen del general Pinochet (1973-1990).
Suponemos que las personas que se inscribieron
en los registros electorales para estas elecciones
siguen manifestando una mayor probabilidad
de votar. Por tanto, es crítico el hecho de
haber participado de este evento para predecir
conductas electorales posteriores.
Para el año 2009 calculamos la porción
de sujetos encuestados que en 1988 tenía 18
años. Es decir, encuestados y encuestadas de
39 años o más. Para el 2013, en tanto, serán
los individuos encuestados de 42 años o más.
A este segmento le denominamos “generación
plebiscito”. Como muestra el gráfico 3, en el
2009 más del 92% de las personas encuestadas
de la “generación plebiscito” estaba inscrito
en los registros electorales, cifra que apenas
sobrepasaba el tercio en el resto de la población.
En el 2013, en tanto, solo el 60,4% de los sujetos
encuestados de la “generación plebiscito”
mostró predisposición a votar, porcentaje
que desciende a casi el 42% en el resto de la
población. Si bien las cifras no son plenamente
comparables, la participación muestra una
fuerte caída en la “generación plebiscito” y un
leve incremento en el resto de la población, que
incluye a la gente joven. El voto voluntario,
entonces, transparentó algunas cifras. Primero,
que una fracción importante de antiguos
inscritos en el padrón electoral dejó de ir a
votar. Segundo, que la inscripción automática
en los registros electorales pudo incidir en
el incremento marginal de la predisposición
a votar en el grupo que no pertenece a la
“generación plebiscito”. Las tablas 4 y 5
muestran los modelos de regresión probit
donde se visualiza el efecto de la “generación
plebiscito”. Naturalmente, este efecto es mayor
en la encuesta del año 2009, considerando
la enorme brecha entre ambas generaciones
políticas.
La caída en la predisposición a votar de los
antiguos inscritos retrata el debilitamiento del
plebiscito como predictor de la participación.
En el régimen de voto obligatorio, las personas
que se habían inscrito para votar en el plebiscito
estaban constreñidas para hacerlo en las
elecciones subsiguientes. Una vez que entró en
vigencia el voto voluntario, se sintieron con la
libertad de no concurrir a las urnas.
Gráfico N° 3. Inscritos y votantes en 2009 y 2013 según generaciones políticas.
100
92,1
90
80
70
60,4
60
50
41,9
40
34,3
30
20
10
0
Porcentaje que declara estar inscrito en 2009
Generación plebiscito
Porcentaje que está "seguro" de votar en 2013
Resto de la población
Fuente: Elaboración propia con datos de las encuestas UDP 2009 y 2013.
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607
Gonzalo Contreras-Aguirre - Mauricio Morales-Quiroga
Tabla N° 4. El efecto de la “generación plebiscito” sobre la participación electoral en 2009.
VARIABLES
Sexo (1=Mujer; 0=Hombre)
Generación Plebiscito
NSE (1=ABC1; 5=E)
Identificados en escala ideológica
Hábitat (1=RM; 0=Resto del país)
Constante
Observaciones
1=Inscrito/
0=No inscrito
0.0847
(0.0866)
1.900***
(0.0904)
-0.138***
(0.0398)
0.404***
(0.0897)
-0.142
(0.0877)
-0.321
(0.202)
1,302
Errores estándar entre paréntesis
*** p<0.01, ** p<0.05, * p<0.1
Fuente: Elaboración propia con datos de la Encuesta UDP 2009
Tabla N° 5. El efecto de la “generación plebiscito” sobre la participación electoral en 2013.
VARIABLES
Sexo (1=Mujer; 0=Hombre)
Generación Plebiscito
NSE (1=Alto; 3=Bajo)
Identificados en escala ideológica
Hábitat (1=RM; 0=Resto del país)
Constante
Observaciones
1=Vota/
0=No vota
-0.0201
(0.0727)
0.488***
(0.0728)
-0.148***
(0.0541)
0.842***
(0.0777)
0.0374
(0.0730)
-0.472**
(0.213)
1,300
Errores estándar entre paréntesis
*** p<0.01, ** p<0.05, * p<0.1
Fuente: Elaboración propia con datos de la Encuesta UDP 2013.
608
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 597-615, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.1226100414
Jóvenes y participación electoral en Chile 1989-2013. Analizando el efecto del voto voluntario
7. Participación a nivel comunal: el sesgo de
clase
Como mencionamos más arriba, el sesgo
de clase de la participación electoral ha sido
un tema de amplio debate. Los promotores
y promotoras del voto voluntario esperaban
que, dado el incremento en el volumen de
participación, se produciría un equilibrio
entre la votación de los segmentos ricos y los
segmentos pobres. Ya vimos que a nivel de
encuestas la tendencia es similar al comparar el
año 2009 con el 2013.
Los resultados del análisis a nivel comunal
dependen en gran medida de la estrategia
metodológica. Al correlacionar el porcentaje de
participación con el porcentaje de pobres por
comuna, la correlación es 0,11 para la primera
vuelta presidencial del año 2013. Es decir, casi
no habría relación entre pobreza y participación.
No obstante, un análisis de este tipo esconde
falencias metodológicas que no son menores.
En primer lugar, se considera en el mismo
grupo a comunas con pesos poblacionales
radicalmente distintos (Engel, 2012, Valenzuela
& Bargsted, 2013). En segundo lugar, se suele
no ponderar los datos según el tamaño de
esas poblaciones. En consecuencia, el análisis
omite información relevante que conduce a
inferencias equivocadas.
Antes de construir la correlación entre
pobreza y participación, identificamos dos
grupos de comunas. Por un lado, aquellas que
tienen una alta concentración de población
urbana y con 70 mil o más sujetos electores. Por
otro, las comunas pequeñas con menos de 70
mil individuos electores y donde suele existir
una porción significativa de población rural.
Esta medida es arbitraria, pero su único objetivo
es distinguir entre comunas grandes y comunas
pequeñas. El ejercicio puede realizarse con un
punto de corte de 50 mil o 90 mil electores y
electoras, aunque los valores generales de los
modelos estadísticos no variarán de manera
significativa.
El gráfico 4 muestra, en una correlación
simple, que la pobreza tiene efectos
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diferenciados según el tamaño de las comunas.
Mientras en las comunas pequeñas el coeficiente
es débilmente positivo, en las comunas
grandes es claramente negativo. Es decir,
que a mayor pobreza, menor participación.
La tabla 6, en tanto, muestra un modelo de
mínimos cuadrados ponderados. Utilizamos
esta especificación estadística considerando
las grandes variaciones poblacionales de las
comunas de Chile. Este modelo “pesa” a cada
comuna en función del número de personas
habilitadas para votar. Fuera de incorporar la
pobreza como el predictor central, también
incluimos algunas variables de control:
En primer lugar, el porcentaje de
participación en la elección municipal del año
2012. Esta fue la primera elección con voto
voluntario en Chile. Si bien es una elección local,
puede anticipar el volumen de participación en
la elección nacional. Lo que se espera es un
coeficiente positivo y robusto estadísticamente.
La elección municipal fue en octubre de 2012,
trece meses antes de la elección presidencial.
Luego, incluimos una variable dummy que
controla según tamaños poblacionales. Si bien
el modelo ya está ponderado, nuestro objetivo
era discriminar el comportamiento de comunas
con 70 mil sujetos electores y más, y con
menos de 70 mil sujetos electores. Al mismo
tiempo, incluimos un término de interacción
entre esta variable y pobreza comunal. No solo
esperábamos un comportamiento distinto de las
comunas grandes en función de la participación,
sino también una reacción distinta frente a los
niveles de pobreza. Como mostramos más
arriba, ambos grupos se comportan de manera
opuesta frente a las variaciones de la pobreza.
Los modelos para primera y segunda
vuelta respaldan nuestra hipótesis. Sometida a
todos los controles posibles, la pobreza es un
predictor robusto de la participación, indicando
que a mayor pobreza, menor será el volumen de
participación. Tanto la variable pobreza como
el término de interacción son sistemáticamente
significativos. Esto arroja un resultado
complementario. La pobreza predice una menor
participación, pero dado el signo y magnitud
609
Gonzalo Contreras-Aguirre - Mauricio Morales-Quiroga
del coeficiente del término de interacción, este
efecto es mucho más fuerte en las comunas
grandes.
Utilizamos algunos modelos alternativos
para respaldar nuestra hipótesis. Dada la
distribución de los casos, trabajamos con el
logaritmo de pobreza. Todos los modelos
que probamos van en la misma dirección que
señalamos en el párrafo anterior. También
incluimos otra variable de control que
corresponde al porcentaje de población rural.
Estos controles no alteran el resultado general
del modelo. Incluso, al excluir la variable
“participación 2012” (que corresponde a la
elección municipal de ese año), el efecto de
la pobreza se mantiene con un coeficiente
estadísticamente significativo.
En consecuencia, el patrón que observamos
con los datos de encuestas de opinión se
replica a nivel comunal. Las dos unidades de
análisis (individuos encuestados y comunas)
nos conducen a interpretaciones similares.
El voto voluntario no cumplió con ninguna
de las promesas que realizaron quienes lo
impulsaron. La participación ha descendido a
niveles históricos, los jóvenes y las jóvenes no
se han integrado masivamente a los procesos
electorales, y el sesgo de clase se sostiene como
una característica central de las elecciones en
Chile.
Gráfico N° 4. El efecto de la pobreza sobre la participación electoral en comunas grandes (70 mil
electores y más) y pequeñas (menos de 70 mil electores).
40
60
80
Comunas grandes
20
Porcentaje de participación, presidenciuales 2013
Comunas pequeñas
0
10
20
30
40
0
10
20
30
40
Porcentaje de pobres
Fuente: Elaboración propia con datos de www.sinim.gov.cl y www.servel.cl
610
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 597-615, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.1226100414
Jóvenes y participación electoral en Chile 1989-2013. Analizando el efecto del voto voluntario
Tabla N° 6. Modelo de Mínimos Cuadrados Ponderados (MCP). La variable dependiente es el
porcentaje de participación en las presidenciales 2013 (primera vuelta y segunda vuelta).
VARIABLES
%Participación 2012
%Pobres
Comunas Grandes (70 mil electores o
más)
Primera vuelta
Modelo 1
Modelo 2
Segunda vuelta
Modelo 1
Modelo 2
0.572***
(0.0336)
-0.221***
(0.0305)
0.564***
(0.0330)
-0.0918**
(0.0443)
0.625***
(0.0373)
-0.194***
(0.0338)
0.619***
(0.0370)
-0.0916*
(0.0497)
5.452***
9.106***
4.420***
7.314***
(0.667)
(0.739)
24.49***
(1.837)
(1.135)
-0.235***
(0.0597)
22.53***
(1.866)
14.84***
(2.035)
(1.271)
-0.186***
(0.0669)
13.30***
(2.090)
345
0.502
345
0.524
345
0.523
345
0.533
Comunas Grandes * %Pobres
Constante
Observaciones
R Cuadrado
Errores estándar entre paréntesis
*** p<0.01, ** p<0.05, * p<0.1
Fuente: Elaboración propia con datos de www.sinim.gov.cl y www.servel.cl
8. Conclusiones
¿Es la solución retornar al voto obligatorio
para corregir los problemas del sesgo etario y
del sesgo de clase en la participación electoral?
La evidencia comparada es algo contradictoria.
Por una parte está el trabajo de Mackerras y
McAllister (1999) donde se sostiene que el
sesgo de clase del voto se reduce con fuertes
partidos de izquierda. Como estos partidos
tienen arraigo popular, generan la suficiente
adhesión como para que las personas pobres
acudan a las urnas, incluso en el contexto del
voto voluntario. Por otra parte, Gallego (2010)
sugiere que la existencia de partidos de izquierda
fuertes no resuelve el problema. En realidad, lo
que se necesita es el voto obligatorio y mayores
facilidades para acceder al sufragio.
Chile modificó recientemente su régimen
electoral. El voto voluntario debutó en las
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 597-615, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.1226100414
municipales del año 2012. Si bien los resultados
de las recientes elecciones presidenciales
confirman la baja participación, la escasa
inclusión de la gente joven, y la consolidación
del sesgo de clase en el voto, sería muy
prematuro retornar al voto obligatorio. La
esperanza de quienes impulsaron el voto
voluntario es que las siguientes elecciones sean
lo suficientemente competitivas como para
lograr que la gente acuda a las urnas. Si bien es
cierto que la participación aumenta cuando las
elecciones son competitivas, confiar en que a
futuro se repetirá este patrón es excesivamente
riesgoso.
En una democracia como la chilena, no
solo se requiere de la facilitación del sufragio.
En este sentido, son válidas las propuestas
para aprobar el voto anticipado, el transporte
público gratuito para el día de la elección, y la
geo-referenciación de los electores y electoras.
611
Gonzalo Contreras-Aguirre - Mauricio Morales-Quiroga
Es decir, que a cada individuo elector se le
asigne un local de votación que esté cerca de
su domicilio. Todas estas propuestas van en
la dirección de estimular la participación. El
problema es que funcionan bajo el supuesto de
que los ciudadanos y ciudadanas no votan solo
por una cuestión de costos. La puesta en marcha
de la inscripción automática muestra que esto
no fue así. Aunque los sujetos jóvenes fueron
inscritos automáticamente, no fueron a votar.
En consecuencia, no solo son las variables
políticas o institucionales las que inciden en la
participación electoral. Chile tiene un problema
de más largo plazo que dice relación con la
profunda desigualdad económica que explica
el sesgo de clase, y también con la ausencia
de cursos de educación cívica para alumnos y
alumnas de enseñanza básica y de enseñanza
media. Hay evidencia de que la educación cívica
contribuye al fortalecimiento de la democracia
tanto en la educación de jóvenes (Sehr, 1997,
Guarasci & Cornwell, 1997) como de niños
y niñas (Berman, 1997, Soder, 1995). Si el
problema es enfrentado desde esta perspectiva,
la democracia chilena podrá acceder a mejores
niveles de calidad.
En
la
perspectiva
comparada
latinoamericana, este trabajo propone el análisis
de la participación no solo en función de las
variables clásicas que la misma literatura indica,
sino también de acuerdo a las generaciones
políticas de las personas votantes. Aunque la
edad es una variable relevante para el análisis
de la participación, más importante aún es
el contexto histórico en que se desarrollan
las preferencias electorales de la ciudadanía.
No basta decir que la gente joven no vota; lo
importante es avanzar hacia un entendimiento
más acabado de las causas. En el caso de Chile,
al menos, la coyuntura histórica del plebiscito
de 1988 es determinante. Lo mismo podría
ocurrir en otros países latinoamericanos con
eventos similares o con generaciones políticas
claramente distinguibles.
Este trabajo busca contribuir a la
comprensión de la participación electoral
de los jóvenes y las jóvenes en Chile. Sin
embargo, la participación electoral es solo una
de las dimensiones de la participación política.
Investigaciones recientes han mostrado la
612
importancia de comprender la participación
de manera holística (Angelcos, 2011, Thezá,
2011), dando mayor importancia al campo
subjetivo en la explicación de la participación
juvenil. En este sentido, nuestro trabajo aporta
algunas hipótesis generales que requieren ser
estudiadas con mayor profundidad, ya sea
mediante grupos focales o con otras técnicas
cualitativas de investigación.
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615
El imaginario juvenil urbano sobre la migración y la vida en Estados Unidos
Referencia para citar este artículo: Castañeda-Camey, N. S. (2014). El imaginario juvenil urbano sobre la migración y
la vida en Estados Unidos. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 12 (2), pp. 617-630.
El imaginario juvenil urbano sobre la migración
y la vida en Estados Unidos*
Nicté Soledad Castañeda-Camey**
Profesora Universidad de Guadalajara, Jalisco, México.
Artículo recibido en noviembre 6 de 2013; artículo aceptado en febrero 20 de 2014 (Eds.)
• Resumen (analítico): Mi objetivo principal en este artículo es analizar el imaginario
de la migración y la vida en Estados Unidos, que tiene la juventud de la Zona Metropolitana de
Guadalajara, Jalisco, México. Específicamente intento ilustrar, desde la voz de los jóvenes y las
jóvenes, la conformación de esa serie de significaciones imaginarias de futuro. Oriento el tema desde
el enfoque cualitativo constituido por el método biográfico interpretativo, a partir de relatos de vida y
entrevistas. Los hallazgos revelan que este imaginario tiene diferentes construcciones: el imaginario
que se forma a partir de expectativas laborales, afectivas, económicas y educativas, impregnadas
de un sentido material y económico; y, por otro lado, el que está compuesto por deseos, ilusiones y
expectativas desde lo afectivo y lo emocional, como es el reencuentro familiar y la consolidación de
una vida en pareja. Palabras clave: sujeto joven urbano, migración, Estados Unidos (Tesauro de Ciencias Sociales
de la Unesco).
Palabras clave autora: imaginario juvenil urbano.
The youth urban imaginarium of migration and life in United States
• Abstract (analytical): My main objective in this article is to analyze the imaginarium of
migration and life in the United States, which prevails among the young people from the Guadalajara,
Jalisco Metropolitan Area, México. Specifically I try to illustrate, from the voice of the young, the
conformation of that series of imaginary meanings of future. I orient the topic from the qualitative
approach consisting in the biographical interpretative method, from life stories and interviews. The
findings reveal that this imaginarium has different constructions: on one hand, the imaginarium
that is made up of employment, affective, economic and educational expectations, impregnated of
a material, economic sense; and on the other hand, the one that is made up of desires, illusions
and expectations from the affective and emotional outlooks, such as family reunification and the
consolidation of a couple’s life. Keywords: young urban subject, migration, the United States (the Unesco Social Sciences
Thesaurus).
Author’s key words: urban young imaginarium.
*
Este artículo de investigación científica y tecnológica se ubica dentro del área de la Sociología Urbana. Es producto de la tesis doctoral:
“Juventud urbana y migración a Estados Unidos: Capital social e imaginario”, que presenté el 27 de julio de 2011 (Folio de acta de examen de
grado N° 034) para optar por el título de Doctora en Ciencias Sociales Universidad de Guadalajara, Centro Universitario de Ciencias Sociales y
Humanidades, inscrito en el Padrón Nacional de Posgrados de Calidad del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, con la categoría competente
a Nivel Internacional. Este artículo se basa en la investigación realizada entre enero de 2007 a julio de 2011. Área: sociología; subárea: temas
especiales.
**
Licenciada en Zootecnia, Universidad Centroamericana, Managua, Nicaragua. Maestra en Desarrollo Rural, Universidad Autónoma
Metropolitana - Xochimilco, México, D.F. Doctora en Ciencias Sociales, Universidad de Guadalajara, Jalisco, México, Centro Universitario
de Ciencias Sociales y Humanidades. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel 1 del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.
Correo electrónico: [email protected]
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 617-630, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.1227200214
617
Nicté Soledad Castañeda-Camey
O imaginário juvenil urbano sobre a migração e a vida nos Estados Unidos
• Resumo (analítico): O meu objetivo principal com este artigo é analisar o imaginário
da migração e da vida nos Estados Unidos construído pela juventude da Área Metropolitana de
Guadalajara, Jalisco, México. Especificamente pretendo ilustrar a partir da voz dos jovens, a
conformação dessa série de significações imaginárias do futuro. Oriento o tema a partir da abordagem
qualitativa construída a partir do método biográfico interpretativo, baseado em histórias de vida e
entrevistas. Os resultados revelam que este imaginário tem diferentes construções: o imaginário
que se forma a partir de expectativas de trabalho, afetivas, econômicas e educativas impregnadas
de um sentido material e econômico; e por outro lado, aquele que é composto de desejos, ilusões e
expectativas desde o afetivo e do emocional como o reencontro familiar e a consolidação de uma
vida de casado. Palavras-chave: juventude urbana, migração, EUA (Thesaurus de Ciências Sociais da Unesco) .
Palavras-chave (autora): imaginário de jovens urbanos.
-1. Introducción. -2. Metodología. -3. Antecedentes y orígenes teóricos sobre el imaginario
social. -4. Construcciones y significaciones imaginarias de la juventud sobre la migración y
sobre la vida en Estados Unidos. -5. Consideraciones finales. -Lista de referencias.
1. Introducción
La migración a Estados Unidos está
presente en las ideas, pensamientos, ilusiones y
decisiones de la juventud urbana con respecto a
su futuro, porque ésta forma parte del contexto
socioeconómico y cultural en el que estos
imaginarios se desarrollan y construyen.
Estos elementos sociosimbólicos se
reconocen a partir de la visión de la juventud
sobre los objetos, sujetos o situaciones que dan
respuesta a valoraciones y significados que los
jóvenes y las jóvenes le otorgan al hecho de
migrar. Es decir, el imaginario juvenil sobre la
migración y la vida en Estados Unidos, se crea
y se recrea en una multiplicidad de formas y
sentidos, esto es, significaciones (CastañedaCamey, 2012).
En este estudio, perfilo la teoría del
imaginario social como una categoría
indispensable para abordar ese conjunto
de significaciones que permiten y hacen
presente algo que es deseable, y que a su vez
puede generar estrategias y vínculos para
lograrlo (Castoriadis, 1998). En este sentido,
el imaginario sobre la migración y la vida en
Estados Unidos puede ser entendido como un
conjunto de relaciones sociales simbólicas que
generan expectativas y proyectan posibilidades
para conseguir metas y objetivos.
618
En este artículo, mi objetivo es analizar
el imaginario sobre la migración y la vida en
Estados Unidos, que tienen los jóvenes y las
jóvenes de la colonia Constitución -“La Consti”,
como la llaman sus residentes-, ubicada en la
Zona Metropolitana de Guadalajara, Jalisco,
México.
Divido el artículo en cinco apartados que se
suman a la introducción y a las consideraciones
finales. Primero, presento la metodología.
Seguidamente desarrollo algunos antecedentes
y orígenes teóricos sobre el imaginario
social, y al final analizo las construcciones
y significaciones imaginarias de la juventud
sobre la migración y la vida en Estados Unidos.
2. Metodología
Orienté el estudio desde un enfoque
principalmente cualitativo, constituido por el
método biográfico interpretativo (Bertaux, 1989,
Den­zin, 1989), a partir de relatos de vida y de
entrevistas semiestructuradas, como una opción
de construir o definir lo social a partir de las
historias personales (Aceves, 2002).
Recurrí a establecer el contacto con los
informantes clave o “informantes centrales”
(Bertaux, 1989), para identificar la diversidad
de escenarios de la vida cotidiana de los
jóvenes y las jóvenes en la colonia. Estas son
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 617-630, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.1227200214
El imaginario juvenil urbano sobre la migración y la vida en Estados Unidos
personas que residen o realizan sus oficios en La
Consti y que están en contacto con los sujetos
jóvenes -hombres y mujeres-, algunos de ellos
con experiencia migratoria indocumentada a
Estados Unidos.
Los principales criterios que empleé para
la selección de los informantes fueron:
a) Jóvenes hombres y mujeres nacidos en la
colonia con edades comprendidas entre 15-29
años; b) Solteros o casados; c) Con familiares
y/o amigos en Estados Unidos; d) Que planean
o han planeado migrar a Estados Unidos; e) Que
han tenido experiencia migratoria a Estados
Unidos de manera legal o indocumentada; y f)
Que han regresado de Estados Unidos.
Cuadro 1. Sujetos jóvenes seleccionados11
Seudónimo
Edad
Estado
civil
Con quién vive
Trabaja/
Condición laboral
Estudia/
Nivel alcanzado
Hombres
Alberto
18
Soltero
Padre y dos
hermanos
(su madre murió
cuando él tenía
doce años)
Con su madre y
hermana en casa
de la abuela y el
abuelo
Con su padre y su
madre
Con su padre y su
madre
Con su padre y su
madre
Comerciante
de frutas y verduras
No/
No / Tercero de
secundaria
Sí/Cuarto semestre
de Administración
Chris
20
Soltero
Martín
21
Soltero
Omar
18
Soltero
Abraham
14
Soltero
Carlos
29
Unión libre
Con su esposa e
hijos
Comerciante
negocio familiar de
vinos y licores
No/primero de
secundaria
Luis
20
Soltero
Con su madre y dos
hermanos (hombre
y mujer)
Mesero en un bar
Sí/ Estudia primer
semestre de Turismo
Capturista
No/
No/
No/ Bachillerato
terminado
Sí/ sexto de
preparatoria
Sí/ secundaria
E
N
T
R
E
V
I
S
T
A
S
R
E
L
A
T
O
S
Mujeres
*
Violeta
15
Soltera
Con su madre y dos
hermanos
Si/”Cerillita”*
en una farmacia.
Sí /secundaria
Diana
27
Casada
Casa de su padre y
su madre
Estilista.
Negocio de la
hermana mayor.
No/ primero de
secundaria
Engy
18
Soltera
Con su familia
Ocasionalmente el
aseo en un templo.
Sí/último año de
preparatoria
E
N
T.
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A
T
O
S
Sobrenombre que se les da en México a las personas jóvenes que trabajan como empaquetadoras en las cajas de las tiendas autoservicio.
Fuente: elaboración propia con base en casos seleccionados.
1
Utilicé seudónimos para asegurar la protección de los datos personales de todos los sujetos informantes que participaron en esta investigación.
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 617-630, 2014
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DOI:10.11600/1692715x.1227200214
619
Nicté Soledad Castañeda-Camey
Los relatos de vida se presentan como
construcciones, versiones de la historia que un
sujeto joven relata en un momento particular
de su vida. Su narración está influenciada por
el contexto, tanto de la vida del narrador o
narradora como de la del sujeto narratario, y
del encuentro entre ambos. Por ende, estos “no
son ni la vida ni la historia misma, sino una
reconstrucción realizada en el momento preciso
de la narración y en la relación específica con
un narratario” (Cornejo, Mendoza & Rojas,
2008, p. 35).
Organicé las entrevistas en tres partes,
de acuerdo con los ejes temáticos que
engloban las dimensiones socioestructurales y
sociosimbólicas: 1) Datos sociodemográficos
de los sujetos entrevistados, como edad, género,
estado civil, lugar de nacimiento, ocupación,
principal actividad, lugar de residencia; 2)
Contexto del individuo entrevistado en tres
ámbitos: familia, educación, trabajo y aspectos
relacionados con el consumo cultural; 3)
Construcción juvenil de imaginarios de futuro
en la migración a Estados Unidos.
3. Antecedentes y orígenes teóricos sobre el
imaginario social
En cada momento histórico confluyen
situaciones económicas, sociales y simbólicas
que van plasmando una configuración de la
realidad, que es instituida como/desde un
conjunto de significaciones imaginarias; lo
que permite pensar a una sociedad desde
su particularidad y desde su mundo de
significaciones.
Se puede establecer que la migración
internacional es un elemento que interviene
directa o indirectamente en la decisión que
pueden adoptar los jóvenes y las jóvenes con
respecto a su proyecto de vida, porque este
fenómeno social forma parte del contexto
socioeconómico y cultural en el que se
desarrollan, y en el que emerge esta construcción
simbólica (Patiño, 2005).
Castoriadis
(1996)
construye
su
argumentación desde el imaginario social,
concepto poco conocido en el ámbito
sociológico y de indudable versatilidad y
profundidad, orientado a la comprensión de
620
las sociedades modernas. El autor analiza este
concepto a partir de establecer que lo simbólico
y lo imaginario van juntos. Lo imaginario debe
utilizar lo simbólico, no solo para expresarse
-lo cual es evidente-, sino para “existir”, para
pasar de lo virtual a cualquier otra cosa más.
Plantea que la noción de imaginación y de
imaginario fue ignorada o maltratada por el
pensamiento determinista que la ha visualizado
como impalpable, difícil de situar y contener,
de medir y definir. Se ocultó la creación y
su relación con el tiempo, con el ser y con la
indeterminación. Fue velada por una ontología
que se valió de la “hipercategoría de la
determinidad” (Castoriadis, 1998, p. 65).
Fue Castoriadis (2000) quien retomó los
conceptos de imaginación y de imaginario como
fundamentos para comprender las sociedades
humanas: “[…] los imaginarios pasarían a ser
sociales porque se producirían, en el marco
de relaciones sociales, condiciones históricas
y sociales favorables para que determinados
imaginarios sean colectivizados, es decir
instituidos socialmente” (p. 25).
Lo histórico social es aprehendido y
referido a un mundo de significaciones
instituidas, y este es “… ipso facto ‘inscripción’
y ‘encarnación’ en el ‘mundo sensible’ a partir
del cual este es históricamente transformado en
su ser-así” (Castoriadis, 2003, p. 305).
Estas aproximaciones teóricas-conceptuales
desde la perspectiva de Castoriadis, ayudan a
comprender los entramados de significación
individuo-sociedad y permiten construir una
ruta para analizar la configuración de estas
significaciones imaginarias de los jóvenes y las
jóvenes urbanos que migran a vivir en Estados
Unidos. Esto implica razonar en la importancia
del contexto social y, específicamente, destacar
a los propios protagonistas de los procesos,
es decir, al sujeto social. Es posible, además,
indagar en su mundo subjetivo, para comprender
desde el marco interpretativo cómo las personas
jóvenes desarrollan sus prácticas específicas
(Goicoechea & Ramírez, 2002).
3.1. Algunos estudios sobre el imaginario
juvenil de la migración internacional
Autores y autoras destacados en el tema de
la juventud en México, concuerdan en que la
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El imaginario juvenil urbano sobre la migración y la vida en Estados Unidos
mayoría de los trabajos sobre migración juvenil
solo abordan la problemática de los sujetos
jóvenes rurales en las zonas con gran tradición
migratoria, y que estos analizan la mayoría
de la veces la forma en que se han construido
de manera general las redes sociales de la
migración, la conformación de comunidades
“transnacionales” y el envío de remesas
(Reguillo, 2004, Martínez, 2000).
Algunas publicaciones hacen notoria su
presencia cuantitativa. Por ejemplo, en las
Encuestas sobre Migración en la Frontera
Norte de México (Emif), cuyo objetivo es
solo dar a conocer los patrones de continuidad
y cambio de la migración a Estados Unidos
y a la Frontera Norte de México, se incluyen
datos que los hacen visibles: “la corriente
migratoria está formada principalmente por
jóvenes y adultos en edades económicamente
activas, y se aprecia una tendencia a una mayor
concentración de migrantes con edades de 25 a
44 años cumplidos” (Tuirán, 2000, p. 20).
Por otro lado, en el reporte Migración
y Salud. Jóvenes inmigrantes mexicanos en
Estados Unidos, que presenta el Consejo
Nacional de Población de México y la
Universidad de California (2012), sólo se
profundiza en el conocimiento sobre el acceso
y utilización de los servicios médicos, las
condiciones de salud, y algunos padecimientos
de los jóvenes y las jóvenes de México
residentes en Estados Unidos.
Otros estudios, en la disciplina geográfica
se parte de la postura epistemológica de
estudiar los desplazamientos de la población
desde categorías de análisis binario: las causas
de expulsión, los movimientos rurales vs los
movimientos urbanos, los desplazamientos de
población, las estancias permanentes vs las
temporales, sin hacer diferencias a nivel de
género y generacional.
En los debates sobre migración
internacional -a pesar de la relevancia del
fenómeno- pocas investigaciones se enfocan
directamente al tema de las personas jóvenes.
Habitualmente estos temas los incorporan a un
apéndice dentro de una estructura más amplia
de los estudios sobre migración.
No obstante, las modalidades de las
migraciones internacionales contemporáneas
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han reportado que estas posturas resultan
insuficientes e inadecuadas; si bien no se pueden
negar las características macroestructurales
de los desplazamientos actuales, las
causas económicas no logran explicar
satisfactoriamente el fenómeno.
En la última década se observa un cambio
paulatino en algunos estudios que empiezan a
hacer énfasis en la importancia de un análisis
multidimensional de los procesos migratorios
y sus actores. Abordan con una perspectiva
teórico-conceptual la migración juvenil como
un fenómeno social, y enfatizan en los aspectos
microestructurales, es decir, en las prácticas
sociales.
La investigación de Patiño (2005) sobre
las “Representaciones sociales, imaginarios y
prácticas cotidianas de jóvenes ecuatorianos
inmigrantes en España y Francia”, elabora
diversas categorías conceptuales y define los
imaginarios como construcciones sociales que
parten de los registros visuales o discursivos
de los hechos cotidianos y las interrelaciones
sociales. En sus hallazgos, dejar ver la migración
al exterior no representa sólo una proyección
sino una realidad que permite organizar su
vida en función de ella. Expone también que
en la decisión de emigrar tiene influencia la
información de sus familiares en el exterior,
“la cual se inspira, alimenta o retroalimenta
en el imaginario construido históricamente
a partir del ‘sueño europeo’ ”; puntualiza
que este imaginario “alienta la producción y
reproducción de la migración” (p. 395).
En otro estudio, Goicoechea y Ramírez
(2002), aunque no es específicamente sobre
jóvenes, trabajan tres aristas que explican la
masiva migración de personas ecuatorianas
a España durante los años 1997-2001: Los
‘imaginarios migrantes’ producidos por
individuos y familias; la relación entre
“migración” e “ilusión”; el rol de la familia y
sus estrategias colectivas para posibilitar la
salida migratoria; y, la conformación de redes
sociales, espacialmente situadas a partir de los
vínculos que establecen familiares, amistades y
organizaciones legales e ilegales para facilitar
y reproducir el proceso (p. 32). Plantean
que en el proceso migratorio se producen
novedosas “mitografías” en las que se insertan
621
Nicté Soledad Castañeda-Camey
interpretaciones que sustentan el proceso
mismo; se destacan categorías tales como
‘deseo’ e ‘ilusión’, para la reconstrucción de
los procesos sociales (Goicoechea & Ramírez,
2002, p. 37).
Herrera, Carrillo y Torres (2005), revisan
los procesos de construcción de la identidad
de los jóvenes y las jóvenes hijos e hijas de
migrantes que se han quedado en el país de
origen, y formulan la metáfora del “espejo
distante” para referirse a la relevancia que
adquieren sus padres y madres viajeros en su
cotidianeidad y en sus proyectos de futuro (p.
361).
Por otro lado, Ariza (2005), con base en
un conjunto de relatos de inmigrantes urbanos,
recaba en las ciudades de Toluca y Ciudad Juárez
(México) algunas implicaciones analíticas
de la relación entre jóvenes y migración.
Analiza los significados sociales que los
jóvenes y las jóvenes atribuyen en su vida a la
experiencia de migrar. Los ejes que desarrolla
en su estudio son: la clase social, el género y
el origen rural o urbano. Desataca el papel que
juega la migración en la conformación de las
“subculturas juveniles”. Construye a partir de
las historias de vida tres significados sociales:
la oportunidad de crecimiento profesional,
la reordenación, restitución y salvación
personal, y la oportunidad de autoafirmación e
independencia, de superación personal.
Un estudio sobre el Estado de la Población
Mundial realizado por el Fondo de Población
de Naciones Unidas 2006 (UNFPA, por sus
iniciales en Inglés), presenta en el “suplemento
de jóvenes”2 un informe en el que retrata “las
vidas” de jóvenes de diez países: Burkina Faso,
Colombia, Holanda, India, Kenya, Liberia,
Moldova, Filipinas, Suriname y Zambia.
Algunos de ellos nunca migraron, pero sus
vidas están marcadas por las experiencias de
cónyuges o parientes que sí lo hicieron. Fueron
entrevistados estos sujetos en sus países de
origen o de destino. Enfatiza en que los jóvenes
y las jóvenes han sido frecuentemente invisibles
en los debates y políticas sobre migración
internacional. En el estudio se insiste en que
2
622
Las realidades de los jóvenes en movimiento. Fondo de Población
de Naciones Unidas (2006).
la información es extremadamente limitada e
invisible en el ejercicio de los debates públicos
y en las políticas sobre migración internacional
(UNFPA, p. 7).
Las historias que narran tratan sobre
el deseo y la intención de migrar, sobre la
búsqueda de una vida mejor en una nueva tierra,
sobre el anhelo de una educación avanzada y
la liberación de los sesgos de género, sobre el
“efecto derrame” producido por los parientes
que migraron, sobre la construcción de una
nueva identidad cultural, sobre los riesgos y
desafíos que implica el cruce de fronteras y
sobre el escape de la violencia y la persecución
(UNFPA, 2006).
En la investigación “Ruta transnacional:
a San Salvador por los Ángeles. Espacios de
interacción juvenil en un contexto migratorio”,
Narváez (2007) presenta un análisis de la
construcción de La Mara Salvatrucha 13, en
tanto pandilla juvenil enclavada en un contexto
migratorio y un acercamiento a la comunidad
salvadoreña que reside y resiste cultural, política
y socialmente en los Ángeles, California, y su
vinculación transnacional.
Construye una narrativa que da voz a la
interpretación de los actores; analiza su realidad
por medio de un “marco sociohistórico” de
la producción, la circulación y la recepción
de las formas y los discursos emitidos por los
sujetos. Toma en cuenta los escenarios espaciotemporales, los campos de interacción, las
insti­tuciones sociales que rodean a las personas
jóvenes y la estructura social a la que pertenecen.
Por otro lado, García y Verdú (2008) abordan
el tema de las migraciones internacionales
desde la perspectiva del migrante. Estudian el
papel que desempeña la interacción simbólica
entre culturas en este proceso, y la posibilidad
de acceder a través del lenguaje a la naturaleza
de las relaciones interculturales. Estudian
cómo los jóvenes y las jóvenes imaginaban la
migración internacional y el país de destino
antes de emigrar, cuáles eran las motivaciones o
las razones que se derivaban de esos imaginarios
y qué los indujo a tomar la decisión de emigrar
al exterior, y cómo estas imágenes han
evolucionado desde que tomaron la decisión de
migrar hasta su llegada e inserción en el país de
destino.
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El imaginario juvenil urbano sobre la migración y la vida en Estados Unidos
En esa misma dirección, Albarrán y Manero
(2010) adoptan una estrategia que sigue una
racionalidad heurística de tipo interpretativo.
Emplean la entrevista a profundidad en diversas
comunidades de Guanajuato, México. Desde
una aproximación a los “atravesamientos
subjetivos de la institución migratoria y a
los institucionales de la subjetividad de los
migrantes” (p. 161), consideran la circulación
de la palabra como un instrumento simbólico
privilegiado para la expresión de las
significaciones imaginarias sociales, en donde
están implicados los deseos, las fantasías, los
mitos, las utopías y las esperanzas de los sujetos
migrantes.
A manera de conclusión, se puede
visualizar en todo este recorrido dos escenarios:
el primero, que revela una palpable ausencia
de investigaciones en México que aborden
el fenómeno de la migración internacional de
los jóvenes y las jóvenes urbanos a Estados
Unidos; lo cual hace insuficiente enunciar sólo
su problemática o su protagonismo cuantitativo
para explicar su accionar como sujetos sociales
inmersos en este contexto.
El
segundo
escenario
muestra
investigaciones a nivel internacional que
han incorporado recientemente un análisis
multidimensional de los procesos migratorios,
en el que se hace notoria la participación de los
jóvenes y las jóvenes como sujetos sociales.
Sin embargo, prevalece en la mayoría de estos
estudios la carencia de una referencia concreta
de la estrategia metodológica empleada,
omitiéndose generalmente las pautas para
identificar el tipo, estilo y procedimientos
empleados en el análisis de la información.
4. Construcciones y significaciones
imaginarias juveniles de la migración y de
la vida en Estados Unidos
La migración es “una expresión visible de
lo histórico-social en la que se articulan distintos
órdenes de la realidad, desde los puramente
funcional-económicos hasta los simbólicos e
imaginarios” (Albarrán & Manero, 2010, p. 51).
Así lo expresaron algunos sujetos jóvenes
de la Consti cuando se indagó sobre sus
expectativas y motivaciones en donde “migrar”
está dentro de sus construcciones imaginarias.
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Es decir, para ellos y ellas encontrar una mejor
oportunidad -laboral, afectiva, económica y
educativa- en Estados Unidos forma parte de su
imaginario de futuro:
Uno viviendo en México siempre piensa
en emigrar al otro lado, porque sabemos
cómo está la situación aquí, a veces sí
te pones a pensar no específicamente
Estados Unidos, pero sí de saber de
lugares donde tengas información de
que puedas tener un buen trabajo y sí
me he puesto a pensar en eso de que
forzosamente no tengo que vivir aquí en
México sino buscar nuevos horizontes.
Estados Unidos sí ha estado en mi
mente porque es el país potencialmente
mejor, bueno ahorita no, pero es una de
las economías más grandes y aparte que
es el país vecino y el más cercano por
lo tanto sí ha estado presente Estados
Unidos en mi mente […] Te pones a
pensar en ir a buscar nuevas cosas en
otros países (Chris, 15/11/09).
La migración yo la veo bien en cierto
modo pero en otro está mal. Bien
porque se buscan otras oportunidades o
así, pero está mal porque se supone que
aquí deberíamos tenerlas las mismas
que se les dan allá a muchos y aparte
que muchos se van y no van a tener nada
seguro y nada más se están arriesgando
[…] (Omar, 11/11/09).
En estas construcciones existe un antes y un
después, que está marcado por el acto migratorio.
En este proceso se forman inicialmente ideas,
pensamientos, deseos, e ilusiones -imaginariossobre la migración y la vida en Estados Unidos.
De acuerdo con las narraciones, estas
significaciones poseen algunos componentes
que están relacionados con la información que
les llega directamente de sus familiares y/o
amigos o amigas que han tenido la experiencia
migratoria. Se destacan percepciones sobre el
trabajo, la vida, los logros y las frustraciones en
Estados Unidos.
4.1.
Migración
familiar:
costos
emocionales y beneficios económicos
Buena parte de los proyectos juveniles
de futuro están relacionados con la familia, la
educación y el trabajo. Llevarlos a cabo depende
623
Nicté Soledad Castañeda-Camey
de las condiciones socioeconómicas y del tipo de
inserción que quienes migran puedan imaginar,
proyectar y poner en práctica. El ejemplo más
evidente en este análisis ha sido encontrar en
las narraciones que las pocas oportunidades
que tienen los sujetos migrantes para sostener
la vida escolar, los coloca tempranamente en
actividades económicas de sustento familiar.
Otro aspecto que aporta más elementos
es que la migración de los padres y madres
ha producido un impacto emocional por
los prolongados períodos de separación y
reagrupamiento familiar. Esto ha implicado
profundos cambios en la estructura familiar
y en la formas de convivencia, cambios
que implican la mayoría de las veces una
fragmentación de las unidades familiares, y que
afectan su organización en los lugares de origen
y de llegada (Iipe, Unesco & OIE, 2008).
En concordancia con los estudios de Flores
(2007) sobre la migración internacional y su
impacto en familias de la ZMG, específicamente
en la colonia Constitución, se puede afirmar
que el bienestar final que alcanza una familia
de ese sector popular con emigrantes, requiere
de esfuerzos y deseos individuales, de
organización y administración de la economía
del hogar, junto con el apoyo que los hijos e
hijas mayores proveen.
Un elemento que está presente en las
valoraciones de la vida familiar de los sujetos
jóvenes es la emigración a Estados Unidos de
los padres y madres, o de algún familiar cercano.
Pude apreciar que en algunas situaciones los
problemas económicos impulsan la separación
de los padres y madres; y esto a su vez propicia
la búsqueda de soluciones para salir adelante,
en las que la migración está contemplada como
una estrategia para lograrlo.
Luis explica que a raíz de que su madre y su
padre empezaron a tener conflictos económicos,
se separaron y posteriormente su padre decidió
emigrar a Estados Unidos:
Mi papá se separó más que nada por
problemas con mi mamá, pero lo que yo
tengo entendido fue por una deuda que
tuvo mi papá […], se pelearon un año
nuevo y se estaban agarrando a golpes
ya fue el único conflicto que yo tuve
con mi papá, yo salí y me peleé con mi
624
papá porque quería golpear a mi mamá.
[…] Al día siguiente agarró sus cosas
y se fue y duró como unos tres meses
aquí. Nos veía no sé a dónde estuviera
viviendo pero iba y nos visitaba y nos
platicó que se iba a Estados Unidos
(Luis, 18/03/10).
Luis expone que la ausencia de su padre
fue modificando las relaciones entre la familia
y le generó conflictos con su madre:
…nos hostigaba mucho [cuando su
padre se fue a Estados Unidos] Ella
decía que nosotros sabíamos cosas, […]
me sentía totalmente en desagusto en mi
casa, en mi trabajo, en la escuela no me
concentraba y no veía dinero por ningún
lado [no le permitía hablar con su papá],
había necesidades de una cosa y de otra,
fue así como que un estrés en la familia
(Luis, 18/03/10).
Engy comenta que las motivaciones
económicas guiaron la decisión de su padre
de migrar y esto tuvo repercusiones en la
vida afectiva de la familia. Los motivos de la
migración de su familia fueron similares a los
de Luis, pero las ausencias de su padre y de su
abuela repercutieron de manera diferente.
Expone que su abuela paterna la crió cuando
ella tenía un año, porque nació su hermano. En
la familia se presentó una crisis económica y
su padre, su abuela, su tía Nena y su tío Mario
decidieron emigrar a San José, California. El
abuelo quedó al frente de la familia, aunque
posteriormente también emigró.
Para ella, la ausencia de su abuela significó
un conflicto emocional, pues representó un
cambio profundo en su vida y en su relación
con su madre debido a que la figura materna
para ella era su abuela, y la convivencia con su
madre fue difícil. No tiene presente la imagen de
su padre en su infancia; sin embargo, comenta
que su hermano -que es un año menor que ellasufrió mucho la ausencia de su padre.
A pesar de los costos emocionales, las
significaciones imaginarias relacionadas con la
vida afectiva que trae la ausencia del padre y de
la madre debido a la migración, también tiene
beneficios para la familia. El envío de remesas
cambia los recursos monetarios del hogar, ya
que estos en algunas ocasiones se invierten en
educación y en salud.
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El imaginario juvenil urbano sobre la migración y la vida en Estados Unidos
Los sujetos jóvenes se ven favorecidos
porque, por un lado, se disminuye la
probabilidad de que abandonen sus estudios por
falta de recursos económicos y, por otro lado, al
incrementar los ingresos del hogar, es posible
que se retrase la entrada al mercado de trabajo,
y en consecuencia se alargue su permanencia en
la escuela.
En un fragmento del relato de Engy, se
ejemplifica lo anterior. Ella manifiesta que a
pesar de que la ausencia de su padre y sobre todo
la separación de su abuela, representaron para
ella “una gran tristeza” en su infancia, permitió
a su familia pagar las deudas y al mismo tiempo
financiar sus estudios:
Pero el [su padre] mandaba el dinero
para pagar deudas porque estaba
endeudado. Más que nada por eso se
iba, para conseguir más dinero. […] me
acuerdo que en ese entonces llegaban
chequecitos a nombre de mi mamá,
“Money Grant”, y llegaba un señor con
un sobre: - ¡ya llegó el de la moto! - y ya
íbamos al centro a las casas de cambio,
íbamos a donde lo pagaran mejor, antes
así era […].
Luis comenta que por muchos años, su madre
no lo dejó comunicarse con su papá a Estados
Unidos. Sin embargo, el decidió hacerlo debido
a que tenía problemas económicos. Actualmente
explica que aunque el sigue beneficiándose
económicamente con los envíos de dinero que
su padre le manda “mes a mes”, su ausencia
significa ahora “un golpe muy fuerte” y teme
no volverlo a ver:
Cada mes nos manda el dinero de la
renta y nos manda algo más y ya de
ahí agarramos mi hermana y yo lo que
ocupamos [para la escuela y las fiestas] y
si ocupamos otra cosa, el siempre nos ha
dicho que lo que ocupemos le hablemos
si estamos en constante comunicación
se podría decir. […] Desde que empecé
a trabajar ahí en el bar lo que gano es
para gastármelo en la semana, y lo
que ocupo, y a veces no me alcanza.
Afortunadamente mi papá me manda
dinero, incluso ayer hablé con él y me
dijo que me iba a mandar dinero porque,
por ejemplo, mañana voy a una fiesta y
no tenía dinero (Luis, 18/03/10).
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4.2. Estados Unidos: “puro trabajo y
trabajo”
Las percepciones sobre la vida y el trabajo
en Estados Unidos están relacionados para los
jóvenes y las jóvenes con la información que
les llega directamente de sus familiares y/o
amigos y amigas que han tenido la experiencia
migratoria. Se destacan percepciones sobre el
trabajo, la vida, los logros y las frustraciones en
Estados Unidos:
Lo que mi papá me cuenta es que su vida
allá es trabajo, trabajo y trabajo y todo
el día. […] El me platica que tiene dos
trabajos y los dos son en restaurantes
pues a el como le gustaba mucho cocinar
agarró trabajos de lava platos y pues dice
que siempre es trabajo […] Se va a las
cinco de la mañana a un trabajo y sale
en la tarde y de allí se va a otro trabajo
y llega en la noche como a las doce y
nomás se queda dormido como cuatro o
cinco horas y otra vez y otra vez. Vive
para trabajar […] No sé, siento que es
muy duro (Luis, 18/03/10).
Pues nomás se andan cuidando de que
no los vean. […] la vida de allá es puro
trabajo, pueden salir en la tarde pero en
la noche dicen que no se sienten a gusto
porque los pueden ver los de la policía
de Estados Unidos y le piden papeles
y si no los trae y los botan (Alberto,
23/10/09).
Los hombres allá cambian mucho, tu
matrimonio cambia mucho es que es
muy absorbente, es que es el problema
el norte te absorbe, porque allá vas a
trabajar. Como la gente se levanta muy
temprano a trabajar llega cansada y
harta (Diana, 19/10/10).
Los pensamientos y las motivaciones
que tiene la gente joven con respecto a la
migración y a la vida en Estados Unidos están
impregnados generalmente de significaciones
que desembocan en la idea de que migrar
generalmente representa “hacer dinero”,
“superarse” u “obtener un buen trabajo”:
Yo pienso que la expectativa mía y de
la mayoría es que como allá ganas en
dólares luego te puedes regresar con
mucho dinero, es así como lo primero
que se te viene a la cabeza […]. Mi
625
Nicté Soledad Castañeda-Camey
expectativa es el dinero, porque es la
expectativa que todos tienen, porque
lo mismo que puedes trabajar aquí lo
trabajas allá, sin embargo, el dinero que
generas allá una vez que te vienes para
acá es más (Luis, 18/03/10).
Las motivaciones que yo tendría para
irme es que me gusta mucho viajar,
conocer y pues yo creo que lo más fuerte
es la situación económica, ir a buscar
trabajo, dinero […] (Chris, 15/11/09).
Para Carlos, quien también abandonó sus
estudios a los diecisiete años, emigrar a Estados
Unidos significaba:
A mí me motivaba el superarse uno,
tratar de superarse […] tratar de ganar
más dinero, honestamente rinde más el
dinero que gana uno, como que está más
bien pagado el trabajo de uno allá [en
Estados Unidos] que aquí, es mucha la
diferencia […] entonces sí, como que es
algo que lo motiva a uno a irse para allá
(Carlos, 24/11/09).
Otras personas jóvenes se imaginan que si
bien la vida en Estados Unidos está relacionada
con la búsqueda de oportunidades de conseguir
un buen trabajo, también ofrece oportunidades
para estudiar y ejercer una profesión “exitosa”
que les asegure un futuro prometedor:
Yo creo que la vida allá está relacionada
con la búsqueda de oportunidades y
algunos que están capacitados se van
para allá, podemos decir que hay fuga de
cerebros, porque también hay jóvenes
que migran por su profesión y si su país
no se los permite pues ¡vámonos al otro
lado! (Martín, 11/11/09).
Imagino mi vida así como siendo una
persona popular, estudiando en la high
school, sería así como popular, y yo
siento que grande, pues igual, por las
estructuras que haría siendo arquitecto
(Abraham, 28/11/09).
Chris cree que encontraría “mejores
oportunidades de estudio”; sin embargo, el
significado que asigna a la vida “allá” es
también confuso; opina que la vida universitaria
es mejor aquí, porque en Estados Unidos quien
estudia tiene que “trabajar duro” para poder
vivir mejor:
626
Tengo amigos que han estado un año
y dos años pero ya regresaron. Tengo
dos compañeros que se fueron de
intercambio en la escuela. Me cuentan
que las cosas no están color de rosa, está
muy canija la situación allá y más para
ellos que van con la idea de buscar un
lugar donde vivir o buscar un trabajo
rápido porque, pues… para comer, y
se las están viendo duras, porque la
universidad en este caso no los apoya
mucho y sí se las ven duras. […] A mí
no me gustaría irme de mojado, me
gustaría irme con papeles, sí, encontrar
mejores oportunidades de estudio allá,
por el momento aquí estoy a gusto y creo
que en un futuro si me llegara a ir sería a
trabajar. Eso lo he platicado a cada rato
con mi mamá y lo más probable es que
sí me vaya (Chris, 15/11/09).
En otro sentido, algunos jóvenes y algunas
jóvenes que han tenido oportunidades locales
para conseguir trabajo o para continuar sus
estudios a nivel medio o superior, contemplan
también la posibilidad de “buscar alternativas
en España3 o Canadá”, en donde “pueden tener
mejores oportunidades que en Estados Unidos
para adquirir una profesión como para ejercerla
con éxito en el futuro”:
Yo si acaso viviría en Canadá y digo
Canadá porque por comentarios he oído
que es mejor pagado el trabajo que en
Estados Unidos, si está más pesado,
pero es mejor pagado […] (Martín,
11/11/09).
A mí me llama la atención de irme de
intercambio a España por el idioma
pues, si se da la posibilidad pues es
unos de los países de los que me llama
la atención ahorita irme, me llama la
atención por viajar a Europa, me dicen
que las universidades no son tan buenas,
pero es el simple hecho de conocer su
cultura cómo viven allá, de conocer
cómo estudian y de qué manera se
están preparando esas personas que son
3
Aunque la emigración de los jóvenes a España no es parte del
análisis de esta investigación, los datos de Cepal y OIJ (2007)
demuestran que los desplazamientos de jóvenes inmigrantes
latinoamericanos de 15 a 29 años de edad, han aumentado
significativamente en los últimos años (p. 228).
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El imaginario juvenil urbano sobre la migración y la vida en Estados Unidos
de mi edad para ver si estamos igual y
competir (Chris, 15/11/09).
Yo nunca he pensado en migrar a
Estados Unidos porque siento que aquí
tengo más oportunidades […] Si no lo
logro mis propósitos en México con mi
profesión […] Podría ser en España, sí
he pensado en irme a España porque
siento que allá no hay tanto racismo,
porque en Estados Unidos somos los
latinos la escoria de la sociedad (Engy,
25/11/10).
4.3. Las significaciones imaginarias de la
migración. Un componente afectivo
En los relatos de los jóvenes y las jóvenes
se ilustra también en el imaginario sobre la
migración y sobre la vida y futuro en Estados
Unidos, una serie de significaciones imaginarias
relacionadas con su vida afectiva:
La idea que tengo de irme es porque allá
tengo mucha familia de mi mamá, se me
hace que es interesante vivir allá, tengo
mucha familia, mis tías viven allá desde
que mis primos están chiquitos (Violeta,
28/11/09).
Yo me iría también [a Estados Unidos]
por vivir con él [con su padre]. Me
imagino que sería una vida buena en
cierto aspecto, no sé cómo expresarlo,
ahora sí me hace falta el […]. En cierto
momento me imaginé viviendo con él y
yo sé que sería duro, porque uno como
ilegal sin papeles tiene uno que agarrar
trabajo de lo que sea ¿no? y yo me
imagino que hay lugares donde hablan
español […] yo entraría a trabajar ahí
con él y ya empezar a ganar dinero y
ahorrar y todo eso, es como yo he me
visualizo allá con el (Luis, 18/03/10).
Diana, una joven de 27 años, casada,
con una hija de un año que nació en Estados
Unidos, cuenta que ella decidió regresarse sin
su esposo de Arlington, Virginia, a su casa -con
sus padres- porque la vida allá no le gustó y
representó muchos cambios emocionales. Ella
ilustra en su relato de vida de manera profunda
la relación entre las condiciones concretas de la
existencia y la vivencia de la migración urbana
a Estados Unidos.
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Es innegable que la migración produce
cambios en la estructura y la dinámica familiar,
y también repercute, como plantea Pinillos
(2012), en el estado emocional que produce la
adaptación asociada con diversos estresores,
entre los que se encuentran la ansiedad laboral,
la inseguridad con respecto al futuro, el
desconocimiento del idioma, entre otros. En el
caso de Diana, produjo una serie de problemas
de incertidumbre desde su noviazgo y de
desencanto en su vida matrimonial.
El no quiso trabajar [en México] porque
ya nos íbamos, pero yo me puse a
trabajar, toda mi vida he trabajado y
hasta pasada la pascua nos fuimos en
mayo, pero yo no me quería ir.
Antes de migrar, Diana fue construyendo
el imaginario de su vida en Estados Unidos;
su expectativa estaba en función de la
consolidación de su noviazgo-matrimonio.
Esta construcción también tenía componentes
de superación y de búsqueda de mejores
oportunidades. Ella, influenciada un poco por
las ideas de sus hermanas sobre su apariencia
física, se visualizó como “una gabacha”4 con
un futuro lleno de prosperidad, con trabajo y
además con la ilusión de que pronto iba a tener
“casa y carros allá” y sobre todo de que a su
regreso tendría un negocio propio y el hogar
que ella tanto deseaba:
No sabría decirte cuánto me imaginé,
fue demasiado. Yo me imaginé llegar
y me imaginé que íbamos a tener casa
allá, carros. Como que me estaba
jalando lo nuevo. […] Mis hermanas
me metieron esto en la cabeza: -tú no
vas a llegar como cualquier hispana,
como cualquier “mojarrina”,5 no vas a
ser una mojada, tú vas a llegar siendo
una americana porque tu apariencia es
de gabacha.
En el relato de Diana queda plasmado
que el componente afectivo marcado por la
ausencia del esposo producto de la migración,
ha repercutido en su vida emocional. Su relato
permitió conocer un poco más el mundo
simbólico de la migración para una joven en
4
Término usado para referirse a los que viven en Estados Unidos.
5
El término proviene de “espaldas mojadas”; son las personas que
cruzan indocumentados la frontera por el río Bravo.
627
Nicté Soledad Castañeda-Camey
el que se vislumbra que el imaginario de la
migración está impregnado de una serie de
significaciones cuyo peso no recae únicamente
en la idea o en el pensamiento de que migrar es
solo para ganar dinero y trabajar, sino también
para la consolidación de la vida en pareja como
un escenario de futuro.
5. Consideraciones finales:
Emprender este análisis de la construcción
juvenil de imaginarios de futuro desde la voz
de los propios sujetos sociales, requería el
acercamiento a un escenario donde los jóvenes
y las jóvenes han construido su historia. Este
proceso implicó explorar su contexto urbano
y el conjunto de significaciones simbólicas
-imaginarios- que proyectan posibilidades para
conseguir metas y objetivos.
En las entrevistas y relatos percibí que la
familia representa para la gente joven un espacio
que cubre las necesidades y expectativas; es
un referente importante y es el ámbito donde
se toman la mayoría de las decisiones y se
resuelven parte de sus problemas.
Estas percepciones y valoraciones
nuevamente confirman que las escasas
oportunidades de desarrollo personal en los
jóvenes y las jóvenes pueden impulsarlos a
emigrar a Estados Unidos como una alternativa
ante la falta de oportunidades locales.
Para las personas jóvenes de la colonia
que han tenido la oportunidad de continuar sus
estudios -educación media y/o superior-, las
percepciones sobre el futuro cambian. Ellos y
ellas “desean” lograr sus propósitos a través
de obtener “un buen puesto” que se relacione
con la carrera estudiada o por estudiar, y que
al culminar sus estudios en la universidad van
a “hacerla”, y que “tienen confianza” en que
lograrán sus propósitos. No obstante, no lograr
sus objetivos relacionados con el estudio o
el trabajo, les genera “temor”. De tal manera
que la incertidumbre o la inseguridad están
presentes y llevan a que deseen la “estabilidad y
la tranquilidad” económica, educativa y laboral.
Otro elemento existente en las percepciones
y valoraciones de la vida familiar de los jóvenes
y las jóvenes es la emigración a Estados Unidos
de los padres y madres o de algún familiar
628
cercano. Puedo concluir que la ausencia de
los familiares modifica las relaciones y genera
algunos conflictos dentro del hogar.
Sin embargo, a pesar de los costos
emocionales y las significaciones imaginarias
relacionadas con la vida afectiva que trae la
ausencia de los familiares, con las remesas
enviadas se obtienen algunos beneficios
económicos y esto a su vez les permite continuar
con sus estudios.
Por lo tanto, el imaginario de la migración
y de la vida en Estados Unidos, tiene
diferentes construcciones. Por un lado, el
que está relacionado con la información que
les llega directamente de sus familiares, o de
sus amistades que han tenido la experiencia
migratoria que construyen a partir de sus
expectativas laborales, afectivas, económicas y
educativas, impregnadas de un sentido material
y económico, en donde “migrar” significa
“ganar dinero”; “superarse” u “obtener un buen
trabajo”, y quizá estudiar para tener una profesión
que les garantice un futuro más promisorio. Así,
el “dinero” representa, como diría Castoriadis
(1998), la significación imaginaria instituida
de la migración. Y por otro lado, el imaginario
de la migración está compuesto por una serie
de significaciones imaginarias en las que están
implicados los deseos, ilusiones y expectativas
desde lo afectivo y lo emocional, como es el
reencuentro familiar y la consolidación de una
vida en pareja.
He mostrado hasta aquí algunos elementos
que permiten conocer un poco más el mundo
simbólico de la migración, en el que se
vislumbra que la migración juvenil urbana está
impregnada de una serie de significaciones
cuyo peso no recae exclusivamente en la idea o
el pensamiento de que migrar es sólo para ganar
dinero y trabajar. Es innegable que se inicia con
este propósito, pero hay “algo más” en esas
ideas, pensamientos, deseos y esperanzas que
motiva a los sujetos migrantes a pensar o a
emprender este viaje con una maleta cargada de
ilusiones.
En este proceso los recursos, estrategias
y redes con los que cuentan los jóvenes y las
jóvenes para terminar de armar esa maleta
de ilusiones o, como diría Woo (2007), para
“construir el imaginario de su partida” (p. 155)
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El imaginario juvenil urbano sobre la migración y la vida en Estados Unidos
y formar las estrategias y/o redes que faciliten
la migración.
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La dependencia estatal en programas para jóvenes: ¿estigma o factor de protección?
Referencia para citar este artículo: Medan, M. (2014). La dependencia estatal en programas para jóvenes: ¿estigma o
factor de protección? Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 12 (2), pp. 631-642.
La dependencia estatal en programas para
jóvenes: ¿estigma o factor de protección?*
Marina Medan**
Universidad Nacional de San Martín, Buenos Aires, Argentina.
Artículo recibido en agosto 5 de 2013; artículo aceptado en noviembre 19 de 2013 (Eds.)
• Resumen (analítico): En este artículo sostengo que ciertos programas sociales destinados
a jóvenes de sectores populares consideran que la asistencia estatal produce una forma de
dependencia que protege a sus beneficiarios y beneficiarias de riesgos circundantes. Así, aunque las
condicionalidades para acceder a la asistencia sean incumplidas, los sujetos beneficiarios no son
excluidos de los programas.
Enfocarse en la dimensión etaria de los jóvenes y las jóvenes y en el posicionamiento crítico
de los agentes hacia el Estado, permite discutir la tradicional afirmación de que la dependencia
solo se despliega peyorativamente. El debate pretende contribuir a comprender las recientes
transformaciones de políticas sociales en Latinoamérica. Analizo datos surgidos de observaciones
participantes y entrevistas a agentes y sujetos beneficiarios de programas de prevención del delito
juvenil y de inclusión social implementados en el Gran Buenos Aires, entre 2008 y 2012.
Palabras clave: programa social, política gubernamental, sujeto joven desfavorecido, ayuda
económica, ayuda estatal, dependencia (Thesauro de Ciencias Sociales de la Unesco).
The state dependence on programs for the young: Stigma or protection factor?
• Abstract (analytical): In this article we maintain that in certain social programs targeting
young people from popular sectors it is considered that state assistance produces a kind of dependence
that protects its beneficiaries from the surrounding risks. Thus, even if the requirements to apply
for assistance are not met, the beneficiaries are not excluded from the programs. Focusing on the
age dimension of the young and on the critical stand of the agents toward the State enables the
discussion of the traditional claim that dependence only unfolds pejoratively. With this debate, we
intend to contribute to the understanding of the recent transformations in social policies in Latin
America. We analyzed data that derived from participating observations and interviews to agents and
beneficiaries from programs for the prevention of juvenile crimes and social inclusion, implemented
in Gran Buenos Aires, between 2008 and 2012.
Key words: social program, government policy, young underprivileged people, economic aid,
state assistance, dependence (the Unesco Social Science Thesaurus).
*
Este artículo de investigación científica y tecnológica, de mi tesis doctoral llamada “El gobierno de la juventud en riesgo y los programas de
prevención social del delito en el Amba: entre la seguridad y la inclusión”, financiada por el Conicet-Argentina, mediante su programa de becas
doctorales de “tipo I” (entre el 01/04/2008 y el 31/03/2011-resolución Nº 29/08) y “tipo II” (entre 01/4/2011 y el 31/03/2013-resolución Nº
451/11). Área: sociología; subárea: temas sociales.
**
Licenciada en Comunicación Social, Magíster en Políticas Sociales y Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires (UBA),
docente de la UBA y de la Unsam. Integrante del Programa de Estudios Sociales en Infancia y Juventud de la Escuela de Humanidades de la
Unsam y del Grupo de trabajo Juventudes, Infancias: políticas, culturas en instituciones sociales en América Latina-Clacso. Correo electrónico:
[email protected]
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 631-642, 2014
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Marina Medan
A dependência estatal em programas para jovens: estigma ou fator de proteção?
• Resumo (analítico): O artigo sustenta que em certos programas sociais destinados a jovens
de setores populares se considera que a assistência estatal produz uma forma de dependência que
protege seus beneficiários/as de riscos circundantes. Assim, embora as condições para ter acesso à
assistência sejam descumpridas, os/as beneficiários/as não são excluídos dos programas. Enfocar
a dimensão etária dos/das jovens e o posicionamento crítico dos agentes em relação ao Estado
permite discutir a tradicional afirmação de que a dependência seja só colocada pejorativamente. O
debate pretende contribuir para a compreensão das recentes transformações nas políticas sociais
na América Latina. Se analisam os dados obtidos com observações participantes e entrevistas com
agentes e jovens beneficiários de programas de prevenção ao delito juvenil e de inclusão social
implementados na Grande Buenos Aires entre 2008 e 2012.
Palavras-chave: programa social, política governamental, sujeito jovem desfavorecido, ajuda
econômica, ajuda estatal, dependência (Tesauro de Ciências Sociais da Unesco).
1. -1. Introducción. -2. Metodología. -3. Los términos del contrato y la corresponsabilidad.
-4. Ante incumplimientos de los sujetos jóvenes, el contrato no se rompe. -5. Autonomía
restringida ¿dependencia socialmente necesaria? -6. Reflexiones finales. -Lista de referencias.
1. Introducción
La asistencia pública y/o estatal ha estado
desde su nacimiento, y sigue estando, sujeta a
observaciones desconfiadas, y sus beneficiarios
y beneficiarias han sido estigmatizados,
especialmente cuando media la entrega de
dinero (Castel, 1997, Fraser & Gordon, 1994,
Zelizer, 2011). El punto más agudo del debate
lo constituye la sospecha de que la asistencia
estatal genera una clase de “vagos dependientes
del Estado” que se aprovechan de la misma.
La categoría dependencia estructura, en este
sentido, la discusión. Según Fraser y Gordon
(1994) la dependencia es un concepto complejo
y, si bien ha ido mutando históricamente, su
uso conlleva muchos efectos ideológicos,
especialmente al funcionar en oposición al
de independencia, en un contexto donde este
último parece conciliar todas las virtudes.
El par dependencia-independencia expresa
relaciones de dominación y subordinación
y construye tipos de figuras que manejan
desigualmente el poder. El par, sin embargo, no
siempre supuso una parte positiva y otra negativa.
Por ejemplo, hasta hace pocas décadas ciertas
figuras como amas de casa, indígenas, pobres
y descendientes de esclavos, constituían figuras
dependientes positivas, en tanto su dependencia
se consideraba legítima. Concretados ciertos
632
procesos de ampliación de derechos civiles y
políticos de aquellas minorías, la legitimidad
de su dependencia mermó y se espera de ellas
formas independientes de supervivencia y
reproducción. En síntesis, los modos actuales
de individuación ya no permitirían formas
legítimas de dependencia adulta (Fraser &
Gordon, 1994).
En este artículo abordo el debate sobre las
condiciones de posibilidad y legitimidad de
la dependencia, enfocándome en programas
sociales destinados a jóvenes de sectores
populares en el área metropolitana de Buenos
Aires. En efecto, sostengo que la dimensión
etaria enlazada con un posicionamiento
crítico hacia el Estado por parte de los propios
agentes de la asistencia, genera la discusión
sobre el carácter peyorativo de la asistencia e
incluso propicia que se encuentre “socialmente
necesaria” (Fraser & Gordon, 1994), logrando
que se la considere un tipo particular de
protección. Con este argumento busco en este
trabajo contribuir a la caracterización de las
formas contemporáneas de asistencia estatal
en América latina, desplegadas como parte
de procesos de transformación de los Estados
latinoamericanos, propios de una era a la que
algunos autores y autoras (Kessler & Merklen,
2013) están denominando como pos-neoliberal.
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La dependencia estatal en programas para jóvenes: ¿estigma o factor de protección?
La mentada mutación del par dependencia/
independencia tiene un asidero socio-histórico
que es preciso reponer. Una profunda crisis
del modelo de acumulación capitalista a partir
de los años setenta del siglo XX puso en duda
el papel del Estado como garante general del
orden social. Desde entonces comenzaron
a mutar las formas de regulación social y las
relaciones de asistencia entre el Estado y las
personas (Kessler & Merklen, 2013, Lister,
2002, Rose, 1996).
Para decirlo brevemente, en una primera
instancia el Estado pareció “retirarse” dejando
a otras fuerzas -mayormente el mercado- la
regulación social. Sin embargo, entrados los
años noventa y cuando aquel modelo llamado
neoliberal comenzó a gestar niveles de
exclusión social que amenazaban la cohesión
social, pareció pertinente que el Estado
volviera a intervenir en lo social, motorizando
acciones sobre quienes habían quedado en
los márgenes (Rose, 1996). Este proceso fue
paradigmáticamente asumido en el programa
de renovación política del Nuevo Laborismo
Inglés, el cual acuñó el lema “no habrá derechos
sin responsabilidades” (Giddens, 1998).
El programa de gobierno postulaba que
el sistema de bienestar, en vez de proveer
ayuda económica directamente a destinatarios
pasivos, debía expandir las oportunidades
de capacitación y empleo y fomentar que
las personas se activaran y solucionaran
autónomamente su exclusión. En otras palabras,
se invertía en capital humano y se esperaba que
las personas se “empoderaran” para superar
sus propios problemas. Así, el modelo -cuyas
premisas impregnaron la mayoría del mundo
occidental-, se hacía eco de las críticas hacia
la dependencia sin contraprestación, pero se
distanciaba de las versiones más liberales que
pregonaban el retiro completo del Estado de la
asistencia pública (Lister, 2002).
Tomando como modelo el caso francés,
pero también haciendo referencia -con sus
limitaciones- a Argentina, Denis Merklen
(2013) llama a las políticas sociales propias de
este modelo “políticas del individuo”. El autor
sugiere que, en la medida en que vivimos en una
sociedad plena de incertidumbres, las personas
deben estar capacitadas para enfrentar por sí
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mismas los riesgos de la vida cotidiana. Pero
como no todos los individuos están en iguales
condiciones para hacerlo, el Estado prevé ayudar
a quienes no puedan hacerlo por sí mismos. El
plan supone socorrer al individuo y “armarlo”
para que lo antes posible esté en condiciones
de retomar la batalla cotidiana (Merklen, 2013).
El ejemplo más extendido de esta modalidad
es, por ejemplo ante los problemas del
desempleo, ofrecer capacitaciones laborales a
las personas para que mejoren sus condiciones
de empleabilidad en vez de intervenir en la
estructura del mercado de trabajo.
Esta nueva modalidad de ayuda
condicionada a la activación del sujeto asistido,
incluyó dos particularidades que son de interés
para el caso que aquí abordo. Por un lado, la
estructuración del bienestar trasladó su foco
de atención de los sujetos trabajadores a la
infancia, en lo que se conoció como el Estado
de Inversión Social (Lister, 2002). Este pasaje,
como lo muestro enseguida, se manifestó
también en Latinoamérica.
Por otro lado, pero en relación con el
foco en las nuevas generaciones, la lógica
de las condicionalidades traspasó el sistema
de bienestar y permeó el de justicia. En
efecto, la agenda de la responsabilización
individual en el manejo de los riesgos y las
condicionalidades para recibir asistencia,
vienen impregnando las formas de gestionar el
delito y administrar justicia. Y especialmente lo
hacen respecto de la participación de jóvenes
en actividades delictivas o “pre-delictivas” o
“antisociales”.1 Los sistemas de justicia buscan
evitar el ingreso de adolescentes y jóvenes al
sistema penal “ofreciéndoles” participar en
programas de prevención de reincidencia o en
los de prevención temprana para quienes aún
no lo han hecho pero viven en condiciones
que propiciarían la incursión en actividades
ilegales (Gray, 2005). Este “ofrecimiento”
-cuya aceptación es obligatoria en algunos
casos-, supone que la participación en este
tipo de programas es una oportunidad que el
sujeto joven “en riesgo” debe aprovechar para
1
Esto es parte y fruto de cambios y reformulaciones en la
comprensión y gestión del fenómeno del delito en los últimos
30 años a nivel global. Para un recorrido detallado de estas
transformaciones consúltese Garland (2005).
633
Marina Medan
enderezar su camino. El espíritu de la propuesta
señala que para quienes no sepan aprovechar la
oportunidad “caerá el peso de la ley”.
Trasladando la mirada a América Latina,
es posible encontrar, con particularidades
propias de contextos diferentes, versiones de
estos modelos. En primer lugar, el enfoque de
la ayuda estatal condicionada se hizo notorio
desde el año 2000, con el despliegue masivo de
programas con transferencias condicionadas de
ingresos (TCI) (Cepal, 2011, OIT, 2007, Ponce,
2008). La incorporación de condicionalidades
tenía como trasfondo el temor a que la asistencia
desincentivara la búsqueda de trabajo, lo
cual era otra forma de referirse a los efectos
negativos de la dependencia estatal. Con esta
premisa, los programas buscaban paliar la
pobreza por ingreso debido al desempleo, y
estimular la inserción laboral y educativa de las
personas adultas, y la inclusión para controles
sanitarios de los niños y niñas. En segundo
lugar, más recientemente y en la medida en que
la emergencia laboral ha disminuido en algunos
países como Argentina, la asistencia estatal se
ha orientado con fuerza al modelo del Estado
de Inversión Social enfocado en la infancia2.
Este proceso entró en relación, además, con
un conjunto de reformas legislativas que
reforzaron la importancia de la infancia y de
la adolescencia en la preocupación sobre la
incorporación de las nuevas generaciones a las
formas de reproducción social (Llobet, 2009).
Y en tercer lugar, el modelo de la asistencia
condicionada también ha sido aceptado
por algunas experiencias del sistema de
control penal en la última década. En efecto,
los programas de prevención del delito, o
destinados a jóvenes en riesgo (como los
que analizaré aquí) comenzaron a incorporar
TCI como parte de la “oportunidad”, la cual
requiere el establecimiento de un compromiso
de transformación por parte de los asistidos
-volveré a esto enseguida-.
2
634
Un ejemplo de este proceso en Argentina es, en primer lugar, el
reemplazo de planes sociales destinados a personas desempleadas
por otros destinados a familias con hijos e hijas pequeños a
cargo, y luego el reemplazo de estos últimos por la Asignación
Universal por Hijo que tiene pretensiones universalistas y no se
fundamenta en una emergencia económica sino en la garantía de
derechos.
Ahora bien, todo este esquema de
asistencias y condicionalidades que buscan
evitar la producción de una clase de destinatarios
pasivos y dependientes, suele ser discutido en
torno a un sujeto beneficiario adulto que debe
ser ayudado a independizarse de la ayuda estatal
y fortalecido para asumir autónomamente
la gestión cotidiana de su vida y sus riesgos
(Haney, 1996, McKim, 2008). Sin embargo,
cuando los destinatarios de la asistencia son
adolescentes o jóvenes, la linealidad del planteo
parece no ser tan clara, e interesa plantear, en
torno a ella, algunas discusiones.
2. Metodología
Los datos con los que sostengo el argumento
del artículo pertenecen a una investigación
más amplia que constituye un estudio de caso
instrumental (Stake, 1995). Si bien el referente
empírico principal es el programa de prevención
del delito Comunidades Vulnerables, analizo
datos de otros casos de observación: el
programa de prevención del delito A la
Salida y el de inclusión social Envión3, y el
de su versión de prevención del delito Envión
Volver. Estos ayudan a conocer mejor el caso
principal. El Comunidades Vulnerables fue
elegido como principal por constituir el primer
programa argentino de proyección nacional de
prevención social del delito. Además, porque
se convirtió, desde su creación por parte del
Ministerio de Justicia y Derechos Humanos
en el año 2001 (aun cuando nunca dejó de
ser una experiencia piloto), en un modelo
paradigmático de este tipo de estrategias. Por
su parte, A la Salida era el programa destinado
a sujetos jóvenes infractores de la Secretaría
Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia
de Argentina. Finalmente, el Envión y Envión
Volver constituyen conjuntamente el principal
dispositivo bonaerense de atención a jóvenes en
riesgo. Todos los programas incluyen TCI entre
sus componentes.
El Comunidades Vulnerables lo estudié,
especialmente, mediante el análisis de una de
3
Los datos sobre el Envión se construyeron en una investigación
colectiva enmarcada en el proyecto PIP-Conicet N°
11220090100520, dirigido por Valeria Llobet y conducido en la
Escuela de Humanidades de la Unsam.
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 631-642, 2014
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La dependencia estatal en programas para jóvenes: ¿estigma o factor de protección?
sus implementaciones en un barrio popular del
sur del Gran Buenos Aires. Entre febrero de
2008 y diciembre de 2012 asistí a 79 encuentros
entre agentes estatales y jóvenes en el barrio, y
de cada uno de ellos elaboré, a posteriori, un
registro4 con base en observación participante
de campo, directa, no controlada y no
estructurada; me enfoqué en las interacciones
cotidianas entre agentes estatales y sujetos
beneficiarios. Además realicé entrevistas en
profundidad, semiestructuradas y grabadas: 8 a
jóvenes sujetos beneficiarios del Comunidades
Vulnerables (5 varones y 3 mujeres), 6 a agentes
estatales que implementaban los programas
estudiados y 13 a funcionarios y funcionarias
de las áreas de las que los programas dependían.
Para el análisis de los materiales obtenidos
adopté una perspectiva de carácter etnográfico.
Si bien la investigación de la que surge este
artículo se enfocó en programas de prevención
del delito, para el asunto que abordo aquí -la
dependencia-, las diferencias entre programas
de prevención del delito e inclusión social no
son significativas. Por ello, la argumentación
y los resultados son igualmente aplicables a
ambos tipos. Por un lado, porque más allá de
las distintas denominaciones de los programas
estos no solo comparten similares dinámicas de
intervención, sino que el perfil de los sujetos
beneficiarios es muy parecido, y de hecho los
mismos tipos de jóvenes circulan de uno a
otro tipo de estrategias permanentemente. En
segundo lugar, porque las necesidades y riesgos
que los programas reconocen como legítimos
para brindar asistencia y establecer las
condicionalidades, son similares5. Mantengo la
distinción en los tipos de programas pues eso
ayuda a mostrar la extensión del fenómeno a lo
largo de los sistemas de bienestar y de control
penal “blando”.
3. Los términos del contrato y la
corresponsabilidad
Los programas analizados prevén que la
asistencia se concreta mediante la firma de un
4
Aquí se referencian como RCN°X-dd-mm-aa.
5
Puede encontrarse evidencia empírica sobre estas similitudes en
la investigación completa (Medan, 2013), y no puede reponerse
aquí por cuestiones de espacio.
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acta acuerdo, o compromiso, entre el programa
y el sujeto joven.
Lo que hacemos con cada uno de los chicos6
que ingresa al programa es firmar un acuerdo
de compromiso donde ellos dicen “a qué me
comprometo”, el ministerio se compromete
al pago de la beca7, el municipio a articular
los talleres y al manejo de la sede y los chicos
se comprometen a cumplir el acuerdo de
compromiso (agente estatal, Envión).
Esta figura del acuerdo funciona como
el “contrato de inserción” que describe Castel
(2004), con base en la expectativa de activación
que los programas de asistencia tienen sobre
los sujetos. El contrato de inserción o contrato
sobre un proyecto constituye la marca del pasaje
de “consumo pasivo de prestaciones sociales
brindadas de modo automático e incondicional a
una movilización de los beneficiarios que deben
participar en su rehabilitación” (Castel, 2004,
pp. 90-91). El objetivo de este nuevo modelo es
romper con la tradición “desresponsabilizante”
de la asistencia y evitar el modelo de “recibir
algo por nada” (Lister, 2002, p. 10). El dinero
de la TCI, llamado beca o plan, se entrega
mensualmente a los jóvenes y a las jóvenes
como un estímulo, ayuda o compensación,
mientras se lo merezcan por haber cumplido su
“parte” del acuerdo:
(…) el que cobra la beca es el que cumple
las actividades, ellos saben que en la medida
que cumplen con la asistencia a la actividad
cobran el plan y como es parte del acuerdo, lo
asocian directamente con el cumplimiento del
marco de trabajo y de las actividades planteadas
como grupo (agente estatal, Comunidades
Vulnerables).
Cumplir con las actividades significa ir a
las reuniones y atender a las expectativas de
quienes obran como agentes -respeto por los
horarios, normas de convivencia, respuesta
sobre las consignas, etc.6
Los agentes de todos los programas analizados usan la palabra
“chicos”, “pibes”, “jóvenes” indistintamente para referirse a
sus destinatarios y destinatarias, que son personas -varones y
mujeres- de entre 14 y 25 años de edad.
7
La “beca”, o el “plan” son formas de referirse a la TCI que
no tienen connotaciones sustancialmente diferentes en este
contexto.
635
Marina Medan
Otro de los deberes para cumplir su parte
del contrato es el armado de un proyecto,
que especialmente en programas dirigidos
a adolescentes y jóvenes se nombra como
proyecto de vida.8
Los beneficiarios son quienes no tienen un
proyecto de vida, no pudieron armarlo (agente
estatal, Comunidades Vulnerables).
Esta carencia es la justificación de los
programas para ubicar a los jóvenes y a las
jóvenes como sujetos carentes (Chaves, 2005),
y posicionarlos inferiormente respecto de
ciertos parámetros adultocráticos en torno
a la conformación plena de una persona. La
juventud se dibuja como etapa incompleta y de
transición a un estado que sí goza de plenitud,
como sería la adultez. Esto explica que la edad
biológica no sea el principal parámetro de
admisión a los programas, sino su edad social
(Mannheim, 1993): serán jóvenes y por lo
tanto potenciales beneficiarios y beneficiarias,
mientras no tengan armado su proyecto de vida,
independientemente de la edad biológica que
declaren. Para asegurar que esa transición sea
deseable, y no desviada, los programas deben
procurarles a estos sujetos jóvenes ciertas
atenciones en el presente para obtener frutos en
el futuro.
El programa tiene como objetivo
principal la construcción de un proyecto de
vida diferente a delinquir. Cada uno tendrá
un objetivo distinto, para algunos será la
inserción laboral, para otros la escuela, para
otros será un emprendimiento, para otros será
resolver alguna cuestión de salud para después
estar mejor para otra cosa (agente estatal,
Comunidades Vulnerables).
Independientemente de que los programas
se definan como de prevención del delito o
8
636
La noción de proyecto de vida es problemática. Mientras que
la idea del “proyecto de vida” se definió a mediados del siglo
XX -en el auge del Estado de Bienestar- alrededor de acciones
propias del fin de la adolescencia, como “la salida del hogar
parental mediante la independencia económica lograda con un
empleo o profesión, y la formación de una familia propia”, es
utilizada por los programas sociales como un dato propio del
desarrollo normal, sin advertir que es un concepto teórico que
depende fuertemente del contexto para poder concretarse y
no únicamente de la voluntad individual del sujeto que debe
“armarlo” (Llobet, 2009, p. 85). Sobre los sentidos contestados
sobre el “proyecto de vida” en contexto de programas para
jóvenes, puede consultarse un trabajo anterior (Medan, 2012).
inclusión, coinciden en que materializar ese
proyecto de vida requiere vincularse con alguna
de las instituciones que tradicionalmente se
asocian con la transición hacia la adultez: la
escuela, el mercado de trabajo, o el atender
deberes familiares.
A cambio de que los jóvenes y las jóvenes
cumplan con la presencia a reuniones, los
programas organizan reuniones semanales de 2
horas de duración en algún espacio del barrio
en donde viven los beneficiarios y beneficiarias
(sedes municipales, bibliotecas o comedores, o
salas de salud). En dichas instancias se brinda
asesoramiento sobre cuestiones vinculares,
educativas, sanitarias, judiciales y laborales,
charlas temáticas sobre las mismas cuestiones,
y talleres recreativos. Además, todos los
programas entregan una TCI mensual. Las
estrategias buscan acompañar a los jóvenes y a
las jóvenes a la gestación del proyecto de vida
que tiene que partir de sus propias capacidades
y voluntades.
Todo el tiempo tratamos de mostrar a los
pibes que “mirá, si podés hacerlo ¿entendés?” o
sea, demostrar que ellos tienen la herramienta,
apuntamos a generar actores (agente estatal,
Envión).
Los agentes y las agentes insisten en que su
intervención solo es efectiva si logran que los
sujetos jóvenes sean los propios protagonistas
de sus cambios.
Cada historia es un mundo y no hay que ser
ingenuo y creer que el programa los rescata y es
mágico. Me parece que hay un montón de cosas
para que eso suceda, el programa, el espacio
grupal, la experiencia de los otros, ayuda. Pero
tiene que haber un interés personal, lo planteas
todo el tiempo, en la entrevista, con el pibe,
cuando se genera un conflicto, se lo actualizás
todo el tiempo, y eso va haciendo un proceso
de a poco (agente estatal, Comunidades
Vulnerables).
Estas propuestas de corresponsabilidad
coinciden con el contexto general de regulación
social que expuse en la introducción. Los
actuales modos de gobierno fomentan que
las personas asistidas reflexionen sobre sus
propias prácticas, se responsabilicen por sus
acciones y transformen sus actitudes. El lema
que parece primar es: “la reforma está en ti
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La dependencia estatal en programas para jóvenes: ¿estigma o factor de protección?
mismo” (Haney, 2004, p.346).9 Este incluye la
activación del asistido e implícitamente evita
formas de dependencia estatal que resulten
“parasitarias”.
En efecto, como parte del contexto de
análisis es preciso considerar que, si bien en
Argentina ha habido procesos de legitimación
social muy generalizados sobre políticas de
asistencia con TCI cuasi universales, como
la Asignación Universal por Hijo (AUH)10,
está presente en el imaginario social la
figura del “vago que vive de los planes”. Y
aunque prima una modalidad de “corrección
política” alrededor de estos temas, no faltan
ocasiones en las que desde algunos sectores
políticos se desconfíe del destino que los
sujetos beneficiarios le dan a la asistencia
pública, especialmente cuando se trata de
dinero. El titular de uno de los dos partidos
más importantes del país declaró en mayo de
2010, durante una entrevista en el programa
radial santafesino “Contrapunto”, por LT9
(AM 1150):
Algunas herramientas que son buenas en
teoría, terminan desvirtuándose en el camino.
En el conurbano bonaerense la Asignación
Universal por Hijo, que es buena en términos
teóricos, se está yendo por la canaleta de dos
cuestiones, el juego y la droga. Usted advierte
del dos al diez de cada mes (cuando se liquida
la asignación) cómo aumenta la recaudación de
los bingos y de los casinos y, cómo se nutre el
circuito ilegal de la droga a través de la plata
que recaudan los famosos dealers de la droga11.
Otro referente político del partido que
gobierna la Ciudad de Buenos Aires, en octubre
de 2011, también refiriéndose a los posibles
efectos de la Asignación Universal por Hijo
señaló que “(…) hay más chicas embarazadas,
quizás algo ha provocado que lo hagan para
tener una platita a los tres meses”.12 El político
insistía en que la AUH inducía a chicas jóvenes
a embarazarse para cobrar la asignación a la
que se puede acceder desde el tercer mes de
embarazo.
Aunque los hombres y mujeres agentes
de los programas analizados parecen bien
alejados de estas posturas, no desconocen este
clima de sospecha. Posiblemente por ello, entre
otras razones, insisten con los términos del
contrato desde el inicio de la relación con los
beneficiarios y beneficiarias. En el próximo
apartado expongo cómo abordan los sujetos
jóvenes su parte de los contratos, y qué efectos
tienen sus acciones sobre la dinámica de
intervención y el debate sobre la dependencia.
4. Ante incumplimientos de los sujetos
jóvenes, el contrato no se rompe
9
De hecho, hay vasta evidencia en torno a que las nuevas
tecnologías de creación de sujetos apelan a la interioridad,
expresión, revisión biográfica, etc. (Schuch, 2008, McKim,
2008).
10
Es un beneficio que le corresponde a los hijos e hijas de las
personas desocupadas, trabajadores informales o que ganan
menos del salario mínimo, vital y móvil. Consiste en el pago
mensual de $644 para niños o niñas menores de 18 años, y de
2100 para chicos o chicas con alguna discapacidad, sin límite
de edad (datos actualizados al 14/06/14). Esta asignación fue
creada por el decreto N° 1602/09, del Poder Ejecutivo Nacional,
y comenzó a regir a partir del 1ro. de noviembre de 2009.
Los requisitos para cobrarla son que los niños y adolescentes
asistan a la escuela, se realicen controles periódicos de salud y
cumplan con el calendario de vacunación. Actualmente, más de
3.500.000 chicos, chicas y adolescentes son beneficiados con
esta asignación. http://www.anses.gob.ar/destacados/asignacilnuniversal-por-hijo-1
El contrato es un modo de formalizar
la relación de corresponsabilidad, pero las
interacciones entre agentes y jóvenes modelan
la resolución de cada caso. Las agentes del
Envión explican así el modo de decidir si a un
beneficiario o beneficiaria se le descontinúa la
TCI o no:
Uno lo va evaluando en función del
proceso de ese pibe. Porque por ahí es un pibe
que al principio estuvo súper implicado, venía
y sostenía el espacio, y después se enganchó
en una changa y se desenganchó un poco en
ese tiempo, estuvo trabajando y después volvió.
Entonces, vos vas viendo el proceso del pibe.
Siempre es caso a caso (agente estatal, Envión).
Si los jóvenes y las jóvenes no
pueden cumplir con lo pautado, reconocer
explícitamente sus fallas es una forma de
demostrar su compromiso con el cambio de
vida que los programas esperan de ellos.
11
http://www.pagina12.com.ar/diarioeconomia/2-145746-2010-05-16.
htmlA
12
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 631-642, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.1228191113
http://www.mdzol.com/nota/333796/
637
Marina Medan
Horacio (18 años), un beneficiario del
Comunidades Vulnerables, llegó a una de las
reuniones del programa y expresó “Bardié”13.
Mientras mostraba el yeso de su pierna contó
que se había robado una moto y aunque la
policía no lo había agarrado, al escapar se había
caído y se había lastimado. La agente se enojó
con él y le dijo que se fuera a su casa a pensar
qué quería hacer de su vida, que “así” no había
forma de ayudarlo. Él le replicaba con pedidos
de disculpas y rogaba que no le quitara el plan
(RC23-30/05/08).
Silvina (24 años), del mismo grupo de
beneficiarios y beneficiarias, había retomado
la escolaridad como parte de su compromiso
individual. Sin embargo, a los dos meses del
inicio de clases dejó de ir porque volvía muy
tarde a su casa y su marido se quedaba sin cenar.
La agente comprendió las razones y, aunque el
contrato quedaba sin cumplir, Silvina siguió
siendo beneficiaria de la TCI (RC70-17/06/09).
En otra de las reuniones observadas del
Comunidades Vulnerables (RC32-16/07/08),
la agente estatal había estado afuera de la
sala con un beneficiario (Pablo, 19 años) que,
teóricamente, estaba a punto de ser excluido del
programa por sus reiteradas faltas y por seguir
delinquiendo. Al cabo de algunos minutos, la
agente volvió a la reunión y explicó al grupo
de beneficiarios: Pablo va a volver a entrar
(a la sala y al programa) porque nos interesa
trabajar con él porque lo queremos. El joven
había incumplido todas las cláusulas del
contrato pero de alguna manera había logrado
convencer a la agente de que merecía seguir.
La dinámica del “caso a caso” que usan los
programas para evaluar situaciones es conocida
por los jóvenes y las jóvenes. Horacio, Silvina,
y Pablo confiaban en que sus declaraciones y
actos, con los que incumplían el contrato, serían
tolerados. Sabían que los programas consideran
que las transformaciones son paulatinas. En
efecto, cuando pregunté a una de las agentes
si creía que, por ejemplo la entrega de las TCI
impedía la comisión de delitos, respondió
claramente:
13
638
En Argentina, “hacer bardo” es hacer lío, en este caso se refiere a
que cometió algo que sabe que no es aprobado en el contexto del
programa.
No, porque el dejar de robar tiene que
ver con que puedan armar ese otro proyecto,
sino hay otro proyecto no van a dejar de robar
(agente estatal, Comunidades Vulnerables).
Si las condicionalidades tienen la función
de evitar los abusos de los beneficiarios y
beneficiarias, ¿qué explicaría que programas
como los estudiados mantengan la asistencia a
sujetos que no están cumpliendo su parte del
contrato? ¿Cómo lidian los programas con las
acusaciones vigentes de los efectos perversos
de la asistencia? ¿Qué significados adquiere la
cuestión de la “dependencia” en estos contextos?
¿En qué medida se rechaza o se fomenta tal
relación entre el Estado y los individuos?
Teniendo en cuenta las precedentes declaraciones
de políticos que apunté, las dinámicas presentes
en estos programas parecen desafiar los
juicios desconfiados que circulan en torno a la
entrega de dinero a sectores populares. Creo
interesante proponer dos explicaciones que
podrían colaborar en configurar un particular
despliegue de la dependencia, que no connota,
necesariamente, rechazo.
En primer lugar, sugiero que la edad social
-entendida del modo en que lo señalé más arriba,
como carencia de proyecto de vida- puede ser
una clave para explicar que el incumplimiento
de acuerdos teóricamente fundamentales
no signifique, para los agentes y las agentes
estatales, una estafa o un aprovechamiento
desleal por parte de los sujetos beneficiarios.
En este sentido, los jóvenes y las jóvenes son
considerados sujetos en transición a la adultez,
por lo que no serían totalmente responsables
de sus acciones. O al menos, por el hecho de
que estén “en transición” se les perdonaría
algunos deslices, como sucedió con Horacio
a quien no se excluyó aun cuando se robó una
moto. O cuando la agente no reprendió a Alicia
(25 años), otra beneficiaria del Comunidades
Vulnerables, al enterarse de que había
abandonado su tratamiento contra las drogas,
cuyo cumplimiento constituía su parte del
contrato (RC71-29/08/09).
En el extenso trabajo de campo que supuso
la investigación de la que surge este artículo no
registré que los sujetos que obran como agentes
de los programas de prevención del delito, ni
los de inclusión social, estuvieran preocupados
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La dependencia estatal en programas para jóvenes: ¿estigma o factor de protección?
porque la entrega de dinero generara sujetos
pasivos o los invitara a abusar del Estado. En un
artículo en el que los gestores del Comunidades
Vulnerables narraban la experiencia, valoraban
contar con TCI para interpelar con más facilidad
a los jóvenes y a las jóvenes.
Resulta útil la gestión y el otorgamiento
de subsidios/becas como ayuda económica a
los beneficiarios y estímulo para la asunción y
el sostenimiento de compromisos acordados:
capacitaciones en oficios, reinserción y/o
permanencia escolar, atención de la salud
y tratamiento de consumo problemático de
sustancias psicoactivas, participación en
emprendimientos productivos y/o sociales,
etc.” (Canavessi et al., 2010, p. 7).
Las TCI son una suerte de “anzuelo”
para estimular a los jóvenes y a las jóvenes
a involucrarse en ciertos procesos de
transformación. La entrega de las TCI habilita a
los sujetos agentes a intervenir en la vida de los
sujetos jóvenes.
Es una forma de andarles atrás, como
que por ahí la familia no lo va a buscar [por
ejemplo para que vaya a la escuela] somos
nosotros los que estamos ahí pinchándolos.
Después vienen los chicos y te dicen “mirá
pasé a noveno” te vienen con la nota es decir,
[tomás] el lugar de referencia, y después
generás con ese pibe como un súper vínculo de
referencia (agente estatal, Envión).
Los programas se configuran a sí mismos
como espacios que fomentan en los jóvenes y las
jóvenes inserciones positivas (como la escolar).
Además, se autoasignan un rol de protección
que han dejado vacante algunas familias, en
contextos plagados de distintos riesgos.
Haciendo un análisis muy general, todos
los espacios para que el pibe vuelva a caer
[en el delito] están muy cerca, todo el tiempo,
en la esquina, en la puerta de la casa, dentro
de la casa a veces, entonces el pibe tiene que
estar muy fortalecido para decir No. Desde ese
concepto están en riesgo todo el tiempo (agente
estatal, Comunidades Vulnerables).
Entrevistada: A veces vienen los chicos y
bueno, están un rato y están re mal pero saben
que acá se los va a contener. Es una garantía
que hayan pasado por acá.
Entrevistadora: ¿Una garantía para ellos?
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Entrevistada: Es más como una tranquilidad
y una garantía del laburo nuestro en el que
ofrecemos algo para que en un momento de sus
vidas no estén regalados a otros peligros o a
otras situaciones (agente estatal, Envión).
Si bien los programas buscan gestar sujetos
autónomos que tengan su propio proyecto de
vida, eso no supone prescindir de la ayuda
estatal. Tal es así que cuando un beneficiario
o beneficiaria deja de asistir al programa, se
concibe como una pérdida:
Hay situaciones muy extremas en que
los chicos no pueden seguir viniendo y eso se
traslada en una pérdida porque les dejás de dar
una referencia porque ya no los ves en el día a
día (agente estatal, Envión).
Estos datos llevan a pensar que, en estos
programas, el que los jóvenes y las jóvenes
tengan lazos de dependencia con el Estado,
constituye un modo de protegerlos frente a
riesgos presentes en su entorno. Los programas
buscan constituirse en cierta referencia adulta
que guíe a los sujetos jóvenes a la elaboración
del proyecto de vida o que, al menos, contenga
su presente riesgoso. De ahí que se interprete
que esta forma de dependencia tiene que ver
con la edad social que se le atribuye a los
destinatarios y destinatarias: jóvenes, aún no
del todo maduros y necesitados de cuidado.
La segunda explicación que me interesa
proponer sobre la falta de rechazo hacia
la dependencia estatal gira en torno a una
percepción crítica que tienen los agentes y las
agentes del mismo Estado al que representan.
Agentes y funcionarios o funcionarias de los
programas sugieren que el Estado, más que ser
abusado por los sujetos beneficiarios, está en
deuda con ellos y los ha descuidado.
La existencia del programa tiene que
ver con la posibilidad de una reparación
histórica que tenemos que realizar en estas tres
generaciones que han sido devastadas por el
modelo neoliberal que nos ha acompañado y
que supimos conseguir. A nosotros nos interesa
la posibilidad de que ese joven vuelva a creer,
y para que el joven vuelva a creer tiene que
creer la sociedad en el (agente estatal, Envión
Volver).
A su vez, en un plano más concreto, los
sujetos agentes desconfían de las posibilidades
639
Marina Medan
reales de inclusión que el Estado propicia
mediante los programas. Señalan que los
programas tienen misiones ambiciosas en
las que no se dimensiona la complejidad del
problema que se pretende abordar.
Se necesitaría mucho más apoyo desde [la]
Nación para que esta política sea integrada
a otras políticas y para que el programa de
prevención del delito no sea aislado. Que
pueda estar asociado a otras instancias
institucionales para que tengan más facilidad
para que sea concreto lo que uno les propone a
los pibes. Uno les propone un proyecto de vida
alternativo a delinquir, y ahí están todos los
obstáculos, en la inserción educacional está el
obstáculo, en la laboral también, en la justicia
también y está cerca el obstáculo (agente
estatal, Comunidades Vulnerables).
Finalmente, según los programas, la
violencia policial del mismo Estado al que ellos
representan, es uno de los principales riesgos
que aquejan a los jóvenes y a las jóvenes. Los
agentes hablan del asunto con preocupación,
pues no pueden combatir esos tipos de abusos
con sus propias acciones.
Realmente la que rompe los códigos es
la policía, son raras las ocasiones en que se
armen tiroteos a la luz del día entre bandas, no
pasa. Quienes desencadenan los tiroteos son
los patrulleros cuando ingresan persiguiendo
a alguien [...] Entonces, como que ahí está al
límite, te está poniendo al límite alguien del
Estado (agente estatal, Envión).
El reconocimiento de los agentes y las
agentes sobre los propios déficits estatales
podría incomodarlos al punto de menguar las
exigencias a la otra parte del contrato, es decir,
a los sujetos jóvenes14. En efecto, otros trabajos
(Llobet, Gaitán, Medan & Magistris, 2013) han
advertido que para algunos agentes estatales
“flexibilizar” reglas de la asistencia es una forma
de “hacer justicia” frente a años de abandono
estatal que han padecido las poblaciones que
ahora reciben asistencia.
En suma, tanto la edad social, como los
déficits propios del Estado podrían explicar,
en parte, la tolerancia a incumplimientos de
14 Más detalle sobre las responsabilidades estatales puede
consultarse en Medan (2013).
640
los acuerdos y el hecho de que estos no sean
entendidos como un abuso de los sujetos
beneficiarios. Por último, el contrato -con
cláusulas subjetivas de inclusión (Llobet, 2009)
modeladas en el marco de las interaccionestiene un carácter flexible. En su interior casi
siempre hay una nueva oportunidad, mientras
se manifieste la intención de cambiar de
comportamiento.
5. Autonomía restringida ¿dependencia
socialmente necesaria?
Este trabajo se inspiró en Dependency
Demystified: inscriptions of power in a Keyword
of the Welfare State (1994) de Nancy Fraser
y Linda Gordon. Las autoras se preguntan
si sería posible una forma de dependencia
no peyorativa y de la misma jerarquía que su
opuesto “independencia”. Mientras proponen
un ideal que termine con las relaciones
de dependencia -acabar con esquemas de
dominación- sugieren distinguir la dependencia
excesiva -aquella enraizada en instituciones
sociales injustas y probablemente remediables-,
de aquella dependencia socialmente necesaria.
Esta última representaría la necesidad de otros
de ser cuidados, característica indisociable del
ser humano, experimentada intensamente al
inicio y fin del ciclo vital pero también en el
mientras tanto (Fraser & Gordon, 1994, p. 24).
El examen sobre esta cuestión en los
programas para jóvenes lleva a sugerir que
quizás la dependencia que se gesta y se fomenta
desde estos programas pueda responder a
esta concepción socialmente necesaria de la
dependencia. Para estos programas la “batalla
de la vida cotidiana” (Merklen, 2013) que los
jóvenes y las jóvenes deben enfrentar, es una
en la cual el cuidado y supervisión estatal están
presentes. No se advierte ninguna necesidad de
los individuos que obran como agentes estatales
de devolverlos rápido y solos a ninguna parte.
El matiz que encuentro en estas latitudes se
sintetiza en el siguiente testimonio de un
agente, coordinador del Envión Volver. Para
señalar lo que el programa considera un logro
de la intervención, ejemplifica con el caso de
un beneficiario:
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 631-642, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.1228191113
La dependencia estatal en programas para jóvenes: ¿estigma o factor de protección?
(…) el chico, que estaba realmente en una
situación de riesgo por lo que evaluábamos y
veíamos todos los miembros del equipo, pudo
sostener las actividades, se lo pudo acompañar,
el pudo soportar que lo estuviéramos marcando
con las intervenciones todo el tiempo, pudo
transitar todo ese verano con mucho dedo y
mucha mirada puesta y sostenerlo (agente
estatal, Envión Volver).
El joven había soportado el par cuidado/
vigilancia estatal. Este programa reconocía
como una señal de compromiso, y ergo de
activación, el que este joven hubiera admitido
y tolerado la intervención estatal. El logro, para
el programa, no radicaba en que prescindiera de
la ayuda estatal, sino todo lo contrario.
Podría postularse que estos programas
persiguen, al menos para esta etapa de la
vida de los beneficiarios y beneficiarias, una
autonomía restringida que requiere una cuota
de dependencia estatal. La duda que persiste
es -habida cuenta de que la posición de
subordinación es intrínseca a la dependencia-, si
esta forma de dependencia estará más dispuesta
a eternizar la subordinación que a fortalecer la
autonomía.
6. Reflexiones finales
Mi argumento central en este artículo es
que mientras los programas para jóvenes de
sectores populares fomentan la activación y
responsabilización individual en la gestión de
los riesgos y la lógica condicional para brindar
asistencia, no rechazan la dependencia estatal.
Específicamente sostengo que la dimensión
etaria enlazada con un posicionamiento crítico
hacia el Estado por parte de los propios agentes
de la asistencia pone en discusión la visión
de que actualmente la dependencia sea solo
desplegada a través de su versión peyorativa.
Al contrario, propicia que se la resignifique
positivamente. La “protección” podría ser una
forma de “dependencia socialmente necesaria”,
según la propuesta de Fraser y Gordon (1994).
No obstante, esta ayuda que los programas
entienden como un factor de protección hacia
los jóvenes y las jóvenes, contiene una cantidad
de sentidos asociados que no responden,
necesariamente, a ampliaciones de derechos
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 631-642, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.1228191113
o reconocimiento de necesidades propias. De
hecho, tal como se ha mostrado ampliamente en
otros trabajos propios y ajenos, de estas y otras
latitudes, la “protección” estatal puede ser bien
restrictiva y estigmatizante (Medan, 2013).
De uno u otro modo, los hallazgos sugieren
que es preciso atender a las particulares formas
en que ciertas tendencias aparentemente
globales de regular poblaciones se despliegan
concretamente.
Específicamente,
aún
permanece como incógnita en qué medida
estas manifestaciones alternativas -como el
entender la dependencia como protección- son
reconfiguraciones coyunturales y aisladas,
o si mejor podrían caracterizar estrategias
renovadas propias de los procesos de reforma
que Argentina, y también la región, han
conocido en la última década.
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Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 631-642, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.1228191113
Identidad homosexual y contexto familiar heteroparental:
implicaciones educativas para la subversión social
Referencia para citar este artículo: Ceballos-Fernández, M. (2014). Identidad homosexual y contexto familiar
heteroparental: implicaciones educativas para la subversión social. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez
y Juventud, 12 (2), pp. 643-658.
Identidad homosexual y contexto familiar
heteroparental: implicaciones educativas para la
subversión social*
Marta Ceballos-Fernández**
Universidad de Oviedo, España.
Artículo recibido en enero 13 de 2014; artículo aceptado en marzo 14 de 2014 (Eds.)
• Resumen (analítico): Este estudio exploratorio ha sido emprendido con la finalidad de
investigar, partiendo de los testimonios de personas homosexuales, el proceso de desarrollo de la
identidad homosexual en el marco familiar heteroparental. Desde un criterio socioeducativo, se
examina la respuesta del microsistema familiar ante este hecho, además de estudiar cómo se vive
la homosexualidad en la familia de origen y otras cuestiones afines. En la investigación participan
cuatro familias homoparentales españolas. A partir del empleo de una metodología cualitativa,
apoyada en entrevistas en profundidad, efectuamos el pertinente análisis discursivo. Los resultados
apuntan que la familia actúa como un factor de riesgo en la construcción de la identidad homosexual
de los jóvenes, detectándose necesidades educativas que son discutidas al término del artículo.
Palabras clave:identidad homosexual, familias homoparentales, parejas homosexuales, familias
heteroparentales, educación, entrevistas en profundidad (Thesauro de Ciencias Sociales de la Unesco).
Homosexual identity and the hetero-parental family context:Educational implications for
social subversion
• Abstract (analytical): This exploratory study has been undertaken with the aim of carrying out
a research project, departing from the testimonies of homosexual people, the process of development
of the homosexual identity in the hetero-parental family context. From a socio-educational criterion,
the response of the family micro-systemto this situation, in addition to studying how homosexuality
is experienced in the family of origin and other related issues. Four Spanish homo-parental families
participate in the research. From the use of a qualitative methodology, supported by in-depth
interviews, we make the pertinent discursive analysis. Results point out that the family acts as a risk
factor in the construction of the homosexual identity of the young, and we detected educational needs
that are discussed at the end of the article.
*
Este artículo de investigación científica y tecnológica se deriva de un estudio denominado “Parejas homosexuales y homoparentalidad: Un
análisis del discurso de su percepción socio-educativa”, financiado por el Gobierno del Principado de Asturias (España) con cargo a fondos
provenientes del Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación (P.C.T.I.) de la citada Comunidad Autónoma. Mes y año de inicio de la investigación:
Junio, 2007; mes y año de finalización de la investigación: Julio, 2011. Fundación para el Fomento en Asturias de la Investigación Científica
Aplicada y la Tecnología: BP07-035. El artículo se apoya en un enfoque eminentemente cualitativo. Área: Sociología; subárea: temas especiales.
**
Doctora en Pedagogía por la Universidad de Oviedo (España). Becaria de Investigación Predoctoral (2007-2011) de la Fundación para el Fomento
en Asturias de la Investigación Científica Aplicada y la Tecnología (Ficyt). Correo electrónico: [email protected]
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 643-658, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.1229140514
643
Marta Ceballos-Fernández
Keywords: homosexual identity, homo-parental families, homosexual couples, hetero-parental
families, education, in-depth interviews (the Unesco Social ScienceThesaurus).
Identidade homossexual e contexto familiar heteroparental: implicações educacionais para
subversão social
• Resumo (analítico): Este estudo exploratório foi realizado com a finalidade de investigar,
com base em testemunhos de pessoas homossexuais, o processo de desenvolvimento da identidade
homossexual no âmbito familiar heteroparental. A partir de um critério sócio-educativo, foram
examinadas as respostas do micros sistema familiar para este fato, além de estudar como as pessoas
vivem a homossexualidade na família de origem e outras questões conexas. Essa pesquisa contou com
a ajuda de quatro famílias homoparentais espanholas. A pesquisa possui metodologia qualitativa,
realizada pela análise do discurso, a qual se apoia em entrevistas em profundidade. Os resultados
indicam que a família é um fator de risco na construção da identidade homossexual de jovens,
detectando necessidades educacionais que são discutidas ao final do artigo.
Palavras-chave: identidade homossexual, famílias homoparentais, casais homossexuais, famílias
heteroparentais, educação, entrevistas em profundidade (Tesauro de Ciências Sociais da Unesco).
-1. Introducción. -2. Homosexualidad y su concurrencia con los procesos identitarios
juveniles. -3. Homosexualidad en el marco sociofamiliar. -4. Metodología. -5. Resultados. -6.
Discusión y conclusiones. -Lista de referencias.
1. Introducción
La bibliografía al uso descubre que la
conceptualización de la homosexualidad está
sujeta a múltiples acepciones que complejizan
su aproximación semántica. Por un lado, es
concretada como una orientación del deseo
sexual estable -acorde con la salud psicofísica
del sujeto- a desear afectiva y sexualmente
a personas de su mismo sexo (López, 2006,
Baile, 2008). De otro lado, la homosexualidad
-y por extensión la homoparentalidad- es una
orientación sexual que denota un desarrollo
inadecuado de la identidad sexual y, por
ende, inapropiada para ejercer las funciones
parentales (Scala, 2005, De Irala y López del
Burgo, 2006).
Esta dicotomía no hace sino demostrar
que la homosexualidad es un tema que genera
discusión y controversia sociales. De hecho,
los medios de comunicación se hacen eco,
asiduamente, de noticias -generalmente
referidas a situaciones homófobas- que
reavivan el choque y el cruce de opiniones en
la esfera internacional. La homosexualidad es
644
concebida desde un criterio heteronormativo,
circunstancia que nutre su susceptibilidad al
debate social. Y es que la homosexualidad
es una cuestión que no pasa inadvertida en la
parcela política, educativa, social o religiosa.
En el plano privado -ámbito que nos
ocupa-, la homosexualidad también genera
un cierto desconcierto e inestabilidad cuando
se presenta en el escenario familiar. Lejos de
suscitar indiferencias, la homosexualidad -como
sostiene López (2004a)- trunca el equilibrio
de la estructura familiar, alterando el patrón
esperado de obligatoriedad heterosexual. En
este contexto, la gestión de la homosexualidad1
de los hijos e hijas es compleja para los padres
y madres, pero igualmente complicada para los
jóvenes y las jóvenes que se enfrentan al ejercicio
de aprehender su orientación homosexual como
un constituyente de disgregación y transgresión
sociales (Robledo, 2004) en un microsistema
-en términos ecológicos- eminentemente
1
El término “gestión” trasferido a este contexto ha sido rescatado
de las aportaciones realizadas por Herdt y Koff (2002). Este
concepto aplicado al estudio engloba el proceso articulado en
la conducción e integración de la construcción-desarrollo de la
identidad homosexual en el marco familiar.
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Identidad homosexual y contexto familiar heteroparental:
implicaciones educativas para la subversión social
heterosexual. En este escenario, la institución
familiar, entendida como comunidad de
prácticas educativas (Rodrigo y Acuña, 2005),
representa un lugar determinante en el desarrollo
psicológico de los hijos e hijas; circunstancia
que adquiere mayor significatividad cuando
nos remitimos a los procesos identitarios de
jóvenes con orientación homosexual, dada la
particularidad de este proceso.
Partiendo de esta base, en este artículo
estudio las percepciones socioeducativas de
sujetos con orientación homosexual sobre su
familia de origen, y su incidencia en el papel
que desempeña la familia en la construcción
de sus procesos identitarios como jóvenes
con orientación homosexual que actualmente
conforman una familia homoparental. Es
preciso investigar cómo se fraguan los procesos
identitarios de jóvenes con orientación
homosexual en el seno de la institución familiar,
para detectar elementos que dificultan o facilitan
este proceso para, ulteriormente, concretar
implicaciones pedagógicas orientadas a la
práctica, que reviertan en una gestión óptima
de la homosexualidad en el enclave familiar.
Por ello, en este escrito aporto datos de interés
en torno a la comprensión de los procesos
configurativos de la juventud con orientación
homosexual, desde un encuadre educativo y
social.
2. Homosexualidad y su concurrencia con
los procesos identitarios juveniles
En la adolescencia los sujetos jóvenes
otorgan significados a cuestiones determinantes
en la concepción de sí mismos; de ahí que
este periodo esté sujeto a una crisis particular,
por los cambios emprendidos en la búsqueda
inquietante de autonomía e identidad (López,
2005). En este contexto de autoconocimiento,
la toma de conciencia de la orientación sexual
constituye un elemento que participa en este
proceso de exploración personal (Soriano,
2004), si bien en los procesos identitarios
de las personas con orientación homosexual
confluyen, además, determinadas circunstancias
que complejizan este ejercicio de introspección.
Por una parte, ser homosexual implica tener
que asumir una identidad minoritaria y, como
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tal, una carencia de modelos de identificación
(Robertson & Monsen, 2001, Castañeda, 2006,
2007, De la Mora & Terradillos, 2007). Por
otra parte, a esta casuística se suma la falta de
lazos generacionales. Es decir, el individuo
joven homosexual construye su identidad sin
contar -generalmente- con referentes familiares
previos y, por tanto, en ausencia de rasgos
comunes con su grupo familiar inmediato.
Es por ello que la asunción de la orientación
homosexual está regulada por un “sentimiento
de extrañamiento” (De la Mora & Terradillos,
2007, p. 258), de modo que estos sujetos
jóvenes construyen su identidad psicosexual
en un escenario de desconocimiento y de
vulnerabilidad, desprovisto de figuras que
sirvan de modelaje y de fuentes de aprendizaje
(Castañeda, 2006, 2007).
Argumentaciones de esta naturaleza ponen
de relieve el carácter privativo de los procesos
identitarios de las personas con orientación
homosexual (De la Mora & Terradillos, 2007).
Testifican que, aunque la toma de conciencia de
la orientación sexual sea un proceso extensible
a todas las sexualidades, el desarrollo implicado
en la autodefinición heterosexual es mucho más
sutil, apenas observable, como consecuencia
del heterosexismo vigente (Soriano, 2004).
Es más, vienen a establecer que, dadas las
características de la sociedad actual, no es
equivalente desarrollar un sentido de identidad
homosexual que uno heterosexual (Soriano,
2004, Pérez, 2005).
Al respecto, la persona homosexual siente
una necesidad apremiante de configurarse como
un todo, de modo que su interior sea congruente
con la imagen que ofrece de sí mismo (Weston,
2003). No obstante, la encrucijada entre el
ser y el deber ser es un componente que
determina la vida de la persona homosexual,
complejizando la búsqueda de este equilibrio
bidimensional. El cómo enfrentarse a esta
situación de ambivalencia es diferente según
la persona, pero habitualmente el sujeto
adolescente persigue no desmarcarse de la
normalidad, intentando desarrollar un rol que
no concuerda con su orientación homosexual,
aprendiendo a vivir “como si” (como si fuesen
heterosexuales) (Maroto, 2006). Siguiendo esta
idea, Guasch (2000) mantiene que muy pocas
645
Marta Ceballos-Fernández
personas jóvenes homosexuales disponen del
lujo de vivir abiertamente la homosexualidad,
esgrimiendo que una sociedad democrática
debería posibilitar la situación contraria. Más
tajante en sus disertaciones se expresa López
(2004a, 2004b), equiparando el silencio de
los hijos e hijas sobre su homosexualidad, o
el hecho de que no sean bien aceptados por su
núcleo familiar, a una forma de maltrato juvenil.
3. Homosexualidad en el marco
sociofamiliar
La institución familiar representa un
espacio privilegiado en el aprendizaje y
construcción de valores entre sus miembros por
su alta función pedagógica. Constituye -como
mantienen García, Ramírez y Lima (2005)- el
punto de referencia, el espejo en el que los hijos
e hijas esperan encontrar pautas y principios
con los cuales poder juzgar el mundo y tomar
decisiones acertadas, principios y pautas
que, conjugados con sus propias experiencias
personales, les sirvan de apoyo en el tránsito
hacia la madurez. Es por ello que la familia
cumple un soporte vital para el individuo
adolescente en su proceso de adquisición de
autonomía personal, reportándole la seguridad
que precisa (López, 2005).
En el caso de los adolescentes y las
adolescentes con orientación homosexual,
la función protectora de las figuras de apego
adquiere un cariz especial, motivado por la
idiosincrasia ligada a estos procesos identitarios.
Por un lado, el sujeto joven homosexual
ha sido socializado y educado en un medio
sociofamiliar imperantemente heterosexual,
circunstancia que dificulta la aceptación de su
sexualidad (Soriano, 2004). Por otro lado, y
como resultado, la persona debe despojarse de
una identidad heterosexual fomentada desde
la infancia, adquiriendo progresivamente una
identidad que no se corresponde con ninguna
experiencia anterior (Castañeda, 2007). Luego,
la familia representa un lugar idóneo para que el
sujeto adolescente salga reforzado de este reto,
y encuentre, a su vez, el aliento motivacional
necesario para encarar con éxito su situación
personal (Serra, Gómez, Pérez- Blasco &
Zacarés, 2005).
646
En este contexto, cobran un sentido
perentorio las cogniciones de los padres y madres
en torno a la educación de sus hijas e hijos.
Así, el conjunto de disposiciones, percepciones
y creencias que los padres y madres han
configurado en torno a la crianza de sus hijas
e hijos se concreta en un proyecto educativo,
en un “currículum educativo familiar” (Rodrigo
& Acuña, 2005), que comprende determinadas
prácticas educativas, pero que igualmente
entraña expectativas y juicios sociales sobre el
género y la orientación sexual. Nos situamos,
luego, en una realidad ambivalente. Esto es,
aunque la familia representa un escenario
competente en el desarrollo armónico de sus
miembros (García, Ramírez & Lima, 2005),
los mensajes educativos parentales están
bañados por un orden discursivo, en ocasiones
subliminal, que genera otredades simbólicas
entre géneros y prácticas de normalización que
naturalizan la heteronormatividad y los valores
socioculturales dominantes, problematizando
el bienestar del hijo o hija que no ensambla en
este canon social.
Partiendo de esta base, las perspectivas
familiares heterosexistas refuerzan en los
sujetos jóvenes homosexuales sentimientos de
diferencia (Epstein & Johnson, 1994, Viñuales,
2002, De la Mora & Terradillos, 2007) o, en
situaciones más problemáticas, casos de mistaken
identity -“error de identidad”- (Herrero, 2001, p.
387). No en vano, como expresa López (2006),
los progenitores y progenitoras heterosexuales
con hijas e hijos homosexuales en edad
adulta, se han desarrollado en una coyuntura
social impregnada de actitudes homófobas
y especializada en la heterosexualidad como
forma de vida, dificultando la aceptación de la
homosexualidad de su progenie. De la misma
manera, el estigma social que pesa sobre la
homosexualidad, y la “demonización cultural”
(Martínez, 1996-1997, p. 189) a la que ha
estado sometida nutren, considerablemente, la
presunción universal de la heterosexualidad de
madres y padres respecto a sus hijas e hijos.
Al hilo de esta idea, la homosexualidad
de un hijo o hija genera en sus padres y
madres sentimientos de pérdida, conjugados
con sensaciones de culpabilidad y negación
de la realidad, sin olvidar el miedo que
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 643-658, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
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Identidad homosexual y contexto familiar heteroparental:
implicaciones educativas para la subversión social
les apremia proyectar el futuro de sus
hijos e hijas; paralelamente, las personas
jóvenes experimentan frustración, unida
a la incertidumbre de no saber cómo va a
responder su núcleo familiar (Generelo, 2004).
Luego, para padres, madres, hijas e hijos, la
homosexualidad conlleva una metamorfosis
cognitiva y emocional que, lejos de significar
un debacle familiar, denota cómo en la familia
las personas adultas y los sujetos jóvenes están
sumidos en un proceso constante de desarrollo
personal (Palacios & Rodrigo, 2005). Así, la
homosexualidad se cristaliza en un común
a ascendientes y descendientes, exigiendo a
ambos un reajuste de sus esquematismos sobre
la sexualidad y el género (Pérez, 2005).
En esta tónica, el rol de la familia en la
gestión de la homosexualidad es vital para el
individuo adolescente, puesto que marcará
sus experiencias y transiciones personales.
Es por ello que la familia podrá constituir,
contradictoriamente, un factor de riesgoperturbador o un elemento beneficiosofacilitador en este proceso (López, 2006).
4. Metodología
Adelanto la presente investigación
con la finalidad de estudiar -partiendo de
las experiencias de vida de las personas
con orientación homosexual- determinadas
cuestiones
socioeducativas
sobre
el
medio familiar heterosexual en el que se
han desarrollado. Este objetivo general
lo desgloso en los siguientes objetivos
específicos: 1) descubrir la conceptualización
de la homosexualidad de los progenitores y
progenitoras heterosexuales, analizando los
discursos de sus hijas e hijos homosexuales;
2) conocer, partiendo de los relatos de las
personas homosexuales, cómo afecta la
homosexualidad de los hijos e hijas al núcleo
familiar, y las relaciones entre sus miembros;
3) analizar, desde las experiencias vitales de las
personas con orientación homosexual, el papel
de la familia en la adquisición de la identidad
homosexual de los hijos e hijas y, finalmente,
4) indagar acerca de las percepciones que las
personas homosexuales manifiestan sobre la
educación recibida en su familia de origen.
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Adopté una metodología de investigación
cualitativa dirigida a analizar y comprender las
representaciones y percepciones de las personas
homosexuales sobre determinados aspectos
socioeducativos relacionados con su sexualidad
y con su familia de origen para, ulteriormente,
detectar vacíos, contrafuertes y demandas
educativas que los sujetos protagonistas
atestiguan conforme a sus historias de vida.
El empleo de esta metodología ha permitido
penetrar en el imaginario de las personas
participantes, priorizando el discurso en el
proceso de recogida de datos (Dorio, Sabariego
& Massot, 2004).
Realicé la recogida de datos mediante la
técnica de la entrevista en profundidad. Diseñé
entrevistas semi-estructuradas garantizando la
flexibilidad y la dinámica de los encuentros,
solicitando la presencia de los dos miembros
de la pareja. Con todo, conté con el apoyo de
un guión de preguntas, considerando que una
cierta estructuración era fundamental en aras
de asegurar que los temas principales eran
explorados con un cierto número de informantes
(Taylor & Bogdan, 2004).
Por otra parte, establecí ciertos requisitos
que definiesen las características de la muestra
de estudio. El criterio base estuvo referido
a la parentalidad2. Concreté que los sujetos
participantes fuesen parejas homosexuales de
hombres o mujeres que cohabitasen y tuviesen
a su cargo hijos o hijas en edad escolar; ahora
bien, no fue apremiante que el niño o niña fuera
de ambos miembros de la pareja, de la misma
forma en que tampoco indagué por la vía por
la cual ejercían sus funciones parentales.
Otras variables, como el estado civil, la zona
geográfica o la edad, no fueron criterios
aplicados a la selección de los casos.
A través del muestreo “bola de nieve”, y
del contacto mantenido con asociaciones de
gays y lesbianas y de familias homoparentales,
localicé a 4 familias homoparentales que
cumplían con estas condiciones formales.
La muestra estuvo compuesta por 2 familias
2
Incluí este precepto en razón de investigar cuestiones articuladas
con la parentalidad homosexual; materia, por otra parte, que no
dirimo en este artículo. De ahí el hecho de reseñar este criterio
clave a fin de examinar la realidad de las familias homoparentales
y su función educadora.
647
Marta Ceballos-Fernández
homoparentales encabezadas por hombres, y 2
por mujeres. En cuanto a la zona de residencia,
3 familias residían en la Comunidad de Madrid,
y la restante en Andalucía. La edad de los
individuos participantes superaba en todos
los casos los 30 años, y el tiempo mínimo de
relación en pareja era de 5 años. En lo que
atiende al nivel educativo, existe un predominio
de estudios universitarios superiores (4
casos), seguidos de la Formación Profesional
I (2 casos). Laboralmente, todos los sujetos
entrevistados, excepto un varón, se encontraban
activos a tiempo completo. Asimismo, cada
familia figuraba una forma distinta de cultivar la
parentalidad: inseminación artificial, adopción,
relación heterosexual anterior y acogimiento
permanente.
Finalmente, dada la naturaleza narrativa
del material recabado empleé un procedimiento
de análisis de datos basado en el análisis de
contenido (Valles, 2009). A tal fin, distinguí
tres niveles de trabajo: 1) clasificación temática
de las distintas ideas verbalizadas en las
entrevistas. Esta primera actividad analítica
comporta el descubrimiento de categorías
permitiendo organizar la información recabada
(Hammersley & Atkinson, 2009); 2) descripción
del contenido de las transcripciones, incluyendo
comentarios de las personas participantes en
relación con los tópicos específicos que se tratan
en cada momento. Este segundo nivel implica
una descomposición del trabajo realizado,
desgranando el material para articularlo con
las argumentaciones formuladas (Sanmartín,
2000); y, 3) interpretación teórica del contenido
descrito en el segundo nivel de análisis.
5. Resultados
En esta sección presento los resultados más
destacados de la investigación, acompañados
de fragmentos discursivos que ilustran las ideas
reseñadas.
5.1. Padres y madres de ayer y de hoy:
La brecha generacional y educativa
Las parejas participantes declaran nula
la posibilidad de que sus padres y madres
contemplasen, antes de que tuviesen indicios
de su homosexualidad, que pudieran tener un
648
hijo gay o una hija lesbiana; sus respuestas
fueron muy categóricas afirmando un “no”
contundente: “No, es que no se imaginaba esa
posibilidad” (Mujer, E2)3. En este contexto, sus
ascendientes respetan la “cadena simbólica”
(Viñuales, 2002) que marca un orden previsible
en la configuración de un hombre y una mujer,
reforzando el continuum entre sexo (macho/
hembra), género (masculino/ femenino),
orientación sexual (heterosexual) y prácticas
sexuales (coito-vaginal).
Con todo, los padres y las madres
entrevistados advierten un cambio de dirección,
sosteniendo que los progenitores y progenitoras
actuales pueden llegar a considerar esta opción
en la orientación sexual de sus hijos, alterando el
“integrismo identitario” formulado por Dorais
(citado por Borrillo, 2001, p. 108). Esgrimen que
existe una tendencia positiva, que promueve que
los padres y madres valoren esta circunstancia:
“Sí, yo creo que sí, ha cambiado radicalmente”
(Mujer, E2). En esta tónica, las parejas
participantes explican que, en la medida en que
se normalice socialmente la homosexualidad,
los ascendientes heterosexuales tenderán a ser
más tolerantes con la diversidad sexual y con
la homosexualidad de sus descendientes que lo
que fueron sus mayores:
-“Sí, en la medida en que todo se
normalice, yo creo que serán más
tolerantes” (Mujer, E4).
-“Sí, yo creo que todavía hay por hacer
muchas cosas, pero sí... yo creo que es
la tónica general” (Mujer, E2).
-“Espero que sí, espero que sí, porque
yo creo… es lo que se plantea con
normalizar toda esta circunstancia…”
(Varón, E1).
De esta suerte, la legalización del
matrimonio y adopción homosexuales en
España en el año 2005 han servido, además
de para regular la situación de las parejas
homosexuales, para fomentar en estas un
cambio actitudinal y satisfactorio en torno
a la seguridad que les reporta la sociedad
actual como espacio vivencial para los padres
3
Cuando incluyo citas textuales de los discursos de las parejas
que fueron entrevistadas, cito entre paréntesis una anotación que
tiene por objeto constatar el género de quien realizó la afirmación
y el número de la entrevista (E) en la que participó.
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Identidad homosexual y contexto familiar heteroparental:
implicaciones educativas para la subversión social
y madres homosexuales y sus hijos e hijas, y
para las personas homosexuales en general.
No obstante, una pareja de mujeres (E4) señala
que este cambio es aparente, observando que,
lejos de constituir una realidad, responde a una
práctica formal (último fragmento discursivo):
-“Está el amparo de la ley y, entonces,
eso te da mucha seguridad…” (Varón,
E3).
Completa su pareja: “Y socialmente
también ha cambiado muchísimo…”
(Varón, E3).
-“De todas formas, desde la aprobación
de la ley ha habido un cambio cualitativo
en la actitud de la gente… sí…” (Mujer,
E4).Interviene su pareja: “La gente lo
normaliza… supongo que deben de
pensar que no es lo mejor para los niños
o así… sobre todo, en la intimidad, pero
en la relación que existe…” (Mujer, E4).
-“Es más seguro porque ahora hay
una ley que nos ampara y por eso…
la verdad que es por eso… ahora hay
una ley que nos ampara… antes no la
había, entonces ahora cuando alguien te
increpa, o alguien quiere ir acusándote…
o insultándote contra tu familia, el que
se sale de la norma es el no tú, ahora
sí…” (Mujer, E2).
-“(…) va creciendo la sociedad y
vamos avanzando y la legalidad del
matrimonio gay ha supuesto una
normalidad impuesta, que la gente la va
aceptando…” (Mujer, E4).
Opina su pareja: “Yo creo que la gente
no ha progresado tanto como creemos…
estamos en una situación que no hay
conflicto, que no hay nada pero… yo
realmente no creo que la gente haya
interiorizado tanto el cambio…” (Mujer,
E4).
Explica la primera: “No, no, no, no lo ha
interiorizado del día a la noche, pero no
es políticamente correcto decir ¡ah sí,
pues que mi hija no vaya con la tuya! al
revés, ¡ah, que tienes dos mamás! ¡ah,
sí...! se quedan así porque no saben ni
qué decir… ¡ah, muy bien, muy bien!...
se ponen un poco nerviosos…”.
(…)
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Declara la segunda: “Se ponen
nerviosos y, luego, no te dejan de dirigir
el saludo… todo sigue igual, entonces,
en ese sentido, ellos hacen el esfuerzo
de esa corrección y, poco a poco, eso irá
calando, yo entiendo que tiene que ser
así…”.
De otro lado, las parejas entrevistadas
entienden que la educación que recibieron sus
padres y madres es un factor desencadenante
del sentir homófobo de algunos progenitores
y progenitoras hacia sus hijas e hijos
homosexuales. Todos apuntan que los valores
de la época en la que fueron educados sus
ascendientes -el Régimen Franquista-,
sembraron y promovieron reticencia y recelo
hacia la homosexualidad. Entienden, por
tanto, que la homofobia germinó con motivo
del momento de represión ideológica que
atravesaba España (cita textual E4). Igualmente,
estas familias consideran que la educación que
recibieron sus padres y madres fue rígida y con
fuertes dosis de conservadurismo; con todo, sus
progenitores y progenitoras han sabido aceptar
y respetar su realidad sexual requiriendo, eso sí,
una voluntad de cambio (fragmento discursivo
E2):
“(…) son hijos del Franquismo
[se refiere a su padre y a su madre]
(…) fueron educados ahí [Régimen
Franquista] (…); mis padres no son
personas instruidas… y es muy difícil
el crecimiento en valores que estaban
denostados” (Mujer, E4).
-“(…) la prueba es que, luego, cuando
lo han sabido nos quieren igual (…);
bueno… porque han aprendido en
una idea, y han tenido que hacer el
esfuerzo… y además de mayores...”
(Mujer, E2).
En esta tarea de aceptación de la
homosexualidad
cobra
un
verdadero
sentido pedagógico la labor reeducativa que
desempeñan las parejas participantes con sus
progenitores y progenitoras. Empatizan con sus
padres y madres, comprendiendo el origen de
sus actitudes, asintiendo que ahora son ellos y
ellas los encargados de formarles, eliminando
prejuicios y realizando todo un ejercicio de
renovación axiológica en este sentido:
649
Marta Ceballos-Fernández
-“(…) lo que pasa es que luego está en
cada hijo el saber poner a los padres en
su sitio… educando (…) que no es tan
fácil, ellos vienen con una educación que
tú no has tenido (…) y ahora tú intentas
que todo esto les parezca normal…”
(Varón, E1).
En otro momento añade su pareja:
“(…) para eso estamos nosotros, para
educarles a ellos también ¿no?; hombre,
claro… ellos, ella… tienen que poner
de su parte, y ellos estaban ofrecidos,
estaban abiertos a… escuchar, a
preguntar, a interesarse; de hecho, mi
madre al principio no podía oír hablar
de este tema a la gente…” (Varón, E1).
-“(…) sobre estos temas sí, sí, eres tú
el que educas a los padres (…); los
padres yo creo que evolucionan a más
tolerantes porque tienen hijos que los
educan” (Varón, E3).
-“Yo sí, sí… además… no sé… mi madre
se ha dejado… quiero decir que ha
aceptado y ha entendido que ha habido
cosas… que hay cosas que ella, pues no
ha vivido, pues que sus circunstancias
han sido diferentes…” (Mujer, E2).
En esta línea, los padres y madres se sumen
en un proceso de desconfiguración simbólico,
componiendo una estructura que promociona
nuevos imaginarios y coordenadas sobre el
género y la sexualidad, las cuales entran en
conflicto con sus esquemas previos. Es más,
al tratarse de disposiciones socioculturales
que imprimen normalidad, su arraigo y
desprendimiento paulatino son superiores. Al
hilo de este planteamiento, la descodificación
del parámetro familiar-heterosexual-nuclear,
constituyente de la estructura hegemónica
familiar (Herdt & Koff, 2002), representa un
elemento cardinal en esta metamorfosis parental.
Para este cometido, los hijos e hijas actúan
como herramientas emancipadoras ante el orden
social, confiando en el potencial transformador
de la educación e implicando a sus progenitores
y progenitoras en esta reinvención. Gracias a
esta dinámica intergeneracional, los padres y
madres se forman en la construcción de nuevos
valores, adecuándose a los requerimientos que
emergen en sus funciones parentales y en sus
650
relaciones parentofiliales (García, Ramírez &
Lima, 2005).
5.2.
Concepciones
sobre
la
homosexualidad en el núcleo familiar
A la luz de sus vivencias familiares, las
parejas declaran que las representaciones
simbólicas sobre la homosexualidad que
sus padres y madres tenían, respondían a un
criterio estereotipado y tradicional de la misma,
ligado al mundo del espectáculo y la diversión.
Así, los individuos participantes manejan
expresiones recurrentes como la “peineta” y la
“pluma”; dos términos arraigados al “síndrome
de afeminamiento” (Herrero, 2001, p. 123) que
gravita sobre la homosexualidad tonificando,
además, su estigma y su sello externo en la
sociedad española (Martínez, 1996-1997). Los
siguientes fragmentos discursivos muestran
este sentir caricaturesco:
-“(…) mi padre tenía un cierto rechazo
a los homosexuales; sí, para él los
homosexuales existían para la risa, para
el cachondeo, para… para la diversión
(…); el solo veía al que veía con la
peineta puesta…” (Varón, E1).
-“Lógicamente me lo puedo imaginar,
pero sería todo elucubrar… pues un
poco, la imagen que puede aparecer
o que aparecía antes típicamente en
televisión (…); de plumas, verbena…”
(Varón, E3).
Este retrato del que disponen los
progenitores y progenitoras en torno a la
homosexualidad, está bañado de una visión
distorsionada de la misma; “peregrinas
creencias populares” (Herrero, 2001, p.
124) que radian el lastre ideológico que pesa
sobre la homosexualidad y a las cuales los
padres y madres no permanecen asépticos e
inmunes. Esta orientación sexual quebranta los
baluartes género-normativos, luego, a juicio
de Borrillo (2001, p. 99), la discriminación de
la homosexualidad constituye una “necesidad
antropológica” esencial en el privilegio de la
heterosexualidad.
Por otra parte, si bien la etiología de la
homosexualidad constituye un tema inconcluso
en el seno de la comunidad científica (Soriano,
2004), resulta interesante que las parejas
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Identidad homosexual y contexto familiar heteroparental:
implicaciones educativas para la subversión social
expongan, unánimemente, que sus ascendientes
directos atribuyen un origen biológico a la
misma. Inclusive, la madre de una de las
entrevistadas (E4) cataloga la homosexualidad
como una enfermedad, pese a que en el año
1973 dejara de considerarse como tal por la
Asociación de Psiquiatras Americanos. Según
explican Herdt y Koff (2002), esta naturalización
de la homosexualidad por parte de los padres
y madres estriba en sus designios por localizar
una explicación orgánica que, en un medio
heteronormativo, les exima de culpabilidades o
fracasos ante la homosexualidad de sus hijos e
hijas:
-“(…) piensa [se refiere a su madre]
que es algo, digamos, natural… o sea…
como que es la naturaleza… hay gente
que es homosexual y hay gente que no
lo es (…); pues como quien tiene los
ojos azules o tiene el pelo castaño…”
(Varón, E3).
-“(…) mi madre, alguna vez, se ha
referido a que con eso se nace, la frase
típica ¿no?... “¡con eso se nace!”…;
además, sigue pensando que los que lo
hacen de mayores, porque no lo hacen
de jóvenes, son unos viciosos (…) Tiene
la mentalidad esa de que todavía…
no se da cuenta de que hay gente que
no terminan de decirlo, o lo dicen
cuando lo ven más propicio, o cuando
se encuentran… más preparados para
hacerlo...” (Varón, E1).
-“Mi madre lo debe de ver como una
enfermedad o algo así…benigna,
benigna, pero (…); claro, mi madre
es muy religiosa, entonces, en ese
sentido…” (Mujer, E4).
En suma, para comprender las concepciones
que sobre la homosexualidad planean en el
imaginario de los padres y madres, resulta
preciso entender que la realidad social es
producto del modo en que cada sociedad
administra el orden simbólico (Guasch,
2007). Luego, estas composiciones figurativas
parentales se han fraguado en un contexto
sociohistórico que alimentaba explícita e
inflexiblemente la homosexualidad como una
orientación proscrita.
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5.3. La aceptación de la homosexualidad
de los hijos e hijas
Los sujetos entrevistados consideran
razonable que los padres y madres
heterosexuales reaccionen negativamente al ser
conocedores de la homosexualidad de sus hijos
e hijas. Las razones que ofrecen al respecto
son diversas, pero tienen un denominador
común: la asimilación de lo diferente. Otro
argumento empleado para legitimar esta
disposición parental radica en que la noticia
de la homosexualidad de sus hijos e hijas les
obliga a reconstruir sus conceptos e imaginarios
mentales sobre su noción de familia y sobre la
forma de concebir la sexualidad humana:
-“(…) eso es lo normal, que les
cueste un poco más; tú has parido a
un hijo enterito, con sus brazos, con
sus piernas… y su sexualidad es muy
normal y, de pronto, te aparece que es
homosexual… ¿y ahora qué?, ¿cómo
te lo tomas?; requiere de un proceso de
tiempo…” (Varón, E1).
-“Yo creo que por su educación, claro…
porque lo ven como algo mucho más
negativo y más…” (Varón, E3).
-“Yo creo que lo ven mal, porque lo
toman como un fracaso suyo como
padres y… porque… lo ven como un
hijo que va a sufrir… que va a sufrir
en una sociedad que le va rechazar…”
(Mujer, E4).
-“Porque se tienen que cuestionar, se
cuestionan su sexualidad, se cuestionan
el que hay otro tipo de familia (…); se
cuestionan como padres, como personas
individuales, se cuestionan su propia
sexualidad, se cuestionan que hay algo
más allá de lo que a ellos mismos les
han enseñado…” (Mujer, E2).
Pese a estos avatares iniciales, la
situación posterior tiende a ser positiva y a
restablecerse entre los miembros de la familia.
Así, las relaciones parentofiliales retornan a
la normalidad tras un periodo de adaptación y
reajuste por parte de sus padres y madres. Lo
cierto es que los progenitores y progenitoras
han sido portadores de la cultura dominante,
y después de la revelación emprenden la tarea
de gestionar la homosexualidad en su núcleo
651
Marta Ceballos-Fernández
familiar (Herdt & Koff, 2002); una situación
desconocedora pero que, en última instancia,
resitúa la homosexualidad en un común a
padres, madres, hijas e hijos. A continuación,
expongo una serie de discursos que denotan
esta realidad:
-“Te aceptan mucho mejor de lo que tú
te habías pensado…” (Varón, E3).
-“Yo se lo dije a mi madre en un
momento sofá y… me dejó muy a
gustito porque me dijo… me habló un
poco… yo entiendo que ella también se
sintió sorprendida, pero reaccionó muy
bien, me dijo que ella me veía bien y
que como me veía bien, ella estaba a
gusto, me veía feliz, y todo lo que ella
quería era verme bien” (Mujer, E2).
-“Mi padre se volvió mucho más
indulgente, sí, mucho más; mi padre
pasó de reírse de los mariquitas a tener
una actitud más de otra manera, como
que lo tenía el en casa, y que no era
una cosa extraña porque lo había criado
el...” (Varón, E1).
Responde su marido: “Los míos -su
padre y su madre- se relajaron…”
(Varón, E1).
-“Yo creo que he ganado… he ganado en
mostrarme más cercana con mis padres
y también con mis hermanos (…);
gané más confianza, fui más yo misma
porque era una cosa que yo tenía ahí
guardada y no podía mostrar una parte
muy importante de mi vida, entonces…
el hecho de yo poder salir del armario,
a mí me ha ayudado a acercarme más
a ellos y ellos más a mí, claro… sobre
todo con mis hermanos…” (Mujer, E2).
-“Después volvió a la normalidad, e
incluso, yo creo que mejoró ¿no?...
porque se profundizó en las… bueno,
en las relaciones entre adultos y de
verdad… como yo era adulto pues las
cosas se quedaron claras… y yo creo que
mejoraron después… hubo un periodo
así de… de ajuste…” (Varón, E3).
Continuando con este asunto, los sujetos
participantes sostienen que no existieron
diferencias significativas de orden cualitativo
entre las reacciones de sus padres y madres; no
652
obstante, descubrimos ciertos matices. En este
sentido, dos personas (E2 y E3) estiman que,
al comienzo, hubo un cambio repentino en la
relación paternal, de modo que la figura paterna
precisó más tiempo para procesar la noticia de la
homosexualidad. Igualmente, llama la atención
que, según los testimonios entrevistados, fuesen
las madres las que profesaran sentimientos de
culpabilidad e intentos frustrados por encontrar
explicaciones a la homosexualidad de sus hijos
e hijas sin que por ello sus relaciones se viesen
empañadas (E1 y E2):
-“Mi padre (…) estuvo como quince días
sin dirigirme la palabra y sin mirarme a
la cara...” (Mujer, E2).
-“Mi padre lo aceptó peor porque le
pilló un poco más de sorpresa… y le
costó más aceptarlo... pero, después, el
trato conmigo no cambió para nada…
fue bueno… y con mi madre… bueno,
mi madre desde siempre fue un apoyo
(…) me sentí mucho más apoyado y
mucho más arropado… -se refiere a su
madre-.” (Varón, E3).
-“Mi madre al principio sí, intentaba
justificarse… nosotros tenemos la culpa
porque… no sé… ella porque intentaba
buscar a algún culpable…” (Varón, E1).
-“(…) sí que ella se ha sentido culpable…
sí que ha pensado ‘¿qué he hecho mal?”,
¿qué he hecho mal?...’” (Mujer, E2).
Al hilo de esta idea, los individuos
participantes legitiman la brusquedad inicial de
sus padres y los sentimientos de culpabilidad de
sus madres aferrándose a la concepción negativa
de sus progenitores sobre la homosexualidad.
Además, el hecho de proyectarla como una
conducta aprendida y que, por ende, puede
ser controlada, agudiza y agrava el desarrollo
de estas emociones parentales. Los siguientes
fragmentos discursivos recogen estos asuntos:
-“Porque tienen la concepción de que
la homosexualidad es aprendida…”
(Mujer, E4).
-“Porque al principio parece que…
ellos desde su perspectiva piensan que
la homosexualidad no es algo bueno…
mejoran con el paso del tiempo y
aprenden que no es bueno, ni malo,
sino un matiz más de la persona, pero
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Identidad homosexual y contexto familiar heteroparental:
implicaciones educativas para la subversión social
al principio entienden que es algo que
te va a perjudicar, entonces… se echan
ellos la culpa” (Mujer, E2).
-“En primer lugar porque pensarán
que es algo… sí, como algo malo y si
no porque pensaban que era evitable…
entonces, ellos al revisar…” (Varón,
E3).
Añade su pareja: “Claro, sí, que es algo
humano, que lo puedes controlar de
alguna forma ¿no?...” (Varón, E3).
En este marco, yace un planteamiento
contradictorio, pues la génesis biológica de
la homosexualidad recogida anteriormente
se encuentra con un fundamento psicológico,
propio de las teorías que abogan por una
etiología de la homosexualidad basada en
un condicionamiento social o ambiental. De
este modo, como sostiene López (2006),
al poner la homosexualidad en cuestión
emergen sentimientos homófobos que, en
este caso, justifican estas contrariedades de
los progenitores y progenitoras, presumiendo
que podían haber mediado o frenado la
homosexualidad de sus hijos e hijas. Desde una
perspectiva foucaultiana estas discordancias
también son explicadas (Foucault, 2005). Al
amparo de esta línea de análisis se argumenta
que el conjunto de saberes (religioso, médico,
legal, psicológico, etc.) han erigido la
heterosexualidad como elemento constituyente
de las identidades sexuales, produciendo una
multiplicidad de discursos que devalúan la
homosexualidad pero que, igualmente, dotan de
inconexión a las disertaciones homófobas.
5.4. Núcleo familiar y educación de sus
miembros homosexuales
Las parejas entrevistadas arguyen que
fueron educadas como personas con orientación
heterosexual hasta que fueron prácticamente
sujetos adultos; de hecho, cuando comunicaron
su homosexualidad a su núcleo familiar,
superaban los veinte años, inclusive en algunos
casos la franja de los treinta. Provistos de
este anclaje formativo, el proceso implicado
en el reconocimiento y aceptación de su
homosexualidad contrajo serias dificultades,
además de fuertes dosis de autogestión y de
competencia en solitario a falta de herramientas
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y de estrategias socioemocionales que mitigaran
y aplacaran su aparente situación de riesgo:
-“(…) cuando se lo dije a mis padres…
educativamente, ya no se podía hacer
nada… porque yo tenía veintitrés años,
veinticuatro años… y es que estaba todo
hecho ya…” (Mujer, E2).
En otro momento de la entrevista explica
su pareja: “A mí me han educado como
heterosexual no como homosexual…”
(Mujer, E2).
-“Yo no sé… en este caso, al ser
educativamente, es que en mi caso mis
padres supieron de mi homosexualidad…
de mi homosexualidad cuando yo ya era
adulto…” (Varón, E3).
Contesta su pareja: “(…) claro y que,
además, tú te has comido solito todo el
proceso y…” (Varón, E3).
-“Es que no nos educaban como
homosexuales…” (Mujer, E4).
-“(…) cuando tú tienes razón de lo que
tú eres, tú ya estás educado…, ya te han
enseñado casi todo…” (Varón, E1).
A razón de los relatos anteriores, se
desprenden dos importantes líneas de análisis:
en primer lugar, la acción educativa familiar
en contextos con hijos o hijas con orientación
homosexual elude las necesidades educativas
especiales-distintivas que demandan y presentan
estas personas jóvenes. Esta circunstancia pone
al descubierto que el microsistema familiar no
aporta, por un lado, la estimulación necesaria
para que sus hijos e hijas actúen con éxito y
seguridad en la adquisición de su identidad
psicosexual y, por otro lado, pone bajo sospecha
el nivel de confianza forjado con las figuras de
apego. En segundo lugar, y como resultado, la
carencia de un marco comunicativo y dialéctico
entre ascendientes y descendientes que sepulta
el silencio en torno a estas cuestiones, motiva
que todas las parejas participantes, sin salvedad,
confiesen4 inicialmente su homosexualidad a su
4
El término “confesión” aplicado a esta temática encierra una
connotación peyorativa. Con todo, este concepto ha sido
empleado para ilustrar, con mayor vehemencia, la casuística
española. A este propósito, Óscar Guasch estila, en el prólogo de
la obra de Herdt y Koff (2002, p. 16) lo siguiente: “En España la
homosexualidad no se explica: se confiesa. No se explica porque
no se trata de algo socialmente aceptado como corriente. Se
confiesa porque forma parte de lo definido como indeseable”.
653
Marta Ceballos-Fernández
grupo de pares y, más tarde, a su familia. Con
lo cual, sus respectivas familias constituyen
un punto de apoyo una vez que el proceso de
construcción de su identidad homosexual está
relativamente coronado:
-“Sí, sí, primero en amigos, luego
cuando ves que es el momento… ya
en la familia, pero siempre primero en
amigos…” (Varón, E1).
-“(…) ellos lo supieron cuando yo ya era
adulto y… entonces, ya lo tenía bastante
resuelto y entonces… ahora sí, sí es un
continuo punto de apoyo pero en ese
momento… no tanto…” (Varón, E3).
-“(…) yo estaba muy desconcertada,
yo lo vivía como diciendo… no sabía
cómo iba a reaccionar mi madre, no
sabía cómo iba a reaccionar mi padre...
no sabía… no sabía qué iba a pasar,
pero por la falta de hablar las cosas…”
(Mujer, E2).
Dispuesto lo anterior, resulta coherente que
en la conducción de las entrevistas las parejas
se sumieran en un viaje retrospectivo, animados
a encontrarse con sus historias de vida. En
este ejercicio de introspección emergió un
sentimiento de añoranza al manifestar ciertos
elementos que dificultaron la aceptación de su
orientación sexual. Así, los padres y madres
tildan la carencia de referentes homosexuales
en su entorno más próximo, hecho que,
imbricado con su concepción peyorativa sobre
la homosexualidad, agravó en su momento la
asunción de su condición sexual. Es por ello
que los participantes dibujan e imaginan un
pasado incorporando factores que hubiesen
enmendado esa realidad, figurando aquello
que pudo ser. Un ejemplo clarividente que
responde a esta idea lo encontramos en la
gratificación y en la complacencia que los
sujetos entrevistados muestran ante su deseo de
haber conocido a alguna persona homosexual
cuando descubrieron su sexualidad. Ahora
bien, en el momento actual, con sus respectivos
proyectos maritales y la progresiva visibilidad
de la homoparentalidad en el escenario
social, las parejas esgrimen la tranquilidad
y la seguridad que les reporta identificarse y
reconocerse en otras familias (véanse los dos
654
últimos fragmentos discursivos). Los siguientes
extractos ilustran estas cuestiones:
-“Mucha tranquilidad. Que no eres
único, que no eres exclusivo, y que lo
que tú pasas, hay más gente que lo tiene
igual que tú” (Varón, E1).
-“(…) la verdad que… cuando lo
descubrí estaba… me he sentido muy
solo… como que era el bicho raro y el
único del mundo… entonces… no, no
tenía ningún referente…” (Varón, E3).
Puntualiza su pareja: “Yo tampoco”
(Varón, E3).
En otro momento explica el primero:
“Yo creo que sí, hubiera sido positivo
claro…te hubieras sentido menos solo
(…) el sentirte en algo que tú consideras
negativo y que te transmiten como
negativo… te hace sentirte mucho peor,
claro…”.
-“Hombre, claro, mucho más fácil
(…); yo todos los referentes que tenía
eran… o las referencias eran negativas
-se refiere a la imagen negativa de la
homosexualidad-” (Mujer, E2).
-“Sí,
normalidad,
tranquilidad…
sentirte… bueno…” (Varón, E3).
Añade su pareja: “Ves a gente que es
igual…” (Varón, E3).
Completa el primero: “Con los mismos
defectos, las mismas virtudes, en
algunos casos cosas que fallas, cosas
que haces bien… igual… es que te das
cuenta de que… viendo a unas y viendo
a otras que…”.
Afirma el segundo: “Sí, que… que
la sexualidad no… que no es lo
relevante… no es lo relevante, no, en
las relaciones… pero, sobre todo, te da
seguridad y tranquilidad…”.
-“(…) yo creo que nos refuerza de una
forma íntima, en no sentirte solo en el
mundo… en… que tu realidad la tienen
otros…” (Mujer, E4).
6. Discusión y conclusiones
Una lectura ecológica de los resultados nos
permite concluir la importancia significativa
que desempeña el entramado de escenarios
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Identidad homosexual y contexto familiar heteroparental:
implicaciones educativas para la subversión social
que circunscriben al sujeto homosexual en la
construcción de su identidad psicosexual. La
asunción de la identidad homosexual, además
de requerir un auto-reconocimiento y una
auto-aceptación, está claramente mediatizada
por la cadena de niveles en los que la persona
se desarrolla y vivencia su homosexualidad,
adquiriendo el escenario familiar un rol principal.
Este engranaje sistémico implica que, lejos de
constituir un proceso netamente individual, la
configuración de los procesos identitarios de
los sujetos jóvenes homosexuales responda a
una conjunción de elementos socioculturales
que complejizan la adquisición de su identidad.
En este sentido, el heteronormativismo
vigente y la organización esquemática de
las identidades de género orquestan una
urdimbre homófoba, claramente advertida en la
conceptualización que sobre la homosexualidad
manifiestan, inicialmente, los progenitores y
progenitoras de los individuos entrevistados,
pero de la cual también beben los propios
protagonistas5. Así, el legado generacional y
educativo de la homosexualidad como una
orientación denostada y estigmatizada, opera en
el modo en que los padres y madres reaccionan
y comprenden la homosexualidad de sus hijos e
hijas (López, 2006), e impregna igualmente el
sentir de los sujetos participantes al descubrir
su sexualidad. Es por ello que ascendientes y
descendientes generan una sinergia familiar y
se embarcan en un proyecto común, dirigido por
los individuos jóvenes, destinado a deconstruir
el discurso hegemónico que sobre la sexualidad
gravita en las figuras parentales (Pérez, 2005).
Además de afrontar este reto reeducativo,
las historias de vida de los participantes y las
participantes están marcadas por determinadas
carencias que, si bien fueron progresivamente
superadas, el transcurso de los años ha hecho
que adquieran conciencia de sus situaciones
pasadas y ganen seguridad para expresar sus
necesidades pretéritas. De este modo, pese a
que las relaciones parentofiliales se hubiesen
fortalecido y su estabilidad emocional
mejorase una vez que su homosexualidad fue
5
Al tratarse de un estudio exploratorio reparo, con cierta cautela,
en que la clase social de los sujetos participantes y de sus
progenitores y progenitoras puede ejercer influencia en sus
discursos sobre la homosexualidad y la parentalidad.
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asumida en el seno familiar (Herdt & Koff,
2002, López, 2004a, 2004b, Pérez, 2005), la
realidad prueba que, hasta alcanzar ese estado,
el proceso fue arduo y doloroso. La falta de
referentes, la preocupación por lo desconocido,
los sentimientos de diferencia identitaria y
los reparos en confesar su homosexualidad
a la familia constituyen cuatro componentes
que marcan las experiencias vitales de estas
personas jóvenes.
En este orden, el miedo a declarar su
homosexualidad en el núcleo familiar genera
un halo de secretismo, un silencio férreo que
se quiebra cuando las dificultades acontecidas
han sido superadas en sigilo y en el fervor de la
adolescencia. Ahora bien, esta circunstancia no
es sino una manifestación fehaciente de cómo el
microsistema familiar no despierta la confianza,
la seguridad y el apoyo necesarios -a la par
que elementales- que hubiesen instado a estos
sujetos jóvenes a experimentar su sexualidad
y a construir su identidad psicosexual,
explícitamente y al amparo de su familia.
De esta suerte, y aunque las parejas
muestren su optimismo ante un incipiente
cambio cualitativo en torno a la homosexualidad,
los resultados evidencian la conveniencia de
desarrollar programas de orientación familiar en
este orden. Los progenitores y progenitoras con
hijos e hijas homosexuales necesitan formarse
en el desarrollo de habilidades y competencias
educativas, comunicativas y sociales, y en la
adquisición de herramientas pedagógicas que
estimulen el desarrollo de sus hijos e hijas y que,
igualmente, cuestionen sus esquemas de acción
y sus cosmovisiones en torno a la sexualidad.
Se trata, en suma, de que estos padres y
madres tomen conciencia de la influencia
del currículum familiar en el desarrollo de
sus hijos e hijas (Rodrigo & Acuña, 2005),
acentuando su función protectora. Asimismo,
esta actuación educativa es potencialmente
enriquecedora para todas las familias, pues el
aprendizaje en la diversidad sexual es un asunto
de transcendencia social, necesario en el desafío
de las culturas hegemónicas y en la discusión del
heterosexismo (Borrillo, 2001) y, por ende, de
transformación y subversión sociales. En este
marco, el sistema educativo formal constituye
un lugar idóneo para la aplicación de estos
655
Marta Ceballos-Fernández
programas de formación de padres, en apología
de la educación como “actividad mediadora
cultural” (Colás, 2007, p. 164).
En armonía con esta línea de intervención
familiar, los centros escolares precisan
igualmente una conversión en materia de
género, resultando ineludible la formación
del profesorado en asuntos de esta naturaleza
(Ceballos-Fernández, 2013a), como fase
inicial, preparatoria y promotora de cambio. Es
vital dar cobertura a la pluralidad identitaria en
las aulas, formando en el valor de la diversidad;
presentando en el currículum una realidad
que plasme la miscelánea que caracteriza a
la sociedad actual, en sus múltiples formas,
considerando y respondiendo a las necesidades
del alumnado con orientación homosexual
y/o de familias homoparentales (CeballosFernández, 2009), e interpelando a los escolares
a revisar los preceptos normativistas del género
y la sexualidad. Premisas indiscutibles, máxime
cuando la realidad evidencia que los sujetos
jóvenes estudiantes coetáneos consideran la
homosexualidad como una orientación sexual
relegada y subalterna (Ceballos-Fernández,
2012), inserta en un discurso de gran calado
homófobo (Ceballos-Fernández, 2013b). En
suma, son pasos necesarios en la conquista de
una escuela al compás de los cambios sociales
que requiere una redefinición de la labor
educativa del sistema de enseñanza formal.
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Políticas Públicas de Bem-Estar: modelo de Ahmed e Jackson no contexto brasileiro
Referencia para citar este artículo: Flores-Battistella, L., Grohmann, M. & Iuva-de Mello, C. (2014). Políticas Públicas
de Bem-Estar: modelo de Ahmed e Jackson no contexto brasileiro. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez
y Juventud, 12 (2), pp. 659-673.
Políticas Públicas de Bem-Estar: modelo de
Ahmed e Jackson no contexto brasileiro*
Luciana Flores-Battistella**
Professora Universidade Federal de Santa Maria, Brasil.
Márcia Grohmann***
Professora Universidade Federal de Santa Maria, Brasil.
Carolina Iuva-de Mello****
Professora Universidade Federal de Santa Maria, Brasil.
Artículo recibido en Agosto 21 de 2013; artículo aceptado en diciembre 11 de 2013 (Eds.)
• Resumo (analítico): Ao analisar o nível de publicações sobre políticas de bem-estar no Brasil,
percebe-se que o tema ainda é incipiente comparado com o exterior. Este artigo se propõe a traduzir
e validar, para o contexto nacional, o modelo proposto por Ahmed e Jackson (1979 como citado
em Bearden, Netemeyer & Mobley, 1999) que busca avaliar percepções em relação às políticas
públicas de bem-estar. Para isso, foi realizada uma pesquisa quantitativa do tipo survey com 101
universitários da Universidade Federal de Santa Maria. Os resultados da validação mostraram-se
satisfatórios. Sugere-se como pesquisa futura a aplicação do modelo validado em uma amostra mais
abrangente.
Palavras-chave: políticas públicas, bem-estar, percepção, atitudes (Tesauro de Ciências Sociais da
Unesco).
Welfare State: Ahmed and Jackson’s model in Brazilian context
• Abstract (analytical): By analyzing the level of publications on welfare state in Brazil, it is
clear that the theme is still incipient compared with other countries. This paper aims to translate
and validate to the national context, the model proposed by Ahmed and Jackson (1979 as cited in
Bearden, Netemeyer & Mobley, 1999) which seeks to assess public attitudes regarding the welfare
state. For that a quantitative-type survey was conducted with 101 academics from Universidade
*
O presente artigo de pesquisa científica e tecnológica é o resultado de pesquisa realizada pelas autoras na Universidade Federal de Santa Maria
durante o primeiro semestre de 2012. Nome da investigação que deu origem ao artigo é Políticas Públicas no Brasil, estudos comparados. A
investigação iniciou em setembro de 2011 e finalizou somente em dezembro de 2012. Código de autorização na instituição: 033154. Área:
sociologia; subárea: temas especiales.
Graduada em Administração pela Universidade Federal de Santa Maria, Mestre em Comunicação pela Universidade Federal do Rio de
Janeiro e Doutora em Engenharia de Produção pela Universidade Federal de Santa Catarina. Consultora Ad hoc da Capes/MEC. Atualmente
é professora adjunta do Departamento de Ciências Administrativas da Universidade Federal de Santa Maria. Endereço eletrônico:
[email protected]
** ***
Graduada em Administração pela Universidade Federal de Santa Maria, mestrado em Engenharia de Produção pela Universidade Federal de
Santa Maria e doutorado em Engenharia de Produção e Sistemas pela Universidade Federal de Santa Catarina, na linha de pesquisa de Gestão de
Negócios. Atualmente é Professora Associada da Universidade Federal de Santa Maria. E-mail: [email protected]
Graduada em Design, mestre em Engenharia de Produção e doutoranda em Extensão Rural pela Universidade Federal de Santa Maria.
Atualmente é professora assistente do Departamento de Desenho Industrial da Universidade Federal de Santa Maria. . Endereço eletrônico:
[email protected]
**** Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 659-673, 2014
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DOI:10.11600/1692715x.12210111213
659
Luciana Flores-Battistella - Márcia Grohmann - Carolina Iuva-de Mello
Federal de Santa Maria. The validation results were satisfactory. It is suggested as future research to
apply the validated model in a larger sample.
Key-words: public policies, welfare, perception, attitudes (the Unesco Social Science Thesaurus).
Las políticas de bienestar: modelo de Ahmed y Jackson en el contexto brasileño
• Resumen (analítico): Mediante el análisis del nivel de las publicaciones sobre las políticas
de bienestar en Brasil, está claro que el tema sigue siendo bajo en comparación con el exterior.
Este artículo se propone a traducir y validar al contexto nacional el modelo propuesto por Ahmed
y Jackson (1979 como citado en Bearden, Netemeyer & Mobley, 1999), que trata de evaluar las
percepciones respecto de las políticas públicas de bienestar. Para ello, se realizó un estudio de tipo
cuantitativo con 101 estudiantes de la Universidad Federal de Santa Maria. Los resultados de la
validación fueron satisfactorios. Se sugiere como investigación futura la aplicación del modelo
validado en una muestra más amplia.
Palabras clave: políticas públicas, bienestar, percepción, actitudes (Thesauro de Ciencias Sociales
de la Unesco).
-1. Introdução. -2. Análise das publicações sobre o tema. -3. Procedimentos metodológicos.
-4. Apresentação dos resultados. -5. Considerações finais. -Referências.
1. Introdução
As políticas públicas de bem-estar são
aquelas destinadas à redistribuição de renda
para os pobres, assim como os programas
promovidos pelos governos com vistas a
fornecem alguma segurança econômica em
caso de invalidez, velhice ou desemprego
(Blekesaune, 2007). Desde o século XVI, todas
as sociedades ocidentais têm desenvolvido
métodos de distribuição de sustento para os
seus membros mais vulneráveis. Entretanto, os
gastos com assistência pública nas democracias
capitalistas ocidentais demonstraram um rápido
crescimento, imediatamente, após a Segunda
Guerra Mundial, enfraquecendo somente na
década de 1970 (Quadagno, 1987).
O governo brasileiro, assim como muitos
outros, possui um sistema de políticas públicas
que visam o bem-estar da sociedade. Essas
políticas, denominadas de assistenciais,
englobam programas como o Bolsa-Família,
Luz para Todos, ProUni, entre outros. O
principal objetivo desses programas é prover
auxílio aos cidadãos de baixa-renda para que
possam participar ativamente da sociedade, ou
seja, são políticas de inclusão social.
Nos últimos anos, as políticas públicas de
bem-estar social vêm sendo questionadas, pois
660
não conseguem dar respostas satisfatórias às
novas expressões da questão social no âmbito
da economia globalizada. O crescimento do
desemprego de longa duração e o correspondente
surgimento de um elevado contingente de
beneficiários da seguridade social tem como
consequência uma crise aguda no financiamento
dessa política (Dias, 2006).
Entre as diversas pesquisas existentes
sobre o tema, destaca-se o interesse a respeito
das percepções da população quanto às
políticas públicas de bem-estar social, ou seja,
seu posicionamento quanto aos programas
sociais ofertados pelo governo. Ao se analisar
o nível de publicações internacionalmente,
através de uma pesquisa bibliométrica na
base Web of Science, percebeu-se a relevância
do tema, sendo considerado um hot topic. Já
nacionalmente, optou-se por estudar os anais
dos eventos EnAnpad e EnAPG, promovidos
pela Anpad, pois acredita-se que eventos são a
maneira mais rápida de difusão do conhecimento
gerado pela academia devido à defasagem,
normalmente, existente entre o envio do artigo
e sua publicação pelos periódicos científicos.
Percebeu-se que pesquisas sobre o tema ainda
são incipientes no país.
Com base no exposto, este artigo busca
validar o modelo proposto por Ahmed e Jackson
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 659-673, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10. 11600/1692715x.12210111213
Políticas Públicas de Bem-Estar: modelo de Ahmed e Jackson no contexto brasileiro
(1979 como citado em Bearden, Netemeyer &
Mobley, 1999) para análise de percepção em
relação às políticas públicas de bem-estar social.
Para isso, realizou-se uma pesquisa quantitativa
do tipo survey com 101 universitários dos cursos
de Filosofia, Arquivologia, Produção Editorial,
Jornalismo e Farmácia da Universidade Federal
de Santa Maria. Para validação, primeiramente,
realizou-se o cálculo do alfa de Cronbach para
verificação da confiabilidade dos construtos
teóricos, seguido de uma análise fatorial
exploratória com o objetivo purificar o modelo.
Após, utilizou-se o coeficiente de correlação
de Pearson para tentar estabelecer relações
entre as dimensões do constructo e realizouse a modelagem de equações estruturais para
analisar a força das correlações existentes no
modelo. Por fim, são apresentadas as médias e
desvios-padrão da amostra pesquisada.
2. Análise das publicações sobre o tema
Na maioria dos países, os governos
fornecem alguma segurança econômica
em caso de invalidez e velhice; em alguns,
também, fornecem segurança econômica
para os desempregados. Vários países têm
políticas de renda mínima e/ou políticas
destinadas a redistribuir renda para os pobres.
Coletivamente, esses programas são chamados
de políticas públicas de bem-estar (Blekesaune,
2007).
Este artigo trata das percepções ou atitudes
da população em relação às políticas públicas
de bem-estar oferecidas pelo governo e, para
melhor contextualização do tema, buscou-se
analisar sua evolução através das publicações
disponibilizadas no sistema Web of Science, do
índice de citações ISI Citation Indexes. Realizouse uma pesquisa bibliométrica, utilizando-se as
palavras ‘welfare state’ e ‘atitude’ em tópico
para a busca. A princípio não foi restringido
o período, pois o que se pretendia em um
primeiro momento era analisar a quantidade de
publicações sobre o tema ao longo dos anos.
O total de publicações encontradas foi 629 e,
como é possível perceber na Figura 1, o tema
tem estado em maior evidência nos últimos
anos, culminando em 68 publicações em 2011.
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 659-673, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.12210111213
Figura 1: Publicações por ano.
Posteriormente, para analisar a relevância
das publicações para a área acadêmica,
restringiu-se a pesquisa para artigos publicados
na última década (de 2002 até o presente),
no qual foram encontrados 419 artigos com
uma média de 5,3 citações por item e 201
por ano, demonstrando a relevância do tema.
Encontrou-se o índice h (h-index) de 22. Tal
índice foi proposto por Hirsch (2005) e é obtido
através do número de citações de um tópico ou
combinação em determinado período, listados
em ordem decrescente de citações. É encontrado
em publicações que tenham obtido um número
de citações igual ou maior à sua posição no
ranking. Já o índice m (m-index) encontrado foi
2, o que permite considerar o tema emergente,
pois, orientando-se pelas considerações de
Banks (2006), quando o índice m de um tópico
for maior ou igual a dois, ele é classificado
como “hot topic”.
Em se tratando de percepções em relação
às políticas públicas de bem-estar, pode-se
dizer que em apoio ao estado assistencialista
estão os que creem que todos os cidadãos têm
direitos sociais básicos, incluindo o direito a
um nível aceitável de bem-estar econômico e
segurança e o direito de viver de acordo com os
padrões sociais vigentes (Marshall, 1964 como
citado por Blekesaune & Quadagno, 2003). Em
oposição, está o conceito de individualismo
econômico, que pressupõe que cada pessoa
é responsável por seu próprio bem-estar,
segundo essa visão, o assistencialismo estatal
é prejudicial, pois dispensa alguns cidadãos de
suas responsabilidades econômicas (Blekesaune
& Quadagno, 2003).
Entretanto, alguns pesquisadores, como
Gainous, Craig e Martinez (2008), apoiam a
teoria de que as pessoas não são polarizadas,
661
Luciana Flores-Battistella - Márcia Grohmann - Carolina Iuva-de Mello
mas sim ambivalentes, quanto às suas atitudes
em relação à atuação do governo na sociedade,
ou seja, possuem simultaneamente avaliações
positivas e negativas quanto ao tema. Ao
entrevistarem residentes da Flórida, nos Estados
Unidos, Gainous et al. (2008), descobriram
que aqueles com sentimentos conflitantes são
menos propensos a apoiar ações políticas de
bem-estar social.
As percepções ou atitudes em relação às
políticas de bem-estar podem ser influenciadas
por diferentes fatores, Andress e Heien (2001)
identificaram quatro principais determinantes:
interesse; valores e normas; diferentes padrões
de socialização; e culturas nacionais de bemestar. De acordo com o argumento do interessado,
aqueles que são ou correm o risco de serem
beneficiados por programas sociais do Estado
são mais propensos a apoiar esses benefícios
do que aqueles que são menos propensos a
recebê-los (Blekesaune & Quadagno, 2003).
Por exemplo, em pesquisa envolvendo 39
países, incluindo o Brasil, Blekesaune (2007)
percebeu que taxas de emprego mais baixas
são associadas pela opinião pública com maior
responsabilidade do governo para a provisão
econômica e redistribuição de renda. Já os
valores e normas estão associados ao meio
no qual o individuo está inserido, no caso
das políticas públicas as percepções estão
fortemente relacionadas ao senso de justiça,
ou seja, maneiras percebidas como justas de
se distribuir os bens na sociedade. O terceiro
fator assume que diferentes processos de
socialização conduzem a diferentes valores e
normas que, por sua vez, explicam a variação
entre indivíduos nas suas crenças e atitudes.
Por último, os modelos nacionais de integração
cultural esperam certas constantes culturais que
se manifestam em ideologias dominantes de
justiça ou bem-estar (Andress & Heien, 2001).
Diversos artigos, também, foram escritos
sobre as particularidades e/ou diferenças
existentes nas atitudes em relação às políticas
públicas de bem-estar entre países (TaylorGooby, 1988, Andress & Heien, 2001,
Blekesaune & Quadagno, 2003, Blekesaune,
2007, Ljunge, 2011). O que evidencia a
relevância de se ampliar a tal discussão no Brasil.
O presente estudo ao traduzir, para o Brasil, um
662
modelo testado e validado internacionalmente,
permitindo avançar a temática e provocar
comparações com diferentes países.
Paralelamente ao estudo dos artigos
internacionais, buscou-se estudar as publicações
sobre políticas públicas de bem-estar no país.
Para isso, optou-se por analisar os anais dos
eventos EnAnpad (no tema Políticas Públicas
e Sociais) no e EnAPG, pois acredita-se que
eventos são a maneira mais rápida de difusão
do conhecimento gerado pela academia
devido à defasagem, normalmente, existente
entre o envio do artigo e sua publicação pelos
periódicos científicos.
Na última edição do EnAPG, Fadul, Silva
e Cerqueira (2010) apresentaram uma análise
do campo da Administração Pública utilizando
a produção científica publicada nos anais dos
EnAPGs até então. O resultado demonstrou que
dos 429 artigos analisados, 128 são relativos
ao tema políticas públicas e destes 32 são
específicos de políticas sociais. Na edição de
2010, somente 7 artigos eram sobre políticas
sociais, totalizando 39 publicações sobre o tema,
ou 6,76% do total de 577 artigos apresentados
nas quatro edições do evento (Tabela 1).
Políticas Sociais
2004 a
2008
2010
Aspectos gerais
11
02
Assistência social
03
-
Economia solidária
03
-
Empreendedorismo social
03
-
Responsabilidade Social
02
-
Combate a pobreza
02
-
Programas sociais
04
03
Erradicação do trabalho
infantil
02
-
Emprego e renda
01
02
Direitos Humanos
01
-
Total
32
07
Tabela 1: Artigos por assunto na área de Políticas Sociais nos
EnAPGs
Fonte: Adaptado de Fadul et al., 2010.
Já ao se analisar os anais do EnAnpad,
percebeu-se que, somente a partir de 2001,
o tema políticas públicas e/ou sociais foi
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 659-673, 2014
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Políticas Públicas de Bem-Estar: modelo de Ahmed e Jackson no contexto brasileiro
destacado como subárea da administração
pública. Deste então, de 2001 até 2011,
encontraram-se 405 artigos dos quais 30 podem
ser classificados como políticas públicas de
bem-estar, o equivalente a 7,41% do total.
Políticas Sociais
2001
2002
Aspectos gerais
01
01
2003
2004
Classificaram-se estes 30 artigos de acordo
com a divisão por temas proposta por Fadul,
Silva e Cerqueira (2010) ao analisar os anais do
EnAPG. O resultado desta classificação pode
ser visto na Tabela 2.
2005
2006
2007
2008
2009
2010
01
Assistência social
2011
01
01
Economia solidária
02
Empreendedorismo social
01
Responsabilidade social
Combate a pobreza
01
01
01
Programas sociais
01
02
01
01
02
02
01
01
07
01
01
10
Erradicação do trabalho
infantil
Emprego e renda
01
Direitos Humanos
Total
02
02
01
02
00
04
02
05
Tabela 2: Artigos por assunto na área de Políticas Sociais nos EnANPADs de 2001 a 2011.
Percebe-se que, tanto no EnAPG quanto no
EnAnpad, a maioria dos artigos nesse tema diz
respeito aos programas governamentais. Como
afirmado por Fadul et al. (2010), ao fazer uma
leitura de ações do governo, esses artigos nem
sempre geram novos conhecimentos teóricos
específicos para o campo, o que é necessário
para seu amadurecimento.
3. Procedimentos metodológicos
A pesquisa realizada caracteriza-se por
ser uma pesquisa descritiva, utilizando-se de
um instrumento de coleta de dados testado
e validado, e quantitativa do tipo survey com
101 acadêmicos dos cursos de Filosofia,
Arquivologia, Produção Editorial, Jornalismo
e Farmácia da Universidade Federal de Santa
Maria. O questionário foi o instrumento de
coleta de dados utilizado, dividido em duas
partes: a primeira buscava identificar as
características da amostra, ou seja, as variáveis
demográficas e socioeconômicas e a segunda
apresentava o modelo proposto por Ahmed
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e Jackson (1979 como citado por Bearden et
al., 1999) com 40 questões divididas em cinco
dimensões, sendo elas: Independência do
governo, Moralidade do bem-estar, Amparo,
Ética de trabalho e Altruísmo, que mensuraram
a importância atribuída às Políticas Públicas
Sociais pela população. Nessa segunda etapa
do questionário eram apresentadas frases
afirmativas e os respondentes utilizavam uma
escala do tipo Likert de cinco pontos para
identificar seu grau de concordância, sendo 1
discordo totalmente e 5 concordo totalmente.
A escala foi traduzida para o português
através do procedimento de tradução reversa
e foi submetida a um pré-teste que identificou
a necessidade de maior informalidade nas
afirmativas. Ajustes foram realizados nas
questões tornando-as mais acessíveis. A Figura
2 apresenta cada dimensão da escala com suas
variáveis.
663
Luciana Flores-Battistella - Márcia Grohmann - Carolina Iuva-de Mello
Dimensões
Variáveis
1.
2.
3.
Independência
do governo (I)
4.
5.
6.
7.
8.
1.
Moralidade do
bem-estar (M)
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
As pessoas deveriam resolver seus próprios problemas e não depender da ajuda do governo
As pessoas não deveriam precisar da ajuda do governo
O governo não deveria gastar dinheiro em cuidados médicos e dentários com grupos de baixa
renda
Os Programas de Ajuda do governo deveriam ser reduzidos porque eles restringem a
liberdade das pessoas
Cursos de capacitação de desempregados é uma responsabilidade importante do governo
Mulheres e crianças desassistidas merecem um maior apoio do governo
O governo deveria certificar-se que todos brasileiros tenham suas necessidades básicas
atendidas
O governo deveria acelerar seu plano para cuidar dos necessitados
Pessoas que recebem assistência governamental, por um grande período, tornam-se incapazes
de manter-se em um trabalho
Receber assistência governamental faz com que as pessoas sintam-se sem valor
É errado dar as pessoas dinheiro quando elas não trabalharam para tê-lo
Somente uma pessoa sem auto-estima aceitaria assistência pública
Um dos mais importantes serviços do governo é o de fornecer assistência pública
Assistência governamental é necessária para aqueles que não podem trabalhar, como pessoas
com algum tipo de deficiência
As despesas do Governo com Programas Assistenciais é um dinheiro bem empregado
Assistência pública ajuda a fazer com que os pobres sejam mais produtivos em nossa
sociedade
Amparo (N)
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
Ética de
trabalho (E)
1. Se uma pessoa está disposta a trabalhar duro, não há motivo para que ela não seja bem
sucedida
2. Eu não simpatizo com pessoas que poderiam trabalhar, mas optam por não trabalhar
3. Um trabalho de qualquer tipo, mesmo que o salário seja ruim, é melhor do que ser ajudado
4. Uma pessoa merece ganhar somente coisas que ela trabalhou para conseguir
5. Eu sou capaz de entender porque uma pessoa escolheria viver de Programas Assistenciais ao
invés de trabalhar
6. Eu acho que as pessoas dão muita ênfase ao valor do trabalho
7. Eu, normalmente, penso que um trabalho tira da pessoa a maior parte de sua vida
8. Trabalhar duro não é mais essencial para o bem-estar da sociedade
Altruísmo (A)
1.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.
Ajudar pessoas, em dificuldade a lidar com seus problemas, é muito importante para mim
Pessoas necessitadas merecem nossa compaixão e apoio
Alguém que é incapaz terá minha atenção e ajuda
As pessoas sempre podem contar com a minha ajuda
Se alguém está com problemas, é melhor não me envolver
É perda de tempo sentir pena dos pobres
Ter compaixão e dar conforto às pessoas não serve a propósito algum
Tentar ajudar os necessitados normalmente causa mais prejuízo do que benefício
As pessoas deveriam pagar impostos com prazer, porque o dinheiro é para uma boa causa
Pessoas que tem o suficiente para si têm a responsabilidade de fornecer para os necessitados
Todos deveriam contribuir generosamente para aqueles menos favorecidos
Eu acredito em doar generosamente para organizações que trabalham em ajudar o próximo
A maioria das organizações de caridade é desonesta
Dinheiro gasto com “bem-estar” seria melhor utilizado para baixar os impostos
A maioria do dinheiro dado aos pobres é desperdiçada
Eu não acredito em dar algo de graça
Figura 2: Instrumento de pesquisa.
Fonte: Adaptado de Ahmed e Jackson (1979 como citado por Bearden et al., 1999).
664
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Políticas Públicas de Bem-Estar: modelo de Ahmed e Jackson no contexto brasileiro
Observa-se que, na Figura 2, as dimensões
Independência do governo, Moralidade do
bem-estar e Ética de trabalho possuem as
variáveis de 1 a 4 reversas, já nas dimensões
Amparo e Altruísmo, as variáveis reversas são
as de número 5 a 8.
Posterior a coleta dos dados, esses foram
tabulados e analisados estatisticamente através
do software SPSS. Primeiramente realizaramse análises de frequência e cruzamentos, para
melhor caracterizar a amostra, seguido de uma
análise fatorial exploratória com o objetivo
de purificar o modelo, utilizou-se também o
cálculo do alfa de Cronbach para verificar a
confiabilidade dos construtos teóricos. Após
a purificação do modelo teórico, utilizou-se o
coeficiente de correlação de Pearson, na tentativa
de estabelecer as relações entre as dimensões
do constructo. Para a modelagem de equações
estruturais (SEM) foi utilizado o método da
máxima verossimilhança para a estimação dos
parâmetros. Por fim, são apresentadas as médias
e desvios-padrão do modelo final obtido a partir
do modelo adequado pela SEM.
4. Apresentação dos resultados
Os resultados são apresentados em cinco
segmentos distintos: caracterização da amostra;
identificação da consistência interna dos
Renda
entre R$ 100,00 e 400,00
entre R$ 401,00 e 600,00
entre R$ 601,00 a 900,00
entre R$ 901,00 e 1.500,00
entre R$ 1.501,00 e 2.500,00
entre R$ 2.501,00 e 5.000,00
entre R$ 5.001,00 e 8.000,00
acima de R$ 8.001,00
Total
construtos teóricos; análise fatorial exploratória;
e identificação da relação de dependência entre
as cinco dimensões do modelo (Independência
do governo, Moralidade do bem-estar, Amparo,
Ética de trabalho e Altruísmo) e análise das
médias e desvios do modelo finalizado.
4.1. Caracterização da amostra
Para compor o perfil da amostra, as pessoas
foram questionadas sobre o gênero, idade, classe
social, estado civil e ações socioambientais.
Os resultados demonstraram que dos 101
respondentes 56 são do sexo feminino (55,4%);
consequentemente, 45 são do sexo masculino,
observando-se equilibro na amostra quanto
ao gênero. Em relação à idade a maioria dos
respondentes encontra-se na faixa de 19 a 25
anos, com percentual de 64,4%, seguido de
21% com menos de 19 anos.
Quanto ao estado civil, 90,1% da amostra
é composta por solteiros, 7,9% são casados ou
possuem união estável, 1,0% são divorciados
e 1,0% se enquadram em outros. Com relação
à renda mensal familiar, a maioria dos
respondentes (23,8%) afirma estar entre R$
2.501,00 e R$ 5.000,00, seguido de 20,8% que
possuem renda entre R$ 1.501,00 a $ 2.500,00
(Tabela 3).
Frequência
3
5
6
17
21
24
18
7
101
Percentual
3,0
5,0
5,9
16,8
20,8
23,8
17,8
6,9
100,0
Tabela 3: Renda mensal familiar dos respondentes.
Os
respondentes
também
foram
questionados quanto ao desejo de ser
politicamente mais ativo, do total de entrevistados
56,4% responderam positivamente, ou seja,
desejam ser politicamente mais ativo. Quanto
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questionados se eram voluntários em algum
programa social (ONG, escolas, hospitais, entre
outros) observou-se que 87,1% assinalaram
negativamente. A análise de Pearson ChiSquare entre estas duas questões não resultou
665
Luciana Flores-Battistella - Márcia Grohmann - Carolina Iuva-de Mello
em correlação estatisticamente significativa.
Além dessas, outras duas questões foram
elaboradas para analisar o grau de envolvimento
dos respondentes com os temas política e
religião. Utilizou-se a escala Likert de cinco
pontos, sendo 1 pouco envolvido e 5 muito
envolvido. Os resultados demonstram que a
média para envolvimento político foi de 2,38 e
de 2,06 para envolvimento religioso.
4.2. Validação do instrumento
Com o intuito de garantir a validade
interna do instrumento de pesquisa, calculou-se
a confiabilidade da escala, ou seja, a ausência
de erros de mensuração. A confiabilidade da
escala, segundo Hair, Babin, Money e Samouel
(2005), está diretamente relacionada ao grau em
que uma determinada medida está livre de erros
aleatórios, podendo ser verificada por meio da
Dimensão
Alfa inicial
determinação do coeficiente alfa de Cronbach,
em uma escala de 0 a 1, no qual valores acima
de 0,6 são desejáveis valores. Como o modelo
utilizado é dividido em cinco dimensões:
Independência do governo, Moralidade
do bem-estar, Amparo, Ética de trabalho e
Altruísmo, foram elaboradas duas análises de
validação, inicialmente, para o modelo todos e,
posteriormente, por dimensão.
O valor do alfa de Cronbach inicial
para o instrumento como um todo foi de
0,833 considerando-se as 40 variáveis.
Posteriormente, cada dimensão foi analisada
separadamente e, como recomendado por Hair
et al. (2005), foram extraídas as variáveis que,
ao serem retiradas, tornariam o índice alfa mais
elevado. A Tabela 4 demonstra as variáveis
excluídas e o valor final do alfa de Cronbach de
cada dimensão do modelo.
Variáveis extraídas
Alfa final
Independência do governo
0,609
I1, I2, I3 e I4
0,702
Moralidade do bem-estar
0,523
M2, M4, M5, M6 e M7
0,731
Amparo
0,782
-
0,782
Ética de trabalho
0,560.
E5, E6, E7 e E8
0,708
Altruísmo
0,629
A1, A5 e A6
0,700
Tabela 4: Análise da confiabilidade da escala através do coeficiente Alfa de Cronbach.
Assim, de um total de 40, o modelo final
passou a ter somente 24 variáveis e o valor do
alfa de Cronbach para o instrumento utilizado
subiu para 0,847.
4.3. Análise Fatorial Exploratória
A análise fatorial exploratória é uma técnica
estatística multivariada que pode sintetizar as
informações de um grande número de variáveis
em um número muito menor de variáveis ou
fatores. No presente trabalho, utilizou-se a
rotação Varimax com o intuito de maximizar
o peso de cada variável dentro de cada fator e
como critério de extração foi definido autovalor
maior que um. As dimensões do modelo foram
analisadas separadamente.
Ressalta-se que se optou pela realização
da fatorial exploratória no modelo já purificado
pelo alfa de Cronbach. Bem como, seguindo
os procedimentos recomendados por Malhotra
666
(2006), utilizou-se o critério de exclusão de
variáveis com comunalidades inferiores a 0,50.
A mensuração da adequação da aplicação da
análise fatorial para um determinado conjunto de
dados se dá através de dois testes: esfericidade
de Bartlett e Kaiser-Meyer-Olkin (KMO). O
primeiro visa identificar se a correlação entre
as variáveis é significativa a ponto de apenas
alguns fatores poderem representar grande
parte da variabilidade dos dados. O segundo
busca identificar se a correlação entre cada par
de variáveis pode ser explicada pelas outras
variáveis que formam o constructo, valores
iguais ou menores do que 0,5 indicam que a
análise fatorial é insatisfatória.
Para saber se o modelo resultante da fatorial
representa bem os dados foi utilizado o
critério de porcentagem da variância, ou seja,
o número de fatores extraído é determinado
de maneira que a porcentagem cumulativa da
variância extraída pelos fatores atinja um nível
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Políticas Públicas de Bem-Estar: modelo de Ahmed e Jackson no contexto brasileiro
satisfatório. Segundo Pestana e Gageiro (2010),
este nível satisfatório está em torno de 60% da
variância total explicada.
Iniciou-se a análise pela dimensão
Independência do governo, sendo necessário
excluir a variável I5 (Cursos de capacitação
de desempregados é uma responsabilidade
importante do governo) por possuir
comunalidade inferior a 0,50. O teste de
esfericidade de Barlett forneceu um valor de
65,425 com significância de 0,000. Concluise então, que a aplicação da análise fatorial é
adequada e que poucos fatores poderão explicar
grande proporção da variabilidade dos dados.
O valor do KMO foi de 0,585, resultado que,
segundo Pestana e Gageiro (2010), é considerado
aceitável. Quanto ao número de fatores, como
era esperado, foi encontrado apenas um, que
explica 63,6% da variância total.
Já na dimensão Moralidade do bemestar, encontraram-se os seguintes resultados:
Itens
I6
I7
I8
M1
M3
M8
N1
N2
N3
E1
E3
E4
A2
A3
A4
teste de esfericidade de Barlett de 71,820
com significância de 0,000; KMO de 0,629;
e apenas um fator com variância de 65,6%.
Na dimensão Amparo, foi necessário excluir
as variáveis N4 a N8 por possuírem baixas
comunalidades e os resultados da análise
fatorial foram: teste de esfericidade de Barlett
de 54,87 com significância de 0,000; KMO de
0,670; a variância do fator de 63,5%. Na análise
da Ética de trabalho, a variável E2 foi excluída.
O teste de esfericidade de Barlett foi de 54,8,
com significância de 0,000; KMO de 0,636;
a variância do fator de 62,4%. Finalmente, na
dimensão Altruísmo, depois de descartadas
as variáveis A7 e A8, os resultados foram:
teste de esfericidade de Barlett de 68,46 com
significância de 0,000; KMO de 0,595; variância
do fator de 64,33%. A Tabela 5 apresenta a
estrutura fatorial final do construto analisado.
Descrição das variáveis
Carga
FATOR 1-Independência do governo- Alfa de Cronbach: 0,697
Mulheres e crianças desassistidas merecem um maior apoio do governo
0,753
O governo deveria certificar-se que todos brasileiros tenham suas
0,746
necessidades básicas atendidas
O governo deveria acelerar seu plano para cuidar dos necessitados
0,886
FATOR 2 - Moralidade do bem-estar - Alfa de Cronbach: 0,731
Pessoas que recebem assistência governamental, por um grande período,
0,829
tornam-se incapazes de manter-se em um trabalho
É errado dar as pessoas dinheiro quando elas não trabalharam para tê-lo
0,877
Assistência pública ajuda a fazer com que os pobres sejam mais produtivos
0,715
em nossa sociedade
FATOR 3 - Amparo - Alfa de Cronbach: 0,712
Ajudar pessoas, em dificuldade a lidar com seus problemas, é muito
0,823
importante para mim
Pessoas necessitadas merecem nossa compaixão e apoio
0,802
Alguém que é incapaz terá minha atenção e ajuda
0,764
FATOR 4 -Ética de trabalho - Alfa de Cronbach: 0,683
Se uma pessoa está disposta a trabalhar duro, não há motivo para que ela não
0,757
seja bem sucedida
Um trabalho de qualquer tipo, mesmo que o salário seja ruim, é melhor do
0,759
que ser ajudado
Uma pessoa merece ganhar somente coisas que ela trabalhou para conseguir 0,850
FATOR 5 - Altruísmo - Alfa de Cronbach: 0,719
Pessoas que tem o suficiente para si têm a responsabilidade de fornecer para
0,721
os necessitados
Todos deveriam contribuir generosamente para aqueles menos favorecidos
0,887
Eu acredito em doar generosamente para organizações que trabalham em
0,790
ajudar o próximo
Comunalidade
0,567
0,556
0,785
0,688
0,769
0,512
0,678
0,643
0,584
0,573
0,576
0,723
0,520
0,786
0,624
Tabela 5: Estrutura fatorial final do construto.
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 659-673, 2014
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667
Luciana Flores-Battistella - Márcia Grohmann - Carolina Iuva-de Mello
Após as análises, conclui-se que o modelo
é considerado adequado para a mensuração das
percepções em relação às políticas públicas
de bem-estar, pois todos os índices calculados
estavam dentro dos limites considerados como
satisfatórios.
foi o da criação de uma nova variável resultante
do cálculo das médias de cada variável que
formava o fator. A Tabela 6 demonstra tais
informações.
Como se pode observar, o fator
Independência do governo foi o que obteve
uma média final mais elevada, de 4,28 (em uma
escala de 1 a 5), seguido de Amparo com 3,59.
Dessa forma, verifica-se que os entrevistados
são propensos a ajudar os necessitados e
acreditam que o governo deve atuar ativamente
em favor dos desassistidos. Já a menor média
foi encontrada na dimensão Altruísmo, 2,93,
coaduna com a ideia de que o governo deve
ser o provedor maior do assistencialismo e
não colocar nas mãos da sociedade civil tal
responsabilidade.
4.4. Relacionamento entre as dimensões do
modelo
Com o objetivo de identificar a relação
entre o desempenho em cada um dos cinco
componentes do modelo, foram realizadas
análises de correlação. O primeiro passo
foi a transformação de cada um dos fatores
resultantes da análise fatorial exploratória em
uma única variável. O procedimento adotado
Fator
Independência do governo (I)
Moralidade do bem-estar (M)
Amparo (N)
Ética de trabalho (E)
Altruísmo (A)
Variáveis
I6, I7 e I8
M1, M3 e M8
N1, N2 e N3
E1, E3 e E4
A2, A3 e A4
Média
4,28
3,10
3,59
3,12
2,93
Desvio-padrão
0,79
1,14
0,99
1,05
1,08
Tabela 6: Média dos fatores encontrados.
Para analisar a relação entre os diferentes
fatores do construto, utilizou-se a correlação
de Pearson. A Tabela 7 apresenta os resultados
encontrados, observando que nenhuma
correlação negativa foi verificada. Hair et
al. (2005) argumentam que somente ocorre
validade discriminante se as correlações forem
inferiores a 0,90, o que ocorreu entre todos os
constructos analisados. Outro ponto importante,
segundo os autores, para comprovação da
validade discriminante é de que o quadrado das
correlações não pode ser superior à variância
Independência do
governo
Moralidade do bemestar
Amparo
Ética de trabalho
Altruísmo
Independência do
governo
Moralidade do
bem-estar
Amparo
Ética de
trabalho
Altruísmo
1
0,028
0,174
0,000
0,035
0,168
1
0,009
0,336
0,069
0,417**
0,015
0,188
0,099
0,580**
0,263**
1
0,043
0,538**
0,001
1
0,021
0,289
0,000
1
**
668
extraída pelo fator. Como se pode observar
(na parte superior da matriz), o maior valor
obtido, 0,336 (33,6%), é inferior à variância
extraída pela dimensão de Ética de trabalho
(62,4%) e Moralidade do bem-estar (65,6%),
comprovando-se a validade discriminante do
modelo. Na parte inferior da matriz, foram
apresentados os valores já calculados dos
coeficientes de correlação, ou seja, o coeficiente
de determinação (r²), que varia de 0 a 1 e mostra
a proporção da variação que pode ser explicada
em uma variável pela outra.
Correlação significativa ao nível de 0,01.
Tabela 7: Matriz de Correlação.
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Políticas Públicas de Bem-Estar: modelo de Ahmed e Jackson no contexto brasileiro
4.5. Análise Fatorial Confirmatória
Na Análise Fatorial Confirmatória foi
utilizado o método da máxima verossimilhança
para a estimação dos parâmetros e deu-se
foco para os índices baselianos (Baseline
Comparisons) na verificação do ajuste do
modelo global. Seguindo os procedimentos
da Análise Fatorial Confirmatória, foram
verificados, nos outputs do software Amos, os
índices de modificação que gerariam melhorias
no modelo. Analisando-se as sugestões
sugeridas a luz da teoria, optou-se pela
realização de algumas modificações no modelo.
O modelo inicial obteve índices abaixo
do satisfatório e, desta forma, utilizaram-se
os índices de modificação fornecidos pelo
software para melhoria do modelo. Foi realizada
a exclusão do item I7 (O governo deveria
certificar-se que todos brasileiros tenham suas
necessidades básicas atendidas), pois o mesmo
possuía uma correlação significativa com outras
duas variáveis (M3 e M1) e com a dimensão
Amparo, evidenciando, desta forma, uma
dúvida na interpretação dos respondentes se
o item mensurava Independência do governo,
Moralidade do bem-estar ou Amparo.
Além disso, foram adicionadas três
correlações significativas: entre o item
N2 (Pessoas necessitadas merecem nossa
compaixão e apoio) e a dimensão Moralidade,
no valor de 0,171; entre E1 (Se uma pessoa está
disposta a trabalhar duro, não há motivo para
que ela não seja bem sucedida) e A4 (Eu acredito
em doar generosamente para organizações
que trabalham em ajudar o próximo) no valor
de 0,377 e, por último, entre M8 (Assistência
pública ajuda a fazer com que os pobres sejam
mais produtivos em nossa sociedade) e E3 (Um
trabalho de qualquer tipo, mesmo que o salário
seja ruim, é melhor do que ser ajudado) no valor
de 0,402. Tais correlações indicam que alguns
respondentes entenderam que as questões
possuíam objetivos muito semelhantes.
A Figura 3 representa o diagrama de
caminho (padronizado) com os resultados
das equações estruturais para a amostra e os
principais resultados estão na Tabela 8.
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Figura 3: Resultado da modelagem de equações estruturais.
Com essas mudanças, os valores finais
foram: estatística qui-quadrado (χ²) com o valor
de 85,584; qui-quadrado/graus de liberdade
(χ²/gl) com valor de 1,34; RMSEA com valor
de 0,058; RMR com valor de 0,164; GFI com
valor de 0,896; NFI com valor de 0,826; RFI,
com 0,753; IFI com valor de 0,950; TLI com
valor de 0,924 e CFI com valor de 0,946.
Para Hair et al. (2005), tanto RMSEA como
RMR devem ser inferiores a 0,10 e os demais
itens superiores a 0,90. Desta forma constatase o ajuste satisfatório do modelo, pois, os
valores encontrados estão muito próximos do
recomendado. No presente estudo, os baixos
índices encontrados em NFI e RFI derivam do
tamanho da amostra.
A unidimensionalidade do modelo é
analisada através dos valores dos resíduos
padronizados, e como se observa na Tabela 8,
todos os valores são inferiores a 2,58 (p<0,05) o
que comprova sua unidimensionalidade, sendo
que o maior valor foi de 0,395 para o item M3.
A validade convergente foi comprovada, pois
todos os itens apresentaram cargas fatoriais
padronizadas significativas ao nível de 0,01
(t-valor ≥ 2,33). Nenhum item apresentou
t-valor abaixo do limite, sendo que o menor
valor foi de 2,978 para o item I6.
669
Luciana Flores-Battistella - Márcia Grohmann - Carolina Iuva-de Mello
Relação
Carga
Carga pad.
Resíduos
t-valor
P
0,334
2,978
0,003
I8
<---
Independência
1,000
0,798
I6
<---
Independência
0,995
0,644
M8
<---
Moralidade
1,000
0,488
M3
<---
Moralidade
-1,774
-0,898
0,395
-4,494
***
M1
<---
Moralidade
-1,462
-0,712
0,332
-4,410
***
N3
<---
Amparo
1,000
0,604
N2
<---
Amparo
1,238
0,746
0,257
4,810
***
N1
<---
Amparo
1,141
0,655
0,231
4,940
***
E4
<---
Ética
1,000
0,747
E3
<---
Ética
1,186
0,694
0,233
5,086
***
E1
<---
Ética
0,780
0,485
0,181
4,298
***
A4
<---
Altruísmo
1,000
0,614
A3
<---
Altruísmo
1,647
0,869
0,295
5,591
***
A2
<---
Altruísmo
1,066
0,568
0,239
4,464
***
Tabela 8: Resultado da modelagem de equações estruturais.
A modelagem de equações estruturais
também foi utilizada com o objetivo de
analisar a força das correlações existentes no
modelo, partindo-se da hipótese de que todas
as dimensões se relacionavam. O resultado da
análise, segundo os outputs do software Amos,
demonstrou que apenas três correlações eram
significativas: Independência e Amparo no
valor de 0,269; Moralidade e Ética no valor
de 0,451; e Amparo e Altruísmo no valor de
0,382. Já as correlações não significativas
obtiveram os seguintes valores: Independência
e Moralidade - 0,118; Independência e Ética
- 0,042; Independência e Altruísmo - 0,149;
Moralidade e Amparo - 0,009; Moralidade
e Altruísmo - 0,099; Amparo e Ética - 0,023;
Ética e Altruísmo - 0,045.
4.6. Análise da média e desvio-padrão
Com o modelo já purificado, fez-se a
análise da média e desvio-padrão das variáveis
relevantes definidas pelo modelo final, Tabela
9. Como dito anteriormente, a escala de
medição foi de 1 a 5, sendo assim, um valor
670
acima de 3,50 foi considerado como uma média
elevada. Percebe-se que as maiores médias
foram encontradas na dimensão Independência
do governo, evidenciando a percepção de que
o governo deve prover pelos necessitados.
Outra dimensão com médias elevadas foi a
de Amparo, ou seja, os jovens pesquisados
consideram necessário o amparo de pessoas
desfavorecidas. As dimensões Ética de trabalho
e Moralidade do bem-estar, que representam
respectivamente, o valor do trabalho para as
pessoas e a capacidade de conquistar seu bemestar, apresentaram médias intermediárias, mas
a maioria acima de 3,00. Por fim, as menores
médias foram encontradas no construto
de Altruísmo, evidenciando que o público
pesquisado coloca a responsabilidade de
políticas públicas sociais nas mãos do governo
e não tanto como um esforço pessoal realizado
de maneira altruística.
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 659-673, 2014
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Políticas Públicas de Bem-Estar: modelo de Ahmed e Jackson no contexto brasileiro
Itens
Descrição das variáveis
Média
Desviopadrão
DIMENSÃO 1 - Independência do governo
I6
Mulheres e crianças desassistidas merecem um maior apoio do governo
4,02
1,19
I8
O governo deveria acelerar seu plano para cuidar dos necessitados
4,19
0,96
Pessoas que recebem assistência governamental, por um grande período,
tornam-se incapazes de manter-se em um trabalho
3,14
1,43
M3
É errado dar as pessoas dinheiro quando elas não trabalharam para tê-lo
3,40
1,38
M8
Assistência pública ajuda a fazer com que os pobres sejam mais produtivos
em nossa sociedade
2,75
1,46
DIMENSÃO 2 - Moralidade do bem-estar
M1
DIMENSÃO 3 - Amparo
N1
Ajudar pessoas, em dificuldade a lidar com seus problemas, é muito
importante para mim
3,51
1,28
N2
Pessoas necessitadas merecem nossa compaixão e apoio
3,61
1,22
N3
Alguém que é incapaz terá minha atenção e ajuda
3,65
1,22
DIMENSÃO 4 -Ética de trabalho
E1
Se uma pessoa está disposta a trabalhar duro, não há motivo para que ela não
seja bem-sucedida
2,62
1,42
E3
Um trabalho de qualquer tipo, mesmo que o salário seja ruim, é melhor do
que ser ajudado
3,20
1,45
E4
Uma pessoa merece ganhar somente coisas que ela trabalhou para conseguir
3,53
1,14
DIMENSÃO 5 - Altruísmo
A2
Pessoas que tem o suficiente para si têm a responsabilidade de fornecer para
os necessitados
2,72
1,38
A3
Todos deveriam contribuir generosamente para aqueles menos favorecidos
2,89
1,41
A4
Eu acredito em doar generosamente para organizações que trabalham em
ajudar o próximo
3,19
1,23
Tabela 9: Resultado das médias e desvios-padrão.
5. Considerações finais
Os estudos sobre políticas públicas, em
especial, as políticas públicas sociais estão se
intensificando. Entretanto, durante o processo
de construção teórica desse artigo, comprovouse a incipiência do tema políticas públicas de
bem-estar nas publicações nacionais, apesar de
internacionalmente ser considerado hot topic.
As pesquisas sobre políticas públicas
de bem-estar no Brasil, analisadas a partir
dos eventos da Anpad, apontam que a área
está deficitária, tanto quanto ao número de
publicações quanto ao avanço de proposições.
Desta forma, este artigo buscou uma melhor
compreensão do tema, trabalhando com um
universo de jovens universitários dos cursos
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 659-673, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.12210111213
de Filosofia, Arquivologia, Produção Editorial,
Jornalismo e Farmácia da Universidade Federal
de Santa Maria. A escolha desse público devese ao fato de que os mesmos serão os principais
formadores de opinião em um futuro próximo.
Com isso, o objetivo do artigo foi de traduzir
e validar, para o Brasil, o modelo de avaliação
das percepções quanto às políticas públicas
de bem-estar proposto por Ahmed e Jackson.
Para tanto, uma série de procedimentos foram
adotados ao longo do estudo buscando o ajuste
do modelo. Primeiramente, foi realizada uma
análise do perfil dos respondentes da pesquisa,
para, então, iniciar a análise do modelo em
questão, proposto por Ahmed e Jackson (1979
como citado por Bearden et al., 1999).
671
Luciana Flores-Battistella - Márcia Grohmann - Carolina Iuva-de Mello
A validação do instrumento foi realizada
através do alfa de Cronbach e com tal análise
foi possível reduzir o modelo inicial de 40 para
24 variáveis, mantendo as cinco dimensões
originais
(Independência
do
governo,
Moralidade do bem-estar, Amparo, Ética de
trabalho e Altruísmo). Observa-se que com
tal ajuste o modelo total obteve um alfa de
0,847 e que a análise de cada dimensão do
modelo apresentou alfas variando de 0,700
para Altruísmo a 0,782 para Amparo. Todos os
índices superiores ao limite de 0,6 recomendado
na literatura.
Posterior a validação do instrumento pelo
alfa de Cronbach, procedeu-se a purificação do
modelo pela análise fatorial exploratória. Neste
sentido, utilizou-se a rotação Varimax e exclusão
de variáveis com comunalidades inferiores a
0,50. Também foi mensurado se seria adequado
a analise fatorial através dos testes de Barlett e
KMO. Finalizando a fatorial exploratória com a
análise das variâncias obtidas. Como resultado
obteve-se um modelo de 15 variáveis dividias
igualmente por cinco dimensões.
O relacionamento entre as dimensões
do modelo foi possível transformando cada
um dos fatores em uma única variável, assim
cinco novas variáveis foram obtidas, sendo a
Independência do governo com maior média
(4,28) e Altruísmo (2,93) com a menor média.
Para essas novas variáveis foram analisas suas
correlações, não sendo encontrada correlação
negativa e permitindo observar validade
discriminante (através de correlações inferiores
a 0,90 e correlações menores do que a variância
extraída pelo fator).
Assim, procedeu-se a Análise Fatorial
Confirmatória, inicialmente os índices estavam
abaixo do recomendado e haviam melhorias
sugeridas nos outputs do software sugeridas.
Portanto, foi excluído a variável I7 e foram
adicionadas três correlações (entre N2 e
moralidade; E1 e A4; e M8 e E3). O modelo
final apresentou os seguintes resultados:
estatística qui-quadrado (χ²) com o valor de
85,584; qui-quadrado/graus de liberdade (χ²/
gl) com valor de 1,34; RMSEA com valor de
0,058; RMR com valor de 0,164; GFI com valor
de 0,896; NFI com valor de 0,826; RFI, com
672
0,753; IFI com valor de 0,950; TLI com valor
de 0,924 e CFI com valor de 0,946. O ajuste do
modelo é considerado satisfatório com índices
próximos ao recomendado. Sendo um modelo
unidimensional e com validade convergente
comprovada.
Como última etapa desse trabalho,
foram analisadas as média e desvio-padrão
das variáveis do modelo final. Foi possível
descrever que as maiores médias foram
encontradas na dimensão Independência do
governo, evidenciando a percepção de que
o governo deve prover pelos necessitados e
que as menores médias foram encontradas no
construto de Altruísmo, evidenciando que o
público pesquisado coloca a responsabilidade
de políticas públicas sociais nas mãos do
governo e não tanto como um esforço pessoal
realizado de maneira altruística.
Em síntese, após a realização das análises,
conclui-se que o modelo é considerado
adequado. Aponta-se como fragilidade do
presente estudo a modesta amostra utilizada.
Como estudo futuro, sugere-se a utilização do
modelo já purificado em amostra nacional mais
abrangente, para confirmação dos resultados
obtidos, e posterior comparação com resultados
obtidos em diferentes localidades.
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673
Graffiti: una expresión político-cultural juvenil en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México
Referencia para citar este artículo: Gómez-Abarca, J. (2014). Graffiti: una expresión político-cultural juvenil en San
Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, 12 (2),
pp. 675-689.
Graffiti: una expresión político-cultural
juvenil en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas,
México*
Jesús Gómez-Abarca**
Estudiante del Doctorado en Ciencias Sociales y Humanísticas del Centro de Estudios Superiores de México y
Centroamérica - Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, México.
Artículo recibido en noviembre 19 de 2013; artículo aceptado en marzo 12 de 2014 (Eds.)
• Resumen (analítico): El objetivo en este artículo es ayudar a comprender los componentes
políticos y culturales asociados al desarrollo del graffiti en San Cristóbal de Las Casas. Realicé la
investigación entre los años 2010 y 2012, desde el paradigma cualitativo, basado en la interpretación
de registros etnográficos y entrevistas con sus productores y productoras. El graffiti emerge en esta
ciudad desde la década de los noventa del siglo pasado, como una producción cultural, en torno a la
cual las y los jóvenes construyen identidades individuales y colectivas; representan sus realidades, se
(re)apropian de los espacios públicos, cuestionan el ordenamiento socio-espacial y generan disputas
por la definición del paisaje urbano. Con base en estos resultados concluyo que el graffiti es un
producto cultural complejo a través del cual las y los jóvenes se posicionan como sujetos políticoculturales.
Palabras clave: participación juvenil, cultura, política, graffiti, América Latina (Thesauro de
Ciencias Sociales de la Unesco).
Palabras clave autor: ciudad.
Graffiti: A political-cultural youth ful expression in San Cristobal de Las Casas, Chiapas,
Mexico
Abstract (Analytical): The objective in this article is to help understand the political and cultural
components associated with the development of graffiti in San Cristobal de Las Casas. I conducted the
research between the years 2010 and 2012, from the qualitative paradigm, based on the interpretation
of ethnographic records and interviews with its producers. Graffiti emerges in this city in the 1990’s,
as a cultural production around which youth people build individual and collective identities; they
represent their realities, they re-appropriate public spaces, they question the social spatial order and
generate disputes over the definition of the cityscape. On the basis of these results, I conclude that
graffiti is a complex cultural product through which youth people take a stand as political-cultural
subjects.
Key words: youth participation, culture, politics, graffiti, Latin America (the Unesco Social
Science Thesaurus).
Key words author: city.
*
Este artículo de investigación científica y tecnológica se deriva de la tesis titulada “Nuestra galería es la calle. El graffiti como práctica
sociocultural y participación política de jóvenes graffiteros en San Cristóbal de Las Casas” que presenté para optar al título de Maestro en
Ciencias Sociales y Humanísticas, desarrollada entre julio del 2010 y julio del 2012. No. de Acta de Examen 011-12. Área: otras ciencias sociales;
subárea: interdisciplinaria.
Sociólogo por la Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco (UAM-A) y Maestro en Ciencias Sociales y Humanísticas por el Centro
de Estudios Superiores de México y Centroamérica (Cesmeca), perteneciente a la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach). Correo
electrónico: [email protected]
**
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 675-689, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.12211120514
675
Jesús Gómez-Abarca
Graffiti: uma expressão político-cultural juvenil em San Cristobal de Las Casas, Chiapas,
México
Resumo (analítico): Este artigo tem como objetivo ajudar a compreender os fatores políticos e
culturais relacionados com o desenvolvimento do graffiti em San Cristóbal de Las Casas. A pesquisa
foi realizada entre 2010 e 2012, a partir do paradigma qualitativo com base na interpretação de
registros etnográficos audiovisuais e entrevistas com seus produtores. O graffiti emerge nesta cidade
desde a década dos anos noventa do século passado como uma produção cultural, em torno do qual
os jovens constroem identidades individuais e coletivas; representam suas realidades, se reapropriam
dos espaços públicos, questionam a ordem sócio-espacial e geram disputas em torno da definição da
paisagem urbana. Com base nestes resultados concluo que o graffiti é um produto cultural complexo
através do qual os jovens se posicionam como sujeitos político-culturais.
Palavras-chave: Participação Juvenil, cultura, política, graffiti, América Latina (Tesauro de
Ciências Sociais da Unesco).
Palavras-chave autor: cidade.
-1. Introducción. -2. Acercamiento epistémico y metodológico. -3. La ciudad y las juventudes.
-4. Breve genealogía del graffiti sancristobalense. -5. El graffiti como expresión político-cultural
juvenil. -6. Identidades-culturas graffiteras. -7. Procesos, motivaciones y sentidos en el graffiti.
-8. La ciudad en disputa. -9. Conclusiones. –Lista de referencias.
El graffiti cumple con un papel transgresor, es un elemento que
vuelve al espacio privado en público y que pone de manifiesto (de una
manera estética) los problemas de la urbe. Es una especie de catarsis
para la misma ciudad y para el ciudadano… (Speck, pionero del
graffiti en San Cristóbal de Las Casas, comunicación personal, 2011)
1. Introducción
Un amplio repertorio de intervenciones
urbanas, conocidas genéricamente como
graffiti, se caracterizan por poseer fuertes
implicaciones político-culturales. En México,
estas producciones visuales callejeras se han
nutrido de la gráfica política realizada por
las organizaciones políticas comunitarias y
estudiantiles como recurso para transmitir
sus demandas, del movimiento juvenil de
taggers desarrollado en diferentes ciudades
norteamericanas, del muralismo chicano
y de las escrituras territoriales de las y los
“chavos banda” en el centro del país. En esta
investigación se estudiaron las influencias de
lo que algunos autores y autoras han definido
como graffiti hip-hop, en San Cristóbal de Las
Casas, Chiapas, al sureste de México.
Los orígenes de este tipo de graffiti en San
Cristóbal de Las Casas se remiten a la década
de los noventa del siglo pasado. En el año 2009
676
el incremento exponencial de estas “pintas”
fue definido por el entonces alcalde, Mariano
Díaz Ochoa, como uno de los “principales
problemas de la ciudad”, quien además
propuso para “su solución” la “Ley y Operativo
Antigraffiti”, ambos basados en la proscripción,
estereotipación y criminalización de la juventud
graffitera. Ante estas acciones, los jóvenes
graffiteros se manifestaron y se reivindicaron
como productores de cultura y sujetos de
derechos, acompañados de ciudadanas y
ciudadanos que cuestionaron las acciones del
Gobierno municipal.
La falta de conocimiento, profesionalismo y
voluntad política con que se abordan las políticas
en materia de juventud en los diferentes niveles
de gobierno, difícilmente deviene en espacios
destinados al reconocimiento de la diversidad
de la población juvenil y de sus múltiples
formas de participación social. Por tanto, resulta
necesario comprender la importancia que cobran
el graffiti y otras expresiones culturales como
canales de participación efectiva a través de los
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Graffiti: una expresión político-cultural juvenil en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México
cuales las y los jóvenes construyen identidades
colectivas, expresan críticamente su malestar
con los ordenamientos socio-espaciales en
que se inscriben, cuestionan creativamente las
políticas que les afectan y se disputan con otros
actores la definición del paisaje urbano.
2. Acercamiento epistémico y metodológico
En el presente estudio asumo que el
conocimiento es una “producción intersubjetiva
e interpretativa de carácter histórico-cultural
de los procesos sociales” en la que resulta
indispensable la interacción directa entre
sujetos investigadores y sujetos investigados
(Alvarado, Borelli & Vommaro, 2012, p. 30).
En este sentido, he optado por la realización de
un estudio de corte cualitativo, centrado en la
comprensión de los sentidos con que se realizan
las acciones vinculadas a la práctica del graffiti,
privilegiando el trabajo etnográfico y el diálogo
con sus creadores y creadoras.
Realicé la investigación de campo en el
periodo de agosto del 2010 a julio del 2012,
en múltiples momentos y espacios donde las
y los graffiteros pintan, conviven y dialogan
cotidianamente. Como actividad permanente,
el registro fotográfico de producciones de
graffiti por la ciudad resultó de gran utilidad
para acercarme y distinguir la diversidad de
producciones gráficas que coexisten en los
muros, abriendo posibilidades para el contacto
con algunos de sus productores y productoras,
quienes firman sus obras y en algunos casos
agregan, para su localización, una cuenta de
correo electrónico o de Facebook.
Por otro lado, la observación en diferentes
procesos de pintas colectivas denominadas
“expo-graffiti” propició el diálogo y la
realización de entrevistas con jóvenes graffiteros
y graffiteras, amigos y amigas suyos que no
necesariamente pintaban y diferentes personas
interesadas en la promoción de dichos eventos.
Esta investigación no habría sido posible sin la
colaboración de Speck, Ektho, Darek, Freak,
Kromer, Orbe, Pakto, Punker y Trato, personas
jóvenes con diferentes trayectorias en el campo
del graffiti, quienes (a excepción del primero)
continúan pintando como parte de sus diferentes
actividades cotidianas.
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3. La ciudad y las juventudes
Las tendencias aceleradas de urbanización
en América Latina, impulsadas y definidas por
los procesos de la globalización neoliberal
en las últimas décadas, han provocado que
actualmente, al menos la mitad de la población
mundial habite en zonas urbanas, las cuales se han
convertido en escenarios donde se experimentan
fuertes problemas estructurales como el
desempleo, la precarización y tercerización
del mismo, el estigma, la criminalización y la
represión de prácticas políticas disidentes, la
violencia, la desigualdad, y la exclusión social
en sus múltiples facetas. Entre los principales
afectados se encuentran los amplios sectores
juveniles que se concentran principalmente en
los países subdesarrollados.
En San Cristóbal de Las Casas, como en
el resto del continente, existe un amplio sector
juvenil. De los 185.917 habitantes en San
Cristóbal, la mitad de la población no sobrepasa
los 24 años de edad y el 30% se encuentra entre
los 15 y los 29 años (Inegi, 2010). Un amplio
sector de esta población joven ha experimentado
y sido testigo de los cambios del paisaje
urbano y de las relaciones entre sus habitantes
durante las últimas décadas, producto de dichas
transformaciones estructurales, expresadas y
relacionadas con diferentes procesos que se
han suscitado en el estado de Chiapas, como
son las migraciones provenientes del campo,
de otras ciudades de México y de otros países,
el deterioro ecológico, el impulso al sector
turístico, y la emergencia del movimiento
zapatista, entre otras reivindicaciones sociales.
Si bien es posible advertir la falta de
capacidad de los partidos políticos para
interpelar a las diferentes juventudes
y fomentar la participación juvenil, es
preciso reconocer que muchas y muchos
jóvenes se encuentran participando en una
multiplicidad de experiencias colectivas en
América Latina y el Caribe, colaborando en
la construcción espacios de expresión, de
constitución identitaria, de producción cultural
y de pensamiento crítico sobre sus propias
realidades. En San Cristóbal de Las Casas
muchos de las y los jóvenes se encuentran
participando a través de redes de voluntariado,
677
Jesús Gómez-Abarca
organizaciones no gubernamentales, frentes
estudiantiles, colectivos culturales-artísticospolíticos, protestas ciudadanas y movimientos
sociales, lo cual abre un campo importante de
indagación.
4. Breve genealogía del graffiti
sancristobalense
En las líneas que siguen abordo el graffiti,
que se refiere, en un sentido estético, a cualquier
inscripción realizada sobre las paredes y
mobiliario urbano, haciendo uso de diferentes
herramientas y en un sentido social, al resultado
de un proceso complejo de interacciones sociales
y construcciones identitarias (Mendoza, 2011).
En San Cristóbal de Las Casas se observa
desde la década de los noventa del siglo XX
una paulatina diversificación iconográfica en
el paisaje urbano con el surgimiento de las
“pintas” en apoyo a diferentes movimientos
sociales y de estilos iniciales de lo que Jesús
De Diego (1997) denomina como “graffiti hiphop” (Véase Imagen 1). En esta investigación
me enfoqué en este último, dado que quienes
se auto-definen como “escritores o escritoras
de graffiti” son principalmente quienes se
reconocen como herederos del movimiento de
jóvenes taggers de Nueva York, Los Ángeles y
otras ciudades estadounidenses, cuyo propósito
inicial consistió en “hacerse ver” inscribiendo
sus apodos o tags por todos lados de la ciudad,
creando así una “identidad pública callejera”.
Entre los precursores emblemáticos se
encuentran Taki 183 Fase II, Punto I, Bárbara
y Eva 62, Stay High 149, Top Cat y Cornbread
(Cooper & Chalfant, 1984).
En la historia del graffiti hip-hop, conviene
al menos reconocer dos acontecimientos
fundacionales. En primer lugar, la intención
de diferenciarse de otros taggers generó en
ese movimiento un sentido de competencia
que se tradujo en un desarrollo estilístico en
los tamaños, los colores y el tipo de letras
que se venían realizando, siendo “la pieza”
la producción más compleja. Sin embargo,
algunos graffiteros siguieron concentrando sus
esfuerzos en pintar clandestinamente en lugares
de difícil acceso, lo que provocó que la firma o
tag, no desapareciera, sino que las posibilidades
del graffiti se extendieran, “dividiendo” a
678
los graffiteros entre quienes buscan obtener
prestigio a través de mayores desafíos y quienes
prefieren una producción más elaborada. Entre
los años setenta y ochenta, a esta “lucha” por
el reconocimiento se le denominó “guerra de
estilos” o style wars, la cual fue impulsada por el
nacimiento de las crews o grupos de graffiteros
(Anaya, 2002, Mendoza, 2011).
En segundo lugar, a pesar de que en la
década de los ochenta el futuro del graffiti se
tornaba incierto en New York ante el incremento
de la vigilancia y los métodos de seguridad del
ayuntamiento, ayudado por el Transit Police
Department, el movimiento cultural y artístico
del hip-hop que emergía en el gueto le inyectó
nuevos aires. Muchos de las y los jóvenes
habían encontrado una opción diferente a las
pandillas y deseaban incorporarse como Mc
(master of ceremonias) o Dj (disc-jockey) que
conforman el estilo musical del hip-hop; como
B-boys/girls (break dancers) que mediante el
ritmo de los cuerpos expresan la cultura urbana,
o bien como escritor (writer) de graffiti, en la
parte visual del movimiento (Valenzuela, 1997,
Anaya, 2002, Mendoza, 2011).
Los diferentes momentos que atravesó
el desarrollo del graffiti hip-hop en ciudades
norteamericanas hasta convertirse en un
movimiento cultural fuertemente politizado han
influido en el desarrollo del mismo en diferentes
ciudades del mundo, generando a la vez sus
propias especificidades en cada contexto. En
el caso de San Cristóbal de Las Casas, los
componentes del movimiento cultural hip-hop
arribaron de manera disgregada, como sucedió
en otras ciudades de México (Mendoza,
2011), de manera que los pioneros del graffiti,
quienes iniciaron en la década de los noventa,
no necesariamente compartían el mismo gusto
por el estilo musical del hip-hop, ni tampoco se
sentían integrados a un solo movimiento:
Cuando empezamos a hacer graffiti
todos nos vestíamos con los pantalones
guangos,
sudaderotas,
pero
no
significaba que eras hip-hopero […] era
de que pintas y haces lo que se te da la
gana. Por ejemplo, yo escuchaba mucho
ska, ni siquiera soy hip-hopero. Al
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Graffiti: una expresión político-cultural juvenil en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México
principio casi todos los que pintábamos
éramos así, escuchábamos ska. Después,
hace como 5 años, empezaron a decir:
“si pintas graffiti eres hip-hopero”, o
“si escuchas hip-hop tienes que pintar
graffiti”. Empezaron a poner en sus
pintas 100% hip-hop. Cada quien la neta,
cuando se empezó a pintar ya habían
quienes bailaban break pero tampoco
era relacionado (Ektho, comunicación
personal, 2011).
En los últimos años el vínculo entre graffiti
y la cultura hip-hop se ha venido fortaleciendo.
Las nuevas tecnologías de la información
y comunicación han influido en los últimos
años para la expansión del movimiento,
como también ha sido importante el papel las
industrias culturales, las cuales han integrado
al graffiti a un amplio mercado comercial que
ofrece una amplia gama de productos para
pintar, producciones audiovisuales, prendas
de vestir y publicidad comercial (Valenzuela,
1997) para quienes desean incursionar en dicha
práctica. Como sucede con otras expresiones
juveniles, las industrias culturales han ayudado
a popularizar la práctica del graffiti entre las
y los jóvenes por medio del mercado juvenil,
pero también han resignificado su práctica y sus
contenidos.
Imagen 1. Diversidad de producciones visuales callejeras en San Cristóbal de Las Casas.
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Jesús Gómez-Abarca
El graffiti hip-hop llegó a México pasando de
San Diego a Tijuana y otras ciudades fronterizas,
extendiéndose a la ciudades de Guadalajara,
Aguascalientes, México y el Área Metropolitana
(Sánchez, 2002, Mendoza, 2011). En San
Cristóbal de Las Casas, su emergencia se da de
manera paralela y relacionada al surgimiento de
otras agrupaciones juveniles como los skates,
vinculados a la ejecución de maniobras en
patineta; los bmx, quienes practican acrobacias
en bicicleta y los B-boys/girls, quienes bailan
al ritmo del hip-hop. La llegada a esta ciudad
de graffiteros como Aser 7, Joker, Kone, Humo,
Venus y Koka, ampliamente reconocidos en
la escena graffitera nacional, y el contacto
que algunos personajes jóvenes -como Speck,
Aníbal, Muro, Uva- mantuvieron con el Distrito
Federal, influyeron en gran medida en la mirada
que los jóvenes y las jóvenes sancristobalenses
tenían del graffiti.
No pasaría mucho tiempo para que
otras personas se contagiaran y se sumaran
a esta actividad, constituyendo las primeras
organizaciones de grafiteros (crews): la E. N. K.,
la FAK (Finge, Ataca y Corre), la H.I. (Hombres
Imparables), la NSK (Nunca Sombras Crew),
la TANK, hoy en día consideradas como parte
de “la vieja escuela”, es decir: pioneras del
graffiti local. Actualmente otras crews se han
ido incorporando y algunas de éstas comienzan
a gozar de cierto prestigio en algunas zonas de
la ciudad, entre ellas: la REK, la R.K. (Rayando
Clandestino) o la N. D. A.
5. El graffiti como expresión políticocultural juvenil
A partir de diferentes investigaciones
realizadas desde las ciencias sociales se han
venido conociendo las múltiples aristas del
complejo fenómeno del graffiti lo que hace
posible caracterizarlo como: un ilícito, un
acto comunicativo (Sánchez, 2002), un medio
sincrético y transcultural (García-Canclini,
2009), una transgresión al ordenamiento socialespacial, lingüístico, político y económico
(Valenzuela, 1997, Rama, 1998), una identidad
juvenil (Valenzuela, 2009, Cruz, 2010,
Mendoza, 2011), una cultura juvenil (FeixaPàmpols, 1999, Reguillo, 2000), un discurso
680
gráfico de la disidencia juvenil (Marcial, 2012)
o una práctica política emergente (Aguilera,
2010, Reguillo, 2000).
Por tanto, me he propuesto plantear una
lectura que permita analizar, a través del graffiti
sancristobalense, como referente empírico
concreto, la relación existente entre juventud,
cultura y política, la cual no solamente debe
buscarse en la superficie del mensaje (que
incluso puede ser incomprensible para quien
desconoce los códigos graffiteros), sino más
bien en la interrelación entre los distintos
procesos que implica la realización de una
“pinta”. Para ello recupero tres componentes:
a) la construcción de identidades-culturas
graffiteras, b) los procesos, las motivaciones
y las intenciones en el graffiti, y c) la ciudad
como escenario de disputa.
6. Identidades-culturas graffiteras
El graffiti puede ser considerado como parte
del amplio mosaico de “culturas juveniles”, que
en un sentido amplio se refieren a
La manera en que las experiencias
sociales de los jóvenes son expresadas
colectivamente mediante la construcción
de estilos de vida distintivos,
localizados, fundamentalmente en el
tiempo libre, o en espacios intersticiales
de la vida institucional. En un sentido
más restringido definen la aparición de
microsociedades juveniles con grados
significativos de autonomía respecto a
las instituciones adultas que se dotan de
espacios y tiempos específicos, y que se
configuran históricamente en los países
occidentales tras la II Guerra Mundial
coincidiendo con grandes procesos de
cambio social en el terreno educativo,
económico, laboral e ideológico...
(Feixa-Pàmpols, 1999, p. 84).
Las culturas juveniles funcionan como
espacios sociales en donde las y los jóvenes
invierten su tiempo libre y se organizan en
torno a una producción cultural con el afán de
estar juntos, divertirse, socializar, identificarse,
generar lazos afectivos y camaradería. Su
reproducción depende de procesos complejos
de socialización y de formas organizacionales
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Graffiti: una expresión político-cultural juvenil en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México
que funcionan como espacios de pertenencia
y adscripción identitaria (Feixa-Pàmpols,
1999, Reguillo, 2000, Mendoza, 2011). De
ahí que los sentidos, los grupos de pertenencia
y las identidades, se conviertan en un
camino importante para pensar las diferentes
agrupaciones juveniles. Las identidades pueden
ser entendidas como
[…] la conformación de umbrales
semantizados y simbolizados de
adscripción y diferenciación, por lo
cual, no son ámbitos intersticiales
entre la infancia y la adultez, sino
adscripciones inscritas en sistemas
clasificatorios, en los que la edad posee
un papel referencial, no estático ni
inamovible que adquiere sentido dentro
de redes de relaciones socioculturales
situacional e históricamente delimitadas
[…] las identidades juveniles son
representadas y estas representaciones
se definen en redes de poder y de
auto y hetero-representaciones entre
jóvenes y adultos […] como también se
encuentran mediadas por adscripciones,
pertenencias y estructuraciones sociales
(Valenzuela, 2010, p. 341).
A pesar de la heterogeneidad de trayectorias
de las y los graffiteros, es posible rastrear
algunos referentes comunes en sus procesos
de constitución identitaria. Un elemento
fundacional de la identidad graffitera se observa
durante la infancia, cuando -a decir de las y
los entrevistados- los potenciales escritores de
graffiti buscan expresarse visualmente a través
del dibujo de caricaturas, letras estilizadas y
diferentes imágenes realizadas en cuadernos,
libros y otras superficies.
La neta, yo siempre dibujaba, desde que
tengo memoria, siempre tenía deseos, lo
que siempre dibujé fueron deseos, por
ejemplo que estuviera bien la familia…
me preocupaba siempre, de niño no
es que no te des cuenta de las cosas,
[pero] tu forma no la toman en serio
porque eres niño, no te toman en serio
tus pensamientos, ni tus sentimientos
(Freak, comunicación personal, 2011).
Muchos de estos cuadernos son el
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antecedente de un libro de bocetos mejor
conocido como el “libro negro” o black book,
el cual será de gran importancia para el resto de
sus trayectorias graffiteras, llegando a ser, en
ocasiones, una especie de carta de presentación.
Posteriormente, entre los 12 y los 15 años
de edad en general, se presentan distintos
acontecimientos que propician el encuentro y el
acceso de jóvenes al mundo del graffiti:
[…] empezó cuando salí a la calle; ahí
encontré la forma de distraerme de lo que
pasaba en la familia, porque uno viene
de un núcleo familiar con un contexto
medio descoyuntado, enfermizo, y
tiene que despejarse el chico y se sale
y empieza a ver algunas líneas, algunas
pintas, le empiezan a llamar la atención,
claro (Trato, comunicación personal,
2011).
[…] en el [19]98 o el [19]99 viajo por
primera vez al D. F. […] abriendo la
puerta, enfrente de la casa, cruzando la
calle, veo un graffiti, no era un mural,
era una piececita, un comic, y yo quedo
impresionado, cruzo la calle y voy a ver
más de frente la pinta y lo que a mí me
asombró eran las líneas delgadas, los
tonos, las luces, todo eso que tenía: los
detalles… para mí fue impresionante,
me llamó demasiado la atención… era
lo que más me llamaba la atención de
la calle […] regreso [del D. F.] con
otra perspectiva, y esos cuadernitos
que tenía, pasan a ser solo material de
recuerdo… los archivo y comienzo
a hacerme de otras libretas de dibujo
pero ahora ya va enfocado a la calle y
cosas así, ¿no?… a lo urbano, tomando
el ejemplo de lo que yo vi […] (Orbe,
comunicación personal, 2011).
[…] cuando pinté por primera vez, fue
cuando iba a la secundaria, vi a unos
cuates que pintaban y que no había
ninguna mujer; y dije yo también puedo,
para mí fue un reto, porque no habían
mujeres, tal vez una o dos […] fue un reto
doble competir contra hombres, porque
siempre los que ocupan el escenario son
los hombres ¿no?, muchos me dijeron
“tú, ¿cómo vas a poder pintar?, mejor
681
Jesús Gómez-Abarca
enjabóname los botes porque yo sí sé”.
Se da mucho, desgraciadamente ellos
no dan la oportunidad para demostrar
que tú también puedes, el problema que
si tú también te dejas y dices que no
puedes, das un paso para atrás (Darek,
comunicación personal, 2011).
Otro referente importante de la identidad
graffitera es el “tag”, la “taga”, la “firma” o
la “placa”, un pseudónimo utilizado para ser
identificado de manera individual entre otros
graffiteros, que representa una especie de
bautismo en el campo del graffiti. Los escritores
seleccionan de manera individual y/o colectiva
un pseudónimo (preferentemente corto y con
diferentes posibilidades estéticas) que asumen
como propio, el cual puede cambiar parcial
o totalmente durante su trayectoria. Una vez
poseedor de una firma, los graffiteros salen
a las calles a practicar de manera clandestina
o ilegal la escritura, siendo esta práctica la
que predomina en la ciudad, dada su relativa
facilidad y velocidad con que se produce.
Las crews, por otro lado se encuentran
en el centro de la identidad-cultura graffitera,
pues permiten a los sujetos jóvenes tener
mayor presencia en la ciudad, pero sobre todo
representan un espacio de interacción social
auto-organizado cuya pertenencia permite
[…] estar con quienes te sientes
identificado, con quien puedes hablar en
las mismas palabras de lo que te gusta y
te mueve; con quienes puedes divertirte,
pero también implica exigirte a pintar
con mayor frecuencia y con mejor
estilo, aprender de todos y todas; es un
espacio para disfrutar el estar juntos en
una especie de familia que te escucha e
impulsa a salir adelante y crecer (Orbe,
comunicación personal, 2011).
Para los graffiteros organizados en crews,
uno de los objetivos más importantes será
“sacar a flote a la crew”, “sacarla adelante”
logrando el mayor reconocimiento y prestigio
para sí mismo y su grupo (mediante más y/o
mejores trazos en la ciudad). Una vez que
las crews gozan de cierto prestigio, muchas
y muchos jóvenes querrán incorporarse a
estas y para ello existen múltiples formas de
ingreso, desde las más flexibles que permiten
682
el ingreso libre, hasta las crews family, que van
fortaleciendo sus vínculos de amistad al interior
cerrando la posibilidad de admitir a nuevos
miembros, pasando por aquellas que solicitan
un acompañamiento durante las pintas, la
contribución de quienes no pintan con algunas
latas de pintura, ser partícipe de alguno de
los elementos de la cultura hip-hop o realizar
un determinado número o tipo de pintas para
convencer a los demás integrantes.
El nombre del grupo y su significación
es fundamental como insignia que revela la
identidad del grupo; a partir de este, se vinculará
a un graffitero con unos y se le distanciará de
los otros. Las preguntas coloquiales “¿a qué
crew representas o perteneces?” y una respuesta
“natural” como “Yo represento a tal crew” o
“él es quien mejor representa a tal crew” nos
develan la identidad grupal y el compromiso
que se adquiere con esta integración. Orbe narra
la forma en que se organizó la crew a la que
pertenece, se le asignó nombre y significado a
la misma:
[…] voy conociendo a otros camaradas
como el Ektho y Hurto […] hicimos
una crew, una agrupación de graffiteros,
y comenzamos a pintar con la insignia
NS en ese entonces […] primero nace
la idea de NS por un grupo de RAP
español; ya [después] le buscamos un
significado a NS, algo que nos gustó
mucho fue el significado de no querer
ser algo opaco como personas, nosotros
no somos sombras, somos chavos que
pensamos; esto, proponemos esto, con
el paso del tiempo ya le vas agarrando
más sentido al significado de la crew y
te identificas[…] (Orbe, comunicación
personal, 2011).
7. Procesos, motivaciones y sentidos en el
graffiti
Es posible sostener que durante las “pintas”
existe una fuerte interrelación entre la elección
del espacio, los procesos, las motivaciones y los
sentidos con que se realizan. La realización de
cualquier graffiti comienza muchas veces por
seleccionar el lugar indicado para que “la pinta”
pueda tener mayor visibilidad (como pueden
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Graffiti: una expresión político-cultural juvenil en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México
ser las avenidas o las esquinas), buscando
preferentemente una superficie repellada
y pintada (fondeada), con lo cual se evita
gastar mucha pintura y se consigue un mejor
resultado. Sin embargo, en la elaboración existe
una diferencia notable entre el “graffiti ilegal”
o “clandestino” (elaborado regularmente de
noche) y el “legal”, que se realiza con previa
autorización de los propietarios (regularmente
de día).
En el graffiti ilegal o clandestino, los
graffiteros salen a las calles con un espacio
previamente seleccionado (o no) con el
deseo de dejar su huella, esperando que se
den las mejores condiciones para su accionar
(como pueden ser una calle silenciosa, luces
apagadas, etcétera), estando siempre en estado
de alerta, considerando los riesgos que esto
implica. En este tipo de intervenciones se
realizan principalmente firmas y bombas,
estilos conformados por letras que componen
el pseudónimo del graffitero y/o de la crew.
Mientras las primeras son elaboraciones
monocromáticas, las segundas dan cuentan de
un desarrollo estilístico con un color de fondo,
un delineado y una sombra, básicamente.
Por otro lado, para la realización de una pinta
legal se selecciona el espacio con antelación
y se solicita que el propietario autorice dicha
producción de graffiti. En ciertos periodos,
cuando el hostigamiento policiaco aumenta,
la autorización debe ser por escrito. Entre las
producciones legales o autorizadas se incluyen
generalmente diferentes estilos y técnicas que
requieren mayor tiempo para su elaboración,
como los denominados: 3D, rostros, caracteres,
realismos, piezas, esténciles, murales, wild
style, o bien la combinación de todos estos.
Cabe mencionar que en los últimos años ha
surgido el interés de varias organizaciones no
gubernamentales, de espacios académicos, e
incluso de partidos políticos, por promover,
de distintas maneras, por distintos motivos e
intereses, el graffiti legal y otras expresiones
juveniles.
Si bien en ambos casos el sentido de
competencia y la obtención de prestigio son
motivaciones importantes, en el caso del graffiti
clandestino se consiguen elaborando el mayor
número de piezas y pintando en los lugares
más riesgosos; mientras que en las “pintas”
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autorizadas, se logra produciendo piezas de
mayor complejidad y calidad. Así mismo, las
emociones que se experimentan en uno y otro
también cambian:
[…] mientras el ilegal está lleno de
adrenalina y emoción y salir victorioso
es lo más importante, la pinta legal es
más compleja y el graffitero siente
mucha presión de hacer un buen trabajo,
combinado con mucho orgullo cuando
la gente ve tu pieza terminada (Speck,
comunicación personal, 2011).
Imagen 2. Graffiti clandestino - H.I. Crew,
2012. Fotografías de Punker.
Imagen 3. Graffiti clandestino - H.I. Crew,
2012. Fotografía que circuló por lnternet.
Punker, de la crew H. I., es uno de los
principales exponentes del graffiti clandestino
o ilegal en la ciudad de San Cristóbal de
Las Casas; ha realizado hasta el momento
aproximadamente 1000 piezas clandestinas,
algunas de las cuales se pueden apreciar por
diferentes zonas la ciudad, pero principalmente
en el sur de esta (Véanse Imágenes 2 y 3). Para
este escritor de graffiti y su compañero de crew,
683
Jesús Gómez-Abarca
Trato:
Durante la realización de un clandestino,
las emociones que se experimentan
van cambiando; al principio son
demasiados nervios y temor, los cuales
se convierten en adrenalina para
finalmente experimentar una sensación
de satisfacción y victoria […] el
clandestino representa la esencia del
graffiti, a través del cual busca evidenciar
la vulnerabilidad de lo establecido, de
encontrar los huecos de la legalidad
(Punker, comunicación personal, 2011).
[En el graffiti clandestino] sientes
una excitación, una adrenalina, un
éxtasis correr por tu cuerpo, de decir:
¡aquí estoy, aquí vivo, aquí estoy,
pálpenme cabrones! Cuando terminas
es lo más relajado, la emoción y la
adrenalina tiene sus riesgos, pero es
la misma al final de cuentas es cuando
la descargas, el objetivo es que se
plasme, que se quede ahí como uno
quería, esa es la satisfacción que uno
quería […] (Trato, comunicación
personal, 2011).
El papel transgresor de este tipo de graffiti,
lo hace incomprensible para amplios sectores de
la sociedad y por lo tanto es el que más riesgos
implica, ante las posibles represalias de las y
los vecinos, las autoridades y la sociedad en
general. Por otro lado, el graffiti realizado con
previa autorización es un camino que toman
diferentes graffiteros para seguir explorando
y aprehendiendo diferentes posibilidades
técnicas y estilos. Ektho describe así el proceso
de aprendizaje gradual por el que ha transitado:
Pinto casi de todo, lo que no le hago casi
nada es a los comics, empecé haciendo
wild style, que son letras así enredadas
con muchos colores, formas, figuras
adentro incluso, de ahí me fui a los
3d que son también letras en tercera
dimensión y ahorita lo que le estoy dando
mucho es al realismo, a los rostros, por
lo pronto estoy haciendo distintos tonos
del mismo color por ejemplo, puros
tonos grises, puros tonos azules, y estoy
684
pensando en hacer [graffitis] “reales”
(Ektho, comunicación personal, 2011).
Los significados y sentidos en las “pintas”
o “piezas” también se multiplican. Las obras
de algunos graffiteros y una graffitera que
colaboraron en la investigación, pueden servir
para ejemplificar dicha diversidad. Darek, una
de las primeras mujeres que participan en la
escena del graffiti local (Véanse imágenes 4 y
5) expresa algunas características de sus obras
y el sentido que le otorga a estas:
Imagen 4. Graffiti elaborado por Darek, 2010.
Fotografía de archivo.
Imagen 5. Graffiti elaborado por Darek.
Fotografía de archivo
Generalmente
pinto
rostros,
imprimiéndole alguno de mis propios
rasgos físicos o emocionales y
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Graffiti: una expresión político-cultural juvenil en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México
procurando poner especial atención a
los ojos […] yo quería plasmar que la
mujer puede lograr un ideal siempre […]
quise representar en este mural [Imagen
4] el poder que la mujer tiene, en este
caso sobre el graffiti […] considero
que dentro del graffiti la mujer también
ha sido opacada, busco darle una vista
nueva donde la mujer también entra en
este escenario, donde agarra el aerosol,
se pone la mascarilla y dice: aquí estamos
y también sabemos hacer lo nuestro…
(Darek, comunicación personal, 2011).
Freak, por otro lado, expresa la posibilidad
catártica que le ofrece realizar un graffiti
(Véanse Imágenes 6 y 7) para liberar sus
múltiples emociones:
Por lo regular siempre son momentos,
es distinta la emoción […] [En
ocasiones] lo que representa es el estado
de ánimo sobre escalado, un nivel de
desesperación, tanto de coraje como de
desesperanza, muchos pensamientos
negativos, esa es la forma de sacarlo,
cuando termino de pintar termino bien
madreado, y digo a huevo, es como
darle la vuelta, yo por lo regular soy
explosivo, aviento cosas, golpeo la
pared, plasmar los gestos de una persona
es como sacarlo, es como mi terapia…
hay cosas que tomo muy en serio pero
son cosas sencillas, que se solucionan
con hablar y escuchar, [pero] no se me
da el hablar, esta es mi forma de hablar
(Freak, comunicación personal, 2011).
Fotografía de archivo.
Imagen 7. Graffiti elaborado por Freak.
Fotografía de archivo.
Para Orbe, sus producciones pueden
caracterizarse como una mezcla entre realismo
y personajes imaginarios. A partir de estas,
el autor reivindica la importancia del graffiti
como un medio de expresión, que surge como
producto de la situación y la realidad que
experimenta el propio graffitero, tal como
surgió la idea de la pieza que refiere a una
coyuntura de criminalización de los graffiteros
en el año 2009 (Véase Imagen 8).
Lo primero que hay en el fondo es
llegar, pintar y expresar tus ideas
[…] yo siempre he optado por pintar
caricaturas, pero de un tiempo para
acá, a partir de los sucesos del 2009,
he hecho otras pintas: una pinta donde
dice, “no pienses, no hables” y otra en el
centro “tu sistema me bipolariza” […]
es algo que no puedo pasar por alto, yo
vivo acá, esto es lo que estoy viendo y
es lo que pienso (Orbe, comunicación
personal, 2010).
Así mismo, Orbe reconoce la subjetividad
y la creatividad (Véase Imagen 9) como
cualidades importantes que olvidamos cuando
nos volvemos adultos; de ahí la importancia
del graffiti, el cual se vale de estas para
reposicionarnos como sujetos creadores.
Imagen 6. Graffiti elaborado por Freak.
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Jesús Gómez-Abarca
Imagen 8. Graffiti elaborado por Orbe. N. S. K.
Crew. Fotografía de archivo.
Imagen 9. Graffiti elaborado por Orbe, N.S.K.
Crew. Fotografía de archivo.
Trato, por otro lado, se inclina por la
realización de piezas cuyo contenido son
principalmente rostros, caracteres y realismo,
realizando ocasionalmente graffiti ilegal. Para
este autor sus piezas tienen muchos simbolismos
que evocan la memoria, la muerte, sus amigos y
el barrio (Véase Imágenes 10 y 11).
Imagen 10. Graffiti elaborado por Trato, H. I.
Crew. Foto de archivo.
686
Imagen 11. Graffiti elaborado por Trato - H.I.
Crew. Fotografía de Trato
[…] la conexión que he tenido con la
muerte la representé en eso […] mi jefe
[padre] siempre ha tenido caballos y a
mí me han gustado un chingo [mucho]
[…] es un momento que pasó en mí,
hizo una coalición, un choque y que
quedó marcado en mi vida y se repite…
Esta pieza tiene muchos simbolismos…
es lo que hay: el espacio, un cabrón
galopando y a todos los camaradas que
veo por aquí… son eso, todo el mundo
galopa en su vida, ningún cabrón es
eterno… cuando lo hice aquí estuvieron
todos (a diferencia de otras veces que
pinto solo), aquí está el barrio, es algo
representativo del momento, la imagen
ahí está, la situación en ese momento
pues, con la banda […] (Trato,
comunicación personal, 2011).
8. La ciudad en disputa
Los graffiteros hacen de las calles, las
esquinas, los parques, los kioskos, los barrios
y las ciudades una galería, un espacio de
socialización, reflexión crítica, catarsis y
disidencia en torno a la producción de un graffiti,
la cual se convierte en un elemento cultural que
resemantiza y complejiza el espacio en donde
se inserta, alterando los usos para los que
estaba determinado. De ahí que los escritores
de graffiti, en tanto productores culturales, se
convierten en sujetos activos que participan en
la construcción de la ciudad, conquistándola,
aun cuando sea de manera efímera. Por tanto,
aproximarse a la comprensión del graffiti es
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Graffiti: una expresión político-cultural juvenil en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México
acercarse a la producción de la urbe desde la
mirada y las acciones de los sujetos que la
habitan.
Una vez que el graffiti aparece en el espacio
público o privado, interpela a los habitantes
quedando sujeto a múltiples interpretaciones
y juicios. La realización del graffiti -sobre
todo del clandestino- representa una fuerte
transgresión al paisaje urbano definido por
otros actores e intereses, lo que deriva en una
disputa simbólica por la (re)definición sociocultural de los espacios y del paisaje urbano,
convirtiendo al graffitero en portador de una
identidad proscrita socialmente, y en ocasiones
criminalizándolo como ha sucedido en San
Cristóbal de Las Casas y en diferentes ciudades
del país como Tijuana, Guadalajara y México.
En San Cristóbal, durante los años 2009 y
2010, el clima de criminalización y violencia
llevó a la muerte de un graffitero, quien fue
asesinado por el guardia de seguridad de un
hotel (en remodelación), al ser sorprendido
realizando una pinta. Este suceso fue el punto
cumbre de una ola de violaciones de los
derechos humanos de muchísimos sujetos
jóvenes, tras la aprobación en el año 2009 de
la “Propuesta y Operativo Antigraffiti”, durante
la administración del alcalde Mariano Díaz
Ochoa; se establecía una sanción pecuniaria a
quienes se les sorprendiera realizando pintas
por la cantidad de 20.000 pesos, otorgando una
recompensa de 5.000 pesos a quien ayudara,
denunciara o detuviera al graffitero (Melel
Xojobal, A. C. & Inicia, A. C., 2011).
Las organizaciones Melel Xojobal,
A. C., e Iniciativas para la Identidad y la
Inclusión, A. C. (2011), dieron seguimiento a
estos casos y analizaron los acontecimientos
a la luz de la perspectiva de los derechos
humanos, registrando la violación sistemática
a los derechos de los sujetos jóvenes, derechos
referidos a la cultura, a la libertad de expresión
y de asociación, a la no discriminación, a la
protección de la vida privada, a un proceso justo,
a la seguridad y a la protección. Los testimonios
señalan que a los jóvenes graffiteros se les
detenía sin motivo alguno; se les despojaba
de su dinero o de sus propiedades para no ser
encerrados; se les pintaba el cuerpo con sus
propios aerosoles; los detenían y exhibían a
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los medios dando a conocer, incluso, datos
confidenciales como su nombre y domicilio.
A partir del estudio de algunas experiencias
similares (Marcial, 2009, Gaytán, 2008, Melel
Xojobal & Inicia, 2011), es posible observar
que la criminalización del graffiti se presenta
cuando las intervenciones se trasladan de las
periferias al centro de la ciudad, afectando
espacios que son considerados patrimoniales.
En el caso de San Cristóbal, uno de los
principales motivos para responder con una
violencia institucionalizada (protagonizada por
distintos actores que gestionaron, aplicaron y
legitimaron el Operativo Antigraffiti) se explica
por el deseo de mantener a la ciudad dentro
del Programa Federal denominado Pueblos
Mágicos, que busca promover la ciudad como
uno de los atractivos turísticos de la entidad
chiapaneca, capitalizando la cultura local y el
patrimonio colonial.
En el fondo, estas políticas represoras han
venido emulando el programa de “recuperación
de espacios públicos”, sugerido por Rudolph
Guliani durante el año 2002 en su visita a la
ciudad de México, basado en una política de
contención (en áreas autorizadas) y supresión
(eliminación del graffiti “no artístico”). En
el caso de San Cristóbal, resultó por demás
interesante la forma en que jóvenes de diferentes
adscripciones urbanas y colectivos manifestaron
su inconformidad con estas políticas mediante
pronunciamientos, mítines, marchas, eventos
culturales, y foros interinstitucionales, donde
algunos académicos y académicas conocedores
del tema, representantes de organizaciones no
gubernamentales y personas de la sociedad en
general, cuestionaron las políticas emprendidas
por el Ayuntamiento municipal en materia de
juventud, presionando para que se desistiera en
la criminalización del graffiti.
9. Conclusiones
En San Cristóbal de Las Casas, como en
muchas ciudades de México, la práctica del
graffiti hip-hop se ha vuelto cada vez más
común entre los habitantes jóvenes. En este tipo
de graffiti, sus escritores residen en diferentes
lugares de la ciudad, cubren diferentes roles
en su vida cotidiana (como empleados,
687
Jesús Gómez-Abarca
estudiantes, padres, madres, hijos e hijas,
etc.), se vinculan a múltiples espacios socioculturales (familia, empleo, barrio, etc.) y se
encuentran atravesados de diferentes maneras
en estructuras y categorías sociales (como la
clase, el género, y la etnia). De manera que,
desde su propia condición objetiva y subjetiva,
complejizan sus identidades a través de su
paulatina adscripción al mundo del graffiti.
A pesar de que en el terreno empírico se
constató que las trayectorias, los intereses, las
motivaciones y los sentidos en el graffiti puedan
ser muy diversos, la heterogénea población
sancristobalense se encuentra dividida entre
quienes aceptan el graffiti, quienes lo rechazan
y quienes sólo están de acuerdo en la realización
de “pintas” autorizadas, siendo el clandestino
el que mayor encono y controversias genera.
De ahí que en muchos casos el hecho de
ser graffitero representa ser portador de una
identidad proscrita en los diferentes espacios
donde los sujetos jóvenes se relacionan con las
personas adultas (la escuela, la familia, la calle
o el trabajo).
A través de la convivencia y las entrevistas
con diferentes graffiteros, he podido conocer
sus organizaciones auto-gestivas, desde
donde elaboran identidades colectivas, un
universo sociolingüístico y un espacio social
de aprendizaje, de convivencia y de gozo, que
gira en torno a la producción de una “pinta”.
Actualmente existen decenas de graffiteros y
organizaciones graffiteras en la ciudad. Las
industrias culturales y las nuevas tecnologías de
la información y la comunicación han jugado
un papel importante para que cada vez más
jóvenes se interesen por iniciarse en el graffiti.
Sin embargo, ser graffitero o graffitera no es
solo cuestión de portar un estilo hip-hop que
se encuentra circulando en las representaciones
globales, sino que como cualquier elaboración
identitaria colectiva, demanda el reconocimiento
y heterorreconocimiento, que en este caso
se obtienen fundamentalmente a través de la
realización de más piezas, la utilización de
espacios más riesgosos y la elaboración de
pintas más elaboradas.
En este sentido, como en diferentes
ciudades, se trata de una expresión sociocultural
e identitaria de tipo individual (expresada en el
688
tag) y colectiva (expresada en la crew), apoyada
en la transmisión intersubjetiva de símbolos,
técnicas, significados, sentidos, emblemas
identitarios, estilos, etc. Estos procesos de
socialización están fuertemente vinculados a
los espacios públicos, pues es en lugares como
la esquina de la casa, la plazuela del barrio, los
kioscos, las calles y otros lugares, donde las
y los jóvenes se reúnen, conviven, aprenden,
construyen camaradería y experimentan la
satisfacción de un realizar un graffiti como
parte de su vida cotidiana.
Las y los graffiteros usan, se apropian y
resemantizan los espacios públicos y privados
de la ciudad a través de los diferentes estilos
del graffiti hip-hop que también se han venido
registrando en otras ciudades del México: firmas,
letras bomba, 3D (tercera dimensión), rostros,
realistas, salvajes, piezas y murales, entre otros
y los múltiples sentidos y significados que los
propios graffiteros le asignan a sus “pintas”: el
uso catártico e incluso terapéutico por medio de
la expresión creativa callejera; la reivindicación
de la mujer como sujeto activo de la sociedad; la
revaloración de la creatividad y la subjetividad;
el cuestionamiento de las políticas represoras;
y la transgresión directa al ordenamiento socioespacial, sobre todo en las intervenciones
clandestinas.
Una vez inscrito en las paredes, el graffiti
propicia el encuentro y el desencuentro
con otros habitantes, otras identidades y
múltiples proyectos urbanísticos que buscan
definir el futuro de la ciudad. Para los
Gobiernos municipales una de las formas
recurrentes de “solucionar el problema” se
basa en la proscripción, la estereotipación y
la criminalización de algunas expresiones de
jóvenes disidentes de los ordenamientos socioespaciales. Si bien en el 2009 atestiguamos una
coyuntura de criminalización del graffiterismo
en San Cristóbal de Las Casas, también se pudo
observar la construcción de un espacio político
donde las y los jóvenes graffiteros, junto a otros
ciudadanos, se disputaron la (re)significación
de la juventud, el graffiti y la (re)definición de
los espacios públicos en la ciudad.
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689
Los (múltiples) centros de la esfera: cultura, juventud y educación como aventuras contemporáneas
Referencia para citar este artículo: Chaparro-Hurtado, H. R. & Guzmán-Ariza, C. M. (2014). Los (múltiples) centros de
la esfera: cultura, juventud y educación como aventuras contemporáneas. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales,
Niñez y Juventud, 12 (2), pp. 691-701.
Los (múltiples) centros de la esfera: cultura,
juventud y educación como aventuras
contemporáneas*
Héctor Rolando Chaparro-Hurtado**
Profesor e investigador, Universidad de los Llanos, Villavicencio, Colombia.
Claudia Maritza Guzmán-Ariza***
Profesora e investigadora, Universidad de los Llanos, Villavicencio, Colombia.
Artículo recibido en marzo 18 de 2013; artículo aceptado en agosto 28 de 2013 (Eds.)
• Resumen (analítico): En este artículo, producto asociado del proyecto “Prácticas y discursos
del consumo digital juvenil en espacios de ocio-Lecciones educativas”, analizamos los objetivos del
proyecto sobre cómo se construyen y reconstruyen las nuevas formas de identidad en relación con la
cultura mediática en sujetos jóvenes urbanos escolarizados en la ciudad de Villavicencio (Colombia);
y revisamos los efectos sociales y educativos que surgen a partir de la relación información/sociedad
red en las instituciones educativas.
En el trabajo de campo desarrollamos tareas exploratorias en la escuela y en la Internet, a partir
de la observación, registrando y siendo parte de los acercamientos de los jóvenes y las jóvenes en esos
espacios. Nuestra propuesta concluye que existen, notablemente, procesos de subjetivación juvenil
en los que las tecnologías digitales permiten nuevas formas de identificación consigo mismos, con
el entorno y con los otros, en una interrelación en la que se despliegan la subjetividad, los vínculos
intersubjetivos y la cultura históricamente construida, en un yo construido por un entramado complejo
que constituye un verdadero desafío de cara a procesos formativos en sociedades del conocimiento.
Palabras clave: cultura, tecnología, juventud, educación, escuela (Thesauro de Ciencias Sociales
de la Unesco).
The (multiple) centers of the sphere: Culture, youth and education as contemporary
adventures
• Abstract (analytical): In this article, an associated product of the project “Practices and
discourse of the youth’s digital consumption in leisure spaces - Educational Lessons,” we analyze
the objectives of the project about how the new forms of identity are built and rebuilt in relation to
the media culture in young, urban, schooled subjects in the city of Villavicencio (Colombia); and we
*
Este artículo de reflexión es un producto asociado del proyecto de investigación “Prácticas y discursos del consumo digital juvenil en
espacios de ocio-Lecciones educativas”, financiado por la Universidad de los Llanos en la convocatoria B2011. La investigación inició el 20 de
febrero de 2012 y culminó el 19 de febrero de 2013. Área: Sociología, subárea: sociología.
**
Profesor e investigador, Universidad de los Llanos. Comunicador social y periodista, Universidad Jorge Tadeo Lozano. Especialista
en Filosofía de la Ciencia, Universidad El Bosque. Magíster en Sociedad de la Información y el Conocimiento, Universitat Oberta de
Catalunya (España). Doctorando en Estudios Sociales de América Latina, Universidad Nacional de Córdoba (Argentina). Correo electrónico:
[email protected]
Profesora e investigadora, Universidad de los Llanos. Licenciada en Educación Física y Deportes, Universidad de los Llanos. Magíster en
Educación, Universidad Externado de Colombia. Doctorante en Estudios Sociales de América Latina, Universidad Nacional de Córdoba
(Argentina). Correo electrónico: [email protected]
***
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 691-701, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.12212280814
691
Héctor Rolando Chaparro-Hurtado - Claudia Maritza Guzmán-Ariza
revise the social and educational effects that result from the relation information/network society in
the educational institutions.
In the field work, we undertook exploratory tasks in the school and the Internet, from the
observation, recording and being part of the young people’s approaches to those spaces. Our proposal
concludes that there are notably processes of youth subjectivization in which digital technologies
enable new kinds of identification with themselves, with the environs and with the others, in an
interrelation in which subjectivity, inter-subjective links and the historically constructed culture
unfold, in a self constructed by a complex framework that poses a veritable challenge in light of the
formative processes in knowledge societies.
Key words: culture, technology, youth, cyber-culture, education, school (the Unesco Social
Sciences Thesaurus).
Os (múltiplos) centros da esfera: cultura, juventude e Educação como aventuras
contemporâneas
• Resumo (analítico): Neste artigo, produto associado do projeto “Práticas e discursos de
consumo digital de jovens em espaços de lazer: Lições Educativas”, analisa os objetivos do projeto
sobre como se constroem e reconstroem as novas formas de identidade em relação à cultura midiática
em sujeitos jovens urbanos escolarizados na cidade de Villavicencio (Colômbia); e revisamos os
efeitos sociais e educacionais decorrentes que emergem a partir da relação informação/sociedade
em rede nas instituições de ensino.
No trabalho de campo desenvolvemos tarefas exploratórias na escola e na internet a partir da
observação, registrando e fazendo parte das atividades dos jovens nestes espaços. Nossa proposta
conclui que existem, nomeadamente, processos de subjetivação juvenil em que as tecnologias
digitais permitem novas formas de identificarem-se consigo mesmos, com o entorno e com os
outros, em uma inter-relação em que se destacam a subjetividade, os vínculos intersubjetivos e a
cultura historicamente construída em um construto complexo que é um verdadeiro desafio frente aos
processos de aprendizagem em uma sociedade do conhecimento.
Palavras chave: Cultura, tecnologia, juventude, cibercultura, educação, escola (Tesauro de
Ciências Sociais da Unesco).
-Introducción. -El (complejo) entramado de la cultura. -La juventud en la cultura y
culturas de la juventud. -¿Cultura escolar, cultura mediática, cibercultura? -Consumo digitalcibercultura. -Discusión y conclusiones. -Lista de referencias.
Introducción.
El (complejo) entramado de la cultura
En este documento propongo una reflexión
de tres enclaves fundamentales para pensar
las ciencias sociales y las humanidades en la
actualidad: la juventud, la cultura y la educación.
No existe la necesidad, al parecer, de notar la
importancia en su reflexión sobre la sociedad
y el Ser Humano, dada la estela de trabajos
teóricos, acciones políticas o preocupaciones
sociales que así lo reconocen, ya sea pensadas
de manera aislada o como intersección. La
finalidad de este trabajo, en este sentido, consiste
692
en tratar de articular su interés usando como
excusa para este propósito los acontecimientos
de la tecnología y sus consecuencias en estos
ámbitos, como una forma preliminar de ofrecer
caminos comprensivos a sus imbricaciones.
Para el efecto, incluyo algunos datos
y conclusiones recogidos del proyecto de
investigación “Prácticas y discursos del consumo
digital juvenil en espacios de ocio. Lecciones
educativas”, financiado institucionalmente por
la Universidad de los Llanos (Colombia) en
su convocatoria B2011, cuyo problema estuvo
encaminado a efectuar una revisión acerca de
cómo se construyen las nuevas subjetividades
en relación con la cultura y las culturas
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Los (múltiples) centros de la esfera: cultura, juventud y educación como aventuras contemporáneas
juveniles, reconocer la emergencia de nuevas
formas de identidad/subjetividad en la sociedad
de la información/sociedad red, e identificar el
papel crucial que juegan la cultura mediática,
e incluso la cibercultura, en esa dinámica.
Con estos insumos intento ofrecer suficiencia
argumentativa a la propuesta de trabajo.
En tal virtud se requiere, inicialmente,
comprender que el entramado de la cultura
-sin duda alguna, uno de los más potentes
regímenes de significado existentes- alude ya
no a su versión esencialista y patrimonialista
(que entiende la cultura y lo cultural bajo una
óptica de herencia positiva, esto es, como
unidades diferenciadas que oponen naturaleza
y cultura), o a la que asimila cultura a producto
(música, literatura, obra, que además permite la
tensión cultura-sociedad), sino a la pluralidad y
la intersección, al cruce y el encuentro. En este
sentido, en el del espacio intersubjetivo,
Es imprescindible interrogarse acerca
de los marcos y las configuraciones, no
para regresar al lenguaje de los patrones
culturales sino para reconocer que el
individuo solo puede estar culturalmente
conformado, aun cuando ya no esté
constituido por una cultura sino por una
vida intercultural (Grimson, 2011, p.
34).
Es decir, una idea que opta por una
interpelación e interdependencia de las culturas
que, en los siglos que nos han tocado en
suerte, se antoja piedra de toque insustituible
para entendernos como sociedad y como
humanidad, poniendo especial acento en las
reconfiguraciones de lo cultural y la cultura
en los espacios urbanos, pero también en las
instituciones organizadoras del mundo social:
el Estado, la escuela, la familia.
O en ese des-ordenamiento cultural (MartínBarbero, 2004, p. 116, Orozco, 2004) que opaca
nuestra inserción en la tardomodernidad y que
apela a las oralidades secundarias de la radio,
el cine y, más recientemente al hipertexto,
como formas generalizadas de acceso a la
modernidad; desordenamiento que, siguiendo
la propuesta del autor colomboespañol, no ha
estado acompañado de la cultura libresca sino
de las “narrativas, lenguajes y las escrituras
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de la industria y la experiencia audiovisual”
(Martín-Barbero, 2004, p. 117).
Así las cosas, en la perspectiva del
diálogo entre culturas que implica habitar
el mundo contemporáneo, se hace necesario
repensar la cultura como concepto e incluso
revisar las orientaciones que le otorgan, como
hacen algunos autores y autoras, su partida de
defunción, en el sentido de que “los antropólogos
deberían ahora, sin deseos exagerados acerca
del poder de sus textos para cambiar el mundo,
dedicarse a una variedad de estrategias para
escribir contra la cultura” (Abu-Lughod, 1991),
posición que, según la autora, visita distinciones
jerarquizadas entre “nosotros” y “ellos” de la
misma forma en que lo hiciera el concepto de
raza antes de la II Guerra Mundial. Ello, en
vista de la aparente persistencia que existe por
transformar diferencias en esencias, y con ello
un ritornello a los archipiélagos culturales y a
las unidades discretas de la antropología clásica.
La juventud en la cultura y culturas de la
juventud
Es claro que los estudios sobre la juventud
se encuentran actualmente en una etapa de
transición dentro de las ciencias sociales en
virtud del interés que han adquirido, alimentado
en parte por la irrupción de las denominadas
tribus urbanas o culturas juveniles, y en parte
debido a la importancia que recuperó la escuela
como escenario de socialización humana frente
a las rutinas de un discurso educativo basado en
la competitividad y en la eficiencia y, ante todo,
para dar respuesta a los complejos entramados
que vinculan la relación jóvenes/violencia/
exclusión.
Para el efecto, debo reconocer en principio
una categoría básica en los estudios sociales: el
individuo. Y para ello, siguiendo parcialmente
la sugerencia de Maffessoli (2004), me resulta
necesario tomar distancia, en cuanto lo que
aparece “esencial” a nuestros ojos requiere de
esa necesaria perspectiva compleja, y evitar, de
esa manera, los reduccionismos del pensamiento
simplificante.
Esta “vuelta de tuerca” podría garantizar, o
al menos eso sugiero, una ganancia en términos
epistemológicos para evitar “el prejuicio
693
Héctor Rolando Chaparro-Hurtado - Claudia Maritza Guzmán-Ariza
ontológico de nuestra tradición cultural” (íbid)
que estigmatiza y limita, coarta y segmenta,
en una vertiente de innegable raigambre
positiva que se ha instalado en las dinámicas de
nuestra sociedad respecto de los temas siempre
reveladores de la juventud.
Pretendo evidentemente constituir lo
anterior en un elemento fundamental de la
presente reflexión, por cuanto parto del hecho
de que la emergencia de remozadas prácticas
juveniles presume una reorientación, un
rechazo, un realinderamiento a los esquemas
de la tradición occidental. En palabras del autor
francés, se trata ni más ni menos que de
(…) una distancia, y lo digo de una
manera un tanto irónica, entre los
propietarios de la sociedad, de la cual
formamos parte, esos que tienen el poder
de decir y hacer, y entre aquellos que
viven esta sociedad. Este es un artificio
del cual conviene, evidentemente, tomar
conciencia (pp. 28-41).
En este contexto, la investigadora mexicana
Rossana Reguillo (2003), en un artículo en el
cual propone incluir las culturas juveniles como
un campo de análisis en los estudios sociales
(pp.103-118), llama la atención acerca de
dos “supuestos” de trabajo con los cuales se
encuentra el investigador o investigadora social
al abordar la situación: por un lado, el “que se
asume como punto de partida, es el de la enorme
diversidad que cabe en la categoría ‘jóvenes’:
estudiantes, bandas, punks, milenaristas,
empresarios, ravers, desempleados, sicarios,
pero todos hijos de la modernidad, de la crisis y
del desencanto”, con lo que la categoría “joven”
no se podría fácilmente asimilar a un concepto
cerrado y definible orgánicamente; y por el otro,
(…) lo constituye el contexto en tanto
referente-mundo en el cual habitan estos
nomádicos sujetos: el de un orden social
marcado por la migración constante,
el mundo globalizado, el reencuentro
con los localismos, las tecnologías de
comunicación, el desencanto político,
el desgaste de los discursos dominantes
y el deterioro de los emblemas
aglutinadores (pp.103-118).
Como vemos, en el entrecruce de la
propuesta de la autora mexicana se encuentran
694
tanto los catalizadores siempre presentes de la
sociedad global y su arsenal de imbricaciones
culturales, los efectos de la sociedad de
la información y las rutas designadas por
los estertores del informacionalismo, y la
crisis del Estado-nación, por ejemplo con
el adelgazamiento del Estado por vía de la
incorporación de enfoques económicos y
políticos de orientación neoliberal.
Ello obliga a acordar que la juventud es
una construcción social y no únicamente un
concepto determinado por la condición etaria
de los sujetos que conlleve una determinada
esencia condicionante: grandes distancias
existen entre los jóvenes y las jóvenes hippies
de la década de los años 60 -con su exaltación
a favor de la paz y el amor-, y los entusiastas
yuppies contemporáneos -para quienes la
eficiencia, el éxito y el hiperconsumo señalan
normas de valores deseables e insustituibles.
Así que, partiendo del hecho de que la edad
no es un determinante de interés en la definición
de lo joven, el rumbo que propone Reguillo
sugiere pensar en otras formas de acercamiento
al discurso sobre lo juvenil: en el caso particular
de su propuesta, cobraba forma un discurso
jurídico, un discurso escolar y una floreciente
industria, que reivindicaban la existencia de los
niños y los jóvenes como sujetos de derecho y,
especialmente, en cuanto a los jóvenes, como
sujetos de consumo (p. 104).
Por otro lado se manifiestan las culturas
juveniles como prácticas de libertad, como
capacidad para inventarse la vida (Marín &
Muñoz, 2002). Son formas de manifestarse con
nuevas subjetividades en un mundo donde se
ha priorizado la imposibilidad de ser y de ser
con otros. Son una construcción sociocultural
con historias propias que rompen con la idea de
“juventud”, siendo relevantes las contingencias
particulares de cada una de estas culturas, sus
formas de expresión y su diversidad, lo que
implica reconocer las mutaciones que sufren
estas formas de subjetivación, sus tránsitos y
recorridos, así como la generación de nuevas
formas de ser, puesto que están mutando y
renovándose permanentemente.
Lo que sugiere, como se podrá observar,
una suerte de emergencia de la juventud como
sujeto social que, en principio, debería ser
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Los (múltiples) centros de la esfera: cultura, juventud y educación como aventuras contemporáneas
retenida por mayores espacios de tiempo en las
instituciones educativas antes de hacer parte
de la vida productiva (una suerte de moratoria
social, como la definen, entre otros, Carles
Feixa-Pàmpols Pampols, 1995), ya que la
sociedad de mercado descubrió un importante
nicho en los sujetos jóvenes que debía ser
atendido por poderosas industrias culturales
con bienes exclusivos y sugestivos (GarcíaCanclini, 1995).
En vista de lo anterior, se podría definir
tres elementos que constituyen el sentido y la
especificidad en la perspectiva de lo juvenil,
más allá de los límites biológicos de la edad
o de la naturaleza de su actuaciones: “la
realización tecnológica y sus repercusiones
en la organización productiva y simbólica de
la sociedad, la oferta y el consumo cultural y
el discurso jurídico” (García-Canclini, 1995
pp. 103-118), atravesados por situaciones
particulares.
En una perspectiva alterna habría que
plantearse si los 18 años (en el caso de la
legislación colombiana) garantizan una edad
plena en la que el sujeto joven puede realmente
verse interpelado por el mundo adulto, y si
esas garantías que el Estado debe ofrecerles
a sus ciudadanos y ciudadanas están dadas
plenamente para que, en términos efectivos,
se abonen los mecanismos para transitar
este duro camino de la infancia a la adultez.
Adicionalmente, es necesario reconocer la
importancia que las industrias culturales poseen
en la afirmación de los sujetos como jóvenes y
en su búsqueda de identidad, o en palabras de
Jesús Martín Barbero,
Lo que el rápido mapa trazado avizora
es tanto la des-territorialización que
atraviesan las culturas, como el malestar
en la cultura que experimentan los más
jóvenes en su radical replanteamiento de
las formas tradicionales de continuidad
cultural: más que buscar su nicho entre
las culturas ya legitimadas por los
mayores se radicaliza la experiencia de
desanclaje que, según Giddens, produce
la modernidad sobre las particularidades
de los mapas mentales y las prácticas
locales. Los cambios apuntan a la
emergencia de sensibilidades desligadas
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de las figuras, estilos y prácticas de
añejas tradiciones que definen “la
cultura” y cuyos sujetos se constituyen
a partir de la conexión/desconexión con
los aparatos (Martín-Barbero, 2002).
De esta forma, el concepto “culturas
juveniles” supera claramente varias de las
inquietudes propuestas por los científicos
y científicas sociales, en cuanto no se hace
referencia únicamente a esa idea romántica y
delirante, abiertamente heroica, de juventud,
pero tampoco desde el discurso anatematizante,
marginal y desviado. Por ello, Feixa-Pàmpols
(1995) propone hablar de culturas más que de
cultura, debido al énfasis que se ha de entregar
a su heterogeneidad y diversidad tanto “en
el espacio como en la estructura social”. De
esa manera, también, las culturas juveniles
se perciben como metáforas del cambio
social, formas de subjetividad que reflejan el
complejo de contradicciones de una sociedad
en permanente renovación y cambio, que
modifica continuamente sus valores (siempre
en perspectiva de los valores hegemónicos), ya
sean estas formas de contrarrestar los valores
emergentes de los procesos de globalización
cultural (skin heads, “metachos”), el nacimiento
de un exuberante mercado adolescente (hoppers,
cosplay) o el nihilismo neorromántico (emos).
Para Hurtado (2004), toda esta dimensión
cultural busca visibilizar a las jóvenes y a los
jóvenes como productoras y productores de
sentidos y sinsentidos, lo cual entraña:
(…) un cambio en las miradas
tradicionales de pensar lo juvenil,
trascender lo sectorial, pensar lo
transdisciplinar. Implica también
una forma de rechazo a la nueva
cartografía de las visibilidades que
pretender visibilizar las relaciones
sociales, simbólicas y la producción
cultural para luego ser utilizada y
domesticada en la mercantilización de
la vida cotidiana y la industrialización
de los bienes simbólicos (p. 13).
Así mismo, se hace indispensable recordar
que la época contemporánea privilegia el
presente: una confrontación y un furor de
vivir de innegables efectos sociales. La vida se
vive “bajo la forma de avidez” en una intensa
695
Héctor Rolando Chaparro-Hurtado - Claudia Maritza Guzmán-Ariza
consumación, que busca ya no la presunta
libertad absoluta y transcendente sino pequeñas
“libertades intersticiales” para ser ejercidas
diariamente ahí donde las culturas de la juventud
constituyen un repertorio de acciones que no
precisamente van de acuerdo con la lógica de
la razón sino, por el contrario, con la emoción,
los sueños, la inconsciencia, las fantasías, lo
imaginario. Aun así existe un desplazamiento
de los escenarios de socialización, como son la
familia y la escuela, y notablemente el Estado.
También empiezan a surgir otros espacios
que aunque son físicos han dado un paso
fuerte en la consolidación de estas florecientes
subjetividades: la televisión e Internet, como
medios de interacción, con los cuales se logran
reconocer y relacionarse los grupos.
¿Cultura escolar, cultura mediática,
cibercultura?
En este punto debo insistir en que,
más que identidad, la cultura en sociedades
contemporáneas -en las del “aquí y ahora”,
en esta suerte de modernidad reformulada
(Appadurai, 2001)- debe concentrarse en la
diferencia y la pluralidad que constituyen
modos de vida para los actores sociales,
construidas situacionalmente en tiempos y
lugares determinados. Y en este mismo sentido,
la cultura constituiría el resultado de un proceso
conflictivo de construcción y producción de
significados (Merry, 1997, Reinhold, 1993):
de los “viejos significados de la cultura”
(Wright, 1998) -caracterizados por constituir
entidades definidas de pequeña escala,
establecer características concretas (lista de
rasgos o atributos), reconocerse en equilibrio
balanceado o autorreproducido como “sistema
subyacente de significados compartidos”, forjar
individuos homogéneos e idénticos en ‘culturas
auténticas’-, se transita hacia nuevas ideas de
la cultura que se interesan por definir actores
sociales posicionados en formas diferentes, en
relaciones sociales y procesos de dominación,
que permiten el fortalecimiento de conexiones
locales, nacionales y globales en espacios no
restringidos, en los que las ideas no constituyen
todos cerrados y coherentes que se identifican
696
por distanciarse de compromisos ideológicos.
Como se ve, la idea de cultura (que por
supuesto en nuestro idioma posee una enorme
complejidad semántica) es completamente
dinámica y móvil y se balancea en diferentes
ámbitos; para el caso particular de esta
reflexión, en los espacios escolares, mediáticos
y en esa realidad simulada implementada en
los computadores y las redes digitales que se
ha dado en denominar ciberespacio. En este
punto creo necesario aclarar que, distante de la
pretensión culturalista que propone interpretar
y justificar todos los hechos sociales en razón
de las diferencias culturales, estos aspectos se
deben entender -o así lo hago en este documentotransversales e interactuantes, en interpelación
continua, históricamente construidos.
Esto, pues en el ámbito del culturalismo
-en el que la cultura constituye la órbita de
los acontecimientos humanos- se suceden
de manera indiscriminada los acentos en los
conflictos entre las “culturas”: para el caso
que nos ocupa, la cultura escolar y la cultura
mediática, es decir, aquella agenciada por los
medios de comunicación en la denominada era
de la información (Castells, 2001).
Para el efecto, convengamos en que lo
que se podría denominar cultura escolar
(Huergo, 2000) comprende prácticas, saberes
y representaciones sociales producidos por esa
institución denominada escuela a partir de ella
misma, factores que ciertamente no exceden
modalidades de comunicación, interacción
y transmisión de saberes que permiten a
los educandos y educandas actuar en sus
comunidades y que operan dentro de cánones
legitimados colectivamente en la “lógica
escolar”. Es decir, a través de este formato
cultural se tiende a actuar según determinada
organización y siguiendo una racionalidad
de carácter hegemónico: adultocéntrica,
cartesiana, patriarcal, que transforma la
cotidianidad de los sujetos e imprime formas
de disciplinamiento y control social en forma
de dispositivos (Foucault, 1984, Deleuze, 1990,
Agamben, 1990).
En la orilla contraria se encuentra la cultura
mediática, como categoría que alude a una
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Los (múltiples) centros de la esfera: cultura, juventud y educación como aventuras contemporáneas
suerte de capacidad modeladora de las prácticas,
saberes y representaciones de los medios de
comunicación, y muy especialmente de los
medios tecnológicos. En ella, la producción de
significados se garantiza por las mediaciones
que operan en los actores y grupos sociales
transformando precisamente esas prácticas,
discursos y saberes, transformaciones que se
efectúan desde dentro de la misma cotidianidad
y extendiéndose a todas las formas de la
vida de los actores sociales, como una suerte
de “escuela paralela” (Unesco, 1980) que
contrasta con la escuela “clásica” en aspectos
de diferente naturaleza, por los que se ve
claramente interpelada: expansión numérica
y crecimiento de la población -lo que supone
una exigencia de crecimiento y de ampliación
de la escolarización-; extensión espacial
y globalización; pérdida de referencias de
los contenidos considerados clásicos de la
humanidad; debilitamiento de las estructuras
narrativas; potenciación de la tecnología
instrumental del intelecto y navegación
informativa -que conduce al reconocimiento
de otras “modalidades de lectura” de corte
moderno estructuradas según las convenciones
canónicas de la lógica formal-, entre otros
aspectos, y que han permitido a muchos autores
hablar de un estado de crisis del paradigma
educativo contemporáneo (Orozco, 2004,
Martín-Barbero, 1997, Robinson, 2006) e
incluso de su caducidad (Gerver, 2011, Ilich,
1975, Goodman, 1981).
Es en este sentido, en el de los “desordenamientos” (Orozco, 2004) lingüísticos,
institucionales, de los tiempos y escenarios
educativos, que propone la irrupción de los
medios de comunicación en el ámbito de nuestro
sistema educativo de herencia industrial, en
el cual se reconocen con mayor precisión las
transformaciones de la cultura en las sociedades
contemporáneas y que la ubican como flujo
(Hannerz, 1997) y que permiten, según propone
Grimson (2011), que
Vivamos en una sociedad en la que
la comunicación, el conocimiento, la
información y las redes ocupan un lugar
crucial, lo cual no significa como a
veces se pretende que la sociedad pueda
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definirse exclusivamente por una de
esas características.
Consumo digital-cibercultura
El informe final del proyecto “prácticas
y discursos del consumo digital juvenil en
espacios de ocio. Lecciones educativas”,
financiado -como se dijo al principio de este
documento, por una subvención otorgada por
la Universidad de Los Llanos en el año 2011, reveló, entre otros datos recogidos con 1225
jóvenes (14 a 27 años, según la legislación
colombiana) que, frente a las formas de
consumo digital, un 58% de los sujetos jóvenes
pertenecientes a la zona urbana de la ciudad
de Villavicencio se conectan diariamente a
Internet, que la red le permite hacer sus tareas
en un 26%, que el 59% lo hace en su residencia
(lo que revela la penetración que ha tenido
Internet en los hogares colombianos), que el
86% de los sujetos de estudio consideran que el
impacto de Internet y los artefactos digitales ha
sido positivo y que un 87% está adscrito a redes
sociales. De hecho, una de las conclusiones del
estudio hace referencia a que
Las herramientas tecnológicas (TIC)
están resignificando las estructuras
sociales
a
escala
planetaria.
Villavicencio y el departamento del
Meta no podrían ser una excepción: sus
jóvenes demuestran muy claramente la
importancia que Internet tiene en sus
vidas, cómo acceden cotidianamente,
cuáles son sus preferencias en términos
de satisfacción de necesidades y las
comunidades virtuales a las cuales se
encuentran inscritos. La evidencia de
los “nativos digitales” (Prensky, 2001)
significa un reto muy interesante para
la generación de políticas culturales de
los jóvenes y las jóvenes que satisfagan
sus expectativas y, por supuesto, que
generen elementos de reflexión sobre el
uso adecuado del tiempo libre, así como
sus efectos formativos.
Frente a los procesos de subjetivación
juvenil, el proyecto reconoce que las
tecnologías digitales permiten nuevas formas
de identificación consigo mismo, con el entorno
697
Héctor Rolando Chaparro-Hurtado - Claudia Maritza Guzmán-Ariza
y con los otros, en una interrelación en la que
se despliegan la subjetividad, los vínculos
intersubjetivos y la cultura históricamente
construida, esto es, un yo construido en un
entramado complejo de forma relacional “que
abandona la certeza de una identificación
única” por la flexibilización de procesos
identificatorios que multiplican
(…) ese espejo primitivo en una
necesaria red de múltiples espejos
familiares, grupales y sociales, entre
los cuales los medios de comunicación
y la digitalización de los mensajes -en
el contexto de la cultura actual- también
se sitúan como un ‘otro’ de creciente
fortaleza (Esnaola, 2004).
De esta manera, la idea moderna de
identidades fijas muta hacia la provisionalidad
de subjetividades interactuantes, lo que explica
no solo las atemporalidades y la transitoriedad
de esas intersubjetividades juveniles, sino lo
nomádico de sus prácticas culturales y sociales.
Así mismo deja expresada la idea, para análisis
posteriores más detallados, que los videojuegos
agenciarían un tipo de conocimiento que se
encarna en el cuerpo, conocimiento que estaría
en sintonía con las características propias de
cada contexto de aplicación en relación con “las
percepciones, acciones, opciones, simulaciones
mentales de las acciones o el diálogo” de las
personas y que se percibe, por ejemplo, en las
prácticas cinestésicas de los usuarios y usuarias
en simulaciones de movimiento que involucran
todo el cuerpo (Gee, 2007, p. 79, Tejero,
Balsalobre & Higueras, 2011).
De esta misma forma, es necesario
reconocer las importantes funciones en los
formatos de interacción social que cumplen
hoy día los videojuegos y artefactos móviles,
lo que constituye un campo muy interesante
para investigaciones sociales, ya sea desde el
mismo acto de jugar hasta la interacción que
se produce con otros usuarios y usuarias en
la red como un placer en sí y un mecanismo
de comunicación, de acceso al aprendizaje
informal y a la gestión del conocimiento y, en
consecuencia, a las relaciones sociales de los
usuarios y usuarias (Gabelas, 2010). En este
punto habría que revisitar la tensión entre lo real
y lo virtual, quizás una de las más problemáticas
698
en la intersección educación/tecnología, y
evitar posiciones apocalípticas que aluden, por
ejemplo, a la desmaterialización en tiempos
del flujo informativo respecto a la cual, según
Maldonado (1999),
(…) no hay manera de eludir el
vínculo de lo físico (…) es irrazonable
conjeturar, como algunos se aventuran
a hacerlo hoy, que los hombres a lo
largo de su vida cotidiana puedan a la
larga desembarazarse definitivamente
de la exigencia elemental y demasiado
tosca e ingenua, como se dice, de querer
siempre y de todas maneras tocar con la
mano las cosas de este mundo.
Así mismo, existen también otros
dispositivos que producen “hibridaciones,
necesarias en esta época de mutación”
(Lipovetsky, 1986). Es así como las nuevas
tecnologías son dimensiones en las que se juega
la autotransformación del sujeto y hacen parte
de estos cambios de la época, o mutaciones
-desde la perspectiva del autor- que evidencian
transformaciones de tipo histórico en curso y
dejan huella en todos los sectores poblacionales,
estamentos y grupos sociales, aun cuando
sean asimilados y experimentados de distintas
maneras por cada uno de ellos. Esta época de
mutaciones es una actitud representada en
imágenes, comportamientos y sentimientos que
predominan en el alma colectiva, y se manifiesta
como una forma de concebirse y relacionarse
con el mundo.
En este sentido,
(…) las nuevas tecnologías (constituyen)
espacios de intersubjetividad que con
más rapidez van insertándose en la
vida cotidiana de nuestros jóvenes, por
tanto con los retazos de conocimientos
y valores que les proporciona el
mundo adulto, los jóvenes reciclan
el pasado, con la rapidez del mundo
contemporáneo, y con la multiplicidad
de opciones para escoger, los jóvenes
configuran su experiencia del presente.
Se vive de manera acelerada (Koselleck,
2003),
en donde prima la fuerza del instante, lo
desechable, lo provisional, en una suerte de
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Los (múltiples) centros de la esfera: cultura, juventud y educación como aventuras contemporáneas
presente continuo que es el tiempo vital de estos
sujetos jóvenes: lo que despierta, lo que excita
las sensibilidades juveniles está en el presente.
Multiplicidad y rapidez que posibilita
acomodarse a la fragmentación de esta sociedad
red (Castells, 2001) con la que incrementan
su flujo constante: quienes pueden acceder a
la multiplicidad y a la rapidez que ofrecen las
tecnologías tienen entrada en el mundo de las
oportunidades, de la turbulencia, del vértigo,
de la velocidad, deseando cada vez más y más
variedad (Grint & Woolgar, 1997).
La emergencia de las TIC y de la
cibercultura (que para Levy, 1997, abarca más
allá de “los sistemas, prácticas, entornos y
medios culturales simbólicos”) en el escenario
social, ha redefinido no sólo las formas en que
las personas -especialmente la gente joveninteractúan socialmente, sino cómo se apropian
de la tecnología, cómo se informan y cómo se
vinculan con el Estado.
De esta forma, en un mundo signado
por la tecnología comunicativa digital se
debe reconocer la enorme flexibilidad de la
tecnología y su inclusión en la sociedad, una
suerte de secularización que la incorpora
cada vez con mayor arraigo a los procesos de
reconocimiento individual y social, en virtud
de elementos como la miniaturización y la
tecnificación: en la expansión de la tecnología
en la red, las estrechas relaciones entre
juventud y tecnología dan por entendido cómo
se utiliza la tecnología virtual por fuera de las
instituciones educativas, y cómo, a su turno, las
personas adultas se “apropian de las opciones
tecnológicas que están a su disposición en la
red para incorporarlas en su vida cotidiana”
(Tully, 2008).
Finalmente, es preciso indicar que
el uso de los artefactos tecnológicos y
su contextualización, dependiendo de la
perspectiva de cada sujeto, está determinado
motivacionalmente por intereses individuales,
lo que se puede comprobar con la apropiación
lúdica que hacen los jóvenes y las jóvenes
de las ofertas tecnológicas -a diferencia del
uso que proponen los mayores, totalmente
incorporados a sus sistemas de acción-, lo que
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identifica una variación significativa en los
estilos de apropiación de la tecnología para cada
generación, como identidades distribuidas en las
que aquellas formas externas de representación
consolidan identidades viables en entornos de
flujo incesante y aceleración permanente, como
los que ocurren en la actualidad, que difieren
notablemente de las regulaciones impuestas por
el adultocentrismo.
Discusión y conclusiones
En tiempos de contingencia, de vértigo,
de cambio como los actuales, revisitar el
concepto de cultura(s) reconociendo sus límites
y singularidades constituye una urgencia para
los estudios sociales. No solo para evitar
los reduccionismos de los esencialismos y
el culturalismo, sino para otorgar marcos de
referencia adecuados a las lógicas de la sociedad
contemporánea.
Dicha experiencia intercultural se ve
animada no solo por la integración cultural
experimentada por vía de la ampliación de
derechos educativos a sectores de la sociedad
anteriormente excluidos, sino por la irrupción
de las tecnologías de la información y la
comunicación en el mundo social. Sin embargo,
se requiere diseñar estrategias para evitar
brechas tecnológicas (entre ellas las digitales)
que producen brechas sociales. La escuela, en
este contexto, constituye un espacio propicio
para la superación de dichas fragmentaciones.
En el sentido anterior, el mundo de la escuela
y las dinámicas de la denominada cibercultura
afectan de manera notable las formas de
subjetivación de los individuos jóvenes, al
constituir el escenario preferencial desde el
cual se identifican con los otros y construyen
su subjetividad. Ello requiere ampliar las
perspectivas de análisis sobre las relaciones que
en el consumo mediático y digital se presentan
en las formas de identificar-se la juventud,
con el ánimo de ofrecer elementos de juicio
adecuados para comprender estas socialidades
emergentes.
Fomentar, entonces, en la formación del
profesorado la reflexión y análisis sobre estos
aspectos, implica reconocer al colectivo de
estudiantes como sujetos activos de aprendizaje
699
Héctor Rolando Chaparro-Hurtado - Claudia Maritza Guzmán-Ariza
y no como objetos de saberes institucionalmente
regulados y administrados dosificadamente.
Debo enfatizar en el hecho de que ello
requiere no solo compromisos institucionales
y un conocimiento profundo de los formatos
culturales y sociales de los sujetos jóvenes, sino
también una reformulación de los problemas y
prácticas de enseñanza, y de los programas y
actividades curriculares y extracurriculares,
entre los cuales es definitiva la estimulación del
trabajo colaborativo interpares.
Por último, el ejercicio sugiere desarrollar
reflexiones más refinadas y sostenidas frente
a la intersección juventud-escuela-tecnología,
acotadas situacionalmente, para conocer los
detalles en que se mueve esta temática en
diferentes contextos.
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701
Jovens mulheres: reflexões sobre juventude e gênero a partir do Movimento Hip Hop
Referencia para citar este artículo: Matias-Rodrigues, M. N. & de Araújo-Menezes, J. (2014). Jovens mulheres:
reflexões sobre juventude e gênero a partir do Movimento Hip Hop Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez
y Juventud, 12 (2), pp. 703-715.
Jovens mulheres: reflexões sobre juventude e
gênero a partir do Movimento Hip Hop*
Maria Natália Matias-Rodrigues**
Professora Universidade Federal de Alagoas, Brasil.
Jaileila de Araújo-Menezes***
Professora Universidade Federal de Pernambuco, Brasil.
Artículo recibido en noviembre 14 de 2013; artículo aceptado en enero 23 de 2014 (Eds.)
• Resumo (analítico): Este trabalho é resultado de pesquisa realizada no mestrado em
Psicologia onde discutimos a vivência de jovens mulheres Rappers. Utilizamos a abordagem
qualitativa e realizamos observações de eventos do Movimento Hip Hop de Recife, cidade do Nordeste
do Brasil, entrevistas semiestruturadas com jovens mulheres Rappers e análise de dez letras de Rap
produzidas por mulheres. Percebemos que ainda que valorizado, o Movimento continua reproduzindo
discursos hegemônicos ligados às desigualdades de gênero. A presença das mulheres no movimento
tem contribuído para desestabilizar a dicotomia público/privado; através das suas músicas, elas
alcançam espaços de visibilidade, podem desafiar os códigos de gênero do movimento Hip Hop,
propor novas formas de pensar, e ter voz e vez em uma sociedade marcada por valores machistas.
Palavras-chave: juventude, gênero, raça (Tesauro de Ciências Sociais da Unesco).
palavras-chave autoras: movimento hip hop.
Young women: reflections on youth and gender of the Hip Hop Movement
• Abstract (analytical): This work is the result of research conducted in the master in Psychology
where we discuss the experience of young women Rappers. We used a qualitative approach and
conducted observations of events of the Hip Hop Movement of Recife, in northeastern Brazil, semistructured interviews with young women Rappers and analysis of ten Rap lyrics produced by women.
We realized that although valued, the Movement continues to reproduce hegemonic discourses related
to gender inequalities. The presence of women in the movement has contributed to destabilizing
the public/private dichotomy; through their music, they reach spaces of visibility, can challenge the
gender codes of the Hip Hop movement, proposing new ways of thinking, and have a voice and
opportunity in a society marked by macho values​​.
Key words: youth, gender roles, race (the Unesco Social Science Thesaurus).
key words authors: hip hop movement.
Este artigo de investigação científica e tecnológica é resultado da investigação denominada Jovens Mulheres Rappers: Reflexões sobre gênero e
geração no Movimento Hip Hop, apresentada pela autora Maria Natália Matias-Rodrigues, sob orientação da autora Jaileila de Araújo Menezes,
para obter o título de Mestre em Psicologia. Universidade Federal de Pernambuco. 2013. Financiamento aprovado pela Coordenação de
Aperfeiçoamento do Ensino Superior (capes). Data de início: 03 de Março de 2011. Data de finalização: 27 de Fevereiro de 2013.
Área de Conhecimento: Psicologia. Subárea do Conhecimento: Temas Especiais-Estudos de Gênero.
*
**
Psicóloga. Mestre em Psicologia (Universidade Federal de Pernambuco). Professora Substituta Universidade Federal de Alagoas. Endereço
eletrônico: [email protected]
Psicóloga. Mestre em Psicologia (Universidade Federal do Rio de Janeiro). Doutora em Psicologia (Universidade Federal do Rio de Janeiro).
Professora Efetiva da Universidade Federal de Pernambuco. Endereço eletrônico: [email protected]
***
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 703-715, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.12213230114
703
Maria Natália Matias-Rodrigues - Jaileila de Araújo-Menezes
Mujeres jóvenes: reflexiones sobre la juventud y el género del Movimiento Hip Hop.
• Resumen (analítico): Este trabajo es el resultado de una investigación realizada en la maestría
en psicología donde discutimos la experiencia de mujeres jóvenes raperas. Partimos de un enfoque
cualitativo para realizar: observaciones al Movimiento Hip Hop en la ciudad de Recife-Nordeste de
Brasil; entrevistas semi-estructuradas a mujeres jóvenes raperas y análisis a diez composiciones de
Rap producidas por mujeres. Percibimos en el Movimiento Hip Hop, que si bien valora la presencia de
mujeres, todavía continúa reproduciendo discursos hegemónicos relacionados con las desigualdades
de género. La participación de las mujeres en este Movimiento ha contribuido a desestabilizar la
dicotomía público / privada; ellas, a través de sus músicas, consiguen espacios de visibilidad, pueden
desafiar los códigos del género del Movimiento Hip Hop, proponiendo nuevas formas de pensar y de
tener voz y voto, en una sociedad marcada por los valores machistas.
Palabras clave: juventud, género, raza (Thesauro de Ciencias Sociales de la Unesco).
Palabras clave autoras: movimiento hip hop.
-1. Introdução. -2. Sobre a Juventude Hip Hop. -3. Presença Feminina no Hip Hop. -4.
Metodologia. -5. Questões de Juventude para as mulheres Rappers. -6. As Rappers e as questões
de raça. -7. Questões de Gênero-Ser mulher no Hip Hop. -8. O Rap produzido por mulheres. -9.
Conclusão. -Referências.
1. Introdução
As questões levantadas no presente
artigo fazem parte de pesquisa realizada no
âmbito do curso de mestrado em Psicologia
na Universidade Federal de Pernambuco. Na
referida pesquisa, buscamos discutir sobre a
vivência de jovens mulheres Rappers de Recife
no que se refere às questões de juventude e
gênero.
A discussão sobre mulheres e gênero tem
sido progressivamente abordada em diversas
pesquisas (De Oliveira, 2009, Zarza, 2009,
Serrano et al., 2011). No campo da Psicologia,
essas pesquisas tem ocasionado uma revisão
das metodologias e de conceitos psicológicos
clássicos (a exemplo da diferença sexual),
contribuindo para uma produção discursiva
mais sintonizada com a equidade entre homens
e mulheres nos estudos psicológicos (Neves &
Nogueira, 2003).
Para estudar jovens mulheres, acessamos
o Movimento Hip Hop por entendermos esse
como um movimento articulador de vivências
juvenis; e dentro dele, escolhemos trabalhar
com o elemento Rap. O Movimento Hip
Hop, a música Rap e toda a arte engajada que
envolve esse cenário possibilita visibilidade
para uma juventude que tem sido comumente
marginalizada e excluída. Marília Spósito
704
(2000) indica que, entre as novas formas de
participação social juvenil, a música Rap tem
estado em destaque possibilitando a construção
de identidades comuns, linguagens e códigos,
formando grupos e produzindo novas formas de
compreensão da realidade.
O Movimento Hip Hop é comumente
caracterizado pelo seu viés de contestação e
de denúncia de problemas sociais, no entanto
parece continuar a reproduzir as opressões e
desigualdades de gênero presentes em nossa
sociedade. Consideramos que, apesar de pouco
visibilizadas nas letras de Rap e nos eventos
da cultura Hip Hop, as mulheres têm estado
presentes dentro do movimento, não só como
consumidoras da cultura Hip Hop, como
acompanhantes dos homens participantes,
mas trabalhando efetivamente na realização de
eventos e na produção dos elementos ligados
ao Movimento, como Rappers, grafiteiras e/ou
Bgirls e contribuindo para a produção políticocultural do Hip Hop.
Nesse sentido, o estudo realizado é
relevante por contribuir para as discussões
sobre juventude e gênero, a partir da vivência
de jovens mulheres ligadas ao Movimento Hip
Hop, pensando nos marcadores sociais e nos
atravessamentos com relação à participação
social via produção cultural.
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Jovens mulheres: reflexões sobre juventude e gênero a partir do Movimento Hip Hop
2. Sobre a Juventude Hip Hop
Pensar o campo da juventude como
heterogêneo, implica também considerar as
especificidades das vivências juvenis. No
presente estudo optamos por dois recortes, um
relacionado ao estilo de vida juvenil, nesse caso,
o Movimento Hip Hop; e o outro relacionado à
categoria gênero, focando em mulheres ligadas
ao Movimento Hip Hop. Além desses dois,
podemos ainda apontar um terceiro recorte
que é o elemento Rap. Assim, estudamos a
juventude a partir de jovens mulheres Rappers.
Entendemos a juventude a partir da
diversidade, considerando as interações sociais
e simbólicas que vão interferir nas trajetórias
sociais construídas por esses/as jovens. Muitos/
as jovens têm buscado através das dimensões
simbólica e expressiva como a música e a
dança, um posicionamento diante da sociedade
(Dayrell, 2007). Buscam outras formas de
mediação das suas relações com o mundo onde
criativas possibilidades de ser e existir possam
ser acionadas, desenvolvidas e vividas.
Significativa parcela de jovens engajados
politicamente se organiza em grupos e passa
a identificar a territorialidade das periferias
urbanas como uma importante dimensão de
seu reconhecimento social, o que colabora para
uma compreensão crítica sobre suas condições
de existência. No caso do Hip Hop, a produção
cultura via os elementos break, graffiti, e a
expressão musical do Rap está perpassada pelos
valores de contestação e resistência à realidade
de desigualdade social que marca a vida dos/
das jovens nos territórios de periferia (Sousa,
2003).
Os ganhos da participação nesse
movimento político-cultural nos levam a
pensar em como as jovens se beneficiam dos
aprendizados ético-políticos para produzir
transformações em suas próprias vidas e na
de sua comunidade (Costa & Menezes, 2009).
Dai nosso interesse em investigar também
os projetos de vida das jovens, considerando
aspectos de sua participação no Movimento Hip
Hop naquilo que informam sobre sua condição
de juventude circunscrita a um campo de
possibilidades presente, mas também abertura
de oportunidades para a construção de planos
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de futuro referenciados nos aprendizados éticopolítico proporcionados por sua participação no
Movimento Hip Hop.
O Movimento Hip Hop tem origem entre
as décadas de 60 e 70 (do século XX) nos EUA,
formado principalmente por jovens negros
e latinos. Esses jovens misturaram alguns
estilos musicais e formaram um movimento
que incorpora expressões corporais e artísticas,
que contém os elementos: Rap (letra), break
(dança), DJ (batida), graffiti (expressão
plástica) e o conhecimento (elemento político).
Sob a influência do movimento negro da década
de 1960 e da cultura de rua, o movimento Hip
Hop se constituiu como alternativa para os
jovens das periferias, caracterizando-se como
uma manifestação político-cultural (Costa &
Menezes, 2009).
Segundo Weller (2011), o movimento
se tornou uma forma de contestação das
desigualdades sociais, principalmente através
do Rap. Os jovens puderam, através do
Movimento, construir espaços de expressão de
sua criatividade e de denúncia de situações de
discriminação e segregação.
Os grupos sociais Hip Hoppers, com suas
tensões e negociações, ocupam, ao mesmo
tempo, uma posição marginal e central na
cultura contemporânea, oferecendo aos jovens
inseridos nesses grupos possibilidade de visão
crítica das questões sociais, mas também
a possibilidade de entrada no mercado do
consumo. Muitos desses grupos investem na
busca de lazer em contraste com um cotidiano
insatisfatório, denunciando o presente e
chamando a atenção pública para os problemas
enfrentados por eles/elas através do espetáculo
cultural (Herschmann, 2005).
Podemos pensar que a inserção em
movimentos sociais e a possibilidade de
mudanças políticas, culturais e subjetivas que
esses movimentos podem proporcionar são
ainda mais significativas nas vivências das
jovens mulheres, marcadas por desigualdades
de gênero. Ainda que pesquisas sobre a presença
feminina em culturas juvenis sejam incipientes
(Weller, 2005), as jovens desempenham
importantes papéis no campo de produção
cultural.
705
Maria Natália Matias-Rodrigues - Jaileila de Araújo-Menezes
3. Presença Feminina No Hip Hop
O Hip Hop é um movimento construído
por práticas juvenis inseridas no espaço da rua.
Não se apresenta apenas como uma proposta
estética, mas principalmente enquanto arte
engajada (Silva, 1999). O Hip Hop enquanto
movimento inserido no espaço da rua coloca
tensionamentos para a participação das
jovens. Podemos pensar que participando do
movimento ela sai do espaço privado da casa
e passa a frequentar mais o espaço público
da rua, rompendo com a dicotomia público
(masculino)/privado (feminino).
Ocorre que romper com a barreira
público/privado é, por si só, um desafio. No
geral, a entrada em um movimento de rua,
eminentemente masculino, é dificultada pela
própria família que não vê com bons olhos a
inserção da jovem nesse contexto cultural.
A gramática da casa e da rua marca de modo
singular a territorialidade do feminino, e as
jovens que vão para a rua são associadas com
as mulheres de rua, ou seja, são vistas como
disponíveis para abordagens sexuais. Não
podemos deixar de considerar que a presença
nas ruas das grandes cidades, marcadas pela
violência, de fato, ameaça ainda mais as
mulheres por conta da cultura de violação
sexual aos corpos femininos. De acordo com
Lavinas (1997), não há liberdade de circular na
cidade para grande maioria das jovens “porque
‘desacompanhadas à noite são mal vistas’ e
‘são mais ameaçadas por assaltos’. O tema da
fragilidade física e da vulnerabilidade sexual
torna a alimentar essas respostas.” (p. 37).
Quando as jovens conseguem ingressar no
universo Hip Hop, a dicotomia público/privado
no interior do movimento exige enfrentamentos
cotidianos, pois as ordens morais de sexo/
gênero presentificam-se das mais variadas
formas: desigualdade de condições para
participação em eventos e na ocupação de cargos
de liderança, hegemonia dos códigos de honra
masculinos exercendo controle sobre a entrada
e a saída das jovens, bem como o controle
sobre seus corpos, desvalorização da produção
cultural delas e, por vezes, estabelecimento
de moedas de troca (favores sexuais) para a
transmissão das técnicas dos elementos, entre
706
outros desafios (Menezes & Souza, 2011). No
caso das jovens que escrevem letras de Rap,
elas expressam questões sobre suas próprias
vivências, tornando público o que até então
seria do âmbito privado, na tentativa de politizar
questões existenciais relativas à condição de ser
mulher em uma sociedade hegemonicamente
machista (Matsunaga, 2008).
Considerando as condições para inserção
e participação das jovens no movimento Hip
Hop, há de se pensar os termos da união dessas
jovens enquanto resultado do enfrentamento
das desigualdades de gênero presentes no
movimento, uma vez que, de acordo com
Lodi e Souza (2005), o movimento Hip Hop
tem como proposta primeira a união que
possa promover algumas transformações na
sociedade. No entanto, devemos considerar que
essa união nem sempre significa consenso, mas
pode ser pensada em termos de estratégias de
enfrentamento das desigualdades.
De maneira geral, o Hip Hop se afirma
como um movimento misto, no qual participam
tanto homens quanto mulheres, no entanto se
configura como um espaço de reprodução da
hegemonia masculina existente na sociedade
(Freire, 2010). Apesar disso, o movimento
também pode se configurar como um espaço
de visibilidade e participação política das
mulheres que pode ser pensado e discutido
através do elemento Rap, entendendo-o como
uma importante via de acesso à vivência das
jovens mulheres Rappers.
Partimos da hipótese de que a participação
no Movimento Hip Hop e, mais especificamente,
a participação no elemento Rap, abre
possibilidades para que as jovens visibilizem
questões de juventude e gênero vividas por
elas. Apostamos que as letras de Rap são uma
das formas das jovens mulheres falarem de suas
experiências, suas situações de vida e, assim,
assumirem autoria sobre suas vozes e vidas.
Estudar as letras de Rap de jovens mulheres
torna-se relevante pela possibilidade de dar
voz a essas jovens, valorizando o pensamento
e a experiência delas. Corroboramos com Rose
(1994), ao afirmar que através de suas letras as
Rappers podem desafiar os discursos da esfera
pública, particularmente, os relacionados às
questões de gênero.
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http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.12213230114
Jovens mulheres: reflexões sobre juventude e gênero a partir do Movimento Hip Hop
4. Metodologia
No contexto dessa investigação, utilizamos
a abordagem qualitativa que têm se firmado
em pesquisas no campo das Ciências Sociais
e Humanas. Entendemos que essa abordagem
nos possibilita dialogar com o fenômeno em
sua complexidade, permitindo perceber as
diferentes interações presentes nos contextos
sociais, constituídas e constituintes dos
sujeitos. Para Minayo e Sanches (1993), a
abordagem qualitativa entende a realidade
social como um mundo de significados passível
de investigação, sendo a linguagem matériaprima dessa abordagem, além disso, permite
uma aproximação entre investigador/a e
participantes da pesquisa.
Dentro do contexto da pesquisa qualitativa,
optamos por utilizar uma abordagem de
inspiração feminista. Entendemos que deixar
claro a partir de qual perspectiva nós estamos
trabalhando é importante, uma vez que esse
posicionamento é um ato político e, como
tal, traz implicações práticas na condução da
pesquisa.
O feminismo tem se apresentado enquanto
movimento político, mas também como projeto
teórico-epistemológico
com
importantes
contribuições para o desenvolvimento
de pesquisas no campo científico. As
epistemologias e metodologias feministas,
assim como o pensamento feminista, não
são um campo estável, uma vez que existem
várias formas de se produzir conhecimento a
partir das diferentes teorias. As epistemologias
feministas se caracterizam por ser um campo
multidisciplinar, por defenderem a pluralidade
metodológica e entenderem que as questões
de gênero repercutem na produção científica
(Koller & Narvaz, 2006).
Segundo Neves e Nogueira (2005), as
metodologias feministas têm trazido nos
últimos anos novas possibilidades para o estudo
das dinâmicas sociais. Um dos principais pontos
que as metodologias feministas têm ressaltado
é a responsabilidade do/a pesquisador/a no
trabalho científico, ou seja, a necessidade da
adoção de uma postura reflexiva tanto durante o
processo de pesquisa quanto no que se refere às
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 703-715, 2014
http://revistalatinoamericanaumanizales.cinde.org.co
DOI:10.11600/1692715x.12213230114
implicações dos resultados da sua investigação.
As metodologias de caráter feminista
têm resgatado o valor da crítica e da reflexão
na avaliação dos efeitos da dimensão social
e relacional na produção dos discursos
científicos; a reflexividade é um instrumento de
crítica e pressuposto intransponível dentro das
metodologias feministas. Nesse sentido, essa
forma de produzir ciência vai ter uma relação
importante com grupos minoritários, grupos
que estão em situação de desigualdade social,
em especial as mulheres.
A pluralidade de métodos também tem
sido um dos pressupostos das metodologias
feministas. O argumento principal é que tal
pluralidade aumenta a possibilidade dos/as
pesquisadores/as entenderem melhor o que
estão estudando, além de proporcionar maior
credibilidade aos achados e conclusões.
No contexto de nossa investigação,
utilizamos diferentes instrumentos para a
construção das informações: a observação
registrada em diário de campo de eventos do
Movimento Hip Hop realizados na cidade de
Recife, no Nordeste brasileiro, entrevistas
semiestruturadas com quatro jovens mulheres
e análise de dez letras de Rap, corroborando,
assim, com os princípios de pluralidade
metodológica das pesquisas qualitativas de
inspiração feminista. O trabalho de coleta
de dados em campo foi realizado durante
os anos de 2011 e 2012. Todo o corpus da
pesquisa traz questões sobre juventude e
gênero que pretendemos discutir a partir dos
objetivos propostos na presente investigação.
Especificamente, objetivamos: conhecer e
problematizar a vivência de jovens mulheres
que praticam o elemento Rap naquilo que
informam sobre marcadores sociais de classe
e gênero na circunscrição de suas vivências;
analisar em uma perspectiva temporal as
repercussões da entrada no movimento hip
hop para jovens mulheres considerando o
campo das possibilidades subjetivas, políticas e
culturais desse contexto; e examinar o conteúdo
expresso na produção musical (Rap) das jovens
mulheres naquilo que informa sobre as questões
pertinentes às suas experiências.
As metodologias feministas têm como
707
Maria Natália Matias-Rodrigues - Jaileila de Araújo-Menezes
objetivo a mudança social e se preocupam com
o resgate da experiência das mulheres, o uso
de linguagens não sexistas e o empoderamento
dos grupos minoritários. Outra preocupação
especial nesse tipo de pesquisa é a relação
do pesquisador/a com os e as participantes,
a influência dessa relação nos resultados da
investigação e o impacto da investigação nos e
nas participantes da pesquisa (Koller & Narvaz,
2006).
As pesquisas de inspiração feminista têm
contribuído para a transformação social, o
engajamento político e dar voz aos sujeitos
pesquisados, tematizando as desigualdades
sociais. Foi a partir desses pressupostos que
procuramos trabalhar na presente pesquisa.
Partimos da compreensão de que a vida de
cada um dos sujeitos é atravessada por diversos
marcadores sociais que os posicionam na
sociedade, no estabelecimento de suas relações
sociais e na construção de suas vivências. A vida
das participantes dessa pesquisa não poderia ser
diferente. Ser jovem, ser mulher, ser Rapper,
participar de um movimento político-cultural,
ser pobre, ser negra, ser branca, ser moradora
de periferia, entre outros marcadores sociais,
fazem parte da constituição de sua identidade.
As participantes diretas dessa pesquisa são
quatro jovens mulheres, com idades entre 18 e
29 anos, envolvidas nos contexto do Movimento
Hip Hop da região Metropolitana do Recife,
vinculadas ao elemento Rap.
Nos discursos das mulheres entrevistadas
podemos perceber alguns marcadores que
atravessam suas vidas e as implicações que
esses trazem nas suas escolhas, na construção
de seus projetos de vida e nas suas expectativas
de futuro. Circular e produzir cultura em
espaços predominantemente masculinos como
o Movimento Hip Hop, parece não ser uma
tarefa fácil, uma vez que algumas dificuldades
se apresentam em função das relações de gênero
como campo expressivo das relações de poder.
Entre os diferentes marcadores sociais que
atravessam a vida dessas jovens, focalizaremos
três: geração, raça e gênero. O marcador classe
social, apesar de não ser nosso foco de análise,
aparece na interseccionalidade com os outros
marcadores.
708
5. Questões de Juventude para as mulheres
Rappers
Através dos discursos das jovens,
percebemos uma forte ligação do Hip Hop com
a juventude e essa tem sido vivenciada atrelada
a uma intensa atividade cultural relacionada
com o Movimento. A entrada nesse contexto
tem ocorrido, na maioria das vezes, no que
se considera o período da juventude, onde
comumente se tem uma rede de amizades maior
e as atividades de sociabilidade entre pares
estão muitas vezes relacionadas à música.
Para muitos jovens, o Hip Hop tem sido
uma referência para esse momento desafiador
da vida que é a juventude. Esse dado corrobora
com os estudos de Juarez Dayrell (2007),
segundo o qual os jovens e as jovens têm
buscado através das dimensões simbólica e
expressiva como a música, dança e vídeo, um
posicionamento diante da sociedade. Apesar dos
limites impostos pelo lugar social que ocupam,
buscam outras formas de mediação das suas
relações com o mundo e com os outros, onde
outras e mais criativas possibilidades de ser e
existir possam ser acionadas, desenvolvidas e
vividas.
A cultura Hip Hop tem sido muito
consumida pelas jovens de periferia e as
participantes da pesquisa relataram que seu
primeiro contato com esta foi escutando
músicas de alguns grupos em suas comunidades
ou através de amigos que lhes apresentavam as
letras de Rap.
Isso nos leva a pensar na questão do
pertencimento territorial como forte componente
para o reconhecimento, a identificação e a
construção de subjetividades. De acordo com
Sawaia (1995), o sentimento de pertencer é
marcado pela presença do outro que adquire
sentido nas relações entre os sujeitos.
Com relação às diferenças das jovens
dentro da mesma geração, uma questão que
surge no discurso são as especificidades de
estar há mais tempo no movimento. Duas das
nossas entrevistadas relataram ter iniciado no
movimento cerca de dez anos atrás, uma delas
se considera pioneira entre as mulheres e isso
lhe dá respaldo e respeito entre os participantes
do movimento, tanto entre os homens quanto
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Jovens mulheres: reflexões sobre juventude e gênero a partir do Movimento Hip Hop
entre as mulheres. A seguir trecho de entrevista
dessa jovem participante:
Então, dentro do Movimento de certa forma
a gente tem uma autonomia nossa, pelo fato do
histórico, por fazer parte da história do Hip Hop
feminino, por ter sido uma das precursoras do
Movimento do Hip Hop.
Parece-nos que essa questão da autonomia
adquirida com o tempo de participação tem
relação com o discurso hegemônico de quanto
mais idade, mais você terá experiências de
vida e mais conhecimento, portanto deve
ser mais respeitado. Esse discurso tem uma
importante função social de controle dos/
das mais jovens e através dessa entrevistada
percebemos que o Movimento também opera
com essa lógica, mesmo sendo um espaço
formado principalmente por jovens. Uma das
consequências desse discurso é que ele pode
dificultar a participação, possibilidades de
liderança e inclusão de novas ideias daquelas
que são consideradas mais jovens. Inclusive,
comumente, temos visto os termos nova escola
e velha escola, que divide os/as participantes
entre mais experientes e neófitos/as.
Outra questão que aparece no discurso das
jovens e tem surgido como forte marca geracional
da juventude contemporânea é a preocupação
com o desemprego. Segundo dados de pesquisa
realizada por Abramo (2005), três em cada
quatro jovens se dizem muito preocupados/as
com o desemprego. Apesar de a necessidade e o
tipo de emprego variarem conforme a situação
social, essa preocupação aparece entre os/as
diferentes jovens. Esses dados dialogam com
os achados de Pais (2003), segundo o qual, na
atualidade, os problemas que mais afetam os/
as jovens estão relacionados às dificuldades de
ingresso no mercado de trabalho.
De forma geral, no Brasil, as condições de
trabalho são desfavoráveis para os e as jovens,
no entanto, essas condições parecem se agravar
para as mulheres, uma vez que o índice de
desemprego entre elas é mais alto que entre
os homens. Essa desigualdade de gênero se
repete com relação à precariedade do trabalho
e à remuneração, as jovens trabalham mais de
modo informal e recebem menos que os jovens
(Abramo, 2005).
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Entre as nossas jovens mulheres,
principalmente duas delas estão vivenciando
de forma mais intensa as dificuldades
relacionadas ao desemprego, fazendo com que
elas decidissem parar o envolvimento com
o Rap e migrassem para outras cidades em
busca de melhores condições de trabalho. Essa
situação do desemprego nos revela questões:
socioeconômicas - essas jovens não tiveram
acesso a um bom sistema de ensino e a baixa
escolaridade as leva para empregos informais
e com baixa remuneração; de raça - uma das
jovens diz que tem sofrido preconceito racial
no seu emprego; de gênero - a decisão pela
migração e sobre qual cidade irão morar tem
forte influência de seus companheiros.
Pensando nos limites da realidade social e
articulando esses marcadores, as jovens chegam
a um cenário em que o Rap não é mais possível.
Por questões de sobrevivência, é necessário que
elas parem de investir profissionalmente no Rap
e busquem outro modo de sobreviver, uma vez
que o Rap não tem lhes garantindo condições
mínimas de se manter financeiramente.
6. As Rappers e as questões de raça
O racismo tem sido um dos princípios
dominantes
que
estruturam
nossas
desigualdades sociais. Durante muito tempo,
a ideia de superioridade de uma raça sobre a
outra foi utilizada para justificar regimes de
escravidão e subordinação. Ainda que, em
nossa sociedade, a discriminação racial seja
considerada crime, a população negra continua
sofrendo as consequências do racismo, sendo
vítima de desigualdades sociais, de um discurso
hegemônico que relaciona a cor da pele à
pobreza e à marginalidade. Dados apontam que
a população negra, em especial a jovem, tem
sido a maior vítima de homicídios no Brasil
(Waiselfisz, 2012).
Dentro do contexto do Movimento, assim
como em quase toda a nossa sociedade, as
questões de raça demarcam estereótipos e
ocasionam preconceitos. Com relação à raça,
duas entrevistadas são negras e duas são brancas
e essa questão aparece com um forte marcador
em ambas as situações.
709
Maria Natália Matias-Rodrigues - Jaileila de Araújo-Menezes
As entrevistadas negras relatam situações
de preconceito racial vivenciadas no trabalho
e revelam consciência com relação a se
identificar enquanto negra, não negar isso
na estética do cabelo e demonstram em suas
letras de Rap a valorização dos/as negros/as e
promoção de igualdade racial. Essa consciência
com uma identidade racial tem sido uma forte
característica do Movimento Hip Hop, que
surge com jovens negros e latinos nos Estados
Unidos. As entrevistadas informaram que foi
dentro do Movimento que se identificaram
como negras e passaram a valorizar sua
identidade étnico-racial, sendo essa, inclusive,
tema recorrente em suas letras.
7. Questões de gênero - Ser mulher no Hip
Hop
O Movimento Hip Hop tem sido
caracterizado
como
um
Movimento
predominantemente
masculino.
Há
concordância entre as entrevistadas no que diz
respeito não só à predominância quantitativa
dos homens, mas também à predominância de
valores machistas dentro do Movimento Hip
Hop. Esse discurso de dominação masculina,
implicitamente, acaba dando uma ideia de
que até mesmo a entrada e a participação
das mulheres só aconteceram porque foram
permitidas pelos homens. Como podemos ver
no trecho de entrevista abaixo:
Porque os meninos querem meninas que
cantam Rap, os meninos já não aguentam
mais meninos, só tem menino cantando
Rap...
O discurso hegemônico que controla a
presença das mulheres nos espaços públicos
impõe perigos à circulação das mulheres na
rua, duvida da sua capacidade de realização
das mesmas atividades que os homens, regula
a sexualidade feminina, diz que roupas as
mulheres podem ou não podem usar e impõe
diversas dificuldades para participação em
movimentos como o Hip Hop. Como nos relata
uma de nossas entrevistadas:
É aquilo tem que depender do homem, você
é menos que ele, se fizer uma coisa você
ainda não sai em destaque como ele, você
pode até fazer melhor na visão de muitos,
mas quase ninguém vai dizer...
710
As participantes percebem as desigualdades
de gênero, em certa medida, as questionam e
até as ironizam. No entanto, esses discursos
hegemônicos de superioridade masculina são
vistos com certa naturalidade pelas participantes,
o que acaba diminuindo as possibilidades de
ações para mudança.
Há um discurso compartilhado de que a
inserção das mulheres no Hip Hop ocorre através
dos homens, ou por um interesse afetivo-sexual
ou porque são companheiras/irmãs/amigas de
homens que já participam do Hip Hop. Uma
de nossas entrevistadas relata que sua inserção
no Movimento se deu através de um homem,
embora indique que poderia acontecer de outra
forma, como podemos ver abaixo:
Conclusão, o ingresso da mulher no Hip
Hop, no movimento é através de homens.
Infelizmente, né? O meu mesmo foi
assim. Ai, tipo, poderia ser por conta delas
próprias, ou através de outras mulheres,
mas na maioria é através dos homens que
elas se inserem.
Parece-nos que as participantes aderem
ao discurso de que a entrada da mulher
no espaço público só é permitida se
isso acontece através dos homens. Elas
confirmam esse discurso mesmo quando
a experiência delas é contrária a ele. Em
termos quantitativos, apenas uma entre
nossas quatro entrevistadas se inseriu
no Movimento através de um homem.
Assim, percebemos o quanto o discurso
hegemônico fica enraizado nos discursos
das participantes.
Spivak (2010), ao discutir a condição de
subalternidade, indica-nos que a representação
do subalterno está atravessada pela hierarquia
dominante, ou seja, o discurso dominante fica
enraizado na consciência do mais fraco. Nesse
sentido, podemos pensar o quanto os discursos
e ações dessas mulheres são influenciados pelas
hierarquias machistas de nossa sociedade.
A relação entre mulheres dentro do Hip
Hop aparece nos discursos das jovens como
importante para entendermos o modo como
as mulheres têm se organizado, as relações
estabelecidas entre elas e em que medida essas
relações as fortalecem ou as fragilizam dentro
do Movimento.
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Jovens mulheres: reflexões sobre juventude e gênero a partir do Movimento Hip Hop
As dificuldades para permanência das
mulheres no movimento parecem ser muitas
e aliar outras atividades laborais com as
atividades relacionadas à participação no
movimento, como ensaios, shows, participação
em eventos também parece não ser fácil. Um
das entrevistadas pertence a um grupo que está
parado há alguns anos devido a outras atividades
laborais das participantes; atualmente elas têm
conversado para voltar com o grupo. Outras
duas entrevistadas formaram um grupo e
decidiram parar por um tempo porque estão
de mudança para outras cidades por questões
de falta de emprego em Recife. Mesmo com
as dificuldades, todas as entrevistadas indicam
que de alguma forma querem que o Hip Hop
permaneça em suas vidas.
A participação feminina no Movimento
tem aumentado e atualmente há uma mudança
com relação ao modo como as mulheres têm se
apresentado, elas têm reafirmado uma estética
feminina através das roupas (em oposição à
estética masculina), têm reivindicado espaços
de participação em eventos e estão mais cientes
das desigualdades de gênero que vivenciam,
embora o enfrentamento às mesmas ainda seja
incipiente.
Duas entrevistadas indicam que, após
um tempo de participação no movimento,
perceberam que algumas coisas elas só iriam
conseguir se reivindicassem, se reclamassem
e isso acabou fazendo com que elas não
fossem bem vistas por muitas pessoas dentro
do Movimento. Parece-nos que a participação
feminina é bem-vinda e até incentivada pelos
homens desde que elas não questionem as
desigualdades de gênero, não ocupem espaços
de liderança e destaque e não desafiem os
discursos hegemônicos relacionados ao gênero.
De forma geral, podemos perceber através
das entrevistadas que a participação das
mulheres no Hip Hop, e especificamente no Rap,
tem acontecido e crescido nos últimos anos,
no entanto as dificuldades para a participação
e permanência delas são maiores quando
comparadas as dificuldades vivenciadas pelos
homens. A relação entre homens e mulheres
parece ser boa até o momento que as mulheres
começam a questionar as relações desiguais,
lutam pelos mesmos espaços de participação,
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adquirem certa posição de destaque e liderança
pela atividade que desenvolvem. A questão
da regulação da sexualidade feminina aparece
bastante, tanto com relação ao número de
relacionamentos afetivos que podem ter dentro
do movimento, quanto à exibição do seu corpo
no palco, que roupas podem ou não podem
utilizar.
O patriarcado, o racismo e o capitalismo,
como princípios que sustentam as desigualdades
sociais, impõem limites para a vida dessas
jovens. O poder exercido pela dominação de
classe, pelo sexismo e pelo racismo não tem
acontecido apenas por forças abusivas, mas
tem estado principalmente enraizado na vida
cotidiana construindo práticas, influenciando
suas vidas e limitando as possibilidades de
mudança social.
Refletimos que a inserção em um
Movimento político-cultural como o Hip Hop
aliada às questões de pobreza, preconceito
racial e desigualdades de gênero, possibilitou
que as jovens mulheres construíssem um
olhar crítico sobre a situação de desigualdade
na qual vivem e utilizassem o Rap para falar
dessas questões. No entanto, a incidência dos
discursos hegemônicos faz com que em algumas
situações elas recorram “a letra” dos discursos
dominantes, ora naturalizando as desigualdades
de gênero, ora adotando os princípios machistas
para se autoafirmar ou mesmo avaliar o trabalho
de outras mulheres.
Percebemos também que os limites da
vida cotidiana relacionados à busca pela
sobrevivência diária fazem com que essas
jovens precisem de uma renda monetária que o
Rap não pode lhes garantir.
8. O Rap produzido por mulheres
Ao comporem suas letras, o marcador
gênero coloca especificidade nos Raps
produzidos pelas mulheres? Em que medida o
conteúdo expresso no Rap das jovens mulheres
informa sobre as questões pertinentes à suas
experiências de serem mulheres, Rappers,
jovens, negras, brancas, pobres?
Então, a escrita tem sexo? Nas palavras
de Nelly Richard (2002, p. 129), “falar de
711
Maria Natália Matias-Rodrigues - Jaileila de Araújo-Menezes
‘escrita feminina’ é o mesmo que se perguntar
como o feminino, em tensão com o masculino,
ativa as marcas da diferença simbólico-sexual
e as recombina na materialidade escritural dos
planos do texto”.
Ao discutir as diferenças entre a escrita
feminina e a escrita masculina, muitas
escritoras preferem dizer que a linguagem não
tem sexo e que só existe boa ou má escrita, no
entanto, Richard (2002) argumenta que quando
não se considera questões de gênero na escrita,
comumente, se reforça o poder estabelecido
que considera a masculinidade como universal.
Corroboramos com a autora que devemos
levar em conta as especificidades de uma
escrita produzida por mulheres. Entendemos
que a marca de gênero na escrita se coloca
como lugar de desafio e questionamentos de
hegemonias discursivas. Essa marca não diz
de um modo homogêneo de escrita feminina,
mas refere-se à presença das mulheres em um
contexto predominantemente masculino.
Essa discussão sobre a escrita feminina
nos leva a pensar sobre o Rap produzido por
mulheres e como esse tipo de Rap tem se
colocado no lugar de diferença com relação ao
Rap produzido por homens. De forma geral,
todas as entrevistadas indicaram que o Rap é
muito presente em suas vidas, lhes tranquiliza,
instiga, traz novas ideias e aprendizados.
A influência de outros estilos musicais na
inspiração para comporem suas letras é algo
que aparece em diferentes entrevistas.
Com relação a como é o processo de escrever
suas letras, duas entrevistadas pertencem ao
mesmo grupo e na maioria das vezes escrevem
juntas as letras, fazem uma base, escolhem um
tema e cada uma vai escrevendo uma parte da
letra até finalizar. Relatam que essa estratégia
tem sido boa porque elas têm um pensamento
muito parecido. Outra entrevistada diz que
a maioria de suas letras é escrita em ônibus e
deixa claro que o importante é registrar o que
surge em momentos inusitados de inspiração.
Com relação à temática dessas letras,
uma das entrevistadas relata que fala sobre
sentimentos diversos, no geral, gosta muito
de escrever sobre a vida, não a realidade, mas
a sua visão -a mais positiva possível- sobre a
vida. Gosta mais dessa parte poética, do que
712
da realidade. E, através das letras, acredita
ter a possibilidade de transformar a vida de
quem escuta. Duas entrevistadas contam que a
maioria das músicas que fizeram são situações
vivenciadas por elas, que aconteceram ao seu
redor, que já sentiram na pele ou que viram.
As entrevistadas contam que muitas pessoas
depois que escutam as músicas vêm conversar
com elas, relatando que também vivenciaram
situações como as descritas nas letras.
Assim, apostamos que as letras de Rap são
uma das formas das jovens mulheres falarem
de suas experiências, suas situações de vida
e, assim, assumirem autoria sobre suas vozes
e vidas. A música Rap pode se apresentar
como instrumento político de uma juventude
excluída, dando visibilidade e poder de voz
(Andrade, 1999).
Nas letras podemos perceber, de forma geral,
que todas as composições do álbum analisado
trazem debates sobre questões sociais que são
atuais e importantes e que como tais, parecem
ser significativas nas vivências das Rappers e
refletem tanto uma experiência pessoal quanto
uma experiência compartilhada por um coletivo.
As letras analisadas compõem um CD
(composto por dez faixas musicais) de um
grupo formado por duas mulheres. O produto
foi lançado em 2011, no Pátio de São Pedro,
espaço de referência para as expressões da
cultura negra, localizado no centro da cidade do
Recife. De forma geral, no processo de análise,
após transcrição e leitura flutuante das letras,
estabelecemos eixos temáticos de discussão, a
partir dos objetivos específicos da pesquisa.
É interessante notar que na maioria das
letras, em sete delas, os versos são escritos em
primeira pessoa e, ainda que a letra não esteja
necessariamente falando da vida da Rapper, ao
escrevê-la, ela parece incorporar o personagem
da história contada e escrever com as palavras
dele.
Entre os temas presentes nas letras,
podemos destacar dois que parecem ser mais
significativos, uma vez que aparecem repetidas
vezes em diferentes letras: gênero e raça. As
questões de raça podem ser entendidas através
da forte relação do movimento Hip Hop com o
movimento negro.
Rev.latinoam.cienc.soc.niñez juv 12 (2): 703-715, 2014
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Jovens mulheres: reflexões sobre juventude e gênero a partir do Movimento Hip Hop
No que se refere às questões de gênero,
a temática da mulher perpassa a maioria das
letras e as mulheres aparecem de diferentes
formas: mulher apaixonada, mulher que luta
por diminuição das desigualdades de gênero,
mulher-mãe, mulher vítima de violências de
gênero. Como podemos perceber no trecho de
letra “Desabafo Feminino”:
Não é mais mulher de Atenas, nem Amélia
de ninguém
Aqui no palco, a força que a mulher tem
Representando mudança nas feministas
brasileiras
Mulheres
batalhadoras,
guerreiras,
superando homens e derrubando barreiras.
As temáticas trabalhadas nas letras nos
fazem refletir sobre o modo como as mulheres
utilizam sua produção para falar de suas
experiências, nos levando a pensar se essa não
seria a principal característica de uma escrita
feminina. Nesse contexto, os marcadores
sociais -classe, raça, gênero, geração- presentes
em suas vidas terão bastante espaço em suas
composições.
Assim podemos concluir enfatizando que,
como nos indica Barreto (2004), o Rap é uma
importante via de acesso aos sentidos que essas
jovens atribuem às suas vidas. Como podemos
perceber nas letras analisadas, são trazidas
questões fundamentais para o entendimento da
vivência dessas jovens e do envolvimento em
torno do movimento Hip Hop.
9. Conclusão
Nesse cenário, percebemos o Movimento
Hip Hop como um movimento articulador de
vivências juvenis; no caso de nossas jovens
mulheres, ele é uma referência, é responsável
por mudanças significativas em suas vidas,
tem sido um veículo potencializador de ações
de mudanças sociais. Para essas jovens, o
Movimento Hip Hop se adjetiva como vida,
como aquilo que elas necessitam para viver, no
entanto ficam muito divididas entre o desejo
de dedicação ao movimento e aos elementos,
em especial o Rap e o fato de não conseguirem
viver dessa arte. A produção cultural via Rap
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não tem sido um trabalho que as remunere o
suficiente para pagar despesas da vida cotidiana
e então elas precisam de outro trabalho para
sobreviver. Nesse cenário, elas vivem no limite
entre o viver e o sobreviver.
Ainda que positivado e valorizado por
muitas questões, o Movimento continua
reproduzindo alguns discursos hegemônicos
de opressão e subordinação, principalmente
aqueles ligados às desigualdades de gênero.
As mulheres presentes no Movimento têm, em
algumas situações, desafiado esses discursos,
mesmo que em muitos momentos acabem
aderindo ao discurso do opressor devido ao
enraizamento do machismo em nossa sociedade.
A presença das mulheres no movimento
tem desestabilizado a dicotomia público/
privado, as questões de gênero se apresentam
como pontos de tensão entre os participantes do
Movimento uma vez que, por ser um movimento
caracterizado como da rua, causa estranhamento
a participação das mulheres, já que a elas foi
historicamente destinado o espaço privado do
lar. Além disso, no contexto do Movimento, as
mulheres não são apenas público receptor, mas
são ativas produtoras culturais que contribuem
de forma significativa para a construção da
cultura Hip Hop.
Com relação à música Rap, essa tem se
apresentado como um instrumento de denúncias
sociais e visibilidade para as mulheres. Através
da sua escrita, das suas músicas, vídeos, dos seus
shows, de toda a produção cultural que envolve
a música Rap, essas mulheres alcançam espaços
de visibilidade e de poder, podem desafiar os
discursos hegemônicos, propor novas formas
de pensar e ter voz e vez em uma sociedade
tão marcada pela invisibilidade das mulheres,
principalmente quando a vida delas é marcada
por tantas desigualdades sociais, como no caso
das jovens, negras e pobres.
As questões levantadas na construção desta
pesquisa visibilizam nossas reflexões sobre
as expressões do poder, das desigualdades e
opressões presentes na nossa sociedade. Pautada
pelo compromisso ético-político, entendemos
que tais reflexões contribuem para pensarmos
sobre como nossa sociedade tem se estruturado
e quais possibilidades e limites têm circunscrito
a vivência de jovens mulheres Rappers.
713
Maria Natália Matias-Rodrigues - Jaileila de Araújo-Menezes
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Tercera Sección:
Informes y Análisis
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
julio-diciembre de
2014
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729
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Índice temático
Abandono: Bocanegra (Vol. 5, Nº 1)
Abordaje cualitativo: López (Vol. 3, Nº 1)
Abordaje participativo: Cebotarev (Vol. 1, Nº 1)
Abuso sexual: Nogueira-Da silva Costa (Vol. 11 Nº 2)
Actitud: Álvarez-Ramírez (Vol. 12 N °1)
Actitudes de equidad: Alvarado, Ospina, Luna, Camargo (Vol.
4, Nº 1)
Actividades para-universitarias: Malinowski (Vol. 6, Nº 2)
Actividad física: González, Tamayo (Vol. 10 No. 1)
Accesibilidad: Botero, Alvarado (Vol. 4, Nº 2)
Acción: Sánchez (Vol. 2, Nº 2); Lozan, Alvarado (Vol. 9, N°1)
Acción educativa: Bedoya, Builes, Lenis (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Acción discursiva: Buitrago, Ramírez, Ríos (Vol. 9, Nº 2)
Acción política: Botero, Vega & Orozco (Vol. 10 Nº 2)
Acciones ciudadanas: Vargas, Echavarría, Alvarado, Restrepo
(Vol. 5, Nº 2)
Adaptación: Zicavo, Palma, Garrido (Vol. 10 No. 1)
Adaptación inclusive: Aguirre (Vol. 9, Nº 2)
Adaptación y sobrevivencia: Lizarralde (Vol. 1, Nº 2)
Administración educativa: Aponte, Sáenz (Vol. 7, Nº
2-Especial)
Adolescencia: Cebotarev (Vol. 1, Nº 2); Cordini (Vol. 3, Nº
1); Feixa (Vol. 4, Nº 2); Lozano, Torres, Aranda (Vol. 6, Nº
2); Torres, Iñiguez, Pando, Salazar (Vol. 7, Nº 1); Camacho,
Trujillo (Vol. 7, Nº 2); Tuñón (Vol. 8, Nº 2); Hincapié (Vol. 9,
Nº 2); Moratilla-Olvera, Taracena-Ruiz (Vol. 10 Nº 2)
Adolescencia y juventud: Verdugo-Lucero, Ponce de LeónPagaza, Guardado-Llamas, Meda-Lara, Uribe-Alvarado,
Guzmán-Muñiz (Vol. 11, N°1)
Adolecente: Álvarez-Ramírez, Chacón-afanador (Vol. 11, Nº
1)
Adolescentes: Amarís, Amar, Jiménez (Vol. 3, Nº 2); del
Castillo, Roth, Wartski, Rojas, Chacón (Vol. 6, Nº 1); Sevilla
(Vol. 6, Nº 1); Vázquez, Castro (Vol. 6, Nº 2); Uribe, Vergara,
Barona (Vol. 7, Nº 2-Especial); Álvarez, Saldaña, Muñoz,
Portela (Vol. 7, Nº 2-Especial); Murrieta (Vol. 8, Nº 2); Oviedo,
García (Vol. 9 Nº 2); De Freitas, De Mecena ( Vol. 10 No. 1);
Ramírez-López (Vol. 12 N°1)
Adolescente infractor: Sánchez (Vol. 10 No. 1)
Adolescentes institucionalizados: Castrillón (Vol. 5, Nº 1)
Adolecentes en privación de la libertad: Lazaretti DaConceição, Cammarosano-Onofre (Vol. 11, N°2)
Adolescentes y género: García, Pérez (Vol. 8, Nº 1)
Adultocentrismo: Alvarado, Martínez, Muñoz (Vol. 7, Nº 1)
Afiliación: Malinowski (Vol. 6, Nº 2)
Ajuste social: Leavy (Vol. 11 N°2)
Agencia: Suárez, Restrepo (Vol.3, Nº 1); Guaraná (Vol. 7, Nº 1)
Agencia cultural juvenil: Erazo, Muñoz (Vol. 5, Nº 2)
Agresor-víctima: Paredes, Álvarez, Lega, Vernon (Vol. 6, Nº
1)
Agresión: Paredes, Lega, Cabezas, Ortega, Medina, Vega (Vol.
9, Nº 2)
Agresión entre pares: Jiménez, Castillo, Cisternas (Vol. 10,
Nº 2)
Agresión virtual: Jiménez, Castillo, Cisternas (Vol. 10, Nº 2)
Agricultura de exportación: Becerra, Vázquez, Zapata, Garza
(Vol. 6, Nº 1)
Agronomía: Tobasura, Jurado, Montes (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Alfabetización inicial: Guzmán, Guevara (Vol. 8, Nº 2)
Alfabetización tecnológica: Aguilar (Vol. 10, Nº 2)
Alienación: Vera, Bautista, Ramírez & Yáñez (Vol. 10 Nº 2)
Alienación social: Asún, Ruiz, Aceituno, Venegas, Reinoso
(Vol. 10 No. 1)
730
Alteridad: Aguirre, Jaramillo (Vol. 4, Nº 2); Márques (Vol. 9,
Nº 2)
Alternativas de superación: Aparicio (Vol. 7, Nº 1)
Alumnos: Paredes, Álvarez, Lega, Vernon (Vol. 6, Nº 1)
Alumnos y alumnas: León (Vol. 9 Nº 2)
Alimentación: Pérez-Gil, Paz, Romero (Vol. 9 Nº 2)
Amas de cría: Bocanegra (Vol. 5, Nº 1)
Ambiente familiar: Alcalde-Campos, Páve (Vol. 11 Nº 1)
Ambiente aprendizaje-juego: Van Kuyk (Vol. 7, Nº 2)
América Latina: Rodríguez (Vol. 1, Nº 2); Rodríguez (Vol.
2, Nº 1); Umayahara (Vol. 2, Nº 2); Rodríguez (Vol. 5, Nº 2);
Gillman (Vol. 8, Nº 1)
Análisis crítico del discurso: Ocampo (Vol. 9, N°1); GómezSan Luis, Almanza-Avendaño (Vol. 11 Nº 2)
Análisis de contexto: Aguado, Girón, Osorio, Tovar, Ahumada
(Vol. 5, Nº 1)
Análisis prosopográfico: Castellanos (Vol. 9, N°1)
Análisis pragmático: Buitrago, Ramírez, Ríos (Vol. 9, Nº 2)
Analítica de la verdad: Sánchez (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Ansiedad: González (Vol. 12 N °1)
Ancianos y ancianas: Robles, Pérez (Vol. 10 No. 1)
Andamiado: Van Kuyk (Vol. 7, Nº 2)
Anomia: Asún, Ruiz, Aceituno, Venegas, Reinoso (Vol. 10 No.
1); Vera, Bautista, Ramírez & Yáñez (Vol. 10 Nº 2)
Antropología pedagógica: Runge-Peña, Muñoz (Vol. 3, Nº 2)
Antropología: Cicerchia, Bestard (Vol. 4, Nº 1)
Apoyo institucional: Asún, Ruiz, Aceituno, Venegas, Reinoso
(Vol. 10 No. 1)
Apoyo social: Terranova, Acevedo, Rojano (Vol. 12 N °1)
Aprender: Urbina-Cárdenas, Ávila-Aponte (Vol. 11 Nº 2).
Aprendizaje: Tamayo, Sanmartí (Vol. 1, Nº 1); de la Cruz,
Huarte, Scheuer (Vol. 2, Nº 1); Tamayo, Sanmartí (Vol. 3, Nº
2); Bocanegra (Vol. 6, Nº 1); Tobasura, Jurado, Montes (Vol. 7,
Nº 2-Especial); Scheuer, De la Cruz, Iparraguirre (Vol. 8, Nº 2);
López, Schnitter (Vol. 8, Nº 2); Aguilar (Vol. 10, Nº 2); Zapata
Ospina,Restrepo Mesa(Vol. 11 Nº 1); Diego Erazo, Sánchez
(Vol. 11 Nº 2); Urbina-Cárdenas, Ávila-Aponte (Vol. 11 Nº 2).
Aprendizaje de iniciativa: Van Kuyk (Vol. 7, Nº 2)
Aprendizaje de las educadoras y educadores: Guzmán,
Guevara (Vol. 8, Nº 2)
Aprendizaje y comportamiento: Mustard (Vol. 7, Nº 2)
Aprendizaje social: Pulido, Castro-Osorio, Peña, ArizaRamírez (Vol. 11 Nº 1)
Arendt: Ospina, Botero (Vol. 5, Nº 2)
Argentina: Llobet, Rodríguez (Vol. 5, Nº 2); Vommaro,
Vázquez (Vol. 6, Nº 2); Vázquez (Vol. 7, Nº 1); Mosqueira (Vol.
8, Nº 1); Tuñón (Vol. 8, Nº 2); Remorini (Vol. 8, Nº 2); Tuñón,
Salvia (Vol. 10 No. 1)
Argumentación pragmadialéctica: Londoño, Herrera (Vol.
10 No. 1)
Arqueología: Bocanegra (Vol. 6, Nº 1); Sánchez (Vol. 7, Nº
2-Especial); Kropff, (Vol. 9, N°1); Vommaro (Vol. 9, N°1);
Fagundes (Vol. 11 Nº 1)
Arquitectura: Diego Erazo, Sánchez (Vol. 11 Nº 2).
Arqueología-genealogía: Arias (Vol. 9, Nº 2)
Arquitectura escolar: Bocanegra (Vol. 6, Nº 1)
Arte: Guerra (Vol. 7, Nº 1)
Articulaciones: Abello (Vol. 7, Nº 2)
Arraigo: Saucedo, Taracena (Vol. 9, N°1)
Asertividad: Álvarez, Saldaña, Muñoz, Portela (Vol. 7, Nº
2-Especial)
Asimetría cerebral: Roselli (Vol. 1, Nº 1)
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
Asistencia escolar: Urueña, Tovar, Castillo (Vol. 7, Nº 2);
Acevedo, Quejada, Yánez (Vol. 9, Nº 2)
Atención al parto: Aguado, Girón, Osorio, Tovar, Ahumada
(Vol. 5, Nº 1)
Atención al posparto: Aguado, Girón, Osorio, Tovar, Ahumada
(Vol. 5, Nº 1)
Atención prenatal: Aguado, Girón, Osorio, Tovar, Ahumada
(Vol. 5, Nº 1)
Atención psicológica: Saucedo (Vol. 4, Nº 1)
Atención y servicios a la salud mental: Zamora-Carmona
(Vol.11, N°1)
Atmósfera psíquica: Gutiérrez, Castellanos, Henao,
Santacoloma (Vol. 5, Nº 1)
Autobiografía: Gaviria-londoño, Luna-Carmona (Vol. 11,
N°2).
Autodeterminación: Llobet, Rodríguez (Vol. 5, Nº 2)
Autoeficacia y VIH/Sida: Uribe, Vergara, Barona (Vol. 7, Nº
2-Especial)
Autoestima: Wilhelm, Martin, Miranda (Vol. 10 No. 1)
Autoestima en profesores y profesoras: Wilhelm, Martin,
Miranda (Vol. 10 No. 1)
Autoestima profesional: Wilhelm, Martin, Miranda (Vol. 10
No. 1)
Autonomía: Ospina (Vol. 2, Nº 2); Vommaro, Vázquez (Vol. 6,
Nº 2); Vázquez (Vol. 7, Nº 1); Muñoz-López, Alvarado (Vol. 9,
N°1); Ovalle (Vol. 10 No. 1)
Autonomía moral: Erazo (Vol. 2, Nº 2)
Autoobservación: Muñoz (Vol. 4, Nº 1)
Autopoiesis: Muñoz (Vol. 4, Nº 1)
Autoridad: Duarte-Duarte (Vol. 11, N°2)
Autorreferencia: Muñoz (Vol. 4, Nº 1)
Autorregulación: Martínez, García (Vol. 9, Nº 2)
Autorregulación académica: Elvira-Valdés, Pujol (Vol. 10
No. 1)
Ayahuasca: B. Albuquerque (Vol. 10 No. 1)
Bajo peso al nacer: Mora, Rojas (Vol. 3, Nº 1)
Barrios populares: Santillán (Vol. 8, Nº 2)
Bebeteca: Mejía (Vol. 8, Nº 2)
Bien público: Gutiérrez (Vol. 10 No. 1)
Bien privado: Gutiérrez (Vol. 10 No. 1)
Bien mixto: Gutiérrez (Vol. 10 No. 1)
Bienes: Botero, Alvarado (Vol. 4, Nº 2)
Bienestar subjetivo: Verdugo-Lucero, Ponce de León-Pagaza,
Guardado-Llamas, Meda-Lara, Uribe-Alvarado, GuzmánMuñiz (Vol. 11, N°1)
Bienestar social: De León-Torres (Vol. 12 N°1)
Bienestar y pobreza: Castillo, Castro, Gonzáles (Vol. 9, Nº 2)
Bienestar general: Castillo, Castro, Gonzales (Vol. 9, N°2)
Bienestar en la niñez: Aguado (Vol. 7, Nº 2)
Biologización: Castrillón (Vol. 5, Nº 1)
Bogotá: Henao (Vol. 2, Nº 2)
Branquitude: Cardoso (Vol. 8, Nº 1)
Branquitude Acrítica: Cardoso (Vol. 8, Nº 1)
Branquitude Crítica: Cardoso (Vol. 8, Nº 1)
Brasil: Becker (Vol. 5, Nº 2); Amich (Vol. 5, Nº 2); Borelli,
Rocha, Oliveira, Rodrigues (Vol. 7, Nº 1);
Müller, Arruda (Vol. 10 No. 1); Fagundes (Vol. 11 Nº 1)
Brecha digital: Vesga-Parra, Hurtado-Herrera (Vol.11, N°1)
Blended learning: Hinojo, Fernandez (Vol. 10, Nº 1)
Bullying: Ghiso, Ospina (Vol. 8, Nº 1)
Cali: Ramírez-López (Vol. 12 N°1)
Calidad: Umayahara (Vol. 2, Nº 2); Myers (Vol. 1, Nº 1);
Abello (Vol. 7, Nº 2); Caputo, Gamallo (Vol. 8, Nº 2)
Calidad de vida: Mieles, Acosta (Vol. 10 No. 1)
Calificación: Sánchez (Vol. 7, Nº 2-Especial)
julio-diciembre de
2014
Calle: Saucedo, Taracena (Vol. 9, N°1); Albarrán, TaracenaRuiz (Vol. 10 Nº 2)
Callejera: Aguirre (Vol. 8, Nº 1)
Callejerización: Taracena (Vol. 8, Nº 1)
Callejeros y Callejeras: Saucedo, Taracena (Vol. 9, N°1)
Cambio: Hernández (Vol. 3, Nº 1); Cebotarev (Vol. 1, Nº 2)
Cambio cultural: Urteaga (Vol. 6, Nº 2)
Cambio familiar y social: Suárez, Restrepo (Vol. 3, Nº 1)
Campo de la rectoría: Ávila, Sáenz (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Capacidad de pago: Gutiérrez (Vol. 10 No. 1)
Calidad: Gutiérrez (Vol. 10 No. 1)
Capacidades: González (Vol. 6, Nº 2)
Capacidades profesionales: Alarcón, Sepúlveda (Vol. 12 N°1)
Capacitación laboral: Rodríguez (Vol. 2, Nº 1)
Capital social: González (Vol. 7, Nº 2-Especial); Rojas,
Castellanos (Vol. 12 N °1)
Capital escolar: Rojas, Castellanos (Vol. 12 N °1)
Capital humano: Gutiérrez (Vol. 10 No. 1)
Categorías: Chaves, Cadavid, Torres (Vol. 10 Nº 2)
Castigo: Murrieta (Vol. 8, Nº 2); Pulido, Castro-Osorio, Peña,
Ariza-Ramírez (Vol. 11 Nº 1)
Centrales: González (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Centro de atención infantil: Ospina-Alvarado, Gallo (Vol. 9
Nº 2)
Ciencia: Tamayo, Sanmartí (Vol. 1, Nº 1); Sánchez (Vol 2, Nº
2)
Ciencia de familia: Suárez, Restrepo (Vol. 3, Nº 1); López &
Herrera (Vol. 12, N°1)
Ciencias naturales: Tamayo, Sanmartí (Vol. 3, Nº 2)
Ciencias Sociales: Young, Fujimoto (Vol. 1, Nº 1); PatiñoGiraldo (Vol. 9 Nº 2); López & Herrera (Vol. 12, N°1).
CIF: Salamanca (Vol. 8, Nº 2)
Ciudad: Urteaga (Vol. 6, Nº 2); Vargas, Echavarría, Alvarado,
Restrepo (Vol. 5, Nº 2); Hurtado (Vol. 9, N°1)
Ciudad de San Pablo, Brasil: Borelli, Aboboreira (Vol. 9,
N°1)
Ciudadanía: Botero, Torres, Alvarado (Vol. 6, Nº 2); Vargas,
Echavarría, Alvarado, Restrepo (Vol. 5, Nº 2); Castillo (Vol. 5,
Nº 2); Alvarado, Carreño (Vol. 5, Nº 1); Torres (Vol. 4, Nº 2);
Llobet (Vol. 4, Nº 1); Zuluaga (Vol. 2, Nº 1); Castillo (Vol. 1,
Nº 2); Henao, Pinilla (Vol. 7, Nº 2-Especial); Gillman (Vol. 8,
Nº 1); Morfín, (Vol. 9, N°1); Lozan, Alvarado (Vol. 9, N°1);
Saucedo, Taracena (Vol. 9, N°1); Gómez, (Vol. 9 No. 2); B.
Valderrama (Vol.11, N°1)
Ciudadanía de niños, niñas y adolescentes: Llobet, Rodríguez
(Vol. 5, Nº 2)
Ciudadanía juvenil: Ocampo (Vol. 9, N°1)
Ciudadanías: Muñoz (Vol. 5, Nº 1); Granada, Alvarado (Vol.
8, Nº 1)
Ciudades globales: Guerra (Vol. 7, Nº 1)
Cuidado del niño: Bedoya-Hernández (Vol. 11 Nº 2); De
León-Torres (Vol. 12 N°1)
Circularidad institucional: Castrillón (Vol. 5, Nº 1)
Clarificación de valores: Mesa (Vol. 2, Nº 1)
Clases sociales: García, Pérez (Vol. 8, Nº 1)
Coeficiente intelectual (CI): Cova, Pérez-Salas, Parada,
Saldivia, Rioseco, Soto (Vol. 10 No. 1)
Cognición: Tamayo, Sanmartí (Vol. 1, Nº 1); Vargas, Arán
(Vol. 12 N°1)
Cognición creativa: Parra (Vol. 8, Nº 1)
Colectivos juveniles: Borelli, Aboboreira (Vol. 9, N°1)
Colegio: Paredes, Álvarez, Lega, Vernon (Vol. 6, Nº 1); Soto,
Vásquez, Cardona (Vol. 7, Nº 1); Paredes, Lega, Cabezas,
Ortega, Medina, Vega (Vol. 9, Nº 2)
Colombia: Castellanos, Torres (Vol. 6, Nº 2); del Castillo,
731
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Roth, Wartski, Rojas, Chacón (Vol. 6, Nº 1); Paredes, Alvarez,
Lega, Vernon (Vol. 6, Nº 1); Gutiérrez (Vol. 5, Nº 2); Vargas,
Echavarría, Alvarado, Restrepo (Vol. 5, Nº 2); Erazo, Muñoz
(Vol. 5, Nº 2); Pedraza, Ribero (Vol. 4, Nº 1); Sevilla (Vol. 6,
Nº 1); Aguado (Vol. 7, Nº 2). Paredes, Lega, Cabezas, Ortega,
Medina, Vega (Vol. 9, Nº 2); Ramírez-López (Vol. 12 N°1)
Colonia: Bocanegra (Vol. 5, Nº 1); Castellanos (Vol. 9, N°1)
Combatientes: Castellanos, Torres (Vol. 6, Nº 2)
Competencia: García-Vesga, Domínguez-de La Ossa( Vol. 11,
N°1)
Competencias: Zapata, Ceballos (Vol. 8, Nº 2)
Complejidad: Muñoz (Vol. 4, Nº 1)
Complemento alimenticio: Chaves, Cadavid, Torres (Vol. 10
Nº 2)
Componentes principales: Aguado (Vol. 7, Nº 2)
Comportamiento alimentario: Meléndez, Cañez, Frías (Vol.
8, Nº 2)
Comportamiento discursivo: Cardona, Tamayo (Vol. 7, Nº
2-Especial)
Comportamiento del consumidor: Zampieri-Grohmann,
Flores-Battistella & Lütz (Vol. 10 Nº 2)
Comportamiento escolar: Paredes, Álvarez, Lega, Vernon
(Vol. 6, Nº 1)
Comportamiento social: Baeza-Correa (Vol. 11 Nº 1)
Comprensión: Muñoz (Vol. 4, Nº 1)
Comprensión lectora: Jaramillo, Montaña, Rojas (Vol. 4, Nº
2)
Comunicabilidad: Ospina, Botero (Vol. 5, Nº 2)
Comunicación: Muñoz (Vol. 5, Nº 1); Patiño-Giraldo (Vol. 9
Nº 2); Ovalle (Vol. 10 No. 1)
Comunicación pólitica: Ramírez (Vol. 12 N°1)
Comunidad: Egas, Salao (Vol. 9 Nº 2)
Comunidad educativa: Ghiso (Vol. 10, Nº 2)
Comunidades de aprendizaje: Tobasura, Jurado, Montes
(Vol. 7, Nº 2-Especial)
Comunidades virtuales: B. Valderrama (Vol.11, N°1)
Concepciones: de la Cruz, Huarte, Scheuer (Vol. 2, Nº 1);
Scheuer, De la Cruz, Iparraguirre (Vol. 8, Nº 2)
Concepciones culturales: Lozano, Torres, Aranda (Vol. 6, Nº
2)
Concepciones de infancia: Guzmán, Guevara (Vol. 8, Nº 2)
Concepto: González (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Conceptos: Chaves, Cadavid, Torres (Vol. 10 Nº 2)
Concepto tiempo: León (Vol. 9 Nº 2)
Condón: Eguiluz-Cárdenas, Torres-Pereda, Allen-Leigh (Vol.
11, N°2).
Condiciones de vida: Salazar, Torres, Reynaldos, Figueroa,
Valencia (Vol. 7, Nº 2-Especial); Osorio, Aguado (Vol. 8, Nº 2)
Condiciones margen: Botero, Alvarado (Vol. 4, Nº 2)
Condiciones sociales: Mosqueira (Vol. 8, Nº 1)
Conducta antisocial: Vera, Bautista, Ramírez & Yáñez (Vol.
10 Nº 2)
Conducta adaptiva: Alarcón, Sepúlveda (Vol. 12 N°1)
Conductas delictuales: Cova, Pérez-Salas, Parada, Saldivia,
Rioseco, Soto (Vol. 10 No. 1)
Confiablidad: Durán-Aponte, Pujol (Vol. 11 Nº 1)
Confianza: Baeza-Correa (Vol. 11 Nº 1)
Configuraciones: Hurtado (Vol. 6, Nº 1)
Configuración de la ciudadanía: Castillo (Vol. 5, Nº 2)
Conflicto armado: Lizarralde (Vol. 1, Nº 2); Alvarado, Patiño,
Loaiza (Vol. 10 Nº 2)
Conocimiento – emancipación: Londoño, Herrera (Vol. 10
No. 1)
Colegio: Paredes, Lega, Cabezas, Ortega, Medina, Vega (Vol.
9, Nº 2)
732
Consentimiento informado: Ovalle (Vol. 10 No. 1)
Consejos sobre la crianza: J. Castro, Van Der Veer, BurgosTroncoso, Meneses-Pizarro, Pumarino-Cuevas, TelloViorklumds (Vol. 11 N°2)
Constitución de la ciudadanía: Castillo (Vol. 5, Nº 2)
Constituyentes inmediatos: Buitrago, Ramírez, Ríos (Vol. 9,
Nº 2)
Construccion colectiva del conocimiento: Shabel (Vol. 12,
N°1)
Construcción de identidad: Mieles, García (Vol. 8, Nº 2)
Construcción de la ciudadanía: Castillo (Vol. 5, Nº 2)
Construcción de conceptos: León (Vol. 9 Nº 2)
Construcción social de la esfera pública: González (Vol. 10
Nº 1)
Construcción social de la realidad: Vergara (Vol. 6, Nº 1)
Construcción y estimación de modelos: Castillo, Castro,
Gonzáles (Vol. 9, Nº 2)
Constructivismo social: Sevilla (Vol. 6, Nº 1)
Consumo: González (Vol. 3, Nº 2)
Consumo cultural: Bermúdez (Vol. 6, Nº 2)
Contemporáneo: Köhler, Guareschi (Vol. 6, Nº 2)
Contexto cultural: López (Vol. 9, Nº 2)
Contexto natural: Guevara (Vol. 7, Nº 1)
Contexto social: López (Vol. 9, Nº 2)
Contextos clínicos: Quintero (Vol. 3, Nº 1)
Contextos no clínicos: Quintero (Vol. 3, Nº 1)
Contingencias de refuerzo: Caycedo, Ballesteros, Novoa,
García, Arias, Heyck, Valero, Vargas (Vol. 3, Nº 1)
Control parental: Caicedo, Ballesteros, Novoa, García, Arias,
Heyck, Valero, Vargas (Vol. 3, Nº 1)
Corporalidad: Luz Roa (Vol. 11 Nº 1)
Corporeidad: González, Tamayo (Vol. 10 No. 1)
Corresponsabilidad: Galvis (Vol. 7, Nº 2)
Cortisol: Martínez, García (Vol. 9, Nº 2)
Costa Rica: Menjívar (Vol. 8, Nº 2); Paredes, Lega, Cabezas,
Ortega, Medina, Vega (Vol. 9, Nº 2)
Cotidianidad: Botero, Alvarado (Vol. 4, Nº 2)
Cooperación: Aguirre (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Cooperación internacional: Girardo, Siles (Vol. 10, Nº 1)
Cotidianidad: Agudelo-Ramírez, Murillo-Saá, EcheverryRestrepo, Patiño-López (Vol. 11, N°2)
Crédito: Gutiérrez (Vol. 10 No. 1)
Creencias de crianza: Pulido, Castro-Osorio, Peña, ArizaRamírez (Vol. 11 Nº 1)
Crianza: Bocanegra (Vol. 5, Nº 1); Botero, Salazar, Torres (Vol.
7, Nº 2); Tuñón (Vol. 8, Nº 2); Santillán (Vol. 8, Nº 2); Remorini
(Vol. 8, Nº 2); Martinez, García (Vol. 9, Nº 2); Peñaranda (Vol.
9 Nº 2)
Crianza de niños: Aguirre (Vol. 9, Nº 2)
Crianza del niño: J. Castro, Van Der Veer, Burgos-Troncoso,
Meneses-Pizarro, Pumarino-Cuevas, Tello-Viorklumds (Vol. 11
N°2)
Crisis de sentido: Erazo (Vol. 2, Nº 2)
Crisis social y educativa: Aparicio (Vol. 7, Nº 1)
Crisis socioeconómica: Tuñón, Salvia (Vol. 10 No. 1)
Cronotopo: Alvarado, Martínez, Muñoz (Vol. 7, Nº 1)
Cuadernos escolares: Bernal (Vol. 8, Nº 1)
Cuerpo: Muñoz (Vol. 5, Nº 1); Páez (Vol. 7, Nº 2); Remorini
(Vol. 8, Nº 2); Kropff, (Vol. 9, N°1)
Cuerpo y estética: Molinari (Vol. 4, Nº 1)
Cuerpo simbólico: Zarza (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Cuestión agraria: Guaraná (Vol. 7, Nº 1)
Cuidado: Triana, Ávila, Malagón (Vol. 8, Nº 2); Bedoya,
Giraldo (Vol. 8, Nº 2); Robles, Pérez (Vol. 10 No. 1); MorenoZavaleta, Granada- Echeverri (Vol. 12 N°1)
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
Cuidado parental: Durán, Valoyes (Vol. 7, Nº 2)
Cultura: Sánchez (Vol. 2, Nº 2); Borelli, Rocha, Oliveira,
Rodrigues (Vol. 7, Nº 1); Aguirre (Vol. 8, Nº 1); Mieles, García
(Vol. 8, Nº 2); Menkes (Vol. 10, N°1); Hincapié, Quintero (Vol.
10, Nº 1); Guzmán (Vol. 10 No. 1)
Cultura de paz: Urbina-Cárdenas, Muñoz (Vol. 9, N°1)
Cultura política: Morfín, (Vol. 9, N°1); González (Vol. 10 Nº
1)
Cultura y política: Borelli, Aboboreira (Vol. 9, N°1)
Cultural identidad: Jurado,Claudia & Tobasura, Isaías (Vol.
10, Nº 1)
Culturas juveniles: Castillo (Vol. 5, Nº 2); Espinosa (Vol. 7,
Nº 1)
Curso vital: Remorini (Vol. 8, Nº 2)
Currículo: Pineda, Isaza, Camargo, Pineda, Henao (Vol. 7, Nº
2); Giraldo-Gil (Vol. 12 N°1)
Currículo del bachillerato: Cázares, Hernández (Vol. 8, Nº 1)
Chicos y chicas en situación de calle: Montesinos, Pagano
(Vol. 8, Nº 1)
Chile: Araya-Castillo & Pedreros-Gajardo (Vol. 11 Nº 1);
Araya, Etchebarne (Vol. 12 N°1).
Clases sociales: Brunet, Pizzi (Vol. 11, Nº 1).
Decisiones: Serrano (Vol. 4, Nº 2)
Deconstrucción: De la Vega (Vol. 8, Nº 1)
Déficit de atención con hiperactividad: Bianchi (Vol. 8, Nº 1)
Déficit educativo: Tuñón, Salvia (Vol. 10 No. 1)
Delincuencia: Macías, Amar, Jiménez (Vol. 3, Nº 2); Amich
(Vol. 5, Nº 2)
Delincuencia juvenil: Salazar, Torres, Reynaldos, Figueroa,
Valencia (Vol. 7, Nº 2-Especial); Medan (Vol. 10 No. 1)
Delitos: Salazar, Torres, Reynaldos, Figueroa, Valencia (Vol.
7, Nº 2-Especial)
Demanda: González (Vol. 3, Nº 2)
Democracia: Cebotarev (Vol. 1, Nº 1); Gillman (Vol. 8, Nº 1);
Lozano, Alvarado (Vol. 9, N°1); Ramírez (Vol. 12 N°1)
Democracia familiar: Suárez, Restrepo (Vol. 3, Nº 1)
Democratización: Montesinos, Pagano (Vol. 8, Nº 1)
Demografía: López, Silva, Sarmiento (Vol. 12 N °1)
Demografía juvenil: De La Hoz, Quejada,Yáne (Vol. 10 No.
1)
Deporte: Murcia, Jaramillo (Vol. 3, Nº 2); Cuadra-Martínez,
Georgudis-Mendoza, Alfaro-Rivera (Vol. 10 Nº 2)
Deporte y ocio: Roese Sanfelice, Jahn, Dalzochio (Vol. 11,
N°2).
Derechos: Muñoz (Vol. 1, Nº 1); Luciani (Vol. 8, Nº 2); Zapata,
Ceballos (Vol. 8, Nº 2);
Müller, Arruda (Vol. 10 No. 1)
Derechos humanos: Fernández, Vasco (Vol. 10 No. 1); GómezSan Luis, Almanza-Avendaño (Vol. 11 Nº 2)
Derechos de la niñez: Aguado (Vol. 7, Nº 2); Mieles, Acosta
(Vol. 10 No. 1)
Derechos de las mujeres: López, Silva, Sarmiento (Vol. 12 N
°1)
Derechos de niños y niñas: Contreras, Pérez (Vol. 9 N°2)
Derechos de los niños y niñas: Galvis (Vol. 7, Nº 2); Durán,
Guáqueta, Torres (Vol. 9, Nº 2)
Derechos de los pacientes: Ovalle (Vol. 10 No. 1)
Derechos del niño: Zapata Ospina, Restrepo Mesa (Vol. 11 Nº
1); Vargas, Arán (Vol. 12 N°1)
Derechos del niño y la niña: Pineda, Isaza, Camargo, Pineda,
Henao (Vol. 7, Nº 2); Gómez, Alzate (Vol. 12, N°1)
Derechos y deberes ciudadanos: Castillo (Vol. 1, Nº 2)
Desajustes psicosociales: Valadez, Amezcua, González,
Montesa, Vargas. (Vol. 9, Nº 2)
Desaparición de la infancia: Runge-Peña (Vol. 6, Nº 1)
julio-diciembre de
2014
Desarrollo: Duek (Vol. 8, Nº 2)
Desarrollo afectivo: Cristina Gómez, Mesa (Vol. 11 N°2);
Moreno- Zavaleta, Granada- Echeverri (Vol. 12 N°1)
Desarrollo alternativo micro y macro: Suárez, Restrepo (Vol.
3, Nº 1)
Desarrollo cerebral: Young, Fujimoto (Vol. 1, Nº 1)
Desarrollo cognitivo: Erazo (Vol. 2, Nº 2); López (Vol. 9, Nº
2); León (Vol. 9 Nº 2)
Desarrollo cognoscitivo: Rosselli (Vol. 1, Nº 1)
Desarrollo del adolescente: Nogueira-Da silva Costa (Vol. 11
Nº 2)
Desarrollo emocional: Henao, García (Vol. 7, Nº 2); López
(Vol. 9, Nº 2); J. Castro, Van Der Veer, Burgos-Troncoso,
Meneses-Pizarro, Pumarino-Cuevas, Tello-Viorklumds (Vol.
11 N°2)
Desarrollo evolutivo: Mora, Rojas (Vol. 3, Nº 1)
Desarrollo familiar: Suárez, Restrepo (Vol. 3, Nº 1)
Desarrollo humano: Echavarría (Vol. 1, Nº 2); Arias (Vol.
5, Nº 1); Peñaranda (Vol. 1, Nº 1); Guevara (Vol. 7, Nº 1);
Gutiérrez (Vol. 10 No. 1)
Desarrollo humano temprano: Mustard (Vol. 7, Nº 2)
Desarrollo infantil: Peñaranda (Vol. 1, Nº 1); Remorini (Vol.
8, Nº 2); López (Vol. 9, Nº 2); Zapata Ospina, Restrepo Mesa
(Vol. 11 Nº 1); Moreno- Zavaleta, Granada- Echeverri (Vol. 12
N°1); Moreno- Zavaleta, Granada- Echeverri (Vol. 12 N°1)
Desarrollo infantil temprano: Young, Fujimoto (Vol. 1, Nº 1)
Desarrollo integral: Alvarado, Suárez (Vol. 7, Nº 2)
Desarrollo moral: Erazo (Vol. 2, Nº 2); Aguirre (Vol. 7, Nº
2-Especial)
Desarrollo psíquico: Gutiérrez, Castellanos, Henao,
Santacoloma (Vol. 5, Nº 1)
Desarrollo social: Rodríguez (Vol. 1, Nº 2); Arias (Vol. 5, Nº
1); Rojas (Vol. 6, Nº 2); Rojas (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Desarrollo social y subjetivo: López (Vol. 9, Nº 2)
Desbordamiento: Aguirre, Jaramillo (Vol. 4, Nº 2)
Descentralización: Becker (Vol. 5, Nº 2)
Desempleo juvenil: De La Hoz, Quejada,Yáne (Vol. 10 No. 1)
Desempleo juvenil y exclusión social: Aparicio (Vol. 7, Nº 1)
Deshumanización: Lizarralde (Vol. 1, Nº 2)
Desigualdad social: Tuñón (Vol. 8, Nº 2); Santillán (Vol. 8,
Nº 2): GiliBert (Vol.11, N°1); Aparicio-Castillo (Vol. 11, N°2).
Desigualdades sociales: Tuñón, Salvia (Vol. 10 No. 1)
Desigualdad social y educativa: Montesinos, Pagano (Vol. 8,
Nº 1)
Desnutrición: Moreno- Zavaleta, Granada- Echeverri (Vol. 12
N°1)
Desposeídos de conocimientos: Castro (Vol. 8, Nº 1)
Desplazamiento forzado: Urbina-Cárdenas, Muñoz (Vol. 9,
N°1)
Desprecio: Fernández, Vasco (Vol. 10 No. 1)
Detección de errores: Jaramillo, Montaña, Rojas (Vol. 4, Nº 2)
Determinantes del trabajo infantil: Urueña, Tovar, Castillo
(Vol. 7, Nº 2)
Determinantes del trabajo infantil y asistencia escolar:
Acevedo, Quejada, Yánez (Vol. 9, Nº 2)
Dibujo: Scheuer, De la Cruz, Iparraguirre (Vol. 8, Nº 2)
Dictadura: Amich (Vol. 5, Nº 2)
Didáctica: Cardona, Tamayo (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Digital: Diego Erazo, Sánchez (Vol. 11 Nº 2).
Dignidad: Ovalle (Vol. 10 No. 1)
Dificultades escolares: Valadez, Amezcua, González, Montesa,
Vargas. (Vol. 9, Nº 2)
Diferencia sexual: Piedrahíta (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Diferencias salariales: González-Rivas (Vol. 10 No. 1)
733
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Diferencias de género: Paredes, Lega, Cabezas, Ortega,
Medina, Vega (Vol. 9, Nº 2); García-Villanueva, De la RosaAcosta, Castillo-Valdés (Vol. 10 No. 1)
Dimensión cultural de la política: Botero (Vol. 8, Nº 1)
Dimensión estructural e histórica: Castañeda (Vol. 7, Nº
2-Especial)
Dimensión política de la cultura y posdesarrollo: Botero
(Vol. 8, Nº 1)
Dinámica: González (Vol. 3, Nº 2)
Dinámica de la matriz sagrada: Korstanje (Vol. 5, Nº 1)
Dinámica familiar: Agudelo (Vol. 3, Nº 1); Macías, Amar,
Jiménez (Vol. 3, Nº 2)
Dinámicas y luchas por el reconocimiento: Fernández, Vasco
(Vol. 10 No. 1)
Dirección escolar: Ávila, Sáenz (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Directores y directoras: Ávila, Sáenz (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Directrices educativas: Abello (Vol. 7, Nº 2)
Discapacidad: Salamanca (Vol. 8, Nº 2); Fernández, Vasco
(Vol. 10 No. 1)
Discapacidad intelectual: Alarcón, Sepúlveda (Vol. 12 N°1)
Disciplina: Ospina (Vol. 2, Nº 2)
Discurso: Runge-Peña, Muñoz (Vol. 3, Nº 2); Plesnicar (Vol.
7, Nº 2-Especial); Runge-Peña, Piñeres, Hincapié (Vol. 8, Nº
1); Lozan, Alvarado(Vol. 9, N°1); Ghis, Tabares-Ochoa (Vol.
9, N°1)
Discursos a priori: Arias (Vol. 9, N°2);
Discurso sobre el trabajo infantil: Rausky (Vol. 7, Nº 2)
Discurso: López-Cabello (Vol. 11 Nº 1)
Discursos: Bocanegra (Vol. 6, Nº 1)
Discursos de la salud: Bianchi (Vol. 8, Nº 1)
Discursos del Banco Mundial: Ocampo (Vol. 9, N°1)
Discursos institucionales: Castrillón (Vol. 5, Nº 1)
Discursos teóricos: Jiménez-Ramírez (Vol. 8, Nº 1)
Discriminación étnico–racial: González-Rivas (Vol. 10 No. 1)
Diseño curricular: Van Kuyk (Vol. 7, Nº 2)
Disposición agonística: Castellanos (Vol. 9, N°1)
DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos
Mentales): Bianchi (Vol. 10 Nº 2)
Docente: González (Vol. 12 N °1)
Docentes: Maldonado, Guerrero (Vol. 7, Nº 2)
Docente de pre-escolar: Cristina Gómez, Mesa (Vol. 11 N°2)
Docimología: Sánchez (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Duelo: Moratilla-Olvera, Taracena-Ruiz (Vol. 10 Nº 2)
Ecología: Sánchez, Acosta (Vol. 6, Nº 1)
Ecologías cognitivas: Erazo, Muñoz (Vol. 5, Nº 2)
Economía del consumidor: Castillo, Castro, Gonzáles (Vol.
9, Nº 2 )
Economía laboral: Urueña, Tovar, Castillo (Vol. 7, Nº 2)
Ecosistema: Hernández (Vol. 3, Nº 1)
Ecosistema comunicativo: Duek (Vol. 8, Nº 2)
Ecuador: Gillman (Vol. 8, Nº 1)
Educaçao do campo: Da Silva (Vol. 8, Nº 1)
Educación: Castillo (Vol. 1, Nº 2); Runge-Peña, Muñoz (Vol.
3, Nº 2); Runge-Peña (Vol. 6, Nº 1); Echavarría (Vol. 1, Nº 2);
Ospina (Vol. 2, Nº 2); Pedraza, Ribero (Vol. 4, Nº 1); Arias
(Vol. 5, Nº 1); Sánchez, Acosta (Vol. 6, Nº 1); Abello (Vol. 7,
Nº 2); Montesinos, Pagano (Vol. 8, Nº 1); Duek (Vol. 8, Nº 2);
Guerrero Palma (Vol. 8, Nº 2); Reyes, González (Vol. 8, Nº
2); Martins, Castro (Vol. 9, Nº 2); Peñaranda (Vol. 9 Nº 2); B.
Albuquerque (Vol. 10 No. 1); De La Hoz, Quejada,Yáne (Vol.
10 No. 1); Albarrán, Taracena-Ruiz (Vol. 10 Nº 2); AparicioCastillo (Vol. 11, N°2); Ayala-Carrillo, lázaro-Castellano,
Zapata-Martelo, Suárez-san Román, Nazar-Beutelspacher (Vol.
11 N°2); Giraldo-Gil (Vol. 12 N°1); Rojas, Castellanos (Vol. 12
N °1); González (Vol. 12 N °1)
734
Educación corporal: Lora (Vol. 9, Nº 2)
Educación a padres: Peñaranda (Vol. 1, Nº 1)
Educación axiológica: Sánchez, Acosta (Vol. 6, Nº 1)
Educación básica: Bernal (Vol. 8, Nº 1)
Educación cognitiva temprana: Caputo, Gamallo (Vol. 8, Nº
2)
Educación emocional: J. Castro, Van Der Veer, BurgosTroncoso, Meneses-Pizarro, Pumarino-Cuevas, TelloViorklumds (Vol. 11 N°2)
Educación del carácter: Mesa (Vol. 2, Nº 1)
Educación del cuidado: Mesa (Vol. 2, Nº 1)
Educación de la primera infancia: Zapata Ospina, Restrepo
Mesa (Vol. 11 Nº 1); Gómez, Alzate (Vol. 12, N°1)
Educación en ciencias: Tamayo, Sanmartí (Vol. 3, Nº 2)
Educación en ciudadanía y perspectiva de derechos:
Alvarado, Carreño (Vol. 5, Nº 1)
Educación en valores: Sánchez, Acosta (Vol. 6, Nº 1)
Educación familiar: Santillán (Vol. 8, Nº 2)
Educación física: Murcia, Jaramillo (Vol 3, Nº 2); CuadraMartínez, Georgudis-Mendoza, Alfaro-Rivera (Vol. 10 Nº 2)
Educación inicial: Umayahara (Vol. 2, Nº 2); Becker (Vol. 5,
Nº 2); Pineda, Isaza, Camargo, Pineda, Henao (Vol. 7, Nº 2);
Maldonado, Guerrero (Vol. 7, Nº 2); Barreto, (Vol. 9 No. 2)
Educación integral: Lora (Vol. 9, Nº 2)
Educación integrada o globalizada: Lora (Vol. 9, Nº 2)
Educación intercultural: Pinillos (Vol. 10 No. 1)
Educación media: Díaz, Celis (Vol. 9, N°1)
Educación moral: Mesa (Vol. 2, Nº 1)
Educación musical: Gómez, (Vol. 9 No. 2)
Educación no formal: Cárdenas (Vol. 8, Nº 2); Soto-Lomban,
Angulo-Delgado, Runge-Peña, Rendón-Uribe (Vol. 11 Nº 2)
Educación para la paz: Alvarado, Ospina, Luna (Vol. 3, Nº 2);
Alvarado, Ospina, Luna, Camargo (Vol. 4, Nº 1)
Educación patrimonial: Fagundes (Vol. 11 Nº 1)
Educación superior: Gutiérrez (Vol. 5, Nº 2); Rojas (Vol. 7,
Nº 2-Especial); Elvira-Valdés, Pujol (Vol. 10 No. 1); Gutiérrez
(Vol. 10 No. 1)
Educación sexual: Hincapié, Quintero (Vol. 10, Nº 1)
Educador: Zapata, Ceballos (Vol. 8, Nº 2)
Educador y educadora de calle: Pérez, Arteaga (Vol. 7, Nº 2)
Educadores: Albarrán, Taracena-Ruiz (Vol. 10 Nº 2)
Educativas: Aguirre (Vol. 8, Nº 1)
Eje cafetero: Becerra, Vásquez, Zapata, Garza (Vol. 6, Nº 1)
Eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal: Martínez, García (Vol.
9, Nº 2)
Elaboración de políticas: Henao (Vol. 2, Nº 2)
El mal: Gómez (Vol. 12, N°1)
Embarazo: Oviedo, García (Vol. 9 Nº 2)
Embarazo adolescente: Becerra, Vásquez, Zapata, Garza
(Vol. 6, Nº 1); Moratilla-Olvera, Taracena-Ruiz (Vol. 10 Nº 2)
Emigración internacional: López, Loaiza (Vol. 7, Nº 2)
Emociones: López, Loaiza (Vol. 7, Nº 2); Luz Roa (Vol. 11
Nº 1)
Emotivismo: Gómez (Vol. 7, Nº 1)
Empleabilidad: Rodríguez (Vol. 2, Nº 1);
Empleabilidad y violencia: Gallo, Molina (Vol. 10 No. 1)
Empleo: Pedraza (Vol. 6, Nº 2); Gallo, Molina (Vol. 10 No. 1)
Empleo juvenil: Pedraza (Vol. 6, Nº 2)
Empoderamiento familiar: Suárez, Restrepo (Vol. 3, Nº 1)
Empoderamiento jurídico: Bernal-CaMarGo, Varón-Mejía,
Becerra-Barbosa, ChaiB-De Mares, Seco-Martín, ArchilaDelgado (Vol. 11 Nº 2)
Empresarialidad: Rodríguez (Vol. 2, Nº 1)
Encierro: Bocanegra (Vol. 6, Nº 1)
Enfoque de complementariedad: Murcia, Melo (Vol. 9, Nº 2)
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
Enfoque de derechos: Llobet, Rodríguez (Vol. 5, Nº 2);
Pineda, Isaza, Camargo, Pineda, Henao (Vol. 7, Nº 2)
Enfoques de investigación: Vergara (Vol. 6, Nº 1)
Enfoque Etnográfico: Saucedo, Taracena (Vol. 9, N°1)
Enfoque Holístico: Van Kuyk (Vol. 7, Nº 2)
Enfoque nominalista: Brunet, Pizzi (Vol. 11, Nº 1).
Enfoque Secuencial: Van Kuyk (Vol. 7, Nº 2)
Enfoque socio-clínico: Taracena (Vol. 8, Nº 1); MoratillaOlvera, Taracena-Ruiz (Vol. 10 Nº 2)
Enfrentamiento propositivo: Da Silva (Vol. 8, Nº 1)
Enseñanza: Tamayo, Sanmartí (Vol. 3, Nº 2); Bernal (Vol. 8,
Nº 1); Diego Erazo, Sánchez (Vol. 11 Nº 2).
Enseñanza/aprendizaje: Jaramillo, Ruiz (Vol. 7, Nº 1);
Hinojo, Fernandez (Vol. 10, Nº 1)
Enseñanza profesional: Hinojo-Lucena, Cáceres-Reche,
Raso-Sánchez (Vol. 11 Nº 2).
Entorno social: Jurado,Claudia & Tobasura, Isaías (Vol. 10,
Nº 1)
Entramados de significación: Hurtado (Vol. 6, Nº 1)
Entretenimiento en la calle: De Oliveira, De Fatima (Vol. 7,
Nº 2)
Epistemología: Peñaranda (Vol. 2, Nº 2)
Epigenético: Álvarez-Ramírez, ChaCón-afanador (Vol. 11, Nº
1)
Epistemología alternativa: Cebotarev (Vol. 1, Nº 1); Suárez,
Restrepo (Vol. 3, Nº 1)
Equidad familiar: Serrano (Vol. 4, Nº 2)
Equidad: Suárez, Restrepo (Vol. 3, Nº 1); Umayahara (Vol. 2,
Nº 2); Gutiérrez (Vol. 10 No. 1)
Equidad desde el principio: Mustard (Vol. 7, Nº 2)
Equidad educativa: Camargo (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Equidad escolar: Camargo (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Equidad social: Camargo (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Elaboracion verbal de los afectos: Cristina Gómez, Mesa
(Vol. 11 N°2)
Ética: Zampieri-Grohmann, Flores-Battistella & Lütz (Vol. 10
Nº 2)
Etica del cuidado: Bedoya-Hernández (Vol. 11 Nº 2)
Escolaridad obligatoria: Ossola (Vol. 11, N°2).
Escenarios escolarizados: Erazo (Vol. 2, Nº 2)
Escritura: de la Cruz, Huarte, Scheuer (Vol. 2, Nº 1);
Maldonado, Guerrero (Vol. 7, Nº 2); Caputo, Gamallo (Vol. 8,
Nº 2); Scheuer, De la Cruz, Iparraguirre (Vol. 8, Nº 2)
Escuela: Castillo (Vol. 1, Nº 2); Guzmán, Guevara (Vol. 8, Nº
2); Vergara, Montaño, Becerra, León-Enríquez, Arboleda (Vol.
9, N°1); Martins, Castro (Vol. 9, Nº 2); Hincapié (Vol. 9, Nº 2);
Marin- Bevilaqua, Feixa-Pàmpols, Nin-Blanco (Vol. 11, N°2).
Escuela: Echavarría (Vol. 1, Nº 2); Paredes, Álvarez, Lega,
Vernon (Vol. 6, Nº 1); Hincapié, Quintero (Vol. 10, Nº 1);
Vesga-Parra, Hurtado-Herrera (Vol.11, N°1); Leavy (Vol. 11
N°2)
Escuela justa: Mesa (Vol. 2, Nº 1)
Escuela media: Núñez (Vol. 6, Nº 1)
Escuela secundaria: Núñez (Vol. 6, Nº 1)
Escuela secundaria: Saucedo (Vol. 4, Nº 1)
Esfera pública: Ospina, Botero (Vol. 5, Nº 2); Dos Santos,
Nascimento, De Araújo Menezes (Vol. 10 No. 1)
Espacio: Botero, Alvarado (Vol. 4, Nº 2); Barragán (Vol. 8, Nº
1)
Espacio escolar: Runge-Peña, Muñoz (Vol. 3, Nº 2)
Espacio pedagógico: Runge-Peña, Muñoz (Vol. 3, Nº 2)
Espacio público: Barragán (Vol. 8, Nº 1); Morfín, (Vol. 9, N°1)
Espacio social: Montaña, (Vol. 10 No. 1)
Expectativas: Robles, Pérez (Vol. 10 No. 1)
Espacios populares: De Oliveira, De Fátima (Vol. 7, Nº 2)
julio-diciembre de
2014
Espíritu crítico: Ospina (Vol. 2, Nº 2)
España: Alcalde-Campos, Páve (Vol. 11 Nº 1); MarinBevilaqua, Feixa-Pàmpols, Nin-Blanco (Vol. 11, N°2)
Estabelecimento: Fagundes, Piuzana (Vol. 8, Nº 1)
Estado: Gutiérrez (Vol. 5, Nº 2); Henao, Pinilla (Vol. 7, Nº
2-Especial); Ocampo (Vol. 9, N°1); Guzmán (Vol. 10 No. 1)
Estado de México: Reyes-Terrón, Elizarrarás-Hernández (Vol.
11 Nº 1)
Estática: González (Vol. 3, Nº 2)
Estética: Sánchez (Vol. 2, Nº 2); Borelli, Rocha, Oliveira,
Rodrigues (Vol. 7, Nº 1); Carballo (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Estigma: Lozano, Torres, Aranda (Vol. 6, Nº 2)
Estilo: Espinosa (Vol. 7, Nº 1)
Estilo comunicativo: Bedoya, Giraldo (Vol. 9, Nº 2)
Estilos de interacción familiar: Henao, García (Vol. 7, Nº 2)
Estilos de afrontamiento: Verdugo-Lucero, Ponce de LeónPagaza, Guardado-Llamas, Meda-Lara, Uribe-Alvarado,
Guzmán-Muñiz ( Vol. 11, N°1)
Estudio de casos: Ramírez-López (Vol. 12 N°1)
Estudio sobre mujeres: De León-Torres (Vol. 12 N°1)
Estudios de familia: López & Herrera (Vol. 12, N°1)
Estudios parentales: González, Bakker, Rubiales (Vol. 12,
N°1)
Estudiante: Cuadra-Martínez, Georgudis-Mendoza, AlfaroRivera (Vol. 10 Nº 2); Urbina-Cárdenas, Ávila-Aponte (Vol. 11
Nº 2).
Estudiante universitario: Urbina-Cárdenas, Ávila-Aponte
(Vol. 11 Nº 2).
Estudiantes: Buitrago, Ramírez, Ríos (Vol. 9, Nº 2)
Estudiantes resilientes: Acevedo, Restrepo (Vol. 10 No. 1)
Estrategia: Báez (Vol. 8, Nº 1); Guzmán (Vol. 10 No. 1)
Estrategias: Barragán (Vol. 8, Nº 1)
Estrategias de estudio: Malinowski (Vol. 6, Nº 2)
Estrategias metodológicas: Vergara (Vol. 6, Nº 1); Barreto,
(Vol. 9 No. 2)
Estratificación social: GiliBert (Vol.11, N°1)
Estructura argumentativa: Cardona, Tamayo (Vol. 7, Nº
2-Especial)
Estructural-funcionalismo: Cicerchia, Bestard (Vol. 4, Nº 1)
Estructuras cognitivas: Parra (Vol. 8, Nº 1)
Estrés: Martinez, García (Vol. 9, Nº 2)
Estress: Cordini (Vol. 3, Nº 1)
Estructura familiar: Gutiérrez, Castellanos, Henao,
Santacoloma (Vol. 5, Nº 1)
Estudiantes: Saucedo (Vol. 4, Nº 1); Paredes, Álvarez, Lega,
Vernon (Vol. 6, Nº 1)
Estudiante de secundaria: Baeza-Correa (Vol. 11 Nº 1)
Estudios ciberculturales: Acosta-Silva, Muñoz (Vol. 10, Nº 1)
Estudio de caso: Jaramillo, Ruiz (Vol. 7, Nº 1); Nogueira-Da
silva Costa (Vol. 11 Nº 2)
Estudio comparativo: Zicavo, Palma, Garrido (Vol. 10 No. 1)
Estudios socioculturales: Báez (Vol. 8, Nº 1)
Ética: Mesa (Vol. 2, Nº 1); Sánchez (Vol. 2, Nº 2); BedoyaHernández (Vol. 11 Nº 2)
Ética del reconocimiento: Fernández, Vasco (Vol. 10 No. 1)
Ética y filosofía: Ospina (Vol. 2, Nº 2)
Etnias del desplazamiento: Urteaga (Vol. 6, Nº 2)
Etnografía: Peñaranda (Vol. 2, Nº 2); Remorini (Vol. 8, Nº 2);
Ossola (Vol. 11, N°2); Leavy (Vol. 11 N°2)
Evaluación: Sánchez (Vol. 7, Nº 2-Especial); Sánchez-Amay
(Vol. 11 Nº 2); Alarcón, Sepúlveda (Vol. 12 N°1)
Evaluación educativa: Sánchez-Amay (Vol. 11 Nº 2).
Evaluación docente: Wilhelm, Martin, Miranda (Vol. 10 No.
1)
Evaluación y control: Sánchez-Amay (Vol. 11 Nº 2).
735
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Evalución y disciplina: Sánchez-Amay (Vol. 11 Nº 2).
Eventos de transferencia: Buitrago, Ramírez, Ríos (Vol. 9, Nº
2)
Examen: Sánchez (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Excentricidad humana: Runge-Peña, Muñoz (Vol. 3, Nº 2)
Exclusión: Muñoz (Vol. 1, Nº 1); Botero, Alvarado (Vol. 4, Nº
2); Granada, Alvarado (Vol. 8, Nº 1); Rivera-González (Vol. 9,
N°1)
Exclusión social: Guaraná (Vol. 7, Nº 1); Medan (Vol. 10 No.
1); De La Hoz, Quejada, Yáne (Vol. 10 No. 1); GiliBert (Vol.11,
N°1)
Experiencia: Vélez (Vol. 7, Nº 1); Páez (Vol. 7, Nº 2); Ramírez
(Vol. 12 N°1)
Experiencias tempranas: Young, Fujimoto (Vol. 1, Nº 1)
Experiencia y el desarrollo temprano del cerebro: Mustard
(Vol. 7, Nº 2)
Experticia: Zapata (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Expectativas: Ramírez (Vol. 12 N°1)
Explotación: Montaña, (Vol. 10 No. 1)
Explotación sexual: Macías, Amar, Jiménez (Vol. 3, Nº 2);
Runge-Peña, Piñeres, Hincapié (Vol. 8, Nº 1); Gómez-San
Luis, Almanza-Avendaño (Vol. 11 Nº 2)
Explotación sexual comercial: Gómez-San Luis, AlmanzaAvendaño (Vol. 11 Nº 2)
Explotación sexual comercial infantil: Camacho, Trujillo
(Vol. 7, Nº 2)
Explotación sexual de niños: Bernal-CaMarGo, Varón-Mejía,
Becerra-Barbosa, ChaiB-De Mares, Seco-Martín, ArchilaDelgado (Vol. 11 Nº 2)
Extensión universitaria: Báez (Vol. 8, Nº 1)
Factores sociales: Meléndez, Cañez, Frías (Vol. 8, Nº 2)
Factores de protección: García-Vesga, Domínguez-de La
Ossa( Vol. 11, N°1)
Factores de riesgo: García-Vesga, Domínguez-de La Ossa(
Vol. 11, N°1)
Faces 20 ESP: Zicavo, Palma, Garrido (Vol. 10 No. 1)
Familia: Cebotarev (Vol. 1, Nº 2); Zuluaga (Vol. 2, Nº 1);
Hernández (Vol. 3, Nº 1); Quintero (Vol. 3, Nº 1); Mora, Rojas
(Vol. 3, Nº 1); López (Vol. 3, Nº 1); Macías, Amar, Jiménez (Vol.
3, Nº 2); Serrano (Vol. 4, Nº 2); Castrillón (Vol. 5, Nº 1); Soto,
Vasquez, Cardona (Vol. 7, Nº 1); Botero, Salazar, Torres (Vol.
7, Nº 2); López, Loaiza (Vol. 7, Nº 2); López, Henao, García
(Vol. 7, Nº 2); Duek (Vol. 8, Nº 2); Triana, Ávila, Malagón (Vol.
8, Nº 2); Zicavo, Palma, Garrido (Vol. 10 No. 1); Soto (Vol. 10
No. 1); Moreno- Zavaleta, Granada- Echeverri (Vol. 12 N°1);
Vargas, Arán (Vol. 12 N°1)
Familiología: López & Herrera (Vol. 12, N°1)
Familia compuesta: Agudelo (Vol. 3, Nº 1)
Familia extendida: Agudelo (Vol. 3, Nº 1)
Familia monoparental: Agudelo (Vol. 3, Nº 1)
Familias monoparentales: Alcalde-Campos, Páve (Vol. 11 Nº
1)
Familia simultánea: Agudelo (Vol. 3, Nº 1)
Familia transnacional: Zapata (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Fantasía: González (Vol. 12 N °1)
Feminidades: De Oliveira, De Fátima (Vol. 7, Nº 2)
Feminismo: Piedrahíta (Vol. 7, Nº 2-Especial); Giraldo-Gil
(Vol. 12 N°1)
Fenomenología: Luna (Vol. 5, Nº 1)
Financiación: Gutiérrez (Vol. 10 No. 1)
Figuras parentales: Sánchez (Vol. 10 No. 1)
Flexibilidad laboral: Becerra, Vásquez, Zapata, Garza (Vol.
6, Nº 1)
Forma hombre emergente: Arias (Vol. 9, Nº 2)
Formación: Runge-Peña, Muñoz (Vol. 3, Nº 2); Bocanegra
(Vol. 6, Nº 1); González, Tamayo (Vol. 10 No. 1)
736
Formación científica: Rojas (Vol. 6, Nº 2); Rojas (Vol. 7, Nº
2-Especial)
Formación ciudadana: Alvarado, Ospina, Luna, Camargo
(Vol. 4, Nº 1); Sánchez, Acosta (Vol. 6, Nº 1)
Formación de concepto: León (Vol. 9 Nº 2)
Formación de docentes: Pineda, Isaza, Camargo, Pineda,
Henao (Vol. 7, Nº 2)
Formación de maestros y maestras: Páez (Vol. 7, Nº 2); Arias
(Vol. 9, Nº 2)
Formación de niños y niñas: Páez (Vol. 7, Nº 2)
Formación humanística: Ospina (Vol. 2, Nº 2)
Formación para el trabajo: Díaz, Celis (Vol. 9, N°1)
Formación para la democracia: Vergara, Montaño, Becerra,
León-Enríquez, Arboleda (Vol. 9, N°1)
Formación política: Botero, Vega & Orozco (Vol. 10 Nº 2);
Ponce-Lara (Vol. 11, N°2)
Formación profesional: Tobasura, Jurado, Montes (Vol. 7, Nº
2-Especial)
Foro de expresión: Botero, Alvarado (Vol. 4, Nº 2)
Fortalecimiento institucional: Llobet, Rodríguez (Vol. 5, Nº
2)
Fortalecimiento de la resiliencia familiar: Acevedo, Restrepo
(Vol. 10 No. 1)
Foucault: Bianchi (Vol. 8, Nº 1); Murrieta (Vol. 8, Nº 2)
Fuerzas contenientes: Arias (Vol. 9 N°2)
Fundaçao Casa: Lazaretti Da-Conceição, CammarosanoOnofre (Vol. 11, N°2)
Función social de la educación: Camargo (Vol. 7, Nº
2-Especial)
Funcionamiento familiar: Mora, Rojas (Vol. 3, Nº 1); Zicavo,
Palma, Garrido (Vol. 10 No. 1)
Funcion educativa de los museos: Soto-Lomban, AnguloDelgado, Runge-Peña, Rendón-Uribe (Vol. 11 Nº 2)
Funciones ejecutivas: Roselli (Vol. 1, Nº 1)
Fútbol: Carballo (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Frontera: Ossola (Vol. 11, N°2).
Ganancia subjetiva: Camacho, Trujillo (Vol. 7, Nº 2)
Gats: Gutiérrez (Vol. 5, Nº 2)
Genealogía: Sánchez (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Generación: Vommaro, Vázquez (Vol. 6, Nº 2)
Generaciones: Brunet, Pizzi (Vol. 11, Nº 1).
Género: Cebotarev (Vol. 1, Nº 2); de la Cruz, Huarte, Scheuer
(Vol. 2, Nº 1); Puyana, Mosquera (Vol. 3, Nº 2); Vázquez, Castro
(Vol. 6, Nº 2); Zarza (Vol. 7, Nº 2-Especial); Carrillo (Vol. 9, Nº
2); Unda, Alvarado (Vol. 10 No. 1); Giraldo-Gil (Vol. 12 N°1)
Generaciones: Feixa (Vol. 4, Nº 2)
Genética: Cardona, Tamayo (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Gestión educativa: Ávila, Sáenz (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Giro de-colonial: Botero (Vol. 8, Nº 1)
Globalización: Arias (Vol. 5, Nº 1); Gutiérrez (Vol. 5, Nº 2);
Guerra (Vol. 7, Nº 1); Gutiérrez-Vega (Vol. 11 Nº 1)
Gobierno: Vázquez-Ceballos, (Vol. 9, N°1); Álvarez (Vol. 10
Nº 2)
Gobernanza: Álvarez (Vol. 10 Nº 2)
Gramática: Bernal (Vol. 8, Nº 1)
Grandes aglomerados urbanos: Tuñón, Salvia (Vol. 10 No. 1)
Grupo de edad: Gómez, Alzate (Vol. 12, N°1)
Grupos insurgentes: Castellanos, Torres (Vol. 6, Nº 2)
Gubernamentalidad: Köhler, Guareschi (Vol. 7, Nº 1);
Ocampo (Vol. 9, N°1)
Guerra interna: Castellanos (Vol. 9, N°1)
Guerreros: Castellanos, Torres (Vol. 6, Nº 2)
Habilidades de pensamiento: Caputo, Gamallo (Vol. 8, Nº 2)
Habilidades sociales: Álvarez, Saldaña, Muños, Portela (Vol.
7, Nº 2-Especial)
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
Habitar: Saucedo, Taracena (Vol. 9, N°1)
Herramientas metodológicas: Hecht, García (Vol. 8, Nº 2)
Hermandad virtual: Erazo, Muñoz (Vol. 5, Nº 2)
Hermenéutica: Sánchez (Vol. 2, Nº 2); Peñaranda (Vol. 2,
Nº 2); Pinilla, Muñoz (Vol. 6, Nº 2): Gaviria-londoño, LunaCarmona (Vol. 11, N°2).
Heterotopías: Runge-Peña (Vol. 6, Nº 1)
Hijos: Micolta (Vol. 5, Nº 1)
Hijas: Micolta (Vol. 5, Nº 1)
Hijos e hijas: López, Loaiza (Vol. 7, Nº 2); Zapata (Vol. 7, Nº
2-Especial)
Historia: Köhler, Guareschi (Vol. 6, Nº 2); González (Vol. 7,
Nº 2-Especial)
Historia indeigena: Fagundes (Vol. 11 Nº 1)
Historia de familia: Cicerchia, Bestard (Vol. 4, Nº 1)
Historia del siglo XX: Menjívar (Vol. 8, Nº 2)
Historización del territorio: Alvarado, Patiño, Loaiza (Vol. 10
Nº 2)
Homoerotismo: Gallego (Vol. 9 Nº 2)
Homosexualidad: Hincapié, Quintero (Vol. 10, Nº 1)
Hologramía: Malinowski (Vol. 6, Nº 2)
Horizonte de sentido: Urbina-Cárdenas, Ávila-Aponte (Vol.
11 Nº 2).
Hospicios: Bocanegra (Vol. 5, Nº 1)
Hostigamiento entre pares: Paredes, Álvarez, Lega, Vernon
(Vol. 6, Nº 1); Paredes, Lega, Cabezas, Ortega, Medina, Vega
(Vol. 9, Nº 2)
Huérfanos: Durán, Valoyes (Vol. 7, Nº 2)
Ideas y pensamientos suicidas: Valadez, Amezcua, González,
Montesa, Vargas. (Vol. 9, Nº 2)
Identidad: Lizarralde (Vol. 1, Nº 2); Zuluaga (Vol. 2, Nº 1);
Torres (Vol. 4, Nº 2); Guevara (Vol. 7, Nº 1); Espinosa (Vol. 7,
Nº 1); Magno, Doula, Pinto (Vol. 9, N°1); Ospina-Alvarado,
Gallo (Vol. 9 Nº 2); Moratilla-Olvera, Taracena-Ruiz (Vol. 10
Nº 2); Pérez-Rodríguez (Vol. 10 Nº 2); Oviedo, Quintero (Vol.
12 N °1)
Identidad en la adolecencia: Ramírez-López (Vol. 12 N°1)
Identidad sexual y códigos visuales: Serrano, Zarza, Serrano,
Gómez, Iduarte (Vol. 9, Nº 2)
Identidad ciudadana: Henao, Pinilla (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Identidad cultural: Pérez-Rodríguez (Vol. 10 Nº 2); LópezCabello (Vol. 11 Nº 1)
Identidad narrativa: Bedoya, Builes, Lenis (Vol. 7, Nº
2-Especial)
Identidad nacional: Pérez-Rodríguez (Vol. 10 Nº 2)
Identidad profesional: Pérez, Arteaga (Vol. 7, Nº 2)
Identidad social: Guaraná (Vol. 7, Nº 1)
Identidades juveniles: Bermúdez (Vol. 6, Nº 2); Zarza (Vol. 7,
Nº 2-Especial)
Identidades políticas: Ocampo (Vol. 9, N°1)
Identidad y moralidad: Echavarría (Vol. 1, Nº 2)
Identificación: López-Cabello (Vol. 11 Nº 1)
Identificaciones étnicas: Hecht, García (Vol. 8, Nº 2)
Ideología neoliberal: Guerrero, Massa, Duran (Vol. 9, N°1)
Imagen corporal: Pérez-Gil, Paz, Romero (Vol. 9 Nº 2)
Imágenes cultura de consumo: Espinosa (Vol. 7, Nº 1)
Imágenes culturales: Mosqueira (Vol. 8, Nº 1)
Imaginarios: Murcia, Jaramillo (Vol. 3, Nº 2); Hurtado (Vol. 6,
Nº 1); Bocanegra (Vol. 6, Nº 1); Soto, Vásquez, Cardona (Vol.
7, Nº 1)
Imaginarios colectivos: Castillo (Vol. 5, Nº 2)
Imaginarios de profesores: Murcia (Vol. 6, Nº 2)
Imaginario sobre universidad: Murcia (Vol. 7, Nº 1)
Imaginario social: Murcia (Vol. 6, Nº 2); Márques (Vol. 9, Nº
2)
julio-diciembre de
2014
Impostura: Oviedo, García (Vol. 9 Nº 2)
Implicaciones: Albarrán, Taracena-Ruiz (Vol. 10 Nº 2)
Inclusión: Arias (Vol. 5, Nº 1); Granada, Alvarado (Vol. 8, Nº
1); Díaz (Vol. 8, Nº 2)
Inclusión escolar: Alarcón, Sepúlveda (Vol. 12 N°1)
Independencia: Bocanegra (Vol. 5, Nº 1); Jaramillo, Pérez
(Vol. 11 Nº 2)
Indicador sintético: Aguado (Vol. 7, Nº 2)
Indicadores: Myers (Vol. 1, Nº 1)
Indígena: Ossola (Vol. 11, N°2).
Individuación: Gómez (Vol. 7, Nº 1); Bedoya, Giraldo (Vol.
8, Nº 2)
Individuo: Hernández (Vol. 3, Nº 1)
Inequidades territoriales: Osorio, Aguado (Vol. 8, Nº 2)
Infancia: Gutiérrez (Vol. 5, Nº 2); Myers (Vol. 1, Nº 1); Duek
(Vol. 5, Nº 1); Runge-Peña (Vol. 6, Nº 1); Bianchi (Vol. 8, Nº 1);
De la Vega (Vol. 8, Nº 1); Duek (Vol. 8, Nº 2); Mieles, García
(Vol. 8, Nº 2); Guzmán, Guevara (Vol. 8, Nº 2); Santillán (Vol.
8, Nº 2); Tuñón, Salvia (Vol. 10 No. 1); Mieles, Acosta (Vol.
10 No. 1); Duque, Parra (Vol. 10 Nº 2); Bianchi (Vol. 10 Nº 2);
Duarte-Duarte (Vol. 11, N°2); Ayala-Carrillo, lázaro-Castellano,
Zapata-Martelo, Suárez-san Román, Nazar-Beutelspacher (Vol.
11 N°2); Alcalde-Campos, Páve (Vol. 11 Nº 1); Gómez &
Alzate (Vol. 12, N°1); Moreno- Zavaleta, Granada- Echeverri
(Vol. 12 N°1)
Infancia desfavorecida: De León-Torres (Vol. 12 N°1)
Infancia temprana: Peñaranda (Vol. 1, Nº 1)
Infancia y adolescencia: Runge-Peña, Piñeres, Hincapié (Vol.
8, Nº 1)
Infecciones de transmisión sexual: Torres, Iñiguez, Pando,
Salazar (Vol. 7, Nº 1)
Infinito: Aguirre, Jaramillo (Vol. 4, Nº 2); Jaramillo, Aguirre
(Vol. 8, Nº 1)
Informática educativa: Jaramillo, Ruiz (Vol. 7, Nº 1)
Infractor: Reyes, González (Vol. 8, Nº 2)
Infracción adolescente: González-Laurino (Vol. 10 Nº 2)
Iniciación sexual: Gallego (Vol. 9 Nº 2)
Inmigración: Jiménez-Ramírez (Vol. 8, Nº 1); MarinBevilaqua, Feixa-Pàmpols, Nin-Blanco (Vol. 11, N°2); AlcaldeCampos, Páve (Vol. 11 Nº 1)
Inserción laboral: Girardo, Siles (Vol. 10, Nº 1); Rojas,
Castellanos (Vol. 12 N °1)
Institución: Hincapié (Vol. 9, Nº 2)
Institución educativa: Ghiso (Vol. 10, Nº 2)
Institucionalización: Márques (Vol. 9, Nº 2)
Institución de la ciudadanía: Castillo (Vol. 5, Nº 2)
Instituciones: Gillman (Vol. 8, Nº 1)
Instituciones asistenciales: Pérez, Arteaga (Vol. 7, Nº 2)
Instituciones de formación de docentes: Castro (Vol. 8, Nº 1)
Instituciones educativas: Ghiso, Ospina (Vol. 8, Nº 1)
Instituciones intermedias: Hincapié (Vol. 9, Nº 2)
Instituciones para la juventud: Montoya (Vol. 7, Nº
2-Especial)
Instituido e instituyente: Bonilla (Vol. 8, Nº 2)
Instrumentos de registro: Llobet, Rodríguez (Vol. 5, Nº 2)
Integración social: Villalba (Vol. 8, Nº 1); Asún, Ruiz,
Aceituno, Venegas, Reinoso (Vol. 10 No. 1)
Intento suicida: Valadez, Amezcua, González, Montesa,
Vargas. (Vol. 9, Nº 2)
Inteligencia: Urbina-Cárdenas, Ávila-Aponte (Vol. 11 Nº 2).
Interacción: Páez (Vol. 7, Nº 2); Acosta-Silva, Muñoz (Vol.
10, Nº 1)
Interacción familiar: López, Loaiza (Vol. 7, Nº 2)
Interacción social: Montaña, (Vol. 10 No. 1); MorenoZavaleta, Granada- Echeverri (Vol. 12 N°1)
737
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Interdependencia: Jaramillo, Pérez (Vol. 11 Nº 2)
Interés superior de niños y niñas: Galvis (Vol. 7, Nº 2)
Interferencia lingüística: Buitrago, Ramírez, Ríos (Vol. 9, Nº
2)
Interpelación: López-Cabello (Vol. 11 Nº 1)
Internet: B. Valderrama (Vol.11, N°1)
Internamiento: Reyes, González (Vol. 8, Nº 2)
Interpenetración: Cicerchia, Bestard (Vol. 4, Nº 1)
Intervenciones urbanas: Guerra (Vol. 7, Nº 1)
Intervención familiar: Hernández (Vol. 3, Nº 1)
Intervención psicosocial y educativa: Pinillos (Vol. 10 No. 1)
Intervención sistémica: Ospina-Alvarado, Gallo (Vol. 9 Nº 2)
Intervenciones tempranas: Young, Fujimoto (Vol. 1, Nº 1)
Intersectorialidad: Hincapié (Vol. 9, Nº 2)
Intimidación: Paredes, Álvarez, Lega, Vernon (Vol. 6, Nº 1);
Ghiso, Ospina (Vol. 8, Nº 1); Paredes, Lega, Cabezas, Ortega,
Medina, Vega (Vol. 9, Nº 2)
Intimidad: Luna (Vol. 5, Nº 1)
Inversión parental: Aguirre (Vol. 9, Nº 2)
Investigación: Hecht, García (Vol. 8, Nº 2); Barreto, (Vol. 9
No. 2)
Investigación cualitativa: Murcia, Jaramillo (Vol. 3, Nº
2); Quiroz, Peñaranda (Vol. 7, Nº 2); Carballo (Vol. 7, Nº
2-Especial); Ghis, Tabares-Ochoa (Vol. 9, N°1); Araya-Castillo
& Pedreros-Gajardo (Vol. 11 Nº 1); Terranova, Acevedo,
Rojano (Vol. 12 N °1)
Investigación en ciencias sociales: López (Vol. 3, Nº 1)
Investigación en crianza: Martínez, García ( Vol. 10 No. 1);
J. Castro, Van Der Veer, Burgos-Troncoso, Meneses-Pizarro,
Pumarino-Cuevas, Tello-Viorklumds (Vol. 11 N°2)
Investigación-intervención: Taracena (Vol. 8, Nº 1)
Investigación participativa: Gutiérrez-Vega (Vol. 11 Nº 1);
Shabel (Vol. 12, N°1)
Invisibilidad del trabajo infantil: Ayala-Carrillo, lázaroCastellano, Zapata-Martelo, Suárez-san Román, NazarBeutelspacher (Vol. 11 N°2)
Ironía: González (Vol. 12 N °1)
Jardines maternales: Caputo, Gamallo (Vol. 8, Nº 2)
Japón: Menkes (Vol. 10, N°1)
Joven: Soto (Vol. 10 No. 1)
Joven desplazado: Urbina-Cárdenas, Muñoz (Vol. 9, N°1)
Joven indígena migrante: Urteaga (Vol. 6, Nº 2)
Joven indígena rural: Urteaga (Vol. 6, Nº 2)
Jóvenes: Rodríguez (Vol. 2, Nº 1); Muñoz (Vol. 5, Nº 1);
Rodríguez (Vol. 5, Nº 2); Becerra, Vásquez, Zapata, Garza
(Vol. 6, Nº 1); Sevilla (Vol. 6, Nº 1); Castellanos, Torres (Vol.
6, Nº 2); Bermúdez (Vol. 6, Nº 2); Pedraza (Vol. 6, Nº 2);
Alvarado, Martínez, Muñoz (Vol. 7, Nº 1); Vélez (Vol. 7, Nº
1); Soto, Vásquez, Cardona (Vol. 7, Nº 1); Jiménez-Ramírez
(Vol. 8, Nº 1); Morfín, (Vol. 9, N°1); Kropff, (Vol. 9, N°1);
Ghis, Tabares-Ochoa (Vol. 9, N°1); Hurtado (Vol. 9, N°1);
Ocampo (Vol. 9, N°1); Díaz, Celis (Vol. 9, N°1); Girardo, Siles
(Vol. 10, Nº 1); Gallo, Molina (Vol. 10 No. 1); Uribe, Amador,
Zacarías, Villarrea (Vol. 10 No. 1); Robles, Pérez (Vol. 10 No.
1); Zampieri-Grohmann, Flores-Battistella & Lütz (Vol. 10 Nº
2); Aparicio-Castillo (Vol. 11, N°2); Ossola (Vol. 11, N°2);
Reyes-Terrón, Elizarrarás-Hernández (Vol. 11 Nº 1); AgudeloRamírez, Murillo-Saá, Echeverry-Restrepo, Patiño-López (Vol.
11, N°2); Zamora-Carmona (Vol.11, N°1); Patiño, Alvarado,
Ospina (Vol. 12 N °1); Rojas, Castellanos (Vol. 12 N °1)
Jóvenes adolecentes: Ghiso (Vol. 10, Nº 2)
Jovenes de bajos recursos: Araya-Castillo & PedrerosGajardo (Vol. 11 Nº 1)
Jóvenes de la calle: Pérez, Arteaga (Vol. 7, Nº 2)
Jóvenes en riesgo social: Guerrero, Massa, Duran (Vol. 9, N°1)
738
Jóvenes en situación de calle: Taracena (Vol. 8, Nº 1)
Jóvenes/juventud: Muñoz (Vol. 1, Nº 1)
Jóvenes escolarizados: Murcia, Jaramillo (Vol. 3, Nº 2);
Vargas, Echavarría, Alvarado, Restrepo (Vol. 5, Nº 2)
Jóvenes rurales: Magno, Doula, Pinto (Vol. 9, N°1)
Jóvenes pobres: Dos Santos, Nascimento, De Araújo Menezes
(Vol. 10 No. 1)
Jóvenes universitarios: Castillo (Vol. 5, Nº 2); Araya,
Etchebarne (Vol. 12 N°1)
Jóvenes y política: Muñoz-López, Alvarado (Vol. 9, N°1)
Juego: Duek (Vol. 5, Nº 1); Van Kuyk (Vol. 7, Nº 2); Páez (Vol.
7, Nº 2)
Juegos cooperativos: Serrano (Vol. 4, Nº 2)
Juegos intercolegiados: Murcia, Melo (Vol. 9, Nº 2)
Juicio: Lozano, Alvarado (Vol. 9, N°1)
Juicios: Oviedo, Quintero (Vol. 12 N °1)
Juicio estético: Ospina, Botero (Vol. 5, Nº 2)
Justicia: Alvarado, Ospina, Luna (Vol. 3, Nº 2); Alvarado,
Carreño (Vol. 5, Nº 1); Núñez (Vol. 6, Nº 1); Reyes, González
(Vol. 8, Nº 2)
Justificaciones Morales: Bonilla (Vol. 8, Nº 2)
Juventud: Molinari (Vol. 4, Nº 1); Mariñez (Vol. 4, Nº 1);
Pedraza, Ribero (Vol. 4, Nº 1); Feixa (Vol. 4, Nº 2); Vommaro,
Vázquez (Vol. 6, Nº 2); Urteaga (Vol. 6, Nº 2); Rodríguez
(Vol. 1, Nº 2); Henao (Vol. 2, Nº 2); González (Vol. 3, Nº 2);
Núñez (Vol. 6, Nº 1); Köhler, Guareschi (Vol. 6, Nº 2); Botero,
Torres, Alvarado (Vol. 6, Nº 2); Vergara (Vol. 7, Nº 1); Pinilla,
Muñoz (Vol. 6, Nº 2); Guaraná (Vol. 7, Nº 1); Borelli, Rocha,
Oliveira, Rodrigues (Vol. 7, Nº 1); Vázquez (Vol. 7, Nº 1);
Plesnicar (Vol. 7, Nº 2-Especial); Erazo (Vol. 7, Nº 2-Especial);
Carballo (Vol. 7, Nº 2-Especial); Zarza (Vol. 7, Nº 2-Especial);
Baeza, Sandoval (Vol. 7, Nº 2-Especial); Mosqueira (Vol. 8, Nº
1); Gillman (Vol. 8, Nº 1); Vommaro (Vol. 9, N°1); Ocampo
(Vol. 9, N°1); Rivera-González (Vol. 9, N°1); Menkes (Vol. 10,
N°1); Acosta-Silva, Muñoz (Vol. 10, Nº 1); González (Vol. 10
Nº 1); Asún, Ruiz, Aceituno, Venegas, Reinoso (Vol. 10 No. 1);
García-Villanueva, De la Rosa-Acosta, Castillo-Valdés (Vol. 10
No. 1); Marin- Bevilaqua, Feixa-Pàmpols, Nin-Blanco (Vol.
11, N°2), Brunet, Pizzi (Vol. 11, Nº 1); Luz Roa (Vol. 11 Nº
1); López-Cabello (Vol. 11 Nº 1); Eguiluz-Cárdenas, TorresPereda, Allen-Leigh (Vol. 11, N°2); Roese Sanfelice, Jahn,
Dalzochio (Vol. 11, N°2); Ramírez-López (Vol. 12 N°1)
Juventud desfavorecida: Medan (Vol. 10 No. 1)
Juventud rural: Guaraná (Vol. 7, Nº 1); Jurado,Claudia &
Tobasura, Isaías (Vol. 10, Nº 1); Luz Roa (Vol. 11 Nº 1)
Juventudes: Domínguez, Castilla (Vol. 9, N°1)
Kohlberg: Mesa (Vol. 2, Nº 1)
Latinoamérica: Alcalde-Campos, Páve (Vol. 11 Nº 1)
Lectura: Maldonado, Guerrero (Vol. 7, Nº 2); Caputo, Gamallo
(Vol. 8, Nº 2); Mejía (Vol. 8, Nº 2)
Lengua materna (L1): Buitrago, Ramírez, Ríos (Vol. 9, Nº 2)
Lenguas extranjeras (L2, L3, L4): Buitrago, Ramírez, Ríos
(Vol. 9, Nº 2)
Lenguaje: Sánchez (Vol. 2, Nº 2); Runge-Peña, Muñoz (Vol. 3,
Nº 2); Patiño-Giraldo (Vol. 9 Nº 2)
Lenguajes: González (Vol. 12 N °1)
Lenguaje verbal: Roselli (Vol. 1, Nº 1)
Lévinas: Jaramillo, Aguirre (Vol. 8, Nº 1)
Ley: Álvarez-Ramírez, ChaCón-afanador (Vol. 11, Nº 1)
Libertad infantil: Gutiérrez, Acosta (Vol. 12, N°1)
Libros con consejos para padres: J. Castro, Van Der Veer,
Burgos-Troncoso, Meneses-Pizarro, Pumarino-Cuevas, TelloViorklumds (Vol. 11 N°2)
Libros de auto ayuda: J. Castro, Van Der Veer, BurgosTroncoso, Meneses-Pizarro, Pumarino-Cuevas, TelloViorklumds (Vol. 11 N°2)
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
Libros de divulgación: J. Castro, Van Der Veer, BurgosTroncoso, Meneses-Pizarro, Pumarino-Cuevas, TelloViorklumds (Vol. 11 N°2)
Libre comercio: Gutiérrez (Vol. 5, Nº 2)
Ligas Agrarias: Vommaro (Vol. 9, N°1)
Línea de fuerza: Ávila, Sáenz (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Litoral pacífico colombiano: Aguado, Girón, Osorio, Tovar,
Ahumada (Vol. 5, Nº 1)
Literatura: Ramírez-López (Vol. 12 N°1)
Local: Gutiérrez-Vega (Vol. 11 Nº 1)
Lo joven: Gómez (Vol. 7, Nº 1)
Lo público: Pinilla, Muñoz (Vol. 6, Nº 2)
Lugar: Fagundes, Piuzana (Vol. 8, Nº 1)
Lugares persistentes: Fagundes, Piuzana (Vol. 8, Nº 1)
Madre: Micolta (Vol. 5, Nº 1); Zapata (Vol. 7, Nº 2-Especial);
Triana, Ávila, Malagón (Vol. 8, Nº 2); Soto (Vol. 10 No. 1)
Madres adolescentes: Gutiérrez, Castellanos, Henao,
Santacoloma (Vol. 5, Nº 1)
Madre comunitaria: Bedoya-Hernández (Vol. 11 Nº 2)
Maduración cerebral: Roselli (Vol. 1, Nº 1)
Maestros y guerra: Lizarralde (Vol. 1, Nº 2)
Maestros y maestras: Castro (Vol. 8, Nº 1); Leavy (Vol. 11
N°2)
Maestros y maestras resilientes: Acevedo, Restrepo (Vol. 10
No. 1)
Marcos de acción colectiva: Patiño, Alvarado, Ospina (Vol.
12 N °1)
Maltrato infantil: Mora, Rojas (Vol. 3, Nº 1)
Maltrato entre iguales: Valadez, Amezcua, González,
Montesa, Vargas. (Vol. 9, Nº 2)
Mapuche: Kropff, (Vol. 9, N°1)
Maracaibo: Bermúdez (Vol. 6, Nº 2)
Marginalidad: Granada, Alvarado (Vol. 8, Nº 1); Menjívar
(Vol. 8, Nº 2)
Masculinidad: Gallego (Vol. 9 Nº 2)
Masculinidades: De Oliveira, De Fátima (Vol. 7, Nº 2)
Mass media: Vélez (Vol. 7, Nº 1)
Maternaje: Bedoya, Giraldo (Vol. 8, Nº 2)
Maternidad: Puyana, Mosquera (Vol. 3, Nº 2); Quiroz,
Peñaranda (Vol. 7, Nº 2); Oviedo, García (Vol. 9 Nº 2);
Peñaranda (Vol. 9 Nº 2)
Mecanismos de participación y recursos: Vázquez-Ceballos,
(Vol. 9, N°1)
Mecanismos para la participación democrática: Vergara,
Montaño, Becerra, León-Enríquez, Arboleda (Vol. 9, N°1)
Medición y análisis de pobreza: Castillo, Castro, Gonzales
(Vol. 9, N°2)
Mediaciones: Muñoz (Vol. 5, Nº 1)
Medios de comunicación: Duarte-Duarte (Vol. 11, N°2);
Gómez, Alzate (Vol. 12, N°1)
Mediaciones tecnológicas: Erazo, Muñoz (Vol. 5, Nº 2); Erazo
(Vol. 7, Nº 2-Especial)
Memoria semántica: García-Villanueva, De la Rosa-Acosta,
Castillo-Valdés (Vol. 10 No. 1)
Menor: Gutiérrez, Acosta (Vol. 12, N°1)
Menores: Reyes, González (Vol. 8, Nº 2)
Menores infractores: Vera, Bautista, Ramírez & Yáñez (Vol.
10 Nº 2)
Menoridad legal: Márques (Vol. 9, Nº 2)
Mentalización: Mesa, Gómez (Vol. 8, Nº 2); Cristina Gómez,
Mesa (Vol. 11 N°2)
Mercado de trabajo: Rodríguez (Vol. 2, Nº 1); AparicioCastillo (Vol. 11, N°2).
Mercado humanitario: Taracena (Vol. 8, Nº 1)
Metacognición: Jaramillo, Montaña, Rojas
julio-diciembre de
2014
Metáfora: González (Vol. 12 N °1)
Método biográfico: Vázquez (Vol. 7, Nº 1); Ramirez (Vol. 4,
Nº 2)
Método clínico: Álvarez (Vol. 10 Nº 2)
Método crítico: Cebotarev (Vol. 1, Nº 1)
Método de la Pirámide: Van Kuyk (Vol. 7, Nº 2)
Metodología: López (Vol. 3, Nº 1); Hinojo, Fernandez (Vol.
10, Nº 1)
Metodología creativa: Lora (Vol. 9, Nº 2)
México: Becerra, Vásquez, Zapata, Garza (Vol. 6, Nº 1);
Vázquez, Castro (Vol. 6, Nº 2); Meléndez, Cañez, Frías (Vol. 8,
Nº 2); Gallego (Vol. 9 Nº 2); Eguiluz-Cárdenas, Torres-Pereda,
Allen-Leigh (Vol. 11, N°2).
Miedos: González (Vol. 12 N °1)
Migración: Urteaga (Vol. 6, Nº 2); Torres, Iñiguez, Pando,
Salazar (Vol. 7, Nº 1); Unda, Alvarado (Vol. 10 No. 1); EguiluzCárdenas, Torres-Pereda, Allen-Leigh (Vol. 11, N°2); De LeónTorres (Vol. 12 N°1)
Migracion laboral: Ayala-Carrillo, lázaro-Castellano, ZapataMartelo, Suárez-san Román, Nazar-Beutelspacher (Vol. 11
N°2)
Migración internacional: Micolta (Vol. 5, Nº 1); Zapata (Vol.
7, Nº 2-Especial); Soto (Vol. 10 No. 1)
Migración México-Estados Unidos: Castañeda (Vol. 7, Nº
2-Especial)
Migración urbana y juventud: Soledad (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Migración rural: Jurado, Claudia & Tobasura, Isaías (Vol. 10,
Nº 1)
Militancia: Kropff, (Vol. 9, N°1)
Mito: Gómez (Vol. 7, Nº 1)
Modelación matemática: Martínez, García (Vol. 10 No. 1)
Modelo: Tamayo, Sanmartí (Vol. 1, Nº 1)
Modelo argumentativo: Cardona, Tamayo (Vol. 7, Nº
2-Especial)
Modelo conceptual: Cardona, Tamayo (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Modelo probit bivariado: Acevedo, Quejada, Yánez (Vol. 9,
Nº 2)
Modelo transaccional: Martínez, García (Vol. 10 No. 1)
Modelos de atención: Cárdenas (Vol. 8, Nº 2)
Modelos logit-probit: Aguado, Girón, Osorio, Tovar, Ahumada
(Vol. 5, Nº 1)
Modernidad: Mesa (Vol. 2, Nº 1)
Monitoreo: Jaramillo, Montaña, Rojas (Vol. 4, Nº 2)
Moral católica: Muñoz (Vol. 5, Nº 2)
Movilidad social: Guerrero, Palma (Vol. 8, Nº 2)
Movilización armada: Castellanos, Torres (Vol. 6, Nº 2);
Castellanos (Vol. 9, N°1)
Movimiento: Remorini (Vol. 8, Nº 2)
Movimiento estudiantil: Ponce-Lara (Vol. 11, N°2)
Movimiento juvenil: Alvarado, Patiño, Loaiza (Vol. 10 Nº 2)
Movimientos de desocupados: Vommaro, Vázquez (Vol. 6, Nº
2)
Movimientos de desocupados y desocupadas: Vázquez (Vol.
7, Nº 1)
Movimientos estudiantiles: Tobasura, Jurado, Montes (Vol. 7,
Nº 2-Especial)
Movimientos sociales: Guaraná (Vol. 7, Nº 1); Morfín, (Vol. 9,
N°1); B. Valderrama (Vol. 11, N°1)
Multidisciplinariedad: Quintero (Vol. 3, Nº 1)
Mundo de la vida: Runge-Peña, Muñoz (Vol. 3, Nº 2); Vergara
(Vol. 6, Nº 1)
Mundos de vida: Muñoz (Vol. 5, Nº 1)
Mundo do trabalho e movimentos grevistas: De Oliveira
(Vol. 8, Nº 1)
Música: Carballo (Vol. 7, Nº 2-Especial); López-Cabello (Vol.
11 Nº 1)
739
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Música popular: Sánchez, Acosta (Vol. 6, Nº 1)
Nacimiento prematuro: Mesa, Gómez (Vol. 8, Nº 2)
Narrativa: Ospina, Botero (Vol. 5, Nº 2); Pinilla, Muñoz (Vol.
6, Nº 2); Guevara (Vol. 7, Nº 1);
Narrativas: Vázquez (Vol. 7, Nº 1), Ramírez-López (Vol. 12
N°1).
Narrativas ejemplarizantes: Botero, Salazar, Torres (Vol. 7,
Nº 2)
Narrativas e interacciones: Ospina-Alvarado, Gallo (Vol. 9
Nº 2)
Naturalización de la agresión: Ghiso, Ospina (Vol. 8, Nº 1)
Negociación: Serrano (Vol. 4, Nº 2)
Neurobiología: Young, Fujimoto (Vol. 1, Nº 1)
Ninis: Reyes-Terrón, Elizarrarás-Hernández (Vol. 11 Nº 1)
Niñez: de la Cruz, Huarte, Scheuer (Vol. 2, Nº 1); Zuluaga (Vol
2, Nº 1); González (Vol. 3, Nº 2); Pedraza, Ribero (Vol. 4, Nº
1); Botero, Alvarado (Vol. 4, Nº 2); Sánchez, Acosta (Vol. 6,
Nº 1); Camacho, Trujillo (Vol. 7, Nº 2); Luciani (Vol. 8, Nº 2);
Tuñón (Vol. 8, Nº 2); Menjívar (Vol. 8, Nº 2); Díaz (Vol. 8, Nº
2); Osorio, Aguado (Vol. 8, Nº 2);
Niña: Triana, Ávila, Malagón (Vol. 8, Nº 2)
Niñas: Castrillón (Vol. 5, Nº 1); Carrillo (Vol. 9, Nº 2)
Niñas y adolecentes: Bernal-CaMarGo, Varón-Mejía, BecerraBarbosa, ChaiB-De Mares, Seco-Martín, Archila-Delgado
(Vol. 11 Nº 2)
Niñas y jóvenes en situación de vulnerabilidad: OspinaAlvarado, Gallo (Vol. 9 Nº 2)
Niñez: Hincapié (Vol. 9, Nº 2), Contreras, Pérez (Vol 9 N°2);
Leavy (Vol. 11 N°2); Gómez, Alzate (Vol. 12, N°1)
Niñez en situación de calle: Granada, Alvarado (Vol. 8, Nº 1)
Niñez indígena: Alvarado, Suárez (Vol. 7, Nº 2)
Niño: Triana, Ávila, Malagón (Vol. 8, Nº 2); Carrillo (Vol. 9,
Nº 2)
Niño o niña: Gómez, Alzate (Vol. 12, N°1)
Niños: Macías, Amar, Jiménez (Vol. 3, Nº 2); Castrillón (Vol. 5,
Nº 1); Van Kuyk (Vol. 7, Nº 2); Scheuer, De la Cruz, Iparraguirre
(Vol. 8, Nº 2); Ospina-Alvarado, Gallo (Vol. 9 Nº 2); De Freitas,
De Mecena ( Vol. 10 No. 1);
Müller, Arruda (Vol. 10 No. 1); Albarrán, Taracena-Ruiz (Vol.
10 Nº 2); Zamora-Carmona (Vol.11, N°1); González, Bakker,
Rubiales (Vol. 12, N°1)
Niños abandonados: Durán, Valoyes (Vol. 7, Nº 2)
Niños(as): Plascencia (Vol. 8, Nº 1)
Niños de crianza: Durán, Valoyes (Vol. 7, Nº 2)
Niños de la calle: Murrieta (Vol. 8, Nº 2)
Niños y niñas: Maldonado, Guerrero (Vol. 7, Nº 2); Salamanca
(Vol. 8, Nº 2); Martins, Castro (Vol. 9, Nº 2); Barreto, (Vol. 9
No. 2); Shabel (Vol. 12, N°1);
Niños y niñas de la calle: Pérez, Arteaga (Vol. 7, Nº 2);
Guerrero, Palma (Vol. 8, Nº 2); Cárdenas (Vol. 8, Nº 2)
Niños y niñas indígenas: Hecth, García (Vol. 8, Nº 2)
Niños y niñas menores en el hogar: Castillo, Castro, Gonzáles
(Vol. 9, Nº 2)
Niños y niñas preescolares: Henao, García (Vol. 7, Nº 2)
Norma social: Asún, Ruiz, Aceituno, Venegas, Reinoso (Vol.
10 No. 1)
Notación numérica: Scheuer, De la Cruz, Iparraguirre (Vol.
8, Nº 2)
Nutrición: Chaves, Cadavid, Torres (Vol. 10 Nº 2); MorenoZavaleta, Granada- Echeverri (Vol. 12 N°1)
Novíssima retórica: Londoño, Herrera (Vol. 10 No. 1)
Novo sindicalismo: De Oliveira (Vol. 8, Nº 1)
Nuclearización: Castrillón (Vol. 5, Nº 1)
Nueva disciplina: Suárez, Restrepo (Vol. 3, Nº 1)
Nueva paternidad: Cebotarev (Vol. 1, Nº 2)
740
Nueva ruralidad: Luz Roa (Vol. 11 Nº 1)
Nuevas prácticas políticas: Baeza, Sandoval (Vol. 7, Nº
2-Especial)
Obesidad: Duque, Parra (Vol. 10 Nº 2); Cuadra-Martínez,
Georgudis-Mendoza, Alfaro-Rivera (Vol. 10 Nº 2)
Obesidad infantil: Meléndez, Cañez, Frías (Vol. 8, Nº 2)
Obligación filial: Robles, Pérez (Vol. 10 No. 1)
Obligaciones morales del ciudadano: Vargas, Echavarría,
Alvarado, Restrepo (Vol. 5, Nº 2)
Obstáculos cognitivo-emotivos: González, Tamayo (Vol. 10
No. 1)
Ocio y deporte: Müller, Arruda (Vol. 10 No. 1)
Ocio y tiempo libre: Lazaretti Da-Conceição, CammarosanoOnofre (Vol. 11, N°2)
Olvido: González (Vol. 12 N °1)
Oportunidades económicas: López, Loaiza (Vol. 7, Nº 2)
Opinión pública: Ramírez (Vol. 12 N°1)
Orfandad: Moratilla-Olvera, Taracena-Ruiz (Vol. 10 Nº 2)
Organismos No Gubernamentales: Rausky (Vol. 7, Nº 2)
Organización educativa: Hinojo-Lucena, Cáceres-Reche,
Raso-Sánchez (Vol. 11 Nº 2).
Organizaciones de la sociedad civil: Girardo, Siles (Vol. 10,
Nº 1)
Organizaciones populares: Torres (Vol. 4, Nº 2)
Orientación a la equidad de las instituciones educativas:
Camargo (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Orquestas infanto-juveniles: Villalba (Vol. 8, Nº 1)
Menkes (Vol. 10, N°1)
Otaku: Menkes (Vol. 10, N°1)
Otro: Aguirre, Jaramillo (Vol. 4, Nº 2); Jaramillo, Aguirre (Vol.
8, Nº 1)
Padre: Micolta (Vol. 5, Nº 1); Zapata (Vol. 7, Nº 2-Especial);
Triana, Ávila, Malagón (Vol. 8, Nº 2); Soto (Vol. 10 No. 1)
Padres y madres: Salamanca (Vol. 8, Nº 2)
Paisagem: Fagundes, Piuzana (Vol. 8, Nº 1)
Papeles de género: De Oliveira, De Fátima (Vol. 7, Nº 2)
Paradoja: González (Vol. 12 N °1)
Parentalidad: Cebotarev (Vol. 1, Nº 2); Micolta (Vol. 5, Nº 1)
Pares: Vélez (Vol. 7, Nº 1)
Participación: Henao (Vol 2, Nº 2); Vommaro, Vázquez (Vol.
6, Nº 2); Botero, Torres, Alvarado (Vol. 6, Nº 2); Henao, Pinilla
(Vol. 7, Nº 2-Especial); Gillman (Vol. 8, Nº 1); Díaz (Vol. 8, Nº
2); Domínguez, Castilla (Vol. 9, N°1), Contreras, Pérez (Vol 9
N°2)
Participación ciudadana: Mariñez (Vol. 4, Nº 1); Echavarría,
Restrepo, Callejas, Mejía, Alzate (Vol. 7, Nº 2-Especial);
Agudelo-Ramírez, Murillo-Saá, Echeverry-Restrepo, PatiñoLópez (Vol. 11, N°2)
Participación comunitaria: Young, Fujimoto (Vol. 1, Nº 1)
Participación (de los sujetos): Llobet, Rodríguez (Vol. 5, Nº
2)
Participación estudiantil: Báez (Vol. 8, Nº 1)
Participación infantil: Alvarado, Ospina, Luna, Camargo
(Vol. 4, Nº 1)
Participación juvenil: Vázquez-Ceballos, (Vol. 9, N°1);
Vergara, Montaño, Becerra, León-Enríquez, Arboleda (Vol. 9,
N°1)
Participación política: Ponce-Lara (Vol. 11, N°2); Araya,
Etchebarne (Vol. 12 N°1)
Partidos politocos: Araya, Etchebarne (Vol. 12 N°1)
Pantallas: Duque, Parra (Vol. 10 Nº 2)
Pasión: Urbina-Cárdenas, Ávila-Aponte (Vol. 11 Nº 2).
Paternidad: Puyana, Mosquera (Vol. 3, Nº 2)
Patrimonio cultural: Fagundes (Vol. 11 Nº 1)
Patria potestad: Gutiérrez, Acosta (Vol. 12, N°1)
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
Patologización: De la Vega (Vol. 8, Nº 1)
Patrones de crianza: Triana, Ávila, Malagón (Vol. 8, Nº 2)
Pautas de crianza: Mora, Rojas (Vol. 3, Nº 1); Pulido, CastroOsorio, Peña, Ariza-Ramírez (Vol. 11 Nº 1)
Paz: Urbina-Cárdenas, Muñoz (Vol. 9, N°1)
Pedagogía: Jaramillo, Ruiz (Vol. 7, Nº 1)
Pedagogía del nosotros: Bedoya, Builes, Lenis (Vol. 7, Nº
2-Especial)
Pedagogía instrumental: Bedoya, Builes, Lenis (Vol. 7, Nº
2-Especial)
Pedagogías católicas: Muñoz (Vol. 5, Nº 2)
Pensamiento latinoamericano: Botero (Vol. 8, Nº 1)
Perdida por muerte: Moratilla-Olvera, Taracena-Ruiz (Vol.
10 Nº 2)
Performatividad: Espinosa (Vol. 7, Nº 1)
Periferias: De Freitas, De Mecena ( Vol. 10 No. 1)
Percepción: Pérez-Gil, Paz, Romero (Vol. 9 Nº 2)
Personalidad de marca: Araya, Etchebarne (Vol. 12 N°1)
Personas adultas jóvenes en situación de calle: Barragán
(Vol. 8, Nº 1)
Perspectiva psicosocial: Salazar, Torres, Quinteros, Figueroa,
Valencia (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Plan de desarrollo: Muñoz (Vol. 1, Nº 1)
Plan de superación profesional: Wilhelm, Martin, Miranda
(Vol. 10 No. 1)
Pluralismo: Gaviria-londoño, Luna-Carmona (Vol. 11, N°2).
Pluralismo moral: Bonilla (Vol. 8, Nº 2)
Población: Aguirre (Vol. 8, Nº 1); Ossola (Vol. 11, N°2);
Gómez, Alzate (Vol. 12, N°1)
Pobreza: De la Vega (Vol. 8, Nº 1); Oviedo, García (Vol. 9 Nº
2); Alcalde-Campos, Páve (Vol. 11 Nº 1); Moreno- Zavaleta,
Granada- Echeverri (Vol. 12 N°1); Terranova, Acevedo, Rojano
(Vol. 12 N °1)
Poder: Sánchez (Vol. 7, Nº 2-Especial); Sánchez (Vol. 7,
Nº 2-Especial); Lozano, Alvarado (Vol. 9, N°1); Vergara,
Montaño, Becerra, León-Enríquez, Arboleda (Vol. 9, N°1);
Unda, Alvarado (Vol. 10 No. 1); Sánchez-Amay (Vol. 11 Nº 2).
Política: Vommaro, Vázquez (Vol. 6, Nº 2); Botero, Torres,
Alvarado (Vol. 6, Nº 2); Borelli, Rocha, Oliveira, Rodrigues
(Vol. 7, Nº 1); Soto, Vásquez, Cardona (Vol. 7, Nº 1); Baeza,
Sandoval (Vol. 7, Nº 2-Especial); De la Vega (Vol. 8, Nº 1);
Gillman (Vol. 8, Nº 1); Kropff, (Vol. 9, N°1); Lozan, Alvarado
(Vol. 9, N°1); Vommaro (Vol. 9, N°1); Agudelo-Ramírez,
Murillo-Saá, Echeverry-Restrepo, Patiño-López (Vol. 11, N°2);
Álvarez-Ramírez (Vol. 12 N °1)
Políticas: Muñoz (Vol. 1, Nº 1)
Política de salud: Becerra, Vásquez, Zapata, Garza (Vol. 6, Nº
1)
Política de la salud: López, Silva, Sarmiento (Vol. 12 N °1)
Politica educativa: Alarcón, Sepúlveda (Vol. 12 N°1)
Política educativa para la primera infancia: Mejía (Vol. 8,
Nº 2)
Política pública: Villalba (Vol. 8, Nº 1)
Políticas públicas: Hincapié (Vol. 9, Nº 2); Contreras, Pérez
(Vol 9 N°2)
Políticas de juventud: Plesnicar (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Políticas educativas de equidad: Camargo (Vol. 7, Nº
2-Especial)
Práctica estudiantil: Guevara (Vol. 7, Nº 1)
Política en educación superior: Murcia (Vol. 7, Nº 1)
Políticas laborales: Pedraza (Vol. 6, Nº 2)
Políticas públicas: Botero, Torres, Alvarado (Vol. 6, Nº 2);
Rojas (Vol. 6, Nº 2); Rodríguez (Vol. 1, Nº 2); Becker (Vol. 5,
Nº 2); Rodríguez (Vol. 5, Nº 2); Henao (Vol. 2, Nº 2); Montoya
(Vol. 7, Nº 2-Especial); Magno, Doula, Pinto (Vol. 9, N°1);
julio-diciembre de
2014
Ovalle (Vol. 10 No. 1); Roese Sanfelice, Jahn, Dalzochio (Vol.
11, N°2).
Políticas públicas de infancia: Zapata, Ceballos (Vol. 8, Nº 2)
Políticas sociales: Llobet (Vol. 4, Nº 1); Köhler, Guareschi
(Vol. 7, Nº 1)
Pós-colonialismo: Da Silva (Vol. 8, Nº 1)
Postmodernismo: Londoño, Herrera (Vol. 10 No. 1); GiraldoGil (Vol. 12 N°1)
Posmodernidad: Menkes (Vol. 10, N°1)
Potencia: Piedrahíta (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Práctica educativa: Pérez, Arteaga (Vol. 7, Nº 2)
Prácticas educativas: Giraldo-Gil (Vol. 12 N°1)
Prácticas cotidianas: Barragán (Vol. 8, Nº 1)
Prácticas culturales: Caycedo, Ballesteros, Novoa, García,
Arias, Heyck, Valero, Vargas (Vol. 3, Nº 1)
Prácticas de articulación educativa: Alvarado, Suárez (Vol.
7, Nº 2)
Prácticas de cuidado: López, Loaiza (Vol. 7, Nº 2)
Prácticas de crianza: Pulido, Castro-Osorio, Peña, ArizaRamírez (Vol. 11 Nº 1)
Prácticas de juego: Caycedo, Ballesteros, Novoa, García,
Arias, Heyck, Valero, Vargas (Vol. 3, Nº 1)
Prácticas de subjetivación: Hurtado (Vol. 9, N°1)
Prácticas institucionales: Botero, Salazar, Torres (Vol. 7, Nº
2)
Prácticas de riesgo: Meléndez, Cañez, Fías (Vol. 8, Nº 2)
Prácticas juveniles: Henao, Pinilla (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Prácticas pedagógicas: Rojas (Vol. 7, Nº 2-Especial); Vergara,
Montaño, Becerra, León-Enríquez, Arboleda (Vol. 9, N°1)
Prácticas políticas: Muñoz-López, Alvarado (Vol. 9, N°1);
Ghis, Tabares-Ochoa (Vol. 9, N°1); Domínguez, Castilla (Vol.
9, N°1); Agudelo-Ramírez, Murillo-Saá, Echeverry-Restrepo,
Patiño-López (Vol. 11, N°2); Patiño, Alvarado, Ospina (Vol. 12
N °1)
Prácticas psicológicas: Köhler, Guareschi (Vol. 6, Nº 2)
Prácticas y discursos sociales: Saucedo (Vol. 4, Nº 1)
Pragmatismo: De la Vega (Vol. 8, Nº 1)
Preadolescencia: Caycedo, Ballesteros, Novoa, García, Arias,
Heyck, Valero, Vargas (Vol. 3, Nº 1)
Prevención: Rodríguez (Vol. 5, Nº 2); Mesa, Gómez (Vol. 8, Nº
2); Egas, Salao (Vol. 9 Nº 2)
Primera infancia: Umayahara (Vol. 2, Nº 2); Pineda, Isaza,
Camargo, Pineda, Henao (Vol. 7, Nº 2); Mejía (Vol. 8, Nº
2); Zapata, Ceballos (Vol. 8, Nº 2); J. Castro, Van Der Veer,
Burgos-Troncoso, Meneses-Pizarro, Pumarino-Cuevas, TelloViorklumds (Vol. 11 N°2); Jaramillo, Pérez (Vol. 11 Nº 2);
Gómez, Alzate (Vol. 12, N°1); Moreno- Zavaleta, GranadaEcheverri (Vol. 12 N°1).
Primeros tres años de vida: Peñaranda (Vol. 1, Nº 1)
Problematización: Bianchi (Vol. 10 Nº 2)
Proceso migratorio: Pinillos (Vol. 10 No. 1)
Procesos cognitivos: Parra (Vol. 8, Nº 1)
Procesos educativos: Lazaretti Da-Conceição, CammarosanoOnofre (Vol. 11, N°2)
Procesos de adquisición: Maldonado, Guerrero (Vol. 7, Nº 2)
Procesos de subjetivación: Erazo, Muñoz (Vol. 5, Nº 2)
Procesos de subjetivación juvenil: Erazo (Vol. 7, Nº
2-Especial)
Proceso enseñanza-aprendizaje: Andrade, Hernández (Vol. 8,
Nº 1)
Procesos exploratorios: Parra (Vol. 8, Nº 1)
Procesos generativos: Parra (Vol. 8, Nº 1)
Producciones culturales: Carballo (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Profesión: Ospina (Vol. 2, Nº 2)
Profesor: Vesga-Parra, Hurtado-Herrera (Vol.11, N°1);
González (Vol. 12 N °1)
741
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Profesora: Vesga-Parra, Hurtado-Herrera (Vol.11, N°1)
Profesoras y estudiantes: Murcia (Vol. 6, Nº 2)
Profesores: Acevedo, Restrepo (Vol. 10 No. 1)
Profesoras y resiliencia en la escuela: Acevedo, Restrepo
(Vol. 10 No. 1)
Programa social: Medan (Vol. 10 No. 1)
Programa de crecimiento y desarrollo: Peñaranda (Vol. 9 Nº
2)
Programas de salud: Peñaranda (Vol. 1, Nº 1)
Programas no escolarizados: Young, Fujimoto (Vol. 1, Nº 1)
Programas no formales: Young, Fujimoto (Vol. 1, Nº 1)
Programas sociales: Guerrero, Massa, Duran (Vol. 9, N°1)
Progreso: Molinari (Vol. 4, Nº 1)
Prostitución: Runge-Peña, Piñeres, Hincapié (Vol. 8, Nº 1);
Gómez-San Luis, Almanza-Avendaño (Vol. 11 Nº 2)
Prostitución de niñas y adolescentes: Gómez-San Luis,
Almanza-Avendaño (Vol. 11 Nº 2)
Protagonismo juvenil: Köhler, Guareschi (Vol. 7, Nº 1)
Protección integral: Galvis (Vol. 7, Nº 2)
Protocolos metodológicos de investigación: Borelli,
Aboboreira (Vol. 9, N°1)
Proyecto: Báez (Vol. 8, Nº 1)
Proyecto de estudio: Malinowski (Vol. 6, Nº 2)
Proyecto de vida: Medan (Vol. 10 No. 1); Dos Santos,
Nascimento, De Araújo Menezes (Vol. 10 No. 1)
Proyectos: De la Vega (Vol. 8, Nº 1)
Psicoanálisis: De la Vega (Vol. 8, Nº 1); Egas, Salao (Vol. 9
Nº 2)
Psicología política: Alvarado, Ospina-Alvarado, García (Vol.
10 No. 1)
Psicología del desarrollo: Martínez, García ( Vol. 10 No. 1)
Psicología evolucionista: Aguirre (Vol. 9, Nº 2)
Pública: Aguirre (Vol. 8, Nº 1)
Público: Botero, Alvarado (Vol. 4, Nº 2); Luna (Vol. 5, Nº 1)
Punk: López-Cabello (Vol. 11 Nº 1)
Rap: Vélez (Vol. 7, Nº 1)
Racionalidad: González (Vol. 3, Nº 2)
Racismo: Cardoso (Vol. 8, Nº 1)
Razonamiento: Plascencia (Vol. 8, Nº 1)
Realidad social: Sánchez, Acosta (Vol. 6, Nº 1)
Reality: Runge-Peña (Vol. 6, Nº 1)
Reconocimiento: Llobet (Vol. 4, Nº 1); Díaz (Vol. 8, Nº 2)
Recompensa: Zampieri-Grohmann, Flores-Battistella & Lütz
(Vol. 10 Nº 2)
Red social: Bedoya-Hernández (Vol. 11 Nº 2)
Redes: Zapata (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Redes del cuidado: Bedoya-Hernández (Vol. 11 Nº 2)
Redes sociales: Moreno- Zavaleta, Granada- Echeverri (Vol.
12 N°1)
Reflexión: López (Vol. 3, Nº 1)
Reforma del Estado: Montoya (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Reforma educativa: Aparício (Vol. 7, Nº 1)
Reforma instruccionista: Ossa (Vol. 8, Nº 2)
Refugiados políticos: Gaviria-londoño, Luna-Carmona (Vol.
11, N°2).
Reflexividad dialógica: Ghis, Tabares-Ochoa (Vol. 9, N°1)
Regla sociomorales: Plascencia (Vol. 8, Nº 1)
Reivindicaciones: Fernández, Vasco (Vol. 10 No. 1)
Relaciones adulto joven: Pinilla, Muñoz (Vol. 6, Nº 2)
Relaciones de poder: Ávila, Sáenz (Vol. 7, Nº 2-Especial);
Murrieta (Vol. 8, Nº 2); López-Moreno, Alvarado (Vol. 9, N°1)
Relaciones institucionales: López-Moreno, Alvarado (Vol. 9,
N°1)
Relaciones intergeneracionales: López-Moreno, Alvarado
(Vol. 9, N°1); Botero, Vega & Orozco (Vol. 10 Nº 2)
742
Relaciones interpersonales: Cristina Gómez, Mesa (Vol. 11
N°2); Moreno- Zavaleta, Granada- Echeverri (Vol. 12 N°1)
Relaciones padres -hijos: Moreno- Zavaleta, GranadaEcheverri (Vol. 12 N°1)
Religión: B. Albuquerque (Vol. 10 No. 1)
Remesas: Zapata (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Rendición de cuentas: Llobet, Rodríguez (Vol. 5, Nº 2)
Rendimiento académico: Elvira-Valdés, Pujol (Vol. 10 No. 1)
Representación: Tamayo, Sanmartí (Vol. 1, Nº 1); Llobet (Vol.
4, Nº 1); Álvarez-Ramírez, ChaCón-afanador (Vol. 11, Nº 1)
Representación mental: Álvarez (Vol. 10 Nº 2)
Representación social: Magno, Doula, Pinto (Vol. 9, N°1);
Cuadra-Martínez, Georgudis-Mendoza, Alfaro-Rivera (Vol. 10
Nº 2)
Representación verbal: Parra (Vol. 8, Nº 1)
Representación visual: Parra (Vol. 8, Nº 1)
Representacion legal: Bernal-CaMarGo, Varón-Mejía,
Becerra-Barbosa, ChaiB-De Mares, Seco-Martín, ArchilaDelgado (Vol. 11 Nº 2)
Representaciones de género: Serrano, Zarza, Serrano, Gómez,
Iduarte (Vol. 9, Nº 2)
Representaciones sociales: Puyana, Mosquera (Vol. 3, Nº 2);
Castillo (Vol. 5, Nº 2); Vergara (Vol. 6, Nº 1); Vergara (Vol. 7,
Nº 1); Vesga-Parra, Hurtado-Herrera (Vol.11, N°1).
Resiliencia: Quintero (Vol. 3, Nº 1); Cordini (Vol. 3, Nº 1);
García-Vesga, Domínguez-de La Ossa( Vol. 11, N°1)
Resilencia psicológica: Terranova, Acevedo, Rojano (Vol. 12
N °1)
Resiliencia educativa: Acevedo, Restrepo (Vol. 10 No. 1)
Resignificación: López (Vol. 3, Nº 1)
Resistencia: Duek (Vol. 8, Nº 2)
Resistencias: López-Moreno, Alvarado (Vol. 9, N°1)
Respiración: Tamayo, Sanmartí (Vol. 1, Nº 1)
Responsabilidad moral y política: Echavarría, Restrepo,
Callejas, Mejía, Alzate (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Riesgo: Sevilla (Vol. 6, Nº 1); Albarrán, Taracena-Ruiz (Vol.
10 Nº 2)
Riesgo social: González-Laurino (Vol. 10 Nº 2)
Riesgo alimentario: Tuñón, Salvia (Vol. 10 No. 1)
Riesgos asociados: Pinillos (Vol. 10 No. 1)
Restablecimiento de derechos: Durán, Guáqueta, Torres (Vol.
9, Nº 2)
Rol y perfil profesional: Zapata, Ceballos (Vol. 8, Nº 2)
Roles sociales: López-Moreno, Alvarado (Vol. 9, N°1)
Roles generacionales: López-Moreno, Alvarado (Vol. 9, N°1)
Romanticismo: Gómez (Vol. 7 Nº 1)
Rostro: Aguirre, Jaramillo (Vol. 4, Nº 2); Jaramillo, Aguirre
(Vol. 8, Nº 1)
Saber: Sánchez (Vol. 7, Nº 2-Especial); Urbina-Cárdenas,
Ávila-Aponte (Vol. 11 Nº 2).
Saberes: B. Albuquerque (Vol. 10 No. 1)
Saberes populares: Pérez-Gil, Paz, Romero (Vol. 9 Nº 2)
Salud: Sánchez (Vol. 2, Nº 2); Pedraza, Ribero (Vol. 4, Nº 1);
Vergara (Vol. 7, Nº 1); Mustard (Vol. 7, Nº 2); Ayala-Carrillo,
lázaro-Castellano, Zapata-Martelo, Suárez-san Román, NazarBeutelspacher (Vol. 11 N°2)
Salud materno-infantil: Aguado, Girón, Osorio, Tovar,
Ahumada (Vol. 5, Nº 1); López, Silva, Sarmiento (Vol. 12 N °1)
Salud mental: Mesa, Gómez (Vol. 8, Nº 2)
Salud pública: Peñaranda (Vol. 9 Nº 2)
Salud sexual y reproductiva: Becerra, Vásquez, Zapata,
Garza (Vol. 6, Nº 1)
Santo Daime: B. Albuquerque (Vol. 10 No. 1)
Sassen: Guerra (Vol. 7, Nº 1)
Secuestro: Oviedo, Quintero (Vol. 12 N °1)
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
Secularización: Korstanje (Vol. 5, Nº 1)
Segunda modernidad: Luciani (Vol. 8, Nº 2)
Sedentarismo: Duque, Parra (Vol. 10 Nº 2)
Selección sexual: Aguirre (Vol. 9, Nº 2)
Sentido de coherencia: Cordini (Vol. 3, Nº 1)
Sentido político de las prácticas: Granada, Alvarado (Vol. 8,
Nº 1)
Sentidos de solidaridad y benevolencia: Echavarría, Restrepo,
Callejas, Mejía, Alzate (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Sentidos de la política: Patiño, Alvarado, Ospina (Vol. 12 N
°1)
Sentidos del perder y del ganar: Murcia, Melo (Vol. 9, Nº 2)
Sentimientos: López, Loaiza (Vol. 7, Nº 2)
Sentimientos morales: Erazo (Vol. 2, Nº 2)
Servicios sociales: Osorno, Aguado (Vol. 8, Nº 2)
Sexo inseguro: Sevilla (Vol. 6, Nº 1)
Sexo seguro: Sevilla (Vol. 6, Nº 1)
Sexualidad: Bonilla (Vol. 8, Nº 2); Gallego (Vol. 9 Nº 2);
Oviedo, García (Vol. 9 Nº 2); Hincapié, Quintero (Vol. 10, Nº
1); Uribe, Amador, Zacarías, Villarreal (Vol. 10 No. 1)
Sí mismo: Luna (Vol. 5, Nº 1)
Sicología social: Cordini (Vol. 3, Nº 1)
Siglo XX: Feixa (Vol. 4, Nº 2)
Significaciones: Hurtado (Vol. 6, Nº 1)
Significaciones imaginarias: Hurtado (Vol. 6, Nº 1)
Significado: Guevara (Vol. 7, Nº 1)
Sistémica: Quintero (Vol. 3, Nº 1)
Sistema educativo: GiliBert (Vol.11, N°1)
Sistema Nacional de Bienestar Familiar: Durán, Guáqueta,
Torres (Vol. 9, Nº 2)
Sistema de Protección: Durán, Guáqueta, Torres (Vol. 9, Nº 2)
Símbolo: Sánchez (Vol. 2, Nº 2)
Simultaneidad: Buitrago, Ramírez, Ríos (Vol. 9, Nº 2)
Sindicalismo docente: De Oliveira (Vol. 8, Nº 1)
Sobrepeso: Duque, Parra (Vol. 10 Nº 2)
Sociabilidad infantil: De Oliveira, De Fátima (Vol. 7, Nº 2)
Socialidad: Castillo (Vol. 1, Nº 2)
Socialización: Cebotarev (Vol. 1, Nº 2); Socialización:
Echavarría (Vol. 1, Nº 2); Zuluaga (Vol. 2, Nº 1); Micolta (Vol.
5, Nº 1); Vélez (Vol. 7, Nº 1); Mieles, García (Vol. 8, Nº 2);
Tuñón (Vol. 8, Nº 2); Triana, Ávila, Malagón (Vol. 8, Nº 2);
Ponce-Lara (Vol. 11, N°2); Jaramillo, Pérez (Vol. 11 Nº 2)
Socialización-resocialización: Cárdenas (Vol. 8, Nº 2)
Sociedad: Mieles, García (Vol. 8, Nº 2)
Sociedad civil: Young, Fujimoto (Vol. 1, Nº 1); Henao, Pinilla
(Vol. 7, Nº 2-Especial); Baeza-Correa (Vol. 11 Nº 1)
Sociedad de la información: Aguilar (Vol. 10, Nº 2)
Sociedad del conocimiento: Aguilar (Vol. 10, Nº 2)
Socialización política: Alvarado, Ospina, Luna (Vol. 3, Nº
2); Alvarado, Ospina, Luna, Camargo (Vol. 4, Nº 1); Botero,
Alvarado (Vol. 4, Nº 2); Alvarado, Carreño (Vol. 5, Nº 1);
Núñez (Vol. 6, Nº 1); Vázquez (Vol. 7, Nº 1); Gómez, (Vol.
9 No. 2); Alvarado, Ospina-Alvarado, García (Vol. 10 No. 1);
Botero, Vega & Orozco (Vol. 10 Nº 2)
Sociedad tecnológica: Martins, Castro (Vol. 9, Nº 2)
Socio-antropológico: Reyes-Terrón, Elizarrarás-Hernández
(Vol. 11 Nº 1)
Socio-fenomenología: Runge-Peña, Muñoz (Vol. 3, Nº 2)
Sociología comprensiva: Cicerchia, Bestard (Vol. 4, Nº 1)
Soldados: Castellanos, Torres (Vol. 6, Nº 2)
Solución Nash: Serrano (Vol. 4, Nº 2)
Sordos y sordas: Patiño-Giraldo (Vol. 9 Nº 2)
Stencil: Guerra (Vol. 7, Nº 1)
Subjetivación: Runge-Peña, Piñeres, Hincapié (Vol. 8, Nº 1)
Subjetivaciones tecnojuveniles: Erazo, Muñoz (Vol. 5, Nº 2)
julio-diciembre de
2014
Subjetividad: Zuluaga (Vol. 2, Nº 1); Luna (Vol. 5, Nº 1);
Ospina, Botero (Vol. 5, Nº 2), Gómez (Vol. 7, Nº 1); Luciani
(Vol. 8, Nº 2); Oviedo, García (Vol. 9 Nº 2); González (Vol. 10
Nº 1); Unda, Alvarado (Vol. 10 No. 1); Luz Roa (Vol. 11 Nº 1)
Subjetividad afirmativa: Gómez (Vol. 12, N°1)
Subjetividad juvenil: Erazo, Muñoz (Vol. 5, Nº 2)
Subjetividad política: Muñoz-López, Alvarado (Vol. 9, N°1);
Alvarado, Ospina-Alvarado, García (Vol. 10 No. 1); Alvarado,
Patiño, Loaiza (Vol. 10 Nº 2); Gómez (Vol. 12, N°1)
Subjetividad política y metamorfosis: Piedrahíta (Vol. 7, Nº
2-Especial)
Subjetividades: López-Moreno, Alvarado (Vol. 9, N°1)
Sujeto: Sánchez (Vol. 7, Nº 2-Especial); Runge-Peña, Piñeres,
Hincapié (Vol. 8, Nº 1)
Sujeto adulto: Duarte-Duarte (Vol. 11, N°2)
Sujeto político: Luna (Vol. 5, Nº 1); López-Moreno, Alvarado
(Vol. 9, N°1); Gómez, (Vol. 9 No. 2), Alvarado, Patiño, Loaiza
(Vol. 10 Nº 2)
Sujetos institucionales: Castrillón (Vol. 5, Nº 1)
Susceptibilidad: Uribe, Vergara, Barona (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Sustracción familiar: Carrillo (Vol. 9, Nº 2)
Tácticas: Barragán (Vol. 8, Nº 1)
Tarea de movimiento: Lora (Vol. 9, Nº 2)
TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con
Hiperactividad): Bianchi (Vol. 10 Nº 2)
Tecnología: Acosta-Silva, Muñoz (Vol. 10, Nº 1)
Tecnología de poder: Ossa (Vol. 8, Nº 2)
Tecnología de la información: Vesga-Parra, Hurtado-Herrera
(Vol.11, N°1)
Tecnologías de la Información y la Comunicación: Erazo
(Vol. 7, Nº 2-Especial); Aguilar (Vol. 10, Nº 2)
Tecnologías de poder: López-Moreno, Alvarado (Vol. 9, N°1)
Televisión: Duek (Vol. 5, Nº 1)
Tematización: Jaramillo, Aguirre (Vol. 8, Nº 1)
Temporalidades panoptizadas: Muñoz (Vol. 5, Nº 2)
Temperamento: García-Vesga, Domínguez-de La Ossa( Vol.
11, N°1)
Tendencias: tradicional, en transición y en ruptura: Puyana,
Mosquera (Vol. 3, Nº 2)
Puyana, Mosquera (Vol. 3, Nº 2) Teorías: Feixa (Vol. 4, Nº 2)
Teoría crítica: Cebotarev (Vol. 1, Nº 1)
Teoría de la acción social: Cicerchia, Bestard (Vol. 4, Nº 1)
Teoría de la modernización: Cicerchia, Bestard (Vol. 4, Nº 1)
Teoría de los sistemas sociales: Cicerchia, Bestard (Vol. 4, Nº
1)
Teorías subjetivas: J. Castro, Van Der Veer, Burgos-Troncoso,
Meneses-Pizarro, Pumarino-Cuevas, Tello-Viorklumds (Vol. 11
N°2)
Terapia familiar: Zicavo, Palma, Garrido (Vol. 10 No. 1);
Terranova, Acevedo, Rojano (Vol. 12 N °1)
Territorio: Vommaro, Vázquez (Vol. 6, Nº 2); Sánchez (Vol.
10 No. 1)
Tercer regulador: Bedoya, Giraldo (Vol. 9, Nº 2)
Telefonía celular: Araya-Castillo & Pedreros-Gajardo (Vol. 11
Nº 1)
TIC: B. Valderrama (Vol.11, N°1); Diego Erazo, Sánchez (Vol.
11 Nº 2).
TICs: Hinojo, Fernandez (Vol. 10, Nº 1)
TIC en educación: Jaramillo, Ruiz (Vol. 7, Nº 1)
Tiempo escolar: Durán-Aponte, Pujol (Vol. 11 Nº 1)
Tiempo libre: García-Castro, Pérez (Vol. 8, Nº 1)
Tipo de hogar: Tuñón (Vol. 8, Nº 2)
Tiempo panóptico: Alvarado, Martínez, Muñoz (Vol. 7, Nº 1)
Tipología familiar: Agudelo (Vol. 3, Nº 1)
Titular de derechos: Gutiérrez, Acosta (Vol. 12, N°1)
743
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Titularidad de los derechos: Galvis (Vol. 7, Nº 2)
Toma de decisiones: Sevilla (Vol. 6, Nº 1)
Totalidad: Aguirre, Jaramillo (Vol. 4, Nº 2)
Trabajo agrícola: Luz Roa (Vol. 11 Nº 1)
Trabajadores agrícolas: Menjívar (Vol. 8, Nº 2)
Trabajo de menores: Pedraza, Ribero (Vol. 4, Nº 1)
Trabajo grupal: Egas, Salao (Vol. 9 Nº 2)
Trabajo infantil: Rausky (Vol. 7, Nº 2); Urueña, Tovar, Castillo
(Vol. 7, Nº 2); Acevedo, Quejada, Yánez (Vol. 9, Nº 2); Tuñón,
Salvia (Vol. 10 No. 1); Marin- Bevilaqua, Feixa-Pàmpols, NinBlanco (Vol. 11, N°2).
Trabajo juvenil: Marin- Bevilaqua, Feixa-Pàmpols, NinBlanco (Vol. 11, N°2).
Trabajo infantil migrante: Becerra, Vásquez, Zapata, Garza
(Vol. 6, Nº 1)
Trabajo social: Quintero (Vol. 3, Nº 1)
Transcultural: Paredes, Lega, Cabezas, Ortega, Medina, Vega
(Vol. 9, Nº 2)
Transferencia: Egas, Salao (Vol. 9 Nº 2)
Transformación: Korstanje (Vol. 5, Nº 1)
Transmisión generacional: Pulido, Castro-Osorio, Peña,
Ariza-Ramírez (Vol. 11 Nº 1)
Transformaciones estructurales en Argentina: Aparício
(Vol. 7, Nº 1)
Transición: Aparicio-Castillo (Vol. 11, N°2).
Transiciones: Abello (Vol. 7, Nº 2); Marin- Bevilaqua, FeixaPàmpols, Nin-Blanco (Vol. 11, N°2).
Transición universitaria: Durán-Aponte, Pujol (Vol. 11 Nº 1)
Transiciones educativas: Alvarado, Suárez (Vol. 7, Nº 2)
Transposición didáctica: Bernal (Vol. 8, Nº 1)
Transtorno por Déficit de Atención con Hiperactividad:
Salamanca (Vol. 8, Nº 2); Leavy (Vol. 11 N°2)
Trastrono de la atencion: González, Bakker, Rubiales (Vol.
12, N°1)
Trastorno disocial: Cova, Pérez-Salas, Parada, Saldivia,
Rioseco, Soto (Vol. 10 No. 1)
Transtornos mentales: Zamora-Carmona (Vol.11, N°1)
Trauma: Cordini (Vol. 3, Nº 1)
Trayectoria social: Duek (Vol. 8, Nº 2)
Unesco: Umayahara (Vol 2, Nº 2)
Unidad indivisible: Lora (Vol. 9, Nº 2)
Unidades sémicas y lexémicas: Buitrago, Ramírez, Ríos (Vol.
9, Nº 2)
Universidad: Gutiérrez (Vol. 5, Nº 2); Vázquez, Castro (Vol. 6,
Nº 2); Tobasura, Jurado, Montes (Vol. 7, Nº 2-Especial)
Universidad de Caldas: Tobasura, Jurado, Montes (Vol. 7, Nº
2-Especial)
Universidad de Guadalajara: Andrade, Hernández (Vol. 8,
Nº 1)
Uso de razón: Gutiérrez, Acosta (Vol. 12, N°1)
Uso de servicios de salud maternos: Aguado, Girón, Osorio,
Tovar, Ahumada (Vol. 5, Nº 1)
Uso del condón: Uribe, Amador, Zacarías, Villarreal (Vol. 10
No. 1)
Usos escolares de la música: Sánchez, Acosta (Vol. 6, Nº 1)
Usos sociales de la música: Sánchez, Acosta (Vol. 6, Nº 1)
Uso simbólico: Araya-Castillo & Pedreros-Gajardo (Vol. 11 Nº
1)
Utilitarismo: González (Vol. 3, Nº 2)
Utopía: Guerra (Vol. 7, Nº 1); González (Vol. 12 N °1)
Validez: Peñaranda (Vol. 2, Nº 2); Zicavo, Palma, Garrido (Vol.
10 No. 1); Jiménez, Castillo, Cisternas (Vol. 10, Nº 2); DuránAponte, Pujol (Vol. 11 Nº 1)
Validación: Londoño, Herrera (Vol. 10 No. 1)
Valores: Sánchez Acosta (Vol. 6, Nº 1)
744
Valle del Cauca: Osorio, Aguado (Vol. 8, Nº 2)
Valle del Jequitinhonha: Fagundes (Vol. 11 Nº 1)
Venezuela: Bermúdez (Vol. 6, Nº 2)
Vida cotidiana: Murcia (Vol. 7, Nº 1); Santillán (Vol. 8, Nº 2)
Vida universitaria: Murcia (Vol. 6, Nº 2)
VIH/Sida: Lozano, Torres, Aranda (Vol. 6, Nº 2); Torres,
Iñiguez, Pando, Salazar (Vol. 7, Nº 1); Eguiluz-Cárdenas,
Torres-Pereda, Allen-Leigh (Vol. 11, N°2).
Vínculo afectivo: Sánchez (Vol. 10 No. 1); Moreno- Zavaleta,
Granada- Echeverri (Vol. 12 N°1)
Vinculo familiar: Moreno- Zavaleta, Granada- Echeverri (Vol.
12 N°1)
Vínculo madre-hijo: Gutiérrez, Castellanos, Henao,
Santacoloma (Vol. 5, Nº 1)
Vínculo madre-hijo o madre-hija: Bedoya, Giraldo (Vol. 8,
Nº 2); Bedoya, Giraldo (Vol. 9, Nº 2)
Vínculos: Henao, Pinilla (Vol. 7, Nº 2-Especial); Zapata (Vol.
7, Nº 2-Especial)
Vínculos significativos: Gutiérrez, Castellanos, Henao,
Santacoloma (Vol. 5, Nº 1)
Violencia: Alvarado, Ospina, Luna (Vol. 3, Nº 2); Vázquez,
Castro (Vol. 6, Nº 2); Páez (Vol. 7, Nº 2); Márques (Vol. 9, Nº
2); García-Villanueva, De la Rosa-Acosta, Castillo-Valdés (Vol.
10 No. 1); Gutiérrez-Vega (Vol. 11 Nº 1); Oviedo, Quintero
(Vol. 12 N °1)
Violencia en la educacion: Ramírez-López (Vol. 12 N°1)
Violencia escolar: Ghiso (Vol. 10, Nº 2)
Violencia intrafamiliar: Mora, Rojas (Vol. 3, Nº 1)
Violencia materna: Bedoya, Giraldo (Vol. 8, Nº 2); Bedoya,
Giraldo (Vol. 9, Nº 2)
Violencia política: Castellanos, Torres (Vol. 6, Nº 2)
Violencias: Rodríguez (Vol. 5, Nº 2)
VO2max: Duque, Parra (Vol. 10 Nº 2)
Voluntad: Molinari (Vol. 4, Nº 1)
Vulnerabilidad: Rivera-González (Vol. 9, N°1)
Vulnerabilidad social: Moratilla-Olvera, Taracena-Ruiz (Vol.
10 Nº 2); González-Laurino (Vol. 10 Nº 2)
Vulnerabilidades: De Freitas, De Mecena ( Vol. 10 No. 1)
Vulnerabilidad familiar: Quiroz, Peñaranda (Vol. 7, Nº 2)
WISC-R: Cova, Pérez-Salas, Parada, Saldivia, Rioseco, Soto
(Vol. 10 No. 1)
WAIS: Cova, Pérez-Salas, Parada, Saldivia, Rioseco, Soto
(Vol. 10 No. 1)
Yo: Luna (Vol. 5, Nº 1)
Zamora-Carmona, Gabriela. Servicios clínicos disponibles
para niñas, niños y jóvenes con trastornos mentales en México.
Vol. 11 Nº 1 (Enero - Julio., 2013); 163-170.
Zona fronteriza: Urteaga (Vol. 6, Nº 2)
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
julio-diciembre de
2014
745
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
I Bienal Latinoamericana de Infancias y Juventudes:
Democracias, Derechos Humanos y Ciudadanías
Noviembre 17-21 de 2014. Manizales, Caldas, Colombia
Entre el 17 y el 21 de noviembre se realizará en Manizales, Colombia la Primer Bienal
Latinoamericano de Infancias y Juventudes. Su programación ofrece una jornada amplia de
trabajo con diferentes estrategias formativas, deliberativas, de divulgación y proyección que
permitirán colectivizar saberes, fomentar relacionamientos y potenciar nuevos espacios de
encuentro y colaboración a favor de niños, niñas y jóvenes de América Latina. En este sentido, se
constituye como un espacio de intercambio, reflexión y producción que articula a investigadores,
responsables de políticas públicas, referentes de organizaciones sociales, niños, niñas y jóvenes Presentación
En la última década se han incrementado
de manera notoria los eventos académicos de
divulgación teórica e investigativa en ciencias
sociales, muchos de estos espacios se caracterizan
por una fuerte tendencia a la socialización de
trabajos que no siempre logran impactar en la
construcción de conocimiento colectivo y en
oportunidades para la configuración de redes
y comunidades académicas de largo aliento ya
que su continuidad no siempre está garantizada.
La propuesta de creación de la Bienal
Latinoamericana de Niñez y Juventud está
centrada en la idea de articular los esfuerzos
académicos, sociales y culturales que diferentes
grupos, investigadores, redes y colectivos
vienen realizando en América Latina en los
temas de Niñez y Juventud, con el propósito
de ofrecer en una jornada amplia de trabajo,
diferentes estrategias formativas, deliberativas,
de divulgación y proyección que permitan
colectivizar saberes, fomentar relacionamientos
y potenciar nuevos espacios de encuentro y
colaboración a favor de las poblaciones en
mención.
Se aspira que la Bienal se constituya
como un escenario al que acudan diferentes
públicos académicos (estudiantes de pregrado,
postgrado, investigadores e investigadoras),
representantes de los gobiernos, responsables
en el diseño e implementación de políticas
públicas, líderes sociales y profesionales que
trabajan en organizaciones y programas de
niñez y juventud. De la misma manera, es
deseable que la Bienal permita la participación
de niños, niñas y jóvenes en los diferentes
746
espacios de debate, producción como una forma
de acercamiento a sus voces, experiencias y
propuestas de vida.
La Bienal Latinoamericana de Niñez y
Juventud se desarrollará en su primera versión
en Colombia y se propone que en adelante
opere como una estrategia itinerante que recorra
diversos países latinoamericanos, convoque
a diferentes públicos y se instituya como un
espacio reconocido de deliberación, divulgación
académica, socialización de experiencias,
construcción de redes y participación de niños,
niñas y jóvenes en cada uno de los lugares
donde se realice la Bienal.
Gestores
•
•
•
Clacso
La Red Iberoamericana en Infancia y
Juventud conformada por:
o Pontifícia Universidade Católica de
São Paulo (Brasil)
o Universidad
Mayor
de
San
Andrés (Bolivia),
o Universidad de la República (Uruguay)
o Universidad Nacional de San
Martín (Argentina)
o Universidad
Autónoma
de
Barcelona (España)
o Colegio de la Frontera Norte de
México (México)
o Centro de Estudios Avanzados de
Niñez y Juventud (Alianza CindeUniversidad de Manizales, Colombia)
Grupo de Trabajo Clacso Juventudes,
Infancias: Políticas, Culturas e Instituciones
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
•
Sociales en América Latina. Reúne 100
investigadores de América Latina.
Posdoctorado en Investigación en Ciencias
Sociales, Niñez y Juventud.
julio-diciembre de
2014
Comité científico
•
Comité internacional
•
Coordinadores generales: Sara Victoria
Alvarado y Pablo Vommaro.
• Pablo Gentili-Secretario Ejecutivo Clacso.
Argentina.
• Guillermo
Orlando
Sierra-Rector
Universidad de Manizales. Colombia.
• Alejandro Acosta-Cinde-Director Nacional
Fundación Cinde. Colombia.
• Fernanda Saforcada-Directora Académica
Clacso-RedInju. Argentina.
• Sara Victoria Alvarado-Coordinadora
General del Evento-Centro Estudios.
Avanzados en Niñez y Juventud-ClacsoRedInju. Colombia.
• Pablo Vommaro-Coordinador General del
Evento Clacso- RedInju. Argentina.
• Silvia
BorelliRedInju-Pontifícia
Universidade Católica de São Paulo.
Brasil.
• Valeria Llobet-RedInju-Universidad San
Martín. Argentina.
• Cecilia
Salazar-RedInju-Universidad
Mayor de San Andrés. Bolivia.
• Diana
Marre-RedInju-Universidad
Autónoma de Barcelona. España.
• Juan Romero-RedInju-Universidad de la
República. Uruguay.
• Alberto
Hernández-José
Manuel
Valenzuela-RedInju-Colegio de la Frontera
Norte. México.
• Isabel Orofino-Representante Grupo de
Trabajo Clacso Juventudes, Infancias:
Políticas, Culturas e Instituciones Sociales
en América Latina (Comunidad Infancias).
Brasil.
• Melina Vázquez-Representante Grupo
de Trabajo Clacso Juventudes, Infancias:
Políticas, Culturas e Instituciones Sociales
en América Latina (Comunidad Infancias).
Argentina.
• María Isabel Valencia-Coordinadora de
Comunicaciones Bienal.
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
•
Sara Victoria Alvarado (Coordinadora
General del Evento Ceanj-ClacsoRedInju).
Pablo Vommaro (Coordinador General del
Evento Ceanj-Clacso-RedInju).
Jorge Iván Jurado (Universidad de
Manizales).
Marieta Quintero (Centro de Estudios
Avanzados en Niñez y Juventud).
Nelson Rojas (Visión Mundial).
Juan Carlos Amador (Centro de Estudios
Avanzados en Niñez y Juventud).
Amanda Cortés (Centro de Estudios
Avanzados en Niñez y Juventud).
Duván Emilio Ramírez (Universidad de
Manizales).
Ofelia Roldán (Fundación Cinde Medellín).
Nisme Pineda (Fundación Cinde Bogotá).
Ligia López (Fundación Cinde Manizales).
María
Camila
Ospina-Alvarado
(Representante de la Comunidad de
Infancias-GT Juventudes, Infancias).
Melina Vázquez (Representante de la
Comunidad de Juventudes-GT Juventudes,
Infancias).
Stella Quinayas Delgado (Convenio
Andrés Bello).
Marie Piedad Marín (Universidad de
Manizales).
Marcela Henao Álvarez (Fundación Plan).
Fanny Uribe (Fundación Plan).
María Isabel Valencia (Coordinadora de
Comunicaciones-Bienal).
Precongreso
Talleres
Espacio formativo y deliberativo que permite
el diálogo entre los y las participantes y la
vivencia de experiencias que favorezcan
su aprendizaje. Están fundamentados en
procesos investigativos o prácticas sociales
o institucionales. Inscripción hasta el 30 de junio.
Criterios
• Contribuye con los propósitos de la Bienal
y le aporta al campo de las infancias y
747
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
•
•
•
•
•
juventudes con temas relacionados a:
democracias, ciudadanías y derechos
humanos.
Su programación debe contemplar 16
horas de duración (dos días: 17 y 18 de
noviembre).
Considera intereses, identidades, lenguajes
y prácticas de las nuevas generaciones en
la vida contemporánea.
Puede ser financiado por una institución
como aporte al desarrollo de la Bienal, de
lo contrario, deberá ser autofinanciado por
la inscripción de mínimo 25 personas.
Cada grupo puede inscribir hasta 40
personas.
Cada coordinador entregará a la Bienal una
relatoría (formato entregado por la Bienal)
que será insumo para las memorias.
Cursos
La modalidad de cursos tiene como propósito el
fortalecimiento epistemológico y metodológico
en el campo de la niñez y la juventud. Los cursos
están dirigidos a investigadores, representantes
de organizaciones sociales, responsables de
políticas públicas y/o estudiantes de pregrado,
maestría, doctorado vinculados con procesos de
reflexión teórica.
Inscripción hasta el 30 de junio.
•
•
•
•
•
748
Criterios
Contribuye con los propósitos de la Bienal
y le aporta al campo de las infancias y
juventudes con temas relacionados a:
democracias, ciudadanías y derechos
humanos.
Su programación debe contemplar 16
horas de duración (dos días: 17 y 18 de
noviembre).
Los coordinadores de los cursos enviarán
un trabajo preparatorio para los/las
participantes.
Las personas inscritas realizarán un trabajo
preparatorio y entregarán un producto de
reflexión teórica y/o metodológica como
resultado de su aprendizaje. Este texto
podrá ser insumo para un artículo publicado
en las memorias de la Bienal.
Los cursos certificarán tres créditos
académicos para quienes participen del
•
•
100% de la actividad académica presencial
y cumplan con los requisitos exigidos en
el curso. Puede ser financiado por una institución
como aporte al desarrollo de la Bienal, de
lo contrario, deberá ser autofinanciado por
la inscripción de mínimo 25 personas.
Cada grupo puede inscribir hasta 40
personas. Congreso
Conferencia Inaugural
Este escenario académico tiene por propósito
instalar la estrategia de la Bienal, presentando
un marco de referencia para el debate académico
y social que permita orientar las diferentes
dinámicas que se desarrollarán durante las
diferentes jornadas. La Conferencia tendrá como
invitados e invitadas académicos relevantes en
el tema de niñez y juventud, responsables de
políticas y organizaciones sociales y líderes
de movimientos y organizaciones juveniles
que puedan ofrecer a los diversos públicos un
estado de la cuestión.
Paneles
Este espacio se ofrece como posibilidad
para profundizar en reflexiones específicas
sobre el tema de la niñez y juventud desde
una perspectiva académica, política y social.
Se propone profundizar en dos elementos
relacionados con estos grupos poblacionales
como son los procesos de participación y las
alternativas para la atención y formación que
respondan a la realidad situada en el contexto
Latinoamericano.
Los Paneles son un escenario de
profundización en aspectos particulares que
interesan para las reflexiones que se pretenden
instalar en esta bienal de investigación, como
son el contexto problemático y también de
oportunidades que emergen fruto de los procesos
de producción de conocimiento académico,
de recursos en materia de políticas públicas y
experiencia social-comunitaria que llevan a la
visibilización de la infancia y juventud en la
región.
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
Mesas
Las mesas son el espacio de participación
académica abierto para la presentación de
propuestas desde los diferentes países de
América Latina. Durante tres días la agenda
académica dispondrá diferentes espacios de
socialización y discusión en torno a los trabajos
presentados y de acuerdo a las temáticas que se
proponen desde el evento.
Para este efecto se llevará a cabo una
convocatoria abierta al público con la cual se
proyecta recibir propuestas dirigidas a abordar
temáticas como las siguientes (las propuestas
no se agotan en estas temáticas propuestas):
• Contextos y Políticas Públicas de Niñez
y Juventud en Latinoamérica y el
Caribe: tendencias, contratendencias
y nuevas alternativas: En América
Latina y el Caribe, las crisis sociales,
derivadas de las dinámicas globales y
locales en los diferentes países, vienen
afectando a la población de niños,
niñas y jóvenes, lo que nos plantea
el reto de hacer lecturas pertinentes
sobre el contexto y comprender desde
nuevos referentes, las posibilidades de
construcción de una sociedad plural y
democrática. El carácter historizado
del conocimiento y de las prácticas
implica la generación de perspectivas
críticas y propositivas sobre las políticas
públicas de la región, colocando nuevas
preguntas para cernir las realidades y
experiencias sociopolíticas infantiles,
juveniles y los modos de vinculación
entre los Estados y las organizaciones
sociales, la gestión del conocimiento,
las redes, el reconocimiento de las voces
y saberes de niños, niñas, jóvenes y
agentes familiares como interlocutores
que desde sus saberes y experiencias
permiten la co-agencia de un mundo
alternativo, no sólo en su visión de lo
que podría ser mañana, sino de lo que
está siendo hoy.
• Epistemologías críticas para pensar la
niñez y la juventud en América Latina
y el Caribe: Aquí se busca avanzar en la
construcción de perspectivas alternativas
para la producción de conocimiento
julio-diciembre de
2014
sobre las infancias y juventudes en la
región desde enfoques decoloniales
y poscoloniales. Se pretende aportar
a la reconstrucción y deconstrucción
de enfoques y categorías tradicionales
que ven en las nuevas generaciones
la responsabilidad de problemáticas
sociales, así como seres inferiores a
quienes se pretende llevar a la mayoría
de edad a través de la sucesión de fases
consecutivas del desarrollo biológicoevolutivo que suponen valor de la niñez
y juventud por lo que serán en el futuro
y no por lo que son en el presente.
• Construcción social de la niñez y la
juventud en contextos de violencias: Se
resalta la importancia de avanzar en
la comprensión de lugares, prácticas y
saberes hegemónicos desde los cuales
se ha construido las concepciones y
representaciones acerca de la infancia
y la juventud. Así mismo se pretende
reflexionar en torno a los procesos de
socialización política relacionados con
la educación, la familia, los medios
de comunicación, la calle, entre otros,
que aportan a la transformación de las
mismas.
• Políticas públicas de niñez y juventud
en América Latina y el Caribe: Para
este caso se busca conocer el desarrollo
de políticas públicas y programas
sociales que han tenido un impacto
positivo en la atención a problemáticas
que afectan las condiciones de existencia
de niños, niñas y jóvenes. Esta mesa
está pensada para la participación de
funcionarios públicos, funcionarios
de gobiernos locales o nacionales que
tienen a su cargo la implementación y
evaluación de políticas.
• Democracia, paz y reconciliación:
infancias y juventudes en América
Latina y el Caribe: Se convoca para
este caso a líderes infantiles, juveniles
o responsables de coordinar proyectos
y programas sociales, educativos,
culturales,
relacionados
con
la
construcción de la paz, la democracia
y la reconciliación y dirigidos a la
749
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
infancia y juventud. Se espera que las
experiencias presentadas tengan un
desarrollo mínimo de 2 años después
del inicio de su implementación.
• Movilización y acción colectiva de
niños, niñas y jóvenes en América
Latina y el Caribe: proyectos,
prácticas, investigaciones, experiencias
de participación que puedan ser
socializadas con el fin de estimular
la construcción de alternativas de
movilización social, diferentes a las
que emanan de la institucionalidad del
estado y tradiciones partidistas propias
de la política Estadocéntrica.
• Diversidad, alteridad y formas otras
de producción de subjetividades en
niñas, niños y jóvenes: Propuestas
de trabajo relacionadas con enfoques
interétnicos, con perspectiva inclusiva,
de género, identidades sexuales diversas,
migrantes, situación de discapacidad,
entre otras.
• Conflicto, resistencia y cuerpo en
niños, niñas y jóvenes: Impactos que
los conflictos y las violencias tienen
en los cuerpos, formas de afectación y
resistencia, manifestaciones corporales y
corpóreas en la realidad contemporánea
y con especial énfasis en la niñez y la
juventud.
• Niñez y Juventud en los medios de
comunicación: se abrirá un espacio
para debatir sobre las relaciones, efectos
e impactos de las comunicaciones
-tradicionales, formales y alternativasen la situación de la niñez y la juventud
en América Latina y el Caribe.
Es posible presentar otras temáticas que no
estén contempladas en las líneas anteriores. Para
estos casos se solicita enviar una comunicación
que contenga título del campo temático,
descripción y justificación sobre la importancia
de incluir esa temática en la Bienal. Correo
electrónico: bienal.clacso.redinju.umz@cinde.
org.co
Talleres
Espacio formativo y deliberativo que
permite el diálogo entre los y las participantes
750
y la vivencia de experiencias que favorezcan
su aprendizaje. Están fundamentados en
procesos investigativos o prácticas sociales o
institucionales. Inscripción hasta el 30 de junio.
Criterios
• Contribuye con los propósitos
de la Bienal y le aporta al campo
de las infancias y juventudes con
temas relacionados a democracias,
ciudadanías y derechos humanos.
• Su programación debe contemplar 16
horas de duración (dos días: 17 y 18 de
noviembre).
• Considera
intereses,
identidades,
lenguajes y prácticas de las nuevas
generaciones en la vida contemporánea.
• Puede ser financiado por una
institución como aporte al desarrollo
de la Bienal, de lo contrario, deberá
ser autofinanciado por la inscripción de
mínimo 25 personas
• Cada grupo puede inscribir hasta 40
personas.
• Cada coordinador entregará a la Bienal
una relatoría (formato entregado por
la Bienal) que será insumo para las
memorias.
Cursos
La modalidad de cursos tiene como
propósito el fortalecimiento epistemológico
y metodológico en el campo de la niñez y
la juventud. Los cursos están dirigidos a
investigadores, representantes de organizaciones
sociales, responsables de políticas públicas y/o
estudiantes de pregrado, maestría, doctorado
vinculados con procesos de reflexión teórica.
Inscripción hasta el 30 de junio.
Criterios
• Contribuye
con
los
propósitos
de la Bienal y le aporta al campo
de las infancias y juventudes con
temas relacionados a: democracias,
ciudadanías y derechos humanos.
• Su programación debe contemplar 16
horas de duración (dos días: 17 y 18 de
noviembre).
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
julio-diciembre de
2014
académicos para quienes participen
del 100% de la actividad académica
presencial y cumplan con los requisitos
exigidos en el curso. • Puede ser financiado por una
institución como aporte al desarrollo
de la Bienal, de lo contrario, deberá
ser autofinanciado por la inscripción de
mínimo 25 personas
• Cada grupo puede inscribir hasta 40
personas. • Los coordinadores de los cursos
enviarán un trabajo preparatorio para
los y las participantes.
• Las personas inscritas realizarán un
trabajo preparatorio y entregarán
un producto de reflexión teórica y/o
metodológica como resultado de
su aprendizaje. Este texto podrá ser
insumo para un artículo publicado en
las memorias de la Bienal.
• Los cursos certificarán tres créditos
Información de Mesas de Trabajo aprobadas y Mesas de trabajo invitadas a consolidarse
mbre de las Mesas de Trabajo aprobadas:
Campo
Conflicto, resistencia y
cuerpo en niños, niñas
y jóvenes
Construcción social de
la niñez y la juventud
en
contextos
de
violencias
Derechos y protección
de niños, niñas y
jóvenes
Título de Mesa
Coordinador
Infancia, memoria y conflicto armado en Colombia. Una
Mirada Desde 1985 a la actualidad.
Absalón
Becerra
Jiménez
Tendencias emergentes y práxis alternativas: el cuerpo y
arte como producción de subjetividades.
Nicolás
Ramos
Morales
Desplazamientos, apropiación y circulación de niños y
niñas. Las técnicas de gestión de la infancia y sus familias
en contextos de desigualdad y violencia.
Carla Villalta y Diana
Marre
Discursos públicos sobre Niño, niñas y jóvenes en espacios
societales contemporáneos. Dinámicas de visibilidadinvisibilidad.
Ana Beatriz Ammann,
María Eugenia Boito,
María Belén Espoz
Dalmasso
Experiencias, aprendizajes y reflexiones sobre la
protección, promoción y ejercicio de los derechos de las
infancias y juventudes en América Latina y el Caribe.
Yolaida Duharte López
Jóvenes y drogas en contextos socioculturales.
Cesar Moreno Baptista,
Gretel Espinosa
Entre la norma jurídica y la práctica social a 25 años de la
Convención de los derechos del niño.
Ana Isabel
Leiva
Derechos, género y generaciones: disputas y negociaciones
sobre protección y bienestar.
Valeria
Llobet
Constanza Tabbush
Organización social del cuidado infantil en América Latina.
Jorge Diego Sierra y
Sandra Milena Franco
Patiño.
Proyecto de investigación que estudia el sistema de
protección integral de derechos a la niñez en un municipio
del conurbano bonaerense, Argentina.
Leandro Luciani Conde
Salud pública, infancia y juventud.
Eugenia Nieto Murillo
Trabajo infantil en minería y afines.
Claudia
Marcela
Robayo Bejarano
Peñate
y
M
751
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Políticas públicas de
niñez y juventud en
Latinoamérica y el
Caribe:
tendencias,
contratendencias
y
nuevas alternativas
Democracia,
paz
y
reconciliación:
infancias y juventudes
en América Latina y el
Caribe
Diversidad, alteridad
y
formas
otras
de producción de
subjetividades
en
niñas, niños y jóvenes
Epistemologías
críticas para pensar
la niñez y la juventud
en América Latina y el
Caribe
Movilización y acción
colectiva de niños,
niñas y jóvenes en
América Latina y el
Caribe
752
Políticas públicas y derechos emergentes de juventudes e
infancias.
Pablo A. Vommaro y
Lucia H. Rangel
Construcciones diversas de niñez, crianza y aprendizaje
en América Latina y su lugar en las políticas públicas de
educación y salud.
María
Colangelo
La integración social de las infancias: experiencias en
diálogo.
Claudia Castilla García
La inclusión social de niñas y niños diversos como
condición para el desarrollo y la convivencia pacífica en
América Latina y el Caribe.
Fanny Uribe Idárraga
Primera infancia y diversidad en contextos rurales y
urbanos.
Lina María Gil Zapata
Bioética y Diversidad Moral. El problema de generar
consensos.
Luis Gabriel Rivas
Generaciones,
emergentes.
Patricia Botero
resistencias
e
institucionalidades
Adelaida
Emergencia de la infancia en Latinoamérica. Hacia
una genealogía de la configuración contemporánea de
subjetividades.
Jimmy Ortiz Palacios
Historias de las infancias en América Latina: nuevas
aproximaciones para pensar el presente.
Alexander Yarza
Los Ríos
de
Políticas sobre la vida y gobierno de la juventud.
Investigaciones y debates contemporáneos.
Marina
Medan
Eduardo Langer
y
Riesgos y posibilidades en las nuevas conceptualizaciones
y prácticas del mundo contemporáneo relativas a la niñez
y adolescencia.
Juan Antonio Ciliento
Jóvenes voluntarios trabajando por la niñez.
Efraín
Villegas
Con voz joven.
Liliana María Sánchez
Acosta
Ocampo
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
Niñez y juventud
en los medios de
comunicación
Educación
Instituciones sociales,
niñez y juventud
julio-diciembre de
2014
Comunicación, política y juventud: discursos mediáticos,
hegemónicos y territorios de disputa.
Andrea Mariana Varela
Producción de Subjetividades infantiles y juveniles,
tecnicidades mediáticas y narratividades.
Ana Brizet Ramírez
Cabanzo
El cine y la inclusión: la importancia en la formación
cultural del sujeto en la educación.
Santiago
Hernández
Ramos
Niñez y juventud en los medios de comunicación.
María Isabel Orofino
Medios de comunicación, niñez y adolescencia, análisis
de la cobertura cuali-cuantitativa del cubrimiento de
los medios de comunicación en América Latina y la
corresponsabilidad de las fuentes de información.
Ximena Norato
Género y calidad de la educación.
Esmeralda
Ruiz
González,
Lucy
Watenberg Villegas
Infancia y educación en espacios no formales.
Andrés Klaus RungePeña y Ana Cecilia
Díez
Dialogicidad y futuros posibles: educación, ciudadanía y
políticas de la niñez y la juventd.
Luis Hernando Amador
Pineda
Educación, instituciones y procesos educativos en la
construcción social de niñez y juventud: constitución
histórica del campo escolar, tensiones y dinámicas que lo
estructuran. Los educadores, sus trayectorias y entornos.
Héctor Fabio Ospina
La educación de las niñas menores de tres años desde una
perspectiva de derechos. Líneas cardinales y puntos críticos
en las políticas públicas.
Marcela Pérez
Contextos rurales: educación, niñez y juventud.
Wilson Alfonso Penilla
Sentidos de la educación popular hoy.
Edgardo Álvarez Puga
Géneros e instituciones sociales: La reproducción del
patriarcado en la infancia.
Pablo Salvador Gómez
Fuentealba
Daniel
Piloto
+
753
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Mesas de Trabajo invitadas a articular sus propuestas:
Los detalles para la articulación entre
las Mesas fueron comunicados de manera
directa por correo electrónico al grupo de
coordinadores convocado a integrar sus
Campo
Construcción social de
la niñez y la juventud en
contextos de violencias
Derechos y protección de
niños, niñas y jóvenes
754
propuestas. En esta página solo se presentan
los títulos de las Mesas aprobadas que pueden
sesionar articuladas a otras por su afinidad
temática. Título de Mesa
Coordinador
Prácticas dialógicas en el trabajo con niños, niñas
y jóvenes: diferentes abordajes.
Dora
Schnitmann
Fried
Procesos de socialización de los niños y las niñas
latinoamericanos: una lectura desde las potencias
individuales y relacionales.
Sara
Alvarado;
Orofino;
Camila
Alvarado
Comprensiones en torno a la niñez y la juventud
en contextos de violencia.
Diana
Esperanza
Carmona González
Violência escolar e as sociabilidades juvenis
contemporâneas.
Adriana Dias
Oliveira
Juventudes no contexto da violência.
Marisa Fefferman
Construcción social de la niñez y la juventud:
la multiplicidad de los contextos culturales
contemporáneos y las subjetividades emergentes.
Lucia Rabello De
Castro
Deconstrucción de las categorías históricas
de la infancia y la juventud. Una efectiva
democratización de las relaciones entre niños,
jóvenes y adultos ¿desafío posible u horizonte
utópico?
Mariana Oliva
Estrategias para prevenir violencias de mujeres
jóvenes en América Latina y el Caribe.
Emma
Rodríguez
Violências e delinquências femininas.
Vera Mónica Duarte
Victoria
Isabel
María
Ospina-
De
López
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
Políticas públicas de niñez y
juventud en Latinoamérica
y el Caribe: tendencias,
contratendencias y nuevas
alternativas
Democracia,
paz
y
reconciliación:
infancias
y juventudes en América
Latina y el Caribe
julio-diciembre de
2014
Por uma politica de juventudes que acolha a
diversidade.
Margareth Diniz
Juventudes y políticas públicas: paradigmas
actuales y cambios históricos.
Alicia Itatí Palermo,
Silvia Boelli y Pablo
Vommaro
Hacia la elaboración de políticas públicas para la
juventud desde la mirada de la descolonización.
Inti Tonatiuh Rioja
Guzmán
Las políticas de juventud en América Latina,
dinámica ante los desafíos del siglo XXI.
María Josefa Luis
Luis
Análisis de la influencia de los determinantes
sociales (variables políticas) en el cumplimiento
de los odm 4-5.
Jovana Alexandra
Ocampo Cañas
Infancias y juventudes latinoamericanas y del
Caribe: relaciones políticas públicas, contextos
emergentes, diálogos interdisciplinarios y
desafíos para la acción.
Myriam
Salazar
Henao (Colombia)
y Jorge Enrique
Vargas (Colombia)
Experiencia de la red de Calama en el análisis del
impacto de NNA inmigrantes.
Iván Silva López
Formas de participación política de la juventud
e incidencia en políticas públicas y el desarrollo
local.
Anabella
Del
Rosario
Amado
Alemán, Politóloga.
Guatemala
Infancias y juventudes desde la voz de sus
protagonistas y sus contextos.
Claudia
Alvarán
Juventudes y políticas: prácticas, participación y
producción social de las juventudes.
Melina Vázquez y
Pablo Vommaro
Nuevas ciudadanías para la reconciliación y la
construcción de culturas de Paz.
Olga Isaza, Claudia
Camacho-Unicef
Colombia
Democracia, paz y reconciliación: infancias y
juventudes en América Latina y el Caribe.
Julián Andrés Loaiza
De La Pava
Democracias, derechos humanos y ciudadanía.
Alexander Ruiz y
Marieta Quintero
Jurado
755
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Diversidad, alteridad y
formas otras de producción
de subjetividades en niñas,
niños y jóvenes
Epistemologías
críticas
para pensar la niñez y la
juventud en América Latina
y el Caribe
Movilización
y
acción
colectiva de niños, niñas y
jóvenes en América Latina
y el Caribe
756
Trayectorias y desplazamientos de las formas
de socializaciones múltiples y la producción de
subjetivaciones políticas, en contextos históricos
y sociales diversos.
Claudia
María
García Muñoz
Espacios de socialización y producción de
subjetividades en las juventudes.
María
Domínguez
Procesos y experiencias de socialización escolar
en América Latina.
Liliana
Mayer,
Daniel Llanos y
René Undá Lara
Niñez y juventud afrodescendiente: sus contextos,
realidades y desafíos en las políticas públicas y
las perspectivas de desarrollo en Latinoamérica
y el caribe.
Dora Inés Vivanco
Julio-ICBF
Red
institucional
Infancias indígenas y luchas por
reconocimiento: Diversidad/Inclusión.
Miryam Oviedo
el
Isabel
Lenguajes y alteridades.
Juana Inés Castro
Acevedo
Propone un debate crítico que muestre distintas
aristas -como las tendencias de la oferta y el
consumo cultural, experiencias de promoción
y mediaciones en general, peculiaridades de
los destinatarios hoy- de la relación lecturadesarrollo en niños y jóvenes en América Latina.
Yanelys Abreu Babi
Juventudes, música e política.
Simone
Luci
Pereira y Micael
Herschmann
Territórios de infância: participação e
protagonismo de crianças em seus contextos
sócios-espaciais.
Jader Janer Moreira
Lopes
Voces infantiles: sobre el saber, la política y la
protección.
Patricia
Castillo
Gallardo. Facultad
de
Psicología.
Universidad Diego
Portales
Movilizaciones estudiantiles, internet y prácticas
políticas en América Latina.
Liliana
Ramírez
Movilizaciones y acciones juveniles en la política
y en la cultura: perspectivas ético-estéticas,
tecnicidades y corporalidades.
Rose
De
Rocha
Galindo
Melo
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
Niñez y juventud en los
medios de comunicación
Educación
Instituciones sociales, niñez
y juventud
julio-diciembre de
2014
Producción y consumo cultural en juventudes
indígenas latinoamericanas.
Tania Cruz Salazar,
Homero
Ávila
Landa
Nuevas miradas de la infancia y la juventud
desde la investigación en relación a los medios
de comunicación: posiciones múltiples y
divergentes.
Dory Luz González
Hernández
Educación de calidad para el desarrollo humano
de la niñez y la juventud.
Adriana
Ortega
Políticas y estrategias institucionales para
garantizar el derecho a la educación de jóvenes
en Latinoamérica y el Caribe: avances, límites
y desafíos.
Ada Cora Freytes
Frey
Acciones
educativas
intencionadas
y
colaborativas con la primera infancia, una
iniciativa para la inserción de los niños al
contexto sociocultural, como parte del proceso
para la renovación social que necesitamos.
Dora Inés Alarcón
El derecho a la lectura en la gestación y la primera
infancia; concepciones para una política pública.
Lina
Marcela
Estrada Jaramillo
Educación y formación en primera infancia.
Miradas desde América Latina.
Mireyla
Medina
El anhelo de la igualdad de oportunidades:
Experiencias de inclusión educativa y/o
universitaria.
Liliana Mayer
Jóvenes indígenas en la educación superior
latinoamericana: políticas y prácticas en
contextos de educación intercultural bilingüe.
Mariana Paladino
y María Macarena
Ossola
Familias, niñez y juventud: democratización y
cuidados en dinámicas transnacionales y locales.
Luisa
Fernanda
Giraldo,
Graciela
Di Marco, Johana
Patiño
Familias, cultura y poder.
Juan Carlos Amador
Arroyo
Guevara
757
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Publicación de artículos y de los trabajos enviados a la
Primera Bienal Latinoamericana de Infancias y Juventudes
Como mecanismo de visibilización de los
trabajos enviados a la I Bienal Latinoamericana
de Infancias y Juventudes, se propone
la publicación de artículos en la Revista
Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez
y Juventud y libros y/o capítulos de libros
editados en el Centro Editorial Cinde.
La Revista Latinoamericana de Ciencias
Sociales, Niñez y Juventud es un órgano de
difusión del Centro de Estudios Avanzados en
Niñez y Juventud del Cinde y la Universidad
de Manizales que visibiliza la producción
académica e investigativa en niñez y juventud de
América Latina, El Caribe, España y Portugal.
La Revista se encuentra indexada en Categoría
A2 por Publindex de Colciencias en Colombia,
que es la entidad gubernamental encargada de
avalar la producción investigativa y científica
en Colombia.
Los artículos podrán ser publicados luego
de que cumplan con las normas editoriales de
la Revista. Estos trabajos deben ser inéditos y
novedosos en su totalidad o en parte y no haber
sido enviados para su publicación a otro medio
físico o electrónico. Preferiblemente resultado
de investigaciones en proceso o finalizadas.
Estos criterios obedecen a los estándares que
aplican para la indexación que tiene la Revista
en los índices internacionales más importantes
como Scielo Citation Index de Thomson
Reuters, Redalyc, Latindex y otros.
También pueden participar en el Centro
Editorial Cinde, ya sea como capítulos de
libro o libros completos, aquellos trabajos
enviados a la Bienal que cumplan los requisitos
de originalidad y no presentación a otra
publicación. Todos los documentos serán
evaluados por pares nacionales e internacionales
y su publicación está sujeta al concepto de
éstos. La publicación de las obras puede ser de
dos vías: digital o impreso.
El Centro Editorial Cinde es la dependencia
del Centro Internacional de Educación y
Desarrollo Humano, Cinde, encargada de la
758
socialización del conocimiento a través de
la publicación de libros y capítulos de libro
producidos en la institución y en convenio con
otros centros de investigación, universidades
y editoriales aliadas. Desde el 2012, el Centro
Editorial Cinde tiene el reconocimiento de
Colciencias en Colombia como editorial
universitaria certificada.
Los trabajos deben ser enviados al correo
electrónico: [email protected]
Contacto en Brasil:
[email protected]
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
julio-diciembre de
2014
I Encuentro Internacional de Grupos de Investigación de La
Universidad Mariana
La Universidad Mariana (Pasto, Colombia)
con el propósito de concordar con las exigencias
actuales en el ámbito de la investigación
se complace en invitar al I Encuentro
Internacional de Grupos de Investigación.
En este evento tendrán la oportunidad
de compartir sus resultados, dinámicas y
experiencias de investigación relacionadas
con la “Apropiación social del conocimiento”,
y contribuir desde su quehacer a la ciencia,
la tecnología y la innovación. Los escenarios
de participación son: ponencias, paneles y
posters. Se realizarán reconocimientos en los
tres escenarios mencionados. El compartir y los
reconocimientos aportan a que este evento se
constituya en escenario de calidad y crecimiento
en el espíritu investigativo y la cultura de la
ciencia, la tecnología y la innovación, que
pueden interesar a la comunidad académica
nacional e internacional.
Aspectos de organización: Se encuentra
abierto el proceso de participación con la preinscripción; éste se encuentra activo desde el 25
de abril del 2014. La pre-inscripción se realiza
por investigador, así mismo se debe hacer por
cada forma de participación; es decir que el
link que a continuación se ha colocado, lo debe
diligenciar tanto como ponente, como panelista
y como expositor de poster.
Para pre-inscribirse entre en el siguiente
link:
http://serviap2010.umariana.edu.co/
seminarios/Inicio.jsp
Recibiremos los resúmenes -parte esencial
de la pre-inscripción- estos serán evaluados
y posteriormente los autores recibirán
respuesta sobre la aceptación o no aceptación
de su propuesta de participación; lo anterior
depende de la calidad del resumen enviado.
Inscripciones y pagos: Una vez que haya sido
aceptado, por favor realizar la inscripción. Para
lo cual debe ingresar a la Web de la Universidad
Mariana y dirigirse al link “Inscripciones en
línea” e ingresar a la opción “Formulario de
Inscripción”. Una vez allí elegir “seminarios
y/o eventos” donde se le solicitará su número
de identificación y la selección del evento.
Por favor continuar con la inscripción hasta
obtener su formato de pago. Valores definidos:
$100.000 por investigador colombiano, 60USD
por investigador extranjero con la equivalencia
en pesos colombianos. Nivel Institucional
Unimar $60.000 por investigador.
Inscripción para asistentes. El proceso de
inscripción es el mismo y el valor a cancelar es
de $60.000 en cualquiera de los niveles.
Producto post-evento: La Editorial Unimar
publicará un libro de Memorias (ISBN). Más
información. I Encuentro internacional de
Grupos de Investigación. Web de la Universidad
Mariana. Esperamos contar con su valiosa
participación los días: 21 y 22 de agosto de
2014 fechas dispuestas para el desarrollo del
evento.
Atentamente,
Hna.
Marianita
Marroquín Yerovi (PhD) Directora del
Centro de Investigaciones, Coordinadora
general del evento. Doctora en Filosofía y
Ciencias de la Educación, Directora del
Centro de Investigaciones y Publicaciones,
Universidad Mariana Pasto-Colombia.
Teléfono (032) 7 31 49 23 Ext. 204.
759
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Ciencia de la Sostenibilidad: una revolución científica
A la que la Revista Latinoamericana de
Ciencias Sociales, Niñez y Juventud quiere
contribuir
Al inicio de este siglo XXI ha comenzado
a desarrollarse un nuevo dominio científico, la
Ciencia de la Sostenibilidad (Kates et al., 2001),
con el objetivo de integrar las aportaciones a la
Sostenibilidad de distintas disciplinas que están
dando una respuesta positiva a los numerosos
llamamientos realizados para que la comunidad
científica contribuya a hacer frente a la grave
situación de emergencia planetaria (Lubchenco,
1998). Una integración necesaria debido a la
estrecha vinculación de los problemas que se
pretende resolver (Diamond, 2006, Duarte,
2006, Vilches & Gil Pérez, 2013), que incluyen
desde el agotamiento de recursos esenciales y
una contaminación que está degradando todos
los ecosistemas, a una explosión demográfica
que ha sobrepasado ya la capacidad de carga del
planeta, pasando por el desarreglo climático,
la pérdida de diversidad biológica y cultural,
desigualdades inaceptables o conflictos y
violencias fruto de un sistema socioeconómico
insolidario, guiado por la búsqueda del máximo
beneficio particular a corto plazo.
La Ciencia de la Sostenibilidad surge para
comprender el sistema cada vez más complejo
constituido por las sociedades humanas y los
sistemas naturales con los que interaccionan
y de los que en definitiva forman parte y
hacer así posible el tratamiento sistémico, sin
reduccionismos ni olvidos, de problemas que se
potencian mutuamente. Este tratamiento global
de las interacciones entre sociedad y sistemas
naturales impone a la Ciencia de la Sostenibilidad
tres características fundamentales que podemos
resumir así:
• La nueva ciencia ha de ser
profundamente interdisciplinar, puesto que
aborda retos complejos en los que intervienen
problemas muy diversos pero estrechamente
vinculados, ninguno de los cuales puede ser
resuelto aisladamente.
• Se ha comprendido igualmente que para
hacer posible la transición a la Sostenibilidad
es necesario incorporar a la investigación y
760
toma de decisiones a ciudadanas y ciudadanos
que no forman parte del ámbito académico pero
cuyos objetivos, conocimientos y capacidad
de intervención resultan imprescindibles para
definir y desarrollar estrategias viables. Se trata,
pues, de una ciencia transdisciplinar.
• Las estrategias concebidas han de
responder a una perspectiva amplia, tanto
espacial como temporalmente. Ello implica
que la perspectiva sea espacialmente “glocal”
(a la vez global y local) y que temporalmente
contemple tanto el corto plazo como el medio
y el largo, esforzándose en anticipar posibles
riesgos y obstáculos y en aprovechar tendencias
positivas.
Planteamientos con esas características
permiten evitar las contradicciones que a
menudo afectan las medidas adoptadas para
resolver problemas puntuales en el tiempo o en
el espacio, que olvidan su conexión con otros
problemas.
Se ha iniciado así una profunda revolución
científica que integra naturaleza y sociedad:
después del Heliocentrismo y de la Mecánica
Newtoniana, que unificaron Cielo y Tierra,
después del Evolucionismo, que estableció el
puente entre la especie humana y el resto de
los seres vivos, ahora asistimos a la integración
del desarrollo social (económico, industrial,
cultural…) con los procesos del denominado
mundo natural, buscando comprender las
interacciones entre la naturaleza y la sociedad
a fin de favorecer a ambas y hacer posible la
transición a la Sostenibilidad.
Esta nueva área de conocimiento está
teniendo un impresionante desarrollo que
está dando lugar a numerosos encuentros
internacionales, a su incorporación como
nueva disciplina en un número creciente de
universidades y a la creación de órganos propios
de expresión en los que se publican anualmente
miles de artículos, con un notable crecimiento
exponencial (Kajikawa et al., 2007, Bettencourt
& Kaur, 2011).
Sin embargo, tras cerca de tres lustros
de existencia, la Ciencia de la Sostenibilidad
sigue siendo ignorada, en general, fuera del
círculo de quienes contribuyen a su desarrollo
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
como nueva disciplina, lo que viene a limitar
su objetivo básico de contribuir a la transición
a la Sostenibilidad. Así lo muestran entrevistas
realizadas en los campus universitarios a
investigadores de distintas áreas, así como
los análisis bibliográficos de las revistas
internacionales. Precisamente el hecho de
que la Ciencia de la Sostenibilidad se esté
conformando como nueva disciplina académica
puede explicar un desarrollo relativamente
estancado, que se traduce en escasa influencia
sobre el resto de la comunidad científica y los
movimientos sociales, contradiciendo así los
principios de inter y transdisciplinariedad que
están en su origen y limitando su capacidad
para acelerar el proceso de transición a la
Sostenibilidad, para el que se dispone cada vez
de menos tiempo.
Hechos como estos hacen pensar que
una profunda revolución científica, capaz
de integrar el estudio del desarrollo social
y de los procesos naturales, no puede darse
únicamente con la creación de una nueva área
de conocimiento. Por ello, la Ciencia de la
Sostenibilidad, más que una nueva disciplina,
ha de constituir una nueva orientación que ha de
impregnar a las distintas disciplinas: el trabajo
de los biólogos, economistas, educadores,
físicos, ingenieros, químicos, etc., no puede
hacerse en compartimentos, sino que ha de
tener presente el conjunto de las repercusiones
socioambientales -tanto a corto como a largo
plazo- de su actividad; y eso obliga a estudiar
las aportaciones de las otras disciplinas, así
como el punto de vista de los movimientos
ciudadanos.
Y esta orientación ha de impregnar
igualmente toda la actividad social: la de
las corporaciones, sindicatos, medios de
comunicación… y, muy particularmente,
la actividad política. Hoy no tiene sentido,
por ejemplo, que se plantee la extracción
de hidrocarburos mediante la tecnología
del “fracking” (fractura hidráulica) sin un
análisis completo de sus consecuencias
socioambientales, con la participación de
distintos sectores de la comunidad científica
-no solo de aquellos que estudian la viabilidad
técnica del proceso- y, por supuesto, de los
sectores ciudadanos implicados directa o
julio-diciembre de
2014
indirectamente. Un planteamiento guiado
exclusivamente por la conveniencia de reducir
la dependencia exterior en la obtención de
recursos energéticos puede concluir que el
fracking es una buena opción (y así se afirma en
numerosos informes y propuestas de los que se
hacen eco los medios de comunicación). Pero
la consideración de sus consecuencias sobre el
territorio, de sus efectos sobre la salud humana,
de su contribución al cambio climático, etc.,
muestra que los beneficios (particulares y
a corto plazo) se ven superados por graves
inconvenientes, al tiempo que desvían las
inversiones del necesario impulso de las energías
renovables y limpias, que constituyen la única
solución sostenible al problema energético.
En esto ha de consistir la esencia de
la Ciencia de la Sostenibilidad: en que
las exigencias de interdisciplinariedad,
transdisciplinariedad y planteamientos glocales
en una perspectiva temporal amplia, impregne
el trabajo de los profesionales de cualquier
área, la enseñanza de las distintas disciplinas,
la educación ciudadana e, insistimos, la acción
política que ha de orientar el desarrollo social.
No basta con una nueva disciplina, necesitamos
un verdadero cambio de paradigma que afecte
al conjunto de las actividades sociales. Solo
así será posible avanzar en la transición a la
Sostenibilidad al ritmo que la gravedad de la
situación lo requiere.
Desde las páginas de la Revista
Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y
Juventud nos sumamos al llamamiento dirigido
a la comunidad científica y movimientos
sociales para el desarrollo de una Ciencia de
la Sostenibilidad que contribuya a la necesaria
y urgente superación de la actual situación
de emergencia planetaria y haga posible la
transición a la Sostenibilidad.
Referencias bibliográficas
Bettencourt, L. & Kaur, J. (2011). Evolution
and structure of sustainability science,
Proc. Natl. Acad. Sci. USA, 6, pp. 1954019545.
Diamond, J. (2006). Colapso. Barcelona:
Debate.
761
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Duarte, C. (coordinador) (2006). Cambio
Global. Impacto de la actividad humana
sobre el sistema Tierra. Madrid: CSIC
(Consejo Superior de Investigaciones
Científicas).
Kajikawa, Y., Ohno, J., Takeda, Y., Matsushima,
K. & Komiyama, H. (2007). Creating
an academic landscape of sustainability
science: an analysis of the citation network.
Sustainability Science, 2, pp. 221-231.
Kates, R. W., Clark, W. C., Corell, R., Hall, J.
M., Jaeger, C. C., Lowe, I., Mccarthy, J. J.,
Schellnhuber, H. J., Bolin, B., Dickson, N.
M., Faucheux, S., Gallopin, G. C., Grübler,
A., Huntley, B., Jäger, J., Jodha, N. S.,
Kasperson, R. E., Mabogunje, A., Matson,
P., Mooney, H., Moore, B., O’riordan, T. &
Svedin, U. (2001). Sustainability Science.
Science, 27, 292 (5517), pp. 641-642.
Lubchenco, J. (1998). Entering the Century of
the Environment: A New Social Contract
for Science. Science, 279, pp. 491-497.
Vilches, A. & Gil Pérez, D. (2013). Ciencia
de la Sostenibilidad: Un nuevo campo
de conocimientos al que la Química y la
Educación Química están contribuyendo.
Educación Química, 24 (2), pp. 199-206.
762
Cuarta Sección:
Revisiones y Recensiones
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
julio-diciembre de
2014
Martín Hopenhayn y la educación en América Latina:
transformaciones y nuevos desafíos*
Entrevistadora: Lorena Natalia Plesnicar**
En el marco del Programa Posdoctoral
de Investigación en Ciencias Sociales,
Niñez y Juventud, Martín Hopenhayn dictó
la Conferencia Magistral titulada “Las y
los jóvenes latinoamericanos: recuentos de
daños, logros y esperanzas” el día 29 de abril
de 2014 en Tijuana, BC, México.1Los aportes
de Hopenhayn se constituyen en referencias
insoslayables para aproximarse a las principales
discusiones políticas, metodológicas y teóricas
de la Comisión Económica para América Latina
y el Caribe (Cepal) y sus implicancias en las
*
“Martín Hopenhayn estudió filosofía en las Universidades de
Chile, Buenos Aires y París, en esta última se tituló bajo la
dirección de Gilles Deleuze. Como profesor e investigador
fue desplazándose progresivamente en una búsqueda
interdisciplinaria de alternativas más humanas de desarrollo.
Actualmente se desempeña como Director de la División de
Desarrollo Social de la Cepal. Los temas en que ha concentrado
su trabajo en la Cepal son: prevención del consumo de drogas,
educación y reformas educacionales, nuevas formas de
ciudadanía, dimensiones culturales del desarrollo, situación
social de la juventud, nuevas formas de exclusión social,
impactos socioculturales de la globalización en América Latina,
y etnicidad y discriminación racial. Ha participado activamente
en los aportes de la Cepal a diagnósticos y propuestas en
materia de equidad social. Entre sus obras destacanNi
apocalípticos ni integrados. Aventuras de la modernidad en
América Latina (FCE, 1994), Después del Nihilismo (Andrés
Bello, 1997) y Repensar el trabajo. Historia, profusión y
perspectivas de un concepto (Norma, 2001)”. Extraído de
www.eclac.cl
**
Doctora en Ciencias Sociales (Flacso-Argentina). Máster en
Dirección y Gestión de Centros Educativos (Universidad de
Barcelona). Profesora de Ciencias de la Educación (UNLPam).
Profesora de Nivel Inicial (UNLPam). Investigadora del
Instituto para el Estudio de la Educación, el Lenguaje y la
Sociedad (Facultad de Ciencias Humanas). Docente de la
Universidad Nacional de La Pampa, Argentina.
1El Programa Posdoctoral de Investigación en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud está avalado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso). Es una iniciativa que
desarrolla el Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud de la alianza Cinde-Universidad de Manizales (Colombia)
y la Pontificia Universidade Católica de São Paulo (Brasil).
Además cuenta con el apoyo de instituciones y redes tales
como El Colegio de la Frontera Norte de México (Colef), la
Universidad Distrital Francisco José de Caldas, la Universidad
Católica Silva Henríquez-Centro de Juventud (Ceju), la Red
de Posgrados en Infancia y Juventud (RedInju), Flacso Argentina y Brasil, el, el Colectivo Internacional de Pensamiento
y Prácticas en Infancias y Juventudes y el Grupo de Trabajo
Clacso Juventudes, Infancias: Políticas, Culturas e Instituciones Sociales en América Latina.
políticas públicas de la región. La riqueza y
profundidad de su disertación no sólo cautivaron
a los reunidos en el evento sino que propiciaron
la oportunidad para otros diálogos. Por ello,
ofrecemos la entrevista que le realizamos como
un aporte para habilitar nuevos interrogantes y
propuestas de acción destinadas a transformar
la situación de las juventudes y de su educación
desde una mirada latinoamericana.
Lorena Natalia Plesnicar: Desde hace
unas décadas, en la literatura de las Ciencias
Sociales se advierte una constante y amplia
producción académica sobre la globalización
y la sociedad del conocimiento y, desde allí,
nos planteamos,¿cuáles son los principales
desafíos que enfrentan los sistemas educativos
de América Latina y el Caribe en estas primeras
décadas del siglo XXI?
Martín Hopenhayn:Se ha ido construyendo
un discurso normativo imperativo sobre la
educación, en primer lugar, hay una necesidad
de conjugar dos grandes saltos. Un primer salto
que es cerrar brechas en logros y aprendizajes,
según ciertos cortes como universos económicos
de los jóvenes y de los niños, el corte rural
urbano, el corte de la educación pública y la
educación privada. No ya de género porque
las mujeres tienen mejor rendimiento que los
hombres, sino el tema de equidad. Y el segundo
tema muy fuerte que se ha ido posicionando
mucho más ahora a partir de pruebas que
permiten el análisis comparativo, que son las
pruebas Pisa2, es el tema de los aprendizajes
efectivos. Es decir, de cuánto aprende un chico
en algún país que está afiliado a Pisa en América
Latina comparado con un país europeo que tiene
un rendimiento supuestamente mejor.Y surge
una especie de visión crítica de que en América
Latina los aprendizajes muestran un rezago
muy fuerte, salvo alguna excepción misteriosa
2
Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos.
765
Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
de la cual sabemos poco como Cuba. Surge
ahí un poco la idea de que para la sociedad del
conocimiento, la sociedad de la información, la
transición en la nueva fase de la modernidad,
tanto en términos culturales como productivos,
las escuelas no están adaptadas, la educación
no está adaptada, tanto por la tradicional brecha
de logros y aprendizajes y, que por lo tanto,
supone una reproducción intergeneracional
de desigualdades dado que la educación sigue
siendo todavía la principal palanca de movilidad
social, de una generación a la siguiente.
Pero también en su conjunto, las sociedades
muestran en el sistema educativo una especie
de tope, en vez de resorte, para transitar de una
manera fuerte, intensiva y con la celeridad que
requieren los tiempos hacia el cambio estructural
en lo que es la productividad, la economía y
el manejo de las herramientas propias de una
sociedad de conocimiento que no solamente
es manejar TIC´s. Es decir, no es simplemente
el manejo instrumental del computador y de
algunos de sus softwares, sino que es el manejo
del desarrollo de ciertas capacidades básicas
que requiere la sociedad del conocimiento. La
discusión sobre la equidad es una discusión
vieja y que está vigente y que va a tener que
seguir dándose. Pero la otra es la discusión
sobre cuáles son los aprendizajes, o sea cuáles
son los desafíos en términos de capacidades
de cara a la sociedad del conocimiento. Yo
estoy convencido y, no soy nada de original en
esto, que la lectoescritura es un requerimiento
muy fuerte en las sociedades y que es igual o
más fuerte en la sociedad del conocimiento.
Porque la lectoescritura básicamente permite el
desarrollo de una estructura cognitiva, permite
un pensamiento sintético, un pensamiento
analítico o un pensamiento deductivo o un
pensamiento inductivo. Es decir, que es la base
desde la cual uno es intérprete, uno es exégeta,
uno lee una realidad cambiante. Después pueden
venir todo tipo de especializaciones, pero el
punto número uno para negociar es precisamente
que en una sociedad del conocimiento uno está
interpretando datos, interpretando información
y
traduciendo
información,
utilizando
estratégicamente la información, desarrollando
una capacidad comunicativa mucho mayor y
que requiere como base no solo un dominio del
766
lenguaje sino usos del lenguaje desde una base
analítica, sintética comunicacional muy fuerte.
L. N. P.: Y este modo de plantear la
situación tiene otras implicancias…
M. H.: Y, sí. Esto es como decir: -no nos
apuremos a buscar nuevas destrezas, nuevas
habilidades. Hay un cambio muy fuerte en
términos de destrezas ocupacionales, es decir,
de iniciación en el mundo laboral que hace que
muchos conocimientos dejen de ser útiles en
poco tiempo y que las disciplinas se empiecen a
mover y a entremezclar un poco. Por otro lado,
hay un requerimiento de mucha flexibilidad en
términos organizacionales o de muchos cambios
en el mundo de las organizaciones. Lo que hay
que tener no es una expertise de cómo funciona
una institución, sino una tremenda capacidad
para analizar cómo ir cambiando sobre la
marcha. A esa capacidad también la da la
capacidad analítica, la capacidad de síntesis, es
decir, una serie de cosas que tienen que ver con
el lenguaje, con la lectoescritura. Hoy en día,
por ejemplo, hay toda una onda que tiene que
ver con la ontología del lenguaje, con la idea de
que desde ahí uno tiene actos comunicacionales
que permiten situarse en el mundo de cara
a los otros. Y no me parece casualidad que
este tipo de destrezas o disciplinas, como el
lenguaje, aparezcan vinculados a momentos
de fuertes cambios organizacionales, van muy
acompañados.Esto indica, más allá que uno
pueda estar interesado o no en el asunto, que
desde los usos del lenguaje no solo se estructura
la comprensión del mundo sino que uno puede,
de alguna manera, autogestionar su forma de
pararse en un mundo muy cambiante.
L. N. P.: Esta lectura que propone sintetiza
algunos de los asuntos que configuran la
“problemática educativa” de numerosos países
de la región…
M. H.: Nosotros tenemos un déficit bastante
fuerte en lectoescritura, en la capacidad de
analizar un texto, una de las cosas que enseguida
aparecen y más llaman la atención cuando se
dice qué mal que salimos en la prueba, miren
qué porcentaje más alto de estudiantes no son
ni siquiera capaces de comprender un pequeño
texto… En este sentido, la primera cosa es
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
mantenerse en lo básico,que es la lectoescritura
y que es más que las matemáticas. Está bien,
las matemáticas son importantes porque
finalmente formalizan un tipo de pensamiento
que también es un pensamiento muy requerido,
es un pensamiento hipotético deductivo, un
pensamiento lógico. Ya la velocidad para sumar
no importa, obviamente aprender las tablas
de memoria ya no importa, hoy en día con un
teléfono celular eso se resuelve. Pero la capacidad
asociada a la enseñanza y al aprendizaje de las
matemáticas que es la capacidad racionante, o
sea nadie podría poner en duda que constituye
un requisito para funcionar en un mundo muy
de lógicas deductivas y de lógicas inductivas.
Bien, eso es una parte, pero esa parte tiene que
ver con ciertas capacidades básicas tradicionales
que tienen un rendimiento débil de acuerdo a
pruebas estandarizadas y comparables entre
países.
L. N. P.: Puede explicarnos en mayor detalle
esto, es decir ¿cuáles son esas capacidades? y
¿cuál es la situación de los países de América
Latina respecto de otras latitudes?
M. H.: Hay que mirar lo que hacen los
finlandeses que tienen lo mejor en términos de
aprendizajes en las escuelas. Hay otro elemento
que es fundamental que es “hacerte cargo”, y
analizar si tenemos o no tenemos capacidad
institucional, capacidad docente, capacidad
financiera y ejecución de políticas. Es más
bien plantear el contenido del desafío, más
que su viabilidad en términos de políticas y
de disposición de capacidades. Las formas de
aprendizajes, ya no tanto la lectoescritura o la
matemática, en general han tenido una revolución
muy grande. Es decir, hay ciertos slogans que
se han instalado; para ilustrar esto, por ejemplo,
“estamos en el siglo XXI y nuestra educación es
del siglo XIX”.Los típicos slogans para hacer la
crítica del sistema que son parcialmente ciertos,
porque la educación no solamente la hacen los
maestros sino también la hacen los alumnos de
alguna manera. Por supuesto que hay algunos
cambios, pero un esfuerzo que cuesta mucho
hacer -porque nadie sabe muy bien cómo- es
la transformación en los modos de aprendizajes
intra-escuela. Porque está muy claro que en la
escuela están ocurriendo un montón de cosas y
julio-diciembre de
2014
que la autonomía relativa de los jóvenes para
generar, procesar o sintetizar información va
por el carril sobre todo del uso de la tecnología
de la información y la comunicación. Y
esto puede ser efecto de demostración entre
pares, internalización muy rápida de técnicas
para hacerlo, y de alguna manera, expresan
transformaciones casi inconscientes y también
muy rápidas del mapa cognitivo de la cabeza,
de la mente para poder hacer esto.
L. N. P.: La descripción que nos presenta
tiene que ser puesta en diálogo con las reformas
educativas de los últimos tiempos. Nos interesa
consultar su opinión desde dos aristas, una
la de las implicancias o los logros políticos,
sociales y culturales de dichas reformas a pesar
de las diferencias que podríamos describir
entre los países y, la otra, acerca de las deudas
pendientes de dichas reformas.
M. H.: Hay una implicancia comunicacional
de las reformas educativas en esta región.
Es decir, en todos los países o casi todos han
emprendido reformas y han colocado la reforma
educativa en un lugar muy protagónico de sus
agendas y en sus competencias electorales. Y
por lo tanto, este efecto comunicativo hace
que la gente, que ya ha valorado bastante la
educación, sea bastante crítica respecto de la
educación. Se es consciente que es necesario
cambiar la educación, eso es como un efecto
general de la reforma. Un efecto positivo de la
reforma, en algunos países más que en otros,
ha sido el esfuerzo por compensar la falta de
acceso de conectividad en las casas, en los
hogares, sobre todo en los sectores que están
en la educación pública a través de la escuela.
En algunos países más que en otros, Uruguay
es el país más emblemático por el Programa
Ceibal.3 Pero está en la Argentina el Conectar
Igualdad.4 Por lo menos hasta donde yo he
visto en la Ciudad de Buenos Aires es bastante
impresionante, o sea que ha masificado mucho,
se han dado cuenta que se puede hacer en
3
Plan de Conectividad Educativa de Informática Básica para
el Aprendizaje en Línea (Uruguay, Ministerio de Educación y
Cultura).
4
Programa Conectar Igualdad (Ministerio de Educación de la
Nación Argentina).
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Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud
Chile a través del ProgramaEnlaces.5 En
Brasil también se está haciendo algo similar.
Ese elemento es fundamental porque tiene un
cierto efecto igualitario, un efecto de nivelar
un poco, no mucho, porque por supuesto que
depende de la conectividad, cuántos días a la
semana, cuántas horas al día, si es uno solo o
hay que compartirlo entre varios. En fin, los
programas son elementos de las reformas que
combinan, por un lado, un impacto positivo
sobre la equidad y de acceso a la conectividad
en este caso y, por otro lado, aggiornan la
educación al colocar ahí a la vista de todos
esta herramienta que supone que transforma
las formas de aprender y que potencia las
capacidades de aprendizaje y procesamiento
de la información y de conocimiento. Sin
embargo, lo que en general los análisis ya más
pormenorizados muestran que una cosa es tener
los aparatos y otra cosa son los patrones de uso.
Ahí hay todavía una especie de caja negra no
solo acá en nuestros países, en Estados Unidos
se aplicó un programa por niño en las escuelas
y, sin embargo, tuvieron mucha dificultad para
transformar las formas de aprendizajes a pesar
de eso.
L. N. P.: En Argentina pasa algo similar,
porque en numerosas instituciones cada
estudiante recibe su netbook…
M. H.: Claro, cada uno tiene su netbook o
sea el potencial es tremendo, pero no sabemos
muy bien cuánto de ese potencial se aprovecha.
L. N. P.: ¿Este tipo de programas podría
impactar, de alguna forma, en el concepto
de meritocracia que señalaba ayer en la
Conferencia?
M. H.: Sí y no. Si uno dice: si esto de
alguna manera optimiza las condiciones para
luego tener una competencia meritocrática,
todos tienen acceso al programa. Pero no es
del todo por varias razones: primero por la
calidad al acceso, porque varía bastante salvo
el caso argentino que es el que más se parece al
uruguayo, que es la netbook que se la llevan a la
casa y, de ahí en adelante ya no hay restricciones
en términos de intensidad de uso. Pero lo que sí
5
768
Centro de Educación y Tecnología del Ministerio de Educación (Chile, Ministerio de Educación).
varía, y ahí está el tema de meritocracia, es que
a pesar de que los chicos desarrollan capacidad
de uso de manera transversal, el dominio de
la lectoescritura, la capacidad analítica, es
decir, ciertas formaciones que no están en la
computadora, pero se generan diferencias que
tienen que ver con el capital cultural de la
familia, con la calidad de la escuela, tiene que
ver con otras cosas que no están metidas en la
computadora y la relación entre el chico y el
computador. Entonces, por un lado, hay una
parte que empareja la cancha pero por otro lado,
no.
L. N. P.: Un asunto central en el discurso de
las políticas educativas es la definición respecto
de los alcances y limitaciones de lo público y lo
privado y, en este sentido, le consultamos: ¿Qué
características asume lo público-privado en las
últimas reformas educativas en la región?
M. H.: Es un elemento en el cual las
reformas han tenido muchos problemas, porque
hay un gran paquete, un mick público-privado
que varía según los países. En Uruguay las que
se han mantenido en su mayoría han sido las
públicas, en Chile se da un sistema mezclado con
el 40% de vouchers particular subvencionado,
40% público municipal y el 20% que resta
privado y de iglesias. Varía mucho por país y
después están algunas políticas que los países
tratan de seguir sobre capacitación docente,
focalizar apoyo especial en zonas vulnerables,
tratar de aplicar sistemáticamente evaluación de
aprendizajes con algún tipo de prueba nacional.
Lo que ha sido muy efectivo es incorporar el
tema de las computadoras, hay algunos países
que han dado muy duro a la infraestructura,
la infraestructura escolar ha sido muy débil,
bibliotecas de aulas. Pero un elemento que
está ahí y en todos los países y hasta donde
yo he visto a todo el mundo le preocupa es
la dificultad a través de todas estas políticas
para llegar a lo que ocurre dentro de la sala de
clases. Es decir, la sala de clases es como una
caja negra y durante muchos años se hablaba de
que el principal determinante del rendimiento
educativo son las condiciones sobre todo
de afuera. Y en esas condiciones de afuera
aparecían, por ejemplo, el nivel educativo de
la madre como un alto determinante, después
Manizales, Colombia - Vol. 12 No. 2,
apareció muy fuerte el tema del hacinamiento,
claro que es más difícil aislar el hacinamiento
de otras condiciones de socialización, que
también pueden incidir negativamente en los
logros, pero así se fueron como moviendo en
términos de determinantes. Y, por supuesto, que
los determinantes socioeconómicos son muy
fuertes, por algo los chicos de pocos recursos
en general les va peor y están en escuelas más
pobres. Pero un tema fuerte es lo que pasa
dentro de la sala de clases, es decir, el rol del
docente, la formación de esos maestros y su
actualización.
L. N. P.: ¿Qué aspectos le llevaron a
concluir en esta relevancia de la actuación del
docente?
M. H.: Tomemos por ejemplo Cuba.
¿Por qué a Cuba le va bien? Una razón es que
Cuba en los últimos 40 años ha destinado el
12% del producto y no el 3% o el 4% como
en otros países. Hace unos años hablé con el
Ministro de Educación de Cuba y le dije: -si
tuviera que decir la clave, la más importante…Me dijo algo que me sorprendió muchísimo.
Dijo que la clave es el lugar del docente en la
sociedad, allí al maestro lo respetan, al maestro
lo admiran, el maestro aconse
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